El amor permanente

 

El amor garantizado no significa el amor por decreto. El amor es algo que no se obliga, se construye y siente pero las comunitas solidarias consigo mismas, coprotagonistas de un proyecto radical de convivencia unitaria,   habían domesticado esa parte arbitraria de los sentimientos en los que es el yo neurótico el que manda y no el yo sensible. Sabían que el amor es lo más reivindicado pero no impide pasar por las experiencias más tristes. El amor también puede ser destructivo o mejor dicho las reacciones vengativas tras su falta lo convierte en su contrario, en odio.  Quizás el peor de los odios es el que definiera Plutarco como una tendencia a aprovechar todas las ocasiones para perjudicar a los demás. Hay toda una gama intermedia sin llegar a eso: no querer volver a tratar con la persona amada pero con la que se ha roto la relación especial es la más dominante. En Feminália se encontró una manera de permanentizar el amor colectivo. La indiferencia era algo absolutamente proscrito, hacerle el vacio a los demás o a alguien particular estaba contemplado como una hipótesis duramente impugnada y la falsedad era del todo injustificable. Una gran parte de las problemáticas amorosas en el mundo exterior eran dadas por líos de faldas, por engaños extraconyugales, por deseos prohibidos, en definitiva por mentiras clásicas. Puesto que no había ninguna razón para engañar al respecto de todo esto mentir era absolutamente superfluo. Se quedó sin argumento base para hacerlo. Solo se miente cuando se pretenden conseguir unos beneficios que con la transparencia no se obtienen.

Los tipificados pecados capitales del mundo no tenían lugar de ser en el territorio comunita. Nadie tenía porque codiciar lo de nadie porque todo era de todas, eso incluía bienes y personas. Las definiciones y referencias de ser del otro habían generado una extraordinaria literatura de la posesión sin faltar a la libertad individual. Soy tuya/vuestra era la forma mas habitual de terminar sus cartas de correo interior o formas verbal de entrega incondicional. En unas condiciones en que no faltaba de nada ni en los aspectos materiales no en lso atenciones, no era necesaria la envidia, la ira, el dolor emocional. Tan pronto alguien detectaba que algo no iba bien en otra comunita esto tenia prioridad por encima de cualquier otro compromiso y se volcaba a ella. La primera instancia comunal era la cohesión y la terapia para cohesionar era el cariño. De otra parte, la posibilidad de la exclusión no existía. Los espacios íntimos comunitarios lo impedían pero por si fuera poco la garantía de estar cada día con una compañera distinta impedía literalmente que ninguna se sintiera exclusa o que se prefiriera la soledad a la compañía. Todos los pronósticos de las biografías apuntaban a terminar en la soledad. Gabriel García Márquez, un autor  con una inmensa biografía de contactos, también dijo que el secreto de una buena vejez no es otra cosa que el un pacto honrado con la soledad. En Feminália se daba la excepción de vivir acompañamientos existenciales hasta el final. No solo describe una historia de placeres compartidos de alta intensidad cariñosa sino además una historia de amor y correspondencia sentimental hasta el final.

En la ida ordinaria incluso en los ámbitos más progresistas hay una parte del amor que aún se resiste a ser socializada. Un espacio de relación en que la gente no se mira con miradas controladoras para que no le quiten su peso dentro de la psique de su pareja exclusiva es el   tiene menos valor antropológico que el fenómeno amoroso. El amor resultante es la bisectriz entre el deseo del placer y el placer del amar. En última instancia cada comunita sabe que si ha de sacrificar algo será el cuerpo a cambio de la energia amorosa del grupo, renunciará a la excitación de su sexo a cambio de la tranquilidad de su alma. El amor es uno de esas palabras-concepto de la que más se abusa. Esta en la misma categoría de los grandes registros tales como estas otras: libertad y justicia. Posiblemente son las tres palabras en cuyo nombre mas se ha matado y por las que más se ha aceptado morir. El amor en la práctica es una forma intensiva de funcionar, una manera de entrar en la vida de los demás a cambio de dar la propia vida. Posiblemente es lo único que puede hacer funcionar esas otras dos palabras cruciales. No hay códigos que garanticen la libertad y la justicia sino hay un amor voluntarista para hacer posible ambas realidades. A la luz de muchos conflictos entre humanos Abate Prevost definió el amor como un juego en el cual hay dos que pierden siendo la especie la que gana. Actualmente se podría ampliar la definición diciendo que son los abogados pleiteros y otros profesionales ajenos los que sacan tajada de los sentimientos en colisión y de las relaciones rotas. Feminália demuestra la posibilidad del placer del amor por si mismo desconectado de toda proyección para enseñar a los demás a amarse. El origen de las comunitas organizadas tribalmente era impedir que el mundo les saboteara en su goce. Era absolutamente secundario y distante que el mundo quisiera seguir empeñándose en pasarlo mal. El ejemplo demostrativo de una vida alternativa estaba dado. Los demás podían elegir entre tomar ese modelo para construir uno propio parecido, o continuar con viejos modelos patriarcales y familiares altamente dañinos para la salud mental y para la organización social. La tesis del amor permanente en una sociedad estructurada con clasicismos y antagonismos estándares es del todo posible. Necesitaba de un espacio ideal de aplicación como el del paraíso sexual-libertario que las comunitas crearon, de tal manera que la libertad de las formas eróticas se reforzaba mutuamente con la libertad amorosa. En la casa comunal no había una sola persona seguidita ni una sola persona dirigista. Ambos perfiles no podían darse. Cada comunita brillaba con su luz propia y su personalidad era perfectamente distinguible entre las demás. Nadie era olvidado y todas estaban presentes en el pensamiento de todas. Mientras en el mundo exterior una aplastante cantidad de personas cuanto más se las conocía menos apetecía tratar con ellas, las comunitas invirtieron esta ley: cuanto mas se las conocía más apetecía conocerlas y rodearse de ellas. La mayor parte de su tiempo en la época desarrollada de la comunidad la pasaban dentro de sus instalaciones pero cuando salían eran el espectáculo ahí donde iban y pronto se les acercaba gente en plan amiga y entusiasta.

Alphonse Karr  había dicho que “la talla de las estatuas disminuye alejándose de ellas, la de los hombres aproximándose”. Una comunita añadió que hay experiencias femeninas como la suya que agigantaban la dimensión humana y reducían la envergadura del pasado.

El amor, como todos los sentimientos sigue su lógica químico-psicológica pasando de la más alta intensidad a la más baja relatividad. El examante descubre que es posible vivir sin la persona que le ocupó los mejores momentos de su vida y con la que compartió las mayores confidencias y placeres. Es cuestión de darle tiempo al psiquismo para que se restablezca. Las comunitas que iniciaron el proceso de Feminália venían de experiencias previas rotas y de proyectos que habían caducado, también de rupturas sentimentales severas. Habían probado los duros hierros candentes que las marcaron para siempre. Trataron de construir un sistema de afectos y de relaciones que las pusiera a salvo de experiencias de dolor semejantes. No solo lo consiguieron sino que además muchas de sus nuevas compañeras incorporadas pudieron hacerlo sin pasar por las historias terribles del desamor. Una nueva raza de féminas desneurotizada surgió de su paraíso. El amor permanente fue algo real no tan solo una declaración intencionalista.

 

 

En la Autopista

 

 

Mario se despreocupó del paisaje y empezó a besarle la oreja y a recorrerle el cuello para incursionar en su pecho a través de la blusa y palpar otras zonas como el bajo vientre notando su tersura plana.En su primera exploración ya trató de desabrocharle todo lo que pudo,pero  las condiciones no daban para mucho.

 

-bueno,calma calma cariño-dijo la duquesa,mientras tomaba la desviación para una aire  du repós.Déjame probar tu boca,- y lo besó con profundidad. Tanto ella como él tenían ganas de disfrutar pero la duquesa manifestaba su clase a cada detalle-Si no tienes mucha prisa, podemos detenernos en un motel de autoroute y hacemos el amor-propuso desinhibidamente.

 

-Estoy de acuerdo.Aunque por la hora que es deberíamos pensar en comer.¿te parece? Yo invito. -dijo el autoestopista haciendo un cálculo inmediato si podía permitirse  pagar su comida y la de ella en un restaurant.resolviendo automáticamente que sí podía hacerlo.A Mario  nunca le había fallado el criterio de vivir el momento, el después y el mañana están tan lejos que tal vez no existan nunca, y la verdad es q. hasta ahora no le había fallado su manera de pensar así.

 

-Muy bien  primorcito, sigamos hasta la próxima área de servicio,allí encontraremos de todo: mesa y cama,-dijo la conductora volviendo a ponerse en el flujo automovilístico.- debo decir que éste beso ha sido de película y te confieso que desde el momento en que subiste al coche, lo estuve presintiendo y deseando.

 

-¿tanto te gusto?-preguntó ingenuamente Mario

 

-Me chiflas,se me han abierto todos los poros y puedes imaginar que lo otro también.-dijo la duquesa-

 

-¿No serás una de esas malvadas del sexo que se comen a la víctima después de hacer el amor con ella, verdad? preguntó Mario disimulando su inquietud pero desarmado ante la iniciativa de la mujer.

 

-No temas.solo recibirás de mí mimos y dulzuras.

Aquella tarde de habitación anónima, se convirtió en noche y no fue hasta la  hora de comer del dia siguiente, que no volvieron a rescatar los  lugares públicos. N ninguna parte de los dos quedó sin ser tocada, mirada y besada. Los dos desconocidos eran ahora dos entrañables amantes.

 

-Es estupendo tener todo el tiempo del mundo. ¿A ti te esperan? -quiso indagar la mujer-

 

-No, no me espera nadie en ninguna parte. Voy haciéndome con direcciones de gente que conozco por el camino,con la  presunción de visitarles alguna vez,pero no hay nada acordado.

 

-Llevas mucho tiempo viajando?

 

-tan solo algunos meses,pero me gustaría pasarme años así.

-Ya sabes lo que se dice de todo viajero sin rumbo.¿que es alguien que quiere escapar de sí mismo?

 

-Tienes razón amor mío.pero tampoco sé de que escapo exactamente de mí, o que cosas quiero experimentar en el mundo.Posiblemente una de las cosas era ese encuentro.ser levantado de la carretera por una mujer despampanante como tú y que se liara conmigo.

 

-Y ahora que ha sucedido ¿como te sientes?

 

-Estoy en el cielo como puedes ver,pero con el miedo a descender otra vez a la tierra,a estrellarme y partirme en mil pedazos.

 

-¿porqué dices ésto encanto? -preguntó con ternura la duquesa-

 

-Yo ayer estaba en la calle y tú me recogiste con  tu “carroza de oro”.Tú mañana volverás a tu mundo y yo volveré a quedarme en otra carretera.

 

-¿de que literatura trágica te nutres? tanto tú como yo somos hijos de la vida.Los dos somos hermanos que nos ha cruzado el destino.Quisiera unir el mio al tuyo y abrir tus escotillas para que te dejaras enamorar.

 

-No vas muy rápida.solo soy un autoestopista sujeto a su percepción y a lo cambiante de todo lo que pueda ir viendo. ¿no temes a mi volatilidad?

 

-En absoluto queridito.Siempre he ambicionado a alguien con decisión para ir con lo puesto a recorrer el mundo.creo que hay que tener mucho valor.Es como si desde la precariedad se tocara la luna.

 

Los siguientes días continuaron viajando juntos.Y apenas si ella le permitía que pagara las pequeñas consumiciones en pequeños bares donde se detenían.Estuvieron en el casino de Montecarlo donde ella jugó y perdió una importante suma de dinero, que podía indicar su posición social.Estuvieron en multitud de habitaciones de hotel,donde invariablemente hacían el amor,sin cansarse ni dar muestras de fatiga. En Atenas, caminando a su lado, Mario  descubrió la sensibilidad de ella y la suya propia, por el arte y los clásicos. Todo había empezado allí más de 2500 años atrás.

 

-en cierta forma todos estábamos contenidos aquí,entre estas piedras y los discurso que escucharon,dijo la duquesa durante la visita al Partenón.-sin que Mario entendiera muy bien a que se refería.De lo que estaba seguro era del enorme y creciente atractivo de ella. en algún momento de aquél viaje,ella había dejado de ser un episodio fantástico para convertirse en alguien tan interesante, por quien empezaba a desear una perpetuación de aquellos días y momentos. el terror a la pérdida y a la seguridad que le daba empezó a corroerle y al mismo tiempo a tener que reconocer que uno de sus principios básicos de viaje: el de no ataduras y apegos a lugares y personas, estaba a punto de ser incumplido.

 

-Estoy muy bien a tu lado.¿y sabes porqué? porque veo el mundo a través de tus ojos, que no están tocados por la rabia y el resentimiento, sino por la felicidad y la ternura.-le dijo mientras recorrían una sala del museo de arte.

 

-Eres un poeta nato.supe desde el principio que el cielo te puso en mi camino para juntar el de los dos en uno.Afirmó en su tono ideal de misterio. la duquesa se deshizo del auto y viajaron juntos hasta Israel, para luego seguir por el Líbano y Jordania,sorteando milagrosamente los controles aduaneros  en lo que hacia a los visados israelíes. Fueron a Siria y siguieron por oriente medio. El cambio de cultura,hábitos y geografía unió mas a los dos viajeros. su aventura estaba siendo tan increíble como fantástica. Ella se ocupaba de él en todo,aunque él le restringía sus atenciones y sobre todo sus compras.

 

-ahora que estás tú me doy cuenta  que tengo presente tus medios y posibilidades.cuando no estabas, también salía del paso con otros recursos.

 

-Líbrate de éstos pensamientos.el dinero es para gastarlo y el destino ha querido que sea yo quien lo tenga y lo gastemos juntos.Es solo una cuestión de probabilidades entre tenerlo y no tenerlo. Eso no me hace a mí mejor, ni a ti peor.-y lo dejaba convencido hasta una siguiente ocasión en que Mario ,quizás por la resonancia de estar siendo un mantenido, volvía a plantearle dudas de ese tipo-

 

-Seguramente tu modo de pensar  no es compartido por tu familia o por la gente de tu clase.-le decía-

 

-Ya salió lo de “gente de mi clase”. Te diré lo que es mi clase: un grupo humano superficial, lleno de hipocresías y engaños.es gente que nace y muere en una probeta sin saber nada de lo que es el mundo y lo que siente un ser humano. Le contestaba  la duquesa con un cierto enojo y con un plano de resentimiento que el autoestopista- todavía imbuido por la idea simple del blanco o negro- no alcanzaba a entender.

 

Pasado un tiempo de idilio y diversión, los caminos se bifurcaron. Mario quiso ir primero a California y luego a Katmandú , quizás para dar con la horma de sus zapatos aquietados o con sus sueños. Y la duquesa añoraba  recepciones y efemérides de alta sociedad y el concurrido mundo de las apariencias,que tanto decía repudiar.

 

 Se despidieron como buenos amigos en otra estación de servicio,en otra autoestopista.el para seguir su ruta peregrina y de vagabundo moderno, ella para avistar otra aventura o para mirar al mundo desde sus posibilidades de bella y adinerada.

 

-Ya sabes si necesitas algo, llámame desde donde sea.No importa en que parte del mundo estés. ah, prométeme que me enviarás una postal -le dijo al despedirlo, y se lo prometió. Unos meses después  Mario sentado en el porche de una comuna californiana  cumplió su promesa enviandole una postal y una bonita foto del lugar donde estaba instalado.Asia iba a esperar un poco más.

 

Mario envió su dirección, pero nunca obtuvo respuesta.Después de un tiempo en una revista “del corazón” encontró un reportaje de su boda con un aristócrata conocido. Vaya-musitó para él- cada ave regresa a su corral.Pero nadie era juez de nadie y no sería él quien daría lecciones de ética a la duquesa.

 

El estaba contento de haberla conocido y de haber pasado unas semanas juntos.Aunque nunca más volvieran coincidir esa experiencia sería única y sabrosa, y estaba seguro que ella estaría de acuerdo. Por lo tanto la disculpó que sus nuevos códigos (quizás cárceles) la impidieran escribirle.Su pequeña historia de amor había tenido un principio bonito y un final sin decir adiós.

 

Mario siguió recorriendo el mundo por los deseos que imperaban en su corazón. Al final de las vueltas y de cientos de autoestopistas y carreteras repetidas, llegó a una conclusión, que de hecho ya tuvo siempre como una premisa: no hay otro Edén salvo el que uno crea en su interior.Después de todas las sensaciones vividas, llenas de cromatismo y de placer quedaba la reconexión con lo pendiente: la vuelta al universo de lo cognitivo, de la vida estacionada, de la creación sólida y de los resultados. Las experiencias múltiples de anécdotas y situaciones quedaban atrás como  un fondo de verdades para  avalar conclusiones de vida. La gente que lo integró eras distinta a la gente que integraría su actualidad de profesional mas o menos acomodado e integrado en las reglas de juego de la sociedad impositiva. A fin de cuentas él también pertenecía a una clase a la que volvió,sustraída de los problemas graves de la humanidad y suficientemente lejos de los conflictos armados y teñidos de miseria. Su vida de aventura y su potente imaginación actuaron como ingredientes para ser un creador literario y un guionista.El resto de geografía que no visitara acabó viviendolas con la recreación imaginaria que hizo de ellas.Y el mundo se transformaba en el gabinete de escritura.

La Tragaláctea

 

 

 

Estaba tranquilamente sentado en el banco de un parque sin ningún tema en mi cabeza. simplemente estaba ahí, solo y sin planes, dejando pasar la tarde.

 

De hecho, los últimos meses de solitario y de viajero por ciudades  de países europeos,de cuyos idiomas no  hablaba ni una palabra, me habían convertido espontáneamente en un usuario de parques: lugares en los que la comunicación verbal carece de importancia y donde la paz que se respira, vale por  un oasis de  capital.Estaba,como otras tardes, mirando  los patos, oyendo a las gaviotas y siguiendo  la caída de una hoja de árbol, intuyendo su recorrido como un largo viaje al final de una vida(pensamiento de fatalidad que se acomodaba a mi modo de ser y de discurrir en aquella época de mi vida) presuponiendo su chasquido al llegar al suelo reunió´dose con el humus y con otras hojas que la precedieron.

 

 Una mujer  pasó por delante y se me acercó, con aire despistado y natural. Me sondeó con banalidades que yo ni siquiera me esforcé en comprender.de hecho ni siquiera advertí q. se había sentado a mi lado.

 

Aunque estábamos en Finlandia  estaba hablando en alemán, tal vez pq. me había confundido con un germano o pq. era su idioma natural. Yo seguí con mi mirada erecta  sobre el entorno inmediato sin prestarle demasiada atención, aunque si le dedicaba alguna de reojo, pensando que pronto se cansaría y se iría en tanto viera mi incomprensión de todo cuanto decía. Mis  dos o  tres oteos fugaces iniciales me dieron suficiente información para concluir que era una homless,desajada y descuidada,cargando su propia locura y contandosela a cualquiera. A mi no me molestaba su discurso: ni lo entendía ni me importaba y de hecho como viajero ya me había acostumbrado a toda escena irracional y a no pocas representaciones verborrágicas. La individuo no le importaba  asegurarse de q. la entendiera, pq. incluso cuando parecía formular interrogaciones no esperaba ninguna respuesta y retomaba su inacabable monólogo. Por lo q. deduje ella  tenía una narración muy bien trabada sobre lo q. fuera:su propia vida o lo que creía que era su vida o la del personaje q. representara.Cuando me cansé de mirar patos,me puse a mirarla atentamente para apostar contra mi misma, la posibilidad de duración de aquella situación.Perdí. contra mis pronósticos,aquella mujer cargada de verbo y de dicción,superó un primer cuarto de hora y un segundo cuarto de hora,sin que yo hubiera dicho algo mas que leves gemidos de asentimiento y de recibimiento de todo cuanto decía.de hecho era como estar con un  p`protagonista de un film VO de idioma  imposible para mí.-en estas situaciones uno siempre se lamenta de su precariedad políglota. pasada media hora larga,ella se detuvo en lo que parecía una pregunta de la q. sí esperaba respuesta.

 

 Cuando comprendió mi incomprensión,gestualizó hacía mi sexo y a su boca.fue en ese momento q. empecé a fijarme en que la mujer  tenía una segunda mirada y en que era deseable, especialmente dada mi celibatez impuesta por las circunstancias incomunicativas.Empecé a entender que la parte final de la historia q. me contaba tenía que ver con particulares gustos acerca de su dieta y que para que no tuviera ninguna duda al respecto,me mostró una revista pornográfica  monotematizada en mamadas. Un segundo después corregí la impresión: era un dossier de  las fotos de ella felando docenas de tipos distintos. Para acabar de completar mi información, dijo en mi propio idioma,leyendolo del cuaderno fotográfico,”sólo me alimento de esperma humano”.Me quedé perplejo con su sentencia inequívoca. Lo había oído bien.no había posibilidad de  duda, ni para mí como oyente, ni para ella como dicente. Su declaración hizo que me quedara mirandola atentamente a la vez que experimentaba una fuerte erección,que a ella-una experta en avistamientos de transformaciones genitales- no le pasó desapercibida, mientras suscitó en mi la primera frase-pregunta en voz alta 

-¿exclusivamente de esperma? -conseguí articular-

-exclusivamente.Esto significa muchas felatios a la semana -contestó  haciendomelo entender con palabras sacadas del inglés,del italiano,del español y del portugués.

 

-¿docenas?-interrogué mórbidamente-

-cientos-afirmó con destreza-.He tomado cientos de litros de leche de hombre.En la ciudad no hay un solo varón que no haya pasado por mi boca. soy una celebridad y una leyenda.

 

Advirtiendo mi cara de extrañeza, mi enigmático personaje añadió:

-ya no puedo comer otra cosa: mi estómago ha empequeñecido y se ha transformado.cualqyuier otro producto es rechazado.- Llevo así varios años y te puedo asegurar que la leche humana es el producto mejor de nutrición.Contiene todo lo necesario para vivir.

Cuanto  mas la escuchaba,.menos crédito me parecía tener.siguió hablando:

-soy la consecuencia lógica de mis vicios de joven-se lamentó-Lo que antes hacía por excitación y por mi negocio de puta, ahora lo hago para comer.Y mi modo de hacerlo es tan excitante, que por mi boca han pasado pollas trempadas de todos los tipos, incluidas las pollas mariconas.

 

Era evidente que la tipa me estaba poniendo supercaliente y de hecho pasó del verso a la prosa,abriendome la bragueta y tratando de sacarme el pene ahí mismo sobre el banco. La mujer, de media edad pero con un tetámen solido y poderoso poseía un cuerpo que no era para despreciar a pesar del descuido sin remisión.

_¿que pasa,me interrogó, estás excitado.te aseguro que nadie te habrá hecho una mamada como la mía,siempre me recordarás como la boca más experta de todas las bocas que te hayan tragado en tu puñetera existencia?

Accedí a sus ruegos y fuimos a unos metros, tras los desmayos de un sauce.

-rápido,-me instruyó- hazme lo que quieras pero debes correrte en mi boca .No lo olvides.

A continuación me mostró sus tetas y se levantó  la falda para mostrarme sus dos agujeros: uro rojo de excitación y otro negro de pecadora.

-fóllame primero en la boca y luego en los otros si lo deseas, pero devuelveme tu polla a la boca.

 

Cumplí sus órdenes encantado,. y con las ganas que tenía de correrme pronto dejé  mi lechada pastosa en su boca de catadora.

 

-exquisita, -dijo unos instantes después de habérsela tragado- y se fue tarareando una melodía mientras yo permanecí recostado contra el tronco del árbol, sostenido por unas piernas que me temblaban todavía de gusto.

 

-a propósito -me dijo unos pasos mas allá- yo paso por éste parque cada dia sobre ésta hora mas o menos.Si estás aquí y lo deseas te la mamaré lo mismo que ahora.

Me quedé estupefacto. Los siguientes treinta días q. estuve en la ciudad tragaláctea venia puntual a su cita,a menudo con restos de leche en su boca,de las previas mamadas.

 

Nuestra comunicación fue mejorando y mientras me la chupaba,le contaba cosas de mí y cuando ella tenía la boca libre de pene,me contaba mas elementos de su extraña historia, totalmente increíble y totalmente impublicable. Al parecer se había animalizado hasta tal punto, que vivía en los parques,que al parecer conocía mejor que nadie.ella solo era  encontrada cuando se dejaba encontrar y su itinerario diario por toda la ciudad  le llevaba a  beberse a cincuenta tíos como media  estadística. Por lo que me informó-y ya creí-también iba a domicilio,con habilidades precipitadas,como una auténtica asaltadora del sexo masculino. No aceptaba dinero,solo semen.

 

El Fanático

 

 

Posiblemente no era ninguna excepción y toda su rareza casuística,.no era sino un decorado que venía a cubrir sus garras en forma de aleluyas de estribillo. ¿como era posible en un mundo avanzado,un personaje de aquél tipo de la cristiandad lejana? Ni siquiera  los personajes de  Umberto Eco en su abadía de intrigas, lograban trascenderlo en  su sacerdotal misión terráquea. Las propuestas de sustituir la lectura de los sagrados evangelios a la luz sombreante de las llamas del hogar, por poesías holderlinianas chocaron contra las paredes grises de los bloques de mortero de la estancia insípida. Todo crédulo de parábolas y  de palabras fijas sospecha de las poesías letradas que obligan a la reflexión y a ser continuamente repensadas. Ni siquiera la supuesta palabra de Dios,exige tanto del creyente como la palabra humana en forma poética y en plática  soberana. El fanático podía representar en un todo un libelo de todo el fanatismo del mundo.Era algo así como un jarabe de cacahuete concentrada que podía poseer toda la fuerza calórica de una despensa. su sola efigie y su espartanismo podían actuar al unísono,conjuntando las fuerzas del cosmos para llevar adelante su vida  de arrelatos y de pergaminosa presencia,manifestada en una cara de surcos de perfecto trazo: verdadero  planning de sus trabajos agrarios que impenitentemente llevaba a término con el arado de su tractor. Le bastaba mirarse a un espejo para darse cuenta de las maniopbras necesarios con las que reconfigurar las tierras que no se permitía dejar al barbecho nunca. Su ascetismo en lo espiritual tenía parangón con su productividad en lo material.

Su casa,que no era ningún dechado de gloria y todo lo opuesto a cualquier semejanza con el paraíso,permitía ciertas visitas y alojamientos de personajes donde no tenían donde ir o donde caerse muertos. Una chica con niño, un buscador de secta que lo acogiera como niño pródigo, un esquizofrénico especializado en la ausencia, un uruguayo con nariz uruguaya y un relator de hechos a modo de escribano contemporizado. Ese conglomerado de serrines axonales, mielinizados posiblemente con pasta dentífrica,daba un producto final propio de farándula.  Nadie tenía que ver con nadie pero todos compartían mesa, oratoria, oraciones y coyuntura, en una especie de simulacro de amistad y de grupo comunero que no podía sostenerse mínimamente. El párroco doméstico hacía de las suyas manteniendo a flote el castillo para sus plegarias y su comunicación por vía directa con las cúpulas del poder celestial: lugar de destino de toda su caballeresca impronta para dejar huellas en un mundo apayasado. La chica con niño,retirada de la circulación presta a rezos a modo de pago de su presencia y su uso del lugar:práctica habitual de indigentes que aprenden prematuramente a hacer lo que esperan que haga los dueños de sus manos auxiliadoras,aunque eso pase por ritos en los que no creen.El joven buscador de religión que cubriera sus vacíos contando sus pericias por la Europa avanzada,en la que en determinado momento y lugar fue  acogido y recibido con gran solemnidad por una troupe de creyentes que lo trataron como a un hermano total.El uruguayo con la capacidad del verdadero viajero acumulador de análisis y datos para ilustrar a la posteridad con las reliquias de la anterioridad. El esquizofrénico y el relator imaginando una performance intuitiva donde el uno haría de declamador de poemas de impacto y el otro haría acompañamientos con arpegios de guitarra. El grupo conjuntado tenía más de loco que de sano, y menos de santo que de payaso.Pero parecía que entre los mil y un cachivaches de la cocina-salón para todo, y todo era constituido por rezos, comidas, silencios, exabruptos, guisos eflúvicos, actos de éxtasis, fiestas, almacenamiento de mermeladas, la posibilidad d e una novela se iba abriendo paso. Al final no fue así.el relator, el único dado a mecanografiados y retratismos declaró en crisis su inspiración y se dejó llevar por el tedio de los días,el delito de zamparse medio bote de confitura en un arrebato de crisis de glúcidos. Los demás,cada uno con su propósito y con su mente desletrada o leída, hacía pronósticos sobre la inmediatez y los cánticos a la vida.El Fanático como un planeador de una escuela de veleros  tenía suficiente con reunir a la muchachada para leer la palabra  diosdada y creer que influía en el destino de aquél grupo de pecadores. El caso es que todos convergieron en aquél punto,unos para arrepentirse de sus caminos torcidos,otros para rehacerse y seguir aprendiendo con las pequeñas traiciones mundanas.

 

Separada y con Hijos

 

Me dijeron que, hace no tantos años, vivir en un país como el nuestro, sin estar casada y con  un bombo por vientre,  determinado por un espermatozoo ignorante de las reglas del juego, era poco menos que reunir el perfil para ser lapidada. A falta de piedras y de mayorías criminales, la sociedad cambiaba tormentos de hogueras y muertes sanguinarias, por otros flagelos  sutiles como el  del dedo acusador. Afortunadamente para mí, vivimos yo y mis hijos en otro tiempo sociológico en el que las cifras de mujeres separadas ha ido en aumento consiguiendo, incluso, una cierta simpatía y comprensión por la mayoría de la sociedad.  Esto está bien y me complace. Pero me pregunto, tal como se habrán preguntado alguna vez todas las mujeres que han pasado por ésta situación, ¿qué puedo hacer yo a la media edad y con el cuerpo ya no tan llamativo? ¿qué puedo hacer  después de haber parido a tres criaturas y quedarme yo a su cargo? ¿qué puedo hacer cuando no  pertenezco a una clase adinerada y ni siquiera puedo contar con mi familia legítima? Demasiados preguntas que me dejan inerme, exhausta y dolida, por saberme obligada a una vida para la que yo no había nacido. Así es, obligada a una situación que yo no creé, me toca pringar con una descendencia para la que su padre biológico hace poco menos que molestar.

Él, Fugilmiro, sí que se la ha montado bien. Está con los niños para los momentos buenos, para jugar, para reír, para ir de vacaciones o al cine. A mi me ha tocado aguantarlos el resto del tiempo para todo lo malo y todo lo demás. Sí, sin duda hay momentos muy felices y entrañables con ellos que jamás cambiaría por nada ni hay oro que pueda pagarlos. Pero metida en la lucha diaria por la subsistencia eso me ha ido cambiando el carácter. Me ha convertido en una celosa y  una desconfiada, hasta el punto que si me enfrento con la mirada espía de algún varón desconocido experimento asco o si me silba al pasar, ya ni si quiero me entero que su piropo balbuceado va por mí. Definitivamente me hice vieja antes de hora. Eso me ha cambiado la cara, me ha producido ojeras y ni siquiera me apetece cuidarme como antes. Ya no salgo porque no tengo tiempo para salir. Ya no me paso horas ante el espejo maquillándome porque he dejado de mirar mi propia cara.

No existen las fiestas para mí. No tengo lugar para el futuro. No tengo nada. Sí, sí,  tengo los hijos, alguna paga misérrima para sacarlos adelante, la energía de madre y el consuelo, tal vez, de no ser la única. Si otras han pasado por este trance y lo han superado, yo también lo conseguiré, me digo a mi misma para convencerme en  los momentos más bajos.  Las mujeres somos fuertes, por eso nos hacemos cargo de la descendencia. Sin mujeres no habría humanidad. Eso he oído.!menuda gracia¡ ¿de qué me sirve a mi que la humanidad  siga otros miles de años en el planeta? Eso no me va a resolver mi situación actual, mi ahora patético. Vivo la vida de una desgraciada, aunque yo internamente sepa que las cosas se han torcido de tal manera en gran parte por mi culpa. Todo se había organizado para que el hombre con el que me habría ido con él a las quimbambas enfrentara los problemas como un hombre. Desafortunadamente todo lo que tenía de macho en la cama le faltaba con creces en las cosas cotidianas. ¿Qué voy a decir? ¿que era un vago, un alcohólico, un maleante y además me abofeteaba? Un día vi claro que no podíamos seguir juntos y le canté las cuarenta. Los dos teníamos algo de progresistas, no nos habíamos casado. Yo siempre había confiado en su palabra para ayudarme con los niños. Pero no fue así, un día me di cuenta, poco después de los 35, que mi vida había sido un fracaso y ya no había nada que hacer para restaurarla. Me quedé sin trabajo, sin cuerpo, sin plata, sin beneficios, sin deseos de vivir.... Todo se había combinado para meterme en ese agujero del que apenas asomo la cabeza desde entonces

. Siempre hay alguna guadaña que quiere cortármela. Hay demasiados bellacos que vigilan. Gente  espía al servicio de la moral. Yo no pertenezco a la farándula de la gente de etiqueta. Me dejé preñar, todavía joven por un hombre del que ni siquiera estaba completamente convencida. Enamorada, sí, locamente enamorada haciendo de estúpida novicia en un mundo hecho por hombres confabulados para castigar a las mujeres. Bueno ya sé que exagero. No soy una paranoica que ve conjuras y conspiraciones a cada esquina. El caso es que tras unos cuantos años, en parte por mis exigencias,  en parte por su aventuras, me abandonó. Aunque yo lo echara siempre me he sentido como una abandonada. A la vez me puse más fea o mis atractivos ya no lo traían a casa. Ni a él ni a nadie, Tal vez me dejó por otra más joven con más marcha y con el vientre plano por ser todavía infecunda. Sea lo que fuere, me quedé para vestir santos, es decir para criar sola a mis hijos y sacarlos adelante. Soy una mártir como otras tantas mujeres. ¿Cuándo habrá mujeres en el poder para  hacer leyes en contra de los hombres? ¡Pero qué digo! Hay de todo, tanto en hombres como en mujeres. He conocido fulanas que desde su primera edad de tener razón han ido a la caza de hombres como seguros de vida, cuanto más guapos y ricos mejor. No les ha interesado para nada ni su cultura ni su honestidad. He conocido otras que se han pasado la vida hablando de derechos igualitaristas pero a la hora de repartir bienes se han quedado con la mayor parte. ¡Esas son mayoría! De alguna manera las mujeres se las arreglan para crear sentido de culpo en los exmaridos que para descargar su conciencia aflojan la pasta. Hay un tercer grupo que han practicado una cierta idea liberal del amor, no sólo por los goces del sexo  y de la pasión sino porque  se han iniciado en el mundo de los sentimientos con la herencia del conocimiento de una larga tradición de desengaños que han tenido las mujeres durante toda la historia. Yo pertenezco al tercer grupo. Sabía en lo queme metía. Los hombres te dejan el semen dentro pero tú eres quien apoquinas con los resultados. Incluso en el mejor de los casos que un hombre no te abandona, es la compañera la que tiene que ocuparse de todo: de la casa, de la crianza de los críos y, por si fuera poco, de la imagen de cara afuera. Una mujer es la protagonista en todos los asuntos que se mete, el hombre es sólo un espectador por no decir un transeúnte.  Yo sabía todo eso antes del primer embarazo, pero admití seguir adelante con el, aunque Fugilmiro expuso su desacuerdo. Lo convencí para el segundo y vino de penalti el tercero, (debo decir aquí, que de otro hombre, pero que se lo coloqué a él como si fuera hijo suyo). Con tres criajos éramos familia numerosa y Fugi empezó a cambiar de conducta: me deseaba menos, apenas me hablaba y no toleraba la menor crítica.  Por media docenas de veces llegó a cruzarme la cara. Le perdoné las primeras cinco y no le aguanté la sexta. Desde entonces, todos los años que fueron siguiendo sólo nos veníamos para la entrega o recepción de los críos. Algunas veces ella se hacía acompañar por la amiga del momento y yo hacía otro tanto. En las apariencias nos comportamos como unos  civilizados.

Todo el mundo que conoce mi historia, no pasan dos frases antes de enumerar  sus críticas a mi ex. Bueno, no todo el mundo, algún psicólogo que he visitado me ha permitido hablar hasta el final sin emitir ninguna crítica  a él y, ahora que lo relato, tampoco a mí, No deseo hacer un análisis de todo esto. Solo soy una mujer envejecida que ha perdido su vida y ni siquiera tiene una explicación para eso.

