La Erótica en los Chats de Texto ,
Los diálogos virtuales en tiempo real marcan otras pautas de la comunicación humana.Su potencial está por desplegar pero su dinámica y trazos ya permite opinar sobre ventajas e inconvenientes. Hay muchas salas de reunión,por temas de interés, por franjas de edad y por inclinaciones.A pesar de eso, los lenguajes de la sensualidad y de la erótica se disparan en no importa que salas que pretendan las relaciones. Entrar en un chat y tratar de hacer privados para desarrollar un intercambio de frases escrito-leidas mínimamente aceptable no resulta fácil Una vez establecidos, el peligro de que caiga el sistema siempre puede suceder, con lo cual los minutos para la reinstalación pueden ser un tiempo precioso que hace perder el contacto definitivamente. Y no solo esto, sino el grado de comunicación alcanzado. Por eso,sin apresurar la conversación una vez decidida la charla vale la pena conseguir el email del otro lado y también el teléfono de móvil.finalmente este es el que permitirá la confirmación de citas si se llegan a establecer. El dialogo erótico en un espacio virtual es mucho más directo y desinhibido que ese mismo dialogo en el plano presencial.De hecho,en los chats de letras para conformar una idea de quien está al otro lado, resulta casi obligado preguntar por la descripción del o de loas chatters. Esas peguntas-respuestas constituyen ya un capítulo excitante, porqué las preguntas incluyen las medidas. Mientras tanto si hay posibilidades técnicas pueden enviarse fotos previamente escaneadas y guardadas en algún directorio del propio disco duro, o en un diskette, o donde sea.Lo mas termolingüístico son la expresión de los deseos y la imaginación de como puede ser un encuentro, aunque si todo el intercambio de frases es apoyado con una descripción lo más exactamente posible de cada chatter, el incremento de la excitación es mayor. Puesto que hay mucha transfugancia entre salas y/o cambio de visitantes, cabe la posibilidad del contacto entre diferentes edades.Algunos nicks ya llevan la cifra incorporada de la edad. Es un dato importante a preguntar al principio pues la gente de más edad puede tener inconveniencias en hacer amistades con los de menos , que pueden rondar la edad de sus hijos, o al revés .el lenguaje de la erótica es directo y en pocos minutos se puede estar hablando de intimidades sexuales con personas que no serían capaces de hacerlo en la vida real. Hablar de sexo es ya un grado de sexualidad compartida. Y el diálogo se puede convertir en un factor de excitación hasta el punto de producir condiciones reales para el orgasmo al otro lado o en el propio.Pero sin descartar que este sea el único objetivo de algunos chatters, el de otros es el de llegar a establecer contactos en el real, sea por la vía de intercambios de parejas, consiguiendo tríos o encontrando parejas.
Está por estudiar cuantos de las citas proyectadas son realizadas y cuantas de estas pasan a la alcoba, y cuantas de estas últimas se convierten en relaciones de continuidad. Por la experiencia inicial de sondeo, sí existen posibilidades para conseguir contactos reales. y sí hay personas que desde su soledad o desde sus faltas de satisfacción buscan hacer lo que solo han fantaseado a medias.Depende de las horas y de la cantidad de gente en cada momento si el chat permite más o menos velocidad. Es frustrante también que de golpe una ventana se cierre.Por eso conviene tener dos o tres abiertas y mantener dos otras conversaciones en paralelo, aunque eso puede ocasionar confusiones informativas entre cada conversación, requiere más capacidad de concentración para los dos o tres diálogos a la vez, y la otra parte puede sentirse desatendida si se tarda en las respuestas. Por lo que el período de mantener estás conversaciones en paralelo es para poder discriminar con cual de ellas se puede mantener un diálogo con garantías de continuidad y de usufructo mutuo.
La erótica es una supradimensión que imprime la totalidad de actividades humanas.Como no puede ser de otro modo también lo está en los contactos personales vía internet. Ciertamente estos están clasificados con distintas fórmulas según las propuestas de cada portal, pero incluso en algunos espacios específicamente temáticas, puede darse una cierta sensualidad, y no solo en aquellos que mencionan específicamente el cibersexo como título de salón..Sin duda, la sexualidad es la gran asignatura pendiente de todo el mundo y mientras la gente viva su falta, o lo que es lo mismo la castración de sus potencialidades o su satisfacción disminuida la búsqueda del otro como factor de complementación por la vía erótica, será una permanente. Eso no quita que el instrumental lingüístico para el placer y para la persuasión erótica´ no está al alcance de todo el mundo.Por eso en los salones cibersexuales,las entradas y salidas continuas de visitantes pasa por un continuo y agotante salutación, sin llegar a construir frases realmente eróticas.A lo más, los más atrevidos con la propuesta erótica entran directamente a saco proponiendo cópulas sin la menor gracia.Y la mayoría se mantiene en una letanía de pedidos pidiendo privados, para al menos allí, colocar lenguajes que no pasen la supervisión de nadie a excepción de la de la pareja que se los acepte. El diálogo en el salón de grupo, es difícil, aunque no imposible.Depende también del factor de que haya un núcleo consolidado residente que se conozca de otras coincidencias. A pesar del volumen de trasiegos de palabras, construir una orgía de texto con varias personas a la vez no resulta tan fácil,puesto que un escenario de verbalia no se limita con sugerencias copulares sino con todo un disfraz apropiado para la escena, en el que el sujeto protagonista principal es el texto, que tanto por parte d quien lo dice, como de quien lo lee, se convierte en el factor de erotización de cada parte de los cuerpos en juego, solo que sin tocarse. el texto en si mismo tiene un rol singular e insubstituible.Ni si quiere es reemplazable por la imagen, aunque desde luego está pueda acompañarlo,así como la voz. La imagen puede ayudar a discriminar a cada comunicante de las formas predeterminantes acerca de unas nociones de estética, belleza y atractivo. También la voz, da pistas de la personalidad ajena y de su grado de compromiso con el cuerpo y los atrevimientos:pero el texto por encima de los otros canales perceptivos, da directamente retazos del alma, del pensamiento y de los yoes profundos con los que se maneja la vida.Pero el texto tiene una importancia bestial. conecta directamente con la pasión y con el inconsciente desbocado.a diferencia de la voz, no pasa por el sedal del frontal censurador, sino que desparrama palabras que va articulando en torno a una construcción del deseo inequívoco. Puesto que el background de todo individuo se refiere su texto, el chat gramatical escrito puentea con más facilidad el contacto con su verdadero foro de intereses. desde las primeras frases se experimenta la clase de personalidad que hay al otro lado, si es timorata,ambigua,m decidida, atrevida, osada, hipereléctrica, amorosa, sensual, reticente, reservada... Tras cada palabra se consiguen elementos de información que permiten una toma de posición básica y por lo tanto de inferencia de unas categorías.El juicio estético del otro, sobrentendido como el de una erótica más allá del tipo de cuerpo,se intuye o establece en virtud de los traspasos de micromensajes. Según cual sea el texto,cabe esperar un tipo de personalidad erótica.el texto escrito y mutuamente trasvasado no solo describe y erotiza en función de las escenas descritas, sino sobre todo implica, por las aseveraciones hechas y por el simulacro de realidad que se desea.cosas que no son dichas en los trasvases verbales ordinarios en el presencial, lo son desde la clandestinidad del chat, que permite volcar todo lo que se ha callado en el inconsciente, permitiendo que cada cual se revele libre y enteramente en su polimorfia y su perversidad. Si la erótica en general conecta con aquella parte de la cultura y de la biología más proscritas por el culto a lo establecido, la erótica cibernáutica conecta con los inconscientes prohibidos de cada uno, concretando en un lenguaje propio, lo que hasta ese momento había pertenecido a la privacía de pornografías o fantasías inconfesadas.El chat en tiempo real permite decir a un otro,indistintamente de su concreción en la verdad de la agenda de contactos presenciales, lo que siempre ha tendido a ser callado con los otros posibles.Ese otro virtual permite la operación del rescate del propio deseo integral. Y una vez hecho, ya no hay vuelta atrás.Lo que puede haber sido iniciado como un juego,se convierte en una autentificación del ser,que desde este momento deja de ser proscrito en sus ocultos voluptuosos. claro que hay quien se acerca a cibersex para probar y para ser excitado a cambio de nada.tan cruel como la vida misma hay gente que lo esperará todo y no dará nada.Pero por mínimo que sea el intercambio si el/la cibernauta erótico/a se permite poner en palabras lo que imagina del sexo y de su sexualidad, se verá transformado en su interioridad y su autoimago:ya no será la inocencia que creía ser, sino que será otro sujeto:un sujeto de deseo y de placer en otro campo de exploraciones. Eso repercutirá en sus intercambios sexuales físico-corporales. Dando dividendos y resultados en lo inmediato indistintamente de si consiguen evolucionar las citas virtuales a las presenciales. De momento el chatter erótico volcará su excitación en su pareja posible de cama, y ésta tal vez sin entender lo que pasa, verá incrementado el placer, cuyo móvil ha sidoexcitado o sobreexitado desde la dimensión virtual.eh,aquío un curioso fenómeno en el que la realidad acaba siendo re-tratada por la aportación de otro real, que se nutre directamente del mundo virtual, que a su vez se nutre directamente de la liberación del inconsciente.
Este texto a diferencia de otros anteriores sobre el mismo tema, más marcados por la conjetura, ha sido elaborado tras la experiencia de unas cuantas docenas de chats bipersonales y de cuantiosos contactos en el contexto virtual. La atalaya de ese primer bloque de experiencia viene a confirmar lo dicho sobre la comunicación digital y además a abrir una mina de interesantes nuevas sensaciones por la vía de la pasión digitalizada.
Me he caído es una frase habitual.Se refiere a la desconfiguración del sistema momentáneamente y a la pérdida de conexión.Generalmente por saturación de ventanas abiertas y por inestabilidad de l propio servidor y de la red.
el nombre o apodo que hace de prerrequisito de entrada, y que puede ser variado opcionalmente a cada reentrada
Está por estudiar estadísticamente si predomina más la gente adulta que discrimina a la joven en este sentido o al revés.Por mi experiencia en chats tiendo a pensar que la gente de alrededor de los 20 años se corta ante gente alrededor de los 50 .También he conocido parejas de jóvenes que afirman justamente lo contrario.
Puede suceder que después de una conversación interesante,la explicación de la edad por no haberlo hecho antes, por olvido o por no haber sido preguntado,dé blancos en el/la interlocutora y deje de emitir o se disculpe y corte.
en cibersex más de 30 o +de 25 se pueden encontrar la misma clase de pretensiones que en amistades más de 30, o en citas a ciegas, o títulos parecidos, que propone ya.com
Los testículos dan testimonio del varón y es el primer objeto señalado para identificar el sexo del recién nacido.A partir de hacerlo queda significado,marcado para siempre, como sujeto fálico. deberá ser emprendedor, valiente, seductor, conquistador y penetrante. Tanto como individuo social que deberá ganar su espacio de fuerza en un mundo de rivales como en el sentido particular de amante que se colocará encima de un cierto número de mujeres o que se las tirará . Esa prefiguración mental y de personalidad para la acción que le acompañará de por vida,presenta ya desde el principio, un actor de ansiedad, que si bien puede ser atenuado o disimulado,reaparecerá cuando el hombre se reconozca vulnerable en su fisiología y prefiera desbancarse en su actitud permanentemente lanzada. Es entonces cuando el fantasma de la no-potencialidad sexual le aparecerá y lo atribuirá a cuestiones de edad o de fuerza, cuando el fondo de la cuestión estuvo siempre presente pero jamás reconocido. El verdadero fantasma es la potencia incuestionada, las erectibilidad permanente, el deseo intacto y la lucha continua por la posesión física del cuerpo amado. El fantasma de luna gran mentira es la que ha estado estructurando el rol masculino en torno a su falicidad intachable, su fuerza superior y su temple para el sexo . Lo que no impide que en períodos biológicos de máxima energía corporal, tales como la adolescencia, algunos fracasos sexuales en primeros tanteos de conquista,constituyan verdaderos episodios de incompetencia erótica puntual . Si la potencia sexual es un mito unido a diversas culturas y transversal de todos los tiempos, el diagnóstico de impotencia sexual masculina, corre el riesgo de crear un significante de negación de consecuencias lesivas superiores al hecho de una indisponibilidad erótica. Por eso para cada caso particular de pérdida de excitación e incapacidad eréctil, es preciso explorar antes que nada si esa es una inhibición reactiva para toda clase de situaciones o es una inhibición selectiva para un tipo de relaciones .Para el primer grupo, cabe hablar de impotencia discriminada y para el segundo de impotencia indiscriminada. La una no es una verdadera potencia sino la traducción fisiológica de una inapetencia anticipadamente a una valoración honesta de intereses. Es un caso de decisión corporal anticipado a una verdadera decisión mental.Cuando esta se produce aquella queda liberada de tensiones y complejos. Para el segundo tipo toca explorar si se trata de una transitoriedad por saturación sexual o por otros actores problemáticos en el panorama psicológico.El reconocimiento de la no respuesta fisiológica -a pesar de su colisión con la voluntad de que sea la contraria-es fundamental para reconstruir el yo herido por no estar a la altura habitual o lo que se espera de él, y reservarse para otras ocasiones u otra etapa. Sintéticamente el cuerpo dice basta con una impotencia severa y pide una tregua en su rol machista.Basta concederle esta demanda para que la fisiología del eros vuelva a funcionar adecuadamente tan pronto se reequilibre el verdadero deseo con los juegos sexuales. La pérdida de virilidad se ha querido igualar a la perdida de función o de lugar en la vida, y tal concepto ha sido altamente castrante, o el verdadero agente castrador. Mientras que la no-sexualidad no significa la pérdida del lugar en el mundo y la importancia de la función vital, intelectual que viste al Ser. La vida es algo demasiado universario y complejo para reducirla a una de sus actividades-la sexual-y comprometarla a un indicador de cantidades -la frecuencia de actos sexuales-. Junto a otros registros de otras actividades, ésta tiende a sufrir una reducción, tanto porque las condiciones subjetivas se enfrentan a un deterioro y/o un desinterés,como al hecho de que una invariabilidad en las condiciones objetivas se concretan en una reducción notoria de los parámetros estimulares. Para el acto sexual no solo basta el deseo propio. Es necesario también que el objeto de deseo en el real sea tal. Ningún encuentro de dos en la horizontal erótica se puede levantar sobre la especulación fantástica de figuras citadas mentalmente.Eso puede servir como recurso de provisionalidad.A la larga es el atractivo real el que cuenta y si tal no está presente,no hay convocatoria de imágenes que pueda levantar un pene flácida ante la figura inicialmente buscada,pero finalmente rechazada. La deslidibinización del hombre deseante -pero descubierto incompetente en lo sexual por su deseo virtual estrellado contra la realidad de un cuerpo ajeno inaceptado- no es igual a una extinción absoluta de la libido,que seguirá operando en su función psicomotora para el resto de su vida.su equivalencia hay que buscarla en una resituación biológica de esta libido y en una demanda de otros intereses.
Este discurso, en la voz del hombre con el pene caído sin haber realizado la unión coital,ante la mujer expectante que no entiende el suceso,va a sonar a escudo o excusa teórica. La evidencia física podrá ser más injuriante e inaceptable que cualquier argumentación. Ni siquiera la mujer comprensiva por haber pasado por tal experiencia con otros, significa que esté a la altura del acontecimiento o entienda realmente lo que hay detrás del evento.El cual es una comparecencia contradictoria del físico desnudo con la ausencia de falo. Hablarlo en ese momento puede ser útil aunque va a significar un cambio de registro intelectual y un alejamiento de las condiciones eróticas para hacer el amor. No hablarlo,puede agravar la cuestión , corriendo el velo del tabú encima de la escena . La deserectibilidad repentina o el no incremento excitatorio suficiente que ponga a un hombre en condiciones sexuales óptimas, es algo que puede suceder un día u otro, para lo cual,saberlo encajar tanto por parte de quien le ocurre como de su partner de placer, es fundamental para no crear secuelas desagradables posteriores.
Las expresiones de “se la ha tirado” o “quiere tirársela” (también en su versión contraria de género)suena terriblemente mal y está asociada a un vocabulario irrespetuoso. No obstante el verbo tirar revela dos conductas muy presentes en las relaciones sexuales: una, la de tirar el otro en una postura horizontal que permita la acción sexual de una manera cómoda;y dos, la de tirar (deshacerse)del otro una vez terminado el impulso erótico. tirarse también significa abalanzarse.Y por añadidura cuando algo te tira significa que eres atraído por ello. La vulgaridad del verbo aplicado al tema sexual no le quita ningún ápice de la verdad que contiene.
En algunos medios el número de conquistas sigue siendo un referente para la potencia lo que no significa que lo sea para el placer. Eso no quita que ciertamente si hay indicadores objetivos para medir la potencia sexual,éstos pasen por contabilizar número de cópulas, tiempo de reposición entre la una y la siguiente, frecuencia o cadencia de encuentros sexuales y permanencia de la erección penenana.
Depende del tratamiento y acogida que se haga de tales casos consultados, si tales episodios que solo son fruto de contradicciones de ansiedad,se conviertan en determinantes de lesiones psicosomáticas severas que se arrastren bastante más allá del episodio en sí.
Es conocido el fenómeno de la excitación que alcanza el cliente de prostitutas que jamás´s logra en casa con la propia esposa. O también es rastreable el fenómeno de quien expresa máxima erótica con la amante mientras la tiene disminuida o anulada con la compañera. Eso último recogido por la cinematografía ha confundido los términos haciendo creer que toda esposa no tendida sexualmente tiene serios motivos para sospechar de la presencia de una amante que le quita la energía a su esposo. No se trata de que el mismo hombre no pueda estar a la altura de la demanda erótica de dos mujeres,sino que solo sintoniza con una demanda mientras que puede ser refractario a la otra.
Lo que se ha convenido en llamar la verdadera impotencia masculina que recorre todo el gradiente: desde minirespuestas con erección débil a ningún flujo de sangre extra hasta el pene.
Un exceso de actividad relacional o incluso un exceso de repeticiones invariables que no descarta extender la experimentabilidad a otros campos de orientación sexual,siempre de acuerdo con el reconocimiento de nuevos atractivos.La exploración de la homosexualidad no queda descartada.Kinsey,Alfred. (en los años 40 sXX) estudió el continuum homo/heterosexualidad. Y estableció que 1/3 de las rcs.totales son homosexuales.
Lo mismo que la erectibilidad nunca es un fenómeno estático y tiene cierta variabilidad en función de la excitación acumulado.Todo pene tiene un umbral en el que se mueven sus dimensiones en estado eréctil,en virtud del mayor o menor deseo presente. Por otra parte no hay erección que resista el sentido del ridículo.Para el caso de violaciones, he recogido un dato significativo: la estrategia de desarmar al violador a partir de que la víctima se riera de las dimensiones de su pene,cuyo efecto inmediato fue su deshinchamiento.
Lo más apropiado es dejar la conversación para otro momento y reciclar el actual en que se ha manifestado el acto de impotencia, para otra experiencia sensual,cariñosa y comunicativa.
A diferencia de su compañera el decremento excitatorio o la imposibilidad amatoria es notable en él,. a diferencia de la facilidad simuladora de ella del orgasmo, que aunque no sea el equivalente directo de la excitación,sí es el indicador de un momento de máxima potencia.La capacidad simuladora de la mujer es simplemente inigualable por el hombre.
Las culturas monogámicas han represaliado considerablemente toda transgresión a la posesión del otro como territorio sexual y de placer. La mujer adúltera era lapidada Y el bígamo (trígamo o polígamo)está castigado por los códigos penales. Otras culturas poliándricas o poligámicas evitan condenar las practicas sexuales que en otras latitudes(las nuestras) son consideradas como perversas. Esa lasitud y liberalidad en las formas tiene una ventaja inmediata en el incremento de la salud. Los esquimales que ofrecen sus mujeres al visitante,es el pueblo que presenta el menor índice de crisis cardiacas. Los infartos coronarios que están muy ligados al estrés y a la posesión tienden a desaparecer con el sentimiento de posesión disminuido. Y las posesiones no se refieren solo a los bienes físicos sino también a las relaciones humanas apropiadas. El territorio privado fundamental es el de la familia, que queda circunscrito no solo por su demarcación física, sino también por sus componentes humanos. Si los hijos propios son tomados como propiedades físicas y consciencias dominadas, desoyendo los sabios consejos de Khalil Gibran entre otros; el partner es tomado como un otro aún más sojuzgado con quien se está en función de un contrato tácito.
La burguesía en su apogeo, pontificó tanto la sacra institución matrimonial como la escarneció a escondidas permitiéndose inconfesamente toda clase de transgresiones.No era la primera vez en la historia ni sería la última. Todo acto natural de elección de un uno sobre un otro, genera una tendencia posesiva a la dominación y a la privacidad. Antes de los humanos lo han venido ejerciendo por millones de años algunas de las otras especies animales que comparten el planeta. La dinámica de la posesión de lo afectivo y de lo sexual es tan comprensible como irrazonable para un estadio evolucionado de inteligencia, de acuerdo con el cual la recursividad del placer aumenta a partir del incremento de la variación. La conducta adúltera que está tipificada en los códigos de leyes y que es perseguía tanto por la moral pública como por el cónyuge que se cree traicionado, resulta que es explicable biológica y psicológicamente. El transgresor o la transgresora por consciente y consecuente que quiera ser cuando transgrede los códigos públicos se siente amenazado/a por todo lo externo a su historia adúltera, que generalmente llevará en secreto. Ese amor clandestinizado es la exacta correspondencia a un impositivo social: el que ha intentado reducir la sexualidad a la de la pareja,generalmente heterosexual y , en lo posible, legítima . Eso convierte una historia de amor en paralelo no solo en una sexualidad prohibida sino también en una aventura social que debe sortearlas miradas tradicionales y la moral punitiva, para custodiarla como una historia íntima y personal, que solo compete -debe de competer- a los directamente implicados. En la práctica, los adúlteros siguen sometidos a presiones externas que son interiorizadas, hasta tal punto, que algunos encuentros sexuales resultan fallidos por una deserotización consecuente de la presión recibida. La conducta adúltera no evacúa los condicionantes de las presiones a las que está sometida, hasta el momento en que la explica a todas las partes implicadas, y fundamentalmente a la parte más comprometida: el partenaire institucional (sea o no una pareja de hecho o matrimonial, pero que actúa como la más
estable y previa en el tiempo).Tal acto confesional generalmente no es tolerado, y sigue sin serlo aunque sea perdonado.En todo caso no suele ser equivalente a un reconocimiento de la posibilidad de relaciones simultaneizadas. Para la parte transgresora resulta más comunicable la transgresión como episodio concluido, que como historia en proceso abierto y mantenido. Reivindicar la relación plural como una legitimidad biopsíquica e ideológica y desvestirlo del acusativo de adúltera,retomando las tesis del amor libre, sigue tropezando con importantes tabúes. El crecimiento personal y la realización de los idearios implicados se debate entre la tesitura de la fidelidad con el placer plus sacrificado, o la apertura a más conocimientos y exploraciones por la dimensión de la pluralidad, a costa de la pérdida de la persona preferente y preferida, que generalmente no admitirá ser relegada a ,lo que interpretará como, segundos planos. Por eso lo adúltero siempre ha sido objetado, aunque hipócritamente practicado.El adulterio ha incentivado teorías agresivas sobre la traición afectiva y ha colocado a la parte engañada en el lugar de la burla. Los decretos al respecto no han podido frenar ni frenarán tendencias que son naturales en la condición humana y vienen preinscritas ancestralmente.
Escribió un bello y célebre poema donde iguala la paternidad a un arco y los hijos a las flechas, que tras el impulso y dirección de lanzamiento dejan de pertenecer a quien les ha propulsado.
Foucault,M., Historia de la sexualidad.vol 1.La voluntad de saber. eds.s.XXI. 2da ed.Madrid 1978.p.59
El disuasorio de la copulación anal es el posible dolor que infrinja.La fantasmagoría en torno a la introducción de un pene en el orificio anal convoca a toda clase de temores que no favorecen un buen saldo experimental cuando tras pasarlo a hacer por primera vez. Físicamente los esfínteres permiten el paso fecal en la dirección de salida para lo cual la dilatación se convierte en un hecho fisiológico habitual sin mayores problemas. La misma dilatación esfinteriana es la necesaria para recibir un objeto externo que busque alojarse en su interior. Al pene le corresponde el privilegio de ser el objeto más adecuado para tal tránsito y al varón la experimentación de un placer inusitado al conducirlo por él. No es el único placer y sería en todo caso adulterado si se viera en la analidad un goce restringido al penetrador para colocar al sujeto del cuerpo penetrado en una posición de admisibilidad y pasiva. Contrariamente a una división tan clásica como estúpida de activo-pasivo que desgraciadamente se hizo popular, el placer es un fenómeno compartible tanto por quien folla por el culo como por quien es follado en él. También como otras partes del cuerpo el ano y su contorno debe de ser re-sensibilizado en su función sexual. Es muy posible que al principio toda introducción de objetos para los que no está familiarizados los asocie a la función más conocida de la evacuación. Y solo después de ejercitarlo en nuevos funciones se le puede reconocer sus valores proorgásmicos junto a todo el acariciamiento perianal.
Parece evidente que en la analidad, la función fálica corresponde más al varón y la función receptora queda para la mujer que hace de soporte y de cierre estético. Pero incluso esa positura avalada por la tradición y por innumerables frases que se han popularizado con más o menos fortuna queda en entredicho para tiempos en los que la igualdad de los sexos se ha oteado como bandera y la conquista de papeles se ha homologado. En efecto, sin discutir las obvias diferencias de sexos y sin aceptar la quimera de una igualdad del todo imposible en lo fisiológico, es cierto que cada vez más, lo que hace uno lo puede hacer el otro y al revés no tanto por la simulación del pene con artefactos mecánicos sino por la importancia del significante al adoptarla. La misión penetrante ya no es exclusiva del hombre en tanto que la mujer puede ejercerla en el ano del hombre, sea porque le introduzca sus dedos u objetos determinados . Al hacerlo, el hombre al igual que ella deberá pasar por el aprendizaje de una resensibilización de la zona y su sodomización lo feminizará, es decir, lo igualará un tanto a su compañera.
El recibir por atrás ha sido interpretado como una de las actividades más amorales , antinaturales y castigables por distintas culturas. Algunas incluso lo criminalizan . E incluso esta actitud de recibir la embestida del otro asumiendo una postura canina y con la cabeza reclinada ha querido ser relacionada con la humillación. Opiniones tomadas de ideólogos e ideologías que viven con la cabeza baja y hacen vivir a los demás con la noción de pecado. No en vano la homosexualidad ha sido y es tan perseguida, en parte por el ejercicio de una actividad que es ejercida en minoría en los ámbitos heterosexuales, y que solo cumple una función de placer desvinculada de la reproductora,vinculada clásicamente a las necesidades de las economías de estado. El moralismo que detracta el coito anal queda justificado por su falta de praxis en el placer suficiente y su rotundo desconocimiento en la fisiorama del orgasmo. La cópula anal no es un ejercicio masculinista al que se doblega una sumisión femenina, sino un placer compartido e intercambiable en las parejas, no importando si son homo o heterosexuales y tampoco si son hombres,lésbicas o parejas con los dos sexos presenciales. El problema de los juegos no es problema cuando se desvanecen los temores al daño y al rol con el que cumplir.El que siga viéndose como una problemática para las leyes y para las iglesias es tan solo un indicador de quien detenta el retraso cultural.
La imaginación en las prácticas sexuales no tiene un freno y por lo que hace a introducciones anales se puede acudir desde elementos proporcionados por la naturaleza con formas peneanas, a vibradores eléctricos, a doble-penes artificiales amarrados con cinchas en la cintura de la mujer que le permitan jugar el papel y las formas de embestidora a la vez que siente placer al hacerlo por tener uno de sus partes metido profundamente en su vagina.
En los USA la sodomía es perseguida.Se trata de instaurar el delito en la más alta instancia de la privacía humana,algo que solo es posible en un país-estado donde la condición de ciudadano es la del rehén sometido al poder. Este artículo en tanto que acreedor de la apología de los juegos de analidad y la cópula anal sería perseguible en tal país líder de la doble moral y de la hipocresía hecha jurídica.
Cybersex: La erótica del imaginario saltando entredígitos.
Cuantiosa literatura sexológica conviene en establecer la facultad imaginaria como un ingrediente imprescindible para la satisfacción sexual. De hecho, nadie se atreve a levantar tesis de que lo sexual se limita a un intercambio del furor instintual, y al igual que los animales, no necesita implicar nada más que las hormonas y la anatomía. Pues bien, si la imaginación , que se nutre de fuentes de fantasías,cumple un papel muy interesante en las relaciones sexuales , los recursos imaginarios forman parte de la existencia,llegando a constituir uno de sus parámetros imprescindibles. Si la imaginación, en todos los campos, precede la investigación, la constitución de proyectos y objetivos, y la avanzada para marcar nortes; en el caso de la imaginación erótica es un abreboca suculento ante las escenas que se desean preparar en el real. Ambas dimensiones se complementan mutua y eficazmente.Imaginar es preinvetar situaciones para las cuales que preparado el comportamiento y el cuerpo.
Curiosamente la imaginación, que es aceptada como un componente cotidiano,y en particular como factor concurrente en los juegos amorosos, no es aceptada para las relaciones digitales que permite internet desde los últimos años. Ni siquiera los intelectuales encajan bien su significado, creyendo que para nada es substituible la relación de dos amantes frente a los monitores gozando, con el contacto físico que sigue siendo valorado como el plano principal e insustituible. Se trata de dos cuestiones distintas: el imaginario es ya una dimensión presente en el contacto en el real, entre seres reales de carne y hueso, que se perciben, se tocan, se ven, se husmean y co-orgasman.Y el imaginario a distancia, que es el que presenta cybersex es una variante adaptada a las tele-relaciones que parte de ese imaginario-base y que adopta unas formas particulares, pero igualmente incide en el real.Es decir en las sensaciones y en el cuerpo delos cybernautas en relación. Es preciso entrar en esta situación para saber realmente el significado,primero de la conversación digital en tiempo real, y segundo de su traslado a temas de erotismo.
