La Cópula Anal

 

 

El disuasorio de la copulación anal es el posible dolor que infrinja.La fantasmagoría en torno a la introducción de un pene en el orificio anal convoca a  toda clase de temores que no favorecen un buen saldo experimental cuando tras pasarlo a hacer por primera vez. Físicamente los esfínteres permiten el paso fecal en la dirección de salida para lo cual la dilatación se convierte en un hecho fisiológico habitual sin mayores problemas. La misma dilatación esfinteriana es la necesaria para recibir un objeto externo que busque alojarse en su interior. Al pene le corresponde el privilegio de ser  el objeto más adecuado para tal tránsito y al varón la experimentación de un placer inusitado al conducirlo por él. No es el único placer y sería en todo caso adulterado si se viera en la analidad un goce restringido al penetrador para colocar  al sujeto del cuerpo penetrado en una posición de admisibilidad y pasiva. Contrariamente a una división  tan clásica como estúpida de activo-pasivo que desgraciadamente se hizo popular, el placer  es un fenómeno compartible tanto por  quien  folla por el culo como por quien es follado en  él. También como otras partes del cuerpo el ano y su contorno debe de ser  re-sensibilizado en su función sexual. Es muy posible que al principio  toda introducción de objetos para los que no está familiarizados los asocie a la función más conocida de la evacuación. Y solo después de ejercitarlo en nuevos funciones se le puede reconocer sus valores proorgásmicos junto a todo el acariciamiento perianal.

Parece evidente que en la analidad, la función fálica corresponde más al varón y la función receptora queda para la  mujer  que hace de soporte y de cierre estético. Pero incluso esa positura avalada por la tradición y por innumerables frases que se han popularizado con más o menos fortuna queda en entredicho para tiempos en los que la igualdad de los sexos se ha oteado como bandera y la conquista de papeles se ha homologado. En efecto, sin discutir las obvias diferencias de sexos y sin aceptar la quimera de una igualdad  del todo imposible en lo fisiológico, es cierto que cada vez más, lo que hace uno lo puede hacer el otro y al revés no tanto por la simulación  del pene con artefactos mecánicos sino por la importancia del significante al adoptarla. La misión penetrante ya no es exclusiva del hombre en tanto que la mujer puede ejercerla en  el ano del hombre, sea porque le introduzca sus dedos u objetos  determinados[1]  .  Al hacerlo, el hombre al igual que ella deberá pasar por el aprendizaje  de una resensibilización de la zona y su sodomización lo feminizará, es decir, lo igualará un tanto a su compañera.

El recibir por atrás ha sido interpretado como una de las actividades más amorales , antinaturales y castigables por distintas culturas. Algunas incluso lo criminalizan[2] . E incluso esta actitud de recibir la embestida del otro asumiendo una postura canina y con la cabeza reclinada ha querido ser relacionada con la humillación.  Opiniones tomadas de ideólogos e ideologías  que viven con la cabeza baja y hacen vivir a los demás con la noción de pecado. No en vano la homosexualidad  ha sido y es tan perseguida, en parte por el ejercicio de una actividad que es ejercida en minoría en los ámbitos heterosexuales, y que solo cumple una función de placer desvinculada de la reproductora,vinculada clásicamente a las necesidades de las economías de estado. El moralismo que detracta el coito anal queda justificado por su falta de praxis en el placer suficiente y su rotundo desconocimiento en la fisiorama del orgasmo. La cópula anal no es un ejercicio masculinista al que se doblega una sumisión femenina, sino un placer compartido e intercambiable en las parejas, no importando si son homo o heterosexuales y tampoco si son  hombres,lésbicas o parejas con los dos sexos presenciales. El problema de los juegos no es problema cuando se desvanecen los temores al daño y al rol  con el que cumplir.El que siga viéndose como una problemática para las leyes y para las iglesias es tan solo un indicador de quien detenta el retraso cultural.

 

 



[1] La imaginación  en las prácticas sexuales no tiene un freno y por lo que hace a introducciones anales se puede acudir desde  elementos proporcionados por la naturaleza con formas peneanas, a vibradores eléctricos, a doble-penes artificiales amarrados con cinchas en  la cintura de la mujer  que le permitan jugar el papel y las formas de embestidora a la vez que siente placer al hacerlo por  tener uno de sus partes metido profundamente en su vagina.

[2] En los USA la sodomía es perseguida.Se trata de instaurar el delito en la más alta instancia de la privacía humana,algo que solo es posible en un país-estado donde  la condición de ciudadano es la del rehén sometido al poder. Este artículo en tanto que acreedor de la apología de los juegos de analidad y la cópula anal  sería perseguible en tal país líder de la doble moral y de la hipocresía  hecha jurídica.

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