PENSARES y PESARES

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Comentarios situacionistas (notas)

Escrito por sussanamaraselva 31-05-2012 en General. Comentarios (0)

Comentarios situacionistas. notas

 

Casi todas las luchas sociales (sean de tipo economicista y sindicalista o sean contra el modelo neoliberalismo) se ajustan a un esquema parecido: lo que en un principio es una serie de reivindicaciones legítimas termina a corto plazo por ser reemplazada por las reivindicaciones derivadas de los enfrentamientos con la policía. Para la teoría política de los acontecimientos es secundario quien es el primer agresor si un manifestante o un policía, lo destacable es que tanto uno como otro se enzarzan en una pelea de gladiadores apartándose del sentido original de la lucha. Los enemigos clave no son los pringados de los polis dotados para hacer daño y preparados para eso sino los emperadores de las finanzas y los capitales que suelen asistir a las noticias de lo anterior sin el menor cargo de conciencia.

 

Una convocatoria de manifestación popular de espectro ancho si no controla todas las variables (itinerario, pancartas, formación, eslóganes gritados, ritmo, principio y fin) se arriesga a que escape de sus términos de convocatoria. Bastan 3 intrusos con otras ideas de lo que es la lucha social para malbaratar toda una marcha cívica. Ciertamente hay individuos que en medio de la multitud se recrecen y pierden el oremus de su responsabilidad personal, se suben como orangutanes encima de carrocerías de coches y algunos hasta flipan queriéndolos usar de barricadas como si hicieran de extras de la revolución francesa. Un servicio del orden unido a la convocatoria requiere de un tipo de organización previa, por tanto de estructuración del movimiento, por tanto de decisiones ejecutivas de algún nivel asambleario que no siempre tiene porque ser suscrito por la asamblea siguiente. Un movimiento democratico-directo que se jalee de ello se enfrenta a la curiosidad paradoja de dictar el guion de un acto multitudinario de protesta. El salto de la asamblea democrática a la manifestación o convocatoria de protesta en lugar de ser un salto cualitativo en positivo tiene otra posible lectura: de sufrir una involución al decidir llevar al grito del slogan lo que no se es capaz de desarrollar en el sosiego reflexivo de cada acto asambleario. Si bien las manifestaciones han sido y son importantes en la lucha social, no son lo más importante. Lo más importante está en la construcción de la palabra organizada en la que se puedan expresar las multitudes disgustadas con el sistema.

 

Es inevitable que tras los tanteos (los primeros días, tampoco tantos: 2 o 3) de un movimiento nacido de las redes de contactos digitales se tienda a su organización. Y es inevitable que esta pase por la repetición de las caras y de las voces en los micros. Lo que en un principio empieza siendo la palabra abierta para toda la asistencia termina siendo una organización no siempre inteligente ni democrática de los turnos de la palabra. Es así que unas veces por caos o inaccesibilidad hasta el podio del micro y otras por cierre del tiempo el espacio asambleario inicialmente soberano y emblemático de un ejercicio de democracia directa se convierte en un escenario más parecido al público que acata mítines. No es extraño pues que los encargados de tirar para adelante los mensajes y repartirse los turnos de palabras sean también los auto candidatos para presentar una carta  de objetivos  constituida en  una nueva orla de directivos (en principio los más aptos para la oratoria y/o para la arenga). En este sentido repiten históricamente lo que ha ocurrido ya numerosas veces en el pasado. Los ejercicios de democracia participativa y directa desencadenan tres clases  de experiencias diametralmente distintas: la de quienes llegan a la conclusión que hay que dirigir todo el movimiento de una manera directiva y liderista; la de quienes tratan de extender un sistema alternativa de democracia real donde las propuestas sean fundamentalmente discutidas en lugar de ser urgidas para ser votadas y tres, la de quienes llegan a la conclusión que es la peor manera de hablar por la presencia multitudinaria de tantas sensibilidades distintas y acaban desentendiéndose del proceso por vivirlo como ineficaz.

 

La acracia, el no-poder, no es sinónimo de caos e ineficacia sino la manera fluida de que corran todas las propuestas útiles y/o a considerar para la causa de la conciencia y la liberación social. En las asambleas democrático directas de las acampadas se ha ido configurando un perfil en el que se ha manifestado el control de los medios (la acústica es ya  un medio de reproducción y de sonoridad de la voz, y cuando alguien que está al cargo del micro no concede la palabra a un asambleario que no la ha tomado nunca porque se ha pasado de tiempo a pesar de que otros han usado el micro 10 o más veces en el mismo espacio, es que la apropiación y el control del discurso se está dando discriminado otras posibles intervenciones distintas. No se trata, desde luego no me atrevo pensarlo, a una intención deliberada pero el resultado de facto es el mismo: un nueve germen de burocracia ha empezado ya. Futuro del movimiento 15-M: el 10% de los asistentes en las concentraciones de las plazas del sol o de los soles, mantendrán su vocación militante por barrios, tal vez organicen una coordinadora y se conviertan en un nombre organizado (una sigla mas, esperemos que no se apropien de la palabra indignación para componerlas), luego se darán cuenta que en los barrios hay asociaciones de vecinos que ya surgieron o empezaron con movidas equivalentes y tal vez unan esfuerzos o sigan como grupo separado.

 

 

Una manifestación coordinada a escala mundial por un mundo mejor incurre en la siguiente paradoja: unos miles o cientos de miles de personas se reúnen para pedir un cambio de paradigma en la coexistencia social, pues bien ¿por qué no ponernos manos a la obra creando ese nuevo paradigma desde la base de la sociedad? ¿Cómo? Creando cooperativas autogestionarias, levantando almacenes de trueques de objetos intercambiables, creando redes comerciales extra monetarias usando pagarés personalizados, creando bancos del tiempo, sacando nuestro dinero de la banca tradicional que dedica la mayor parte de su capital a especular y a invertir en negocios no éticos, dejando de privatizar los sentimientos, negándonos a morder los anzuelos del sistema para ser propietarios. Os imagináis la fuerza reciclada de cien mil manifestantes para crear un nuevo modelo de sociedad, (¿tal vez una ciudad piloto para demostrar que hay otro modo alternativo de vida?)

 

Las manifestaciones tienen su interés testimonial, a veces presionan lo suficiente como para que dimitan cargos inaceptables o se consigan leyes necesarias. Las manifestaciones también meten una ingente cantidad de energía en callejones sin salida si no van acompañadas de iniciativas de creación social alternativas. Además de manifestar el malestar y la reacción contestataria contra un mundo de injusticias habrá que crear espacios de residencia, de trabajo y de producción que vayan tras la línea de un futuro distinto, menos hipotecado y más feliz.

