En el incineratorio: única cita posible.
Sí hay un lugar de reencuentro y fusión: el del incineratorio. Allí tus cenizas y las mías conformarán la odisea del espacio; se juntarán, con las de tantas otros locos desatados, a los vientos y pasarán por los pulmones. No hará falta ningún juicio final, bastarán unos cuantos mamarrachos, a modo de coro inquisitorial, prendiendo la pira que nos inmole. Es irrelevante que los cuerpos estén vivos o muertos: el dolor es un dato secundario. Los mártires lo soslayaban. En el Campo de Fiore podremos preguntar a las piedras presentes que nos aconsejen como lo soportó el exdominico Giordano Bruno. Era el tiempo en que la fe no movía montañas pero sí la peor de las furias para acabar con los disidentes del género humano y del aristotelismo en boga. Te prefiero como cómplice de llamas que como verduga pagada con los impuestos municipales para asesinar a inocentes. Una poeta de los ángeles no se puede permitir bajar de categoría por mucho dinero de arcas que haya pretendiendo comprarla. Mientras el fuego de la purificación empezara a calentarnos, mi lengua mojada de pasión simbólica recorrería tu ranura anal: camino del jardín de Epicuro. Eso nos haría más placentera nuestra última escena de viajeros por el territorio de los humanos. Entre tanto la chusma pueblerina convertiría nuestra imagen negruzca en motivo de jolgorio y de bailoteo de fiesta mayor. La tragedia ajena siempre ha sido motivo de espectáculo.
Mientras lo que quedara de nuestros seres regresara al infierno; tú, colgada de mi brazo, tendrías un puesto de honor con las llamas más limpias y el brebaje de sulfúrico de la mejor cosecha. En esa tesitura, a falta de cuerpo matérico y de órganos con los que eyacular y hacer otras marranadas pictóricas del Bosco, recordaríamos todo aquello que la memoria nos permitiera recordar, entre otras cosas, esas suculentas pero insubstantivas gramáticas del desliz neuronal.
No somos personal de trasiegos o transportes sobre carros que andan por los surcos de las geografías, sólo somos viajeros con alpargatas evolucionados desde las chusmas insanas para creernos distintos; tú inventando tus delirios de grandeza, emisaria de lo etéreo, mirándole directamente a los ojos de tu dios de bolsillo; yo, riéndome de ellos a la vez que de mis sueños, repasando mis centros puestos al descubierto por mi mismo, amante de preguntas más que devoto de respuestas y, finalmente, propenso a líos más que simplificador de frases cortas, me dejo enredar por mi voluptuosidad ambiciosa del texto sutil y enredar por toda ninfa de paso aunque llegue sin promesa de penetrabilidad corporal. Sea como fuere el goce está asegurado. Hablar desde la plaza de los imposibles es una manera de hincar el pico en la veta de los posibles. A fuerza de merodear incomprensiones se consigue comprender algo aunque el agujero obsidiano que ocupa el lugar de la mente con la que tratas de rascar algo de cordura no sepa lo que diga y trate de hacerse la genial generando incoherencias bocajarro.
No hay más cita posible con el loco que en el lugar de dejar de serlo, es decir en el momento de fenecer a falta de alternativa de cura segura. Sin locos no habría habido una humanidad suficientemente solida para superar todos sus límites. Claro que en el registro de la locura los hay de todos tipos: desde los románticos de la utopía a los más tarados que no saben lo que dicen ni tienen el menor sentido del respeto en su trato con los demás. He tenido la gran suerte de dar con un espécimen absolutamente cruel en sus formas, despiadado con otro hijo del género humano por el solo hecho de no aceptar ser su hermano. Me ha valido para poner a prueba mi piel de duro cemento ante los dardos de sus acentazos tirando a matar. No he tratado de ser amigo de alguien que no proporciona la mínima confianza para la correspondencia. No deseo estar en la lista de alguien que te bombardea con llamadas de teléfono o de msn para robarte preciosos tiempos personales que llena con chácharas desilustradas y nada instructivas. Prefiero 5 minutos de contacto substanciosos con intercambio real de conocimiento que 50mil que no lleven a ninguna clase de conocimiento. He incumplido mi preferencia puesto que estoy presentando un diálogo codelirante de unas 50mil palabras. Su lectura pide la atención a un triple nivel: primero, estando al corriente de cuántas cosas se están tratando a la vez; lo segundo, en torno a qué obsesión u obsesiones giran los temas y el tercero, el despliegue del arsenal insultante o de descalificación a manos de quien y por qué si hay una explicación de esos por qué.
Lo más interesante de hablar con alguien que no tiene el menor reparo en utilizar sus descalificativos es que hace de medidor indirecto de la incomodidad que pueda producir o por el contrario de la comodidad estable se diga lo que se diga y se reciban las irrespetuosidades que sean. El loco no tiene la menor inconveniencia en tratar a los demás de tarados sin darse cuenta de sus taras propias. Puede llegar a ser más memorístico y preciso que el no-loco y llamar a un cierto tipo de orden en el que una informalidad generalizada, por no decir una desidia común, no contempla.
Admitida a trámite personal la conversación con una portadora de la más pura ilógica hay una parte de ella que consuela de los rigores de la razón estricta. Resulta que hablar sin tener que hacerlo bien tiene algo de relajación o distensión, algo de rebeldía y levantamiento contra lo correcto como principio estructural. La invitación a la locura, aunque sea para compartirla durante una decena de horas o poco más, es una invitación a escaparse del tedio de lo ordinario. Las formas espontáneas que adquiere ese ejercicio de semántica libre es que puede añadir a la falta de referentes estables otro cumulo de signos de las arenas pantanosas. El balance final es que el juego semiconsciente en el que se mete el desquiciado para hacer girar en torno al mismo a los que se ocupen de su tesitura, sea por amistad o por interés profesional, se le puede volver en contra al chocar con actitudes teatrales o literarias que admiten la locura como discurso oral y como pasatiempo. Otro punto es si el loco desatado (no de sus cuerdas sino de sus inhibiciones para decir lo que se le antoje) va a tener la habilidad para medir la impronta del decir que provoca y sepa recoger las contribuciones de estilo, de ideas y de criterios que se le vayan presentando. Lo habitual es que se parapete en sus obsesiones y todo lo que las objete lo prohíba o lo descalifique.
En Delirium con Uve, título genérico para un libro hecho con conversaciones de chat, una mujer aquejada de paranoia suave me confundió con otro o tal vez con uno de sus ángeles inspiradores. Durante semanas no hubo forma humana de hacerle entender su sesgo. Por si fuera poco esta mujer formaba parte de mi campo de relaciones culturales sin que yo supiera que se trataba de ella ni ella supiera que yo había estado con ella en un mismo campo de coincidencias. Cuando averigüé tal circunstancia ya era demasiado tarde para explicar que nos conocíamos en el campo presencial. Además, ¿qué significa conocerse? ¿Haberse visto un par de veces, haber compartido un par de frases orales o una mesa de comedor? Si bien era cierto que ya en las coordenadas de lo presencial no había considerado la hipótesis de que fuera una interlocutora válida para conversaciones interesantes, encontrarla en el campo de lo virtual permitía contemplarla con otra mirada. En su anonimato se antojaba como una productora de tacos y palabrería barriobajera, lo cual nunca viene mal del todo para poner a prueba la propia sensibilidad frente al ataque sea de la naturaleza que sea.
La jocosidad de los textos no solo en el chat sino sobre todo en un intercambio de cartas (Discurso Surrealista) no sacaron a la destinataria de su oscuro pozo pero sí me metieron a mí en su lita de malos. Se interrumpió todo contacto escrito (el presencial jamás se inició realmente, nunca hubo una sola cita expresa) tan pronto dejamos de coincidir en el territorio de Mesinia, el msn, y ella dejo de contestar a mi última respuesta a una carta suya transdigitalizada y olvidada.
La única cita posible para la fusión seria la del incineratorio. La cual es la de la máxima intimidad aunque no proporcione conciencia alguna de su posible goce. Para eso tampoco es necesario ponerse de acuerdo en morir el mismo día y ser llevados a la misma parrilla de fuegos metidos en la misma caja de cartón, basta recordar que el planeta humano corre deprisa hacia la pira universal.
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En català mama descriu, en una primera aproximació ,com a mínim ,tres significats diferents; el de la mare, el del pit i el de l’acte de xuclar-lo , utilitzat en tercera persona,que, per extensió ,se li aplica a qualsevol acció de mam d’ altres líquids frívols. És un substantiu i un verb que està en les primeres adquisicions lingüístiques. Nadons de diferents cultures fan servir aquesta formulació sonora per dirigir-se a les seves progenitores i el desig universal d’ homes i dones passa per l’ acte de mamar, per tant un dels primers, sinó el primer, actes humans d’ interacció amb l’ entorn, l’ altre i la matèria. La dona-mare és constitucionalment la dona nodridora, la dona-fontana, la dona líquida de la qual ragen els nutrients necessaris per rescatar als seus fillgènits del desert eixut de la penúria. Aquesta acció alimentaria va més enllà del període estricte de lactància i simbòlicament ve des d’ abans. Segons modes i temporades històriques les dones han preservat la seva silueta estalviant-se de donar el pit a les seves criatures acudint a madrones domèstiques en cases riques que li fessin la feina o acudint posteriorment amb les llets industrials a un estri intermediari anomenat biberó. Des de la generació del baby boom molts dones es van dissociar de la funció nutrícia directa donant a xopar els seus mugrons als fills que parien. Unes dècades abans l’ excés mamari no estava de moda i unes siluetes efímeres d’ una onda femenina van prioritzar els pits lleument insinuants. Darrerament des d' una nova cultura hospitalària que vol recuperar l’ antiga tradició de l’ amamantament tracta de persuadir a les dones perquè tornin a donar de mamar als seus fills, ja que els elements de la llet materna són els que més els poden preparar per fer front als atacs físics del medi ambient. La imatge d’ una dona donant de mamar a la seva criatura no és comparable a la de donar-li el biberó. Una nova empenta d’ aquesta praxis no s’ està d’ amagar-se per fer-ho. Qualsevol lloc en espais públics es bo. Sigui al metro, a una cafeteria, a una sala d’ espera o a la parada de l’ autobús si es que li toca l’ hora al bon vivant necessitat d’ energia. No hi ha res més preciós que veure a un nou nat xopant del mugró i amb les seves manetes fent l’ acte de prensió del volum matern. ¡quina enveja! Per la seva banda la dona no te reservats els seus pits únicament pel mam infantil. Els seus amants li demanaran o també s’ apuntaran a xopal’ s-hi. L’ adult farà un viatge instantani al seu passat a la fase oral quan necessitava provar-ho tot amb la boca i especialment el sortidor de nutrients de la mare. El cos femení en la seva espectacularit i recursos pot escorres únicament amb l’ acte de succió. Es pot conjecturar que a l’ adult o adulta que li agrada mamar els mugrons de la seva companaya amb fruïció esta pretenent connectar encara que sigui inconscientment amb les delícies infantils que li procurava aquesta acció. És c lar que la dona que dona de mamar a la seva criatura estableixi un contacte d’ intimitat comparativament més extasiant que el pot establir el progenitor masculí per molt que si dediqui. Alguns pares han provat de fer servir una mena de sostenidors motxilles amb llet artificial preparada simulant que eren també segons mares. Els nadons no s’ han empassat la trola.
Amb el nounat a una parella heterosexual, la dona té dues criatures a les que alimentar: el bebé i el company. Hi ha dues mames, sembla que n’ hi hauria prou repartint-ne una a cadascú. L’ home ha de fer de pare i no es pot permetre el luxe de continuar sent criatura l’ edat adulta, per la seva banda el nounat necessita tota la llet. No sempre es així, S’ han descrit mames nutrícies amb més producció làctia de la que consumiu-la el nadó i era necessari emprar unes campanes d’ extracció amb una pera o un bon samarità que fes aquesta tasca.
A la literatura eròtica no està explotada la imatge de l’ adult (home o dona) xuclant mames carregades de llet per empassar-se-la. Higiènica i alimentariament no està descrit res en contra. Sembla que l’ adult que s’ afeccionés a això estaria fent quelcom en contra del desenvolupament de la criatura que necessites el líquid alimentari, però tal com s’ ha comentat hi ha situacions d’ excés làctic o de falta de demanda per la banda de la criatura sigui perquè ja està tip o perquè es víctima d’ una mort súbita.
Des de la posició materna donar de mamar al seu fill o al petit és una de les experiències mes integradores. En la seva relació sexual tenir unes mames esplendoroses que atrapen les mirades del desig i poder-los lluir sense vergonya es una de les imatges més voluptuoses. En algun temps les mames grans han estat motiu d’ escàndol i han portat a una certa inhibició de les seves portadores. Algunes dones han fet un gest instintiu d’ amagar-se-les per no provocar enveges o mirades excessives, amb els consegüents problemes d’ esquena, encorbaments i tibantor.
