Del 2 al 3 y del 3 al 4.

 

 

 

El yo solo es el punto de partida en el  neonato.Ese naciente,  de momento, no distingue su mismidad del resto de las cosas.Todo es lo mismo.Todo es él. Su primer salto cualitativo en la experiencia va a ser del yo al tú,de él a su madre o quien le prodigue los cuidados primordiales.  La introducción de la dualidad en su vida le permitirá  crear la gran figura del otro.La dimensión del contrasto.el referente Objetivo.el representante de  la externalidad.Ese otro constituirá los límites de su mundo durante una buena porción evolutiva. Posteriormente,experimentará el vosotros, pasando por el siguiente salto cualitativo,con la introducción del número 3: la figura paterna. el tercero lo vivía como rivalidad y discordia y esa experiencia lo hará crecer en la medida que lo vaya integrando en su universo, y entienda que su primer otro, su otro preferido, el de la madre, es un ser compartido con el tercero.

Pues bien; este esquema,rotundamente simplificado para la ocasión de este texto breve, que ocupa los primeros tiempos del sujeto infantil,sienta las bases de admisión de la vida futura.O por el contrario, la hipoteca para condenarla a una resistencia permanente a la pluralidad, recibiéndola como una rivalidad, o una discordia. Según como sea integrado el tercero de la historia(el padre) por el que se creía ser el primero y único(el niño),en el  futuro de ese niño,.ya adulto,seguirá reproduciendo la resistencia  fundamentalmente igual  a cualquier  tercero que aparezca con las relaciones q establezca. el número 3 es en cualquier época y circunstancia, una introducción de la tríada que simboliza la progresión, por la vía de la imparidad y por la asunción de la diferencia.Teniendo en cuenta que toda diferencia viene a aportar diferentes estilos, opiniones,conceptos, valores,inteligencias y recursos.

En la edad adulta y en la sociedad moral,la predominancia continúa siendo la del 2. Las gentes se entrenan desde el principio de sus vidas para constituirse en parejas, establecer alianzas matrimoniales y fundar matrimonios. Esa preponderancia de la búsqueda del binomio como aliado frente al mundo y a todos (y todo) los/s demás.se corresponde con  una predominancia del pensamiento binario y mecanicista, que aplica el criterio del si-no a la totalidad de las cosas,. y por lo tanto también a los aspectos del amor. en las relaciones prematrimoniales y en las experiencias de noviazgos las personas buscan su media naranja, su otro yo, su número dos, y descartan cualquier otra posibilidad, hasta que su propia experiencia  convivencial de a dos les demuestra los límites del binomio cerrado, y que el placer estandarizado dentro del mismo, les substrae de multitud de experiencias de gozo posibles en vida. Tal cierre no impide que  la fantasía de la tríada flote regularmente.Y reaparece una y otra vez dentro de las fantasías del uno o de la otra,dentro de la pareja conyugada[1] . Las parejas q por fin , antes o después decir incorporar el numero tres,hacen un salto de gigantes para permitirse algo que nunca dejó de estar preinscrito en el  preconsciente de los dos. Para el hombre, ser saboreado por dos mujeres y poder  penetrarlas a ambas consiguiendo un placer repartido a tres bandas es una ilusión difícil de negar desde la sinceridad.Si además las dos mujeres se permiten su lesbianidad latente,el incremento de placer aumenta proporcionalmente.Desde el punto de vista de la mujer,comparar y poner a prueba sus formas con otro cuerpo femenino para satisfacer la demanda del compañero,supondrá un acto de liberación mental importante,poner a prueba sus propios celos, y examinar la latencia de su homosexualidad dejándose llevar por los impulsos del momento.  Si el tercero es un hombre invitado al juego de trío, va a ser una dura prueba para el partner masculino de la pareja,asistir in situ y en directo a como su mujer es poseída por ese otro hombre y como ella le llega a hacer y a complacer en actos al primer encuentro que incluso costaron muchos años poderlos compartir con él.La  tercera figura si es hombre, para la pareja permitirá  jugar en la perspectiva de la doble penetración en la mujer, una de sus fantasías flotantes. Y por supuesto para el compañero varón poner a prueba su bisexualidad. También igualará en  condiciones  al hombre y a la mujer constitutivos de la pareja.Ya que el trío  tendrá una cualidad  u otra, si se organiza en torno al presupuesto de complacer la demanda de uno de los dos[2] , o si el invitado o invitada a la pareja[3]  viene a complacer los deseos eróticos de ambos.a la demanda del hombre ante su compañera de una segunda mujer  para incrementar la excitación global,se la acaba complementando con la demanda de la mujer a  su compañero para invitar a un segundo hombre a la relación.si el primer hombre frunce el ceño o tiene sus reservas para  complacer con tal experiencia a su mujer,cabe sospechar del trasfondo de su intencionalidad supuestamente progresista, y posiblemente no tiene resuelto su sentido de la posesión. En cualquiera de esas dos situaciones, entre otras muchas q se puedan organizar a tres bandas,con la presencia del sexo masculino y el sexo femenino la pareja preestablecida estará convocada a experimentar un renacimiento de su propia vida sexual que redituará en positivo a su escala de a dos. El binomio preconstituido experimentará cambios profundos después de jugar con tríos, a la vuelta a su situación de dos. El 3  requiere un compromiso importante y  una  aceptación de una retoma de posiciones ante el placer erótico en concreto.Eso alterará las nociones del deseo y también la del compromiso bipersonal. Aún con todas las consecuencias importantes de su ejercicio,el 3 sigue encerrando a la pareja en su  castillo y otorgando un protagonismo importante  en la discriminación de las preferencias,a él o a ella según los casos.El salto al 4[4]  en cambio es  el inicio de la verdadera aventura.Es   el número-plataforma desde el que será posible empezar a lanzar intensas experiencias eróticas. De una parte son dos -y dos no cualesquiera sino previamente constituidos  en sus compromisos binomiales-,que se citan para experimentar la amplitud de sus deseos. Y de otra el lujo de encontrarse una primera vez con otros dos que  quieren concurrir a una experiencia de intercambio previamente acordada por teléfono o por chat o por carta.Independientemente de la experiencia de cada uno y de la profundidad dada en los diálogos,incluso sin q haya concurrido un exceso de comunicación sensual o erótica antes,la primera cita está cargada de una alta significación erótica. Los cuatro saben a lo que van. como primera cita va a ser de sondeo para ajustar cualquier percepción y conjetura previa a la situación real que se haya creado,en la que las preguntas de amor y atracción van a ser, o pueden ser muy directas. algo que en los protocolos comunicacionales de la vida ordinaria puede costar meses, años o toda una vida sin que lleguen a estar las respuestas claros ni se haga el asalto final al cuerpo deseado.  en cambio en una primera cita pactada bajo la presunción del intercambio, pronto ambas parejas pueden estar tocando y saboreando, durante un paseo, en un pub , en la habitación de un hotel, o en la casa de una de las dos.

