El feminicidio impune. En Ciudad Juárez.
El gobierno mexicano no interviene para aclarar los cuantiosos crímenes cometidos contra mujeres a la salida de las maquilas. Los datos oficiales reconocen cientos de mujeres violadas y muertas, los datos reales arrojan la cifra espantosa de miles. Una periodista, el personaje de Jennifer López, que trabaja para un gran periódico estadounidense es enviada a la zona, a su pesar, a cubrir, uno de estos hechos. Ella en realidad apunta a seguir subiendo en su carrera y no le importa tanto hacer un reportaje de la situación como alcanzar su prestigio dentro del periodismo. Una vez en el lugar coincide con un antiguo amor suyo que a la postre es director (el personaje de Antonio Banderas) del único periódico local que presenta batalla contra las autoridades. A partir de ese momento se produce un trasvase de roles y el guión se hace confusionista. La mujer le pide al director que la ayude en su investigación, “como en los viejos tiempos” (sin aclarar muy bien en que habían colaborado antes pero dejando por supuesto que tuvieron una relación amorosa estrecha y conclusa) a lo cual leste se niega en redondo aunque se supone que su trabajo está siendo ese. Un papel paterno-protector de él hacia ella aparece una y otra vez. En el lugar donde hubo amor queda esa defensa incondicional para ella tratándola como el sujeto débil. Las cosas se complican en la ciudad con una nueva violación de una chica a la que dan por muerta y semientierran, según el estilo de los violadores. El modus operandi de los violadores es siempre el mismo eligiendo a chicas solitarias e indefensas a la salida de sus trabajos. Esta y su madre son amparadas por el periódico local. No hay posibilidad de denunciar el hecho a la policía porque ésta se halla compinchada con vips de la zona que toman el homicidio por ocio. El director del periódico las protege y cuando vienen a por ellas él se deja detener sufriendo las consecuencias de los malos tratos a lo cual él se acopla como si fuera un rol de juego.
Gradualmente la periodista afamada va implicándose más, mientras el director del periódico que es quien lleva mas tiempo en el asunto toma un aspecto secundario, de mártir resignado, dejándose detener y golpear en público algunas veces hasta que lo asesinan por proteger a la chica que se ha librado de su tumba. La periodista se compromete ante ésta en publicar su historia y así acabar con la racha de crímenes. Tras escribir el tema y ser felicitada por ello por su periódico, el de ella, vuelve a su país con la promesa de regresar a México a los pocos días
La investigación periodística habría seguido y descubierto quien/es son los autores de estas salvajadas. La misma periodista se hace pasar por obrera de maquila y cebo para poner una trampa in fraganti a los asesinos. .Su jefe editorialista y su empresa se niegan a publicar la historia y tratan de comprar a su autora con un puesto mas elevado que era lo prometido con ella y lo que ella realmente deseaba. Ella hace una elección ética y sigue con el caso hasta al final.
Es una historia peliculera de difícil credibilidad. La mano salvadora viene de afuera mientras que los indígenas que sufren esos ataques no terminan de reaccionar nunca a pesar de que es un fenómeno internacionalmente conocido y u a las madres de las víctimas solo les queda la posibilidad de desenterrar los cuerpos sin vida de sus hijas violadas para proporcionarles una sepultura digna. Es aun menos creíble por la relación que tienen entre si ambos periodistas. Convierte un fenómeno masivo en una historia particular y pone en el lugar de la heroína el rol de la salvación, tanto menos creíble en cuanto a que la chica va de diva y de trepa. Su sensibilidad colegiala la hace olvidar completamente todo: el sentido de su viaje y de su carrera. Se pude conceder la posibilidad de que alguien tan ignorante sumido en su trabajo de élite y de alto caché viva de espaldas al mundo y le convenga engañarse con todas sus mentiras. Pero alguien que esté metido en la profesión periodística con un pasado vinculado a la lucha por la verdad o reivindicativa se le supone una psicología trazada de abandono de las grandes causas para abrazar los grandes éxitos. El hecho de que conozca de cerca el caso particular de violaciones con desapariciones y la haga cambiar de actitud adoptando la implicación para su denuncia no quita la confirmación de su ignorancia y no-conciencia anteriores algo que difícilmente cuadra. El argumento no entra en el antes ni en el despues sino en el retrato de un hecho con una heroína imposible de existencia en la vida real pero que se lleva el mérito de la interpretación, en cambio el otro protagonista un poco más realista se lleva la exclusión porque se le hace morir por asesinato sin poder asistir al éxito de su empresa de denuncia. El reportaje permite potenciar un juicio contra los criminales y con eso una pequeña vuelta a la autoconfianza de las víctimas. Los asesinos de todos modos no son suficientemente condenados aunque puedan ser detectados. Ciudad Juárez uno delos escenarios de los crímenes gratuitos que ha venido demostrando la existencia de gente enferma que campa a sus anchas sin que toda una sociedad pueda neutralizarla.
Los maestros distantes.
Los maestros distantes son todos aquellos protagonistas que habiéndolos tratado o no, sin pertenecer ala misma época, escuela, ideología o estilo dejan textos redituales para que buscadores de la palabra como yo encuentren un sentido puntual o hagan con sus hallazgos criterios que incorporen en su haber para el resto de sus vidas. Hay más maestros de los que se pueda estar al corriente y más lecciones de las que los mismos maestros son conscientes de haber proporcionado.
Ralph W. Emerson dijo que todos los hombres que conocía son superiores a él en algún sentido. En ese sentido aprendía de ellos. Tal vez exageró para pasar la nota de antropofílico pero lo cierto es que es difícil que haya alguien de quien no aprender algo, eso incluye a cualquiera, con o sin nombre, se le conozca estrecha o superficialmente. Otro tema es disponer o querer disponer de tiempo para concedérselo a cualquiera con el que te cruzas para reunir la sintonía suficiente que permita ese aprendizaje. Apuesto a que la mayoría de gente pasa de la mayoría de gente. El síndrome de saturación funciona en todas las edades, planos y culturas, La gente está harta de la gente. Excepcionalmente se concede momentos privilegiados de atención. Esa verdad nos convierte a todos en parte del panorama. Los menos serian aquellos por los que nos desvivimos, de los cuales hablamos más tiempo en nuestras vidas, a quienes les dedicamos más energia, pensamientos, atenciones y preocupaciones. Difícilmente una persona puede tener la capacidad suficiente para estar conectado a todas las novedades y a todos los estímulos de los demás. Sucede al revés, a mayor gente en general menor interés particular por ella. Pertenecer a la no singularidad tiene las ventajas del anonimato, el relax de estar fuera del punto de mira de los demás.
Juan Rulfo es un caso del deseo de pasar desapercibido. Se quita importancia para que le sea maximizada aunque eso no entre dentro de sus planes. Es una propuesta para el aprendizaje de la depresión. Declara su pánico congénito a la multitud. Nació en un pequeño pueblo que no aparece en los mapas como si su derecho a la existencia no fuera reconocido. .En la revolución cristera murieron su padre y su abuelo. Vivió largo tiempo en un correccional de Guadalajara tras su orfandad también de madre donde lo único que aprendió fue la depresión. El llano en llamas (1953) cree en la tesis de Arguedas de que al escritor hay que dejarle el mundo de los sueños ya que no puede encargarse del mundo real. Con Pedro Páramo (1955) su generación tuvo problemas para entenderlo, él los tuvo para escribirlo donde el tiempo y el espacio están rotos. ya que trabajó con muertos. Es una novela de fantasmas que cobran vida para volverla a perder. En 1977 ya se habían vendido cerca de 1millon de ejemplares de ambos libros. Un autor como Rulfo no es más importante para si mismo por el hecho de ser mas conocido o más editado. Un ejemplo doctrinario que no me gustaría olvidar nunca. Uno no es nunca más importante por el hecho de ver cuantificada su importancia numérica para los demás, un gran público con el que nunca podrá tratar de tú a tú.
Luis Rosales, premio Cervantes 1982 autor de La casa encendida (1949), Rimas (1951,) El contenido del corazón (1969); amigo personal de Federico García Lorca cuya relación de amistad le fuera cuestionada por el desenlace de la detención y posterior asesinato de Federico cuando estaba en casa de su familia se declaró discípulo de este y de Pablo Neruda con una anticipación visionaria para la poética sacándola del hecho literario “la poesía hay que vivirla mucho tiempo para escribirla”.
Otro gran entrevistado por Bernard Pívot , es W.Nabokov dentro de su magnifico programa sobre autores vivos, en un espacio de semiintimidad con un pequeño y supuesto erudito público probablemente traído por invitación selecta y estricta Nabokov se muestra desde el folletín de su vejez en una posición inamovible e infracturable. Un hombre de respuestas para todo que es mimado con los tés servidos por el presentador y con las reseñas hechas por otro crítico literario presente. El gran autor esta detrás de una barricada de libros con sus títulos más conocidos, colocados semiverticalmente de tal manera que parece un apuntador en el foso del proscenio, en ese caso apuntador de si mismo. Hombre experimentado en leer y aparentar que no lee a partir de su experiencia como profesor de literatura y aspecto que él mismo relata de sus avatares, deja al televidente un tanto perplejo acerca de sus respuestas no sabiendo si son improvisadas o leídas. La sospecha de que lo son se confirma cuando una cámara alzada da cuenta de un puñado de fichas que tiene bajo su mirada y que no para de consultar sean cuales sean las preguntas recibidas. El titulo de un articulo a conciencia sobre él podría ser algo así como Wladimir Nabokov y sus fichas. Declara algo muy sabio: escribir es muy duro. Nos deja para los expectantes la pregunta de si sólo escribimos los sufrientes o si es solo el sufrimiento lo que nos coloca en la tesitura de la creatividad.
Escribir no mantiene a su autor en la garantía ética del decir. Es un oficio como cualquier otro que se puede pervertir si la ética de la autoría no se sabe mantener en alto. Rosa Montero autora de La loca de la casa, (2003) dice desde el punto de vista del autor “todos nos damos cuenta de cuándo nos vendemos”. Una autora distante de Las críticas literarias que le desasosiegan por lo cual no las lee. Afectan a la vanidad y fragilidad del escritor. Hay una parte del psiquismo de autodefensa que pasa por el no auto conocerse en todos los detalles para no desplazar el imaginario de su poder de fascinación permanente. Montero tiene una idea muy interesante con respecto a los textos que no los coloca como una producción resultante de la voluntad de autor sino como algo que conectan con éste. Dice que “ni siquiera escoges las novelas. Las novelas te escogen a ti”.
Si bien tener a un maestro en particular tiene sus riesgos, tener a varios como distantes dentro de una pluralidad que hace de cantera y orientación relativa ayuda a la fusión intercreativa creando la sensación de pertenecer a un todo en proceso.
Erotea: La relación fecunda.
