Cooperativas de Consumo

Las Cooperativas de Consumo como objetivo social y económico.

El discurso crítico contra una sociedad de consumos y de intermediarios entre producto y demanda puede caer en la más pura demagogia si se deja para una sociedad hipotética del futuro la resolución de unos estilos de vida del  ahora.las cooperativas de consumo responden a un clásico modelo de trato entre productores y consumidores sin pasar por los aparatosos procesos de intermediación,donde cada eslabón incorpora márgenes de beneficio dando precios finales verdaderamente abultados y a veces prohibitivos. Un modelo de participación que reduzca intermediarios a la vez que controle la calidad del proceso tanto de producción como de conservación y traslado,beneficia tanto a unos como a otros.A los productores por poder valorar sus tiempos  y esfuerzos de trabajo y a los consumidores por librarse de pagar los costes suplementarios,que se derivan de más niveles en la organización del proceso económico.claro que el proceso en última instancia viene dictado por la distancia entre el origen del producto y el lugar de consumo sumado a las dificultades para su obtención y manufacturación, lo que tiene la palabra con respecto al numero de niveles intermedios.Para empezar ¿en que nos podemos beneficiar los consumidores con una cooperativa de consumo?

1.en el control de la calidad de los productos.Eliminado prácticas fraudulentas y antinaturales en su obtención o creación.

2.En la decisión de extensión del catálogo de oferta.

3.En el acceso opcional a los lugares de producción y al contacto in situ con los productos, incluso en la participación en su recolección (en el tema de determinados productos agrarios y de grana).

4.En la reducción de precios, siguiendo un criterio

5.en la posibilidad de reserva de trueques (trabajo a tiempo parcial  por  artículos)

6.en la interrelación con otras cooperativas formando redes y ayudando a un equilibrio entre excedentes (a más consumidores potenciales,mas versatilidad, variedad y autorregulación).

7.En la constitución práctica de un modelo comercial alternativo pero que puede ser utilizado en paralelo al clásico,en función del combinado particular que cada hogar haga de las ofertas de uno y de otro.

8.En la participación en un debate sobre calidad tanto por lo que hace a productos de ingesta y bienes de uso como a la calidad de vida en general en función de las cosas con que nos llenamos.

¿De que manera es posible iniciar un proceso de asociación participativa en  un objetivo de esta clase?

A partir del contacto entre varios usuarios cansados de  contradecirse en la práctica como consumidores homologados, lo que defienden en teoría en sus tertulias o reuniones de críticos sociales y que deciden una puesta en marcha de un proceso de ampliación de relaciones en las que va a tener una función principal la de los productores (campesinos, granjeros y ¿porqué no?pequeños industriales). Basta razonar y acordar precios justos y contar con una infraestructura mínima que permita la función de almacenamiento, distribución  y transacción económica.

¿que pasos seguir?

1.tras la reunión de un suficiente contingente de asociados vertebrados en el compromiso de a) aportaciones de productos y b) su adquisición queda abierto un proceso que la experiencia irá cualificando sobre la marcha

2.el establecimiento conveniente de unas cuotas de fondo como anticipos de pagos de los productos que van a ser consumidos con posterioridad.

3.reducción de las operaciones de ofertas y demandas a un puesto de trabajo responsable de la planificación.Tal puesto puede ser fijo o rotatorio, remunerado o acogido a una práctica de trueque.

4.extensión de las propuestas de asociación  a otros productores y consumidores ofreciendo ventajas notorias sobre el comercio clásico, que en ningún momento,no hay que olvidarlo, ha dejado de jugar una función competitiva.

Liberalismo y Neoliberalismo

 

No todo lo neo a pesar de su etimología  fracasa como sufijo añadido a determinados substantivos (como en el caso de liberalismo) ya que no significa un avance real con el pasado que es substantivizado. El liberalismo del XIX coadyuvó a la eclosión de las iniciativas y a la erradicación de los vestigios del impasse económico.El laissez faire  constituyó el slogan de un potencial enriquecimiento frente a una estatalización de la economía. El ensalzamiento de la c categoría de lo individual (Hobbes)relegaba la intervención estatal a una función de árbitro para moderar los egoísmos, entendidos como los verdaderos motores del  comportamiento humano.

el neoliberalismo es presentado como una revalorización de los principios del liberalismo cuando en realidad es tan solo  el posicionamiento del sistema en su etapa neocapitalista a partir de la primera guerra mundial y de 1917.

Sus características principales son:

1.Mayor participación del capital fijo en el proceso productivo y mayor acortamiento de los períodos de su rentabilidad.esa aceleración vino dada por un aumento en la investigación realizada por demandas militares

2.mayor intervención del estado en la vida económica. Capitalismo Monopolista del Estado.

3.consolidación de los grandes monopolios generalmente de naturaleza multinacional.empresas fuertes que pueden hacer frente a las demandas de inversión y de actualización tecnológica.

Al modelo neolioberal le ha acompañado un intenso crecimiento de la recursividad promedio de la sociedad. La ampliación de recursos y su accesibilidad masificada nos ha venido convirtiendo en unos privilegiados existenciales a segmentos crecientes de las poblaciones del mundo desarrollado. La sociedad del bienestar ha venido incluyendo las opciones a actividades públicas por las que no hay que pagar nada. Ciertamente la vida no es gratuita para nadie y los costes de cada recurso han sido/son pagados desde otros vectores: tiempos de producción, época de roles de trabajo activados, otros sectores del trabajo vigentes. Haciendo números encontramos que un porcentaje menor de la población es la que constituye la denominada activa por la economía y una parte mayor la que no lo es. El porcentaje se reduce todavía más cuando la parte activa, es una parte con tendencia a ser minoría la directamente ligada a la producción de bienes. En conclusión una minoría significativa energetiza a una mayoría aplastante.Si este es el balance, la sociedad en su conjunto estaría próxima al paraíso lúdico de la ociosidad permanente (entiéndase de la felicidad colectiva) pero en lugar de ello el fantasma de la crisis del trabajo y el miedo al futuro hacen presa de casi todas las personas sin garantías de renta a perpetuidad.

Siempre se dijo que el problema fundamental de la estructura capitalista no es el de la producción (en realidad las crisis de superproducción lo son por el factor clasista de la distribución no porque sobraran los productos) sino el de su distribución. La tradición nos recuerda que siempre hubo unos pocos con mucho y muchos que sobrevivieron con poco. Los dos extremos todavía no han llegado a un equilibrio ni nada indica que lleguen  a  conseguirlo  algún día.

 La conciencia solidaria a pesar de su crecimiento espectacular en los últimos tiempos no consiente en mantener a sus expensas  a plazo indefinido a sectores desvinculados de la activación de la riqueza. Y el modelo del bienestar se distingue por una asistencialidad a sus segmentos  más desfavorecido o marginados de los mecanismos de producción. El crecimiento de los sectores saprofitos es visto como una curva ascendiente de parasitidad y el alarmismo de quienes solo pretenden un desarrollismo sin límites, ven en ello el riesgo que va a poner fin a la cultura del bienestar. La discusión sin embargo no es la de las cifras ni la de la riqueza en términos de economía sino de la noción de productividad y consumo. Por lo tanto el debate de reestructuración del modelo de riqueza, colocando en primer término el parámetro de las necesidades reales y en segundo el del superávit de consumos superfluos y el del dinero. Tal reestructuración puede ser debatida pero no entrevista hasta que el modelo actual haga aguas en las resultantes catastróficas que  los relatos de ficción social vienen anunciando desde hace tiempo. Queda pendiente un reaprendizaje a escala planetaria para reunir las condiciones con las que afrontar una nueva estrategia colectiva de vida donde las personas se sientan más cómodas con sus entornos y sus programas de actividad y así paralelamente en la construcción de una nueva identidad humana cuyo objetivo no sea la ganancialidad sino el compromiso de las generaciones con su destino compartido. El neoliberalismo comparte con otros modelos capitalistas anteriores la asignatura pendiente de librarse del concepto concurrencialista y entender que la participación estatal en los asuntos colectivos es solo una fase en un proceso  que no comenzará realmente hasta un estadio de autoorganización social.

El qué por el cuanto.

Criterio de Intercambio. El qué por el cuánto.

 

 

La infinita variedad de precios tras la infinita multitud de escaparates y vías de compra  atestiguan que detrás de cada objeto hay un proceso de costo distinto. En una situación en la que se ejerce el intercambio la única variable a tener en cuenta no es la del tiempo dedicado, puesto que hay otros muchos factores. En conjunto  son los medios presentes que facilitan la resolución de  una función. Si la unidad de trabajo no queda limitada al tiempo dedicado, ¿quien y que establece el baremo de correspondencias y de equivalencias entre unos trabajos y otros? Si en el mercado de valores está presente una infinita gama de valores en función de la particularidad de cada campo y producto, en cualquier otro modelo pensable, por igualitarista y justo que se pretenda, tendrá que contar con los discriminadores lógicos y obviamente determinados tanto por la naturaleza de las cosas como por los factores sociales.

