Autoorganización y Resistencia.

Escrito por sussanamaraselva 02-07-2012 en General. Comentarios (0)

Contra la indefensión. Autoorganización y Resistencia.JesRICARTRkv2julio2012

Lo que realmente cambia las balanzas del poder politico es el poder de la voluntad popular. Es poder contra poder, solo  que uno detenta todos o casi todos los recursos de la fuerza y de la economia (el ejército, el espionaje, la represión policial, la propiedad de las industrias, de los campos y tierras, la banca, el control del dinero, los medios de comunicación) y el otro, es la suma matemática de todas las voluntades individuales tras un mismo objetivo social. El primer tipo de poder (por llamarlo de alguna manera) es el de la casta regente compartido por un bloque dominante que le hace de sostén y el segundo tipo de poder, es de la mayoría de la sociedad sojuzgada a los designios y planes de aquella. Para abreviar se dice que el uno es el poder y la otra es el pueblo. Estrictamente, el poder es el conjunto de facultades que permite a alguien (a un individuo o a un grupo) a alcanzar los retos que se plantea. Sin el concurso de las sociedades trabajadoras el poder del capital nunca habria dirigido la sociedad tal como lo ha hecho.

El poder es un concepto más complejo y denso que la manera dominante que se tiene de definir tal concepto circunscribiendolo a los temas de política. Poder no significa solamente poder hacer e imponer una decision a los limites, incluidos los interpuestos por voluntades ajenas; también es la capacidad de persuasión, la fuerza argumentativa, el alcance del amor.

Tras tanta insistencia en una equivalencia tácita de que poder es igual a poder político se tiende a olvidar dos cosas: una, que todo individuo tiene una potencialidad de actos y una cuota de poder real tanto en lo que respecta a su propia vida como a influir en su entorno inmediato dependiendo de sus elecciones y decisiones si esa su cuota de poder va a aumentar o disminuir; y, dos, que no existe un poder unicéntrico de tal concentración que no tenga sus batallas y conflictos de accesibilidad con otros poderes centrales coexistentes expresando los distintos grupos de fuerza en las esferas dominantes en todo el mundo.

Si el poder popular, lantente implícito, se reconociera como tal, cualquier poder unicéntrico temblaría. La fuerza de éste depende directamente del no autoreconocimiento de aquel. Tan pronto una  mayoria sujeta al expolio de un mando  ve y sabe que éste se sostiene al final de un trampolín que aguanta aquella, todo lo que tiene que hacer es dejar de aguantarlo para que sevenga abajo. El sistema de la sociedad piramidal lleno de trampas es evidentemente un sistema que depende de una gran base que lo sustenta. Si todo el mundo sabe eso ¿Cómo se sigue aceptando tanta injuria, engaño y agresiones del sisstema? La respuesta no es fácil porque implica en la cocausalidad a la misma ciudadanía. La lucha de clases no es un combate entre dos adversarios tan definidos como pueden hacerlo en un partido de tenis es una lucha con alianzas variables. No se explicaría la contininuidad del sistema capitalista sin amplias y poderosas alianzas tácitas conseguidas en todos los sectores de la sociedad incluidos los sometidos al expolio.

Es cierto que hay una rabia social extendida en todo el pueblo trabajador dedicado a trabajar durante décadas para encontrarse con balances de fracaso. Nos enfrentamos a dos fenómenos complementarios: el uno, es la bancarrota de un sistema capitalista. Tal vez esto aún no habia quedado claro durante la época de la “guerra fría” pero desde la desregulación creciente de los mercados y el salto al neoliberalismo ya no hay ninguna duda de que el capitalismo en esa etapa se ha convertido en el sistema humano más peligroso de todas las épocas; el otro fenómeno es la bancarrota de la propia sociedad con generaciones que nacen y mueren dentro de la frustración sin perspectivas de felicidad ni de realización. La sociedad fracasada junto con el sistema fracasado no paran de generar llamamientos para su renovación, incluso desde todas partes. Los mismos gerentes principales del orbe mundial no dejan de hacer sus comentarios por un mundo mejor.