Esa cita, y las siguientes que pueda haber, proporcionará las escenas más fantasmáticas del inconsciente colectivo: el del supuesto engaño del partner que se busca a otros o a otras porque la relación marital no le complace suficientemente.La situación de intercambio proporciona la escenografía mas estigmatizada de todos los tiempos:la de ver al ser que quieres en los brazos de otra persona a la que por inclinación automatizada se ha inferido siempre como rival.Y no sólo se asiste en directo y en primera línea a esta escena sino que además se puede  ayudar  a su realización: facilitando a la propia pareja que se sienta cómoda con el partner de la otra. Y a la inversa  se puede proporcionar la manera de montarselo con otro/a de la pareja recién contactada y al escenificar eso,hacer sentido cómoda a la pareja de unoa para que lo integre como una experiencia natural. Si el 3 ere n un salto de gigante,s el 4 es un salto titánico, cuya rememoración y comentarios posteriores facilitarán el asentamiento de la experiencia en la cabeza de todos y su  reinterpetación como una conducta importante, lícita, evolucionista y sana a potenciar. Esa doble pareja como plataforma no hace más que tocar  el sonido de una nueva etapa sexual en la vida de sus miembros. si cada pareja es buscadora por separado encontrará consiguientemente terceras y cuartas parejas con las que podrán citarse para hacer intercambios. Y si hay ditas de doble parejas que conocen las de otras citas, ¿qué impediría encuentros de 6,8, 10 y el número de personas que sea? ciertamente, ninguna razón moral lo impediría.solamente las cuestiones de etiqueta y elegancia  y empatía serían las que se constituirían en factores selectivos. Mientras el 3 simboliza la amplitud de ¡horizontes, el 4 es el gran salto a la dimensión colectiva:la vía de entrada a la sexualidad desprivatizada y al ejercicio  orgiasta madurado.Todo es un proceso.Que nadie se ponga las manos a la cabeza  sintiéndose chascado frente a un salón inmenso al más puro etilo de las bacanales clásicas donde multitudes desnudas y embriagadas pecaban deliberadamente contra el dios de los judíos.El azufre bíblico contra Sodoma y Gomorra era el castigo contra el placer libre. Y para eso antes tuvo q haber una operación intelectual:igualar placer a pecado. El poder ha sabido siempre que un pueblo permitiéndose el placer de las carnes  y de las sensaciones es un pueblo liberado de los miedos, y por lo tanto incontrolable. el imperio de la monogamia ,en último análisis, vendría a convenir a los intereses de los poderosos para manejar a sus súbditos a su antojo. Y no resulta extraño pues que la organización familiar haya sido elogiado por los fascismos del pasado, pero también por las estructuras de poder modernas que  ven en la sociedad  un fabrica de fuerza de producción en lugar de una humanidad organizada en torno a sus gustos y plácemes.

