Venganza Emocional

 

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La relación cuestionada  y la venganza emocional.

La civilización y sus represiones culturales junto al psiquismo y sus mecanismos de defensa convierten a los individuos en títeres de sus propios programas de estupideces obedeciendo desde formas reactivo-emocionales a situaciones que no pueden controlar. La cultura y un entramado de leyes y códigos de regulación impiden conductas intencionalmente agresivas y hacen punible todos aquellos actos explícitamente lesivos, Lo que no alcanzan a hacer es a prevenir la gestación de animadversidades y a detectar las intenciones de daño. Es así que las emociones peores, la ira, la rabia, el odio, la venganza no son en si mismas punibles aunque estén en la base de los actos que sí puedan serlo. Lo civilizado se distingue por la indiferencia. La venganza emocional mínima es la de ignorar a la persona de la que uno se quiere vengar.

Las adopciones de conductas exclusivas no son elaboradas ni racionales, más bien reactivo-límbicas y autodefensivas. Se pone distancia por medio a toda hipótesis de conflicto o de dolor, eso incluye a retirarse de fuentes o sujetos de mayor inteligencia o a depositarios de verdades con las que no sed puede competir. La figura melancólica es una atracción de temporada pero no un segurizante para una relación establemente instalada en lo cotidiano. Cuando una relación personal es cuestionada suele haber un sentimiento de fracaso de la confianza o lo que es lo mismo pero al revés una constatación de algún tipo de traición o no-correspondencia. Probabilísticamente muchas relaciones personales están condenadas a mantenerse  dentro de un estricto campo de protocolos y tratos funcionales. Su paso a las profundidades submarinas de la sentimentalidad es hipotético o nunca se da por impedimentos varios que van desde el temor a la implicación emocional a la convicción a priori de encontrar agujeros en las profundidades.

Hay un tipo de cuestionamiento de relación personal en el binomio sentimental apoyado en la infidelidad. La cultura no establece diferencias entre infidelidad y  traición. Una traición es un acto lesivo en contra de un aliado pactando con su enemigo. Resulta curiosa la pervivencia de esta palabra, propia de guerras y batallas cruentas en el campo de las rivalidades entre poderes, traslada al campo de la psicología personal.  Sentirse traicionado barra traicionada por el partner  que ha dedicado o dedica parte de su intimidad a otra persona es el resultado directo de las grabaciones culturales que por siglos el poder eclesial y político han instalado en la mentalidad pública. Las relaciones humanas son cuestionables en todos sus campos y gradientes. Las relaciones inmaculadas e intocables no existen lo mismo que no existen las vírgenes supuestamente aparecidas en fenomenología paranormal. Lo que sí se prodiga son las mixturas contradictorias y las relaciones complejas que oscilan entre complementariedad y conflicto. Una veta explicativa de las tensiones pasa por las lagunas comunicativas y los malentendidos. Un binomio es un proceso negociado que si bien parte de unas premisas centrales no contempla todos los posibles que encierra un vínculo de larga duración. Antes bien el proceso va avanzando sobre la base de muchos supuestos, el de la fidelidad para siempre es uno de ellos. Cuando uno de los dos transgrede el supuesto puede ser acusado de traición por la otra parte. A partir de aquí puede actuar reactiva y vengativamente con distintas formulas: desde repetir un acto de infidelidad equivalente a iniciar un proceso de erosión que lleve a la disolución amorosa. Si la relación no es cuestionada en su estructura con un debate franco y una confrontación directa sin equívocos puede derrapar a comportamientos peores con una incrementación continua de la tensión y un sabotaje tácito al respeto.

Lo grave de una relación cuestionada no es que lo sea, todas tienen algo de cuestionable, sino que se oculte este hecho esperando a que el partner que no da la talla está en el taller de rectificaciones para  una puesta a punto, es decir para un acoplamiento óptimo con su otro compañero relacional. Si la relación finalmente se rompe con visos de definitiva, sea porque la otra parte no aguanta una convivencia rígida o por que la una es demasiado exigente sin admitir la menor tolerancia; sea porque aparecen terceras personas más interesantes con las que vivir, cabe la posibilidad de una pira, encendida por años, para mantener el sentimiento vivo de dolor y de traición con aquel/la que con quien se ha dejado de tener contacto.

Un cierre no comprendido ni comprensivo de una relación importante puede dar paso a una situación peor: la de la venganza emocional que no va a dejar vivir a quien desea vengarse ni a quien es la diana de sus presiones. Esto cursa con una disfunción mental. Hay procesos de desamor que  encierran cuadros sintomáticos de depresión, desorientación, trastorno de personalidad y obsesión, Su prolongación en el tiempo biográfico va en contra del sujeto que lo padece robándole directamente un tiempo precioso de su vida que queda entrampada en unas coordenadas que son y seguirán siendo el pasado. Cualquiera que sea el tratamiento (Harper en el 1959 ya describió 36 sistemas de psicoterapia y Hering, en 1980, sostuvo que en el panorama estadounidense habían al menos 250 psicoterapias distintas cuyo continuidad era debida al entusiasmo de sus fundadores y al beneplácito de sus clientelas) el que analiza una situación disoluta o a punto de serlo entre dos que se han querido y siguen vinculados sentimentalmente tendrá que establecer la conexión entre valores  (ideología, ideas, filosofía existencial, criterios) y pactos fácticos evidentes. A menudo los valores que se supone del otro son quimeras y los pactos son implícitos y equívocos. En esos dos extremos radica la mayor parte de malentendidos que hacen de grasa para la conflictividad posterior. En una situación de desapego sentimental con el partner el mundo no se acaba, antes bien, una nueva cantera regenerativa aparece si se le da la oportunidad. Herder con otros artistas y metafísicos: Schiller, Shelling, Goethe, Novalis, Woodswortz, Coleridge se hicieron apologistas del "nuevo inconsciente" como sede del poder creativo. Sin duda las situaciones disolución relacional y dolor tienen un potencial inesperado: el de hacer una reinserción más creativa en la existencia y delegar la energia personal para otras instancias expresivas  no dejándose capturar por entero por el tándem amoroso.

