El amor garantizado no significa el amor por decreto. El amor es algo que no se obliga, se construye y siente pero las comunitas solidarias consigo mismas, coprotagonistas de un proyecto radical de convivencia unitaria, habían domesticado esa parte arbitraria de los sentimientos en los que es el yo neurótico el que manda y no el yo sensible. Sabían que el amor es lo más reivindicado pero no impide pasar por las experiencias más tristes. El amor también puede ser destructivo o mejor dicho las reacciones vengativas tras su falta lo convierte en su contrario, en odio. Quizás el peor de los odios es el que definiera Plutarco como una tendencia a aprovechar todas las ocasiones para perjudicar a los demás. Hay toda una gama intermedia sin llegar a eso: no querer volver a tratar con la persona amada pero con la que se ha roto la relación especial es la más dominante. En Feminália se encontró una manera de permanentizar el amor colectivo. La indiferencia era algo absolutamente proscrito, hacerle el vacio a los demás o a alguien particular estaba contemplado como una hipótesis duramente impugnada y la falsedad era del todo injustificable. Una gran parte de las problemáticas amorosas en el mundo exterior eran dadas por líos de faldas, por engaños extraconyugales, por deseos prohibidos, en definitiva por mentiras clásicas. Puesto que no había ninguna razón para engañar al respecto de todo esto mentir era absolutamente superfluo. Se quedó sin argumento base para hacerlo. Solo se miente cuando se pretenden conseguir unos beneficios que con la transparencia no se obtienen.
Los tipificados pecados capitales del mundo no tenían lugar de ser en el territorio comunita. Nadie tenía porque codiciar lo de nadie porque todo era de todas, eso incluía bienes y personas. Las definiciones y referencias de ser del otro habían generado una extraordinaria literatura de la posesión sin faltar a la libertad individual. Soy tuya/vuestra era la forma mas habitual de terminar sus cartas de correo interior o formas verbal de entrega incondicional. En unas condiciones en que no faltaba de nada ni en los aspectos materiales no en lso atenciones, no era necesaria la envidia, la ira, el dolor emocional. Tan pronto alguien detectaba que algo no iba bien en otra comunita esto tenia prioridad por encima de cualquier otro compromiso y se volcaba a ella. La primera instancia comunal era la cohesión y la terapia para cohesionar era el cariño. De otra parte, la posibilidad de la exclusión no existía. Los espacios íntimos comunitarios lo impedían pero por si fuera poco la garantía de estar cada día con una compañera distinta impedía literalmente que ninguna se sintiera exclusa o que se prefiriera la soledad a la compañía. Todos los pronósticos de las biografías apuntaban a terminar en la soledad. Gabriel García Márquez, un autor con una inmensa biografía de contactos, también dijo que el secreto de una buena vejez no es otra cosa que el un pacto honrado con la soledad. En Feminália se daba la excepción de vivir acompañamientos existenciales hasta el final. No solo describe una historia de placeres compartidos de alta intensidad cariñosa sino además una historia de amor y correspondencia sentimental hasta el final.
En la ida ordinaria incluso en los ámbitos más progresistas hay una parte del amor que aún se resiste a ser socializada. Un espacio de relación en que la gente no se mira con miradas controladoras para que no le quiten su peso dentro de la psique de su pareja exclusiva es el tiene menos valor antropológico que el fenómeno amoroso. El amor resultante es la bisectriz entre el deseo del placer y el placer del amar. En última instancia cada comunita sabe que si ha de sacrificar algo será el cuerpo a cambio de la energia amorosa del grupo, renunciará a la excitación de su sexo a cambio de la tranquilidad de su alma. El amor es uno de esas palabras-concepto de la que más se abusa. Esta en la misma categoría de los grandes registros tales como estas otras: libertad y justicia. Posiblemente son las tres palabras en cuyo nombre mas se ha matado y por las que más se ha aceptado morir. El amor en la práctica es una forma intensiva de funcionar, una manera de entrar en la vida de los demás a cambio de dar la propia vida. Posiblemente es lo único que puede hacer funcionar esas otras dos palabras cruciales. No hay códigos que garanticen la libertad y la justicia sino hay un amor voluntarista para hacer posible ambas realidades. A la luz de muchos conflictos entre humanos Abate Prevost definió el amor como un juego en el cual hay dos que pierden siendo la especie la que gana. Actualmente se podría ampliar la definición diciendo que son los abogados pleiteros y otros profesionales ajenos los que sacan tajada de los sentimientos en colisión y de las relaciones rotas. Feminália demuestra la posibilidad del placer del amor por si mismo desconectado de toda proyección para enseñar a los demás a amarse. El origen de las comunitas organizadas tribalmente era impedir que el mundo les saboteara en su goce. Era absolutamente secundario y distante que el mundo quisiera seguir empeñándose en pasarlo mal. El ejemplo demostrativo de una vida alternativa estaba dado. Los demás podían elegir entre tomar ese modelo para construir uno propio parecido, o continuar con viejos modelos patriarcales y familiares altamente dañinos para la salud mental y para la organización social. La tesis del amor permanente en una sociedad estructurada con clasicismos y antagonismos estándares es del todo posible. Necesitaba de un espacio ideal de aplicación como el del paraíso sexual-libertario que las comunitas crearon, de tal manera que la libertad de las formas eróticas se reforzaba mutuamente con la libertad amorosa. En la casa comunal no había una sola persona seguidita ni una sola persona dirigista. Ambos perfiles no podían darse. Cada comunita brillaba con su luz propia y su personalidad era perfectamente distinguible entre las demás. Nadie era olvidado y todas estaban presentes en el pensamiento de todas. Mientras en el mundo exterior una aplastante cantidad de personas cuanto más se las conocía menos apetecía tratar con ellas, las comunitas invirtieron esta ley: cuanto mas se las conocía más apetecía conocerlas y rodearse de ellas. La mayor parte de su tiempo en la época desarrollada de la comunidad la pasaban dentro de sus instalaciones pero cuando salían eran el espectáculo ahí donde iban y pronto se les acercaba gente en plan amiga y entusiasta.
Alphonse Karr había dicho que “la talla de las estatuas disminuye alejándose de ellas, la de los hombres aproximándose”. Una comunita añadió que hay experiencias femeninas como la suya que agigantaban la dimensión humana y reducían la envergadura del pasado.
El amor, como todos los sentimientos sigue su lógica químico-psicológica pasando de la más alta intensidad a la más baja relatividad. El examante descubre que es posible vivir sin la persona que le ocupó los mejores momentos de su vida y con la que compartió las mayores confidencias y placeres. Es cuestión de darle tiempo al psiquismo para que se restablezca. Las comunitas que iniciaron el proceso de Feminália venían de experiencias previas rotas y de proyectos que habían caducado, también de rupturas sentimentales severas. Habían probado los duros hierros candentes que las marcaron para siempre. Trataron de construir un sistema de afectos y de relaciones que las pusiera a salvo de experiencias de dolor semejantes. No solo lo consiguieron sino que además muchas de sus nuevas compañeras incorporadas pudieron hacerlo sin pasar por las historias terribles del desamor. Una nueva raza de féminas desneurotizada surgió de su paraíso. El amor permanente fue algo real no tan solo una declaración intencionalista.
Mario se despreocupó del paisaje y empezó a besarle la oreja y a recorrerle el cuello para incursionar en su pecho a través de la blusa y palpar otras zonas como el bajo vientre notando su tersura plana.En su primera exploración ya trató de desabrocharle todo lo que pudo,pero las condiciones no daban para mucho.
-bueno,calma calma cariño-dijo la duquesa,mientras tomaba la desviación para una aire du repós.Déjame probar tu boca,- y lo besó con profundidad. Tanto ella como él tenían ganas de disfrutar pero la duquesa manifestaba su clase a cada detalle-Si no tienes mucha prisa, podemos detenernos en un motel de autoroute y hacemos el amor-propuso desinhibidamente.
-Estoy de acuerdo.Aunque por la hora que es deberíamos pensar en comer.¿te parece? Yo invito. -dijo el autoestopista haciendo un cálculo inmediato si podía permitirse pagar su comida y la de ella en un restaurant.resolviendo automáticamente que sí podía hacerlo.A Mario nunca le había fallado el criterio de vivir el momento, el después y el mañana están tan lejos que tal vez no existan nunca, y la verdad es q. hasta ahora no le había fallado su manera de pensar así.
-Muy bien primorcito, sigamos hasta la próxima área de servicio,allí encontraremos de todo: mesa y cama,-dijo la conductora volviendo a ponerse en el flujo automovilístico.- debo decir que éste beso ha sido de película y te confieso que desde el momento en que subiste al coche, lo estuve presintiendo y deseando.
-¿tanto te gusto?-preguntó ingenuamente Mario
-Me chiflas,se me han abierto todos los poros y puedes imaginar que lo otro también.-dijo la duquesa-
-¿No serás una de esas malvadas del sexo que se comen a la víctima después de hacer el amor con ella, verdad? preguntó Mario disimulando su inquietud pero desarmado ante la iniciativa de la mujer.
-No temas.solo recibirás de mí mimos y dulzuras.
Aquella tarde de habitación anónima, se convirtió en noche y no fue hasta la hora de comer del dia siguiente, que no volvieron a rescatar los lugares públicos. N ninguna parte de los dos quedó sin ser tocada, mirada y besada. Los dos desconocidos eran ahora dos entrañables amantes.
-Es estupendo tener todo el tiempo del mundo. ¿A ti te esperan? -quiso indagar la mujer-
-No, no me espera nadie en ninguna parte. Voy haciéndome con direcciones de gente que conozco por el camino,con la presunción de visitarles alguna vez,pero no hay nada acordado.
-Llevas mucho tiempo viajando?
-tan solo algunos meses,pero me gustaría pasarme años así.
-Ya sabes lo que se dice de todo viajero sin rumbo.¿que es alguien que quiere escapar de sí mismo?