Les mames no es limiten a ser esferoides mes o menys voluminosos emergents de la part superior del tòrax, son parts vives d’ un cos viu, amb sensibilitat dèrmica i amb terminacions nervioses que impliquen tot el cos. L’esculturització anatòmica i les virgueries que fa la industria de l`estètica amb implantaments pot fer meravelles escultòriques però tan bon punt perd l’ oremus de la naturalitat se’ n va a orris tot el panorama del desig. No n’ hi ha prou amb un cos que compleixi les mides de la perfecció quan el seu ritme de naturalitat es condemnat.
La dona nutrícia a més a més de tenir un cos fort i preparat per donar la vida a les boques que la busquen, s’ ha de trobar còmoda en aquest rol. No es el mateix les mames carregades de llet per una boca infantil que les mames gruixudes devorades per una boca adulta famolenca de sexe. No obstant en els dos casos les mames donen quelcom a les boques que les xopen: la sensació i la realitat de la vida. Hi ha una certa concomitància entre les mames d’ una dona que li son xopades pel seu amant masculí al penis d’ aquest xopat per la boca d’ ella. Finalment un penis sempre pot donar poc o molt esperma, matèria talment nodridora, en canvi els pits fora dels períodes de post part no donen llet, encara que eventualment t s’ ha descrit algun cas d’ una dona que a força de ser-li xopades les seves mames li ha activitat el procés hormonal per donar-la sense haver parit en aquella fase.
S’ hauria de fer un extraordinari estudi sobre fantasies femenines per esbrinar per on ronda el desig de donar de mamar per poder sostenir una teoria seria al respecte. Nancy Friday, de Cayo Hueso (Florida) y Connecticut. Autora de Mi jardín secreto. Mujeres arriba (Women on Top).ed.B Bcn,1992, transcriu un bon número de fantasies de lectores animades a ser confidents des del anonimat sense que les confidències vagin per aquesta banda en referència al donar de mamar als seus companys. Es vox populi que les dones simulem orgasmes i que els homes s’ empalmen a partir de’ una certa edat amb fantasies inconfessables perquè les seves companyes ja no els posen a to, però imatges com las de beure llet de la companya tot fent una regressió controlada al període infantil no son precisament les que es comenten. Això es curiós doncs tots els programes sobre sexualitat, que no sexologia, no paren de buscar formes inèdites per dir la cosa més provocativa i amb més morbo però declaracions d’ adults que parlin d’ aquesta fantasia (la de mamar llet) no la diu ningú ja que seria immediatament posat al índex dels pervertits. El mateix es pot dir en referència a la relació sexual parento-filial, o entre germans, uns dels grans tabúes de la nostra cultura. S’ hauria d’ examinar talment si el fet nutricional de la mare bolcada al fill o fills que va parint deixant fora de l’ àpat al seu company no es responsable implícit d’ un cert sentiment de discriminat.
Inexplicablement hi ha companyes que han agafat complexe per les seves mames voluminoses i s’ ha operat per treure’ s pes del damunt pels problemes dorsals que els hi produïen, d’ altres, la majoria que s’ operen, ho han fet per ficar-se implants i sentir-se més maques i desitjades. Cal recordar que a part de la imatger esculpida el cos ha de servir per pasar-s’ ho bé, per follar amb ganes, per donar i rebre, per tastar i ser tastada. La sexualitat en els seus detalls aglutina un conjunt d’ activitats simbòlicament antropofàgiques. Beure la llet de la dona nutrícia o empassar-se el semen de l’ home que s’ escorre a una boca aliena son formes simbòliques d’ antropofàgica posseint l’ altre incorporant-lo al propi cos, tenint-lo prenent-li (acceptant-li) una part d’ ell sense refusar-lo per fàstic o altres manies neuròtiques. El cos emet altres liquids que poden ser senyals imitadores d’ aquesta funcio nutricional. S’ ha descrit situacions en les que dones que no tenien res amb els que alimentar als seus fills en cas d’ emergències als hi han donat a beure la seva orina i adults que se la demanen mútuament no només per fer la provatura snob sinó per ingerir-se mútuament si més no com sabor i experiència puntuals.
El noi està en desavantatge en relació a la fèmina. Les deeses de la fertilitat son anatomies mamàries i les de la potencia fertilitzant fal·lus irreductibles. La capacitat multiorgàmisca del cos femení deixa en mal lloc als competidors masculins rere el rècord d’ orgasmes, El relat de la dona insaciable és més que una llegenda. La psicopatologia ha volgut desautoritzar la insaciabilitat anomenant-la de nimfomania per ocultar la ràpida saciabilitat varonil Els homes es posen a dormir rere l’ orgasme les dones poden continuar amb ganes d’ un segon, un tercer i més. El concepte de fidelitat ‘es un invent masculí per tenir a les dones sota el seu domini. Només hi ha una fidelitat possible i és al propi cos tot escoltant-li les seves demandes i inquietuds. La monogàmia és sumàriament avorrida i el monoorgasme una imposició inercial més que una determinant fisiològica.
La dona nutrícia detenta el rol alimentari però també demana ser recarregada amb l’ energia seminal dels homes que li convinguin i mereixin la seva atenció. També d’ altres dones que com ella no li facin fàstic a la praxis lesbiana. No es pot alimentar a ningú sense ser paral·lelament alimentat. Tant les dones com els homes necessitem donar i rebre ficats en una dinàmica de carrega i descarrega, intercanvi i regeneració continues. Les dones i els homes som per damunt d’ éssers sexuats persones eròtiques, entitats necessitades de comprensions abans que de plaers i reconeixements, que escapem de desertitzacions amb necessitats de ser regades eròticament per les invencions exquisides de la luxúria.
Les nostres mames nutrícies i els nostres penis s’ encarreguen de fertilitzar l’ espècie. Comparativament les tetes voluminoses poden aguantar per dècades tot i amb la seva gravidesa i posar en peu de guerra als seus pretendents, quelcom que no pot afirmar cap portador de penis. Davant del mirall qualsevol de les nostres dones guapes pot meravellar-se de les formes que va prenent el seu cos amb el pas de cada dècada. La dels cinquanta, seixanta o setanta o vuitanta no tenen perquè cridar al stop del desig. Mentre es tinguin ganes de posseir i ser posseïda cada dona continuarà trobant qui l`estimi i qui la munti. No es pot dir el mateix de cada home: envergadura anatòmica més limitada.
Una dona donant de mamar a dos nadons o a dos homes a l’ hora o a dos boques àvides dels seus gustos ‘es una imatge captivadora. La pintura clàssica que ens ha arribat i que penja dels museus no reporta aquesta escena. Algú l’ haurà de pintar per cobrir el dèficit de les pinacoteques. Pel que fa a la vida privada el món eixut d’ esperances i plaers naturals espera les dones voluptuoses amb les seves mames regadores.
El dialogo por chat es distinto del telefónico, del oral directo presencial, y del postal. Es un dialogo que intercala temas en paralelo. Cuando hay preguntas hay que buscar las respuestas, si las hay, unas cuantas frases más abajo. En otros registros verbales también se producen escenarios multitemáticos. Ningún problema sobre ello si las cosas quedan finalmente atadas. Es raro que al final de una conversación un hablante responda a una pregunta que estaba al inicio y a la que inicialmente no le hizo el menor caso pero ¿por qué no? todo es posible en el mundo d las señales acústicas y de los signos. Se trata de prestar atención a cada detalle: advertir quien introduce cada cosa y quien trata de seguirla hasta el final o quien trata de abortarla desde el comienzo. La conversación por chat es distinta en su misma naturaleza a la oral pero ambas pretenden lo que pretende toda conversación: comunicar sentimientos, conceptos, cosas, informaciones, datos.
En el momento de la transcripción de una conversación por chat, valga la redundancia, deliberadamente opto por conservar la forma original de su línea de producción textual. La única licencia que puede permitirse es suprimir una cierta cantidad de veces de aparición del nick o nombre que precede a cada entrada cuando estas se hallan sucesivamente cortadas perteneciendo a una misma frase u oración. Eso alivia el grueso del texto haciéndolo más fluido.
En las arenas del chat el fenómeno constatado es el de conversarnos. A falta de la posibilidad de contacto físico las palabras tratan de ser sensaciones táctiles i líquidas para hacer diana en los chacras amorosos o sensibles del otro. Cuando la conversación lógica no es posible porque la secuencia del razonamiento natural es distorsionada por la instancia paranoico-delirante cabe interpretar la invitación tácita a participar del juego verbal imaginario. El loco está en su derecho a expresar sus fueros o infiernos internos como mejor le plazca y al no-loco le es dado permitirse la locura coyuntural para jugar a un hablar sin normas. En el speech compartido de un decir permanentemente renovando en su quimera nunca se puede estar completamente seguro de quien dice qué y sobre todo para qué. Las líneas se van sucediendo las unas a las otras y las páginas van quedando como un diario de bitácora del inconsciente con el supuesto propósito metodológico de encontrar las claves que expliquen la disfunción del raciocinio. Si no se encuentran, no importa. Si se encuentran tampoco significa que el sujeto mentalmente desmontado desee utilizarlas para reparar su desequilibrio. El loco tiene derecho a su locura lo mismo que cualquier otro que necesite expresarse como sea lo que sea. Desde el lado del interlocutor atento a la gramática y las variaciones expresivas tiene ante sí dos opciones completamente distintas: negar la comunicación a quien se aparta de las pautas lógicas de intercambio de significados o hacerse cómplice de la misma dejando que el hablante disrrupto diga lo que sea porque con eso podrá observar sus lapsus, deslices, pausas, desconexiones y una suma de matices que informaran de su estado mental.
Dejad hablar al loco, que diga lo que sea, que crea cualquier cosa… Dejadlo con sus etcéteras, sus circularidades, sus obsesiones o sus paranoias. Lo que tenga de inteligencia le hará sospechar de su estado mental pero sus disfunciones contarán con las coartadas con que provea sus delirios. Es así que el delirante podrá sentirse mensajero de los dioses o el sub-normal gozará con la etiqueta de considerarse para-normal. La cuestión es si el no- loco o la mente más normativizada puede entenderse en algo con la que se burla de las evidencias. La mente distorsionada, más o menos torturada con sus pensamientos confusos y sus desorientaciones, tiende a acostumbrarse a hacer girar el estatuto de normalidad en torno a ella. Se queda sin inventario de cosas a decir cuando la escucha la emula en su discurso dejándose llevar por la gramática espontanea jugando al juego codelirante. La diferencia entre el delirio real y el despliegue imaginario deliberado es que aquel va ligado a una persona que sufre porque no termina de saber quien es o encontrarse nunca, tampoco termina de identificar las señales que recibe ni interpretar a los demás con los que se encuentra. Por su parte el jugador de una gramática parda en la que quepa todo se permite jugar con la locura a costar de jugar con el loco. Aparentemente parece n o ético. No jabría que burlarse del loco de ninguna manera, ni a sus espaldas ni a su cara, dejándolo en sus fijaciones, pero mejor reír con quien tenga tal estado que a costa de ello a sus espaldas.
Tradicionalmente el loco que venía arrasando cosas increíbles con ideaciones tan fantásticas como absurdas se le tomaba por tal y se le dejaba de lado con sus verborragias faltas de todo interés. El loco culturizado y con las baterías cargadas de significados de la cultura ambiental puede tener una parte loca y otra parte totalmente bajo el dominio de su voluntad. Es así que hay una enorme cantidad de sujetos que entran dentro del grupo de las enfermedades mentales sin que tal condición les impida hacer vida normal desde el punto de vista de adquirir compromisos relacionales o laborales mostrando una cierta eficacia profesional o peso sentimental.
Encontrarse con alguien con quien poder celebrar una fiesta de palabras aunque estas estén condenadas al fracaso comunicativo desde las primeras oraciones no tiene tanto un interés para la comunicación como para la gramática espontanea. Para el no loco encontrarse a alguien que se permite decir incoherencias que dispara como una ametralladora es encontrarse con una mina de palabrería distinta a la habitual que permite la retroacción de apearse de los criterios de la ortodoxia discursiva y saltar al ruedo de las animaladas.
Terapéuticamente discutirle de una manera frontal al delirante que sus delirios no son consistentes tiene poca eficacia curativa. Ponerse de su lado y admitir como certeza sensorial las afirmaciones de cosas imposibles aunque no haya valoración objetiva alguna que las demuestre, coloca la conversación en un lugar etéreo en el que cabe todo. Curiosamente cuando el loco averigua que el cuerdo no hace más que jugar a un juego que sabe que lo es puede sentirse indignado y ser el primero que llame al orden lingüístico. La mente disfuncionada puede ser la más fijista y con mayor capacidad de recordatorio para detalles que a la mente dialéctica y abierta se le pasan por alto.
Como ejercicio semántico cuando un consultante o un hablante del tipo que sea, en el contexto que sea, hace producción delirante, se le puede preguntar por los detalles de lo que dice escuchar o ver. Si la indagación se lleva hasta las últimas preguntas el delirante cortocircuitara su aparato sensorial con sus transcripciones. De todos modos lo principal de este asunto no es que el delirante ponga en duda la versatilidad de su delirio sino la necesidad de constituirlo en un tema prioritario en su vida en detrimento de otras adaptaciones y goces existenciales más fructíferos.