 

Partes significativas de la sociedad están reaccionando críticamente  en multitud de sitios contra el discurso estulticiano como plato fuerte de cada dia, eso no hay que entenderlo como que detrás de cada protestatario haya un  contra discurso unitario formado. Un mismo movimiento nodriza crea el espacio propiciatorio para distintas inclinaciones y tendencias que según van pasando los días de lucha se van perfilando como diferentes y a veces opuestas a las otras tendencias, eso convierte el movimiento popular en heterogéneo cuando se trata de proponer alternativas a pesar de haber empezado como unitario en tanto que movimiento reactivo a una situación inaceptable. El resultado es que dentro de las movidas sociales hay planteamientos de futuro con una visión radical del asunto que pretenden una nueva sociedad y otras movidas que se prestan al soborno rápido tan pronto consigan un puesto de trabajo o que no se curse el desahucio de una propiedad por pagar. Lo revolucionario está en otro registro del que a menudo ni se habla: cuestionar la propiedad misma (¿te has preguntado si realmente es necesario ser propietario para vivir con dignidad?), cuestionar asi mismo la seguridad de un puesto de trabajo (¿Para qué? La libertad incluye la de cambiar de empleo y de ubicación geográfica y no tener toda la biografía ligada al mismo empleo) y, entre otras muchas cuestiones, cuestionar la nacionalidad versus el abrazo de un internacionalismo social sabiendo vivir cada presente y cada lugar por encima de cálculos de futuro privado asegurado y de anclajes geográficos.

Toda la expectativa generad con el 15M y la simpatía desplegada se diluyó con el 15-J. El movimiento ha perdido el oremus al responsabiliza a la clase política mas que al sistema de los desastres actuales.

 

El reflujo de cada movimiento es previsible desde su punto de partida. Ninguna cresta eufórica se permanentiza tanto como para olvidar esa ley histórica de las ansias, las protestas y las luchas. La realidad ofrecida por  la vuelta de la calma (algunos opinarán que se trata de la normalidad) permite repensar todo el proceso, a vista de pájaro, con mas sosiego.

 

La lucha sigue siendo contra los reyes y magnates del sistema no contra sus peones, cuyos atuendos por cierto pagamos a precio de oro.

 

El insulto y el grito primal remiten a estadios subdesarrollados de la conciencia. Cada vez que te pare un prepotente uniformado creyéndose el justiciero inmaculado facilítale la información que pide pero sin  exagerar tu adhesión a una figura que representa el control del estado, nada de saludos, nada de sonrisas. A modo de despedida puedes informarle como información extra y gratis el desprecio social que merece, no porque no deba existir algún  tipo de control cívico sino por los abusos de autoridad en los que incurren, si ese es el caso (demasiado frecuente por desgracia).

 

El slogan de la disolución de los cuerpos represivos es tan vigente ahora aquí como en cualquier otra parte bajo una dictadura. El eco de sus gritos todavía resuena en las calles de nuestras ciudades más de un tercio de siglo después. Lo malo es que en una sociedad tan herida como ésta casi  nadie concibe a medio plazo  la coexistencia colectiva sin algún tipo de policía que contenga la criminalidad, la de verdad.

 

Es más fácil proponer el cambio del mundo que implementar propuestas específicas para irlo cambiando. Tal como se dice siempre: sin un sujeto histórico suficientemente fuerte, numeroso y mentalizado para ello, el deseo del cambio tiende a ser más quimérico que posible. Las luchas sociales que arrancan de una radicalidad se diluyen en enfrentamientos estériles con los peones del poder perdiendo preciosas oportunidades históricas para crear su propio modelo de poder popular.

 

El descrédito de la clase política empieza a ser un tema demodé. Se olvida que la clase política así como la parte de ella dedicada a funciones gubernamentales representan directamente una parte considerable de la población (el grueso electoral que la vota y la soporta). En un análisis a fondo de las responsabilidades de la crisis del sistema  no hay nadie inscrito en la realidad que no tenga su parte de culpa (incluidos los menores de edad con su dedicación al hiperconsumismo tolerado por sus padres). Por cada reivindicación a presentar a un estado hay al menos una reinvención de la realidad personal que cada uno se tiene que plantear para cambiar en su vida.

 

Un mundo sin leyes (en su expresión escrita) sería un mundo totalmente ético en la que sus habitantes no tuvieran ninguna duda acerca del comportamiento propio y ajeno sin opción a la transgresión de ninguno de los valores coexistenciales. Para esto se necesita un biotipo de humano que la naturaleza todavía no ha creado y que está por ver si lo creará. La depuración de las culturas y de sus consentimientos de las distintas clases de  violencias requiere una clase de sensibilidad no tan extendida. Mientras haya leyes (códigos de regulación del comportamiento) es porque seguirá habiendo riesgos de criminalidad y por tanto de un tipo de humano contrario al históricamente deseado como sujeto evolucionado.

 

Los pactos interpartidos estarían bien si no los vaciaran de sus contenidos  y de sus promesas. La socialdemocracia (la de los Partidos socialistas mal llamados la izquierda) y los partidos de derechas (mal llamados de Centro) terminan por hacer en lo fundamental lo mismo: gestionar los intereses del gran capital, de la plutocracia. Sus diferencias en algunas leyes son literatura menor. Mientras los estados no sirvan para recoger propuestas de democracia real de la sociedad real en su heterogeneidad los estados no serán instrumentos para cambiar la historia, lo seguirán siendo para repetirla en sus errores clásicos. Por encima de los partidos instituidos el grueso de la sociedad civil ha de despertar y ocuparse directamente de los asuntos públicos del país. Mientras la sociedad desde la base no cree sus estructuras de poder asistir al espectáculo de la política no tendrá más valor que asistir al de la futbolística.

 

La violencia aún siendo necesaria en no pocas encrucijadas históricas, ha sido una mala escuela al desencadenar episodios descontrolados con potenciales de violencias reactivas peores. Se puede distinguir la violencia justa de la violencia injusta (palestina vs israelí por referir un tópico que viene durando décadas) pero la dialéctica de los golpes y de las armas impide el diálogo racional y el restablecimiento de un proceso tranquilo para tomar acuerdos y poder coexistir con las diferencias.