 

El tema es relativamente sencillo de solventar para todos los supuestos prácticos en los que un tiempo de trabajo para una operación socialmente equivalente a otra, quedan conectadas. Los ejemplos de LETS son válidos. Una t de trabajo doméstico por una t de cuidado de canguro. Pero ¿que pasa cuando la operación no queda  caracterizada por un tiempo concreto, y en su lugar lo que prevalece es una función realizada o una gestión determinada, o un fondo de conocimientos vertido, donde lo mas significativamente medible no es el tiempo in situ dedicado, sino lo previo e invisible y mediato que hace posible el concurso? ¿que pasa además, cuando las funciones intercambiadas suponen distintos costos personales para  quienes las ejecutan? Obviamente un pretendido tablón raso al que referir toda operación intercambiada por igual impediría un desarrollo dinámico de todo proyecto cooperativo y referirlo a precios oficiales estaría  creando situaciones artificiales.

Si los precios son valores no estáticos en las situaciones de mercado real, los operativos (que son valoraciones de costo)en la situaciones de mercado alternativo también se darán. Pero desparecido el parámetro D (dinero) ¿que otro  puede ser funcionalmente contable como referencia estable? El  t (tiempo) puede ser tratado como un referente m´móvil de tal manera que el mismo tiempo real,medible en horas no sea igualmente representado en cada contribución de trabajo.algunas horas fácticas podrían condensar mayor número de horas contables u otras menor número, en función de baremos que se vayan pactando.

Si el discurso queda limitado a una igualdad matemática entre una hora igual a otra, fácilmente quien considere que detrás de su tiempo concreto visible hay otro tiempo oculto de inversión, se considerará discriminado al ser evaluado solo por lo manifestativo justo igual que quien dedica  una operación para la cual solo necesita su presencialidad en un momento y lugar  pactados o con pocos preparativos.

 

El criterio de intercambio, en cada valor de trueque, en lo que valora cada persona contribuyente es el nudo gordiano de una alternativa social de mercado y en una praxis de intercambios directos. Ni siquiera las conclusiones funcionalistas que puedan establecerse al principio para ir poniendo en marcha las microredes y paralelamente los redes de redes, van a poder ser estables en el tiempo.

 

En todo caso dentro de cada red,junto a la parte común elaborada y consensuada por todos o aprobada por su mayoría, pueden cambiar elementos del intercambio dejados a la flotación y al azar,siendo cada parte en juego la que vaya pactando el valor de cada cosa.De hecho la introducción de cada nuevo operativo emplazaría a una revisión de presupuestos y a una reactualización de baremos.

La noción de intercambio

El rescate de la noción de intercambio

Probablemente la noción de intercambio o trueque es tan antigua como la propia historia humana o así ha quedado establecido como una lectura presuntiva . Ahí donde ha habido gente haciendo tratos  sobre sus objetos sobrantes o intercambiables, ha habido pues  la figura de las transacciones y el fenómeno del mercado.El dinero como medio referente al que posicionar cualquier otro producto o mercancía es presumiblemente posterior y  queda  a largas distancias de los actos de cambios.

 

El mundo del dinero y el modelo económico social  de esta segunda parte de siglo, no ha dejado lugar a dudas para impugnarlo repetidamente, mientras el resultado de sus estructuras, las de crecimiento y las de decrecimiento, ha llevado una y otra vez a extender situaciones de miseria y falta de recursos a amplias capas de la población mundial, así como a bolsas depauperadas en las naciones ricas.

 

 No obstante, la miseria colectiva y una sociedad depauperada en las postrimerías del s.XXI no es el resultado de factores tales como superpoblación o falta de recursos, sino a la irracionalidad en su explotación y a las luchas entre dominantes y dominados.

 

Los modelos de ayuda mutua (Kropotkin)y los mercadeos fundamentales no han dejado de ser una propuesta interesante en todas las épocas de crisis del sistema capitalista, además del deseo de la abolición del dinero, no ha dejado de estar insistido por las líneas de pensamiento más radicales.

 

Rescatarlos como alternativas directas a situaciones económicas difíciles por falta de trabajo responde a una lógica histórica aplastante antes que a una iniciativa original de nuevo cuño.

 

La mayoría de fuerza de trabajo en barbecho o en paro,espera una colocación  estable y rentable.Hasta tal punto que el trabajo seguro y fijo se ha convertido en la panacea para todo habitante de una comunidad social, y el tenerlo en un parámetro de felicidad, puesto que ésta se la hace  pasar por  poderse permitir los lujos materiales y los consumos fácticos,simbólica y realmente impuestos por el sistema.

 

Pero para una minoría creciente, (con trazas de llegar a un 30 por ciento de la población activa  según los países de los que se trate) la ambición profesional ha quedado frustrada y las perspectivas de un nuevo empleo no son nada claras. Mientras surge el puesto de trabajo codiciado o los contratos (incluidos los “basura”)la disposición de un considerable tiempo libre potencialmente productivo individual puede sera provechado con propósitos que cuando menos contrarresten los gastos domésticos.

 

El trabajo de trueque es justamente ésto: la posibilidad de reducir gastos a cambio de dedicar energías laborales, que de otro modo quedan a la espera de trabajos que no llegan o quedan  en el blanco ocioso del no hacer nada además de ir aumentando poco a poco la castración personal por no hacerlo, frente a las presiones familiares y otras por no ser contributivo a la economía familiar.

 

El trueque a diferencia del favor personal es una  realización de energía profesional invertida en algo concreto que da la garantía de poderla cobrar en una contraprestación de otra realización concreta, sea por el beneficiario anterior o sea por otra persona vinculada a un modelo organizativo de intercambios.

 

Es obvio que en cuanto la red vinculativa sea más extensiva a mas personas y a más dominios y especialidades y ofertas concretas de cada una, mas posibilidades combinatorias crea y mas contactos transaccionales genera.

Desarrollando el modelo teórico puede concebirse un conjunto de redes de intercambio donde se cumpla  la ley de reducción de trabajos remunerados a favor de incremento de trabajos intercambiados hasta tal punto que el clásico concepto de salario mínimo necesario pudiera llegar a desaparecer.Pero obviamente este modelo haría coincidir una situación económica  de supervivencia y complemento de los implicados con una verdadera revolución de las estructuras del sistema global.

 

Toda especulación teórica en este sentido no tiene más interés que el de las relaciones  entre  modelos conceptuales. Algo que merece atención en otros niveles de elaboración.  Resulta mas significativo y gratificante concentrarse en la viabilidad de los intercambios concretos a escalas manejables (locales e interlocales)y con objetos y funciones de intercambios de los más básicos (ayudas, reparaciones, servicios, gestiones o  cambalaches entre otros).

 

¿Porqué el concepto de intercambio resulta todavía  tan inasimilable y difícil de aceptar? Es obvio que es más segurizante hablar de una transacción de un tiempo de trabajo o de un producto determinado  por dinero que no de una cosa por otra o de un trabajo x por un trabajo y con un intervalo de tiempo t entre lo uno y lo otro. Mientras la primera operación es inmediata, la segunda queda demorada y sometida a una probabilística  que teóricamente puede ser correcta e impecable pero que en la práctica puede sufrir desajustes. Depende de un crecimiento potencial de una red de colaboraciones y de energías y especialidades implicadas, el que todas sus partes adheridas puedan gozar de  un modo rápido y eficaz.

 

 Es mas presumible pensar que  las contraprestaciones funcionan mas aceleradamente en unos temas que en otros y consecuentemente parte de los profesionales vinculados verás antes satisfechos sus trueques que otros.En realidad una red de intercambio no hará sino reflejar las oscilaciones y discriminaciones de un mercado externo(en el que hay unas profesiones más solicitadas que otras y unos trabajos mas preponderantes que otros). Pero en una red de trueque a diferencia del mercado general sometido a tantas vicisitudes, aquella introduce un factor fundamental,y es la liberación de los pagos en metálico, algo que por si mismo es disuasorio para acometer según que  adquisiciones en épocas de recursos limitados.

 

Así como en el cambalache la noción de intercambio ha sufrido menos estragos, en el trueque de funciones (uno ofrece un trabajo a cambio de recibir otro equivalente pre-pactado)hay una absoluta vigencia de equivocidad.De hecho para una sociedad basada en la deshonestidad comercial,parece que interesa a poca gente aclarar los significados. Y es bastante comprensible edstablecer la analogía entre objeto-producto y objeto-función.Solo que en un caso es más  fácil visualizar lo intercambiado y en el otro es preciso referirlo a resultados y horas-trabajo.