Cuando la suerte o la disuerte te pone alguien en tu paleta de colores con la que repintar la realidad de una forma tan descabellada como la del loco con su invitación –implícita- a asistir a su delirio, dependiendo de tus posibilidades de tiempo y ganas de hacer breaks en tus ratos internáuticos se puede seguir un cierto tiempo compartiendo un campo de letras aunque puedas sospechar que no lleven a parte alguna.
He compartido conversaciones por chat con intercomunicados de todas las raleas. Aprecio la facilidad de palabra y las frases originales. Según mis condiciones de alojamiento y necesidad de relax ser utilitarista de ratos locos proporciona la posibilidad de otras miradas a uno de los submundos más crípticos. El psicorama de patologías mentales es extenso y rico en variaciones. No hay un loco idéntico a otro como no hay una persona idéntica a otra. Tener a alguien con quien hablar de inconsistencias por el solo goce de pretender frases originales tan solo tiene una función instrumental.
Tratar de hacer de eso un proyecto de metodología autocurativa basada en un tándem de complicidad entre la cordura y la locura sería una pretensión demasiado exagerada. Es difícil que el sujeto de delirio quiera voluntariamente superar su ficción. De hacerlo se quedaría sin material de pretexto con el que continuar dándose a conocer al mundo de los demás. El loco lo es, en parte, porque se sabe beneficiario de su locura. La relación con su producción delirante no lleva ni puede llevar muy lejos. Antes o despues el loco se retirará del espacio en el que su monotema será desconsiderado no tanto porque sea negado directamente como porque se vera emplazado a repartir la atención recibida con otros monotemas de otros locos o no-locos que simulan la disertación intuicionista. Y es que finalmente hay locuras altamente narcisistas y locos que creen ser los únicos seres planetarios a los que atender.
La cuestion estética está dentro de lo primero perceptible. Su traducción sutil se instala en el binario me gusta/no me gusta. Cada vez que alguien emite una de estas frases, sea afirmativa o negativa, esta produciendo un mensaje según las pautas educativas que ha recibido y las influencias sobre la forma. También puede emplearlo como formulismo social explícito para acercarse o por el contrario retirarse del otro, que compendia un parámetro estimular determinado.
Presumiblemente hay una disposición innata para las formas. Una regularidad y un círculo son más atractivos que una línea quebrada y signos inconstantes. Eso aplicado a los rostros y a los cuerpos significa que unos, por su forma concreta atraen mas que otros. De hecho la sensibilidad estética es una forma fina de llamar a la disposición de las personas a sucumbir a unos estilos y a rechazar otros. El hechizo sensorial forma parte de las estrategias adaptativas a la vida. Es algo que va desde el campo de contacto interpersonal al campo comercial para la inducción a la compra. Hay unos colores, unos movimientos e, incluso, unos olores para atraer, a modo de feromonas plusmodernas a la clientela potencial. Lo que hace una boutique chic lo viene haciendo desde tiempos inmemoriales el cuerpo humano que se avitualla para conseguir parejas, apareamientos y prole.
Su generalización es tal que antes de que el intelecto pase a hacer consideraciones sobre lo que tiene el otro de interés el cuerpo propio, o sea el sistema perceptivo, ya se ha posicionado ante el de aquel. Eso implica un conflicto interno de entrada. Mientras los sentidos son rápidos y se posicionan más cerca o más lejos de los demás por todo lo que reciben de estimulativo o revulsivo, la mente va recogiendo y sistematizando una información sobre valores más objetivos y sólidos de lo ajeno. Es así que interpretar racionalmente situaciones lleva a conclusiones opuestas a los indicativos de los sentidos. Eso produce una estela anecdotaria curiosa: es posible que quien sepa más, tenga más atributos de inteligencia o sea más ocurrente pueda ser el más feo, el que viste peor o el más descuidado. Puede ser que quien tenga más interés visual y estético para el lugar de relación sea el sujeto menos interesante para llegar a un acuerdo organizativo o profesional del tipo que sea.
Hay un tipo de moda y de inversión industrial en la forma que ha creado la figura de la mujer-florero o de míster músculos. Las formas físicas siguen siendo lo primero que se ven. Los establecimientos de servicios especializados en ellas se ocupan de todo: de blanquear dentaduras, de vestir por fuera con elegancia, de vestir por dentro con picardía, de hacer estiramientos de la piel, de nutrirla con una infinidad de productos, de marcar como andar, cómo hablar, en definitiva como formalizar el rito de relación. La inversión en morfologías es tal que las tesituras del ser quedan en muy segundo plano. Incluso en los ámbitos presuntamente alternativos que están en contra del sistema social y del clasismo caen en formas específicos de identificación al grupo o a un tipo de ideología. Antes de que te llegue la palabra de alguien te llega su imagen que se supone que va asociada a un tipo de discurso. Es así que las cabelleras con rastas dan una pauta de quien se tiene delante ya los cabellos largos de antes en los hombres o sus barbas se les infería un cierto progresismo. Hoy sabemos que ninguna de estas impresiones es biunívoca. Por encima de la forma adoptada prevalece una psicología, inicialmente, oculta que va a mover al sujeto con unos hilos u otros. Saberlo evita caer en la trampa del automatismo discriminatorio. No se puede juzgar a nadie por su apariencia aunque también es cierto es que la apariencia forma parte del conjunto detalles que nos llegan configurando una postura, un estar, indicativos del ser por decir. Eso significa que inevitablemente caemos en la injusticia recíproca. No hay nadie que deje de juzgar al otro por su impacto visual por mucho que una urbanidad demagógico diga que eso no está bien hacerlo. No tenemos tanto tiempo para conceder horas a los demás antes de llegar a un veredicto. Encuentros puntuales y cruces mínimos, a veces de segundos, bastan para tomar una posición difícilmente modificable de entrada. Cuando sucede esto también hay un conflicto latente entre los resultados de un análisis intelectivo y de una primera impresión Concederle tiempo a alguien para entender su comportamiento puede llevarte a comprender parte de sus razones. No hay ningún humano que no tenga las suyas para hacer cualquier cosa incluyendo las barbaridades más execrables. El tiempo y los circuitos de la rapidez restringen el tiempo atencional para el otro. En lugar de pensar las cosas el psiquismo se deja impresionar por ellas como si fuera una pastilla blanda de mantequilla. Eso forma parte de las necesidades supervivenciales y adaptativas pero también es consecuencia de una naturaleza inevitablemente injusta. El proceso discriminatorio ha empezado ante de la misma discriminación estética. Esta es una parte estrella de la sensorial que pasa necesariamente por el ver o ser visto, pero hay otras fuentes de información anteriores a la imagen. El tipo que nos da con el claxon detrás cuando el semáforo aun no ha cambiado a verde o cuando estamos haciendo una maniobra de estacionamiento nos da suficiente información de si mismo para que, sin mirarle a la cara, nuestra psique haya tomado una posición ante él.
En el damerograma social nos vamos repartiendo los unos y los otros según gustos, looks y apetencias. Ese reparto es un tanto sumario. Los encoñamientos de un momento dado pueden estar pagándose toda la vida, la supeditación a la belleza puede ir en contra de otros valores más fundamentales de la vida. La estética según los cánones de cada momento genera admiración y quien es admirado/da por ella puede desarrollar una gratitud sino termina en el palco de los divos intocables. La cuestión es que por lo general quien es bello ha debido hacer muy poco para conseguirlo: la naturaleza se lo ha proporcionado todo. Es el casero de una morfología por la cual no ha tenido que esforzarse. A diferencia de otros valores y destrezas la belleza física fundamental no depende tanto de la voluntad de quien la tiene; se ha limitado a recibirla como un don natural. No tiene el menor mérito. Últimamente con las liposucciones, los implantes mamarios, las hormonas, los aumentos de labios y otras ofertas de los catálogos de la industria de los embellecimientos corporales el resultado final de un cuerpo moldeado depende de la voluntad de quien lo tiene y de su poder adquisitivo para comprarlo. El sector de la estética ha irrumpido con una fuerza formidable en el mundo del tratamiento hospitalario en el que a veces sin demasiada ética subordinan la salud corporal a la imagen según demanda de clientes,
La cirugía estética ha pasado de ser una necesidad ineludible para reconstrucciones faciales a una elección regular de un tipo de clientela permanentemente insatisfecha de su condición física: Michael Jackson o Cher como sus sumos sacerdotes. El cuerpo no es intocable ni hay que tomarlo como una determinante para toda la vida, Se le pueden aplicar tantas transformaciones como se desee, solo que en ese planteamiento se puede terminar por olvidar para que sirve un cuerpo. Si lucirlo y pasearlo es lo fundamental tal vez sí lo más importante de la vida de alguien sea pasarlo continuamente por la mesa de operaciones para poderlo pasear maximizando su esbeltez por la calle, Un cuerpo bello esculpido o no, se ven o no las señales de su artificiosidad, llama la atención y desencadenada una serie de procesos bioquímicos que vienen a poner a tono y en consonancia un cuerpo receptor de otro. El tema de la belleza ajena sigue siendo crucial. Quien menos habla de ello es quien menos agraciado se considera porque la belleza ciertamente es una gracia dada por el ADN y la biología más que un objetivo esforzado tratado.
La naturaleza presta unas formas por una temporada tras la cual los átomos se reintegran a otras formas que ni mejores ni peores remiten a la informe verdad de la material estructurada. Entre tanto los humanos e su circulo de vanidades e ilusiones se valoran entre ellos en función de sus impactos físicos y visuales olvidando deliberadamente que lo mejor, también lo peor, está siempre más allá de la piel y de la forma facial.
La gente no tan bella que no tiene un buen culo ni una buena presencia sabe bien que tiene que desarrollar otras habilidades verbales e intelectuales o de simpatía para adaptarse a la existencia, y poder sobrevivir en el mundo de los demás, ese mundo preparado para unos tamaños corporales o para unas aptitudes físicas. Todo lo distinto, lo anormativo, lo feo será tratado como vulgar y como algo a excluir. No lo será por decreto obligado pero sí implícitamente. Parece que quien pasa por la exlusion por razones estéticas al no encajar en el cánon dominante, debería aumentar en conciencia para no reproducir esa clase de exclusión en otros. No necesariamente es así. El excluido por estética puede ser excluidor a la primera oportunidad para ganarse el cielo de los elegidos.
La Novela como una experiencia de creación personal.
El arte y la creatividad guardan una conexión perfectamente establecida. El arte escrito y la realización personal de quien lo hace sacando de sí mismo oscuridades biográficas y deseos inconfesos es una hipótesis bastante extendida. Una novela es un relato complejo que coexiste con su creador a lo largo de su creación y posiblemente para siempre. García Márquez le perseguiría por siempre su genialidad en Cien años de soledad que escribió en su etapa de juventud. El autor está condenado a no estar a la altura permanente de sus genialidades puntuales. Lo genial en el arte de la escritura es poderle sacar el filo a todo escudriñando sus potenciales que para otras miradas pasan desapercibidos o son despreciables. Novelarlo todo, ese es el quid. Vivirlo tal como viene es la pesadilla, recrearlo en el imaginario es la alternativa. De cualquier cosa se puede hacer leña para la estufa de los milagros inventados. La novela es o sería la alternativa para toda subrealidad insufrible. Cualqueir inadaptado a lo social tal como le es impuesto es un novelista en potencia. Luego en el inventario de los productos dados, editados y puestos sobre papel, los resultados no son tan brillantes como se podía suponer, No basta tener una buena historia, hay que escribirla, escenificarla, hacerla tratable, asumible, creíble, posible. Por eso somos legión quienes nos pasamos los años escribiendo sobre como escribir sin proponer una buena historia para las pantallas, los tablados o los estantes. El mercado de ocasión está invadido de libros mediocres que han hecho gastar toneladas de papel. A veces se puede sucumbir a algunos títulos seductivos para encontrarse con páginas deplorables. Lo dice un penitente que está dispuesto a terminar de leer, un día u otro, todo lo que empieza a leer. Como que todo puede ser novelado la lista de los novelistas no ha parado de crecer. Aun así muchos concursos terminan con los premios desiertos por la baja calidad de sus participaciones. Tómese tal observación por el lado de su espíritu neutro. Lo malo no es que mucho de lo escrito sea malo sino que no se intente ni siquiera escribirlo con originalidad. No sé si hay editores buscando genios en bruto en la cantera de proponentes para letrados de todas las latitudes al estilo como los modistos o los pasarelistas van a la búsqueda y captura de mujeres de ébano efímeras para lucir sus diseños en los salones de más glamour de Europa, lo que sí sé es que no necesariamente lo mejor por decir haya sido dicho, o lo mejor por crear haya sido creado. El futuro puede deparar sorpresas a los buscadores de nuevas emociones intelectuales y arrojar historias fabulosas con las que disfrutar leyéndolas o, luego, visionándolas. ^Puesto que vivir es un teatro y cada persona es su o sus personajes, hay tantos novelistas en bruto como vivientes censados o no. Un novelista no es otra cosa que un ser humano que decide a contar su vida con suficientes elementos de disfraz para que no sea reconocido. Como variante puede inventarse algo completamente insólito, ficcioso, sin ningún correlato con la realidad conocido y dejar traslucir su manera de interpretar las cosas. Es admirable que alguien pueda salir de su cotidianeidad y dedicarse a la ficción pura. Es un estado de levitación ideal y sale muy barato. No tocar de pies el suelo en vez de ser tomado como desprecio hay que tomarlo como uno de los elogios mayores. Novelar el mundo en el que se vive es la manera inteligente de soportarlo como es, aprovechándose de cada detalle, cada cruce, cada gesto, cada color y cada individuo de paso como elementos decorativos escénicos y como personajes. Es más fácil decirlo que hacerlo. No me atrevo a categorizar novelas ni novelistas. Hay muchos grupos clasificatorios. Se me ocurre que el más brillante es o sería el de hablar exclusivamente de los productos imaginarios creados desligando el estudio totalmente de sus autores. Los personajes de ficción terminan por incorporarse a los círculos de relaciones y a ser más conocidos que sus autores. Estos se hacen eternos a partir de dejar en circulación esos personajes que viven en la memoria colectiva.