Imposibilitar el acceso al parlamento o a un ayuntamiento de diputados y regidores  que han sido elegidos en un régimen de tranquilidad electoral  indica equivocar el frente de lucha además de hacer una elección errónea del verdadero enemigo. El hecho de que un porcentaje elevado de no votantes no se sientan/no nos sintamos representados por los unos y por los otros  no significa que dejen de representar en la proporción asignada a sus representados que sí han votado y han querido entrar en ese juego y en esas reglas de juego. Impedir la función pública de esos elegidos (aunque fueran  solamente votadas   por la mitad del electorado) es un atentado a la  no suficiente democracia contenida en la pseudodemocracia vigente. Implica además un ataque a las instituciones de debate y gestión política  que no por funcionar mal significa que sean peores a los antiguos órganos directivos de un estado dictatorial. El movimiento 15-M que despertó simpatías por la indignación de sus movimientistas las perdió el 15 de junio siguiente por impedir la libre circulación de ciudadanos camino de sus escaños. Si bien la indignación por el no-trabajo y la pérdida de recursos está justificada responsabilizar de esta situación a los parlamentarios es un indicativo de ignorancia económica y política por no entender como viene funcionando el sistema capitalista. No es que los políticos profesionales no tengan su parte de responsabilidad en la crisis pero también la tienen todos y cada uno de los manifestantes que se la achacan a ellos.

 

 

El concepto de verdad en el siglo XIX era más nítido de lo que es ahora. ¿Qué es la verdad social? ¿Cuál la verdad del neoliberalismo? ¿Cual la de las inquietudes movimientistas de la muchachada ni-ní aun dilucidando como convertirse en pro-pro? La verdad no es una sola cosa, es un dossier de verdades que se contradicen mutuamente, por eso tan difíciles de capturarla como una cosa única. Pero de acuerdo con el esquema shoppenhaueriano la verdad inequívoca termina por imponerse a pesar de haber pasado por fases de ridiculización y de rechazo. Por lo que hace a la verdad en su sentido social no hay una teoría ni media teoría que explique como será el postcapitalismo. Tenemos una cuantas ideas: Supresión de las bolsas especulativas, nacionalización de la banca, creación de  cooperativas autogestionarias , cooperativas de viviendas sociales, neorruralizacion (despoblación urbana), procesos asamblearios de democracia real, autorregulación demográfica, supresión de la energía nuclear, eliminación de los ejércitos, personalización de pagarés para facilitar el intercambio como alternativa al dinero,…pero nadie tiene  una bola mágica para hacer todas las predicciones ni hay una estrategia que pueda concentrar un apoyo intelectual sobrado para implementarla. Eso nos enfrenta a un campo de hipótesis de las cuales una verdad definitiva, asi establecida, tendrá que esperar; lo mas que tenemos son verdades fragmentarias y relativas como la razón histórica a favor de una lucha por el cambio social y la legitimidad de la protesta de los desheredados generacionales de turno que no han aprendido que la sociedad está repleta de variables indeseables.

 

La protesta en su grado mínimo

Escrito por sussanamaraselva 31-05-2012 en General. Comentarios (0)

La protesta en su grado mínimo.S.Maraselva

Las recogidas de firmas para exigir la dimisión de tal o cual cargo público por despótico e insultante es una práctica habitual de las acciones cívicas. La de firmas peticionarias on line para enviarlas a estados tiránicos para que no ejecuten a detenidas por asuntos tan poco delictivos como tener más de una relación sexual han salvado la vida de algunas mujeres declaradas adúlteras. Las firmas  para apoyar ILP para llevar al parlamento mociones con las que proponer una ley o modificar alguna otra son praxis vinculantes de la ciudadanía tras una línea de mejoras. Siendo poco, poner el nombre y los apellidos, además del número de identificación y la firma, es documentar una posición personal política. Es, desde luego, la protesta en su grado mínimo, pero es una protesta organizada que va a ser vehiculizada –supuestamente- hasta las instancias gubernativas con un acta demostrativa del volumen alcanzado. Es probable que al sujeto cuyo  perfil y rol sea motivo de desprecio por algunas decenas de miles de ciudadanos no le importe en lo más mínimo. Hay pastillas para dormir para todos los casos y también las hay para individuos anti cívicos del aparato del estado  que han conseguido centrarse como objetos de rechazo social. Por lo general, las  peticiones de dimisión multitudinariamente firmadas lo son por elementos soberbios del sistema que no solo no han rectificado en sus haceres prepotentes sino que se han ratificado en ellos. Su lugar en la estructura de dominio está muy clara y saben que han hecho de perros rabiosos como corresponde a sus cargos para proteger los intereses de poder y tienen el visto bueno y el espaldarazo de éste. De hecho, los encargados de la fuerza bruta expresa nla cara más vil y  cínica del poder, son el poder en su formato más bruto e irracional. Pues bien, ellos solitos se hacen acreedores del desprecio  general y de ser echados del sistema por su actuación lesiva en tanto se demuestran enemigos públicos de la sociedad. Si el clamor popular no es suficientemente fuerte continuarán en sus cargos aunque se entreguen decenas o incluso cientos de miles de firmas. Si la exigencia de la dimisión es consistente, el sistema tiene mecanismos de depuración suficientemente astutos como para prescindir de unos de sus hombres para poner otro en su lugar.

A vista de pájaro las protestas firmadas lo más que van a conseguir es la sustitución de un indeseable inequívoco para poner otro en el sitio no más deseable pero, sin duda, son maneras de vehicular el malestar y de precisar objetivos, aunque se trate de objetivos muy secundarios  porque los sistemas no se organizan en torno a individuos por destacados e importantes que sean sino que son los individuos, en sus distintas categorías e importancias, los que se organizan en torno a sistemas. Objetivamente valorados, los movimientos reinvindicativos centrados en la dimisión de individuos de poder peligrosos a los que se les quiere quitar de en medio (desde jefes de las guardias de corps y comandos de asalto contra la libertad de expresión a los premieres que van de tiranos) no demuestran ser anti-sistema en el sentido de querer construir un nuevo modelo de vida colectiva para el país.

La propuesta de capitalizar la protesta en forma de firmas tiene como consecuencia calmar conciencias de los firmantes. Para mucha gente el mero hecho de firmar le supone un grave problema por su falta de experiencia con el compromiso mínimo. Para muchos, no ha desaparecido el miedo de dar su nombre a un documento del que no se tiene la entera seguridad de lo que se va a hacer con él.  Es obvio que la firma de petitions, mucho más si el firmante lo suele hacer por repetido, proporciona una lista de desadeptos gubernamentales. No hay ninguna duda que es una manera de informar al enemigo (el estado del sistema capitalista sigue siendo el enemigo del individuo cívico mientras no se demuestre lo contrario) de quiénes somos y dónde estamos ubicados.  Bueno, llegado el momento no habrá alojamiento carcelario suficiente para que nos metan a todos los desadeptos. Y, por lo que sabemos, luchar contra el sistema no se puede hacer desde la clandestinidad permanente. Por mucho que el movimiento se diluya en el anonimato y sin líderes, los nombres y caras de los contribuyentes a la causa de un mundo mejor irán apareciendo[1]. Tanto los entornos como los empleados de lo que llaman seguridad del estado están al corriente de quien es quien en el zafarrancho de combate. No es nada grave siempre que no pierdas de vista que en los archivos del estado puedes llegar a ser más  conocido que el pupas, en detalles incluso que tú has olvidado haber dado alguna vez. Como fondo documental archivístico para cuando alguien haga tu biografía no está nada mal. Tal vez no somos tan importantes por poner firmar innumerables veces en documentos reivindicativos de distintas clases y esos pliegos ni siquiera llegan a destino y de serlo pasan a ser inmediatamente destruidos sin ser ni siquiera digitalizados los nombres. Es mejor presuponer que el estado se dedica a una particular numerología basada en la fiscalización de la ciudadanía para contar quienes están de su lado y quienes en la oposición.

