El estado de ansiedad


El estado de ansiedad. Un cuadro psicopatológico.

La ansiedad se produce como un problema de adaptación. La respuesta de ansiedad elemental, en principio es proporcionada a una situación de peligro. Es patológica cuando su tasa reactiva es exageradamente mayor al problema objetivo. Particularmente, cuando ese problema es inventado para satisfacer al pensamiento de prevención abusiva autogenerándolo. En realidad no hay nada que esté poniendo en peligro directamente la vida del sujeto ansioso pero sí va a poner en clave de escapada la conducta para eludir un enfrentamiento que de hecho no se tendría porque dar. Esta escapada no tiene porque ser físico-motora (con gestos de huida, desplazamiento o corriendo) puede traducirse en una parálisis del comportamiento quedándose in situ sin hacer nada ante lo que le aterroriza que, por otra parte, no siempre es fácil de definir o señalar.

La ansiedad se expresa con un panorama sensorial descolocado. Los sentidos hipervaloran las sensaciones mas de aquello de lo que realmente están informando. Sentir y pensar está estrechamente conectado. La estructura en sí misma escisiva de la mente no elige el camino del raciocinio o el del sentimiento a voluntad (la famosa definición del cuerpo divido en razones y sentimientos con una frase de furor: “mi mente me dice esto y mi corazón me dice lo otro” es rotundamente falsa). La psique proporciona ambos tipos de argumentos: los mas sensibles y los mas racionales, los mas sensitivos y los mas elaborados. Según se tengan , es decir se tengan los valores y criterios concretos, se siente. Lo exacto a decir es según se piense se siente. En el extremo de no desear pensar en nada ni en nadie el cerebro sigue estando ocupado por ideas que preparan conclusiones y formas de respuesta afectiva. La reactividad sentimental varia según va creciendo el pensamiento y la persona. La reacción sentimental ante el himno de tu país no es el mismo a lo largo de la vida, depende de como vaya evolucionando el pensamiento y el estado de creencias ante significados tales como nación, patria, sociedad, aser humano o historia.

La ansiedad que conduce a crisis de pánico tiene por enemigo a uno mismo ya que no es dado hacer una evaluación de problemas reales externos que las desencadenen ya que no existen. Tal constatación de que no existen en la entidad dramática que les confiere el sujeto, la crisis hay que encajarla en un tratamiento de urgencia con los recursos de relajación que estén a mano (bañera de agua tibia, música tranquilizante -con auriculares si es preciso-, contacto físico con caricias en particular en la cabeza y sienes, masaje corporal y reflexoterapia, catarsis oral y gestual,...).

El resultado mental de la ansiedad es la conducta de escapada. Es una huida imprecisa de un objeto aversivo que no se delimita. Es importante enfrentarlo in situ. Eso le da la vuelta a la situación.

Las características de la propensión ansiosa giran en torno a temores un tanto abstractos aunque se traducen en síntomas corporales concretos: hormigueos y entumecimiento, sensación fácil de fatiga, sofocos y escalofríos dentro de una falta de auto seguridad de tal modo que se teme a perder el control o a volverse loco, a hacerse daño a uno o a los demás en una explosión descontrolada. Ese miedo a producir conductas externas fuera de control o no planificadas ta bien viene unido con el miedo al infarto o al morir o a la muerte de un ser cercano y querido, a que ocurra una desgracia, miedo a estar solo o demasiado acompañado, a tener vómitos, a apenas, a producir poca salivación, a cerrar demasiado o poco los párpados, a sus tics o movimientos incontenibles. El multivariado panorama de la ansiedad cursa en fobia social ,agorafobia, a viajar en cualquiera de los transportes, a meterse en ascensores, a objetos concretos como cuchillos, miedo a personas concretas o a cosas específicas, miedo a animales, a la administración de inyecciones, a la visita odontológica, a la sangre, a los animales, temor a la perspectiva misma de esas crisis que ya se han experimentado por tantos temores. La ansiedad forma parte del esquema patológico de una enorme cantidad de conductas: horror por el recuerdo de un acontecimiento traumático, por un accidente vivido o previsto, por una amenaza o por haber sido testigo de un asesinato.

