Erótica Virtual
Cybersex: La erótica del imaginario saltando entredígitos.[1]
Cuantiosa literatura sexológica conviene en establecer la facultad imaginaria como un ingrediente imprescindible para la satisfacción sexual. De hecho, nadie se atreve a levantar tesis de que lo sexual se limita a un intercambio del furor instintual, y al igual que los animales, no necesita implicar nada más que las hormonas y la anatomía. Pues bien, si la imaginación , que se nutre de fuentes de fantasías,cumple un papel muy interesante en las relaciones sexuales , los recursos imaginarios forman parte de la existencia,llegando a constituir uno de sus parámetros imprescindibles. Si la imaginación, en todos los campos, precede la investigación, la constitución de proyectos y objetivos, y la avanzada para marcar nortes; en el caso de la imaginación erótica es un abreboca suculento ante las escenas que se desean preparar en el real. Ambas dimensiones se complementan mutua y eficazmente.Imaginar es preinvetar situaciones para las cuales que preparado el comportamiento y el cuerpo.
Curiosamente la imaginación, que es aceptada como un componente cotidiano,y en particular como factor concurrente en los juegos amorosos, no es aceptada para las relaciones digitales que permite internet desde los últimos años. Ni siquiera los intelectuales[2] encajan bien su significado, creyendo que para nada es substituible la relación de dos amantes frente a los monitores gozando, con el contacto físico que sigue siendo valorado como el plano principal e insustituible. Se trata de dos cuestiones distintas: el imaginario es ya una dimensión presente en el contacto en el real, entre seres reales de carne y hueso, que se perciben, se tocan, se ven, se husmean y co-orgasman.Y el imaginario a distancia, que es el que presenta cybersex es una variante adaptada a las tele-relaciones que parte de ese imaginario-base y que adopta unas formas particulares, pero igualmente incide en el real.Es decir en las sensaciones y en el cuerpo delos cybernautas en relación. Es preciso entrar en esta situación para saber realmente el significado,primero de la conversación digital en tiempo real, y segundo de su traslado a temas de erotismo.
Superado el primer impacto de confusión de docenas o cientos de nicks con intereses distintos,buscando distintos tipos de temas en las salas de chateo, es posible seguir el hilo virtual de una relación continuada[3] que pueda permitir los preparativos para un contacto directo en la realidad: una cita clásica para hacer lo que se hace en las citas clásicas:tratar la seducción mutua. El cibersexo es una cita para verbalizar los deseos eróticos, haciéndolo en tiempo real y en directo,aunque puedan mediar cientos o miles de kms por medio.Resulta obvio que depende de qué internautas se elijan para hacerlo, esa cita en el imaginario tendrá visos de factibilidad completando la expresión de deseos y pasarlos a la cita presencial[4] .Entretanto la tecnología de la telemática permite y activa la expresión.Escribir texto implica un alto grado de compromiso con lo manifestado. Y una implicación de las vísceras y las zonas más térmicas del cuerpo humano. Se trata pues de un imaginario híbrido,donde sí hay un otro o unos otros, al otro lado de la comunicación que reciben los comunicados de uno y l revés, y que desde ambas partes hay un incremento de excitación corporal, un humedecimiento de las mucosas, y llegado el caso, un orgasmo total a partir de una masturbación. Las posibilidades son múltiples,dependiendo de si quien hace cibersex está solo o acompañado. En todo caso practicar uno puede incidir en las dos posibilidades de lo otro, mejorando la calidad voluptuosa.
Pues bien, ese teleerotismo reparticulariza la dimensión imaginario , ya que la emplaza a poner texto, a partir de la descripción de imágenes, las autodescripciones corporales, y la construcción de cartas de deseos.
