El ser naciente al habla. El discurso del neonato. Mi primer día de vida.
Desde mucho antes de nacer vengo intuyendo todo lo que se dice de mi, Se que muchas personas me están esperando con anhelo. Para empezar, mi mamá de la cual he formado parte durante tres cuartos de año. He estadio en la beatitud pacifica de su confortable vientre. Es la paz oceánica que se ha dicho o el sueño de los justos. No se puede decir que me falte de nada. Se supone que en algún momento de mi fase desarrollo ha venido un alma y se ha incorporado en mí, siendo feto. La verdad, no me he enterado. Durante todo el embarazo de mama, (yo he sido la parte embarazosa) tanto ella como mi papá se han ocupado de vivir paso a paso mi crecimiento. Han disfrutado de mi creación como de un gran proyecto en cinemascope. Los ecogramas han dado puntualmente información de mi centimetraje y de que todo marchaba bien, mis bracitos, mis piernecitas, mi supercabeza en relación a ellos y, mis genitales. ¿Seré niño o seré niña?
Curiosa esa derivación de la palabra embarazo a cosa o tema embarazoso, es decir complicado. Es una palabra del discurso lesivo que la cultura sigue prodigando sin darse cuenta. No, yo no quiero ser una cosa embarazosa para nadie pero sin embargo al nacer me toca recapitular mi experiencia de pre-nato. Como que soy un bebé yo no puedo saltar al ordenador y escribirla, no puedo pensar en voz alta, ni siquiera puedo pensar. Tan solo soy un pequeño saco de sensaciones. Todo lo que acontece a mi alrededor lo absorbo como una esponja. Todavía me resuena más el lento latido del corazón de mamá y los ruidos de cañerías de su abdomen que las conversaciones de los adultos a mí alrededor. Parece que todos dicen unas frases que suenan igual, qué niño más mono, oi, que parecido tiene con los padres y cosas por el estilo. Yo, por supuesto no codifico nada, de momento no he pasado por muchos brazos, tengo los ojos cerrados, noto el mismo cuerpo que me ha alojado pero en lugar de estar dentro estoy fuera. Alguien debería relatar por mi todas estas sensaciones. Cuando sea adulto las habré olvidado y serás tarde. ¡Ojalá los seres humanos pudiéramos comunicar cada momento crucial de nuestra existencia con toda la fidelidad de los minúsculos detalles que suceden! Yo, no puedo, no sé escribir, ni siquiera sé lo que es el lenguaje. Me espera por delante una vida de palabras y de hechos, pero de eso no me enteraré hasta dentro de unos años que los viviré seguramente con todo confort y estabilidad. En otras partes del mundo muchos bebés fallecen a los pocos días y muchos niños mueren antes de llegar a la pubertad. Yo he tenido suerte: mis papás me han traído al mundo de una forma planificada. No han olvidado ningún detalle. Me consta que tienen una vida organizada y se podrán ocupar de mí totalmente sin someterme a su estrés o a sus apretadas agendas de trabajo. Sé que muchos colegas (míos) no nacen y sus cigotos son abortados antes de que se sepa lo qué son. Son embarazos indeseados. Hay una teoría: una de las razones por las cuales el mundo está lleno de desajustes es porque mucha gente fecunda sin la menor consideración ni conciencia, traen hijos al mundo desde la irresponsabilidad. Yo no me quejaré por este lado. Tal vez los niños del futuro pidan nada más nacer la hoja de reclamaciones según lo hayan tratado durante su enclaustramiento materno. Hay futuras mamás que viajan en carro, fuman o montan a caballo sin la menor consideración por nosotros. Habrá que quejarse a la asociación de neonatos en las siguientes 72 horas tras nacer para que un investigador evalúe daños y perjuicios, pero como digo, ese no es mi caso. Yo he sido un feto muy bien atendido, he tenido audiciones de música clásica, he vivido tranquilito dentro de un cuerpo tranquilo, sin sobresaltos. Por mi parte tampoco he dado patadas ni he tratado de molestar. Todos los ruidos del exterior eran tamizados y reducidos a un murmullo suave. La verdad es que estaba muy bien dentro y no tenia ninguna prisa en salir, pero según iba creciendo resultaba evidente que ahí dentro no podría seguir por mucho más tiempo. Por mucho que una mamá quiera a su hijo tiene que enviarlo al mundo exterior. Es una ley de la naturaleza, tampoco se puede elegir hacer otra cosa. Pues bien, aquí estoy. Ella todavía está algo cansada por los efectos pos-parto, yo estoy más fresco que una rosa aunque solo mamo y duermo, y bueno, inspiro a alguien para que hable por mí escribiéndome el discurso de llegada.
Sé que daré que hablar en este mundo. No me limitaré a sobrevivir, viviré y pensaré la vida. Seguiré mi propio destino: enfrentaré las contradicciones y las verdades y no me dejaré derrotar por ellas. Agustín, un filósofo de la antigüedad que el catolicismo hizo santo dijo que la medida de amor es amar sin medida. Esta es una buena máxima para organizar mi futuro. De momento lo he recibido todo, atenciones y cariños, todos los cuidados, arropamiento. No se me ha dado una bofetada al salir fuera y se me ha aplicado los conocimientos más respetuosos de la obstetricia. A mi mamá no la han cortado y nacer ha sido un acto triunfal tanto para ella como para mí como para papá. Se que siempre hay un poco de ansiedad en ese paso crucial. Yo no he querido defraudar a nadie y he nacido en perfectas condiciones, no me falta nada y en los años sucesivos espero seguir teniendo todo lo que se necesita para vivir, gozar y pensar. Sé que la sociedad de los adultos ha iniciado sus discusiones a propósito de mi llegada, que si los papás sienten que los abuelos se entrometen, que estos sienten que son excluidos, que si se necesita más espacio para el recién nacido, que si no. francamente, desconocía que antes de pesar mil gramos una persona pudiera generar tanta ansiedad y desarrollar tantas perspectivas.
Tengo la inmensa suerte de nacer en un espacio mental y culto donde no se creé en el perdón de los pecados ni en el llamado pecado original. Eso me librará pasar por un sitio grotesco para bautizarme y mojarme la cabeza con un agua fraudulenta. Según vaya creciendo también me librará de pasar por el mismo sitio para otras efemérides en las que te obligan a jugar el rol de beato o de mentiroso. Entre mi primer dia de vida y mi último, viviré todo lo que pueda vivir para que mi experiencia no se encalle. Por supuesto en ese intervalo olvidaré todas las sensaciones que estoy viviendo en este preciso instante por eso me interesa tanto que alguien ponga mi voz y eche esta declaración al río de la vida para que llegue a los mares por los que navegamos todos.
El otro que te recibe al otro lado de tus cartas o mensajes y que te contesta no con el aburrimiento de la formalidad sino con la inquietud de la curiosidad, los ojos abiertos del interés y el deseo del encuentro te confirma en tu lugar remoto, en tus paseos por el mundo o en tus búsquedas. Tener un amigo es tener un interlocutor especial, un confidente para tus historias personales y al tenerlo creerte que éstas tienen un valor añadido al poder ser contadas. Nunca he podido entender demasiado a la gente que no le gusta escribir cartas y en general a quien no le gusta escribir. He creído que se pierde uno de los mejores placeres de la comunicación: el de testificar cada contexto con un texto personalizado, directo, sincero e inimitable.
En las cartas pueden desfilar muchas ideas y muchas descripciones para no pretender ningún proyecto ni conseguir ninguna realidad tangible, tan solo la de la misma continuidad comunicativa. Una relación postal queda decidida en las dos primeras cartas. Para que den lugar a las siguientes que se prolonguen por, tal vez, docenas, tal vez, por años; tiene que darse la empatía suficiente para comunicar algo y para irlo aceptando y destilando en dos gerundios combinados. La experiencia comunicativa es una transacción continua de informaciones y argumentos no siempre para convencer pero suficientemente esgrimidos para que queden como referentes o cosas dichas. Esta puede llevar de la mano efectos emocionales colaterales aunque no necesariamente tienen porque ser exuberantes. Las emociones crecen o decrecen según las palabras empleadas. Las formas de enunciado, de saludo, de despedida. El uso combinado de una base suficientemente rica de adjetivos y de substantivos suficientemente parca lleva a situaciones complejas. La persona que escribe cartas no puede negar sus afirmaciones o negaciones. Está siempre enfrentada a un espejo que la delata en sus pliegues y arrugas, en sus fealdades y exclamaciones, en sus momentos eufóricos y en sus ratos deprimentes.
Lo extraordinario de la gramática ordinaria es el de podernos tratar de tú a tú todos sin tener el compromiso de hacer méritos académicos o de pasar pruebas indispensables. La comunicación escrita continuada ya es por si misma una prueba de fidelidad con lo real, con lo que existe, con el otro que está al otro lado. Evidentemente nada obliga a continuar y cualquier texto enviado puede ser el último o hay que prever tal probabilidad, sea por agotamiento del interés recíproco, sea por concluir un ciclo y arriesgarse a la repetición indeseada o sea porque todo, como suele decirse, esté ya dicho.
