Poética y Subculturalidad

http://sussanamaraselva.blogdiario.com/img/murallacongato.jpg Muralla vieja con gato cauto.

 

El mundo poético es antojadizo.Es el universo de  las bonitas palabras.Las mejores.El lugar del hallazgo con todas las sensaciones prohibidas, con todas la fórmulas castigadas de cara as la pared para que no vieran el patio de los juegos. Son  rebuscadas y contraunidas para colocar sentimientos imposibles de decir.Es el infierno de los perdedores, los sentenciados. Es también el cielo de las citas con las hadas.La orgía de las musas. Es todo eso y más: es el lugar de los impresentables, de los des-formados, de los  investigadores de minas abandonadas. El refugio para los que no saben contar, para los que  apenas si  dominan la ortografía.es la mezcolanza de estilistas y de novatos, de  ensoñadores y analfabetos, de  grandilocuentes e ignorantes, de buscadores del maná y de recolectores de  plagios. Tal vez hablen o se enorgullezcan de poetas que precedieron  el lugar de la represión y de la muerte, como el poeta de Orihuela  clavado en la cárcel de Alicante, y se acojan a  su rebeldía métrica para intentar cualquier junción de vocablos. Puede que hayan leído a Miguel Hernández y García Lorca, o a unos cuantos más de las tierras próximas.Puede que se han dejado llevar por Pasternak,Malinovski y otros de tierras lejanas.Puede que se sientan huérfanos  de culturas y busquen congoja, padre y auxilio en unas cuántas estrofas manadas de su momentos más lúcidos, y tal vez más terribles de sus vidas. La poética no tiene academia,aunque su un enjambre de acólitos proestilistas. Lo que no suena no vale, afirmarán sin rubor. Lo que no  tiene música, no penetra, seguirán postulando.  Lo que no rima no es poema, sentenciarán para castigo de los que suspendimos en aritmética.  En efecto, sigue habiendo quienes gozan en perder tiempo propio y hacérselo perder a los demás sobre la forma estilística sin advertir que la poética ha dado alas a muchas manos, que incluso partiendo de la subculturalidad  han tomado posición autodidacta en el universo de las letras, para el que pido  se quite el cartel de reservado el derecho de admisión. Cualquiera, desde su ignorancia,  desde su agramaticalidad, su ilógica, tiene el derecho a marcar territorio con sus sílabas, y poco importa si las suma o no en cada verso. La poesía,con o sin títulos lingüistas que la avalen,es la escotilla que da salida a ángeles y demonios de las cavernas de cada persona sensibilizada ante las fechorías de sus mundos y que necesita comunicarlas, haciendo con ello un acto de afirmación de vida. En ese sentido todo el mundo tiene derecho a la palabra poética y a creer en ella. La indiferencia de los demás o su acogida serán los veredictos con los q posteriormente tendrá q cargar. Por eso, que a nadie extrañe una cierta fruición poética en manos y bocas de personas alejadas de los mundos teóricos, de los salones académicos´ e incluso de los salones culturales en general;nutridos por amas de casa, prejubiladas y seres inquietos que trabajan sus formas y celan por sus estrofas como si de hijos, a los que quisieran secuestrar, se tratara.La poesía ya había sido muy cultivada por aquellos miembros de clases pudientes cuyas ociosidades les permitían renombrar las cosas de cada día, sin tener que pedir permisos literarios para hacerlo.Esta subculturalidad tiene derecho a la existencia cultural como otro tipo de cultura iletrada, en la que algunas frases tienen artículo de fe y casi todas componen el brebaje que da aliento al vivir.que nadie las recrimine por su ausencia de normas y de retirada de lo sintácticamente correcto, pq tal sintaxis presuntuosa obedece tb a una política lingüística de lo adecuado. Desde los dialectos, los argots y neologismos,otra antorcha libertaria abre caminos y sosiega gentes, preparándolas para la escucha.No interrumpáis su marcha.

 

 

Discusión sobre Ética.