Superado el primer impacto de confusión de docenas o cientos de nicks con intereses distintos,buscando distintos tipos de temas en las salas de chateo, es posible seguir el hilo virtual de una relación continuada que pueda permitir los preparativos para un contacto directo en la realidad: una cita clásica para hacer lo que se hace en las citas clásicas:tratar la seducción mutua. El cibersexo es una cita para verbalizar los deseos eróticos, haciéndolo en tiempo real y en directo,aunque puedan mediar cientos o miles de kms por medio.Resulta obvio que depende de qué internautas se elijan para hacerlo, esa cita en el imaginario tendrá visos de factibilidad completando la expresión de deseos y pasarlos a la cita presencial .Entretanto la tecnología de la telemática permite y activa la expresión.Escribir texto implica un alto grado de compromiso con lo manifestado. Y una implicación de las vísceras y las zonas más térmicas del cuerpo humano. Se trata pues de un imaginario híbrido,donde sí hay un otro o unos otros, al otro lado de la comunicación que reciben los comunicados de uno y l revés, y que desde ambas partes hay un incremento de excitación corporal, un humedecimiento de las mucosas, y llegado el caso, un orgasmo total a partir de una masturbación. Las posibilidades son múltiples,dependiendo de si quien hace cibersex está solo o acompañado. En todo caso practicar uno puede incidir en las dos posibilidades de lo otro, mejorando la calidad voluptuosa.
Pues bien, ese teleerotismo reparticulariza la dimensión imaginario , ya que la emplaza a poner texto, a partir de la descripción de imágenes, las autodescripciones corporales, y la construcción de cartas de deseos.
Las primeras entregas de datos confidenciales por ambas partes, permiten entrar en una vía de realidad, no solo porque eso va a permitir avances de envíos recíprocos de mas elementos privados, sino también para verificar el contenido de las afirmaciones. Evidentemente es un espacio que se presta a fantasmadas, pero una relación continuada permite detectar a los cibernautas serios,con informaciones sinceras de lo que dicen, y también a los grotescos, sin elegancia y fuera de lugar.al igual que en el real presencial,en el real impresencial toca distinguir la gente guay de la que no lo es. se trata de un mundo heterogéneo,donde hay una gama extensa de variedades en el comportamiento y en las formas expresivas.La comunicación por texto no es tan fácil. Y no todos los internautas escriben rápido. Lo más excitante sigue este esquema: iniciar un chat de texto, solicitar uno de voz cuando los motores están suficientemente calentados, y uno de video si las posibilidades técnicas existen. Puesto que los chatas todavía no funcionan muy bien en todos los terminales, tal vez sea necesario el apoyo mutuo de los tres recursos. El cibersex,no incluye solo la conversación erótica concreta, en cuanto a descripción de las cosas que te gustaría hacer y/o que te hicieran, sino también los prolegómenos de invitación a la misma y los posteriores.Dependiendo,claro está, del tiempo disponible un contacto cibersexual puede durar horas, si el chat privado elegido está a salvo de pinchazos e interrupciones.Y el negociado de palabras que supone no deja inerme a cada parte,sino que las palabras le traspasan no solo la ropa sino sobre todo la armadura de la ideología. Eso explica que haya gente q se acerca a los chats para encontrar un rato de erotización, que le pone a prueba no solo su imaginación,sino también sus mucosas. curiosamente,el vertido de palabras en las ventanas de diálogo pueden ser incomparablemente más atrevidas que los discursos verbales en el directo con los partners que se tengan para compartir placeres. Eso ocasiona una paradoja de la q no queda indemne el cyberamante que la experimenta:la de confiar más secretos a un monitor de ordenador que al propio amigo o amiga. No se trata de una canallada de nuevo tipo. sino de una versión renovada de una conducta típica del ser humano, la de vivir una intimidad última en secreto de la que han sido depositarios,tradicionalmente, los diarios y escritos personales, e incluso las cartas anónimas.Desde siempre el ser proyectivo ha necesitado contar sus últimas e inconfesables pulsiones en público, incluidas las más proscritas, las más perversas, las más inaceptables.Para ello, se las ha ingeniado para crear artes tan estupendas como la literatura, en la que los personajes han encendido crípticamente las antorchas de sus autores. En realidad todo autor queda muy por detrás de su personaje, el que investiga o el que inventa. Y la vida entera de uno está dedicada a satisfacer su imaginación,acercándose a una autorrealización híbrido entre lo que es realmente y lo que sus personajes consiguen ser. Ese peculiar fenómeno de co-creación también se da en las fauces internáuticas.quien se introduce en las salas de chateo, pronto advierte que hay un diálogo predominante vinculado a la pulsión reprimida en la vida presencial, o en las relaciones analógicas, entre iguales físicos. Pero antes incluso de estrenar un chat,habrá tropezado con diversos botones que le darán pistar para ir directamente a salas de cibersex.tanto las q directamente lo especifican como las que estás divididas por categorías de edad y de tema, los recursos lingüísticos de la seducción están presentes. El anonimato que permite el nick reactiva la la latencia erótica que se mantiene en estado de suspensión equívoca en las conversaciones ordinarias o presenciales de las situaciones ociosas. Pues bien, tenemos al/a la internauta frente a su ordenador y a salvo de control de nadie, y se lanza a encontrarse con alguien para hacer lo que no se atreverá, y tal vez no se atreva nunca. a plantear a su gente conocida en el presencial.
Puesto que los contactos conocidos por internet están metidos en la carpeta de relaciones posibles remotas,hay una alta probabilidad de que aquella cita fabulosa y supererótica con otro cibernauta quede diluida entre musas y papeles, y el propio protagonista quiere desentenderse de su experiencia como si de un artefacto lastroso se tratara.En realidad,internet convierte al sujeto imaginario en un real para si mismo, que emplazado a su sinceridad no podrá negar el disfrute con un desconocido,incluso desde una primera cita, si ha andado buscando esto,y ante el q posiblemente se avergonzaría de verlo en el plano físico directo. Por eso, es predominante la actitud de solo-chat,disociando el contacto virtual obtenido de su procesamiento hacia un contacto presencial. Eso tiene la objeción de mucho alarmismo, en cuanto a que la red pueda estar invadida de mafias de todo tipo y de personas malvadas q se ocupan en hacer daño a los demás. Sin quitar la importancia de las medidas prevencionistas ante esto,en internet lo mismo q en la vida presencial,hay q contar con un porcentaje de factores de agresión.cabe neutralizarlos manteniéndose a salvo de ellos. Pero la posibilidad de dar con gente mezquina, inapropiada, instrumentalista, ladrona y lesiva,es compensada por las mayores posibilidades de dar con gente atrevida, evolucionada, liberalizada, tecnoprogresista y comunicativa.
La cuestión es saber lo q se busca y quien y de q maneras puede proporcionarlo.Para eso,hay q atravesar laberintos de charlas y de gentes, no siempre adecuada ni con el discurso apetecible. De hecho,hay quienes entran directamente como pederastas o como obsesivos.Y tal vez algunos tonos y algunas maneras resulten inoibles y molestas, pero atravesadas las marabuntas de la estupidez o de la falta de educación, el espacio de comunicación posible con gente de todas partes del planeta se hace maravilloso.
Y con tal apertura, los nuevos trazos de relación humana tb recolocan de distinta manera el triple plano de juegos en los que se reparte y mueve cada individuo:su real, su simbólica y su imaginario .
Este artículo esta inspirado por la experiencia intensa de entradas en chats: Yacom, Irc, Excite, EresMas,Paltalk,Terra y Mesinia(msn), que dieron en las dos primeras semanas de navegante por espacios de relación: medio centenar de sesiones de chat y unos cincuenta contactos personalizados.Prometiendo,tales datos, navegaciones posteriores para el incremento del conocimiento de canales virtuales,así como de los chats en sí, y de la consolidación de contactos sin dejar de incrementarlos.
Pienso en Antonio Blanco y su negación de esa posibilidad de placer como de un placer legítimo o natural.al que veía como descalificado frente al placer directo.
sucesivos contactos y citas virtuales para seguirlos manteniendo.
Es más exacto y adecuado hablar de cita presencial que no real,puesto que es tan real el trasvase de información entre comunicantes a través de internet, como el que se pueda j¡hacer en el directo-presencial.
el email y el número de móvil
Hay espacios de chateo como los canales propuestos por ya.com (el país de Yacom) donde las charlas privadas no están a salvo de otras propuestas de privado, de otros pretendientes, las cuales solapan continuamente a la anterior.Los privados se hacen pinchando con el cursor sobre el nombre del usuario con quien se desee chatear. Ese tipo de programa ocasiona que los últimos en llegar a las salas de colectivo, a veces totalmente mudas o vacias de texto, pq. los usuarios están repartidos en privados, no le quede otra elección que limosnear una conversación a otros q ya están teniendo la suya.
se trata del nombre q se usa para entrar en los chats y en cierta manera la primera tarjeta de presentación.algunos nicks ya dan la mayor cantidad de datos como numero relativo a la edad y procedencia, otros pretensiones temáticas o sexuales. Según los programas se pueden registrar los nicks para q nadie más los use y para evitar copias de los mismos para contrarrestar los suplanta personalidades. aspecto fenómenico este que recuerda la tipología de aquellas personas deficitarias de recursos de persuasión y que hacen de doble de otros que están detrás.
JLacan,teórico de tal triada, se perdió la era internáutica.Sin duda su afilada capacidad de observación de la conducta humana, le hubiera permitido regalar a la comunidad intelectual y al psicoanálisis con interpretaciones valiosas sobre el nuevo sujeto re-concfigurado a partir de su nuevo instrumento de juego y comunicación:el ordenador.
El yo solo es el punto de partida en el neonato.Ese naciente, de momento, no distingue su mismidad del resto de las cosas.Todo es lo mismo.Todo es él. Su primer salto cualitativo en la experiencia va a ser del yo al tú,de él a su madre o quien le prodigue los cuidados primordiales. La introducción de la dualidad en su vida le permitirá crear la gran figura del otro.La dimensión del contrasto.el referente Objetivo.el representante de la externalidad.Ese otro constituirá los límites de su mundo durante una buena porción evolutiva. Posteriormente,experimentará el vosotros, pasando por el siguiente salto cualitativo,con la introducción del número 3: la figura paterna. el tercero lo vivía como rivalidad y discordia y esa experiencia lo hará crecer en la medida que lo vaya integrando en su universo, y entienda que su primer otro, su otro preferido, el de la madre, es un ser compartido con el tercero.
Pues bien; este esquema,rotundamente simplificado para la ocasión de este texto breve, que ocupa los primeros tiempos del sujeto infantil,sienta las bases de admisión de la vida futura.O por el contrario, la hipoteca para condenarla a una resistencia permanente a la pluralidad, recibiéndola como una rivalidad, o una discordia. Según como sea integrado el tercero de la historia(el padre) por el que se creía ser el primero y único(el niño),en el futuro de ese niño,.ya adulto,seguirá reproduciendo la resistencia fundamentalmente igual a cualquier tercero que aparezca con las relaciones q establezca. el número 3 es en cualquier época y circunstancia, una introducción de la tríada que simboliza la progresión, por la vía de la imparidad y por la asunción de la diferencia.Teniendo en cuenta que toda diferencia viene a aportar diferentes estilos, opiniones,conceptos, valores,inteligencias y recursos.
En la edad adulta y en la sociedad moral,la predominancia continúa siendo la del 2. Las gentes se entrenan desde el principio de sus vidas para constituirse en parejas, establecer alianzas matrimoniales y fundar matrimonios. Esa preponderancia de la búsqueda del binomio como aliado frente al mundo y a todos (y todo) los/s demás.se corresponde con una predominancia del pensamiento binario y mecanicista, que aplica el criterio del si-no a la totalidad de las cosas,. y por lo tanto también a los aspectos del amor. en las relaciones prematrimoniales y en las experiencias de noviazgos las personas buscan su media naranja, su otro yo, su número dos, y descartan cualquier otra posibilidad, hasta que su propia experiencia convivencial de a dos les demuestra los límites del binomio cerrado, y que el placer estandarizado dentro del mismo, les substrae de multitud de experiencias de gozo posibles en vida. Tal cierre no impide que la fantasía de la tríada flote regularmente.Y reaparece una y otra vez dentro de las fantasías del uno o de la otra,dentro de la pareja conyugada . Las parejas q por fin , antes o después decir incorporar el numero tres,hacen un salto de gigantes para permitirse algo que nunca dejó de estar preinscrito en el preconsciente de los dos. Para el hombre, ser saboreado por dos mujeres y poder penetrarlas a ambas consiguiendo un placer repartido a tres bandas es una ilusión difícil de negar desde la sinceridad.Si además las dos mujeres se permiten su lesbianidad latente,el incremento de placer aumenta proporcionalmente.Desde el punto de vista de la mujer,comparar y poner a prueba sus formas con otro cuerpo femenino para satisfacer la demanda del compañero,supondrá un acto de liberación mental importante,poner a prueba sus propios celos, y examinar la latencia de su homosexualidad dejándose llevar por los impulsos del momento. Si el tercero es un hombre invitado al juego de trío, va a ser una dura prueba para el partner masculino de la pareja,asistir in situ y en directo a como su mujer es poseída por ese otro hombre y como ella le llega a hacer y a complacer en actos al primer encuentro que incluso costaron muchos años poderlos compartir con él.La tercera figura si es hombre, para la pareja permitirá jugar en la perspectiva de la doble penetración en la mujer, una de sus fantasías flotantes. Y por supuesto para el compañero varón poner a prueba su bisexualidad. También igualará en condiciones al hombre y a la mujer constitutivos de la pareja.Ya que el trío tendrá una cualidad u otra, si se organiza en torno al presupuesto de complacer la demanda de uno de los dos , o si el invitado o invitada a la pareja viene a complacer los deseos eróticos de ambos.a la demanda del hombre ante su compañera de una segunda mujer para incrementar la excitación global,se la acaba complementando con la demanda de la mujer a su compañero para invitar a un segundo hombre a la relación.si el primer hombre frunce el ceño o tiene sus reservas para complacer con tal experiencia a su mujer,cabe sospechar del trasfondo de su intencionalidad supuestamente progresista, y posiblemente no tiene resuelto su sentido de la posesión. En cualquiera de esas dos situaciones, entre otras muchas q se puedan organizar a tres bandas,con la presencia del sexo masculino y el sexo femenino la pareja preestablecida estará convocada a experimentar un renacimiento de su propia vida sexual que redituará en positivo a su escala de a dos. El binomio preconstituido experimentará cambios profundos después de jugar con tríos, a la vuelta a su situación de dos. El 3 requiere un compromiso importante y una aceptación de una retoma de posiciones ante el placer erótico en concreto.Eso alterará las nociones del deseo y también la del compromiso bipersonal. Aún con todas las consecuencias importantes de su ejercicio,el 3 sigue encerrando a la pareja en su castillo y otorgando un protagonismo importante en la discriminación de las preferencias,a él o a ella según los casos.El salto al 4 en cambio es el inicio de la verdadera aventura.Es el número-plataforma desde el que será posible empezar a lanzar intensas experiencias eróticas. De una parte son dos -y dos no cualesquiera sino previamente constituidos en sus compromisos binomiales-,que se citan para experimentar la amplitud de sus deseos. Y de otra el lujo de encontrarse una primera vez con otros dos que quieren concurrir a una experiencia de intercambio previamente acordada por teléfono o por chat o por carta.Independientemente de la experiencia de cada uno y de la profundidad dada en los diálogos,incluso sin q haya concurrido un exceso de comunicación sensual o erótica antes,la primera cita está cargada de una alta significación erótica. Los cuatro saben a lo que van. como primera cita va a ser de sondeo para ajustar cualquier percepción y conjetura previa a la situación real que se haya creado,en la que las preguntas de amor y atracción van a ser, o pueden ser muy directas. algo que en los protocolos comunicacionales de la vida ordinaria puede costar meses, años o toda una vida sin que lleguen a estar las respuestas claros ni se haga el asalto final al cuerpo deseado. en cambio en una primera cita pactada bajo la presunción del intercambio, pronto ambas parejas pueden estar tocando y saboreando, durante un paseo, en un pub , en la habitación de un hotel, o en la casa de una de las dos.
Esa cita, y las siguientes que pueda haber, proporcionará las escenas más fantasmáticas del inconsciente colectivo: el del supuesto engaño del partner que se busca a otros o a otras porque la relación marital no le complace suficientemente.La situación de intercambio proporciona la escenografía mas estigmatizada de todos los tiempos:la de ver al ser que quieres en los brazos de otra persona a la que por inclinación automatizada se ha inferido siempre como rival.Y no sólo se asiste en directo y en primera línea a esta escena sino que además se puede ayudar a su realización: facilitando a la propia pareja que se sienta cómoda con el partner de la otra. Y a la inversa se puede proporcionar la manera de montarselo con otro/a de la pareja recién contactada y al escenificar eso,hacer sentido cómoda a la pareja de unoa para que lo integre como una experiencia natural. Si el 3 ere n un salto de gigante,s el 4 es un salto titánico, cuya rememoración y comentarios posteriores facilitarán el asentamiento de la experiencia en la cabeza de todos y su reinterpetación como una conducta importante, lícita, evolucionista y sana a potenciar. Esa doble pareja como plataforma no hace más que tocar el sonido de una nueva etapa sexual en la vida de sus miembros. si cada pareja es buscadora por separado encontrará consiguientemente terceras y cuartas parejas con las que podrán citarse para hacer intercambios. Y si hay ditas de doble parejas que conocen las de otras citas, ¿qué impediría encuentros de 6,8, 10 y el número de personas que sea? ciertamente, ninguna razón moral lo impediría.solamente las cuestiones de etiqueta y elegancia y empatía serían las que se constituirían en factores selectivos. Mientras el 3 simboliza la amplitud de ¡horizontes, el 4 es el gran salto a la dimensión colectiva:la vía de entrada a la sexualidad desprivatizada y al ejercicio orgiasta madurado.Todo es un proceso.Que nadie se ponga las manos a la cabeza sintiéndose chascado frente a un salón inmenso al más puro etilo de las bacanales clásicas donde multitudes desnudas y embriagadas pecaban deliberadamente contra el dios de los judíos.El azufre bíblico contra Sodoma y Gomorra era el castigo contra el placer libre. Y para eso antes tuvo q haber una operación intelectual:igualar placer a pecado. El poder ha sabido siempre que un pueblo permitiéndose el placer de las carnes y de las sensaciones es un pueblo liberado de los miedos, y por lo tanto incontrolable. el imperio de la monogamia ,en último análisis, vendría a convenir a los intereses de los poderosos para manejar a sus súbditos a su antojo. Y no resulta extraño pues que la organización familiar haya sido elogiado por los fascismos del pasado, pero también por las estructuras de poder modernas que ven en la sociedad un fabrica de fuerza de producción en lugar de una humanidad organizada en torno a sus gustos y plácemes.
Pero el placer no peca contra nadie, ni siquiera contra un dios al que no reconoce.Tampoco contra las ideologías.Es más bien la revés:las ideologías se han substraído de él para tergiversarlo y corromperlo. El placer queda cuantificado si antes es admitida la multiplicación de sus agentes personales: cuanta mayor sea la expansión de las transacciones sexuales mayor será la cuota de placer global a dividir entre todos los gozantes .
Es a partir del 4 que cabe la suma primero y la multiplicación después por n, y a partir de aquí la entrada en una nueva cultura del ocio y del gusto por los demás. fenómeno para el que cabe botar el cava contra su enevergadura presumiendo viajes de reencuentros y reindentificaciones importantes. Y aunque no hay estudios hechos sobre intercambios de parejas,sus ventajas, cabe que nos apuntemos a la tesis más atractivo: el intercambio de parejas redunda en una consolidación de cada pareja pre-.constituida. La adustez y aburrimientos de la parejas estándard,privatizadas,aisladas y con un concepto decimonónico de la fidelidad,quedan alternativizadas por nuevas formas de relación y nuevas experiencias de intimidad. A diferencia de los tríos que se quedan en la combinación erótica y puntual, el cuatro y los trueques de parejas, conectan con culturas más sabias que las occidentales y abren las puertas a la construcción de una nueva ética de la intimidad, de la erótica e incluso el amor.Frente a la caída progresiva de familias y matrimonios , los intercambios a partir del 4 abre curiosamente un revival para las parejas y motivos para su consolidación ,aunq finalmente el concepto de pareja estable es el que realmente está en crisis y su institucionalización tenderá a ser desmontada.
la conyugalidad co-yuga a sus miembros, es decir los ata el uno al otro sobre un presupuesto de fidelidad cuya lectura real falsea las oportunidades de placer y la propia fidelidad a la vida aunque sea respetado el pacto de exclusividad.
Generalmente el hombre que pide ampliar el universo de experiencias sexuales de los dos pero con tríos formados por una segunda mujer.
los tríos de los dos tipos (el de dos hombres+ una mujer, y el de dos mujeres+un hombres)son los que acaban proporcionando experiencias a partes iguales,o al menos la oportunidad de tenerlas, aunque su aprendizaje y cuota de placer puedan llegar a ser distintas.
dos parejas presentadas para un intercambio hacen 4 personas con un amplio mundo de posibilidades ante sí.
Las culturas de promiscuidad extendida como en la sociedad ugandesa están en el ojo del huracán por el efecto multiplicador de los contagios por Sida.Africa sigue viendo el crecimiento de sus estadísticas de enfermedad, aunque Europa las ve decrecer. Una línea de reinterpretación del primer fenómeno es tener en cuenta otros datos ambientales además del de la promiscuidad, pq. si siempre la hubo por actitudes de laxitud en las formas relacionales, pq no surgió antes el Sida, y esperó unos cuantos milenios a hacerlo?
Es ampliamente conocida la naturalidad de los esquimales en el ofertorio de sus esposas a los invitados a casa(al iglú). Eso que ha sido ligeramente interpretado como una ligereza por parte de esos maridos que se dejan “poner los cuernos” siendo los principales responsables de ello,en realidad no ha hecho justicia a la presencia de unas psiques más estables que las de los occidentales cargadas de miseria, ruindad, rencores y patologías celosas.
La perspectiva de continuidad de las parejas tiende a decrecer. Según zonas: las separaciones y divorcios alcanzan de 1·parte a la 1/2 del total de las que vienen contrayendo compromisos convivenciales por el procedimiento que fuere (vía marital civil,matrimonial eclesiástica o parejas de hecho con o sin formalizar)
Los rituales de la sensualidad que desembocan en los juegos eróticos forman parte de las leyendas y gestos de todas las especies vivas que se mueven. No sólo no son un atributo que goza en exclusividad la especie humana, sino que revela una concomitancia entre unas y otras. Pero es dentro de la humana que el significante de las formas físicas ocupa un lugar destacado, hasta el punto de que constituye una premisa fundamental para iniciar los protocolos del amor. El ser humano es el único animal víctima de sus concepciones formales.eso le lleva a condicionar profundamente su placer y su realización en la vida en función de las formas que mantiene y de las que se rodea. su vasto universo de lo formal va desde las maneras convencionales del habla para tratar de decir lo que desea decir sin decirlo nunca del todo para que la parte interlocutora no se lo impugne en tanto que derecho de opinión; a las maneras no convencionales pero tácitas de acercamiento a unas formas actuacionales y corporales y rechazo de otras. Los atractivos (o revulsivos) presentes,aunque no necesariamente verbalizados,en una relación humana, tienen que ver con la concepción de cada parte acerca de la estética en general y como se aplica al caso particular que tiene en frente. Eso no significa que los individuos tengan una noción clara de cual es su concepto de estética, y particularmente de belleza, pero lo que ahora nos conviene medir es la relación que guarda el uso que hace de una determinada tendencia a unas formas y de repulsión de otras, con la interiorización de la imagen que se hace del otro especial que se busca o espera encontrar. Dentro de cada contacto que pretenda o sondea una relación, está presente una presunción de estética, por lo tanto un concepto de la forma física.Claro que eso no es lo que vaya a ser reconocido de entrada en una primera conversación, ya que la etiqueta exige supeditar las formas a los contenidos y a valorar la persona por su dimensión interna y no por su presencia externa. Otras indagaciones y conversaciones en profundidad arrancarán admisiones del peso de las formas en la evolución de la relación. Eso es aplicable a toda tipología de relación comunicativa, en el plano de los debates, de las profesiones y de los negocios;y no es una excepción en el plano particular de la intimidad.
El cuerpo anormativo tiene la carga de significantes que la sociedad donde vive le impone o decreta por una dominancia del concepto de normatividad. todo el mundo ha de tener dos brazos, dos piernas, dos orejas, dar sus pasos equilibradamente, poderse valer por si mismo en todo y un largo etcétera de estándares. El cuerpo normal es aquél que se ajusta al patrón dominante de su especie, por lo que hace a tallas, cromaticidad, pesos, hechuras, motilidad y un número cuantioso pero limitado de variables.El cuerpo anormal,como contrareferencia, es aquel otro que tan solo una minoría, por designios de la naturaleza, determinantes patológicas o por la fatalidad de los accidentes,ostenta medidas y formas distintas a los de la mayoría. En tanto que minoría ha vivido la carga de significantes de marginación y experiencias de dolor. Tales vivencias no son exclusivas del cuerpo anormativo tan solo, sino que se extienden a cualquier comportamiento que se aparte de la estandarización.En senso estricto,el cuerpo anormativo es todo aquel que s aparta asintóticamente en una distribución normal, y esto incluiría a un lado los cuerpos con componentes deformativos y en el otro, componentes de extraordinaria perfección y refinamiento de las formas. Curiosamente su común denominador es el de constituir minoría y padecer las fases de vida de una exclusividad, una exclusión. Los seres más bellos, en tanto que están por encima de lo habitual pueden ser envidiados y odiados por el solo hecho de haber nacido físicamente formidables.Pero esa brutalidad también la pueden experimentar los seres más brillantes e inteligentes que no son perdonados por los necios como mayoría dominante.Y también, para el tema que ocupa este artículo, el ser, físicamente anormativo, es primitivamente rechazado por presentar un aspecto notorio, al que se quiere significar con una noción de aversividad. Lo que no se le perdona es la diferencia,pasando a un segundo plano la supuesta monstruosidad. No hace muchos años esa injuria venia dada en primer lugar de los familiares. Padres y hermanos s avergonzaban de sus parientes que harán nacido con una deformidad evidente o que mostraron signos de inadaptación desde niños, encerrándolos de por vida en habitaciones desde las que no tendrían contacto con la luz del sol. Esas madres se avergonzaban de sus retoños por no ser como los demás, y de sí mismas por haber traído al mundo a personas que jamás podrían ser felices. En realidad anticipaban la representación de sus hijoas de una manera prematura sin preguntarse realmente acerca de los intereses de ellos. De hecho, el dolor experimentado era el de ellos y no el de sus hijos,para el que cabía toda clase de explicaciones seudopsicológicas. Ese comportamiento significó añadir más fractura mental a los seres rotos para los que la naturaleza no había sido su mejor aliada. Eso significó entre varios efectos que el censo exacto de la población con disminuciones físicas se retrasara considerablemente. Los últimos años,gracias a políticas reeeducativas y a la sensibilización general de la sociedad, son frecuentados los espacios públicos por colectivos de discapacitados. en una buena dosis van en grupo y tutorizados. Cada colectivo específico tiene un talante distinto y una manera diferencia de comportamiento en público y ante los demás..en general reciben la simpatía social. Otras personas con déficits específicos pero que no les afecta su capacidad autónoma,se mezclan,inmersionan y fusionan en el tejido de actividades colectivas. Es en esos puntos de conexión que la figura física anormativa heterogeneiza la realidad,sacándole de dentro el potencial de diferencias q ya contiene. La anormatividad puede ser de un tipo u oro,pero es una constante inserta en la multivarianza del real. Negarla es negar el real estructurador de toda realidad. Va a depender de la autoimago de cada ser frente al balance de sus propios déficits,el lugar que conseguirá ocupar socialmente, y por consecuencia directa, el tipo de reacciones q cultivará en los demás. Un déficit x,del tipo que sea, puede ser vivido de maneras muy distintas:una,anclado en la frustración derivada del poder del diagnóstico ;dos,liberándose de toda conclusión limitante para contraponer otras dosis de extralimitación .Pero la frontera entre no déficit y déficit se ha ido desdibujando con los cambios culturales, la evolución de la medicina y los mismos perfiles corporales.Culturas primitivas y la propia naturaleza hacían de criba ante los déficits,imposibilitando su supervivencia. La cultura del XIX fue mucho más estricta y canalla ante la diferencia para la cual experimentaba una fuerte intolerancia. Las últimas décadas del XX y el elogio de la sociedad del bienestar fue emparentado con un incremento de la sensibilidad general y con instrumentaciones de inserción y reinserción de los sectores sociales desadaptados, una parte de ellos por razones de déficit físico-sensorial.Lo que antes era una subnormalidad o una anormalidad, posteriormente se iría reciclando como una limitación o una disfunción. Incluso algunas de esas limitaciones podía abrazar el capitulo de lo anormativo fuera de la estética regente. Perdiendo su factor limitante a partir de que quien lo ostentara se hiciera cargo de su circunstancia y la avalara . Para que el cuerpo sea reconocido por los demás lo ha de ser por uno mismo.Ese es el primer paso q nadie puede hacer supliendo al sujeto interesado.El autorreconocimiento significa desde la conquista del propio territorio corporal conociéndolo, observándolo,tocándolo,disfrutándolo y amándolo, a su juego con ese cuerpo junto al otro, al del amigo, al del amante, al del compañero, al de la pareja. La erótica empieza en el imaginario del sujeto trabajando sus afecciones,sean las q sean, y especialmente autorrescatándose de su pozo de amarguras, de autonegaciones, de depresiones y de miedos. Restablecido el coraje para el existir, todo lo demás viene por añadidura.Habrá sido necesario un profundo trabajo en el imaginario para que la adecuación del cuerpo a la vida social y la sociedad al cuerpo de uno,se vayan ensamblando.Ese trabajo en el imaginario habrá consistido en imaginar que es posible hacer lo que los demás hacen en las funciones esenciales: amar y ser amado, tocar y ser tocado, poseer y ser poseído, disfrutar y ser disfrutado, gozar y ser gozado. admitida en el imaginario la dimensión sexual,será cuestión de pautas comportamentales,visión de agenda, posibilidades de contacto,y el parámetro que articule todo eso: la decisión de quererlo y el convencimiento de que es posible.Claro que tal dimensión de voluntad está alojada en el cuerpo deficitario del que hablamos, co mayor o menor severidad en el déficit, y con mayor o menor grado de dependencia de los recursos externos proporcionados por los demás.Siendo que la dimensión de estos,además del auxilio proporcionado pueden hacerse también de representantes oficiales y públicos de la persona diisfuncionada, ocasionando no siempre conscientemente,una colisión entre los intereses del sujeto afectado y los del entorno que lo trata y cuida .
El déficit físico-sensorial está preinscrito en la dinámica de todo ser humano:el más eugénico se enfrentará un día a la decrepitud y a la pérdida de funciones corporales. Seguirá un proceso de vejez, más o menos dilatada,en que su inserción en según q contextos, lo podrán arrinconar como muebles viejos. Va a depender su autoestima y de su capacidad de gestión de su inmediatez y de pactar el trato que quiere recibir si tal arrinconamiento va a ser así o no.Las residencias de ancianos con sus proteccionismos equivocados condenan a segregaciones a sus internos,desde posturas de almacenamiento antes que de cuidados alternativos adecuados.Ha venido predominando la divisória de ancianos a un lado y ancianos a otro,aunque esa discriminación retrógrada tiende a ser cuestionada .