-Tienes razón amor mío.pero tampoco sé de que escapo exactamente de mí, o que cosas quiero experimentar en el mundo.Posiblemente una de las cosas era ese encuentro.ser levantado de la carretera por una mujer despampanante como tú y que se liara conmigo.
-Y ahora que ha sucedido ¿como te sientes?
-Estoy en el cielo como puedes ver,pero con el miedo a descender otra vez a la tierra,a estrellarme y partirme en mil pedazos.
-¿porqué dices ésto encanto? -preguntó con ternura la duquesa-
-Yo ayer estaba en la calle y tú me recogiste con tu “carroza de oro”.Tú mañana volverás a tu mundo y yo volveré a quedarme en otra carretera.
-¿de que literatura trágica te nutres? tanto tú como yo somos hijos de la vida.Los dos somos hermanos que nos ha cruzado el destino.Quisiera unir el mio al tuyo y abrir tus escotillas para que te dejaras enamorar.
-No vas muy rápida.solo soy un autoestopista sujeto a su percepción y a lo cambiante de todo lo que pueda ir viendo. ¿no temes a mi volatilidad?
-En absoluto queridito.Siempre he ambicionado a alguien con decisión para ir con lo puesto a recorrer el mundo.creo que hay que tener mucho valor.Es como si desde la precariedad se tocara la luna.
Los siguientes días continuaron viajando juntos.Y apenas si ella le permitía que pagara las pequeñas consumiciones en pequeños bares donde se detenían.Estuvieron en el casino de Montecarlo donde ella jugó y perdió una importante suma de dinero, que podía indicar su posición social.Estuvieron en multitud de habitaciones de hotel,donde invariablemente hacían el amor,sin cansarse ni dar muestras de fatiga. En Atenas, caminando a su lado, Mario descubrió la sensibilidad de ella y la suya propia, por el arte y los clásicos. Todo había empezado allí más de 2500 años atrás.
-en cierta forma todos estábamos contenidos aquí,entre estas piedras y los discurso que escucharon,dijo la duquesa durante la visita al Partenón.-sin que Mario entendiera muy bien a que se refería.De lo que estaba seguro era del enorme y creciente atractivo de ella. en algún momento de aquél viaje,ella había dejado de ser un episodio fantástico para convertirse en alguien tan interesante, por quien empezaba a desear una perpetuación de aquellos días y momentos. el terror a la pérdida y a la seguridad que le daba empezó a corroerle y al mismo tiempo a tener que reconocer que uno de sus principios básicos de viaje: el de no ataduras y apegos a lugares y personas, estaba a punto de ser incumplido.
-Estoy muy bien a tu lado.¿y sabes porqué? porque veo el mundo a través de tus ojos, que no están tocados por la rabia y el resentimiento, sino por la felicidad y la ternura.-le dijo mientras recorrían una sala del museo de arte.
-Eres un poeta nato.supe desde el principio que el cielo te puso en mi camino para juntar el de los dos en uno.Afirmó en su tono ideal de misterio. la duquesa se deshizo del auto y viajaron juntos hasta Israel, para luego seguir por el Líbano y Jordania,sorteando milagrosamente los controles aduaneros en lo que hacia a los visados israelíes. Fueron a Siria y siguieron por oriente medio. El cambio de cultura,hábitos y geografía unió mas a los dos viajeros. su aventura estaba siendo tan increíble como fantástica. Ella se ocupaba de él en todo,aunque él le restringía sus atenciones y sobre todo sus compras.
-ahora que estás tú me doy cuenta que tengo presente tus medios y posibilidades.cuando no estabas, también salía del paso con otros recursos.
-Líbrate de éstos pensamientos.el dinero es para gastarlo y el destino ha querido que sea yo quien lo tenga y lo gastemos juntos.Es solo una cuestión de probabilidades entre tenerlo y no tenerlo. Eso no me hace a mí mejor, ni a ti peor.-y lo dejaba convencido hasta una siguiente ocasión en que Mario ,quizás por la resonancia de estar siendo un mantenido, volvía a plantearle dudas de ese tipo-
-Seguramente tu modo de pensar no es compartido por tu familia o por la gente de tu clase.-le decía-
-Ya salió lo de “gente de mi clase”. Te diré lo que es mi clase: un grupo humano superficial, lleno de hipocresías y engaños.es gente que nace y muere en una probeta sin saber nada de lo que es el mundo y lo que siente un ser humano. Le contestaba la duquesa con un cierto enojo y con un plano de resentimiento que el autoestopista- todavía imbuido por la idea simple del blanco o negro- no alcanzaba a entender.
Pasado un tiempo de idilio y diversión, los caminos se bifurcaron. Mario quiso ir primero a California y luego a Katmandú , quizás para dar con la horma de sus zapatos aquietados o con sus sueños. Y la duquesa añoraba recepciones y efemérides de alta sociedad y el concurrido mundo de las apariencias,que tanto decía repudiar.
Se despidieron como buenos amigos en otra estación de servicio,en otra autoestopista.el para seguir su ruta peregrina y de vagabundo moderno, ella para avistar otra aventura o para mirar al mundo desde sus posibilidades de bella y adinerada.
-Ya sabes si necesitas algo, llámame desde donde sea.No importa en que parte del mundo estés. ah, prométeme que me enviarás una postal -le dijo al despedirlo, y se lo prometió. Unos meses después Mario sentado en el porche de una comuna californiana cumplió su promesa enviandole una postal y una bonita foto del lugar donde estaba instalado.Asia iba a esperar un poco más.
Mario envió su dirección, pero nunca obtuvo respuesta.Después de un tiempo en una revista “del corazón” encontró un reportaje de su boda con un aristócrata conocido. Vaya-musitó para él- cada ave regresa a su corral.Pero nadie era juez de nadie y no sería él quien daría lecciones de ética a la duquesa.
El estaba contento de haberla conocido y de haber pasado unas semanas juntos.Aunque nunca más volvieran coincidir esa experiencia sería única y sabrosa, y estaba seguro que ella estaría de acuerdo. Por lo tanto la disculpó que sus nuevos códigos (quizás cárceles) la impidieran escribirle.Su pequeña historia de amor había tenido un principio bonito y un final sin decir adiós.
Mario siguió recorriendo el mundo por los deseos que imperaban en su corazón. Al final de las vueltas y de cientos de autoestopistas y carreteras repetidas, llegó a una conclusión, que de hecho ya tuvo siempre como una premisa: no hay otro Edén salvo el que uno crea en su interior.Después de todas las sensaciones vividas, llenas de cromatismo y de placer quedaba la reconexión con lo pendiente: la vuelta al universo de lo cognitivo, de la vida estacionada, de la creación sólida y de los resultados. Las experiencias múltiples de anécdotas y situaciones quedaban atrás como un fondo de verdades para avalar conclusiones de vida. La gente que lo integró eras distinta a la gente que integraría su actualidad de profesional mas o menos acomodado e integrado en las reglas de juego de la sociedad impositiva. A fin de cuentas él también pertenecía a una clase a la que volvió,sustraída de los problemas graves de la humanidad y suficientemente lejos de los conflictos armados y teñidos de miseria. Su vida de aventura y su potente imaginación actuaron como ingredientes para ser un creador literario y un guionista.El resto de geografía que no visitara acabó viviendolas con la recreación imaginaria que hizo de ellas.Y el mundo se transformaba en el gabinete de escritura.
Estaba tranquilamente sentado en el banco de un parque sin ningún tema en mi cabeza. simplemente estaba ahí, solo y sin planes, dejando pasar la tarde.
De hecho, los últimos meses de solitario y de viajero por ciudades de países europeos,de cuyos idiomas no hablaba ni una palabra, me habían convertido espontáneamente en un usuario de parques: lugares en los que la comunicación verbal carece de importancia y donde la paz que se respira, vale por un oasis de capital.Estaba,como otras tardes, mirando los patos, oyendo a las gaviotas y siguiendo la caída de una hoja de árbol, intuyendo su recorrido como un largo viaje al final de una vida(pensamiento de fatalidad que se acomodaba a mi modo de ser y de discurrir en aquella época de mi vida) presuponiendo su chasquido al llegar al suelo reunió´dose con el humus y con otras hojas que la precedieron.
Una mujer pasó por delante y se me acercó, con aire despistado y natural. Me sondeó con banalidades que yo ni siquiera me esforcé en comprender.de hecho ni siquiera advertí q. se había sentado a mi lado.
Aunque estábamos en Finlandia estaba hablando en alemán, tal vez pq. me había confundido con un germano o pq. era su idioma natural. Yo seguí con mi mirada erecta sobre el entorno inmediato sin prestarle demasiada atención, aunque si le dedicaba alguna de reojo, pensando que pronto se cansaría y se iría en tanto viera mi incomprensión de todo cuanto decía. Mis dos o tres oteos fugaces iniciales me dieron suficiente información para concluir que era una homless,desajada y descuidada,cargando su propia locura y contandosela a cualquiera. A mi no me molestaba su discurso: ni lo entendía ni me importaba y de hecho como viajero ya me había acostumbrado a toda escena irracional y a no pocas representaciones verborrágicas. La individuo no le importaba asegurarse de q. la entendiera, pq. incluso cuando parecía formular interrogaciones no esperaba ninguna respuesta y retomaba su inacabable monólogo. Por lo q. deduje ella tenía una narración muy bien trabada sobre lo q. fuera:su propia vida o lo que creía que era su vida o la del personaje q. representara.Cuando me cansé de mirar patos,me puse a mirarla atentamente para apostar contra mi misma, la posibilidad de duración de aquella situación.Perdí. contra mis pronósticos,aquella mujer cargada de verbo y de dicción,superó un primer cuarto de hora y un segundo cuarto de hora,sin que yo hubiera dicho algo mas que leves gemidos de asentimiento y de recibimiento de todo cuanto decía.de hecho era como estar con un p`protagonista de un film VO de idioma imposible para mí.-en estas situaciones uno siempre se lamenta de su precariedad políglota. pasada media hora larga,ella se detuvo en lo que parecía una pregunta de la q. sí esperaba respuesta.