 

Lo principal  de la noción de trueque es retener la idea de que dedicar una energía y un tiempo a ello evita gastos para temas que la red de intercambio pueda asumir. La descripción de supuestos prácticos puede despejar cualquier duda al respecto.

 

El compromiso con un grupo de trueque  no debe de quitar más tiempo que el de estar al corriente de las listas o guias de ofertas/demandas y de profesionales o colaboradores conectados a ellas. No es precisa ninguna cuota de subscripción, únicamente el contacto informativo  que permita la dualidad del  aportar y  del recibir. La intensidad de compromiso y colaboración la marca cada persona incluida o inscrita .No hay una tasa de dedicación obligada Y  el vínculo cooperativo no es incompatible con el hecho de estar trabajando a tiempo parcial o completo en cualquier tema y en cualquier empresa, puesto que el modelo de trueque sigue siendo una alternativa reductora de gastos.

 

 

Otro episodio de Rebajas

 

Al igual que una teleserie de infinitos capítulos o una novela por entregas, cada año los medios aportan las reconocidas escenas de las multitudes agolpadas en los grandes almacenes a la espera de adquirir su producto rebajado.Aquello, que tan solo unos días atrás podía tener incrementos con porcentajes prohibitivos, en los eneros de cada año,por obra y gracia de los cálculos de empresa, pueden ponerse al acceso del gran público. Esos abaratamientos prodigiosos resultan tan exagerados en algunos precios que crean una sensación milagrosa.

De inmediato año tras año por las fechas en cuestión se impone hacer  una consideración grave, y es la evidencia de  los tan elevados  márgenes de beneficio con los que trabaja el sector comercial, que a partir de un cambio de política de artículos (cambio de moda o inauguración de un nuevo ejercicio de ventas)puede permitirse reducciones brutales del PVP.Si eso es así,¿como llamar a las transacciones previas donde el comercial puede vender sus productos comprados a un 200 por 100 o a un 300 por 100 de beneficio? Tales abultamientos de precios tratarán de ser justificados por los riesgos de empresa que corre toda iniciativa de traer nuevos artículos o las compras al mayor que suponen para el introductor.al fin y al cabo lo único que limita un precio es el propio público, que es el que acaba aceptándolo o rechazándolo.

Las anécdota de las compras compulsivas se ajustan a una gran viñeta de un cómic anónimo donde la gente, (ese gran público anónimo y enigmático a veces que es el que mueve verdaderamente el mundo de las cosas) se cita a empellones en horario de tiendas para comprar sus artículos y rellenar así armarios ya de por sí supersaturados y luego se desparrama en horarios de fin de jornada en los puestos de basura para deshacerse de todo lo viejo o inservible.

Con todo es preciso reconocer que las primeras,segundas y terceras rebajas de cada año,posibilitan a los de poder adquisitivo más rebajado acceder al fuste,corte y confección de los que lo tienen un poco más elevado y pueden pagar los primeros precios de trinca, nada más puestos en los aparadores. Nuestro modelo social que corre a distintas velocidades también queda demostrado en el momento en que cada segmento social tiene acceso a la cata y vestido de los productos  con que  va entreteniendo a sus ciudadanos. Al final de película resulta que hay parte de pastel para todos.

El dinero inverso

El dinero inverso ¿qué hacer con  el dinero sobrante?

El dinero es lo más mal repartido que hay.Se puede pasar de no tenerlo para cubrir los mínimos exigibles para una vida digna, a tenerlo en cantidades que permitan un remanente.¿Que sucede cuando mes tras mes, tras todos los pagos, hay unas cantidades q se van acumulando y  merodean cantidades de siete cifras[1]  o  hasta las superan? El dinero ya suele estar en un lugar custodiado aunque sea en cantidades menores, por el cobro de la nomina o por la domiciliación de las facturas habituales. Es uno de los lugares santos del sistema económico-social: los bancos. Depositar el dinero en los distintos planes de inversión que se suelen proponer, limitan al depositario a una expectativa medida por puntos de interés. Puede elegir el tipo de renta o los bloques donde va a ser invertido su dinero.Lo que no puede, ni es consultado para ello, es en controlar la inversión directa.

El pequeño depositario solo elige banco y operación y queda a la espera de sus gananciales. Sus valoraciones éticas sobre inversiones económicas quedan al margen o si las recuerda le puede llevar a tremendas contradicciones, cuando sin estar de acuerdo con el modelo social en el que vive acaba colaborando en su potenciación indirecta. Puede apartar la vista y no preguntárselo pero por poca reflexión que haga,un dinero individual confiado a una entidad financiera es corresponsable de todo lo que tal entidad haga. Y como es sabido los oligarcas financieros están detrás de  operaciones económicas no siempre éticas. Desde la pobreza extrema y con el dinero ajustado a los gastos,esta cuestión ni siquiera es planteada. Pero para un cierto nivel de solvencia, el solo hecho de cobrar por depositación bancaria (y casi todo el mundo ya cobra la nómina salarial o su pensión por tal procedimiento)ya comporta una consideración ética mínima.  ¿que hace “mi” banco con mi dinero? ¿estoy de acuerdo o no? ¿puedo controlar su manejo para planes de inversión de acuerdo con mis ideas? ¿existe alguna entidad financiera alternativa a los mercados especulativos? ¿es ético guardar dinero mientras otros compañeros de especie están sucumbiendo por hambre? ¿el argumento por el cual lo guardo tiene tanto valor como para no satisfacer demandas ajenas de primera necesidad? Estas y otras preguntas ponen en la picota la sensibilidad de las personas que la tienen,del primer y segundo mundo.Ello ha generado una tensión y un modo de aliviarla ha tratado de pasar por iniciativas bancarias desde lo alternativo[2] .

También algunas entidades financieras clásicas han creados fondos de inversión con garantías de in vertir en programas sociales o ecológicos.No obstante ni lo uno ni lo otro se ha desarrollado suficientemente como para ofrecer garantías de estabilidad del dinero. Y hoy cualquier pequeño inversor cuenta y pregunta antes los réditos que obtendrá en tal o cual entidad o paquete de rentas (generalmente híbridos de renta variable+renta fija)que no en que empresas se invierte aquel dinero.pero si eso es preguntado, a menudo muchos fondos de inversión fluctúan en función del ranking de las grandes empresas nacionales o internacionales. Por ahora paquetes de inversión a medida del usuario que pueda decir,sí a unas empresas que considere éticas y no a otras que no las considere como tales, no está exhibido. ¿alguien ha visto alguna clase de anuncio en las lunas de los bancos, proponiendo inversión en ética? Es dificil,aunque tampoco utópico. La propia competencia interbancaria y la consideración fáctica de que un sector importante de la población se platee la ética de uso de su dinero depositado,llevará a la configuración de proyectos de inversión ecologistas,sociales,proteccionistas y filantrópicos[3] . Entre que eso no existe todo pequeño inversionista,que guarda el dinero en lugar de jugar u operar directamente con él, tiene una actitud  desrresponsabilizada ante el tema, que si tiene un mínimo de autocrítica no puede justificar.Es por esa vía como un dinero invertido se convierte en un dinero inverso, un capital contrario a lo que es:  un atentado a la filosofía de su depositario cuando tiene valores de respeto humano y de solidaridad.

La conclusión desprendible de lo dicho es la de crear fondos de inversión colectivos entre estos pequeños remanentistas,cuya suma de pequeñas cantidades pueden hacer un capital considerable con el que elegir productos financieros basados en inversiones  selectivas con intereses negociados en  proyectos sociales.

 



[1] Los millones ahorrados en términos de ptas, son cifras a disposición de un grueso de la clase media persistente en guardarlos en fondos de pensiones o de inversión . en cambio millones, en términos de euros, libras esterlinas o dólares, ya circunscriben el acceso a  un sector social bastante minoritario. Con la incorporación de la nueva moneda unitaria europea los” millonarios” de los países con monedas-base de escaso valor adquisitivo desaparecen como tales. Por otra parte la connotación de” millonario” de pts o de  escudos o todavía más de  liras italianas  , hace ya mucho tiempo que no tiene la connotación de “rico”, aunque en algún tiempo lo fuera.

[2]  Bancas sociales centradas en inversiones para el progreso, con garantías de no invertir en lo tecnológicamente nefasto.

[3]  No hace falta ser un lince de las finanzas para saber que el dinero da dinero, y a más dinero acumulado más se puede obtener. se trata de una de las magias del mercado de valores. Posiblemente una oferta bancaria que tendría éxito social y económica sería la de un fondo de inversión con unos porcentaje de beneficios automáticamente asignados a ayudas solidarias (frente a catástrofes geohumanas),a inversión medioambientalista, o a promoción de empresas alternativas de viabilidad e conservación de recursos. eso tendría el efecto de automatizar el criterio solidario de los inversionistas y librarles del acto individual de tener que  intervenir con cheques cada vez concreta ante cada necesidad de ayuda que se les pidiera.