Nunca nada está dicho del todo pero sí se agota la energia para continuarlo tratando de igual forma con la/s misma/s persona/s. La relación epistolaria en principio es un sondeo de posibilidades tanto teóricas como personales, luego un acotamiento de las cosas a decir. Un interlocutor puede tener mucho interés en lo personal y en la seducción y muy poco en la teoría por falta de brillantez o por dificultades expresivas con el texto escrito. Y al revés, una persona puede tener mucho valor como fuente de enunciados, discursividad abierta, argumentística y caudal de referencias en su manejo expresivo y muy poca charme para desearla como compañera de sensaciones, amante de cama o amiga para salir a pasear. Lo que el otro representa para el uno no tiene porque estar claro desde el principio. De hecho la relación humana es una toma de posición continua y la relación epistolar puede introducir actitudes distintas según va avanzando el proceso de la comunicación. Probablemente la relación comience con una cantidad de equívocos o se apele a ellos cuando ya estén en curso. Para mí la relación postal es ante todo un pretexto para la indagación en el alma humana, lo cual significa hacerlo a través de la mía propia y la de la persona interlocutora. Muchas relaciones comunicativas no prosperan porque colocan situaciones argumentales difíciles de resolver. Por lo general la huida de la partida es la actitud propia de cobardes pero también de realistas, mientras que su continuación hasta el final es propio de aventureros del discurso y de utopistas.
Después de haber practicado toda clase de juegos gramaticales en otras tantas formas comunicativas en las que ni el deseo explícito ni la argumentación analítica han estado ausentes, fui empujado a la necesidad de una conversación plácida sin mayor interés que el goce de la misma, sin mayor pretensión que tener excusas para el enriquecimiento del mismo léxico, sin mayor objetivo que la sinceridad tanto de los conceptos como de mis anécdotas. Pero no es mi vida lo que me interesa contar siempre tanto como mis ideas. Mi vida no vale tanto por sus hechos como por sus no-hechos. La mayor parte de las ideas se quedan en la segunda parte de la clasificación. La parte que más quiero de mí no es tanto mi biografía curricular como mi currículum oculto: todo aquello que contengo y que no he conseguido desarrollar al máximo de su potencialidad. Como compensatorio queda el lugar del decir y tomar a alguien, amistad relativa o segura dentro de la s eventualidades que presentan los demás, como pretexto o depositario para decirlas.
Puedo sospechar que la otra parte en su perplejidad, se pregunte ¿y a mi porque me cuentas todo esto? La vida para mi es más sencilla, no tengo que comerme el coco repensándolo todo. Pensar genera conflictos con uno mismo y con los demás. No hacerlo te prepara para ser un sumiso incondicional a todas las cosas por contradictorias que sean.No es poca la gente que he conocido que se declara poco partidaria de los textos continuados y relaciones longevas. La gente no está educada o preparada para relaciones epistolares de larga duración,
En el correo personal, lo teórico con lo anecdótico son mezclados con suma agilidad. No es imperativo el rigor de un artículo ni tener una cosa completamente pensada para presentarla. El confidente se hace cargo de que estás en un proceso elaborativo y te anima a que sigas trabajando con él. De otra parte tu inquietud tiene que ser expresada con la suficiente cautela para no molestar al otro con tus tonos y en tus irreverencias de lo que para él/ella pueden ser tremendos e intocables postulados; además una excesividad creativa por tu parte puede llevar al cierre de escotilla dela otra por sentirse fuera de juego o sin herramientas de respuesta. Hugo von Hofmansthal aseguraba que había que disimular la profundidad en la superficie. A la persona inteligente le conviene pasarse por tonta en algunas situaciones de su vida. Pero si abusa de este criterio se puede encontrar que una relación de sinceridad se convierte en un absurdo total al tratar de expresarse siempre sin herir a la otra parte.
He tenido la suerte de conocer a muchas personas en sus formas de escribir. Generalmente permiten ser descubiertas en unos déficits que en la conversación oral pueden ocultar fácilmente. No me extraña que consecuentemente con esto deploren el vínculo epistolario y objeten como enormes rollazos los textos más allá de unas pocas líneas. Lo que se pierden tales ágrafos, además del placer literario de la creación básica de la descripción es la apasionante aventura del escritor que trata de conocerse y de conocer a quien le acepta la complicidad confidencial de la correspondencia. Claro está que muchas cosas que contiene la comunicación son prescindibles y el acto heroico de la sinceridad no remite a ninguna obligación contractual, en todo caso a algún rito extempóreo. Es más bien un auto-compromiso con uno mismo a partir del fervor a las letras y a su simbolismo. Supongo que podría haber organizado mi vida sin cartas pero también aseguro que les debo mucho a ellas. Me han afirmado los dedos y me han vinculado para siempre a las declaraciones confesas. No soy otro que el que se auto describe. Podía haber dejado de hacerlas y haber centrado mi energia en libros más importante, en lugar de permitir que de ellas me hayan surgido unos cuantos libros, a pesar de vivir en un tiempo en el que la gente esta tan negada para escribir correo.
Dándole la vuelta a los supuestos buenos consejos Fernando de Pessoa aconsejaba dejar de hacer hoy lo que también se pudiera dejar de hacer mañana. Yo podría dejar de escribir cartas, y dejar de escribir cualquier género. A veces me asalta la idea de no tener nada sobre lo que escribir. Es una imagen tolerable aunque dolorosa. No vivo en la obligación de pontificar ninguna verdad, ni de convencer, ni tan solo de seducir, solo vivo la gramática cada vez más ordinaria de la existencia con cómplices temporarios que se presten a ella.
La epistolaria es el género más fructífero o al menos el más ágil con el que escribir un libro en un corto espacio de tiempo. Para eso hace falta tener un interlocutor lo suficientemente ortográfico, expresivo, rápido de reflejos y con potencial excitatorio-provocativo para que ponga la otra parte de textos. He terminado por desarrollar una teoría del arte escrito en el que valoro la tesis de la creatividad reactiva. Una posición discrepante ayuda mas que una coincidente al desarrollo de la teoría. Por lo que hace a la literatura informal manejada en un dosier de cartas, cada interlocutor se vale del otro para plasmar su momento evolutivo personal y hacerse poco o mucho eco del de su colega. Hay algo en el escribir cartas, absolutamente egoísta, a veces incluso vanidoso por tener a alguien ligado del otro extremo de las mismas para que te siga en tus aventuras teóricas o activistas o viajeras. Es, en todo caso, un puente para la confidencialidad con el auxilio y el pretexto de un depositario de ellas. Al escribirle a alguien concreta a quien estimas y por quien te interesas sobe ti el mejor regalo que puedes hacerle es el de tu sinceridad total o si no puede ser, la máxima posible. Ese alguien hace de representante del mundo. Cada confidente epistolario se auto obliga un poco a repasarse a si mismo al escribirle al otro a no ser de que condene la prosa a la pura abstracción.
Soy más autor de constructos y especulaciones disertativas que no relator de anécdotas. Con los años de relacionarme con la escritura he llegado a hacer entrecruzamientos ventajosos entre lo uno y lo otro. Un relato de informalidades y diálogos entre personajes imaginarios puede saltar inesperadamente al campus de la filosofía y un texto ensayístico lo hago bajar de sus alturas para ejemplificarlo con una anécdota imaginaria creando personajes si es preciso. Sí, ya se que las ortodoxias van por otros lados. Ese es mi estilo para el que ninguna academia me ha dado autorización ni tampoco considero que la libertad de expresion tenga que pasar por pedirla.
En la expresion epistolaria la libertad del decir se puede permitir muchos juegos verbales que provocan tácitamente al destinatario para que los encaje, los discuta o simplemente los deje pasar de largo sin detenerse en ellos, los entienda o no.
Una carta es como una entrevista por escrito que se desencadena a partir del interés mutuo en la escritura y en la confidencialidad personal por esta vía y no termina hasta que uno de lso dos interlocutores se cansa, desaparece o cuando se extingue la motivación fundamental para continuar tratando temas por este medio.
A lo largo de mi vida me he escrito con mucha gente, parte de la cual ha dado lugar a dosieres extensos, algunos de los cuales, convertidos en libros o preparados en un formato de tales. Admito mi influenciabilidad como lector de libros de cartas de autores de siglos pasados por los que me he interesado en los que la carta era un instrumento esencial de la comunicación humana. A veces tengo nostalgia de los tiempos del telégrafo o incluso los anteriores de las postas de caballos para el envío de mensajes escritos de una ciudad a otra o de un país a otro. La actualidad que se caracteriza por las telecomunicaciones muy desarrolladas no creo que plataforme el desarrollo de la comunicación humana desde el plano sentimental de una forma mas progresista que en aquellos otros tiempos. Toda la habilidad tecnológica del ser humano por un lado no queda compensada por su falta de habilidad comunicativa.