Erotea, una invención, un espejismo, una exhalación, un nombre mezclando sexualidad y fuego a conveniencia de un poeta a punto de desertar de todo. Un amor adulto y adúltero, un amor extraño, consolidado día a día pero que nunca dejó de pertenecer a los designios de la tradición, de los ayeres ya vividos, del pasado conspicuo. Inventé a Erotea sin llegar a estar nunca seguro de que el rol literario con el que la diseñé sirviera a la persona real. Fue, mientras duró, una relación fecunda, llena de juegos, de orgasmos, de conversaciones, de experiencias, de sabores. Continuará siendo mientras me quede memoria biológica para ello y cuerpo anatómico con el que pensar, una de las invenciones más exquisitas de mi vida. No busqué a nadie para crearla. Surgió. Ella me eligió a mí. Necesitaba a alguien que la encumbrara, que la poetizara, que la acompañara por los laberintos de la mente, que la sedujera para todo, que le escribiera largas cartas para remontarla desde sus pozos y resolverle las ecuaciones de sus dudas, que le escribiera poemas simbólicos que la comvirtieran en especial; metafóricos que la hicieran ballena, musgo, yegua, oceáno; obscenos que la hicieran apasionada, radical, decidida, amazónica.
Con distintos nombres y distintos papeles ha sido mi cantera preferida por años. Está repartida por una buena parte de mis libros. Demasiados. Para Erotea es un grupo de poemas que se desgajó del libro de partida que mezclaba el castellano con el catalán, El precio de la lujuria, predominando este ultimo, nuestro idioma fundamental para la relación a ratos poética, a ratos conflictiva, siempre amorosa.
Pensar el amor en lengua catalana es distinto a pensarlo en lengua castellana. Se dicen cosas diferentes. Unas palabras que no se emplean nunca en una lengua se emplean en la otra. Erotea es un nombre que no existía en mis registros antes de conocer a Erotea y es un nombre que no volverá a aparecer después de haberla conocido. Ha sido el pretexto para convertirla en mi heroína, en el cuerpo del delito y del deseo, en el parque natural de mis aventuras y en la mujer hipótesis de un amor para siempre. No se puede escribir poesía desde la duda permanente y yo he hecho la mía con la implicación del verso: el único paradigma que me hace de lanza de torneo contra cualquier adversario que se ponga por enmedio no como rival amoroso sino como celador en contra de mi libertad.
Como todo poeta amante una buena parte de mi amor estaba en mi alma desmentida por la realidad repetidamente negociada sobre sus posibles e imposibles. No se puede ser poético y terapeuta a la vez invirtiendo energías continuamente para remontar el objeto querido para que esté a la altura del querer entregado. Poetizar es hacer una demanda en toda regla a una parte de la realidad que está por eclosionar. No se limita a cantar a la belleza o los momentos sublimes, también señala la pobreza de los defectos y las fallas conceptuales de la existencia. Un poeta está perdido tan pronto la diana de su cariño no entiende de que va la historia o la pone en la balanza de los microgramos de un holandés pesando diamantes y duda de su propio rol y el del otro. Pero la poesía para ser creada necesita una cierta dosis de autoengaño. Si diera por válida la primera hipótesis de un desenlace amoroso se quedaría sin rol que seguir, sin amor que indagar, sin papeles que escribir. Para el poeta el amor es un pretexto para validarse como tal, para perpetuarse como supuesto ilustrado, aunque con cualquiera que razone su mundo etéreo le admitirá que puede estar perdiendo el tiempo y que el final está escrito, descrito y predeterminado desde el principio. Lo mismo que un actor en escena que sabe el final de su representación ante un público que la desconoce no desmerece de la convicción de su papel desde el principio también el poeta enamorado no puede escribir los poemas del final de una historia sin haberle dado todas las oportunidades a ésta para que sea dada.La tratará de sublime hasta el íultimo instante, hasta el justo momento en que no pueda mas y se deje atravesar por la lanza de un soldado de lata más poderoso que él.
Es así que el poeta lo inventa todo: a su amantísima que se presta jugosa a esa ubicación, a un libro de admiraciones que va dejando nombres y lugares y evocaciones a las emociones compartidas, a un mundo externo de vigilantes más que vigías dispuestos a decir al final cuando ya ha terminado todo “ya te lo habíamos dicho, eso no tenía futuro” y se inventa a si mismo creyéndose poeta aunque no haya hecho otra cosa que enviar mensajes mas o menos declarativos o crípticos a su enamorada. Como analista o analizante de todo eso admitirá que puede estar haciendo un castillo en el aire y que antes o despues una ligera brisa que entra sin permiso por la rendija de la ventana lo hundirá para siempre.
Justifica toda su dedicación a algo que tiene probabilidades de no prosperar porque esta convencido que la mayoría de relaciones humanas en el sentido de autentificarse no prosperan, a lo más se mantienen en las salas de espera. No solo en un sentido alegórico, también en un sentido real: algunos pretendientes de señoras en edad casamentera terminaban por coincidir en la sala de espera de su mansión para que ella repartiera sus manos y sus atenciones entre ellos.
Un poeta con todos sus recursos estilísticos, imaginativos y literarios no deja de ser un desgraciado que se presta a su desgracia al profundizar en historias de las que puede especular serena, objetiva e inteligentemente que no pueden prosperar. ¿Para qué enamorarse de alguien que en la edad adulta sigue repreguntándose si puede o no puede, si debe o no debe amar, si es o no es, si está o no está, si puede o no puede? Tanto si-no ha terminado con mi pasión y mi creatividad para terminar como el recogedor de los papeles arrugados del cubo bajo el escritorio. ¿Pero qué seria de los poetas sin nuestros amores imposibles? Dejaríamos de escribir para estar permanentemente copulando mudos a toda reflexión.
Se empiezan las historias con alguna clase de estimación estadística sobre su continuidad. Se carece de la total seguridad y pedirla es absolutamente inculto. Se empiezan las historias sentimentales con una teoría más o menos depurada por los años sobre el potencial de una relación y de una persona y el propio potencial en el compromiso con ella. Se empiezan las historias con la valentía revolucionaria de cumplir todos los sueños con cada una de ellas para terminarlas tras pasar por una fase para conservarlas en la medida de lo posible. Cuando menos que quede la vagina-refugio, el cuerpo donde acurrucarse, una voz que te elogie, una mano que te toque, una boca que te beba, un poema de respuesta que te elogie. Pero todo esto deja de servir cuando cada rato de paz pasa por arduas batallas mentales. Las mujeres más preciosas son las que mas sucumben en sus enredos psíquicos, en sus desequilibrios y locuras, en sus pócimas acabando con sus hermosuras y sus infiernos en el mismo acto.
Pediría mi próxima musa por comercio internáutico. Una mujer robótica de aluminio y látex perfectamente preparada para la vida moderna y para las contradicciones sin estar a cada rato preguntándose sobre su destino y sus relaciones y por si tiene abiertas las puertas de la cópula o se ha olbvidado la llave para abrirlas.
Si fui capaz de inventar a Erotea puedo serlo para desmontarla y dejarla en paz con sus aflicciones. Ha estado ya suficientemente dentro de mi vida ocupando mí tiempo personal y mental, siendo el destino de una buena parte de mis literaturas y siendo la diana corporal de mis deseos. Su extensión dentro de mí ha sido tal que me tocará hacer un inventario para reseguirla dentro de mis libros.
La literatura sirve mas para terceros como objeto de consumo para un goce imaginario o -si el texto no es tan profundo- para un goce instantáneo con el que pasar un rato, que no para los primeros implicados, que tal vez no entiendan los términos de lo escrito o su alta dosis de subjetivización protagonista les impida enterarse al completo.
Para Erotea es un libro en cierta manera dedicada a todas las mujeres dispuestas a descubrir el amor en la edad tardía sin temor a las consecuencias aunque como se puede ver en su trentena de poemas no hay amor exento de negociación sobre el, la negociación supone dudas y hay dudas que terminan por erosionar el puntal más sólido. Desde el primer momento que el amor es puesto en la balanza de sus pros y contras ya empieza el desamor que inevitablemente lo vencerá más tarde o más temprano.
Il.lustríssimes providències.
Il.lustríssimes providències:
sé que aneu tips d´audiències,
només us demano una estona
-perdoneu l´ ànsia que m´entona-
portant-vos una veu nova
des del poble que també es renova.
No us envío cap proposta
us asseguro que no ho faig a posta.
És fomut però no tinc res a dir
pitjor! Sóc un ressó del desdir.
Les coses van com sempre
m´ho diu el xibarri del meu ventre.
Sóc un fill noble de la terra
no vinc de donar tiros a la serra,
no sóc gaire o gens patriota
ja en tinc prou d´haver fet l´idiota,
tinc una mica l´aire de perdulari
-recordo que m´ho va dir un comissari-.
He treballat de camperol de temporada
d´obrer industrial i al front d´una parada
he fet de tardà universitari
i quan m´ho he cregut, de revolucionari,
he subscrit molts memoràndums
continúo penjat dels desideràtums.
M´he entossudit a dir-vos quatre paraules
perquè no quedin amagades en faules,
portar-vos el plec dels romanços
dels que no creiem en els vostres avanços,
per deixar el testimoni d´una pluma trista
cansada de tant escriure sense vista.
Fetes les presentacions hauria de dir un exposo,
sense pressa! que ara mateix m´hi poso.
Estic bé adreçant-me als honorables
com us ho féu per ser tan amables?
Diuen que les cartes fan miracles
si més no queden pels espectacles.
Vosaltres que teniu el poder
com és que no teniu el volguer?
Feu de grans magnataris
sense que s´aclarin els inventaris.
Sou molts i grans diplomàtics
pensareu dels crítics que som fanàtics.
Si representeu l´anhel del carrer
per què no esteu al mig del merder?
Si no us agrada aquest vers
faré la pregunta pel seu anvers.
Si sóu els nostres directius
com és que sou tan poc actius?
Si sou els que més sabeu
per què repudieu la nostra veu?
Si ja teniu el lloc assegurat a la Historia
per què ens obligueu a rodar a la nòria?
Parlem clar! Posem el nom de la mentida
a força coses que es fan sense mida.
En el fer de cada dia
no hi ha camí, tampoc via
que portin a cap cel
ni ens convenç el vostre zel
ni ens vé degust pagar-vos el sou
la realitat tot sola es mou.
No vull semblar negatiu
encara que tota critica, un no diu,
em consten les modificacions
les cantonades sense tantes miccions,
el debat entre parlamentaris
el ridícul que fan els falsaris.
Més contrades i literatures!
més gentades i forces dures!,
llibertats pels animals cossos!
en el temps de la política a trossos,
discursos de tota mena a dojo
el reconeixament nacional massa flonjo.
Els objectius ja són de mil.leni
no n´hi ha prou amb un segle pel senderi,
del respecte com cosa principal
es un tema –diuen- que no si val,
de la consciència,visió d´univers
no ens permeten un sol vers.
Es parla de la consciencia universal
qui no ho pren com eslogan?
Resulta una frase planera
tant impossible com sobrera.
Caldria estar amb tots els ronsos
per sentir-ho tot: els agres i els dolços.
De teories i pensaments no us faig retret
només recordaré que el temps en va restret,
de cada ordre i llei que repassem
hi ha lletra menuda que no ens empassem,
si burxem dins cada magnatari
hi trobem un gran empresari.