Cuando comprendió mi incomprensión,gestualizó hacía mi sexo y a su boca.fue en ese momento q. empecé a fijarme en que la mujer tenía una segunda mirada y en que era deseable, especialmente dada mi celibatez impuesta por las circunstancias incomunicativas.Empecé a entender que la parte final de la historia q. me contaba tenía que ver con particulares gustos acerca de su dieta y que para que no tuviera ninguna duda al respecto,me mostró una revista pornográfica monotematizada en mamadas. Un segundo después corregí la impresión: era un dossier de las fotos de ella felando docenas de tipos distintos. Para acabar de completar mi información, dijo en mi propio idioma,leyendolo del cuaderno fotográfico,”sólo me alimento de esperma humano”.Me quedé perplejo con su sentencia inequívoca. Lo había oído bien.no había posibilidad de duda, ni para mí como oyente, ni para ella como dicente. Su declaración hizo que me quedara mirandola atentamente a la vez que experimentaba una fuerte erección,que a ella-una experta en avistamientos de transformaciones genitales- no le pasó desapercibida, mientras suscitó en mi la primera frase-pregunta en voz alta
-¿exclusivamente de esperma? -conseguí articular-
-exclusivamente.Esto significa muchas felatios a la semana -contestó haciendomelo entender con palabras sacadas del inglés,del italiano,del español y del portugués.
-¿docenas?-interrogué mórbidamente-
-cientos-afirmó con destreza-.He tomado cientos de litros de leche de hombre.En la ciudad no hay un solo varón que no haya pasado por mi boca. soy una celebridad y una leyenda.
Advirtiendo mi cara de extrañeza, mi enigmático personaje añadió:
-ya no puedo comer otra cosa: mi estómago ha empequeñecido y se ha transformado.cualqyuier otro producto es rechazado.- Llevo así varios años y te puedo asegurar que la leche humana es el producto mejor de nutrición.Contiene todo lo necesario para vivir.
Cuanto mas la escuchaba,.menos crédito me parecía tener.siguió hablando:
-soy la consecuencia lógica de mis vicios de joven-se lamentó-Lo que antes hacía por excitación y por mi negocio de puta, ahora lo hago para comer.Y mi modo de hacerlo es tan excitante, que por mi boca han pasado pollas trempadas de todos los tipos, incluidas las pollas mariconas.
Era evidente que la tipa me estaba poniendo supercaliente y de hecho pasó del verso a la prosa,abriendome la bragueta y tratando de sacarme el pene ahí mismo sobre el banco. La mujer, de media edad pero con un tetámen solido y poderoso poseía un cuerpo que no era para despreciar a pesar del descuido sin remisión.
_¿que pasa,me interrogó, estás excitado.te aseguro que nadie te habrá hecho una mamada como la mía,siempre me recordarás como la boca más experta de todas las bocas que te hayan tragado en tu puñetera existencia?
Accedí a sus ruegos y fuimos a unos metros, tras los desmayos de un sauce.
-rápido,-me instruyó- hazme lo que quieras pero debes correrte en mi boca .No lo olvides.
A continuación me mostró sus tetas y se levantó la falda para mostrarme sus dos agujeros: uro rojo de excitación y otro negro de pecadora.
-fóllame primero en la boca y luego en los otros si lo deseas, pero devuelveme tu polla a la boca.
Cumplí sus órdenes encantado,. y con las ganas que tenía de correrme pronto dejé mi lechada pastosa en su boca de catadora.
-exquisita, -dijo unos instantes después de habérsela tragado- y se fue tarareando una melodía mientras yo permanecí recostado contra el tronco del árbol, sostenido por unas piernas que me temblaban todavía de gusto.
-a propósito -me dijo unos pasos mas allá- yo paso por éste parque cada dia sobre ésta hora mas o menos.Si estás aquí y lo deseas te la mamaré lo mismo que ahora.
Me quedé estupefacto. Los siguientes treinta días q. estuve en la ciudad tragaláctea venia puntual a su cita,a menudo con restos de leche en su boca,de las previas mamadas.
Nuestra comunicación fue mejorando y mientras me la chupaba,le contaba cosas de mí y cuando ella tenía la boca libre de pene,me contaba mas elementos de su extraña historia, totalmente increíble y totalmente impublicable. Al parecer se había animalizado hasta tal punto, que vivía en los parques,que al parecer conocía mejor que nadie.ella solo era encontrada cuando se dejaba encontrar y su itinerario diario por toda la ciudad le llevaba a beberse a cincuenta tíos como media estadística. Por lo que me informó-y ya creí-también iba a domicilio,con habilidades precipitadas,como una auténtica asaltadora del sexo masculino. No aceptaba dinero,solo semen.
Posiblemente no era ninguna excepción y toda su rareza casuística,.no era sino un decorado que venía a cubrir sus garras en forma de aleluyas de estribillo. ¿como era posible en un mundo avanzado,un personaje de aquél tipo de la cristiandad lejana? Ni siquiera los personajes de Umberto Eco en su abadía de intrigas, lograban trascenderlo en su sacerdotal misión terráquea. Las propuestas de sustituir la lectura de los sagrados evangelios a la luz sombreante de las llamas del hogar, por poesías holderlinianas chocaron contra las paredes grises de los bloques de mortero de la estancia insípida. Todo crédulo de parábolas y de palabras fijas sospecha de las poesías letradas que obligan a la reflexión y a ser continuamente repensadas. Ni siquiera la supuesta palabra de Dios,exige tanto del creyente como la palabra humana en forma poética y en plática soberana. El fanático podía representar en un todo un libelo de todo el fanatismo del mundo.Era algo así como un jarabe de cacahuete concentrada que podía poseer toda la fuerza calórica de una despensa. su sola efigie y su espartanismo podían actuar al unísono,conjuntando las fuerzas del cosmos para llevar adelante su vida de arrelatos y de pergaminosa presencia,manifestada en una cara de surcos de perfecto trazo: verdadero planning de sus trabajos agrarios que impenitentemente llevaba a término con el arado de su tractor. Le bastaba mirarse a un espejo para darse cuenta de las maniopbras necesarios con las que reconfigurar las tierras que no se permitía dejar al barbecho nunca. Su ascetismo en lo espiritual tenía parangón con su productividad en lo material.
Su casa,que no era ningún dechado de gloria y todo lo opuesto a cualquier semejanza con el paraíso,permitía ciertas visitas y alojamientos de personajes donde no tenían donde ir o donde caerse muertos. Una chica con niño, un buscador de secta que lo acogiera como niño pródigo, un esquizofrénico especializado en la ausencia, un uruguayo con nariz uruguaya y un relator de hechos a modo de escribano contemporizado. Ese conglomerado de serrines axonales, mielinizados posiblemente con pasta dentífrica,daba un producto final propio de farándula. Nadie tenía que ver con nadie pero todos compartían mesa, oratoria, oraciones y coyuntura, en una especie de simulacro de amistad y de grupo comunero que no podía sostenerse mínimamente. El párroco doméstico hacía de las suyas manteniendo a flote el castillo para sus plegarias y su comunicación por vía directa con las cúpulas del poder celestial: lugar de destino de toda su caballeresca impronta para dejar huellas en un mundo apayasado. La chica con niño,retirada de la circulación presta a rezos a modo de pago de su presencia y su uso del lugar:práctica habitual de indigentes que aprenden prematuramente a hacer lo que esperan que haga los dueños de sus manos auxiliadoras,aunque eso pase por ritos en los que no creen.El joven buscador de religión que cubriera sus vacíos contando sus pericias por la Europa avanzada,en la que en determinado momento y lugar fue acogido y recibido con gran solemnidad por una troupe de creyentes que lo trataron como a un hermano total.El uruguayo con la capacidad del verdadero viajero acumulador de análisis y datos para ilustrar a la posteridad con las reliquias de la anterioridad. El esquizofrénico y el relator imaginando una performance intuitiva donde el uno haría de declamador de poemas de impacto y el otro haría acompañamientos con arpegios de guitarra. El grupo conjuntado tenía más de loco que de sano, y menos de santo que de payaso.Pero parecía que entre los mil y un cachivaches de la cocina-salón para todo, y todo era constituido por rezos, comidas, silencios, exabruptos, guisos eflúvicos, actos de éxtasis, fiestas, almacenamiento de mermeladas, la posibilidad d e una novela se iba abriendo paso. Al final no fue así.el relator, el único dado a mecanografiados y retratismos declaró en crisis su inspiración y se dejó llevar por el tedio de los días,el delito de zamparse medio bote de confitura en un arrebato de crisis de glúcidos. Los demás,cada uno con su propósito y con su mente desletrada o leída, hacía pronósticos sobre la inmediatez y los cánticos a la vida.El Fanático como un planeador de una escuela de veleros tenía suficiente con reunir a la muchachada para leer la palabra diosdada y creer que influía en el destino de aquél grupo de pecadores. El caso es que todos convergieron en aquél punto,unos para arrepentirse de sus caminos torcidos,otros para rehacerse y seguir aprendiendo con las pequeñas traiciones mundanas.