La relación erótica con ser el ser diferenciado, por lo tanto anormativo, ha sido una constante recogida por las literaturas de todos los tiempos, y que ha dado lugar a la dialéctica de la bella y la bestia,o de la dulzura y la monstruosidad. Ese pareado:Quasimodo y Esmeralda,acaba encontrando una sensibilidad en el uno superior a la belleza y la compasión en el otro. El cuerpo marginado a diferencia del cuerpo incluso,además de tener las necesidad fisiológicas y amistosas afiladas,tiene el cargamento de las experiencias y frustraciones que le ha n dotado de una sabiduría extra, una mayor inteligencia, y mayores virtudes para obtener una comprensión global del mundo y de sus gentes. Su erótica guarda una relación directa con sus valores y sus predicados elaborados a costa de muchos esfuerzos de adaptación. Y su umbral de expectativas ante el placer,al igual que en el seno de cualquier otra clase de anatomía, será mayor o menor en función de las propias transacciones sexuales y el mantenimiento pulido del deseo abierto. El binomio deseo-placer es el que está detrás de cada proyecto existencial y perspectivas de relaciones. Es el motor que subyace debajo de la piel y el que mueve manos, miradas y frases.Si la intrarrelación de ese binomio es poco intensa,ni el deseo ni el placer aflorarán suficientemente, pero eso no será el resultado de una determinante por marcadores de déficit físico, sino por limitaciones en el pensamiento.
Dentro del deseo caben las transacciones sexuales y dentro de estas una universíada de posibilidades apuntadas por el imaginario .Y por encima de la mirada externa posada en el encuentro de dos amantes amándose,siempre injusta y desviada en su percepción, está la circunstancia de ellos dos fusionados en su reino particular. Y así como el observante externo no alcanza a comprender el protagonismo de dos que se quieren en su fusión, tampoco entenderá que a ese encuentro concurran determinados déficits,A no ser de que sea su propia experiencia la que esté observando.
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secuelas de polio que afecta la traslación pero no la impide, o paraplejias por lesiones medulares de la región lumbar que impide la verticalidad total del cuerpo pero no el desplazamiento`laxamiento en silla de ruedas.
filias arias de desagradable recuerdo ,q pretendieron liquidar lo distinto, por judío,gitano o tullido, tampoco se libraron del proceso de génesis de sus propias diferencias, y comportamientos “anormativos” (como los usos homosexuales). Cómicamente en la filmografía sobre el tema, un supuesto erudito en genética hace de un húngaro representado por Anthony Quinn el prototipo de ario arcaico. De hecho,no han quedado claros los orígenes del propio fürher,cuya tez morena y mirada oscuro lo apartaba del perfil dominante en sus propias tropas. Ojos claros y cabellos rubios.
jamás podrá volver a andar, nunca será como los demás, tendrá que depender de los otros de por vida, ... y otras tantas frases, tan típicas en algunos ámbitos se han clavado como dagas afiladas en el inconsciente de los seres así diagnosticados convirtiéndolos en trapos, al no contar con recursos argumentativos con los que reciclar tales sentencias.
Desde Toulouse Lautrec a Goya,el arte ha estado escrito por insignes genios cuyos déficits físicos (la cojera del uno y la sordera del otro) pasaron a un segundo plano frente a su descomunal obra.
Rosi de Palma.a propósito de su nariz no habla de errores de la estética o de bromas de la naturaleza sino de cuerpos picassianos. consiguiendo que un eje de atención,su nariz anómala,se haya convertido en un distintivo importante de su personalidad que la ha recolocado con firmeza en su campo profesional dentro del arte, proporcionándole la ventaja de una diferenciación en positivo frente a otro elenco de actrices.
en las residencias de minusválidos en general y la de Chesire de Bonanova en particular para citar un caso directamente observado, los residentes hombres ocupan un pabellón diferenciado del de las mujeres, y alguna de las relaciones de intimidad surgidas entre un hombre y una mujer chocaban con la imposibilitación de compartir cama y habitación.. La actitud del centro basculaba entre argumentaciones de tipo espacial-limitativo a un pseudoproteccionismo acerca de la sexualidad q convenía o mejor,q debía´ña ser proscrita a sus internos.
Es curioso que admitir que dos ancianos que se conocen en una residencia,se gustan y desean compartir intimidad,por lo tanto habitación, se convierta en una noticia extra,para un país en el que eso,que es o debería ser lo más natural del mundo, tiene rango de excepcionalidad. El siguiente paso (bocata di cardinalli para la prensa) será hacerse eco de lo mismo,cuando lo hagan o lo pidan dos ancianos hombres o dos ancianas mujeres-
La exposición Picasso érotique ha reunido 300 obras del artista,entre dibujos y grabados,que hacen de espejo de minotauros y faunos retozando con bellezas. El arte ha recogido siempre la dialéctica de la beldad y .la fealdad en citas presuntuosas de lujuria.
Antes de que pueda ser iniciado cualquier discurso lo que se ve en el otro es su cuerpo.Antes de la palabra hablada, queda constatada la imagen. Antes que el otro se constituya en hablante es tomado en su materialidad evidente. Antes de que pueda ser conectada una demostración, prevalece una observación. La dimensión del hecho perceptivo sobre alguien cualquiera antecede de lejos la dimensión de su ser, su alma, su condición potencial. Es la primera dimensión, que desde la discriminación óptico-icónica y la censura de las formas,hace el arbitraje de admisión o no-admisión de la persona observada, hacía espacios de comunicación mayores. De una primera constatación de la presencia cabe toda clase de inferencias y especulaciones sobre lo que hay más allá de la imagen vestida. La hipótesis de un cuerpo nutrido y fibroso sólo es constatado tras la caída de los velos y la prueba de la desnudez. La anatomía desnuda,con los estudios gráficos pioneros de Da Vinci y con la mirada indiscreta irrefrenable de las partes que dejan de ser ocultas o vergonzantes, tiene una parte tabú en el varón: su genitalidad y su poder de transformación. El cambio del pene de su estado de reposo a su estado eréctil es tal, que ningún otro órgano o zonas de modificaciones aparentes en la figura humana demuestran tal espectacularidad. Sí, que por razones hormonales y excitantes hay cambios en otras partes de la anatomía sea masculina o femenina, pero no con la enevergadura que ostenta un pene. Ahí radica su magia y su tragedia. Y lo que va de su elogio a su fondo traumático.
El tema de su tamaño siempre ha sido asociado a una exageración mítica y desde posiciones femeninas y feministas ha tendido a ser supeditado a los valores funcionales. Parece que una cierta marginación de forma y tamaño se ha emparentado con un progresismo que al valorar la dimensión sentimental por encima de todo no entra en detallismos de ese tipo. Pero el pene y su magia de multiplicarse por 2 o 2,5 según el grado de aflojamiento inicial, sigue llamando la atención poderosamente y sigue siendo un objeto de caricia,siguiendo la tradición ancestral implícita de la totemización .Y su función conectora entre un hombre y una mujer le dan un valor por encima de cualesquiera otras partes de ambas anatomías, que sin dejar de ser importantes no operan ni pueden operar igual .La relativización del tamaño sigue una lógica de la comunicación, ya que entre dos que se buscan no hay ninguna dimensión que pueda ser tomada en términos absolutos:cualquier elemento formal que no se ajuste a un supuesto canon puede ser relativizado o disminuido en importancia, por que por encima de las formas están los intercambios de contenidos. Pero hay una parte de mentira en tal argumento, ya que en el juego sexual de dos (o más), una parte considerable del jugar consiste en el hablar de los objetos en juego: la vagina, los pechos, los bíceps y por supuesto el pene, además de cualquier otro elemento físico. De hecho cuanto menos es hablado un órgano sexual,menos es reconocido. En ese lenguaje sexual hay una carga erotizante. Si el pene es elogiado el pene es también agrandado simbólicamente.si por el contrario hay partes del cuerpo que nunca son mencionadas: ojos, boca, dientes o pies, es que son parcialmente discriminados del juego y negados en que su potencialidad erótica pueda ser desplegada en su totalidad.
A propósito de datos numéricos sobre una media aritmética simple del tamaño peneal, los programas de radio y televisión que se encargan de hacer de caja de resonancia de las noticias, que sin serlo, las convierten en tales, no han parado de hablar de ello y de entrevistar en directo a gente de la calle,además de a profesionales invitados a los platós o peceras, para que den su opinión. Hemos podido escuchar ocurrencias de todo tipo: desde la apología del amante la tenga como la tenga, si es buen amante, a los reconocimientos naturales de que el tamaño, como todo tiene su importancia. a partir de unas ciertas dimensiones hay un mayor contacto con el cobijo vaginal. No es extraño pues, que desde siempre los espacios publicitados para ofertar medidas y elongaciones artificiales para eliminar reducciones y garantizar mayores potencias sean iluminarios para el imaginario masculino cuyo deseo inconsciente está inscrito en una tabla de volúmenes: mas músculos y más espectacularidad en todos sus atributos. Lo cierto es que en los consultorios psico-sexuales y andrológicos el tamaño es algo consultado, ya que asociado a tal consulta existe una buena dosis de acomplejamiento. Pues bien ,lo mismo que hay elongaciones óseas para combatir el enanismo también hay prótesis y adminículos para convertir un minipene en un órgano presentable en público, o ante el otro deseado que lo representa. Lo grave es que la estructura de personalidad que necesita valerse de intervenciones quirúrgicas o recursos protésicos para sentirse más seguro de si mismo, no evitará con un cambio de forma una eliminación instantánea de los traumas inscritos en su psique por autominusvaloración personal. Junto al tamaño del pene, va asociado toda una serie de comportamientos asociales,como el temor a gozar del nudismo en playas especiales para su práctica, o desnudarse y ducharse en vestuarios masculinos y ejercitar un deporte.
Puesto que no hay correlaciones significativas entre otros tamaños corporales y el tamaño del pene, solo tras la desnudez del chico atractivo no se descubre la realidad del tamaño, que hasta entonces toda inferencia no ha podido pasar de una especulación. Y ese tamaño sea el que sea tan sólo constituye un problema si es vivido como problema por su propietario. Si el tamaño es cuestionado por dimunuto o elogiado por gordo y de longitud considerable, puede acabar molestando de distintas maneras: en primer término por no ser tenido en cuenta en otras virtuosidades, y en segundo por no ser elogiado por otras aportaciones al juego amoroso-sexual.En todo caso el pene elogiado, da cuenta de la experiencia de la partner .Pero no es un indicador infalible. Para el juego erótico el intercambio mutuo de elogios y de gustos por partes concretas del cuerpo del otro, contribuye a una sexualidad sana y pletórica. Que puede ser incrementada pidiendo más mimos por aquellas partes que son mas desatendidas .
El pene tiene su importancia, y cuanto más reconocida esté en su función conectora con el otro, mayor será su capacidad erótica.Pero el erotismo no se limita a su potencialidad erectora y excretora de semen,sino sobre todo engloba toda un arte de la seducción en que cada gesto, mirada, caricia, movimiento, palabra y presión tiene su valor específico para elevar la cota de satisfacibilidad. Esta será mayor o menor según sea vivida la sexualidad amorosa como un acontecimiento creativo y particular, distinto en si mismo en cada oportunidad que se ejecute, aunque su resolución sobrevenga con el clímax o la eyaculación. La clave es la toma de la sexualidad como un espacio no rutinario, de recreación de los sentidos y de alumbramiento de otra versión sintónica de placer, en la que el intercambio de energías fusione a los amantes en juego en un revival de uno de los motivos del existir. Para eso por encima de tamaños hace falta que concurran las condiciones temporales de relajación y el elogio del otro como motivo de gusto y de concordancia. siendo que el elogio cubre una instancia superior a la de las propias medidas, cuya expresión numérica es atribuible a distintos tipos de razones: desde el propio ejercicio del órgano con incorporación de prácticas prematuras de masturbación, a las intervenciones quirúrgicas clásicas que permitan su mayor desarrollo natural .
en el doble sentido de la frase: tras la retirada de los vestidos, y tras la caída de la carga de idealización que el expectante tiene puesto sobre el otro.
que guarda una relación patológica con una demanda dismorficofóbica,cuando el sujeto con complejo de micropene no acabará nunca estando contento con ningún otro tamaño alternativo, teniendo una pobre imagen de si mismo aunque su tamaño real esté por encima de las medidas promedio.
No solo hay totems enormes que son falos, si no que su representación ha sido una constante en objetos de decoración y en pinturas de cerámicas.
Ciertamente la lengua o los dedos, y en menor medida el rozamiento genital, cumplen funciones excitatorias importantes, pero la sensación del pene atrapado en una vagina y la profundización de ese órgano en la cavidad femenina,constituyen sensaciones de fusión insuperables por las otras prácticas.
A partir de la medición de un instituto andrológico de aproximadamente medio millar de varones se ha inferido que el umbral está entre unos 8cms y unos 19cms, estableciendo la media en unos 14,5. Cabe decir que las medias estadísticas es uno de los datos más confusionistas que hay. Pero las mediciones sí siguen una distribución normal, quedando en el centro alto de la campana, penes de 15-16cms como estándard. Pero el estado de erección de cada pene individual tiene su propio umbral, según el grado de excitación y de intercambio erótico de cada momento. A mayor deseo mayor erección y mas consistencia de rigidez y a menor deseo puede haber copulación pero sin las condiciones de idoneidad totales.
A pesar de la ocurrencia entre los dedos gordos e indice de la mano.Quien es alto como el dedo indice la tiene corta como el pulgar, y quien es bajo como el pulgar la tiene larga como el índice. También se ha tratado de establecer nexos correlativos entre tipo de nariz y predicción del pene, sin que haya estudios comparativos que lo demuestren.
Cuántas mas veces afirme que el tuyo es muy grande, más podrás precisar con la poca cantidad de hombres con los que ha estado, si el tuyo se ajusta a dimensiones promedio. Y al revés, si le preguntas qué le parece el tuyo,si no lo considera digno de piropos, posiblemente ha estado con otros hombres que ostentan otro tamaño mayor.
El pene aunque sea uno de los símbolos preponderantes de la erótica, especialmente en las sociedades falócratas, no representa la parte corporal de mayor intimidad: las caricias al ano indican un mayor compromiso en la intimidad y confianza y aceptación del otro.Para eludir el anilingus la boca femenina se parapeta ocupándose de una felatio,cuando el otro lo que está esperando o pidiendo es ser mimado en el más prohibido de sus agujeros. Otras conductas como integrar los pies y sus dedos, y los orificios auditivos a los objetos saboreados, generan otros grados de profundidad íntima.
El amor y el sexo hay quien las presenta como dos opciones distintas. La demanda de más amor y menos sexo o el amor como la alternativa a lo sexual introduce una cierta trampa. Practicar sexo es un conjunto de técnicas que buscan un placer físico. Amor es un conjunto de sensaciones que por la vía de la aceptación y el reconocimiento producen un bienestar psíquico. La sentimentalidad de este no es menos intencional que la materialidad fisiológica netamente expresada de aquella. La sexualidad pasa por el tocarse y por la excitación, el amor por la atención, la dulzura, los cuidados y las palabras bonitas. Lo sexual es perfectamente descrito. Suele empezar por unas caricias de sondeo y terminar en orgasmos con o sin penetraciones. Lo amoroso incluye una mayor cantidad de variables. Suele empezar por un interés específico y distintivo en alguien para terminar convirtiéndolo en una persona sentimentalmente especial. En el proceso amoroso las caricias están presentes y la excitación erótica sigue su curso. Hay particularidades amorosas en la que esto no se da o al menos no se revela y es en las relaciones parental-filiales, también en las fraternas y en alguna clase de las amicales. La demanda de amor es una prerrogativa universal. La comunicación sexual es también una praxis universal. Es difícil que el amor de pareja siga su desenlace sin una comunicación sexual y algo parecido se puede decir al revés, es difícil tener una relación sexual continuada con alguien si amarle. Sin embargo las experiencias de las prostitutas refieren de clientelismos fijos por años sin caer en una relación tópica de amor lo cual permite pensar en otras variables sentimentales.
En los conflictos de pareja por concepciones amorosas distintas se hace difícil la continuidad de los encuentros exclusivamente de orden sexual aun cuando se cumple la condición de ambas partes de seguirlo deseando.
La demanda amorosa va más allá de las atenciones genitálicas que se puedan recibir, pide el trato de unos privilegios como persona. Después de agotamientos sexuales de toda clase de encuentros eróticos con partners, lo más probable es pedir amor como lo prioritario dejando el sexo para un despues si llega. Es posible incluso que un exceso de practica sexual, haya sido hecha con muchos clientes o amigas/os, termine por hacer aburrir un tipo de practica erótica, en particular aquella que solo busca un desfogamiento directo. El sexo es muy importante como desneurotizador como la forma más lujuriosa y barata de obtener placer. Su práctica tiene un intenso abanico de sutilidades que proporciona resultados distintos según la forma de practicarlo. Aunque aparentemente un orgasmo es igual a otro o todas las eyaculaciones se parecen, la resolución orgasmática final depende de la intensidad de identificación con el partner. Eso lleva a que determinadas citas amorosas puedan superar a otras en pasión y experiencia y entrega aunque la cantidad de estas otras sea mayor. Hay una sexualidad que puede llegar a ser rutinaria y tapar las necesidades eróticas pero no en resolverlas del todo. Los orgasmos se pueden repetir y eso no significa que se lleve una vida sexual integra o totalmente sana. La mayor intensidad sexual depende de la mayor identificación con el objeto del deseo. A menudo dos cuerpos que se relacionan se gustan suficientemente para hacerlo pero no se aceptan en algunas de sus partes que declinan tocar o explorar. La verdad es que es difícil que haya dos personas que se conozcan en todos sus lados corporales. Hay zonas que dejan de tocarse o que son marginadas. Es así que hay infinitas parejas consolidadas que siguen una relación regular ordinaria suficiente para mantener abierto el contacto de su intimidad pero insuficientemente entregadas como para ejercitar la sexualidad ideal. Sin sexualidad ideal no hay placer máximo. Este es el simple resultado de una suma de los distintos ingredientes que aquella puede escenificar. Si hay zonas tabú intocables y ejercicios íntimos autonegados la intimidad tiende a un decrecimiento o a un estancamiento que la condena a una cuota de placer menor. El más amor en esos casos no quita el minus placer de ellos. A nuestro pesar nos toca reconocer que la voluntad amorosa por alguien no se transforma en una mayor pasión por su figura. Son otros factores de orden inconsciente que tienen que ver con el deseo de la forma lo que está detrás del placer maximizable. No es suficiente con la previa amorosa para la pasión total ¿Me quieres cariño? Luego entonces pósemela paradoja de la relación íntima es que la pasión y el amor son registros diferentes. O al menos creo que la honestidad del análisis exige diferenciar ambas cosas. Hay distintos tipos de cariños que no pasan por la pasión y el amor de crucero (el de larga duración) puede pasar por distintas épocas de intensidad en las que la pasión no sea una constante, ni siquiera aparezca. Si preguntáramos a una muestra representativa de parejas convivenciales como anda su pasión es posible que nos encontráramos con la no tan enorme sorpresa de que la mayoría afirmen que esta no existe, ha desparecido o incluso nunca ha existido. Llamamos pasión a una alta cota de entrega sexual. El amor convivencial termina por organizar una entente de intimidades con carantoñas y reconocimientos recíprocos sin tener que pasar o rescatar lso atributos pasionales. En cierta forma la relación amorosa desapasionada implica una saturación del yo del otro o bien una falta de seducción ante su atractivo. K.J.Gergen ya hablo del yo saturado. Cabria trasladar los efectos de la saturación a la repetición de formas y rituales de experiencia que han dejado de aportar grandes o excitantes acontecimientos a la vida privada. Independientemente de la robustez de un yo explorador que demore su caída en el yo saturado la elección que haga del otro no significa que le obligue a tratar con ese otro para todo. La intensidad del trato se ajusta a muchas variables, entre ellas las formas corporales.
Es tan absurdo plantear el amor como premisa condicional para practicar el sexo que presuponer la consecución de aquel a partir de la praxis de este. Es a partir de la verbalización de los actos, lo que se espera de ellos y el significado que se les da, si una relación de intimidad conducirá al incremento amoroso o a su no posibilidad. Tradicionalmente el clientelismo de la prostitución ha buscado prácticas sexuales en profesionales del sexo que les eran negadas en sus matrimonios. La pasión intima de aquellas no solo no desbancaba el formato de estos sino que los aseguraban a continuar. Tenemos el amor por una parte y el sexo por otra que en el mejor de los casos coinciden en la misma persona. Cuando eso no sucede lo mas lógico es que quien necesita practicar sexo de alta intensidad lo busque en quien se lo pueda proporcionar. Si eso es descubierto será tomado como un flagrante delito por el cual será castigado el o la infractora/a aplicando la idea de que una sexualidad es extraña es igual a una falta de amor.
El género humano de actualidades no está suficientemente preparado para analizar este doble tema en la singularidad de las partes. La mente racional no lo es tanto en este campo temático en cuanto funciona con conceptos estancos y absolutos: has practicado sexo con alguien fuera de mí luego entonces no me quieres. Tal simplificacionismo es tan brutal que da vergüenza saber que es un producto elaborado por la condición humana.
El amor ni empieza ni termina con el sexo y al revés, el sexo ni empieza ni termina con el amor. El uno no es atributo del otro aunque lo presuponga. La discusión no está terminada. ¿Como medir donde hay más amor? La pasión no es lo único que lo engrandece. Esta si bien es un indicador de intensidad sexual no lo es tanto del amor cuanto es posible prescindir de la otra persona tras un periodo erótico suficientemente agotado.
En una cultura en la que las relaciones sexuales sean/fueran instigadas y educadas desde el principio respetando la espontaneidad biológica de la demanda libidinosa de los púberes en crecimiento se permitiría una libertad en el crecimiento que no confundiera de entrada amor y sexo. La libertad sexual dotaría de una madurez anticipada para la elección amorosa adecuada posterior. En las culturas que se crece con el sexo es malo o sucio o dañino o prohibido, las premisas para las neurosis futuras están preparadas. Los resultados son patéticos: no se puede ignorar que las grandes frustraciones a escala de humanidad explotan y se pagan con grandes colisiones donde la gente se destruye prefiriendo odiarse y matarse que amarse y gozarse mutuamente. Si la humanidad tiene futuro o el futuro de la humanidad quiere ser garantizado este pasará por un enfoque distinto del inicio de la vida sexual y del trato sexual con el otro como algo plural y experimental, no como experiencias de entrada única que deban conducir obligatoriamente al pacto amoroso. Mientras no se diferencie lo uno de lo otro en sus justos términos la patología social que depende de este tema seguirá sin ser curada.
A diferencia de la actividad sexual el amor ha sido idealizado. Necesitamos saber que el otro al querer por quien darlo todo es el ser ideal para la relación ideal. El amor, como todo, depende de variables que demuestran su vulnerabilidad, su realismo y sus límites. R. May teorizó la necesidad del mito. Esa necesidad funciona a escala étnica de grupos pero también a escala privada de parejas. Dentro de una pareja cada partner le toca recordar al otro sus límites humanos y que lo des idealice convenientemente sin por eso dejar de quererlo. Ámame pero recuerda que no soy ningún/a dios/a.
El sujeto enteramente equilibrado es el que está seguro de su condición de amado y también de enamorado y que además goza con la compañía y con el encuentro sexual con el otro. Es una hipótesis. La mayoría de individuos lo más que les es dado es la conciencia de sus desajustes o desequilibrios; en particular los que se refieren a sus déficits con el placer y sus faltas de acoplamiento amoroso total, lo cual tiene que ver con sus faltas de reconocimiento.
En los juegos sexuales los actos relacionados con el dominio hacen pensar en humillación y alguna clase de violencia. Propongo una hipótesis en torno a la que girar la reflexión siguiente: los roles de dominio buscan rescatar inconscientemente situaciones pretéritas en las que se experimentó una combinación de sojuzgación con cariño o de obediencia con placer; y dos someter y ser sometido con acciones definibles como humillantes como practicas que cuantifican el erotismo y la satisfacibilidad total.
Las historias de intimidad se basan en la libertad recíproca y la sinceridad es algo que progresa si la persona depositaria no se aprovecha de la información privilegiada recibida para atacar a traición a quien se la ha proporcionado. En principio una relación humana íntima tiende a aumentar cuanto más se compenetre y comprometa físicamente en todas sus partes y, por el contrario, se estanca y no crece cuando hace de la sexualidad una rutina. La inmensa mayoría de parejas terminan/mos en la rutina tanto más dura cuanto más consciente se es de ese duro pronóstico. Lo ideal es tomar las elecciones existenciales como una exploración continua tomando cada día como único, extraordinario e irrepetible tratando de convertirlo en una aportación distinta. Por idealista que sea ese predicado no es menos realista tratar de tener siempre presente.
Cuando una relación sexual se aparta de las funciones clásicas y de las posturas ordinarias y hace de su praxis de goce una continuación investigación y renovación de formas, tarde o temprano llegará a acciones que habría entrada en alguna época dentro de los listados de las perversiones. No existe un congreso de sexología que haya consensuado lo que es una sexualidad normal de otra anómala aunque implícitamente todo el mundo sabe que cualquier acción sexual que fuerce la voluntad inocente de otro para complacer a quien lo subordina debe ser muy anómala.
La cosa se complica cuando un tipo de deseo pasa por la fantasía del esclavo o por la supeditación forzada. El rol masculino harto de ser quien toma la iniciativa pide la igualdad participativa y recibir la iniciativa desenfadada de su acompañante femenina. Una de las coartadas de las mujeres para no desinhibirse suficientemente es el temor a ser tomadas por putas o por demasiado liberales. El rol femenino convencido de gustar sabe que le basta exhibir su cuerpo o insinuarlo para activar hormonalmente a su seductor. A menudo ella se coloca en la posición de recibir y él en la de dar. A un hombre también le gusta tumbarse y que se lo hagan todo. Todo significa todo: desde besos y ensalivamientos en todas partes hasta ser montado como si fuera un caballo.
Una pareja heterosexual que no se deja llevar por consejos prematrimoniales de los que irónicamente se ocupan curas célibes y que hace de su vida en común una empresa de indagaci0ones no puede dejar de lado la sexualidad reduciéndola a una actividad para follar y punto.
Una pareja medianamente conocida y con ganas de disfrutar más puede acudir a sexshops donde conseguir pornografía y actualizarse con aparatitos y jueguitos. Los y las clientes novicios/as de estos establecimientos, pero con un historial dilatado en fantasías, pueden encontrarse con curiosas sorpresas que ellos han fantaseado cada cual por su cuenta sin que nadie se lo dijera y que ahí están exhibidas visiblemente: aspas en las que atar las víctimas, correajes de cuero, antifaces, revistas porno con bebedoras/es en las portadas , flagelaciones, peircings en los pezones,…Todo eso entra dentro de lo que se denominaba sadomasoquismo pero que su consumo y su ideación pueden formar parte de la regularidad erótica. A mucha gente le disgustan ambas palabras por las connotaciones clásicas que tienen pero han probado inmovilizaciones en la cama para estar a expensas de lo que decida el otro o se han masajeado con sus propios líquidos. Hay algo de la pulsión animal en eso. En una pelea un animal que vence a otro lo somete y el sometido se entrega.
En el amor erótico poseer a la figura del deseo sin que esta se complazca en ello es insuficiente. Es por eso que el violador nunca se puede satisfacer y muchos crímenes de víctimas femeninas son el resultado de una impotencia que el asesino pretende sustituir con cada agresión no dejando en vida a su victima para que pueda ser testigo de su falta sexual. La violencia sexual desaparecería hasta extinguirse con un programa mínimo de prevención educativa desde la infancia y desde luego facilitando el juego sexual como parte de los juegos formativos.
Cuando un partner le pide al otro una cierta severidad en sus caricias: pellizcos, arañazos, masajes fuertes, algún tipo de golpes está pidiendo un tipo de sexo duro al que no atreve a calificar de masoquista pero con el que se correlaciona perfectamente.
El espacio sexual del final del día de una pareja que ha tenido otros momentos para tratarse a lo largo de él, también es el espacio de desneurotización y reconciliación. Venimos sosteniendo que la práctica habitual y sistemática de la sexualidad es propedéutica de la salud. Según venga siendo la convivencia también será la sexualidad, más o menos entregada.
La entrega sexual es la entrega corporal: dar mas partes de uno para ser saboreados por el otro y viceversa. A mayor entrega mayor pasión y ésta es interpretada como una mayor energia: gritos, jadeos, ostentaciones, movimientos rítmicos desde suaves a bruscos.
Llegar a la cera líquida o a empetarle objetos en el ano libre de partículas indeseables son maneras de experimentación con el cuerpo. Toda nueva sensación es un grado más de placer. Todo empezó mucho antes cuando una primera pareja se atrevió a encender las luces para mirarse a la cara y a lso cuerpos cuando hacían el amor. Luego colocaron un espejo en el dormitorio para ver sus desnudeces reflejadas. A continuación un día él le puso un cinturón de cuero a ella completamente desnuda para sostenerse en el mientras la penetraba por detrás en uno u otro agujero o en ambos saltando de uno a otro, a pesar de las contraindicaciones de una sexología purista. Otro día ella no solo le dio su coño a el para que se lo chupara como había hecho otras tantas veces sino que se sentó literalmente en su cara y le dio el ano para que también se lo lamiera. Eso mismo había hecho él o lo haría a continuación, Un día despues de insinuárselo tímidamente o de gritarlo efusivamente el uno le pidió al otro que le mojara con su pis. Es probable que en una de las corridas voluptuosas de ella su líquido lechoso ya aportara una suficiente dosis de urea.
Los dos fueron reconociendo sus cuerpos como campos de placer y cada nueva cota de placer les planteaba el reto de superarla con algún otro gesto más.
En esa suma de experimentos uno se revelaría más en unas acciones y el otro en las otras. Ser duchado o beber del otro es contra lo que puede parecer algo menos dominante que someterlo posturalmente a una posición de la que no pueda moverse. En cambio significa extender más el deseo y el gusto por la química ajena.
A la altura de nuevas investigaciones sobre la orinoterapia conviene revisar seriamente la categoría de urofilia como una perversión fatal.
El dominio compartido es el de pasar ambos partners de una relación por ambos roles. El de someter y el de ser sometido. Aunque prácticamente todo se puede estar haciendo en paralelo. Lo interesante es librarse de toda obligación y noción de débito. Hacer lo que sea entregándose al máximo sin presuponer que esto obliga al otro a corresponder de igual modo.