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Hasta el siglo pasado se consideraba que la perspectiva de una transformacion radical en el mundo pasaba por la insurrección popular contra el sistema establecido: multitud de beligerancias sangrientas en esta dirección demuestran que en las guerras (toda clase de guerras: las imperialistas o entre estados pero también  en las guerras civiles todos terminan perdiendo y los terribles escenarios que crean desencadenan el terror y el dolor sin que ni siquiera las victorias militares de los insurrectos supongan la garantía de los futuros deseables). Ni las peleas mas fuertes ni las explosiones son las que cambian las cosas para bien (en todo caso las degradan mas: el mundo es un lugar mucho mas represivo despues del atentado de las torres gemelas sin que ese acto haya retirado al estado del pais atacado en su puesto de guardián del mundo). Además, pretenden alcanzar una fuerza contraria y superior a las fuerzas armadas instauradas en un país para defender su régimen convoca a una tecnologia y a un espiritu belicoso que ni tenemos ni deseamos tener (interpreto, la mayoría)

¿Cómo cambiar de paradigma social sin acudir a la violencia organizada? No participando masivamente de los procesos que regeneran constantemente la violencia social en el sistema. Pagando 0 euros en  impuestos para investigación militar y para Defensa (hay varios países del mundo sin ejército y están a salvo de las codicias de otros paises para invadirlos), cerrando las fabricas dedicadas a armamento para fines bélicos (y de paso, fines de caza), desmantelando sin revenderlo todo el arsenal existente, reciclando los cuarteles y casernas militares, suprimiendo cuerpos policiacos de historiales criminales e imágenes que aun producen miedo (como la Guardia Civil en España), eliminando legalmente la posibilidad de la jugueteria parabelica para la infancia, eliminando las armas reglamentarias de la policia urbana y de tráfico, suprimiendo todo tipo de iconografia apologista de la violencia y de contenidos para-violentos en la tele basura y un tipo de filmografía, negandose a cumplir el servicio militar en los sitios que aun obligan a ello.

Frente a una voluntad intensa e inmensa de la población no aceptando sostener el parasitismo militar y apoyando las campañas en contra de un ejército y de unos volumenes policiacos impresionantes, se les estará quitando la fuerza a gobiernos indispuestos a las negociaciones y pronto-resueltos a enviar lo que llaman las fuerzas del orden que suelen ser los factores que más injurian a la gente y desordenan la realidad.

Las ocupaciones de los centros clave de cada ciudad como parte de la escenografía de un levantamiento popular no tiene porque pasar por la rotura de un solo cristal ni mucho menos por el incendio de obras del patrimonio artístico o por el homicidio de nadie. La gestion de las instituciones y de los centros neuralgicos de decision economica tendran que ser reasumidos por una sociedad adulta y madura que sepa y decida democraticamente lo que hacer con su futuro librándose de sus defraudadores y engañadores. La cosa no tiene porque pasar por liquidarlos físicamente, basta impedirles que sigan ejerciendo de amos no para ser sustituirlos por otra tanda de amos al estilo de otra generacion que los revele y que a su turno se degraden (el poder corrompe como tantas veces hemos coreado)  sino para inventar otro sistema democrático representativo.directo que garantiza una democracia real.

Lo más importante de una revolución es esa perspectiva de radicalidad. Por encima de los fuegos incendiarios están las pasiones entusiastas de esa regeneración histórica.  

Mientras las cosas estén como están  y los pueblos sigan aguantando la represión desproporcionada, injusta y a menudo indiscriminada y nada astuta de los sicarios de un sistema que ya no le queda ninguna defensa posible para su continuidad es probable que las experiencias de martirio se sigan reproduciendo.  Historicamente el pueblo en sus luchas ha demostrado su buena fe y su indefensión, se ha enfrentado sin armas de ningun tipo salvo la palabra (unas veces sosegada y otras en forma de gritos) contra agentes entrenados para pegar o,llegado el momento, matar sin el menor remordimiento de sus conciencias.

En los tiempos recientes en que cada manifestante es, está siendo ya o puede serlo a corto plazo, un reportero sobre los acontecimientos que esta viviendo y observando la cantidad de informacion visual que corre por el ciberespacio acerca del comportamiento de militares y policias contra manifestantes indefensos no deja lugar a dudas que estos estan por la demanda pacífica basada en razones y aquellos estan por los oidos sordos y la represión más feroz. No faltan razones para enviar a todos y cada uno de estos tipos que maltratan a la gente a un lugar del que no puedan salir para hacer daño otra vez pero entrar en esa dinámica no resolvería las cosas. Las posiciones militantes que tradicionalmente optan por la violencia organizada como brazo justiciero de un movimiento social o como sistema autodefensivo olvidan que para que existiera deberia haber una estructura organizativa y centralizada que entra en contradiccion con el espíritu democrático del mismo movimiento y su talante de horizonalidad. Descartar la violencia para hacer una revolución no es por razones piadosas sino por un razonamiento táctico. Una estructura para ejercer la violencia selectiva o para defenderse de la violencia de los represores se tendría que corresponder con un tipo de estructura de partido o de organización paramilitar, ambas organizaciones de tipo vertical por su centralización interna a lo que está en contra un movimiento social de amplio espectro y envergadura en el que tiene cabida multitud de sensibilidades, creencias y velocidades.