La propuesta de novela en un propósito de auto novelarse es un ejercicio recreación personal considerable. Significa tomar distancia del pequeño –y, a veces, cerrado mundo- para interpretarlo como espectador y como crítico. No hay mejor risa que la de reírse uno de si mismo. Seguramente lo genial empieza desde el momento en que el genio se toma a si mismo como material de ataque, por no decir de deshecho, al que escrutar a conciencia. W.Allen en Pura anarquía no tiene ningún sonrojo en auto ridiculizarse a través de los personajes que le representan así como hacerlo con otros con los que se cruza durante ese coleccionario de relatos. En seguida se apodera de tu atención porque te mete en su rollo, citando un montón de referentes y nombres como si fueran de conocimiento público. Sepas lo que sepas en cuanto a todo lo que refiere el modo llano que tiene de hacerlo te hace sentir como si estuvieras en la escucha dentro de su tertulia. A propósito de los novelistas está por consultar si lo más admirable es que alguien se las ingenie para vivir –e incluso ser famosos- con lo que escribe o el texto en si mismo. Autorías de renombre y títulos muy conocidos pueden llevar a la decepción y otros que pasan sin reseña alguna pueden abrir puertas y mentes. No es que todo sea tan relativo como se dice ni las obras dependan siempre de padrinos y plataformas publicitarias pero la verdad es que la mayoría de genialidades andan por las cunetas marginales o por los aburrimientos consolidados. No sé de donde se puede sacar energia para invertir un año de trabajo para escribir una novela que pueda ser una historia importante que incorporar a la cultura internacional. Tengo varias tentativas de algunas que esperan sine die ser retomadas para convertirlas en vendibles. Algo me paraliza para hacerlo: me pesa el prejuicio de creer que el ensayo, la reflexión o el análisis son comparablemente más interesantes que el relato, el cuento o la novela. La contraposición es artificial. ¿Acaso desde la novela no se puede analizar, desde el cuento no interpretar o desde el relato no proporcionar datos de las verdades objetivas?
Algunas de las novelas que nos ha legado la historia de las letras han sido sorprendentes autobiografías convenientemente disfrazadas. Hay individuos que son auténticos personajes de novela, lo sepan o no. E implícitamente tal como se ha apuntado antes, cualquier cosa, cualquier imagen, cualquier persona son circunstancias reciclables como elementos contextuales y como personajes. La novela a diferencia del ensayo no tiene la carga de tener que llegar a propuestas o con conclusiones; puede empezar en un comienzo cualquiera y darla por zanjada sin que la historia se acabe realmente. Sus bises y pluses para otros momentos. En alguna parte he comentado que se podría crear un nuevo genero literario con todos los derechos a partir de tomar los finales de historias cuya fama se debe en su mayor parte al ser llevadas al cine y al teatro y darles una continuidad. Generalmente muchas de las más famosas historias concluyen con la desaparición del protagonista o con una ruptura definitiva. Resucitarlos significa enfrentarse a discursos apenas iniciados y que la autocensura creativas ha abortado.
En el auto novelado contarles a los demás lo que eres pone en aprietos la discreción, puede generar conflictos con los demás según lo que se diga y por si fuera poco hay que hacerlo con suficiente actividad de imágenes para hacerlo de interés público. Sin algo de narcisismo no es posible contarle al mundo lo que eres, quien eres, de que vas, adónde vas. El potencial creativo de la novela personal es pues doble: por lo que hace a introspección de la intimidad para revelarla y por lo que hace al impacto en las relaciones con los demás. En esa negociación con las letras de la sentimentalidad va definiéndose una línea descriptiva y descubriendo el curriculums oculto de la manera de ser.
Estatua de Vilassar de Mar
La poesía sigue estando en un lugar honorable y reputable. Es un lugar para la sublimación. No hace falta pedir permiso para hacerlo, no es necesario aprender las técnicas para expresarla. La poesía es un raro fenómeno que sigue perdurando, permanentemente en crisis y metida en circuitos tal vez elitistas a veces y minoritarios siempre. Continuar cultivándola parece la ocupación propia de los desocupados en otros menesteres más sensatos o lucrativos o en otros negocios. Para Arthur Schopenhauer formaba parte de los puestos más sublimes del arte. Para la mirada filosófica en la búsqueda de verdades (cuando menos las suyas) es una instancia no exenta de nebulosidad que descubre las llagas o las radiaciones. Para la mirada científica en busca de leyes es la escapada divagacionista. Para el psicoanálisis forma parte del arte como síntoma o déficit existencial. Y desde la mirada artística es algo que puede sustentar o al menos hibridarse con todas las demás expresiones artísticas.
La poesía se puede llegar a distanciar tanto del objeto poético que adquiere una patina de frivolidad. A la vez es el ejercicio de quien con ella se afirma aún en medio de las atrocidades más crueles o las experiencias más pavorosas. Theodor W. Adorno puso en duda la posibilidad de la creación poética tras la producción de realidades patéticas de la condición humana “¿es posible escribir poesía después de Auswitch?” . La poesía como otras instancias creativas es la resultante de la energía creadora de quien vive en la insastisfacibilidad de su ser incompleto. Somos seres que no elegimos todas las circunstancias de las que salir airosamente como protagonistas modelos. Nos toca vivir lo que nos toca y escribimos y sentimos según esos contextos y el lugar que nos hacemos en ellos. La poesía es generada como un proceso afirmativo de una idiosincrasia y unas creencias. Lo cual no queda capturado solo por una clase de lengua. El bilingüismo, al que Josep Pla veía como tragedia, es una de las características de una determinada idiosincrasia como la catalana. Frente a esa bi-versión expresiva postulaba que la gente escribiera según las necesidades de su clan. También, añado, frente a las necesidades mismas de cada hablante en cada momento dado. El alarmismo de Agustín Redondo que le lleva a rizar la exageración con la idea de que “el mayor peligro para el idioma es el bilingüismo” sin considerar que por encima de la clasificación de los estilos lingüísticos y expresivos en géneros ya se ha producido una separación o una división íntima, psíquica, inevitable espontánea. La poesía cabalga entre distintas lenguas en un mismo autor porque son sus distintos yoes o momentos biográficos los que hablan. Si tal como dice “la lengua es una y múltiple con especificidades que tienen derecho a existir” ¿por qué no aplicarlo a un gradiente superior? La fórmula quedaría así: el sujeto humano es uno múltiple y complejo empujado a existir y sacar fuera con distintos procedimientos y expresiones todo lo que tiene dentro.
Hay que contar en que siempre habrá una presión desde fuera, desde la tecnocracia de la palabra por la vía académica o la tecnocracia de la forma desde los especialistas en estética, Georges Perec lo objeta- y de paso lo ridiculiza - de esta manera: “¿qué es lo que me piden exactamente?/ ¿si pienso antes de clasificar?/ ¿Si clasifico antes de pensar?/ ¿cómo clasifico lo que pienso?/¿Cómo pienso cuando quiero clasificar?” La poesía tiene un rango de admisibilidad porque su sentimentalidad inherente no entra en discusión. Pueden ser discutidas las razones y los argumentos pero no las inclinaciones emocionales. Las disposiciones sentimentales son las que son. Son inercias del inconsciente convertidas en sinergias con las partes de la realidad que las acogen La poesía permite maneras sutiles de afirmar lo que se siente y decirlo entre visillos de tal modo que hay algo de transparencia del adentro pero no tanta como para quedar al descubierto en toda la desnudez de las miserias propias. Claro que eso, depende de cada cual en su particular manera de escribir, es decir de nombres de los eventos mentales que encierra, y los eventos interactivos con los que se mezcla. Sea como fuere la poesía hace de auto-afirmación, y al hacerlo, levanta un cierto parapeto entre el yo poético y el mundo en el que navega. Una cierta poesía pueda certificar un tipo de vida. Una literatura puede no solo afirmar una manera de ser sino incluso salvar la propia vida. Las palabras que contiene amortiguan la indefensión de un en el trasiego de sus verdades íntimas con un afuera que exige cualquier papel menos el de desentrañar las cosas. La verdad está condenada a ser intolerable.
En la poesía auto-afirmadora basta seguir escribiendo para seguir viviendo y en el repaso de los manuscritos de viejos tiempos seguir encontrando la confirmación de una línea biográfica, una manera de ser o, al revés, la certificación de imposibilidad de haber hecho otra vida o sentir de otro modo.
Catedrático de la Universidad la Sorbonne-Nouvelle. Presidente de los hispanistas. AIH Asoc. internacional de hispanistas”
El mundo y la arena.
Bohemia Bis:una presentación. Cerdanyola 05 febrer del 2000
¿Por qué Bohemia? ¿Por qué Bis? Mencionar bohemia es entresacar una voz de juventud y un artículo de fe del pasado; de aquel pasado en que la inconformidad, las maneras festivas y las protestas a toda clase de hipocresía juntaron energías físicas e intelectuales que animaron y mantuvieron la llama poética más allá de los años bio(lógico)gráficos. La bohemia de antaño creó un espíritu y dejo su impronta y su nombre en diversas partes del mundo . Tal vez,en sí misma revival de otras odas que burlaran realidades grisáceas de pasados más remotos, o el germen de otras epopeyas que marcaron movimientos floreados a escala mundial. Lo cierto es que en toda pasión artística manifiesta vive en estado aletargado una herencia de corte bohemio. Por eso las propuestas literarias ejercen un embrujo especial, en quien se sabe poseedor de secretos escritos o artista clandestino. Lo literario es el puente entre ala realidad y su reimaginación, que pretenda o no escapar de aquella, crea una mega-realidad que hace vivibles las historias de vida.
Bohemia Bis ,como discreto y moderado magazine de páginas poéticas, ofrece sus minúsculas posibilidades de difusión con la modestia de no pretender ningún triunfo en particular y con la serenidad de quienes nos sabemos poseedores de todos los éxitos consumados.Cada número pues contendrá mayor o menor cantidad de páginas interiores según los poemas recibidos .Y tendrá mayor o menor cantidad de ejemplares según interés y contribuciones . No hace falta decir que lo ideal sería poder componer una revista empujada por una alta financiación que permitiera desde el primer número un centenar de páginas a color, con ilustraciones, y con rescates poéticos al por mayor. Por el momento las escasas páginas propuestas harán una función de rescate testimonial y, eso sí, tratarán de colocar en circulación palabras que merezcan ser leídas y escuchadas, para devolver a la calle, en forma de confesiones, lo que la gente de calle nos atrevemos a poner en forma escrita.
En una época de eclosión también de innumerables folletos, medios escritos, nuevos títulos de magazines y revistas de distintos tamaños,envergaduras e intenciones; Bohemia Bis pasará inevitablemente desapercibida.Eso no es lesivo, sí cumple la función de ser un circuito de contacto y cohesión entre sus colaboradores/as para tomar cuenta recíproca de estilos, pensares y pesares, además de músicas encriptadas y ocurrencias de categoría genial. La utopía poética se lleva mal con el realismo de las finanzas y los planes empresariales, por eso nos atrevemos a empezar los primeros números a modo de volantes de circulación delimitados por la sobriedad del bicolor y la esperanza puesta en que alguien pueda disfrutar leyendo los versos transmitidos. Basta que haya una sola alma que los recoja para que justifique todo el esfuerzo.Pero basta también sentir el impulso de escribir y transmitir para justificar la multicopia haciendo de la poesía lo que única ha dejado de ser una manifiesto de la propia conciencia agitada.
Desde La tasca bohemia de la barcelona vieja era lugar de escena, de piano y exhibición; a la revista cubana Bohemia de musas inspiradas y fértiles plumas.
El tamaño elegido es el de libro en dimensiones dinA5, lo que posibilitará la conformación de un texto tras una temporada de números.Una buena pauta temporal sería hacer un libro por año de diversos autores y como pryecto más ambicioso uno segundo de autor/a. La hoja-carátula contendrá textos de promoción del propio proyecto difusivo y articulos de teoría literaria o/y de comunicación.
por correo electrónico o digitalizados sobre diskette 3,5.Esta medida es inevitable porque es la manera de asegurar un mínimo virtuosismo formal y liberar a quien se ocupe de la configuración informática de cada número, de la pesada carga de teclear manuscritos o mecanoescritos.