Se da aceleración del pulso, palpitaciones cardíacas, aturdimiento con el entorno, irritabilidad no justificada, dificultades para conciliar el sueño estando cansado. Sensación de no haber reposado al despertar, inquietud e impaciencia frecuentes, sensación de ahogo, falta de aliento. Sensación de atragantamiento, gestos de tragar saliva, opresión torácica, embotamiento, tensión muscular sin motivo, náuseas, molestias abdominales. La tendencia a la excesiva puesta en orden de objetos, contar o sumar matriculas o cifras que aparecen en espacios públicos, comprobaciones repetidas, abrir el frigorífico para comer a cada momento, la pulsión de compra a cada estimulo de escaparte, pisar las baldosas de una determinada manera.o no tolerar determinadas posturas fisicas en otros son tantos otros indicativos de un cuadro de ansiedad. Cada historial clínico de ansiedad tiene sus particularidades. Este puede complejizarse mas o menos.

Las propuestas mas serias de tratamiento son las terapéutico-verbales. En la práctica se combinan con los tratamientos psicotrópicos.

Los tranquilizantes, sedantes y estimulantes dentro de la farmacopea recursiva y recetada lo que hace es atenuar la sintomatología, no la cura. La demora. Produce tolerancia (se necesita aumentar la dosis) y dependencia, coloca en el producto el trabajo que ha de hacer uno mismo desde la reorganización de su psique.

La exageración reactiva de la psique parte del hecho de que el cerebro computa señales de una forma errónea. Las señales no son unívocas. Cada día tenemos señales somastésicas, del propio cuerpo (cosquilleos, pinchazos, manchas epidérmicas,..) y externas (ruidos de las maquinas, de ascensores, de coches, de voces,...) que incitan a la preocupación. Los cuadros de ansiedad se caracterizan por un exceso de pre-ocupación y por un déficit de ocupación para las cosas reales.

Todas las sensaciones: falta de aire, falta de memoria, taquicardias, sudoración, ruborifacia, tartamudez, desviación de la mirada, microgestos gratuitos,...remiten al planteamiento cognitivo que incide en los valores.

Hay tres tipos de causas que gestan los cuadros de ansiedad:

1 está conectada en su origen biográfico a un impacto emocional .

2.una filogenética de pertenencia a una especie que fue inferior en sus primeras etapas en su lucha subsistencial frente al reino animal

y 3. coexistencia situaciones de peligro o ambientes de hostilidad contra los que la persona ansiosa no encuentra la manera de organizar su propio poder.

La ansiedad es un indicador de vulnerabilidad según el cual anticipa la derrota antes de una contienda. Una crisis de ansiedad otorga un poder que no tiene al otro que fantasmatiza o a lo distintos elementos que puntualmente parecen terribles (tormentas, huracanes, tornados,...).

La ansiedad es un trastorno de la estabilidad. La estabilidad no sólida da paso a una perdida de poder personal. Coloca al sujeto que se cree vulnerable por no decir despreciable en funcion de los sucesos espontaneos hasta el punto de que no se arriesga a someterse a ellos. El perfil ansioso olvida que la predictibilidad de los eventos con los que se va a encontrar, vaya donde vaya, se van a mantener dentro de un umbral de conductas racionales siendo el porcentaje menor los verdaderamente peligrosos para su salud o para su integridad. Greene (1969) Hematólogo Universidad de Rochester. Estudios de vidas de gemelos. Observó que los pacientes de leucemia habían experimentado un trastorno emocional, mientras que el gemelo sano, no lo experimentó. Evans (1920), psicoanalista junguiano, sostuvo que muchos enfermos de cáncer habían tenido como precedente la pérdida de una estrecha relación sentimental antes de la enfermedad. Psychological study of cáncer (1926). Las personas afectadas de pena dirigían su energía psíquica a su interior contra sus defensas naturales. Hagnell (1966)hizo un estudio con mujeres suecas en un seguimiento por 10 años tomando la dimensión de subestabilidad de Sjobring (1963) correspondiente a la de extroversión de Eysenck. Observó una proporción significativa mas elevada en mujeres con predisposición al cáncer por una personalidad subestable. T