A diferencia de cualquier otro texto la carta es fluida, inmediata, directa. De hecho es una conversación sin oralidad. La sensación que experimento al escribir a alguien es como si estuviera delante de mí. Su presencialidad virtual me desencalla los dedos y me hace fluir las ideas a una velocidad impresionante. Es posible que del otro lado se asuste por la cantidad de cosas dichas. A menudo he recibido opiniones de extrañeza en este sentido. A menudo, también, me he llevado la sorpresa con gente de alto nivel cultural, o que así lo estimaba tal vez equivocándome, se ha demostrado absolutamente negada para la prosa escrita. Se de muchos licenciados universitarios, empresarios y de profesorado de la docencia que son unos absolutos negados para el texto epistolario. A su favor puedo decir que además de la torpeza narrativa, que la he constatado, hay un bloqueo sentimental, o una falta de entreno para decir las cosas que se piensan. El ser humano lo que mas le caracteriza no es que sea un ser pensante es un ser adaptativo a la supervivencia del menor esfuerzo.
En la actualidad no tengo ninguna clase de vergüenza en proponer relaciones escritas. Casi me parecen más transgresoras que proponer relaciones sexuales de cama a espaldas de maridos y esposas y en sondear a priori la habilidad de la otra parte para mantener una relación sostenida de este tipo. Es posible que el campo diferencial entre los interlocutores sea considerable tanto por los itinerarios biográficos completamente distintos (que no puede ser de otra manera) como por las ideas diferentes. Establecidas o descubiertas estas sin tener que confirmarlo por las dos partes, la continuidad epistolaria depende del arte de eludirlas. No todo lo que se dice en cada carta tiene porque ser contestado por la otra parte y de hecho no lo es. Cada carta tiene una parte que informa y que se supone que se recibe y otra parte que revela un tema principal que del otro lado se hace más o menos acuse de recibo. El correo puede sobrevivir sin la suficiente o la esperada correspondencia de todo lo dicho. Esto es tanto porque se desmemorizan los detalles como por la misma dinámica existencial que tampoco emplaza a que todo pasa por la discusión por discutible que pueda ser. En ese sentido el campo epistolario no hace más que confirmar lo que ya existe en el campo oral, una considerable porción del no decir en el trato relacional.
Lo más interesante de un libro de cartas es que tiene un inicio y un fin, una intro y un epílogo. Sin embargo la relación de los dos interlocutores puede haber empezado antes y puede continuar después.
De muchas relaciones capturadas por el testimonio de unas cuantas cartas, -en algunos casos más de un centenar- ya no queda nada salvo lo que hubo que tampoco fue poco. No me quedan tantas ganas de reencuentros o de pos continuidades solo por razones formalísticas. Por otra parte la vida ya se ocupa de no crear tantas coincidencias si una biografía es lo suficientemente inquieta y pluralista como para viajar por distintas latitudes y ambientes. Un libro de cartas deja parte de la historia personal y del otro-si las recoge- sea cual sea el desenlace final de esa relación. Es posible que una relectura española ponga entre signos de exclamación afirmaciones del deseo personal mutuo que no se llegaron a cumplir. Todo final tiene su valor realístico devolviendo el deseo especulativo a un plano de manejabilidad de posibles. Hebbel recomendó no honrar con tu odio a quien no podrías honrar con tu amor. Disgustarse por la desaparición de alguien en tu vida es absolutamente carente de sentido. Es lo mejor que puede suceder si ese alguien no esta a la altura del discurso, te ha saturado o le has saturado. Personalmente vengo cambiando mi escala de adhesiones: el especulum vaginal ya no supera la especulación intelectual. Un libro de cartas, a no ser que pacte a priori un esquema de disertación, se deja condicionar por la espontaneidad y hace de crónica aleatoria de eventos sin más valor que el de que queden recogidos en alguna parte.
Lo bueno de cada libro de cartas es que al terminarlo de continuar dentro del campo epistolario, el siguiente puede ser mejor con el anterior, más sutil y selecto. En la confidencia epistolar indistintamente de cada grado de compromiso con la declaración de lo personal hay algo de vanidad. El interlocutor confirma su existencia, cuando menos para un otro concreto que le sigue.
El complejo de Adonis/Afrodita .
Para hablar del complejo de belleza lo ideal es acudir al caso de un/a “guaperas” prototípico/a y ver como le va, lo que hace, lo que busca, como se comporta. El guapo o la guapa que sabe que lo es tienen una característica notoria de entrada que se convierte pronto en un problema. En su condición de figura minoritaria en comparación a la mayoría que le rodea puede ser la persona inicialmente mas llamativa por su físico en el lugar pero la instantaneidad de esa deferencia puede ser tan rápida que pase desapercibida. El guapo sabe que su guapura puede ser extraordinaria pero salvo para sus proyecciones profesionales si le ha servido para catapultarlo en esa dirección, no está exento de todas las acciones a las que la mayoría de los mortales se ha de enfrentar.
Su condición asintótica lo puede hacer llamativo algo que no tiene que confundirse con que se atractivo. La belleza facial, que en un primer instante mueve a la mirada, puede ocasionar no poner el oído a partir de las primeras frases que pronuncie delatándolo en su capacidad real. La belleza no se correlaciona positivamente con la inteligencia aunque tampoco la fealdad lo hace. Por lo que sabemos, la inteligencia sigue procesos internos que no tienen nada que ver con el físico externo. Luego veremos que el físico externo hace de intermediario o e interfaz entre la experiencia y el sujeto y la inteligencia sí le debe mucho a las enseñanzas obtenidas de las experiencias.
El Adonis es el tipo que sabe que es guapo y si ha tenido tiempo en esa condición, habrá verificado que le ha servido para que las cosas le vayan bien. Su guapura le ha abierto puertas y piernas. Una sonrisa adecuada y un perfil estudiado lo han puesto en el taburete de los preciosismos. Puede o no ser Narciso y hacer pivotar su vida en torno a un ego-centrismo insuperable o vivir con el físico puesto sin olvidar que la vida es mucho más que su imagen. El guapo puede aprender a callar en los espacios de habla cuando la conversación le hace estar inseguro por no tener opiniones consolidadas para seguirla, o por el contrario puede dedicarse a actividades de tipo cultural, además de seguir cuidando su look para que no baje puntos en la escala de apreciación de la belleza. Por lo general, no habrá pasado por concursos de belleza para que un tribunal le falle la puntuación de su guapura. Habrá tenido suficiente con que le hayan dicho y remarcado lo bello que es. Cuando era niño ya se lo decían los adultos cercanos, mas adelante sus amistades y flirts. Creció con este convencimiento. Si tuvo alma nata de transgresor su cuerpo desnudo ante su espejo le confirmó episódicamente lo bien hecho que estaba. Por si fuera poco cada encuentro en la intimidad con uno de sus ligues le repetía las frases de elogio tantas veces oídas antes.
A fuerza de saber un/a representante de la belleza que la posee puede ir por el mundo creyéndose pertenecer a una raza superior de dioses, etéreos y exuberantes. Ese sentido de la superioridad corre el riesgo de autosuficientarlo tanto que prescinda de otros parámetros existenciales, tales como el estudio o la reflexión. La figura del hombre guapo que ha conseguido vivir de su belleza viene de antiguo. Como fenómeno colateral se ha hablado de chulos de putas y de gigolós. Pero la belleza no es tan univoca y cada tiempo ha establecido su o sus cánones dominantes. Tampoco es tan segura. La cara más bonita puede quedar desfigurada tras un accidente y el cuerpo más bien hecho perderá flexibilidad y eroticidad con el paso de los años. La definición de belleza también encuentra una limitación metodológica inicial: una figura guapa de cara no tiene porque serlo de cuerpo y al revés. Todo el sex Apple de un cuerpo que mueve a excitación será un proceso condenado a abortar si una cara desagradable la deshincha. La naturaleza tiene formas caprichosas en su desarrollo y no todos lso cuerpos son bellos. Lo peor no son tanto las determinantes biológicas como los tratos culturales que los malogran. Hay gente muy bella que pasó a auto deformarse paulatinamente o que su personalidad degradada fue malformando su físico. El cuerpo es la escenificación de la psique y la belleza no es una garantía tan estable. Todo un arsenal de muecas que expresan el inconsciente afean las caras a pesar de su belleza de partida. Sin duda hay bellezas por las que no pasa el tiempo y cuerpos que mantienen su llamada erótica más allá de las edades que la cultura se empeña en creer que están reservadas para la sexualidad.
Para la mirada moderna, el Venus y Adonis de Tiziano tampoco muestra una excelencia que no pueda tener mucha gente y en el caso de ella, de espaldas, está fuera de medidas. El hombre bello y la mujer bella tampoco significan que se constituyan en los parámetros de la belleza, antes bien pueden ajustarse a unas formas físicas deseables dominantes. Es necesario tener un determinado chip mental para que, desde la mirada, se entienda que la persona mirada es o no es bella. Tocará tener una mirada escrutínica muy concreta, valorando mucho lo presencial, para ocuparse de este asunto, a costa de dejar de valorar otros aspectos más comunicativos. Habrá que aceptar que entra dentro de los posibles que haya quien lo primero que tiene en cuenta su percepción del otro es si su belleza o no belleza la hacen digno/a de atención. Para el complejo de Adonis su superioridad no le permite relacionarse o ser visto que se relaciona con otras figuras físicas que no entran en la categoría de los guapos. A fuerza de abundar en una conducta de superficialidades el guapo conseguirá hacerse no atractivo. (Sí, es muy guapo pero fuera de esto no es nada más, alguien comentará). Los telefilmes que dedican mucho a los parámetros sensuales buscan actores y actrices que una vez reunidos, en proporción, no se corresponde con la verdad real de los heterogéneos porcentajes de las distintas formas físicas. El Adonis o Afrodita solo se relacionarían con otras personas realmente fantásticas para tener tratos íntimos de carne y placer. Pero es posible que también tiendan a elegir por amistades frecuentes personas cuyos físicos no serán tan perfectos como los suyos para así destacar más.