.Por lo tanto según las subscripciones y bonos de apoyo económico que reúna. Ya que de momento no hay ninguna gestión programada para solicitar una financiación oficial, lo cual sin descartarlo, está emparentado con comportamientos muy distales de la vida poética.
antiguo quiosco en Manresa
Palabras bajo las estrellas/ Xerrades a la fresca
Lo que polariza las tertulias, generalmente ha sido y es la personalidad radicante y magnética de alguien que las convoca y presta su cemento personal para levantar una especie de enladrillado o casa común que cobije ese espacio de intercambio. Ese mismo factor de garantía del acto se puede convertir en su factor suicida, cuando la personalidad magnética que atrae arribismos, los ahuyenta por su falta de sensibilidad psicológica en poner en marcha una dinámica de coparticipación. Otras veces a falta de nadie con imagen potenciaria, la pulsión por el encuentro entre amigos de letras, proporciona un sitio en el que leer algunos textos, citar de memoria otros o hablar de cuestiones derivadas. Durante el verano ni siquiera son necesarios espacios cerrados para proteger tal evento. El calor invita a usar jardines o terrazas para encadenar unas cuantas citas seguidas dónde hablar (o balar) de inquietudes artísticas.El clima, el de las condiciones ambientales y térmicas, incide radicalmente en la comunicación humana. Y mayo/junio son meses en las latitudes barcelonesas, de meses de cambios: A un tipo de actos culturales se deja de ir porque la calle sigue atrapando la fiesta (y a nadie le apetece encerrarse en un local a las 8 de la tarde cuando todavía la luz es espléndida)y a otros se pone la mirada: preparar fiestas sobre la arena cerca del mar o hablar en una terraza de l´Eixample bajo las estrellas.
Esa última imagen tiene algo de rescatadora de aquellos tiempos en que la xerrada a la fresca era un acto de comunicación social muy importante y un espectáculo a la vez: era el sitio donde contar los relatos y transmitir la cultura oral. Un sitio familiar y amical muy por encima de la calidad de las televisiones posteriores que vinieron a asesinar la palabra familiar y la lúdica privada.
Si además esa tertulia es literaria o pretende conversaciones más preparadas tanto mejor, ya que facilitará el aprendizaje de unos y de otros y de todos con todos bajo un marchamo de la concordia. No obstante una convocatoria anfitriona puede extinguirse en sí misma a la segunda o tercera reunión cuando el encuentro no se desarrolla como se pensaba o se acude a él a falta de otro sitio al que ir. Es archiconocido el terror del personal a quedarse con su soledad un sabádo-noche. Su fiebre lo afana tras cualquier búsqueda y se apunta a un bombardero aunque no sea el tema de su gusto,con tal de no quedarse en casa. el personal forma filas tras la consigna del “sal”. Y sale, aunque su presencia en determinados espacios no se ajuste a sus deseos, entre otras cosas porqué no los tiene muy definidos y prueba suerte en unas reuniones u otras, aunque los caretos aportados sean los apropiados a su despiste privado. La suma de esos sujetos despistados con otros filoliterarios,cada cual con su visión particular de la bohemia y del arte en privado, configura un cóctel de sensaciones y expresiones a media voz, que convierten reuniones de grupo de una docena de personas en tantas subtertulias como la falta de un eje polarizante permitan, no siendo raro que el encuentro sea un espacio de microconversaciones aparentando cada cual que no le interesa lo que se dice medio metro más allá en torno a una misma mesa. Cada participante de un espacio de sensibilidades sabe porque móviles oscuros o visibles se ha apuntado. No siempre lo poético rima con lo inteligente y unos encuentros fenecen en si mismos no más allá de una docena de textos leídos. A pesar de lo cual sin esperar nada, todo encuentro con las letras siempre deja una resultante:nuevos contactos personales, nuevas conversaciones y la adquisición de nuevas letras.
Nuestra amiga édita Carmen González propuso su magnífica y tranquiliza terraza en la Barcelona céntrica para tutorizar una tertulia artística, que no pasó de unas escasas reuniones y tuvo un comportamiento de flor veraniega, o ni siquiera eso, a falta de nadie que la monitorizara adecuadamente y a falta de un proyecto construido ni presentado.
olla vieja de cobre
PRESENTACIÓN DE UN NUEVO ESPACIO LITERARIO-ARTÍSTICO
Club es un término que evoca una familiaridad en un espacio de excelencia.Raya la idea de lo selecto.Esa selectividad no tiene porque ser exclusivista ni privativa ante iniciativas de arte creativo.
Poetas, a pesar de su tinte masculinista, reclama la dimensión de la sensibilidad de hablantes y soñantes de diversas naturalezas, que están/estamos aventurados en la palabra como viaje hacía el todo y como alma imaginaria.
Vivos, marca una frontera: la de no ocuparnos, ahora y aquí, de los poetas fallecidos y/o de los poetas consagrados, no porqué no se lo merezcan.(es obvio que han sido las luciérnagas de caminos y los maestros marcadores de pautas ) sino porque vienen gozando de multitud de espacios que los tratan, los publican o re-publican, los citan y recitan, los admiran y trabajan.
Vivos, porque nos conviene hacer referencia a una multitud de seres anónimos y desconocidos, -para empezar, nosotros mismos-que tienen/tenemos manantiales de bellezas en sus/nuestros cajones de sastre, para los que sin duda, hay/habrán lecturas dispuestas a comprenderlos, rumiarlos, gozarlos, y tal vez releerlos y memorizarlos.
El club de los poetas vivos se oferta como un rincón teórico-práctico de convocatoria semanal permanente para poder sentir desde el primer minuto, un clima de acogida, de coparticipación y de descubrimiento. Es una ganga, pues ofrece un elixir entusiasta por el módico precio de una asistencia gratuita.
Evidentemente, de acuerdo con el propio espíritu poético, no puede ser un lugar rígido, normativo ni una cita de gladiadores, sino el lugar sosegado de la escucha y el habla que permita conocernos en nuestros textos más reveladores de lo que somos. Si escribir un poema es un ejercicio profundo de introspección y extrospección, pasar a leerlo a otros, es un acto de fe en lo humano y una de las conductas más elevadas de sinceridad, en tanto que se confía la propia vulnerabilidad a ese universo complejo de lo ajeno. La excepción estriba en que, para la mirada poética, en el fondo nada ni nadie resulta totalmente ajeno a las vicisitudes particulares de cada uno.
El club de los poetas vivos se desarrollará, porque viene existiendo ya como una multitud de microespacios en variados puntos de nuestras geografías culturales, en tanto que los sitios literarios nunca se han extinguido del todo, y afortunadamente en la actualidad están experimentando un nuevo apogeo . En el nuevo espacio presentado y ofertado, para asegurar vigencia y continuidad, flota el deseo de un planning, una cierta programación, una perspectiva y una prospectiva de su desarrollo. Por eso, no se limitará a ser una tertulia espontánea para ser copada por ningún carisma particular sino una cita sistematizada de contenidos.El esquema base que propongo es: 1/abordar autores y obras no presentes 2/ronda de lecturas de lo presencial o no 3/debate e interacciones. Y como criterio confeccionador se pueden hacer planificaciones de los textos a tratar a manera de seminario, es decir repartiendo elecciones temáticas de acuerdo con los intereses de los/las seguidores/as del espacio.
Micros y también macros cuando hay fiestas poéticas que por espacio de varias horas se pasa a la tribuna de las tablas o al escenario de metro y pico por encima de un público.
Por eso, aunque demos el nombre de club a nuestro espacio literario, en realidad no adoptamos el nombre como una patente de marca de ese espacio, ya que consideramos que todo /a poeta/poetisa en el ejercicio de su función creadora, ahí donde la haga en interacción con otros, está haciendo su versión de pleno derecho de ese club vivo.
Las tertulias como tales dejadas a su libre albedrío periclitan pronto a no ser que pretenda unos ciertos logros culturales, festivos e intelectuales.
que además de poesía puede incluir prosa: relatos breves, anecdótica, retratos y perfiles, teatro o scripts.
Muralla vieja con gato cauto.
El mundo poético es antojadizo.Es el universo de las bonitas palabras.Las mejores.El lugar del hallazgo con todas las sensaciones prohibidas, con todas la fórmulas castigadas de cara as la pared para que no vieran el patio de los juegos. Son rebuscadas y contraunidas para colocar sentimientos imposibles de decir.Es el infierno de los perdedores, los sentenciados. Es también el cielo de las citas con las hadas.La orgía de las musas. Es todo eso y más: es el lugar de los impresentables, de los des-formados, de los investigadores de minas abandonadas. El refugio para los que no saben contar, para los que apenas si dominan la ortografía.es la mezcolanza de estilistas y de novatos, de ensoñadores y analfabetos, de grandilocuentes e ignorantes, de buscadores del maná y de recolectores de plagios. Tal vez hablen o se enorgullezcan de poetas que precedieron el lugar de la represión y de la muerte, como el poeta de Orihuela clavado en la cárcel de Alicante, y se acojan a su rebeldía métrica para intentar cualquier junción de vocablos. Puede que hayan leído a Miguel Hernández y García Lorca, o a unos cuantos más de las tierras próximas.Puede que se han dejado llevar por Pasternak,Malinovski y otros de tierras lejanas.Puede que se sientan huérfanos de culturas y busquen congoja, padre y auxilio en unas cuántas estrofas manadas de su momentos más lúcidos, y tal vez más terribles de sus vidas. La poética no tiene academia,aunque su un enjambre de acólitos proestilistas. Lo que no suena no vale, afirmarán sin rubor. Lo que no tiene música, no penetra, seguirán postulando. Lo que no rima no es poema, sentenciarán para castigo de los que suspendimos en aritmética. En efecto, sigue habiendo quienes gozan en perder tiempo propio y hacérselo perder a los demás sobre la forma estilística sin advertir que la poética ha dado alas a muchas manos, que incluso partiendo de la subculturalidad han tomado posición autodidacta en el universo de las letras, para el que pido se quite el cartel de reservado el derecho de admisión. Cualquiera, desde su ignorancia, desde su agramaticalidad, su ilógica, tiene el derecho a marcar territorio con sus sílabas, y poco importa si las suma o no en cada verso. La poesía,con o sin títulos lingüistas que la avalen,es la escotilla que da salida a ángeles y demonios de las cavernas de cada persona sensibilizada ante las fechorías de sus mundos y que necesita comunicarlas, haciendo con ello un acto de afirmación de vida. En ese sentido todo el mundo tiene derecho a la palabra poética y a creer en ella. La indiferencia de los demás o su acogida serán los veredictos con los q posteriormente tendrá q cargar. Por eso, que a nadie extrañe una cierta fruición poética en manos y bocas de personas alejadas de los mundos teóricos, de los salones académicos´ e incluso de los salones culturales en general;nutridos por amas de casa, prejubiladas y seres inquietos que trabajan sus formas y celan por sus estrofas como si de hijos, a los que quisieran secuestrar, se tratara.La poesía ya había sido muy cultivada por aquellos miembros de clases pudientes cuyas ociosidades les permitían renombrar las cosas de cada día, sin tener que pedir permisos literarios para hacerlo.Esta subculturalidad tiene derecho a la existencia cultural como otro tipo de cultura iletrada, en la que algunas frases tienen artículo de fe y casi todas componen el brebaje que da aliento al vivir.que nadie las recrimine por su ausencia de normas y de retirada de lo sintácticamente correcto, pq tal sintaxis presuntuosa obedece tb a una política lingüística de lo adecuado. Desde los dialectos, los argots y neologismos,otra antorcha libertaria abre caminos y sosiega gentes, preparándolas para la escucha.No interrumpáis su marcha.
Gato de Anona Soler
¿Por qué relacionar ambos mundos? Si la poética tiene que ver con conjuntos expresivos o géneros literarios para abordar representacionalmente la realidad y la ética tiene que ver con la filosofía moral que examina la conducta humana, ¿por qué relacionar la una con la otra? La poética es antes una obra sobre poesía que la poesía misma.También es el campo de consideración de lo poético. No se limita solo a la forma expresiva del texto lírico sino a teorizar el sentido de éste.La poética abarca todo lo relacionado con la expresión poética incluyendo el análisis de sus construcciones.es fundamentalmente una producción estética del arte en el que los contenidos verbales son dichos de tal manera para que produzcan un impacto superior a esos mismos de haber sido dichos de una manera ordinaria o coloquial.
La ética por su parte sigue siendo el discurso de lo esencial y lo corresponsivo con el comportamiento. Es un puntal civilitorio.La construcción de su substancialidad. Es un modo de tasar las conductas.Las reordena y juzga.Es la examinadora de las costumbres: que dará paso a la palabra moral.
Quiero ver una diferencia entre moral y ética como la encuentro entre poesía y verso pero quizás he caído en la trampa de la formalidad lingüista pensado que basta una palabra sustituta para dar al traste con un concepto tradicional. Ciertamente la moral ha sido emparentado a aquellas reglas normativas marcadas por unas ideologías religiosas de las que la ética quiere desmarcarse.Paralelamente la poética quiere escapar de toda aquella producción de estrofas versadas que se amparan en el etiquetaje de poema sin merecer a veces tal denominación. ¿cómo o con que indicadores establecer las condiciones poético artísticas y cual es su relación con el criterio ético?