El interés estratégico en la recogida de firmas de adhesiones a actos de protesta o pidiendo la cabeza (no la decapitación que ensucia tapices y cadalsos) de figuras ruines del poder, es escaso. Mantiene entretenida a una parte de la  ciudadanía en esa perspectiva presuponiendo que va a servir de algo, calma las conciencias de quienes necesitaban apoyar un movimiento y no sabían cómo (vale pon la firma aquí y ya has cumplido) y sirven (ese es el factor más interesante) como referente estadístico. La cantidad que sea de firmantes en una petition demuestra y representa a esa cantidad y ni un nombre más. Por importante que sea la cifra, la mayoría social quedará fuera de ella. No poca gente desconsidera que la firma en un papel pueda cambiar las cosas (incluso en el supuesto, que ya es mucho suponer, de conseguir su propósito: una dimisión efectiva o la revocación de una ley determinada). Es un proceso anecdótico y a veces callejones sin salida que no llevan a gran cosa. Si no se suman más voces y analistas públicos reconocidos en esa línea es difícil que el objetivo sea conseguible, pero aún siéndolo, no sustituye ni puede hacer perder de perspectiva lo más crucial: proponer y construir otro modelo alternativo de vida social. Eso significa que para acabar con un sistema demostrativo elocuente en sus daños irreparables contra la humanidad habrá que construir otro sistema. Un sistema social, es un sistema de relaciones de trabajo y de producción, de mecanismos representativos para elaborar y dictar leyes, (no hay justicia sin dictum), de nuevos correlacionarios de humanismo y amistad humanas. Por cada exigencia que un individuo pueda hacerle al sistema que no le gusta también le tiene que corresponder con una autoexigencia de sí mismo para ser mejor persona.

La protesta en su grado mínimo, el de la firma aun siendo mínimo sirve para remover la conciencia de quien firma y para replantearse qué otra cosa más efectiva hay qué hacer y que puede hacer. En las campañas de recogida de firmas a veces los activistas olvidan algo tan elemental como que cada firmante no puede firmar más de una vez en la misma campaña en un mismo contexto[2]. La recogida de firmas aunque solo sirva mas como valor estadístico que como valor de presión para conseguir lo que pide, para que sea autentificable el mismo firmante no puede firmar dos o más veces por la misma campaña aunque sea en puestos diferentes de una geografía. El voluntariado de la indignación que no ha aprendido eso, en lugar de contribuir a una causa por la transparencia lo hace invalidando la propia credibilidad de la campaña. En una campaña de iniciativa popular sin los medios arreglados que proporcionaría una intranet cabe el riesgo de la duplicación de firmas no ya por negligencia o mala intención sino por simple olvido del firmante de haberlo hecho en otro puesto de recogida de firmas. No se puede olvidar que a partir de una cierta cantidad de duplicidades equivocadas, algunos cientos se puede invalidar la legitimidad del resto de pliegos de decenas de miles.

Las fórmulas de peticiones firmadas on line pueden neutralizar mejor esos errores. Pero la cosa no acaba ahí, mucha gente que se acerca a firmar a puestos de protesta callejeros una vez dejada su firma y leer un par de carteles ya no se da nada más. Se diría que no hay conexión entre el sentido de aquella firma por la falta de debate in situ que podría darse. Peticionarios y recogedores de firmas (a veces más que los firmantes mismos) quieren creerse que con eso ya cumplen, que se confirma un sujeto histórico protestatario capaz de renovar el mundo. Para desgracia de ilusos eso no va a ser así. Los papeles por muy firmados que estén no paran las balas ni dejan en stand by las porras y las armas.

Si bien recoger firmas tiene su interés anecdótico y estadístico no es lo más interesante de una lucha. De hecho, en los tiempos digitales hay varias asociaciones que se han especializado en este tipo de protestas de dedicación mínima (cada dia una persona podría estar firmando por una causa u otra si su correo electrónico está lo suficientemente repartido por el mundo). La lucha antisistema, es decir a favor de otro sistema, pasa por definir ese otro y para ponerse manos a la obra en hacerlo. Tiene poco sentido participar de la protesta light y de acudir a manifestaciones primales de ruidosidad estridente si en lo personal cada uno no va cambiando con acciones radicales (retirando, por ejemplo,  sus fondos de la banca no ética y odiosa; no aceptando trabajos anti ecológicos o participando de comercios fraudulentos). Nos consta el terrorismo de estado y la soberbia del poder[3] en todas partes del mundo, razón de más para que desde la sociedad civil las iniciativas apunten mas a la coexistencia de modelos para apostar por el alternativo que a la quimera de la previa destrucción del actual para edificar el siguiente. Ese en todo caso es uno de los ejes de los debates de las próximas décadas ahí donde rujan movimientos de protesta contra las formas y los hechos del mundo. Las luchas localistas e incluso a escala de país han perdido su razón objetiva de ser si no se vinculan a una estrategia global para cambiar el mundo. Las voces a favor de ese cambio y en esa dirección estratégica no paran de oírse aunque siguen siendo pocas en un mundo tan anestesiado y amordazado. Vivimos tiempos en los que las luchas de barricadas de otros siglos han perdido la razón de ser y las recogidas de firmas no pasan de ser episodios para capitalizar documentalmente un deseo, pero los verdaderos objetivos no se instauraran hasta construir desde la base nuevas formas de vida, excluyendo y auto marginándose de las antiguas, dañinas y obsoletas formas sociales.



[1] En el momento de escribir esto acaban de detener a 3 hackers de Anonymus en España que la policía ha presentado como dirigentes o encargados de servidores. El detalle de la presentación de la detencion (además del piuntoresco detalle de  un policía sonriente en prensa con la máscara-icono incautada a uno de ellos) es lo poco que entiende el estadode la nueva lucha de los ciudadanos contra el sistema. Por cada persona que intercepten y detengan otras muchas, a titulo individual, y no mandadas por organización alguna vienen a ocuapr sus lugares. La nueva ciencia de la contrapolítica pasa por cada ciudadano consciente enfrentado al mundo sin esperar a que el vecino lo haga. 

