Erótica del cuerpo anormativo
Los rituales de la sensualidad que desembocan en los juegos eróticos forman parte de las leyendas y gestos de todas las especies vivas que se mueven. No sólo no son un atributo que goza en exclusividad la especie humana, sino que revela una concomitancia entre unas y otras. Pero es dentro de la humana que el significante de las formas físicas ocupa un lugar destacado, hasta el punto de que constituye una premisa fundamental para iniciar los protocolos del amor. El ser humano es el único animal víctima de sus concepciones formales.eso le lleva a condicionar profundamente su placer y su realización en la vida en función de las formas que mantiene y de las que se rodea. su vasto universo de lo formal va desde las maneras convencionales del habla para tratar de decir lo que desea decir sin decirlo nunca del todo para que la parte interlocutora no se lo impugne en tanto que derecho de opinión; a las maneras no convencionales pero tácitas de acercamiento a unas formas actuacionales y corporales y rechazo de otras. Los atractivos (o revulsivos) presentes,aunque no necesariamente verbalizados,en una relación humana, tienen que ver con la concepción de cada parte acerca de la estética en general y como se aplica al caso particular que tiene en frente. Eso no significa que los individuos tengan una noción clara de cual es su concepto de estética, y particularmente de belleza, pero lo que ahora nos conviene medir es la relación que guarda el uso que hace de una determinada tendencia a unas formas y de repulsión de otras, con la interiorización de la imagen que se hace del otro especial que se busca o espera encontrar. Dentro de cada contacto que pretenda o sondea una relación, está presente una presunción de estética, por lo tanto un concepto de la forma física.Claro que eso no es lo que vaya a ser reconocido de entrada en una primera conversación, ya que la etiqueta exige supeditar las formas a los contenidos y a valorar la persona por su dimensión interna y no por su presencia externa. Otras indagaciones y conversaciones en profundidad arrancarán admisiones del peso de las formas en la evolución de la relación. Eso es aplicable a toda tipología de relación comunicativa, en el plano de los debates, de las profesiones y de los negocios;y no es una excepción en el plano particular de la intimidad.
El cuerpo anormativo tiene la carga de significantes que la sociedad donde vive le impone o decreta por una dominancia del concepto de normatividad. todo el mundo ha de tener dos brazos, dos piernas, dos orejas, dar sus pasos equilibradamente, poderse valer por si mismo en todo y un largo etcétera de estándares. El cuerpo normal es aquél que se ajusta al patrón dominante de su especie, por lo que hace a tallas, cromaticidad, pesos, hechuras, motilidad y un número cuantioso pero limitado de variables.El cuerpo anormal,como contrareferencia, es aquel otro que tan solo una minoría, por designios de la naturaleza, determinantes patológicas o por la fatalidad de los accidentes,ostenta medidas y formas distintas a los de la mayoría. En tanto que minoría ha vivido la carga de significantes de marginación y experiencias de dolor. Tales vivencias no son exclusivas del cuerpo anormativo tan solo, sino que se extienden a cualquier comportamiento que se aparte de la estandarización.En senso estricto,el cuerpo anormativo es todo aquel que s aparta asintóticamente en una distribución normal, y esto incluiría a un lado los cuerpos con componentes deformativos y en el otro, componentes de extraordinaria perfección y refinamiento de las formas. Curiosamente su común denominador es el de constituir minoría y padecer las fases de vida de una exclusividad, una exclusión. Los seres más bellos, en tanto que están por encima de lo habitual pueden ser envidiados y odiados por el solo hecho de haber nacido físicamente formidables.Pero esa brutalidad también la pueden experimentar los seres más brillantes e inteligentes que no son perdonados por los necios como mayoría dominante.Y también, para el tema que ocupa este artículo, el ser, físicamente anormativo, es primitivamente rechazado por presentar un aspecto notorio, al que se quiere significar con una noción de aversividad. Lo que no se le perdona es la diferencia,pasando a un segundo plano la supuesta monstruosidad. No hace muchos años esa injuria venia dada en primer lugar de los familiares. Padres y hermanos s avergonzaban de sus parientes que harán nacido con una deformidad evidente o que mostraron signos de inadaptación desde niños, encerrándolos de por vida en habitaciones desde las que no tendrían contacto con la luz del sol. Esas madres se avergonzaban de sus retoños por no ser como los demás, y de sí mismas por haber traído al mundo a personas que jamás podrían ser felices. En realidad anticipaban la representación de sus hijoas de una manera prematura sin preguntarse realmente acerca de los intereses de ellos. De hecho, el dolor experimentado era el de ellos y no el de sus hijos,para el que cabía toda clase de explicaciones seudopsicológicas. Ese comportamiento significó añadir más fractura mental