Apelamos continuamente a la Ética como el concepto clave que nos ha de sacar del atolladero histórico.  Es la palabra mágica que hace caer en la cuenta de que lo fundamental en la vida es ser ético. Es decir, vivir de acuerdo a la conciencia responsable de las consecuencias de nuestros actos y respetando el valor sacro de la libertad. Es el concepto maestro que nadie pone en duda, o al menos no lo hace de una manera evidente. Ni siquiera los grupos de malhechores la objetan. Hablan de su propio código ético, del honor del clan o del espíritu de la familia. Se diría que el concepto de la ética da mucho de sí porque hace de su palabra-eje el amparo de conductas distintas. Hacer la discusión sobre ella no resulta tan fácil como a primera vista parece. Basta preguntar qué es para chocar con una primera lluvia de ideas. La podemos definir genéricamente como el código genérico que cada persona individualiza para vivir en consonancia con las leyes de la naturaleza respetando a los demás en la medida en que eso sea posible. Una definición, como se ve, absolutamente torpe y deficitario pero que supera la anterior del respeto al valor de libertad, palabra equívoca en cuyo nombre se han cometido infinitas atrocidades La ética es una moral del comportamiento y del pensamiento basada en la libertad y en la justicia. Eso suena mejor. Prosigamos. La ética o la nueva ética quiere desmarcarse de la moral o de la vieja moral con cánones coercitivos que supeditaban una mayoría a los intereses de una minoría. Del pasado hemos aprendido lo que nos sobraba y nos lesionaba. Sabemos lo que no queremos. Eso es más fácil que saber cómo conseguir lo qué queremos. En la descripción utópica del mundo ideal que podría gozar la humanidad podríamos señalar el atributo de ético como su principal propiedad. Ahí donde hay una persona ética que inspira respeto no hay problemas. Los problemas existen por justificar conductas fuera de éticas. La persona que era señalada como íntegra seria el equivalente al sujeto ético no dispuesto a renunciar a su ser por los imperativos del afuera. Eso es tanto como negar la célebre frase de que todo el mundo tiene un precio. La ética va emparentada con la dignidad, con la consecuencia entre ideas y actos, con el respeto a lo ajeno y con la verdad. Todo ello validable en el plano de la teoría pero difícilmente consensuable en el momento de elegir un número de comportamientos prácticos. Los cuales van a relucir antes o después. La discusión sobre ética queda condenada a una tarima demagógica si junto al panel de su gran titular no se señalan las maneras concretas de su funcionamiento. Al tratar de describirlas se corre el peligro en caer en normativas vinculantes que dejen poco margen de maniobra al individuo. No hay norma que no tenga una carga de perversión potencial. Lo más que se puede pedir son criterios adaptativos a cada momento y lugar, dejando su poder de gestión relegado a cada persona. Eso es tanto como colocar el lugar de responsabilidad en el sujeto-individuo (más que en el difuso sujeto-sociedad)  confiando en que su soberanía, inteligencia y capacidad le llevarán en cada momento a elegir las opciones más adecuadas y justa; y quitarle el poder a la sociedad como un conjunto abstracto que de hecho  nunca expresa ni puede expresar su opinión de un modo unitario, aunque sí dominante a través de sus grupos privilegiados en el ejercicio de tal poder.

Así que tenemos: primero: una necesidad incuestionable de ética. Dos, una imposibilidad de convertirla en código coactivo  y tres, la presunción –añado ahora- de que la humanidad necesita madurez para entender el valor de ella y su función como regente de la totalidad de las conductas.

La discusión sobre ética no solo debe contemplar los procesos desiguales de la conciencia social e individual, por tanto la coexistencia entre madurez e inmadurez ante el tema en la misma época y lugar sino otro asunto crucial, que se deriva de éste- el hecho de que la inmadurez incluye potentes sectores de inadaptación total. La ética se ve paralizada por no contar con las condiciones ideales para ella. Ni todo el mundo sabe lo que es ni todo el mundo se la plantea. Lo que es peor: hay una notoria presencia de congéneres que no apelan ni en principio jamás apelarán a ella para nada. Viven y vivirán de espaldas a su concepto. ¿Qué se puede hacer con ese contingente de personas que hacen del daño social su vocación y de la obstrucción a todo proceso de solución su trabajo? Respuesta: hay que luchar para rescatar, individuo a individuo, de su ostracismo, sin olvidar que en el mismo proceso de lucha se van a multiplicar por millones nuevos individuos que se incorporarán con más o menos decisión a vidas oscurantistas. El cálculo de tal perspectiva es desalentador. Es tanto como teorizar la democracia como hicieron Platón o Cicerón en tiempos en que la mitad de la gente tenia el estatuto jurídico de esclavos y no el de ciudadanos de pleno derecho. Hoy la discusión sobre ética no está todavía en el ámbito de calle. Antiguamente todavía se hablaba del significado de la dignidad, hoy ni se menciona ni se sabe lo que es eso. Actualmente la discusión de ética está en manos de los vocacionales de la cuestión creyendo –o creyéndonos-que al especializarnos en el tema somos más éticos que el resto de los mortales que no lo hacen. Eso caricaturiza una clase de dicentes tan hipócritas como cualesquiera otros que hablaban de bondad y seguían pegados a sus plusvalías. No es más ético quien de ética más veces habla sino quien se rige por conductas que de facto lo son. Nos toca dudar de quienes al hacer de ello una de sus hablas especializadas no la usan para auto corregirse en conductas irrespetuosas a la naturaleza o  a los congéneres sino para crear una fachada o un simulacro.