[2] Algo que olvidaron algunos campamentistas de la pl.del Ayuntamiento en Tarragona que tuvimos que reconvenirles por lo que hacía a la recogida de firmas por la dimisión de Felip Puig, elemento al que cada vez que toca nombrarlo uno no puede evitar recordar su rostro y su cinismo, referentes desagradables.

[3] Israel es  n escenario  analizable de la crueldad hasta donde puede llegar el discurso del poder que no reconoce los derechos de otros al territorio. De ese laboratorio vivo se aprende el primitivismo mental que esta detrás de la diplomacia y las politiucas de interior y de exterior de estructuras de estado  y sistema no dispeustos a compartir lo que tienen. Golda Meir, « Los palestinos no han existido nunca » (1969) David Ben Gurión, « Debemos expulsar a los árabes y ocupar su lugar » (1937). Ariel Sharon, “Cada cual debe espabilar, correr y apoderarse de todas las colinas que pueda para ampliar las colonias, porque todo lo que tomemos ahora será nuestro… Lo que no tomemos se lo quedarán ellos » (1998). Gilad Atzmon, músico, propone la clave de solución mas elemental de todas: el derecho al espacio y a la vida « Los israelíes pueden acabar con el conflicto en un abrir y cerrar de ojos : mañana por la mañana, al levantarse, Netanyahu les devuelve a los palestinos las tierras que les pertenecen ».

 

 

 

 

El reto definicional

Escrito por sussanamaraselva 31-05-2012 en General. Comentarios (0)

El reto definicional. S.Maraselva

Las definiciones políticas (como todo lo que quiera entrar en un universo definicional) son eso: definiciones. Una definición es una explicación que acota de acuerdo con los conocimientos acumulados un tema o un concepto. (esta definición de definición vale tanto para la investigación tecnológica como para la reflexión de los movimientos de protesta o para cualquier otro campo que se quiera pensar, repensar y dotarlo de interpretaciones sostenibles). En cuanto un proceso o una realidad tiene múltiples definiciones y muy pocas consensuadas es que los distintos protagonismos que participan en él(o ella) lo están viviendo e interpretando de maneras muy diferentes. Históricamente ha habido multitud de movimientos dentro de los sociales de carácter reinvindicativo que han tendido por su propia dinámica y la necesidad de constituirse en fuerza en una definición. Es algo que no inventaron loas protagonistas del momento sino que las necesidades organizativas y de garantías de éxito les empujaron a ello. Y ciertamente esos procesos definicionales llevaron a programas y hasta a proyectos macroorganizativos, tales como las internacionales, desde la AIT a las IV (cuartas, si es que hubo más de una que ya me perdí en esa cuenta). Parte de esos programas fracasaron y por si hubiera alguna duda de su fracaso en cuanto partidos anticapitalistas desbancaron regímenes de poder procapitalistas  terminaron por reproducir burocracias indeseables. El linaje de toda esta experiencia quien más lo ha seguido son los partidismos particulares que participaron de las luchas sociales y en distintas medidas ocuparon puestos en la estructura del estado. De toda su experiencia todavía hay mucho que aprender (especialmente por quienes creen que la cuna de la humanidad empezó en el año 2001 con el tercer milenio).

Ni los partidos izquierdistas del XX y los continuismos grupales de ellos en el XXI crearon fórmulas de soluciones unificadas para crear frentes alternativos al sistema regente ni los nuevos movimientos que surgieron al margen del partidismo (algunos de ellos en los sesenta con una nueva izquierda revolucionaria o que así quiso llamarse) tampoco lo consiguieron ni lo están consiguiendo. Esto puede ser explicado por dos clases de manías ahistoricistas: la una, no querer oir hablar de estrategias, programas y en definitiva de planning de futuro (confundiendo que todo eso son líneas de partido o estilos partidistas) y la otra, la resistencia mental a la interpretación misma. El análisis y la valoración se hace con palabras (usando las antiguas como palancas para elaborar neologismos con los que explicar nueva fenomenología para la que aquellas no habían sido inventadas) y del conjunto de palabras quedan las más resonantes que inevitablemente el lenguaje inercial por no decir ritualizado termina en convertir en etiquetas. Las keywords terminan por convertirse en etiquetas cuando las simplificaciones lingüísticas por razones de rapidez (o de estrés) a las que tan proclive es el argot y particularmente en el castellano pretende meter en una sola palabra todo un concepto.  Mientras ante un movimiento en marcha haya tanta resistencia a definirlo (algo más importante y que va mas allá  que relatarlo diciendo cuando surgió y cómo) más difícil será saber para qué sirve su potencial y para qué va a servir para la sociedad, lo mismo que cualquier otro proyecto de empresa, de viaje, de planteamiento, de organización o de perspectiva. Vivir en la permanente indefinición por temor a desmontar un principio de inclusividad demora sine die lo que los protagonismos del momento no se atreven a hacer. Evidentemente el riesgo de definir un movimiento en una dirección lo lleva a constituirse en organización y ésta a ser  otro grupo más dentro del estelario grupal existente. El estrellato del movimiento del 2011  ocupando las plazas se enfrenta a discusiones a las que todo movimiento social y todo grupo de lucha social terminan por hacer pero que en su caso se resiste a hacer porque vive de su espejismo creyendo que ha sido una cosa única. (un seminario de introducción a la historia de la lucha de clases desmontaría con facilidad esa percepción ilusionaria). El temor a la etiqueta (a la definición de principios y objetivos en mi vocabulario)  en el fondo es el temor a tomar partido en el sentido de la palabra (no en el sentido de buscar una sigla a la que afiliarse). Tomar partido, como es cantado en una famosa canción de un texto poético, es aceptar que no todo el mundo es amigo ni todos los protagonismos van a confluir hacia una revolución democrática y una nueva economía de justicia. El peligro aun no descartado del movimiento de las plazas del rechazo a todo (no solo a la casta política sino al mismo concepto de política) es el de las influencias que pueda recibir en sus sectores menos críticos para manejarlo hacia la constitución de una fuerza social en contra de todo para no ofrecer nada. La revolución a la totalidad pasa por la reforma inteligente de lo particular y de lo concreto.

Hemos de vigilar constantemente las intervenciones y opiniones asustadizas ante el análisis, ante la crítica y antes las propuestas para mejorar las situaciones de impasse. En el fondo de quien no quiere discutir se esconde un acrítico y un principista por no decir un dogmático para el que un par de oraciones  le suficientan o  le sirven para el resto de su vida lectora. La discusión existe precisamente para la renovación del lenguaje en función de la realidad que vamos inventando lo que no significa confundir la forma con el fondo (el cuestionamiento desde las asambleas o ágoras del partidismo y de la clase política tenía ya una larga tradición aunque los distintos protagonismos no conectaran). La lucha por una nueva concepción de vida siempre ha trascendido el estrecho marco de la política sin ignorar que la política nació como una especialidad de la filosofía.