a los seres rotos para los que la naturaleza no había sido su mejor aliada. Eso significó entre varios efectos que el censo exacto de la población con disminuciones físicas se retrasara considerablemente. Los últimos años,gracias a políticas reeeducativas y a la sensibilización general de la sociedad, son frecuentados los espacios públicos por colectivos de discapacitados. en una buena dosis van en grupo y tutorizados. Cada colectivo específico tiene un talante distinto y una manera diferencia de comportamiento en público y ante los demás..en general reciben la simpatía social. Otras personas con déficits específicos[1] pero que no les afecta su capacidad autónoma,se mezclan,inmersionan y fusionan en el tejido de actividades colectivas. Es en esos puntos de conexión que la figura física anormativa heterogeneiza la realidad,sacándole de dentro el potencial de diferencias q ya contiene. La anormatividad puede ser de un tipo u oro,pero es una constante inserta en la multivarianza del real. Negarla[2] es negar el real estructurador de toda realidad. Va a depender de la autoimago de cada ser frente al balance de sus propios déficits,el lugar que conseguirá ocupar socialmente, y por consecuencia directa, el tipo de reacciones q cultivará en los demás. Un déficit x,del tipo que sea, puede ser vivido de maneras muy distintas:una,anclado en la frustración derivada del poder del diagnóstico[3] ;dos,liberándose de toda conclusión limitante para contraponer otras dosis de extralimitación[4] .Pero la frontera entre no déficit y déficit se ha ido desdibujando con los cambios culturales, la evolución de la medicina y los mismos perfiles corporales.Culturas primitivas y la propia naturaleza hacían de criba ante los déficits,imposibilitando su supervivencia. La cultura del XIX fue mucho más estricta y canalla ante la diferencia para la cual experimentaba una fuerte intolerancia. Las últimas décadas del XX y el elogio de la sociedad del bienestar fue emparentado con un incremento de la sensibilidad general y con instrumentaciones de inserción y reinserción de los sectores sociales desadaptados, una parte de ellos por razones de déficit físico-sensorial.Lo que antes era una subnormalidad o una anormalidad, posteriormente se iría reciclando como una limitación o una disfunción. Incluso algunas de esas limitaciones podía abrazar el capitulo de lo anormativo fuera de la estética regente. Perdiendo su factor limitante a partir de que quien lo ostentara se hiciera cargo de su circunstancia y la avalara[5] . Para que el cuerpo sea reconocido por los demás lo ha de ser por uno mismo.Ese es el primer paso q nadie puede hacer supliendo al sujeto interesado.El autorreconocimiento significa desde la conquista del propio territorio corporal conociéndolo, observándolo,tocándolo,disfrutándolo y amándolo, a su juego con ese cuerpo junto al otro, al del amigo, al del amante, al del compañero, al de la pareja. La erótica empieza en el imaginario del sujeto trabajando sus afecciones,sean las q sean, y especialmente autorrescatándose de su pozo de amarguras, de autonegaciones, de depresiones y de miedos. Restablecido el coraje para el existir, todo lo demás viene por añadidura.Habrá sido necesario un profundo trabajo en el imaginario para que la adecuación del cuerpo a la vida social y la sociedad al cuerpo de uno,se vayan ensamblando.Ese trabajo en el imaginario habrá consistido en imaginar que es posible hacer lo que los demás hacen en las funciones esenciales: amar y ser amado, tocar y ser tocado, poseer y ser poseído, disfrutar y ser disfrutado, gozar y ser gozado. admitida en el imaginario la dimensión sexual,será cuestión de pautas comportamentales,visión de agenda, posibilidades de contacto,y el parámetro que articule todo eso: la decisión de quererlo y el convencimiento de que es posible.Claro que tal dimensión de voluntad está alojada en el cuerpo deficitario del que hablamos, co mayor o menor severidad en el déficit, y con mayor o menor grado de dependencia de los recursos externos proporcionados por los demás.Siendo que la dimensión de estos,además del auxilio proporcionado pueden hacerse también de representantes oficiales y públicos de la persona diisfuncionada, ocasionando no siempre conscientemente,una colisión entre los intereses del sujeto afectado y los del entorno que lo trata y cuida[6] .
El déficit físico-sensorial está preinscrito en la dinámica de todo ser humano:el más eugénico se enfrentará un día a la decrepitud y a la pérdida de funciones corporales. Seguirá un proceso de vejez, más o menos dilatada,en que su inserción en según q contextos, lo podrán arrinconar como muebles viejos. Va a depender su autoestima y de su capacidad de gestión de su inmediatez y de pactar el trato que quiere recibir si tal arrinconamiento va a ser así o no.Las residencias de ancianos con sus proteccionismos equivocados condenan a segregaciones a sus internos,desde posturas de almacenamiento antes que de cuidados alternativos adecuados.Ha venido predominando la divisória de ancianos a un lado y ancianos a otro,aunque esa discriminación retrógrada tiende a ser cuestionada[7] .