La vía de la Excelencia

 

 El futuro  es un vector con un módulo cuyo origen de coordenadas está en el presente y cuyo sentido o dirección puede estar ya bastante predeterminado. Sabemos que todo después depende de lo que se ha hecho antes y el ahora no es sino un antes del mañana. La realidad política que nos toca soportar tanto como la realidad ambiental que respiramos, bebemos, tragamos y sentimos, ha transformado la humanidad entera y doliente como las cobayas forzadas de un gigantesco laboratorio de experimentación.Sin duda cada individuo separado es la víctima propiciatoria de un proceso gobernado por magnates y por calculadores de las fortunas. Parece que al sujeto aislado no le queda otra elección más que no tener la mala suerte de ser el próximo eslabón débil en sucumbir dentro de una cadena de rotos y riesgos. No obstante hay una vía de esperanza para las reconstrucciones de la vida comunitaria.Además de las opciones de trabajar en grupo y de sumarse a las campañas  de luchas por objetivos nobles, está abierta la posibilidad de avanzar en excelencia personal.

 

¿Que es la excelencia? Es ir mejorando dia a dia el modo de ser y de estar en el mundo, el modo resuelto de comportarse con los demás y el entorno, y las aplicaciones de autorrespeto al propio cuerpo rescatando valores olvidados o costosos.

 

De hecho en el repertorio de hábitos de cada persona descansa todo un imperio de leyes económicas relativas a la producción y al consumo. Las poblaciones modernas de la sociedad del bienestar ya no  son las esclavas como las clases proletarias del siglo pasado y de la primera mitad de este.En la actualidad la primera dimensión de esclavitud es la del poder adquisitivo y la de unos hábitos para unas competencias adquisitivas.Avanzar en excelencia discurre por  adelantar actitudes a favor de una calidad de vida sin infligir costes insostenibles a la naturaleza y a los demás.

 

Gradualmente las servidumbres que sujetos encadenados guardan en relación al tabaco, a los artículos de piel, a los productos artificiales envasados o a los productos que han sido fabricados a bajo coste por no respetar los elementales derechos humanos pueden ir siendo resueltas con  reflexiones sobre viejos hábitos cómplices y la elección de nuevos actos de justicia.Se trata de enfrentar el radiograma de las contradicciones personales en las que se vive y procesar fases para irlas resolviendo.Los indicadores de conciencia pasan por ello siendo caducos los viejos parámetros de saber quien era progresista o no en función de sus simpatías a favor o en contra de políticas de izquierda. de nada sirven transformaciones en lo alto estatal y en las legislaciones si las personas en su universo cotidiano no operan cambios de actitud y de hábitos. Esa es la más comprometida de las luchas.

Tiempo en el haber.

 

La vida  humana se mide en muchos parámetros  pero siempre se refiere a ubicación temporal. Cuándo y cuánto suelen estar en el enunciado de las primeras preguntas sobre las cosas o las personas. Una biografía no se explica si no es en relación al tiempo histórico de su ubicación y una vida implica tiempo o prácticamente es su equivalente. Vida sin tiempo es un contrasentido y el tiempo para una vida es su condición indispensable aunque, desde luego, no exclusiva. 

Si bien el tiempo se refiere a su manera de medirlo y bajo este ángulo hay un consenso internacional sobre el significado de sus  unidades: una hora, un dia o un siglo (no siempre, sobre ésta ultima palabra hubo discrepancias en el paso del XX al XXI no estando tan claro donde había empezado el anterior y en qué año se pasaba al siguiente) otros dos asuntos completamente distintos son su noción y su sensación. La segunda mitad de un año puede parecer que pasa más rápido que la primera mitad o el tiempo dedicado a un debate tras una conferencia  parece que corre  más rápido que en la primera aunque las dos dispongan de la misma cantidad de cuartos de hora; una película o un espectáculo que se goza no genera cansancio y crea una sensación de rapidez. La sensación del tiempo transcurrido no es el tiempo. Este tiene una medición objetiva aquel una subjetiva. La vida que se tiene es el tiempo  del que se dispone sin embargo vivir mucho o poco es una forma equivoca referencial.

 La cantidad de vida depende de la intensidad con la que se haya vivido y no los años de lo que se haya dispuesto. Vivir más no significa haber vivido mucho.  La ambición humana quiere las dos cosas: la cantidad extensiva en el tiempo y la cantidad extensiva en las cosas hechas. Si bien desearlo todo es muy humano no siempre es lo más inteligente. La gestión del tiempo es la adecuada si hay criterios de madurez para hacerlo. No valemos de agendas gráficas y de recordatorios sonoros para acudir a nuestras citas. Las secretarias de despacho  les recuerdan a los directores de oficina el programario de sus visitas o sus citas de cada día. El tiempo tiene una medición objetiva igual para todo el mundo que quiere elongarse subjetivamente a conveniencia de cada usuario. Hay un tipo de personas muy relacionadas y con múltiples actividades en paralelo que proyectan externamente su intensa actividad manteniendo en paralelo dos o varias conversaciones. He encontrado y tratado casos de este tipo. No hace falta que sean grandes líderes o grandes empresarios. También hay empleados rutinarios de comercio que tienen esta costumbre. Para unos y para otros suelo articular mi criterio de distanciarme: cuando tengas tiempo para mi podemos convenir un encuentro. Aunque eso reciba un sí no es ninguna garantía de que a la siguiente cita el otro no se disperse en múltiples cosas a la vez, que si el móvil, que si el papelajo que está encima de la mesa, que si otra visita, que si alguien que pasa pro el lado. Esa supuesta atención a todo en paralelo no es más que un indicador de dispersión mental. No existe tal capacidad para hacerlo todo sino una falta de deferencia y respeto absoluta.

La gestión del tiempo es fundamental para el funcionamiento de una empresa. El cronometro aplicado a la producción trató de gestionarlo. Evidentemente y por suerte para no incrementar la explotación obrera fracasó pero tuvo algo de interés desde el punto de vista de la tecnología de ritmos. Un proceso de trabajo cualquiera es tanto mas eficaz y productivo cuanto mas depura los actos o gestos totalmente superfluos para su eficacia. En términos grandes hablar de un horario de trabajo no significa nada si no se habla en términos de eficacia. El sindicalismo evalúa lo primero mientras que el empresariado evalúa más lo segundo. Saltar de las 48horas semanales a las 40 o a las 35 o a las 20 no es lo más relevante para la historia económica de un país. Lo más importante es poder hacer con menor tiempo de dedicación las mismas cosas o incluso más cosas. El maquinismo desarrollado ha venido permitiendo esto en parte.

La sensación de que trabajar es igual a cumplir con un horario de trabajo está tan extendida que parece imposible que la economía de un país funcione. Sin duda hay producción real aunque no dependa de todos los empleados contratados. La producción se produce a pesar del vago de no pocos.

Hay otra forma de trabajar y es reconceptrualizar el trabajo como una derivación del concepto de creación. No hace falta encorsetarlo entro de un horario determinado, basta comprometerse a una funciones y cumplirlas. El escenario de fichar el horario de entrada y salida en empresas era una escena grotesca que viví en varios centros de trabajo, los cuales, por fortuna, perdí de vista. Supongo que aún se sigue haciendo. El solo hecho de fichar demuestra ya un fracaso del trabajo, de lo poco que se identifica la gente con él y la necesidad de controlarla para que cumpla un horario ya que no está muy identificada en cumplir su función.

 Un sujeto compromisario es quien asume las tareas o funciones que quiere ejercer en su vida y en consecuencia cada dia o determinados días del mes. El marco de unidad de tiempo es lo de menos con tal de que se entreguen los resultados asumidos en un plazo pre-acordado. Personalmente,  no tengo tan en cuenta mis o los horarios de trabajo como las funciones a las que me comprometo o que los demás se comprometen dentro de un proyecto de colaboración mutua o lo que sea. Si sabes lo que tienes que hacer cada dia, cabe distinguir solo entre aquellas cosas que dependen exclusivamente de tu hacer y aquellas otras que necesitan de tu ayuda o necesitas de la ayuda de los demás para las cuales, estas segundan, precisan de la coordinación y de la cita horaria. En cuanto a las primeras el resultado práctico es el mismo si se hacen antes de las 9 de la mañana o despues de las 9 de la noche. Tanto da si en tu espacio de trabajo te acompañas de la música de John Denver, con sus  canciones evocando ternura con Paganini o sin música, con una taza de te al lado o sin él. La función esta por encima del horario. La misma función en un dia –conozco la de escribir- puede llevar menos de una hora y otro dia varias horas. Se puede aplicar el criterio a todo lo demás: a guisar, a chatear, a estudiar o hacer una gestión internáutica. La lista de funciones supera de sobras el timetable diario que puede ser decidido como marco de referencia pero que no sirve de nada plantearlo en su cumplimiento obligatorio, que por otra parte, siempre es cuestionado por otras dinámicas que interfieran en el perfil distinto de cada día.