La sociedad de consumos múltiples permite que cada cual saque el mayor partido a su físico. Hay toda una industria para el embellecimiento y quien no tiene la talla o la forma o el rictus dado por la naturaleza lo puede adquirir en una clínica o en un centro de estética. Las estadísticas indican que empiezan a ser las intervenciones quirúrgicas para modificaciones voluntarias la mayor parte de ellas. No está mal que la gente quiera hacer de sus cuerpos algo fantástico (no hay nadie que no pase por el tubo de la forma y que no se sienta seducido o asqueado por ella) el problema es que deje de hacer otras inversiones (que no pueden pasar aun por la neurocirugía, todo llegará) para ser más personas.
Un problema añadido al guapo/a -o que así se lo cree y dedica una gran parte de su espacio mental a su aspecto y a esa convicción- es pensar que los/las demás que no son/somos guapos/as nos incomoda terriblemente no serlo. Posiblemente el Adonis tiene que dedicar una energia extra para no dejar de serlo o dejar de comportarse como tal. Está perdido si su belleza le arrebata la dedicación a si mismo para aprender más de la vida. Se puede estimar que las personas que tienen las puertas abiertas por su físico les toca hacer menos esfuerzo para adaptarse a la sociedad que otras que sí tienen que hacerlo. Ese superávit de facilidades se les vuelve en contra al no desarrollar otros aspectos para la adaptación existencial y por ésta vía sí puede darse un déficit de inteligencia.
Si la belleza actúa como un factor de adaptación social no es tan descartable que la reducción de dificultadles vaya en contra de la experiencia de sujeto y por tanto en contra del incremento de su inteligencia. Habría que hacer estudios rigurosos para comparar si los más guapos son los más tontos, lo que si se sabe es que la gente mas inteligente no es precisamente la que se dedica más a la performance o a las distintas artes escénicas (incluida la política pública) sino que se realiza en otros ámbitos menos evidentes, siendo la más bella la que sí se muestra más.
La belleza remite a distintos parámetros que no tienen porque estar de acuerdo entre ellos. Con Leni Riefenstahl, y sus exposiciones fotográficas sobre los nubios. (der 1962 en Nubia, Sudan) el mundo supo de otras anatomías y elegancias. La belleza es relativa, evidentemente, y no todo el mundo conviene en señalar lo que es bello de lo que no lo es. Los parámetros griegos de la belleza no significaron que satisficieran a todos los griegos ni mucho meno que todos los griegos se ajustaran en sus físicos personales a ellos. Los sex symbols que van desfilando por las últimas décadas pueden entrar también en discusión. El cine arroja nuevas figuras que han mostrado valores escénicos en la interpretación sin que sus estéticas personales entren dentro del canon de la belleza según una idea clásica de la misma y que sin embargo sus caras han pasado a integrar la memoria social. Muchas personas con imperfecciones faciales, que no déficits, han optado por seguir con sus caras sin pasar por la cirugía estética por que de hacerlo perderían algo de su personalidad anterior.
Ese relativismo estético nos aparta del objeto temático del complejo de Adonis que hace de su belleza un pretexto de superioridad que realmente no tiene. En un análisis fisiognómico exhaustivo de caras se comprueba el valor distintivo de cada una y su cuota de atractivo. La atractividad no es una consecuencia directa de la belleza sino de la personalidad. No todos lso bellos son atractivos como tampoco lo son todos los feos pero no se puede decir de lso primeros que sean más atractivos por bellos ni de los segundos que no puedan ser más atractivos que los anteriores. El atractivo hace jugar otro tipo de elementos aparte de la figura física, que provienen de la gestualidad y el discurso. Un guapo con tics pierde su virtuosismo escénico, si encima puede poner la apariencia pero no la esencia no será demasiado tenido en cuenta. Orson Welles, de aspecto carismático-enigmático.que no calificaré de guapo fue un mago de la imagen que trabajo con interpretes que en una división somera entraban unos dentro del parámetro de la belleza y los otros no. Sería tan inútil elegir un elenco de actores/actrices en función de su belleza como hacer lo contrario. En un tiempo la industria cinematográfica la hipervaloró. Posteriormente otras actrices introdujeron otros parámetros de estética siendo el goce de la imagen y no el de la belleza además del goce de lso textos y no de la acción lo que se fue abriendo paso. Si la belleza es siempre relativa, para el Adonis es una cuestión crucial. (Si no eres guapo como yo no tienes nada que hacer. Vale.) Se queda solo con su look y con su falta de estudios, por si fuera poco puede aburrir soberanamente cuando todo su tema de conversación no va más allá de las cuestiones formales y anatómicas.
Para la sensibilidad personal, la belleza también puede ser un motivo de sufrimiento. Las mujeres mas guapas eran las mas codiciadas, las obligadas a prostituirse o vendidas y compradas como esclavas para terminar en harenes, pero esa es otra historia. El complejo de guapo/a no deja de ser una exageración y una disfunción de personalidad. El que se lo cree no tiene porque disfrutar más. Todas esas piernas que se le puedan abrir no significan que se conviertan en accesos contables a intimidades ajenas. Hay un film de Edi Constantine, para mí, atractivo pero no guapo, en el que una fan bombón lo espera y se lo lleva a casa en la que se desnuda para ofrecérsele sin que él le dedique la menor atención. Su personaje es el del aburrido absoluto y también el del saturado de toda experiencia que parece que va a ser repetida. A la belleza de ella no sucumbe él y esta claro que su fan lo es por lo que representa en el cine más que por su físico.
Si unos minutos antes refería la dificultad de consenso para la noción de belleza lo mismo se puede decir para el concepto de atractivo. Aún es mucho más difícil llegar a un acuerdo. La belleza se puede medir con parámetros concretos: las distancias entre los elementos de una cara, los tamaños, las curvaturas, los perímetros, el atractivo es mucho más laxo haciendo intervenir multitud de pequeños factores inicialmente imperceptibles.
En cinematografía se tiene clara la diferencia entre interpretación y belleza. Hay actrices cuya estética fuera del canon de la belleza sobresaliente, Geraldine Chaplin, no ha impedido que sean primeras figuras. Lo que finalmente queda en la memoria del otro es una imagen diferencial y un discurso. Son resortes de consolidación de la referencia. La belleza no es el dato más significativo del otro sino un dato más. El complejo de Adonis desconoce eso presumiendo que con la suya tiene suficiente para conquistar el mundo. La diferencia de la belleza con otros atributos subjetivos es que aquella es un regalo de la naturaleza por la cual el sujeto no ha debido hacer nada y como mucho mantenerla y no ponerla en peligro, en cambio otros atributos de adaptación pasan por el esfuerzo personal y por el mérito, algo de lo que no se ha enterado el guaperas que va de grotesco al ir solo de eso, de guapo/a.
Ciertamente el sujeto bello y bien formado puede generar miradas que sean miradas inequívocas del deseo pero todo puede quedar en ellas. Una mirada sostenida mas allá de un instante es para pasar a un conato de conversación o a una serie de gestualidades explicitas que inviten a un contacto.
El complejo de Adonis no se corresponde siempre con sujetos fantásticos realmente bellos, pueden tener el complejo y no serlo, lo cual además de padecer un problema de personalidad son motivo de hacer el ridículo. Por haberlos, hay individuos que creen ser mas de lo que son y tratan de aparentar lo que no tienen. También sucede con los atributos de la belleza.
Lo que más abunda en sociedad es la apariencia, y la imagen es en lo que más. La falta de atributos naturales queda compensada por el exceso de cargamentos artificiales. Un abalorio hace en principio a una figura más llamativa aunque no más guapa ni más atractiva. Un determinado vestido la hace más sexy pero sin que estos dos parámetros en realidad varíen, aunque los sentidos pueden ser engañados por virtud de la psicoestética o de los cuidados de la forma. Evidentemente alguien bello puede estar muy orgulloso de su belleza y de gozar del cuerpo aparente que tiene (Fontenelle señaló que el orgullo es el complemento de la ignorancia), pero no puede hacer arrogancia de ella cuando cae en el complejo superlativo. Cualquier complejo de superioridad es un desajuste entre quien lo tiene y las otras verdades de las que no está al tanto de la vida en su extensión. Katherine Hepburn dijo que cuando mas se envejece mas se parece la tarta de cumpleaños a un desfile de antorchas. Ella, con Spencer Tracy hicieron coprotagonizaron los diálogos del mejor cine de su época sin que ni el uno ni el otro formaran parte de las imágenes mas bellas de la industria hollywoodiense.
