La Escopeta Nacional
La Escopeta Nacional y Berlanga Magistral. S-Maraselva
Siguiendo la peripecia de un industrial catalán (Saza)que se deja enredar en una cacería castellana para ser presentado a importantes del señorío (los vips no llamados así de entonces) y así poder colocar su producto, queda al descubierto las grandes bajezas (no hay posibilidad de equívoco para detectar grandezas a secas a pesar del envoltorio de la sociedad patria)de la gente destacada: desde aristócratas majaras y pendencieros a politicastros creyentes de su función socio-divina..
Berlanga como director que no escatima su acracia termina con un corolario antiestatalista para una trama sin pies ni cabeza pero en la que quedan retratados todos los personajes (el intermediario que hace de bufón, el ministro, los socios, el nuevo ministrable del Opus, el sacerdote del requeté o de lo que sea, el hijo pirado del marqués, éste(famoso por su colección de pelos de pubis, la marquesa y la fauna de criados y criadillas que revolotean por el entorno, el banquero, el expresidente latinoamericano,.además de las queridas y del industrial catalán,cuyo acento en sí mismo ya es un acto subversivo para el momento de rodaje de la película). No falta nadie.El plantel de actores se completa a sí mismo. Y la película contada como una historia sin principio ni fin acaba con un malhumorado industrial que ha venido a engrasar económicamente su proyecto y que no se lleva ningún dividendo,pero sí gastos contados como despilfarro.(¿una analogía en lo subjetivo de lo que acontece como pulso sostenido entre Barcelona y Madrid?) De acuerdo con Berlanga, divo de magistralidad en retablos de sociedad y con su filosofía cinematográfica, la buena suerte hay que buscarla en un lugar sin ministros ni administrados y en un tiempo y lugar donde esa España profunda de mentecatos, fanáticos y majaderos haya pasado a la vida de archivos junto a la familia Ulises visitable en la contraportada del antiguo TBO.