Sé que soy una inocente pero algo en el fondo de mi me hace sentir culpable. ¿Porqué acepté tener hijos si eso me ha atado de por mi vida, me ha dejado sin futuro, me ha convertido en una doméstica de ellos? Ese resultado me hizo odiar al género humano en general y al masculino en particular. Lo primero sería mi emblema para el resto de mis días y en cuanto a lo segundo de  tarde en tarde me permitía alguna excepción. Sí, es verdad que la mayor parte de mi tiempo la pasaba ocupada en ganarme la vida trayendo algo de dinero a casa y criando a mis pupilos, pero el cuerpo hablaba por mí y a veces sin darme cuenta, sólo por cruzarme las piernas y  notarme el sexo ya me ponía a cien y orgasmaba con pasmosa facilidad. Otras veces alguna figura masculina cruzada en mi  camino me hacía recordar que mi vida podría ser mas feliz al lado de un ejemplar como aquél haciendo el amor a todas horas como una bárbara. Pero yo ya no iba a dar ningún otro paso buscando  quien me metiera su pene o su lengua  en el chocho u otorgando mis favores a cualquier otro hombre. Los hombres eran la chusma de la humanidad y ninguno era fiable. Ese era mi decreto y no restaba dispuesta a  cambiar de opinión. O no lo estuve hasta que un día, un hombre que vino a caer por coincidencia a mi campo de infortunios, me desnudó con su mirada y yo me sentí más desnuda que nunca, a pesar de no quitarme los jeans ni enseñarle el ombligo. Tal como él lo hizo, no me había mirado nunca nadie así en el pasado y por una vez en mi vida sentí que alguien me miraba a los ojos y al alma y no solo a las tetas y los glúteos. Debo decir que yo soy más bien fea, tengo un cuerpo escultural bajo una cara cortada a hachazos. Toda la película de mis vicisitudes ha dejado profundas huellas en mi cara. Me sentí tan seducida por el chico que admití su invitación de dar un paseo (ni siquiera propuso ir a una cafetería),en el curso del cual le propuse de que viniera a conocer mi casa. Una vez allí se desató mi furia salvaje de otros tiempos, tan pronto le puse punto final al relato de mi vida de desgraciada y sin recursos, y me desnudé para él. El dejó que me quedara en cueros. Luego  tapé mi rostro con mis pantis y le entregué mi cuerpo. El me troceó como un filete y sacó de mi atrotinada anatomía media docena de orgasmos. Por su parte repartió sus volcadas seminales por todos mis agujeros. Acababa de volver a la vida. En aquel preciso momento supe que yo todavía estaba hecha para atraer a los hombres, que era una masa de orificios para aliviar su sufrimiento ajeno, y a la postre el propio, y que podría tener una relación exclusivamente mecánica, pero no menos satisfactoria, jugando mi papel de lagarta. También supe que podría enamorarme de la belleza pero no de los sentimientos, puesto que no creía en ninguna de las cosas que me dijeran.

Alguien me diagnosticó de perfecta neurótica y lo acepté.¿qué necesidad tenía de ser equilibrada dentro de un mundo desequilibrado? Yo ajusté mi locura a la locura general y me hice  tanto más atrevida, siempre con mis pantalones muy ajustados y mi suéter dejando adivinar que iba sin sujetador. No sé por qué. Lo hacía porqué podía pasarme meses sin acostarme con nadie, aunque cuando lo hacía disfrutaba como dios. Con otras infortunadas, mujeres separadas y con su cargamento de vástagos a la altura de sus rodillas, me decían lo mal que quedaban si se les acercaba algún amante en perspectiva, especialmente casado: y añadían, lo frustraste que resultaba quedarse solas después de hacerlo y que ellos las abandonaran a la mitad de la noche. Yo, por el contrario, afirmaba mi total libertad de estar con quien quisiera y cuando quisiera. Y no es porque lo proclamara-lo juro-pero en mi interior me sentía beatífica y en paz tras ser rociada de esperma y dejada porque un hombre pretextaba algún cuento para irse. Todos los hombres que no se quedan durmiendo contigo es porque les espera-o controla- otra mujer en otra cama. Me seguí ocupando de mis hijos hasta que fueron mayores y se fueron marchando de casa y yo seguí sacando goces a mi cuerpo con innumerables amantes que pasaron por mi vida, entiéndase, por mi cama y por mi culo, aunque no por mi corazón; el nombre de la mayoría de los cuales he olvidado. Si alguno aparecía con romances y hechuras de poetas haciéndose el pretendiente y proponiendo futuros o diseños familiares, eso me hacía reaccionar con lo peor de mí, tratándolos como inmaduros, utilizándolos para mi gusto particular y echándolos, antes de que decidieran marcharse. Finalmente la crueldad fue algo que también me atrapó, acabando por no sentir lo más mínimo por haber desencantado la pasión de algún loco enamorado de mí. Y eso es todo, lo cual no es poco, siendo una mujer que he vivido una vida determinada por mi ignorancia, la cual fue la motora de mi sabiduría posterior puesta en años y en carnes. Sabiduría afirmo, aunque ya no me sirvan en un tiempo en que mi culo no voltea  las cabezas de antes  y mi  cuerpo está para un próximo féretro.

Soy  un panegírico de torpezas y  cicatrices. Ya he pasado la cifra de los cincuenta  y sigo practicando el sexo en la medida en que  las circunstancias me lo permiten. No tanto. Los hombres son bastante guarros. No suelen lavarse adecuadamente, a partir de cierta edad no contienen sus pedos y sudan en exceso. Además se creen con el derecho de no tener modales porque saben que soy fea. Instintivamente piensan que fealdad es igual a suciedad.  No tengo ninguna vergüenza en decir que la mayoría huelen mal. Aún así, tengo un par o tres de amigos con los cuales practico sexo de vez en cuando.Ya no es como antes. No necesito hacerlo cada día como cuando era una fiera, ni siquiera una vez por semana. suelo quedar un par o tres de veces por mes. Los muy burros creen por separado que cada uno es el único. A ver, voy a contarlos, Josema, uno, está casado y es ingeniero; Roberto, otro, lo conocí en una parada de autobús y la misma tarde estuvimos haciendo el amor en un hotelucho;  luego está Eduardo trabaja en un escuela de Adultos y se cree bastante inteligente, aunque tiene barba y los dientes negros. Lo complazco es mas tonto que alguno de sus alumnos que h e pasado también por la piedra. Me falta uno: Silvestre, al igual que los otros también esta casado y tiene criaturas. Nos lo pasamos bien. Me invita a cenar y me lleva después con su coche al bosque donde hacemos el amor de pie junto a un  árbol. El elige siempre el árbol. Al parecer eso le da un morbo extra. Los cuatro, sí son cuatro, ahora bien contados, se han ido sumando a una lista que yo no me propuse.  Alguno me deja algo de pasta encima de la mesita de noche sin yo pedirlo. Pero al no rechazarlo eso me ha convertido en una puta verdadera. No sé si verdadera o simbólica, pero puta a fin de cuentas. Puesto que ninguno por su cuenta puede estar siempre que lo necesito y eso lo comprendo. Quiero aclarar que no soy exigente. Entiendo que cada uno tiene sus obligaciones domésticas, sus esposas oficiales y sus hijos haciendo carreras universitarias a todo trapo corriendo tras un pedigree que convencerá a su entorno inmediato. Yo solo soy un capricho con un cromo que no lo querría para mi peor enemigo.¿quién se haría cargo de una mujer como yo, fea, ajada, con un catálogo de problemas y con una reseña biográfica de espanto? Me paso insistiendo en ser un adefesio, pero es la verdad. Supongo que los años de coca, porros, y aventuras miles, le están pasando la factura a mi cuerpo ahora. Preveo una vejez llena de achaques y dolores. Consulté a alguien de esos que tiran el tarot en la vía pública y ponen cara de expertos. Me pronosticó la negrura absoluta para mi interior: me estoy pudriendo por dentro. 

No me hago ninguna ilusión y mi único gozo es un polvo de vez en cuando. Siempre creo que el último orgasmo, orgasmo que consigo con el amante de turno, por genial que haya sido puede ser definitivamente el último de mi existencia, No espero nada más. Por eso nunca llamo ni insisto. En eso soy una puñetera mujer  andaluza clásica. Si alguien quiere algo de mi: sexo o compañía que pringue, que me busque, que me seduzca. Ya sé que no estoy en condiciones de exigir. Las marcas del tiempo se han cebado con mi cara  que para nada es dulce. De hecho soy una figura que atrae las miradas cuando se me ve de espalda y que espanta cuando se me ve de cara. En una ocasión recuerdo que un hombre me ofendió especialmente: Me dijo: haré el amor contigo y te pagaré si te pones un pañuelo en la cara. ¿sabéis lo que pasó? Pues que después de la rabia inicial lo acepté. La cifra que me proporcionó era notoria: unos 400 dólares y yo soy una pobre indigente que siempre ando necesitando dinero.

En cuanto a mis hijos ¿qué puedo decir? Después de tantos años de haberme ocupado de ellos cabría esperar por su parte alguna clase de compensación. Nada de eso. A veces pasan muchos meses sin que nos veamos y sin que medie una sola llamada. De tarde en tarde quedamos. Nos encontramos en una cafetería para tomar un café y ponernos  al día. Con la pequeña nos vemos más que con  los dos mayores. Los varones hacen de hombres y los hombres  siguen con el papel de la raza dominante. Con la niña (todavía  le llamo niña, aunque  pronto cumplirá los 30)hablamos un poco de todo, pero casi siempre de sus problemas matrimoniales y de sus hijos. Sí, ella me hizo abuela. Y los pequeñines son un encanto, pero tan pronto  quisieron endiñármelos como si fuera una canguro barato, no vacilé en negarme. Los hijos son un museo de egolatrías. Cuando son pequeños son un encanto, cuando son mayores te dan una patada. Y si no lo hacen es porqué te necesitan por razones materiales.  Si bien fui una madre modelo  y abnegada que me quitaba el pan de la boca para dárselo a mis pequeños; ahora soy una abuela absolutamente atípica. Quiero a mis nietos, claro que sí que los quiero. Son sangre de mi sangre. Pero no estoy dispuesta a servirles .Que los lleven ala guardería y que paguen el servicio, que es lo que finalmente han hecho. ¿No se ganan bien la vida? Pues que  utilicen el dinero que tienen para sus hijos. Oh, ¡qué cosas digo¡ Si me hubieran dicho que yo un día hablaría de ésta forma, no me lo habría creído. ¿En qué me he convertido?  Contesto sin vacilación: en una vieja chocha dispuesta a vivir la vida queme queda en una época en que ya no tengo reclamos para hacerlo. Aún con todo, la vida me va proporcionando encuentros fortuítos con personas fantásticas. Debo decir que se han enamorado varios hombres de mi, y que invariablemente soy yo quien no los creo y los echo como kleenex usados de mi vida. El mundo me ha hecho demasiado daño como para creer en nada ni en nadie. Aunque si hago cuentas, ¿cuánta gente puedo contar  me haya hecho daño verdaderamente? En realidad fue tan sólo Fugilmiro. Todo lo demás no han pasado de ser contratiempos o reveses o incomprensiones  o las represiones propias de un sistema social. Pero basta con verla la cara al mismo diablo a un ser humano para saber que todos están hechos de la misma pasta. Estoy tan dolida, que  puesta no creer, tampoco creo que el resto de mi vida me conceda lo que no me ha concedido antes.  Vivo de una paupérrima paga o pensión del estado, que tiene prevista para gente indigente como yo. La cual por cierto me la paga si en contrapartida asisto a estúpidos cursos con los que se supone me rehabilitaré. ¿cómo lo llaman? ¿a ver? Reinserción social. Eso es! Reinserción social.  Cuando les oigo con esas palabras sociológicas no se donde meter mi cara de pura vergüenza. ¿De verdad se creen que todos somos reinsertables como si se nos pudiera injertar a un árbol, después de ser ramas caídas y secas? ¿De qué les sirve tantos años de universidad y de becas investigación, también a costa del estado por cierto, para no aprender que hay biografías tan destruidas que no es posible reinsertar?   Puesto que los técnicos en reinserción se creen este rollo, y de hecho son poco más que subalternos cumpliendo órdenes al respecto, lo mejor es seguirles la corriente y hacerles creer que eres una luchadora, al pie del cañon y que cada día llamas durante 4 horas a 20 empresas para que te den trabajo. Ellos, los técnicos digo, triunfan o se creen en el camino del éxito si consigues un contrato de seis meses para hacer de cajera  en un supermercado y tú sabes que con contratos de mieras no vas a salir nunca del pozo donde estás. Tu cumples con sus horarios, haces tu módulo de catalán, el módulo de informática, el de técnicas de empleo; y si después de 600 horas de curso no consigues un empleo digno, te lo hacen repetir.  Todo eso a cambio de una paga misérrima. Creo que algunos colegas han preferido dejar de ganar esta paga y conseguir un trabajo de mercenario que seguir aguantando las impertinencias de la Administración,  La cifra es tan mínima que resulta injuriosa , pero el dinero es el dinero venga de dónde venga. La completo con algún otro dinero haciendo de fregona y  limpiadora de hogar  en domicilios particulares. También tengo un anciano tetrapléjico que me ocupo en lavarlo, cambiarle de ropa o de posturas en la cama. Es un tipo con una apoplejía fulminante, Deben rondar los 90 años. Lo único que se le mueve son los ojos. Este es una especie de mudo permanente que parece no entender nada. Es mi almohada particular. Cuando me toca ir a ocuparme de el, a veces le hablo de mis tragedias No paro de hablar. Él por supuesto no dice ni pío pero me sigue con sus ojos menudos, con esos ojos de viejo que ya tienen una aureola notoria entorno al iris y parecen a punto de reventar.  Yo estoy sola con él. Relevo a uno de sus familiares, perdón herederos y no lo dejo hasta que no vuelve otro. Sin duda lo quieren mimado y bien atendido porque no lo han llevado a una residencia para terminarlo de rematar. Cierto día, hace ya más de un año hice una tontería. No sé si confesarlo. Parece una atrocidad aunque yo creo que es un acto humanitario.¡Bueno! voy a contarlo. Al fin y al cabo esto es un relato anónimo. Resulta que mientras estaba aseando a este señor noté que sus párpados se movían a una frecuencia mayor de la habitual y que, dentro de sus límites, trataban de captar algo de mi figura: uno de los botones de mi blusa estaba abierta y uno de mis senos se desbordaba generosamente. Pensé inmediatamente que el señor tenía más reacciones de las que su familia estaba dispuesta a admitirle. Aquel día, observé también  que el color de su piel se coloreaba más de lo acostumbrado y noté, aun que muy imperceptiblemente que el pingajo que tenia por pene parecía tomar bríos. No di crédito a lo que estaba  viendo. Cuando terminé de lavarlo decidí continuar mi tarea, desabrochándome aún más la blusa y sacando mis dos pechos fuera.  Sus ojos dejaron de parpadear para mantenerse clavados en ellos. Noté como sus pupilas me aguijoneaban los pezones. Aunque no puedo explicarlo, me sentí amada. Yo veía toda la escena desde dos ángulos, desde el mío ante el nonagenario y los dos en el espejo de su dormitorio. Si solo me miraba los senos de mi misma todavía me sentía guapa, si recorría la mirada hasta mi cara me sentía destrozada.  Me mantuve en la más estricta materialidad de mi cuerpo y recuerdo que me humedecí y me excité. Sí, me masturbé ante aquel infeliz. Y me corrí soberanamente. Creo que al hombre le satisfizo. Debo decir que desde aquel día, las dos veces que voy por semana a cuidarlo, cuando llego el frenesí de su parpadeo es todo un diálogo que yo traduzco al detalle, y cuando me voy la placidez de sus ojos es mayor recompensa que los dos billetes de mil que me dan por  más de 2 horas. Confieso que en el verano llegué a trabajar completamente desnuda a su lado y puesto que tengo que moverlo es inevitable que mi cuerpo roce con el suyo. Debo de ser despiadada porque tal vez un incremento de excitación le produzca un nuevo infarto cerebral. Pero no lo pensé y  a el parecía no importarle morir de un ataque de excitación, todo lo contrario. Esta anécdota da pie a  imaginar una relación de amor entre una asistenta y un anciano imposibilitado. Podría escribir una novela al respecto si tuviera arte para esto. Los que me contratan han tratado de substituirme varias veces pero nunca lo han conseguido. Ellos todavía consultan algunas cosas al anciano que les contesta si o no según si mueve una vez los párpados o dos. Siempre que le han propuesto cambiarme por otra persona, el ha movido los párpados por repetido, o eso es lo que me dijo uno de los herederos en la lista de espera del patrimonio que deje. 

Además de este señor, tengo otras casas de otro  par de señores mayores alas  que voy dos veces a la semana a cada una. Y otro más que voy cuando me llama. Éste es más joven. Los dos mayores son jubilados y ese tercero es pensionista. Es un hombre guapo y creo que  en realidad no me necesita porqué ya tiene a sus hijas que le van a hacer la limpieza doméstica. A mi me llama porque dice que le gusta tener a alguien en casa y así se siente acompañado. Alguna vez me ha pedido queme ponga faldas para ir a trabajar. Y yo, yo, que no sé decir que no, le he complacido. Es un inofensivo y un encanto  de  señor, por lo demás, un viejo verde.  Jamás se  ha propasado conmigo, pero veo como babea mirando mi culo mientras saco el  polvo o  friego o paso la aspiradora. Yo hago el teatro que necesita él y cobro por eso. No  me siento una degenerada sino, antes bien, una asistenta social. En mis fantasías he pensado que soy una especie de idilio para mi pequeña colección de desgraciados a la vez que de depravados.

 Si me hubiera puesto a trabajar de puta, seguramente las cosas me habrían ido mejor en la vía pública. Me habría deshecho de mis críos nada más nacer en un tiempo que hay tanta demanda de hijos para adopción. Habría sacado más pasta, y quien sabe, quizás habría encontrado a un hombre rico. Pero he seguido una vida paso a paso que parecía tenerla predeterminada. A los catorce años ya  tuve un chico que me hizo mujer. Me desvirgó y luego  pasó de mí completamente. Por si fuera poco quedé embarazada. Afortunadamente tuve el mínimo sentido común para abortar. Eso ya dejó una marca en mi vida. Quienes sabían lo de mi aborto me trataron de facilona y de mujer sin cascos. Tuve varios chicos que me pasaron por la piedra, y con otro también quedé embarazada. Lo perdí. Por supuesto. Poco antes de los 18 conocí a un hombre que era fantástico. Mi Fugilmiro. Le conté mis tragedias y me aceptó totalmente. Me sentí respetada y querida por él. Me entregué totalmente  como  si fuera el único ser  aceptable en la tierra. Convinimos en casarnos pero finalmente no lo hicimos por qué el ya había estado casado y no guardaba una buena memoria de ello. Bueno ¿qué importaba? lo fundamental fue querernos. Vivimos como pareja y empezamos a tener hijos. Antes de que llegáramos a los 5 años de convivencia juntos, un día me dijo que ya no me quería y que nuestra convivencia no funcionaba. Fue el cataclismo. El mundo se deshizo bajo mis pies. Añadió que puesto que el deseo de tener hijos había sido mío lo más lógico es que yo me quedara con ellos. Estuve de acuerdo con eso. Desde luego yo había nacido para ser madre, y esa ocupación con la de ama de casa  fue la que me ha entretenido  la mayor parte de mi vida. Nunca he estudiado ni me he profesionalizado en algo  significativo. Nunca he hecho trabajos muy importantes. Solo unos cuantos  de pocamonta y sin estar asegurada. Pues bien, aunque mi ex no me hubiera dicho lo de quedarme yo con los pequeños, no le hubiera permitido jamás que se los llevara. Fue fácil ponernos de acuerdo en eso. El  también me dijo que me quedara con la vivienda  que ya compraría otra, que en realidad yo había sido la única que había apoquinado pasta en su compra. No puedo quejarme. Fue honesto y claro, cuando le pregunté si tenia a otra, me aseguró que ese no era el motivo. Tan solo quería  experimentar otras cosas en la vida, hacer viajes, cambiar de país, evidentemente, yo  sobraba dentro de ese proyecto. Si me hubiera atravesado con una espada  no me habría  hecho tanto daño como con esas palabras. Con los niños y  sin una fuente de ingresos traté de salir adelante. Sí tenia un piso de propiedad y el padre de vez en cuando me giraba una cierta cantidad, porcierto, desde distintas partes del mundo. Pero ni él tenia la obligación legal de hacerlo ni yo la esperaba. Mi orgullo me impidió siempre pedirle nada más. Fueron pasando los años y el se fue distanciando. Cuando los niños eran pequeños venia a verlos, hasta que ellos ya fueron mayores y podían irlo a visitar por su cuenta. A partir de ese momento se completó el ciclo de uno de mis sentimientos: el de haber sido una coneja para dejar los vástagos de un hombre del que llevaban su primer apellido, Sus hijos saben donde vive y se han visto alguna vez. Dicen que es un hombre muy inteligente y culto pero sentimentalmente frío y distante. Vive con otra mujer y al parecer ha tenido otros hijos. Entre nosotros dos no ha habido ningún contacto desde hace más de quince años. Ahora sé, que él saltó de un barco incendiado justo en él último momento;  yo,  en cambio, me hundí con él.  Sí, soy una heroína para algunas mujeres al haber conseguido mi doble propósito: sobrevivir sin la ayuda de nadie y sacar adelante a mis indefensas criaturas. Pero ahora me pregunto: ¿y por qué lo he hecho?.Ni me siento correspondida por mis hijos ni  he sacado goces a esta vida  de mentiras  en una ocasión unas feministas me invitaron a que relatara mi caso en unas jornadas locales. Era una especie de pira crematoria de maridos indeseables, maltratadores y padres abandonistas de criaturas. Yo con té mi caso, y claro, lo metieron en el saco, manipulándolo a gusto de las conferenciantes. El público se estremeció con mi relato y me aplaudieron. Pero yo tuve que decir algo que no les gusto: el poco amor que había tenido nunca en mi vida fue el de aquel hombre que me dejó plantada a los cinco años de convivencia, No he conocido otro amor que lo igualara. La alternativa de folla sin sentimientos había sido muy celebrada pero en la práctica difícil de practicar. Las feministas me parecen unas infelices por partida doble: lo son como mujeres que siempre estuvieron subordinadas a los hombres y luego, con su supuesta liberación, lo son por estar siempre subordinadas a unos principios de venganza, que enmascaran de principios de igualdad, finalmente  poco realistas.

 Sí, sí he tenido amantes de temporada, ya lo he dicho,  y he disfrutado como una marrana con ellos, pero confieso que siempre me he quedado con un mal sabor de boca tras su partida. Todo el encanto de una noche loca se desvanecía a la mañana siguiente tras su partida que yo vivía como un abandono total. Ahora estoy en las últimas de mi carrera. Soy una mujer invisible. Cuando soy siquiera vista por detrás o y silbada o deseada, lo es muy de tarde en tarde. Alguna amiga me ha dicho que eso de los piropos ya no se lleva y que los hombres esperan iniciativas de nosotras. Están apañados, yo no daré mi brazo a torcer por ninguno. Ya he dicho que mi cara no es candidata a la belleza. Lo que sé de mi padre y de mi madre es que no eran muy guapos. Las dos únicas fotos que tengo son mas bien feos. El, abandonó a mi madre nada más nacer yo, y ella me abandonó a mi a los pocos años. Seguramente por eso siempre me resistí a dejar mis hijos a una inclusa, para no hacerles la jugada que me habían hecho a mi. En tanto soy solo una silueta mi cara mueve a espanto. Si algun hombre todavía puede llevarme a sus fantasías mirando las eses de mis caderas, seguro que le quito todo interés  si me mira al detalle. Por detrás todavía puedo despertar algun interés-Pero ninguno por delante que las arrugas de mi cara y mi fealdad han ido en crecimiento. Cada fracaso conceptual y emocional ha surcado un poco más mi rostro. He nacido en un mundo de formas y  soy excluida por el. Si bien algunas de mías han atraído,  por otras me han rechazado. Me gustaría un mundo de espíritus en que todos estuvieran libres de las formas.

Todo el coraje que me acompañara venticinco años atrás como madre soltera y separada ha ido menguando. Ahora me sé en la tercera parte de mi existencia, más sola que una rata, en un piso que se ha ido haciendo viejo y pequeño, con lo justo para vivir con esa paga paupérrima de estado que no te permite realizarte pero que sí  llenar la  nevera. Para obtenerla tengo que aguantar a algun niñato alguacil del sistema que pretende infundirme ánimos para salir adelante y tomarme la existencia con alegría. Me obliga a que lea anuncios del periódico y a que llame a ofertas de empleo en las que sé a priori que me van a decir que no. Yo simulo que estoy interesada en cambiar mi vida y él simula en que la sociedad podrá ofrecerme un puesto digno de trabajo.¿si nunca he tenido ninguna especialidad de nada, cómo voy a tenerla ahora? Mi caso no es nada original. Ya lo sé, y no tengo derecho ni a usar el gasto en papel para contarlo. Muchísima más gente lo tiene peor que yo. Muchas mujeres abandonadas fueron antes maltratadas y tengo amigas de penas en que incluso se han visto  atacadas por sus hijos. La agresión es una constante de nuestra especie, muy superior a la de las otras especies animales. Yo también soy agresiva. !Le pegaría fuego a todo¡.pero nunca me he atrevido a hacerlo. Nunca me he atrevido a nada, salvo a procrear. Alguna vez he pensado que debería hacer un acto de protesta delante del ayuntamiento o en el paseo principal. Elegir un sitio y no moverme de allí  hasta que las cosas cambiaran..Escribiría un cartel muy claro donde  pondría: “No pienso seguir viviendo en un mundo tan cruel”.Posiblemente alguien me convencería para que depusiera mi actitud. Lo imperdonable sería que me dejaría convencer. Sí, este mundo es cruel y no pongo en duda que habrá gente que lo  vivirá desde el máximo de  bienestar, completamente ajena a las calamidades de  los demás. Envidio su situación. ¡Ya me gustaría a mi vivir de espaldas a todo! no sufrir por nada, reír todo el rato, tener todo lo necesario y ser feliz. ¿Pero es posible ser feliz en medio de tanto engaño  e injusticias? No tengo respuesta para eso. Lo dejo para los expertos en política y teorías sociales (¡menuda chusma!). Yo me limito a relatar los hechos y los hechos son que soy hija de una sociedad que no me quiere. No soy rentable, no soy atractiva, no soy joven, no soy simpática, no soy nada.  He oído en alguno de los programas documentales de la tele que hay culturas donde las madres están muy protegidas por el solo hecho de serlo. Ellas, nosotras, somos las que traemos gente al mundo. Son fuerza joven, nueva energía. Todo el mundo debería agradecernoslo. Mis tres críos están bien situados. Se ganan bien la vida. Seguramente deben producir suficiente plusvalía como para que haya una mejor asistencia social de la que actualmente existe. Los que hacen el cálculo de la solidaridad efectiva debieron suspender en aritmética. Recuerdo que en otros tiempos la maternidad estaba venerada por algunos regímenes totalitarios, pero no es a ellos a los  que preferiría. Eran otro tufo y detrás de los salmos a la procreación se escondían los deseos de hacer patrias de borregos. !que triste es vivir y no saber por qué lo haces¡ La vida va pasando mientras te entretienes haciendo tonterías. He traído mis hijos y los he criado, no me arrepiento de haberlo hecho, pero soy una persona con las manos vacías. No me queda nada  que ofrecer. Estoy ya a las puertas de la menopausia. Pronto dejaré de ser mujer. Las irregularidades de mi periodo me recuerdan que pronto no seré fértil y pasaré a ingresar las filas de la vejez. ¡Oh qué horror! Estoy para que me tiren. Querría morirme. Así daría la oportunidad a los demás para reflexionar que detrás de una vida solo queda polvo, pero esto no es nada original, creo que ya está escrito en la biblia.

¿Hay algo que pueda cortar mi fin? Me temo que no. Tengo todas las razones para suicidarme pero no voy a hacerlo: no tengo valor para eso. Seguiré unida a mi tubo digestivo y haciendo la existencia rutinaria de prevalecer, aunque no tenga  ni la más remota idea de para qué. De hacerlo, ni siquiera mis hijos lo entenderían. He de seguir viviendo para demostrar  fortaleza de carácter, coherencia, estabilidad, convencimiento. Sí, he de hacerlo. ¿Y al hacerlo acaso no estoy engañando soberanamente a mi alrededor? ¿No estoy mintiendo con la peor de las mentiras a los demás haciéndoles creer que estoy bien con mi vida y que sé superar mis frustraciones? No tengo nada superado. He hecho algunos cursos de crecimiento personal que han estado tan de moda, para encontrar que sólo son coartadas o pretextos para hacer relaciones humanos. Son poco más que agencias matrimoniales disfrazadas. Yo no puedo quejarme,: las veces que he ido he ligado de lo lindo, Al parecer, bajo la influencia de los conceptos de la libertad y de la diferencia me han aceptado, al menos durante el fin de semana en que duraban, tal como  yo soy,

Estoy marcada por mi falta y por creerme tan segura en traer gente al mundo, Y estoy doblemente marcada como si hubiera sido una vaca a  hierro candente, por hacer de mujer y madre a la vez sin haber separado lo uno de lo uno.

Jamás perdonaré al hombre que me abandonó. Jamás perdonaré haberme visto obligada a llevar la vida que he llevado. Pero  ¿a quien culpar?¿a quien acusar? sino a mi misma.  No lo perdonaré y al no perdonarlo jamás me libraré de mi misma, de mis rencores, de mi pasado, de mi tragedia. He de reconocer que una parte de mi vida la he hecho como yo he querido. Finalmente yo soy  tanto la  culpa como la víctima. Me pregunto que habría sido de mi si no hubiera tenido hijos, si no me hubiera creído la historia de un amor y una pareja para siempre, si me hubiera dedicado a viajar, a hablar, a  divertirme. Envidio a  la gente despreocupada que se lanza a la existencia sin esperar ningún futuro.  Yo perdí mi pasado esperando un futuro que no existe. Ahora poseo tiempo libre para reflexionar y por eso me doy cuenta de verdades que antes se me escapaban. Los del ayuntamiento y del departamento de bienestar social me han hecho preguntas sobre por qué estoy así. Aparentemente tienen deseos de rescatarme de mi  pobreza. No pongo en duda sus buenas intenciones, pero detrás de las impertinencias de sus preguntas a través de fiscales bienintencionados  yo veo  unos políticos insensibles que no saben interpretar la sociedad y mucho menos a sus peores desheredados. Yo ya he dado todo lo que podía dar y ahora que  me toca recibir. Me  acusan de  no ser una persona productiva. Lo más productivo que podría hacer es quitarme de en medio, Si tuvieras valor lo haría. Pero no, con eso ganarían los de siempre y nadie mojaría sus mejillas por mi. Seguiré viviendo para  ofrecer el espectáculo de mi decrepitud mientras  el gobierno sigue sin saber afrontar las situaciones de miseria que genera esta clase de sociedad. Soy una de las miserables de Víctor Hugo que no esconde sus vergüenzas, que anda sucia y desarrapada y que aún le queda algo de valor para mirar directamente a los ojos cuando la gente pasa.

Hace una década parecía que el mundo iba a cambiar. Toda Europa celebraba el fin de una era. Los antagonismos con Rusia empezaban a terminar. Recuerdo que yo, que no sigo las noticias días a día por cierto, aseguré que ningún cambio fundamental se iba a producir, que todo iría a peor, que mientras la humanidad esté llena de fratricidas  no nos queda otra elección que hacer de muertos vivientes, o de muertos con la hora de la defunción pospuesta por el capricho de las circunstancias. Ahora quedan viejos los tiempos de la esperanza, traspapelados en una memoría que no desea resurgir. Quedan ridículas las fotos de la reconciliación  como la que dio la vuelta al mundo, la de un policía del este berlinés  sobre el muro, aceptando una rosa dada por una mujer manifestante desde el lado oeste, que el perfil de la cual quiso que pareciera una niña confiando en el cambio de la gente. Esta foto cayó de mi pared, y al poco tiempo, también cayeron las fotos de mis hijos.

 

 

Escritor no Revelado

El Escritor no Revelado Apunte sobre la palabra invisible

Durante años y en todo caso durante los mejores años de su vida se dedicó a una escritura tortuosa y densa, paladina de sus horrores internos, totalmente impensada para la publicación. Nunca se proclamó abiertamente como escritor, aunque sí se permitía responder que lo era, cuando alguien le preguntaba,  al  verle sumando horas y más horas a  sus páginas, que pasaba del blanco al negro de escrituradas. Al hacerlo, ponía en marcha insospechados mecanismos de la mente que lo convertían en un ser recrecido como mago de palabras y como explorador de sensaciones no dichas. Eso resultaba tan poderoso que no le importaba que la tinta de su escritura fuera metafóricamente invisible. Le  parecía actuar como un niño escribiendo con aquellas plumillas con líquido alimonado, para que la escritura necesitara un tratamiento posterior para ser relevada. Escribía y escribía, historias y artículos, afabulaciones imaginarias y crónicas reales, relatos y cuentos, libros y más libros, sin estar seguro de haber terminado por completo el libro por el que querría ser conocido. Se decía, que libros habían muchos. El mundo entero estaba poblado de literaturas que en su mayor parte podían ser sinopsis o hasta plagios inconscientes o no, de otras muchas cosas escritas.El quería distinguirse por su originalidad y el precio que pagaba por ella era el paso de los años sin gestar realmente algo ya completamente terminado.De hecho, resultaba más fácil escribir acerca de la realidad y contribuir  a los dictados de la prensa o de las necesidades públicas de un tipo de información, que acerca de la fábula, donde una novela ponía a prueba  la capacidad continuísta de su autoría en lo que tenía en el pensamiento y entremanos. Un artículo podía engañar a un lector, una novela no, había leído a Reverte en una entrevista.Algo que ya había experimentado en si mismo sin interactuar con un público no tenido o por tener.Sí, una página la escribía cualquiera, una historia solo la escribía quien tenía una historia por contar.  Todo indicaba que su objetivo era el de preparar lo más original e inédito nunca antes conocido, lo cual  en el mundo de la creación era difícil,puesto que todo parecía ya haber sido creado por algún precedente en la idea. La literatura era la dimensión en la que más astuta y  libremente podía realizar su prosa y proyectar su personalidad, puesto que los condicionantes de la palabra hablada lo postraban en la marginalidad de los acallamientos y los silencios públicos. guardaba el común denominador de otros creadores de representaciones en el color y en la ficción, de arrastrar severas carencias que suplía con las imagos creadas a su antojo. Desde la palabra invisible, reorganizaba el mundo, reinventaba personajes y se  rebiografiaba múltiplemente a sí mismo. El mundo quedaba reducido a teorías de personajes de las cuales tomaba parte como hereje haciendo participara los suyos, desde una voluntad clandestina. Artista de la palabra invisible sabía que todo lo escrito en una escrituración constante e impertérrita, largada por sus sentimientos y sus razones,externada por sus dedos de cuyas yemas surgían alborozados haces magnéticos, no era vista, no era editada,  no era conocida y ni siquiera tenía porque ser leída. a pesar de todo el escritor no hacía la menor gestión por revelarse y seguía escribiendo como una actividad tan vital como la de la respiración. Y cuando se preguntaba ¿escribir para que? tenía las mismas sobradas razones de respuesta que ante la pregunta de ¿respirar, para qué? si alguien la hubiera formulado. Manteniéndose como escritor un tanto en secreto  se sabía vivo y mentalmente organizado.Hipotéticamente algún día, si antes nadie destruía toda su obra por desconsideración o por accidente, sus escritos serían conocidos y tal vez aclamados, pero para ese entonces el autor estaría muerto y no habría gozado de reconocimientos y satisfacciones. Ese era el valor de ser inédito: el de seguir escribiendo para un público inexistente y el de seguir  representando una función frente a una platea vacía. Seguía siendo más importante la cita con el silencio compañero de las frases encadenadas parsimoniosamente,una detrás de otra; que no el encuentro con los índices de ventas o las citaciones en los artículos ajenos, o las entrevistas o incluso las traducciones y  los derechos de autor. Si bien era cierto que había escritores que se habían forrado, la mayoría seguía siendo sinónimo de una actividad complementaria a otras y crematísticamente poco productiva. Sin duda para este escrito desconocido y condenado a la irrelevancia permanente, la palabra ya le había dado más de lo que podía esperarse de ella: continuar con la propia vida.todo lo demás:el éxito reconocido y la celebridad eran secundarios.De no haber escrito probablemente ya estaría muerto.