La relación erótica con ser el ser diferenciado, por lo tanto anormativo, ha sido una constante recogida por las literaturas de todos los tiempos, y que ha dado lugar a la dialéctica de la bella y la bestia,o de la dulzura y la monstruosidad. Ese pareado:Quasimodo y Esmeralda,acaba encontrando una sensibilidad en el uno superior a la belleza y la compasión en el otro. El cuerpo marginado a diferencia del cuerpo incluso,además de tener las necesidad fisiológicas y amistosas afiladas,tiene el cargamento de las experiencias y frustraciones que le ha n dotado de una sabiduría extra, una mayor inteligencia, y mayores virtudes para obtener una comprensión global del mundo y de sus gentes. Su erótica guarda una relación directa con sus valores y sus predicados elaborados a costa de muchos esfuerzos de adaptación. Y su umbral de expectativas ante el placer,al igual que en el seno de cualquier otra clase de anatomía, será mayor o menor en función de las propias transacciones sexuales y el mantenimiento pulido del deseo abierto. El binomio deseo-placer es el que está detrás de cada proyecto existencial y perspectivas de relaciones. Es el motor que subyace debajo de la piel y el que mueve manos, miradas y frases.Si la intrarrelación de ese binomio es poco intensa,ni el deseo ni el placer aflorarán suficientemente, pero eso no será el resultado de una determinante por marcadores de déficit físico, sino por limitaciones en el pensamiento.
Dentro del deseo caben las transacciones sexuales y dentro de estas una universíada de posibilidades apuntadas por el imaginario[8] .Y por encima de la mirada externa posada en el encuentro de dos amantes amándose,siempre injusta y desviada en su percepción, está la circunstancia de ellos dos fusionados en su reino particular. Y así como el observante externo no alcanza a comprender el protagonismo de dos que se quieren en su fusión, tampoco entenderá que a ese encuentro concurran determinados déficits,A no ser de que sea su propia experiencia la que esté observando.
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[1] secuelas de polio que afecta la traslación pero no la impide, o paraplejias por lesiones medulares de la región lumbar que impide la verticalidad total del cuerpo pero no el desplazamiento`laxamiento en silla de ruedas.
[2] filias arias de desagradable recuerdo ,q pretendieron liquidar lo distinto, por judío,gitano o tullido, tampoco se libraron del proceso de génesis de sus propias diferencias, y comportamientos “anormativos” (como los usos homosexuales). Cómicamente en la filmografía sobre el tema, un supuesto erudito en genética hace de un húngaro representado por Anthony Quinn el prototipo de ario arcaico. De hecho,no han quedado claros los orígenes del propio fürher,cuya tez morena y mirada oscuro lo apartaba del perfil dominante en sus propias tropas. Ojos claros y cabellos rubios.
[3] jamás podrá volver a andar, nunca será como los demás, tendrá que depender de los otros de por vida, ... y otras tantas frases, tan típicas en algunos ámbitos se han clavado como dagas afiladas en el inconsciente de los seres así diagnosticados convirtiéndolos en trapos, al no contar con recursos argumentativos con los que reciclar tales sentencias.
[4] Desde Toulouse Lautrec a Goya,el arte ha estado escrito por insignes genios cuyos déficits físicos (la cojera del uno y la sordera del otro) pasaron a un segundo plano frente a su descomunal obra.
[5] Rosi de Palma.a propósito de su nariz no habla de errores de la estética o de bromas de la naturaleza sino de cuerpos picassianos. consiguiendo que un eje de atención,su nariz anómala,se haya convertido en un distintivo importante de su personalidad que la ha recolocado con firmeza en su campo profesional dentro del arte, proporcionándole la ventaja de una diferenciación en positivo frente a otro elenco de actrices.
[6] en las residencias de minusválidos en general y la de Chesire de Bonanova en particular para citar un caso directamente observado, los residentes hombres ocupan un pabellón diferenciado del de las mujeres, y alguna de las relaciones de intimidad surgidas entre un hombre y una mujer chocaban con la imposibilitación de compartir cama y habitación.. La actitud del centro basculaba entre argumentaciones de tipo espacial-limitativo a un pseudoproteccionismo acerca de la sexualidad q convenía o mejor,q debía´ña ser proscrita a sus internos.
[7] Es curioso que admitir que dos ancianos que se conocen en una residencia,se gustan y desean compartir intimidad,por lo tanto habitación, se convierta en una noticia extra,para un país en el que eso,que es o debería ser lo más natural del mundo, tiene rango de excepcionalidad. El siguiente paso (bocata di cardinalli para la prensa) será hacerse eco de lo mismo,cuando lo hagan o lo pidan dos ancianos hombres o dos ancianas mujeres-
[8] La exposición Picasso érotique ha reunido 300 obras del artista,entre dibujos y grabados,que hacen de espejo de minotauros y faunos retozando con bellezas. El arte ha recogido siempre la dialéctica de la beldad y .la fealdad en citas presuntuosas de lujuria.