Otro componente que no puede olvidar la discusión sobre ética es que las dificultades en su aplicación están en el mismo sector de refractarios e inadaptados a ella. ¿Qué hacer con quienes se oponen a la vida comunitaria, quienes se acostumbran a vivir de la esclavitud ajena, del atraco a los intereses privados, de la contaminación de los recursos de todos? ¿qué hacer con los psicópatas que no tienen ningun sentimiento autocrítico ante el daño que generan en los demás? ¿qué hacer con los sociópatas que se complacen en la destrucción de vidas humanas en masa? ¿qué hacer con los genocidas, con los ejecutores sádicos, con los exmilitares que extendieron daño y sufrimiento? Cuando muchos años después de masacres se juzga a militares –que obedeciendo órdenes fusilaron después de torturar a cientos de personas- el propia sistema judicial les atenúa su responsabilidad reduciendo sus condenas a unos pocos años de cárcel.

 La ética necesita del episteme y de la metodología como señala Popper para que sea regente pero no se limita a ello ni empieza por ello. Necesitamos la referencia ética para seguir creyendo en el potencial humanista de la humanidad a pesar de tantos desmentenidos por sus crueldades a  lo largo de la historia. No podemos admitir la peor de las perspectivas que la Humanidad nunca crecerá y que el ser humano nunca dejará de ser: el espejo distorsionado de todos sus sueños. Necesitamos superar toda mentalidad escéptica y catastrofista a pesar que desde niños conocemos la tesis de Hobbes Homo hominem lupus y alguien nos dijo la peor de las sentencias de todas: la del  ser humano como el animal que  jamás cambiará dada que  su maldad le es intrínseca. Como intelectuales no nos importa tanto si eso es razonable o no, sino si emocionalmente es soportable. Desde luego no lo es. Hacemos como que triunfará la cordialidad, la equidistancia cooperadora y respetuosa, la fraternidad y la inteligencia colectivas. El ser racional y sentimental superará la ferocidad de su bestia volcánica.¡De acuerdo! pero, entretanto  ¿qué hacemos con todo aquel que no lo vea sí, que habla de “guerra preventiva”, de corazas ante el mal, de torturas y asesinatos? No se puede estar discutiendo el tema por una parte y hacer caso omiso a los datos arrojados por la realidad social un día tras otro, un año tras otro, un siglo tras otro por lo que hace a crecimiento del individualismo rivalista y la pérdida desconfianza en la condición humana.

Plantear la discusión así es nombrar la bicha. Hay una actitud que consiste en no levantar la alfombra del suelo para no tener ninguna idea del polvo y ácaros que esconde debajo. Preferiría mantenerme en la edad de la inocencia creyendo que la ética es solo una cuestión de decisión de los delegados en una reunión que apuesten por su conveniencia, o un estadio de obligada llegada para todo hijo de la tierra. No es así.