Como escribidor, era el hacedor de sí mismo. Y sabía que si algún día dejara de escribir dejaría literalmente de vivir. De vez en cuando algún iceberg de su consciencia  y más exactamente alguien que le opinaba en confianza, le recordaban que no podía mantenerse en la trinchera atómica y debía dar a luz a lo que sabía. Posiblemente el mejor destino de algunos conocimientos- se decía- era el de no decirlos. Siempre tuvo resistencias a compartir el narcisismo de las gentes locucionarias que ejercían el reinado de las audiciones, pero ¿acaso no aspiraba a ser objeto de escucha y de lectura? Cuanto más tardara en hacerlo, le apuntaba su sensibilidad al horror, menos hacía por remodelar los escenarios del mundo. Sabía como Ciorán que el tiempo siempre conspira en favor de los tiranos, y que su tiempo de silencio en la supuesta época en que hay foros para todas y para todas las palabras, clandestinizaba lo que ya no tenía porque continuar en el secreto. Pero tomada la decisión de sacar del secreto, supo que no hay secreto más guardado que el que es demostrado sin ser visto. No tenía nada escondido en las alcantarillas de su pasado  y en cambio sí mantenía una suma de discursos impíos y literaturas politizantes en una habitación sarcofágica de papelorios producto de su imaginación, que posiblemente no fueran interesantes para la crematística de los mercados.  Si eso era así el irrevelado podría continuar con sus irreverencias desde el ostracismo particular en el que se metiera. Poco importaba si encarnaba una perla o un balín de plomo con tal de vivir de espaldas al reconocimiento público.A fin de cuentas el anticipaba la decisión de una marginalidad independiente y crítica sin recibir los condicionantes de la notoriedad  ni el acoso de los fans potenciales. Igual que Margarita(Riviére)[1]   pero por distintos condicionantes, se había refugiado en la literatura que era donde uno debía dar la verdadera taller del saber irrepetido. Era sabido que el escritor público, el columnista de recuadro contratado a tanto la palabra o a tanto el artículo, no era libre de expresar sus temas descolgados de su licencia del decir, sino que debía estar al loro de los acontecimientos y opinar sobre lo que todo el mundo opinara. Los ensayos sobre la realidad eran la ficción más grotesca a su vez de todas las reconocidas.el mundo pasaba por los malos tragos de su hedor y repeticiones en las malas representaciones de si mismo.En cambio la soledad del uno permitía todavía agitar el columpio de las esperanzas, aquellas en las que la palabra escrita se convirtiera en el mundo y la personalidad deseadas. Posiblemente todo se debía a una gran mentira y el escritor no podía excluirse de ser el primer gran mentiroso, en tanto que cada palabra escriturada solo admitía la fe de que significaba lo que significaba en el momento de ser hecha, pero un instante después declinaba en su mérito. Toda pretensión de palabra inmortalizada y de frase impresa, o grabada en piedra, para las herencias futuras era un sabotaje a la verdad, porque si había una verdad esa era la de las palabras que no tenían mas significancia que la de su circunstancialidad en el momento de ser dichas.Y si eso era así, no existían escritores sino solo impostores de una farsa que los hacía tan engañadores como engañados. ¿Para que revelar más palabras escritas? se pregunta el escritor, sabedor de que formaba parte del juego de contarse mentiras.La única diferencia estaba en que él no se las contaba a nadie.

 



[1] Rivière Margarita. Crónicas virtuales (12998) después de tomar la decisión de abandonar la ensayística por considerarla invadida por los personajes grotescos de turno.

El ciudadano Esponjoso

 

Al ciudadano esponjoso le bastaba caminar  tras su matutino calculo trigonométrico para ajustar su verticalidad al suelo planetario, y así dar con innumerables papelajos que se le pegaban a sus barbas y vestimentas. Era un aficionado a la información gráfica, todo hay que decirlo, y podía ilustrarse con las artesanías españolas haciendo sus excursiones imaginarias  a los centros alfareros  almerienses de Vera, Albox y Sorbas, para seguir con los cordobeses de Lucena y La Rambla, excitarse un poco más con los productos de formas de Aracena, Cortegana y Trigueros en Huelva y acabar sintiéndose terrario del todo en Loja y Purullena en Granada. Para eso solo tenía que hojear un mínimo el folleto a  todo color que le había salido disparado de una oficina turística a su paso por  delante, cuya puerta fuera automaticamente abierta con un nuevo dispositivo del ministerio llamado de asalto al dente y que consistía en colocar papelorios en los dientes de los transeúntes basado en una técnica adelantadamente agresiva para la instrucción popular. A nuestro protagonista no le importaba y solía andar con la boca abierta para morder todo documento que le pasara por las narices. Al mismo tiempo que era un peatón sabía meditar de pleno gracias a sus cursillos de inspiración transpersonal y sacaba jugo a la letra impresa, tanto la grande de los titulares como la pequeña de tipo 8 o 9 saboreando los ilegibles en una suerte de masoquismo de nueva clasificación. Fastuado por los materiales  bombo y platillo  (un apañado del “barras y estrellas”  de otras latitudes)pudo soñar ser instantáneamente parte de la cestería castaña de Asturias, o el barro negro de Mouro y Faro o hasta un simple hilo ordenado por un puntaire catalán exprimiendo su testa en una sesión de bolillos.

Tras una primera excursión que lo entretuvo el primer cuarto de hora de tenerse en pie y circular por los espacios públicos, ocupó su mente en alguna parte de ese 95% que no se utiliza nunca, reflexionando acerca de cómo dejar su huella sexual en ese momento preciso y  dotó a su vista de un flujo electrodinámico con el que atravesó el pubis de la siguiente viandante con la que se cruzó, y que a su paso percibió un cierto extremecimiento y hasta un “ahhh” sibilino. Confiado en su poder de magnestista decidió seguir el eslogan superpublicado de “l´ aventura de llegir” y se vió flotando en el espacio abierto seguro de ser el primer vencedor rutinario de las leyes de gravedad  a pesar del interés newtoniano de algunos fabricadores de acercas y carreteras en hacerlas prevalecer. De  esa guisa: flotando y mal visto desde abajo porque tratábase de un día soleado y la gente no  se había provisto de paraguas, empezó a oirse un murmullo de protesta ante la osadía del despegador que pudiera ser desintegrado por una mancha solar más salpicadora o por un aletazo involuntario de Ícaro. El ciudadano en su excursión atmosférica dio con innumerables libros y documentos: desde los tebeos de infancias hasta los sumarios secretos de las podredumbres más celosamente guardadas por los pentágonos y polígonos de todos los estados. Tamaña cantidad de materiales le permitió construir un palacio sin que le falta ningún objeto, cuyo material de obra eran los libros a modo de ladrillos y los obreros de la construcción eran los personajes pescados de sus páginas. Así, él de amo y señor podía ordenar  trabajos albañiles a celebridades tales como Ana Karenina y el Niño de la Calzada. Mientras su ejército de mano de obra le preparaba el palacete, jugaba al mus con unos ángeles que hacían ovillos, recién llegados desde el tobogán de la escapada del cielo del de verdad, o sea el de más arriba. “es tan aburrido ser siempre buenos que a veces nos escapamos para hacer escarceos con mortales flotantes como tú” le dijeron a Esponjacívic. Tras el juego, la plática .Repasaron el mundo: Magrib, Latinoamérica,  Los Balcanes, declamaron poemas, recitaron a V.Hugo y despotricaron contra Joan Miró y Blasco Ibáñez. Después se despidieron afectuosamente y nuestro hombre de ideas se encontró ante el centre cívic de la Barceloneta donde le esperaba un nutrido público de seguidores para hacer la sesión diaria de taichí. Aquella mañana a la media docena escasa y regular de adictos al movimiento de las plumas se les añadió aquella mañana una chica larguirucha y huesuda con un short remini, marcando división de glúteos y preocupada por la mirada de los pescadores cercanos y de los platicadores con los peces de la facción de enfrente. La chica además de no dar pie con bola con las instrucciones esotéricas del movimiento traído de la lejana china para enseñanza de parásitos inútiles como ella no paraba de mirar a sus espaldas para observar si era observada en unos ejercicios de observación cuyos resultados observados no complacieron a ninguno de los observantes, puesto que los taichianos serios y escuetamente efímeros en la presencia existencial del momento vivían el prana de la vida y no la vida plana y lo que menos les importaba era el culo con miedo de ser espiado o los observadores que lo miraran, tanto era así que Esponjacívic fue a la inadecuada efigie de la modelo sin pasarela   para bajarle la prenda, que para más inri era roja, en un visto-no visto y dejar una carne trasnparentable a la consideración del respetable. La prueba de la realidad calmó a los concurrentes, de todo el contexto visual  próximo y la sesión pudo continuar. Un minuto después otro componente veterano pidió parentesis de publicidad para hablar de las invitaciones especiales de Hare Krisna, en un combinado de fiesta espiritual+banquete vegetariano. Todos se apuntaron la dirección para no faltar en particular a la parte comensal. Luego la experta en qi gong quiso hacer de las suyas introduciendo sus ejercicios muy aprendidos (a saber los cientos de horas que pasaría ante el espejo de su armario para hacer una puesta en escena impecable)de un modo muy puro. Y puesto que de lo que se trataba era de absorber esponjosamente todo lo emergente, nadie se opuso, ni tampoco el ciudadano de esta narración aunque ahora quedé fuera de líneas. No fue sino un rato después hasta que alguien  hizo propaganda en otra pausa de publicidad para que todos se hicieran castellers, ja que la ciudad, decia “os necesita”  que la chica del short remini asombrara a todos con una propuesta de ir a la expo de “Giotto i el seu temps” Tuvo que ser un pescador quien recordara que la exposición había sido clausurada unos 4 años atrás. Ante esta eventualidad Esponjovic como capitán grupal  y desafiando a Leibinz y a Cronos, al uno con un florete de plástico y al otro con un teorema sobre las atemporalidad apoyado con lo último que leyera de Carnap, consiguió una excursión instantánea al salón del Tinell pero para el caso ante tanta majestuosidad todos creyeron estar en el “trecento” italiano y en Pádua.

Después cada cual se fue despabilado a su resto de jornada creyéndose haber empezado con buen pié. Por su parte Esponjovic se puso los auriculares para congratularse con  la voz de Eric Clapton,el último superviviente del rock. En realidad lo que andaba necesitando era unos lingotazos del ron de don Facundo, el de bacardí para más señas y volar junto al murciélago de su logo otra vez hacía arriba para ver como le llevaban las obras palaciegas y puesto que todo deseo hecho idea se convertía por una suerte alquímica en un objeto real hecho en sus manos, sorbió un trago mientras con el sabor se sintió transportado a la primera destilería en Santiago de Cuba. Esponjopvic era una personalidad, eso está a la vista. Se trataba del primer sujeto holográmico de la raza humana. su tridimensionalidad llegaba más allá que su volúmen inquieto y su perímetro de subalterno de la Generalitat le permitían. Podía estar y no estar, ser y no ser, venir y no estar, ir y volver, pensar y enloquecer, amar y rabiar. No es que fuera un hombre de dos caras, sino que cada cara lo resituaba ante lo que al parecer pertenecía como un irredento del momento. Para acabar de esclarecer lo  que le pasaba por la mente se regaló con una pernocta en el hotel Oromana a 15 kms de Sevilla, tierras de gracia y simpatía, que necesitaba en su justa porción para contrarrestar  la dosis de seriedad puritana de la experta en qi gong, que siempre le daba la lata entorpeciéndole su programa austero de movimientos de avestruz. Allí en un butacón junto a la chimenea volvió a encontrar su identidad perdida en un ventrículo cerebral, del que apenas sabía nada por no acudir el día que se dio en  la clase de neurología. Fue cuidado a cuerpo de rey nombrándole jefe de catas por lo que pasaron por su gaznate  el brut imperial de Moet Chandon, sintiendo compadre inmediatamente de Claude Moet, saltando esta vez al valle del Marne para oler a  vinos y corretear tras una vendimiadora entre las cepas. Por un rato se hizo hombre con pene y partícula del suelo champenois. Satisfechos sus instintos bendecidos por la madre tierra dejó libremente su cuerpo y su imaginación al imperio de los vientos o de las veletas con gallo rústico. Un verdadero aerófago haciendo ñaca ñaca a su propia imagen, como aquél otro cualquiera en el anonimato que se hiciera el hara kiri o cualquier otra clase de inmolación. Incluso uno de los terrores peores del organismo inteligente llamado humano e igualado algunas veces, indecorosamente, por sus fechorias, al rango de productor de bestialidades para escarnio de mamíferos inferiores; que era la muerte, recogido por sendas escrituras talmúdicas y jeroglíficas, era un objeto noble de   absorción por los innumerables poros de su magna esponjosidad, que cuales agujeros móviles suspendidos de las puntas tentaculares de una estrella de mar  majestuosa, se hiciera con todo lo sorbible de la mundanalidad.

El ciudadano esponjista no llegó a crear escuela en sus ires y venires por las grandes avenidas de la vida y por los sórdidos callejones de los barrios bajos de todas las ciudades hipócritas y escondedoras de sus trapos sucios y lacras desencajadas del orbe. Él, o ella, o ello, esponja de profesión y dedicación quería hacerse con todo, con las comas, con las brisas, con las caras, con las invitaciones y con los piscolabis de los vernissages, de las bodas, de los cumples de los niños en el Macdonalds del barrio. Sus atrevimientos eran consentidos por una sociedad comprensiva y puritana, pero en el fondo misericordiosa y humana con los traperos malolientes o atados de sus pajaritas nauseabundas para contrarrestar la imagen desastrada de la repugnancias, que pese a todo cometía una función vital constrictiva y reeducativa, en tanto que cumplían en sustitución la función repulsiva a falta del clásico tipejo del hombre del saco o del de la gabardina. Tanto el uno como el otro hicieron sendos estragos en la cultura del nacionalsocialismo y sumieron en las tinieblas satánicas a más de un niño crédulo, convencido de que iba a ser devorado por unas fauces apestosas tras ser encerrado en un saco de esparto rasposo y  desollaron las fantasías etéreas as más de una niña columpiada  en los príncipes anglófonos de ropajes aterciopelados. Desgraciadamente para el intelecto, las amenazas de los cacos malefacios y de los hombres -leyenda que venían a llevarse niños, a habían sido superados por las tiras de los tebeos o por la canción compendiadora  serratiana. Las generaciones habían ido configurando un  estado de gracia infantil donde la predominancia de la dictadura y de la insolencia, no auguraban demasiados proyectos futuros .Los papás y las mamás autoorganizados militarmente en las asociaciones de padres de alumnos veían retroceder sus posiciones los bastiones de la perdición ante las avalanchas de los niños asesino (un correlato inverso de los niños echados a los cubos de basura en una coexistencia forzosa de generaciones en que podía valer todo. En ese con texto si alguien no tenía aliados poderosos eran los adultos, puesto que los infantes puesto que contaban con todo el futuro, después de tantas repeticiones obsesivoides del “vosotros sois el  futuro”, se sabían pequeños reyes capaces de arremeter contra todo obstáculo. evidentemente la cárcel británica para niños en experimentación no suponía ningún disuasorio. En particular desde que las criaturadas eran aceptadas en  todos los salones, incluidos los parlamentarios, a los que podrían ir a exponer sus quejas y hacer despliegue oportuno de insultería sin que nadie pudiera hacer nada. Obviamente las criaturadas postmodernas venían a demostrar el fracaso total y definitivo de  todos los programas didactas de grandes pedagogos a cual mejor, creyéndose cada uno superior al anterior en las artes y las lides de cómo conseguir intereses por el aprender del aprender: frase chula entre pocas, que no tuvo mejor suerte que los sloganes procedentes. Obviamente los críos no estaban para aprender las chorradas de los padres, que no hicieron  más adelantos, a su vez que los abuelos, salvo por tecnologizar las formas y fórmulas urbanas, y desplegar mas recursos artísticos y  modales en el hacer ordinario. Ante el panorama heredado las nuevas generaciones sino con uso de razón sí con abuso de patada, ya no necesitaban ni ambicionar la muerte del padre o la cópula con la madre, ni ganar expedientes de matrículas honoríficas para  prodigar babas paternas; les bastaba la vida sensorial: la bofetada al aguafiestas y el reflejo para eludir el puñetazo dirigido a las propias narices. En eso consistía toda la filosofía existencial., en pegar antes y saber eludir después, es decir en tirar la piedra y esconder la mano. Ante esta alborotada criminalidad en potencia, un personaje de shock y de impacto como el esponjoso man, capacidad de sorberlo todo, deglutir lo orgánico tanto como lo inorgánico, y presenciar desde la contraimpolutidad su presencia de espantamoscas, venía como anillo al dedo, a las muchedumbres ciudadanas de las clases medias destrozadas por tanto conflicto intergeneracional y con ostentosas unidades familiares desestructuradas. Puesto que todas las propuestas de psicología avanzada habían demostrado las limitaciones de su alcance, ¿porqué no acudir a una opción  o recurso  cinematográfico pero de veredad, o al clásico rol del revientapelotas? Para eso el esponjoso tenía todos los méritos. Daba miedo verle, sabía de todo, tenía mas lenguaracidad que nadie, podía cansar a cualquier pequemonstruo y por si todoeso fuera poco, podía cascar dos cráneos como nueces para intervenir en sus triquiñuelas y reconectar la formación reticular o actualizar una comisurotomía sterryana. A cambio, podía acceder a todos los archivos del orbe y sentarse en todas las mesas y salones privados de las casas de lujo y además sin avisar. Era como el tío pobre de cada familia  o el tío Pepe de los lingotazos vitícolas que podía presentarse en cualquier momento y sentarse a la mesa para el cual habia permanentemente preparado un servicio.Era recibido como un santa Clous en versión de bolsillo y en lugaar de ir pintado de rojo y con barbas blancas, venía con barbas negro-ralas y empapelado hasta el ultimo centímetreo cuadrado con los periodicuchos y revistas recicladas del día. Evidentemente sus saberes papelario le impedían hacer preguntas y desde el primer momento de cualquier tertulia en la q. entrara se convertía en un hablador incontenible con tanta facilidad para amonestar a los pequeños con discursos moralejos como enfríar a los padres con su sapiencia marmórea que iba desde las predicciones metereológicas a las tablas de multiplicar de numeros  enteros bajo raíces cúbicas. Su cometido social ,el de espantaniños (una vez que acabara con todas las moscas del verano)no impidió que pronto se convirtiera en el personaje público numero uno y más singular. Todas las criauturas,desde las sanguinarias a las expertas en ponzoñas mortuantes sin dejar rastro en autopsias de sus víctimas, se pirraban por tenerlo cerca y escucharle las mil y una aventuras que contaba. Su nuevo nombre colocado por el decanato de las asociaciones de padres y madres amargadas,el de SponjoShock,mas americanizado y presentable en soiciedad que el latinísimo Esponjocívic, no conseguía producir más miedo que el gato Jerry  a los ratones de Disney o Batman de vacaciones, o el hombre máscara aplastandose por los suelos. Sponjoshock seguia con sus habituales prácticas diarias de esquinero y vagabundo y en particular de absorvedor de todo dato existente. Su filosofía antimalthiusiana le impedía ser uno más para contrarrestar en la medida de sus posibilidades del número creciente poblacional y se decía a sí mismo el uno menos, con ánimo de engañar a estadistas y pasar desapercibido como unidad en cualquier estadística que quisiera cazarlo. Con ello había diseñado una pantalla invisible para pasar  por missing consistente en una mueca oligofrénica que hacia retirar miradas y mucho más saludos. Cuando, por el contrario estaba con sincronía comunicativa, esgrimía una sonrisa marxiana hasta el punto en que más de uno lo saludaba con el apodo cariñoso de Grouchito. Puesto que vivía sin dinero, su cometido social lo hacía de gorra y la gentileza de ser el único hombre de acceso a todas partes, lo tomaba más que como una contraprestación, como una gentileza práctica de la ciudad hacía su persona, que en lugar de cargarle con una hipócrita llave de la ciudad, le permitía ser el visitante esperado, a pesar de las resistencias de los vecinos de más lux, un tanto aterrados por tener que compartir charla y café con un nauseabundo como él.en todo caso a efectos prácticos en sus bolsillos descosidos no precisaba llevar ningún llavvero. El tiempo se encargó de demostrar los resultados. Como hablador a domicilio se convirtió en el personaje selecto y complementario de unas familiares nucleares torcidas y descontentas, tanto por falta de abuelos en las mesas (por defunciones prematuras, asesinatos por cobrar herencias, o internamientos en las residencias de las hermanitas de los pobres-las clases medias siempr suse se comnsideran pobres parsa estosmenesteres-)como por la falta de leyendas.Sponjoshock hacia de abuelo en funciones o de tío de la américana icariana o en todo caso de sujeto-leyenda capaz de explicar novedades increíbñles pero con habilidades tan versátiles que dejaban con la boca abierta a los criajos.

Claro edsto tenia sus aplicaciones prácticas.Un crío violento ,torrefacto y aturdidor con la boca abierta permitía desde alimentarlo como a una oca de engorde con embudo y mazo de mortero para introducir las sustancias del crecimiento, hasta hacerle creer la importancia majestuosa de seguir los pasos de los adultos ycontribuir a la sociedad para el bien privado de los incrmentos ganancioales,como futuras plantillas de ingenieros, profesores o poñíticos, cualquier cosa que no fuera obreros, paletas o invertidos. Sponjoxhock que no dejaba de ser un revolucionario por sus departiciones con los marinos del Cromstad y un erudito idealista por sus litronas licoreras zampadas con Heminway, estaba en contra de ingenierías de la vida y profesionalizaciones para hacer de aquellos malvados unos personajes de provecho. Al fin y al cabo a cada cual le tocaba cumplir su cometido de  divino y la cita con su destino trágico fuera el que fuera. Desde honrado padre de familia y trabajador a homicida psicópata de mueretes coleccionadas en serie. Todo el mundo acababa siendo un especialista en algo.El mismo lo habíasido, no ya por que la asociación de los adultos le hubiera contratado para una función disuasoriua para los enanos.De hecho antes de ser retomado en sociedad como figura insigne y ponerla en práctica como la de didacta avanzado yahabia devenido en especiañlista de espacios por su esquinareidad territorial y usofructuario de informaciones aleatorias, por su paso por el mundo moderno del grafo y de las pantallas. Como pozo negro de saber, se ve´ñia obligado a rentabilizar todas sus colecciones de papelajos y de frases memorizadas, por lo que cuando le daba la venada se ponía a declamar un pedazo de Los pazos de Ulloa o partes de la constitución  de Jefferson. Evidentemente no pasaba de una prototipicalidad de loco de atar que habla solo en la calle o en el andén del metro o a un semáforo en ámbar.pero algun estuidoso de la psicología social no quiso pasarlo por alto como posible engendro de inv estigación con que ganar un Nobel o al menos un Cervantes, y tomó notas escondido en un hide en suys inmediaciones para comprobar exhaustivamente quye sus citas, sus l´ñexicos, sus dichos, sus fórmulas y sus redichos, obedecían realmente a una lógica imperativa  y a miles de horas dedicadas al archivo nacional de varias patrias suyas,adremçás de chupar dimes y directes de variaqs charlas de café de paisanos y enemiugos por las tarbenas de media europa laica y parte del magrheb hasta la propia jaima del propipo Gadhafi. RSpontjoxhock había venido a hacer un cometido al mundo de las existencias y de los espectros, saber un punto más de todo y para ello no escatimó en horas ni en  cálculños ni en soililoquios.Puesto que necesitaba encointrarse a sí mismo en el piunto de los saberes, recitaba sus lecciones y ocurrencias y no dejaba de hacerlo por sorprenida que se encontrara la gente.Si le había tocado vivir en un ,mundo de reprimidos no tenía la culpa y dejaba a rienda su suelta la solemnidad imaginaria de sus locuras que no eran pocas. Todo ello lo hundió en una etapa de su vida en los fangos de las miserias varias de los que no triunfaran, pero en otra ´peoca-mira por donde- lo elevó a los ´cénits donde no solo los triunfadores habían llegtado sino que adem´ñas se matasban para querdarse solidamente posicionados en los lugares. El,sin tantos cálculos, ya contaba coin un busto de bronce y hormigón de corte chillón y chilliadiano en la plaza del ayuntamiento y seguía sin tener ninguna cuenta bancaria a su nombre. No era precisamente el modelo a seguir,pero sí un modelo armado a la medida de losrevulsivbo,s o oeso al menos era lo que creían alcaqldes y alcaldables, y jefes de casinos y acionistas en alza. Pronto tuvieron q reconocer su error por un tipo que empezó a tener una corte socrática a su pesar, por el solo influjo del discurso de sus leyendas  y vomiteras verbales. La criaturada en lugar de fenecer ensombrecida por los improperios y amenzas inquisitoriales de su espantador, pasó a ser una versión europeizxada de la intifada palestina, que aprendió el manejo delas hondas y recuperó la fórmula del cóctel molotov sacada del petit Larousse,para arremeter primero contra papás y hermanos cursi y después seguir contra guardias urbanas, civiles y nacionales, para pasar a proyectos de mas envergadura y acabar con  los desastrosos planes de urbanismo y las politicas de impuestos. Treas su asalto a los palacios de Hacienda. La criaturada empezó a tomarse en serio por la Interpol que en un conflicto de competencias con la Unicef,consiguiói desbancarla para imponer el principio de mano dura y el colgajo en las entradas y salidas dela ciudad a niños vivos rebeldes metidos en jaula para alimentos de pájaras y miradas sádicas de ancianos ávidos de taxidermizaciones de nueva ola. Los infortunados que cayeron en tal horror serían las primeras víctimas del Criator-terror,así nominado por la prensa post-lúdica y los pèriodistas pre-claros. Los niños y niñas de los nuevos ejércitos no solo se vengaron comiendose crudos a los estudiantes de lasd academias de policía,sino perfeccionando mortíferos venenos para últimos platos a los que estaban ‘plenarios familiares en esrtúpidos festejos. Los sociólogos durkheimianos hablaron del reinoanómico y de la vuyelkta al tribalismo olvidando que no habían precedentes ni en la propia especie ni en otras, De hecho no era nada normal quelos niños se organizaran para acabar con sus padres.se conocían eso sí secuencias salamandrinas de guerras fetales entre hermanos, pero no de hijos engullidores de padres.eso solo podías pasar en la raza humana, pero no de cualuiqer manera, sino a partir del momento en que los críos ya habian alcanzado unacierta autonom´ñia física pudiendo pasar de ser  nulkidades dependientes sin un yo propio, a individuos fuertes y poderosos escaladores de un verdadero ejército social. Por supuesto la responsabilikdad de todo fue achacada a spontjopShock por animar a los renacuajos a seguir pasos de independenia y de vida callejera sin más arrestos que lo piuesto, la mente y la memoría histórica. Pero eso en hoinor a la verdad no era cierto.El rol esponja choque no era más que el de recordar con su presencia desgarbada de antihéroe y antimoda que el destino de los rebeldes y de los desintegrados no podía ser otro que el dé él,m con su gabardina apedazado y su saco de arpillera con olor a gatos muertos. Pero esa imagen en lugar de causar estragos en las manipulables mentes infantes,causó  sdignmos de admirqación e himnos del estilo comandante cheGuevara.  En el fondo de larealidad patética de tanta mortandad, hijos envenedadores de padres y padres buscando soluciones con niños clónicos sacados de la noivela los niños de Brasil, sponjoshock remalía sus interioridades pancreáticas con todo el panorama noticiable.el seguro de no ser el pater de nada, se sintió colmado por el título  el sócrates de los niños infames, y para nada se le hacía grande ni resultabsa bochornoso.

Pasar de ser nadie a ser  rey de la infamia le pareció algo magno y estupendo. Pero como todas las historias acaban mal para los rebeldes, esta no iba a ser una edxcepción y los yanquees méteseentodo que ya tenian experiencias parecidas al otro lado del atlántico, vinieron con sus marines y sus robots alumínicos para acabar con la insurrección de Criator-Terror y tras ajusticiar a cienmil a pesar de los lagrimeos paternos, celebró un juicio por todo lo alto para el ciudadano esponja al que condenó cicutariamente a su autoextinción.Voces juristas de todo el firmamento hbablaron a favor de su viuda y su perdón, pero él mas astutoto que nadie y cansado de viuvir entre tanta mojigatería  y ascos varios, argumentó con lógica quineana que la mejor opciónpara él era la extinción como conjunto orgánico,deseoso de pasar a la vida de las cenizas inorgánicas., en la que con toda seguridad le iría mejor.

 

 

Texto experimental: trabajado espontaneamente sin ninguna clase de idea previa pero sí con el criterio de ir incorporando ideas tomadas de un dossier de folletos en espera de pre-eliminables, como lugfar de reeciclaje de datos antes de ser echados al cubo de la busaura, e irlos incoporando desde la improvisación. Cerdanyola/dptx 98V05.

 

 

 

 

Un cientifico de clausura

Un científico de clausura. (Los inventos de Von Hepper/Los inventos de un sabio)

 

 

El profesor Von Hepper dotado de un dilatado curriculum experimental   Formaba parte del eslógan de que la sabiduria depende de un diez por ciento de genialidad y un noventa por ciento de método y disciplina. Para mantener  sus cometidos, contaba  con un impresionante laboratorio en el pabellón anexo a su rica mansión que a ratos estaba ubicada en la alemania bávara y a ratos en la humeda Escocia en unas piruetas circenses de  desintegración-elevación-recuperacion reubicada de materiales dealto tonelaje. veneficiado por becas de prestigiosas universidades y en parte por su propia autofinanciación.No tenía problemas de dinero.en realidad no sabía para que servía o no sabía que hacer con él y le estorbaba. Ya antes de la suma aportada por la concesión del Nobel hubo acumulado una poderosa cifra que le tenia la vida garantizada en el mayor de los desahogos. También, de tanto en tanto, cada lustro más o menos sorprendía al  mundo y a la comunidad científica con sus poderosos descubrimientos. A él se debían la pantalla de sincretización telepática, el acelerador de crecimiento vegetativo, el reestabilizador de ozono estratosférico y la dietética pránica, además de lo que habia causado mas furor en el mercado popular  el orgasmátic, asequible  para cualquier poder adquisitivo., que solventaba frigideces e impotencias en pocas sesiones.

El profesor Von Hepper se mantuvo fiel a su programa de trabajo por espacio de treinta años.Diariamente y sin fallar un solo día cumplía escrupulosamente su programa de investigación con un dechado de constancia y de disciplina personales a prueba de toda presión. Para ello contaba con un impresionante laboratorio en el pabellón anexo a su rica mansión en las afueras llanas de Munich, costeado parcialmente por becas de prestigiosas universidades europeas, entre las que no faltaba la Pompeu Fabra.Ellas se beneficiaban,ya que de tanto en tanto, cada lustro a lo más, el profesor sorprendía al mundo con sus poderosos descubrimientos. A decir verdad era menos lo que aportaba de lo que la prensa se hacía eco. En efecto después de un siglo de persecuciones periodísticas de las actuaciones circenses de famosos y políticos, los papparazzi menguaron ostensiblemente tras la muerte por velocidad temeraria y por acoso de ellos de Ladi Di  en París, los flash-ametrelleantes inclinaron sus atenciones hacía una parte de la sociedad habitualmente marginada de la atención pública, pero era la que mas trabajaba por el bien humanitario. En realidad nadie podía poner en duda que dentro de un científico reposaba un apacible filántropo.

A Von Hepper se le debía “la pantalla de sincretización telepática”, el “acelerador nuclear de crecimiento vegetativo”, el”reestabilizador del ozono de altura” y la “dieta pránica”.De hecho él era el primero en considerar que todo eso eran bagatelas y sus esfuerzos fundamentales estaban orientados a algo más mgnánimo: el Deseocristalizador: un mecanismo de proceso instantáneo para la materialización de determinadas ideas por una excitación de deseo intenso.Ese sería el aparato que realmente revolucionaría la cultura de todos los tiempos y pondría un brillo especial a la historia de los humanos, que al fin sería tenida en cuenta por otros galácticos, que sin duda  iban mas adelantados en los paseos espaciales y en el modo de habitar los mundos.

Había ya concebido tal pretensión en sus años estudiantiles cuando la presión sanguínea en las venas y la piel tersa sobre los muslos,son resueltas aliadas para enfrentarse a los entornos, y en especial cuando se veía calabaceado por chicas 10 que no deparaban en su física,desadornado por unas gafas con culos de botellas por cristales y una boca babosa, producto de algún circuito  necrosado anóxicamente a la hora de nacer. Esos datos de perfil fisiológico que lo recomendaron para  no ser visto en público, le darían la claves para la configuración de su tenacidad y su personalidad altamente creativa y entregada.

Evidentemente tuvo desde sus albores, como cualquier otro utopista, innumerables detractores, pero pronto empezó a publicar sus trabajos en las revistas científicas y su nombre iría haciéndose un espacio de referencia, no mucho más distante que el de Asimov, aunque demasiado tocado por las influencias de las literaturas ficciosas.Nunca, ninguno de sus consultores, ni uno solo, le animaron a trabajar  en tan descabellado proyecto.Le habían llegado a insultar diciéndole que pretender convertir deseos en materia era un solemne desprecio a las leyes de la Física. Pero como buen observador de los detalles, es decir de lo invisible para otros, el sabía y le constaba con máxima claridad que innumerables energías flotantes solo esperaban intactas a  ser almacenadas para tener expresiones tangibles y polidimensionales.Todo era cuestión de cambiar la frecuencia molecular y a tal cambio dedicaba docenas de horas seguidas sin cambiar apenas de postura corporal en su gabinete de reflexiones, a fórmulas, cálculos, numeraciones y de vez en cuando a pequeñas chispas por contactos inter-elementales, de cuyos resultados dependía la salvación de las almas y de las anatomías de sus congéneres. Cual verdadero alquimista posmoderno dejaba a un lado la lectura delas críticas que pudiera recibir y por supuesto ponía el teléfono en cuarentena sin contestarlo inmediatamente después de la publicación de alguno de sus trabajos que levantaban iras y fístulas en las posaderas más insignes de la comunidad científica.

Ninguno de sus argumentos era aceptado y solo veían en él a un continuador de la propuesta del  soma de  Aldous Huxley cuya ingestión´ bastaba para la felicidad. El exceso de presión de colegas y amigos es lo que lo fue convirtiendo en un inveterado analista en solitario dejando de confiar sus intuiciones en la privacía personal a sus allegados. Por supuesto alimentaba una relación cordial con ellos y de hecho sus publicaciones siempre iban dirigidas tácitamente a todos y expresa y nominalmente a algunos a modo de dedicatoria y de contracrítica cuando no de sátira.Seguía atribuyéndose ua identificación al gremio y en el fondo se sabía continuador de los más grandes:De Ptolomeo a Newton.Pero esa pertenencia al grupo social, con más caché que ningún otro (de hecho los científicos son los paters del avance y los verdaderos aventureros y exploradores del mundo de todos.son los que tras tentar los primeros pasos,el grueso de los humanos los siguen con el camino marcado, aunque luego no siempre estos le haga suficientes reconocimientos o ni siquiera se acuerden de la autoría de los descubrimientos)aunque se sentía algo lejos de las discordancias y las menudencias competitivas. Como un fuera de serie reputado, había declinado asistir incluso en un par de ocasiones a homenajes de alta alcurnia que le daban honores, placa y premio en metálico por haber descubierto el “acelerador orgasmático” y el “concentracionador”. Para el primero se libró de la asistencia enviando en su lugar a una secretaria que contrató expresamente para el evento.Esta  transmitió sus palabras de agradecimiento y explicó a los concurrentes su propia experiencia profesional con el tema (Hepper la localizó de esquinera en la V Avenida) y para el segundo homenaje envió un robot que se desplazó autónomamente desde su mansión hasta el palacio de congresos donde fue celebrando, debiendo tomar para ello,tres taxis y un avión a la ida. El aparato había sido programado para responder a todas las preguntas y corresponder adecuadamente a la presentación de su maestro de ceremonias.El robot  encandiló al personal dejandolo tan espectado que dudó en si el verdadero motivo de la efemérides era el del aparato que permitía altas dosis de concentración en  los momentos cumbre de la vida, lo cual permitía tomar las resoluciones más inteligentes y acertadas, o el del aparato móvil y autoregulado que podía cruzar medio país y hacerse valer para llegar de un punto a otro sin dificultades y además contestar como un ser inteligente a todo lo que se le planteara.

En realidad la pertenencia a la erudita casta de los sabios y al reducido y estimable grupo de la vanguardia del Pensamiento lo dejaba en ocasiones deshilvanado (es decir, descircuitado) cuando tenía que soportar festines y postines hipocritíneos de los altos standing -y fregados-en los que se había visto obligado acudir por sus condiciones de avanzado y rasgador.Saberse perteneciente a la privilegiada casta de los que más sabían lo traía de bólit siendo su opinión convocada aquí y allá por unas abigarradas huestes de seguidores mediocres. Para tales efemérides éticamente se sabía desplazado porque cualquier observador básico y francotirador podía decir los teoremas que él enunciaba con la misma facilidad que Arguiñano daba recetas culinarias. Para armarse de valor ante ruedas de prensa o ruedas de olor humano con preguntas solapadas una encima de la otra, debía echar antes una oejada a los innumerables diplomas y títulos acumulados torcidamente en las paredes y cajones de su despacho.Esa panorámica persuasiva le animaba a continuar.Si docenas de universidades lo habían investido y destacado, es que o el mundo era más estúpido de lo que se reconocía, o efectivamente él lo ilustraba desde su iluminismo anticipado. La verdad es que víctima de su ego no búdico  el ser dignificado por tantas ilustrísimas, lo hacía sentir más seguro con sus investigaciones y con lo que se traía encima.Los avistamientos fugaces de sus currículums los convertía psíquicamente en acompañamientos auxiliares menores para sentirse seguro en su puesto de adelantado de la humanidad.De no hacerlo tendía fácilmente a olvidarse de quien era y que pintaba con fórmulas y cálculos abstraído en su locura privada tildada de genialidad y aparentemente no pasaba de ser un esquizofrénico sumido en brote delírico.Ni él mismo daba un chavo por su actividad y sin ser enmarcado por algún glosador en una presentación peculiar, cualquiera lo confundía con un indigente desgreñado colado por error en una recepción de destacados. Su exigüidad era tan notoria que incluso los homenajes periódicos de los que era objeto le resultaban bochornosos, y a los que asistía -por no pode eludirlos- le abofeteaban dramática su alma de hombre de clausura. Ya que se definía a sí mismo como un cartujo con probetas, microscopio y cerebro.