Se vive más con una organización más sabia del tiempo pero lo que lo organiza no es tanto la voluntad de cumplimientos horarios estrictos como el de las funciones a realizar, al menos a escala personal. Otro asunto distinto es  las organizaciones de servicios públicos en los que el cumplimiento tiene que ser al minuto según el concepto suizo de tiempo.

 

 

La felicidad filosófica

 

La felicidad es un camelo ideologicista, una hipótesis para la cual habría que reunir tanas condiciones que la convierte en un objetivo prácticamente inalcanzable en el ahora y aquí de cada presente.la felicidad forma parte del paquete de las ventas comerciales. Noes es que sea directamente su palabra la que se entrega como parámetro sino todas aquellas que son sus atributos: la satisfacción, el bien estar, el sentido de realización, la consecuencia, vivir en la verdad, el placer, el sosiego o la paz espiritual. No se hacen congresos sobre felicidad así como tampoco tienen demasiado éxito los programas sociales que tienen por palabra eje vertebrante la de amor y solo amor. La felicidad se plantea bajo dos grandes vectores: el relativo al bien estar físico y la comodidad material y el relativo a la exención de conflictos psicológicos, de identificación o espirituales.  Por lo que hace a lo primero es difícil concebir la felicidad desde la indigencia de recursos, la pobreza de los medios, el sometimiento a las catástrofes y los límites materiales. Por lo que hace a lo primero es igualmente difícilmente hablar de ella desde la locura psíquica, la ausencia de recursos intelectuales, la imposibilidad comunicativa o la posesión de las verdades. Sea por un lado o sea por otro es difícil conseguir, aislar para un estudio de laboratorio, preguntar y conseguir respuestas fiables de un sujeto completamente feliz. El investigador más metódico fracasará inevitablemente en sus intentos de búsqueda de muestra. Conseguirá, eso sí, una pequeña multitud de seres que se creen y proclaman ser completamente felices, situación ésta que le enfrentará a verificar o desmentir tales declaraciones. Para un diseño de investigación de este tipo, lo mismo que otros en el campo de los parámetros abstractos, el sujeto feliz debe ser estudiado desde su divisibilidad entre lo que cree ser y lo que es, entre lo que piensa y lo que hay, entre lo que tienta y lo que consigue, entre lo que dice y lo que hace. Además no está de más contrastar lo que piensa de sí mismo con la imagen que dimana a partir de la que su entorno opina.

Para medir la felicidad concreta habría, antes que nada, definirla con una definición marco consensuable. El problema ya empieza con este propósito, tan pío como ignorante de las limitaciones de toda definición, especialmente ésta, tan controvertida por su eventualidad de aplicación. La felicidad oscila con muchas variables de subjetividad. Es algo que depende de la saciación material pero también de la ausencia de disonancia psíquica. El buen talante y la  alegría ayudan a ella, el optimismo también. Se diría que solo se puede ser feliz reuniendo un ramillete de constantes positivistas en las que no pueden ser dejadas de lado el amor dado y el recibido, la empatía y la aceptación. Por el contrario, la pesadumbre, el malestar, las contradicciones, la discusión continua, el enfrentamiento o la inestabilidad se oponen a ella. Vemos más de cerca si ésto es así.

La ausencia de contradicciones en el talante reflexivo de un individuo no significa que viva sin ellas o que viva en un mundo perfeccionado, tan solo significa la codificación psíquica de una forma mental de actitudes para eludirlas. No tener contradicciones lejos de ser un indicador de sabiduría o de progreso formativo lo es de desconocimiento y de inconsciencia. Vivir en sociedad, pero también vivir con uno mismo en profundidad significa entrar en el campo de las contradicciones. No hay ser humano que no pase por ellas ni sujeto pensante que acceda a la conciencia filosófica sin tenerlas que enfrentar e integrar como partes de su todo personal. Desde el momento en que se vive en contradicción -porque el pensamiento no ignora que es así, diciendo si o no a la misma cosa o persona en función de variables sutiles y coyunturales o extracoyunturales- se incurre en una cierta disonancia mental que se proyecta en la forma de vivir. El ser humano se distingue por ser el animal que más apartado vive de las leyes naturales. Pensar dedica una gran parte de energia a repensar su desarmonía natural. Hay dos métodos para reflexionar sobre el tema de la felicidad: uno, desde la posición de volver a los parámetros naturales de vida tan impedidos por los sistemas modernos de vida basados en el consumismo a ultranza y la falsificación de la realidad; otro, desde una técnica instrumentada para el dominio de los actos personales y ambientales. Para un manual de felicidad práctica (no es un supuesto, existen títulos en el mercado librero en esa orientación) una persona podría/puede ser hipotéticamente feliz cuanto más variables existenciales reduzca convirtiendo su biografía en un reto y una practica de coherencia íntima y de en-ajenación[1], en el sentido físico, no psíquico, del mundo exterior. Es así que la fuga mundi de los monjes, el retiro de los eremitas y la distancia filosófica de los sabios, aun tratándose de tres registros de conducta completamente distintos comparten el común denominador de la distancia y, en cierta manera, de la gelidez ante el mundo y la especie en la que tuvieron sus orígenes.

La búsqueda de la felicidad en el concurso del otro auxiliar para cubrir las necesidades personales contiene un sesgo en si misma. También lo es que la felicidad pasa por colmar todas las necesidades ya que la vida no para de generar nuevos capítulos que las renueva. Buscarla supone el reconocimiento previo de no tenerla. Preguntado el sujeto dicharachero, extrovertido, feliz, encantado de sí mismo y de lo que hace, que le parece todo genial y que está convencido de vivir en el mejor de los mundos posibles y llevado  convenientemente a parte de las escenas para su rol para desvestirlo y enfrentarlo al espejo real de su alma difícilmente se mantendrá en afirmaciones estables por mucho tiempo. Se es feliz en la medida en que los límites de la sociedad te lo permiten, también los del cuerpo. La felicidad es relativa y a diario el ser viviente que emplea su inteligencia amplía sus conocimientos que le indican el mar de antagonismos en el que se mueve. ¿Cómo ser completamente feliz cuando a unos metros, en la casa de al lado están viviendo una tragedia? ¿Cómo serlo con guerras en curso y futuras conflagraciones preparadas en los despachos de gobierno o de cuarteles? ¿Cómo proclamarla ante tanta infelicidad colectiva, miserias de distintos tipos, ataques generalizados? ¿Cómo garantizarla en un mundo en el que los parámetros hegemónicos no son los de la dignidad ni la ética? Parece que el prototipo auto definicional de sujeto feliz es mas bien alguien que ignora las verdades del mundo y de sí mismo y consigue estar bien con todo y con todos y en todas partes porque a fuerza de ignorar las funciones ultimas de las cosas y de las gentes le parece todo aceptable y correcto.

La felicidad desde luego no pasa por alcanzar un determinado reto o nivel social o poder adquisitiva, tampoco poder político. La historia de los conflictos humanos demuestra que las persecuciones de resultados, incluso consiguiéndolos, no es lo que proporciona la felicidad. En  lo privado, íntimo y desconocido por los demás se puede tener mas solvencia intelectual y humanista que en el más famoso de los paraninfos, en casa se puede tener la misma solvencia que en palacio. Confucio recomendaba, con un consejo que se prestaba a varias lecturas, comer en casa como si se comiera en la del rey. Nadie es menos que el premier de un país y sean cuales sean sus recursos no tiene porque perder su compostura ni su autoestima. La felicidad como objetivo de permanentización en si misma es una quimera. Lo más que nos es dado es encontrárnosla como consecuencia. La reunión progresiva de criterios, incorporándolos uno a uno, destilándolos a partir de la propia experiencia, el sostenimiento de conductas y en suma, una teoría de vida o de existencialidad, procura una felicidad en tanto permite separar la biografía del yo de la de los otros, y el sentido existencial personal de la existencia misma. ¿Pero qué felicidad es esta sino una felicidad filosófica?  Se puede diferenciar una de otra como posicionamientos completamente diferentes ante ella. La felicidad en un sentido más coloquial es la convertida en objetivo de consumo desde la compra de las condiciones materiales para ella. Es así que la familia feliz es la que lo tendría todo y no pasaría privaciones. (ya hemos visto que la sociedad de la abundancia ha alienado en exceso a muchachadas que viven sus precarias vidas sin destino consciente). La felicidad filosófica es la que determina la maximización de felicidad en la vida personal a partir de una visión del mundo y del sujeto en general  en la instancia cercana de uno mismo. De Jack Kerouack, más allá del disfrute de su texto principal, su imagen la asocié a un estilo filosófico de existencia,  instalada en la transfugacidad permanente y en la absorción de una sensorialidad  contracultural. Es difícil seleccionar a retratos de gente que haya existido que ilustren esa felicidad filosófica. No sé de ningún filósofo que haya vivido exento de contradicciones, déficits, pugnas e incompletudes. El filosofo lo es porque teoriza los límites junto a los extralimites de la realidad mundana que le ha tocado en suerte/disuerte vivir. Esa reflexión es lo que le posiciona a distancia de las cosas concretas y de las coyunturas. Lo macrocoyunturaliza, y  por esa vía lo trascedentaliza. Pensar en vivir por repetido dando la oportunidad en cada bis a vivir de mejor manera los estímulos iniciales. Agripina no entendió de la filosofía a pesar de que contribuyó a la rehabilitación de Séneca devolviéndolo de su expulsión a Córcega a Roma y para que recuperara su rango social encargándole la educación de Nerón, que la filosofía no trata de poseer las cosas sino su comprensión, a diferencia de la política,  de la cual fue instigadora y víctima, –añado- que trata posee las cosas pero no la comprensión.