La inestabilidad junto a los impactos emocionales no neutralizados son el sustrato de otras disfunciones corporales y mentales. A corto plazo la ansiedad impide el goce. Es una forma de autocastigo que lo aplaza sine die. Y a largo plazo puede estar conectado con la totalidad de disfunciones en el comportamiento.

La cura analítica del cuadro de ansiedad pasa por no prohibirlo en su explosión mas radical sino en acompañarlo mientras dure con las formas naturales de relajación. La toma de sedantes (amapola, valeriana,...) y la supresión de excitantes (alcohol, tabaco, café, haschís, estupefacientes,...) puede contribuir. El habla sosegada acompañando al proceso también. En tanto que el sujeto afectado de inseguridad ansiosa pueda articular su voz y pueda responder a preguntas la mejor invitación terapéutica es que deje fluir todo lo que sienta. En cuanto pueda expresar sus temores es importante pedir que el centro de atención sea puesto en el relato mas concreto posible de cada u no de sus miedos. El perfil ansioso pone sus miedos en funcion de lo que va a suceder no de lo que ha sucedido aunque es posible que algún hecho acaecido haya sido el desencadenante de una crisis puntual. Mientras la depresión se estructura en torno a pasados consolidados e inamovibles la ansiedad pivota en torno a sucesos por ocurrir a los que se tiene miedo que ocurran. Paradójicamente, el factor ansiedad es un aliado natural de panoramas enfermizos que no tienen porque darse pero que puede producir involuntariamente. La ansiedad bloquea la energía quitándola de otros menesteres vitales de importancia. A mayor ansiedad por vivir menos se vive.

La Reutilización

La reutilización. Vivir la vida sin comprar nada (o menos).

En la sociedad de la opulencia  -a pesar de todas y  cada una de sus crisis- son mas cosas las que se producen que usuarios existentes para usarlas. Ese desajuste entre productos y consumidores deja un umbral de recursos que tiende al crecimiento permitiendo que se vayan sumando iniciativas para el reciclaje. Las crisis económicas cíclicas no lo son de déficit sino de todo lo contrario: de superproducción. Los gobiernos asustados por el caos social generado por la reducción de puestos de trabajo en lugar de proponer  nuevos modelos de vida social basados en la cooperación y en una distribución más equitativa instan al mas trabajo y al mayor gasto si bien es cierto que las insinuaciones a nuevos modelos van surgiendo en los discursos públicos pero sin atreverse a pronunciar la frase mágica. Acabar con el capitalismo, con su irracionalidad, su antihumanismo y sus despilfarros.  Al alarmismo social toca añadirle esa incapacidad gubernamental (indistintamente de los partidos políticos en la gestión del estado) en calmarlo.

El hecho es que una  buena parte de la sociedad capitalista tiene más de lo que necesita y sin embargo sigue contribuyendo a la producción de objetos. Materiales que no hacen falta y que vienen a estorbar la vida. Todo ello está condenado al stock o a la destrucción con tal de que las máquinas sigan rugiendo y vomitando los artículos para los que han sido diseñadas.

La primera propuesta ecologista para preservar el hábitat y los ecosistemas ha sido y sigue siendo el de la Reducción. Esa es una idea genial que sirve tanto para un  plan global de una gran industria como para un  pequeño hogar de una familia. Reducir significa aminorar el ritmo de necesidades o elegir aquellas cosas que cumplan varias funciones para evitar la duplicidad de elementos contextuales. Reducir significa ajustar la vida a lo necesario y no acostumbrarla a un superávit de artículos sobrados.