Me dijeron que, hace no tantos años, vivir en un país como el nuestro, sin estar casada y con un bombo por vientre, determinado por un espermatozoo ignorante de las reglas del juego, era poco menos que reunir el perfil para ser lapidada. A falta de piedras y de mayorías criminales, la sociedad cambiaba tormentos de hogueras y muertes sanguinarias, por otros flagelos sutiles como el del dedo acusador. Afortunadamente para mí, vivimos yo y mis hijos en otro tiempo sociológico en el que las cifras de mujeres separadas ha ido en aumento consiguiendo, incluso, una cierta simpatía y comprensión por la mayoría de la sociedad. Esto está bien y me complace. Pero me pregunto, tal como se habrán preguntado alguna vez todas las mujeres que han pasado por ésta situación, ¿qué puedo hacer yo a la media edad y con el cuerpo ya no tan llamativo? ¿qué puedo hacer después de haber parido a tres criaturas y quedarme yo a su cargo? ¿qué puedo hacer cuando no pertenezco a una clase adinerada y ni siquiera puedo contar con mi familia legítima? Demasiados preguntas que me dejan inerme, exhausta y dolida, por saberme obligada a una vida para la que yo no había nacido. Así es, obligada a una situación que yo no creé, me toca pringar con una descendencia para la que su padre biológico hace poco menos que molestar.
Él, Fugilmiro, sí que se la ha montado bien. Está con los niños para los momentos buenos, para jugar, para reír, para ir de vacaciones o al cine. A mi me ha tocado aguantarlos el resto del tiempo para todo lo malo y todo lo demás. Sí, sin duda hay momentos muy felices y entrañables con ellos que jamás cambiaría por nada ni hay oro que pueda pagarlos. Pero metida en la lucha diaria por la subsistencia eso me ha ido cambiando el carácter. Me ha convertido en una celosa y una desconfiada, hasta el punto que si me enfrento con la mirada espía de algún varón desconocido experimento asco o si me silba al pasar, ya ni si quiero me entero que su piropo balbuceado va por mí. Definitivamente me hice vieja antes de hora. Eso me ha cambiado la cara, me ha producido ojeras y ni siquiera me apetece cuidarme como antes. Ya no salgo porque no tengo tiempo para salir. Ya no me paso horas ante el espejo maquillándome porque he dejado de mirar mi propia cara.
No existen las fiestas para mí. No tengo lugar para el futuro. No tengo nada. Sí, sí, tengo los hijos, alguna paga misérrima para sacarlos adelante, la energía de madre y el consuelo, tal vez, de no ser la única. Si otras han pasado por este trance y lo han superado, yo también lo conseguiré, me digo a mi misma para convencerme en los momentos más bajos. Las mujeres somos fuertes, por eso nos hacemos cargo de la descendencia. Sin mujeres no habría humanidad. Eso he oído.!menuda gracia¡ ¿de qué me sirve a mi que la humanidad siga otros miles de años en el planeta? Eso no me va a resolver mi situación actual, mi ahora patético. Vivo la vida de una desgraciada, aunque yo internamente sepa que las cosas se han torcido de tal manera en gran parte por mi culpa. Todo se había organizado para que el hombre con el que me habría ido con él a las quimbambas enfrentara los problemas como un hombre. Desafortunadamente todo lo que tenía de macho en la cama le faltaba con creces en las cosas cotidianas. ¿Qué voy a decir? ¿que era un vago, un alcohólico, un maleante y además me abofeteaba? Un día vi claro que no podíamos seguir juntos y le canté las cuarenta. Los dos teníamos algo de progresistas, no nos habíamos casado. Yo siempre había confiado en su palabra para ayudarme con los niños. Pero no fue así, un día me di cuenta, poco después de los 35, que mi vida había sido un fracaso y ya no había nada que hacer para restaurarla. Me quedé sin trabajo, sin cuerpo, sin plata, sin beneficios, sin deseos de vivir.... Todo se había combinado para meterme en ese agujero del que apenas asomo la cabeza desde entonces
. Siempre hay alguna guadaña que quiere cortármela. Hay demasiados bellacos que vigilan. Gente espía al servicio de la moral. Yo no pertenezco a la farándula de la gente de etiqueta. Me dejé preñar, todavía joven por un hombre del que ni siquiera estaba completamente convencida. Enamorada, sí, locamente enamorada haciendo de estúpida novicia en un mundo hecho por hombres confabulados para castigar a las mujeres. Bueno ya sé que exagero. No soy una paranoica que ve conjuras y conspiraciones a cada esquina. El caso es que tras unos cuantos años, en parte por mis exigencias, en parte por su aventuras, me abandonó. Aunque yo lo echara siempre me he sentido como una abandonada. A la vez me puse más fea o mis atractivos ya no lo traían a casa. Ni a él ni a nadie, Tal vez me dejó por otra más joven con más marcha y con el vientre plano por ser todavía infecunda. Sea lo que fuere, me quedé para vestir santos, es decir para criar sola a mis hijos y sacarlos adelante. Soy una mártir como otras tantas mujeres. ¿Cuándo habrá mujeres en el poder para hacer leyes en contra de los hombres? ¡Pero qué digo! Hay de todo, tanto en hombres como en mujeres. He conocido fulanas que desde su primera edad de tener razón han ido a la caza de hombres como seguros de vida, cuanto más guapos y ricos mejor. No les ha interesado para nada ni su cultura ni su honestidad. He conocido otras que se han pasado la vida hablando de derechos igualitaristas pero a la hora de repartir bienes se han quedado con la mayor parte. ¡Esas son mayoría! De alguna manera las mujeres se las arreglan para crear sentido de culpo en los exmaridos que para descargar su conciencia aflojan la pasta. Hay un tercer grupo que han practicado una cierta idea liberal del amor, no sólo por los goces del sexo y de la pasión sino porque se han iniciado en el mundo de los sentimientos con la herencia del conocimiento de una larga tradición de desengaños que han tenido las mujeres durante toda la historia. Yo pertenezco al tercer grupo. Sabía en lo queme metía. Los hombres te dejan el semen dentro pero tú eres quien apoquinas con los resultados. Incluso en el mejor de los casos que un hombre no te abandona, es la compañera la que tiene que ocuparse de todo: de la casa, de la crianza de los críos y, por si fuera poco, de la imagen de cara afuera. Una mujer es la protagonista en todos los asuntos que se mete, el hombre es sólo un espectador por no decir un transeúnte. Yo sabía todo eso antes del primer embarazo, pero admití seguir adelante con el, aunque Fugilmiro expuso su desacuerdo. Lo convencí para el segundo y vino de penalti el tercero, (debo decir aquí, que de otro hombre, pero que se lo coloqué a él como si fuera hijo suyo). Con tres criajos éramos familia numerosa y Fugi empezó a cambiar de conducta: me deseaba menos, apenas me hablaba y no toleraba la menor crítica. Por media docenas de veces llegó a cruzarme la cara. Le perdoné las primeras cinco y no le aguanté la sexta. Desde entonces, todos los años que fueron siguiendo sólo nos veníamos para la entrega o recepción de los críos. Algunas veces ella se hacía acompañar por la amiga del momento y yo hacía otro tanto. En las apariencias nos comportamos como unos civilizados.
Todo el mundo que conoce mi historia, no pasan dos frases antes de enumerar sus críticas a mi ex. Bueno, no todo el mundo, algún psicólogo que he visitado me ha permitido hablar hasta el final sin emitir ninguna crítica a él y, ahora que lo relato, tampoco a mí, No deseo hacer un análisis de todo esto. Solo soy una mujer envejecida que ha perdido su vida y ni siquiera tiene una explicación para eso.
Sé que soy una inocente pero algo en el fondo de mi me hace sentir culpable. ¿Porqué acepté tener hijos si eso me ha atado de por mi vida, me ha dejado sin futuro, me ha convertido en una doméstica de ellos? Ese resultado me hizo odiar al género humano en general y al masculino en particular. Lo primero sería mi emblema para el resto de mis días y en cuanto a lo segundo de tarde en tarde me permitía alguna excepción. Sí, es verdad que la mayor parte de mi tiempo la pasaba ocupada en ganarme la vida trayendo algo de dinero a casa y criando a mis pupilos, pero el cuerpo hablaba por mí y a veces sin darme cuenta, sólo por cruzarme las piernas y notarme el sexo ya me ponía a cien y orgasmaba con pasmosa facilidad. Otras veces alguna figura masculina cruzada en mi camino me hacía recordar que mi vida podría ser mas feliz al lado de un ejemplar como aquél haciendo el amor a todas horas como una bárbara. Pero yo ya no iba a dar ningún otro paso buscando quien me metiera su pene o su lengua en el chocho u otorgando mis favores a cualquier otro hombre. Los hombres eran la chusma de la humanidad y ninguno era fiable. Ese era mi decreto y no restaba dispuesta a cambiar de opinión. O no lo estuve hasta que un día, un hombre que vino a caer por coincidencia a mi campo de infortunios, me desnudó con su mirada y yo me sentí más desnuda que nunca, a pesar de no quitarme los jeans ni enseñarle el ombligo. Tal como él lo hizo, no me había mirado nunca nadie así en el pasado y por una vez en mi vida sentí que alguien me miraba a los ojos y al alma y no solo a las tetas y los glúteos. Debo decir que yo soy más bien fea, tengo un cuerpo escultural bajo una cara cortada a hachazos. Toda la película de mis vicisitudes ha dejado profundas huellas en mi cara. Me sentí tan seducida por el chico que admití su invitación de dar un paseo (ni siquiera propuso ir a una cafetería),en el curso del cual le propuse de que viniera a conocer mi casa. Una vez allí se desató mi furia salvaje de otros tiempos, tan pronto le puse punto final al relato de mi vida de desgraciada y sin recursos, y me desnudé para él. El dejó que me quedara en cueros. Luego tapé mi rostro con mis pantis y le entregué mi cuerpo. El me troceó como un filete y sacó de mi atrotinada anatomía media docena de orgasmos. Por su parte repartió sus volcadas seminales por todos mis agujeros. Acababa de volver a la vida. En aquel preciso momento supe que yo todavía estaba hecha para atraer a los hombres, que era una masa de orificios para aliviar su sufrimiento ajeno, y a la postre el propio, y que podría tener una relación exclusivamente mecánica, pero no menos satisfactoria, jugando mi papel de lagarta. También supe que podría enamorarme de la belleza pero no de los sentimientos, puesto que no creía en ninguna de las cosas que me dijeran.