De hecho cada vez que le tocaba ir a una recepción suntuosa para recoger un premio o incluso para presentar a un colega, acababa por hacerlo pero a regañadientes. Una vez allí se sentía como un hipopótamo en una caja de cerillas, instalado inconfortable y penosamente en el acontecimiento de etiqueta.siempre era una ocasión para ver a unos y a otros y ponerse al día de los nuevos difuntos de su promoción (a partir de cierta edad uno recibe más noticias de muerte que de vida)y estar al corriente de quien quería plagiar qué.Caracterizado por su sobriedad no decía dos palabras cuando podía mantener el discurso con una y en particular trataba de no filtrar nada que pudiera permitir a un investigador joven y codicioso mangarle su trabajo.Pero paradójicamente no tenía ningún obstáculo en dar pelos y señales de la fase en la que estaba de su investigación cuando todos los datos que decía se convertía en un reto de intelectualidad para sus oidores, seguro de que nadie lo alcanzaría en la fase de logro en la que se hallaba. El vivía enteramente para sus análisis, y todo lo demás, incluidas las personas y las caras movientes, no eran sino parte del mobiliario o del decorado.Con su flemática actitud podía estar implícitamente ninguneando a todo un salón repleto de admiradores suyos.Todavía se recordaba como en cierta ocasión a la hora de pronunciar su discurso ante un atril y en un lugar destacado por cierto premio que ya no recordaba cual, al olvidar sus anteojos, dijo de irlos a buscar.Regresó tres horas después para seguir con su tarea que ejecutó frente al personal de restauración , (ya que los comensales se habían largado seguros de quedar plantados por las excentricidades de Von Pepper )que quedaron entusiasmados.

Su universo y paz se hallaba entre los recintos de su pabellón de estudios.Ahí sin discusión encontraba las mas altas cotas de placer y satisfacciones.Absorto en sus pesquisas podía pasarse días enteros sin salir de sus habitáculos, reduciendo su contacto con el mundo exterior  a los escasos diálogos con sus ayudantes.Obviamente ni conectaba la televisión ni la radio ni leía los periódicas para no distraer su mente con vulgares pérdidas de tiempo por noticias que no merecían su consideración.A pesar de estar en el centro de Manhattan vivía de espaldas al mundo,aunque el mundo no viviera de espaldas a él. Tanta clausura le había llevado a batir récords de permanencia de encierro superiores a los que otros hombres cumplían en prisiones por penas menores. Su piel fue tomando la forma de una patina postiza y una despigmentación cuya translucidez sugerían antes la presencia de un fantasma  de castillo  inglés que un individuo cárnico.

Evidentemente le traía sin cuidado lo que pasara en la calle y cual era el curso de la última guerra armada.Le parecía absurdo estar atento al seguimiento de unos mismos sucesos, trazar un mismo recorrido saludándose con las mismas personas o ver la misma vegetación.Odiaba profundamente estas rutinas y en lugar de ellas prefería las suyas:las de un número limitado de movimientos corporales en forma de triángulo con ele apoyada en el ángulo superior que le daban 6 puntos diferenciados en el espacio: El despacho con atril de estudio, las estanterías de libros de 6 metros de altitud con escalera de aluminio corredera (propiamente la base de la Ele),Los archivadores con expedientes acumulados en las últimas décadas con papel de una clase que ya no se fabricaba; el ordenador con doble pantalla de 16 pulgadas y capacidad de trabajar con una docena de ventanas abiertas al mismo tiempo, el lugar de sus abluciones y  residuaciones metabólicas y el pupitre donde encontraba su azafata alimentaria.Tenía tan claro su modus vivendi, que todos los abastecimientos  necesarios tanto de la mansión como de sus  trabajos eran enviados por encargo y solo se limitaba a ordenar los pedidos de año en año, pues los asuntos domésticos no los quería tomar bajo su control. A un ayudante mayordomo y secretario le presentabas el reto de que lo timara astutamente con el presupuesto asignado para mantenimientos.No le importaba en lo más mínimo, y ciertamente el mayordomo acabaría comprándose la mansión vecina con los ahorros y extras obtenidos gracias a los despistes de su señor.Una vez vecinos Von Hepper lo trataría con los honores de rico triunfador sin importarle ni recordar que lo había sido a costa de ´él en persona. Ya le iba bien: El sabio protegía su cerebro a temas mas vitales para lo universal que malgastar su energía en temas de lo profano. si aceptaba contratar a alguien para lo segundo a cabio de quedar a salvo de las actividades mecánicas, lo justo es que quien las hiciera se sintiera discriminado y ultrajado y en contrapartida quisiera compensarse no dudando en llegar al robo.

Por eso  desde mucho tiempo atrás se había fornido de un secretario para los asuntos domésticos e internos (igualmente para la cocina).se trataba del correctísimo y servil Mantra Bouchenack, un magrebí que llevaba al servicio de la casa durante bastantes años y cuyo currículum previo daba fe de su experiencia en tratar con locos sabios o genios excéntricos.Von Hepper solo-posiblemente habría muerto de inanición,de frío o de hambre,.sumido en sus cálculos infinitesimales e hipnotizado por las imágenes de su  microscopio electrónico.sin Bouchenack, Hepper no sería nada.Sin aquél no sería éste. Claro que Von Hepper no solo era un sabio sino que además tenía fama de tal. Incluso se cuenta, que poder delante de su mansión cuando pasaban los autobuses turísticos, los guías informaban de que entre aquellas paredes palpitaba una de las conciencias universales más lúcidas, añadiendo el tipo de comida que su secretario doméstico preparaba y las horas en que comía el ilustre cerebro gris. Los japonesitos aprovechaban la circunstancia para disparar sus cámaras contra el vetusto edificio. Por supuesto Von Hepper no atendía a su notoriedad y era desconocedor de que su residencia fuera incluida en los circuitos turísticos de la zona.De haberlo sabido ,poco le habría importado que su nombre y su celebridad  fueran explotadas comercialmente por agendas de viajes y tours operators,escasos de imaginación y de recursos culturales que se veían obligados a usar su nombre y su leyenda como fetiche comercial.quien si estaba al tanto de esos paseos autobuseros (algunos de los cuales paraban para que su carga humana se apeara y tocara la cancela,consiguiera mejores tomas fotográficas o se llevara una  porción de tierra de su jardín,arañada insolentemente desde fuera)era el sagaz Mantra, que desde los ventanales se solazaba como si fueran su palco mirando los índices de estupidez del turista medio. El practicaba su antigimnasia particular haciéndoles mamipipas,cortes de manga o caras grotescas, lo cual excitaba enormemente a los pasajeros que derrochaban carretes enteros, posiblemente confundiéndolo con el propio Von Hepper,dado su parecido en la edad y en el físico (después de 20 años viviendo juntos dos personas acaban pareciéndose). Pero Hepper en las horas de los paseos de los turistas solía estar acatacumbado en lo más recóndito de la casa, inventando la nueva fórmula de la temporada, o la nueva teoría con que deslumbrar a todos los metodólogos de la ciencia, hasta a la propia Catwright. Por su parte, Mantra,devoto de la casa y de Von Hepper, desde la lengua burladora einsteniana se sabía con ala ilusión de todos los protocolos rotos y el derecho a la locura. Practicante de ella,se limitaba a tomarse la vida como un motivo para el escarnio. A pesar de su rol subsidiario no se sentía para nada inferior a  quien le pagaba.Cierto que el currículum de Von Hepper no tenía parangón:ya desde joven se había doctorado con las mejores calificaciones, a las que aparentemente accedía con facilidad.su inteligencia-fuera de lo común- hacían que captara cualquier explicación tan pronto-o antes de que- fuera expuesta.En esa habilidad perceptiva fundaba la fuente de su placer.Siempre había sido así, incluso desde antes de acudir a la universidad, cuando todavía debutaba en una High school, prefería pasarse los domingos jugando con un ajedrez electrónico o leyendo libros, que  no aguantando el tostón de las salidas de sus amigos o tratando de descubrir que había debajo de las faldas de las chicas. su perfil era  y había sido, exactamente y nada más y nada menos, que el indicado para ser quien era:el más aureado científico de su promoción y  de la última parte de su siglo.

Tal impresionante memoria de vida no le hizo nunca perder el sueño a Bouchenack. el mayordomo más electo de entre los mayordomos y el mejor de su especie. Alguien dispuesto a todo: desde atender al lechero a ir a recoger en nombre de Von Hepper algún premio en  alguna academia ilustre de las ciencias. Bouchenack no necesitaba otro universo personal que el de satelizar en torno a Von Hepper.Por eso, podía pasar meses sin salir de la mansión,tomando dosis calculadas de tiempo en el solarium o paseando alrededor del patio para el cuidado de las plantas, con tendencias asalvajadas.El verdadero mundo no es el que estaba desde la calle hacía más allá,sino desde  la puerta de entrada hacía el interior. Como sirviente era un abnegado y como colaborador de genios,era el mejor y más eficientísimo.Hasta el punto que el redactado de notas científicas a limpio le era encargado, lo cual le dio una formación descomunal.Esto,para  un hombre perseguido por algún frente islámico fundamentalista y una pandilla de jomeinistas que quisieron trincarlo en su juventud arábiga,era una alta condecoración. en sus interiores impíos y antimahometanos,se sabía superior al patrón por el que justificaba sus días y aquél como todo personaje célebre tenía sus amigos y detractores encontrando en Mantra a uno de sus más insignes sibilinos. Von Hepper lo sabía ,pero economista de su tiempo y negado a toda gratuidad a causas nefastas incluidas las justas y aunque se tratara de sus propios intereses, prescindía totalmente de las envidias o polémicas que suscitara y su mejor política era no responderlas, viviendo descaradamente de espaldas al mundo y a las cochabambas que se pudieran hacer a su cargo.Carecía de tiempo  para esto.Incluso para seguir los periódicos y las notas de sociedad. Incluso para ponerse al día de las triquiñuelas de su inagotable mayordomo, que le constaba le hacía vudú en secreto en la buhardilla que tenía asignada como sus aposentos, y donde jamás ponía los pies el sabio. al fin y al cabo tenía a Bouchenack por su estimable  y este le entregaba diariamente, sin fallar un solo dia en todos los últimos 2o años que lo tenía contratado, los periódicos debidamente le´nidos como previa y subrayados los textos de relevancia para los intereses del claustrocientífico. Ciertamente leía sobre un puñado de selecciones.veía pues al mundo por la ventana que su secretario le abría con las convenientes rotulaciones con tinta fosforescente.Cinco años atrás le había instruido acerca de los temas que debía seleccionar y el modo de hacerlo, y tanto el uno como el otro se entendieron a la perfección en el modus operandi.Bouchenack no se apartó jamás un milímetro de las instrucciones, ni siquiera en el cambio de colores, puesto que cada color obedecía a un gradiente en importancia del contenido noticiado:el amarillo para la vulgaridad, el verde para los acontecimientos de progreso, el azul para los sucesos luctuosos, el rosado para las noticias del afecto y las efemérides de sociedad y el rojo para los conflictos.Con la gama de colores a emplear el genio detectaba rápidamente el valor de cada noticia y el tiempo asignable a cada una o parte de una.De ese modo,leyendo poco se hacía una panorámica suficiente de los cambios mundanos. Puesto que  Von Hepper no daba nuevas instrucciones y sus procedimientos eran tan ordenados como las saetas de un reloj, Mantra Bouchenack como pasatiempo extraordinario que pudo tentarle en su médula de manipulador, pensó en la posibilidad de ir introduciendo  paulatinamente un sesgo en las selecciones, remarcando  algo insignificativo dándole un valor superior.Al cabo de los años Von Hepper tenía una empanada mental acerca de protagonistas de la high society confundiendo toreros con ensayistas y  lógicos con  circenses. Pero esto carecía de importancia y en el fondo le complacía al genio ser engañado por su lacayo.cada mañana pues,Bouchenack recogía los periódicos del dia anterior y dejaba los del actual previamente subrayados y cuidadosamente doblados.tanto al dejarlos como al recogeros.en realidad dudaba de que el Von los desplegara.había un sitio para estas transacciones. y algunas veces por razones de vista cansada, Von se los hacía leer por Mantra,cuya voz de locutor bien modulada, lo extasiaba hasta dormirlo como un bebé mecido.Tal esmero en la devolución de los periódico le hizo dudar al mayordomo de una lectura real por su señor pero nunca se atrevió a entregárselos sin ser previamente subrayados,pero sí algunas veces dejó pelos y otras señales casi invisibles para comprobar si seguían allí tras la devolución.Puesto que Bouchenack no era ,hombre de calle ni de amistades y estaba tan metido en el caserón como la rata de laboratorio de su amo y patrón, encontraba un éxtasis privado en esa clase de entretenimientos detectivescos. A los que puso punto final el dia en que Von Hepper,le dijo con un guiño:

-parece que los maquinistas del doblaje de periódicos pierden cabellos a menudo. La degeneración epidérmica del proletariado está fuera de toda duda .

Bouchenack se quedó sin saber si el profesor bromeaba o sabía ya que él hacía pesquisas de este género el caso es que no volvió a repetirlas y siguió entregándole la media docena de diarios dia a dia,escrupulosamente doblados y con  las prelecturas  y sus coloreados de síntesis.

Von Hepper distribuía su tiempo así:

A las 7 de la mañana iniciaba su diurnidad tomando un desayuno corriente en 10 minutos del que no podía recordar a los 10 minutos siguientes, ni su sabor ni su contenido. Una pregunta acerca de ello lo podía frustrar notoriamente por constar que pasaba por el mundo como un protocolario de hábitos mecanizados hasta tal punto que dejaba de saborearlos como sensaciones y como actos de vida. si podía responder algo era debido a las instrucciones que recordaba haber dado unos años atrás a Bouchenack sobre los preparativos de la comida.Del salón comedor saltaba al laboratorio usando los pasadizos y el camino más largo para ello, aprovechando este desplazamiento como  el espacio gimnástico del día.De allí salía a las 11 en punto, hora mágica sin duda en la que un uno al lado de otro uno, algo tan simple podía transformar el universo. y se dirigía a su despacho a atender el voluminoso correo que recibía cada día.Era su gran momento de ocio. le complacía leer las banalidades y estupideces de las que era capaz hablar  el género humano y nunca se sorprendía lo suficiente,como no se excluían de ello,los cátedros y los doctores de las universidades más ilustres del planeta.Sin duda Von Hepper era un sarcástico por naturaleza y le sacaba partido a su superioridad cognitiva de mil maneras diferentes,llegando a la insolencia cuando en algunas respuestas se atrevía a encabezarlas con un “mi estimada cabeza de alcornoque: referente a su teoría expresada en la carta del día tal debo decirle que no da pié con bola.Y ello se lo voy a demostrar etc etc...”.Esas bajezas no solo le disminuyeron la correspondencia sino que además la incrementaron,creando un caso único de adicción masoquista para algunos corresponsales que necesitaban el mal trato del padre de la ciencia,para reaccionar frente al real delos misterios de la metodología y de la ontología.

En el despacho pasaba un par de horas enteras en las que iba dictando a un magnetófono lo esencial de las respuestas que luego el todo terreno del mayordomo pasaría a ordenador y ensobraría añadiendole la parte literaria de la paja oportuna.en ese aspecto hay que decir, que Mantra desarrolló su potencialidad creativa,añadiendo docenas de párrafos (en general muchos mas)a los esenciales dictados por  Von Hepper.A este no le importaba y e dejaba hacer sus florituras mientras respetara lo esencial de sus misivas.Mantra-de haberlo querido-podría haber desacreditado ante el mundo entero a Von Hepper, a no ser de que ya estaba suficientemente desacreditado en sus modales y formas y seguía siendo necesario para la economía occidental,como el sabio más austero y productivo de todos los conocidos, además del que contaba con un currículum´ interminable de méritos.todo lo contrario de otros mentecatos que vivían a costa de sus inflaciones y patums.

Tras el despacho, tanto la cena como la comida las consumía en el invernadero en épocas de calor y en un office anexo a la cocina en épocas de frío.El gran salón,no el pequeño salón de los desayunos, sino el gran salón con mesa larga de roble,solo lo usaba contadas veces al año.En cambio en el hivernadero se sentía acompañado por sus plantas, a las que recordaba de todas sus nombres (no de especie,sino de pila)y con las que platicaba mientras comía. Mantra que estaba de pie a su lado en posición de espera,asistía a la escena como un boato,seguro de que alguna clase de comunicación era posible entre vegetales y humanos, especialmente si el humano era Von Hepper.

A este se la traía floja que su mayordomo  estuviera como un pasmarote viendo como él  hablaba de Bergson con sus hortensias o de Sartre y Heidegger con sus gladiolos o llegaba a acercar fórmulas escritas en su pizarra digital de bolsillo a sus tulipanes para que le dieran la razón o se la quitaran. La verdad es como comensal era muy entretenido y habría ganado el primer premio de comicidad de haber convertido aquello en un guión cinematográfico. Puesto que la v vena nata de detective de Mantra no había quien se la quitara opinó que esto era fundamental como material documentado para la época y decidió grabarlo.Hizo docenas de horas de video en cinta de estos aconteceres.se trataba de verdaderas escenas buñuelescas, que guardó cuidadosamente para su posible comercialización en un futuro indeterminado. Pero Bouchenack era ante todo un caballero y consideraba que no podía permitirse tales licencias en vida del ilustre y que todo escarnio debería esperar a una moderada situación posmortem. Lo que no sabía es que Von Hepper,entre sus varias formulas había conseguido el elixir de la longevidad y sus lingotazos cada día en el laboratorio de preparados de gayuba lo destiesaban y lo hacían eterno. Por cada año pasado,Bouchenack tenía un año mas y Von Hepper uno menos.Un tiempo después,ya en el lecho de muerte -el de Bouchenack no el del sabio,este le preguntó: y ahora que estás a punto de irte, ¿medirás donde guardas los videos de mis conversaciones con las plantas¿ me gustaría verlos. Frase que dejó fulminado al mayordomo en un gesto de indicación del lugar (un altillo en su habitación).Ciertamente el sabio no solo era sabio sino que además era mago, o posiblemente por mago llegó a sabio más que por astuto y calculador.

tras la comida  cruzaba los grandes salones y pasillos por entre dos plantas y un montón de viejos óleos de sus antepasados que le contemplaban y ascendía a su habitación: un espacio tan grande como media cancha de un campo de tenis con chimenea, cuadros, sonido estereofónico y fantasmas , todo incluido.allí reposaba una supuesta siesta sumido en un dialogo complejo con su  inner psíquic        para reflotar  a las 4 con una energía de jugador de béisbol, que le permitía devolverse al desplazamiento por los pasadizos de la mansión, bajando antes que nada por una escalera de caracol a la que ni el propio Bouchenack con 20 años menos de edad se atrevería, por temor a romperse el crisma..El único contacto con el  aire y el sol del exterior se lo proporcionaba su ida al laboratorio que se hallaba en un pabellón adjunto y para lo cual debía cruzar una parte delos jardines.No tardaba más que un par de segundos que además hacía a la carrera como si de un fotofóbico se tratara. bastantes de las fotografías publicadas en revistas de famosos eran conseguidas en ese espacio de cruce,conseguidas por paparazzis moralejos y moralistas que aguantaban impertérritos su oportunidad para hacerse con la foto, que llegó a alcanzar un valor de venta de 1000 libras esterlinas. Este escaso contacto del sabio con los elementos de la madre naturaleza lo fue configurando como una especie de ciudadano del más allá o de protohomínido que las leyes biológicas permitían inexplicablemente continuar respirando.Bajo su piel traslúcida podían verse con meridiana claridad kms de arterias y venas, que serían el gozo para cualquier docente de anatomía.De hecho un profesor de instituto le había enviado una carta formal solicitándole el uso de su cadáver,una vez acontecido,para los torpes alumnos de su instituto que tanto les costaba hacerse una idea de la increíble máquina humana, en lugar de se embalsamado y expuesto en el nuevo Museo de los genios, que el clan de los Guggenheim  tenían en proyecto hacer.A tan original carta el sabio había respondido con un “sí acepto” a falta de otra alternativa más adecuada.Como rechazante de la incineración,m el enterramiento o la momificación, y como donante de órganos (con su solo cuerpo podría llevar la calma a una docena de individuos cuando menos)opinaba que su mejor sitio era el de seguir de cuerpo presente en las aulas como firme vestigio de la inteligencia moderna.Lo que no imaginaba Von Hepper es que pocos cursos después de ser usado como maniquí de estudios,sus partes constituyentes irían siendo birladas como souvenirs, y con las arterias, la muchachada jugaría a la comba, y hasta un clan mafioso de revoltosos acabaría haciendose con la llave del laboratorio donde estuviera guardado para alquilarlo por horas a las chicas que desearan fantasear con él a modo de consolador de conveniencias, y pobre todo, para poder contarlo. Von Hepper no había establecido estos previstos y tras el asunto de los cadáveres en garage de espera compinchado con funeraria descubierto en las picarescas españas, ya no se atrevió a confiarse sus restos a  quemadores profesionales.

 Volviendo a su tabla de tiempos diarios aquellos escasos segundos  de intemperie,eran perfectamente sintetizados por el sabio que incluso detenía uno de sus pasos para hacer una profunda inspiración de prana, mucho más alimentario que  la comida recién tragada. todas las objeciones recibidas:desde las del propio Mantra a quienes le llamaban por videoconferencia,acerca del emblanquecimiento de su piel no podían disuadirle de dar paseos o de salir por el mundo.en realidad necesitaba las lineas verdosas de su sistema circulatorio y la adivinanza de sus órganos y vísceras,para tener conciencia de sí mismo y cerciorarse de que seguía ahí.Von Hepper como buen científico era un hombre escéptico y necesitaba auscultarse el corazón y oirlo sonar para estar convencido de que seguía bombeandole la sangre.Esto era lo importante y no su aspecto cadavérico.todo su cuerpo estaba al servicio de su mente y su capacidad de movimiento era solo un carro para su cerebro.

Según pasaban los años se iba haciendo más maníaco y el mayordomo que no paraba de tomar notes acerca de la ilustrísima para la que trabajaba pudo  darse cuenta de como desarrollaba  varias patologías mentales de encierro. Antiguamente el sabio no era tan riguroso con sus horarios.Se concedía dos paseos al día por los jardines y el pequeño bosque que rodeaba la mansión (casi 10 hectáreas de preciosidad vegetal).Ceso de hacerlos en cierta ocasión que fue atacado por dos córvidos sin previo aviso.aquel hecho le dejó trastornado y desde entonces pontificó que sus tratos con la naturaleza habían terminado,salvo para tomarla como objeto de estudio a cachos muy controlables. Anteriormente también solía comer y cenar en el salón apropiado para ello, teniendo en ocasiones invitados que se comportaban como si fueran visitantes de un museo más, no parando de preguntar detalles acerca de candelabros, cuadros, artesonados y reliquias.algo que acabó por hastiar al anfitrión que se sentía incómodo haciendo de guía turístico respondiendo siempre a las mismas preguntas. Optó por meterlo todo bajo sábanas para no tener que dar explicaciones.y finalmente, por no tener invitados que apenas si aportaban una botella de vino como mucho,de lo cual el no andaba nada necesitado teniendo en cuenta su enorme bodega surtida de vinos de todas partes del mundo (uno de sus pequeños vicios, que a veces compartía  con su secretario dándole a beber  copas de degustación para que le informara, hasta dar con el vino apropiado de la noche).También,épocas hacía, tomaba sus aperitivos y sus sobremesas en los salones de té o se entregaba a ociosa  y plácidamente a los compases de Schubert, su compositor preferido. Pero gradualmente fue eliminado paso a paso las superfluidades de su vida, y ganando márgenes de tiempo para entregarse a la multitud de sus investigaciones secretas:la desmolecurización y el autotransporte de enseres y cuerpos, tenía mas interés´res que degustar tazas de té, paseos  entre flores o cenas con colegas. su plan de eliminaciones de superfluos lo estudió con profundidad y tuvo varias fases de aplicación. La primera concentró los lugares de uso en unos pocos y se evitó pasarse el días abriendo y cerrando puertos de su palacio.eliminó paseos,veladas y como ha quedado dicho, invitaciones.Ni las hacía ni las aceptaba. Se entrenó en técnicas zen para dormir menos horas.Y pronto se convirtió en un ,hombre que además de rejuvenecer contaba con 19 horas en activo por dia para hacer de las suyas.Ni el propio diablo lo habría hecho o lo estaría haciendo mejor. Desde que declinó invitaciones y restringió hasta anular las visitas empezó a generarse una leyenda entorno a su nombre.Y alrededor de su casa se apostaron espías de todas las clases y países para entresacar lo que hubiera de aquella insigne materia gris. Una o dos veces al año se permitía paseos  por su extensión,acompañados del fiel secretario.En uno de esos llegó a encontrar instalaciones (t´túnel subterráneo, bunker y hide)de sus espías pero que él atribuyó a las consecuencias de una nueva variedad de topos,sin darle mayor importancia. En ese mismo paseo unos agentes  rusos y malos por definición,quisieron capturarlo utilizando una red para atrapar leones y por unos instantes quedó bamboleando,pero Bouchenack que se había demorado unos pasos poetizado por la contemplación de una incomprensible flor de lis, lo rescató después de poner en fuga a unos incompetentes captores,que deberían estar haciendo prácticas como malos en su primer curso de delincuentes.Von Hepper lo atribuyó a juegos de niños sin maliciosidad,dado que llevaba mucho tiempo desconectado de su barrio y sus propiedades se estaban convirtiendo en  el lugar donde entraban todos.En realidad sus murallas de 4 metros no facilitaba precisamente la entrada, salvo que fuera con estrategias muy precisas.

en definitiva Von Hepper se había convertido en un economizador de tiempo.hacia tantas cosas,que hacía mas que nadie.El solo producía tantos productos teóricos como un departamento. Por otra parte era tan conocedor del tiempo que contaba mejor los minutos que su propio reloj.Luchaba contra las limitaciones de su tiempo existencia.A sus 60 años y un marcapasos, no le auguraban una senilidad duradera, aunque él se empeñara en sus pócimas de elasticidad de tejidos y en contar cada año hacía atrás. Pero por si se equivocaba en sus cálculos de tiempo vivible, no paraba de trabajar, como si se tratara de un militar disciplinado con su estrategia y sus objetivos.de cuando en cuando parecía necesitar ensalivar su cavidad bucal y soltaba frases, para lo cual su secretario tenía que hacer de oyente.

-Mantra,la verdadera felicidad reside en la comprensión-decía con aplomo mientras hincaba  el único diente septentrional que le quedaba al pescado blanco servido por Bouchenack-La familia, la descendencia, la propiedad, los honores,son complicaciones que alejan al individuo de su destino regio y real.

Y Bouchenack  asentía con una reverencialidad musulmana convencido de que el profesor tuviera o no razón, era un infiel indómito que debía ser escuchado o aparentar ser escuchado,aunque lo que más necesitara él fuera escucharse a sí mismo para saber que estaba ahí, comiendo o de cuerpo presente y vital.

Lo habitual era que los intercambios fónicos por día entre sabio y secretario no pasaran de una docena de sonidos, que por lo general eran gruñidos silábicos en el secre e indicaciones locutivas en el caso del genio, enormemente preocupado por el cuidado de su aparato fonador.

Estos sonidos también habían sufrido variaciones con los años.antiguamente un día cualquiera podía empezar así:

-Buenos días señor,ha dormido bien-preguntaba Mantra a las 6:30 mientras corría cortinajes y disparaba un dispersor paras contrarrestar las partículas de hedores suspensos en la alcoba-

.sí, gracias.bs.Días-respondía el genio-Y esto cubría ya todo el período verbal hasta las 7 am.

el dialogo de medio día  era del siguiente tipo.

-La comida está dispuesta Sir -apostolaba Bouchenack siempre deseoso de iniciar una conversación interesante a partir de la cual pudiera indagar el sentido de la vida o lo que hay después de los positrones-

-Muy bien.gracias-contestaba el sesudo científico, sin abandonar lo que estuviera haciendo y sin levantar la mirada de donde la tuviera (pegada a la pantalla del ordenador o del microscopio-

-con permiso -vocalizaba Bouchenack a modo de conclusión después de dejar la bandeja en el sitio habitual para a continuación desaparecer o quedarse en un discreto segundo plano mientras aquél racimo de neuronas tomaba su sustento.durante más de 30 años Bouchenack estuvo en ese discreto segundo plano,de pié y como un romano custodio en un vía crucis sevillano esperando una orden, un aviso, una seña, una demanda o un algo de su patrón.cosa que jamás sucedió.Lo que es más cuando el pescuezo del ilustre hacía un gesto fuera de lo habitual,tal vez para buscar algo que faltara en la mese y Mantra se entusiasmaba para ser llamado por su capacidad de servicio,quedaba inmediatamente frustrado cuando el profesor seguía con lo suyo (por lo general masticar y pensar enmusarañosamente).

así ter,minaba el diálogo del mediodía.

a las 19:== exactamente irrumpía de nuevo el mayor domo con un

-buena noches ¿Ha pasado buen día?

 -Excelente -sin usar por lo general otra palabra, aunque excepcionalmente en los días de nubes muy grises, la camibiaba por “extraordinariamente” o “magníficamente”.Cuando tales palabras eran introducidas, era tanto como una conmoción intelectual,puesto que significaba un gran cambio en el panorama cotidiano.Por lo demás, un dia era igual al anterior y al posterior y en lo ´único que se podía saber la diferencia era en las fechas distintas de los periódicos y en la variación del menú:por lo demás,todo era igual:la misma ropa, los mismos gestos, las mismas miradas,la misma velocidad. Cuando Bouchenack pues oía las palabras excepcionales era como si una tarjeta de muchos chips entrara en su cerebro mediano y le produjera un orgasmo  hipocámpico.el no alcanzaba a entender como alguien que vivia encerrado en cuatro paredes como un verdadero huésped carcelario,día tras otro,mes tras otro,podía afirmar que lo pasaba excelentemente.Pero encima afirmar que era extraordinario le parecía una verdadera provocación a las meninges. De hecho tanta osadía lo puso al borde de una meningitis otoñal que en el último momento un lingotazo de lejía lo salvó.El único que podía hablar de cosas extraordinarias era él mismo que salía entrehoras y podía frecuentar el barrio o jugar a naipes en una taberna próxima e intercambiar miradas adúlteras con una posadera, pero su patrón, sumido siempre entre números ¿que había de extraordinario que pudiera sentir?.Esa pregunta y ese enigma acompañó por vida  al secretario y no paro de comentarlo en voz alta ahí donde hubiera alguien dispuesto a oirle aunque fuera a medias y con un solo oído. Bouchenack en sus pinitos de ensayista comparó a Von Hepper con Leonard Cohen (retirado en un monasterio tras la fama) y hasta consiguió vender la comparativa a un periodista  sin imaginación de los acechantes.La idea salió en prensa pero no creó escuela.

-Le traigo la cena -agregaba sin ceremonia como un disco rayado el mayordomo-

-Muy bien gracias.Ultimaba el genio quedando concluído así el di´diálogo número tres.

A las 23 horas cuando Von Hepper abandonaba su santuario de secretos y de cálculos para ir a su cámara de reposo nunca se encontraba con Bouchenack,el cual ya estaba retirado a sus aposentos (un lugar retirado de la casa, a la que a ciencia cierta no habría sabido llegar el genio sin indicaciones o ayuda).Eso eliminaba de plano un cuarto diálogo, aunque en alguna ocasión Von Hepper mencionara como indirecta que lo echaba a faltar.  De hecho, un hombre tan metódico contaba hasta los mínimos gestos de cada día y se sabía encasillado en un cuadro de doble entradas acerca del número de actividades combinadas que cada día le esperaba. Por eso no perdía ni un segundo más cuando cruzaba los umbrales de las dos puertas del exterior (la del pabellón laboratorio y la de la casa `propiamente dicha)para observar un lucero, la bóveda negra del cielo o inspirar el aroma de las plantas.su celeridad en pasar de pabellón a casa y viceversa era un visto-no visto para el que los visores infrarrojos de los paparazzi tenían poco que hacer. El hombre-método(así llamado por la prensa amarillista)podía llegar a conmocionar pájaros,ratones y animalejos del jardín si variaba sus hábitos.

Bouchenack no era menos monótono que el hombre para el que trabajaba.La relojera vida de aquél le había imprimido regularidad en la de éste. Ganaba un buen salario,aunque no supiera` en que gastarlo, porqué no le faltaba de nada, ya que era el verdadero gentleman de la casa,solo que sin título nobiliario.con su dinero,es decir con una pequeña parte, podía conseguir costear la educación de sus hijos que estaban en Varsovia,a una examante en Trípoli.Y pudo comprarse los caprichos que todo hijo de la pobreza alberga  en sus duros años de miserias, llenando así sus aposentos de artilugios de plástico y electromecanos.con ese salario puedo ver realizada su principal misión: ser tratado como los demás y no despectivamente por su origen cultural y el color de su piel, pero en la práctica tenia poco más trato con gente que no fuera con Von Hepper, y ala gente del condado que lo trataba lo hacía como posible fuente de información sobre las privacías del genio loco. el caso es que como Bouchenack no quería  regresar al despiadado mundo que había conocido se mantenía firme en su puesto; en una mansión urna que lo dejaba a salvo de un universo frío y que le hacía ser alguien, en particular cuando era el encargado de retirar los premios destinados a  Von Hepper,en los que se explayaba transmitiendo tanto las palabras escritas por  aquél como con sus añadidos secretos de veleidades literarias, que mira por donde, complacían al respetable. en el fondo se complacía pensando que el sabio le legaría parte de sus bienes y tal vez la mansión entera. desgraciadamente no calculó que el sabio era sabio por controlar temas como los de la longevidad y no estaba dispuesto a morir antes que su secre y quedarse solo. efectivamente aquél espero a que la palmara esta para desaparecer del mundo de los vivos,donando su mansión para una fundación de investigaciones imposibles.Desde entonces se puede visitar en un  lugar remoto de Escocia donde de alguna manera el espíritu Von Hepper está por todas partes, actuando como fantasma modelo y  molestando al personal de cuidados, cambiándoles las cosas de lugar. Desde el más allá ríe todo lo que no rió en vida.

 

Juez instructor e Inculpado

El juez instructor y el inculpado 

 

-Tengo una acusación  por coacciones contra vd. Su denunciante afirma que  está siendo objeto de sus sabotajes por lo que hace a suministro de agua y electricidad.-afirmó  el juez de instrucción mientras  leía una hoja de atestado ¿cómo se declara vd? -preguntó  sin levantar la vista-

-No soy actor de ninguna clase de sabotaje contra nadie  sobre suelo terráqueo -afirmó el inculpado-

-¿culpable o inocente? -preguntó el instructor dejando ver su cejijuntez al levantar su ángulo visual para taladrar al citado-

-Absolutamente inocente, desde luego. Por mí tengo el cielo ganado. -dijo con aplomo el preguntado-

-La historia de la denunciante es que vd le hace la vida imposible: le aporrea la puerta, la intercepta en la escalera, golpea las paredes, no le deja conciliar el sueño y le dinamita la existencia. ¿Cuál es su versión? -preguntó el juez desde la incredulidad del que sabe a priori que todo el mundo va a sus citas de apremio para mentirle-

-Yo  no tengo ninguna versión porque no hay ningún hecho que referir. Desconozco si tal señora puede conciliar o no el sueño pero no es por mi causa, se lo aseguro. No aporreo su puerta ni sus paredes, aunque bien es cierto en que he debido realizar alguna obra en la sala de aseo. Y en cuanto a las interrupciones de agua y electricidad se han dado  en todo el edifico, dado que es antiguo y tiene un problema de presión de agua. -dijo el  inculpado, mientras acallaba su móvil que había sonado en el nivel más tenue de llamada-

-Vd. ha sido citado aquí por un delito de coacciones. Y esto es un tema muy grave. ¿Cree que se puede ir por la vida molestando a los congéneres? -dijo el juez en su mejor puesta en escena de la argumentística-

-No, no lo creo. Todo el mundo debe respetarse  y convivir cívicamente. Yo lo hago.-afirmó el acusado con un primer deje de timidez-

-Pero aquí dice... que vd  es un vecino molesto y qué además  le ha agujereado la pared  del pasillo de la casa por dos veces. -aseguró el juez lector-

-Efectivamente durante una reparación el delgado tabique fue perforado por accidente. De eso hace más de cinco años. Yo mismo reparé el desperfecto con la colaboración del  marido (excelente persona y muy razonable por cierto) de mi denunciante, que por aquél entonces habitaba el piso contiguo. -dijo el demandado, tratando de ser preciso y no dar detalles superfluos para no saturar el  limitado disco del juez instructor-

-Los accidentes no se cometen si  no se quiere -dijo el juez desarmando toda lógica posible-

-Los accidentes son accidentes, su señoría. Suceden por una probabilidad no controlada de riesgo al hacer las cosas.-dijo el inculpado-

-Se cree vd muy listo ¿no es así? -dijo el juez instructor fulminando con la mirada al  pobre inocente-

-No entiendo la pregunta -dijo el inculpado, tratando de demostrar que así no era listo para que su interlocutor se sintiera menos tonto-

-Volvamos al asunto, ¿es o no es cierto que vd. es un vecino molesto que encuentra un placer perverso en impedir el feliz reposo de su vecina, su denunciante para el caso, y que le ensucia el depósito de agua, obligándola a que cargue a su edad avanzada con botellones de agua potable y que además quiere provocarle  un estado de angustia, llamándola a latas horas de la noche, interrumpiéndole el suministro eléctrico y armando jaleo en su  apartamento contiguo? -superpreguntó el superjuez de instrucción-

-No lo es en absoluto, su señoría. -dijo el  inculpado-soy un vecino tranquilo y moderado. Hago mi vida y dejo que los demás vivan la suya-añadió.