De las correlaciones intergrupales y de las líneas confluyentes en los espacios europeos en acción no hay tantas líneas a seguir, como de lo que se trata es de no elegir el mejor sino de crear una nueva, será necesario un neodiscurso que por ahora está en el útero de los deseos. Las formas democrático-participativas son útiles para maximizar la participación pero no siempre para alcanzar metas y ni siquiera plantearse retos. Si el ideal de acracia son espacios sin liderazgos (algo que por cierto es desmentido por  las direcciones anarcosindicalistas en el colectivismo ibérico de los años treinta) no resuelve el tema de fondo y es hacia dónde ir, qué  nuevo mundo crear, qué sistema económico ha de inventarse para la sinergia entre todo el potencial de energía social creativa y hacerlo además sin volver a caer en el uso de capital y dinero especulados, qué sistemas de representación tienen que implementarse desde las praxis de horizontalidad, qué hacer con la fenoménica de la criminalidad, como federarse con otras nacionalidades y países, cómo vivir sin incrementar los problemas de equilibrio ecológico en el planeta, como relacionarse con todos los actores sociales, como funcionar democráticamente dentro de la pluralidad, como crear  redes de crédito y de apoyos…todo esto y mucho mas pasa por la definición, pasa por el programa, pasa por la táctica y por la estrategia, pasa por saber por qué futuribles apostamos.

 

 

 

infos: necesidad y rechazo. El exceso de comunicados innecesarios y por añadidura que llegan a destinatarios equivocados consiguen el resultado contrario de una tentativa comunicativa: que no se les haga caso. El problema de las listas de grupo automatizadas (aquellas que la respuesta de uno de sus adheridos la reciben todos los demás) es que lleguen tambien a quienes estan enlistados sin haberlo solicitado pero incluso para quienes lo estan o estamos puede resultar pesado cuando la repetición de las infos o el cruce de aspectos particulares entre dos o pocos miembros llega a todos los demás. Eso se resolvería con el acceso a una página web donde se pudiera seguir la cronologia tanto de las infos como de los debates en sus distintos aspectos. Como medida cautelar  cualquiera que tenga una lista hará bien en reactualizarla periodicamente para no molestar a nadie con envios no aceptados, descargando el sistema de  tanto trasiego de bits y a los correos destinatarios de tantos recibos no queridos y que tampoco llegan a ser abiertos. Como que la comunicación moderna ya pasa por esos avatares nos hemos acostumbrado en  hacer una selección en las bandejas de entrada de nuestros correos de lo que nos interesa y de lo que no, enviando esta parte al tacho de la basura o automatizando su  recolocacion a indeseado.Esa opcion termina siendo más practica que pedirle al organizador de una lista en la que estés por error o nosolicitada a que te borre.

Sin embargo rechazar informaciones los unos de los otros cuando estamos compartiendo el abigarrado espacio de los movimientos sociales resulta sorprendente. Creia que estabamos por aunar esfuerzos, y juntos, en una misma causa general por cambiar la realidad. Si bien es cierto que  cada grupo y red de grupos puede tener y tiene sus particularidades en hacer las cosas y en preparar sus agendas de actividades y luchas, es un factor de interés común tener vias de contacto y trasvases informativos para preparar nodos coordinativos para sinergias comunes. No sé todavía de ningun grupo del vasto campo de los movimientos sociales que haya afirmado explicitamente no querer saber nada de los otros y de sus propuestas especialmente de confluencia.  No entiendo que una red feminista pida expresamente no recibir infos de un foro social para sinergias aunque entienda perfectamente que lo pida para no recibir infos detallistas que llenan innecesariamente el correo (aunque tampoco lo obstruyan). ¿La petición no debería ser al revés? Tratar de entender mas el potencial de un foro heterogéneo de interentidades vinculado a un proyecto internacional para sumar esfuerzos y crear alianzas para la ayuda mutua? No estoy en la organización de los envios y no asumo los errores o excesos de multiinfos que puedan ser consideradas como spam pero también entiendo que necesitamos maximizar la tolerancia mutua y echarnos una mano para encontrar los ritmos, tonos y virtudes del enorme caudal de información con el que nos estamos moviendo por eso sugiero un mínimo de comprensión.CdV10mayo2012

¿qué hacer con las propuestas?

Escrito por sussanamaraselva 31-05-2012 en General. Comentarios (0)

¿Qué hacer con las propuestas? S.Maraselva

Cuando, al fin saltamos de las acciones denunciativas y contestatarias y conseguimos divulgar el criterio de hacer propuestas para caminar el camino de las soluciones y entonces empiezan a circular estas propuestas ¿qué podemos hacer con ellas?  En principio habrá que distinguir las categorías grupales de ellas, a que bloque o eje pertenecen y en qué términos son planteadas. Son completamente distintas las, 1,propuestas de tesis y criterios (que van dirigidas a cambiar el pensamiento y el comportamiento de vida); las, 2, propuestas de alcance nacional, estatal e internacional (que requieren de factores entrantes o variables a incorporar que no concurren en el momento de hacerlas); y, 3, las de carácter local, zonal o particular que pasan por la modificación de las circunstancias contextuales ( y que sí cuentan con protagonismos activos para además de plantearlas llevarlas a cabo). Distinguiendo cual es cual y a que categoría pertenece  permite colocarlos dentro de un proceso táctico-estratégico. También habrá que tener en cuenta como criterio metodológico de entrada que ni todas las propuestas existentes y en circulación van a estar presentes en una mesa de reuniones ni todos sus proponentes y activistas se van a acercar hasta ellas para proponerlas o defenderlas. Eso predeterminará la función del GdT en sus posibilidades de gestión.  Podrá poner en contacto a fuentes distintas y distintas pero con propuestas compatibles y/o parecidas para que  las trabajen juntos. Podrá hacer un dosier con ellas como guía de contactos que favorezcan las correlaciones. Y podrá, si hay infraestructura y medios económicos para ello, apoyar con logística alguna/s de ellas.

El tratamiento de cada propuesta tendrá que saltar del acuse de recibo y de su archivística y divulgación a una estrategia de empresa para llevarla a término. En principio se supone que quien tiene propuestas ya está trabajando por ellas, pero no es así. Se pueden tener y concebir  tantas propuestas como deseos e ideas se tengan y sin embargo no tener la menor capacidad organizativa para trabajar por ellas. Hay propuestas de carácter interrelacionario que pasan por el auxilio de otra mucha gente para que pudieran ser practicables y otras (las menos por ahora si consultamos listas de ellas) que dependen directamente de quienes las proponen. Los talleres de vida alternativa, las iniciativas de autoempresa y cooperativas residenciales, así como el cambio de hábitos personales (en el uso del dinero, de la ingesta, del consumo,...) que dependen ya de cada uno en un largo e interminable proceso de excelencia personal.