Preferim una lògica que no un decret
quelcom més natural que el cop d´un tret,
un canvi social més ràpit
i no limitar-vos a un àmbit,
l´amor com una gran cosa col.lectiva
i no chantatge per qui se li priva.
Ja ho sé que no teniu tots els poders
i que no respondreu aquest vers,
ni prendreu nota de l´estrofa primera
ni entendreu la tercera.
No arribareu a la vintena
us prometo que és on hi ha la vena.
Des que el temps té lletres,
insolents, dels menys als més destres,
us hem burxat la comèdia
convençuts de la nostra dèria,
que us endarreriu amb les promeses
per massa llistes malmeses.
Qui es qui per jusgar?
La crítica cursa per l´art del burlar.
Els polítics de càrrec
van de filera com els ànecs.
A quí si no demanar
tot el que trobem a faltar?
Volem més temps per muntar
temps que no sigui per treballar.
Volem viure: menys perills
volem estudiar el so dels grills,
volem que se´ns deixi volguer
sense que això sigui un esquè.
La decepció és el que m´espera
quan a qui ho confies tot de tota manera
s´esvaeix sense que l´àngel torni
ni la veritat ens torni el veure a l´ull borni..
No hi ha cap futur que esperi
ni cap lider que no desesperi.
Tornaran les versions del mateix somni
amb l´idealisme que ens enalteixi,
gent bona amb alquimies transparents
faran ofrenes a la historia perque si fixin
molts faran de valents
jo massa he mort en els intents.
Repassem els fets i les dites
comptem les còpules,deixem-nos de maníes,
intentem amistats a altres fites
passant full de velles agoníes,
amb l´ajut de les llegendes
compendi de traicions a les pàtries.
He mort a les fogueres de les bruixes
al costat de viatgers dels desastres
romanen al relleu dels alabastres
les suors derramades de nostres cuixes.
Es tornen a repetir coses ja fetes
prenen grollerament formes destres.
No tindrem les coses bones
ni totes les nenes maques
ja fem prou podent estimar dones
recollir els fruits de les paurales,
encara que no duren sempre
ni el fruit de les seves panxes.
No hi ha paraules per sempre
ni somnis guarnits de colors,
duren el que dura el destinatari
sense qui els cregui si no és amb plors,
sense que tingui a qui demanar-li
el poder que dona un cofre d´ors.
M´esgota repetir el que ja sé
justificar el poema que intentaré
pensar en el que mai tindré
tornar a estimar,descregut, com sempre,
fer la tramesa d´ún altre escrit
caigut a l´oblit, això ja ho sé.
Queda molt per fer
amb les mans i la boca
no sé si em sabré refer
per la meva tan closa
només puc dir que ho intentaré
encara que tingui la cara terrosa.
Ja no llueix el crit contra la vergonya
no hem sortit dels quatre renecs
a no ser que m´ataquin per no acceptar la corona.
No es pot conspirar amb quatra mecs
vivim cada dia com si fos de conya
a ben poca gent em dec.
Felicíssims: us escrutem els detalls
no creieu que hem desat els malls
feu les coses que us toca fer per càrrec
no ens enfarfagueu amb tant de fàrrec
engantxats al regne de la foscúria
les il.lusions ens donen múrria.
Senyoríssims: no us amoïnarem
ni demandes com pregaries us resarem
assaboriu aquestes paraules de sal
ja ho sabeu: la dolçor no sempre val.
Sou els encarregats nostres
ja sabeu que fer fins les postres.
Que no ens traeixin les dèries
mentre transitem per les misèries.
En el glòbul de les fuorescències
tenim la sensació de les essències,
des del cau de la conspiració
estem sense feina ni ganes de reinserció.
Dels plors no en parlarem
cadascú té els seus i un compte fet
no hi ha dolor que estimem
de les llàgrimes de sal ningú en té sed
fem posat de desmejants
quan escoltem sapientíssims desnonats.
Vesprejo amb la idea d´un dia viscut com vull
amb mots desvergonyits d´aroma decantat
penelopejo per donar-me temps de reüll
miro a la afanadísima donan-li costat
fresqueja la literatura que m´acull
em repel.leix la discordia de cada estat.
Sense la barroeria de hippy trasnoctat
fullejo les instancies de renovació
signades amb cura per un nounat
prefereixo el retorn a la célula primera
que seguir sense identifcar i barrejat
sense ser ningú a un basal d´aigua mera.
Quan parlar dels fets fa basarda
o no queden somnis que bressolar
els seqüaços dels senyors que farden
que ens imposaren el vassallatge
s´enriolen delspagesos de la tarda
no queden hereus pels crits que rajen.
Fem coses, les que ja no s´hi val
no juguem a cuit i amagar
no es pot anar pels llocs de pal
ni de cantonades per vagar.
Feiem nostres les raons de dalt
pensem poc a poc com cal.
Demano als escribes
que apuntin exactituds
que vigilen el perill de les ribes
organitzant les actituds,
que no arribin a misses dites.
que no ens tractin com a muts.
M´asusta el món i aquest temps
encara que el vivim al revès
adopto els principis contra els fems
la boca plena de lluites i encara més
ja no pregunto a ningú si m´entèn
engego si em cal la catàrsi de la ment.
40. Imposible viure sense vicis
el gaudi passa per les transgressions
no cal anar d´il.legal com ofici
no fer les baralles de les agressions
n´hi ha prou amb permetre´s el desfici
juntant desitjos i passions.
Ens demaneu concrecions
no sigui que volin les decissions
Anem cap aqui i cap allà
fent això i allò.
Tot això de què va?
sembla un carilló.
No esperem ser estimats més
del que vam estimar.
No som res que no ho forem ja
fem de pensionaris d´el mon que se´ns en va
per molt que hi lluitem
la llei primordial no es fà.
Han sonat totes les hores
a totes les cites hem estat convocats
cada cop que miro una mirada tramposa
sento vergonya pel company desendreçat
la sensibilitat està a la destrossa
continuaré enfeinat ben arremengat.
Puntualitzem que no estem per bromes
de què parlem? No és de coses
sinó d´accions i canvis
postures de dones i homes
fent dels carrers de la ciutat
llocs de pau i de la mentira estalvi
Dels costums dolents
arraconem les penes
res de cotxes ni presses
res d´armes a les guerreres
persones serioses com cal
ningú que vagi tirat per les esteres.
Per tothom no hi ha nius
encara que les cases són buides.
Parleu de crisi quan els preus no pujen
els pobres són pobres quan no furten
es difícil ser ric sense trampes
i parlar les veritats sense esgarips.
Fem el que fem per ser nosaltres
si s’ escau fem cantonades
no hi ha ningú que no es vengui
subtiment per guanyar-se la mesada
no som altra cosa
que personatges de temporada.
Proposariem les propostes de sempre
si no fos per tanta repetició dolenta.
Les dolenteries es cuallen al ventre
al xacra de les passions
que ensanrronen capcioses
a l’ ànima més destre.
Si jo estigués al poder
em molestaría llegar aquest texte,
em sentiría avergonyit
per un indolent que va de mestre
el faria capturar i tancar a la masmorra
per tenir-lo d’assessor cada vespre.
Si jo fos intel.ligent no escriuria
d’ aquesta demanda la resta
es digui el que es digui
no hi ha cap lectura útil
quan no es vol deixar la miseria
i organitzar la solució com festa.
Discurso Metodológico e Inconveniencias Prácticas
¿Hasta donde llevar la controversia?
No hay conversación posible sin que se de una combinación de versiones inicialmente complementarias. Es difícil que alguien objete esto. Una conversación, ya está implícito en la misma palabra, significa una cooperación de hablas. A la palabra se la ha cargado con una sobre significación añadida de sintonía y concordancia. También desde otro punto de vista, de dictum y monólogo. Un patrón o alguien investido de un cargo superior despues de una perorata le dice a su amonestado con todo el cinismo del que es capaz: acabamos de tener la conversación que yo deseaba. Den realidad la conversación por su propia esencia puede comportar la disensión, la divergencia y lo contrario a lo que pretende: la falta de acuerdo. Lo mas útil de una conversación es que lleve a buen puerto a las partes para sus transacciones comunicacionales, es decir, informacionales y emocionales. Pero no todas las conversaciones hacen posible eso y muchas colocan a los hablantes a las puertas de una controversia. Es el momento de la discusión y de la crítica, del análisis y del debate. Fenómeno nada extraño puesto que el discurso del raciocinio termina por llevar antes o despues a eso. Sin embargo la conversación además de lo que va diciendo como trasiego de unidades comunicativas también va nutriendo un segundo proceso en paralelo de sutilidades que indican hasta donde puede ser conducido. Una multitud de detalles reconducen el tema a términos tratables. Como alternativa a los rugidos de las fieras ya es mucho que los hablantes hayamos venido poniendo nombre a las cosas de las que tratamos. Aunque en conjunto seguimos fracasando para entendernos y comprendernos en lo fundamental. Muchas conversaciones que se inician como tentativas de indagación y conocimiento mutuo se atajan para no ir más allá de lo social o culturalmente consentido. Es así que cada hablante adopta un rol preinscrito en una conversación nada más ser iniciada. La democracia verbal no va mas allá del enunciado del principio, la correlación de poderes existe desde el primer momento comunicativo. Ahí donde hay dos hablantes hay dos posiciones de poder en juego. Las conversaciones que se inician con predicados a favor del conocimiento mutuo y de la sinceridad no son una excepción en cuanto a que pueden contener disonancia, divergencia y finalmente incompatibilidad por falta empática para seguir adelante. Es curioso que el discurso metodológico en su juiciosidad más racional choque con las inconveniencias prácticas de llevar las conversaciones –o los textos- más allá de lo que se considere decible o legible.
El discurso metodológico es un conjunto de criterios que conforman una disciplina intelectiva y verbal para producir enunciados de verdad. Puesto que su agente no vive encerrado en un laboratorio tratando de destilar una pócima a partir de varios toneles sino que vive mezclado en sociedad puede suceder y sucede que las pautas establecidas como rigurosas y científicamente correctas funcionen bien para un manual de una asignatura y no funcionen en absoluto para las relaciones de la vida cotidiana. El discurso metodológico lleva inevitablemente a la crítica que viene segregada con toda controversia. No todas las versiones, o miradas o puntos de vista son aceptables para un tema dado. El valor de verdad de una afirmación queda validado con su contrario la certificación de falsedad de su negación. Claro que la relatividad, ya desde Seneca de la no existencia de valores absolutos da cancha para situaciones duales siempre que queden en la hipótesis de variables no previstas. Para una situación concreta, coordenadas exactas, caso específico no caben todas las posiciones sino a menudo una sola como la única correcta. Lo bueno y lo malo no es una división válida al hacer balance existencial. Todas las cosas son útiles experimentalmente y para el saber general pero pueden ser terribles en su coexistencia concreta si no evitan el sufrimiento evitable. Es así que la sociología arroja estudios con grandes cifras, la historiografía pone interpretación a las efemérides y la psicología a las historias de vida particulares troceadas en sus itinerarios. La existencia en todas sus versiones proporciona plataformas para los retos del conocimiento. En cada interrelación bi o multipersonal lo que está en juego es el proceso de conocimiento. Con mayor o menor holgura lo metodológico coexiste con lo posible dentro de los personalismos en juego. A menudo le más inteligente tiene que pasar por aparentar no serlo tanto para sobrevivir dentro de una comunidad lingüística. En la discusión cada parte en su rol tiende a buscar un reconocimiento. El ponente encuentra la satisfacción en el reconocimiento de su trabajo presentado, el polemista en el dato recogido por el otro para incorporarlo a la conversación. Richard H.Dana (1966) comparte el interés por los fenómenos del proceso de conocimiento y experiencia entre paciente y terapeuta. En la relación analítica de un síntoma el no enfermo no puede limitarse a la posición del dictum y el enfermo en la de la obediencia, ambos tienen conexión con el síntoma tratado del cual toca aprender. En su propio registro de inconsistencia el profesional tiene que entenderse y hacer entender no como la parte infalible sino como otra parte discutible en otro registro de discusión. Dana advierte sobre las necesidades insatisfechas del terapeuta y de la proyección negativa que puede ocasionar en el cliente si no toma la debida conciencia de ello.