Reducir  significa atenerse a  este parámetro y no mal educar a criaturas (futuros consumidores compulsivos) en la extralimitación de la superfluidad. En suma, reducir es trabajar para cubrir necesidades y no al revés: trabajar para aumentarlas en terceros a cambio de quimeras de éxito profesional que se desvanecen al aproximarse a su significación autentica.

Por ahora, las propuestas de la simplificación no han creado dinámicas de vida dominantes. Hay una resistencia a vivir con mínimos porque eso se asemeja a hacerlo como lo hicieran las clases más bajas y al no tener excesos se le equipara a tener poco o a la pobreza. Se ha llegado a creer que no comprarlo todo es tanto como apretarse el cinturón, una famosa y demagógica frase indicando que significa pasar hambre. Todavía hay quien ve como algo terrible comer dos veces al día en lugar de 3. Un cura demagogo hablaba de eso por la tele con toda la piedad de la que era capaz por los pobres de la tierra.

Puesto que la reducción es todo lo contrario a lo que plantea el sistema con la explotación de los recursos naturales y los recursos humanos en pos de  productos arrojados por las fábricas, el no-uso de  todas las cosas es su consecuencia directa y correspondiente. Las cosas se acumulan en lugares antes de que su tiempo de vida útil haya concluido. Además se tiran antes de que se hayan aprovechado suficientemente.

La Reutilización es el fenómeno que nace a partir de recoger y re-usar cosas que han sido despreciadas por otros.

Las empresas dedicadas a los artículos de ocasión y usados (second hand) son la forma más conocida de re-utilización. Lo malo de ellas es que al intervenir los intermediarios en su almacenamiento (desde los típicos chatarreros y traperos a los modernos almacenes de reparación y remaqueamiento de las cosas) es que añaden un segundo precio para sus beneficios a cosas por las que ya pagaron el primer precio sus dueños. De hecho el dueño de algo que lo tira sin apenas usarlo  paga una segunda vez para que se le lleven eso de su espacio, y el nuevo dueño que la adquiere significa que paga una tercera vez en ese ciclo.  La basura –entendida caqui por todo aquello que es despreciado- puede generar tanto más gasto cuanto más intermediarios haya en su manipulación. En todo caso, para suerte de rebuscadores y reutilizadotes convencidos,  el acceso a ella es de libre disposición.  La curiosidad del sistema es que lo que encarece un producto por encima de su coste de fabricación es su transporte, su distribución y reubicación. Aunque no se pague por la compra de una cosa e incluso resultando gratuita por encontrarla junto a un container el hecho de recogerla, transportarla y almacenarla significa un trabajo que tiene un coste en tiempo y significa también un pago por combustible, energía extra y materiales añadidos a su reparación si es eso lo que se hace. Todo lo gratis tiene cuando menos un coste de trabajo aunque no sea necesario gastar un céntimo para arreglarla.

La cantidad de productos desechados es de tal cantidad que una planificación del reciclaje incidiría directamente en la disminución considerable de la producción de primeros productos. Como eso no interesa a la sociedad del lucro las alternativas del reciclaje  y educación medioambientalista se demoran. La cultura consumista es de tal magnitud que todo l oque no sea pasar por alquileres altos y por hipotecas interminables no es considerado. Resultado: la gente enferma poniendo su vida al servicio de la propiedad en lugar de poner los recursos naturales al servicio de su vida.

Como  proyecto experimental es actualmente posible la construcción de una casa bioclimática con la utilización de  materiales tirados y solo tirados. El chabolismo ya es eso, solo que su aspecto es feo y su higiene deplorable. Las casas de lata ya vienen a ser unidades domésticas reciclando recursos que por otros han sido tirados. En lo más rudimentario los homeless se protegen de las inclemencias de la noche metiéndose dentro de una caja de cartón. La alternativa no es esta. Los hombres-rata pueden vivir de deshechos en las papeleras y dormir en cualquier portal pero eso no es una alternativa. Huelen mal y no hacen otra cosa que obedecer sus imperativos estomacales.