Mearle a alguien ha sido tradicionalmente interpretado como un signo de dominio y de humillación para el que lo recibe. En la fauna animal es una forma de territorializar. Marcar al otro con el propio rastro biológico del ADN y de un olor peculiar es también simbólicamente prácticamente hacerlo tuyo; pedírselo es desear ser suyo.
La mayor parte de las cosas que he escrito han sido crónicas. Contradictoriamente, nadie diría que soy un relatador de historias o un cuentista. Lo cierto es que sigo husmeando como observador de la vida y sigo produciéndolas. No es lo que más me gusta hacer sin embargo no he roto mi vinculo con ellas. A veces me agarra la sensación de estar perdiendo el tiempo haciéndolas en lugar de estar trabajando con conceptos puros o con la investigación filosófica.
La crónica es la descripción continua de personajes y situaciones que se van repitiendo en circunstancias diferentes. Me cansa el retrato. También el autorretrato aunque sea en su forma más psicológica, la del autoanálisis. A pesar de eso sigo con la tendencia de continuarlo practicando. La crónica de la realidad crea la ficción paradójica de creer que se está haciendo algo por cambiarla. Enumerar multitud de sitios y multitud de escenas no implica que los sitios vayan a ser otra cosa de lo que son despues de la descripción y las escenas vayan a cambiar en el supuesto de que hayan sido puestas al descubierto en su absurdas estructuras. La crónica no tiene porque llegar a los personajes reportados y para cuando llegue, tal vez, si se ha convertido en una referencia literaria, no tiene porque tener el menor sentido práctico. Afortunadamente hay libros que tienen impactos cruciales en la historia del pensamiento y crónicas o denuncias que ponen fin a formas de vida o actos. Cuando el mensaje llega en el momento ideal al lugar acertado todo se precipita para la renovación pero no creo que ningún cronista tenga puesta su ilusión en esto. Grandes reportajes como el de Bartolomé de las Casas han tenido más valor histórico de una denuncia general que no como documentos denunciativos para el castigo de los culpables de un genocidio.
Distintos subgéneros: el periodismo, el reportaje, los diarios íntimos y las cartas personales son también formas croniciales. Y el reputado genero historiográfico, además de la novela histórica, no son sino una crónicas de los hechos más o menos confirmadas. La crónica arrastra demasiadas obligaciones: citar correctamente nombres de personas y toponimias, ubicar todo dentro de un proceso crono biográfico y por si esto fuera poco hablar de lo que hay y solo de lo que hay. El cronista es un infeliz asomando la cabeza de su trinchera para pintar el cuadro de lo que ve. Está obligado al realismo. Su falta de libertad es total cuando no puede inventarse las cosas. Al cronista, como al notario, se le pide fiabilidad. Ya sabemos que ni el uno ni el otro la tienen en grado absoluto por muchos actos colegiados de fe de los segundos y mucho interés en describir la época en la que se vive de los primeros. El valor de una crónica es tanto más aceptable cuanto mas se corresponde con los contenidos de otras referidas al mismo espacio y por la calidad de honestidad de quien la hace. Parece que quien refiere los hechos solo lo hace por el valor de ellos mismos para la posteridad y a ellos se debe sin traicionarlos a conveniencia de interpretaciones sesgadas. En realidad los hechos es una noción un tanto discutible y son los que son en función de quien los escribe y no siempre por ellos mismos. La crónica puede poner en aprietos a los protagonistas que refiere al no salir todo lo lucidos que les gustaría. Esto también vale para el autorretrato. No es nada extraño que uno al reportarse a si mismo tenga que hablar de cosas y actos que no le gustan, de aspectos y vivencias que hubiera preferido evitarse, de momentos desagradables y, en definitiva, de verdades intratables o duras de tratar. Basta la descripción para tener simpatías o antipatías según la forma en que haya sido hecho.
No es nada extraño que las insatisfacciones que crea la crónica (cualquiera puede ser objeto descriptivo, y de hecho lo es, de cualquiera) traten de ser compensadas con la novela. En la novela se puede recrear la realidad a gusto de cada autor. Puede mezclar lo que interesa de la crónica con lo que interesa de la imaginación. La novela puede convocar a multitud de personajes de la realidad tangible convenientemente disfrazados para ser tratados como producto literario sin que, en principio, vaya a molestar a nadie. La novela es la recreación de la realidad para vencerla y no tener que soportarla.
Desde el interés antropológico-social por las cosas tal como son resulta más útil la crónica supuestamente objetiva que no la novela que libremente explora la realidad desde posiciones imaginarias múltiples. Hay un tipo de novela que ubica una historia imaginaria en un contexto objetivo impecablemente referido sin traicionarle los datos. Pero la crónica personal, incluso en su total honestidad descriptiva, no es más que una novela existencial. El ser humano termina por llevar a la practica una parte de sus sueños, es decir de sus fantasías y ficciones. Al auto referirse esta continuamente chocando con la fracción que queda de si misma, la pequeña parte de lo que le hubiera gustado ser o lo de que, incluso, alguna vez fue. León Tolstoi matematizó la tragedia del ego al comentar que un hombre es una fracción resultante de lo que cree ser en el numerador y de lo que es en el denominador. El real siempre reduce el imaginario. Pero si hay un cociente de realidad personal resultante algo mayor es gracias a una cierta dosis de narcisismo o personalismo. El sujeto que sucumbe a la condición ordinaria de su novela de vida no saldrá nunca de la exigüidad. En palabras de Graham Greene “las personas reales están repletas de seres imaginarios”. Tenemos la vida que tenemos y para sacarle más jugo del que a primera vista da conviene reconstruirla. Hay dos maneras: una, introduciendo pautas de conducta diferentes, la otra, reinventándola. La novela de ficción es una forma de inventar una historia ajena que nos pertenece en el padrinazgo. Ella tiene sus propias leyes elaborativas pero el autor siempre tiende alguna cancha para retratar la sociedad en la que vive. El arte es el espacio de resonancia del mundo en el que surge y el arte literario es todavía aún más el específicamente analítico. Desde la crónica lo más que nos es dado es trasladar al texto los contextos a menudo poco agraciados, desde la novela cabe inventar otros contextos con textos alternativos. La vida no es gran cosa sino fuera por las diferentes miradas artísticas que la repotencian. Posiblemente la vida no vale nada pero también que nada vale una vida eso lo dijo Malraux. La vida si algo es, es una invitación a los sentidos para gozarla. Escribir sobre ella y como parte de ella es una de las formas más preciosas de goce. Charles Baudelaire lanzó su grito de la discordia invitándonos a embriagarnos con vino, poesía y virtud a nuestro antojo para no ser los esclavos martirizados del tiempo. Aunque nunca seguí su grito para terminar pegado a una pipa de hachís o meditando dentro del culo de cada vaso, la lucha contra el tiempo avergonzándolo como noción capital es una manera de vivir la vida tal como se presenta valorándola más en sus deslices imaginarios que no en sus aspectos rutinarios. El salto de la crónica a la novela es también el salto personal en la filosofía existencial de la obediencia a las pautas a su desobediencia total.
Antes de dar algo en público debe ser cuidadosamente revisado. El público tiene derecho a la impecabilidad. Los periódicos y las grandes producciones de arte han entregado valores importantes a la cultura. Antiguamente los libros editados llevaban una hoja suelta con una colección de fes de errata con las que el lector debía espabilarse para ir a las páginas y líneas en cuestión para corregir las palabras puestas por error por las adecuadas. La verdad es que la prosa escrita corre el riesgo de ser mal tecleada o digitalizada. Las posibilidades de error son múltiples. Cada carácter se arriesga a ser mal colocado. Eso depende del descuido de su autor. Una editorial es la que se precia de no poner ningún error tecnográfico en una producción grafica. La verdad es que es un verdadero gozo leer libros sin tener que hacer correcciones de sus palabras equivocadas. En alguna ocasión con algunos ejemplares de editoriales no impecables he hecho una lista en la última página de donde he encontrado errores. Hasta ahora los errores tecno gráficos nunca han sido para mí motivos para suspender una lectura, Sí, en cambio los errores conceptuales o las citas equivocadas. En cambio mis errores tecno gráficos -y en menor medida gramaticales- sí han sido motivo para que se me cierren las puertas para su edición puntual. El mundo de la edición, dentro de un mundo salvajadas, hay figuras obsesivas del puntillismo preciosista y amparados por su cuota de poder a la voz del ordeno y mando son capaces de no publicar un mapa del tesoro porque el analfabeto que lo escribió confunde las b con la v o los acentos cerrados con los abiertos. De acuerdo habrá que reexpedirlos a un centro escolar de realfabetización intensiva pero mientras tanto ¿no se puede tomar nota de su mapa para llegar al cofre de los oros y diamantes? Nunca entenderé a la gente que da la espalda a otra gente por expresarse mal o por escribir de una manera diferente a la suya. He de entender que ésta es una de las razones por las cuales el mundo sigue en el universo de la mediocridad no por lo que unos hacen mal sino por lo que otros hacen peor al no querer saber nada de los mensajes de los anteriores.
Escribir es algo no fácil. La vida de escritor no es para recomendar como la profesión ideal a nadie. En realidad sigue sin ser una profesión. Escriben los profesores, los académicos, los filosóficos, los teóricos de sus disciplinas, los intelectuales, los periodistas, los poetas,… pero también escribe cualquiera sin clasificación alguna, sin oficio ni beneficio, sin curriculum por el que se le pueda ensalzar y que tenga algo que decir, o crea que lo tiene. El escritor que se complace en escribir sus propios caldos más tarde o más temprano tiene que gestionar su deseo de darlos a conocer en el estado en el que estén aunque no le satisfagan de un modo absoluto. Dicho de otra manera: ¿qué se puede hacer con un texto sin estar terminado del todo tiene suficiente valor como para darlo a conocer como proyecto, prueba, borrador o en su estadio de elaboración? Pues darlo tal cual mientras se sigue elaborando o esperando en la lista de elaboraciones pendientes de concluir. Un lugar de espera puede ser un blog en internet en el que lleguen consultantes perezosos o por equivocación que tal vez vayan buscando otras cosas y se detienen en aquellas porque le despiertan su interés a pesar del estadio provisional en las que se hallen. En otros registros artísticos hay formas de diseño que han creado ya escuela o corriente que presentan figuras muy detalladas en parte y otras partes completamente difuminadas o deliberadamente dejadas de terminar. La incompletud también forma parte de la expresión artística o dicho de otra manera hay un tipo de arte que acepta la incompletud como parte que lo integra lo mismo que lo hay que hace de lo no bello y lo terrible motivos para escenificar o pintar.
En el campo periodístico siempre ha habido profesionales que han visto amputados sus textos sin ninguna clase de compasión ni miramiento por razones de espacio físico o de numero de palabras y sin que sus autores fueran ni tan siquiera consultados. El periodista antes era un lacayo que no tenía derechos de autor siendo todo su producto de la propiedad de quien pagaba su salario. Parece que últimamente eso ha cambiado algo.
Si hay un tipo de trabajos debajo del lienzo que pueden admitir la mirada del curioso aunque se le advierta que no está terminado y hay otras representaciones, como las del campo teatral, que tienen una ultima puesta general en escena con el director pudiendo intervenir en el momento que lo considera pero que ya se comparte con el público, ¿por que no extender ese derecho al texto aún en el estadio del borrador? El problema es cuando un autor no para de producir borradores y nunca está del todo satisfecho para darlo algo por definitivamente terminado. Esta es mi tesitura. He llegado a un acuerdo conmigo mismo: mostrar mis trabajos en ese estadio a la espera de que algún día adquieran la categoría si no de perfectos, al menos de incuestionables por razones sintácticas, gráficas y formalistas. Corro un riesgo; seguir dedicando mi tiempo a lo primero, el de hacerlos, en detrimento de lo segundo, el de perfeccionarlos y corregirlos.
El riesgo de presentar un borrador en público es que parte del público puede sentirse defraudada. Para algunas miradas estrictas basta un error ortográfico para mandar a hacer puñetas el resto del texto. Esto me recuerda a algunos examinadores que se niegan a continuar corrigiendo un examen a partir del punto en que se encuentran determinadas palabras que tienen proscritas para sus alumnados de los que quieren hacer perfectos lacayos. La pasión de la escritura puede más que determinados cuidados con la forma. Es comparable a la voluptuosidad erótica en momentos de frenesí máximo en los que los amantes descuidan determinados protocolos pasando directamente a las partes más excitantes de su relación. Evidentemente todo tiene que pasar por el esmero y el proceso lógico pero hay muchas razones para no reunir la máxima perfección posible. Muchos textos que han cambiado profundamente la visión teórica en sus campos de intervención han sido establecidos a partir de borradores. El famoso Seminario de Lacan con volúmenes durante mucho tiempo en curso de edición por primera vez tras la muerte del autor es una de las comprobaciones de esto.
Hay que aprender del potencial del texto mismo no a partir del acuerdo que el lector quiere establecer a priori con lo que sostenga. En realidad no es un buen ejemplo ya que son textos establecidos dados por definitivos. Un borrador es otra cosa. Es un texto provisional, basta que tenga pendiente corregir una palabra para que este en la categoría transitoria. En cierta manera es un texto que sueña con serlo, que sueña consigo mismo. Otro asunto es un texto incompleto por lo que hace a su propio esquema conceptual o a los datos que promete y no da. Creo que el texto terminado pero pendiente de corregir hasta el ultimo acento y coma sí puede tener una cierta permisividad para la difusión menor a la esperar de convertirlo en texto solido para el futuro. Un texto que espera la perfección y se demora en darse a conocer por este motivo puede tener el reproche de dejarlo sine die en el baúl de las demoras. Tiene algo parecido a la vergüenza que sienten algunos autores con sus poemas y que no los dan nunca a conocer. Por el contrario un texto presentado humildemente en sus limitaciones e una forma degenerar controversia y en definitiva de excitar la producción de otros textos, Thomas Jefferson dijo que le gustaba mas los sueños del futuro que no las historias del pasado. El texto nunca publicado porque la falta la nota de impecabilidad se convierte en una historia del pasado que termina por ser obsoleta sin llegar a ser realmente historia. Pero el borrador, o el texto con errores formal-estilísticos pendientes de depurar, se convierte en el chivo expiatorio para atacar determinados conceptos que no gustan ser leídos y muchos menos publicados acerca de verdades no consentidas por quienes detentan alguna clase de poder y también el de la censura contra la libertad de expresión. Voltaire ya nos recordó que no hay verdad que no haya sido perseguida al nacer.
El borrador público tiene un valor añadido al borrador guardado en la mesa del escritorio o en una cantera digital dentro del ordenador y es que puede ser contribuido por quienes usándolo en sus justos limites obtengan del mismo ideas y referencias para sus propios trabajos.
En la proyección comercial de lo escrito alguien que publica regularmente en revistas textos depurados o ha publicado un libro con una cierta tasa de divulgación pasara por escritor consolidado mientras que quien se mantiene en el registro de los borradores pasará por no serlo. No importa que el uno escriba a temporadas o deje de escribir despues de un gran titulo y que el otro escriba cada día en las condiciones experimentales mas increíbles y en los espacios posibles: desde trenes en marcha a bares pasando por retretes, patios bajo farolas o mientras espera la función de teatro o cine. Para mi punto de vista pienso que es mas escritor el que se apasiona por cosas para las que no tiene espera en transcribir que el que tiene su método funcional de publicar un libro que se venda, pero evidentemente los dos extremos forman parte de un mismo vasto campo creativo que se maneja con letras en el que no todos los conceptos tienen porque valer.
Cada texto tiene su currículo específico. Un artículo que es válido por los datos que proporciona, las informaciones que atestigua y los argumentos racionales que emplea lo continuará siendo más allá del mismo recuerdo que tenga su autoría sobre el. La oportunidad de dejarlo en una plataforma pública de consulta lo convierte en una fuente potencial permanente de uso. Puede ser citado y puede ser discutido. Una estadística articulada anexa puede dar cuenta de ese movimiento de uso. El texto internáutico, más que ningún otro, puede gozar de un control acerca de su periplo. Además de otras motivaciones personales que asistan al autor/a para escribir sobre un tema, la comprobación de que genera un seguimiento puede `proporcionar una satisfacción en si misma además de la demostración de que sirve para alguien no quedando en una prédica estéril.
De todos los tipos de textos el distendido que emplea el gag ocurrente, también los de las tramas de intrigas son los más utilizados y los que son ensayísticos puros que profundizan en metodología del pensamiento, posiblemente los menos. Las plataformas de gestaciones temáticas dan cuenta de los títulos genéricos más interesantes. Los de arte y cultura, denominación ambiguas en las que pueden caber muchas cosas, son notorios, también los políticos. Para hablar, y para escribir, hay que saber lo qué se dice y conocer la cuestión. No tener informaciones específicas suficientes lleva el discurso a la generalidad o bien a la abstracción. No salir de su exceso significa dejar el discurso permanentemente en los juegos correlacionales de las fuerzas y de los protagonistas de las coyunturas no colocando la reflexión más allá de las actuaciones de poder. Hay un poder de reserva que ni piensa tanto en apresurar alternativas a las actualidades como a dar cuenta porque estas son las que son poniendo en evidencia las condiciones necesarias para cambiarlas en un futuro cuando estas no sean mas que tradiciones gastadas. Las distintas literaturas proponen maneras interpretativas de la infinita cantera de los datos de la realidad y de la historia a los que siempre se puede volver para tratar de entender mejor. También, por supuesto, permiten acudir a construcciones absolutamente fantásticas en las que la gestación de héroes imaginarios a la carta sirve para soportar las cobardías y ordinarieces de las existencias rendidas.
Antiguamente leer podía ser sinónimo de actividad ocioso. Actualmente la lectura es una de las actividades más reputadas. Quien no lee no se entera de las verdades de las cosas. Quien tiene el discurso permanentemente renovado es porque cuenta con una base multi-literaria de la que sacar puntos de vista, argumentos, razones, detalles y cifras con los que intervenir en debates y conversaciones y con los que permitir sanas influencias a su propio pensamiento para reinterpretar cosas de la vida. Contra lo que pueda parecer la lectura exige una interactuación activa aunque sea desde el silencio o el reposo. Leer es para la mente el equivalente a beber o comer para el cuerpo. Durante la adolescencia me preguntaba la potencialidad formativa de esta actividad si el máximo esplendor intelectivo de un ser humano empezaba a decrecer a partir de los 25. Me equivocaba. Cuanta más experiencia literaria tienes como lector más recursos selectivos y comprensivos tienes para las futuras lecturas de tal manera que a partir del doble de esta cifra se pueden continuar absorbiendo contenidos no solo con la misma energía que antes sino que además es posible hacerlo con más brillantez. De hecho todo lector tiene o debería tener al menos segundas y terceras citas si no con todos con una buena parte de sus libros leídos: una para extractarlos, resumirlos y citar frases exactas; y otra, para releerlos desde el principio al final.
Es en la vida de un lector que las distintas literaturas toman una coherencia determinada. Raramente habrá quien le guste leerlo todo. Todo implica textos jurídicos oficiales, contratos mercantiles y folletos de instrucciones de electrodomésticos. El lector se acomoda a unas lecturas siendo que hay lecturas de todo tipo para toda clase de lectores. El lector ideal es el que nunca deja de leer como una constante diaria. De hecho su imagen pueda acompañarlo nada más levantarse y ser de las últimas imágenes al acostarse. Claro que los ideales suelen no cumplirse y a veces ni siquiera a escala personal. Carlyle sostuvo que tanto el ideal de la vida como los obstáculos para impedirlo están en cada uno de nosotros. Completamente de acuerdo no hay peor enemigo de uno que él mismo. En realidad su superyó aterroriza a su auténtico yo, Eso también rige en el campo literario. La formación lectora lleva a elegir unas temáticas y rechazar otras también unas autorías y prescindir de otras. De lo segundo hay mucho que hablar. A veces se elige no leer a determinados autores no tanto porque no tengan cosas interesantes a decir sino porque conociéndolos en persona y habiendo comprobado su poca elegancia y falta de ética bien merece la pena objetarlos excluyéndolos del propio tiempo personal. ¿Esto es subjetivismo? Pues sí y ¿por qué no aceptarlo? Habiendo tanto por leer es preferible antes elegir a alguien contra el que no se tenga nada que tenerlo por la experiencia directa de haberlo tratado y saber que se trata de un individuo deplorable. La cultura no obliga a incluirlo todo y la objetividad tampoco obliga a pasar lista de todo lo que hay o de todos los que hablan de un tema dado. Basta con tener en cuenta todos los factores que agoten un tema pero no a todos los representantes que crecen como setas a su alrededor.
Leer es un trabajo aunque sea una actividad no directamente productiva. Deja siempre un conocimiento. No debería cuestionarse como recurso continuo. El trabajo es el único capital no sujeto a quiebras dijo La Fontaine. La lectura además de proporcionar fuentes informativas y argumentales también genera la reflexión sobre el vacio de ideas que deja incompletudes de los sesgos temáticos en los que se mete, con lo cual cada lectura en profundidad llevaría o debería llevar a una escritura de la propia mano.
Otro asunto es el valor específico de cada literatura. Se puede gozar enormemente con literaturas de suspense a quien le guste tratar con autores que se ponen de moda con textos investidos de una cierta cultura que mantienen enganchados al lector durante cientos de paginas esperando que se desvele un secreto. En realidad todos los datos que puedan contener en su trama se resumen a la extensión de un artículo de tamaño medio, la habilidad autora esta en convertirlo en una trama entretenida. La diferencia es que mientras uno se lee en poco rato el otro necesita de varios fragmentos de día antes de terminarlo. No discutiré la adhesión a este tipo de literatura pero he de reconocer sus éxitos aunque no le dedique demasiado tiempo. Lo qué se es que lo que queda de ello como datos contantes es lo que había en ese supuesto artículo de partida.
Las distintas literaturas dan lugar también a distintas clases de espectáculos. Los públicos mayoritarios siguen prefiriendo dedicar su vista y sus manos a otras dedicaciones sensoriales que no pasan por la lectura. Quien lee aprende pero quien no lee no necesariamente fracasa. No tiene que temer nada, la sociedad no le castigará por su incompetencia. La cuestión es que, mientras haya cosas de las que hablar y teorizar habrá hablantes, escritores y teóricos que se ocuparan de ellas. Quizás los cerebros biónicos del mañana encuentren un sistema menos agotador que pasar miles de horas con los libros y absorberán sus contenidos de otras formas de captación cibernéticas con chips artificiales dentro del tejido neuronal.
Hablar es un acto social que da por supuesta una escucha o como mínimo la postura de un interés aparente simulándola. Quien tiene necesidad de hablar lo hace independientemente de si al otro le interesa, le escucha o le comprende. Eso seria el perfil típico del hablante pulsional. Escribir es un acto individual, íntimo. Pretende explicar algo a través de una proyección para que sea recogido por alguien, pero es posible que no le interese. La gran diferencia entre una acción y la otra es la presencialidad del interlocutor en el habla, con lo cual, escuche o no da otras muchas informaciones gestual comunicativas; y la ausencialidad, en el otro caso, cuya distancia y silencio pueden ser altamente equívocos. Se de bastante gente y de relaciones que se han nutrido de innumerables envíos unilaterales sin recibir respuestas correspondiéndolos, sea porque no quisieron ser respondidas sea porque fueran interceptadas. A diferencia del habla presencial directa el texto escrito aun siendo personalizado deja al receptor en la prerrogativa de continuar o no el tema. Por lo general la gente no tiene tiempo -o no desea dedicarlo- para escribir. A veces experimenta una vergüenza de si mismo que va reversionándose según las épocas: en el tiempo de la caligrafía por el tipo de letra, en el tiempo del internet por tener obstáculos para manejar según qué contenidos. A diferencia del acto verbal directo el escrito carece de compensación escénica. En el acto verbal el hablante como mínimo tiene a un otro que le hace de publico y que pretexta la sonoridad y el resto de escenografía. En el acto escrito el escrito carece de esa confirmación y ni siquiera puede estar seguro de que aquello que haya escrito haya sido entendido en sus términos. En la experiencia escritora te encuentras con que algunos de tus objetores te objetan por cosas que han creído inferir pero que en realidad te atribuyen equivocadamente.
Mientras el escritor esta avalado, respaldado o confirmado por lo que ha dejado escrito el hablante puede cambiar las oraciones de las que se vale según la marcha de la conversación. El hablante es más reformulador que el escritor. El escritor tras su texto no puede evitar que sea manipulado a conveniencia del elector o de quien vaya a hacer uso de el y entienda cosas que no han sido dichos o infiera el resto de cada texto a partir de una lectura fragmentaria y sesgada de una parte del mismo. Ese riesgo es inevitable. No depende tanto de la intención escritora como de la inconsistencia lectora. Evidentemente hay errores de parte de la escritura con infinidad de equívocos y de problemas sintácticos que conducen a interpretaciones contradictorios. Basta la variación de una sola coma dentro de una frase para que cambie completamente de significado. Pero resuelto este tipo de errores de expresión hay otros que vienen dados de la lectura y que dejan al autor del texto completamente indefenso. Es sabido que una frase extraída en un contexto y transpolada a otro puede tener un significado completamente distinto. Es así que el texto cuenta o se pone en manos de dos perspectivas: una, la inteligencia comprensiva y dos, la honestidad lectora no pervirtiendo su significado a conveniencia de los prejuicios que haya.
Escribir de determinados temas problemáticos se incurre en el riesgo de recibir ataques totalmente injustos. Hablar de la irresponsabilidad de la palabra marroquí o la crítica a la desidia africana dominante en amplias zonas negras te puede costar los apelativos de racista. Criticar la gestión internacional de la solidaridad no interesada realmente en la liberación de las sociedades de sus ancestros y costumbres retrogradas te puede costar que te acusen de anti solidario.
Cada objeción concreta a algo tiene que contar que ese algo tiene sus aliados y defensores que se van a sentir amenazados por el análisis y contra el que reaccionarán para protegerse y salvar el tipo. Asi como en lso actos de habla hay lapsus con los que se acarrea involuntariamente también en los actos de lectura se pueden sacar significados voluntariamente no intencionales pero que son desprendidos por asignaciones inconscientes. Aunque William James, psicólogo mentalista, defensor del empirismo, negó la existencia de estados mentales inconscientes hoy día nadie acude a su instancia par tratar de explicar las conductas conscientes, James utilizó el método escolástico de polémica, es decir presentando los argumentos uno a uno, que apoyarían aquella tesis para luego tratar de demostrar su "invalidez". En la actualidad no se sigue métodos tan precisos. En al controversia la gente se nutre mutuamente mas de lo que se dice en el momento que no refiriendo el texto que la haya desencadenado. Un texto para que funcione tiene que ser claro en sus proposiciones y afirmaciones, pero estas no se pueden desligar de todo el proceso de razonamiento que las apoya. Epistémicamente toda afirmación o negación que tratan de establecer una categoría universal cometen un error de temporalidad y espacialidad. Los epistemes válidos son aquellos que pretenden salvar la teoría de formulaciones dogmáticas. Las decisiones enunciativas sirven para provocar un debate y una reconsideración de las verdades previamente aceptadas. Ante las lecturas voluntariamente sesgadas lo mas rentable que se pueda hacer es que vuelvan a ser leídas antes de pasar a su discusión. Y antes los textos escritos intencionalmente mal documentados y escritos para poner una argumentación al servicio de un dogma previo lo mejor que se puede hacer es suspender la lectura y no perder el tiempo con ello. Es difícil que un texto elaborado con intención aportativa no tenga algo útil de lo que valerse. Eso hace legibles a personas de otras posiciones ideológicas, otras formas culturales y otros hábitos de vida. Un texto interesante puede serlo a pesar de las mezquindades de su autor. Otro asunto es cuando la falta de empatía emocional mínima lleva a descartar lecturas de autorías dudosas.
Entre el hablar hay el escribir se va una buena parte de la dedicación intelectual. Dejar un texto escrito tiene por compensación la entelequia de creer haber dejado algo importante para la posteridad. En realidad el futuro no tendrá ninguna nueva biblia, tampoco ninguna nueva enciclopedia de la ilustración en la que resumirlo todo como saber consensuado. Lo más que hace un texto es contribuir a una analiticidad en curso cuyo principio se pierde en las sospechas del salto del homo animal al racional y cuyo final es impredecible. Lo mas que hace el habla es mantenernos sumidos en la escena sonora de los discursos presumiendo que al hablarlos nos mantienen a distancia de conflictos superados o de errores del pasado.
Posiblemente la sabiduría nos queda lejos. Los sabios de antaño preferían morir a seguir en el mundo de los vivos. Sócrates quiso jugar el papel de reo hasta al final a pesar de tener la oportunidad de escapar de su cautiverio. O nos queda escondida, la gente que sabe no pierde el tiempo en algunos espacios mediáticos donde se intercambian subproductos verbales a falta de mejores ocurrencias. El sabio es quien no acepta los regalos de los reyes ni los veredictos de los jueces. Le ampara un maridaje secreto con las leyes de la historia, con el intrínculis del universo. O sea que no esperemos que vengan sabios a iluminarnos. La nómina de gurús está repleta y los que ofician de tales deben estar exhaustos con tantos seguidores en busca de misales prácticos con los que formalizar ritos y comprarse cielos a plazos.
No, no tenemos líderes espirituales ni personalidades a las que ir a escuchar y de las que ir a aprender. Quizás un Mirabeau, el orador más eminente de la Revolución francesa, reencarnado con su sólida formación en lenguas antiguas y modernas, matemáticas, dibujo y música, nos zarandearía un poco y nos influenciaría en las ganas de aprender. Pero nos tenemos que conformar con lo que hay: gente que chupa micro y cámara y nos deja en la perplejidad, o en la metáfora existencial del to be or not to be. La clase política ocupa una gran parte de lo que se habla y de lo que se transfiere a la opinión pública, como si la opinión no publicada no formara(mos) parte de ella. En el mejor de los casos podemos detectar la inteligencia. La indagación de lo sabio es casi una imposibilidad. ¿Dónde están los sabios? ¿Es que han abandonado el mundo a su suerte? Tengo interiorizada la figura del sabio como aquel que no pretende imposibles, que no se mezcla con la banalidad de la rutina y de la cotidianeidad, como el que vive encerrado en su laboratorio, dándole que te pego a sus ecuaciones de séptimo grado, con la intención angélica de dar con la fórmula vitalista que repare males crónicos a sus congéneres. El sabio puede adquirir la pátina del científico persistente que sólo habla cuando tiene resultados mientras que el político de la farándula es el que habla de continuo sin tener resultados de ninguna clase.