Un espacio discursivo traza unas condiciones marco para llevar la discusión más o menos en profundidad según las posiciones teóricas que convergen en él. Todos los espacios verbales son discursivos y la etiqueta que los predetermina según sean espacios lúdico-relacionales como comidas o tertulias distendidas o encuentros que se proponen como rigurosos en el método, prefigurará el grado de componendas entre los interlocutores para llevar las diferencias más lejos o atenuarlas lo antes posible. Según también las psicologías personales en el encuentro se estará más o menos por la laborar de destilar verdades o mantener el tema dentro de la deriva conversacional que no desea crear categorías concluyentes. La discusión teórica encuentra problemas cuando las hipótesis de las que trata ponen en entredicho las conductas e ideas en las que se venían identificando los participantes.
Estar en contra de la discusión y de la crítica es una manera de estar a favor del no decir las cosas en su totalidad para evitar posibles heridas intelectuales a las personas que se enfrenten a la experiencia de tener sus opiniones desmentidas. La oposición a la crítica es una forma de creer que todas las actitudes y opiniones de la vida son aceptables, sean las que sean. Algo intolerable para todo espíritu crítico. Sigue siendo imperdonable que los más críticos de la crítica confundan el concepto de ella con el enfrentamiento insultante. Es tanto como confundir controversia con sabotaje, demostración con descalificación, precisión con ataque, habla con golpe.
Las discusiones son inherentes a las conversaciones tan pronto la aparición en escena de los actos verbales de una afirmación o una negación entra en contradicción con la de otro u otros. El protocolo del encuentro puede recomendar no entrar en profundizar en la conversación porque experiencias anteriores con las mismas posiciones ya han demostrado que no han progresado o por el contrario si el objetivo del encuentro verbal es el declarar las cosas profundizar todo lo posible para sondear una entente oculta o el conocimiento de datos soslayados. Cuando aparecen temas tópicos como el de los derechos de las nacionalidades a sus autonomías políticas o el de la creencia o no en la existencia de dios y su condición todopoderosa, tiendo a no perder el tiempo ni en el uno ni en el otro. Zanjo la cuestión con los antinacionalistas afirmando que llegado el momento en que y o, un abstencionista, que sea convocado a una urna para un voto de independencia autonómica acudiré sin dudarlo para expresar mi voto a favor, lo cual es un indicativo de realidad del que puede sacar sus conclusiones mi interlocutor; y zanjo el tema con los creyentes tras declarar mi ateísmo que en cuanto mueran intercedan por mi con su dios para tener un buen lugar al paraíso con vistas al mar. Francamente, perder el tiempo verbal por un tema o por otro a costa de sacrificar la entente emocional con quien estés hablando no merece la pena. Se puede tener una relación aceptable tanto con antinacionalistas como con creyentes siempre que no les dejes que traten de convencerte que tienes que pedir perdón pro tus pecados y perdón por pertenecer a una minoría étnica determinada.
Así pues no todas las discusiones son seguirles hasta el final pero tampoco hay que posicionarse en la reserva ante todas las que puedan aparecer. Es un éxito humano poder vivir en paz dentro de las diferencias conceptuales. Siempre que no lleven a antagonismos irreversibles. Prefiero antes un polemista honesto en sus argumentos por apasionado y radical que sea que no alguien que enseguida consensua lo que dices para evitarse el esfuerzo intelectual de seguir defendiendo sus opiniones diferentes.
La controversia en todo caso se lleva más o menos lejos según lo que se va pactando con ella a la hora de irla haciendo. Lo mismo que en un ring con campanazos que marquen el tiempo de los asaltos en la discusión verbal queda establecido la danza de lso turnos de participación y hasta los tiempos asignados. Una vez expuestos todos los argumentos y referidos los datos ad hoc si no hay entente posiblemente cada cual se quedara en sus ideas sin necesidad de continuarlas defendiendo suficientemente convencido de la certeza de las suyas y del error de las contrarias. En los espacios de relaciones personales la necesidad contextual de mantener una situación estable lleva a sugerir el atenuamiento de determinadas discusiones por las inconveniencias prácticas que generan. Es el momento del sacrificio en el altar de las mentiras de todo propósito de verdad en aras a una tranquilidad coyuntural. Muchísimas empresas y situaciones se mantienen por este motivo. Es la puerta que da paso a la cultura en todo el esplendor de sus hipocresías. Por otra parte nadie aguanta indefinidamente estar sometido a la crítica aunque sepa que las cosas que se le objetan son inapelables.
Un día para la ruptura irreversible.
Durante un fin de semana Ero me llamo con un llanto desbordado. Después de un rato de conversación se le pasó. Lo comenté con V, ésta incluso sugirió que fuera a verla para calmarla. Ese fin de semana lo pasábamos cerca de casa, en Corbera en un lugar muy cerca de la colonia Güell. V se concentró en la lectura de la parte de esta crónica, la cual leía con avidez. Me dijo que no era cierto que la quisiera tanto a ella. Me sentí derrotado ante esta afirmación. Puse fin al viaje de ese fin de semana a causa solamente de esta declaración. No estaba preparado para perder tantas dosis de romanticismo simultáneamente. No tuve ningún deseo en continuar como si estuviéramos bien. Seguíamos en crisis.
Unos días después en un findesemana largo donde íbamos a ir a Cadaqués o tal vez a Banyuls, Ero vino con su carga colérica puesta. Me había costado entender por años que ella en realidad no quería una relación conmigo sino una relación con alguien que le dijera sí a todo o al menos que no le creara ninguna clase de perturbación. Despues de haberme propuesto repetidas veces dejar de ser amantes, puse fin a nuestra relación tal como la llevábamos en mitad del viaje. Me había quedado literalmente extenuado de ser sometido tanto y tantas veces a la misma clase de duda. El día que yo le dijera de no continuar seria para cumplirlo y para convertir en ciertos todos sus noes anteriores en el ultimo instante reculados y rectificados. Habíamos pasado la noche en el patio de la casa de Mary-Henry y la velada de cena mas tele no había estado mal del todo. Una vez reinstalados en la furgo se repitieron nuestras desavenencias. Ella se quedó con su Mary, una persona que ya le proporcionaría todas las coartadas habidas y por haber para seguir con su vida sin mí y sin mirarse a ella misma críticamente, y yo regresé a casa absolutamente vencido y ridículo de mi mismo. Antes de tomar el vehículo para poner fin a aquella relación llame por teléfono a V. Eran poco más de las 7 de la mañana, la desperté solo para decirle Todo ha terminado. Mi relación con E ha terminado. V me diría posteriormente que le supo mal. En el viaje de vuelta recapitulé: toda pérdida permite un potencial de ganancia, me repetí para mis adentros como si del eco de un sermón se tratara. Sin E tendré menos episodios de intimidad pero más tranquilidad. No tendré que remontar su estado de ánimos una y otra vez, no tendré que aguantar sus incertezas permanentes, no tendré que escucharlas en sus monotemas de su familia. Tendré más tiempo para mí. Si todas las citas de los martes y tantas otras en el Estudio las hubiera dedicado a leer –el estudio es la ubicación de mi biblioteca- posiblemente ahora sabría mas, tendría alguno de mis libros acabados, y me sentiría más sólido conmigo mismo. El sexo es importante pero no tan importante. Quise convencerme. El amor es algo químico. Su indispensabilidad puede ser relativizada. Las personas son fuentes de enseñanza, más exactamente de experimentación. El experimento de amor con ella no podía ir más lejos. Por supuesto me seguía queriendo, sí, yo a ella también. El amor es una declaración. El amor es una cobertura que incluso permite dar paso a su ausencia haciéndolo pasar bajo la estima. Hay tantas definiciones de él que no me atrevo con una más. Nadie se ha alejado de mí diciéndome que me odia. Yo no he odiado a nadie tras amarlo. Sin embargo al poco tiempo de sufrir verdaderos descalabros por el alejamiento sentimental de alguien me he recuperado y he comprobado que la vida sigue por muchos y grandes que sean sus vacios y ausencias. Seguramente por he llegado a ser tan refractario. No deseo implicarme con nadie más. Entre tanto hace ya una pequeña eternidad que me viene costando centrarme en informaciones personales que me dicen, no quiero saber las cuitas y los conflictos de los demás, a no ser que sea bajo el criterio profesional y en horas pagadas. He llegado al colmo del no altruismo. La gente se preocupa no de como estás sino que hace la retórica de preguntarlo pero en realidad no le interesa en absoluto cargar con una respuesta distinta a la de bien o muy bien. Es mejor hacer saludos de constatación de un hecho. Empezar una conversación con una pregunta es un mal comienzo. En algunas partes de África saludan diciendo te veo. Aquí, a veces digo, hola estoy aquí, cuando la inercia se me escapa me sale, el ¿que tal? Es absolutamente estúpido preguntarlo. ¿Qué se pregunta en realidad?, ¿cómo estás de salud?, ¿como te sientes en este momento?, ¿como estas en la vida? La pregunta es gigantesca, global, enigmática. El que responde no puede por menos que sentirse afligido por eso dice la respuesta estándar. No, no quiero responder a la tal pregunta cuando soy victima de ella, ni hacerla, para no victimizar a nadie, prefiero decir, hola, o estoy aquí, o te veo o te siento o te recibo. Ni siquiera el tipo de saludo estándar nos sirve para comunicarnos. Es tan superficial el idioma y los dejes que la falta de autonomía personal empieza a perderse desde el momento en que se usa un idioma a conveniencia de quienes esperan escuchar a través de el y de ti frases predecibles.
A la llegada a casa V me preguntó como estaba, le dije que bien, que el duelo de pérdida de aquella separación la había adelantado años atrás. Que ahora era poner una escena concreta a algo que ya estaba más que escrito y pronosticado.