La relación cuestionada es tanto más complicada cuanta más carga sentimental ha traído consigo. La inmensa mayoría de relaciones son pasajeras y del orden de la coincidencia espacial, supervivencial o comercial. Dentro de las más continuadas y regulares se establecen  pautas de no injerencia. Es así que los vecinos pueden tratarse toda la vida sin tener nunca una hora seguida de verdadera comunicación personal o los colegas de trabajo pueden hacer lo mismo.  Las que son más importantes son aquellas que se desmarcan de esos roles protocolarios y  aceptan entrar de la mano en el prodigioso y rico mundo de los sentimientos profundos. Es aquí donde se ve realmente la valía de las personas, lo que encierran de verdad sus palabras y sus hechos, también es el camino para llegar a los grandes desengaños. Cuando un/a enamorado/a desengañado/a se da cuenta que su pareja no era la que creía ni se ajusta a las perspectivas pensadas y hay una cierta cantidad de posiciones distintas  consolidadas que nunca se acercarán la hipótesis de la separación es  bastante razonable. Cuando esta se da, o empieza a darse, porque hay conductas bajo el epígrafe de la infidelidad o deseos plurales de otras intimidades, no es una traición lo que se están dando sino una emergencia del estado real de una falta de complementariedad. El partner que se siente traicionado apelando a que el dueto estable para siempre es posible y negando el patrón de pluralidad que rige la naturaleza no entenderá que no hay pacto definitivo ni código privado absoluto. Cuando otras ententes dejan de funcionar las necesidades buscan otras satisfacciones en otras latitudes, ¿Si todo en la naturaleza es diverso porque las relaciones humanas no han de serlo? El alegato contra la infidelidad se complace en citar las parejas para toda la vida que establecen los pingüinos y otras aves. ¿Porque ir tan lejos en el reino animal? Si observamos a los primates, las chimpancés cuando necesitan semen lo toman de todos los machos de la manada hasta dejarlos extenuados.

En la fase de pos disolución de una relación sentimental (con o sin convivencia) la intervención psico-clínica no puede evitar pasar por la exploración profunda, en particular la de los conceptos tácitos y pactos implícitos, aunque  Robert P.Knight (1952)  reconocía prematuramente  dos tipos de psicoterapia: la de apoyo y la exploratoria que en la realidad  técnica del trato no pueden separarse. Pretender apoyar a alguien en su drama particular sin indagar las causas que se lo producen es un apoyo semántico poco robusto, el de las palmaditas en la espalda.

Cuando el sentimiento de pérdida tras una fractura relacional es tan intenso que la mente queda anegada por ese hecho siendo incapaz de ocuparse de otros asuntos vitales la intervención analítica se hace indispensable. De otro modo la energia castrada puede saltar al campo obsesivo de la venganza.

 Malan.(1979) habla del triángulo del conflicto sosteniendo que en toda situación  o relación alterada se produce un impulso o sentimiento oculto, no fácilmente perceptible por el propio sujeto, cuyo concurso produce ansiedad y determina el dispositivo de las medidas defensivas. Este triángulo está formado por A(ansiedad), D(defensas) e I (impulsos). Esta situación de conflicto no resuelto tiene a implementarse en otras situaciones relacionales  de la vida con el triángulo de las relaciones. Integrado  por los siguientes parámetros: O (relaciones actuales),T(rc. actual con el terapeuta) y P (relaciones.con el pasado infantil), de acuerdo con las denominaciones del autor. Una persona en conflicto lo es ante todo consigo misma, con su consciente y con su inconsciente. Su inserción en un constelograma conflictual puede ser el disparador que precipite la discusión con el propio ego y en el peor de los casos, la disolución del propio yo.

El universo de lo emocional es insondable. Tras la pérdida de los parámetros segurizantes (el aliado reconvertido en ex) el vacio experimentado puede ser ocupado por figuras fantasmáticas que preparen el terreno para la patología mental. Sin embargo las emociones no son algo que surge fuera de la psique o explotan en la cara ante actitudes incomprensibles del otro que nos deja o al que dejamos sino que son procesos bioquímicos internos, cuya justa comprensión permitirá reciclar la caída coyuntural de la energia personal para aprender de la situación. Sheldon J. Korchin (1976) sostiene que los psicólogos han estado muy implicados en psicoterapia desde los años 50 y ha pasado a ser su actividad profesional mas común desde los 70. Para él la psicoterapia es la aplicación intencional por un clínico de técnicas psicológicas de cura o tratamiento con el objetivo de producir variaciones de personalidad y de conducta. El concepto de aprendizaje emocional, más que racional o intelectual, es central en psicoterapia. Superando las contabilidades de Michaelis y Hering afirmaba irónicamente que de hecho hay tantas psicoterapias como psicoterapeutas. Lo crucial no es tanto el método de cada una como el hecho de que sea cual sea el planteamiento clínico no se olvide de que las emociones es un capital personal reeducable.

 

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