La felicidad filosófica la permite mas dotarse o prepararse para la reflexión y el re-pensar las verdades como asuntos discutibles que no los mejores manjares encima de la mesa. Corrigiendo esta frase diría que no hay mayor manjar que una verdad que si bien no llena inmediatamente el estomago llena la vida.

 



[1] Enajenación es una palabra de la que se apoderado el léxico psiquiátrico para referir los estados de alienación mental en la que el sujeto afectado pierde el control sobre si mismo. Hay otra acepción en cuyo sentido es el empleado aquí, el de dejar el mundo del otro como algo ajeno en el que no querer entrar voluntariamente para que su potencial de distorsion no desbarate la tranquildiad y cuota de felicidad peresonales.

Repeticionismo

Repeticionismo en la gramática de la vida

Hay un volumen de repeticionismo inevitable.El repeticismo es algo ineludible a la condición humana. Un paso se parece tanto a otro que  lo podemos referir  como referente estable para decir  que estamos a una distancia de una cierta cantidad de pasos desde  un punto a otro. La actividad motora que es una de las primeras que permite que un  bebé deje de serlo para empezar a tener una cierta autonomía no es posible sin el repeticionismo. Los actos de deglución pasan por el acto repetido; masticar lo es. Los actos de habla también. Los lapsus de olvido llevan a repeticiones superfluas, pero aunque no los haya para situar y enmarcar conversaciones se acude a la repetición de las referencias de las anteriores. Hay sujetos con daños cerebrales irreparables de las estructuras responsables de la memoria a corto plazo que pueden repetir la misma anécdota palabra por palabra que han contado un rato antes. Si alguien se repiten su discurso se le considera gagá o poco lúcido. Ciorán no paró de repetirse en las entrevistas que le hicieron desde distintos medios. Nada grave mientras cada entrevista era para un público distinto, en cambio se demostró como una absolutamente superflua cuando un editor decidió concentrar todas estas entrevistas en un mismo libro.

Para los media el héroe del dia que es entrevistado por un programa y por otro o por televisiones y medios distintos es el limón al que reestrujar con las mismas preguntas. Este se presta a su rato de popularidad y a su condición de solícita respondiendo a lo mismo por entrevistadores diferentes. Los entrevistadores por su lado tendrían que justificar nuevas entrevistas sobre lo mismo en base a preguntas no hechas y los héroes –por su parte- tendrían que aceptarlas solo con esa condición para lo cual deberían remitir a sus solicitantes a que consultaran la/s entrevista/s previa/s concedida/s.

El mismo criterio se puede aplicar a la hora de escribir. Lo que se ha dicho en un articulo o en un libro no tiene porque ser repetido en otro, lo citado en un lado no tiene porque ser duplicado en otro. Basta autorreferirse a una elaboración precedente para no duplicarla en el futuro. En una vida intelectualmente longeva y fecunda esto es lo deseable pero en la práctica es sumamente difícil no incurrir en un repeticionismo, a veces reproduciendo un mismo tipo de oraciones. Lo mismo se puede decir de una vida artística  en el campo plástico o de la imagen. Ciertamente hay películas de títulos diferentes con argumentos retocados que abordan los mismos temas, o cuadros que abundan en unos mismos conceptos y técnicas.

La repetición de contenidos forma parte de la misma trama comunicativa. Para empezar toca acudir al lenguaje, con frases y fórmulas preestablecidas, con vocabulario preciso. Luego, además, toca utilizar metodologías expositivas para las aclaraciones delo que se pretende.

Un tipo de literatura precisionista ha optado más por los esquemas y los guionados de frases además del ordenado de puntos y subpuntos para una elaboración en lugar de dejarla fluir sin nada de todo eso. Recuerdo los textos de pedagogía en ese sentido pero también se puede pensar en los articulados y los textos legales. Escribir con esquemas sabotea implícitamente la misma espontaneidad creativa y tampoco garantiza la reducción repeticionista pero sí hace más incómoda la lectura.

El autor que escribe esquemas quiere asegurarse de su total comprensión y de que no se pase por alto puntos que dice. Por el contrario el que no los utiliza deja para la inteligencia de su interlocutor que los adivine confiando en que no se le pasen por alto. He comprobado repetidamente que un texto fluido sin esquema constatado permite la escapada de la respuesta más que el texto precisionista. Va a ser completamente distinto el resultado de una carta que termina con un coméntame todo lo que digo, a la que termina precisando un cierto numero de puntos numerados para los que se pide respuesta. En el segundo caso no hay escapatoria posible para el lado de la respuesta. No puede ignorar las precisiones a diferencia del primer caso en que se puede hacer el desentendido.

Creer que la comunicación no fluye o se bloquea a causa de su tipo de redacción es un tremendo error. Hay otras razones psíquicamente más profundas y culturalmente más demostrativas que indican las razones por las cuales las personas no avanzan en comunicación. Se puede rastrear desde la falta de atención puesta en la lectura en la falta de compromiso en la respuesta. El terror a la escritura es un terror psíquico y no solo una limitación expresiva. Los hablantes en números gruesos no están dispuestos a constituirse en escritores por temor a que se les descubran sus evidencias, sus limitaciones y sus contradicciones. Basta que alguien tome la palabra escrita para que, a su pesar, se vaya descubriendo en sus lapsus y en sus omisiones además de en sus declaraciones desafortunadas.

Aceptados los riesgos implícitos en la gramática de la vida y entre ellos el del repeticionismo veamos por un momento el significado de la acusación  inapropiada de repeticionismo. Cuando un lector ante un texto más o menos largo y complejo acusa al autor de repeticionista  aquél corre el riesgo de que este vuelva sobre sus pasos repase su texto para confirmar la versatilidad de tal afirmación. De corresponderse con los hechos no podrá por menos que agradecer la indicación crítica recibida, de no corresponderse no podrá por menso que desautorizar a su crítico y ubicarlo en alguna categoría de lso intérpretes erróneos, ¿por qué  hay un tipo de lectores que se cansan en uno de los párrafos iniciales y se bloquean mentalmente no viendo en los siguientes más de lo mismo? Sencillamente porque no están dispuestos a dedicar su potencial mental para comprender un texto y creen que acudiendo a un descalificativo como el de repeticionista quedan a salvo. El problema de una palabra valorativa es que al ser usada permite evidenciar la inteligencia o su opuesto de quien la usa.

En conclusión, hay un tipo de repeticiones que se dan en los actos elementales de vida y en los actos complejos de la intelectualidad, pero que no todas las señaladas son las ciertas sino que encubren déficits de comprensión en quienes las señalan infundadamente.

El lenguaje es lo más precioso de lo que dispone el ser humano pero también lo que genera más esquivos y que se presta a mayor a manipulación. Nikolai Y. Marr[1]. pretendió aplicar el pensamiento marxista a la linguística, definiéndola como parte de la superestructura. El lenguaje es lo que nos pone en evidencia los unos ante los otros, y lo más importante lo que pone en evidencia a cada sujeto ante si mismo. En el fondo de sus verdades cada hablante sabe hasta donde llega su inteligencia y su capacidad de comprensión. En su conciencia disminuida puede ampararse para no corregir sus déficits y no pedir disculpas por sus errores, lo cual no quita que desde otras posiciones lingüísticas y conceptuales otros lo pongan al descubierto en sus trampas expresivas. No el lenguaje no es superestructura en cuanto no es dictado por un estado sino que es fruto de las pulsiones relacionales del ser humano que lo engrandecen o empobrecen según las situaciones y en todo caso lo van reactivando y dando razón de ser. Lo mas grave de el no es los repeticionismos en los que pueda caer, que no dejan de ser confirmaciones de certeza de las mismas tesis anteriormente expuestas, sino los déficits expositivos de aquello en lo que los hablantes no quieren comprometerse o desarrollar hasta el final.