Alguien me diagnosticó de perfecta neurótica y lo acepté.¿qué necesidad tenía de ser equilibrada dentro de un mundo desequilibrado? Yo ajusté mi locura a la locura general y me hice tanto más atrevida, siempre con mis pantalones muy ajustados y mi suéter dejando adivinar que iba sin sujetador. No sé por qué. Lo hacía porqué podía pasarme meses sin acostarme con nadie, aunque cuando lo hacía disfrutaba como dios. Con otras infortunadas, mujeres separadas y con su cargamento de vástagos a la altura de sus rodillas, me decían lo mal que quedaban si se les acercaba algún amante en perspectiva, especialmente casado: y añadían, lo frustraste que resultaba quedarse solas después de hacerlo y que ellos las abandonaran a la mitad de la noche. Yo, por el contrario, afirmaba mi total libertad de estar con quien quisiera y cuando quisiera. Y no es porque lo proclamara-lo juro-pero en mi interior me sentía beatífica y en paz tras ser rociada de esperma y dejada porque un hombre pretextaba algún cuento para irse. Todos los hombres que no se quedan durmiendo contigo es porque les espera-o controla- otra mujer en otra cama. Me seguí ocupando de mis hijos hasta que fueron mayores y se fueron marchando de casa y yo seguí sacando goces a mi cuerpo con innumerables amantes que pasaron por mi vida, entiéndase, por mi cama y por mi culo, aunque no por mi corazón; el nombre de la mayoría de los cuales he olvidado. Si alguno aparecía con romances y hechuras de poetas haciéndose el pretendiente y proponiendo futuros o diseños familiares, eso me hacía reaccionar con lo peor de mí, tratándolos como inmaduros, utilizándolos para mi gusto particular y echándolos, antes de que decidieran marcharse. Finalmente la crueldad fue algo que también me atrapó, acabando por no sentir lo más mínimo por haber desencantado la pasión de algún loco enamorado de mí. Y eso es todo, lo cual no es poco, siendo una mujer que he vivido una vida determinada por mi ignorancia, la cual fue la motora de mi sabiduría posterior puesta en años y en carnes. Sabiduría afirmo, aunque ya no me sirvan en un tiempo en que mi culo no voltea las cabezas de antes y mi cuerpo está para un próximo féretro.
Soy un panegírico de torpezas y cicatrices. Ya he pasado la cifra de los cincuenta y sigo practicando el sexo en la medida en que las circunstancias me lo permiten. No tanto. Los hombres son bastante guarros. No suelen lavarse adecuadamente, a partir de cierta edad no contienen sus pedos y sudan en exceso. Además se creen con el derecho de no tener modales porque saben que soy fea. Instintivamente piensan que fealdad es igual a suciedad. No tengo ninguna vergüenza en decir que la mayoría huelen mal. Aún así, tengo un par o tres de amigos con los cuales practico sexo de vez en cuando.Ya no es como antes. No necesito hacerlo cada día como cuando era una fiera, ni siquiera una vez por semana. suelo quedar un par o tres de veces por mes. Los muy burros creen por separado que cada uno es el único. A ver, voy a contarlos, Josema, uno, está casado y es ingeniero; Roberto, otro, lo conocí en una parada de autobús y la misma tarde estuvimos haciendo el amor en un hotelucho; luego está Eduardo trabaja en un escuela de Adultos y se cree bastante inteligente, aunque tiene barba y los dientes negros. Lo complazco es mas tonto que alguno de sus alumnos que h e pasado también por la piedra. Me falta uno: Silvestre, al igual que los otros también esta casado y tiene criaturas. Nos lo pasamos bien. Me invita a cenar y me lleva después con su coche al bosque donde hacemos el amor de pie junto a un árbol. El elige siempre el árbol. Al parecer eso le da un morbo extra. Los cuatro, sí son cuatro, ahora bien contados, se han ido sumando a una lista que yo no me propuse. Alguno me deja algo de pasta encima de la mesita de noche sin yo pedirlo. Pero al no rechazarlo eso me ha convertido en una puta verdadera. No sé si verdadera o simbólica, pero puta a fin de cuentas. Puesto que ninguno por su cuenta puede estar siempre que lo necesito y eso lo comprendo. Quiero aclarar que no soy exigente. Entiendo que cada uno tiene sus obligaciones domésticas, sus esposas oficiales y sus hijos haciendo carreras universitarias a todo trapo corriendo tras un pedigree que convencerá a su entorno inmediato. Yo solo soy un capricho con un cromo que no lo querría para mi peor enemigo.¿quién se haría cargo de una mujer como yo, fea, ajada, con un catálogo de problemas y con una reseña biográfica de espanto? Me paso insistiendo en ser un adefesio, pero es la verdad. Supongo que los años de coca, porros, y aventuras miles, le están pasando la factura a mi cuerpo ahora. Preveo una vejez llena de achaques y dolores. Consulté a alguien de esos que tiran el tarot en la vía pública y ponen cara de expertos. Me pronosticó la negrura absoluta para mi interior: me estoy pudriendo por dentro.
No me hago ninguna ilusión y mi único gozo es un polvo de vez en cuando. Siempre creo que el último orgasmo, orgasmo que consigo con el amante de turno, por genial que haya sido puede ser definitivamente el último de mi existencia, No espero nada más. Por eso nunca llamo ni insisto. En eso soy una puñetera mujer andaluza clásica. Si alguien quiere algo de mi: sexo o compañía que pringue, que me busque, que me seduzca. Ya sé que no estoy en condiciones de exigir. Las marcas del tiempo se han cebado con mi cara que para nada es dulce. De hecho soy una figura que atrae las miradas cuando se me ve de espalda y que espanta cuando se me ve de cara. En una ocasión recuerdo que un hombre me ofendió especialmente: Me dijo: haré el amor contigo y te pagaré si te pones un pañuelo en la cara. ¿sabéis lo que pasó? Pues que después de la rabia inicial lo acepté. La cifra que me proporcionó era notoria: unos 400 dólares y yo soy una pobre indigente que siempre ando necesitando dinero.
En cuanto a mis hijos ¿qué puedo decir? Después de tantos años de haberme ocupado de ellos cabría esperar por su parte alguna clase de compensación. Nada de eso. A veces pasan muchos meses sin que nos veamos y sin que medie una sola llamada. De tarde en tarde quedamos. Nos encontramos en una cafetería para tomar un café y ponernos al día. Con la pequeña nos vemos más que con los dos mayores. Los varones hacen de hombres y los hombres siguen con el papel de la raza dominante. Con la niña (todavía le llamo niña, aunque pronto cumplirá los 30)hablamos un poco de todo, pero casi siempre de sus problemas matrimoniales y de sus hijos. Sí, ella me hizo abuela. Y los pequeñines son un encanto, pero tan pronto quisieron endiñármelos como si fuera una canguro barato, no vacilé en negarme. Los hijos son un museo de egolatrías. Cuando son pequeños son un encanto, cuando son mayores te dan una patada. Y si no lo hacen es porqué te necesitan por razones materiales. Si bien fui una madre modelo y abnegada que me quitaba el pan de la boca para dárselo a mis pequeños; ahora soy una abuela absolutamente atípica. Quiero a mis nietos, claro que sí que los quiero. Son sangre de mi sangre. Pero no estoy dispuesta a servirles .Que los lleven ala guardería y que paguen el servicio, que es lo que finalmente han hecho. ¿No se ganan bien la vida? Pues que utilicen el dinero que tienen para sus hijos. Oh, ¡qué cosas digo¡ Si me hubieran dicho que yo un día hablaría de ésta forma, no me lo habría creído. ¿En qué me he convertido? Contesto sin vacilación: en una vieja chocha dispuesta a vivir la vida queme queda en una época en que ya no tengo reclamos para hacerlo. Aún con todo, la vida me va proporcionando encuentros fortuítos con personas fantásticas. Debo decir que se han enamorado varios hombres de mi, y que invariablemente soy yo quien no los creo y los echo como kleenex usados de mi vida. El mundo me ha hecho demasiado daño como para creer en nada ni en nadie. Aunque si hago cuentas, ¿cuánta gente puedo contar me haya hecho daño verdaderamente? En realidad fue tan sólo Fugilmiro. Todo lo demás no han pasado de ser contratiempos o reveses o incomprensiones o las represiones propias de un sistema social. Pero basta con verla la cara al mismo diablo a un ser humano para saber que todos están hechos de la misma pasta. Estoy tan dolida, que puesta no creer, tampoco creo que el resto de mi vida me conceda lo que no me ha concedido antes. Vivo de una paupérrima paga o pensión del estado, que tiene prevista para gente indigente como yo. La cual por cierto me la paga si en contrapartida asisto a estúpidos cursos con los que se supone me rehabilitaré. ¿cómo lo llaman? ¿a ver? Reinserción social. Eso es! Reinserción social. Cuando les oigo con esas palabras sociológicas no se donde meter mi cara de pura vergüenza. ¿De verdad se creen que todos somos reinsertables como si se nos pudiera injertar a un árbol, después de ser ramas caídas y secas? ¿De qué les sirve tantos años de universidad y de becas investigación, también a costa del estado por cierto, para no aprender que hay biografías tan destruidas que no es posible reinsertar? Puesto que los técnicos en reinserción se creen este rollo, y de hecho son poco más que subalternos cumpliendo órdenes al respecto, lo mejor es seguirles la corriente y hacerles creer que eres una luchadora, al pie del cañon y que cada día llamas durante 4 horas a 20 empresas para que te den trabajo. Ellos, los técnicos digo, triunfan o se creen en el camino del éxito si consigues un contrato de seis meses para hacer de cajera en un supermercado y tú sabes que con contratos de mieras no vas a salir nunca del pozo donde estás. Tu cumples con sus horarios, haces tu módulo de catalán, el módulo de informática, el de técnicas de empleo; y si después de 600 horas de curso no consigues un empleo digno, te lo hacen repetir. Todo eso a cambio de una paga misérrima. Creo que algunos colegas han preferido dejar de ganar esta paga y conseguir un trabajo de mercenario que seguir aguantando las impertinencias de la Administración, La cifra es tan mínima que resulta injuriosa , pero el dinero es el dinero venga de dónde venga. La completo con algún otro dinero haciendo de fregona y limpiadora de hogar en domicilios particulares. También tengo un anciano tetrapléjico que me ocupo en lavarlo, cambiarle de ropa o de posturas en la cama. Es un tipo con una apoplejía fulminante, Deben rondar los 90 años. Lo único que se le mueve son los ojos. Este es una especie de mudo permanente que parece no entender nada. Es mi almohada particular. Cuando me toca ir a ocuparme de el, a veces le hablo de mis tragedias No paro de hablar. Él por supuesto no dice ni pío pero me sigue con sus ojos menudos, con esos ojos de viejo que ya tienen una aureola notoria entorno al iris y parecen a punto de reventar. Yo estoy sola con él. Relevo a uno de sus familiares, perdón herederos y no lo dejo hasta que no vuelve otro. Sin duda lo quieren mimado y bien atendido porque no lo han llevado a una residencia para terminarlo de rematar. Cierto día, hace ya más de un año hice una tontería. No sé si confesarlo. Parece una atrocidad aunque yo creo que es un acto humanitario.