Carta al PSOE

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Carta Ingenua al PSOE

Así como la denominación de comunista se ha ido descolgando de los proyectos de los partidos de izquierda, dado su descrédito en los países tras lo que fue el telón de acero; la de socialismo sigue sin ser rectificada. Aquella fue una  incorporación tardía en el movimiento obrero internacional tras el uso  y generalización de ésta. El socialismo clásico del siglo XIX ya había sido cuestionado por su levedad, su escaso brío contra el estado de las cosas. Los aprendices de revolucionarios que nos iniciamos contra las tiranías respectivas que nos prohibían la libertad distinguimos pronto entre socialismo y marxismo. Este daba el cuerpo teórico de un análisis del sistema y proponía una revolución de las estructuras, aquel mantenía su crítica en las formas del capital. Es así que cada vez que oíamos hablar de partidos socialistas o del socialismo en partidos posibilistas para ocuparse del poder gubernamentalmente en realidad estábamos oyendo hablar de socialdemocracia, una denominación que nos sonaba mal, algo así como una traición a los verdaderos intereses de las clases más explotadas. Toda esa visión ha quedado obsoleta. La verdad actual es que los PS ocupan espacios representacionales con amplias bases sociales que los eligen, y los PC de otros tiempos han quedado como minorías testimoniales de la pesada lentitud de la Historia política.

Muchos nos creímos socialistas en un tiempo en que el socialismo era una opción que significa la sociedad sin clases y no había ninguna contradicción en sentirnos comunistas lo cual –teóricamente al menos- significaba lo mismo en cuanto a una sociedad auto asumida en el reparto de sus bienes y energías. E incluso más, nos sentíamos encaminados a una sociedad ácrata en la que se pudiera organizar el trabajo y el consumo sin necesidad de ningún estado policíaco de control. En el planning mental del militante utópico no había contradicción entre las palabras; en las formas de concreción de cada una de ellas,  la había a cada paso. Hoy, su sola mención, hace prever que producirán chispas. La intoxicación del periodismo permanente, también de los analistas con frases desafortunadas tales como socialismo real, intoxicaron la interpretación dominante de generaciones enteras haciéndoles creer que socialismo era aquello que pasaba en sociedades altamente burocráticas y represivas.

El mundo entero sigue dividido por regiones geopolíticas y por conceptos. Hay países como Libia que siguen metiendo la palabra socialista en su larga autorreferencia (Gran Yamahiriya  Arabe Libia Popular  Socialista) y al viajero que por libre dese ir a visitarla  no tiene ninguna sensación de recibimiento con fraternidad socialista, lo mismo que antes de la desmembración de la URSS y de su área satélite se tenía con los aduaneros a pesar de sus hoces y martillos en la hebillas de los cinturones. La tesis de los países que hicieron la revolución (es decir, que hicieron sus respectivos golpes de estado) cambiaron unos amos por otros pero no progresaron en términos de socialismo real, valga la redundancia, en el sentido de acortar diferencias sociales de clase. Lo que es peor una nueva burocracia de estado creó un nuevo tipo de clase social peor en muchos aspectos a aquella  precedente que hubo derrocado.

Esta es una lección vieja en la que no hace falta dedicar pulsaciones de teclas para seguir hablando. Nunca hubo en el planeta humano un mundo capitalista y otro socialista coexistiendo. Siempre hubo formas diferentes de gestionar el poder, reinados políticos en pelea mutua y clases privilegiadas sustentadas por las explotadas. Mientras la tesis periodística de aquel supuesto socialismo en marcha prevaleció, sus críticos, dentro de esos mismos países, fueron silenciados también por la zona occidental, De hecho, el movimiento revolucionario quedó segregado del proceso histórico por los nuevos amos y, a su turno, reprimido brutalmente.

Esta vieja lección sigue sin ser aprendida al mismo ritmo por todos. Hay antiguos militantes de PCs que siguen creyendo en que el estalinismo fue el gran salvador de Europa por parar el avance del III Reich y sigue habiendo antiguos militantes socialistas que acuden a la figura de Pablo Iglesias para proporcionar una coartada a sus herederos de partido unas generaciones después.

Cuando al fin los partidos socialistas, o la socialdemocracia vigente, vía electoralista, alcanzan  la gestión gubernamental por mayoría indiscutible, como el caso del PSOE, en ésta, su segunda tanda, de partido vencedor desde los 80 en España, asistimos a un duro espectáculo de bipolarismo agotador con el otro partido alterno, el Partido Popular, un nombre ese, el  de popular ,que ampara  una disposición conservadora, que a juzgar por el favor de millones de electores, es más compartido de lo que en una primera estimación histórica se podía prever de la sociedad española tras 36 años de férreo franquismo. El resentimiento del PP por haber perdido las elecciones del 14M por el atentado terrorista de 3 días antes les ha llevado al delirio. Creerse las principales víctimas del atentado en lugar del balance de 191 muertos que iban de viajeros a sus trabajos. Desde el mismo día de su derrota electoral la estrategia de ese PP ha sido poner palos a los planteamientos del PSOE gubernamental. Cada milímetro de progresismo articulado del gobierno ha sido objetado constantemente. El PP es un partido de cabezotas entrenados en decir la misma frase con variaciones adaptativas ignorando cualquier elemento de raciocinio que los pone en evidencia. ¡Eso sí! sentimiento del ridículo no tienen. Al escribir estas líneas vienen a mi mente cortes de imágenes y frases de sus caras más conocidas. Me parece inaudito que un tipo cite a su primo de zumosol como si de un tertuliano analfabeto se tratara y al día siguiente tenga las narices de seguir compareciendo ante cámaras para seguir metiendo cizaña en el país, o que otro siga insinuando que los atentados del 11M siga siendo ETA porque todos los terrorismos están conectados o se parecen. Lo menos que se puede decir de esta nómina de descerebrados es que el mejor oficio que ejercen es el de muñecos de peluche  pero el caso es que están ahí, los tenemos ahí, los tenemos que aguantar, y los que más los gubernamentales de turno, emplazados a perder una considerable cantidad de energía en contradecir sus fantasmadas.