Por lo que hace al inteligente puede distinguir entre el uno y el otro y puede vivir por siglos analizando y conociendo las teorías en juego y las coyunturas en danza. El eslabón que le falta para alcanzar la sabiduría es prescindir de tener que demostrar nada. Ptolomeo de Alejandría aportó un texto de astronomía que se mantuvo vigente durante unos 1400 años hasta que fuera reemplazado por la obra de Tycho Brahe. ¿Significa esto que no hubo sabios durante esta barbaridad de tiempo o los que hubo fueron lo suficientemente inteligentes para no enfrentarlo y poder sobrevivir? El desenlace lógico de la inteligencia es ir maximizando el saber que permita la escalada de grado a la sabiduría. Contra lo que parece, ese saber último más que la erudición acerca de todo lo publicado o dicho de categoría sobresaliente pasa por la elección de desentenderse de información superflua, actitudes nefastas y segmentos de la realidad invivibles. No es extraño que los sabios opten por el alejamiento social aunque dejen legados y legajos para vivir en las mejores condiciones en sociedad.
La conciencia política es del todo insuficiente sin la conciencia filosófica. El debate de lo concreto social se empantana en el laberinto de los haceres supuestos de las siglas del álgebra electoral si no se relaciona con el sentido filosófico de la existencia. Por azar, más que por elección, nos toca compartir tiempo y desiderátums, monsergas y oratorias varias. Nos toca pasar por algunas experiencias no queridas pero que nos forman como individuos y congéneres en los cuales la indeseabilidad de unos pocos queda ampliamente compensada por la excelencia de otros muchos. Odo Marquard hace apología del azar como lo inherente a la existencia humana. Apólogo de la contingencia en Apologie des Zufälligen (Sttutgart 1987) según la cual el panorama de adversidades y de coyunturas a medio hacer, en las que nos movemos, tiene una función útil: la de excitar las neuronas y el pensamiento para ir más allá de los calificativos de situación y las valoraciones precipitadas, tanto las prejuiciosas como las juiciosas. Andamos sobrados de repasos de acciones concretas y nos falta teoría básica. Es insuficiente la contextualidad si no acudimos a la intertextualidad, a lo sucedido y a lo que está sucediendo a mucha distancia. Tony Bennett dice que la formación de la lectura pasa por unas determinaciones intertextuales que actuan sobre los apoyos del texto que lo van transformando. Debería ser así en los análisis de coyuntura al marco que sea. El análisis de lo sucedido en Afganistán e Irak, su invasión por USA+socios, debería haber desprendido la consecuencia preventiva para advertir que trata de hacer otro tanto con Irán, sin embargo las diplomacias de la UE no lo objetan. ¿Qué sabe USA de UE para que UE no los critique? ¿Hasta donde alcanza la dependencia de Europa de los estados Unidos para no enfrentársele? Debemos repasar nuestros análisis en función de los engaños perceptivos. Ser inteligentes, sí pero para ser más sabios, no para quedar entrampados en lo concreto. Maurice Merleau-Ponty cofundador de les Temps Moderns con Sartre, podría ayudarnos tal vez con su Fenomenología de la percepción (1946).
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Su figura dejada en cualquier punto y momento hasta podía llamar la atención: hombre, joven, extremadamente delgado, de altura desproporcionada a su peso, cabello muy largo, motricidad rápida, habla ágil y con reservas de vuelos de ida y vuelta (Maó-Barcelona)en la cartera. Alma mater de una organización-empresa dedicada a un proyecto de reinserción de extoxicómanos. Un individuo con las trazas de ejecutivo y la apariencia de hippie desorientado .Ese era él,DD para más señas, con suficiente capacidad para embarcar en el tema a familiares de adictos y exadictos y a JC, un sacerdote de Ciutadella, que puso su energía, su buen nombre, su carisma, su secretaria y su casa al servicio de la idea, además de su casa para ser convertida en la primera unidad convivencial para un programa de terapia. Había también una psicóloga:XX al servicio causal, con no demasiadas opiniones propias mientras preparaba sus oposiciones a psicología penitenciaria o judicial. En ese contexto aparecí yo. Había pactado una colocación como simple monitor para integrarme en la convivencia con JC y con dos o tres personas acogidas al programa.
Me desplacé a la isla expresamente para realizar ese trabajo.El tema de la drogadicción siempre me había interesado.Y nunca he dejado de interpretarlo como una consecuencia torcida de la escapada social de la gente más aturdida que le resulta difícil hacer frente a una sociedad imposible. No iba pues como salvador de almas perdidas o experto, iba solo como monitor, aunque mi experiencia previa con heroinómanos me había dado un talante, que me permitía una capacidad terapéutica superior a la que es esperada de un monitor-educador.
Pronto me daría cuenta que toda organización tiene intereses creados, y que una asociación humanitaria no era una excepción. DD pensaba, JC reforzaba y XX acataba(posiblemente para no entrar en conflicto y mantener su puesto de trabajo)y yo me permitía opinar, incentivar y proponer: dimensiones peligrosas cuando son interpretadas como inversión del territorio de mando de otro. Y todo jefe tiene un temor visceral a que sea cuestionada su jefatura. El jefe indiscutido era DD, que a pesar de caerme bien en un primer momento, sus idas y venidas de Barnápolis para contactar y nutrirse del programa de los organismos institucionales ocupados del mismo tema, la hacían un permanente ausente. Pronto vería en mí a un adversario al que no dudó en calificar de saboteador del trabajo colectivo. Bajo su impugnación en general de mi modo de proceder en la relación terapéutica había un miedo infantil a que me hiciera con el control del proyecto. Lo grave es que eso sucedió al poco tiempo de entregarme en cuerpo y alma al tema y tenía por delante bastantes meses de los que había previsto para eso, en la cuerda floja. Me había metido no en un proyecto de un grupo sino en el de un individuo que quería para sí la exclusividad como traficante de esperanzas y todos los honores por salvar cuerpos del jaco. ciertamente había confiado en el y en JC su vicepresidente, sin nada escrito por medio, con una paga simbólico-irrisoria y con bastantes datos inconcretos acerca de la función convivencial-educativa del monitor. en realidad un educador es un auxiliar terapeuta que en la práctica no es reconocido como tal cuando en virtud de tal o cual teoría centralizada no es aceptada una relación sana con los residentes en tratamiento. Yo sabía q mis iniciativas eran válidas y JC también,pero el no me iba defender frente a DD y no lo hizo. De otra parte no tenía un título q ostentar con que validar académicamente mis observaciones.Fui pues el último en llegar y el primero en ser excluido,cuando las demagogias taoístas de DD y su rol de calzonazos frente a Rosa su pareja,enrarecieron un aire de conspiración en mi entorno que me afectaba profesional y emocionalmente. La paradoja fue que trabaja en un sitio y no era tenido en cuenta como parte integrante de su equipo de trabajo, y todo por tener opiniones propias.No había otra objeción puesto q cumplía con mis funciones específicas y pasaba cuantiosas horas con Sevi y los otros residentes.eso no me impedía comprobar los eslabones débiles de la organización:ausencia o nulidad del trabajo de calle, la lentitud del obispado que estaba como aliado estructurador de la iniciativa, las citas de equipo que fallaban, la unipersonalización de todo en torno a DD como amo y señor consentido por JC , la falta de elaboración y discusión de documentos, la inexistencia de verdaderos seguimientos terapéuticos, l nueva psicóloga que se incorporaría (laura)como una aportación de más inexperiencia y la constatación de una estructura jerárquica a pesar de su enmascaramiento asociativo. Aunque viví reuniones con apariencia de equipo,en el fondo no había ninguna conciencia de equipo.Atreverme a expresar mis ideas me condenó desde el primer momento.
Ante la constatación del primer temor de DD, podía haber optado por luchar en lugar de no presentar un combate a alguien que anteponía sus interés territoriales de jefatura a las conveniencias del crecimiento organizativo del centro. Pero admití mi derrota de entrada en haber creído de entrada en un personaje de mentira, que viviría suficientemente la tragedia en él por saberse que podría ser desplazado por mí o por alguien que como yo discutiera las cosas en lugar de acatarlas acríticamente. El primer origen de confusiones ya vino dado por la mezcla de papeles del propio DD (monitor+coordinador+terapeuta).Si era la madre del cordero lo vigilaba en todo pero puesto que eso no era sostenible planteó un crecimiento y una formación de equipo en la que detentaba una dirección y de hecho no esperaba una circunstancia democrática o de trabajo colegiado. El alma mater como un exclusivista de su patente, pasó de las incompatibilidades de tantas funciones empaquetadas en uno solo a una exhibición de incompetencias. La única alternativa razonable, la de una cooperativa de trabajo ni siquiera se planteó.
En el relatorio de críticas en mi contra, tuve q escuchar objeciones a mis relaciones personales y mi empatía con los extoxis. Lo cierto, es que estaba mas próxima a la filosofía de vida de algunos que a la de los de mi propio equipo. El aislamiento además del que fui objeto,.me abocó todavía más hacía ellos. Mi exclusión acabó siendo definitiva en un combinado de despido y conveniencia propia en buscar mi lugar en otra parte. si allí no era querido lo mejor que podía hacer era reconducir mis pasos hacía otra parte donde si lo fuera. Mis dividendos-balance fueron irrisorios.La posibilidad sindical de una reclamación existía y hasta la evalué,para finalmente desestimarla. Obtener algo más de dinero tampoco me habría compensado de los agravios recibidos. Y hasta podía imposibilitar más el debate pendiente que les aguardaba a JC,XX y por supuesto a DD y los nuevos profesionales que llegaran al centro. Debate del que no tenían que estar excluidos los propios afectados para los que giraba toda la historia de apoyo. La teoría y la práctica no parecían ir muy unidas y todo el discurso solidario se daba de bofetadas con el tratamiento a los extoxis como enfermos no pensantes y despalabrados.
Me sentí herido y engañado por no haber sido tenido en cuenta y aquello pasó a constituir mi última gran lección en la vida laboral en cuanto a confiar en la palabra ajena a pesar del disfraz progresista de quien la detentara. En realidad fui el candidato idóneo a ser utilizado. Ni yo contaba con que detrás de la capa de la ayuda organizada no había más que la idea de un perfil de opereta que quería resolver su propio lugar profesional en la vida, ni este contaba en que yo pensaba por cuenta propia.
Saldría desengañado y dolido y con la idea de enfrentar en alguna ocasión a ese tal DD (una versión bípeda del DDT)y hacerle reconocer sus temores y verdaderas intenciones privadas, pero la vida social funciona con círculos concéntricos, y una vez saltas de uno a otro,dejas de conectar con el anterior por muy cerca que pueda a estar: a tiro de una llamada telefónica, de una carta o en una localidad vecina .
Una vez abandonado el teatro de los hechos y comentado con amistades próximas nadie entendía ese desarrollo precipitado y esa reacción visceral de DD que se antojaba como un vendedor de esperanzas, curas, desadicciones, en exclusiva, haciendo que los demás de un imaginario equipo fueran sus peones de juego. Yo dejaría el trabajo pero no la isla y durante un tiempo pensé en que algún día escribía una carta-balance contra ese sujeto en su calidad de despedidor presente en un microfragmento de mi pasado pero nunca lo hice. Las cartas fuera de contexto no son útiles. Así pues su interés podía radicar en convertirlo como personaje de relato. Pero ni siquiera me ha servido para ésto. Encontré una vieja nota con unos cuantos ítems con los q he refrescado memorias y he preparado esta galerada.
El telón de fondo de siempre eran los dos o tres exheroinómanos cuyas familias apoyaban para ser acogidos en la casa de JC.Como proyecto de futuro: un centro en uno de los barrancos o valles menorquinos, iba a tener éxito y venía a cubrir necesidades objetivas, en tanto que en la isla y fuera los consumos de estupefacientes seguirían in crescendo. Como proyecto inmediato fallaba en la misma base de la entente entre los 4 del equipo y la prepotencia de su dirección centralizada. De la asociación no volví a oir hablar tras dejar Menorca y ni siquiera el resto del tiempo que viví en la isla.No he sabido si se potenció como tal asociación y proyecto independiente, o si fue anexionado a otras organizaciones especializadas en la lucha contra la drogadicción, o si fue institucionalizada, o si desapareció. Tampoco volví a saber nada de sus miembros.Tras la experiencia compartida creo que necesitábamos descansar mutuamente los unos de los otros.
DD, el malo para esta crónica, remitía a una personalidad-tipo de inventor.Había escrito un dossier con no más de 100 páginas con muchos espacios en blanco, y se creyó descubridor de una mina, que en seguida se acota y se registra en la oficina de propiedades. El tenía su invento y como cualquier inventor tramitó una patente.Nadie mas podía tocarla o usarla sin su permiso. Y la necesaria colaboración de otros tenía que pasar por una idea mecánica de lo que debe hacer ni más ni menos cada uno, pero eso sí sin tener ni puñetera idea de organización ni de empresa.Por eso las funciones de cada colaborador y la del educador como terapeuta práctico, no fueron definidas con suficiente claridad.
Diciéndolo así parece que basta reescribir las cosas y definirlas exhaustivamente para que las confusiones y solapamientos de funciones no sucedan.Pero no es así.Cuando alguien tiene miedo de perder su poder o su dirección,desarrolla una fobia particular contra el pensamiento libre y crítico, y necesita recurrir a unas normas, estén escritas o no para defender su terruño de privilegios o pasiones por el mando y una performance de ejecutivo, aunque todo resulte ser una patraña. DD queda tan solo esbozado.La propia economía mental lo sumió en las tinieblas y su nombre lo asocio más a la desidia de otros aspectos, como el de dejar indefinidamente por meses su coche viejo y estropeando en la vía pública insultando al paisaje como toda una tarjeta de visita de lo que se podía esperar de él ; que por su capacidad directiva que no estimé entonces y que no recuerdo ahora.
AMAT,asociación menorquina de ayuda al toxicómano.
No empezaría y obtendría mi licenciatura de psicología hasta varios años después de que el suceso de esta crónica hubiese terminado.
Creo recordar q su nombre era Domenec(Domingo) Domenech
Joan Capell, una persona q estimé y cuyas varias ocupaciones (misas, vicarías, cursos de reflexología podal)lo mantenía como cotitular de AMAT sin advertir las relaciones de poder que estaba construyendo DD
Por si fueran pocas las contradicciones DD se instalaría en la área metropolitana de BCN (creo recordar que en Martorellas)desde donde pretendía continuar con el mando del trabajo en Ciutadella.
Se trataban de 20 puntos en tantas otras líneas del 23julio87 para estructurar esa supuesta carta decidido en un momento emocional, que he encontrado en el dossier de los plannings elaborativos.
En la ruta principal que atraviesa la isla de Maó a Ciutadella, su 600 dejó de andar y ahí se quedó, para recordar a otros conductores y a cualquier observador el gesto de descuido que no hay que hacer.
La doncella se ha quedado tirada de nuevo.
A los 17 años me quedé prendada de un tío que me llevaba unos 8 años. Tenía barba y los cabellos largos.algo típico bien mirado en una época de estreno de nuevo régimen. Corría 1977. Eran tiempos de sueños, de risas, de proyectos y de unas ganas locas de enamorarme y brindar mi virginidad a alguien. Néstor era el prototipo ideal. Mi opinión la compartían las dos amigas con las que por aquel entonces íbamos juntas a todas partes.Si a una le gustaba algo o a alguien , las otras dos también consentían. Pero las tres, a pesar de los porros y de las vestimentas casi hippies,llevábamos bastante ciego ideológico. Fuimos a caer al domicilio de Néstor con algún pretexto de hacer teatro o algo así, que no concluyó. La verdad es que no recuerdo ninguna conversación seria con él o si lo intentó yo no respondería,porque lo mío era reirme por todo y así liberar la tensión de no saber que hacer, o no saber ningún saber. Además yo no pasaba de ser una niña mientras que él era ya un hombre.No ´se muy bien si me sentí gratamente impactada o levemente enamorada, lo cierto es que me dé con su imagen, su nombre y su recuerdo.
Como vivía con otra gente su piso era un desfiladero de visitas y recuerdo como el muy canalla nos dejó en una ocasión plantadas y se fue con una amiga suya. Eso ya me indispuso en cierta manera por sospecharlo en otros brazos mientras yo seguía con mi particular cuento de hadas. ¿Si Néstor era mi principesco hallazgo que se supone que debería hacer yo como la heroína del cuento? aparentemente él tenía su vida montada y algo olía a chamusquina de mujeriego. Enredarse con un tipo así podría resultar peligroso.
La cuestión es que no nos vimos tantas veces como para que se iniciara algo entre nosotros, aunque sus ojos verdes cada vez que me miraban sentía cosquillear mi bajo vientre y me contenía para no saltarle como una tigresa al cuello y susurrarle “hazme el amor ahora mismo”. Lo que recuerdo o lo que percibí es que yo no estaba en sus objetivos de conquista. ¿O tal vez si lo estaba y no me dí por enterada? Lo cierto es que me monté la película de que tal vez podría gustarle y le apetecía salir conmigo y me montó una cita en la barcelonesa plaza Real en un caluroso verano. Yo fui con mis dudas pero fui y allí me lo encontré acompañado de otra chica a la que le hacía carantoñas, o ¿era su modo de actuar? En todo caso ¿para que me citó entonces? ¿que pintaba yo allí? me largué y los dejé plantados y me prometí que con un tipo así lo mejor era olvidarse. Lo que no hice fue explicarle como me sentía para no rebajarme ante la otra.cumplí mi promesa de desentenderme a pesar de que Néstor preguntó insistentemente por mí en una ocasión que se encontró con mis compenetradas amigas, y demás me llamó algunas veces por teléfono o me dejó recado y yo no respondí. En mi noción de la amistad no entraba corresponderme con alguien por lo que hace a llamadas, postales o mostrar interés.Si él me había enfrentado al despecho de citarme a la vez que otra, ¿acaso podía hacerlo por un motivo distinto que no fuera el de hacerme sentir mal? ¿pero que le había hecho yo para que se comportara así de primeras, en una primera cita, aparentemente para los dos solos? O era muy tonto o se lo hacía, y ¿como podía ser tan tonto si yo andaba loca de deseos para que me tocara y para ser su mimada? En aquella época yo era un fideo con los pelos revoltosos y el ja-já/ji-jí a falta de otra posibilidad de comentarios, pero tenía ya mis ideas avanzadas sobre el destino marcado por mediaciones externas y me resultaba sospechosa la gente que como él estudiaba o leía y vestía sus argumentos con discursos demasiado intelectuales para mí. Ya entonces me parapetaba hecha un ovillo ante prosas que me resultaban incomprensibles o eran costosas de seguir. Por eso me posicioné a favor de los credos de la sentimentalidad y del universo de la intuición, que era mucho más fácil de practicar y llegar a teorías místicas y existenciales sin tener que pasar por complicadas metadiscusiones. Todo lo contrario a Néstor que lo poco que saqué de él es que estaba muy rallado filosofando y politicando en discursos fuera de mi reino. La verdad es que no recuerdo haber tenido una discusión con él sobre algo concreto, más bien mi tendencia era la de evitar entrar en temas que me resultaban difíciles, y en las que podía evidenciarme con un bajo nivel cultural. bueno, yo era una estudiante de bachillerato, pero sí he de ser sincera, bastante mediocre.Ciertamente era una estudiante que capeaba como podía los programas de curso en una época en que también estaba liada con haschisch y los ácidos.Era la moda y la época. Y con mis amigas pertenecíamos a ese submundo de la cloaca que tan plásticamente descrito en las últimas páginas de la revista Ajoblanco, que constituyó el emblema y el alegato de una época de utópicos y buscadores. Yo estaba subida al carro ¿pero de verdad me sentía revolucionaria? Sí acudí con la transición a un insti de estilo ácrata y con profesores avanzados para la época, con un sistema autogestionario de los estudios, pero sí he de ser sincera, aquello no me colocó en un proceso universitario y en cambio sí en un desinterés creciente por lo académico. Por eso cuando Néstor se ponía a hablar sobre teorías, tanto él como otro de su ámbito, me sumergían en un movedizo pantano en el que me ahogaba. Néstor pertenecía a ese grupo de personas con ganas de analizarlo e intelectualizarlo todo.!Demasiado para mí¡ Yo soy un ser sensible, exquisitamente pulcro, elevado y flotante. No quiero engrasarme las manos tocando las cosas sucias de la vida y eso se empareja con que tampoco quiero engrasar mis neuronas para acometer esfuerzos superiores. Si la vida resulta tan sencilla de vivir ¿para que complicarla tanto con murallas de palabras? Por eso cuando alguien tiende a hablar y se desparrama con largos razonamientos yo me pongo en guardia. Desafortunadamente Néstor tiene demasiadas palabras y de dejarle es un pico de oro que calculo que puede seducir a un auditorio de mayorías. Yo reconozco que tan pronto empieza a hablar, me cansa con sus palabras de poco uso y su convicción total en lo que dice. Con él no se puede hablar. Y yo, pobre de mí, yo siempre quiero hablar, pero él no me deja. Aunque si lo pienso un instante sé que no me interrumpe cuando yo tomo mi turno y no me grita, algo que yo sí practico abundantemente y me lo ha señalado un infinito número de personas: soy una chillona y seguramente me podría contratar como extra para una película de histéricas. En el fondo no es verdad.Sé que me podría controlar. Basta quererlo ¿pero cuando lo quiero?
El reencuentro con Néstor estaba siendo una sucesión de desencuentros.Lo he dicho yo y también lo ha estimado así él. Sólo que la misma palabra en sus labios quedaba autentificada y en los míos no pasaba de ser un estertor mojigato. La primera vez que hicimos el amor, ya desnudos y él con una erección descomunal, me asaltaron mis dudas de frígida y afirmé contundentemente que allí no había química y me cerré en banda.Gracias a su persistencia me sentí más gratamente poseída que nunca antes en el pasado. Yo soy incapaz de orgasmar con la penetración e incluso con las manipulaciones orales y manuales de mis amantes y descarté desde el comienzo que con él fuera una excepción. Por eso y de acuerdo a mis hábitos, primero me masturbé yo mientras él se contenía haciéndome caricias y tras mis débiles jadeos,luego el me penetraba hasta estar a punto y volcar lo suyo en mi vientre. El me pidió ésta vez y las dos siguientes,que le ayudara con las manos en los últimos instantes, porque de lo contrario aunque se corriera no le satisfacía totalmente.Debo confesarme que en ninguna de las ocasiones fui capaz de manipularle el pene así tal como me lo pedía y notaba en m´mi una cierta aprehensión a que me mojara las manos con su cosa. el no era tonto para no darse cuenta de estas cosas y yo me sabía una sub-amante poco diestra en las competencias amatorias. Para alguien como él con bastantes docenas de relaciones de erótica experimental,se habría dado cuenta de lo inútil que yo era. El tema lo acabé de enmierdar esta primera vez al reaccionar histéricamente cuando al filo de la medianoche él se despidió para irse. Le interrogué con -¿Ya está todo? ¿Ya te vas no?. Y él me repuso cómodamente -¿que prefieres que nos sentémenos al sofá a ver la tele tres horas juntos? tengo que levantarme temprano, me voy.
Ante mi reacción bronqueante,él expresó su primer ultimátum sutil:
-Sé que vas a tener reacciones de estas y yo voy a poder soportar unas cuantas.en todo caso no muchas.
Tal información la amplió con otras cosas al decirme que alguien como él que se ocupa de la higiene mental no podía permitirse una relación sentimental con alguien tan trastornado como yo con una esquizotipia severa.añadió además que el diagnostico psiquiátrico que me sigue desde hace años de agorófoba solo disfraza un análisis más estricto sobre mi conducta patológica.
Yo sé que estoy mal.Muy mal. Lloro de amargura por mi existencia y por los pocos beneficios espirituales,emocionales y materiales que he conseguido hasta ahora al borde de mis 40 años a punto de cumplir. Se me pasan los días encerrada en casa y ahora que de pronto podía rehacer algo importante con alguien emblemático de mi adolescencia no se me ocurre otra cosa que ponerme a destruir desde el primer momento lo bonito que puede dar de sí una relación. Asusto a los hombres no puedo negarlo. ¿quien se va a fiar de mí si me presento con exigencias desde el primer instante? En efecto a Néstor en la primera cita en que me pagó una consumición (me pagaría una colección de ellas con posterioridad: todos los hombres son unos tontos paganos por naturaleza)me sondeó directamente.Me tocó las manos y me pidió a la despedida con un “hoy,por ser el primer día, dos besos de mejilla”, que me tocaba mover a mí la siguiente vez.
al día siguiente por la mañana yo ya estaba llamándole y lo noté extraño y distante.era media mañana y sin duda se sorprendió de mi rapidez. en menos de 12 horas yo había regurgitado el impacto adolescente que hubiera dejado Néstor en mí y me apresuraba para elegirlo como mi hombre. Puesto que de alguna manera él ya me había tirado los tejos sin tapujos, seguro que me conquistaría nada más bajar yo la guardia y permitirle que me tocara. !los hombres son así en general y Néstor cumplía a la perfección el rol del conquistador¡ Luego me daría cuenta que conquistador de que y para qué. Yo inmediatamente le confesé mi amor con un “te quiero” en el momento de sus empujes dentro de mí y él añadía un sibiloso “yo también pero poco convincente”. Luego con mi suma de llamadas, que al principio las hacía cautelosas llegué a confesarla que sufría por no verlo.!Maldito el momento en que se me ocurrió decirselo¡ Posteriormente un acto vulgar de conciencia me ha llevado a preguntarme si de verdad lo he querido o ha sido una alucinación, ya que al ver que él no me correspondía con el mismo número de llamadas telefónicas que yo !En realidad sólo me hizo uno¡ !Sólo una¡ y pasaba olímpicamente de mi demanda para que me llavara al cine o para tener una relación normal.La verdad es que nada más empezar a vernos yo le aclaré que no queria una relación sola de sexo sino que la concebía ¡inmersos en el amor. Palabras¡ !Mios palabras¡ ¿quien ponía pantallas a las cosas? ¿como se puede caracterizar una relñación a priori antes de darle tiempo para ser vivida? Néstor captçó rapidamente mi estado mental y su segunda carta a diferencia de la primera, llena de sensualidad y recuerdos, fue para llamarme a orden y pedirme que respetara su tiempo, su ritmo y su modo de ser. Asentí verbalmente y pedí disculpas por mi impetuosidad desbordada, sabiendo que yo era incapaz de cumplir una promesa de tal tipo y que necesitaba que la gente pivotara en torno a mí. si yo no era el centro no quería nada.A cadallamada que le hacía lo encontraba tan frío y distante que dudaba de que pùdiera salir algo de todo ello, pero insistí una docena y otra y otra más de veces,para exigirle sus obligaciones de compañero.Luego cuando nos veíamos en casa, en mi humilde y poco atractiva casa, sus ojos y su halko me volvían a seducir y yo aceptaba entregarme de nuevo aunque me urgía confirmar que habíamos roto.
-Ruptura de que-objetó el muy canalla- ¿Es que habíamos creado algo?- añadió insolentemente.
Cargada de odio rezumante por todos y cada uno de mis miles de poros no podía contenerme y bajabar a la disparada desde mi piso hasta la cabina más proxima.Ding-dong-ping-Ding-dong-ping sonaba su móvil y en seguida oía su voz seria, escueta distante, serena profesional, segura de si misma, con un simple:
-Sí díguim- ante la que yo me descontenía y encadenaba una sarta de torpedos verbales para que supiera lo que era
-¿Eres un cerdo, un primate o que? ünicamente me has utilizado para echarme un polvo que es lo único para lo que sirves.-le decía a bocajarro y colgaba. En otras ocasiones,él me daba tiempo para despotricar a mis anchas, adoptando,sin duda alguna, una actitud técnicamente impecable: Me dejaba hablar para añadir al final algo como ésto:
-no voy a discutir lo que dices o sientes en este momento.Eres tú quien piensas así, yo no.Es a tí a quien corresponde vivir con esta interpretación y esta compulsión en reiterarte tantísimo para decir lo mismo.
Yo sabía que tenía razón. Y las docenas de llamadas de teléfono que hice a su móvil, seguramente me las podía haber evitado o reducirlas a su decena parte,de haber comprendido a tiempo el significado de tal mensaje. Néstor no era como los otros hombres a los que he intimidado con cuatro gritos y dos tetazos y en lugar de contagiarle mi histerismo parecía fortalecerse con cada una de mis ingratas palabras. Reconozco que si alguien toma el telefono para llamarme y decirme sola la tercera parte de lo que yo le djera a él, me pasaría un mes entero sollozando y pidiendo a todos los demonios fuego eterno para mi insultante. Pero yo tenía claro que no podía contenerme y admitir que lguien como él pasara por mi vida me follara dos o tres veces y desapareciera sin más. ¿Es que no tienen sentimientos los hombres? ¿Es que un hombre como Néstor no es más que un robot-máquina disfrazado de carne?
Sí, tenía muy claroque mi relación amorosa con el no podría continuar y lo llasmaba una y otra vez para decírselo y él para no discutirmelo.¿que significaba eso? Sin duda que yo no le interesaba un pimiento. Incluso en alguna ocasión llegó a meterse con mi barriga colgante, y eso me resonó a tan feo que le exigí que me devolviera a casa.Eso pasaba 10 minutos de haberme venido a recoger.El replicó sin inmutarsele un músculo.
-te acompaño,te apeas en tu casa y te paso a recoger dentro de 10 o 20 años.-cuando ya íbamos de regreso me disculpé y le dije que fuéramos a donde iniciailmente íbamos.El consintió y aceptó hasta comerconmigo aunque no le apetecía para nada hacerlo tan temprano. Después hicimos un polvo maravilloso en mi habitación de cama de niñas y nos despedimos hasta una siguiente vez.Yo siempre necesitaba prefijar d´ñia y hora para el siguiente encuentro.aquella tarde estuvo bien y reconocío que para estar bien con un acompañante debía contener mis pruritos neurasténicos. Pero siempre exigía una cita por anticipado por temor a perder lo que acababa de encontrar. Néstor era demasiado analítico como para que no se le escaparan detalles de estas magnitud y a pesar de seguir con el rol de amante de tarde de domingo seguramente ya tenía inscrito en su mente que una relación conmigo no podría prosperar. A decir verdad ¿que relación ha prosperado en mi vida de todas las que he he iniciado? Todos los hombres son pateticamente iguales.tan sólo te quieren como un agujero en el que descargar sus huevos y luego si te he visto no me acuerdo. A psar de eso,aparentemente disfrutan haciéndolo, y eso es un común denominador entre los mejores y los peores amantes que han pasado por mi intimidad. Néstor se llevó la palma,consiguió-comparativamente a los 9 que le precedieron- qe en menos cantidad de encuentros íntimos le aceptara hacer más cosas: que se la chupara y que me la metiera en el coño sin goma, aún sin conocer realmente si estaba emparentado con otras.El y su recuerdo me atraían irresistiblemente. ¿quien sabe como era en realidad? Pero de estar con otros, acaso yo le ofrecía confianza y una mínima estabilidad mental como para que quisiera depositarla en mí. No lo creo.La confianza es algo a ganar y ganar la de Néstor no era nada fácil especialmente cuando mis conductas pasaban por una abundante colección de despropósitos y desméritos. Lo que menos toleraba en él era su superioridad y sus ademanes de estar por encima de mí. su inmutabilidad me sacaba de mis casillas y aunque le llamaa para solicitar una entrevista ya había llegado tarde con mi pedido. Las conversaciones previas fueron un diálogo de brutos y yo no estaba dispuesta a hablar con un tipo que me calificara de esquizotipoide, obsesiva, trastornada, enferma. Esto era maltratarme y yo no podía aguantar ese maltrato,en particular de alguien que como él se nmov´ñia en el ejercicio profesional de la salud mental. ¿Psicólogo él? Era la persona menos íntegra y más dañina que había conocido jamás.Por si fuera poco me la jugó como ya me la había jugado esa veintena de años atrás poniéndome cuernos con otra, lo cual me confesó.