Un dios dispuso de Casandra el don de decir la verdad pero al mismo tiempo la limitación de que pudiera ser creída por alguien. Algo parecido nos pasa con los grandes y nobles predicados. El público  serio ya no puede creerlos. “...Aquí estaba aquel nadie- dice Crhista Wolf haciéndose eco de la profetiza- que hubiera tenido que creerme; que no podía hacerlo porque nocreíaennada. Un nadie que no era capaz de creer”[1] Seguiremos planteando hasta  donde nos sea posible la lucha por la dignidad humana, por tanto, por su comportamiento ético dominante como la única alternativa  que pudiera hacer posible el alumbramiento de un nuevo mundo. Pero esa ética universal para por su debate en estado permanente, no por  la creación de un código jurídico mundial (eso es otro asunto) que lo suplante. Un tema es las leyes reguladores y otro la recreación ética de las personas ante su destino compartido. La dificultad conceptual de encorsetar la ética en unos mandamientos cerrados es lo que la hace de tan difícil recreación y mantenimiento. A diferencia de la ley basada en algún tipo de coacción sino es cumplida, la ética cuenta con un factor lleno de imponderables, la capacidad subjetiva de automoderación. La especie está recargada de procesos defectuosos que empiezan en el cuadro genético, sigue en el desarrollo intrauterino y se terminan de complicar con incidencias deseducativas. Eso da por resultado el terrible dato de un empeoramiento de los valores: cuanto más crecimiento poblacional hay, menos posibilidades de concordia existen relegando la vida pacífica y digna al relato literario. Tal pesimista perspectiva no impide continuar voceando a los cuatro vientos los principios del amor, la cooperación, la justica y el respeto a la vida; eso sí,sin olvidar que el algoritmo de la conciencia potencial está restado por la desconcienciación en masa como la principal garantia de continuidad de las sociedades que la historia humana viene dando.



[1] Chista Wolf. Casandra. El país. Madrid 2005 p.140

Un final poètic.

 

Escriure un final d´un plec de poemes té quelcom d´orfe. És dir adéu a una pila de temes que s´han endut  moments especials de vida,és quedar-se sense els motius per tonar-hi a escriure, quedar-sesense raons per re-escriure´ls, és quedar-se sense la persona que t´ha donat motiu per fer-ho. Si, a més, el recull poètic es poesia amorosa  esciure-li una cloenda es perquè se sàpiga que rere el darrer poema ja no n´hi haurà cap altre. Fer-li un epíleg com opció assenyada  és posar fil a l´agulla per un sorgit. No hi ha forma de reparar una trama. S´hauria de començar de nou, tornar a teixir la cosa desfeta. No hi ha final poètic poèticament acceptable. El final és quedar-se  amb l´adéu en el lloc de l´hola, amb el silenci en el lloc de la  paraula, amb el  record en el lloc del tacte, amb la imatge en el lloc del cos, amb l´ahir en el lloc de l´ara. El final no deixa l´amagatall possible d´un parèntesi, d´un tal vegada hi haurà un després.Té el sabor de la llunyor, potser  de la feina acabada, de  la historia feta, de totes les paraules ja dites. Podem afirmar-ho tan taxativament? Les paraules tenen un final? Doncs sí. El  tenen. Un dia diuen la  última. No es volen continuar repetint amb el queja eren, no es volen reinventar de nou, no tenen d´on treure energia per continuar fent fil.ligranes, no tenen la força de la seva llüentor quan eren primerenques.

Del final no s´ha de dramatitzar tant. Tot acaba un dia o un altre. Les trobades per l´amor també. La seva robustesa egoista i golafre el fa delirar creient que els petons són cosa de sempre i l´amorositat un atriubut permanent. No és així. Qui més ho pot saber és l´amant plural, que ha estimat més d´una vegada i a més d´una persona a l´hora, que se li han petat a les mans i davant els nassos els desitjos de fer impossibles. Des de la teoria ha pogut especular-ho tot però sap que els seus sentiments no són controlables per cap analítica que els faci obeir. Un dia se n´adona que tot allò que havia fet, havia desitjat, havia proposat s´esfuma com vapor d´aigua. Aquesta perspectiva mai queda del tot descartada; és per això que quan comencen les histories d´amor es fan amb un tipus de verbs que defugen les afirmacions categòriques i especialment les de futur. Els amants es diuen que els hi agradaria estar junts per molt de temps o tenir-se sempre a la vora. El llenguatge cap cop és tan més agosarat quan mes  és viu en una experiencia intensa. Aquest llenguatge es va carregant de futuribles sabent que tot pot trencar-se en qualsevol moment, i que tot projecte de futur està contradit per limitaciones que estan al present o que estan des de el bon començament de la relació. Per això quan hom diu “t´estimaré sempre”, s´ha d´escoltar la frase contextualment. Aquesta forma futura de conjugar l´estimar és una èmfassi poderosa per remarcar l´amor en el que l´amant està entestat. El futur no depén de la voluntat. Més aviat la voluntat es rendeix sovint a altres variables incidents que el fan canviar de direcció.