Cada propuesta legítima y coherente debe/ría generar su propio grupo de trabajo y de seguimiento para participar con otros de otras en el puzzle del mapa de sinergias en el que nos estamos implicando. Además de eso, el grupo que sistematice todo ello debería hacer un estudio de la realidad asociativa e ir “tras” otras propuestas en curso dentro del oenegerismo de la solidaridad y desarrollo, dentro de los recursos culturales y dentro del heterogéneo campo de grupos reinvindicativos para todo tipo de asuntos que tengan que ver con la calidad de vida y alternativas al medio ambiente contribuyendo a una praxis para la cooperación coordinada. Somos muchas más de lo que creemos,  solo un censo de energía reivindicativa –que tampoco tenemos hecho- lo demostraría. Quien tiene las fotos aéreas de las manifestaciones y la estadística de seguimiento exacto del volumen de actos de protestas y de grupos son paradójicamente los gestores del poder no quienes los estamos impugnando en sus cargos.

Para quien tiene una propuesta clara está trabajando ya con ella y en la medida que lo necesita se relaciona con otros grupos que también trabajan con las suyas. Hay varias  confluencias anuales de éstas en forma de ferias o grandes espacios para hablar e intercambiar experiencias. El hecho de la comercialización de algunas de estas ferias (Biocultura, Fira de la Terra,…) no les quita el valor de llamada de gentes sensibilizadas por un proyecto de nuevo mundo y nueva vida y el manejo de contenidos críticos en las distintas literaturas que se ofrecen y las conferencias o espacios de discusión que se articulan.

Esa gran riqueza de miles de entidades (aunque muchas de ellas no tengan más de 7 personas trabajando por su proyecto, por no decir la mitad o una tercera parte de esa cifra) enriquece el panorama discursivo general y crea una energía ambiental notoria a favor de un futuro distinto al predeterminado por los gurús de las finanzas y de las economías. Esa tendencia futurista tiene que vivir en el día a día con un máximo de dispersión. Decenas de miles personas convencidas por un cambio de paradigma mundano seguimos siendo una minoría diluida en nuestras ciudades, en nuestras calles y barrios, en nuestras escaleras vecinales. Además de la crítica al neoliberalismo y a ese capitalismo en su etapa de mayores desastres y crueldades todavía estamos lejos de convertir nuestras energías antisistema en energías por un nuevo prototipo de ser humano. En el fondo de todas las campañas que podamos articular, ILPs para introducir nuevos puntos legislativos para mejorar la calidad de vida que tumbarán en el parlamento los legisladores vendidos al mejor postor, iniciativas de tipo espiritualista y encuentros para repensar los desastres de la realidad lo cierto es que dentro de cada crítico social también respira un consolidador del sistema contra el que se levanta.

Por ahora nos reconocemos y nos identificamos quienes estamos por el cambio de paradigma pero no tenemos garantías que dentro de cada persona mentalizada o incluso concienciada por cambiar las cosas viva un sujeto dispuesto realmente a cambiarlas. La verdad es que en los espacios de coincidencia nos vamos encontrando década tras década personas que estamos o decimos estar  por el supuesto de un mundo nuevo y dejamos bastante que desear en nuestras actividades dentro de este  mundo caduco. 

Las reuniones de análisis, de discusión y en definitiva de conspiración además de inspirarnos los unos a los otros tras líneas de acción nos informa de quiénes somos y sobre todo de los límites de nuestros potenciales para hacer algo más de lo que hacemos. En no pocas reuniones las inconsecuencias de cada cual buscan su justificación en la comprobación de las inconsecuencias de los demás asociados que las frecuentan. La verdad es que no hay nadie tan absolutamente coherente en su pensar, en su hacer y en su decir (que es una forma ya del hacer) que no presente la menor contradicción. Sabiéndolo, nos aceptamos los unos a los otros con nuestro bagaje un tanto discutible dándose una especie de connivencia tácita en no averiguarnos en nuestras intimidades de verdad y en nuestros currículums profesionales y existenciales. Eso lleva a compartir salas y/o puntos de reunión docenas o incluso cientos de veces con otros compañeros y compañeras de los que no sabemos mucho en lo personal y de lo que apenas preguntamos salvo con quienes haya citas de intimidad que propicien toda esa información. Eso se traduce en una auto percepción muy sesgada acerca de lo qué somos, es decir, de quiénes somos. A diferencia de la gente que se reúne para debatir temas económicos o materiales por los lugares de coincidencia: centros de trabajo y lugares de residencia, quienes lo hacemos por ideas genéricos y deseos de utopía sintonizamos en objetivos vagos pero es más difícil hacerlo en las maneras de alcanzarlos.

Las propuestas que vamos manejando vienen a cumplir la función categorial de distribuirnos los unos a los otros en función de ellas, es decir a partir de suponer que estamos trabajando tras ellas. Las propuestas  que son ideas expuestas  no suelen ser tan nuevas ni originales pero sí sirven para medir su reactualización a partir de quienes se las tomen en serio. Si bien una propuesta significa una iniciativa para resolver un impasse también pone en evidencia a quien la dice por lo que se refiere a su dedicación a ella o a su dejadez. Las propuestas como los consejos son fáciles de decir, lo duro es llevarlas a cabo. Claro que hay propuestas que se pueden tener y sin embargo no ejecutar porque para ello es necesario el concurso de más apoyo, fuerza y gente. De hecho una propuestas es una forma de anuncio que espera sea recogida por otras personas que sintonicen con ella.

Hay tres clases de propuestas atendiendo al alcance de su aplicabilidad:

Propuestas de criterio o metodología que empiezan por implican el ámbito más inmediato (el del propio sujeto que la presenta) y se puede extender al ámbito más generalizado posible (el de toda la sociedad que la asuma como una pauta o un hábito ventajoso).

Propuestas de intervención coyuntural. Son las que inciden por un cambio de realidad contextual o proximal. Reúne las campañas y los objetivos por cambiar las reglas de juego circunstanciales y por instalar áreas y situaciones que tácticamente sirvan para un proceso de más envergadura.

Propuestas de ejes estratégicos. Son los nortes y objetivos de largo plazo a los que sumar energías para hacerlos posibles y que van a marcar el perfil de una época histórica que va a influir poderosamente en la biografía de una o más generaciones.

Cada interviniente tras ese enfoque de cambiar la realidad elige y se prepara para combinar su energía a dosis diferentes en cada uno de los tres grupos. No se puede ser táctico ni estratégico sin ser metodólogo. No se puede estar por las campañas y las convocatorias cayendo en el mero activismo sino se proyecta el tipo de futuro que se quiere engendrar. No es suficiente cambiar en lo propio y en lo personal sino se incide en las restricciones y límites de las circunstancias para liberarlas.