La duda sobre mi misma era si yo estaba loca.Y esta pregunta la formulé en varios ámbitos y también a él.
Néstor desplegó su artillería teórica para desdemonizar el concepto de anormal pero yo sabía que mi conducta era extraña y los pocos amigos que me aguantaban tal vez lo hacían por estar peor que yo.Un caso era el de Peter Romany, amigos desde hacía una pequeña eternidad,. que se dedicaba a la intrusión profesional en psicología con un poti-poti de psicoastrología de lo cual había venido viviendo,campo con el que me relacionaba porque yo también hacía cartas astrales además de tirar las cartas del tarot. ese Peter amigo pero del que nunca me quedó claro porque no se coinvirtió en amante, me hizo sospechar,como en otras ocasiones de no ser deseada por los hombres. Por coincidencias del destino Peter yNéstor se habían conocido hacía años y de entrada Néstor lo categorizó de informal contándome ubna anécdota acerca de una impresentación injustificada de aquel y yo se lo confirmé sobradamente. por su parte Peter Romany despotricó a sus anchas contra Nestor por ser un bebedor de tés. cuando se lo comenté a Néstor ya no recuerdo si comentó que solo a un imbécil se le podría organizar una actitud en torno a tal detalle,aunque efectivamente era un casi teinómano. De otro lado, mi biografía había pasado por itinerarios y gente referencial común a la de Néstor. Uno de ellos: Létic ya me anunció que nuestra relación no sería posible. A Néstor no le sorprendió su comentario puesto que lo tenía en estima y apreciaba su inteligencia. Por eso cuando puse la palabra de ruptura a nuestra relaciónm fue al primeo que llamé para confirmarle su previsión.Lo que no le dije es que la misma noche haríamos una vez más el amor en mi cama de por los suelos con Néstor. Yo necesitab aclar las cosas. más que eso, necesitaba brotarlas, escribirlas en las paredes, darles color rojo y encender una hoguera al lado. Y no podía permitirme ser un coño dispuesto para ningún hombre en cuanto me necesitara. O esa era la teoría sobre la que levantaba mi pequeño imperio de pasiones. en honor a la verdad debo decir que nunca ví a Néstor tan encoñado aunque entrábamos en sintonía pod´çia estar encima mío clavándomela durante cientos de embestidas.con todo,fallaba una sintonía y cantábamos distintas canciones. Pronto pasaría a ser una más a la lista de conquistas de él y punto y yo lo vería como un malnacido que solo se aprovechó de mi ingenuidad. Eso lo vivía un tanto contradictoriamente conmigo mismo cuando yo hacía de médium y adivinadora para otros infelices que venían a depositar su confianza en mi ya hasta a pagarme por ello. De hecho mi currículum no estaba tan mal: medio bruja, consultante de los destinos ajenos, había hecho ademásun curso de grafodiagnosis y tenía una nutrida biblioteca de libros de autoestima,astrología y new age,además de estar subscrita a Círculo de Lectores y hacer mi pedido bimensual. N´stor me hizo deparar en que toda mi crítica a lo intelectual y a las palabras,chocaba con el hecho de mi propio coleccionismo de libros por encima del promedio ordinario de mucha gente. Acertó. Me lanzé a la lectjura autodidacta porque me sabía torpe y con limitaciones de comprensión. Era consciente de ello en mi adolescencia y por eso me amparaba en las risas y en las simplificaciones. Lo grave es que lo seguí haciendo después de los 30 muy cumplidos con algunos cientos de lecturas y experiencias de más, pero con los mismos dividendos de menos. Mi saldo existencial era y es de una pena absoluta por la cual sufro pero que no convierto en energía útil para aprender.En vez de eso regaño a quienes se acercan a mí y se desmoronan mis amistades. Soy un salpìcadero de atrocidades a mi pesar.sé que cuando estoy señalando con mi dedo acusador a tal o cual, en reaslidad lo estoy diciendo a mi misma, a mi espejo. Paralela y complejamente acudo a sesiones espirituales de meditación y teorizo sobre el no-ego y el desapego. Y los hados de la vida han querido recolocarme en el camino a un ser estupendo, que no alza el tono de voz más de lo comedido y que capta rápidamente lo que le digo.En lugar de sacarle partido a tal circunstancia lo he utilizado desde el primer momento para que me llavra a los sitios y me colocara en la posición de ser la pagada. esos detalles no podían escaprsele a un analista y era cuestión de días por no decir de horas que sutilmente prescindiera de mí y también de mi coño.Estoy seguro de que no le faltarán otrasy siguiendo ya su costumbre ha vuelto a ponerme los cuernos.Es definitivamente un amoral con el que no quiero saber nada. Inmediatamente a continuación de proferirlo me asaltan unas dudas sobre mi vacío y las flaquezas de mi criticismo.¿Pero en el fondo que caray me ha hecho Néstor? Le propuse una colaboración para la revista que edita y dirige, me enfrenté a mi incapacidad para dar forma escrita a mis ideas y renuncié a tal propuesta; luego, me puse como una ridícula incapaz de llevar adelante una cena con tallarines en mi casa y el vino a poner orden a mi vergonzante y enguarrada cocina.Estaba supernerviosa como una colegiala por lo que venía en el después de la cena,pero le admiré su aparato para fornicar, sin duda el más grande de aquellos con los que había tenido contacto. finalmente mi ataque de amor por él me lleva a una compulsión casi cotidiana, mientras que él dejaba pasar los dias y no llamaba o no mostraba interés por mí. Por si fuera poco enfermé o me convino el diagnóstico de una matasanos que me me aseguró una inflamación de pleura.Al contárselo él me pìdió que me cuidara pero no hizo nada por venir raudo y veloz a mi maravillosa habitación con vistas a los paisajes mejores de la ciudad.Con lo cual inferí que le importaba un comino. ¿Para que me interesaba un hombre que no se desviviera por mí? Néstor necesitaba una paliza o cuando menos que alguien como yo le cantara las verdades directas y al oído. Pero él como un tonto inerte no experimentaba o no expresba ninguna necesidad de volverme a ver. ¿Acaso podía permitir que un tipo llegara a mi vida, me sedujera de un dia para otro, prepara el catre en el suelo y me abriera de piernas para él, y luego sin darle mayor importancia no expresara un interés en avanzar en mí? ¿que era un hombre o un ap`rovechado, que vino conbmigo como quien se va de putas? Si soy sincera conmigo misma debo decir que lo pasé bien y que a diferencia de otros amantes, estuvo clavándomela durante muchísimo rato para darme tiempo a mi placer. Su experiencia con otras no le daba tanto de sí como para no darse cuenta que yo era una inútil para los orgamos simultáneos y solo podía alcnazar el placer con mi automanipulación. al hacerlo, él me animaba y decía que se sentía excitado viéndome hacerlo, pero no creo que fuera cierto, porque aunque estagba en primera fila y me acariciaba, algunas de sus caricias me desconcentraban de mi unico objetivo clitoriano. No creo que las putas se comporten así. Tal vez sean muy poco sinceras y digan “cariño,. amor mío, fóllame fuerte” y cosas por el estilo pero adquieren un compromiso al cobrar por él y hacen toda la parafernalia escénica para contentar al cliente y no lo ponen de observador mientras ellas se trabajan el chocho solas.Yo no creo que ni siquiera pudiera servir para puta.actuaría como un témpano de hielo encima de un marmol, como una muerta tanatorial para que fueran desfilando los pagadores sin nisiquiera notar su paso por mí. Néstor me enseñçó que parecía tener prisa en pasar a lo más fuerte de lo más íntimo.sé que le gustaba aunque al observar su pene podía pasar de la flaicdez a la erección varias veces intervaladas y no sé muy bien porqué. ¿No sería, tal vez, por mi prosa del momento? El me criticaba que nada más correrse ya estuviera importunandole con preguntas del “¿te ha gustado?” para no hacerle bajar de la alfombrá mágica en la que flotaba.La verdad es que tal como soy y las dificultades que tengo para compartir placer, no me extrañaría que él se cansara prematuramente de mí. ¿Tal vez tras el primer polvo, tras el segundo? ¿Cuando empezó a pasar de mi? si recapacito los hechos, pienso que lo asusté tras la primera vez que al irse lo increpé por dejarme abandonada tras estar el satisfecho. Puede ser que la mala fama de los hombres como utitaristas sea por la condición de algunas mujeres como yo de no dar la talla más allá de ser portadoras de un agujero. Pero Néstor que lo he interpretado como poco honrado y no íntegro, me cuestionó que yo fuera un agujero, por eso me llamba Lurdes sin o,en el simbólico sentido de alguien que está falta del circulo vacío a llenar por otro. Yo me declaro clitoriana,es decir, no soy vaginal.La vagina es para los hombres. Yo solo soy una niña con una deformación perceptiva de mi cuerpo y una alteración sentimental sobre mis necesidades. cuando reapareció Néstor venía al pelo para cubrir mis carencias. La primera vez quedamos citados en mi casa por mi incapacidad para desplazamientos.También, la segunda, la tercera, la cuarta, ty la quinta vez ¿hubo una sexta? Ya no estoy segura. Venía con su coche y bocinaba un claxon largo y uno corto o llamaba al interfono con un largo y un corto.Yo me pintaba los labios de rojo y me vestía a la disparada para impresionarle o agradarle. El no concedió importancia a mi imagen, pero mis tetas eran objeto de su mirada. çEn realidad un hombre qué es ¿un interlocutor que le habla a tu cuerpo o a tu inteligencia? Y mi inteligencia ¿donde está, que es,en qué la utilizo? Pronto me sentí seducida por su manera de ser o posiblemente con su reaparición retomé el amor en suspenso que siempre quedara sin resolver de mi adolescéncia. A la segunda vezs penetrada ya le estaba diciendo apasionadamente el “te quiero” de marras,aún intuyendo que esas repentinas declaraciones podían ser más nefastas para un amante de su categoría que alardeantes. En mi caso, ser amorosa con alguien podía traducirse con convertirme en un fardo de su vida, en una pesada que pide más y más, en una irruptora y una invasora de la otra privacía. Esa es mi conducta, y aunque N´çestor no me lo reprochó le leia en sus ojos que no estaba dispuesto a sincerarse conmigo totalmente o a entregárseme a la primera de cambio.Especilamente cuando de las pocas veces que quedamos,casi todas salieron abortadas, dadas mis limitaciones para ni siquiera acompañarle en cochce al centro de la ciudad. El reencuentro del desencuentro empezó desde el mismo momento en que yo admití hacer acuse de revcbo de una carta de propuestas de trabajo pero sensual que me envió.Esa parte sensual,la menor, es la que tuvo más importancia para mí y destaqué auqél párrafo de nostalgia de 20 años atrás en que me decía que tal vez hubieramos jugado juntos en una cama. Yo supe que eso no había sucedido.¿pero porque lo creía él si aparentemente era muy inteligente? ¿Y si recordaba perfectamente que no había sucedido, no me estasba diciendo acaso implícitamente que le gustaría que nos concediéramos la oportunidad de que sucedira? su estrategia de conquista no tenía nada que ver con los domingueros bien arregladitos que van de pubs o salones de baile.Su fuerte era la palabra si se le dejaba ser oída, y en so no tenía nadie igual. Pues bien, entre líneas entendí su sugestión y su propuesta erótica y aunque en esa primera cita de cafetería me hice la estrecha y le rechacé varias veces sus manos tocando las mías, en el fondo de mis angustias yo estaba deseando entregarme,como ya lo había estado deseando en mis años de bachiller. Pero toda mi anatomíoa se hallaba envarada y mi zona pélvica era unas tenazas en torno a un tubo,en el que a pesar de todo mi estratega se abrió paso y pronto puso su lengua en ella,para lubricarlo suficientemente. Algo que tampoco me daba tanto placer a pesar de lo erótico de la escena. Yo estoy bloqueqada.Soy un manual de síntomas a bordo de un cuerpo que se esconde en casa. Todavía me pregunto como es que Néstor volvió a fijarse en mi o le hizo ilusión tal reencuentro,a todas luces imposible de prosperar. Cuando en una de las citas yo hablé jocosamente de mí noté que él no soltaba prenda ni tenía ganas de hacerlo.Tal vez se tratara de un hombre casado o emparejado o cargado de hijos o con otra media docnea de amantes a la vez y que no confesara nada de eso. Todavía no lo sé. En un mensaje de socrro que le dej´ñe grtabado en el contestador de la oficina, un día qu ya e me había atendido unas cuatro veces al teléfono y le exigía que habláramos pero que no estaba dispuesto a visitarme, me solté todo lo lo que pude y le chillé “no te importa nadie, sé sincero al menos una vez en tu vida”.Que rematadamente burra fui. Le decía a él que no le importaba nadie cuando su especialidad eran los problemas ajenos (!claro que cobraba por ello¡)y le acusaba de ser insincero,cuando de hecho lo que me preocupaba era su sinceridad-canalla al decirme que no estaba dispuesto a agunatar mis broncas, miedos, inestabilidades y cambio de planes cada vez que nos veíamos. sí me lo preguntan más veces, sé qe yo no puedo demostrar que a Néstor no le importe nadie.Pero sí que yo no le importo. O tal vez le importo un poco y a partir de eso poco no he conseguido interesarle más por mí. Soy una gilipollas rematada por dejar pasar a un tipo como él por mi vida sin sacarle más rendiiento.Estoy segura de que Néstor hubiera venido, no cinco o seis,sinop cien o dos cientas veces hasta mi piso de quintas categoría y me hubiera acogido en su regazo y hubiéramos hecho cientos de veces el amor, si yo no huibiera puesto tantos obstáculos desde el priomer día.Ahora sé que me he quedado con una ira y una emoción negativa que no ayuda a mi proceso, con otra anécodta que mancha mi biografía y con un caos mental superior al que tenía antes. ¿Eso es culpa de él o mía? Le he dicho que la gente no somos gilipollas, pero acaso ¿es creible que alguien como Néstor vaya por ahí aprovechándose de los demás? Incluso entre nosotros dos, de las pocas citas habidas, ¿quien ha puesto más? Le dije que es el mismo primate de siempre. ¿pero yo lo había conocido alguna vez salvo verlo en un par de ocasiones, como para saber quien era? Por su parte, ha sido muy comedido con las palabras, e imagino que lo ha hecho respetando mi precaria salud mental. Aunque ya me anunció que alguien como él con alguien con un diagnóstico como el mío no podía implicasrse en una relación. Por eso cuando yo tuve prisa en anunciar el “hemos roto”,el no admitía tal ruptura donde no habçía una previa construcción.Seguramente Néstor iguala el sexo a cualquier otra actividad lúdica,como ir a un espectáculo o a un restaurante, lo cual se puede hacer excepcionmalmente sin que eso obligue a fichar cada dia para sistematizarlo. en el fondo lo envidio ¿porqué no puedo hacer yo lo mismo? ¿porque no puedo liberar mi tensión muscular y ser orgásmica cuando es lo más natural del cuerpo humano? ¿porque no puedo hacer una conversación ordinaria con las pautas básicas del diálogo y la escucha? ¿porque no puedo permitirme dar y recibir placer y guardar en el b ául de los pasados, todos mis temores y duendes? He acusado a Néstor de haberme hecho daño y le he dicho cosas serías por las que él parece no haberse importunado demasiado. La cuestión que me apena y me preocupa es que he pasado aamarlo y odiarlo como ya me sucediera dos decenas de años atrás,sin que por su parte haya habido tantas coductas como para producir poor mi parte una respuesta tan aversiva. he llegado a decir que es un troglodita cavernario y un animal, por no decirle hijo de puta y cabrón,como palabras más fuertes. Pero él me ha puesto los cuernos.Se ha ido con otra (¿o tal vez nunca ha dejado de estar con alguna y yo he sido su episodio para su coleccionario de desgraciadas? porqué sí sé que soy una desgraciada que lloro con lágrimas de dique seco una amargura que es solo mía).Yo soyla cornuda y al acusarle me repuso ¿acaso hemos hecho un pacto de fidelidad? y añadió: -no te dás cuenta que las citas cotigo y su desenlace son el principal factor de que tu me envíes a los brazos de otra mujer.
dicho así, me ha puesto como un revulsivo, como el peso lastroso por el cual se ha ido a buscar otros contrapresos más dulces.Sin lugar a dudas soy la gran rechazada y él lo sabe tanto ue no ha necesitado llamarme o telegrafiarme o enviarme una carta pasando los epítetos de mano. Como experto en cuestiones mentales debería haber tenido más delicadeza y no soltarme los perrors tan pronto. Le he dicho que es vegozoso ue se dedique a ser psicólogo. Pero recuerdo qu alguna vez me dijo ue conmigo no haría de psicólogo sino de compasñero, amante o amigo y que por lo tanto se reportaría y comportaría en función de la consideración de tales roles. Estuve avisada desde el principio aunque no entendía la verdadera magnitud de los avisos hasta que lo perdí de nuevo. Eso ha quedado así y quedará y cad vewz que inicie una histoia con alguien, si la inicio, porqué los hombres en general ya me dan asco, recordaré a Néstor y el desenlace repentino de nuestro conato de no sé qué con él. Por encima de todo me disgusta que él esté en su despacho o en su casa, tranquilamente,tomándome como un registro más en su anecodtoraio particular o en su experienciarium,en una lista de más de un centenar de féminas y yo me está dando cabezxazos en las paredes de la mía, por no poder tenerlo a él ni a nadie. soy doblemente desgraciada por un reencuentro que me ha devuleto a la infelicidad de los desencuentros, y con un hombre que ha actuado de hombre cuando yo lo que deseaba era un niño mequetrefe y manipulable que votara alrededor de mis compases. Me equivoqué con Néstor.No podía ajustarlo a ninguna clase de cánon y llena de rabia contra él, contra todo, contra todos y contra el mundo entero, me estaba dando cuenta de perder alguien cundo lo había tenido tan cerca, casi en la palma de mi mano, o eso me había hecho creerlo ¿o no? Oh ya no lo sé.Él me dijo que el principal enemigo para que alguien se enamorara en profundidad de mí era yo misma. ¿tan mala era? ¿Tan fea y revulsiva? ¿tan rematadamente tonta? Yo podía ir insultando a los demás y despreciándoles,pero sabía que lo que más despreciaba en la vida era a mi misma. ¿Que había hecho en todos mis años? ¿Aprenderme cuatro páginas de un manual de astrología,las cuales ni siquiera adaptaba y copiaba tal cual para hacer las conjunciones, los tríngonos y las cartas de alguna gente? ¿interpretar las figuras simbólicas de las cartas para adivinaciones? !Pero madre mía¡ ¿quién era yo para ser un referente o un canal para nadie?Pero las 4 cosas que sabía, !eso sí, las sabía a fondo¡Y por eso lo primero que hice tras el encuentro con Néstor fue preguntarle la hora y el año de nacimiento y ponerme manos a la obra para hacer su carta de planetas y solaparla con la m,ía y as´çi ver nuestras conicidencias astrales. No necesité esnifar nada para ponerme a trabajar en ello. Pero cuando le leí el borrador el muy estúpido no le dio la mayor importancia,aunque yo quise hcerlo bien y le prometí que se lo plastificaría antes de entregársela. Por supuesto no lo hice ni me quedé con ganas de hacerlo, tan pronto advertí que yo era una más en su colección de anécdotas, y como tampoco había pasado tanto tiempo, ni siquiera constituiría una anécdota que recordar. Posiblemente el pensaría que debería sentirme agradecida por haberse dignado en recordarme, en recuperarme y en llevarme a la cama. Posiblemente habría tomado lo poco den uestra sexualidad conjunta como una operación quirúrgica sin anestesia. Posiblemente yo no valía para él más que ese polvo puntual por el que me sentiría tan embrutecida. Posiblemente,... Pero no lo careé para saberlo.Me limité a postular que era y sería indigno de mí,aunque para no perderlo por entero le propuse la amistad en la primera de una serie de llamadas, para avcabar pensando en la ñúltima, que mejor estaría muerto y desee luego, mejor hubiera sido no haberle conocido jamás. Mi arrebato colérico me hizo sospechar un paroxismo en ciernes dentro de mi caja craneal. Estuve a punto de estar y ser capaz de cualquier cosa.Esa exageración compulsivba ya me había llevado a pyunto de ser encerrada en psiquiátricos en otras ocasiones. Y en esa coyuntura emocional era incapaz de refrenarme y deshisterizarme un mínimo para aparentar una normalidad que no he tenido nunca.
Llegamos en barco y antes de atracar ya estaba ahí esperándonos en el muelle. Desde lo lejos nos saludó. Yo me sumé al movimiento de manos, de esos que se aprenden de niño. Cuando bajamos, un escueta sesión de muá-muás. Primer contacto pues con la situación. La cabeza de la anfitriona no experimentó ningún grado de giro, cuando me aproximé a las suya tras una carambola de mejillas. Tomé nota del asunto. Los del grupo nos dividimos entre los dos coches que vinieron a recogernos. Mi amiga y yo fuimos con el destartalado coche de la anfitriona .Ambas mujeres eran amigas y colegas profesionales. Yo era una añadido a las circunstancias aprovechando la corta estancia vacacional que habían preparado.
Recorrimos algunos kms de la isla hasta q llegamos a su casa, donde conocí al resto de alojados para aquel fin de semana largo.:Raimón, el esposo de la anfitriona, un arquitecto conocido y bebedor de buen vino u Rafa, un arquitecto con moustache. Nos prepararon un ágape con quesos, embutidos y bebida. Primer contacto con un excelente vino local. Y primer contacto con lo que podía esperarse de la anfitriona. Desde el primer momento ésta (una licenciada sea dicho de paso., es decir con algunas lecturas en su haber y tratos con el mundo intelectual)se posicionó en el uso del singular, a pesar de que éramos dos. “Que tal te parece ésto, que tal te ha ido lo otro,” le preguntaba a mi amiga, como si yo no estuviera allí. Ya que estaba en su casa, no iba a diagnosticarla en la primera comida por su tipología discriminatoria y por su falta de cortesía. Tampoco por su autonegación a entender explicaciones cuando surgió el tema de los ordenadores portátiles y del puerto de infrarrojos que lleva incorporado que permite la conexión por internet sin el consumo de línea telefónica, algo que ella no sabía para nada y por su desconocimiento creía que un ordenador portátil en su casa de uno de sus invitados (de haberlo tenido lo habría traído)le produciría sumos gastos. Su negativa a entender las cosas con una frase-tic que le surgió varias veces con Raimón, era del tipo “no entenc res, no sé que dius de tot aixó, peró cóm es pot entendre aixó?” Raimón se quedaba parapetado tras su nariz con una mirada de mártir y en silencio y los demás hacíamos como si no nos enteráramos.Para mí una frase de este tipo tenía la equivalencia simbólica de tomar el cuchillo de cocina y rebanar el escroto del aludido. Sin duda era la típica mujer castradora y por supuesto una antianfitriona nata. Esperé otras tres o cuatro comidas para calificarla de dominante, lo cual no le gustó en modo alguno. Una palabra de ovillo, discreta y sumamente interpretable de la que se podrían derivar un buen número de descalificativos para la susodicha. Tirando del hilo estaba en una casa cuya dueña ponía cara ácida sin proporcionar ningún otro interés que el más secundario de sus muebles.Afortunadamente para mi (y creo que para todos) Raimón era el anfitrión correcto y elegante, que no dudó en felicitar a mi amiga un par de veces por verla feliz, divertida y radiante. Todo eso lo experimentaba por no cortarse ante nuestros juegos ante los demás. No nos cortamos para bailar en el salón ante los otros o para pasear juntos o para reír. Yo diría, que de los cuatro hombres y cuatro mujeres que pasamos cuatro días juntos, los únicos que no sacaron en ningún momento sus espadas (desavenencias)fuimos mi amiga y yo. Los otros, se permitieron algunas descalificaciones recíprocas y especialmente el anfitrión y la anfitriona mantenían una guerra callada, tan callada que tal vez ya ni siquiera supieran que estaban en guerra. Por lo que hace a ostentación pública del cariño, dio un cero lirondo en todos los casos menos en el nuestro. Tal vez por esto, le caí mal de entrada a la anfitriona, y mi nombre no solo no era mencionado por ella, sino que cuando alguna vez lo intentaba se equivocaba y por supuesto en tanto que yo estaba allí por mi amiga y no por ella,tampoco me dediqué a ella de una manera especial. Su interés como persona era nulo para mi. No así Raimón que me pareció extraordinario y la mayor parte de los demás. Las sobremesas y las veladas fueron interesantes, regadas quizás con vino excesivo. Mi amiga y yo tuvimos una habitación estupenda y nuestro bienestar se notaba por cada uno de nuestros poros. Cada comentario castrador de la anfitriona (“si no tenies ordinador no haver vingut doncs”,”no em toquis les plantes”,” t´has apoderat del meu barret que és del Cuzco”,.”sólo puedes hacer una ducha al día”,...) era sobradamente contrarrestado por el gozo con mi amiga, el paisaje radiante de la isla y las conversaciones interesantes con los demás. A estas alturas del relato no hace falta decir que para mí la anfitriona era un cero a la izquierda sin quitarle la posibilidad de sus tesoros ocultos, que en todo caso no estaban a mi alcance ni tenía la menor gana de descubírselos. A pesar de su crispación trató de hacer algún conato de aproximación conmigo, pero que yo no le seguí demasiado: una conversación sobre plantas de jardín y otra sobre psicología en la que me tendió la mano con un “chócala, yo también soy psicóloga...” y que yo no se la choqué afirmando que con quien menos me identificó es con el gremio de psicólogos y que lo mio era el psicoanálisis, algo completamente distinto.El propio Rafa se quedó tieso diciéndome que se la chocara,sin entender para nada el mar sutil de fondo. El panorama estaba servido y en tanto que reunión humana,cada detalle por nimio que fuera tenía su lectura y significación. Evidentemente mi castigo no se haría esperar, y con la ayuda de otra amiga y colega de la anfitriona con la que habíamos venido,Marichu, cuya mirada recortada por párpados pintados tenía su interés desde la erótica, yo fui el acaparador de mi amiga, porque mi amiga elegía pasar mas rato conmigo que con ellas. Mi amiga, era una diosa, una belleza entre harpías, una dulzura y una mujer fantástica que me maravillaba en cada gesto que hacía. Era un oasis en un desierto, era una Venus entre tanta gelidez. Pues bien,como ella estaba conmigo yo era su acaparador. Las mentes ralladas con ese discurso que me lo aplicaron, no merecían un minuto de atención para enseñarles el abc de la vida. Ni siquiera se enteraron que yo era preferido a ellas, finalmente más preocupadas por estómagos y comidas que por conversaciones dignas e interesantes. Marishu guardaba un remoto rédito de sus tiempos de gloria de mujer crítica de la vida para convertirse en una militante de la generación boba, en la que se había quedado a medio camino de la bohemia y de la burguesía para ser fatalmente un tópico más dentro de las actitudes conservadoras. Claro que eso no le impedía calificar a los demás sin sonrojo de horteras. A mí no me parecía nada distinta de lo que criticaba. En el fondo de su malestar por acaparar a mi amiga,estaba una envidia llana y típica. En parte porque su amigo (Paco, siempre hay un Paco en todas las reuniones hispanas) no le dedicaba ni una centésima parte de atención que yo le dedicaba a mi amiga.
Las minivacaciones fueron discurriendo con total cortesía y civilización pero sin que se escaparan los lapsus y los gestos y los detalles. Para íi me había fusionado a una viñeta de la familia Ulises del TBO y poco más. Pero eso sí con un riqueza de verdades en el mundo privado de la habitación o en las playas donde nos bañábamos desnudos, mientras las otras dos hacían ganchillo o se escandalizaban en el fondo de sus almas.
En tanto que observador de situaciones y analista de personalidades no podía ignorar que la relojería de unos argumentos en mi contra se estaba fraguando, y a pesar de mi impecable corrección absolutamente en todo, no podían pasar por alto el hecho de que yo riera y vibrara con mi amiga, por encima de cualquier otro motivo de mi presencia en el lugar. Mucho menos, cuando yo era un hombre comprometido y tenía otra mujer sentimental y compañera de convivencia. Lo cierto es que sin que nadie sacara el tema ante mí en ningún momento, mis antenas de intuición me dieron las claves de lo que encerraban aquellas mentes retorcidas, a pesar de algunas sonrisas y besos. Por lo tanto fui un egocéntrico y acaparador al cual no le concedían el derecho a amar a nadie, por supuesto fallaban un duro juicio contra la continuidad de mi intimidad con mi amiga. El tribunal de amores había dictado su fallo contra el que no se podía apelar. Y por supuesto se lo dijeron a mi amiga, no a mí. Sí, yo era ese egoísta que después de una pequeña colección de deferencias, al regresar al puerto de Barcelona, tuve la más estúpida de todas: acompañarlas hasta su centro de trabajo puesto que lo compartían con mi amiga. Lamentablemente mi coche no disponía de esos asientos de resorte de avión para lanzarlas al asfalto en el momento adecuado. Tanto la anfitriona como su cómplice pedían a gritos no depositarles verdades que no podían ser deglutidas por sus cerebros enmarañados. Traerles presentes peninsulares (vermut, quesos), cumplir con las reglas de las contrainvitaciones (una comilona de paella puntuable con un 5 escaso de 0 a 10 frente a una cala)y lo que es más importante:traerles nuestras presencias y compañía, no me quitó los descalificativos de encima. Antes la anfitriona había sido totalmente incuestionada por Marishu:habíamos comprado los billetes de barco más caros de lo posible y fuimos al restaurant de idem de pésima calidad. Pero cualquier revés de cálculo (finalmente pagas más por evitar motivos de confrontación)quedó sobradamente contrarrestado por los días pasados y por una circunstancia conocida por ellas:la dicha personal,algo, que todavía es un objeto de envidia inexcusable y por eso es disfrazado de críticas de amigas corroídas por el antagonismo. Mientras nosotros seguíamos nuestro camino de afectos y sabíamos que la sociedad restrictiva pasa por los supuestos amigos inmediatos que te niegan la risa, éstos se autocondenaban a no poder ser depositarios de confidencias mientras siguieran frunciendo sus frentes ante la dicha ajena. Lo bueno de la experiencia es que nunca se duda lo suficiente del otro: la capacidad de ignorancia del ser humano es infinita y su terrorismo ideológico, brutal. En contrapartida, la otra gente y especialmente los hombres aportaron la ingenuidad de otras conversaciones y el placer de algunas veladas sobre temas de política ,arquitectura y sociología. El plan previsto por mí y por mi amiga de introducir la erótica como tema para provocar opiniones y calibrar lo que se podía esperar del personal,no lo llevamos a cabo. Con lo cual nos quedamos sin saber los comentarios de Rafa y su amiga que parecían una pareja cordial y abierta y con experiencia, sobre todo por ella que había sido primípara a sus quince años. Y aquí queda la reseña de una anfitriona que nunca lo fue ni quiso serlo conmigo a pesar de aceptarme como invitado en tanto que amigo de su amiga.Y al hacerlo puso al descubierto su mentalidad conservadora y ruin bajo su supuesta progresía.