El planteamiento de la reutilización es el de posibilitar una vida cómoda y agradable con los recursos proporcionados por la misma sociedad del despilfarro. Ha habido experimentos sociales con coloridos e ingenios de unidades domésticas permitiendo el lujo y el placer de vivir sin obligaciones laborales asumiendo directamente las necesidades de trabajo y creativas de esa elección existencial.

Lamentablemente los optantes por reutilizar materiales despreciados (la ocupación de casas abandonadas en una de sus versiones) no siempre miman los lugares en los que se meten teniendo serios problemas con la organización doméstica básica.

En una buena parte de Europa y del mundo más rico se podría vivir organizándose con criterios de reutilización efectiva (también por lo que hace a comida acudiendo a los mercados en sus horas de cierre cuando sus mercancías ya no están para la venta).Evidentemente la opción es/sería para minorías. Alguien tiene que estar produciendo primeros productos para que haya despilfarro que de lugar a la alternativa de su reutilización. Tal como están las cosas un grupo organizado podría demostrar poder vivir sin usar un céntimo y cubriendo la totalidad de sus necesidades con la reutilización de las cosas tal cual y su reciclaje por piezas. Eso incluiría desde el tejado y el calor a los libros, el vestido, la comida y los desplazamientos.

Eso no es una simple conjetura. Hay micropoblados y formas marginales de vida que apuntan a eso pero su caos organizativo y su antiestética por no hablar de su mal gusto y falta de higiene los descalifica como modelos. Es una lástima que ahí donde va el ser humano deja su contaminación y su desorden. Esa es una constante sea cual sea la clase social de pertenencia y sin que tenga nada que ver el poder económico en el impacto ecológico adverso. Cuanto mayor sea ese poder mayor será el impacto nefasto pero la determinante psicológica será la misma. Por fortuna para la gente del futuro hay personas que apuestan por las soluciones y respetan los espacios que habitan.

La perspectiva no de una vida entera pero sí de una temporada de un par o 3 de años de vivir sin pasar por la tienda o por el restaurant o por el espectáculo de pago es perfectamente posible aunque no probable. Salvo los más menesterosos que se dedican a la indigencia por única vocación,  es difícil encontrar quien se preste a un proyecto de esta clase porque para sumarse a ello habría que vencer todas las inseguridades previas. Como Rudyard Kipling fantaseamos una vida habitable no desde el dogma sino desde la creación. La creatividad solo necesita dos cosas: el ingenio y los materiales de trabajo. Estos los proporciona el despilfarro (por cierto hay artistas que trabajan sus formas tomando los materiales de los containers) y en cuanto al ingenio la iniciativa personal y el no-miedo es el que proporciona la genialidad suficiente para una vida distinta y divertida.

La revolución en uno mismo.

 

De la militancia por los demás a la revolución en uno mismo.

Después de haber pasado por miles de reuniones y asambleas con otros idealistas y conspiradores, y ver que el mundo iba siendo repasado una y otra vez sin que nuestros anhelos de utopía se convirtieran en grandes transformaciones, cambié de posicionamiento en relación a la noción de compromiso personal con la sociedad. Me dije que cada persona tenía  que cumplir con su conciencia y con sus débitos biográficos y que nadie podía hacer sustitoriramente lo que a cada cual le tocaba hacer en su vida. Fue así que salté del gran y pomposo discurso de la revolución de todos o de las mayorías a la idea de compromiso personal de cada cual  con uno mismo para superarse tratando de ser  irreprochable y estableciendo así un  compromiso indirecto con el entorno trasformándolo en sus detalles.