-Es posible que me salga alguna reacción negativa que no controle estos días. Una ruptura con alguien significa una pérdida de su presencia, de su proximidad, del lugar que hasta este momento ocupaba en tu vida y en tu agenda. E hizo algunas llamadas y envió emails cortos tal como solía hacer, plagados de faltas ortográficas con expresiones ambiguas y contradictorias. Un detalle que es indicativo de dos cosas: la prisa personal que se antepone a la deferencia respetuosa al otro para que pueda hacer una lectura con claridad y una dosis de incultura tanto más inaceptable en su caso por su condición profesional de profesora y universitaria de licenciada. Le pedí en una línea que respetara mi silencio, que me encontraba convaleciente recuperándome de mi mutilación. Ella era sin lugar a dudas la mujer con la que había hecho más sueños, mayor practica sexual, más transgresión y más goce de todas cuantas había conocido. Lamentablemente estaba loca, o peor incluso: no sabia lo que quería lo cual trastornaba a cualquiera que pudiera acercársele: ex, hijos y presumí que también a su nueva tanda de amigos. El diseño ideal de sus relaciones será la de tipos que estaban enamorados incondicionalmente de ella faltos de toda conciencia crítica, y por sus fealdades o por lo que fuera aceptaban una sonrisa de ella como una pócima de mandrágora. Sí, la dejaba en esas manos. A las que por cierto ella nunca había renunciado lo cual siempre fue un dato de sospecha de sus éticas. Por encima de ocupar el lugar de la querida y la deseada podía mantener en su nómina de admiradores a cuantos más mentecatos mejor. E dejaría de ser la persona con la que citarme, por años en secreto y los últimos meses sin secreto, y aguantarle sus continuos desvaríos para ser un nombre más de mi pasado. Según entiendo ese es el patrón mayoritario. La gente no recicla sus relaciones de amor en un tablero de relaciones amistades coincidentes y permanentes, entre otras razones porque no se tiene tiempo para todo ni hay ningún estado presente por muy bien organizado que este por alguien que pueda cargar con todas las tesituras pasadas vividas y sus protagonistas. Hay que dejar lejos a los que quedaron atrás para dar sitio a los nuevos con los que terminar de vaciar la actualidad de preliminares para llenarla de sabidurías y contenidos,. Cuando nos agotamos de alguien nos agotamos para siempre. Esto debe ser muy parecido a una resolución injusta. La supervivencia es injusta. La lucha por el día a día da la espalda a la historia de la lucha anterior. Me gustaría ser el amo de mis sentimientos y permitirme sentirlo todo sin ser reprimido por nada. Soy el primero que debo reprimir ahora una memoria de rescate del ayer. Quisiera una amnesia selecta, no tener dentro de mí a quien he conocido, he amado y me ha defraudado una y otra vez. ¿Por qué los nombres del ayer siguen formando parte del presente, cuando sus personas nunca volverán? No tiene porque suceder con E. Dejarnos de ver como amantes no significa que dejemos de hacerlo como amigos, pero si como amante no he estado, ni he podido ni he querido estar, a la altura de su demanda atencional enfermiza, ¿acaso voy a poder estarlo como amigo? Lo que se es que mi capacidad no pasa por apadrinar a nadie. Debo ser el peor de los egoístas: necesito más tiempo para mí. Quiero intelectualizar lo que vivo y sentirlo desde la no tan fría noche junto a un fuego sin ninguna compañía a quien cargarle con toda esta novela. Por otra parte esa es una conclusión que he sacado: no volver a hablar de mí pasado a nadie más. Cuando lo hago me siento absolutamente guionado. ¿Qué se supone que hago? ¿Devolver la confidencia porque otro me cuenta sus trifurcas familiares o de pareja? Los amigos –o conocidos- ni siquiera preguntan por donde está mi compañera. He comprobado que confidencias que para ti son significativas que haces a personas al paso, del poco tiempo han olvidado aquello que les dijiste. De eso E tiene una cantidad de referencias continuas. Me solía molestar con ella que no se acordara de cosas que le había dicho de mi hacia escasamente la cita anterior o en el mismo día. Sin duda hacia que me escuchaba sin hacerlo. V es completamente distinta en eso. Es la persona más atencional que he conocido. Comparándolas, V me ha querido más que E y yo en lugar de corresponderle a ese amor le he dedicado mi pasión a E y mi amor de larga duración a aquella.
Cargo evidentemente con la autocrítica. Me lo puedo permitir. Puedo alegar mi necesidad de recuperar mi tiempo para mi porque no tengo la menor duda de la enfermedad de egoísmo que padece sistemáticamente la mujer que más he deseado de todas las que he conocido. Muchas enfermedades mentales son secuelas del egoísmo. La incapacidad por salir uno fuera de si mismo la convierte en eje de todo en ego-centro en torno a lo que tiene que girar todo lo demás.
V pronto empezó a notar un cambio en mí, dijo que estaba notando un reencuentro. Me confesó que varias veces estuvo al borde de pedirme la separación definitiva.
Es posible que con el hasta aquí te he podido soportar que le dije a E, sucediera lo mejor para todos, lo cual significaba el triunfo de la normalidad en contra de toda transgresión. La fuga de los límites queda bien para la poesía, para la teoría conceptual sobre una revolución sentimental venidera, pero no para una actualidad con el cuentagotas de la utopía averiado. Yo no cambié nada. Seguí con mis ritmos. La vida sin E medaba más tiempo para la lectura, para el ordenador, para mis cosas, aunque en la práctica eso no se notara de un modo cuantificable. Mi déficit mayor era con la literatura, con los libros, con los saberes envasados de las bibliotecas. Sigue avergonzándome no haber estudiado más filosofía, no haber leído a autores cuyos nombres no paran de ser referidos en las páginas de otros que leo y que posiblemente son autores menores. Utilizaba mi dedicación a las páginas escritas por mis manos como una deuda a devolver a todas las leídas con las que había pasado incontables horas de placer a lo largo de mi vida. Pero yo no escribía para nadie en particular, a lo mucho para la hipótesis de una raza consciente del futuro, una idea que iba ganando espacio en mis neuronas .Quizás en ese mañana, los seres humanos pudieran estar a la altura de sus palabras, de sus compromisos, de sus sentimientos declarados y no se sumergieran en complicados laberintos en los que los amigos se traicionaran, los aliados se pelearan, los amantes se separaran. De ser esto posible mucha gente se evitaría de meter su vida dentro de trampas sentimentales de las que inevitablemente les tocaría pasar por la traición o el sentimiento de ser traicionados. Kant apeló prematuramente a la soberanía individual en contra incluso de la propia soberanía divina. Yo venia toda la vida personal espontáneamente pidiendo eso: ser nosotros mismos por encima de cada avatar, de cada condicionante, de cada orden ajena. ¿Pero cómo podía continuar siendo yo si me valía de personas a las que les asignaba el papel de mi complemento, de mi enteridad? Posiblemente para ser integra una persona tiene que admitir su soledad innegociable a ningún precio. Lo admito: no tengo fuerza para quedarme sin nadie. Mi mundo se centraba en pocas personas: con E distanciada, perdía un 30% de las personas que me interesaban. En cuanto a Ios demás, Isaac hacia la vida que le tocaba consolidando su posición profesional hacia la media edad, dejando atrás al padre, el cual era, soy, a poco mas que un encuentro episódico. Ni siquiera le conté de inmediato mi ruptura con E, convencido que no dedicaría demasiado interés a esa información, como tampoco la había dedicado los años anteriores a entenderla. Por su parte Viconda no me tenía completamente seguro como un compañero de futuro para las décadas siguientes que la naturaleza de nuestros cuerpos tuviera previsto permitirnos continuar viviendo.
Las rupturas son conclusiones inamovibles. La propia coherencia personal de las partes impide la vuelta atrás. Siempre queda la poesía para evocar el amor ido o la vida truncada. Pero lo peor de un rompimiento de una relación personal no es tanto la perdida de la persona con la que no te vuelves a encontrar, que eso de por si ya es muy doloroso, sino la nueva situación en la que te quedas, el nuevo individuo que eres por dentro. Te sientes roto, sobrante, ridículo, absurdo, pero también liviano, liberado, limpio, renacido. Debería poder enunciar más palabras pero no acudiré a ningún diccionario de sinónimos para demostrar una lista de carrerilla que no tengo.
Después de unas cuantas rupturas se diría que hay un parecido en las situaciones. Al comprobarlo te cercioras de la absoluta incompatibilidad entre los inventores de futuros ideales y los hacedores prácticos de ellos. Son o serían razas distintas. Ves que eso de la utopía social era un mundo en el que el amor y los accesos a la intimidad recíproca era algo que funcionaria siempre en todo momento y lugar no puede funcionar con la gente concreta que lo has hablado y que termina por convertirse en parte de las conductas de una sociedad de las que no ha aprendido a librarse. Nadie necesitaría privatizar a nadie como una persona de su propiedad. Todo el mundo estaría al alcance de todo el mundo. Sin duda esa utopía era muy esquemática y muy inocente. Suponía que se daría una sintonía entre todos los seres, que habría sensualidadad a destajo, que todo el mundo se gustaría. Eso es muy difícil de concebir y no es para nada pensable que sea así. Un lugar utópico como ese solo seria posible dejando fuera a los adefesios, a los asintónicos, a los incapaces, a los impotentes, a los infelices, a los incomprensivos. Habría pues que hacer una frontera entre quienes pudieran embarcarse en esa nueva Arca de Noé y quienes no, con lo cual la utopía perdería su principio universal. El fin de la relación con E hizo que revisara mis propios esquemas al respecto. Si una persona como ella, supuestamente tan liberada, tan dispuesta a nuevas experiencias sexuales y libertinas, dejaba de ser mi compañera por –según su pretexto- optar por la mejor situación para los tres dejando de interponerse entre Vic y yo, hecho que nunca había dejado de tratarlo como la cascada de sus culpas. , ¿Qué esperar de otra gente que ni siquiera se había planteado la intimidad plural como parámetro? E ya venia dando muestras de querer separarse de mí desde hacia años, el día que se concretó la separación fue únicamente el día que yo me di por avisado de tantos preavisos y rubriqué el no de no continuar autentificándolo ya que ella nunca terminaba por desaparecer y yo creía poderla sostener con todo su variado pack de multicontradicciones. No lloré no me sentí tan mal. Hice lo que suelo hacer en estos casos: poemas de despedida y cartas de balance. Alexander Lowen de quien he aprendido cosas dice que quien no tiene capacidad de llanto es que no tiene capacidad de amor. Tal vez tenga razón y yo solo sea un amante en espera a perpetuidad de un amor tan excepcional cuya condición lo ha hecho siempre imposible de alcanzar. Tal vez pago mi desajuste ente mis múltiples fantasías de la vida que me gustaría vivir y la ordinaria que vivo.
E, muy buena chica., trató de actuar como si no hubiera ocurrido nada. Llamó solo para escuchar mi voz. Dijo que a ratos estaba triste y a ratos lo pasaba mejor. Llamó para invitar a V a un concierto. Fueron ambas. Yo decliné su invitación. No pregunté a V a su regreso de que habían hablado, más bien sugerí antes de su cita que me dejaran de lado como tema. Descartaba que conversaciones posteriores sobre el por qué de un final tan largamente anunciado cambiaran su desenlace. El tiempo corría a favor de consolidar esa ruptura aunque ella hiciera como si las cosas continuaran igual. Al fin y al cabo la sexualidad de E tampoco era su primera demanda. Ella estaba encantada de cumplir años y de que los pechos se le fueran cayendo para sacarse de encima a los moscosos que la desnudaban con sus miradas. O al menos eso lo había repetido algunas veces pero como todas sus otras afirmaciones las de este tipo también encontrarían justamente las contrarias de su propia boca y a la distancia de pocas horas.