Otra  razón para oponernos a la violencia y oponernos a su apoyo cuando mas o menos espontáneamente se da es porque se traslada el discurso de la lucha a las batallas campales enfrentandose indirectamente al poder a través de sus empleados como pistoleros. Para desgracia de la dignidad humana siempre ha ahbido individuos que no han tenido mas amo que el dinero y se han vendido por la cantidad mas alta al mejor postor, fuera de la política que fuera. Escarbando dentro de las cucarachas que protegen un sistema lo que menos les puede importar es el sistema mismo pero aceptan convertirse en sus principales defensores porque no tienen la menor conciencia, en privado el poli más mezquino puede tener opiniones incluso mas “revolucionarias” que sus torturados o sus asesinados.

La cuestion de la violencia, sí o no, no se dirime por razones altruistas o por el principio humanista demasiado pretencioso de que en el fondo todo el mundo es bueno; se resuelve porque tácticamente no es practicable, estratégicamente puede originar el caos y socialmente no es conveniente para el propio movimiento. Los movimientos reinvindicativos que lo son en definitiva por la extension de la aplicación de los derechos humanos no pueden usar herramientas de combate que los transgredan. Esta es nuestra grandeza y también nuestro handicap. Basta un tipo con armado y con el chip de loco entre ceja y ceja para conmocionar a todo un país y destruir cientos de vidas en una sola tarde dándose un paseo. ¿Qué como castigo no habria otro que la muerte? Seguramente, ni siquiera su muerte seria suficiente castigo. Yo no estaria de acuerdo en matarlo no porque no mereciera morir antes de su tiempo biológico sino porque él ganaría la partida al copiarle. No lo mataría aunque le invitaría a que se quitara la vida tal como se hacia en otros culturas (romanos, nipones,…) cuando continuar con vida en sociedad era del todo incompatible tras los crímenes cometidos.

Desde la posicion de militancias y luchas sociales la autoindefensión de las gentes que protestan  ante los pistoleros del sistema es de tal magnitud que para ir a las manifestaciones hay que ir con una cierta preparacion dejando la inocencia en el perchero al salir. Nadie puede confiar ya más, nunca más, en un policia despues de lo que hemos visto que son capaces de hacer. El error de los más psicóticos dentro de sus filas nos previenen del resto de sus colegas. Cuanto mas adviertan nuestro desprecio, con seriedad y con rigor pacifista pero desprecio inequívoco mas razones tendran para dejar sus puestos. De todos modos no podemos confiar que un estado no tenga su propio equipo de chivatos y de represores porque nadie se preste a detentar esos cargos. Siempre habrá tipos que por descerebrados o por desalmados los aceptarán y seran capaces de matar y golpear a sus propios hijos con tal de seguir sirviendo a sus amos.

Como que la jugada maestra es acabar con el capo del poder (hay jaques mates sin apenas mortandad de otras fichas) y su séquito, la estrategia inteligente es la de acorralarlos y dejarlos sin opciones para que sigan haciendo daño ni en el país del que se enriquecieron yburlaron ni en ningún otro. Eso seguirá pasando por el incremento de la información y divulgacion de esa información de todos y cada uno de esos personajes, que ahí donde vayan sepan que la gente sabe quienes son y lo que han hecho. En cuanto al poder de tipo uno dejará de ser tal si el poder de tipo dos no le hace el juego, por tanto dejando de consumir  aquellos de sus productos más nefastos, boicoteando determinadas empresas monopolistas, no pagando facturas de servicios básicos a los precios abusivos que suben, no trabajando en condiciones ilegales en empresas que no cumplen la legalidad, denunciando todos y cada uno de los pasos de esos reyes del engaño que se saben fuera de juego y desde luego llevan tiempo fuera de nuestro aprecio.

La mejor manera de superar nuestra indefensión es aumentando nuestra inteligencia, consiguiendo más información y no perdiendo el tiempo en violencias callejeras secundarias para atacar los centros del poder con la persistencia de la denuncia y la lógica revolucionaria de las alternativas para un futuro seguro, en paz, igualitario, fraterno, solvente y sostenible para la totalidad social.