Yerma dirigida por Pilar Távora basada en la obra de Federico García Lorca, con Aitana Sánchez Gijón, Juan Diego e Irene Papas. García Lorca creó la trama brutal de un matrimonio en conflicto por la gran intención de ella en el deseo de la maternidad y la seriedad estricta de él por el trabajo y escasa pasión erótica. En una zona rural donde cualquier detalle debía ser medido y ocultado van pasando los años mientras Yerma ve como las demás mujeres de su edad van teniendo hijos y ella no los tiene. Su único tema que se convierte en obsesión es engendrar. En realidad la elección de su marido al que no quiere y termina por despreciar es para que la fecunde. No solo eso queda sin suceder sino que ella no se permite dan rienda suelta a sus fantasías y sus deseos por otro vecino por su casta y por su honor. Los dos protagonistas viven la trampa en vida de una relación que mutuamente los destruye, a él por el temor patético de estar en boca de los demás, y a ella por no sentirse completa al no ser madre. Ella interroga a la mujer vieja del pueblo ,con más saber probablemente, para su fertilidad. Y acaba acudiendo a quien le prepara ungüentos y le marca signos para que por la vía de la superchería o de la sobrenaturalidad se quede encinta. Nada le surte efecto y decide encerrarse en si misma sin mencionar palabra por no ser gratificada por la naturaleza. Mientras ella se va secando aún más de lo que creía estar por no engendrar, su marido la quiere sin alcanzar a salir del laberinto. En la última de sus discusiones ella lo mata a él, y tras asesinarlo grita”he matado a mi hijo”.
El desenlace dramático del argumento habla de la cárcel compartida de dos seres adultos por un destino que no es el suyo. Posiblemente jamás no deberían haberse asociado en las lides del amor y de la casa común,pero esa es la trama, a partir de una vinculación forzada.Yerma no ve en su marido más que el puente para ser madre.Y el no ve mas en su mujer que una pantalla para aparentar una normalidad que no tienen.
Resulta curioso que en plena época de estadística macabra de la violencia de pareja donde la mayor parte de las víctimas sean mujeres, en la literatura española del primer tercio del siglo XX aparezca ya la tal violencia y lo haga con los papeles cambiados por lo que hace a agresora-víctima.
Balseros de Carles Bosch ( uno de los dos codirectores) es una película documental que partió de un programa para 30 minuts sobre el éxodo de los cubanos en balsas en verano del 1994.El propio Fidel Castro anunció que se fuera quien quisiera en aquel momento y por sus propios medios dando ordenes a la guardia costera para que los dejara libres en su aventura, con esto condenaba un porcentaje de ellos a una muerte segura.
Los deseos de salir de la isla de los cubanos se vienen prodigando a lo largo de todo el régimen castrista y el perfil de los que salen no tiene ya nada que ver con aquella primera oleada purgada por el castrismo tras 1959. Cuba experimenta la pobreza y el aislamiento y Florida a apenas 100 millas de sus costas es la promesa de la vida mejor bajo el régimen capitalista. Sí, Miami es uno de los nombres del cielo para los cubanos y estados unidos uno de los nombres del Paraíso. Pero basta entrar en la verdad estadounidense para darse cuenta que no hay paraísos terrenales.La película hace un seguimiento de 7 de los balseros a los largo de más de 5 años. Lo cual permite ver su adaptación a la nueva vida americana. algunos ganan dinero, una se dedica al camelleo de droga, otro se hace pastor y fanático del evangelismo. el film no pretende nada más que una descripción. No hace un análisis valorativo.Recoge las opiniones de sus protagonistas. Es una filmación interesante por esto, aunque posiblemente el programa radiotelevisado contenía mas elementos valorativos y críticos que la propia película, ya que ademas de recoger opiniones protagonistas,la estructura documental incluye estimaciones de quien la monta. Fuera del film por confidencias procedentes de su producción sabemos que uno de los balseros con los cuales se sigue estando en contacto, al estar al corriente de los premios y oscars recibidos por la película contempla la posibilidad de demandarlos para obtener beneficios económicos, no por enemistades personales sino entrando en la dinámica lucrativa yanquee de anteponer el dinero por encima de cualquier otro trato, y puesto que “hay seguros” nadie saldría perjudicado. Todo un testimonio off de récord de la verdad americana.
¿Qué sucede para que alguien con una cultura crítica y una capacidad intelectual probada llegue a convertirlo en un justiciero contra el sistema eligiendo friamente a sus víctimas con el envío de paquetes mortales a distancia? ¿qué sucede para qué la desconformidad conduzca a la comisión de los actos terroristas desgajados del propio discurso crítico? Esto trata de interrogarse Unabomber.La verdadera historia de Jon Purdy, coprotagonizada por Robert Hays, Tobin Bell y Dean Stockwell, que aborda la historia de Theodore J.Kaczynski, alguien que por espacio de unos 18 años tuvo en vilo al inspector postal Tony Muljat y al equipo de detectives que no lo descubrieron hasta que David, el hermano de Ted no lo delatara al sospechar que se trataba de Unabomber. Este tenía un discurso radical antitecnologista y antisistema, que recogió perfectamente en su llamado El manifiesto cuya publicación exigió a periódicos de amplia difusión como condición para dejar de enviar bombas. Fue a través de éstas: autenticas obras de ingeniería mortífera, lo que dio pistas de su personalidad a Muljat. Admitir la publicación de su Manifiesto (un conjunto de parágrafos categóricos que confundían sistema social con tecnología)fue la estrategia para intentar que alguien le reconociera a partir de sus dejes gramaticales. Así fue cuando su hermano empezó a comparar partes de aquel con partes de su correspondencia recibida. Cuando fue detenido en su cabaña en el bosque donde vivía aislado socialmente se le incautaron suficientes pruebas incriminatorias. En su juicio, donde se autodefendió, asumió la responsabilidad de los atentados que había costado varias víctimas y damnificados.
El hecho de que sus víctimas fueran elegidas de los medios universitarios de los cuales procedía mimaría la hipótesis de un revanchismo personal a aquel espacio donde no quiso, o no pudo, desarrollar sus actividades intelectuales.
Cómplices. Cuestión de supervivencia. Es un trhiller de Rodney Gibbons coprotagonizada por Pam Grier y Rutger Hauer, una detective y un ginecólogo el cual es sospechoso como autor de la muerte de su examante. La trama sigue por derroteros estándares en la filmografía de policías y criminales, donde unos se toman ciertas libertades ilegales y los otros están puestos para confundir al público revelando personalidades criminales en sujetos socialmente muy instalados y adinerados. El núcleo argumental de mayor consideración es la complicidad con que el sospechoso principal establece con la detective en una especie de flirt pre-establecido con la mirada. En ningún momento el ginecólogo duda de su posición segura o de que pueda ser establecida su culpabilidad a pesar de que lo acosan policialmente una y otra vez y la pareja que lleva su caso cree que es el asesino. Lo que es más, el sospechoso pauta la dirección de la investigación por donde debe ir en lugar de demorarla en él. Su interés por la detective que hace recíproco decora un fondo sentimental supuesto aunque apenas lleguen a rozarse físicamente. Tanto el actor como la actriz, ejemplares de la sensualidad humana, inducen a la sugestión y a inventar lo que pueda suceder entre ellos. Mientras tanto se suceden nuevos crímenes y un alto mando de la comisaria policial está implicado en un asunto de una empresa farmacéutica que ha tomado por cobayas una serie de mujeres para probar un nuevo producto que les produce linfomas. Tal empresa es la responsable de los asesinatos. Las cosas vuelven a su lugar y los dos tórtolos pueden dedicarse a continuar con su flechazo. Lo que sorprende antes es la impunidad con que se mueven los agentes policiales, el modo de detener al sospechoso invadiendo su consulta y deteniéndolo indiscretamente ante sus pacientes, la prepotencia con que funcionan aquellos y la candidez con qué los acepta este:algo completamente insólito en una vida social donde se supone que los derechos están contemplados.
El resentimiento antimasculinista de la detective, una abanderada de los derechos femeninos y que le trae no pocos problemas en su departamento por sus ilegalidades, se mezcla como marejada de fondo y finalmente como la gran derrotada, o conquistada, por el amor al que ya creía un imposible.En resumen, una historia un tanto increíble que es compensada por las tomas de la cámara en picado y los primeros planos de los detalles y los gestos.