Vamos a ver, ya sabemos que cuando la portavoz del PSOE o sus principales dirigentes contestan las canalladas del PP lo hacen, porque a pesar del alto voltaje de imbecilidad de este, a quien están contestando es a sus bases de apoyo apelando a la inteligencia popular, no la del partido, sino la de la gente; y en segundo lugar, lo hacen porque dejar sin contestación sus bravuconadas puede ser entendido como debilidad o como una manera de dar la razón. ¿No habéis oído aquello de que a palabras necias oídos sordos? Pues bien, se trata de actuar así. No hay nada más agotador en política y en cualquier otro registro de la palabra hablada, tratar de convencer a alguien del error de su opinión cuando este alguien la utiliza para malmeter a la sociedad y erosionar al país. A la derecha exaltada no hay quien la calme ni partido que la convenza. Sabe lo que se juega. No ha sido, no es, no será demócrata. Si le toca pasar por demócrata es porque está en minoría pero no tiene  ni quiere tener alma de demócrata. Utiliza el lenguaje democrático por conveniencia histórica. Cualquiera puede utilizar el democratés y seguir teniendo un alma sucia propia de facha. Facha significa fascista para recordárselo a autores paternalistas a jóvenes españoles.

En el día a día del qué-hacer político toda una legislatura se esfuma en su mayor parte por tentativas de diálogos y en su menor parte por procesos legales vinculantes. Al PSOE le podemos agradecer, despues de sacar los soldados españoles de Irak, unas cuantas leyes para reducir la mortandad en carretera o los cánceres contraídos por tabaquismo, el permiso del matrimonio homosexual, la lucha contra la corrupción y otras que podemos deplorar: freno al espíritu del nuevo estatuto catalán, ley anti partidos, fracaso con el diálogo con ETA y política de devolución estéril de inmigrantes. En paralelo a eso la continua comedia con el PP en una bipolaridad insultante para la inteligencia de todo el país distorsiona la verdadera realidad de un mundo plural mucho más extensa que el 2. Los republicanos y los demócratas en los USA ya crearon esa falsa dicotomía entre los dos partidos más fuertes olvidando que el panorama de las ideas iba –y sigue yendo- más allá de ellos.

No se podría responder a las star sistem del PP simplemente ignorándolas y a cada difamación abrirles procesos. Paraqué sirve un sistema legal sino para poner las cosas en su sitio. (perdón por ambas ingenuidades). Puesto que de oficio la portavoz gubernamental da cuenta a los medios y a través de ellos al país de avances en decisiones de ministerios se puede incluir un apartadito para poner el calificativo de la mentira a los mentirosos y a los intoxicadores sociales.  Puesto que de eso se trata: la lucha política no es contradecir a cada paso lo que dice el otro sino proponer ideas de futuro y cambio. Es evidente que para trabajar hay que limpiar el espacio de trabajo y la suciedad continua del PP obstaculiza la normalidad democrática.

Mi posición no es a favor de la vía socialdemócrata para gestionar el poder del sistema con ligeros cambios. Es no solo una vía lenta sino de resultados no seguros en un sistema que hace aguas en su conjunto. Tampoco lo es por continuistas de la derecha clásica organizada que se caracterizan por su inmovilismo social. Pero como residente de Hispania he de admitir que puestos a comparar es infinitamente más deseable un PSOE de cara amable y progresista en unas cuantas cosas que otro que sigue avivando el fuego de la discordia con la ayuda de  un contingente detrás de pirómanos que le avalen. No he votado nunca socialista en las ultimas 3 décadas ni he creído demasiado en ese partido reemergente con la transición y que nunca lo vi en la clandestinidad en la lucha dura y pura. Eso no impide reconocerle sus méritos, pocos, pero es mejor algo que nada. En todo caso es el PSOE quien tiene responsabilidades de gobierno y no hay ninguna fuerza organizada (otro asunto es a escala de las distintas nacionalidades) alternativa más progresista que el PSOE. Lamentaríamos su pérdida de mayoría para ser sustituido por el PP cuya principal contribución es el descredito a la imagen del país y el insulto permanente a la inteligencia general. Creo francamente que deberíamos tratar de evitar mencionar a sus representantes haciéndoles el vacío, ignorándolos claramente, no contestándoles en sus mezquindades, juzgándolos por sus calamidades y engaños y en todo caso utilizándolos como material de escarnio en programas como Noche Hache o Polonia. Siempre podremos desternillarnos a su costa si no fuera porque se creen realmente las majaderías que dicen. Los nuevos héroes de la pantalla en todo caso no son los políticos de cargo y oficio sino los periodistas como Marta Nebot capaces de soliloquios cuando meten la pera del micro ante la boca de despóticos, hipócritas y tontos para conseguir no-respuestas. Me aplico el cuento y no menciono a los inmencionables. Traslado la propuesta a los gubernamentales.

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