Sense pactar un futur per sempre ni caure en el parany de les promeses contínues, el cert és que quand més convivencia i entrega amorosa hi tens posada amb algú més pressuposes un futur de fusió i benentesa. A l´hora no pots assegurar res categòricament, encara menys quan el fantasma de la trencadissa i de la separació ha fet acte de presencia en diferents moments i versions. Un dia té n´adonnes que estimar es converteix amb un contrasentit. Estàs plè d´impotencia. Et sents ridícul repetint les paraules d´autor que amorosament t´havien sortit abans i et rendeixes a l´evidencia. Durant un temps hi ha una coexistencia de gaudis i frustracions, d´èxits i fracassos que preanuncien una escena última. Quan t´hi apropes et dius que no és possible, queno pot ser cert. Res explica poder passar de l´intensitat del volguer estar amb una persona a no volguer-hi estar o prendre distancies.  Res ho explica; encara menys quan després de tanta convivencia, experiències compartides i plaer junts, aparentment,  no queda res. Però aquest no és el retrat de la vida? La vida sensera s´emplena d´un magatzem de coses de les que li perdem la vista i  la pista. No sols això, són tqnt les coses  com les persones a les que ja no hi tornem. No és tan greu si tens la idea de formar part d´un gran esperit universal o tens la presunció de pertanença a una mateix factòtum existencial. Hegel  va insistir en la idea d´Esperit. Els diferents estadis del coneixement  permetrian arribar fins l´Esperit Absolut o l´esperit infinit autoconscient. La seva tesi central prou coneguda del que tot el que és racional és  real i el que és real és racional proporciona la coartada filosòfica per convertir un esdeveniment real per tràgic que sigui en racionalitzable. Ens toca racionalitzar les nostres miseries quan l´amor del que feiem primer aliat pel viure ens falla.  Ell va definir l´esperit com la suma en el subjecte de l´objecte i la seva conciencia. És la fusió de l´ésser i el pensar, la consciència i la realitat. La fenomenologia de l´esperit concebeix una trajectoria dialèctica en la que es planteja una conciencia arquetípica que va des d´una recursivitat ingenua i simple al saber absolut. Al final del procés la consciencia individual es reconcil.lia amb la del saber absolut o Esperit universal convertint-se en un Nosaltres.És en aquest moment en que la frontera que separa la llibertat amb la necessitat es difumina. És el moment en que la distinció kantiana entre l´objecte del coneixement i el  subjecte cognoscent desapareix. La filosofia idealista  afirmava l´existencia de la dimensió absoluta. No parteix de la realitat de l´experiència  sinó d´una dimensió maximitzada inferida intel.lectualment

La dialectica hegeliana, la superació dels oposats, va acabar amb el dualisme kantià entre fenomen o nòumeno i raó o enteniment.

Si formem part d´un nosaltres, si més no potencial, el poeta es queda sense cap justificació per cap mena de resentiment. Ha tingut la sort de compartir la seva biografía amb  experiencies esquisides que li ha otorgat la vida a través de gent concreta, de muses  increíbles, de persones excepcionals. La cloenda amorosa autentifica encara més l´estructura de l´amor: quelcom necessariament transitori no perque tingui motius pel seu acabament sinó perqué deixa de tenir els motius ideals per la seva continuïtat.

La historia poetica fins aquí recollida va començar amb la força d´un home esplenderós i acaba amb la d´un home ferit, però la ferida tot i sent  inevitable no ha estat mortal. El dolor dona la grandaria de la pérdua, la impossibilitat de la seva restitució. No hi ha amor que substitueixi l´anterior, no hi ha persona que ocupi la buidor de la que ha deixat una altra.Cada forma es diferent, cada nova intimitat serà una representació d´un amor sublim mai del tot conquerit, encara que sempre apropat.

No hi ha final poètic per una historia poètica,només hi ha un últim poema,que no li  seguéix cap altre. El darrer és el  d´una escena d´adeu,potser anunciada amb diferents versificacions des de molts altres que l´han precedit. La suspensió poètica no té perquè obligar a lasuspensió de tota relació. Només els genis són capaços de resituar la continuïtat presencial de la historia per altres latitus adaptades. Generalmenta a les fractures amoroses li segueix el distanciament, la perdua de contacte, la desinformació i finalament la llunyor absoluta. El temps dirá si la genialitat ens acompanyará o la consolidació de l´abisme ens haurà engolit.

Acerca de sussanamaraselva

Ojeadas y hojeadas por las vicisitudes en los reinos de los consumos y de las ideas.

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