Desde el momento en que sabes que el mundo es aquello que vives cada dia, aquello con lo que lo llenas a cada momento, aquello que te toca convivir y soportar en tus inmediateces y que todo esto es lo que ocupa y ocupará tu mayor tiempo biográfico lo lógico es intervenir en todo eso para gozarlo lo más a corto plazo posible.(De hecho todo lo planeado a muy largo plazo  ya deja de tener que ver con un plan individual. A largo plazo uno no es nada, todos estaremos muertos) . La cuestión era y sigue siendo que las intervenciones en lo cocreto, en las manifestaciones reinvindicativas y en las protestas episódicas reactivas quedaban muy desconectadas del día a día en la que las modificaciones que dependían de cada sujeto quedaban pendientes de hacer.

La gente, los obreros, los camaradas dejaban de hacer la revolución en casa pero, eso sí, discurseaban hasta altas horas de la madrugada sobre la revolución pendiente en el mundo dejando la vajilla para la chacha doméstica o la respuesta a los problemas inmediatos para la demora permanente.

A mi pesar, comprobé que la credibilidad revolucionaria del demagogo que tenías delante sobre las grandes cosas a hacer contrastaban con su incapacidad por corregir sus propios hábitos (celoparanoia, omivorismo, adiccion tabquística, contribución a la contaminación, estrés, paranoias persecutorias, sufrimiento gratuito, consumismo superfluo, egoísmo, trabajo laboral no ético,…). Con la coartada de la supeditación del individualismo a las necesidades colectivas de las masas; cada individuo, supuestamente vanguardista, deja para el final de la lista (eso en el caso de que lo apunte) sus temas irresueltos más personales para ponerlos en función de la resolución de los temas generales y de la creación de unas nuevas condiciones objetivas que proporcionaran felicidad a raudales para todos. Eso me recuerda que abnegados compañeros justificaban que no podían dejar el tabaco, la cafeína o los barbitúricos porque el mundo necesitaba de su hipermilitancia que sostenúan con tales estímulos. Repasando el anecdotario, diría que  para una mayoría de militantistas profesionalizados a full time se les podía haber dicho: cuelguen sus dedicaciones al mundo y resuelvan antes sus propios problemas conductuales y mentales. Jamás subscribí una frase de este tipo que tampoco llegué a imaginar como justa desde mi virtuosismo de crédulo ante la fe revolucionaria de los demás.

La revisión retroactiva   me llevó a evaluar la doble función de los activistas especializados en agitación y vocacionales de estrategas  de toma del poder: la de sus cuadros subjetivistas empujados a la militancia partidista y la reproduccion de los esquemas mentales y conductuales de la misma sociedad de la que eran críticos o marginales.

El error macro estuvo en concebir que la tesis de la persona nueva no era válida sin una materialidad  politico-económica a escala general que la autorizara. Eso tenia una equivalencia indirecta con la tesis de la revolución importada (internacionalizada o permanente según la famosa tesis de Trotsky) por la imposibilidad de ser consolidada a escala de una sola nación. Ernesto Guevara, el icono mas conocido del siglo XX, ya fue cuestionado en Bolivia por su esquema, por no decir necesidad personal, de ser extensor revolucionario al continente. No sería el único al que le dijeran: vuélvase a su país, no luche por nosotros. Su legado e ideario y su romanticismo con la heroicidad y con el saldo de su propia muerte de luchar por los demás por encima de atender sus necesidades personales fue un esquema inspirador que no le libró de la critica de su no dedicación revolucionaria a la construccion de una nueva sociedad a pesar de saber que la revolución empezaba el dia después de la victoria contra la dictadura cubana.

Siempre que rugió alguien en contra de la injusticia y movilizó a sus compañeros de infortunio para cambiar con decisión y por la fuerza si era inevitable unas condiciones intolerables, también hubo quien lo impugnó por venir a alterar el orden y lo conocido por malo que fuera. Impugnaciones éstas que no solo partieron de los agentes de los intereses creados y de los sectores privilegiados sino también de las propias filas de los miserables y de los explotados necesitados de ese discurso de combate.