¡Bueno! voy a contarlo. Al fin y al cabo esto es un relato anónimo. Resulta que mientras estaba aseando a este señor noté que sus párpados se movían a una frecuencia mayor de la habitual y que, dentro de sus límites, trataban de captar algo de mi figura: uno de los botones de mi blusa estaba abierta y uno de mis senos se desbordaba generosamente. Pensé inmediatamente que el señor tenía más reacciones de las que su familia estaba dispuesta a admitirle. Aquel día, observé también que el color de su piel se coloreaba más de lo acostumbrado y noté, aun que muy imperceptiblemente que el pingajo que tenia por pene parecía tomar bríos. No di crédito a lo que estaba viendo. Cuando terminé de lavarlo decidí continuar mi tarea, desabrochándome aún más la blusa y sacando mis dos pechos fuera. Sus ojos dejaron de parpadear para mantenerse clavados en ellos. Noté como sus pupilas me aguijoneaban los pezones. Aunque no puedo explicarlo, me sentí amada. Yo veía toda la escena desde dos ángulos, desde el mío ante el nonagenario y los dos en el espejo de su dormitorio. Si solo me miraba los senos de mi misma todavía me sentía guapa, si recorría la mirada hasta mi cara me sentía destrozada. Me mantuve en la más estricta materialidad de mi cuerpo y recuerdo que me humedecí y me excité. Sí, me masturbé ante aquel infeliz. Y me corrí soberanamente. Creo que al hombre le satisfizo. Debo decir que desde aquel día, las dos veces que voy por semana a cuidarlo, cuando llego el frenesí de su parpadeo es todo un diálogo que yo traduzco al detalle, y cuando me voy la placidez de sus ojos es mayor recompensa que los dos billetes de mil que me dan por más de 2 horas. Confieso que en el verano llegué a trabajar completamente desnuda a su lado y puesto que tengo que moverlo es inevitable que mi cuerpo roce con el suyo. Debo de ser despiadada porque tal vez un incremento de excitación le produzca un nuevo infarto cerebral. Pero no lo pensé y a el parecía no importarle morir de un ataque de excitación, todo lo contrario. Esta anécdota da pie a imaginar una relación de amor entre una asistenta y un anciano imposibilitado. Podría escribir una novela al respecto si tuviera arte para esto. Los que me contratan han tratado de substituirme varias veces pero nunca lo han conseguido. Ellos todavía consultan algunas cosas al anciano que les contesta si o no según si mueve una vez los párpados o dos. Siempre que le han propuesto cambiarme por otra persona, el ha movido los párpados por repetido, o eso es lo que me dijo uno de los herederos en la lista de espera del patrimonio que deje.
Además de este señor, tengo otras casas de otro par de señores mayores alas que voy dos veces a la semana a cada una. Y otro más que voy cuando me llama. Éste es más joven. Los dos mayores son jubilados y ese tercero es pensionista. Es un hombre guapo y creo que en realidad no me necesita porqué ya tiene a sus hijas que le van a hacer la limpieza doméstica. A mi me llama porque dice que le gusta tener a alguien en casa y así se siente acompañado. Alguna vez me ha pedido queme ponga faldas para ir a trabajar. Y yo, yo, que no sé decir que no, le he complacido. Es un inofensivo y un encanto de señor, por lo demás, un viejo verde. Jamás se ha propasado conmigo, pero veo como babea mirando mi culo mientras saco el polvo o friego o paso la aspiradora. Yo hago el teatro que necesita él y cobro por eso. No me siento una degenerada sino, antes bien, una asistenta social. En mis fantasías he pensado que soy una especie de idilio para mi pequeña colección de desgraciados a la vez que de depravados.
Si me hubiera puesto a trabajar de puta, seguramente las cosas me habrían ido mejor en la vía pública. Me habría deshecho de mis críos nada más nacer en un tiempo que hay tanta demanda de hijos para adopción. Habría sacado más pasta, y quien sabe, quizás habría encontrado a un hombre rico. Pero he seguido una vida paso a paso que parecía tenerla predeterminada. A los catorce años ya tuve un chico que me hizo mujer. Me desvirgó y luego pasó de mí completamente. Por si fuera poco quedé embarazada. Afortunadamente tuve el mínimo sentido común para abortar. Eso ya dejó una marca en mi vida. Quienes sabían lo de mi aborto me trataron de facilona y de mujer sin cascos. Tuve varios chicos que me pasaron por la piedra, y con otro también quedé embarazada. Lo perdí. Por supuesto. Poco antes de los 18 conocí a un hombre que era fantástico. Mi Fugilmiro. Le conté mis tragedias y me aceptó totalmente. Me sentí respetada y querida por él. Me entregué totalmente como si fuera el único ser aceptable en la tierra. Convinimos en casarnos pero finalmente no lo hicimos por qué el ya había estado casado y no guardaba una buena memoria de ello. Bueno ¿qué importaba? lo fundamental fue querernos. Vivimos como pareja y empezamos a tener hijos. Antes de que llegáramos a los 5 años de convivencia juntos, un día me dijo que ya no me quería y que nuestra convivencia no funcionaba. Fue el cataclismo. El mundo se deshizo bajo mis pies. Añadió que puesto que el deseo de tener hijos había sido mío lo más lógico es que yo me quedara con ellos. Estuve de acuerdo con eso. Desde luego yo había nacido para ser madre, y esa ocupación con la de ama de casa fue la que me ha entretenido la mayor parte de mi vida. Nunca he estudiado ni me he profesionalizado en algo significativo. Nunca he hecho trabajos muy importantes. Solo unos cuantos de pocamonta y sin estar asegurada. Pues bien, aunque mi ex no me hubiera dicho lo de quedarme yo con los pequeños, no le hubiera permitido jamás que se los llevara. Fue fácil ponernos de acuerdo en eso. El también me dijo que me quedara con la vivienda que ya compraría otra, que en realidad yo había sido la única que había apoquinado pasta en su compra. No puedo quejarme. Fue honesto y claro, cuando le pregunté si tenia a otra, me aseguró que ese no era el motivo. Tan solo quería experimentar otras cosas en la vida, hacer viajes, cambiar de país, evidentemente, yo sobraba dentro de ese proyecto. Si me hubiera atravesado con una espada no me habría hecho tanto daño como con esas palabras. Con los niños y sin una fuente de ingresos traté de salir adelante. Sí tenia un piso de propiedad y el padre de vez en cuando me giraba una cierta cantidad, porcierto, desde distintas partes del mundo. Pero ni él tenia la obligación legal de hacerlo ni yo la esperaba. Mi orgullo me impidió siempre pedirle nada más. Fueron pasando los años y el se fue distanciando. Cuando los niños eran pequeños venia a verlos, hasta que ellos ya fueron mayores y podían irlo a visitar por su cuenta. A partir de ese momento se completó el ciclo de uno de mis sentimientos: el de haber sido una coneja para dejar los vástagos de un hombre del que llevaban su primer apellido, Sus hijos saben donde vive y se han visto alguna vez. Dicen que es un hombre muy inteligente y culto pero sentimentalmente frío y distante. Vive con otra mujer y al parecer ha tenido otros hijos. Entre nosotros dos no ha habido ningún contacto desde hace más de quince años. Ahora sé, que él saltó de un barco incendiado justo en él último momento; yo, en cambio, me hundí con él. Sí, soy una heroína para algunas mujeres al haber conseguido mi doble propósito: sobrevivir sin la ayuda de nadie y sacar adelante a mis indefensas criaturas. Pero ahora me pregunto: ¿y por qué lo he hecho?.Ni me siento correspondida por mis hijos ni he sacado goces a esta vida de mentiras en una ocasión unas feministas me invitaron a que relatara mi caso en unas jornadas locales. Era una especie de pira crematoria de maridos indeseables, maltratadores y padres abandonistas de criaturas. Yo con té mi caso, y claro, lo metieron en el saco, manipulándolo a gusto de las conferenciantes. El público se estremeció con mi relato y me aplaudieron. Pero yo tuve que decir algo que no les gusto: el poco amor que había tenido nunca en mi vida fue el de aquel hombre que me dejó plantada a los cinco años de convivencia, No he conocido otro amor que lo igualara. La alternativa de folla sin sentimientos había sido muy celebrada pero en la práctica difícil de practicar. Las feministas me parecen unas infelices por partida doble: lo son como mujeres que siempre estuvieron subordinadas a los hombres y luego, con su supuesta liberación, lo son por estar siempre subordinadas a unos principios de venganza, que enmascaran de principios de igualdad, finalmente poco realistas.