Un par de años atrás era la recién llegada. Su fase de adaptación al inmueble pasó por una tanda de consultas sobre recibos, pagos, responsabilidades de escalera e informaciones de comunidad. Parecía una señora de un cierto nivel cultural. A la menor duda venía a mi puerta y llamaba. Un timbrazo corto,...corto y seco, para no molestar. Luego, a veces, otros dos, el mismo que el de antes pero por repetido. Y ya no insistía más. Le abrí la puerta algunas veces y contesté a su interrogatorio. Le satisfací sus curiosidades administrativas en la medida de mis recursos informativos, nada exhaustivos por cierto.
Advertí que no tenía suficiente con primeras respuestas y necesitaba que se las repitiera unas tres o cuatro veces. Tampoco necesité una atención extraordinaria para darme cuenta que a sus preguntas concretas añadía una necesidad incontenible de darme información de su vida.
¿Qué como era la mujer? Elegante para su edad, sola, posiblemente viuda, con el look hecho en una peluquería, armada con gafas de montura rígida y sin ninguna sonrisa pintada en los labios. ¿Qué como era yo? Un hombre de butaca, más metido en la pantalla del ordenador que no en el telescopio para mirar planetas o pegado a los prismáticos para espiar andares. Yo daba el perfil de tipo doméstico, aunque no domesticado, de tipo tranquilo aunque no inactivo, de tipo mudo aunque no sin cosas que decir. Pasaba mis días en casa. La casa lo era todo: lugar de retiro y de trabajo, lugar de consuelo y descanso, lugar, sobre todo, de distancia a un mundo de ajetreos por los que ya había pasado con demasiada intensidad. Cuando venía alguien a llamar producía un pequeño cataclismo en mi oasis de paz. Descartaba de antemano que alguien pudiera traerme buenas noticias. Eso me recuerda un esquetch (tal vez de los Hermanos Marx en un hotel) en el que viene alguien preguntando por alguien del cual no le dan la referencia y resulta que el mensajero trae un premio que le ha tocado. Pienso que es una escena que se ha explotado cinematográficamente. Otra cosa es la vida real. Perder la oportunidad de algo grande por no abrir la puerta resultaría traumático. ¿Pero quién va a dar a domicilio el premio de una lotería o la notificación de un hallazgo? Por lo general las llamadas al timbre de la puerta de interior eran por pequeñeces o porque alguien venia a preguntar por alguna vivienda desalojada en venta o a darte alguna paliza mesiánica para pagar alguna parcela de cielo o para confirmar la recepción de un certificado o de una multa de tráfico o para preguntarte, como es el caso, cosas de la escalera pensando que seguías ejerciendo de presidente de la misma, o que era mejor preguntártelo a ti que indagar quien hacía de tal y preguntárselo cuando lo localizaran. Sí, lo admito, me molestaba ser arrancado de mi butaca como una col para tener que responder a una tontería. Lo cual, al reconocerlo me produce escalofríos. ¿Cómo es posible que dé más valor a las palabras que yo escriba en páginas para no leer que las intercambiadas con un vecino que necesita auxilio informativo o auxilio del tipo que sea? Posible si lo es porque lo experimento. Otra cosa es responder a como he llegado a esa posición. Tal vez lo aclare un par de pinceladas de la preguntadora sistemática en cuestión. El prototipo de la señora de la que trato, sin tener nada en contra de ella, (que quede muy claro para quienes quieran apuntarme otro enemigo en mi lista) no se limitaba a preguntar la cuestión concreta, sino que primero necesitaba hacer un largo preámbulo de cortesía tomado de un libro de urbanidad de la primera mitad del siglo pasado con fórmulas del tipo: “buenos días tenga vd, no quiero importunarle y no es que sea urgente lo que necesito saber, pero estoy algo desorientada y me gustaría que me informara si la comunidad hace tal o cual cosa con respecto a tal o cual tema”. Antes de soltar la tal o cual cosa podían transcurrir preciosos minutos quitados a mis tareas literarias y entre que daba datos de su cual o su tal la señora, necesitada, de compañía humana o de colores mundanos, calculo, podía ir dando detalles de su biografía. Yo, amante de esencias y senderista de atajos, la interrumpía sin compasión para que se ciñera a la pregunta de lo que quería conocer. Andaba sobrado de anécdotas y privacidades ajenas. No quería más. No deseaba cargar mis discos con culebrones perfectamente rutinarios que me resultaban superfluos. Además, por mi modo de ser y por mi agenda de ambiciones etéreas, siempre tenía mucha prisa, con lo cual prácticamente le inyectaba la información lo más resumida y claramente expuesta para que no siguiera importunándome.
Más adelante, identificados sus timbrazos, dejé de interrumpir mi trabajo para atenderla.
Ella no se dio por vencida. Debía montar guardia en su rellano para asaltarme cuando yo franqueaba mi puerta. Ella, para meterme en escena, me seguía informando de una considerable cantidad de detalles que no venían a cuenta. Si me consultaba acerca de un pago del seguro podía hacer perfectamente un circunloquio sobre sus límitaciones económicas. Si me consultaba sobre un ruido en su interfono se molestaba con la comunidad por tener que pagar la reparación por su cuenta. Si me preguntaba sobre las plantas podía hacer una conferencia sobre botánica.
Imaginé la mujer al acecho o con el oído pegado a su puerta para provocar una coincidencia nada más oir la mía. Yo era cortés en las respuestas pero no deseaba ningún palique. Ella necesitaba hacer relaciones sociales o darle a la sin hueso para recordar que era un ser vivo. Yo, sólo necesitaba volver a mi butaca y a mis papeles.
No hubo tantas coincidencias. Para esa época un vecino era alguien de fisonomía identificable y con una probabilidad estadística de coincidencias espontáneas en el garaje del edifico o en la puerta de entrada del vestíbulo, Y nada más. Repito: nada más. La conjetura de hacer relaciones más allá de frases simples era sólo una conjetura. En otros tiempos, en otros inmuebles y con otras personas, pero con una clase de vecindario parecido había hecho relaciones sociales. La experiencia de hablar con personas humanas resultaba cautivadora y siempre daba cosas a descubrir. Tras muchos descubrimientos de lo mismo yo me sumí a la cara de póker habitual que un vecino intercambia con otro y al ejercicio pragmático del individualismo más blindado por mucho que todos nuestros secretos estuvieran todos compartimentados bajo el mismo tejado general del edificio.
Había algo en mí que me hacía padecer terror ante gente que salía de debajo de los terrazos descascarillados buscando simpatía, compañía o, incluso como es este caso, conversación. En el extremismo de esta visión me parecían asaltadores de tu privacidad que te robaban el tiempo impunemente. No es que no me gustara hablar ¡nada de eso! El arte de la conversación es admirable pero nunca he tenido facultades para hablar con todo el mundo. Eso me fue metiendo en un lugar del que ya no saldría nunca, desde el cual no creía que todos los demás por el hecho de pertenecer a la especie de los bípedos parlantes ya se podía contar con ellos para grandes palabras. Defraudado de muchas conversaciones estériles prefería reservarme para las más dignas, las menos profanas o materialistas y con la gente más espirita o efímera o virtuosa. Sí, en efecto yo sólo admitía a genios en mis citas, todos los demás parecían sobrar.
La Cía de Seguros y su polizón
PacoMocos lo tenía muy claro: quería recuperar la inversión metida en la seguridad social como carpintero autónomo y no sólo eso, si no que quería prepararse un retiro anticipado suficientemente capitalizado como para salir de penurias y dejar en buen lugar el nombre de sus fechorías. Su historial de hacerle la pirula a las compañías de seguros le había mejorado bastante su autoestima. Sabía que si se lo proponía, lograría sus propósitos. El país estaba echo un asco y no dependía de él y de su producción, mejorarlo. Prefería liberarse de la esclavitud laboral y asegurarse una buena paga para el resto de sus días. Puesto que era relativamente joven no podía optar a la pensión prevista por el sistema e ideó la posibilidad de presentar una enfermedad indemostrable que ningún tribunal médico pudiera desmentírsela, y a partir de aquí pasar a una vida retirada y de lujo. Para eso, tenia que saltar de la cuota mínima como autónomo, a la máxima permitida por la ley. Es decir tendría que seguir haciendo una inversión de momento a fondo perdido, antes de hacer crack con un síntoma simulado y teatral con el que remachar su heroicidad de lobo feroz. Había pensado en neuropatías, fibromialgias o una nercolepsia. El campo imaginario del Mocos podría formar parte de un manual para intrigas y perversiones. Él quiso consultarme por eso. Apenas nos conocíamos de nada. Habíamos coincidido un par de veces y lo que más recordaba de él era su manía de inspirar hacia dentro sus mucosidades nasales produciendo una especie de rugido en off autoestentóreo que dejaba al personal del estudiantado de los conservatorios preguntándose si habían oído un Do sostenido o un La. La escena no resultaba agradable pero las exigencias de cortesía hacian que miraras para otro lado y esbozaras una sonrisa de cómplice y de consentimiento como diciéndole: sí chico,. Todos tenemos algo de marranos. Adelante, trágate tu salsa verdosa.
Me llamó en mi calidad de psicólogo para que yo le explicara alguna clase de patología con la que librarse de los 20 años que le restaban de currante maltratado por la vida y por la sociedad industrial. Su vocación por el tema no compartió mi entusiasmo, aunque en el fondo me daba exactamente igual que siguiera adelante con su timo. Todo obrero maltratado por las cadenas de montaje o por los talleres nauseabundos donde no entraba ni siquiera la luz del sol podía optar por los recursos al alcance de su mano para librarse de la condición de asalariados o de esclavos. Yo no haría de moralista para impedírselo. Otra cosa es que yo me prestara a participar en un chanchullo de este tipo. En consecuencia dejé bien claro desde su primera llamada que no contara conmigo para sus proyectos. Yo no le firmaría ningún documento valorándole una incapacidad de la que no padecía. No tenía ninguna amistad con él ni quería tenerla en el futuro ni se la querría para nadie. Confieso que de las veces que había visto al susodicho ya había contraído una cierta indisposición a su aspecto y su habla y sus hábitos que pasaban por la gorrería sistemática. Era una versión del chiste del indio Tomas (el del ¿qué tomas?)
Para una sociedad compleja y desbaratada como la nuestra, vividores a la vieja usanza como PacoMocos, no podían ser neutralizados. Formaban parte de la fauna latina y del decorado de los descalabros urbanos incluyendo sus lluvias ácidas. Claro, que técnicamente era evidente que otro más a la lista de los pensionistas significaba recargar a la sociedad productiva los lastres con la parte social improductiva. Pero no era esto lo que realmente me preocupaba sino la osadía de alguien como él en implicar a la peña en un asunto de este calibre y no aceptar, como en mi casa, la no-disposición a ayudarle. Desde mi negativa el tipo no paraba de llamarme para insistirme en la cuestión. Creo que el dinero que se gastó en llamadas telefónicas podía haber pagado más de una cuota como autónomo algún viaje medio de un par de meses a gastos pagados. Gracias a Paco Mocos supe de lo que es capaz la gente con una paranoia de esta naturaleza o con una fijación de esta envergadura. Pasados unos años de molestias el tío despareció aunque no del todo. Supongo que seguiría conservando mi teléfono para volver a acosarme telefónicamente. De él olvidé nombre y cara y quedó por toda referencia nominal como el Loco de Monzón, localidad en la que vivía y que cuando mis viajes me llevan a pasar por allí lo recuerdo vagamente y cuento la anécdota, en tono de letanía, a quien va a mi lado si no se la he contado antes y se halla en disposición de escuchar anécdotas de baja estofa..
Querría mirar por un agujerito lo que hacen las compañías de seguros privadas y la seguridad social ante tipos de esta calaña. Me consta que unos años atrás mucha gente preparaba sus prejubilaciones con artimañas de este tipo. He conocido a docenas de personas que se han constituido en pensionistas estando perfectamente o en condiciones óptimas para seguir trabajando. Pero nunca se me ha ocurrido cuestionar a nadie en esa elección, en todo caso sí en envidiarle. Trabajar por cuenta ajena en cuestiones con las que no se identifica es una actividad propia de quien no tiene otro remedio que vivir para ser un explotado. Me ha parecido siempre muy lícito que la gente quiera escaquearse de sus citas de esclavo. Pero eso no significa que me parezca la mejor solución. Lo que uno no trabaja significa que indirectamente obliga a que otro lo haga por él. Eso lo sabe toda la gente y una parte de la cultura popular se fundamenta en una especie de moral callejera sobre quien es buen trabajador y quien no da ni golpe. De hecho la noción de buen trabajador tiene muchas lecturas: desde la del lacayo ideal que nunca protesta por nada y siempre cumple en todo lo que se espera de él, al que lleva el sueldo a casa y lo entrega a su mujer sin abrirlo previamente para que sea ella quien lo administre. No entraremos en estos detalles domésticos. La cuestión es que la figura del buen trabajador, la del mono azul de mecánico, la pava entre los labios, la cara sin afeitar de día y medio y la mirada algo a la baja no casaba con Paco Mocos, más dado a vivir del cuento y de la familia, a ir de gorrero ahí donde se sentara y constituído en lince a la caza de una compañía de seguros que lo aceptara como autónomo de taller propio y fabricante de muebles diseñados por alguno de la familia, tal vez su padre, que sí habría creído en aquello de que el trabajo dignifica y por añadidura libra de las malas tentaciones. La cosa me parecía de lío de séptimo grado. Algo parecido a aquellos argumentos peliculeros de cine negro en los que una mujer satánica convencía a su marido para que se sacara una póliza de vida a todo riesgo para asesinarlo a la semana siguiente y cobrar los dividendos. El argumento era impecable: ¿si un marido no daba la talla en vida por qué no matarla para que rindiera los máximos beneficios de muerto? Esa era la lógica de Paco Motos o, perdón, la lógica perversa de una mente arrastrada y mezquina como la suya. Su proyecto podía ser tomado en broma a no ser que su insistencia y la información de la que iba haciendo acopio le daban el realismo personal de un caco de susto. Estaba persuadido a engañar al sistema a toda costa, y eso hasta podía dignificarlo como un socialalternativo o un agitador contra bancos y tesoros, pero para tenerse a sí mismo como único usufructuario de los resultados. Sus propuestas no se sostenían. Se trataba del manipulador básico con su manual de manipulaciones en el bolsillo para usar a la gente y exprimirla para luego echarla a la papelera. Bastaba un rato de conversación con él, ruidosamente acompañado por el decorado sonoro de sus sorbidos mocosos, para desear la retirada por la tangente y a toda prisa. Por si uno era lento de reflejos o le costaba tomar decisiones podía pasar por la fase de asistir a sus candelas colgantes tras la audición de resoplidos y gargajos interiorizados. Admito que la consideración de alguna gente podía resistirlo incluso en esta fase y alcanzar la tercera en la que invariablemente PacoMotos se dejaría invitar, en el supuesto de estar en un bar o un restaurant, aprovechando el último momento ante la caja para desaparecer o tardar en sacar su billetero: objeto este cuyo tacto posiblemente desocnocían sus dedos, a no ser que además de estafador fuera carterista.
Podemos admitir que la historia de PacoMotos podría tener detrás una infancia de niños torturado, una historia laboral iniciada prematuramente a los 7 años como aprendiz de maderas y una patada en los huevos de alguna novia que no pudo aguantarlo tras quedar enganchada a su grifería nasal. Todo esto resumido nos daba el inventario de un psicópata de churrería absolutamente convencido en devolver las afrentas sociales a una sociedad del ridículo. Ningún cronista podía hacer juicios al respecto. El timador que se precie no deja de ser un héroe popular a falta de mafia italiana que le organice los crímenes. El personaje de lerdo de Toni Leblanc merecía todos los honores cuando al fin y al cabo sacaba los cuartos a quienes se querían aprovechar de él o de su minusvalía mental (convincente aunque simulada) pretendiendo ganar duros a cuatro pesetas o,más exagerado aún, billetes de mil a cambio de papeles. El timador tiene su encanto en la liturgia popular. Forma parte del coleccionable de antihéroes. A pesar de estas razones a favor, PacoMotos caía fatal no solo por su cuerpo de levantador de piedras contrahecho y sus vías respiratorias permanentemente obturadas sino por su mentalidad mezquina. Otro en su lugar con su mismo planteamiento podría ser aspirante a que se le echara una mano. Él,no. Él era un basurero que había recogido cuatro ideas críticas en contra del estado social de las cosas y con ellas pretendía hacer su negocio particular. No creo ser el único en no haberle ayudado en ese propósito. Se trataba de un tipo cuyo perfil era una invitación al enredo y a las complicaciones. Con cualquier clase de negocio con él llevabas las de perder. Cualquier ayuda que pudieras prestarle se podía girar en contra tuya. Lo mejor era dejarlo en el umbral de la puerta, él fuera y tú dentro. Ese era el consejo que daría a quien me preguntara mi opinión sobre el personaje.
Con eso no quiero ponerme del lado de las compañías de seguros como tampoco de la seguridad social. Las unas porque son negocios privado que trafican con los miedos personales con la promesa de la seguridad y del futuro. La otra porque es un atascadero del presupuesto público. La sanidad crece no en proporción directa al crecimiento de la salud comunitaria sino en decremento de esta. Se diría que a más cantidad de medios y centros hospitalarios la salud va a peor. En este sector las líneas de negocio han ido en aumento y las compañías de seguros son formas institucionales de estafa. La seguridad social también tiene algo de esto. Si se diera la opción a los trabajadores adscritos al régimen general de la seguridad social a que manejan autogestionariamente su dinero en fondos de pensiones o de inversiones posiblemente tendrían el futuro más garantizado de lo que lo tienen como futuros jubilados o prejubilados. Si eso no se hace así es porque el fantasma de la enfermedad y de las operaciones quirúrgicas y de los males físicos más graves acojonan al personal como ninguna otra cosa.
Pero no hubo ningún elemento de conversación de esta con el Mocos. A él solo le preocupaba una manera fácil para ganar una paga interesante a perpetuidad y la fibromialgia le parecía la vía aunque no tuviera ni idea del tema clínico. No creo que su ingenio le haya llevado a conseguir su propósito. Lo cual tampoco es una suerte para nadie. Debe estar sin dinero sableando a unos y a otros. Quizás para casos como el suyo deberíamos ayudarlos para darles un padrino institucional a perpetuidad y así quedarnos libres de sus movidas y sus insistencias. La falta de contacto con el mencionado me dejó sin datos suficientes para terminar esta historia. Parece lógico que mientras haya transportes, barcos de mercancías, compañías de seguros, haya también sus polizones que se aprovechen de los recursos ajenos sin poner más esfuerzo que el de escaquearse y esconderse bajo las lonas, o en el caso de los expedientes de inutilidad laboral, bajo los papeles. PacoMocos tiene el honor de servir a la fuente del ingenio de los apestosos que no quieren dar ni golpe por una sociedad, que la verdad, tampoco se lo merece. La cuestión es que tipos como él que viven del cuento tampoco merecen el espacio que ocupan, no diré del aire que respiran. Me planto aquí. PacoMotos no merece una palabra más.
Genio feo y varón pseudo-virgen.
La genialidad cursa abriéndose paso contra la adversidad. Gabino Diego hace de genio feo en Los peores años de nuestra vida (1994) de Emilio Martinez Lázaro que presenta las complejidad de un triángulo sentimental pero con una nota especial que hace que el film llegue: los dos rivales, los dos hombres, son hermanos jóvenes,apenas instalados en la pos-adolescencia pero aún compartiendo una habitación con dos camas individuales en el hogar paterno. Él y su hermano (Jorge Sanz) tienen maneras distintas de enfocar el amor. Este es el triunfador, el que le quita las novias, el que ha tenido varias relaciones; aquél, es el solitario, el artista inventivo que se autocompadece, el varón virgen o pseudovirgen. Hay una chica por supuesto (Ariadna Gil)que duda entre el uno y el otro, entre el que desboca inventiva, sensibilidad, originalidad, arte y el que pone figura, seguridad, experiencia y sex-apple. Cuando todo apunta a que el chico genial pero feo se quede con la chica que ha admitido ser conquistada por este, en el último instante le da a su hermano, que lo ha acompañado a la estación para tomar el tren a Paris, su pasaje y su equipaje. Gabino se sacrifica para favorecer el amor de los dos y se queda nuevamente solo y con sus temas sentimentales por resolver pero hecho un gigante con su acto de comprensión y empatía hacía ellos.
El guión es de David Trueba y plantea una historia sencilla pero con algunas sutilidades dignas. La neurosis de abandono de Gabino recuerda en algún momento los roles autoflagelantes que interpreta Woody Allen y cuando la proyección de una película se interrumpe en una sala a la que ha ido aquél, donde no para de discutir el argumento amoroso y uno de sus personajes lo encara; recuerda la metodología fílmica de éste.
El tema lleva a una consideración de las relaciones fraternas y a la resolución pacífica de un conflicto triangular latente con un coste:el sacrificio del sujeto genial que se sigue retirando del primer plano para dar protagonismo a otros a costa de su martirio simbólico y así continuar retroalimentado su probable auto-compasión.
Un Amor en un Aeropuerto de enlace. 18 marzo 2004
Jet-Lag de Danièle Thompson que podríamos traducir por retraso de vuelos crea una situación original entre dos completos desconocidos (Jean Reno y Juliette Binoche) con biografías muy distintas que el azar quiere que se conozcan en las salas de espera del aeropuerto de Paris. Ella es el perfecto retrato de la neurótica perfeccionista y de escaparate que está tramando el abandono de su pareja,sin dar la cara, y va destino a Acapulco donde le han ofrecido un trabajo de estheticiènne; él gastrónomo de éxito que ha hecho dinero jugando con inversiones en bolsa que va camino de Munich a un entierro de compromiso y a la vez a reencontrarse con su ex de la que está separado desde hace 9 meses. Los dos no tienen nada que ver y se conocen porque ella pierde su teléfono móvil y le pide el suyo para hacer una supuesta llamada urgente. Puesto que todos los vuelos son pospuestos para el día siguiente él le ofrece con más desgana que ningún otro interés, compartir su hotel en la ciudad. Lo que sigue es una noche juntos de conversaciones, tensiones, ataques de franqueza y reconciliaciones en las que se acaba produciendo el mágico contacto del amor.
Ella necesita de todos sus potingues para enmascarar su vulnerabilidad. Sin sus maquillajes se siente desnuda. Y él, un hombre hecho a sí mismo que dejó prematuramente la casa paterna, presenta a su media edad un cuadro somático fuerte que contiene con fármacos,. De aspecto hosco termina por revelar su identidad sensible. Cuando ella ya ha llegado al aeropuerto de Acapulco él le deja un mensaje en su propio teléfono que no le ha devuelto donde le declara su amor y dice que la estará esperando. Ella vuelve a Paris para reencontrarse con él.
Es una de esas historias en que termina triunfando la conexión amorosa a pesar de tratarse de dos maneras de ser totalmente distintas. Una desestigmatización de la incompatibilidad. El guión se evita tratar la relación posterior, la del principio de realidad como dos amantes convivientes, pero eso ya sería demasiada realidad y escapa a la perspectiva del cinerama de la cuestión. En Jet Lag el público queda contento porque al menos, en la pantalla, el feeling triunfa.
Unleashed, traducido como Mujeres Desatadas en la colección de cine en soporte de videocassette de Primera Linea . Un film de Andrew Blake y sus increíbles modelos. Video que sigue una pauta acostumbrada en la pornografía visual: el de sucesivas filmaciones con argumentos completamente independientes entre ellos. Música de fondo y nada de texto verbal salvo los gemidos cuya elocuencia convierten las palabras posibles en algo que sobra. El uso del negro y blanco combinado con el color en un primer grupo de escenas da un cierto aire artístico .Unas bragas negras debidamente agujereadas a la altura del coño se convierten en una prenda muy excitante. De estilo davidhamiltoniano todo ello en espacios abiertos, sobre el césped o contra la cristalera de un edificio moderno y solitario. Son valorados los músculos masculinos del porno a pesar de su pene algo flácido con dos chicas con pubis semirasuradas que mantienen alguna de sus prendas fetiche: botas altas de látex y medias blancas.
Una segunda parte son tres lésbicas:collares de perro, dos pezones anillados en la criada, lametazos del ano y vagina en una de ellas. El látex negro en guantes y sujetador desluce algo el conjunto, el pene azul artificial que se pone una de ellas, lo ensalza. El body con agujeros solo en los pezones es una propuesta interesante no del todo conseguida.La falta de interpretación de las modelos es sustituida por una buena cámara que sabe moverse. Un fondo de música con bongos ayuda al conjunto.la que hace de criada sostiene una hoja seca de jardín durante un buen rato de toda la escena. Las caras de vicio completan la composición.
Una tercera parte se desarrolla en una especie de castillo muy elegante: introduce fotos de una máquina instantánea y una pareja que pasan al sexo oral sin mas dilación.
Una cuarta parte incluye un hombre y una mujer en otra gran mansión.Escenas de pie, la mujer de bello plateado y medias de rallas le dan un infantilismo codiciable.Anilingus a ella mientras otra mujer a distancia se masturba contemplando la escena,apoyada contra una pared de frescos lúbricos. Acrobacias durante lánguidos y largos besos.La emisión seminal filmada en primer plano. En resumen un rato para la excitación propia contemplando experiencias ajenas.
Entre el Parecer y el Ser Persona de Ingmar Bergman.
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Los trabajos cinematográficos de Bergman vienen con el marchamo de autenticidad de su nombre.Citarlo es ya convocar a un interés por el desentrañamiento analítico de la tortuosa alma humana. Hay quien le resulta insoportable tal director por sus planos de interior, sus supuestos excesos o abusos de la palabra, la falta de acción aparente o,incluso, por el monocromo de una parte de sus películas.Persona, en blanco y negro nos presenta una particular relación entre una famosa actriz teatral Elisabet Vogler (Liv Ullman) que de pronto parece olvidar su actuación en Electra frente al público y desde aquel momento interrumpe su comunicación verbal con el mundo; y su enfermera, una mujer joven encargada por la directora del sanatorio mental en el que es recluida una primera temporada, de que se ocupe de ella en una casa completamente retirada. Aparentemente la actriz ha caído en un estado de depresión severa (desactividad, suspensión de su profesión(permanencias en la cama) y en un episodio de autismo (desinterés por los demás y elección de la no habla).Pronto la verdad es desvelada cuando ella sigue con la mirada y con la escucha el desarrollo del papel de la enfermera que se transparenta para contarle importantes intimidades de su vida. El personaje de 25 años pone el discurso determinado de la seguridad, (todo está predecidido: hijos, marido, casa, y trabajo feliz) que el personaje de la actriz famosa y con todos los reconocimientos y de mediana edad lo ha comprobado ya y con el que decide romper por la vía del mutismo. La sensibilidad de la actriz queda revelada por su interés y herida frente a las noticias que le llegan por el receptor sobre los USA contra el Vietcong, y su rabia por otras noticias de su mundo privado:la foto de su hijo que rompe o la carta de su marido donde le pregunta inocente si él es el causante de su mal. A pesar de su negación al habla una profunda ternura es emanada de los ojos de Liv Ullman, que ejecuta un papel impecable de difícil resolución ya que no puede usar la palabra como subterfugio o apoyo de sus gestos.ella sigue con su rol incomunicante mientras la enfermera va encajando su propio síntoma que estalla exigiéndole a la persona de la que es responsable en su cuidado de que le hable. Esta por su parte es coherente en su discurso mental,demostrado por una carta que envía a la directora del sanatorio y de la que habla indiscreciones de su cuidadora:momento en el que produce una tensión entre ambas. Elisabet trata de huir de su semblante y autentificarse en su ser malogrando la relación entre quienes le conocen.Su sentimiento de vértigo entre el yo y el otro es total.Cuando es visitada por su marido invidente induce a la enfermera a que se pase por ella, a que hable por ella, a que haga el amor por ella.Es esta enfermera quien empuja hacía´ adelante una interpretación psicoanalística de su caso atribuyéndole su conducta extraña al hecho de aceptar una maternidad contra la que siempre estuvo. La ternura de Elisabet es total, a pesar del rechazo inapelable a su viejo estatus de madre y actriz famosa.el odio al hijo que tuvo que nacer como fórceps parece flotar como una justificación ad hoc de su comportamiento quedando para la especulación si la causa real no está en la fractura entre su semblante y su verdad, su parecer y su ser.No hay ningún escondite hermético para nadie, tampoco para ella.Y tal como le dice la doctora del sanatorio ese papel podrá mantenerlo hasta que se agote sin que sea consistente como definitivo. flota durante todo el argumento una cierta insinuación de atracción sensual entre la actriz y su enfermera, la cual se siente seducida por aquella ya que es la primera persona por la que se siente escuchada.Pero esto no es suficiente por lo que pide ser reconocida, lo cual no consigue nunca.La demanda de ser hablada pasa a ser de una calidad superior a la actitud de ser escuchada. el argumento de Bergman nos traslada la pregunta de ¿se puede vivir sin hablar? A la que me permito añadir ¿cuántas traiciones de nosotros mismos podriamos inventariar en nuestros actos de habla?
El nido del cuco y la rebelión mental.