Pero el placer no peca contra nadie, ni siquiera contra un dios al que no reconoce.Tampoco contra las ideologías.Es más bien la revés:las ideologías se han substraído de él para tergiversarlo y corromperlo. El placer queda cuantificado si antes es admitida la multiplicación de sus agentes personales: cuanta mayor sea la expansión de las transacciones sexuales mayor será  la cuota de placer global a dividir entre todos los gozantes[5] .

Es a partir del 4 que cabe la suma primero y la multiplicación después por n, y a partir de aquí la entrada en una nueva cultura del ocio y del gusto por los demás. fenómeno para el que cabe botar el cava  contra su enevergadura presumiendo viajes  de reencuentros y reindentificaciones importantes. Y aunque no hay estudios hechos sobre intercambios de parejas,sus ventajas, cabe que nos apuntemos a la tesis más atractivo: el intercambio de parejas redunda en una consolidación de cada pareja pre-.constituida. La adustez y aburrimientos de la parejas estándard,privatizadas,aisladas y con un concepto decimonónico de la fidelidad,quedan alternativizadas por nuevas formas de relación y nuevas experiencias de intimidad. A diferencia de los tríos que se quedan en la combinación erótica y puntual, el cuatro y los trueques de parejas, conectan con culturas más sabias[6]  que las occidentales y abren las puertas a la construcción de una nueva ética de la intimidad,  de la erótica e incluso el amor.Frente a la caída progresiva  de familias y matrimonios[7] , los intercambios a partir del 4 abre curiosamente un revival para las parejas y motivos para su consolidación ,aunq finalmente el concepto de pareja estable es el que realmente está en crisis y su institucionalización  tenderá a ser desmontada.



[1] la conyugalidad co-yuga a sus miembros, es decir los ata el uno al otro sobre  un presupuesto de fidelidad  cuya lectura real falsea las oportunidades de placer y la propia fidelidad a la vida aunque sea respetado el pacto de exclusividad.

[2] Generalmente el hombre que pide ampliar el universo de experiencias sexuales de los dos pero  con tríos formados por una segunda mujer.

[3] los tríos de los dos tipos (el de dos hombres+ una mujer, y el de  dos mujeres+un hombres)son los que acaban proporcionando experiencias a partes iguales,o al menos la oportunidad de tenerlas, aunque su aprendizaje  y cuota de placer puedan llegar a ser distintas.

[4] dos parejas presentadas para un intercambio  hacen 4 personas con un amplio mundo de posibilidades ante sí.

[5] Las culturas de promiscuidad extendida como en  la sociedad ugandesa están en el ojo  del huracán por el efecto multiplicador de los contagios por Sida.Africa sigue viendo el crecimiento de sus estadísticas de enfermedad, aunque Europa las ve decrecer. Una línea de reinterpretación del primer fenómeno es tener en cuenta otros datos ambientales además del de   la promiscuidad, pq. si siempre la hubo por actitudes de laxitud en las formas relacionales, pq no surgió antes el Sida, y esperó unos cuantos milenios a hacerlo?

[6] Es ampliamente conocida la naturalidad de los esquimales en el ofertorio de sus esposas a los invitados a casa(al iglú). Eso que ha sido ligeramente interpretado como una ligereza por parte de esos maridos que se dejan “poner los cuernos” siendo los principales responsables de ello,en realidad no ha hecho justicia a la presencia de unas psiques más estables  que las de los occidentales cargadas de miseria, ruindad, rencores y patologías celosas.

[7] La perspectiva de continuidad de las parejas tiende a decrecer. Según zonas: las separaciones y divorcios alcanzan de 1·parte a la 1/2 del total de las que vienen contrayendo  compromisos convivenciales por el procedimiento que fuere (vía marital civil,matrimonial eclesiástica o parejas de hecho con o sin formalizar)

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