Durante su vida había sido perseguida por los hombres pero solo con unos pocos había tenido relaciones íntimas. V las había tenido con muchos más que ella y sin embargo era ideológicamente menos libertina. Una curiosidad biográfica de la vida de Vic es que lo mejor de su vida sexual lo había tenido con otros hombres, no conmigo.
En la pantalla de mi ordenador estaba la cara de ella o la de ella conmigo, la de E se había quedado en otra parte. Las fotos enmarcadas de E continuarían en el Estudio. Tras la última vez que nos vimos yo no subí a la litera, sus fotos continuarían ahí hasta que recordara meterlas en un cajón.
Unos meses antes del día anunciado de nuestro dejarnos todo mi álbum digital fotográfico, y dentro de este las fotos de desnudos compartidos con E, desaparecieron inexplicablemente de mi ordenador. Fue como un zarpazo del destino para liquidar los restos ilustrados de nuestra historia juntos. Nunca mas repondría aquellas fotos ni otras con poses parecidas podrían sustitutillas, los años habían pasado y nuestra ilusión recíproca también. Las copias que hice nunca fueron totales esperando reorganizar el álbum tal como era debido. Miles de imágenes se perdieron. Mi desconsuelo fue total pero tal vez seria mejor así. Mi memoria biológica iría desdibujando lo que mis ojos ya no verían sobre imágenes ni del cuerpo real en directo. Ella siempre tuvo manía con que yo me hubiera quedado sobre papel con algunos desnudos suyos. Antes del día que decidimos dejarlo correr, ella me dio a elegir un par de fotos en los que estábamos con Pol para enmarcarlos. Sugerí la posible idea de tener la foto en casa a V, en la que estamos Pol y yo, V se negó en redondo a que la tuvieran el dormitorio o en una estantería. No comenté nada más. Yo estaba entre el fuego de dos frentes. De Pol me quedaría la foto. Seria difícil que volviera a verlo durante su infancia. Le pedí a E que le hablara cuando fuera más mayor de nosotros, que le diera nuestras cartas, que fuera a enseñarle a volar el cometa que yo me había auto comprometido a comprarle sin mí. Quizás le pediría más adelante que le leyera cuentos de una colección de ellos que tenia como asignatura pendiente de terminar de preparar.
Nosotros dos, E y yo pasaríamos a nuestras propias historias como lo que fuimos: una decisión muy romántica pero estúpida de todos los tópicos que suelen habitar casos como el nuestro. Parece que las vidas están más marcadas desde el principio y la voluntad personal termina por ceder si pierde en la lucha la fuerza de su principal aliado. ¿Para qué continuar luchando por una historia de amor cuando la parte principal de la historia deja de esforzarse por conservarla? Ero a ratos seguiría pensando que podríamos continuar tratándonos como si nada hubiera ocurrido, que yo sería un visitante de su castillo de gritos, con un yerno y una hija que habían dando muestras de haber llegado a las manos en sus desavenencias con escenas subidas de tono en la parte de arriba de la casa y que podríamos quedar como amigos. Si, la amistad. Siempre queda la amistad tras una historia pasional que no cursa adelante. Yo más bien creía que una amante que no está a la altura de lo que se espera de una amante difícilmente lo va a estar a la altura de ser amiga. Mucho menos para el caso de Ero que no distinguía entre las ideologías y los comportamientos de la gente, sus implicaciones en la vida o sus éticas con tal de ser la reina de los lugares a los que iba y de ser el centro de atención de los demás. Me conocía lo suficiente como para saber que yo no estaba dispuesto a auto asignarme un rol de complacencia con alguien que ya me habías dado diversas muestras en diversas ocasiones de no ser amiga. Lamentaría perder la relación con Pol por añadidura. El no era nada mío consanguíneamente, pero le había gustado a mi ego que me reconociera, que pronunciara mi apellido con una erre para su edad difícil, que señalara mis fotos pronunciándolo. Me habría gustado llevárnoslo con nosotros defines de semana a partir de los 3 años, o de vacaciones, cuando ya supiera hacer contención de esfínteres y no nos diera la murga con limpiarle sus deposiciones. Me habría gustado ir con el a la playa y jugar juntos con las olas, tal como lo había imaginado. Mucho más ahora que en una comida ultima en la que coincidimos, la animadversión que había de mi parte con su padre Danifer, a propósito de dejar de pagar una cuenta de consultorio, se había disipado en alguna manera o él había aprendido algo de política doméstica y la conveniencia de ajustar el trato a determinados roles esperados. En esa comida, en una antigua sociedad cultural con nombre de santo (esa pasión tan arraigada de mezclar la cultura con el Santoral) de PremiadeDalt surgió de mi boca una frase con que resultó ser anticipatoria: las personas siempre tienen valor, a veces no tanto por su valor presencial pero siempre como personajes literarios. Es así que me he quedado para escribir una novela con personajes de los que he tenido mucha noticia durante años pero al os que he referido no tantas veces como el tal Danifer.
Las rupturas son actos escénicos que se anuncian en procesos perfectamente trabados. Cuando suceden no ocurre nada que no fuera totalmente previsible. Cuando el amor está en su apogeo los enamorados recuerdan que su pasión no puede ser eterna ni todas las experiencias son durables infinitamente. Tratan de hacer acopio de reconocimientos racionales para no olvidar nunca que todo lo que son se puede desvanecer y que el final amoroso no es más que la aplicación de conclusiones muchas veces rozadas, apuntas, hipotetizadas, incluso amenazadas. El final amoroso dice basta a continuar con la incerteza, con el sufrimiento que genera el hecho de la falta de seguridad del otro. Creía en mi fuerza para desvanecer cualquier demonio de la duda. Las dudas de mi amante no eran las mías pero a fuerza de escuchárselas tuve que admitir que su territorio psicológico era un campo de minas. Por muy seguro que andes por todos los suelos si te dejan dentro de un fragmento saharaui con el aviso de campo de minas incorporarás tus propias dudas para dar cada paso.
Cuando llega el día de la ruptura previsible lo que la consolida es que la hace irreversible. Los encuentros posteriores, incluso algunos rememorando un simulacro apasionado, ya no van a restaurar lo que emocionalmente se ha roto en mil pedazos. La relación posterior a una ruptura es una forma de terminar de completarla. Los devaneos de Maconda con sus desdecires: te quiero, no te quiero, te hecho a faltar, que tonta soy, ya no restablecerían nunca más nuestra relación como antes. Reubicarla en el lugar de los seres mas mencionados de mi vida tampoco me la devolverían como persona práctica, como alguien a mi lado. Por mucho que tratara de entender porque dos personas adultas terminan por alejarse cuando sus citas de goce son sublimes mis dominios filosóficos no me daban para tanto. Simplemente las cosas terminan. Un día un viejo hace un último suspiro y no vuelve a moverse. Para él todo acabo. No hay una explicación definitiva de ese fin. La permanentización es un deseo de las utopías. Tratar de tener a alguien para siempre y para seguir compartiendo todos los juegos hasta el final es un deseo imposible aunque como parte de los versos seductivos lo haya empleado como evocación. El fin sobreviene en un momento en el que todavía el deseo está vivo pero la razón no lo autoriza a seguirlo consintiendo. El fin simplemente es la concreción de un deseo unilateral aceptado al fin por la otra parte.
Había soportado durante muchos años las dudas de Ero. Cuando me diera por saturado de tantas dudas de su parte le iba a dar la patada que se merecía desde muchos años antes y más exactamente desde la primera vez que empezó a tratar lo nuestro como una historia que ya conjugaba en pasado. Desde aquel día en el que compartíamos un spot publicitario en una campaña contra el cáncer los actos en los que me fui desenamorando de ella fueron continuos. ¿Cuantos actos que desenamoran un amor puede resistir hasta darse por vencido?
Posiblemente el último día como su enamorado no pasaron tantas cosas distintas de las que ella estaba acostumbrada a protagonizar. Le molestaba mi modo de teclear en su ordenador portátil que a regañadientes aceptó traer para que yo lo usara a falta del mío que no funcionaba. Estaba visiblemente tensa por que hasta el día antes había venido tomando su psicótropo que le incrementaba ya de por si alta inestabilidad de carácter, y por si fuera poco, iba de estrecha indispuesta para nuestra intimidad sexual, que concedió compartir por la noche y a la que se negó al amanecer. Si algo podía continuar aguantando nuestra relación era el ejercicio del placer erótico dada la falta de placeres de la coherencia intelectual o de la comunicación.
Pasó junio y pasó el verano. Viconda y yo nos fuimos diez semanas fuera de Catalunya que extendimos hasta Sinop y Lagodheke. Por email hubo algunos contactos en los que Maconda me pedía mis poemas y mis cartas largas a las que se había acostumbrado. Era una niña que seguía sin enterarse de lo sucedido. Ella me pedía el caramelo de las palabras yo había iniciado la segunda parte de nuestra historia con todas las dudas de que pudiera prolongarse demasiado en el futuro. Así como en la condición de amante podía darlo todo para rescatar en la medida de lo posible y hasta el ultimo resquicio de esperanza a mi ser querido auxiliándolo del fondo de sus miedos; en la condición de compañero de discursos, amigo de etiqueta mi energia para poner voz y voto a la otra parte era sumamente escasa. Mi seguridad sobre la libertad de todo el mundo a poner fin a su parte en una historia de a dos se correspondía con la convicción de la mía en no tratar de continuarme explicando cuando el fracaso de las palabras había sido total.
Enrico salió a ocuparse de la puerta para dejarla en la casa. Mary ni siquiera salió de la casa a despedirse. Ambos notaron que algo serio se había producido entre nosotros pero no sabían su alcance. Durante el desayuno los cuatro fuimos civilizados. Ero anunciaba que ella se quedaría con ellos y que yo me iría aquella misma mañana. Yo pedí que nos hiciéramos fotos de reposición como seis o siete años atrás en la misma mesa de la misma casa en otro fin de semana en que creía en el futuro del amor. Se prestaron a la propuesta. También me hice fotos con Bob, el único genio de la casa y que el futuro le reservaba altas contradicciones con un mundo de impositores y de mentes enjutas, algo difícil de soportar para una mente superior como la suya y la personalidad elitista de la que ya era víctima. Volvía a quedarme otra vez más en mi vida sin un sector de gente que por llamarla de alguna manera la ponía en la extensión de la familia política. Bob o Pol no entenderían mi desaparición. Las cosas de la vida son tan predecibles en cuanto a relaciones que al perder una se pierde en el paquete ad hoc al grupo humano de la que aquella había sido puente.