Las primeras entregas de datos confidenciales[5] por ambas partes, permiten entrar en una vía de realidad, no solo porque eso va a permitir avances de envíos recíprocos de mas elementos privados, sino también para verificar el contenido de las afirmaciones. Evidentemente es un espacio que se presta a fantasmadas, pero una relación continuada permite detectar a los cibernautas serios,con informaciones sinceras de lo que dicen, y también a los grotescos, sin elegancia y fuera de lugar.al igual que en el real presencial,en el real impresencial toca distinguir la gente guay de la que no lo es. se trata de un mundo heterogéneo,donde hay una gama extensa de variedades en el comportamiento y en las formas expresivas.La comunicación por texto no es tan fácil. Y no todos los internautas escriben rápido. Lo más excitante sigue este esquema: iniciar un chat de texto, solicitar uno de voz cuando los motores están suficientemente calentados, y uno de video si las posibilidades técnicas existen. Puesto que los chatas todavía no funcionan muy bien en todos los terminales, tal vez sea necesario el apoyo mutuo de los tres recursos. El cibersex,no incluye solo la conversación erótica concreta, en cuanto a descripción de las cosas que te gustaría hacer y/o que te hicieran, sino también los prolegómenos de invitación a la misma y los posteriores.Dependiendo,claro está, del tiempo disponible un contacto cibersexual puede durar horas, si el chat privado elegido está a salvo de pinchazos[6] e interrupciones.Y el negociado de palabras que supone no deja inerme a cada parte,sino que las palabras le traspasan no solo la ropa sino sobre todo la armadura de la ideología. Eso explica que haya gente q se acerca a los chats para encontrar un rato de erotización, que le pone a prueba no solo su imaginación,sino también sus mucosas. curiosamente,el vertido de palabras en las ventanas de diálogo pueden ser incomparablemente más atrevidas que los discursos verbales en el directo con los partners que se tengan para compartir placeres. Eso ocasiona una paradoja de la q no queda indemne el cyberamante que la experimenta:la de confiar más secretos a un monitor de ordenador que al propio amigo o amiga. No se trata de una canallada de nuevo tipo. sino de una versión renovada de una conducta típica del ser humano, la de vivir una intimidad última en secreto de la que han sido depositarios,tradicionalmente, los diarios y escritos personales, e incluso las cartas anónimas.Desde siempre el ser proyectivo ha necesitado contar sus últimas e inconfesables pulsiones en público, incluidas las más proscritas, las más perversas, las más inaceptables.Para ello, se las ha ingeniado para crear artes tan estupendas como la literatura, en la que los personajes han encendido crípticamente las antorchas de sus autores. En realidad todo autor queda muy por detrás de su personaje, el que investiga o el que inventa. Y la vida entera de uno está dedicada a satisfacer su imaginación,acercándose a una autorrealización híbrido entre lo que es realmente y lo que sus personajes consiguen ser. Ese peculiar fenómeno de co-creación también se da en las fauces internáuticas.quien se introduce en las salas de chateo, pronto advierte que hay un diálogo predominante vinculado a la pulsión reprimida en la vida presencial, o en las relaciones analógicas, entre iguales físicos. Pero antes incluso de estrenar un chat,habrá tropezado con diversos botones que le darán pistar para ir directamente a salas de cibersex.tanto las q directamente lo especifican como las que estás divididas por categorías de edad y de tema, los recursos lingüísticos de la seducción están presentes. El anonimato que permite el nick[7] reactiva la la latencia erótica que se mantiene en estado de suspensión equívoca en las conversaciones ordinarias o presenciales de las situaciones ociosas. Pues bien, tenemos al/a la internauta frente a su ordenador y a salvo de control de nadie, y se lanza a encontrarse con alguien para hacer lo que no se atreverá, y tal vez no se atreva nunca. a plantear a su gente conocida en el presencial.
