El Fanático

 

 

Posiblemente no era ninguna excepción y toda su rareza casuística,.no era sino un decorado que venía a cubrir sus garras en forma de aleluyas de estribillo. ¿como era posible en un mundo avanzado,un personaje de aquél tipo de la cristiandad lejana? Ni siquiera  los personajes de  Umberto Eco en su abadía de intrigas, lograban trascenderlo en  su sacerdotal misión terráquea. Las propuestas de sustituir la lectura de los sagrados evangelios a la luz sombreante de las llamas del hogar, por poesías holderlinianas chocaron contra las paredes grises de los bloques de mortero de la estancia insípida. Todo crédulo de parábolas y  de palabras fijas sospecha de las poesías letradas que obligan a la reflexión y a ser continuamente repensadas. Ni siquiera la supuesta palabra de Dios,exige tanto del creyente como la palabra humana en forma poética y en plática  soberana. El fanático podía representar en un todo un libelo de todo el fanatismo del mundo.Era algo así como un jarabe de cacahuete concentrada que podía poseer toda la fuerza calórica de una despensa. su sola efigie y su espartanismo podían actuar al unísono,conjuntando las fuerzas del cosmos para llevar adelante su vida  de arrelatos y de pergaminosa presencia,manifestada en una cara de surcos de perfecto trazo: verdadero  planning de sus trabajos agrarios que impenitentemente llevaba a término con el arado de su tractor. Le bastaba mirarse a un espejo para darse cuenta de las maniopbras necesarios con las que reconfigurar las tierras que no se permitía dejar al barbecho nunca. Su ascetismo en lo espiritual tenía parangón con su productividad en lo material.

Su casa,que no era ningún dechado de gloria y todo lo opuesto a cualquier semejanza con el paraíso,permitía ciertas visitas y alojamientos de personajes donde no tenían donde ir o donde caerse muertos. Una chica con niño, un buscador de secta que lo acogiera como niño pródigo, un esquizofrénico especializado en la ausencia, un uruguayo con nariz uruguaya y un relator de hechos a modo de escribano contemporizado. Ese conglomerado de serrines axonales, mielinizados posiblemente con pasta dentífrica,daba un producto final propio de farándula.  Nadie tenía que ver con nadie pero todos compartían mesa, oratoria, oraciones y coyuntura, en una especie de simulacro de amistad y de grupo comunero que no podía sostenerse mínimamente. El párroco doméstico hacía de las suyas manteniendo a flote el castillo para sus plegarias y su comunicación por vía directa con las cúpulas del poder celestial: lugar de destino de toda su caballeresca impronta para dejar huellas en un mundo apayasado. La chica con niño,retirada de la circulación presta a rezos a modo de pago de su presencia y su uso del lugar:práctica habitual de indigentes que aprenden prematuramente a hacer lo que esperan que haga los dueños de sus manos auxiliadoras,aunque eso pase por ritos en los que no creen.El joven buscador de religión que cubriera sus vacíos contando sus pericias por la Europa avanzada,en la que en determinado momento y lugar fue  acogido y recibido con gran solemnidad por una troupe de creyentes que lo trataron como a un hermano total.El uruguayo con la capacidad del verdadero viajero acumulador de análisis y datos para ilustrar a la posteridad con las reliquias de la anterioridad. El esquizofrénico y el relator imaginando una performance intuitiva donde el uno haría de declamador de poemas de impacto y el otro haría acompañamientos con arpegios de guitarra. El grupo conjuntado tenía más de loco que de sano, y menos de santo que de payaso.Pero parecía que entre los mil y un cachivaches de la cocina-salón para todo, y todo era constituido por rezos, comidas, silencios, exabruptos, guisos eflúvicos, actos de éxtasis, fiestas, almacenamiento de mermeladas, la posibilidad d e una novela se iba abriendo paso. Al final no fue así.el relator, el único dado a mecanografiados y retratismos declaró en crisis su inspiración y se dejó llevar por el tedio de los días,el delito de zamparse medio bote de confitura en un arrebato de crisis de glúcidos. Los demás,cada uno con su propósito y con su mente desletrada o leída, hacía pronósticos sobre la inmediatez y los cánticos a la vida.El Fanático como un planeador de una escuela de veleros  tenía suficiente con reunir a la muchachada para leer la palabra  diosdada y creer que influía en el destino de aquél grupo de pecadores. El caso es que todos convergieron en aquél punto,unos para arrepentirse de sus caminos torcidos,otros para rehacerse y seguir aprendiendo con las pequeñas traiciones mundanas.

 

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