Sí, sí he tenido amantes de temporada, ya lo he dicho, y he disfrutado como una marrana con ellos, pero confieso que siempre me he quedado con un mal sabor de boca tras su partida. Todo el encanto de una noche loca se desvanecía a la mañana siguiente tras su partida que yo vivía como un abandono total. Ahora estoy en las últimas de mi carrera. Soy una mujer invisible. Cuando soy siquiera vista por detrás o y silbada o deseada, lo es muy de tarde en tarde. Alguna amiga me ha dicho que eso de los piropos ya no se lleva y que los hombres esperan iniciativas de nosotras. Están apañados, yo no daré mi brazo a torcer por ninguno. Ya he dicho que mi cara no es candidata a la belleza. Lo que sé de mi padre y de mi madre es que no eran muy guapos. Las dos únicas fotos que tengo son mas bien feos. El, abandonó a mi madre nada más nacer yo, y ella me abandonó a mi a los pocos años. Seguramente por eso siempre me resistí a dejar mis hijos a una inclusa, para no hacerles la jugada que me habían hecho a mi. En tanto soy solo una silueta mi cara mueve a espanto. Si algun hombre todavía puede llevarme a sus fantasías mirando las eses de mis caderas, seguro que le quito todo interés si me mira al detalle. Por detrás todavía puedo despertar algun interés-Pero ninguno por delante que las arrugas de mi cara y mi fealdad han ido en crecimiento. Cada fracaso conceptual y emocional ha surcado un poco más mi rostro. He nacido en un mundo de formas y soy excluida por el. Si bien algunas de mías han atraído, por otras me han rechazado. Me gustaría un mundo de espíritus en que todos estuvieran libres de las formas.
Todo el coraje que me acompañara venticinco años atrás como madre soltera y separada ha ido menguando. Ahora me sé en la tercera parte de mi existencia, más sola que una rata, en un piso que se ha ido haciendo viejo y pequeño, con lo justo para vivir con esa paga paupérrima de estado que no te permite realizarte pero que sí llenar la nevera. Para obtenerla tengo que aguantar a algun niñato alguacil del sistema que pretende infundirme ánimos para salir adelante y tomarme la existencia con alegría. Me obliga a que lea anuncios del periódico y a que llame a ofertas de empleo en las que sé a priori que me van a decir que no. Yo simulo que estoy interesada en cambiar mi vida y él simula en que la sociedad podrá ofrecerme un puesto digno de trabajo.¿si nunca he tenido ninguna especialidad de nada, cómo voy a tenerla ahora? Mi caso no es nada original. Ya lo sé, y no tengo derecho ni a usar el gasto en papel para contarlo. Muchísima más gente lo tiene peor que yo. Muchas mujeres abandonadas fueron antes maltratadas y tengo amigas de penas en que incluso se han visto atacadas por sus hijos. La agresión es una constante de nuestra especie, muy superior a la de las otras especies animales. Yo también soy agresiva. !Le pegaría fuego a todo¡.pero nunca me he atrevido a hacerlo. Nunca me he atrevido a nada, salvo a procrear. Alguna vez he pensado que debería hacer un acto de protesta delante del ayuntamiento o en el paseo principal. Elegir un sitio y no moverme de allí hasta que las cosas cambiaran..Escribiría un cartel muy claro donde pondría: “No pienso seguir viviendo en un mundo tan cruel”.Posiblemente alguien me convencería para que depusiera mi actitud. Lo imperdonable sería que me dejaría convencer. Sí, este mundo es cruel y no pongo en duda que habrá gente que lo vivirá desde el máximo de bienestar, completamente ajena a las calamidades de los demás. Envidio su situación. ¡Ya me gustaría a mi vivir de espaldas a todo! no sufrir por nada, reír todo el rato, tener todo lo necesario y ser feliz. ¿Pero es posible ser feliz en medio de tanto engaño e injusticias? No tengo respuesta para eso. Lo dejo para los expertos en política y teorías sociales (¡menuda chusma!). Yo me limito a relatar los hechos y los hechos son que soy hija de una sociedad que no me quiere. No soy rentable, no soy atractiva, no soy joven, no soy simpática, no soy nada. He oído en alguno de los programas documentales de la tele que hay culturas donde las madres están muy protegidas por el solo hecho de serlo. Ellas, nosotras, somos las que traemos gente al mundo. Son fuerza joven, nueva energía. Todo el mundo debería agradecernoslo. Mis tres críos están bien situados. Se ganan bien la vida. Seguramente deben producir suficiente plusvalía como para que haya una mejor asistencia social de la que actualmente existe. Los que hacen el cálculo de la solidaridad efectiva debieron suspender en aritmética. Recuerdo que en otros tiempos la maternidad estaba venerada por algunos regímenes totalitarios, pero no es a ellos a los que preferiría. Eran otro tufo y detrás de los salmos a la procreación se escondían los deseos de hacer patrias de borregos. !que triste es vivir y no saber por qué lo haces¡ La vida va pasando mientras te entretienes haciendo tonterías. He traído mis hijos y los he criado, no me arrepiento de haberlo hecho, pero soy una persona con las manos vacías. No me queda nada que ofrecer. Estoy ya a las puertas de la menopausia. Pronto dejaré de ser mujer. Las irregularidades de mi periodo me recuerdan que pronto no seré fértil y pasaré a ingresar las filas de la vejez. ¡Oh qué horror! Estoy para que me tiren. Querría morirme. Así daría la oportunidad a los demás para reflexionar que detrás de una vida solo queda polvo, pero esto no es nada original, creo que ya está escrito en la biblia.
¿Hay algo que pueda cortar mi fin? Me temo que no. Tengo todas las razones para suicidarme pero no voy a hacerlo: no tengo valor para eso. Seguiré unida a mi tubo digestivo y haciendo la existencia rutinaria de prevalecer, aunque no tenga ni la más remota idea de para qué. De hacerlo, ni siquiera mis hijos lo entenderían. He de seguir viviendo para demostrar fortaleza de carácter, coherencia, estabilidad, convencimiento. Sí, he de hacerlo. ¿Y al hacerlo acaso no estoy engañando soberanamente a mi alrededor? ¿No estoy mintiendo con la peor de las mentiras a los demás haciéndoles creer que estoy bien con mi vida y que sé superar mis frustraciones? No tengo nada superado. He hecho algunos cursos de crecimiento personal que han estado tan de moda, para encontrar que sólo son coartadas o pretextos para hacer relaciones humanos. Son poco más que agencias matrimoniales disfrazadas. Yo no puedo quejarme,: las veces que he ido he ligado de lo lindo, Al parecer, bajo la influencia de los conceptos de la libertad y de la diferencia me han aceptado, al menos durante el fin de semana en que duraban, tal como yo soy,
Estoy marcada por mi falta y por creerme tan segura en traer gente al mundo, Y estoy doblemente marcada como si hubiera sido una vaca a hierro candente, por hacer de mujer y madre a la vez sin haber separado lo uno de lo uno.
Jamás perdonaré al hombre que me abandonó. Jamás perdonaré haberme visto obligada a llevar la vida que he llevado. Pero ¿a quien culpar?¿a quien acusar? sino a mi misma. No lo perdonaré y al no perdonarlo jamás me libraré de mi misma, de mis rencores, de mi pasado, de mi tragedia. He de reconocer que una parte de mi vida la he hecho como yo he querido. Finalmente yo soy tanto la culpa como la víctima. Me pregunto que habría sido de mi si no hubiera tenido hijos, si no me hubiera creído la historia de un amor y una pareja para siempre, si me hubiera dedicado a viajar, a hablar, a divertirme. Envidio a la gente despreocupada que se lanza a la existencia sin esperar ningún futuro. Yo perdí mi pasado esperando un futuro que no existe. Ahora poseo tiempo libre para reflexionar y por eso me doy cuenta de verdades que antes se me escapaban. Los del ayuntamiento y del departamento de bienestar social me han hecho preguntas sobre por qué estoy así. Aparentemente tienen deseos de rescatarme de mi pobreza. No pongo en duda sus buenas intenciones, pero detrás de las impertinencias de sus preguntas a través de fiscales bienintencionados yo veo unos políticos insensibles que no saben interpretar la sociedad y mucho menos a sus peores desheredados. Yo ya he dado todo lo que podía dar y ahora que me toca recibir. Me acusan de no ser una persona productiva. Lo más productivo que podría hacer es quitarme de en medio, Si tuvieras valor lo haría. Pero no, con eso ganarían los de siempre y nadie mojaría sus mejillas por mi. Seguiré viviendo para ofrecer el espectáculo de mi decrepitud mientras el gobierno sigue sin saber afrontar las situaciones de miseria que genera esta clase de sociedad. Soy una de las miserables de Víctor Hugo que no esconde sus vergüenzas, que anda sucia y desarrapada y que aún le queda algo de valor para mirar directamente a los ojos cuando la gente pasa.
Hace una década parecía que el mundo iba a cambiar. Toda Europa celebraba el fin de una era. Los antagonismos con Rusia empezaban a terminar. Recuerdo que yo, que no sigo las noticias días a día por cierto, aseguré que ningún cambio fundamental se iba a producir, que todo iría a peor, que mientras la humanidad esté llena de fratricidas no nos queda otra elección que hacer de muertos vivientes, o de muertos con la hora de la defunción pospuesta por el capricho de las circunstancias. Ahora quedan viejos los tiempos de la esperanza, traspapelados en una memoría que no desea resurgir. Quedan ridículas las fotos de la reconciliación como la que dio la vuelta al mundo, la de un policía del este berlinés sobre el muro, aceptando una rosa dada por una mujer manifestante desde el lado oeste, que el perfil de la cual quiso que pareciera una niña confiando en el cambio de la gente. Esta foto cayó de mi pared, y al poco tiempo, también cayeron las fotos de mis hijos.