Aún desde las posiciones más extremas del pacifismo y de la cultura de la no violencia se puede comprender que en determinadlos contextos, El homicidio pueda ser entendido como un acto de defensa o como una conducta ineludible. La ley establece distintos grados de homicidio según sea con premeditación, en defensa propia o por enajenación. No sé si contempla también la muerte como un acto de pena. En De ratos y Hombres (1992) Gary Sinie plantea una reflexión sobre la muerte ocasionada en dos escenas concretas: la de la mujer y la de su homicida, un retrasado mental, a manos de su amigo. Pero vayamos por partes: sinopsis-> la película nos sitúa a finales de los 20 o principios de los 30 durante la época de la depresión norteamericana en que la gente recorría enormes distancias del país usando, trenes de carga, para encontrar trabajos. Los dos protagonistas Gary Sinie (el sargento de Forrest Gump ) y John Malkovich usan uno de estos trenes para llegar hasta una granja de cebada manejada por un patrón exigente con un hijo camorrista. el personaje de Malkovich es el de un grandullón muy noble pero con pocas luces e inconsciente de su fuerza;y el de Sinie el de su protector a partir de l fallecimiento del único pariente de aquel. ambos se adaptan al trabajo de granja y Malkovich resulta ser un trabajador muy productivo, esperando tener suficiente dinero como para comprar su propia granja. La única mujer de la granja, la esposa del camorrista se aburre soberanamente y es muy provocadora.Los recién llegados tratan de mantenerla alejado de si mismos.En una de sus insinuaciones busca la compañía de Malkovich y de acariciar s cabello por él, el cual se entusiasma como un niño, lo cual provoca una reacción exagerada de ella. Para que no sigua gritando le retuerce el cuello y la mata sin que sea su intención. No es la primera vez que ha asustado a mujeres y ha sido ya un motivo por perder el trabajo en otra granja. Al advertir lo que ha sucedido huye. Poco después su amigo va a su encuentro. Una vez allí, él absolutamente alelado por lo que ha hecho que apenas si lo recuerda, le pide una vez mas que le cuente su futuro juntos en una granja de producción de conejos. Mientras le va contando la historia decide matarlo de un disparo en la nuca. Mientras tanto la cuadrilla de temporeros que había formado ya un piquete a caballo envalentonados por el camorrista, iba en su búsqueda y lincharlo. Dos muertes: una por nerviosismo y otra por compasión. No quedaban alternativas para el retrasado:ni el linchamiento ni la cárcel ni siquiera una granja con perspectiva económica hubieran sido su alternativa, o al menos eso flota tras el término de la proyección. No vivía en paz la chica un tanto buscona, que por una parte insinuaba el placer y por otro lado podía meter en problemas a quien caía en su juego de la seducción.
Manchester cuando fue el centro del universo. 2
De la mano del personaje de Tony Wilson en 24 hours Party People de Michael Winterbottom se puede recorrer la vida musical de Manchester de finales de los 70 cuando era un centro de innovaciones. Tony creó Factory una discográfica original en la que no había contratos escritos entre las bandas que desfilaron como Joy Division, New Order que fue su continuadora sin su cantante Ian Curtis tras su fallecimiento y The Happy Mondays. El único documento contractual era n papelajo manuscrito breve,m una nota de tertulia en realidad, que contemplaba la libertad de los grupos en estar o dejar de estar según su conveniencia, y que se mantenía enmarcado junto a la discografía editada. Wilson trabajó en distintas instancias de la televisión de la época y adquirió una cierta notoriedad, también su negocio a pesar de no ser tan beneficioso como la asistencia masiva de gente parecía indicar. Su margen de beneficio estaba en la venta de bebidas alcohólicas, lo cual no dejaban tanto dinero en cuanto su espacio se convirtió en uno de los puntos de difusión de droga.Los camellos eran los que hacían el verdadero negocio.
La película es trepidante y es más un documental que una película con un argumento rodado. Está presentada en primera persona por el personaje de Tony Wilson que presenta a unos y a otros y hace introducciones en off a las distintas escenas que va protagonizando parte del elenco pop de aquellos años. Es un tema fímico muy interesante a pesar de que Wilson descalificara el jazz y lo tomara como el refugio de los músicos fracasados.
Cuando la solidaridad va en contra de sí misma.
El señor Shosuke Ohara de Hiroshi Shimizu 1949 trata de la historia de una persona que ejerce la solidaridad conceptual que por sistema ayuda a los demás por razones de prestigio. La casa de Ohara es conocida por todo el mundo en la población. Tiene el símbolo de la hospitalidad y su linaje de clase alta viene prodigando favores a quien sea que se los pida. Ohara, para mantener este prestigio, acepta todas las solicitudes que recibe, nunca dice que no: sufraga un equipo de béisbol, manda traer máquinas de coser para que un grupo de mujeres aprendan nuevos estilos de confección, da su respaldo a un candidato torpe para alcalde en las elecciones municipales, agasaja a todos sus visitantes, paga en todas partes. Hace todo esto y no parece que sea para recibir compensaciones ni especula con las personas a las que ayuda; antes bien, rehúye los agradecimientos de los que es objeto. Su prestigio es enorme aunque su rol de mecenas no se corresponde para nada con el de inversor, empresario o estratega económico, antes bien es un borracho y un gandul así reconocido por quienes le conocen y por sí mismo.
Este ritmo imparable de ser el hombre que más ayuda a los demás termina por arruinarle. Ha de pedir préstamos y permitir que su esposa se venda los kimonos más nobles de su condición para reunir dinero con el que no defraudar a quienes esperan que se comporte de acuerdo con su condición.
El prestamista le persigue. Para poder pagar sus deudas da todas sus pertenencias a subasta. La gente del pueblo le pide que sea exclusiva para sus vecinos y así los objetos con el emblema de su casa se mantendrán en la misma zona. Nadie se ofrece en pagar sus deudas. Se deshace de todo, tan solo se queda con sus libros y su asno que regala a los niños. También pierde su casa y su mujer lo abandona. La última noche que la pasa en ella es asaltado por unos atracadores a los cuales reduce con su judo y los invita a sake o vino y explica la enseñanza de su vida a aquellos miserables que se sienten avergonzados. Cuando ya se va de la población con lo puesto caminando junto a la vía del tren su esposa en actitud sumisa lo sigue. El acepta que lo acompañe.
Una historia de entrega y de amor, donde el valor de la ayuda se vuelve en contra de quien hace de ella vocación sin pedir nada a cambio. Una película documento en las formas de vivir y el trato reverencial recíproco en la cultura japonesa. Interesante tema de debate sobre la función del mecenas más interesado en el poder de su nombre y en la gestación de su apariencia que en un interés por los demás para su propio desarrollo. Lo que no dan los actos solidarios del personaje principal son la enseñanza de la solidaridad. Cuando él está en total bancarrota que no puede ocultar recibe los sarcasmos y críticas de sus vecinos: le objetan que se haya arruinado colgando un papel en sus puertas, las geishas le cantan una canción de desprecio. Todo el mundo da por supuesto que era su obligación seguir siendo el padre de todos, el que ayudaría siempre y ni siquiera se plantean que él también podría necesitar ayuda siendo ese momento la manera de demostrar la solidaridad o la devolución de los favores recibidos
Version española presentada por Cayetana Guillen Cuervo es un programa, junto a otros, que justifica tener un aparato de televisión para seguir, en el caso de éste, cine selecto. El diseño constante es el de invitar al director y a algunos de los protagonistas al plató durante la proyección. Hay una presentación de la película y de los invitados antes del pase y otra con un debate después. Los unos y los otros dicen e interpretan cuestiones de la película. La conversación es acompañada con remakes documentales de fragmentos de otras películas relacionadas en la línea de Días de cine, otro programa recomendable. La tertulia más que la conversación analítica permite distendidamente que nos enteremos de los pormenores del rodaje y del proceso que llevó hasta él. Es un espacio que permite un acercamiento más personal a los profesionales del cine. Se nota, en algunos de esos foros, la ausencia de un análisis más objetivo del argumento que ha pasado por la imagen y del que ha quedado fuera. A veces sucede que tanto los guionistas, como los directores como los actores/actrices se han dejado atrapar por lo escénico y por los roles elegidos sin preguntarse las causas más lejanos del porque de los comportamientos tratados. Podemos presumir en que desde la postura artística no hay porque entender las pulsiones y decisiones que llevan al acto creativo o a la organización de un argumento para que funcione como producto acabado en la receptividad del espectador.
La seduccion amorososa por la palabra.
La noche y el momento de Anna Maria Tató, un diálogo inteligente y profundo sobre el amor heterosexual que se desarrolla a lo largo de una noche en la alcoba de una aristócrata (el personaje de Lena Olin) visitada por un amigo (el personaje de Willem Dafne) al que ha invitado a su mansión. Es la Francia aristocrática del s XVIII. Él es un intrépido escritor transgresor de las costumbres y apólogo de licencias y libertinajes, que recuerda de alguna manera al marqués de Sade. Su biografía es un canto a la libertad y a la conquista amorosa. Ella, una marquesa que pretende conquistarlo pero sin mostrar sus deseos de entrada. De hecho ella se considera maltratada por la historia amorosa que ha tenido en el pasado y piensa que amar es equivalente a ser vulnerable y sufrir. Es un debate, un duelo entre distintos modos de seducción aunque en todo momento ella parte de la negación de el, al que toma por un torrente de sensaciones y de placeres al que le interroga continuamente sobre otras conquistas que son calificadas por el mismo como menores. Durante distintos momentos de la velada, en los que ella está en camisón y él en albornoz, están en la pieza privada donde la cama simboliza en todo momento el lugar de aterrizaje; ella le pide que el se vaya y le asegura que no se dejará seducir. Pero en el último momento cuando él está a punto de salir ella lo rescata de nuevo para la conversación. De las confidencias de él habla de una historia singular: mientras estaba encarcelado por sus libros la celda contigua alojaba una mujer con la cual tuvo un idilio por medio de un agujero practicado en la pared. Esa persona de la que no tiene todos los datos resulta ser la marquesa que con l ayuda del alcaide de la prisión se hizo encarcelar en ella para seducir al escritor. Tras una noche de palabras hacen el amor con esquisitez y pasión.