La poética es el escenario de los versos, de los sentimientos, de los sentidos. La ética rige las conductas, evalua los impactos del modo de ser individual en el campo de los demás. La poesía es un ejercicio artístico y privado.La ética es un criterio de colectividad y social. Aparentemente el vínculo entre ambos es inexistente. La ética tiene sus foros y disquisiciones distintas a las de la poética que se complace en las formas y los amaneramientos. La ética apunta directamente a lo vital, al pensamiento, a la filosofía.La poética al corazón, a lo visceral, a la sentencia sin argumento. La ética hace una defensa de la convivencialidad y de la sublimidad humana, la poética desnuda sus emociones y su infraconciencia. Y a pesar de tal disparidad quiero encontrar un vínculo. Puedo usar un argumento demagógico: todo, absolutamente todo, tiene que ver con la ética.Y ciertamente es así. Ninguna actitud personal escapa de su trascendencia e implicaciones éticas. Sin embargo la ética es esa gran desconocida y con ese punto argumental no resolvemos nada. La ética no es solo la asignatura desconsiderada y minimizada en los programas de estudio de la enseñanza media, es t también la gran desconocida para el gran público.La gente habla de leyes y obligaciones pero no de sentido ético. La poesía como una vía artística y por lo tanto de comunicación social no queda exenta del examen ético y su propia constitución la convoca. Inadvertidamente el sujeto que poetiza y se poetiza a sí mismo no se limita a ser un productor estilístico o un puente con la estética, necesita decir algo, decirse, autorepresentarse, explicarse como un holocausto sentimental y al hacerlo convoca valores clásicos y nobles de la condición humana que han sido recogidos por el continuum ético que clama por los valores de solidaridad, entendimiento y comprensión entre los seres distintos que compartimos distintas o parecidas tragedias vitales.
La ética como conjunto de códigos de valores puede ser expresada poéticamente dejando para cada persona su tansformación en criterios precisos para vivir lo más equilibrada y correctamente posible. Por otra parte la poética que no consigue atravesar la superficialidad sensorial de lo formal como textos sonoros o persuasivos sin ver su trascendencia y su trasfondo tiene un problema grave con el mensaje y con su función propagadora de una alternativa sentimental.
aunque hay una tipografía también denminada poética que consistía en letras estrechas y alargadas que hacían caber en una misma linea el verso de doce sílabas.
mascara de Oaxaca
La Ficción Creativa.
La condición creativa ha venido quedando certificada por su facultad de invención ficciosa. El/la autor/a creante tiene la habilidad de impresionar profundamente con su arte haciéndolo pasar por cierto. La novela sumerge a sus lectores en una historia que aun sabiendo que no es real la vive como si lo fuera. Lo mismo se puede decir de otras producciones expresivas. Algunos seguidores de propuestas artísticas estamos más predispuestos a enternecernos por ellas que no por la realidad misma. El ojo de la cámara remarca la mirada precisa o el análisis descriptivo hace caer en la cuenta de detalles que una impresión de paso no concede. La creación es creación de algo nuevo que no existía o bien de una ficción que cumple la función de una novedad. Tras este esquema no importa tanto la verificación de un hecho como su versatilidad, la comprobación de su existencia como la hipótesis de su posibilidad, el descubrimiento como la originalidad. Despues del dios mitológico sellado como principal y único creador de todas las cosas conocidas generaciones de ateos o simplemente de materialistas hedónicos han pretendido hacer sus aportaciones creativas sin otorgarse ningún poder competencial ni mucho menos la exclusividad de ser engendradores de todo lo conocido. El artista se presenta como algo insólito. Trata de vivir de su cuentos y hace de su vida un cuento o al menos su tentativa. No es una opción más, es la opción que no admite vuelta atrás. Bien es cierto que muchas personas pasan por temporadas bohemias y se centra en la escritura o en la pintura a las que renuncia tras comprobar que eso no le da suficientes ingresos, tampoco estatus o reconocimiento a no ser que sea uno de los elegidos para las galerías de las efemérides. Además de las necesidades supervivenciales en si mismas la elección artística necesita una alta dosis de convicción que no se ponga a oscilar según si recibe o no reconocimientos ajenos. Es así que quien decide crear algo para la ficción a lo primero que se enfrenta es a recrearse a sí mismo. Ser sujeto artístico es dejar de ser sujeto pasivo que acepte resignadamente ser controlado por todos los patrones de las tradiciones sociales. Es sabido que el artista ha tenido históricamente apoyos de estado y ha fructificado más en unos periodos que en otros. Puede llegar a ser inimaginable la grandiosidad de Atenas sin Pericles o los monumentos a las formas de muchos municipios sin el apoyo de sus ayuntamientos democráticos. Tales medios de apoyo no serian nada sin alguien dispuesto a trabajar en una orientación sustentada por su cantera creativa. El primer atributo de ficción en la otra creativa es el creante que la hace debiendo haber luchado antes contra todo un mundo cerrado y compacto que le prohíbe esa expresividad a la que no dudará en tildar de locura. El verdadero artista lo es/sería hasta la muerte no renunciando a sus formas visuales, a sus conceptos de vida, a su lucha por una abstracción e independencia del imperio de lo concreto, a su autonomía personal frente al cheque. Tras una carrera quedan innumerables productos, unos incluso en grado de tentativa, proyectos más o menos clave para entender la obra de una vida y también el tiempo coetáneo que alberga esa obra. Posiblemente se caiga en reiteraciones y en la circularidad en torno a unos mismos temas u obsesiones centrales. Luego, en la atalaya que permita la contemplación de los trabajos hechos, un/a creante puede mirar atrás y darse cuenta que tal vez todo lo hecho no ha sido más que una ficción no porque sus creaciones la pretendían deliberadamente auxiliadas por su potencial imaginario sino por la creación en si misma como una hipótesis nunca del todo demostrada. ¿qué significa crear? Respuesta: transformar unas condiciones dadas en unas completamente distintas no porque aquellas tengan un potencial germinal sino porqué la intervención creante las utiliza de palanca para llegar a las nuevas con su concurso imaginario, su talento, su subjetividad, su poder. ¿Qué pasa si tras toda una vida de escritura o de poesía, o de música o de distinción resulta que en realidad no se ha añadido nada nuevo a lo que ya contenía el universo antes de toda esa aportación? El artista es el primero interesado en creer en su trabajo, en lo que hace y en estar convencido para poder convencer que sus propuestas son únicas e induplicables, sin contar los plagios que puedan generar. Esta solo/a ante sus espacios en blanco, sus desiertos incluso. Tiene un taller o una mesa o un ordenador o una cámara o sus manos desnudas. La pulsión creativa instrumentará lo más rudimentario para hacer lo más grandioso. Puede decir que tiene el auxilio inspirador de no se sabe muy bien quien pero en el fondo es el/ella en su taller, en su buhardilla, en su escritorio, en su bloc de notas, en su tentativa poética. En otra parte (Función y final de la musa. La musa-motivante finita. La inspiratriz contractual) desmiento el valor otorgado a recursos sobrenaturales. Quien quiere/a dedicarse a la creación activa, del tipo que sea, tiene que ser un metodólogo y en cierta manera auto constituirse en dios en funciones para el campo del que quiera ocuparse. La misma praxis innovacionista le irá marcando las pautas a seguir. Por encima de las musas para escritores o escritoras, compositores o compositoras, creantes en general, lo operativo es la cita continuadamente renovada con el trabajo, con la tesitura existencial, con la novedad original. Sin originalidad no hay distinción sin arte no hay alternativa a la estandarización.
Todo este esquema pasa a formar parte de la caja de los truenos cuando se sospecha que lo creativo puede ser otra forma más de consumo masivo que en lugar de ser producido por máquinas en procesos seriados lo es por individuos aislados finalmente engullidos por el sistema para que entretengan con sus cantos, sus imágenes, sus desnudos, sus danzas o sus poemas y escritos a una multitud que necesita consumir distinción. El panorama de mercado necesita renovar permanentemente la industria del ocio y ésta reflota efemérides o eleva a los atriles de los premios a caras hasta ese momento desconocidas con las que renovar la plantilla de novedades retroalimentando la ficción creativa. Todo cambia o parece que cambiar para continuar siendo lo mismo. En la actualidad de las posibilidades autoeditoras todo el mundo puede ser artista o al menos perseguir este propósito durante una temporada biográfica. Incluso combinarlo con su elección profesional económicamente sustentadora. No es la primera vez que se presupone esta posibilidad. Alejo Carpentier en El siglo de las luces, 1962, dijo que “Casi todos los escritores del XIX fueron escritores y ciudadanos”, no sabemos cuando alguien podrá afirmar, sin error de apreciación, que todos los ciudadanos de una época además de ser ciudadanos sean creadores. Sería –supongámoslo- el momento justo en que el consumidor dejaría de tener la necesidad de continuar de voyeur de lo que otros hicieran o frenaría su pulsión obsesivo-posesiva de comprarlo para privatizarlo.
Desde la posición creante poco importa si sus creaciones contribuyen con productos de ficción a la imaginación popular desde una hipótesis no verificada de la creación misma o si ésta es otra forma de autoengaño subsistencial para creer que el universo imaginario es superior al universo de la materia tangible. El caso es que sea cual sea el resultado de la contribución creativa, si es verdaderamente una contribución nueva o una repetición reversionada de lo sabido, da una coarta ideal al creante para separarse de un mundo invivible en la forma en que lo ha recibido inicialmente. Filosóficamente no se terminan de resolver las preguntas finales del por qué hacemos las cosas o de su sentido a largo plazo. De esta duda no se salva tampoco la intención artística que disfraza de maneras distintas los resultados patéticos de las primeras miradas al mundo humano. Como conclusión es mejor pretender una innovación o una actividad artístico-experimental que no una reproducción mecánica de las formas, colores, objetos y conceptos regulares. Esto es el sopor; lo otro, la ilusión.
El Poder concedido por los permisos para el Hacer.
En la sociedad todo gira en torno a la cuestión de poder. Pero la sociedad no empieza con la congregación humana. También existe la asociación animal, el grupalismo y los comportamientos gregarios, las jerarquías y la especialización de funciones. También aquí se observan las estructuras de dominio. El salto de la sociología a la zoología y la entomología puede ser más atrevido y extenderlo al comportamiento de las especies vegetales. Algunas son fronterizas entre sus limitaciones vegetativas y su capacidad de deglución animal. Es sabido que unas especies dependen de otras y que el encadenamiento de actos de nutrición pasa irrevocablemente por los actos de destrucción. Lo que para unos es el final de sus existencias para otros es energía potencial para la continuación de las suyas. El poder en términos de supervivencia es la facultad que un ser vivo tiene para alcanzar sus propósitos de dominio sobre un espacio y, por añadidura, sobre otros seres. A fuerza de emplear el verbo de una manera sesgada se sobreentiende que se trata de poder humano, o el poder de unos sobre otros, o de poder político. Estas denominaciones tan solo alcanzan una reducida realidad de la vastedad del concepto y de la polisemia del verbo al que se acude inicialmente en la primera adquisición lingüístico y que es el que permite discriminar entre autonomía de hacer y dependencia de lo que hacen otros. Puedo/no-puedo es la clasificación binaria para el reconocimiento del rol que se tiene o de lo que se es. La inmediatamente siguiente es la de Querer/no-querer. Esta implica directamente a la voluntad subjetiva, aquella a un razonamiento objetivo de estas condiciones subjetivas. El poder y el querer están en permanente colisión, semánticamente no para de surgir la necesidad de su reubicación: “¿no puedes o no quieres?”- Se oye decir continuamente un hablante a otro. Ciertamente una de las premisas del poder para hacer o no hacer determinadas cosas es darse el permiso para hacerlas, es decir tener suficiente voluntad para ello. Habrá que medir el contexto de cada acción y sus limitantes naturales para evaluar qué parte del poder está vencido a priori porque un sujeto se desentiende de su capacidad potencial y qué otra parte está determinada por limitantes materiales obvios. Poéticamente podemos decir que tenemos alas para volar y seguir nuestros imaginarios pero no hay ningún poeta que haya olvidado que la anatomía física del humano no guarda parecido con el de un ave y que no le van a nacer alas en las axilas a la medida de su capricho. Hay un poder que puede ser evocado pero nunca concretado. De ahí que se acuda a la simbología y a la abstracción para conseguir con el razonamiento y la imaginación lo que no es posible hacer con la realidad. De otra parte la falta de alas del ser humano lo ha empujado a una tecnología para volar que no tienen las especies voladoras. Mientras estas siguen volando como milenios atrás, aquel mejora sus récords de velocidad y sus técnicas para vencer la gravedad.
Hay un poder en lo humano que pasa simplemente por dejarse de prohibir la vida. Cuando Alan Watts dice que el poder del agua consiste en dejarse llevar por su propio peso está describiendo un fenómeno natural en el que no interviene para nada la voluntad o la planificación, Esta en la propia naturaleza de ese elemento tender a meterse por todos los orificios o resquicios siguiendo la ley de la gravedad. Esa misma agua metida en un depósito que la encierra y no la deja salir nunca ni hidratará a bebientes ni nutrirá el suelo que la espera. Esa imagen puede servir para describir un símil en el comportamiento humano cuyos excesos de autocontención y reserva convierten su potencial en algo inerte por no decir muerto, en algo a la espera por no decir algo enterrado, en algo lleno de todo pero falto de lo fundamental: darse al exterior.