 



[1] Kutaísi 1864-Leningrado 1934. Especialista en lenguas caucásicas, en particular el armenio y el georgiano antiguos. Elaboró la Teoría Jafética, en la que intentó demostar el parentesco de las lenguas jaféticas (las de transcaucasia)con las semíticas. Aplicó este parentesco a todas las lenguas antiguas y modernas del mediterráneo y finalmente lo extendió a todas las lenguas del mundo. Su teoría inicialmente aceptada en la URSS fue impugnada por el propio Stalin(1950).

 

 

 

Teoria versus Doctrina.

 

La diferencia entre una teoría y una doctrina se evidencia en una relación distinta con el hacer Desde la teoría muchos haceres se hacen superfluos, desde la doctrina muchos quedan justificados para corroborar la importancia en extensión de unos dogmas. Desde el hacer mismo la disertación  de  lo que se hace, que el registro ocupacional de la teoría, puede ser mal vista o mal interpretada. El más puro activismo es refractario a toda sospecha de intelectualidad ya que ésta puede cuestionarlo sin miramientos. La diferencia de la teoría con respecto a la doctrina es muy clara aunque a primera vista puede pasar desapercibida ya que ambas utilizan  los mismos recursos expresivos, o se valen de un mismo tipo de formatos; ambas pasan por la literatura, por la palabra, por el soporte escrito, por la historiografía y por la disertación. Esas concomitancias de campo y género no tienen porque hacer perder de vista la diferencia de método crucial entre la una y la otra.

La teoría se fundamenta en la razón y en la argumentística, la doctrina fundamenta lo esencial de ella en artículos de fe y en misterios no explicados. La diferencia entre el teórico y el doctrinario es que el primero acude a datos y argumentos mientras que el segundo lo hace a creencias y premisas de fe. Puesto que en una sociedad  de la palabra todo vale, se puede enmarañar hasta tal punto una conversación que el doctrinario puede estar pasando durante un bueno rato por alguien que no es: un argumentador, mientras que el teórico puede pasar por una radicalidad conferida por el mismo debate pero que en realidad no tiene. Un teólogo astuto puede hacer incurrir en contradicciones a un materialista apasionado. Pero para un científico sereno que procese racionalmente un tema, el que sea, de discusión, le quedará más que evidente las lagunas de las creencias religiosas y/o dogmáticas por mucho peso histórico que hayan tenido.

La elaboración teórica es algo posible a partir del des adoctrinamiento previo. Solo se alcanza la habilidad intelectual para elaborar teoría si se renuncia a presunciones no demostradas y a afirmaciones de fe obligadas por la tradición.

Vivimos en un mundo en que la humanidad doliente y desamparada pide o sigue pidiendo distintos clases de padres: desde el estado-monarca al dios celestial a la iglesia madre (¿no se la llama acaso la madre iglesia?).  La vida que los súbditos aceptan recibir en la tierra es la que esperan alcanzar en la gloria postmortem. Una buena doctrina es para infelices sin demasiadas luces argumentísticas que necesitan conclusiones, no procesos desiderativos. Tu dime en quien tengo que creer y yo creo. ¿No es esta la frase de un sumiso? Mal lo tiene el líder que no da la consigna, que no concreta el final de su discurso con un sí o con un no. Ante la exposición compleja que enlista argumentos a favor o en contra de algo y no se posiciona ante una tesis el auditorio se siente desorientado. ¡No nos ha dado ninguna pauta! ¡Habrase visto! La gente ha buscado históricamente un dedo índice que le marque un camino. La filosofía que ha hablado de pluralidad de caminos y ha dejado su elección al desiderátum de cada sujeto es el pensamiento que menos fortuna ha hecho. Las resoluciones doctrinarias son las que inflaman al personal. La gente no tiene demasiado tiempo para entrar en consideraciones, tenia que embarcarse para pescar o enfrentar las cosechas o irse a la guerra, las bibliotecas siempre se demoraron y aun sigue demoradas. La gente no tiene tiempo para leer, pero hay algo peor, tampoco lo tiene para pensar, prefiere elegir a un marabú o a un emir o a un líder sindical para que lo haga por ella. Comete una doble equivocación tanto en el criterio como en la elección. Con ese criterio, de delegación de responsabilidades, olvida que es cada sujeto el responsable de si mismo y la sede de sus creencias. En cuanto a elegir a un representante no solo le da la voz sino también el poder de cambiarla sobre la marcha. En el fondo de un doctrinario hay un vago mental que no esta dispuesto a repensar las cuestiones de fondo porque le producen jaqueca y prefiere acudir a falacias metodológicas como la de los misterios no revelados  o la de la omnipotencia para  zanjar criticas fundamentales con respecto a dogmas no solo increíbles sino además insultantes para la inteligencia.

Hay otra diferencia crucial con la doctrina, la teoría no tiene un solo pensamiento valedor unicéntrico, sino que se desarrolla con la colaboración de varias líneas de pensamiento en contraste crítico mutuo. La teoría no necesita un valedor nominal fundamental sino el concurso de aportaciones plural y desinteresado hacia la sabiduría. Por su parte la doctrina se basa en un corpus teórico único y acabado para siempre con ligeras modificaciones a través de los siglos. ¿Hay algo mas absurdo que un adulto reclamando para el feudo de sus escrituras (la biblia, el corán o los upanishads) todo lo que necesita el ser humano para vivir en la tierra? Por su lado la teoría para ser tal debe estar en una revolución permanente de sí misma, en una renovación incesante, en un continuo desbancamiento de la posición inútil a favor de una posición útil. La idea de revolución permanente aquí tiene un significado distinto al que le diera  Trotsky[1] con su famosa tesis pero que guarda una concomitancia por lo que hace a desbancarla idea de ibjetivo conseguido. Ni un movimiento social victorioso termina/ba con una toma de poder puesto que la renovación de las ideas y las transformación de la cultura exigían una mayor capacidad revolucionaria a partir de entonces, no hay una teoría definitiva  para siempre a no ser de que se convierta en doctrina. Es así que la teoría siempre pide un mas mientras que la doctrina le basta con un cierre de filas y fieles de devoción en torno a la mismo para lo que no se admiten variación alguna por mucho que se cambie de siglos y de acontecimientos. La diferencia entre un sujeto doctrinario y uno teórico es la que hay entre uno fanático y uno racional. Ambos pueden utilizar el mismo backgraound léxico con el que nutrir sus distintos conceptos pero uno los apoyara con el análisis y el otro con la palabra insuflada o la palabra de dios. A fuerza de ser repetida esta noción última sus doctrinarios no tienen el menor sentimiento del ridículo de sus ritos, parafernalias, despropósitos, mentiras y ataques a la racionalidad. A los otros les toca tener sentido de la vergüenza propia –por el escaso desarrollo científico a pesar de los progresos de la técnica- y vergüenza ajena por tener que continuar coexistiendo con mitomaníacos de distintas clases que copan distintos espacios de poder e influencia.



[1] Trotsky.Leon Davidovitch, figura emblemática de la Revolución Rusa y posteriormente de la persecución estalinista.Admiré su capacidad autoorganizativa en el exilio mexicano y su pasión por las fuentes documentales y primarias de los contextos en que fue protagonista.Admiración reforzada por su capacidad en la oratoria y en la persuasión de públicos masivos.Admiración que no quedó contrarrestada por la certeza de su función represiva en el desarrollo del Ejército ruso. Posteriormente, la reinterpetación de sus circunstancias históricas, lo dejaron para mi opinión como un victimario temporal, cuyas correctas críticas antiestalinistas no lo libraban de sus propios errores  conceptuales, a pesar del valor de su tesis de revolución permanente.Los trastornos asociados a su  condición de reprimido o a su calidad de diana por  la rivalidad históirica de su principal enemigo no lo desensibilizaron tanto como para no ser un fervoroso amante de la vida.Roberto Benigni rescataría y revalidaría posteriormente una de sus frases: la vida es maravillosa,algo que pudo decir incluso en las circunstancias mas adversas.

 

Meditación sobre el Saber

Meditación sobre el Saber. El Saber desde una óptica cuatridimensional

CdeV 2000 – Houndé BF 4 mayo 2008

Las defensas del saber son incuestionables aunque se sigan arrastrando bolsas considerables de analfabetismo en países occidentales.[1] 

Dada la extrema importancia de este parámetro y el o los conceptos que lleva asociadas y dada la enorme confusión sobre qué cosas pertenecen al saber y qué otras significan contaminación de datos, propongo un adentramiento en la cuestión sin partir de ninguna definición a priori en el más puro estilo cartesiano.