Una película que pone en evidencia como el amor pasa por la palabra y el placer se experimenta con ella y que toda negación de entrada no es más que una hipótesis así como todo decir puede encerrar sutilmente mensajes contrarios.
La audiencia dirigida por Marco Ferreri, con Enzo Jannacci como el joven que quiere una entrevista con el papa católico; Ugo Tognazzi que hace de policía que se autopresenta como funcionario y que controla al muchacho haciéndole de sabueso que le persigue a todas partes; Vittorio Gassman como un príncipe excéntrico en buenas relaciones con la curia del Vaticano; Claudia Cardinale como la prostituta cuyo contacto le es facilitado por el policía y se enamora del chico que pretende la audiencia y Michele Piccoli como uno de los curas en contacto con la nobleza papal que concede sus entrevistas con el tiempo contado con una clepsidra de arena y fumando como un carretero.
La historia va de un pobre infeliz pseudocreyente con una crisis teológica considerable que llega a Roma y está metido dentro de uno de esos grupos visitantes del máximo papal recibiendo las instrucciones de algún cardenal acerca de cómo debe de ser su comportamiento: básicamente, callar y contestar si son preguntados por el pontífice.
Con el pretexto de una solicitud de audiencia privada de un feligrés, que es buena persona aunque algo atolondrado, pone al descubierto la impenetrabilidad de la curia jerárquica vaticana y, como trama en paralelo, el amor del chico, por su inocencia crisálida, con la prostituta despampanante que es la que pone el contrapunto divertido de todo lo que sucede. Ésta que queda embarazada finalmente se deshace del joven y se queda con el policía con quien nunca ha terminado la relación. El chico va una vez mas a la piazza de St Pietro donde muere sobre los adoquines sin que su solicitud haya sido atendida.
La última escena es la de otro chico pretendiendo lo mismo que el anterior que es atendido también por el policía y al que también meterán en un laberinto de esperas tras las cuales no hay nada salvo la desesperación o la muerte. El embozo de todo el argumento pone un papa lejanísimo e intocable al que no se le puede hablar ni hay porque hacerlo. Ese ambiente de misterio, de autoprotección e impenetrabilidad es la propiedad más expresiva de la teología institucional del catolicismo protegido por las alabardas de los soldados de puertas y por la complicidad de una jerarquía que debe controlar todas las conductas de sus seguidores no aceptando ni la pregunta, ni la duda, ni la discusión.
Mogli Pericolose (1958) de Luigi Comencini Es una comedia que plantea una situación demasiado cierta, y no exenta de visos dramáticos, pero que es tratada cinematográficamente con suficiente gracia como para perdonar las implicaciones encerradas en los roles femeninos en juego. Durante un fin de semana compartido de tres parejas en la campiña donde los hombres han ido de cacería de perdices, dos de las esposas apuestan con la tercera en que todos los hombres son seducibles e infieles y que están dispuestas a demostrarle que el suyo también lo es. La tercera mujer, la más inocente y menos despampanante de las tres, acepta la apuesta no creyendo que su marido pudiera engañarla. La trama pasa por las artimañas de la que va a ser seductora del marido-diana. Éste no sucumbe a los encantos de ella con lo que las dos amigas, no exentas de malicia, pierden la apuesta. No obstante la otra apostante se revela en toda su perversidad tratando de buscar errores en ese marido diana pero también controlando y manipulando al suyo propio, que sí es un seductor de otras mujeres. Este segundo marido así como el de la otra apostadora son santos varones que aguantan pacientemente las artimañas de sus esposas. Por si fuera poco, una de ellas, Se trae a su aliada ideal, su madre, para avalar en la capciosidad y desconfianza hacia los hombres. Hay otra relación kafquiana de otra mujer que lleva 20 años sin tener trato verbal ni sexual con su marido con quien comparte la casa y que tiene absolutamente castrado a su hijo todavía virgen. Hay una escena genial en que su padre le prepara literalmente una cita con una chica del barrio que al muchacho le gusta, la farmacéutica de la farmacia próxima, y lo empuja a que haga sus primeros contactos amorosos. Este hombre y la alianza que establece con su hijo para sortear a la madre castradora y poder alcanzar la conexión sentimental con otra mujer es toda una alianza varonil de supervivencia.
El título de Comencini no podía ser otro. Las mujeres retratadas de época son hacendosas, hogareñas y manipuladoras. Son los maridos los que están fueras, los que trabajan, los que aportan el dinero. El chantaje de una de ellas hacia su marido es total y la comicidad en hacerlo no le quita su función de poder o de carcelera sobre él. De las tres esposas, la que acepta la apuesta por la confianza de su marido, y que la gana, es la única mentalmente sana. Interesante el contrapunto de la mujer-madre en relación a su hijo en edad de emanciparse y todavía enfaldado a la madre que no lo suelta. Es otra versión del control. Un argumento que trata de eso: del control femenino sobre la vulnerabilidad masculina contra el que hay que luchar a brazo partido para respirar algo de libertad: el del padre que tiene que contener a la madre castradora para que deje en paz a su vástago, el del marido de la chica inocente seducido confundido por la actitud de la seductora hasta que es avisado de que es victima de una apuesta, el del marido de ésta que simula que se va de viaje para pillarla in fraganti con otro, el del otro marido, gerente de unos grandes almacenes interesado en otras mujeres para sobrevivir seguramente, al calvario del control de la suya, y que no por eso deja de quererla. Aparentemente todas las mujeres son malévolas menos la del marido-objetivo de seducción, pero ni siquiera ésta cuando, sospechando que finalmente se ha ido a la cama con la apostadora, decide destruirle un libro original del que es autor, quemándolo hoja a hoja para impedirle que gane un premio y se vaya de viaje un tiempo a América. Afortunadamente el hombre ha conservado una copia, gana el premio, y toma el avión con su, ya reconciliada, esposa quedando todo arreglado sin más consecuencias.
El remake de esta película casi medio siglo después de haber sido rodada pone en la mesa el tema de la perversión de una manera jocosa aunque no por eso disculpativa. El poder femenino para hacer de un hombre lo que ella quiera es el mensaje tácito de fondo.
El dret a la imatge està reconegut constitucionalment i és punible qui en fa ús d’ una aliena i l’ explota comercial, publitària o eròticament sense el permís de l’ interessat/da. Fins aquí la lletra maca, ara veurem la impossibilitat executiva d’ això.
Des del moment en que tothom i tot el conegut, sense excepció, forma part del camp perceptiu, obert doncs a la observació, tothom accedeix a la imatge privada encara que això no sigui la seva intenció. Senzillament, els altres formen part del camp visual; a una menor escala, del camp acústic; encara a una mes reduïda, del camp olfactiu;i a un raport més petit, del camp tàctil, en relacions força especials. Des del moment en que s’ interacciona amb algú la percepció proporciona les dades d’ aquest que passen a ser guardades a la memòria. Se li conserva la imatge, el to de veu, la gestualitat i l’ anècdota de la trobada. Ningú pot anar pel món creient-se que la seva imatge només és seva. Seria un contrasentit. Des del moment en que forma part de l’ espai públic la seva imatge personal passa a engrandir el panorama composat per moltes altres imatges. Així doncs la possessió, agradi o no, es un fenomen socialitzat encara que amb una cultura de la socialització no prou clara. Si un observador mira atenta i sostingudament a un altre es possible que aquest darrer se senti pertorbat o incòmode. Si el context dels dos es, per exemple, una platja nudista en la que uns van a banyar-se despullats i altres hi van a espiar (curiós comportament del principi del nudisme d’ estiu que regalava una excitació extra a tanta gent costera de cul estret) es parla de voyeurisme. El voyeur, (el mirón en castellà, el miraire, es podria dir en català) està considerat com un malalt mental perquè disfruta mirant els demés, en particular sense roba o fent l’ amor, es munta l’ excitació tot sol sense participar activament d’ aquest cromo. Fins fa no gaire els manuals i la gent ben pensant es posaven d’ acord en que el voyeurisme era una minoria i que a mes s’ amagava de ser-ho. La mass media s’ ha ocupat de convertir a la societat en massa, en voyeurista.
Estar assegut al sofà de casa i mirar programes que furguen en les intimitats dels demés redueix al telespectador en un voyeur sense que s’ ha n’ adoni. Resulta que aquets programes son d’ audiència massiva, amb la qual cosa cal inferir que un alt percentatge poblacional està malalt, sobradament demostrat en aquest punt.