-¿No tiene nada más que añadir? ¿No quiere defenderse? ¿No será que es vd culpable y se siente avergonzado por mis preguntas?-triplicó el juez-

-Vd no pregunta, conjetura -afirmó el reo-

-Parece lógico que la susodicha no se habría desplazado hasta este juzgado si no tuviera serios motivos contra vd. -dedujo el cerebro del juez, solo ante el desierto de otra hipótesis más propia del homo sapiens-

-Los tendrá, pero no son los motivos que alega. -afirmó el inculpado-

-Dígame, le gustaría que su denunciante dejara  de ser su vecina.-inquirió el juez tendiéndole una trampa-

-Yo sé que si le contesto que sí, vd inferirá que en consecuencia hago todo lo posible para hartarla y que se vaya; pero si le contesto que no, es contrario a mi estimación de las circunstancias. Ponga vd. la respuesta.-dijo el inculpado-

-Aquí únicamente pregunto yo que es quien está investido de autoridad. ¿Entonces, le gustaría que se fuera o no? -siguió con la táctica de su trampa-

-Evidentemente preferiría tener un vecino de estatura más diplomática y cordial. Si ella se fuera habría la posibilidad de tenerlo. Es muy difícil encontrar una persona tan   paranoica como ella -se extendió el inculpado a riesgo de ser malinterpretado-

-Luego entonces ¿quiere echarla fuera? -estableció el juez instructor-

-su silogismo es incorrecto. Le puntualizo que he dicho ”preferiría”. -le puntualizó, intuyendo que  la declaración no iba por buen camino- En cuanto a echarla no voy a hacer nada para deshacerme de ella, cosas como enjabonar  los peldaños para que resbale o enviarle una colonia de escarabajos por la ventana de su dormitorio. -añadió-

-Pretende seguir dándome lecciones. Muy bien, muy bien. ¿Se cree que es el único que puede hacer razonamientos lógicos? -preguntó el juez-

-Claro que no su señoría.-repuso el inculpado- vd tiene mas sapiencia que yo como para quererle instruir –contestó, riéndose por lo bajini-

-Entonces por qué está tratando de ponerme en ridículo a cada momento ante mi secretaria y demás presentes en esta citación -preguntó el juez-

-No trato de hacer semejante cosa señor -dijo el inculpado con su habitual timidez- trato de mantener este diálogo en un contexto de lógica.

-¿cómo que no? ¿Me va vd a decir lo que vd hace cuando lo está demostrando en mi presencia? -bramó el juez-

-Confío en su justa interpretación sr.Juez-dijo atemorizado el inculpado-

-vd. ha venido aquí con una prepotencia infrecuente, con un libro bajo el brazo y con un teléfono en el otro. Se ha traído su despacho y cree que puede venir a aleccionarnos a los profesionales de la justicia ¿Le parece adecuado que esta citación tenga que verse interrumpida por su insolencia? -bramó más fuerte el juez-

-desde luego que no. Discúlpeme si  soy el responsable de esa clase de  situación. -dijo el inculpado recordando la viñeta para estos casos en los que se saca el extintor para apagar la palabrería de fuego de los concurrentes-

-Es inexcusable. Personas como vd no pueden circular libremente por la vía pública. Lo considero sospechoso de todo lo que figura en la demanda y de haberla redactado yo, habría añadido más asuntos por los que acusarlo. ¡Se lo aseguro! ¿Cómo puede negar una persona como vd haber molestado la vida pacífica de su vecina, cuando viene ahora mismo  aquí a molestar la de este juzgado? Hay que darle una lección de civismo. ¿Cualquiera en mi lugar sería más severo con vd, pero yo me voy a conformar con exigirle que se mantenga a distancia de su vecina  en doscientos metros por un período de cinco años, además pagar las costas de esta citación y además indemnizarla con un millón de euros. Se levanta la sesión. Ah, ¿tiene algo más que añadir? -preguntó el juez dando por terminada la instrucción y recogiendo papeles-

-Yo habito el mismo edificio que la señora. Nuestros apartamentos son contiguos y entre el uno y el otro hay una distancia de 7cms de tabique la  zona más delgada  y de 30 en la más gruesa. No puedo  cumplir esa  resolución. Por otra parte ¿no le parece descabellado facturarme por este precio ( medio millón el agujero)  por un par de agujeros cometidos  por error en la pared que ya fueron solventados en su momento, por un coste infinitamente inferior? -se defendió el pobre infeliz con un inaudible hilo de voz-

-Donde vd dice pequeños agujeros podrían haber sido verdaderos butrones, para colarse en el espacio privado de la vecina, y violarla durante la noche -tronó el juez-

-Permítame añadir que soy inocente de la imputación mientras no se demuestre lo contrario-dijo el reo todavía mas derrotado ante la lucidez judicial-

-No hace falta más que mirarle para quedar demostrado todo. Vd es culpable de lo que se le imputa porque yo lo establezco. -barruntó el juez mirando su reloj por ventilar el siguiente caso de otro infeliz citado a la fuerza-

-Pero establecer  sólo puede establecerlo una demostración y vd. no ha demostrado nada, ni yo he reconocido  haber hecho aquello de lo que se me acusa - dijo tratando de reunir argumentos para atravesar la mente blindada del juez instructor-

-¿Trata de aleccionarme nuevamente? Si sigue por esta vía la consideraré una vía de hecho y por lo tanto un entorpecimiento in situ de la justicia, con lo cual puedo condenarle a ser  maniatado y acallado, a la fuerza si es necesario -dijo el juez seguro de lo que decía- y de estar en los USA, a propinarle una descarga eléctrica de  unos miles de voltios a intensidad soportable.

-Sólo trato de recordar cuáles son mis derechos -insinuó el reo-

-sólo yo sé cuales son sus derechos. Soy un profesional del derecho. Vd no sabe nada, por eso está aquí. Creía que podía salirse con la suya y ya ve que  todo culpable tiene su castigo. -afirmó el juez con categoría ceremoniosa-

­-Pero yo no soy culpable. Me he declarado inocente -dijo el reo-

-sí ya he visto como ha dudado a mi primera pregunta. Vd es más culpable que Caín y ¿cómo puede desautorizar la  validez de lo dicho por su demandante que la dobla en edad? -preguntó el juez-

-Puedo porque estoy armado con  la verdad -dijo el inculpado-

-¡Pamplinas!.La verdad es únicamente lo que figura en el atestado de la demandante -dijo el juez-

-Yo también hice mi atentado desmintiendo el suyo y acusándola a su vez y debe figurar en el sumario -dijo el reo-

-Ah sí -dijo el juez desconsideradamente- Demasiado texto para una justificación. Los culpables saben que no son creíbles y por eso inventan novelas. No hace falta ni leerlo. Todas las mentiras se parecen. !Se levanta la sesión¡

-pero, cómo, inaudito...-dijo el reo casi hablando para sí, mientras un alguacil lo echaba d e la sala y hacía pasar al siguiente  infortunado de la mañana-

-Váyase antes que le condene por desacato a la autoridad -dijo el juez-

-¿Qué autoridad? -se atrevió a decir el reo  sacando valor de sus adentros- !vd es solo un fantoche que usurpa un cargo de justicia sin tener la menor idea de lo que es eso-

-¿Más lecciones?.Estoy harto de gentuza como tú. ¡La pistola Carmen!-le dijo a la secretaria para pegarle a continuación dos balazos al  conmiserativo inculpado-

¡.Llévenselo! -añadió en total calma

-¡.El siguiente!-volvió a añadir- Y mientras entraba ese siguiente con sus  gritos de !no.,no¡ en el eco de los pasillos, el cadáver del inculpado era llevado  al tanatorio  del subterráneo del edificio de juzgados, donde aquel día había mucho trasiego.

 Y aquí acaba la historia de este inculpado que se pasó de listo por hablar demasiado.

El agorófabo sementálico

 

Estaba aparentemente tranquilo. Los últimos tres minutos estuve sentado en un asiento de pared que socializa el descanso de miles de culos al cabo de la semana en una andana de metro. Me levanté con la entrada del convoy. Me acerqué como habría hecho tantas veces en mi vida. De pronto todo empezó a desdibujarse. Los pasajeros a la espera y el ferrocarril acercándose se distorsionaron. En el lugar de sus formas habituales todo se convirtió en multitud de destellos. Mi cuerpo se balanceó. Oí el sonido del vagón. Tal vez el  maquinista advirtió mi balanceo con mis pies inseguros en la franja blanca del borde. Todo me dio vueltas. Mis ojos estaban abiertos pero mi realidad despareció. Todo sucedió en el intervalo de unos segundos. Me desplomé: alguien me empujo para que lo hiciera hacia atrás en lugar de hacia el foso de las vías. Ese solo gesto permite que ahora pueda estar explicándolo.

No, no había tomado nada para alucinar. No me drogo. No tomo nada que me haga escapar de mi realidad. Solo me valgo de mi fuerza imaginaria para sobrevivir en un mundo de piedra y de bloques de hielo donde los realistas son lo peor que contiene.

Mi cuerpo en el suelo fue rodeado por una pequeña multitud, no tanta, la mayoría continuó con su programa previsto; es decir, subir a su vagón y seguir su camino. En esta ocasión tendrían una anécdota más que contar de la sociedad deshumanizada y de uno que se desplomó  esperando tomar el mismo tren que ellos. Eso si, por las ventanas miraron para ver como evolucionaba el tipo caído en el suelo. Dos o tres personas se quedaron para auxiliarme. En realidad me dejaron in situ, estaba más o menos a un metro del foso. Alguien llamó por el interfono que tienen incorporadas todas las estaciones. Pasaron los minutos. Un cierto murmullo empezaba a unos cms de mis oídos. Los pasajeros que iban bajando al subterráneo me miraban de soslayo. Lo he debido suponer, aunque mis ojos no veían nada. Mi cuerpo tenía movimientos espásticos. Alguien dijo que tenia un ataque epiléptico pero es posible que el maquinita viera en mi el perfil de cualquier suicida que aprovecha el metro para matarse haciéndolo en un acto de protesta final haciendo llegar tarde a todo el mundo a sus citas o lugares de trabajo. Ni seré yo quien objete esta elección pero comprendo al pasajero enfadado por culpa del tipo que ha decidido suicidarse aquel día. Bastaría una asociación nacional de suicidas perfectamente organizada y convencida de sus propósitos con dos o tres suicidas por día en horas punta y lugares estratégicos para paralizar una ciudad. Al principio la necesidad jurídica del levantamiento del cadáver entorpecería el proceso. Finalmente prescindirían de tal ritual burocrático y un edicto en forma de bando notificaría a todos los potenciales suicidas que sus cuerpos trinchados quedarían en el lugar de su deceso hasta el paso del ultimo tren, tras lo cual el personal de limpieza, escoba y recogedor en mano recogería el material trinchado para conducirlo al zoo mas cercano y mezclarlo con el pienso para fieras.

-¿Luego entonces soy un suicida? –le pregunté  a un medico de urgencias que me atendió en el dispensario al que me llevo una ambulancia-

-Todas sus constantes revelan una crisis de ansiedad. Su mente se ha perturbado en la duda de saltar a la vía y terminar con todo.

-Pensaba que los suicidas dejan cartas de despedida.

-Hay otras señales inconscientes que las sustituyen.

Pasé unas horas en observación. Trataron de conseguir un número de teléfono de algún familiar o amigo al que llamar para ocuparse de mí. No tuvieron éxito. Mi apellido es compartido por parientes y no parientes en el listín telefónico, pero ninguno de ellos estaba al corriente de mi existencia. Me habían dado por muerto tiempo atrás.

En el trasiego, desde el metro, inexplicablemente, las cosas que llevaba conmigo: un libro, una agenda, mi cartera sin apenas euros, seguían conmigo. Un fondo de solidaridad seguía funcionando en el ser humano. El desconocido mas indiferente se hace cargo de ti en una situación de fuerza mayor aunque el resto de la vida no te mire nunca a la cara y si lo hace desvié la mirada para no espejarse en tus ojos.

Me trataron como un caso psiquiátrico. Cuando trataron de darme el alta reapareció mi obnubilación, la total desorientación, el mareo...  fui reingresado. Al día siguiente fui diagnosticado como agorafóbico y expedido con ambulancia hasta mi domicilio. Una cama publica para un individuo como yo era demasiado presupuesto no rentabilizado.  Los camilleros me acompañaron hasta dentro del pisito sumamente diminuto y sin ningún calor humano. Prácticamente me acostaron y me dejaron a mi suerte con el ventilador puesto y una taza de leche que calentaron dejada en la mesita. Supuestamente me dieron instrucciones para llamarlos e informarlos de que seguía vivo. No lo haría. Hasta mi cuchitril llegaban los ruidos de la calle. Algunas risas que subieron por el patio de luces me resultaron insoportables. Otras sirenas de otras ambulancias me resultaron la sinfonía más natural.

-Debería estar ahí dentro, en una de ellas, camino de un servicio de urgencias Tengo algo que no me funciona. Deben destripar mi estomago y sacar el alien que llevo dentro.

Consegui dormir, una dosis de calmantes inyectada lo garantizaron. Tras una cura de sueño supuestamente uno puede despertar como nuevo.12 horas después mi vejiga estaba a punto de reventar. Me incorporé y perdí el equilibrio, antes de que pudiera levantarme de nuevo me mee encima. Puse a perder la alfombra y no tenia el menor resuello físico para poderla lavar. Si era un suicida debería comportarme como tal. Mi ventana no tenía rejas tan solo debería atravesarla y saltar sobre el asfalto, el servicio de recogida de cadáveres o de basura (¿Cuál es la diferencia?)  se ocuparía de todo lo demás. Claro que en mi caída podría aplastar a una mujer empujando un coche con un bebé dentro. Mala suerte. Incluso para suicidarte tienes que seguir un código ético. No puedes matarte sin más y al hacerlo matar a otros que no tienen nada que ver contigo. ¿Ah no? La muerte es el acto supremo y el moribundo quiere amplificar la noticia de su deceso. Los faraones se hacían enterrar con su séquito por qué el suicida más anónimo no puede llevarse pro delante a cualquiera que se le cruce en el camino. Puse fin a mi disquisición al recordar que tenia otra ventana de interior que daba al patio de luz y abajo no había nadie. Pero no, el suicidio tiene algo de acto público aunque el muerto elija un trastero donde ahorcarse. El suicida es un protestatario. Acusa el mundo de irse antes de hora del planeta de los vivos a causa precisamente de los vivos. ¿Ah, sí? Si fuera así el suicida antes de matarse podría acudir a un vivo a pedir una indemnización por daños y prejuicios pero un suicida no era mas que un individuo que ejecutaba consecuentemente una acción final de acurdo con todos los análisis intermediarios que había hecho de la vida y de si mismo. Un suicida era la psicológica lógica de un individuo harto de ser individuo. Solo los desindividuados podían prescindir de ese recurso al formar parte de la patología general de la estandarización humana. Los mejores ejemplares del género humano estaban muertos, y no pocos de ellos por decidir la muerte voluntaria. A propósito de este razonamiento el psiquiatra ya me había dicho que discurría como un suicida y que de seguir con esta idea obsesiva me quitaría de en medio a corto plazo.

Consegui ducharme. Todavía había agua aunque recordaba no haber pagado la ultima factura, tampoco pague la electricidad, antes o despues me quedaría sin los dos servicios. De acuerdo, no pasaba nada, Me atrincheraría en mis dominios. Me valdría de una linterna recargable con luz solar y robaría el agua de un grifo de la comunidad para regar las plantas de las macetas del tejado, encima de mi piso. No estaba perdido. Pondría una barricada entre yo y el mundo y cuando estuviera tan perdido que el acoso fuera insoportable daría el último paso saltando al vacio, si en la caída atropellaba a alguien no me importaría. No iría a parar a ningún infierno que me castigara y probablemente le haría un favor al desdichado. Me imagino nuestras dos almas tras el trancazo.

-qué ha pasado ¿Dónde estamos?

-No lo sé. Disculpe. Me presentaré. Soy el que acaba de tirarse.

-Ah, encantado. Soy el que acaba de caérsele encima un muerto.

-¿y ahora qué? Que liviano resulta todo: no tengo hambre, no tengo prisas, no tengo frio, no tengo miedo,…

-Eso debe de ser la gloria. A mi me sucede exactamente lo mismo. La verdad es que para el día de hoy no tenia nada realmente que hacer aunque tenía la cabeza con un hervidero de problemas.

-Hemos dejado de ser materia aunque no sé muy bien en que nos hemos convertido ahora.

-Tal vez venga alguien y nos lleve de paseo por el cosmos.

-Tal vez. Lamento haber puesto fin a sus días corporales.

-Nada de eso, es un verdadero placer. Uno se pasa la vida haciendo disquisición filosófica sobre la muerte pero no es hasta que algo o alguien le matan que no se doctora realmente en el tema. ¿Quiere que le sea sincero? Creo que todos somos suicidas pero solo los mas valientes se atreven a dar el paso definitivo.

-Esto me consuela aunque la verdad es que un suicida como yo no es más que un ególatra y un cretino que ni siquiera es capaz de mirar a la calle antes de lanzarse. Debía haber elegido el patio de luz y ahora Vd. seguiría con su hervidero de problemas.

-No se aflija compañero. Vd. ha sido la alternativa a mis problemas.

 

Tras la ducha y asear un poco las cosas volví a mi lecho. Deseé enormemente que fuera mi lecho de muerte.  Ahí me quedé clavado todo lo que pude. Pasó un día entero y otro y otro más y un cuarto. Al fin mi cuerpo me echaba de la cama. Tanta depresión no era suficiente. Ningún contacto con el exterior. Algunas voces del rellano y hasta un par de timbrazos en el interfono. Otro timbrazo directamente en la puerta. Por supuesto, no contesté, no abrí. ¿Con que facha podía enfrentar la cara de alguien? Tal vez fuera uno de los ambulancieros que me recordó y cargado de remordimientos por haberme abandonado a mi suerte venia a ver que tal me encontraba. No, no era eso. Lo más probable es que viniera alguien con una factura. Yo iba a ser  la próxima noticia necrófila acerca de esos cadáveres que encuentran de ancianos que vivían solos y retirados del mundo y tan solo el hedor de sus cadáveres alarmaron al vecindario. Bien mirado un cuerpo sigue comunicándose después de muerto: le cambia la cara, expresa lo que fue en vida, y ya que no puede gritar empieza a descomponerse y a oler terriblemente para llamar la atención. Los vivos tienen que guardarse de los muertos si quieren continuar viviendo, los tienen que incinerar, enterrar o hacer desaparecer lo antes posible. En los países del sol no pueden estar ni siquiera 24 horas sin meterlos en un cajón y perderlos de vista. Mi mente divagó a las posibilidades que tenia un suicida para prevalecer despues de muerto. Tal vez autoinyectandome una pócima para fijar el rigor mortis podría ser un cadáver bien parecido para una larga temporada.

Lo mas curioso para un urbanita muerto es que la vida de la calle sigue girando como si nada y su propio nombre sigue generando activos y pasivos, movimientos bancarios, emisión de facturas. El caso es que un muerto no es un muerto sin un certificado de defunción que lo confirme. Pero un muerto tras un mes despues de fallecer tal vez sea irreconocible salvo por lo que lleva puesto o por análisis de ADN. Mi desafiante  imaginación detalló todos los datos de la descomposición. Incluso me abalancé a un libro de anatomía y empecé a hablarle a cada uno de mis músculos, de mis huesos y de mis órganos para indicarles que no deseaba continuar viviendo.

Pero no, yo no era un verdadero suicida, un suicida no se pone a escribir sobre sus deseos de morir, simplemente se mata: basta separar la sangre del cuerpo que lo contiene. En realidad un suicida es un químico haciendo practicas sobre su cuerpo para demostrarse y demostrar que la vida necesita unas cuantas premisas: una, la de mantener la conexión entre las partes de un organismo, dos, la voluntad de continuar respirando los elementos necesarios para la existencia. Un deprimido que deja de comer no es un verdadero suicida porque sigue respirando. ¿Quieres de verdad matarte? Separa tus pulmones del aire. Mete tu cabeza dentro de una bolsa de plástico, una simple bolsa de la basura y tu determinación te enviará al otro barrio. No necesitas aplastarte contra el suelo y dar trabajo extra a los demás. Bueno, pero eso no un elemento de consideración, los demás ya cobran por su trabajo. Además, el suicida que se lanza a la calle evita los trasiegos de bajar su cadáver por la escalera con la camilla, todo un incordio. El problema del muerto es que no puede hacer nada para aliviar su descarga. Lo cierto es que un muerto pesa más de muerto que el mismo individuo cinco minutos antes de vivo.

A fuerza de teorizarme como muerto daba por descontado que era cuestión de pocos días serlo. Pero las cosas no van asi. Las leyes de la naturaleza siguen mandando a pesar de que la voluntad de uno de sus hijos sea la de autoliquidarse. Para morir hace falta más que la voluntad, hace falta hacerlo. Un muerto no es el que dice yo voy a morir sino el tipo inerte a quien otra voz le declara muerto. Un muerto no es una figura pasiva tumbada en alguna parte ante la que otro le pregunta ¿está Vd. muerto? sino un cadáver real con los ojos pegados, la boca entreabierta, una mosca molestando en el orificio del oído sin que haga nada. Un muerto es un muerto y punto.

-un suicida se complace en la ideación constante de detentar el estrellato por un rato. –me dijo el psiquiatra-.Paradójicamente el que quiere matarse con su tentativa de morir lo que quiere en realidad es pedirle al mundo que le deje vivir. Finalmente si consigue su propósito de matarse es por un error de cálculo al chocar contra un mundo que no le interesa lo mas mínimo la vida o la muerte de otra persona más.

-Yo solo perdí el conocimiento doctor –traté de auto justificarme sabiendo que el hombre tenia toda la razón del mundo-

-Vd. sabe que uno no puede andar por la vida tratándose de suicidar y molestando a los demás aparte de generar gastos a la salud publica. Por eso su inconsciente diseñó todo un plan de finiquito para hacerle creer a su consciente que solo estaba sufriendo una lipotimia. No, vd es un suicida y así lo haré constar en mi informe que además tiene un agravante agorafóbico por no poder soportar el jolgorio existencial.

Uno ya no es el mismo tras pasar por un ambulatorio o un hospital. Antes de ir fue llevado por una cuestión de una cura urgente pero al salir sale con un diagnostico fatal. Algo así como la nota final de Biografía. Un experto en milagros te dice si puedes vivir o no, cuanto puedes vivir y cual es la estructura en la que descansa tu psique o pro cuanto tiempo más vas a continuar soportando el dolor.

¿Pero de qué dolor estaba hablando? ¿Yo era sufriente de qué? Que alguien venga y me lo diga. ¿Hay alguien que me pueda sacar de este oscuro pozo de serpientes? Socorro, estoy aquí en un pequeño cubículo en medio de una gran ciudad: la vida de todos sigue organizada en torno a las prisas y a los propósitos del tipo que sean. Yo solo tengo prisa en morir y si es así ¿por que no acabo de una vez conmigo?

-Vd. es solo un agorafóbico desviado. Eso con unas pautas de reconductuación se cura. Tiene que reaprender a vivir con menos ambiciones y en un espacio menos complejo. Búsquese un lugar fuera de la ciudad. ¿Ha pensado en hacerse asceta? –me dijo el psiqui mientras atendía a una enfermera por otro asunto, firmaba un papelajo y cliqueaba un parpado a otra médico-

Permanecí fijado en mis obsesiones durante una semana y también la siguiente, sin comer, sin asearme, sin leer nada, sin seguir ninguna noticia. Por la noche los ruidos urbanos cesaban, por la mañana temprano siempre había un sirena que me despertaba. Había llegado a distinguir las clases de sirenas. Cada una me llevaba a la ensoñación de historias que me fabricaba para pasar las horas. La corriente eléctrica y el agua corriente fueron cortadas casi simultáneamente. Lo poco que quedaba de comida en el congelador se echo a perder produciendo un pestazo previo al de mi cadáver. 30 días despues de dejar de comer, con los labios cuarteados por llevar bastantes sin beber decidí que ya había llegado mi hora. Quise ser valiente y volví a la calle. En principio la gente iba con sus prisas y de acuerdo con sus habituales criterios de nadie mirar a nadie. Algunos de los transeúntes sin embargo empezaron a mirarme conforme la luz natural bañaba mi semblante. Alguno incluso se detuvo a mi pasar. Finalmente alguien me dijo: esta vd. ¿Enfermo puedo ayudarle? Yo no tenia voz para hablar, mi garganta me abrasaba. Supuse que era cuestión de minutos que me atropellara un coche. No tuve esa suerte. Me metí en otra parada de metro. Volví a caerme. Volvieron a recogerme. Fui ingresado de nuevo. El mismo psiquiatra con los mismos guiños a sus colaboradoras me atendió.

-¡pero hombre!, ¿otra vez Vd. aquí? –su `pregunta se tradujo en mi cabeza de la siguiente manera: ¿pero con el trabajo que tenemos y Vd. viene a importarnos de nuevo? También se tradujo de otra manera: ¿Cómo es que no está muerto ya? ¡El mundo necesita espacio para los que realmente quieren vivir!

Estas vez reuní fuerzas no sé de donde y presente un punto de vista replicante.

-Dr. quiero saber la diferencia entre Vd. y yo  ¿Por qué Vd. está tan vivo y yo tan muerto?

-Hay diferencias muchacho, hay diferencias –me dijo en tono paternal al saberse encumbrado por un desgraciado como yo.

-quisiera tener su energía, vivir con estímulo, hacer el guiño de complicidad con todo quisqui, disfrutar cada instante.

-Búsquese una ocupación, elija a alguien a quien querer y quien le quiera. Si no lo tiene, cómprelo. Pague por conseguir besos y vaginas. No, no se escandalice. La felicidad pasa pro el dinero y el equilibrio psíquico también. Tómeme como modelo. Yo soy feliz.

-Me da envidia. Pero eso no me cura. Vd. no tiene ni puñetera idea de cómo sacarme de mi vacio y sufrimiento.

-Vd. padece de inquietud existencial y asi nunca irá a ninguna parte, nunca saldrá de su vacio y de sus tormentos. Engáñese y dígase que todo es fantástico. Auto hipnotícese y verá como todo le sonreirá.

-¿Me permite que le diga que es Vd. un cretino?

En aquella ocasión ni siquiera permanecí en observación. Otra ambulancia me devolvió a mi apartamento. Esta vez ión llevaba incorporada una unidad especial de Consuelo. Una vez en el piso los camilleros con la unidad se horrorizaron de tanta porquería. Hicieron lo que pudieron para adecentar un poco todo. La unidad especial llamada Julia Pintor preparó una bañera con agua templada y sales perfumadas. Me desnudo y me ayudo a meterme dentro. Tras sacarme las capas de suciedad de las últimas semanas vacio toda el agua, me ducho y volvió a llenar la bañera. A continuación se desnudó ella y se metió dentro. Se puso algo que yo nunca había visto antes, créanme, una boca de plástico  dentro de la suya apretada con sus dientes y me hizo una mamada prodigiosa: ninguna boca natural puede conseguir el placer de aquella boca de plástico. De mi pene salió una interminable cascada de semen. Empezó a salir hacia las 5 de la tarde y no paró de hacerlo hasta pasadas las 5,30. Todo el semen que había contenido mi cuerpo durante décadas por falta de erotismo práctico salió salvaje. Llene medio cubo con él. Inmediatamente uno de los camilleros que estaba cerca hizo cálculos estimando que eso es lo que podía dar el cuerpo masculino en no se cuantos años. Aliviado de la carga la unidad de consuelo dijo que nunca había visto nada igual y propuso recoger mi semen para inmediatamente congelarlo sospechando que podía contener ADN propio de un genio. Julia me hizo firmar una especie de papelajo de donación altruista a la humanidad de mi producto seminal. Yo le hubiera firmado todo lo que me hubiera pedido. Aquel día dormí como nunca lo había hecho. Mis ideaciones sobre el fracaso y todas las obsesiones sobre el morir desparecieron por completo, en mi panorama onírico tan solo una visión el cuerpo excelso de la tal Julia. A partir de aquel dia la unidad de consuelo vino a visitarme cada atardecer con su boca de plástico extractora de mis asuntos pendientes y sus bolsas de plasma vacias para meter mi preciado liquido y una neverita portatil. De los 6 litros del día anterior pasé a medio, luego a un cuarto, luego a un decilitro y finalmente se estanco en el espumarazo típico de cualquier otro varón de mi edad y consistencia. Me consta que Julia vendió mi semen al mejor postor y empezaron a fabricar  clones para producir somas para órganos para trasplantes. Yo a cambio de las mamadas callé como un puta. A fin de cuentas quien tenia que vigilar por su ética era mi mamadora yo solo tenía que vigilar para mi supervivencia. De la mano de Julia, pasado otro mes, empecé a dar mis primeros pasos de tanteo en la calle, al principio con muchos mareos, después cada vez mas seguro de mi mismo. Julia encontró conmigo una mina de oro. Desde que nos conocimos fue mi extractora diaria. Ella tomaba su oficio con toda la profesionalidad que cabe y yo me dejaba felar sumisamente pensando que por mucho que lo hiciera nunca saldaría del todo la cuenta que mi biología me debía. Después de, exactamente, quincemildoscientastrece eyaculaciones mi síntoma agorafóbico remitió completamente pero también mi potencia seminal. Julia me abandonó para buscar otro manantial en un tiempo en que tenia una cartera de clientes voluminosa y no podía dejarlos colgados por cierre definitivo de su mina. Otra vez devuelto a la soledad extrema supe que vivir la vida no es fácil pero mis economías me habían permitido dejar el cuchitril de mi apartamento y trasladarme a una zona residencial en las afueras de la ciudad además de vivir de mis rentas. Continuar viviendo era de estúpidos pero puestos a hacerlo era mejor hacerlo con las espaldas cubiertas.

Las circunstancias hicieron (siempre hay algún dios menor que se complace en hacer preparativos escénicos curiosos) que fuera a  tener por vecino el psiquiatra que unos años antes me trató de urgencias en un par de ocasiones. Coincidimos varias veces al salir a pasar nuestros perros y entablamos una cierta familiaridad y confianza. El nunca me reconoció, yo sí desde el primer día pero nunca se lo dije. Le solía gustar contar sus hazañas tanto en el campo de la psiquiatría médica como en el de las conquistas amorosas.

-¿De todos los casos que has visto en tu vida profesional, cual es el mas extraño que trataste? –le pregunté una vez directamente-

-el mas más extraño de todos fue el de un agorófobo suicida que no tenia energia para vivir y se dotó de una especial filosofía de la muerte. Un tanatafílico nato. No pude hacer nada por él. Era un completo desgraciado. El informe de los ambulancieros del agujero en el que vivía eran kafquianos. Con casos así no hay psicoterapia que venza ni fármaco que cure. Sufría de un profundo trastorno de personalidad. No sé lo que se hizo de él, es probable que consiguiera su propósito de ser trinchado en las vías de un tren o ¿quién sabe? tal vez se recuperó

y encontró el secreto de la vida.

-Yo conocí un caso parecido en el que el hombre fue salvado por una feladora experta. El se dejo hacer y su semen terminó por cotizar en bolsa.

-ah, el famoso caso del hombre sementálico, aquel que echo 6 litros de esperma en una sola emisión. Un caso único en la biología. ¿Y porque relacionas ambos casos?

-la agorafobia se cura con la conexión erótica con el mundo de los demás.

-interesante punto de vista, interesante punto de vista- repitió-

-Tal vez el tipo siga entre nosotros –dije con doble sentido de la frase y me reí inconteniblemente ante la perplejidad de mi interlocutor- ja, ja , ja ,ja.

 

 

 

 

El podófilo

 

Su afición a los pies superaba la de cualquier fetichista. En su casa, en lugar de tener candelabros en las estanterías o porcelanas o estatuillas, tenía hormas para zapatos, el pica hierros de zapatero, plantillas de carbono, zapatillas de paja y todo un muestrario de tallas: desde el plantar de un recién nacido a la huella del hombre del Yeti. En las paredes, en lugar de acuarelas enmarcadas o algún oleo original cuando la economía lo permitía a los demás y la afición llegaba hasta estos extremos, tenia cuadros con fotos de plantas de pies. Pósteres de reflexoterapia con los puntos fundamentales para las diversas curas y también del placer. Primeros planos de yemas. Su escultura más preciada era el holograma de un pie dentro de un cubo de metacrilato que con luces verdeazuladas lo representaban en todos los ángulos posibles.

En sus años jóvenes este podófilo había imaginado una religión de masas que adorara al pie por todo símbolo sacro. Según él, la evolución era explicada por el pie más que por la boca o por las manos. Sin pies seriamos plantas y no habría movimiento suficiente como para que el desarrollo hubiera sido posible. Llegó a hacerse con unos cuantos adeptos de tal idea fundando la Primera Asociación de Podófilos. En sus estatutos figuraba su afán por la cultura sin motivos de lucro, la justa rehabilitación histórica del pie como base de la existencia y el culto a su olor. Detengámonos un momento en el artículo que hace referencia a este aspecto: No hay fragancia sobre la capa de la tierra igualable a la de un pie sudado. Ninguna otra parte de la anatomía humana: sobacos, ano, vagina, cuello, ingles y repliegues articulares desprenden tantas partículas aéreas como la de unos pies sobados. Después de todas las investigaciones precisas de los más altos destacados miembros de la Academia de los Olores se ha podido comprobar que unos pies olorosos son la exquisitez última de los placeres de los sentidos. Unos pies convenientemente tratados, enfundados en unos zapatos que les impidan respirar, se convierten en una cantera de la que extraer literaturas muchas y orgasmos múltiples en aquellos de sus adeptos capaces de transformar sus elementos volátiles en agradables formas imaginarias con las que sospechar el paraíso.

El podófilo llevó el pliego documental de la religión en proceso constituyente y las firmas de sus acólitos (con cinco bastaban para creerse los enviados a la tierra de una nueva deidad) al ministerio de cultura español, que en principio aprobaba cualquier clase de religión con tal de tener a la gente callada escuchando sermones y no dedicarse a asuntos mas graves para el estado, tales como la política, la conciencia social o el rigor crítico. Tras la aprobación del documento por un funcionario mal pagado y somnolente que leyó por encima los estatutos sin detenerse en el antes descrito, la Primera asociación de Podófilos convocó un primer acto de presentación que al público ávido de novedades no se le pasó por alto. Una clientela potencial de mil asistentes acudió a la conferencia que dio Podo One, así establecido el cargo del fundador.

“En representación directa de los pies de todo el mundo y de los míos propios, lo cual significa  en representación de todos los individuos bípedos del planeta, humanos para más señas; nos proponemos sacar de la ignorancia a la raza humana que viene pensando con las manos y con el cerebro, y así le va, viviendo muy por encima de su realidad natural, sin darse cuenta que son sus pies y sólo sus pies los que están puestos en la tierra y en general en todos los suelos geográficos por los que va…” La prosa lúcida del orador, las butacas confortables de la sala y un dispensador de incienso de olor de pies convenientemente dosificado en el encuentro, terminó con un saldo de una racha de nuevos cientos de afiliados que a partir de ese mismo momento apoquinaron sus ofrendas mientras el hablante hablaba y los co-socios sacaban números en sus calculadoras de bolsillo. Las obligaciones de cada podo-fidelitas no eran muchas. Le estaba rotundamente prohibido lavarse los pies. Para eso debía enfundárselos en bolsas de plástico en sus ratos de ducha (pronto los cofrades vendieron los guantes de pies para que esa agua u otras aguas no los lavaran). Debía usar los zapatos peores del mercado, los menos aconsejados por los podólogos, los que produjeran más microorganismos, sudores y fragancias extremas. Las zapatillas chinas, las de kung fú,  parecían haber sido concebidas especialmente para ese fin. Podo One estaba en negociaciones con una casa fabricante de Hong Kong para que hiciera la representación de la nueva religión en la ciudad. Bastaba tener una base de goma y una tela que no transpirara para que esta parte del cuerpo humano hiciera el resto produciendo múltiples feromonas que llamaran a las napias sacándolas de  toda la razón y drogándolas sin miramientos. Seria cuestión de tiempo que la religión se multiplicara vertiginosamente viniendo a quitar clientela a las múltiples iglesias africanas que metían a las gentes en oratorios estupidizantes. En segundo lugar el podófilo estaba invitado a sacarse los zapatos continuamente en los lugares públicos, especialmente cines y salas de teatro, pero también durante veladas y cenas y olerlos directamente sin pudor ante los demás. La revista del grupo se llenó de cuantiosos artículos sobre las distintas técnicas y maneras de esnifar zapatos y zapatillas que lo presentaban como la verdadera alternativa desadictiva de cualquier otra droga del momento. Ciertamente la muchachada búlgara pegada al esnifado de colas se pasó, tan pronto se enteró de la existencia de la nueva religión, al esnifado de sus zapatos, cuanto mas harapientos más productivos. Los que se calvaban agujas en la vena y cocainómanos hicieron otro tanto. En poco tiempo la podofilia acabó con el mercado de drogadictos clásicos.