Cada ser humano es un templo de potenciales energéticos. Desde su sede de quietud puede alcanzar el universo si se da permiso para el despliegue de su energía y la realización de lo que es. Dejarse ir es superar represiones que lo anularon. Dejarse extender es salir de sus limitaciones egoicas para alcanzar un sentimiento de fusión. Dejarse vivir es la clave. La opción de darte los permisos para ser quien realmente contienes en tu ser, y dejar de lado los roles a los que estás obligado (el rol del asalariado, del contribuyente, del votante,...pero también el rol del familiar, del cabeza de familia, del padre, del hijo,…) es seguir un proceso de autentificación cuyos resultados pueden ser profundamente rupturistas con formas de vida pasadas. Evidentemente no todos los roles pasados tienen porque ser eliminados pero sí la dialéctica de subordinación entre la dimensión de la persona-Ser y la función de rol por la que profesionalmente es contratada o socialmente es entrenada.
La civilización es equivalente a códigos. Código es equivalente a Represión publicada y paralelamente interiorizada. Tiene esa doble realidad: la externa y la personal. Evidentemente sin códigos compartidos por la colectividad, consensuados o no, pero aceptados o imperativos, no hubiera habido posibilidad de organización y desarrollo social. Por otra parte los códigos son transmitidos pro la herencia intelectual y formativa. El neonato llega a la sociedad y esta da por supuesto una predictibilidad de su comportamiento, es decir de su adaptación al medio de la especie. Su evolución personal pasa por el consentimiento colectivo. El gran club lo admite como miembro de pleno derecho si se ajusta a las normativas que regulan las interacciones. Como todo no está regulado ni todo es previsible hasta el ultimo detalle las zonas de desavenencia entre individuo y el resto no dejan de estar presentes. Eso significa más exactamente que todas y cada uno de los individuos mantienen una cierta prevención ante todos los demás como colectividad a la que valoran y de la que se abstienen en algunas cuestiones. La interiorización de los deseos públicos en el alma del individuo particular llevan a que parte de este se supedite al gran superyó o al dios público social. Una parte de esa subordinación forma parte de la lógica supervivencial y adaptativa a los factores jerárquicos del tiempo en el que está inserto; otra parte, sin embargo, atenta fundamentalmente a la propia autoestima al no permitirse desarrollos como individuo soberano. El poder personal es el que pone el Hacer como resultado de un plan voluntario y personal. Esa tesis sirve tanto para ético como para no éticos puesto que instrumenta una metodología para la acción desde la fuerza del yo, la fuerza de la voluntad. Toca diferenciar lo que se hace por imposición subjetiva de lo que se hace como expansión de lo personal tras deseos autorrealizativos. Una descontención a ultranza es el nido de la irrespetuosidad y finalmente de la violencia contra el prójimo (to destroy es uno de los verbos juvenilescos de moda que ponen los pelos de punta a los conservacionistas de la energia y de la naturaleza), una descontención legítima ante todos los tabúes limitantes y represores internos que prohíben la autonomía personal es indispensable para la evolución mental y humana de cada cual. El símil del poder al agua dejada ir de Watts es un canto a la libertad personal, a un tipo de libertad: la del poder hacer, la de irrigar las zonas secas del entorno, a esas que les falta la vida para crecer, la frescura de las ideas y de las innovaciones fructíferas.
Toda disertación sobre el poder como algo externo y objetivo limitado a las estructuras del afuera social desconectada del poder como algo interno inherente en una dosis u otra a todos y cada uno de los individuos vivos nos lleva a un espejismo reduccionista y fragmentario. Donde realmente se aprende de la verdad intrínseca de las relaciones de poder es en el trato con los humanos y con las cosas desde las primeras experiencias y a pequeña escala. Los análisis de las correlaciones de fuerzas a escala sociopolítica son tan solo una parte de la digresión general. En el campo directo del feedback del tú a tú también hay luchas sutiles por el poder. La construcción de la soberanía personal pasa por instrumentar el poder para ejercer la libertad individual y no condicionarla a los imperativos ajenos, procedan de donde procedan: sean del policía que te hace callar con sus golpes o del compañero de partido, asociación o convivencia que lo hace con su dictum por ser el que pasa por ser el más entregado o el que sabe más.
Raska Srb 12 jul 2007
La vida es un continuo avatar que pasa por las pérdidas de las que hace memorándum y colección. Claro que también es un itinerario de adquisiciones. Mientras vivimos asistimos a un grandioso espectáculo ante lo que nos viene, nos es dado, conseguimos, obtenemos o conquistamos y también ante lo que nos es arrebatado, perdemos, olvidamos o de lo que somos desposeídos. Las pérdidas de lo pequeño: un juguete, una mascota, nos preparan para las pérdidas de lo mayor: una amistad, un amor, alguien que sucumbe a su desaparición física. Psicológicamente el valor de pérdida tiene una representación no necesariamente proporcionada al tamaño real de lo que se ha perdido sino al espacio simbólico que ese lugar ocupaba. Las pérdidas mayores: la de un padre, un hermano, un hijo incluso de la pareja van siendo tanto más soportables cuanto mas experiencia acumulamos. El duelo de pérdida no empieza el día que se nos muere alguien próximo. Ha empezado mucho antes al perder relaciones y antes que éstas objetos, y de los que tenemos la certeza de que no vamos a poder recuperar nunca. Cabe comparar deliberadamente las cosas, en el orden de lo material, con las personas, en el orden de lo afectivo: las unas y las otras convocan a relaciones objetales.
De todos los duelos el más llamativo es el de la pérdida de alguien por su defunción. Pero no es nunca el mismo. Un duelo nunca es igual a otro. La pérdida del padre se siente de manera distinta a la de la madre, el de un hermano a otro.
La gente se sigue la pista en los entierros. Pasan años y no se ven para nada pero se dan cita para sus entierros. No hay contrasentido más incongruente que éste, ¿Qué significa ir a rendir un ultimo adiós cuando han podido pasar decenas de años o más de media vida sin contacto alguno para ninguna otra cosa? ¿Por qué tanto interés en mostrar un adiós cuando no se han compartido suficientes holas?
El duelo es un indicador de sentimentalidad y de civilidad. La conciencia de pérdida y la convicción de que nunca más se recuperará el contacto con alguien en vida porque ha fallecido es uno de los primeros sentimientos en torno a los que los colectivos humanos organizaron sus ritos y honores. Conceptualmente el duelo iba unido a la defunción. El rito exigía una ostentación externa de tributo al muerto de acuerdo al cual se debía estar un tiempo en años antes de los deudos pudieran rehacer sus vidas de goce. Vox populi nunca perdona que la vida se rehaga cuando el cuerpo del cadáver todavía está caliente, según la hiriente frase de las malas lenguas. No todos los duelos de pérdida son iguales ni la interpretación trágica del que lo es por muerte se vive tan luctuosamente en todas partes. La civilización urbanita y la masificación de las relaciones han generado nuevas categorías prescindentes. Amigos y conocidos desaparecen de escena o confrontaciones que llevan a separaciones irreconciliables generan panoramas psíquicos de pérdidas. El duelo de pérdida es siempre una enseñanza magistral de la naturaleza en una misma e histórica lección, nada es eterno, todo perece y los supervivientes tan solo son testigos anticuados de lo que les va a pasar en un plazo más o menos largo. Hay duelos de pérdida que se anticipan a los duelos de muerte o incluso los sustituyen. Cuando se ha pasado por el sentimiento del dolor de perder a alguien y experimentar una separación física o convivencial e incluso informativa, la noticia posterior de su fallecimiento llega cuando ya se ha consolidado una distancia anterior. En ese sentido y por terrible que sea esta comparación, el duelo por la muerte puede no ser tan grave como el duelo de separación anterior, en particular si se ha articulado en torno a una experiencia de traición.
A falta de reapariciones postmortem y de zombies eficaces los vivos son los representates de los muertos. Como con tantas interpretaciones en la historia de las palabras el intérprete cae en sesgos tanto más indemostrables cuanto menos posible sea la verificación. Es un tema complejo hablar del tercero ausente sin poder/querer convocarlo a ese lugar de interpretación, toda la historiografía es eso: manejo de referencias que hablan de tiempos idos con protagonistas muertos. Una buena parte de la poesía también es eso: construcciones sentimentales acerca de un otro que no está sea porque se ha colocado de parte del rechazo o porque ni siquiera está enterado de ser objeto de dedicación apasionada. Una buena parte de las conversaciones son sobre los que no están, no porque hayan fenecido sino porque estén lejos, distantes o estén por otras latitudes de no coincidencia. A pesar de todos los equívocos que se generan el tercero ausente es la posición más referida en los temas hablados. De tarde en tarde lo es con respecto a los no-vivos. Existe un pacto implícito de dejar los muertos tranquilos en sus tumbas o en sus urnas o en sus partículas esparcidas. Es una especie de nuevo tabú. Parece que hablar del muerto obliga a hacerlo desde el elogio o a no hacerlo si tiene que ser desde la critica. Optar por criticar cosas que hizo el muerto será entendido como una falta de respeto habida cuenta que no tiene posibilidad de defenderse. Tal conmiseración viene a contribuir al estado general de los susurros y de las mentiras prevalentes.
Pasar por duelos bien construidos deja las manos libres o la boca en acción para decir el comunicar el pensamiento que se tiene y que no se ha dejado de tener. Es así que trascender la memoria del muerto pasa por superarlo como la figura que alcanzó a ser en la vida de uno.
Si la vida es un proceso de construcciones y deconstrucciones, de creación de relaciones y de pérdida de ellas, el duelo deja una experiencia ineludible que puede permitir un saber o no según la disposición al reconocimiento de las verdades.
El espacio teatral convoca a una expectación unilateral. La del público anónimo ante unos actores nominales. La escena es el centro ; la platea, la oscuridad. El teatro es una recreación del conflicto, un traslado a una escenografía objetiva y manejable de las variables subjetivas, presentes en la realidad, no siempre manejables. Eso reconforta la figura del espectador que aguarda confortablemente en su butaca segurizante el desenlace de la acción controlada. Sabe que no le va a pasar nada, que los personajes
son de ficción, que la trama es una reproducción, que el discurso es meramente diferido y artistificado. Por la fuerza de la palabra escénica tomará distancia de la palabra real, por su objetivización se resubejtivará como espectador que mantiene el control de la situación. La vía artística proporciona suavemente las condiciones de control para mantener alejado el conflicto de la vía existencial.
Lo que en un principio propone el arte como provocación de la conciencia termina por concretarse en un apaciguamiento de esta. De tarde en tarde teatros de vanguardia han procurado hacer participe el público en su escenario, borrando las fronteras entre escena y expectación mezclándolo todo en acción viva. ·Esas tentativas no han producido un nuevo arte escénico dominante en el que cada
espectador sea propuesto desde el momento en que entre en la sala como actor.
Hay una larga trayectoria de actores, especialmente cómicos, también magos con cartas e hipnotizadores, que hacen salir a escena a personas del públicos con el ritual de “que salga-que salga” y los aplausos o vítores como dádiva. Un solo actor con tablas puede crear un escenario improvisado en la calle y representar un guion de múltiples roles haciéndoselos representar a espectadores seleccionados del circulo de expectación que promueva. Al margen de esos ejercicios y osadías lo que espera
mayoritariamente el espectador que pasa por taquilla y que tiene un asiento numerado es que se le entretenga y se le enseñe un par de cosas, no que se le haga cambiar de pensamiento, hábitos o le mueva tan emocionalmente un guion que le obligue a replantearse su existencia,. Nadie te dice: fui a ver tal obra de teatro y me cambió la vida. Aunque esa misma frase la he oído decir por lo que hace a una lectura crucial de un libro especial. El teatro fundamentalmente es un espacio ajeno. A la sala de
teatro se le llama equívocamente teatro cuando en realidad el teatro es lo que sucede en la acción representada. Claro que en el fondo, el espectador también representas su rol de pasivo y sabe, si lo piensa un rato, que su pasividad y mudez justifica todas las piruetas que hagan actrices y actores. Pero no siempre el espectador está a salvo en su quietud. Algunos maestros que dominan la escena
construyen su monólogo en una especie de diálogo autogenerado en el que hacer intervenir con sus preguntas, o sus focos, a asistentes a la sala.
No es lo habitual ni la práctica que se haya generalizado aunque dentro del teatro alternativo se han probado multitud de estrategias para hacer participar al público sacándole de su silencio y de su mudez.