Alguien voló sobre el nido del cuco se ha convertido en una película emblemática para la disidencia contra la autoridad, no importando que clase de autoridad se trate y que causa rebelde se le oponga. Presenta un discurso fiero no apto para espectadores sensibles y bienpensantes.Es un sumergimiento en toda regla en la genialidad de la locura o/y en sus aberraciones, sin dejar indemne las propias aberraciones del sistema,encarnadas en la boss-nurse que representa a la perfección el papel del referente social, la corrección, la impecabilidad, la democracia y el sistema en una palabra. La susodicha puede estar a punto de ser estrangulada por el interno estrella,Jack Nicholson,inevitablemente deslumbrante con su gestualística de loco listo o de presidiario inteligente que burla una clase de represión carcelaria (la de una granja de trabajo)para entrar en otra:la manicomial. Aquí demuestra tácitamente mayor capacidad de incentivación de los internos que cualquier pretendida psicoterapia de grupo donde la boss,sigue las pautas de una psiquiatría obsoleta por no decir estúpida. Nicholson se enfrenta con la ingeniería mental de toda su imaginación y gracia a los protocolos suntuarios del establecimiento y pone chispas vitales en un lugar donde todo el mundo tenía perdida la esperanza.Su fiesta y desacato le acaba costando sesiones de electroshocs que acaban con su personalidad, ante lo cual su colega más compenetrado el indio que simulaba sordomudez decide matarlo para que no viva como un vegetal. Tras hacerlo cumple el sueño de los dos:la escapada del recinto. El indio recobra su fuerza y aspira a la libertad y al obtenerla todos sus compañeros psiquiatrizados huyen con él simbólicamente, además de los espectadores identificados tal como justamente se comentara en la tertulia de Garci. Es una película que aparentemente presenta una lucha entre la cordura y la locura,pero que coloca un tema más profundo, la represión del más fuerte contra cualquier clase de disidencia que le dispute su poder. Es un film que categoriza la rebelión mental por encima de una ortodoxia pretendidamente sanadora y un tema apropiado para estudiantes de psicología de primer curso para desidealizar cualquier tratamiento mecánico ante el sufrimiento psíquico.
Cabellos largos como emblema.
HAIR (Milos Forman 1973?) había sido una película referente para una época de ideas sublimes y de antorchas hippies.concebida como una comedia musical y para una escena teatral el film lucha por estar a la altura de un argumento lógico que no acaba de conseguir del todo. Sus mensajes fundamentales son transmitidos a través de las canciones y sus diálogos ensamblan dos posiciones distintas: la del “chico de pueblo>” (de Oklahoma que se desplaza a la capital para alisarse al ejército e ir a combatir a Vietnam, y los hippies newyorkinos, que resumen su filosofía existencial a pasar de sagrados deberes patrios y a toma la vida como ilusión y reto de felicidad. La casualidad hace juntarlos y pasar varias peripecias. de las cuales las mejores escenas están en el viaje alucinatorio del recién iniciado (con... ¿LSD, del puro,del primero?).Pero este sucumbe a los hechizos de una dama de la alta sociedad de la que se enamora flechadamente. Su nuevo grupo de amigos intervienen con desenfado para procurarle una relación.finalmente uno de ellos ocupa el lugar del de Oklahoma y se va a morir una muerte inútil a Vietnam. A pesar de estar dados todos los ingredientes emotivos y fantásticamente ideologistas de una sociedad rota y manipulativa de sus hijos (la estadounidense)la historia que nos presenta el director es una versión floreada de una historia de amor entre el plebeyo y la princesa con todos los sellos de clase presentes en el uno y en el otro. Revisionado como reposición el film ya no impacta los planos emotivos como lo hiciera la primera vez al filo de los 70. Lo que no deja de ser un documento gráfico para repasar una historia no del todo extinta en la que los cabellos largos eran un emblema juvenil de rebeldía.
Cuando la curiosidad es un crimen
Hackers es un film -resultado de las nuevas generaciones y un producto cinematográfico a recomendar también para las viejas. Una cuadrilla de piratas informáticos se introducen en los sistemas de una gran empresa donde localizan el virus Davinci y descubren a su creador: un empleado favorito de la casa,exhacker, que controla los sistemas informáticas de mercantes que transportan petróleo para presionar por conseguir unos miles de dólares,cargando la responsabilidad a aquellos. El argumento no pasa de ser un clásico esquema entre los nuevos héroes (los piratas)y los plomo o los hombres grises (los agentes de seguridad, del estado y de la represión).Una película que muestra de partida como la inestabilidad emocional de la muchachada de los teclados no es incompatible para nada con su inteligencia y su genialidad, la cual está muy por encima de los mismos usuarios asalariados de la informática.
Los efectos especiales del film ponen tridimensionalidades superfluas a las exploraciones de datos asemeándolos a los rascacielos neoyorquinos, imágenes de las que parece que no puede prescindir un determinado público cinéfilo. Lo que no quita el valor de unas cuantas consignas introducidas en el diálogo y hasta de una apología de la ideología Hacker: “vigila al prójimo igual que él te vigila a ti”-se dicen entre ellos mientras se recuerdan que son los “vaqueros del teclado”.se saben más que la pura delincuencia ya que son la garantía de la supervivencia estando por encima de la ley del fraude y de los delitos informáticos, un apaño del sistema para no revelar la vulnerabilidad de si mismo. Se enfrentan a un poderoso enemigo cuya perversión le hace estar seguro que “nadie creer a los culpables” y los culpables, o al menos los perseguidos durante todo el metraje son los piratas, aunque finalmente como en todo cuento de hadas, son los verdaderos vencedores. La película no resuelve, ni lo pretende, la controversia sobre el derecho público a informaciones privadas de interés colectivo.Como tampoco juzga la no ética (¿o es otra clase de ética?) de los piratas rivalizando en su capacidad para desbloquear sistemas y cargárselos, además de poner en circulación virus o destroyers, por no citar el caos urbanístico que crean alterando los programas de la semaforización.Con una dosis de exageración considerable la peli crea el prurito ideal dejando un interés por lo informático.¿A quien no le gustaría tener el poder de todos los datos? Otro cantar es que los hackers como supuesta élite puedan ser la vanguardia de una renovación de valores. A lo más reproducen el esquema de la vieja tesis de que los aliados temporales pueden encerrar los enemigos permanentes. ¿como fiarse de quien no ha tenido escrúpulos en cargarse años de trabajo de inocentes,por el solo hecho de estar conectados a la red o a sistemas computacionales?
La Escopeta Nacional y Berlanga Magistral. S-Maraselva
Siguiendo la peripecia de un industrial catalán (Saza)que se deja enredar en una cacería castellana para ser presentado a importantes del señorío (los vips no llamados así de entonces) y así poder colocar su producto, queda al descubierto las grandes bajezas (no hay posibilidad de equívoco para detectar grandezas a secas a pesar del envoltorio de la sociedad patria)de la gente destacada: desde aristócratas majaras y pendencieros a politicastros creyentes de su función socio-divina..
Berlanga como director que no escatima su acracia termina con un corolario antiestatalista para una trama sin pies ni cabeza pero en la que quedan retratados todos los personajes (el intermediario que hace de bufón, el ministro, los socios, el nuevo ministrable del Opus, el sacerdote del requeté o de lo que sea, el hijo pirado del marqués, éste(famoso por su colección de pelos de pubis, la marquesa y la fauna de criados y criadillas que revolotean por el entorno, el banquero, el expresidente latinoamericano,.además de las queridas y del industrial catalán,cuyo acento en sí mismo ya es un acto subversivo para el momento de rodaje de la película). No falta nadie.El plantel de actores se completa a sí mismo. Y la película contada como una historia sin principio ni fin acaba con un malhumorado industrial que ha venido a engrasar económicamente su proyecto y que no se lleva ningún dividendo,pero sí gastos contados como despilfarro.(¿una analogía en lo subjetivo de lo que acontece como pulso sostenido entre Barcelona y Madrid?) De acuerdo con Berlanga, divo de magistralidad en retablos de sociedad y con su filosofía cinematográfica, la buena suerte hay que buscarla en un lugar sin ministros ni administrados y en un tiempo y lugar donde esa España profunda de mentecatos, fanáticos y majaderos haya pasado a la vida de archivos junto a la familia Ulises visitable en la contraportada del antiguo TBO.
MATRIX the Wachowski brothers
Producción pensada para públicos ávidos de acción. Del género ultrafantástico, su argumento -si así puede llamarse- no tiene ni pies ni cabeza, aunque sí la función de colocar el viejo dilema entre realidad e imaginación.Colocándonos una primicia:el planeta-completamente destruido- se halla en el siglo XXII,pero sigue alimentándose de las imágenes hedónicas de finales del XX. Camuflada en los primeros minutos de cinta de ciencia-ficción, el grueso de elementos fílmicos rinde servidumbre a las escenas fáciles y tópicas de las peleas y las escatologías(líquidos y colores pegados de herrumbre y de gamas de grises, que vienen a sacarle partido a la estética industrial y decadente tan en boga en una clase de filmografía para el malgusto). La expectación sugerida en el primer cuarto de hora: un grupo de conspiradores y disidentes, que son los reales(héroes y heroínas superpreparados)mantienen en jaque al poder de la ficción,que es matrix:la matriz para seguir generando la irrealidad con la que tener engañada a toda la población. Sus huestes son hombres grises que van de ridículo con gafas oscuras y ponen la cara de los malos para que no haya confusión posible. Como émulos de la Gestapo persiguen a todo hacker como potencial enemigo y la historia-si es una historia-se centra en la persecución de Neo, un informático que transgrede las normas. Este chico acaba convirtiéndose en El Elegido ,proporcionándonos así un curioso revival del Mesías y de un judaísmo para trasnochadores. La peli no escapa de una división tan mecánica como estúpida entre buenos y malos, en los que no está tan claro el motivo de lucha de unos y la de los otros.En lugar de aclararlos las continuas escenas de combate,dan la ración estimulativa suficiente a espectadores o/y tele-torturados. Entre tanto, Morpheo el líder de los conspiradores proporciona un par de frase interesantes, tomadas directamente de un budismo mal leído tales como: “es la mente lo que hace real el mundo”, o alguna otra,tomada de algún mal chiste: “he hecho lo que he hecho porque tenía que hacerlo” (¿me lo repite usted???). Las incongruencias del producto no le quitan el valor de los efectos especiales.En particular de todos aquellos que vencen las leyes de la física. Y eso sí ¿a quien no le gustaría ser ingrávido o poder esquivar balas certeras? En resumen viene a ser un material para pupilarios,sin ninguna didáctica sustancial para trabajar los sagrados temas de época como son los,así llamados por el poder,delitos informáticos y la ética de los salteadores de los bancos de datos ajenos. Aun que Neo Anderson es presentado como un salteador,en realidad no es explicada en ningún momento que averiguaciones ha hecho o en que redes se ha colado.Disfrazando al personaje como de un salvador de la humanidad y quitándola toda verdad sobre la condición de inteligente del hacker común. Para rematar la historia y desproveerla de un mínimo de sobriedad, la ensalada de duelos y los descascarillados de las columnas de hormigón por balas poderosísimas, inauguran una especie de nuevo claqué en el infragénero, que sin duda será plagiado en sucesivas producciones por otros directores atentos a la estimulación de pupilas de los públicos infantilizados.Como nota de reconocimiento cabe señalar que las imágenes generadas por ordenador prometen ocupar las pantallas, hasta el punto que la idea de plató periclitará los próximos años en este tipo de filmografía. Y como nota final cabe dar una mala nota a un empacho que si bien podía sugerir comentarios sobre los soft y la interpretación de los códigos en las pantallas, quedan abortados al advertir que tanto teclado y ordenata,solo es usado como un decorado por metros cuadrados. Por si fuera poco a esa historia no le falta su traidor, que prefiere el goce del imaginario que el desagradable gelatinoso potingue de rancho de la troupe de rebeldes induchados.El resultado último es que el dilema real vs imaginario queda sin solucionar y convierte la entrega de la verdad (=el mundo en ruinas)en una categoría inaceptable.
sep
La mentira espirálica es aquella que va engendrando mentiras conforme va siguiendo su desarrollo. Es la mentira de la mentira, la mentira que reta al mentiroso para no olvidarse en cada momento, de su multitud de registros mentales, en qué guión de qué mentira se encuentra y qué papel exacto le toca representar. Incautos, 2004, de Miguel Barden, es una película quirúrgica que aborda el tema de un tipo de mentira social: el del timo y de los timadores en la historia de un personaje que la va contando en off. El director se documentó sobre éste campo de la ilegalidad haciendo averiguaciones sobre personajes reales de la vida delictiva tales como el del cura borselino o el capitán timo.
El argumento trata de un niño que es abandonado por su padre en un centro religioso mintiéndole al decirle que ahí será tratado bien y que pronto vendrá a recogerlo. Ni el crío es tratado bien ni nunca va a recogerlo. Con el tiempo elabora esos dos hechos y opta por dedicarse a la mentira por sistema. Averigua que ésta le produce beneficios de relación personal y consigue el respeto de sus compañeros. Tras salir de esa especie de hospicio, se dedica a delinquir hasta que contacta con un estafador extraordinario (el personaje de Federico Luppi) que nunca ha sido pillado por la policía y que tiene una fama de impecable. Es éste el que le enseña al detalle el arte del timo. Un arte que es posible al encontrar el terreno abonado de la codicia humana en los timados que hacen de diana. Resulta demostrado que un timador cuenta por principal aliado con el lado oscuro de su víctima que espera sacar un beneficio fraudulento. En el desarrollo de las operaciones los diálogos de actor permiten saborear todo un discurso sobre la sociedad. Impecable la interpretación del derecho a su parte de todos los que están contentos y felices pagando a Hacienda y a las instituciones que los esquilman. Un timador haría un favor al infeliz que pierde su dinero porque le sobra.
El beneficio, que la sociedad elogia como resultado de la inteligencia y el negocio que da dividendos sin entrar en detalles y que es socialmente respetado, está basado en una cadena de trampas en las que caen los más tontos o más confiados para enriquecer a los más listos. Todo parece funcionar bien hasta que irrumpe una antigua socia (Victoria Abril) que lo dejó plantado llevándose la pasta para proponerle que la ayude ante la perspectiva de la pérdida de la casa lujosa en la que vive frente al supuesto fallecimiento inminente de su marido por la usurpación de los bienes de sus hijastros. A partir de ese momento todo funciona con dobles y triples y hasta cuádruples registro en el que los tres socios en la aventura presuponiendo que va a ser engañado por los otros, prepara una simulación para quedarse con el producto de una última estafa, un maletín con 500 millones.
La película se desmarca del trhiller, también de la clásica historia de policías y ladrones y supuesta investigación criminal. Es el juego de la seducción y del engaño en el campo de los negocios teatralizando escenas y golpes de efecto para que la víctima propiciatoria caiga en la red. Mientras se mantiene en el terreno de la representación artística los personajes son héroes de la supervivencia, cuando surge una víctima de ellos asesinada por retirarse del negocio antes de concluirlo, la elegancia del timador se estrella rotundamente. A partir de ese momento el desenlace de los enfrentamientos mutuos se suceden y lo fundamental de todo pacto, el honor que deja de existir, convierte la historia en tragedia y reduce sus protagonistas a un grupo más de delincuentes ordinarios. Al final se queda el botín el que más sabe. El más antiguo en el negocio. El pensante y estratega de todo. Los demás que han participado en distintos papeles de la gran farsa, se quedan burlados. La trama enseña como el embaucador embauca a quienes le ayudan en toda la comedia a conseguir el producto de su timo.
La película no pretende dar ninguna lección moral. Expone una historia de ficción en la que los resultados son decepcionantes, al menos para la mayoría que los han pretendido delictivamente. Puesto que el arte del timador pasa por la mentira sigue empleándola en distintos grados con quienes le ayudan a crear la verosimilitud de la primera. El proceso encadenado de todas conduce al aumento de la desconfianza mútua y a la imposibilidad de seguir organizando empresas de tal naturaleza.
La función simbólica de la imagen.
La idea de que la imagen es más poderosa que la palabra está suficientemente discutida. Si bien la descripción de una imagen convoca numerosas palabras para poderlo hacer también una sola palabra puede generar múltiples imágenes. La función simbólica de la imagen pasa por el curriculum argumental oculto. El de las cosas que son exhibidas pero no habladas. Cualquier acto o hecho que permite una interpretabilidad facilita un mensaje, cumple una función comunicativa. Los cuadros en la pared de un salón o un pasillo, el tipo de fotos enmarcadas en la estantería o en la repisa, la clase de revistas que están en el revistero o en la mesita del sofá, la forma postural de participar en un espacio de habla, el modo de comer en la mesa o la forma de organizar el interior del frigorífico, todo eso son maneras concretas de comunicar. Y todo eso son imágenes. Cualquier momento dado en un lugar dado produce tantas imágenes como puntos de vista deseen capturarlas instantáneamente. La imagen es un hecho neurofisiológico preexistente a cualquier artilugio que se inventara para capturarla y fijarla en un depósito de recuperación material o archivo. Al hablar de imágenes estamos pensando en aquellas que la cinematografía o la fotografía han proporcionado o que tenemos perfectamente localizables en los álbumes de fotos de antes o en los poderosos archivos digitales de ahora. Pero eso sólo son soportes concretos de imágenes. La imagen es una creación neuronal a partir de los estímulos visuales o perceptuales que recibe nuestro cerebro.
Nuestro sistema de computación las va ordenando según la lógica interpretativa y las reordena mentalmente sea cual sea su orden cronológica de secuenciación en la realidad. De todas las recibidas hará una selección.
Unas imágenes tienen más poder evocativo que otras así como unas formas son más sensualistas. También sucede con los colores y con la sonoridad. Las imágenes de la realidad son policromáticas y audibles. El ruido característico de una fuente de agua será suficiente para evocar la imagen de esa fuente aunque no la tengamos a la vista, lo mismo que la voz de alguien conocido bastará para recrear la imagen de su cara aunque la oscuridad o la ceguera lo impidieran. La imagen sin ninguna clase de ruido tiene un valor interpretativo diametralmente distinto a la imagen sonora. Ambas dejan de ser lo mismo a partir de una propiedad subyacente (su sonido) de la que puede ser tácticamente privada. La necesidad golosa de seguridad que experimenta el ser humano lo predispone para la predictibilidad y para un ambiente sonoro de arropamiento. El silencio absoluto es misterioso y alarmante la imagen vacía de elementos produce alguna inquietud. El ojo público espera acción contra la monotonía, sucesos que llenen el espacio, caras que den alguna pista, señales verbales que proporcionen mensajes.
La imagen es, generalmente, el soporte para otros lenguajes y para el nemarcamiento de lo verbal. El cine clásico es un cine fundamentalmente de texto. Incluso lo era en la época previa al cine sorono. Los cuadros episódicos de diálogo resumían un montón de cuadros escénicos y daban la pista crucial de lo que estaba sucediendo en ellos. Claro que se pueden hacer tentativas de imagen sin texto pero están condenadas a ser confusionistas. Una sucesión de imágenes sin explicación puede tener el mismo valor que su unión un tanto al azar de acuerdo con los criterios de incoherencia o alucinación de quien las va pegando según se le antoje.
El arte cinematográfico trabaja fundamentalmente con imágenes. Imágenes de personas y de entornos. Los entornos incluso son prescindibles ante actuaciones destacadas de actores que suplen estímulos ambientales. La cámara intimista que acerca caras y detalles fisiológicos dejando el espacio contextual para el enigma o la insinuación está mas centrado en el poder del mensaje de la especificidad y en lo que digan las palabras que no en el goce estético por principio.
El arte en general trata de vincular culturalidades y significantes extempóreos y fuera de contextos. El arte que tiende a prevalecer se sabotea a si mismo en su demanda de público contractual. Su valor potencial está en s u transculturalidad y transtemporalidad. Claro que la generalización artística en una época de reproductibilidad a gran escala y de posibilidades técnicas de hacerlo para cualquiera que lo pretenda tal vez lo esté devaluando en exceso. David Catherine. Responsable en la Documenta de Kassel y que dirigió la muestra artística más importante en cuanto el panorama productivo de fin de milenio, sostuvo que “El arte ha dejado de ser un lenguaje transcultural”.
Podemos gozar a creadores históricos y reputados de imágenes porque tuvieron el favor del poder en encargarlas y prodigarlas. ¿Gozaríamos de Boticcelli sin los favores de la ciudad de Firenze y del Palacio vaticano?
La imagen estática en un cuadro o en una fotografía o la que está en movimiento en la escena de un teatro o en el plató de una sala de creación de cine no queda circunscrita a su desnudez. Cada elemento que la contiene cuenta para una función simbólica invisible. La simbología subyacente no es siempre intuída o buscada por el autor que la propone o crea. Así como el cameraman tiene la virtud de enfocar con su objetivo pero es la cámara la que captura los elementos de su campo de barrido, incluso aquellos que no ha visto el ojo humano, también la imagen en su conjunto una vez conformada puede dar más significados de los que inicialmente contemplaba el creador. De hecho la creación de imágenes es un parámetro discutible. La imágenes están en realidad en una autogeneración continua de ellas por la combinatoria de los elementos en juego que coinciden en un momento dado, el director o el capturador de imágenes lo que hace es una selección de ellas y un tratamiento cromático y lumínico. Evidentemente, al hacerlo, pone su sello personal y remueve la huella artística dejando efemérides para ser referidas.
Tal vez fuera más propio hablar de gestionador o tratador de imágenes que de creador de ellas. Las imágenes existen y vienen dadas por la naturaleza, los elementos convergentes y los actos físicos de las figuras vivas sea cual sea su cuota de movimiento. Un paisaje estático proporciona innumerables imágenes al cabo de un día desde un punto de observación fijo. Tan solo basta dejar pasar las horas e ir viendo el cambio de luces. Quien pone la mirada pone también la interpretación y además añade elementos extras de su imaginación. Cuando se toma una imagen dada, se puede enfocar el objetivo en algunas de sus partes y a partir de ellas hacer una exploración epistémica dejando de lado su contorno.
La imagen de una tempestad en el mar en el cuadro, en la foto o en el fotograma puede sugerir incertidumbre. Si además viene el rugido del viento y del estrépito de las olas añadirá desazón. En cambio la imagen del mismo mar en una hora de sol, con el cielo límpio y las aguas apacibles, dará tranquilidad y paz personal. Hay imágenes cuyo tenebrismo generan inseguridad y otras cuya luz y dulzura producen suavidad y calma. Pero las imágenes son las que son y el arte las toma y desmenuza para crear resultados emocionales no necesariamente para perfeccionarlas. Javier Rui-Wamba sostuvo que “La perfección es indeseable” . Un mazazo contra una idea troncal de la cultura clásica empeñada en el perfeccionismo de las formas de la que la cultura moralista se hizo eco para insistirnos una y otra vez que el proceso existencial tiene que encontrar su razón de ser buscando la depuración continua y el virtuosismo. El derecho a las maneras deformadas y a las expresiones mediocres ha dado lugar a otra clase de imaginería y de arsenal de imágenes con las que contar. Si bien la geometría de la regularidad le permitió a Johannes Kepler sugerir que el propio creador del firmamento tenía que haber contado con ella para hacerlo, proponer las formas de la irregularidad han permitido la universalidad de las expresiones.
Lo bonito de la imagen es que puede llegar a distintos espacios léxicos sin necesidad de traducirla ideomáticamente. El gesto es el que es y las figuras representadas son las que son mas allá de las fronteras donde fueron cubicadas. Una imagen es también la modificación hecha a una previa que al hacerlo le da un valor añadido. Si la cartulina en blanco tiene un valor distinto antes a después de ser manejada como soporte de un dibujo, una enseña, un icono o una caligrafía también cualquier objeto puede contener un valor añadido a partir de contener nuevos trazos originales. Creo que un texto subrayado tiene un valor añadido frente al que no lo es (aunque eso nos coloca en un campo polémico en el que sé que tendría muchos detractores servidos) y algunos elementos banales de la realidad pueden ver incrementado el suyo a partir de una mano original que intervenga. Así sucede con algunas paredes mediocres de vallas o cercados que contienen graffittis o en paredes de interior en casas ocupadas que tienen pinturas en su capa de yeso. J.S. Boogs el artista que pintaba billetes de banco con variaciones en su leyenda, ha pagado con ellos en restaurantes, con una cierta conexión en la trayectoria de otras bohemias (Picasso, Miró,...)que pagaron sus comilonas con garabatos firmados en las servilletas. Lo que tal voz inmortalizaba el nombre del lugar sin evitarle un cabreo al propietario del momento. Con sus dibujos ya ha debido comprar cosas por valor de más de un millón de dólares, lo cual lleva a pensar en el reciclado deseo de la posibilidad de la transacción directa y a la burla al dinero. Pero ésta es otra cuestión. Lo que no quiero perder de vista es el valor de la imagen. Esta personalidad garabateando un cromo y pagando con el en lugar de dejar la tarjeta de crédito en la bandeja de la minuta ya es una imagen jugosa con la que fantasear. Luego alguien la pondrá en un lienzo, o la tomará como parte integrante en un guión cinematográfico con valor en sí misma.
Lo interesante de un discurso escénico es que puede estar comunicando un argumento con varios registros paralelos y con una pequeña cantidad de mensajes secundarios con principio y fin en si mismos en el momento de aparecer. En el cine aprendemos gestos, seguimos diálogos y entramos en conversación subvocal con otros cuando lo fundamental del argumento es un discurso coherente y no en un empaquetamiento de acciones sin ton ni son.
La elección de imágenes va más allá de ellas. Se produce una cierta adhesión. El inconsciente conserva en nuestra biología imágenes para siempre. Lo estructural de ellas es su poder simbólico no limitada a una superficie plana de un decorado o de unas miradas.
La naturaleza existencial prepara a los seres humanos para encuadrar y computar un determinado tipo de imágenes y se hace renuente a otras. Si bien la singularidad retiene más la atención y predispone a los cerebros para un plus atencional de energía ante ella, la carga de moral subjetivizada hace de censuradora que lleva a despreciar de lejos nuevos estímulos si son sospechosos de incomprensibles o colisionantes. No todas las imágenes son coleccionables. Quizás solamente los exploradores y los investigadores convencidos son capaces de no desechar ningún aprendizaje que la existencia les ofrezca, la mayoría social prefiere vivir dentro de la cancha limitada a unos cuantos factores segurizantes dándole la espalda a otros muchos que le puedan distorsionar su estabilidad simple. Eso pasa con contra-informaciones, conductas rebeldes o imágenes iconoclastas.
En la época del arte al que llega masivamente nuevos aspirantes a puestos de divos o de artistas de nombre, la relación con la imagen viene sufriendo una variación importante. Antes existían fotógrafos de nombre hoy cualquiera puede hacer fotografías y experimentar con filtros y usar un pasillo de un centro cultural donde colgarlas. Antes era muy complicado hacer una producción cinematográfica hoy se lo puede plantear quien tenga un video y preparar un corto. Técnicamente unir imágenes es relativamente fácil. La genialidad está en dotar de contenido a esa preparación construyendo un informe de sensaciones, emociones, personalidades o hechos.
La tecnomodernidad nos permite a la mayoría atesorar una cierta importancia de hechos visuales. Los ordenadores pasan a ser algo más que la metáfora del cerebro, son nuestros segundos cerebros conteniéndolo todo o casi todo de lo que nos valemos como caudal archivístico.
Sigue siendo heroica la personalidad de gente que atesora imágenes, una tras otra, miles y decenas de miles de ellas y mucho más si es capaz de recordarlas: coleccionistas de sellos, de numismática, de fotos de época, de postales, de films.... La psicología del coleccionista encierra muchos misterios. ¿Es la de un creador frustrado tal vez? ¿O es la del autentico creador al hacer memoria de lo existente sin sentir la necesidad pulsional de añadir algo nuevo de su propia cosecha? En todo caso es algo necesario para la recuperación de la memoria histórica y para documentar eventos y realidades concretas de otras partes o de otros procesos extinguidos. En las bibliotecas particulares guardamos una cierta cantidad de archivística a la que acudir en momentos determinados para completar investigaciones o estudios o para gozarlos por repetido. También los organismos públicos se ocupan de la conservación de materiales que permiten refrescar los hechos acaecidos por los documentales realizados y por las producciones reinventariadas a las que dieron a lugar.
Se ha admirado a Gambó por la colección de pinturas que atesoró desde su inversión particular y que vino a completar la que no podía asumir lo fondos museísticos o modernamente a la de Thyssen y a menor escala la de quien tiene un caudal importante de formas coleccionadas de las que hablar y mucho más si están ligadas a una proyección artística notoria. Tener imágenes es acudir a momentos congelados del pasado y traerlos a colación al presente. Es además poder gozar, por repetido, de placeres pasados de esos momentos que se vivieron.
El encuentro con la imagen nos activa la reflexión para proyectarla a una dimensión más filosófica sobre el sentido del tiempo y de los egos a través de él, también de las concomitancias entre cada sujeto en acción y los demás con los que se relaciona. El encuentro con la imagen es un encuentro tanto con l o que dice visible y aparentemente como con lo que encierra y a lo que deriva haya sido o no la intención profesional-artística de su creador., Miquel Tresserras en l´encontre estètic hace una Reflexión sobre el sentido y la forma del cuadro de soledad de Modest Urgell, pero después deviene una fenomenología persuasiva de la presencia del arte en el mundo . Seguramente no hay arte sin déficit de realidad en alguien que necesita crearlo para suplir sus límites materiales. El arte es el puente entre el deser y el ser o la pasarela que permite ir de un estado de conciencia al otro. Y la imagen está imbricada en todo ese proceso.
Las imágenes cinematográficas forman parte de nuestra cultura desde el principio, desde nuestra infancia. La pantalla gigante fue la primera ventana con la que vimos otros mundos muchos de nosotros. Sigue siendo el lugar de asimilación de otros argumentos que nos permiten por un paréntesis salir de los nuestros y vivir por un rato algunos ajenos. Sus imágenes son una proveduría de propuestas de formas y gestos y maneras y frases de todas clases.
Para mucha gente el contacto con la cultura, pasa por el cine como primera base de información. Acudir a las fuentes de los textos y a los paisajes sigue siendo dando a una minoría mientras que acudir a las salas de proyección lo puede hacer una mayoría. Esta admite tácitamente aceptar la mirada de la cámara y los resultados que ha proporcionado junto al texto que se le ha incorporado como una fuente legítima de conocimiento, y cuando menos de entretenimiento y apaciguamiento de la necesidad de saber algo. Claro que no será si no con el seguimiento de directores y campos temáticos que se puede saber algo más que lo que dicen las presentaciones. Acudir de todos modos a las iágenes cinematográficas resulta muy provechoso en particular cuando se ocmparten debates con quienes no tienen contenidos literarios o ensayísticos retenidos en sus memorias pero sí imágenes de pantalla que vieran.
. en su discurso de ingreso como primer miembro electo de la Academia de Ingenieria,creada en 1995
Desde 1981 momento en que la filmoteca central de España devolvió pasrte de sus funciones al gobierno catalán, la filmoteca de la Generalitatr ha adquirido y restaurado alrededor de 2000 films documentos(XII96)
Valentí Puig, el país 300498