Podo One fue encumbrado pronto como un nuevo mesías y la ciudad donde diseñó todo eso, que hasta ese momento había sido de jardines y olores a jazmín, pasó a convertirse en una cantera de olores a pies. El olor a pies, es bien sabido, trae una tabla de quesos manchegos con unas gotas de vino riojano y un poco de pis de cabra, con una tal fuerza penetrante que quien pasa por la experiencia de tratar con pies odorosos, los suyos o los de la pareja, no la olvida nunca jamás. Podo One estaba orgulloso de su obra. Su manifiesto lanzado al mundo entero y publicado por plataformas digitales y audiovisuales superó al manifiesto surrealista y a cualquier otra locura artística del pasado. Su primer templo tuvo forma de bota montañesa, el siguiente de bota de futbolista, los siguientes copiaron las maquetas de zapatillas  catalanas de payes, zuecos de madera de porqueras, zapatos de claqué y por supuesto botas de minero. Hay que decir que desde el principio hubo una discriminación con las chancletas y las sandalias abiertas, así mismo con los zapatitos de tacón para que las titis muevan el culo más insinuativamente. Sin quitarles el valor para la protección de los pies de los suelos duros, la cantidad de aireación hacia imposible una producción de feromonas a la escala indispensable.

La cosa fue creciendo a más. El podófilo siguió con sus estudios y su militancia a favor de la idolatría. Nadie lo tomó en serio hasta que su poderío alcanzó a varios países occidentales y gentes de todas las clases. Los aristócratas tan reprimidos en sus zapatos de charol y cueros inmaculados encontraron por fin una compensación a todos sus años de torturas. Cuando su feligresía superaba sobradamente el millón de practicantes el estado empozó a tomarse la cosa en serio y llamó a consultas a Podo One.

-el cuerpo médico habla de que existe una nueva adicción que podría superar a cualquier otra: la de olerse los pies. ¿qué tiene que decir a eso?

-Confirmo que existe un nuevo tipo de devoción que promete extenderse a escala planetaria. El ser humano ha descubierto el valor intrínseco de sus pies como fuente de placer por lo que hace a su sensorialidad.

A Podo One lo declararon loco pero sus seguidores jamás consintieron esta categoría. Era el hombre que los había ilustrado a como sacar partido a algo tan vulgar como unas  zapatillas y su sudor. Era la alternativa a millones de frustrados que no tenían con quien mojarse, con quien gozar el cuerpo ajeno. Encontrar las salsas en las hendiduras de los dedos del pie  les libraba de continuarlas buscando en los agujeros ajenos. La podofilia pasó a ser considerada como una extensión del yo intractuante a falta de bocas a las que dar besos, genitales ajenos con los que compartir placeres o comunicantes perfectos que aceptaran el amor a medias. Cada podófilo podía intercambiar olores con otro sin necesidad de hacer nada más. Un podófilo reconocía a otro antes de identificarlo visualmente. Había desarrollado su olfato perruno hasta tal punto que le bastaba entrar en un local cerrado donde hubiera otro para husmearlo a distancia, buscarlo, encontrarlo y, con un código de señales preestablecido proponerle lo que más les flipaba: el intercambio de zapatillas. El único problema era tener el mismo número o talla. Para eso, uno de los objetos que había comercializado la Primera Asociación de Podófilos fue el de un juego de plantillas que permitían al pie mas minúsculo calzar el zapato más mayúsculo, al de pie mayúsculo le tocaba joderse pero siempre quedaba la opción de regalarse los zapatos y llevárselos a casa para tenerlos como olores de reserva. La asociación también había diseñado una especie de contactos estancos donde guardar los olores. El perverso erótico más perversos coleccionando bragas orgasmadas y usadas no llegó nunca tan lejos como el podófilo  más simple. El que menos, tenía varios regalos en su haber de otros cofrades de zapatillas usadas. La casa de Podo One se había convertido en un museo de olores al respecto. Su fama llegó tan lejos que facultades de medicina de varios países, las mismas que al principio lo criticaron,  enviaban sus hordas de estudiantes para hacer seminarios sobre el olor y la aroma terapia. No hace falta decir que el Museo estaba perfectamente estanqueizado. Nada más entrar en él tumbaba a unos cuantos al suelo. Nadie moría pero sí perdía el conocimiento. Al recobrarlo todos hablaban de resucitación. Superaban sus múltiples enfermedades y volvían como nuevos a casa. Eso fue convirtiendo el museo en un lugar de peregrinación y a Podo One en un santo. Los reverenciantes se postraban a la altura de sus pies para besárselos, lengüetarlos y olerlos y a continuación para dar los suyos a olérselos a él, que para esta fase ya había desarrollado una nariz tal que distinguía inmediatamente la calidad de cada olor. De tanto en tanto se quedaba con los zapatos de algún peregrino, el cual, solo por esta razón, pasaba a tener una pensión vitalicia con todos los gastos al cargo de la asociación. Con el tiempo, la Primera asociación de Podófilos dio autorización para que su credo y su práctica se extendieran por el mundo entero, saliéndole hijuelas y también disidencias. De aquí que hoy se puedan encontrar la Segunda de Podófilos, la Tercera y así sucesivamente. No se diferencian mucho las unas de las otras. El común denominador continúa siendo el placer de oler sudores de pies.

Para desgracia de la comunidad médica se ha `podido comprobar que los fermentos de unos pies no lavados lo curan todo. La gente no tiene necesidad de pasar por el quirófano o por el dentista. Oler esos nuevos productos redescubiertos lo cura todo: desde la caries al cáncer y por supuesto reduce todas las necesidades: las de comer y las de follar, las de la carne en general. Una nueva figura se extiende por el orbe conocido: la del esnifante de esquinas que no tiene el menor reparo en hacerlo. Parece que la drogadicción se propaga porque se tiene noticias que se ha visto finales de controversias con una taque por sorpresa de podófilos antes sus contrincantes los cuales han cesado en sus argumentos para pasarse el resto de la jornada oliéndose los pies. Un nuevo acto de intimidad planetaria convence a todos: olerse a uno mismo y oler a los demás. Nunca antes hubo tanta compenetración de la especie como esta.

Los podófilos no fuman ni se tiran pedos pero huelen de tal manera que las narices exquisitas educadas en los jardines de Versailles y de Bagdad no podrían resistirlo. Ni que decir tiene que la gente pija que se resiste a oler sucumbe como moscas a los resfriados comunes, a los pisotones de pies, a los humos de los atascos y a las monas de pascua. El podófilo y sus seguidores más adelantados han ido transformando su cabeza en general en una enorme nariz. Su única función es oler. Son felices. La última noticia dice que los peregrinajes van cambiando sus destinos habituales de Lourdes, Fátima, Santiago, Dassa por el de la casa museo del primer podófilo.

 

 

 

 

Un final curioso

 

Uno siempre ha deseado vivir un tipo de vida de calidad, sin tanta gente que estorbe, sin tantos estúpidos en todos los lugares donde se va, sin tanto estrés, sin tantos odios o violencias o inseguridades. Cuando me preguntaba cualquier persona fuera quien fuera, cual era  el mayor de mis deseos yo decía sin sonrojo que la población se dividiera por diez. Me llamaba egoísta, exterminador, elitista y no sé cuantas cosas más. Yo replicaba que todos los problemas económicos del mundo: la falta de vivienda o la falta de pan se reducirían con el solo hecho de que la población se redujera considerablemente. Despues de arduas discusiones de bar entre cervezas, que yo soportaba muy bien no así mis contrincantes  que terminaban por darme la razón, pero a la siguiente semana arremetían de nuevo contra mi diciendo que cuantos mas fuéramos mas posibilidades teníamos para todo, había mas chicas, había mas oportunidades. Mi análisis era otro: a más gente menos recursos para cada uno. Las matemáticas no fallaban. Me acusaron de malthusiano, de anthumanista y hasta de nazi. Los mismos que me discutían mi punto de vista no hacían nada para sacar de la miseria millones de personas de las que se tenia noticia. Las africanas seguían pariendo criaturas sin importarles no tener garantías con que alimentarlas, también lo hacían las gitanas. Yo pensaba que el mundo estaba completamente loco y la falta de planificación familiar era uno de sus grandes problemas. Incluso pensaba algo peor, la familia era la estructura criminal más negativa para el desarrollo humano. Cuando me extendía a esa clase de vocabulario de me testaban como a un loco, pero algún interés debía mover a mis censuradores para que me buscaran para seguir con esa clase de polémica. Me convirtieron en un entretenimiento de  velada. Por mi parte estaba harto de este tipo de conversaciones y en general de todas. Yo quería una vida pacífica e inteligente.

 

De pronto un día, tal como había visto en una película de niño, desperté y al poco rato me di cuenta que algo no iba bien. La radio no funcionaba. Mi programa habitual no emitía ningún sonido, tampoco ningún otro programa. La  televisión estaba muda, la electricidad funcionaba pero a ratos hacia intermitencias. Intuí algo extraño. Mientras tomaba mi té habitual advertí que los ruidos de cada día procedentes de la calle no subían hasta mi apartamento. Una extraña sensación de paz flotaba en el ambiente y una repentina inquietud de me hizo saltar de mi asiento para asomarse a la ventana. Todos los coches estaban estacionados, ninguno en movimiento en la calzada. Los semáforos se habían vuelto locos, ningún viandante a la vista. En efecto al salir a la calle no había nadie. Nadie, nadie., absolutamente nadie ¿Qué ha pasado aquí? ¿Dónde se fueron todos? Entré en establecimientos públicos, no había barmans no había tenderos. Las mercancías estaban expuestas pero no había nadie que se ocupara de ellas. Había coches, pero no conductores, había instalaciones pero no gente encargada de ella. Al principio tuve sensaciones no experimentadas nunca, o como mucho me vino a la memoria una de jovenzuelo al entrar en alguna mansión abandonada. Bajé al metro y por supuesto  no funcionaba. Estaba parado con las puertas abiertas. Siempre quise conducir un metro. Pensé que no pasaría nada si trasladaba los vagones de una estación a la siguiente. Así lo hice. Como si hubiera sido mi oficio de toda la vida. Por suerte todavía había electricidad. Salí al exterior para encontrarme con el mismo panorama desolada de  la zona de la estación anterior. Miré en varios coches de la calle hasta que uno tenia las lleves de contacto puestas. Me dirigí a mi oficina sita en  uno de los últimos pisos de un edificio alto. Cometí el gran error de tomar el ascensor que desde luego funcionaba pero un sudor frio me empapó al pensar que podía haber pasado de quedarme sin corriente y completamente solo atrapado en el camarín. Las caras habituales con las que me cruzaba cada mañana en el establecimiento la mayoría sin nombre y a las que no trataría nunca más allá del saludo rutinario no estaban. En mi oficina tampoco estaba ninguno de mis compañeros inmediatos. Husmeé en algunos cajones y en la caja fuerte. El escritorio de Crhistianne estaba lleno de cosméticos. Recordé como se pasaba las horas mirándose en sus espejitos y limándose las uñas. También había una caja de preservativos y unas bragas. Las olí, cogí la caja de condones y me la puse en el bolsillo. Un reflejo condicionado.  Luego reflexioné y la devolví. Pero qué estúpido soy si no hay nadie con quien vaya a emplearlos no porque el mundo se haya vaciado de gente sino porque mi vida llevaba tiempo vacía de ella.  Crhistianne y yo habíamos quedado en una ocasión en su apartamento. Me preparó una cena suculenta y luego pasamos al sofá, mueble intermedio entre la mesa del comedor y el dormitorio. De pronto dando un salto y en un grito compacto dijo que no podía seguir adelante que ella era más romántica y necesitaba ser seducida convenientemente, yo en realidad no había pasado de tocarle la rodilla y el lóbulo de la oreja. Prácticamente me echó a empellones. Al día siguiente me dijo que  lo que había ocurrido es que  le había bajado la regla y no podía seguir adelante con el plan de la noche. No hubo otra velada. Mi historia con las mujeres no había pasado de los sofases o nunca había saltado del asiento delantero de un coche al trasero. Pasé las distintas etapas biográficas de mi vida sin la mujer-compañera con la que aguantar los sufrimientos cotidianos. ¿Qué podía esperar un hombre como yo, pasando de la cincuentena, con poco más de dos aventuras en la agenda, con conversaciones anodinas de pub y una cama permanentemente fría por las noches? Mi curiosidad por los cajones de los otros despachos de mis compañeros de galera puso fin a mi disquisición. Cuando abrí el cajón de mi jefe encontré un sobre a mi nombre. ¿A mi nombre? ¡qué raro! Mr. Smith: por la presente se le comunica que el reajuste en curso de la plantilla de la empresa ha incluido su nombre para la adaptación de los nuevos presupuestos. La dirección le queda muy agradecida por todos los años de colaboración que le ha prestado pero llegado el momento de su total e irrevocable prescindencia no le ha quedado otra opción que rescindir su contrato de  acuerdo con la clausula que hace referencia a los imperativos de desarrollo del proyecto económico y desearle lo mejor. Atentamente. Una firma inteligible y el nombre de uno de los capos del trust. Junto al sobre un posit escrito a mano indicando el día de entrega del comunicado. Era para ese mismo día. Su jefe de departamento, un funcionario de tuétano y de culo cuadrados, llamado Newman, lo conocía desde hacia años. Habíamos quemado nuestras  juventudes reciprocas el uno al lado del otro a dos metros de distancia con una mampara de cristal que los ubicaba en universos y estatus distantes. Lo menos que podía haber hecho este cabrón era decírmelo de palabra. El muy cretino compartió conmigo una cerveza ayer mismo sin decirme nada. Smith, tú y yo somos viejos lobos, me dijo, dándome una palmada en la espalda sin que perdiera el tiempo en inferir a que se refería exactamente con lo de lobos ya que estaba seguro que con una cerveza de más nadie controla el significado exacto de las palabras que emplea. Pensé en rehacer el comunicado de la carta por si de pronto reaparecían todos los individuos de la escena. Deisistí. Algo gordo se había tramado y yo no me había enterado. Cogí el teléfono y daba tono. Empecé a llamar a todos los números de mi agenda. Los que tenían contestadores automáticos respondían con voces congeladas, los otros no proporcionaron respuesta alguna. Llamé a números de otras ciudades, de otros países, de otros continentes. Ninguna voz humana en directo.

Cuando un rato antes supuse que habría gente en otras partes y que no estarían al corriente de lo sucedido en mi ciudad todavía me quedaba alguna esperanza. Precipité mi hipótesis. ¿De ser así como es que no había emisoras de las otras poblaciones, no solo del país, tampoco del mundo?

Recorrí la ciudad de un lado a otro, Ninguna persona en ninguna parte. Todas se habían ido .Ese era el verbo puesto que no advertí cadáveres, al menos en un primer momento no los vi. Me había quedado como el último para apagar las luces. Confieso que la situación me maravillaba pero no entendía nada. La ciudad entera para mí. Podría abandonar mi pequeño apartamento de una calle secundaria y trasladarme al centro a la mejor suite del mejor hotel por ejemplo. Antes que nada tuve que preguntarme por mi mismo. ¿Estaba vivo? o ¿me había convertido era un holograma flotante con un resto de conciencia que me hacia aparecer como vivo cuando en realidad era un elemento disuelto? Pasé por un ambulatorio. Me tomé las constates, me pinché con una aguja, sentía sensaciones ydolor. Debia seguir vivo. La cuestión es que al cabo de unas horas experimenté hambre y comí. Por la mañana cuando fui a la oficina todavía acudí con la esperanza de encontrar a  mis compañeros. Era un día de suerte, no tenia que aguantar las estupideces habituales a las que me había forzado la ciudad desde hacia mucho. Por fin me había librado del comemoscas de Jerry, el plasta de Bondy, la soberbia de Crhistianne  y el estupidode Mariano Newman, el peor, prepotente y cínico. Despues de quedarme un rato esperando y de la tanda de llamadas infructuosas desde la oficina no se me ocurrió otra cosa que firmar en la casilla de acuse de recibo de mi despido y subirlo a las dependencias del departamento de personal donde tampoco había nadie. No se porque lo hice. Supongo que cuando uno está muerto o se queda como único superviviente planetario hace cosas como esta. También tuve el impulso de robar. De hecho fui hasta donde suponía que estaba la caja fuerte. La localicé y como todas las cerraduras estaba abierta. Tras coger un fajo de billetes me sentí fatal. Parecía como si todos los ojos de todos los muertos de la ciudad me estuvieran observando. Volví a dejar el dinero donde estaba. Además ¿para qué lo necesitaba?

La oficina era horrenda siempre había deseado no tener que volver nunca más a ella. Mis oraciones habían sido escuchadas. Mi premio era la libertad. El mundo me esperaba, siempre había deseado conocerlo, viajar.

Sí, el mundo, una palabra que significaba una cosa el día antes y una completamente distinta ahora. Antes el mundo significaba gente, encuentros, intercambios, intimidades. Ahora en cambio significaba una gran extensión que explorar. Recapitulé: mundo, planeta tierra, gran esferoide del sistema sola habitado por terrícolas, lugar de la especie humana. Humanos: seres supuestamente inteligentes dedicados al dominio de la naturaleza, a la explotación de sus recursos y al goce sensorial perpetuo. Goce: arte criminal con que aprovecharse de los demás para trepar en la escala social. No, no….Repetí mi lección. Goce: concreción del placer compartido sin dañar a nadie. Era cierto mi experiencia vital con los humanos todavía no me había proporcionado una conclusión definitiva acerca del concepto del placer. Ideologías orientales colocaban en el encadenamiento al deseo el trasfondo del sufrimiento. Si no deseas no sufres, claro que no desear podia ser equivalente a no ser nada, a no constituirse en nadie, a no ir tras ningún planteamiento. Yo no deseaba a nada ni a nadie y no por eso había conseguido mi libertad. Más bien me había convertido en un fantasma blanco, un tipo insignificante que malgastaba su tiempo y su vida rellenando fichas, preparando facturas, haciendo asentamientos de cantidades en interminables listas de control. Mi oficio: contable. El contable es un matemático fracasado que calcula las cifras de los beneficios de otros.

Salí al mundo, respiré la calle. Probablemente no había nadie en el país ni en otra parte aunque por pura especulación lógica si yo era un superviviente podría haber algún otro como yo en otra parte preguntándose lo mismo que yo acerca de ese extraño fenómeno de la desaparición de la especie. La comunidad científica lleva décadas alarmando a la población mundial sobre su existencia en peligro si no cambiaba de estilos de consumo. Se habían preparado varias maquetas de previsión pensando en poderosos inviernos que acabarían con todo vestigio, con grandes trombas de agua y huracanes que arrasarían todas las construcciones, con nuevos virus para los que no habría medicinas, con millones de cadáveres insepultos que producirían la peste y con otras barbaridades. Nadie pensó en una extinción silenciosa del tipo que yo estaba viviendo. Fue como si toda la gente hubiera salido de escena. De pronto pasé de ser el tipo más insignificante de una ciudad al más importante, bueno el más importante porque no había comparación posible con nadie más. ¿Por qué no haberlo hecho antes? Uno es sumamente importante desde el momento en que no se compara a nadie y no tiene la necesidad de demostrar nada. Siempre odié ser un chupatintas y haber tenido que abandonar mi predilección de pintura al óleo. Mi esposa me abandono por esa afición. O la pintura o yo, me dijo, afirmando que era un fracasado y que jamás seria un artista reconocido. El resultado fue que me quedé sin las dos. Cuando la persona que te dice que te quiere se pone al otro lado de la balanza para que la sopeses frente a tu afición, tarde o temprano encuentra la excusa ideal para darte una patada en el culo. Tenía razón, debía dedicarme a sentar la cabeza, es decir a ganar un sueldo y hacer la vida de todo el mundo, aunque esto me redujera a nivel cero de autoestima y no me interesa nada de mí. Mi vulgarización no la retuvo encasa. Su afición a  las uñas largas y a su cita con la peluquería una vez cada mes, la llevaría a arañar caminos mas ambiciosos. Yo no escapaba al cuadro de diagnostico en el que me había metido: un don nadie sin ilusión alguna.  Ella tambien había desparecido. Escuché su voz en la tanda de llamadas que había hecha en el grabador automático, no me pareció ni extraordinaria ni infeliz, no me generó sensación alguna.  No lamentaba nada. Ella también formaba parte del mundo exterior al mío, si había desaparecido todo el mundo lo justo que ella también hubiera sido descartada del juego de la vida. De los ex siempre esperas una especie de día de la reconciliación en el que hablar de los porqués de la separación y de cómo ha sido la vida del uno sin el otro. Es una bonita idea plástica para una obra de teatro pero no un criterio de posible aplicación. La gente cierra el pasado no porque tenga claro no volver al ayer o con la gente que lo integró sino porque no está segura de cómo reaccionar ante ese posible encuentro. Nadie quiere reconocer sus engaños y para eso elude todo contacto peligroso que los pueda poner al descubierto. Un ex es una especie de informador de lo que se fue y delo que se hizo, por eso los ex desaparecen para no volver nunca más aunque al paso de los años no haya ninguna que pueda sostener con razones sólidas porque se separó o fue abandonado. No diré que yo tenía superando el abandono de Lisístrata. Tan pronto tuvo la oportunidad de irse con otro que le dio un tren de vida más acorde con sus deseos me plantó. Afortunadamente no habíamos tenido hijos. De haberlo hecho no me habría perdonado tamaña falta de planificación familiar. Evidentemente ambos nos equivocamos de pareja. Ella era demasiado mujer para mí. Demasiada ambiciosa. Apuntaba a lo alto. Yo solo fui su primer peldaño. Estuvo viviendo de mi sueldo de oficinista por casi diez años y por casi diez años me estuvo criticando que no ganara más, que no fuera más, en su terminología, que no fuera alguien. Hay maridos menos ninguneados que yo que un día hartos de tanta descalificación se tiran por la ventana, otros tiran a sus mujeres por ella. La única diferencia es la del nombre del muerto resultante pero la causa es la misma.  Volví a mí aquí y ahora de acuerdo con la insistencia de loro del terapeuta gestáltico al que le pagué sesiones durante una temporada y que sirvieron para aligerar mi cuenta corriente.  Deser cierto que era el único hombre censado en la ciudad qué pasaría a partir de ese momento. No podría continuar viviendo tal como lo había hecho hasta este momento. Todas mis necesidades quedaban cubiertas y todas mis obligaciones  de trabajador, ciudadano o contribuyente se extinguían. Por la razón que fuera y que a mi se me escapaba la humanidad había desaparecido. Por algún extraño desajuste en un plan de eliminación a mi se me permitió continuar existiendo. Pero ¿por qué yo, un hombre gris, mediocre, nada llamativo? Hice un rápido cálculo mental de la gente que quería o había querido en el pasado y que ya no me llamaría o no la llamaría. No era mucha pero acudieron tras el de Lísistrata algunos nombres e imágenes a mi mente. Confieso que no experimenté la menor lástima por cada una. Mi coartada es que no podia ser alarmista. Tal vez estaban vivos en otra parte. Habían cambiado de dimensión y seguían ocupando sus mismos sitios pero con otro registro molecular. Pamplinas. Descarté esa hipótesis y busqué otra: tal vez una nave gigantesca había raptado a la humanidad menos a mí, permanente despreciado en todas partes. Resulta que siempre me había declarado humanista y ahora que la humanidad no estaba a la vista no sentía la menor sensación de perdida o de dolor. Al contrario una extraña sensación de alivio se apoderó de cada centímetro de mi piel.

Al final del día volví al apartamento. Todo estaba igual. No tuve que tropezarme con la casera, una harpía de espía permanente con comentarios insidiosos. No tuve que soportar los ruidosos de los de 3ro siempre con el volumen puesto de música estridente. No tuve que saludar a la del rellano contiguo una paranoica convencida que sus días estaban contados y que su asesino andaba al acecho. Sí en cambio vi al gato de la chica del piso de arriba, una belleza cuando iba maquillada, de armas tomar y varios hombres en su vida, la cual en una ocasión, solo en una, bastante trompa se sinceró de quien era, medio puta medio artista, y que estaba harta de la vida. La consolé con palabras torpes porque siempre me he identificado en secreto con cualquier versión de suicida.  Al día siguiente de tal confidencia en la que  hice poco más que  de escucha me dijo: olvide todo lo que le conté anoche, era mentira. Y no volvió a dirigirme la palabra. El gato me dijo miau y entré en el apartamento de esa mujer para buscarle comida. Me fue fácil hallarla. Para mi perplejidad que iba a menos advertí que las cerraduras de ningún tipo no estaban cerradas, todas las puertas se abrían al empujarlas, al menos hasta ese momento. Me entretuve un rato mirando los objetos de la chica. Toqué sus prendas interiores. Noté que mi pene estaba ahora inquieto. Reorganice las cosas para que no se advirtiera que unas manos extrañas las habían estando tocando. También entré en el resto de las viviendas de mis vecinos. Tal como había sospechado detrás de cada una de sus fachadas se escondía un maníaco. Gente que coleccionaba muñecas, el del 1ro 2da tenía una habitación llena de latas de beef. Recordé que vivía en la obsesión de levantarse un día y encontrarse cerrado el supermercado para siempre.

Despues de pasar todo el día a solas conmigo pero entrando de un montón de sitios y no encontrando a nadie escondido dentro de ningún armario empecé a pensar que tal vez estaba en un bucle del tiempo detenido. La gente en realidad estaba pero yo no la veía y yo tampoco era visto por ella.

Aquella noche dormí, aunque tarde dormí. Mi sueño fue bastante inquieto. Me desperté varias veces durante la  por si las cosas habían cambiado. No. Los semáforos seguían en ámbar intermitente unos y otros funcionando como si nada pero los coches seguían detenidos. Nadie a la vita. No vino ningún exterminador hasta mi aposento por haberse descuidado de mí en la eliminación en masa de los humanos. Me desperté al amanecer. Volví a mirar por la ventana y a poner fino mi oido. Nada de nada. Me dije que bueno si no había nadie en la ciudad, si la ciudad había sido abandonada por las razones que fueran podía sentirme como dueño único en tanto era el único que se había quedado en ella. Me trasladé al mejor hotel. 24 horas de esta nueva historia podían ser suficientes para augurar que el futuro que me esperaba era el de ser el único superviviente. No me sentí desesperado solo perplejo, no me sentí peor, lo confieso, que antes. No me sentí más solo. Lo que sí me sentí fue mas libre. Una de mis obligaciones diarias había desaparecido: ya no tendría que trabajar más. Las reservas de comida  en mi apartamento solo me daban para  unas semanas de autosuficiencia pero podía contar con las reservas de todos los frigoríficos de la ciudad. Incluso cuando la electricidad dejara de funcionar lo mas seguro es que encontrara suministros con los que seguir alimentándome.

Elegí la mejo suite de la primera planta. Tuve el detalle de inscribirme. Lo hice junto al último nombre, el de un árabe de Dubai. Ahí planifique mi nombre. Hice sonar la campanita de recepción, por supuesto nadie salió. Tampoco había necesidad, vine sin equipaje alguno. En el libro de registro puse Kalem Sherik. Nunca me identifiqué con mi  apellido vulgar. Deje una moneda de cincuenta centavos a modo de propina. El resto del día me lo pase dando vueltas por la ciudad. Tomé un coche y la cruce varias veces. También salí a las afueras. No había nadie. Me percaté que los animales sí existían. Para su suerte todos los que vi estaban sueltos.

Puesto que no había cerraduras, no había ningún animal apresado en sus cuadras o en su jaula. Una señal de alarma sonó dentro de mí, tal vez fieras de algún circo andaran sueltas y me harían papilla en cuanto me vieran. Confieso que ese detalle de las cerraduras abiertas, en un mundo basado en la desconfianza recíproca y en los objetos apropiados,  me extrañó más que el propio hecho de que los humanos se hubieran extinguido de pronto. Por su desaparición no sentía nada especialmente, pero por ver sufrir a los animales no lo habría podido soportar. Los pájaros piulaban, los animales hacían de las suyas. Navegué por internet con los mismos resultados que el día anterior, todas las ediciones digitales terminaban sus inserciones a la misma hora, ninguna hacia referencia a ningún fenómeno atmosférico extraño. Consulté lo de los circos en mi ciudad y en los alrededores. Uf11 no había ninguno, el más cercano estaba a cien quilómetros pero al pacer un tigre o un león puede recorrer esa distancia con facilidad buscando su alimento. Experimenté un escalofrió y decidí incorporar un fusil en mi equipo y traslados por si era atacado. Mi ansiedad hipocondriaca me alertó de que los animales vivos podían fallecer y yo no podía ocuparme de alimentarlos a todos. Además yo empecé a experimentar una crisis de una falta total de lógica. Si nunca la había tenido el vivir mucho menos ahora que no tenía ningún objetivo a la vista. No, no es que como empleado lo tuviera pero aceptaba ser la victima condicionada de todo un sistema especializado en mentir a sus habitantes con millones de habitantes, entre ellos yo, dispuestos a dejarse mentir. Me temí lo peor, los animales domésticos por falta de cuidados y por nostalgia irrefrenable empezarían a morir y el ambiente se llenaría de elementos fétidos. ¡Con lo terrible que huele el cadáver de un animal descomponiéndose! Seria cuestión de tiempo que yo también desapareciera. Pasé una semana sin que viera a nadie, luego pasó otra y otra más. Luego abandoné el hotel y recorrí todo el país sin encontrar  a nadie. Cada día me alojaba en los mejores hoteles, inmaculados,  siempre con comida enlatada, con el aire condicionado todavía funcionando. Empecé a sentirme como  un transeúnte. No había ninguna prisa ni ningún lugar donde ir, todos estaban abiertos para mí. Visité museos, visité mansiones, me metí en instalaciones militares, recorrí naves de empresas, también elegí alcobas de palacios para dormir. Desde que dejé el hotel de mi ciudad intuí que ya no volvería más a ella: podía pasarme el resto de años de mi vida cambiando permanentemente de sitio. Parecía ser el único propietario con tanto patrimonio al alcance de sus manos. Despues de mi país crucé fronteras sin que hubiera nadie en los puestos fronterizos. En parte alguna me encontré con ningún cadáver humano. Día tras días fui aceptando la idea de que me había quedado completamente solo en el mundo. Recorrí los puertos, los barcos por supuesto estaban sin tripulación. No pude pensar en que hubiera tal vez supervivientes en otros continentes. Fui al más próximo eligiendo el estrecho menor. Tuve que ingeniármelas para mover un ferry de miles de toneladas. La experiencia más extraordinaria de mi vida despues de despertarme una mañana y encontrarme solo en el mundo. Ni siquiera el chico-insecto de Kafka pudo sorprenderse tanto como yo. En la bodega del ferry ya había varios vehículos de todo tipo. Atraqué como pude al otro lado. Durante la travesía de Alaska a Asia temí no poderlo contar. El mar no es una autopista, Al otro  lado tampoco había nadie. Despues de un año de recorrido por el mundo con innumerables coches a mi disposición que me lo permitieron sin problemas y todas las despensas de víveres que encontré que me garantizaban la existencia por muchos años que fuera a vivir, tuve que reconsiderar mi velocidad. No tenía ninguna prisa para nada. Combatí mi aburrimiento dedicándome a la lectura y a visionar videos incluso películas en las mejores salas de proyecciones. Una extraña sensación de felicidad creciente me convertía en el tipo más gozoso del planeta. Mi teoría con respecto a la reducción poblacional se confirmaba completamente. A menor población mayor cantidad de recursos para todos librando de las obligaciones productivas a los habitantes resultantes. Yo solo era un caso extremo que justificaba plenamente vivir sin tener que producir nada para pagar el resto de mi existencia pero de ser 500mil millones los supervivientes también podrían vivir con mayor felicidad y holgura. El exceso poblacional era la manifestación más evidente de la locura colectiva, una falta de planificación absoluta a escala de especie que la había convertido en la especie sobrante del planeta. De alguna manera el planeta por alguna misteriosa vía la había expulsado y había permitido que un tipo como yo se quedará para dedicarse a su afición secreta, las matemáticas, desde los verdaderos números de las cosas y no de los dineros.

A pesar de no encontrarme con ningún ser humano despues de recorrer cientos de miles de kilómetros durante más de un año intensivo de geografías no perdí la confianza de que pudiera existir uno. Mi teoría de su existencia era del mismo estilo que la que se tiene sobre la posibilidad lógica de más vida inteligente en otro planeta del cosmos, no por tener pruebas demostradas de ella sino por un razonamiento fundamental. De todos modos si bien el contacto con un ser extraterrestre no tendría porque producir una entente en el caso de que se diera, el contacto con otro ser humano como yo no tendría porque dar lugar a una conexión. A pesar de contar con esta perspectiva empecé a fantasear con una idea absurda, encontrarme a la mujer de mi vida que no me pudiera acusar de ser nadie como lo había hecho Lisístrata y me aceptara en que lo era todo por razones obvias y con ella repobláramos el planeta. Menuda responsabilidad. Repoblarlo ¿para qué? ¿No sería mejor dejar esto al cargo de la misma evolución de las especies para que otros primates evolucionaran a categoría humana? Decidí no tener hijos en el caso de que me encontrara con una superviviente mujer en el supuesto de que los quisiera. Por de pronto no sentía la soledad en absoluto. Cada día era distinto al anterior. Dormía en camas fantásticas y comía en restaurantes elegantes, la única inconveniencia es que me tocaba prepararlo todo a mí. Encontré a faltar a alguien pero no tanto para compartir conversaciones como para que se ocupara de mí en mis necesidades. Creo que entendí el sentimiento del primer esclavista. Tener a alguien que te lo haga todo. ¿Seria capaz de reproducir el esquema de una sociedad de clases de encontrarme con otra gente? Me asusté de tamaña barbaridad y de mi mismo por poderla concebir. La verdad es que despejaba las mesas que usaba, recogía y lavaba la vajilla, también recogía las sabanas usadas de las camas que me encontraba hechas. Siempre cerraba los grifos de las duchas y si me encontraba con alguna pequeña reparación que podía resolver me ocupaba de ello. Un hombre solo como único usuario pero también operario de todo lo existente. Un absurdo. Aun así mi inercia decidía por mí. No soportaba ver las cosas usadas y no guardadas. La ecología empezaba por uno mismo.

  Las nuevas circunstancias  me permitían desplazarme y vivir sin tener que seguir las rutinas de antes de este acontecimiento. Empecé a llamarlo en silencio para mi mismo el Gran Acontecimiento. Llegué a una primera conclusión categórica. Si hubiera vivido solo jamás me habría planteado la vida para hacer de esclavo trabajando para una empresa de truhanes. La Morgan company dedicada al trasiego de dineros para generar plusvalías para unos y empobrecimientos para otros. Indirectamente yo era un lacayo al servicio de la explotación de la ingenuidad pública. Newman había dejado de tenerme como la mano derecha de su departamento para concedérsela a Jerry tras decirle en una ocasión eta opinión. A partir de ahora podía considerarme como dueño del planeta puesto que era según los datos que tenía su único superviviente. Conforme iban pasando los meses y despues los años y reconocí  que el planeta estaba despoblado, las señales de otros seres vivos inteligentes no existían.

 Me pregunté por el sentido de mi propia vida. Fue una pregunta repetida. Nunca lo había tenido, ahora sin embargo parecía tener una expectativa que antes no había experimentado jamás. Por supuesto seguiría viviendo. Eso de matarme porque los demás habían desaparecido no cuadraba conmigo. Dejé de ser un protosuicida sentimental para aferrarme más que nunca a la vida. Todo tiende a perpetuase aunque solo sea para ver como acaba. Yo haría lo mismo, exactamente igual que una semilla germinando o una ola moviéndose. Podría hacerlo sin que me faltara de nada. Aunque preví que las cosas se irían deteriorando por falta de uso, no creí que se deterioraran más que cuando lo estaban bajo el control de calidad y de envasado de las cosas. Recordé que los conservantes de las latas son poderosos y pueden aguantar decenas de años despues de las fechas de su caducidad.