Una cierta inquietud embarga a la posición de público cuando cabe la posibilidad de ser preguntado. Un ámbito de cientos o miles de personas resulta intimidatorio. No tanto porque la gente se vaya a rebotar con lo que se vaya a decir como pro el mismo hecho numérico del individuo que se siente solo ante la masa que lo mira. El pánico escénico es incapacitante para cualquiera que tiene que dirigirse a un público numeroso, pero a la vez hacerlo es una forma de vencer miedos e inhibitorios internos. Algo que la educación, desde la primaria no ha resuelto todavía, es armar a los educandos con su capacidad de dirigirse a todos los demás en la convicción de conseguir su atención y en la convicción además de saber que puede realizar una explicación comprensiva. Quien tiene habilidad expresiva para explicar algo ante otro, una sola persona, también la puede adquirir para explicarse ante muchos otros, miles o millones de personas. Basta intentarlo y admitir que la trasportación de una proyección expresiva singularizada a una pluralizada es algo tan sencillo como hacerlo. José Luis Galiardo teoriza el monólogo como la expresión libidinosa de una masturbación. Pero el monólogo no significa la anulación del diálogo sino un estilo verbal que a falta de un interlocutor presencial se le invita indirectamente haciéndose eco de sus objeciones o preguntas. Un artículo o un libro escritos por una sola persona son también monólogos y sin embargo no significa que solo este escribiendo o hablando el que los firma en tanto se constituya en caja de ecos de lo que circula en el campo del pensamiento y de las noticias. La parte de una conferencia previa al coloquio es también un monólogo. Quien detenta un discurso no se limita a hacer afirmaciones categóricas, también incluye preguntas en sus formas verbales que trata de responder además de la presunción de un interrogatorio latente al que se somete voluntariamente. Hablar, se hable solo o se comparta una conversación, es responder a preguntas.
Dicho esto no cabe pensar de ninguna representación escénica que sea un campo cerrado a pesar de que los guiones teatrales suelen ser breves y sus desarrollos consumen un par de horas o no tanto tiempo. Tampoco los diálogos de la vida privada quedan cerrados nunca del todo ni las exposiciones temáticas sobre un punto u otro. Siempre queda abierta la posibilidad de un plus de indagaciones, de una continuidad en el texto y en la escena. De ahí también que haya readaptaciones de textos clásicos.
Hay una particular forma de teatro en el campo de la psicoterapia que es el psicodrama de acuerdo con el diseño de Jacobo Moreno, ampliamente referido y practicado. El psicodrama crea un espacio interno permisivo para los vuelos del inconsciente. Este es el título ideal para compartirlo en un trabajo de psicología analítica de los fantasmas tanto de los sujetos psicodramáticos, con un desenlace evaluado y un objetivo comunicativo. El psicodrama parte de unas consignas de arranque pero no puede hipotecar su final a unos objetivos consensuados. Ha habido un teatro de la improvisación que lo ha fronterizado. Sigue habiéndolo: a partir de un guión básico los personajes lo adaptan función a función e incorporando las noticias del día.
Por lo general el psicodrama es privado con las variables de confidencialidad controladas y desarrollado en un espacio de intimidad colectiva. Una propuesta de trasladarlo a la escena pública, a la sala de teatro con taquilla en la puerta, ante un público críptico y analítico, es lo más radical que en estos momentos se puede plantear en la profesión artística. De una parte el espectador pierde su estatuto segurizante de habitante de butaca en tanto que sabe que no se va a enfrentar a un guion de ficción sino a un guión imprevisible, mejor dicho a un guión en el que pueden decirse todas las verdades.
La verdad es la primera victima y la más propiciatoria de los conflictos humanos. Solo en espacios muy selectos de indagación psicológica y psicoanalítica se puede hacer la reina. La verdad va en contra de la etiqueta y de las falsas formalidades, va en contra pues de los códigos que protegen a cada individuo frente al otro no solo porque pueda agredirlo físicamente sino también para que no pueda agredirlo verbalmente. Es inevitable que la verdad curse con actos que se interpretan como agresivos. El salto de la tensión emocional a la explosión dramática es fácil y rápido.
Un psicodrama público para espectadores preparados, o al menos pre avisados, que admitan no ser espectadores clásicos para esa clase de función puede conocer la hora en la que comienza pero no en la que acaba, el tema de partida pero no el tema final, el numero de componentes al comienzo pero no los que queden al final. Con ese panorama de variaciones encontrar el perfil de los espectadores no es tan sencillo. Tampoco el de los actores. De hecho los actores y actrices profesionales no son/serían los apropiados para esta clase de representación, dado su dominio de la interpretación. Por eso un psicodrama público legítimo tiene que partir de componentes, entre ellos desconocidos hasta ese momento, dispuestos a la representación de roles, ante un publico igualmente desconocido, con una dirección de pautas por el director o directores de escena ejerciendo una función conductora y –en caso de necesidad- contenedora. El gabinete Libermann (1984) y el método Gronholm han introducido formas cercanas al psicodrama, siempre bajo control de los diálogos. Un guion preestablecido es siempre una forma de control de lo que se va a decir, lo mismo que los cantantes de canciones-protesta tenían que pasar por la censura sus letras antes de una audición bajo el franquismo o los protocolos de contactos humanos presuponen los decires antes de ser pronunciados. A diferencia de todo eso el psicodrama no solo saca los sapos infernales de cada uno en el espacio verbal sino que también se puede volver en contra de la acción psicodramatizante, de los otros participantes y del mismo director. La zona entre verdad y representación queda mezclada y cada cual pone a prueba lo que en realidad es bajo las toneladas de automentiras en las que ha organizado su vida.
Un espacio de vuelos del inconsciente –este es un buen titulo para la libertad expresiva del mismo- como si de una flotación permanente en el aire en un ala delta se tratara para mirar todos los detalles que quedan debajo puede hacer participar al público, tanto subiendo a escena o entrando en el circulo escénico como opinando puntualmente. Eso ultimo no es tan operativo, el teatro-fórum a diferencia del cine o video fórum, crea una fisura demasiado fuerte entre sala y acción representada por el hecho presencial de los actores como parte del debate. La otra razón es que el público queda relegado a la función crítica de esa acción sin haber participado en su recreación o puesta a punto.
En el psicodrama público la propuesta es una invitación a la higiene mental y a la verdad absoluta sin más restricción que el respeto a la integridad física del otro y sin más consigna que el ataque a la mascarada coparticipativa, a las propias máscaras y a las ajenas.
Imagino la escena: un espacio vacio bajo el palio de un alada delta y un slogan: el vuelo del inconsciente. Dejando hablar a los sentimientos el viaje al uno mismo llega a los fondos insospechados.
No será hasta la puesta en escena de un experimento teatro vitalista de esta clase que podrá evaluarse su impacto como espectáculo innovador, su valor como psicoterapia de grupo mayoritario, y su futuro dentro de las artes escénicas. Su enorme interés bien vale la pena de correr riesgos y luego hacer balances. En el teatro de la improvisación hay experiencias de actores/actrices –recuerdo una en la sala Petita del Lliure que su tema (uno sobre transformacionismo sexual) se hizo lento, aburrido y ordinario escapándosele de las manos, pero suscitando alguna reacción intervencionista del público que fue cortada. Y es que la actuación a veces deja de sentirse segura con la intervención no controlada y el público está demasiado acostumbrado a no salir de la condición pasiva de tal. El psicodrama público seguramente lo recalificaría de un modo total.
El dolor como experiencia excitatoria.
El contenido de Histoire de O de Pauline Réage, pseudónimo de Dominicque Aury, fue conocido antes por su traslado a la pantalla española, en la época en que apuntaba al destape, que por la lectura de sus páginas. Ya llevaba tiempo publicada en Francia, un cuarto de siglo atrás, con el consiguiente escándalo de su literatura que entraría en el etiquetaje de perversora por los sabuesos de la moral o de la psicopatología por los impulsivos de las clasificaciones. Sea como fuere, la autora proponía una relación de servidumbre sexual entre O, la protagonista, que en término actuales denominaríamos de maltratada, y su amante y los hombres a los que éste la somete. Lo que más llamó la atención del texto, lejos de ser una literatura exquisita de la descripción, fue la descripción del sometimiento al dominio varonil bajo el slogan del quererse. Aceptar la afrenta y el dolor físico administrado por el látigo constituía una prueba de amor. El relato se inicia con un sometimiento de O a varios hombres por la orden de su amante, al cual obedece. No hay ningún protocolo previo. No concurre ninguna explicación excepcional sobre un supuesto proceso de entrenamiento de ella para aceptar este rol servil y, bajo no pocas observaciones, tratado de patológico, enfermizo e inaceptable. Es un relato que tuvo la osadía en su momento de elevar a categoría de arte, o al menos de excitación, el dolor físico. Un dolor controlado, sí, pero no menos persistente. No se trata de un solo episodio para la experimentación sino del sometimiento diario a los latigazos y al grillete. En la edición de Tusquets (Barcelona 2005), el prologuista Jean Paulhan (1954) habla y conjetura sobre “la dicha de la esclavitud” y liga sin equivocidades un episodio de rebelión del s.XIX en Barbados de un par de centenares de antiguos esclavos que se alzaran contra el señor que los había librado para que volviera a tomarlos en las condiciones de antes. ¿La esclavitud es una elección?
La teoría sexual de los sentidos y de las prácticas de dominio relativiza el sadomasoquismo como algo presencial en una dosis u otra en las relaciones eróticas. Pero es cualitativamente distinto el goce creado -con la práctica del daño hasta sus últimas consecuencias- que el goce insinuado en una negociación discreta entre el que lo proporciona y quien lo recibe. El deseo de usarlo en la escenografía sexual no es tan exiguo como cabría esperar. La edición del libro comentado destaca en la contraportada que la brutal belleza de sus páginas conectaría con lo que ”millones de lectores”, tanto hombres como mujeres sentían sin osar formularlo.
La pregunta obligada es si en la intimidad de su lectura, indistintamente de la forma estilística usada, el lector o la lectora se contagia de la excitación que desprende el texto. No preguntaré a quienes hagan su lectura. Es suficiente con que cada cual se reconozca la respuesta en su intimidad sensorial. Me basta la hipótesis de que un texto como éste, en el que la descripción de las cópulas es mínima y donde predomina el azote con toda su carga simbólica y los detallismos del vestir, consigue mover penes o vulvas bajo las telas sin otra intervención manipulativa que sus entradas descriptivas. Si esto es así ¿no es suficiente con este dato para determinar que un tipo de violencia física, aunque sea desde el plano de su evocación, genera excitación y placer? Terrible pregunta cuya respuesta comprometerá a cualquiera. La cultura manda y ordena que todo pase por lo pacífico y por el diálogo desestimando cualquier clase de violencia por comunicativa o ejemplar que quiera ser. Por otro lado el organismo humano está hecho de procesos tensionales, con cargas y descargas, con momentos opuestos, los de excitaciones y clímaxs y los de distensiones, con intensidades y relajaciones. Los actos de amor no son ejecutados siempre de la misma manera. Hay encuentros muy dulces y otros que son, deliberadamente, rápidos, incluso bruscos. Hay situaciones en las que las yemas de los dedos ocupan el lugar que en otras lo hacen las uñas de los mismos dedos.
Lo sorprendente del libro desde su momento de aparición fue y sigue siendo sus escenas directamente sexuales con esa clase de sexualidad. Lo que más sorprende es que coloca un mundo de relaciones humanas de protagonistas oscuros sin detenerse a explicar nada de lo que hace cada uno en su vida salvo sus episodios de sexo. Esa ausencia de perfiles sociológicos colocan el texto en cualquier momento imaginable en el que la convicción de que el deseo erótico y su particular aspecto del deseo de una sexualidad violenta y servil es atemporal.
La referencia a la relación sadomasoquista de definición tópica es a menudo usada para ilustrar las bajezas de la condición humana. En cambio las amoroso-románticas en las que apenas si hay el cruce de un par de besos y la capacidad de entrega de uno de los enamorados al otro hasta morir como si eso fuera la máxima prueba de amor, es ensalzada, cuando en realidad la aceptación de morir por el otro no pierde conexión con el masoquismo y el de aceptar la muerte de quien te quiere como enseña de la entrega tampoco la pierde con el sadismo.
Evidentemente O paga las secuelas de su servidumbre. Sus demostraciones de amor, a tanto el sufrimiento, la colocan en una dinámica de placer embrutecido que lo pone en función por el procedimiento del mismo que aplican los amos también para ellos. El amo le aplica dosis controladas de dolor, la encierra, la ningunea; ella acepta admitiendo que maximiza su amor maximizando también la cuota de daño recibido. El libro es descriptivo y no se plantea ni deja entrar ninguna consideración de tipo moralista. La sexología argumenta que todo lo que produce placer sin ponerse de acuerdo en donde están los límites. Afirmaciones genéricas de esta clase tienen motivos para arrepentirse antes o despues. Todo es una palabra demasiado grande para usarla con tanta ligereza. La novela fue escrita como material de placer para su autora, la cual se dio a conocer muy posteriormente. Escribirla fue un acto de justicia con el deseo del inconsciente colectivo. Las relaciones sexuales incluyen un cierto tipo de violencia y son un barómetro de la relación de los partners a lo largo del día o del momento que atraviesan. Eso tampoco significa que todas las mujeres deseen pasar por la experiencia de O ni que todos los hombres admitan el papel de su amo, el cual tampoco consumaba necesariamente el acto sexual y obtenía el placer derivado por el ejercicio de su dominio.
La novela se deja leer pero tiene más valor como producto de imagen que como creación escrita. No es un libro para regalar a una pareja que decide unirse a vivir para no levantar equívocos pero si para comentarlo en un club de lectura compartida y como referente en una terapéutica sobre relaciones íntimas con agresividad mutuamente pactada y voluntaria.