El Escritor no Revelado Apunte sobre la palabra invisible
Durante años y en todo caso durante los mejores años de su vida se dedicó a una escritura tortuosa y densa, paladina de sus horrores internos, totalmente impensada para la publicación. Nunca se proclamó abiertamente como escritor, aunque sí se permitía responder que lo era, cuando alguien le preguntaba, al verle sumando horas y más horas a sus páginas, que pasaba del blanco al negro de escrituradas. Al hacerlo, ponía en marcha insospechados mecanismos de la mente que lo convertían en un ser recrecido como mago de palabras y como explorador de sensaciones no dichas. Eso resultaba tan poderoso que no le importaba que la tinta de su escritura fuera metafóricamente invisible. Le parecía actuar como un niño escribiendo con aquellas plumillas con líquido alimonado, para que la escritura necesitara un tratamiento posterior para ser relevada. Escribía y escribía, historias y artículos, afabulaciones imaginarias y crónicas reales, relatos y cuentos, libros y más libros, sin estar seguro de haber terminado por completo el libro por el que querría ser conocido. Se decía, que libros habían muchos. El mundo entero estaba poblado de literaturas que en su mayor parte podían ser sinopsis o hasta plagios inconscientes o no, de otras muchas cosas escritas.El quería distinguirse por su originalidad y el precio que pagaba por ella era el paso de los años sin gestar realmente algo ya completamente terminado.De hecho, resultaba más fácil escribir acerca de la realidad y contribuir a los dictados de la prensa o de las necesidades públicas de un tipo de información, que acerca de la fábula, donde una novela ponía a prueba la capacidad continuísta de su autoría en lo que tenía en el pensamiento y entremanos. Un artículo podía engañar a un lector, una novela no, había leído a Reverte en una entrevista.Algo que ya había experimentado en si mismo sin interactuar con un público no tenido o por tener.Sí, una página la escribía cualquiera, una historia solo la escribía quien tenía una historia por contar. Todo indicaba que su objetivo era el de preparar lo más original e inédito nunca antes conocido, lo cual en el mundo de la creación era difícil,puesto que todo parecía ya haber sido creado por algún precedente en la idea. La literatura era la dimensión en la que más astuta y libremente podía realizar su prosa y proyectar su personalidad, puesto que los condicionantes de la palabra hablada lo postraban en la marginalidad de los acallamientos y los silencios públicos. guardaba el común denominador de otros creadores de representaciones en el color y en la ficción, de arrastrar severas carencias que suplía con las imagos creadas a su antojo. Desde la palabra invisible, reorganizaba el mundo, reinventaba personajes y se rebiografiaba múltiplemente a sí mismo. El mundo quedaba reducido a teorías de personajes de las cuales tomaba parte como hereje haciendo participara los suyos, desde una voluntad clandestina. Artista de la palabra invisible sabía que todo lo escrito en una escrituración constante e impertérrita, largada por sus sentimientos y sus razones,externada por sus dedos de cuyas yemas surgían alborozados haces magnéticos, no era vista, no era editada, no era conocida y ni siquiera tenía porque ser leída. a pesar de todo el escritor no hacía la menor gestión por revelarse y seguía escribiendo como una actividad tan vital como la de la respiración. Y cuando se preguntaba ¿escribir para que? tenía las mismas sobradas razones de respuesta que ante la pregunta de ¿respirar, para qué? si alguien la hubiera formulado. Manteniéndose como escritor un tanto en secreto se sabía vivo y mentalmente organizado.Hipotéticamente algún día, si antes nadie destruía toda su obra por desconsideración o por accidente, sus escritos serían conocidos y tal vez aclamados, pero para ese entonces el autor estaría muerto y no habría gozado de reconocimientos y satisfacciones. Ese era el valor de ser inédito: el de seguir escribiendo para un público inexistente y el de seguir representando una función frente a una platea vacía. Seguía siendo más importante la cita con el silencio compañero de las frases encadenadas parsimoniosamente,una detrás de otra; que no el encuentro con los índices de ventas o las citaciones en los artículos ajenos, o las entrevistas o incluso las traducciones y los derechos de autor. Si bien era cierto que había escritores que se habían forrado, la mayoría seguía siendo sinónimo de una actividad complementaria a otras y crematísticamente poco productiva. Sin duda para este escrito desconocido y condenado a la irrelevancia permanente, la palabra ya le había dado más de lo que podía esperarse de ella: continuar con la propia vida.todo lo demás:el éxito reconocido y la celebridad eran secundarios.De no haber escrito probablemente ya estaría muerto.
Como escribidor, era el hacedor de sí mismo. Y sabía que si algún día dejara de escribir dejaría literalmente de vivir. De vez en cuando algún iceberg de su consciencia y más exactamente alguien que le opinaba en confianza, le recordaban que no podía mantenerse en la trinchera atómica y debía dar a luz a lo que sabía. Posiblemente el mejor destino de algunos conocimientos- se decía- era el de no decirlos. Siempre tuvo resistencias a compartir el narcisismo de las gentes locucionarias que ejercían el reinado de las audiciones, pero ¿acaso no aspiraba a ser objeto de escucha y de lectura? Cuanto más tardara en hacerlo, le apuntaba su sensibilidad al horror, menos hacía por remodelar los escenarios del mundo. Sabía como Ciorán que el tiempo siempre conspira en favor de los tiranos, y que su tiempo de silencio en la supuesta época en que hay foros para todas y para todas las palabras, clandestinizaba lo que ya no tenía porque continuar en el secreto. Pero tomada la decisión de sacar del secreto, supo que no hay secreto más guardado que el que es demostrado sin ser visto. No tenía nada escondido en las alcantarillas de su pasado y en cambio sí mantenía una suma de discursos impíos y literaturas politizantes en una habitación sarcofágica de papelorios producto de su imaginación, que posiblemente no fueran interesantes para la crematística de los mercados. Si eso era así el irrevelado podría continuar con sus irreverencias desde el ostracismo particular en el que se metiera. Poco importaba si encarnaba una perla o un balín de plomo con tal de vivir de espaldas al reconocimiento público.A fin de cuentas el anticipaba la decisión de una marginalidad independiente y crítica sin recibir los condicionantes de la notoriedad ni el acoso de los fans potenciales. Igual que Margarita(Riviére) pero por distintos condicionantes, se había refugiado en la literatura que era donde uno debía dar la verdadera taller del saber irrepetido. Era sabido que el escritor público, el columnista de recuadro contratado a tanto la palabra o a tanto el artículo, no era libre de expresar sus temas descolgados de su licencia del decir, sino que debía estar al loro de los acontecimientos y opinar sobre lo que todo el mundo opinara. Los ensayos sobre la realidad eran la ficción más grotesca a su vez de todas las reconocidas.el mundo pasaba por los malos tragos de su hedor y repeticiones en las malas representaciones de si mismo.En cambio la soledad del uno permitía todavía agitar el columpio de las esperanzas, aquellas en las que la palabra escrita se convirtiera en el mundo y la personalidad deseadas. Posiblemente todo se debía a una gran mentira y el escritor no podía excluirse de ser el primer gran mentiroso, en tanto que cada palabra escriturada solo admitía la fe de que significaba lo que significaba en el momento de ser hecha, pero un instante después declinaba en su mérito. Toda pretensión de palabra inmortalizada y de frase impresa, o grabada en piedra, para las herencias futuras era un sabotaje a la verdad, porque si había una verdad esa era la de las palabras que no tenían mas significancia que la de su circunstancialidad en el momento de ser dichas.Y si eso era así, no existían escritores sino solo impostores de una farsa que los hacía tan engañadores como engañados. ¿Para que revelar más palabras escritas? se pregunta el escritor, sabedor de que formaba parte del juego de contarse mentiras.La única diferencia estaba en que él no se las contaba a nadie.
Rivière Margarita. Crónicas virtuales (12998) después de tomar la decisión de abandonar la ensayística por considerarla invadida por los personajes grotescos de turno.
Al ciudadano esponjoso le bastaba caminar tras su matutino calculo trigonométrico para ajustar su verticalidad al suelo planetario, y así dar con innumerables papelajos que se le pegaban a sus barbas y vestimentas. Era un aficionado a la información gráfica, todo hay que decirlo, y podía ilustrarse con las artesanías españolas haciendo sus excursiones imaginarias a los centros alfareros almerienses de Vera, Albox y Sorbas, para seguir con los cordobeses de Lucena y La Rambla, excitarse un poco más con los productos de formas de Aracena, Cortegana y Trigueros en Huelva y acabar sintiéndose terrario del todo en Loja y Purullena en Granada. Para eso solo tenía que hojear un mínimo el folleto a todo color que le había salido disparado de una oficina turística a su paso por delante, cuya puerta fuera automaticamente abierta con un nuevo dispositivo del ministerio llamado de asalto al dente y que consistía en colocar papelorios en los dientes de los transeúntes basado en una técnica adelantadamente agresiva para la instrucción popular. A nuestro protagonista no le importaba y solía andar con la boca abierta para morder todo documento que le pasara por las narices. Al mismo tiempo que era un peatón sabía meditar de pleno gracias a sus cursillos de inspiración transpersonal y sacaba jugo a la letra impresa, tanto la grande de los titulares como la pequeña de tipo 8 o 9 saboreando los ilegibles en una suerte de masoquismo de nueva clasificación. Fastuado por los materiales bombo y platillo (un apañado del “barras y estrellas” de otras latitudes)pudo soñar ser instantáneamente parte de la cestería castaña de Asturias, o el barro negro de Mouro y Faro o hasta un simple hilo ordenado por un puntaire catalán exprimiendo su testa en una sesión de bolillos.
Tras un