 

¿Qué es el saber? ¿Qué es lo que un sujeto aprehendiente adquiere como saber?

4 grados de Saber.

El saber uno. El saber bancario.

El saber es el camino de la consciencia. Hay un conflicto entre ésta y el goce. La conciencia no permite el regreso hacia atrás. La conciencia por un lado es la expansión, la perspectiva del infinito y por otra pone la restricción y los limites. En la consecuencia máxima de su desarrollo es la luz o la  victoria sobre la oscuridad. Dice  R.M.Rilke “Oscuridad  de la que yo desciendo,/te amo más que a la llama/que al mundo pone límites”. Reconocemos nuestro origen y las determinaciones que nos configuran a partir del mismo. Sabemos nuestra ubicación en unas coordenadas limitadas por multitud de factores externos. No es cuestión de amar o no amar a algo que pone límites a algo sino entender la variabilidad de estos límites en función de que se van conociendo, por tanto extralimitando. El límite  hay que tomarlo como el horizonte. El horizonte no existe, existe una línea visual denominada asi en función del punto de observación. Adelantado este aquel también varía. Eso introduce una noción distinta a la de límite, la de una provisionalidad limitante a la espera de conocer lo que esconde más allá de si misma. Si bien es cierto que hay limitaciones estables (la auto transportación molecular y la levitación a voluntad no forman parte de los recursos humanos por el momento) hay otras muchas que dejan de serlo tan pronto se le levantan los faldones para ver que no tienen mayor peso que el de la fantasmagoría.

Ya desde el principio, el saber me lleva a circundarlo al área de la inteligencia humana presuponiendo que aquellas cosas y destrezas que saben hacer los pájaros y los reptiles o los insectos no son propiamente un saber sino una conducta. En realidad esto no es cierto, puesto que los animales también aprenden de sus errores y no tienen por lo tanto un saber estático sino en  proceso creciente.

Responderé  a lo primero: el saber es aquello que sé por lo que hace a asuntos de supervivencia, de existencia, de organización, de historia o de cálculo. El saber es todo aquello que me da un conocimiento sobre la vida y sobre mí mismo, sobre el entorno inmediato y mediato, sobre el pasado y el futuro, sobre mí y los demás.

Inicialmente  la definición es ambiciosa. Lleva a incluir prácticamente todo lo cognoscente, todo aquello de lo que hay una constancia reconocida, si bien no personal y directa, sí referencial e indirecta. El saber incluye por lo tanto el mío y el de los demás, es el caudal de información que existe sobre algo. Se dice en terminología popular, cada día hay más saber[2]. Y en efecto un ser humano podría estar hablando toda su vida sin dormir durante más de 70 años sobre todo lo conocido y sabido y posiblemente no agotaría el repertorio de las informaciones existentes. Esto en algún momento lo hará una máquina permanentemente preparada para eso y que no necesite dormir, como una especie de enciclopedia programada con cintas o grabaciones para la audición. Es tanto el saber que ninguna persona en exclusiva lo puede detentar en su totalidad. Esto descarga al sujeto del complejo enciclopédico y al sabio de tener que responderlo a todo.

Los devotos del Corán aprenden el libro sagrado de memoria y los personajes de Farenheit 451, aprendían cada uno de los libros quemados, pero no sé de ninguna figura a la que apelar, no ya real que por supuesto no existe, si no ni siquiera literaria que lo supiera todo sobre todo. Antes bien, el sabelotodo es un personaje arisco y desagradable, y existe como epíteto insultante pero no como elogio estimulante. Nadie lo sabe todo ni lo puede saber todo, pero sí hay una constancia de un saber.

Eso; el saber como una cantidad de lo descubierto que integra una parte minúscula de un edificio del conocimiento  humano lo podemos enumerar como saber uno.

 

el saber dos.  Reconocer el no saber.

Hay otro saber que es aquel que está al tanto de lo que no se sabe. Sócrates lo dijo con su célebre frase de que sólo sé  que no sé nada, para dar cuenta de la envergadura mayor de lo que estaba por saber frente a lo escasamente que había conocido. Y Donald Rumsfeld[3] , nada sospechoso de gran pensador, desde la óptica del poder de un país imperialista, acaba construyendo una tesis filosófica empujado por la críptica de las circunstancias sin que se le pueda sospechar su formación en filosofía.

Parece que la enumeración se acaba aquí y ambos niveles son los que permite avanzar hacia una ocupación de vacíos determinados por el desconocimiento. Un estudiante sabe para qué preguntas de examen tiene respuestas, es el saber uno y sabe para que otra no las tiene, es el saber numero dos. A menudo el saber de un no saber determina planes de futuro para las pautas formativas o las direcciones de trabajo en una investigación. La ciencia y la filosofía son plataformas de preguntas.se pregunta cuando se quiere obtener una respuesta. Se pregunta sobre aquello, de lo que, obviamente, no se tiene. Saber lo que no se sabe, marca una dirección existencial. No saber lo que no se sabe es otro registro. Comparativamente es mejor saber lo que no sabe que no saber en absoluto las carencias que se tienen. El primer caso refiere un estado de ignorancia responsable, reconocida y auto asumida, en el segundo caso el de una ignorancia absoluta,

El saber dos de lo que todavía  no se sabe no significa que necesariamente determine su adquisición. Un tipo de comportamiento existencial no quiere deliberadamente entrar en ese saber que todavía no lo es. Hay reconocimientos de un no saber que marcan una inflexión biográfica pero no por eso reconducen la biografía para paliar ese déficit. Se puede vivir toda una vida sin el dominio de unos saberes y no por eso dejar de vivirla con entereza y placer. No entrar en determinados saberes no deja de ser un signo de madurez y un reconocimiento de los límites personales

 

el saber tres. El de la expertocracia.

Hay saberes específicos por áreas de especialidad dominadas a fondo por expertos que a su vez no intervienen en otros dominios del conocimiento. Hay una incomprensión, cada vez mas generalizada, de las informaciones de un saber máximo que social o mayoritariamente hay una incapacidad de computar.

El saber es de una suavidad crucial como  la gota de agua para Ovidio[4]  pero no está exento de inocencia. Con su perseverancia acaba por horadar las profundidades de los datos que más se resistan. Las carencias de conocimientos o dominios concretos de un individuo lo llevan a consultar los que tiene otros. Se llama a la puerta del taller o al consultorio del analista para resolver obstáculos que con los recursos de conocimientos personales no se pueden enfrentar.

 

El saber cuatro. El conocimiento hipotético.

El saber tres no es tal. Es el que actúa desde la prerrogativa de su posibilidad. Como hipótesis podemos admitir que lo que sabemos que sabemos y lo que no sabemos sobre lo que está pendiente de saber puede estar derrocado por un saber de nuevo tipo que ni siquiera sospechamos. Para el pensamiento ideacionario es la parte del conocimiento humano o del conjunto de sus referencias dejado para la zona del misterio ante la que no hay suficiente capacidad humana para desentrañarlo.

Las  posibles hipótesis enumeradles de un futuro saber son tanto más posibles cuanto menos se infieran de los datos actuales que arroja el mundo. Dentro de las hipótesis, repito, no inferida, está la de una humanidad responsable y madura con sus déficits dispuesta a aprenderlo todo constituyéndose en docta y libre para organizar su destino. Para eso la tendencia dominante  que se concreta en un  no saber deliberado sobre lo que deberíamos saber o se debería saber desaparecería del repertorio de conductas humanas.

 

Con el saber uno se enfrentan la mayoría de circunstancias y se da respuesta a las necesidades de vida. En caso extremo se acude al saber tres para resolver situaciones excepcionales o complicadas. El saber dos raramente forma parte de los discursos culturales que creen tener cerrados todos los ciclos. En cuanto al saber cuatro, se tiene por el momento más de confianza en la esperanza que no en un futuro predecible de superhumanos que superen nuestra actual etapa de déficits de conciencia.

 



[1] se habla de un millón para el caso español con más de 42 millones de habitantes en el momento de redactar este artículo.

[2]hi ha molt de saber” se dice en catalán.

[3] Uno de los cabecillas de los Estados Unidos en la operación de invasión a Irak. dijo sabemos lo que sabemos, sabemos lo que no sabemos y ni siquiera sabemos lo que ahora no podemos saber y sobre lo cual hay un lugar aproximadamente. Esos tres espacios  ridiculizados en esta forma de decirlo por una mediática solo preparada para oraciones simples es una constante en la historia del conocimiento hunano.

[4] Ovidi La gota perfora a la piedra por su constancia


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