  Lo que está en discusión casi siempre es el ámbito de competencia de cada individuo, si su intervención en el mundo tiene que ir más allá de si mismo o no. Distintas ideologias han hecho del individualismo su piedra capital. Gide y Malraux también optaron por el reinado del yo, a pesar de su monstruosidad,  como vía de afirmación del uno mismo. Tras la derrota conceptual de la tesis de una clase contra otra y de la lucha entre ellas como motor determinante de la historia el idividuo ha vuelto a reaparecer como figura crucial en los panoramas de iniciativas para nuevos mundos o modificaciones formales de éste. Si bien no hay ningun individuo, ocupe el lugar que ocupe y sea la importancia que sea la que tenga, que no sea substituible la cuestión es que a escala individual, para uno mismo pues, ningun individuo puede admitir su substitucion por otro, salvo que acepte el papel de esclavo y el de despersonalización. La tesis a favor de la substituibilidad es propia de  un abracadabrismo numérico que solo satisface una visión desde la cifra y desde un objetivismo de la estandarización en el que la menor importancia la tiene el ser humano en detrimento de una idea simplista de lo que es la sociedad uniformada. De hecho, los paises mal llamados postrevolucionarios trataron de quitar la dignidad individual de sus residentes uniformándolas prohibiendo modas e impidiendo los signos más mínimos de individualidad. En el desenlace como casos extremos (patológicos) hubieran preferido clones del líder maximo o del padre de la nueva nacion, impidiendo ojos y pieles y facias de colores y formas diferentes. El auto-reconocimiento del yo no tiene porque dar rienda suelta a un monstruo que devore insaciablemete a los demás yoes. Todo lo contrario: la expresión de sus necesidades legítimas es lo que crea un campo correlacionario con los demás de mutuo respeto, autogestión colectiva del espacio y de los recursos y libertad de relación.

La militancia por los demás, dado el predominio de la inconsciencia y las rémoras de pasados oscurantistas, ha tenido un sentido histórico justo hasta el momento en qué los posicionamientos eran muy claros, las contradicciones no eran tantas y eran necesarios los héroes para desatascar situaciones. La crisis de líderes arrastrada desde bastante antes de terminar  la centuria anterior, y con la que empezó y sigue el siglo XXI oculta una crisis mas grave: el enmascaramieto de la realidad con el monopolio por parte de la retórica politica del discurso público. El lugar del deabate está en otras partes que apenas es divulgado.  Las rondas de opiniones en directo de residentes que por radio o en foros se expresan indican que hay un saber circulante en la sociedad y una capacidad de hacer critica útil a los gobernantes de turno y por extensión al conjunto de  la clase política que hace fila para su relevo, mas interesantes que las frases de disparo corto y de tiro fallado de los portavoces de cada retal del coyunturama.

La noción idealizada de revolución como el de un acto crucial tomando el poder para imponer el propio ha hecho un enorme daño intelectual y generó unas expectativas esperancistas sesgadas. Tener el poder no garantiza ninguna revolución en el sentido pleno de transformar comprotamientos y pensamientos, a no ser de que sus gestores faciliten la eclosion de nuevas ideas en ese sentido y se legisle de forma imperativa (el unico imperio legitimo si hay alguno es o sería el de la ley no opuesta a la ética) para castigar  la criminalidad de todo tipo (desde la obtrencion de plusvalias por la explotacion al secuestrro de la libertad ajena). En cuanto a la presuposicion de que la toma del poder es motivo de elogio hay que considerar todo lo contrario:  los poderes, de un signo u otro, se han caracterizado por imponer sus dictaduras particulares (mas o menos demoratizadas por vias consensuales) al resto de la sociedad. La razón común de por qué la historia en todas las  latitudes del mundo sigue tan retrasada es porque en sus grupos de poder predomina el imterés en la involución. Los estados son las expresiones sintéticas de las desidias y psicologías inhibidas de sus sociedades.