Durante el verano inicié una segunda parte de las Cartas a una Musa en las que ya había metido casi cien mil palabras tratando de darle un trato de amiga. Hablando de terceros temas y no cayendo en su juego de recogerle los pétalos de sus infinitos ramos de margaritas. Era la alumna que llevaba múltiples cursos suspendiendo las mismas cuestiones. Seguirlos tratando con ella dejaron de tener sentido. Acepté que se copiara mis argumentos al interpretarla para aplicármelos a mi y que añadiera a sus contradicciones en nuestra relación además de la presencia de Vic otros asuntos de mi personalidad que no le gustaban. Las veces que la reté a que los dijera de una vez siempre callaba. Despues del verano tuvimos algunas citas que no mejoraron nada, antes bien consolidaron la ruptura y no crearon oportunidades para una amistad. Por su parte ella había ampliado sus relaciones con nueva gente que le venían de la mano de D, un ogro que se hacia llamar ogrito para atenuar sus formas de gordo impresentable por tenerlo de andante en la vía publica, apuntados a un curso cinematográfico. Este tal D había saltado de cámara proyectista desde un cubículo a oscuras del cine al que iba Ero de señora solitaria a deseos de ser un importante director de cine. Conocer a D más en diferido que en directo (las pocas veces con el que coincidí, una a la salida de la filmoteca y otra en una conferencia en el Centre de Cultura Contemporánea, ah, sí, otra mas en el cine Calandria del que era el proyectista, además de ser torpe se comportó con bastante poca elegancia, dando una mano fofa de morsa con poco parecido a lo que uno espera de una mano humana). Puesto que lo reciclo todo reciclé al personaje para escribir Teoría de D. Mi, todavía, amada no hizo nada para aclararse ni siquiera como amiga, y cerró las oportunidades para tener un trato de amistad conmigo dándome paso de un modo fluido y natural a las nuevas relaciones de amigos, que según decía, estaba haciendo. Mientras yo le hablaba de mis misterios de viajero desde Gori ella me informaba que en una isla griega volvía a sentirse cómoda, combativa, con el futuro por delante y con una nueva relación lésbica iniciada, que trataba en términos de asignatura pendiente. Es posible que yo también pasara a formar parte de esta curiosa denominación. ¿Que se supone que se hace con aprobar asignaturas pendientes?, ¿dejar de vivir lo que enseñaron?
Ero me había fallado como amante en repetidas ocasiones pero como ex amante no seria mucho más segura. Algunos encuentros para hacer con rémora y siempre con dudas nuevas citas amorosas aumentaron mis enfados. Ella había perdido la percepción de nuestras coordenadas y desde luego de mi sentimentalidad. Mi hipótesis es que llegaría el momento en que todos sus atractivos y toda su invitación a la fiesta de la vida, también a la inspiración creativa, que tanto me habían seducido aquellos y a los que tan en deuda había quedado con estos, no tendrían la suficiente energia como para desear seguir encontrándome con ella. En junio desestimar una invitación a un concierto de cámara para no prestarme a una apariencia, esta sí una mentira en toda regla, ya estaba anunciando mi poco deseo de prestarme a esa clase de citas episódicas para aparentar un pasado que ha sido superado. Algunas citas barcelonesas del otoño siguiente me hacían recordar mi error por repetido en habérselas aceptado. Maconda solo tenia un tema: ella y nada más que ella y si quería o no quería o no podía querer. A fuerza de repetirse hacia que yo me repitiera más en el rol del terapeuta que en el del amante, eso sí sin cobrar por mi escucha y discursividad, de la cual se declaraba a favor admirativamente pero no advertí que le sirviera de mucho.
Hasta el último momento traté de salvar una relación para el placer, ya que para los grandes proyectos creativos la había descartado desde hacia mucho. Afirmé repetidas veces que ya era suficiente con mantener vivo el proyecto de nuestro amor. Pero un proyecto de amor que pasa por la duda constante las citas de placer tampoco termina por ser una empresa demasiado segura. También trataría de salvar la relación para una amistad. ¿pero qué amistad queda como resultante posible cuando te has visto cuestionado tantas veces en el éxito de tu amor?
Siempre que paso por el fin de una experiencia amorosa creo que además de la perdida de una relación el mundi pierde algo más. Yo dejo de creer en la noticia ajena. Me dejo llevar por el sopor de la inexentencialidad. Nada tiene sentido si aquel en quien creías deja de validarlo con su renuncia. Un final en realidad no es el adieu en el lugar del au revoir, ambas fórmulas totalmente carentes de convicción al ser dichas, sino el cierre definitivo a continuar con la posibilidad comunicativa. La mayoría de relaciones humanas terminan en incomunicación y las que continúan llegan a un acuerdo tácito para no seguir tratando de comunicarse en lo que no se ponen de acuerdo. Eso deja a la gente representando pantomimas o dejándose llevar por sus muñecos.
Al invierno siguiente mi ausencia de Europa que imponía una separación física real sin oportunidad de citas y que podría hablar de otras muchas cosas de la vida sin poner los pronombres personales en primer lugar, en lugar de facilitar un salto en la madurez fue aprovechado como otro paso de rosca mas para vejar una relación pasada ya bastante castigada. Ero había protestado ante una perspectiva de una sola carta por mes dadas las dificultades para encontrar puntos de cybernet en determinados países africanos, pero a la tercera me estaba pidiendo un silencio de tres meses y que no quería ninguna clase de referencia mía. En la misma demanda me afirmaba que se masturbaba a pensando en mi y que otro hombre retomado de su lista de espera, Gino, para su sexualidad cuando estaba con él sexualmente pensaba conmigo. Ero, la mujer que tanto temía a las contradicciones, pasaría en mis recordatorios como la persona más contradictoria de todas cuantas he conocido. A la vez la persona que más he deseado nunca en toda mi vida es la que me tocaría tomar distancias suficientes para no volver a sucumbir a sus embrujos y permitir que mi pene, cada vez más flojo para cabalgarla que había empezado a reforzarse con imaginería de fantasías eróticas, estuviera por encima de mis decisiones.
Deliberaciones artísticas. El arte silencioso
Dentro del multivariado mundo artístico el que sigue teniendo un trato marginal es el arte silencioso de las letras. Hay efemérides para todo lo escénico-visual. Los premios Ondas, Goya, los Grami, los Globo de Oro. Los seleccionados (un día u otro todos los del gremio si persisten terminan por serlo) pasan por el atril de los agradecimientos. Se premia la imagen, el impacto visual, la ocurrencia, el gag, la tecnología de los efectos especiales. Al texto se le mantiene circunciso, apartado. Los lugares del reconocimiento del texto son otros: hay nobeles de literatura y el inventario de premios de narrativa, cuentos, poesía son múltiples.
Los autores noveles utilizan los concursos literarios como plataformas desde las que, en caso de ser seleccionados, darse a conocer obteniendo publicidad gratis de sus obras. Siempre me ha parecido que hay algo antagónico entre ser artista y ser concursante. El uno es alguien que se deja llevar por su contribución genuina, el otro sacrifica contenidos deseados en la perspectiva de los que puedan ser aceptados, taquilleros o asumibles. Lo acepto: digo esto porque nunca he ganado un solo concurso. Tal perspectiva era ya inquietante cuando era escolar y promocionaban folletos premiados de otros escolares. Como bachiller me refugié en una noción idealista del significado de ser escritor: el que no se vendía por nada a nadie, todo lo contrario al que buscaba el mejor postor en comprar sus trabajos. Por eso y otras razones menores nunca he preparado realmente trabajos inéditos para concursos y cuando lo he hecho ha sido sin seguir la normativa participativa acerca de cantidades de copias (desafortunada inversión que suele terminar en la papelera o en lecturas despreciativas). Recuerdo una sola vez en que sí participé en un concurso de poesía y fue porque dos personas que me querían e insistían sobre ello se ocuparon de hacer una selección, hacer las copias y depositarlas in situ en el lugar desde donde se debería si dictaminar si era bueno o malo lo presentado. Mi reconocimiento a Victoria Martínez Alés y a Misse Hinojosa Medina por esa hazaña. Tras un periodo cuando fueron recogidas las copias leí en lápiz en una de las copias algo así como que no se entendía nada. Me sentí absolutamente ridículo presentando algo a un tribunal de desconocidos que por razones institucionales o curriculares más que formativas o intelectuales ocupaban puntualmente un puesto. Sospecho a priori de Cualqueir tipo de tribunal: sean los históricos de carácter inquisitorial como los actuales tanto del campo legal como los que están para seleccionar lo que les parece bueno y rechazar lo que les parece malo. Suelo tropezar con la misma piedra cada vez que ando en esta clase de latitudes. No puedo soportar quien se cree estar en la potestad de hacer esto. Por eso me parecen soporíferos los espacios televisados de entregas de premios y el ritual de participación en ellos. Si todavía facilitaran las cosas pudiendo enviar los originales por email o, mejor que esto, insertarlos en un espacio público en la red para ser leídos por todo el mundo y votados a continuación. Sigo pensando que la elección artística es una opción personal, una forma auto-recreativa. O mejor aún: una auto creación. Se dedica al arte quien quiere reinventar el mundo a la medida de su consumo personal. Es un proceso personal y privado para la deliberación continua. En realidad no es algo para satisfacer los sentidos a demanda según un menú o una paleta de colores. Idea socorrida que también se puede aplicar a los actos de escribir.
Escribir tiene de bueno que te sustrae de los actos públicos. Se puede terminar escribiendo en cualquier espacio y escenario, con todo tipo de condicionantes externos, en un salón ruidoso, con gente hablando a tu alrededor y sin embargo no pertenecer para nada a todo esto del entorno inmediato, viajando con la imaginación y la palabra muy lejos de ese punto. En determinados momentos quien tiene algo escrito puede ser invitado a presentar su texto o incluso a leerlo como forma escénica de presentación. Entonces experimentará estar haciendo algo más que reunirse con una gente concreta, lo hará con una escucha colectiva anónima para auto transportarse juntos más allá de la sala de reunión para estar muy lejos de las aflicciones presentes y repensar lo que sea desde afuera sin los condicionantes de aquel ahora.
Escribir es una disciplina inquieta que no se mueve del sitio, ideal para almas torturadas y asociales disintónicos con las formas ordinarias con que se utiliza la prosa. Escribir es una deliberación silenciosa, ir a comparar lo escrito de la `propia imaginación con la de otro es algo que va ya en contra de la misma literatura. No me imagino a Cervantes presentándose a un concurso literario. De haberlo hecho habría autorizado a un tribunal de mediocres que juzgaran la extensión de una obra genial. Ya está bien que en determinados juegos florales o sus simulacros para invitación e iniciación a las letras escritas se pongan determinadas dádivas o zanahoria a modo de premio a quienes se han esforzado en hacer rimar su texto o en concluir su cuento, pero al hacerlo se puede estar incentivando algo en contra de otro estilo. Cada vez que se le dice hurra a algo se le está diciendo no-hurra a otra propuesta que se mantiene fuera de la elección y ni siquiera pasa por la consideración del que vitorea en calidad de experto.