Puesto que los contactos conocidos por internet están metidos en la carpeta de relaciones posibles remotas,hay una alta probabilidad de que aquella cita fabulosa y supererótica con otro cibernauta quede diluida entre musas y papeles, y el propio protagonista quiere desentenderse de su experiencia como si de un artefacto lastroso se tratara.En realidad,internet convierte al sujeto imaginario en un real para si mismo, que emplazado a su sinceridad no podrá negar el disfrute con un desconocido,incluso desde una primera cita, si ha andado buscando esto,y ante el q posiblemente se avergonzaría de verlo en el plano físico directo. Por eso, es predominante la actitud de solo-chat,disociando el contacto virtual obtenido de su procesamiento hacia un contacto presencial. Eso tiene la objeción de mucho alarmismo, en cuanto a que la red pueda estar invadida de mafias de todo tipo y de personas malvadas q se ocupan en hacer daño a los demás. Sin quitar la importancia de las medidas prevencionistas ante esto,en internet lo mismo q en la vida presencial,hay q contar con un porcentaje de factores de agresión.cabe neutralizarlos manteniéndose a salvo de ellos. Pero la posibilidad de dar con gente mezquina, inapropiada, instrumentalista, ladrona y lesiva,es compensada por las mayores posibilidades de dar con gente atrevida, evolucionada, liberalizada, tecnoprogresista y comunicativa.
La cuestión es saber lo q se busca y quien y de q maneras puede proporcionarlo.Para eso,hay q atravesar laberintos de charlas y de gentes, no siempre adecuada ni con el discurso apetecible. De hecho,hay quienes entran directamente como pederastas o como obsesivos.Y tal vez algunos tonos y algunas maneras resulten inoibles y molestas, pero atravesadas las marabuntas de la estupidez o de la falta de educación, el espacio de comunicación posible con gente de todas partes del planeta se hace maravilloso.
Y con tal apertura, los nuevos trazos de relación humana tb recolocan de distinta manera el triple plano de juegos en los que se reparte y mueve cada individuo:su real, su simbólica y su imaginario[8] .
[1] Este artículo esta inspirado por la experiencia intensa de entradas en chats: Yacom, Irc, Excite, EresMas,Paltalk,Terra y Mesinia(msn), que dieron en las dos primeras semanas de navegante por espacios de relación: medio centenar de sesiones de chat y unos cincuenta contactos personalizados.Prometiendo,tales datos, navegaciones posteriores para el incremento del conocimiento de canales virtuales,así como de los chats en sí, y de la consolidación de contactos sin dejar de incrementarlos.
[2] Pienso en Antonio Blanco y su negación de esa posibilidad de placer como de un placer legítimo o natural.al que veía como descalificado frente al placer directo.
[3] sucesivos contactos y citas virtuales para seguirlos manteniendo.
[4] Es más exacto y adecuado hablar de cita presencial que no real,puesto que es tan real el trasvase de información entre comunicantes a través de internet, como el que se pueda j¡hacer en el directo-presencial.
[5] el email y el número de móvil
[6] Hay espacios de chateo como los canales propuestos por ya.com (el país de Yacom) donde las charlas privadas no están a salvo de otras propuestas de privado, de otros pretendientes, las cuales solapan continuamente a la anterior.Los privados se hacen pinchando con el cursor sobre el nombre del usuario con quien se desee chatear. Ese tipo de programa ocasiona que los últimos en llegar a las salas de colectivo, a veces totalmente mudas o vacias de texto, pq. los usuarios están repartidos en privados, no le quede otra elección que limosnear una conversación a otros q ya están teniendo la suya.
[7] se trata del nombre q se usa para entrar en los chats y en cierta manera la primera tarjeta de presentación.algunos nicks ya dan la mayor cantidad de datos como numero relativo a la edad y procedencia, otros pretensiones temáticas o sexuales. Según los programas se pueden registrar los nicks para q nadie más los use y para evitar copias de los mismos para contrarrestar los suplanta personalidades. aspecto fenómenico este que recuerda la tipología de aquellas personas deficitarias de recursos de persuasión y que hacen de doble de otros que están detrás.
[8] JLacan,teórico de tal triada, se perdió la era internáutica.Sin duda su afilada capacidad de observación de la conducta humana, le hubiera permitido regalar a la comunidad intelectual y al psicoanálisis con interpretaciones valiosas sobre el nuevo sujeto re-concfigurado a partir de su nuevo instrumento de juego y comunicación:el ordenador.