Después de dedicar la energia a proyectos utópicos que dependian del concurso de los demás y no concretarlos por el mismo hecho de la volatilidad de éstos como factores efectivos, la idea del otro ha pasado a un nivel más simbólico que fenoménico. El mejor modo de luchar a favor del otro pasa luchando por uno mismo no permitiendo ser amilanado por los factores de enajenacion y de alienación que influyen en nuestro tiempo. Finalmente, lo que no asume hacer uno mismo por sí mismo en cuanto a cualificarse, aprender, ser sabio, experimentar y gozar la vida, no habrá ninguna revolución ni paraiso social que lo haga por él/ella.

La peligrosidad de este criterio es que puede llevar a un desentendimiento de todo lo que suceda a no ser de que te afecte directamente. Por extraño que parezca el mejor modo de ayudar a la minimización de conflictos en otras puntas del planeta, también de las miserias y las enfermedades,pasa porque cada cual se constituya en fuente de creatividad mental no dejándose manipular como un servilista a las noticias o haciendo de  esclavo mental.

Las propuestas individuadas no paran de crecer[1] y el bienestar personal que requiere equilibrio psicológico e ideas claras no depende (no tiene porque depender psicológicamente) del malestar social. La recuperación del sentido de la virtud existencial y la lucha ética es toda la filosofía que se necesita para engendrar otro futuro. Esa reducirá la corrupcion en la funcion publica tanto en los paises africanos como en los europeos y minimizará las bases numéricas que se presten a vender sus almas al diablo (sus conciencias al mejor postor) a cambio de capitales  o de méritos curriculares en contra de sus verdaderos deseos.

La lucha desde el yo por un individuo soberano, pasa por una depuracion y una revolucionarización de habitos e ideas tóxicos. Esto no es posible sin derrocar el propio miedo. El sentido de la vida no lo da el sentido ajeno (el de las instituciones o del estado) que quiera conferirle a los sucesos. Es la elaboracion de las diámicas y tesituras individuales.Claudio Naranjo, se apuntó a la tesis de que el sentido existencial pasa por la autorrealización personal del potencial de cada cual por la que trabaja divulgándola.Eso puede sonar a hueco para el individuo que solo ha experimentado la ambición de la conquista material y a escala social. La autorrealización es el capital psicológico y ético que permite prescindir del máximo de condicionantes y reconceptuando el mismo valor de la necesidad.

El prototipo del antiguo revolucionario con la prosa airada y la arenga siempre a punto es ya totalamente obsoleta. El militantista ecuadrado en una orgaización todavía lo es más, a parte de ser sospechoso por no pensar por cuenta propia sino de hacerlo por cuenta ajena por obediencia al grupo. Los vocablos de “revolución” y “revolucionario” tampoco son demasiado útiles por el confusionismo y segundas acepciones con las que han cargado, a pesar de que ciergtamete, de acuerdo con Jose maría Jover, cada vez que una palabra entra en desuso la sociedad entera está en peligro. La extinción o falta de uso por las dificultades confusionistas que genera no significa que se  pueda optar por palabras de reemplazo inmediatas.

Optar por una vida revolucionaria pasa menos por el grito y más por el enfrentamiento sosegado, menos por la conspiración colectiva y más por la afirmación de un ego auténtico, menos por la búsqueda del cargo o puesto dirigente y mas por la dulzura y la vida personal sentimentalmente sincera.



[1] LLuis Ferrer rector de la UAB declaró en el 2007 que el nivel de su universidad era alto ya que publicaba unos 2000 articulos cientificos por año aubque de mometo su reto estaba  en situarlos en niveles de prestigio. Cada propuesta elaborativa en el campo que sea situa a su autor en la competecia de un tema o zona vital dados ante una perspectiva contributiva al mundo de todos sin dejar de priorizar su mundo(profesional o intelectual) propio.

 

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