Escribir es una forma de deliberación artística, insinuante, multifactoriada, poliédrica sorteando los dislates en los que se mete para crear una pieza suficientemente coherente o al menos con suficiente apariencia de tenerla para lectores que crean que la trama está perfectamente construida. Lo cierto es que no hay un artículo que lo diga todo, una novela que termine la historia que plantea, una película con un final concluso o una historia en su totalidad sobre un tema elegido. A lo más cada artículo es parte de otro, cada novela está integrada en un panorama de argumentos, cada relato forma parte de uno mayor, cada ensayo es una introducción a otros. En ese proceso creativo el devenir siempre es la mayor parte de lo que queda por hacer mientras que lo hecho sigue quedando en los aledaños o las insinuaciones, en definitiva la pre-elaboración. La vida es una disertación continua condenada a quedarse en el estado de propuesta. La mayor parte de objetivos planteados y objetos deseados no se alcanzan sino parcialmente.
Hablar del primer contacto sexual o de la primera experiencia erótica resulta tan indeterminable como hablar de la primera experiencia vital. ¿Acaso acataría a la verdad afirmar que el primer contacto vital de un ser es el del neonato ante el contacto con el aire exterior al claustro materno? Otro asunto será precisar cuando termina la etapa de las experiencias sensoriales inconscientes de la etapa en que son buscadas deliberada y conscientemente. El sexo viene con la vida, lo mismo que la respiración o la ingesta. Forma parte del conglomerado básico de expresiones naturales del ser y su necesidad, del querer y del deseo. Un organismo vivo sin su voluntad organizada para conseguir aquello que necesita tiene pocas posibilidades de supervivencia. Antes de tener la organización suficiente de una voluntad firme un conjunto de inercias intuicionales llevaran la boca a la búsqueda de la mama nutricia o las manos a la exploración de los objetos en movimiento, los del propio cuerpo y los de cuerpo más cercano. Por sexualidad podemos entender todo acto físico que busca un placer con el contacto sin responder directamente a una necesidad nutricional. Antes de la eclosión hormonal y de un cuerpo suficientemente formado preparado para la cópula y la reproducción la imaginación y las entradas de imágenes en la gran capacidad de absorción del niño/niña pueden estar precipitando un deseo. Es cuando la iniciación sexual pasa por una auto iniciación intuitiva y por la masturbación. Ya ha sido sobradamente criticada la férrea actitud de control de padres y moralistas que han prohibido la libertad de acción de las manos de sus hijos o tutelados para impedirles su autoexploración y su goce. Eso ha dado lugar a la posición opuesta, más elaborada y más razonable científicamente, de permitir y proponer la auto sexualidad como una forma de autoconocimiento. Sin embargo la iniciación sexual a sus prácticas completas a una edad temprana sigue siendo algo todavía bastante censurado. Las parejas formadas entre un/a púber o adolescente y un/a adulto/a no pasan el visto bueno de la sociedad. Generalmente el adulto de la relación llega a ella con una historia hecha, con relaciones anteriores, con los resultados reproductivos de estas y con un historial más o menos complejo. Por su parte el/la adolescente es un bien protegible de la sociedad autoritaria empezando por los padres directamente implicados que olvidando su propia cuota de progresismo se pondrán a la defensiva ante lo que tratarán como persona intrusa en la vulnerabilidad del hijo/a en edad inmadura.
Así que las propuestas para la sexualidad de una parte forman parte de la conciencia social pero de otro quieren controlar en que términos se desarrollan. Las ultimas décadas la evolución del os criterios que vienen de la mano de eso se han visto enmascarados por las campañas de prevención ante el sida. Los cursos y conferencias explicativas de los riesgos de transmisión de un virus terminan por proponer formas clásicas de relación para custodiar el cuerpo de variables perjudiciales. Si ante la tradición y antes de 1981 teníamos que luchar en contra de formas caducas y estrechas de placer basadas en el machismo, la unilateralidad y el sexo funcional; despues de un cuarto de siglo de sida nos toca luchar para discriminar claramente las relaciones peligrosas de las seguras sin presuponer que las seguras solo pasan de acuerdo a las afirmaciones de las campañas publicitarias por la abstención, la fidelidad y el condón.
Las propuestas de juegos sexuales son anteriores a la explosión y extensión del sida a escala planetaria y no contemplan la posibilidad de los riesgos de contaminación. Presuponen la fiabilidad higiénica de los participantes.
En conjunto son juegos normativizados para instrumentar conductas que tal vez espontáneamente no saldrían nunca o se demorarían en salir. Pueden utilizar de soporte cualquier otro juego de cartas o de azar en el que ir repartiendo privilegios o posiciones de dominio dentro del propio juego. Pueden ser para parejas, tríos, para doble parejas o para grupos.
El lanzamiento de dados o la carta más alta son maneras socorridas para dar la palabra a quien tenga una mayor puntuación y decidir cómo hacer lo indicado en una papeleta que le salga con una indicación dada.
Lo que da cuerpo y tensión al juego es la disposición de los jugadores a participar en el mismo a sabiendas que se puede encontrar con instrucciones de rol que tal vez ha fantaseado durante toda su vida pero que nunca se ha atrevido a hacer. Los juegos eróticos tienen distintas versiones que van desde las más light a las más atrevidas repartidas por una gama de posibilidades de contacto físico: la heterosexual limitada a parejas, la heterosexual de grupo, la homosexual de parejas masculinas, la homosexual de parejas femeninas, los tríos de dos mujeres y un hombre o de dos hombres y una mujer. En el escenario heterosexual de grupo la permisividad del contacto total nunca es dada del todo. El juego evolucionará más o menos libremente según la capacidad de los jugadores en desinhibirse y abrirse a nuevas experiencias sensoriales. En realidad la condición heterosexual es la de la personalidad culturalmente taradas inducida a un deseo negligido y limitado, parcial y preconducido. En el juego de grupo el hacinamiento formando una bola de todos con todos o recibiendo las manos y las bocas simultáneas de los demás pronto dan muestras de quien realmente siente el deseo de la anatomía ajena y quien le dedica una deferencia obligada por exigencias del mismo juego. Una cierta dosis de densidad puede actuar como factor excitatorio suplementario. Atman plantea un Modelo de privacidad (1975). Sostiene que el hacinamiento es un estado psicológico y está más en la mente que en la Realidad. Teoriza los Males de densidad ante los que cabe contraponer la intensidad puntual o por horas del contacto grupal relajado posteriormente o durante los intervalos para poder soportarlo. En realidad el intervalo entre un contacto humano y el siguiente es el estado predominante de la persona. No depende de que lo haga como una elección consciente. El cansancio de su cuerpo y la necesidad de reposo lo aíslan regularmente, a diario de los demás. Hay otras muchas tareas que nos apartan continuamente de los demás por su misma dinámica intrínseca. En un paraíso ideal de contactos sexuales continuos y plurales la necesidad del tiempo de reposición fisiológica de cada cuerpo también lo llevaría al reposo, la retirada y el aislamiento. Junto a todo esto la necesidad del yo ante sus prerrogativas, sus elecciones creativas, su administración energética y la premisa de continuar siendo individuo le llevan a la retirada regular y alternada a los momentos de encuentro con los otros.
En los juegos eróticos se propone la picardía y el sexo explicito para pasarlo bien y estar en forma. Son juegos para adultos mentales, sea cual sea su edad. El común denominador de sus distintas versiones es que se componen de frases e instrucciones. Para participar en el juego conviene leer antes a voleo o absolutamente todas las fichas o instrucciones o pedir información de ellas para no enfrentarse a situaciones que puedan resultar desagradables. Es sabido que practicar sexo puede ser una de las más grandes experiencias energéticas o puede ocasionar rechazo y malestar.
La participación en el juego, especialmente el de grupo, no tiene porque significar cumplir todas las órdenes recibidas ya que el mismo juego permite descartarse de ellas o hacer trueques. En realidad los juegos son la excusa ideal para poner en términos de voz lo que generalmente está en el reducto de la fantasía o de la especulación silenciosa.
Los hombres suelen presentar más resistencia que las mujeres a sus encuentros festivo-sensoriales de grupo. Las pre-grabaciones insultantes que el psiquismo varonil tiene metidas desde edades tiernas con respecto a su virilidad lo mantienen a distancia del encuentro corporal con otros hombres a no ser de que pase por la pelea, el esfuerzo del trabajo o la competición deportiva. El hombre desea compensar su posible inclinación a la práctica homo o su tendencia a la bisexualidad incrementando sus relaciones hetero. Gregorio Marañón, con una tesis que se hizo famosa, relacionó el complejo de don Juan, el del conquistador compulsivo, con el de la homosexualidad. De hecho podríamos relacionar los excesos de la práctica sexual, del tipo que sea y con quien sea, con una sublimación de otras prácticas creativas que quedan abortadas.
El orgasmo sin embargo es una necesidad psicofisiológica tanto en las edades del crecimiento juvenil como en las edades tardías cuya práctica pasa por dar un contenido esencial a los días y un pretexto para continuarlos sumando. La sexualidad transgresora forma parte de dos campos: el individual privado del universo fantástico y el público del espectáculo dado a compartir por medio de transacciones económicas. Las propuestas de una reeducación erótica y una sexualización libre de todas las formas relaciones todavía esta en sus albores a pesar de los miles de años de experiencias carnales de todo tipo.
En los grupos de encuentro vivencial (Perls propuso unos bajo la visión gestáltica inspirándose en una teoría de la percepción de la Gestalt y en la Teoría existencial) el contacto epidérmico llevado hasta sus ultimas consecuencias solo puede derivar al goce sexual.
El encuentro sexual es mucho más que una cita de descarga de las tensiones genitales. Permite la posibilidad de redimensionar el mismo sentido de la energía y del que hacer en la vida y con los demás. Wilhelm Reich el creador de la Bioenergética y con una excepcional teoría de la sexualidad estableció el poder adverso de la falta de ella, colocando en el no orgasmo una causalidad neurotizante. El orgasmo supone la persona normal de carácter genital.
La iniciación sexual en la etapa de la eclosión eléctrica del cuerpo puede pasar por distintas modalidades y manos. En un esquema ideal el chico o la chica deberían saltar de su virginidad al bautizo sexual a través de un adulto. La prostituta metida en carnes aceptando ocuparse del adolescente para conducir su pene a su vagina es una imagen más tópica que la de la niña llevada a los genitales de un hombre adulto. En ambos casos la figura incestuosa es poderosa. Lo que hace la prostituta profesional es lo que le tocaría hacer a la madre, o una amiga de la madre, pero que la cultura prohíbe. En el caso de adulto varón y la adolescente chica, la practica todavía vigente del incesto contra el que se hace campaña por su extensión con efectos desastrosos por una praxis nada ética sepulta, tal vez para siempre, la consideración de la iniciación sexual de las manos del adulto más experimentado y que le tocaría ser considerado. Dejada la iniciación a su libre espontaneidad los adolescentes de cada generación tanteándose reproducen una época y la siguiente y la siguiente una misma clase de errores y sesgos.
Los juegos eróticos pautados son una técnica para colocar a categoría de ordinaria formas de intimidad que se pasan más décadas en el cuarto oscuro de la contención que no en su ejercicio practico y eficiente.