Las calles, los vehículos, los muebles se llenaran de patinas de polvo, probablemente la electricidad se extinguiría cuando las turbinas dejaran de rodar y nadie las reparara. Pero ya me las iría apañando. Habían pasado cuatro años y no me faltaban suministros de ninguna clase. Desde que sí pude  afirmar que el planeta entero era mi casa con total exactitud de esta frase pude  estudiar todo lo que nunca hice, acudir a las bibliotecas, a las bases de datos, a los centros universitarios. Era cierto que la inmensa mayoría de cosas  pasaba por la corriente eléctrica pero en último caso siempre podría encontrar un generador que hacer funcionar un ordenador o una puerta corredera accionada con motor. Las ciudades eran un mercado y yo iba estaba siendo su único consumidor. Lance mi rugido de felicidad anual, único rito que me permitía. Hacia años que no celebraba christmas y que no tenia contacto con mi antigua familia biológica de la que perdí la referencia de sus descendientes, algo imperdonable para un contable pero que indicaba mi posición sentimental con ella. Nunca me había sentido tan bien. La única cuestión es que iba a estar completamente solo. Mi vida cotidiana a excepción de no tener que ir a la oficina y viajar cada día no había variado tanto. Me ayudaba con los videos, con las pelis, abría los cinematógrafos para mi solo. No hablaba con nadie pero desde que Lisístrata dejo el apartamento con una nota sobre la mesa diciendo que me deseaba una nueva vida sin ella y que vaciaba la cuenta bancaria para emprender una nueva vida sin mi tampoco nadie se había interesado por mi ni había temido con quien compartir mis sentimientos. Bueno si, el gestáltico, el del ahora y aquí que a fuerza de repetirse en el teorema preferí borrarlo de mis gastos mensuales para poner su frase sobre el espejo de mi toilette.

Desde que no tenia compañeros de especie (hablar de humanidad hacia rato que me resultaba una palabra un tanto exagerada) curiosamente no me sentía tan solo como cuando los tenía. Antes siempre había alguien que te recordaba que eras nadie, que no le importabas, que se podía prescindir de ti, que a ti no se te invitaba y un largo etcétera de desprecios. Desde que no tenia gente a la que ver o que me viera me sentía mas libre en todo y, sí, más acompañado. Podía continuar disponiendo de las voces e imágenes humanas enlatadas. Mis necesidades sexuales eran nulas. En realidad el mundo delos demás se reducía a dos o tres docenas de individuos con nombre y cara reconocibles que hacían entre todos una circunferencia marcando los límites de tu desarrollo. El llamado Mundo en mayúscula para mí no había sido más que eso.

Francamente no tener a nadie con quien quedar no importaba tanto. Tampoco lo hacia cuando estaba rodeado de vecinos, o iba al trabajo. Las conversaciones de bar con los cuatro amigachos por llamarlos de alguna manera solo servían para hacer pasar las copas. Ni yo conocía el nombre de sus esposas o hijos  ni lo que realmente hacían en la vida ni ellos conocían a lo que me dedicaba ni habían estado nunca en casa. Eran compañeros de bebida para crear el simulacro de la compañía.

Desde que me acostumbré a ir recorriendo los hoteles de la ciudad primero, despues apartamentos particulares, luego grandes mansiones tuve que reconocer que hubo gente que realmente se lo sabía montar y que la felicidad habría sido posible para ella. Buena música, buenos sofases, buenas compañías. Me entretuve mirando álbumes de fotos. Hurgué en privacías como entretenimiento extra. Siempre que lo hacia me sentida como espía cometiendo el pecado de la indiscreción. De pronto sumergido en uno de ellos me sentí el tipo mas sentimental que pudiera haber existido nunca llorando por criaturas que nunca había tratado y por caras que nunca hube conocido. Ahora que no existía ningún ser humano a quien confidenciárselo resulta que me sentía acompañado.

Desaparecieron todas mis enfermedades y achaques. Dejé de tomar píldoras- La atmosfera cada día que pasaba se hacia mas limpia. Un día descubrí que el rio que atravesaba la ciudad bajaba con las aguas cristalinas. Los pájaros se me acercaban. En realidad no tenia porque sentirme solo El lenguaje lo practicaba. Me acostumbré a pensar en voz alta y por supuesto hablarle a perros, gatos y animales dóciles que se me acercaban pidiendo comida. Para hacer mis lecturas estudié varios  idiomas. Tal vez en las selvas primitivas hubiera quedado algún ser vivo. De todas las hipótesis que maneje pensé que algún ser supremo me había elegido para dejarme solo en el planeta por ser el único digno, pero eso no era así, yo también había sido otro lameculos, otro hipócrita incrustado  en el sistema, otro tonto pegado a los consumos, otro imbécil de las esclavitudes trabajando en cosas que no me gustaban, otro tragador empedernido de todos los detritus que se metieron en mi boca, otro donnadie dentro de un mundo de ignorantes. Nunca descarté la posibilidad de que hubiera quedado otra gente como yo e incluso puse anuncios en determinados sitios estratégicos. Lo grabé en una estación de sonido, en pizarras, en pancartas sobre puentes de autopistas principales. En varios idiomas y en varios países. Con el tiempo me olvide de encontrar a otro superviviente o que el me encontrara a mi. Por otra parte no olvidaba que Crusoe y su amigo indio tampoco se llevaron bien por mucho que tuvieran la isla para ellos solos.

Despues de mucho, de mucho tiempo, habrían pasado unas tres décadas, aunque dejé de contar los años y los relojes digitales habían dejado de funcionar, yo ya era un anciano; una mañana que me levanté como solía hacer con mi gimnasia matutina bailando estridentemente al son de música rock vi una silueta que se movía por la calle. Salí en su búsqueda y empecé a hacer ruidos de todo tipo para que los oyera. Dos días despues la figura apareció perfectamente nítida a mis ojos. Desde la distancia una mujer me preguntó ¿qué ha sucedido?

-No lo sé, yo solo pedir  dividir la población por diez, es decir reducirla a su diez por ciento, no eliminarla del todo.

-yo también pedí algo parecido dije que quedara reducida al un por ciento. –dijo ella, una mujer de una edad parecida a la mía-

-Es posible que solo quedemos Vd. y yo en todo el planeta

-Eso me suena a un cuento fantástico de los que se venden a precio barato en lso kioscos para entretener las largas esperas en las paradas del autobús.

-¿qué se supone que debemos hacer?

-Nada, lo que hemos venido haciendo todo este tiempo solos. Seguir viviendo hasta que nuestra propia naturaleza termine con nosotros y tal vez luego comprendamos el significado de la gran desaparición.

-¿por qué no desear el aumento de la población para que todo vuelva a ser como antes?

-No por favor, no me siento más solo ahora que antes

-yo creo que soy mas feliz ahora

-pero vd y yo no tenemos porque gustarnos y mucho menos desearnos –me apresuré a aclarar para auto descartarme antes de volver a pasar por la experiencia de ser rechazado-. Además hemos dejado atrás la edad fértil y no tenemos ninguna responsabilidad ética para con una raza que ya no existe.

 -nuestros caminos no tienen porque juntarse

-no, no tienen porque hacerlo. Mañana habremos olvidado este encuentro.

-todavía somos ciudadanos de tercera en un mundo sin ilusiones

-eso es lo que pienso aunque francamente han sido más divertidos estos treinta años viviendo solo que los 45 anteriores compartiendo el drama humano.

-Yo he llegado a esta misma idea. Vivo sin una explicación pero no recuerdo haberla tenido antes en mi época de universitaria, en mi época de ejecutiva, en mi época de esposa, o de niña.

-¿No experimenta la necesidad del a compañía?

-No, el proyector de la televisión siempre me proporciona la compañía de las imágenes.

-¿Entonces?

-Entonces nada, le deseo suerte.

-Lo mismo le digo. La mujer desapareció y yo di media vuelta sin ni siquera acompañarla con mi vista. Tuvo el mismo valor que cualquier  escena de un film de ficción. Aquella noche dormí como cualquier otra. Seguí viviendo unos cuantos años más en un mundo atmosférico más limpio. No volví a encontrarme con nadie más.

Los personajes imaginarios

El relato imaginario y sus personajes.

Para escribir son necesarias unas cuantas condiciones: palabras, imaginación  tiempo, pasión y aislamiento. El del escritor es un oficio sacrificado: siempre solo, siempre meditabundo. Sin embargo su soledad es solo aparente. En sus ratos elaborativos se cita con más ideas que nadie, más imágenes que las que puedan citarse en una reunión de amigos, mas personajes que los que se puedan relacionar en una historia de hechos reales. Siempre he oído decir que un escritor chupa de la imaginación. Sin ella no hace nada, no es nadie. El futuro creativo de un autor depende de sus ensoñaciones o inspiraciones. En el relato imaginario se sumerge en un mundo que solo es suyo y que ha creado para, en principio, su propia complacencia. Diseñará un personaje central con el que estructurará toda una teoría de la conducta o describirá una personalidad grotesca a partir de pinceladas tomadas de la realidad. El relato imaginario supera la realidad, la magnifica, la convierte en un cómic tan gigantesco como la osadía de autor se lo permita. Cabe todo: desde mujeres con varias mamas nutricias como lobas a podófilos embriagados con el olor de sus pies.

Inicialmente cada relato imaginario empieza y termina en si mismo pero puesto que su ubicación en el tiempo y el espacio es absolutamente arbitraria a conveniencia de los tics creativos puede, si eso apetece a quien lo escribe, en un momento dado, hacer un relato de relatos, una sopa de personajes, trayéndolos todos a colación con sus virtudes y caracteres de parto inicial.

Un personaje inventado jamás existirá en la vida real, puesto que la vida real necesita de lentos procesos evolutivos para crear los caracteres morfológicos y todo lo demás. Decir esto no es decir nada, ya que un personaje real tampoco tiene porque ser el invitado de honor del mundo imaginario. El artista en general, escritor o no, tiene la gran ventaja frente a sus contemporáneos no artistas en inventarse personajes de todas las raleas para vivir bien acompañado. Lo que no puede hacer en el contacto físico-directo con sus hermanos de especie lo puede hacer a través de sus personajes inventados en las antípodas del saber. La discusión al respecto no pasa por establecer la diferencia entre lo falso y lo verdadero (ya estoy oyendo los ecos de las voces moralistas: no se puede vivir de fantasías) sino entre una fuente de placer y otra. Escribir una historia imaginaria proporciona un registro de placer mientras que participar en una historia real tal vez quita el tiempo y el relax suficiente para escribirla. No quiero antagonizar ambas experiencias. La una no quita la otra. Es obvio que en el relato imaginario se pueden inventar cosas que jamás se atestiguaran en la vida real y por otra parte es indispensable sacarle las leches de los gustos a esta para vivir lo más coherentemente posible con los propios objetivos existenciales. En la vida creativa mucha gente vive de su imaginación. Con el humor, con la ilusión de un evento, con una imagen, con una chistera hacen todos los posibles para hacer creer en todos los imposibles. En cada relato imaginario se puede crear al menos un personaje y una situación imaginaria del todo impensable para una vida real pero con la que sin embargo guarda una conexión directa.

Es sabido que el personaje logrado es aquel que termina por quitarla la fama a su autor y a ser mas conocido que el nombre de este. A fuerza de repetirse en uno puede convertirlo en un alter ego. En ultima instancia el personaje de un autor puede llegar a vivir todas las peripecias que a este le hubiera gustado tener y que la vida limitativa lo ha postrado en una inactividad en la aventura aunque en una alta actividad de gabinete en la escritura.

No recuerdo muy bien como empecé mi colección de relatos imaginarios. Siempre supe que había que escribirlos y que deberían ocupar un lugar destacado en una obra literaria de autor. Es posible que su titulo genérico coincida con el de otros escritores. La ventaja de su brevedad es que podían crear situaciones rápidas sin plantear ninguna estructura de novela, siempre bastante mas complicada, y que sus alucinaciones podrían servir para analizar psicológicamente prototipos de personajes. Lo mas parecido a un relato imaginario es contar una anécdota. La diferencia, obvia, es que esta se tiene que remitir a hechos ocurridos, gusten o no, pero siempre circunscritos a lo sucedido sin ninguna licencia que incorpore lo no sucedido. A lo sumo el relato anecdótico puede permitirse especular sobre lo que podía haber sucedido o pensado sin que realmente haya sucedido junto a lo relatado, pero la fidelidad a este es lo prioritario. En el imaginario no es obligatoria ninguna obediencia. La noción clásica del hecho es superada en virtud del ansia especulativa del autor. Puede concebirlo todo: desde los monstruos más espantosos a las ternuras más increíbles. En el relato imaginario la creación crea algo para una satisfacción inmediata. Lo que no se consigue en la realidad se consigue en el imaginario.

La inventiva imaginaria no es patrimonio de la literatura. Antes que un adulto decidiera sacar partido de ella inventando la mitología los niños ya se habían adelantando en sus juegos compartiéndolos con seres extraños citados ex profeso para divertirse,  Un ser humano sin imaginación es la mitad de si mismo dividido por mil. Sus potencialidades quedan miniaturizadas de tal modo que se convierte en un cero con algún improbable decimal. Una persona sin imaginación es el sujeto más amputado que existe aunque externamente a su semblante no le falte nada. El autor literario no hace más que llevar al terreno del texto y luego, quien se ocupe, al de escena, lo que late en todo ser inteligente. La necesidad de inventar es tan pulsional y primaria que la historia humana en su enteridad depende de ello. Sin hombres y mujeres no dispuestos a convertir los noes en sus límites geográficos el mundo no habría pasado de la prehistoria de las cavernas. La literatura imaginaria permite crear una flota de realidades no-mundanas pero que perfectamente pueden ser consumidas por este mundo. Seria muy interesante estudiar la cantidad de tiempo que una persona por termino medio, dentro de cada país, dedica a la ficción en la forma de envasado que sea: cuentos o relatos escritos, teleseries noveladas, personajes de ficción,…Sin el juego imaginario el individuo no expande su campo de dominio, su atrevimiento a ir mas allá de la escasa libertad que le permite su estómago, sus piernas e, incluso, su razón.

Confirmo que escribir relatos imaginarios es un placer. Comparativamente más que el de escribir retratos o anécdotas en los que siempre toca hacer un balance de experiencias personales, no siempre agradables,  las cuales son simplemente los errores propios, que no tienen el menor valor ético, según Oscar Wilde. No es que el relato imaginario tenga que dejar necesariamente una moraleja o una nota deontológica de la que tomar modelo pero al menos crea el desenlace de una situación absurda, creada a conveniencia de lo que se quiere elaborar, algo  con que la realidad no suele transigir y corta de plano.

 

 

Los cuentistas

Los cuentistas y el cuento que no cuentan.

La escena es el producto final. Luces,... ¡acción!. Una figura anodina ocupa el espacio. En el primer instante está llena de vulgaridad y anonimato. No es nadie, poco menos que el nombre que figura en la esquela del programa si es que ahí ha sido apuntado. Es un trazo de formas móviles sobre un fondo puesto para la ocasión, un decorado con letras colgando de hilos de pesca o una palmera de papel. No es nadie que por unos instantes va a serlo todo. Centro de escena, convergencia de miradas, única voz audible, único sujeto en acción.  Quizás trata de llamar la atención pintándose el pelo de rojo o poniendo puntiagudas sus orejas, tal vez enseñe partes anatómicas socialmente indiscretas, o a lo mejor utiliza unos sonidos extraños y una guturalidad en nuevos ejercicios de foniatría.  Antes que esa figura intrépida se ponga sobre las tablas  es posible que lleve tras de sí meses de entrenamiento con  un guión de invención propia o de uso prestado. Tal vez tenga un director de escena o haya usado el espejo del armario por todo instrumental de autocorrección. Posiblemente habrá dado vueltas a su guión una y otra vez sin apartarse el esquema principal. Sus amistades la habrán animado. Lo haces muy bien, no te preocupes, todo saldrá a pedir de boca Sea como fuere está ahí, con el coraje de los héroes y heroínas de las candilejas, ante un público que espera, ante un público que lleva haciendo de publico toda la noche, ante un público que está entrenado para ver otras muchas  actuaciones como la suya haciendo aspavientos o poniendo vocecitas para llamar más la atención.

La escena, para el artista de la voz o del gesto, lo es todo. Es el lugar donde se pone a prueba el dominio sobre su cuerpo, su memoria del texto, las pausas en gestionar cada palabra, cada acento, cada pausa.  La escena es la prueba de la realidad, la suya, aunque allí hable de lo que sea y se invente todo lo que diga y sea el imaginario el que, por un rato, ponga su cuña dentro de una realidad anodina. El acto escénico esta lleno de detallismos. La figura escénica irá pasando segundo a segundo de la ordinariez a la personalización, del ser nadie a serlo todo, de un cuerpo ocupando el espacio a ser el espacio mismo. Pasará del anonimato a la identificación, de  una forma sin voz a una voz con una forma, de un enigma en lo que va decir a una historia que se va diciendo. La magia de las palabras irá haciendo el resto. La congregación de desconocidos irá expresando su cariño por la figura del escenario y ésta le hablará a la fosa oscura que le presta atención. Contará una historia sacada de un libro siguiendo las pautas para relatar mejor. Citará nombres de personajes, describirá vestidos, olas, mares, barcos, piratas, princesas, flores, pergaminos, tesoros o cualquier artefacto que necesite para revestir su relato. Pronto su relato tendrá una historia viva en curso que hablará de amor o de odios, de concordias o peleas, de hazañas o derrotas, y de tantas otras cosas sacadas del país de los sueños o de las literaturas exóticas. Su cuento se hará acto, se hará noche, se habrá fundido con quien lo siga. En cada mente se recreará la escena, cada cráneo hará de telón, de panorama, de resonancias.

Los esfuerzos y las energías dedicadas habrán valido la pena por la expectación generada. Como dádiva, la sonoridad de manos golpeando manos, desde cuyos sonidos se infiere si lo contado ha gustado o los aplausos siguen la exigencia del cumplido.

Entre los cuentistas habrá quien se creerá más apto, quien se habrá colado, quien será más simpático, quien será más cauto, quien será más atrevido, quien odiará otros éxitos.

Algún cuentista empezará a preparar un próximo cuento que hable de lo que no cuentan los cuentistas. Podrá hablarnos más o menos así: Erase una vez una cuentista que contaba cuentos y que no aceptaba la crítica de su escenografía. Era tan, tan, tan soberbia que convertía toda discusión en una apostasía, toda opinión en un sabotaje, toda diferencia en un enemigo y todo crítico en alguien a ignorar si no podía llevarlo a la sacristía.  Erase  una vez, en el tiempo de la democracia y de la culta cultura, unas cuentistas que miraban de soslayo a otros cuentistas. No les aceptaban su estilo, no les respetaban su turno, no les admiraban en sus valores, no los querían con los suyos. Erase una vez  una gente que, perdiendo el culo por pertenecer a la farándula, olvidó que el arte es un proceso andante y la simiente a compartir entre todos los que van por el mundo sin subordinarse al mundo que iba antes. Le surgió, a esa gente, el monstruo del tirano de su vientre, una especie de Alien, olvidando que se alistaron a los dragones de fuego para calentar las gentes frías sobradas de imaginación que les bastaban los rapsodas de antes. Erase una vez una colección de cuentistas que nos mintieron con sus cuentos de vocecitas mimosas, nos hicieron creer en los valores que prodigaban para mostrar sus fauces dolorosas tan pronto les decías las verdades.

 

 

 

 

La Baguette

 

Una calle. El sol la baña. Día primaveral. Desde la primera hora de la mañana la gente entra en la boulangerie. Sale de ella con una baguette. Los más afortunados compran dos.  Veo a alguien con tres, debe pertenecer a una familia numerosa. La panadería es la fourrieleria donde suministra a la población con barras de pan alargadas, unos 60 cms y delgada. Pan blanco: el misterio de hacer con 100 gramos un fenómeno de la física. Entran niños, mujeres, a dúos o por separado. Hacia el mediodía son los hombres los que van por el pan. Por la calle desfilan gentes en una dirección y otra con su pan. Quien no lo lleva es porque va camino de la pandería a buscarlo. ¡Oh la panadería institución capital en el proceso alimentario! No es concebible la comida sin pan. Si se sientan a la mesa y falta, enseguida se envía al niño a por él. Una casa sin pan es una familia sin alma. La baguette es el protagonista de esta historia. Se miran de reojo las unas a las otras como el sostén de los viandantes que las llevan consigo. ¿A ti a que hora te comerán? le dice una baguette, a la otra. –Espero que no me coman querría vivir hasta mañana aunque me quedara seca y dura. -yo no tengo esta suerte a mi me zampan en menos de media hora, a veces antes de llegar a casa ya me han mordido los extremos.

-es que los niños son unos incontenidos, no tienen espera,

-sí son niños.

Hacia las 12;30 la calle esta desierta, la boulangerie cerrada, todas las baguettes ocupando el centro de las mesas, algunas ya troceadas en forma de rebanadas, agonizando a punto de desaparecer en las fauces que los van a engullir.

-soy joven yo he salido de la hornada de esta noche

-oye tu estas a tres colores, eres la baguette tricolor,

-sí una modalidad

Si por casualidad se encuentran dos adversarios en la calle no dudan en utilizar las baguettes a modo de espadas para pelearse y darse cosconazos.

-es que no hay derecho –grita una- deberíamos asociarnos y pedir que se nos tratara como es debido.

-¿Sabéis lo último? Definición de francés:  un tipo pegado a una baguette.

-ja ja ja dicen las otras. ¿Qué hubiera sido de Francia sin nosotras?

Una baguette es un milagro culinario. Simboliza la comida. No hay comida que se precie sin pan que la acompañe se convencen las unas a las otras.

-bueno los ingleses no toman pan, dice una, ahí estaríamos perdidas, ni siquiera se os daría la oportunidad de vivir por algunas horas.

-España es el paraíso del pan. Es lo que más comía la gente. Los obreros de la construcción se distinguían por zamparse bocadillos enormes de mortadela. Por si fuera poco la sopa de pan española recicla todos los mendrugos del cajón que han ido quedándose a lo largo del mes.

-En el mejor de los casos somos concebidas para ser devoradas por bocas hambrientas y ser condenadas a sufrir un magma de ácidos en el sistema digestivo de nuestros comensales. ¡que horror!

-Todo el mundo acaba en un magma u otro, o ¿acaso crees que nuestros comensales no se convierten un día u otro en pasto de otras bocas que también lso devoran?

-es cierto. ¿Cuál es la diferencia entre ser amasadas por la noche, cocidas en el horno antes del amanecer y ser comidas al siguiente día, o nacer un día vivir 90 años y ser convertido en cenizas despues?

-Es una cuestión de aritmética simple. 90 años son más tiempo que un día, pero yo tampoco querría estar sobreviviendo  como pan seco olvidado durante tanto tiempo. El paso del tiempo nos fosiliza. Prefiero ser masticada por una boca hambrienta que ser convertida en una piedra de cajón de mesa de cocina o lo que es peor en una materia de musgo broncíneo cuyo polvo echa a perder los manteles.

La historia de una baguette es la historia de todas ellas. Su volumen considerable para un peso tan escaso la ha convertido en un símbolo de la civilización de la mentira. El placer de la cosa blanca deshaciéndose en la boca tras unos crujidos si está recientemente hecha por encima de las tortas mazacóticas o las pastas de harina emplastadas de las cocinas primitivas de otras latitudes sureñas. La baguette ha terminado con la hogaza de pan-pan cuya miga sola la convertía en un manjar simplemente con aceite de oliva y sal o un postre exquisito con vino blanco y azúcar. El pan de antes se guardaba en baúles de madera una larga temporada. Era pan de verdad, al que acudir como materia base para las comidas. Ahora la baguette es un pan de relleno para ocupar espacios del estomago creando una sensación de plenitud. El comprador de baguettes tiene que ir a la carrera hasta su casa para comerlo de inmediato e impedir que el sol lo reseque antes de llevárselo a la boca. Si le sobra o lo tira o lo debe meter en el congelador. Para quien no tiene frigorífico puede meterlo en bolsas de plástico de tal manera que no pierda su escasa humedad.

Las baguettes no están muy de acuerdo con la manipulación que han hecho los panaderos con la harina para darles la forma que tienen. Hubieran preferido seguir formando parte de las formas clásicas de pan donde un kilo de pan era un kilo o donde había panes de dos kilos o incluso algo más. En el norte europeo todavía se encuentra pan negro de verdad, también en Alemania, también en algunos pueblos rurales de la España algo atrasada de su vecina Francia. La baguette simboliza en el mundo entero el triunfo de la mentira, la de una comida que no sirve para nada, un pretexto para bocados de aire y poco más. A lo sumo para embadurnarlo de mantequilla y mermelada y chuparlo en la taza de leche, café o infusión.

Si el pan representa la cultura del trigo, la baguette quiere representar la ligereza aérea, la presencia erecta de la energia viviente, la imagen simbólica del bienestar. La baguette evidentemente representa el falo. Quien no tiene baguette a mediodía en casa se pierde la oportunidad de su ingesta, de su mamada, el placer de incorporárselo dentro. ¡Coma una baguette cuando menos por día, su libido depende de ello! Deberían anunciar las panaderías de todo el mundo en las que venden tal adminiculo ocupando volumen de estanterías e implicando la menor cantidad de harina y la máxima de levadura.

Las baguettes no están muy de acuerdo con esa interpretación. ¡Somos comida!¡comida somos! Gritan al unísono todas a la vez a las 12 en punto en todas las zonas peatonales de las ciudades francesas. ¡Somos comida y punto! Repiten insistentes ante la perplejidad de quienes las cargan, que les dicen: calla, calla, arrêt,… que esto ya lo sé. Pero no siempre, a veces el pan ha sido utilizado para otros menesteres. Se dice de Gaudí que hacia bolitas y las tiraba durante sus paseos por Barcelona en puntos determinados, también en lso cuentos sus migas han sido utilizadas para dejar un reguero de señales con las que aprender a volver a casa, eso siempre que los animales del bosque no se las zamparan antes.

El pan ha servido para hacer figuras. Los panaderos más calenturientos son verdaderos escultores de las formas aunque parece que eso no ha triunfado demasiado. De haberlo hecho las horas de las comidas serian banquetes antropofágicos cortando rebanadas de pan de hogazas que tomaran la forma de cabezas humanas y otras partes corporales: senos, nalgas, etc. A lo mas que se ha llegado es a la similitud con el pene, medio metro de longitud y en todo caso a los boulangers se les ha olvidado poner el glande en uno de los extremos de la barra. Eso sería, claro está, un trabajo extra.

La baguette moderna se acopla con los tiempos de incredulidad. Los panes antiguos tenían cuerpo y superficie suficiente para hacer el signo de la cruz con la punta del cuchillo que iba a rebanarlos, el minipan de ahora no permite tanta gesticulación. Es para paladares finos y mesas sin excesos pero pulcramente cuidadas.

La baguete sabe que nace para morir a corto plazo. Su protesta no llega muy lejos pero antes de desaparecer de encima de la mesa dice en voz baja. Otras nacerán y continuaran nuestra lucha por el derecho de la harina a ser integral, a que no se la manipule con refinerías e insanias.

-¿Has dicho algo cariño? –le pregunta él a ella ante esa voz escueta mientras muerde un pedacito de pan cuyo ay es ahogado por la saliva-

-No, yo también he oído algo, debe haber sido el viento.

 

Alternativas al Estrés

Alternativas al estrés en situaciones urbanas.

 

 

esquema expositivo

 

justificación del tema

referencia histórica del stréss

el cuerpo como sede ambivalente:convergencia del dueto dolor-goce

stréss:patología del desequilibro y substrato de otras patologías

desequilibrio entre Morada y Hábitat

Incidencia del Stréss

El síndrome del Subalterno

El funcionariado de la administración

Técnicas

El análisis de la psique

espacio de Meditación

 

 

 

 

 

 

 

 

 

intro->

Se ha hablado tanto de este tema que aportar algo nuevo a lo ya dicho resulta difícil. sin embargo la propuesta del mismo es justificable por cuatro razones:

1.la reincidencia y actualización de los factores causales de stréss tras muchas patologías

2.la aplastante generalización consensuada del concepto

3.el valor de evidenciación que tiene para conectar la patología subjetiva y patología social

y4. la urgencia de articular alternativas para la mejora de la calidad personal y del entorno con  políticas de salud comunitaria.

 

El origen del Estrés    

Stréss, es una voz inglesa que hace referencia a aquel conjunto de  alteraciones organísmicas que aparecen cuando el sujeto está frente a situaciones que  trata de mantener  estando por encima de sus posibilidades.Son situaciones de agresividad compleja . el impacto puede ser estrictamente traumático de índole física , patológica con la incubación de procesos enfermos o psíquica.Es el principal elemento del síndrome general de adaptación descrito por Selye[1] .

El  síndrome general de adaptación de Selye se refiere al conjunto de  todas las reacciones no específicas  q aparecen en el organismo cuando este está sometido a situaciones de estrés , o sea, frente a una agresión de cualquier tipo, sea este una infección o un traumatismo.El organismo reacciona con una descarga de las suprarrenales las que son responsables directas del síndrome.

 

Fases del organismo

El proceso de desajuste de la adaptación cursa en tres fases:

1.reacción de alarma ante el parámetro estimulario aversivo o amenazante

2.Respuesta o Estado de resistencia frente a la agresión

3.Agotamiento de la respuesta y disminución de la  resistencia si no es posible mantener la adaptación.

 

El cuerpo como sede ambivalente: dolor  y  goce.

Contamos con un organismo bien organizado. Las partes que lo integran hacen una totalidad armónica basada en sus interacciones sinérgicas. Eso permite que las partes integrantes del cuerpo no dañadas se alíen en su conjunto para compensar los déficits de las partes dañadas.Esta ecuación compensatoria fracasa cuando las partes aliadas no pueden frenar un proceso de contaminación o de destrucción gradual de los tejidos y del sistema inmunitario. cuando todo se ajusta al orden natural de los acontecimientos el cuerpo  es el escenario del goce tanto mayor cuanto mayor sea su autoconocimiento y exploración.   A cada persona indistintamente de su edad  y lugar le compete,de cuerdo con FMAlexander, sacar el máximo de partido a sus prestaciones fisioneurológicas.tiene millones de células organizadas para trabajar en esa dirección.Alexander habla de esfuerzos personales  ante la posibilidad poseída de alcanzar la perfección. sin hipervalorar su tesis, lo cierto es que los límites del cuerpo no son estáticos y quien los ensancha o los cortocircuita es cada sujeto.

La reacción organísmica es fundamentalmente  endocrinológica.consiste pues en una modificación de las secreciones internas u hormonas:unas se cuantifican y otras decrecen.  su secreción es estimulada por la ACTH u hormona adrenocorticotrópica, que procede  de la glándula pituitaria o hipófisis, que ha sido estimulado por el  hipotálamo, origen de todo el mecanismo reactivo de la adaptación.

Los glucocorticoides  tiene n por misión optimizar las condiciones metabólicas  de los músculos y el cerebro,esenciales para sobrevivir a circunstancias adversas.

Otra reacción adaptativa más lenta es la secreción de la hormona tiroidea, incrementada por la secreción de la tirotropa, q tb procede la hipófisis que tb ha sido estimulada por una agente químico procedente del hipotálamo.con toda esta activación del eje hipofisario suprarrenal el incremento de los glucocorticoides  produce una inhibición del sistema inmunitario, reduciéndose´ la capacidad de  inmunocompetencia de los linfocitos T  y disminuyendo la capacidad de formación de anticuerpos por parte de los linfocitos B.Decrecen los títulos de anticuerpos  y disminuye la formación del interferón[2] .

 

El estrés como patología del desequilibrio.

Experiencia relacionada con las otras patologías psicofísicas y de la conducta[3] .

La sintomatología que describe el estrés es de tipo de genérico y con se verá en seguida cada uno de sus componentes puede cursar como patología distinta e independiente con un cuadro clínico específico´.en tanto que síndrome ocasiona según la SEEAE[4]  una amplia gama de efectos negativos:alteraciones emocionales y de ansiedad, depresión ,miedos, baja autoestima, apatía,sentimientos de infelicidad, frustración y sensación de soledad. Y lo que es más grave:incapacidad para tomar decisiones, agotamiento mental, obstáculos para la concentración, bloqueos mentales, olvidos frecuentes, desorientación y confusionismo.Eso puede llevar a trastornos de la conducta en los que se produce una hipersensibilidad a la crítica, pérdida de autocontrol, irritabilidad, agresividad, nerviosismos, conductas impulsivas, explosiones emocionales, alteraciones en el habla, ingesta excesiva de alimentos o -en el extremo contrario-inapetencia, consumo elevado de alcohol y tabaco.

Fisiológicamente da este cuadro_: aumento de la presión arterial, taquicardias, insomnio, alteraciones de niveles del colesterol, glucemia y ácido úrico, agotamiento físico, molestias gastrointestinales, alteraciones del ritmo respiratorio, sudoración excesiva, trastornos dermatológicos, dolores musculares y cefaleas continuas.

Todo ello ocasiona un bajo rendimiento laboral y un aumento del absentismo. Predetermina la falta de cooperación intraprofesional, u sabotaje tácito a la dinámica laboral  y un sentimiento de insatisfacibilidad con la propia labor.

Otros diagnósticos como  la Astenia Primaveral ., los efectos colaterales de dificultkad ante el esfuezo y el asma puede ser  síntoma que puede enmascarar el estrés más profundo

 

Desequilibrio entre Morada y Hábitat.

La causa remota de una desadaptación de sujeto  al objeto, a sus objetos de vida, viene determinada por el divorcio  creciente entre la manera de morar o estilo de vida y  el contorno lesionado. La separación  de lo artificial con lo natural ha ido llevando a un relación insoportable de los vivientes en los espacios en los que viven/vivimos.  La acumulación de afrentas contra las lees naturales  suponen una producción de consecuencias nefastas. La naturaleza devuelve los resultados en dos campos: el del medio ambiente con su pérdida notoria de calidad de habitabilidad y el del medio corporal con su pérdida notoria de  calidad existencial.

La venganza de la naturaleza no es una hecho nuevo.Es una idea que tiene  antiguas referencias. Es así que en la literatura griega Circé[5]   seduce a los humanos con sus encantos y los convierte en animales. La idea de que Gaia como un supraorganismo se vengará de quienes no saben estar en su reino va tomando más cuerpo con las visiones cataclísmicas y los análisis desde la Ecología.

 

Incidencia del Stréss.

Hay colectivos más propensos[6]  al estrés. Hasta tal punto que el INAP[7]  ha incluido en sus programas formativos para funcionariado cursos orientados a la prevención y tratamiento de tal patología.

La OIT[8]  ha presentado informes de que cita un 10%n de los trabajadores como propensos al cansancio crónico.la ansiedad, la depresión y el stréss laboral.. Por su parte el INSHT[9]  constata q más de un 4% de los trabajadores están sometidos a esta situación.

 

El stréss como síndrome de síntomas o fenómeno transversal de otros diagnósticos.

Una laboralidad indeseada e indeseable viene trayendo como consecuencia situaciones de frustración  reditual o crónica. El fenómeno bournout  o síndrome del trabajador quemado es más común entre el profesorado. El mobbing  o acoso psicológico  afecta a empleados sometidos a persecución a acoso psicológico.

La fatiga visual y el tecnoestréss ocasionado por las nuevas tecnologías forma parte de los comentarios diarios de las vidas de despachos.

 

Factores de estrés.

Existen baremos para cuantificarlo y una denominada escala de Holmes[10] , pero cada ítem es susceptible de variación y de reordenación dentro de la misma en función de culturas, credos y costumbres.

Podemos generalizarlos a todos los factores coexistentes.todos son susceptibles de producir estrés cuando su alteralidad desestabiliza una situación o puede poner en peligro el lugar personal dentro del tablero de las correlaciones sociales,profesionales o personales.

el deseo ideal es el de reciclar todos los factores de vida como acompañamientos a la misma y no como dislocadores.Su reconversión en  constructores parece antagónica a tipo de modelo social reinante.Para trabajar en la autroobservación sobre ello lo mejor es que cada persona cree su propia tabla de indicadores de progreso o  de regresión contabilizando sus descolocadores.

No todo elemento de excitación implica un estrés negativo,.Daufi[11]  habla de eustrés  y distrés.

 

El síndrome del subalterno[12] .

Las personas cuya función laboral consiste en atender al público pero en tareas de poca envergadura en las que no  pueden lucir su capacidad creativa-en el supuesto de que la tengan- y cuya demanda masiva de quiénes le consultan son por cosas de poca monta, van desarrollando una hiperinsensibilidad creciente o una deshumanización  radical. Tanto es así que la veteranía o no de un funcionario de mostrador o de primera línea de atención al público se puede presumir en función de su falta de sonrisa facial, su cara apretada y sus frases imperativas o cortantes. Su trabajo de puertas o ventanillas (aunque hayan desaparecido)lo infrahumaniza dejándole para rebelarse sus conspiraciones en los lavabos o entrebastidores. No es extraño que el modo de vengarse de su situación personal  (altamente estresante por actuar como la imagen pública de un centro o de una institución ,recibiendo todas las descargas de  quienes  les toca tropezase con ella) sea la de usar su poder contra quienes  le consultan.Es proverbial y ampliamente referida  el malgenio y malos modos de una  mayoría de funcionarios de atención al público. Sus defectos actitudinales en su función los va envarando a las mesas de las que son un apéndice y convierte su micropoder dentro de la estructura jerárquica a la que pertenecen en un máxipoder frente a quien  está obligado a consultarles algo. Es  en ese momento que toda la afrenta que reciben por su trabajo ingrato la reconducen en formas hirientes e indignas contra la gente de la calle.

Hay sectores profesionales[13]  especialmente afectados por el estrés por que sus condiciones laborales juntan el sentimiento de frustración al de riesgo.

 

Técnicas.