Així doncs la possessió de la imatge es un procés mental inherent a la relació amb la vida. Qui no te retentiva per posseir-la te problemes d’ orientació i ubicació a l’ espai. Es totalment absurd i inconsistent dir la meva imatge és meva i només meva i no vull que te l’ enduguis amb tu. Encara que formalment a vegades es diu: oblida’ t que m’ has vist, s’ està demanant de fet que no sigui comentada la coincidència. També quan al final d’ una relació es demana: oblida’ t que m’ has conegut, el demandant no pensa tant en que no quedi cap petjada seva a la memòria de l’ altre com que ja no li concedirà mes temps convivencial.
La imatge es una condició inherent de la forma. Des del moment en que un objecte és volumètric i ocupa un espai te una imatge mentre el domini de la invisibilitat no ens demostri el contrari, La imatge es tant important que fins i tot a les coses etèries i més immaculades se les representa amb ella Tot l’ arsenal d’ angelets ho rubrica. Pel que fa a la imatge física és una de les distincions de cada individu. Què seria del narcisisme humà si tothom tingues la mateixa cara i cos? La imatge surt del cos o de l’ objecte per passar a la memòria i a la fantasia dels demés. Ningú, en particular els adonis i companyia, es tant ignorant com per pensar que el seu cos tant si el despulla com si el decora tàcticament passarà desapercebut dins la morfologia global. En aquest cas el desmemoriat que no s’ ha enterat se li farà el retret per la seva falta d’ atenció. L’ acció humana individual desitja mes compartir la imatge i també el missatge que no pas quedar-se en l’ oblit, Una altra cosa ben diferent es que algú t’ espií pel pany de la porta i et filmi mentre et canvies de calces i pengi això a un espai de domini públic, Es un utilitarisme i una manipulació que ha de rebre la seva critica dura corresponent. Hi ha gent per tot i també hi ha la que filma a nudistes despullats a la platja que nomes pensen en que la carícia del sol no li sigui pertorbada per cap núvol fugisser. No es pot estar per tot, ni clavar una paret de tela amb vents de corda al voltant del nudista que pren el sol a platja no autoritzada. El títol de la paret podria posar: profilaxi contra l’ escàndol o bé les tarifes per voyeurs incorregibles. Passi, passi: pubis,un minut, un euro. Pectorals, un minut, un euro. Cos senser:1 minut reducció: 1euro i mig.
La imatge sí és dissociable del cos a la que va afegida. El cos ve, s’ estar i passa però el record d’ aquest contacte –si val la pena recordar-lo- pot quedar-se per tota la vida en la closca del contemplador. No se’ l pot culpar. Tots som aquest contemplador de les coses, figures, formes que val la pena conservar a la memòria. Així doncs un sol objecte (també un cos) pot ser ben poca cosa en comparació a la quantitat d’ imatges repetides que se li deriven i passen a la memòria dels que hi han tingut tracte.
Demanar que la pròpia imatge no sigui agafada es tan irraonable com demanar que la informació que es comparteix s’ oblidi. Escolti vostè m’ acaba de dir que cremarà bombardejarà l’ estadi en el proper campionat no voldrà que me’ n vagi a dormir amb aquesta noticia sense comunicar-la a qui pugui fer quelcom per evitar-ho, oi? Potser sovint del que queda es només la imatge i aquesta sí que es tota una altra discussió, i no el que s’ ha dit. El problema no es tant la possessió de la imatge com la no possessió del missatge. Filosòficament la imatge pot ser qüestionada per la seva burla de la realitat. Una imatge pot ser nomes una seducció pels sentits. Des del drama filosòfic s’ ha preguntat: què podem estimar que no sigui una ombra? Darrera del cartell, imatge fotografiada, nomes hi ha una paret o un suport insensible, la mateixa imatge ho es. La seva captura òptica puntual no representa el continuum de la persona retratada.
Més que el cos vestit i per damunt del cos nu, el que assegura la noblesa de la postura és la franquesa i la ironia, L’ humor va dir Thackeray és una dels millors vestits que es poden portat en societat.
Una señora envía a un hombre a la cárcel.
Parece ser que le hacía acoso telefónico y verbal. Lugar de los hechos: Vilosell, una localidad pequeña en la comarca de les Garrigas. El hombre era un protegido por el párroco que vivía en la rectoría. La vecina, una mujer separada habitando una de las casas históricas y céntricas del lugar junto a la iglesia. Ambos se conocían por vecinos y por algún trato. Habían compartido el coche de ella y tal vez alguna conversación íntima. El caso es que el chico expresó sus deseos, tal vez de una manera soez a los oídos de ella. Bastó la palabra de ella para que el presunto infractor fuera tomado por culpable y encarcelado. Unos meses despues su excarcelación con el obligado cumplimiento de mantenerse a distancia de la denunciante terminó por complicar la vida de él. Una buena gente de la zona de una localidad vecina le dio trabajo para que pudiera sobrevivir.
Una noticia espeluznante más con la que tenemos que cargar en el panorama de desaguisados. Visitamos a la mujer en cuestión hace tiempo. Me dio la impresión que padecía masculinofobia y que fuera de su mundo cerrado de artesanías y jardinería no le importaba para nada el mundo del afuera. No sospechamos que pudiera enviar tan gratuitamente a la cárcel a alguien. Incluso en el supuesto de que se hubiera pasado formalmente a la hora de expresarle su deseo erótico por ella. El sistema jurídico está supersensible al tema de la violencia masculina y a la menor sospecha de una mujer (incluso si se trata de la paranoia de ésta) el juzgado de turno empapela a quien sea, en particular si se trata de un pobre hombre, sin recursos económicos, familiares ni materiales, como es el caso que nos ocupa.
Vehículo nuevo. A las pocas semanas aparece una ralla discontinua en uno de sus laterales. Alguien que instintivamente no esta de acuerdo con que lo disfrutemos ha decidido dejar su marca de imbécil. El detalle es vulgar. Los coches que pasan días, y sobre todo noches, en las calles aparcados se arriesgan a que alguien haga cosas de este tipo o peores. A fin de cuentas es un coche: una máquina despreciable atendiendo a su invasión en el marasmo civilizacional. De todos modos, de encontrar al niñato en cuestión no acudiría a los argumentos de Mary Poppins pensando que el infeliz no sabía lo que hacía. Indistintamente de su edad le pediría cuentas, de ser niño trataría de averiguar quien es su familia para pedirle responsabilidades y de ser adulto lo enfrentaría, no con los puños por cierto pero sí con alguna clase de intimidación para que no me siguiera tomando por un muñeco al que clavarle alfileres.
Entretanto, estos detalles, que son los menos que suceden en la vida urbana, empujan a pensar que es necesario una instancia vigilante para que estas cosas no ocurran. Con lo cual, detrás de alguien que deja su marca agresiva en tu vida se va consolidando toda una teoría a favor del control público y la desconfianza recíproca de unos con otros. Mientras haya gente incapaz de actuar con respeto habrá otra gente que les obligue a hacerlo. Vana pretensión. El respeto no se aprende por coacción. Y el castigado por la falta de él se convertirá en un vengativo para hacer nuevas y refinadas atrocidades a la salida de sus períodos de internamiento, en el supuesto de que los cumpla. Los pequeños detalles así como los grandes en las cuestiones de respeto, configuran las piezas del puzzle de la guerra social de la que nadie queda al margen por muy neutral que se pretenda. Si hago memoria de todos los coches que he tenido haría un memorándum de anécdotas de agresiones recibidas: pegamento en las cerraduras, robo del portabicis, el distintivo de marca arrancado, patada con abolladura notable, robo del contenido,... ¿Qué karma debo estar pagando por tener que pasar por todo eso?
Como siempre: La insolencia represiva. CdeV 2006 abril 06
Con el progresivo traspaso de competencias de la administración central a las autonómicas ya hemos reunido suficiente tiempo como para darnos cuenta que el sistema sigue siendo el mismo aunque varíe de aspecto. Por lo que hace a los comportamientos de los Mossos d´Esquadra y a la Ertzaina la función represiva es lo único traspasado. Su capacidad de organización es tan nefasta con las nuevas policías como con la tétrica Guardia Civil. El desconocimiento de las leyes es alarmante en estos uniformados ávidos de cumplir órdenes sin preguntar si se atienen a derecho. En resumidas cuentas la pregunta latente ¿estamos mejor que antes? No queda zanjada con una respuesta definitiva. Si hay algo intolerable es la prepotencia de la gente armada que hace valer su criterio con la amenaza. Oímos como els Mossos eligen arbitrariamente por la calle o en la carretera en tono de exigencia a gente para que haga de figurantes en ruedas de reconocimiento en las comisarías cuando esto va en contra del libre tránsito de las personas. Este pequeño hecho, un detalle entre cientos, da cuenta del doble discurso del poder -algo que existe tanto en las dictaduras como también en las supuestas democracias- ya que de un lado las leyes dicen una cosa (en este caso el derecho legal a negarse a ese servicio) y los agentes del orden, a los que se les supone que saben las cuatro reglas y las 28 letras, dicen otra o actúan de otra manera. ¿Cómo vamos a sentirnos protegidos y a creer en el aparato del estado si sus propios gendarmes no se aclaran? ¿Cómo vamos a colaborar con algunas instituciones empeñadas en demostrar su incompetencia? ¿Cómo vamos a creer en el sistema si el sistema es el primero en no creer en los ciudadanos?