Los elementos q componen las terapias  no-químicas antiestresantes no son excepcionalmente  espectaculares por lo que hace a la técnica en sí  y en cambio sí lo son por lo que hace a sus resultados.  El proceso pasa por

1. una exploración de las fuentes,actitudes y hábitos estresantes

2.los desencadenantes específicos en entornos específicos (laboral, familiar, relacional,m...)

3. respiración y relajación progresiva

4.Detención del pensamiento

5.Reconducción de eventos mentales obsesionantes e ideas desestabilizantes

6.reorganización del planning y agenda de trabajo.

 

El proceso no deja indemne ideológicamente a quien lo sigue ya que lo puede llevar a ponerse en un aprieto entre el tipo de salud que necesita y la colisión con el tipo de sociedad que no se la concede. La propuestas que se trabajan en este campo  colateralizan el conflicto con las cuestiones causales pero no las denuncian[14] .

 

Espacio de Meditación

La meditación se distingue por el aquietamiento mental o la detención del pensamiento.No es lo opuesto al pensar sino dejar de pensar para que cese toda actividad intelectual y reducir la actitud de alerta electrofísica a los mínimos indispensables.  esta situación permite una claridad y un despejamiento de las ideas de destrucción  u obstrucción e indirectamente una frescura cerebral para acometer operaciones superiores posteriormente.

 

Reposturaciones

El sistema óseo y de musculatura con cientos de unidades articulares permite una casi ilimitada producción de movimientos corporales. el cuerpo humano  en el arte de su expresión física vienen ingeniando gestos absolutamente innovadores y no repetidos en relación a otros. Sin embargo el cuerpo ordinario vive acorazado dentro de una mecánica fija de un repertorio limitado de gestos. Los más habituales:andar, gesticular, sentarse, acostarse,...son una infima minoría en relación a todos los contables dentro de una dinámica de saltos, estiramientos y acrobacias. A fuerza de ser mayoritarios los menos pensamos que son insólitos los más. Lo cierto es que la falta de entrenamiento anquilosa la anatomía.Y la reiteración de unas posturas determinadas y sólo unas convierte un cuerpo hiperflexible y creativo en un cuerpo adulterado  e hipoflexible. La falta de educación  física o su confusión con la gimnástica rutinaria convierte el cuerpo en la sede del fracaso y el abono ideal para todo tipo de enfermedades. La situaciones de alarma producidas por estrés pueden tener vías extroversivas básicas:desde el grito primal a la descarga adrenalitica con juegos duros.

La única alternativa que cabe a las malas posturaciones que fosilizan un cuerpo antes de lo previsto son los ejercicios de reposturación y la asignación de tiempos concretos dentro de los espacios laborales,productivos o ocupados para atender el cuerpo.ya es hora de introducir ese tipo de demandas en las tablas reivindicativas de los sindicatos[15]  o de los espacios de negociación para la calidad de las condiciones profesionales. conviene no olvidar que todo trabajo rutinario e invariable es por definición un trabajo anti-natura, magistralmente ridiculizado por Chaplin en les temps modernes.

 

Respiraciones

Respirar y hablar que son dos de las funciones más básicas del ser hablante es algo que está comprometido no solo por las condiciones ambientales y acústicas nefastas en que se desarrolla sino también por la ansiedad subyacente en  cada sujeto desorganizado que trata de imponer su sitio en un espacio que no da para más.

Los ejercicios de respiración y los trabajos de oralidad con la palabra pueden poner  fin a situaciones angustiosas que impiden la adecuada oxigenación del organismo durante las hablas tensionales[16] .

 

El espacio  residencial

Es  el segundo espacio vital después del de l´área que ocupa el cuerpo en sus estancias y desplazamientos. La elección del espacio conveniente responde a un patrón tácito o explicito de psicología ambiental .Es  necesario decir honestamente que si los intereses especulativos del suelo urbano han llevado a no pocos desmanes urbanísticos y a la concepción de las ciudades dormitorio como lugares de reposición y descanso de la fuerza de trabajo, no lo es menos que la premura por hacerse con apartamentos de propiedad ha llevado a millones de familias o futuras familias a adquirir sus   propiedades sin atender a la evaluación básica del lugar o priorizando por todo tema el económico.es así que luego han aparecido movimientos vecinales protestando por situaciones que eran previsibles ya en el momento de adquirir sus lugares.El hogar es fundamental para reorganizar la psicología de las relaciones personales y el reequilbrio.si este falla, la hilera de piezas de dominó en la que se monta una vida se desbarata  brutalmente.

Pero puesto que la casa es un articulo de consumo de primera magnitud y que preconfigura un tipo de vida no es fácil cambiarla por una alternativa.

 

Los significantes culturales y su malestar vital

Significantes culturales son todos aquellos que predominan y que rigen por consenso tácito mientras nadie los cuestione.Es así como el trabajo como obligación  está interiorizado y los deberes  son tomados como la contraprestación a los derechos. Mientras esa clase de significantes imperativos todavía contaminados por los ancestros bíblicos y la pureza casta de la dignidad del sacrificio no sean sustituidos por unos nuevos y alternativos significantes basados en la paz y la concordia, en lugar de la rivalidad y el enfrentamiento,las sociedades urbanas continuarán siendo segregadoras de estrés y dislocación de las relaciones sanas. Por eso se trata de una patologia geotransversal también ya que se da en el norte y en el sur, en occidente y en oriente.

 

Viajes.

Viaje o desplazamiento a lugares especiales  por motivos temporales es algo que  ayuda a relajar las tensiones por el principio de variación. basta cambiar de h´habitat y de contexto relacional para que las cosas se enfrenten de otro modo más holista y sano.  Aunque ciertamente vivimos  en un tiempo en que se han popularizado las agencias de viajes, y los saltos intercontinentales, no lo es menos que los viajes saben a menos porqué en todas partes se encuentran imágenes homogéneas.  antiguamente un viaje estaba resinificado no tanto por el recorrido del desplazamiento como por el cambio de hábitat, relaciones y ocupaciones. Antiguamente, acudir al mercado del valle desde las aldeas de montaña una vez por semana  suponía todo un cambio situacional.Hoy desayunar en Barcelona y cenar en Nueva York, no lo supone tanto.

El viaje como cambio situacional sigue siendo una propuesta restauradora conveniente, siempre que ese traslado de lugar signifique dejar en  el lugar número uno los temas propios de ese sitio y no acarrearlos ahí donde se vaya.

 

Talleres de Relajación

La relajación es un marco distensional. Es  el permiso para que el cuerpo y la mente descansen de sus avatares y eso  permita las posibilidades de bienestar que se irradia a todas las partes del cuerpo.

La relajación pide una quietud:la del silencio de la voz y contención e sus patologías[17] , el aquietamiento gestual, el acompasamiento rítmico de los sistemas circulatorios a las ondas electromagnéticas.

Para q haya un espacio óptimo de relajación no basta con asignar un tiempo, instalar una música y dejar q cada persona echada se deje llevar por una voz pre-registrada, hay que integrar todo esto dentro de una noción distinta del cuerpo humano:la de  proceso vivo regenerativo altamente sensible a las influencias. No todos los centros,arribistas que son impostores de profesionales  o espacios que proponen la relajación saben  lo que se llevan entre manos[18] .

Los cuerpos,sea en su totalidad estructural o en algunas de sus partes en crisis aguda, son un registro exponencial, escénico y  revelador de los conflictos internos. Aquellos cuerpos habitados por almas torturadas o sensibles al dolor, independientemente de si sus determinantes biográficas han venido dadas por catástrofes objetivas o por elecciones personales subjetivas, demuestran quedamente la corporeización del gesto angustioso. Infinitas disfunciones de origen postural[19] .confirman la correspondencia entre lo que se  es y lo que se siente con un cuerpo exultante ad hoc  al respecto.

 

Recorrido por los centros de energía.

El desmontamiento de la coraza caracterial es una condición indispensable para renacer en vida y flexibilidad el pensamiento y el cuerpo.Wilhelm Reich  relacionó la tensión muscular crónica con la musculatura profunda, que sintomatizaban la historia congelada  de períodos importantes de la vida que acaban por ser olvidados.

La plástica corporal es un modo de estar en la existencia.

 

El movimiento correctivo es una recuperación corporal por la vía de la expresión emocional y gestual..Eso facilita la recirculación de la energía.

 

De acuerdo con el yoga hay 7 centros de energía principales.

uno->Bajo.Es el generador energético, la sede de la fuerza y la seguridad personal.el arraigo y la autoafirmación.

dos->Sacro-lumbar o lumbo-sacro. Es la sede de la circulación y distribución energéticas.El impulso sexual, el placer vital.

tres->Plexo-solar.La sede de la vida emocional, la ilusión y lo fan´fantástico.La imaginación creadora.

cuatro->Cardiaco.Afectos y vínculos de dar y recibir.La entrega y la confianza.el amor.

cinco->Laríngeo.La autoexpresión, la comunicación, el intelecto, el aprendizaje, la técnica y control del superyo.

seis->El Frontal.El Yo Superior.El observador interno.La aceptación sin juicio.

siete->Coronario.La intuición de a formamos parte de la totalidad.La consciencia cósmica.

 

Elección entre la tabla horario o  la lista de funciones. ¿dicotomía o complementación?

El timetable es el criterium clave que hace funcionar las organizaciones empresariales

La lista de funciones es el catalogo de deseos o pretensiones que cada sujeto se plantea.

Mientras que ésta es lo estructurante lo otro es lo que permite el encuentro con otros recursos y personas.

El desarrollo de las sociedades ha ido pasando de la instancia de las funciones a la de los órganos o agentes que las instrumentan referidos a tiempo y espacio.de hecho un país lo medimos tanto más desarrollado cuanto mas capaz de ajustarse es a sus horarios previstos.  el coste de este ajuste total en lo social es el desajuste interno de cada persona que integra el paisaje de la intercomunicación haciendo crecer los indicadores de enfermedad.

 

De la existencia reprendida a  La vida reaprendida.

Por encima de  las técnicas y programas de deshabituación así como de remodelaciones de  estilos de vida, el cambio alternativo pasa por una gestión de la calidad existencial.de algún modo cada persona tiene una gran empresa que organizar:su propio cuerpo y vida y todo lo que contienen.

La vida reprendida es la que ha sido sojuzgada o subordinada a intereses ajenas, aunque a veces-lamentablemente-esos intereses sean representados por el propio yo. es la vida reprimida, ideológicamente maltratada,condenada, negada,condicionada y hasta determinada a ser vivida por debajo de las posibilidades de sujeto.

La vida reaprendida es la que se niega a continuar  siguiendo el esquema de la servidumbre mental y del comportamiento teledirigido. Es la que se constituye sobre la base del sujeto autónomo, la que atribuye la causalidad de las disfunciones en el quehacer conductual.

La condición sinequanom para reaprender a vivir es dejar de ver la vida seguida como la única posible dentro de los males coexistenciales. a menudo las personas justifican lo que hacen y lo que son no porque lo sientan así sino por que la verdad de su calamidad es demasiado  monstruosa como para admitirla. De Acuerdo con A Rubio[20] , cuando una cosa no nos gusta o nos contraría el sujeto tiende a poner barreras o una nebulosa ante aquello, incluso negando su existencia para así poder justificar más cómodamente la elección tomada. el sistema cerebral actúa siguiendo la ley del mínimo esfuerzo en ese sentido y trata de no enfrentarse a lo que le pueda descolocar o desbaratar su coherencia. Ciertamente enfrentarse a una situación dominante también produce estrés lo que justifica un acomodamiento en la conformidad.Pero también este acomodamiento produce otro plus de estrés cuando el sujeto está obligado a ser el que en realidad no quiere ser.Los juegos mentales de las autojustificaciones acaban demorando las crisis de ansiedad para los momentos de los brotes de verdad.

 

Damerograma de técnicas:

Muchas de las técnicas de terapia corporal que se anuncian con distintos títulos y hablan de distintas tradiciones de prácticas proponen esencialmente lo mismo en cuanto a la restauración de las energías psicofísicas y del equilibrio mental-emocional. La salud depende en gran medida de la restauración de conceptos ideológicamente sanos y las distintas técnicas vienen a reforzar lo que solo una modificación de actitudes consolida. A fuerza de técnicas y su pujanza en el nuevo sector del  mercado  que se etiqueta de natural se suele olvidar que la salud pasa por las pautas más elementales y propias del sentido común.  Para Shakespeare “la más saludable medicina es el aire fresco y limpio”. Pero esa interacción con el medio en el que respiramos ¿quien puede garantizarla con la calidad óptima?

Todas las técnicas son útiles para el cuerpo y su restauración si son  desarrolladas consecuentemente pero cabe distinguir aquellas que el sujeto se coloca en una posición pasiva pensandoi  que las soluciones pasan por una cara a cargo de un otro especialista (reflexologías, masajes, acuputura, shiatsu, reiki,) de aquellas otras en las que el sujeto toma una parte activa.(dietoterapia, feng shui, qi gong, tai chí, Katsougen, meditación,...)

 

Auriculoterapia->Estimulación del pabellón auditivo e intervención en órganos diferidos desde sus puntos reflejos en esa zona.

 

Dietoterapia-> La educación alimentaria no existe o al menos no se prodiga.Existe la ingesta.la tragancia. todo programa nutricionista con sentido lógico revierte positivamente a los sistemas circulatorios del organismo y a las actividades que emprenda.conviene que recordar que no todo lo que tragamos es alimentario aunque forme parte de la industria de objetos no identificados pero sí comestibles. Hipócrates nos advirtió  que un “Un alimento no lo es si carece de poder...Se tratará de un alimento de nombre pero no de hecho”

 

Estiramientos Desperezamiento

Del cuerpo envarado al cuerpo  recobrado.La anatomía es una sede de placer. su formidable mecanismo sensorial permite captar estiu,los del exterior y convertirlos en  experiencias de gusto.

 

FengShui->es el arete de armonizar las influencias del entorno, cielo, tierra, territorio, hogar, espacio inmediato.

 

Fitoterapia->estudio y aplicación de las plantas medicinales.Varia de una zona geográfica a otra y según las distintas tradiciones culturales que la han empleado.Lo que resulta notorio es que todas las culturas tienen un bagaje fitoterapéutico.

 

Qi-gong-> Literalmente significa trabajo o control de la energía. Otra técnica oriental para la autoconciencia energético corporal

 

Reflexologia->fundamentalmente la podal.estimulación indirecta de los órganos a través de las zonas reflejas en las plantas de los pies.

 

Sanación->Más que una técnica es un enunciado en el que caben tantos estilos como sanadores se autopropongan. Su común denominador es su poder curativo por alguna clase de intervención física menor auxiliada por una  supuesta instancia de poder espiritual.constatada o no, lo cierto es que da algunos resultados cuando los clientes cuentan con su posibilidad curativa.

 

Shiatsu-digitopuntura-Acupresura->  Recorrido por canales energéticos.emparentado con la Acupuntura.

 

Terapia Floral->a groso modo las flores en tanto que elementos que contienen principios activos de la naturaleza son de múltiples aplicaciones dentro de la Fitoterapia.concretamente la de las flores de Bach es un sistema con 38 esencias florales obtenidas no por decocción sino por dilución tras exposiciones solares plantean el reequilibrio de los campos que convergen en los seres vivos de todo tipo.

 

Análisis

Por encima de las técnicas concretas de tratamiento corporal el analisis conceptual de la estructura mental y de personalidad es el que tiene la ultima palabra para reorganizar la vida. Analizar los síntomas de el cuerpo lleva a un examen del selft y de la personalidad.todo ello hace repensar sobre la existencia y sus contenidos y al repensarla concebir otra clase de existencia para ella. Pensar sobre la existencia es lo que hace realmente vivirla.

 

 



[1] Selye Hans,  Stress 1950   fisiólogo  canadiense de origen austriaco (Viena 1907->)..dtor del  Instituto de Medicina  y Cirugía experimentales en Montreal.Creador de la teoría del stréss n boga principalmente en la década de los 50 pero que ha venido marcando desde entonces la mentalidad médica en lo que  se refiere a la importancia de  las suprarrenales  para el organismo en situaciones de dificultad.Es el teórico del Síndrome General de Adaptación.

[2] es la proteína producida por una célula parasitada por un virus. y q la hace resistente a otras invasiones vínicas.

[3]  Rada María Una terapia contra el stréss . Muface núm. 186 primavera 2002. Varias referencias han sido tomadas de este artículo.

[4] Sociedad Española para el Estudio de la ansiedad.

[5] Kirké, en griego.En la mitología griega simboliza  la hostilidad del mundo natural frente al hombre. Ulises se dejó´ó amar por ella mientras los hombres de sus tripulación habían sido convertidos en cerdos. Vivió en su palacio por un año en  la isla de Ea, ¿tal vez el monte Circeo?.Está emparentada o personalizada también por Calipso que sólo devolvió a Ulises al mar por orden de Zeus que zarpó  hacia Itaca para reunirse con Penélope a costa de renunciar a la eternidad prometida al lado de aquella maga.

[6] Por lo general aquellos que trabajan sometidos a presiones considerables  dan cotas elevadas del mismo., los trabajadores de la enseñanza, la sanidad, el orden público y lo servicios asistenciales son los m´s afectados. aunque de acuerdo con la agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, el stréss de origen laboral  afecta a millones de trabajadores europeos de todos los sectores productivos.

[7] Instituto Nacional de administración Pública

[8] Org.Internacional del trabajo

[9] Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo

[10] Estos factores colocan en el primer puesto la muerte del cónyuge y en el último la transgresión menor de una ley y en el 8vo el despido o en el séptimo el matrimonio. Obviamente cada factor tiene una fuerza distinta para cada persona.

[11] Daufí, Luis   La enfermedad hoy, Salvat    Barcelona 1994

[12] el perfil de personalidad del bedel y del subalterno en general merece un atención pormenorizada que revela la convergencia de otras patologías de la desindentidad demás del estrés laboral.

[13] el profesorado. uno de cada cinco profesores padece stréss o ansiedad.  Un porcentaje equivalente se da entre profesionales de la sanidad.

[14] Jesús Poveda de la UAM está más por el tratamiento de síntomas que por la actuación en consecuencia ante las fuentes problematizanets q tiene como primer punto de su programa y Ernesto Toro Lira del INAP incide en la mala comunicación entre profesionales sin advertir que la comunicación es la que es por obedecer a un estatuto jerárquico y de correlaciones de poder.Lo que no le quita el valor de su propuesta de escucha activa para garantizar la interacción sólida entre hablantes.

[15] aunque vienen teniendo en cuenta desde décadas restringir las jornadas laborales terribles o los marcos de explotación insultantes, todavía no contemplan  los temas de calidad laboral y de auto-respeto corporal.

[16] de hablar mal, también se puede morir cuando un exceso de tensión o estréss puede producir un colapso cardiaco.

[17] La psicosomatización de la voz y el reaprendizaje del hablas con dos  temas de máximo interés  directamente conectados con los factores tensionales.

[18] Centro de éxito, como L´Eivax de Logopedia i Piscología convierten (al menos en el de su punto en Badalona)las sesiones de relajación en una burla a su clientela y un escarnecimiento al concepto naturista del mismo: la sesión es interrumpida bruscamente con luces fuorescentes q dan a la cara de los asistentes tumbados en el suelo sobre colchonetas nauseabundas ,con la interrupción de la música de cassette,  que incluye  un discurso -sea dicho de paso- bastante incoherente.,al que no ayuda la voz cómica que lo reproduce, y que lo mejor q puede hacerse es  no escucharlo para no desternillarse de risa.

 [19] recientemente una fiesta poética ( CaixaFòrum Barcelona en su inauguración) en la que participar una docena de poetas varones además de recrear un espacio de cultura lúdica y de máxima sensibilidad por las letras permitió una observación tácita al auditorio sobre la desestructuración de los cuerpos de los poetas. Sus ansiedades y  sufrimientos reflejados en la tensión de sus expresiones orales y escritas también habían atravesado la patina de la piel para incrustarse en sus bloques musculares y articulaciones oseas.

[20] Rubio,Alfredo. 22 historias clinicas de realismo existencial. Edimurtra Barcelona 1985

Teoría de Vida

 

La teoría de vida es un conjunto de criterios que una persona va elaborando, corrigiendo y confirmando a lo largo de su tiempo biográfico y que le sirve para vivir el resto del mismo. La teoría de vida es el aprendizaje que se hace en la vida para poderla seguir viviendo con la máxima efectividad y felicidad posibles. No es una teoría dada. Cualquiera que sea el principio existencial venido de cualquier otro necesita ser adaptado a las circunstancias personales de quien lo recibe y ponerlo a prueba para comprobar su utilidad o descubrirle su engaño. La cultura-cuna en la que uno nace es un conjunto de principios existenciales heredados que, por mimetismo y por necesidades supervivenciales, son tomados por válidos. Es con el crecimiento de cada criatura que se pone en evidencia la falsedad de parte de aquellos. Lo que en una primera etapa es aceptado como incuestionable va siendo progresivamente entrecomillado como cuestionable. El otro segurizante pasa a ser la dimensión de la incerteza o cuando menos de la variabilidad. La teoría de vida es la elección constructiva que le toca hacer a cada viviente tomando lo útil de la cultura contextual y deshaciéndose de lo inútil. Es imposible pensar que todo lo cultural dado o recibido cumple todas las expectancias y demandas subjetivas del nuevo ser en formación. La teoría de vida son las conclusiones de elaboración propia que pueden tener concomitancias y parcelas de coincidencia con las de los demás pero que no pueden tratar de ser única ni monopolizadoras. Cuando prevalece una  sola teoría de vida para un colectivo social podemos estar ante un grupo sectario, dogmatizado o fuertemente monacalizado y jerarquizado que impide el libre pensamiento a sus miembros.

Una de las fuentes predeterminantes del trastorno de personalidad viene dado por la colisión producida entre los deseos de expansión personalista colocándose al margen de lo social estandarizado y los agentes sociales que desean uniformizarlo. El profesional de la psicoterapia debe distinguir entre el trastorno por origen neurológico, genético o físico del conductual debido a ese conflicto de pareceres.

 

 

El sentido de la consigna

 

La consigna es el nombre político del slogan. Un slogan es una frase corta, preferiblemente pegadiza, que incita a una acción.

El universo de la publicidad viene enseñando, a lo largo de  su trayectoria, la existencia de  un tipo de palabras y frases con mayor poder de convocatoria que otras y que  son las que activan conductas masivas. La publicidad aplica indirectamente  la psicología de la personalidad para decidir cual es el texto de cada momento que más favorece a una marca o a una idea. La publicidad es el  gran aliado del marketing y la forma más visible de las técnicas de comunicación social. Aparece históricamente desde el momento en que hay alguien con un interés de vender y el supuesto de que existe alguien con un posible interés objetivo  por comprarlo. El publicista haría de puente entre el uno y el otro.

Inicialmente la publicidad fueron anuncios insertos de información acerca de la existencia de algo que no estaba al alcance visual o táctil de los consumidores. Informarles acerca de ello era convertirlos en demandantes potenciales a distancia. Inmediatamente se convirtió en un elogiador de los atributos o maravillas que se  podían conseguir con los nuevos artículos que empezaban a llenar los escaparates de la sociedad del consumo masivo en ciernes.

La publicidad nos rodea continuamente: cuando leemos periódicos, conectamos la radio o vemos la televisión, cuando vamos en autobús o en metro, cuando cruzamos el coche por la ciudad e incluso cuando alguien comparte con nosotros una conversación privada, la publicidad está presente y se impone. Sería difícil encontrar un sector profesional, que necesita de su comercialización para crecer, que no acuda a la publicidad. Prácticamente todos los sectores requieren sus favores y auxilios. Así la publicidad se ha convertido en sí misma en un arte y que las agencias más preciadas son aquellas que consiguen seducir más con los mensajes más penetrantes y, lo que es más importante, con el menor tiempo de coste posible. Es una hazaña creativa contar historias y dramones en pocos segundos. Aún lo es más atreverse a continuar anuncios con personajes de sus primeras partes reduciendo el tiempo  del spot. Por esta vía se consiguen  anuncios que no duren más de 5 segundos. Y hay, incluso, una peligrosa tendencia a la publicidad subliminal en la medida en que se vayan insertando en medio del programa, sin preaviso de un corte para la pausa publicitaria, si eso no es regulado por ley.

La publicidad alcanza a todos los sectores y también a los especializados. Además de la publicidad de masas por los grandes medios también la hay por sectores profesionalizados y revistas que se distribuyen por subscripción. Establecida la constancia recurrente  de la publicidad advirtamos que también se ha venido utilizando en el mundo de las ideas. Desde el momento en que alguien espontáneamente pintaba un eslogan o una imagen  en una pared o en un papiro estaba ya implícitamente publicitando algo o pretendiendo una influencia de opinión en quienes lo vieran. La historia de la comunicación social encuentra antecedentes embrionarios que parten de mucho tiempo atrás. La diferencia entre un slogan estrictamente publicitario y otro que pretende una influencia en la ideología es que uno incita a la compra y el otro a una predisposición cultural. Ambos comparten  el deseo y el estilo para instar a la acción.

No es extraño que las asociaciones de la  política y de otras prácticas colectivas también acudan a las técnicas publicitarias aunque sea con otras sutilezas. Las campañas electorales para la promoción de candidatos y primeras figuras de lista lo  qué hacen es publicitarlos. Sucede que la teoría política basada en complejos análisis y densas argumentaciones  se ha encontrado históricamente con la dificultad de transmitir todo su saber a la sociedad  a la que aspiraba a gestionar. Puesto que una opción política guarda el común denominador con cualquier otra de tener una vocación de poder, y ésta ha de contar con la aceptabilidad social de la mayoría cuando menos relativa, está obligada a dar mensajes claros y precisos, puesto que la inmensa mayoría de personas no hace análisis rigurosos y se mueve por respuestas reactivas y  por emocionalidad.  La inmensa mayoría de personas dedican más tiempo a posicionarse en posturas de espectadoras (ante la pantalla televisiva, la  de cine o un  concierto o teatro en el mejor de los casos) que no en posturas lectoras. Por cada hora de lectura le pueden llegar a corresponder veinte veces más  las dedicadas a las  otras actividades mencionadas. Este hecho es tan categórico y tan extensivo a toda la sociedad, y no solo a sus estratos subculturales, que la gente que quiere decir algo lo tiene que precisar al máximo y en contra partida la gente que busca algo quiere deducirlo inmediatamente al primer golpe de vista. Entre la necesidad de precisión de los unos y de los otros se llega a un consenso tácito acerca del valor de lo concreto y en su versión gramatical, el valor de la consigna.

La publicidad es al producto de venta  lo que la economía es a la política. Interpretando a  Keynes  hay la llegada de una etapa en que la economía queda reducida  a una simple cuestión técnica, al servicio de la política que se desea llevar adelante[1].

La publicidad trata de vender sensaciones e incluso sentimientos como premisa para vender un cacharro. Las marcas de coches están en una batalla espirálica en esta línea. Una de ellas hace un anuncio magistral de contacto físico de una mano que recorre distintas pieles de distintos cuerpos humanos para terminar poniendo la imagen de un coche recorriendo una carretera de curvas. La publicidad de hoy en día ha superado ya la de la chica guapa junto a producto, aunque básicamente tratan de seguir haciendo lo mismo: vender algo que no está en el producto haciendo creer que sí lo contiene. Antes, cuando se compraba un coche no venía con la chica del anuncio en el maletero como ahora al comprar otro no viene con toda la sentimentalidad y pack de sensaciones prometido, puesto que esto es de índole subjetiva, y el objeto es sólo eso: un objeto.

Establecida la comparación entre slogan publicitario y consigna política, detengámonos en las ventajas y desventajas de esta. Llegar a una ciudad o a un país en plena campaña electoral es sumergirse en medio de una efervescencia de lo esencial de cada formación. Analizando gramatical e ideológicamente cada una de las frases es fácil que encontremos sus equívocos propios de la malformación de la sentencia simple pero también del desconocimiento como extranjeros de su contexto. Una consigna cualquiera cuenta con un saber flotante que ya tiene la población. Una consigna, por su propia construcción, no puede decirlo todo. Sólo entrega una sinopsis. Su valor será tanto mayor cuanto más conecte con el sentir social mayoritario. Se llega a ella como hemos visto después de largos recorridos elaborativos y programáticos a los que no accede o no desea acceder la mayoría de gente. Admitámoslo, la gente no leé. Y la que leé, no lo lee todo. Los que no se pierden una noticia  o indagan hasta el final un tema pertenecen a una clase de gente especial. La mayoría, insisto, se mantiene en posiciones de expectancia, de espera y de absorción de las conclusiones tomadas por otros, por los que saben más o por los que despliegan una mayor cantidad de conocimientos.

Eso abona las circunstancias ideales para que la investigación vaya por un lado y el consumo de conclusiones vaya por otro. Es notorio el amplio consumo de éstas  y  los escasos recursos materiales y humanos dedicados a aquella. Dados estos factores tarde o temprano cualquier grupo con sus análisis hechos y sus objetivos decididos llega a expresar demandas concretadas en frases únicas si necesita de un cierto apoyo numérico.  Es así que el análisis de los medios de propaganda de las asociaciones muestran una ingente cantidad de panfletos y dentro de estos una preponderancia de los titulares entresacados. Eso es algo que también se comprueba en los magazines y revistas gráficas de todo tipo donde los artículos son cuarteados por subtitulaciones entresacadas aunque el autor no las haya escrito de esta manera. La gente se aburre ante articulos densos y continuos. Cualquier texto un poco largo será tomado por un rollo, cualquier discurso sin una pausa inmediata tras cada oración breve será tildado de parrafada. En definitiva la gente espera oir ideas claras y si es posible que le confirmen las que ya intuía y los líderes de opinión o portavoces necesitan repetir mensajes unívocos para que nadie los tergiverse más de lo esperado.

Pero haber llegado a este criterio por parte de los dirigentes de partidos o representantes de asociacionismos  es haber reconocido el fracaso de la educación popular y la lentitud con qué avanza la conciencia social. Hablar a la sociedad con imperativos y tener que usar la afirmación o la negación para dejar las cosas muy claras es descartar, de hecho, la capacidad de inferencia y de crítica de la gente a los que va dirigido un discurso. Así mismo desde el punto de vista de la multitud que acude a una conferencia, o incluso a un meeting, encontrarse con una salsa de frases hechas y la retórica demagógica al uso es, cuando menos, un motivo de frustración.  Entre los unos que necesitan precisar el objetivo y los otros que son descartados para una cultura crítica, los discursos de lo social están un tanto atrasados. Si comparamos la jerga política que hoy usan los dirigentes de los distintos partidos con la que ocupaba los mismos escenarios y balcones de 80 años atrás es posible que nos llevemos una sorpresa. El paso de las generaciones no ha sido acompañado con una mayor lucidez de los discursos, antes bien con su retroceso. El orador populista, o que pretende serlo,  antes que nada hace querer a su figura que la entrega como si de una emanación de las masas se tratara. Y en cierta medida todo representante de partido  o formación desea ser conocido por su presencia y reconocido por sus frases, extremo éste que expresa la fusión entre él y el pueblo al que desea liderar.

Una concepción antigua del propagandismo revolucionario quiso no utilizar imperativos para promocionar determinadas posturas sociales cuyo éxito dependían de que fueran pensadas por la mayoría. Una consigna afirmativa o negativa resultaba ser un instrumento de agitación que daba la conclusión hecha. Si un proceso social de liberación pedía la concienciación al máximo, ésta pasaba por reflexionar cada acto y hacer de cada intervención una propuesta reflexiva. La dirección de un proceso social estaba y está llamada por ser una organización que active el proceso de la educación cultural pública como parte de la conciencia política pero urgida por conseguir apoyos de masas y respuestas puntuales. Lo que al final de todo discurso interesa es una consigna, una orden clara. El “pásalo”  de ahora, es el  “sigue  la consigna”  de antes. Ante un artículo de periódico o de tablón de anuncios es poca la gente hoy en día que se detiene, ante el slogan de una pancarta o de un cartel no necesita detenerse. El simple y espontáneo pasar por delante del texto breve que entra en el campo visual del que pasa puede ser suficiente para que lo memorice y lo lleve consigo. Se trata de un ítem estimulativo que puede generar un cierto desarrollo intelectual posterior al reflexionarlo. Especialmente cuando el modo en que ha sido expresado es lo suficientemente inteligente como para hacer pensar.

La consigna tiene tanto más valor cuanto más carácter de  propuesta tiene y menos directiva se presenta. Durante décadas de dictadura los movimientos sociales se han caracterizado por consignas breves y por consignas continuamente repetidas que por la fuerza de su misma repetición se han ido desgastando. Por otro lado las consignas generalistas tienen menos valor que las coyunturalistas y concretas de cada momento. Un momento de eclosión álgida del cartelismo, el de la primavera parisina de 1968, demostró que la espontaneidad del lenguaje del deseo encaramado a las paredes creaba un nuevo estilo alternativo  de subversividad a las consignas imperativas y partidistas. Las paredes demostraron que había mucha gente capaz de cuestionar su presente y de diseñar un futuro social. La consigna tiene tanto más valor en cuanto incita, además de una acción solidaria concreta con ella, a un flujo de pensamiento crítico plural y compartido. El valor de la consigna por escueta que sea puede aún mantener vivo el registro de la palabra frente al monopolio de la imagen por sus distintos medios. Giovanni Sartori[2]  advierte[3] de los peligros de la sustitución de la palabra por la imagen, y de la realidad en su concepción clásica por la realidad virtual. Relaciona el alto consumo de televisión con el debilitamiento de las funciones intelectuales básicas para acceder a la cultura escolar, basada en secuencias lógicas. Lo cual debería ser sometido a estudios de campo sistemáticos para evaluar con certeza las consecuencias de tal hipótesis. La concepción del homo videns puede tener un tratamiento no catastrofista. La imagen durante un tiempo ha tenido el respaldo de una concepción favoritista. El slogan de mas vale una imagen que mil palabras todavía sigue resonando en los aparatos auditivos de las víctimas -nunca del todo resarcidas- de la Publicidad. En su etapa bombardera de frases insistidas. Como otros sloganes y frases hechas aquella incurría en una falacia contra la lógica. Toda imagen contiene lecturas distintas, pero ciertamente una imagen seduce a los sentidos, más que las mil palabras que requieren de un esfuerzo mental seguido mucho mayor, lo que no quita que una palabra pueda contener potencialmente mil imágenes.

El valor de la consigna es el de una referencia estable que intitula una época, que quintaesencia una política o que dá la nota de un tiempo. La consigna clandestina de las militancias antidictaduras o en las sociedades predemocráticas o en las que. Aún siéndolo,  tienen en prisión a sus detractores tiene el valor añadido del arrojo y de la originalidad. La democracia -que se define por la sociedad estructurada sobre la base de la libertad de expresión- sigue demostrando su capacidad para censurar y excluir sus voces críticas o simplemente inconvenientes, práctica en la que caen medios de altura como la misma CNN[4]. No es extraño que el recurso a la consigna sin sigla o a-nominal siga siendo una necesidad imperativa para sobrevivir a las restricciones de la sociedad. La consigna deja al menos constancia de que quien está detrás no se deja engañar por el sistema de valores imperante.La sociedad de la telemática quiere controlarlo todo y del elogio  a la sociedad de la información se pasa al temor que su libre circulación puede ocasionar. Predispongámonos a asistir a factores crecientes a favor del control y la regulación de todo canal, como en su tiempo ya hubo una persecución dura contra las Radios Libres. Eso se extenderá al mundo de la internáutica y a una simple pegatina. Por lo que hace a la legislación creciente que regula internet y la policía especializada en su transgresión ha y quien está por oponerse a todo tipo de control como Lluis Bassets[5] rechazando la perspectiva de habilitar cualquier  tipo de control sobre Internet. Algún tipo de control deberá haber por lo que hace a la comercialización de productos fraudulentos como la talidomida o patinetes eléctricos de construcción deplorable y soldadura impresentable. Pero ninguno por lo que hace a la expresión de ideas en libertad[6].

 Aún ahora una simple pegatina que no contiene ninguna injuria, tan solo una amonestación contra un alcalde puede llevar a ser detenido y maltratado por los gorilas de un gobierno municipal[7]. Eso no detendrá el hecho destacado de que las calles seguirán siendo lugares para la declaración de los deseos y para constatar la amonestación contra los consistorios y dirigentes  que hacen su gestión de una manera fatal. También, en otra medida, los espacios públicos de difusión donde periodistas lúcidos dicen verdades como templos. Pero son minoría quienes desde la seriedad de un programa de análisis político (otro registro diferente es desde el humor o el escarnecimiento) como Pedro Altares que hizo de  descriptor de los nuevos políticos que llegaban a la democracia a mesa puesta denunciando a  algunos gobernantes como si todo lo hecho fuera resultado únicamente de su magia blanca[8]. En cualquier caso no todo el mundo tiene un espacio mediático desde el que hablar, sea una columna en un periódico o un espacio radiofónico o televisivo.



[1] (ISotelo)

[2]Profesor de las Universidades de Florencia y Columbia.

[3] en Homo videns.La sdad teledirigida (Taurus)

[4] Peter Arnett periodista famoso de la CNN fue despedido por emitir opiniones inconvenientes durante la invasion de Irak por las tropas angloamericanas en el 2003.