Las propuestas son las formas civilizadas para pactar los cambios a partir de reunir fuerzas para hacerlos, son la manera concreta en que se manifiesta el poder de la palabra. Una propuesta es tanto más poderosa cuanto más consigue convencer y cambiar comportamientos humanos y sociales. Representa las luchas entre las inercias, las que siguen perpetuando un estatu quo de problemáticas y las que quieren alternativizar eso con nuevas costumbres de vida ética.

 

Eficiencia inclusiva vs.Reunionismo

Escrito por sussanamaraselva 31-05-2012 en General. Comentarios (0)

 

Del reunionismo a la eficiencia inclusiva. Propuesta de funcionamiento de las reuniones de trabajo. Eficacia participativa  e inteligencia colegiada. (Propuesta de carácter autoorganizativo).  Una reunión de personas hablantes que se encuentra para hablar, comunicarse, entender y llegar a conclusiones funcionales desde una perspectiva de emprenduría social es un raro milagro en tiempos de odios, peleas, trampas, engaños, reyertas, bloqueos receptivos y violencias. El milagro empieza desde mucho antes, desde el momento en que concurre el sosiego y la disposición a la comprensión mutua. Ahí donde haya gente hablando tranquilamente,  sin tensiones y concediéndose la atención máxima, tratando de entenderse está haciendo algo heroico: está salvando de alguna manera la causa humanista. Mientras haya dos humanos hablando para comprenderse la especie entera está de suerte ya que todavía no ha llegado a su extinción como especie comunicativa, racional y sensible. La suerte del futuro depende directamente en gran parte de los procesos de acuerdos que se hagan en esas reuniones y de las sinergias que haya entre todas ella, especialmente de las reuniones de multitud de grupos de trabajo implicados o comprometidos en cambios de coyunturas y en objetivos honorables. Las acciones que concurran entre ellas, entre unas reuniones y las siguientes,  no son comparativamente más importantes si en ellas no llega a acuerdos operativos y a –lo que es más importante- la inclusión de los distintos argumentos, sugerencias, análisis, datos y reflexiones que se vayan dando.  El carácter de cada reunión o encuentro verbal es sumamente importante, más incluso que el tema del que se ocupe.

Una reunión de hablantes es antes que nada el encuentro de un conjunto de sujetos (S) con un tema (T). Esa unión de S con T demuestra la variabilidad de S y la recurrencia de T. Hay temas universales de los que se puede estar hablando simultáneamente en tiempo real en otros cientos o miles de lugares teniendo en cada uno de ellos distintos grupos de hablantes o asistentes. Algunos de estos temas son persistentes y troncales a lo largo de generaciones y a lo largo de geografías de tal manera que los T se eternizan mientras que las rachas de protagonistas o actores o hablantes que se ocupan de ellos se provisionalizan, ya que unos son abandonistas temáticos por agotamiento o aburrimiento; otros, abandonistas organizativos por excesos de reunionismo estéril y un tercer grupo, sin descartar otras clasificandos, abandonan sin dejar rastro. Esos desaparecidos “en combate” han dejado contribuciones importantes a los temas tratados y multitud de acciones de presión para intentar resolverlos. Cada cual a su manera ha contribuido al currículum de cada una de esas soluciones.

Las reuniones sirven para hacer puestas en común de diversidades interpretativas y sumar a unos expedientes tipo las informaciones parciales que se aporten. Las reuniones, en principio, democráticas, convocadas o auto convocadas se articulan en torno a cada ahora y aquí del tema o temas en torno a las que se reúnen para establecer itinerarios o líneas de trabajo para irlos resolviendo. Un psico-análisis aplicado a las reuniones (o una mirada analítica extra sociológica que tuviera en cuenta no solo los motivos sociales, políticos u organizativos de asistencia a ellas sino también los personales) no dejaría a nadie de su membrecía al margen de las motivaciones psíquicas para participar de ellas. Además de la contribución objetiva que cada miembro de un grupo de trabajo  haga a la causa por la que se pone a hablar con otros, también hay razones de orden personal (por consiguiente, egoísta) para hacerlo, entre ellas la satisfacción egoica de creerse estar participando en la redirección de la historia o en la construcción de un mundo mejor.

Por lo general la longitud de una biografía no es tan larga como para medir la contribución real de una persona a su tiempo y el saldo que deja para el devenir sin embargo el sentimiento subjetivo de esa participación es un poderoso motor contributivo. Y al revés: el sentimiento de estar participando siempre de T sin que se llegue a resolver nunca deja una sensación de malestar psíquico y sentimental a añadir al malestar de la conciencia y de la cultura crítica. El síndrome del reunionismo es ampliamente conocido y objetado desde todos los tiempos de distintas clases de partidismos, militantismos y asociacionismos. Si se sigue reproduciendo es porque hay algo de las reuniones que atrapa a sus miembros (aún en dinámicas de vaivenes y de visibilizaciones interruptas o relaciones-Guadiana), a fin de cuentas las reuniones conspirativas son también inspirativas.

Como que a las reuniones de trabajo se van para rentabilizar al máximo el tiempo de asistencia a sumar a los tiempos de desplazamiento el balance concreto de cada una tiene que ser algo más (mucho más) que una leve sensación de que se ha avanzado. Para ello es indispensable implementar fórmulas de eficiencia asegurando el máximo de democracia real.

Criterios:

1. La democracia real de una reunión no se limita a que todoas loas participantes tengan la opción de hablar sobre el T en curso, sino que quede expuesto el arco de los distintos puntos de vista y que se instrumenten maneras de ser recogidos. (los utillajes para grabaciones y la figura del relator que tome notas o levante un acta son importantes).

2. El tiempo repartido entre quienes tengan ideas o argumentos o infos a dar puede ser a la carta (hay intervenciones que necesitan más minutos que otras) o según cada situación usando el criterio habitual de un tiempo preasignado (60 segundos da para bastante como demuestra un conocido programa televisado de tertulias).O pueden ser 3 o 5 minutos. Puedo referir como anécdota que asistí a la experiencia de un encuentro en Catalunya (en el CCCB) del tercer Sector (tejido asociativo y cultural) en el que en un panel grande expuesto a .la sala y a cada comunicador se contaba  en orden decreciente creo recordar del minuto 4 al 0. El volumen de informantes/ponentes que desfilo en una sesión de tarde dio lugar para docenas de entidades explicando su estado actual y el curso de sus proyectos.

A falta de cash para comprar un reloj digital mural de tamaño considerable para una sala de un aforo de cientos de butacas de platea, una simple clepsidra de arena sobre la mesa podría cumplir esa función. Está demostrado que no sirve en lo más mínimo la retórica (y eso sí que es un indicador de retórica) de pedir que las intervenciones se limiten a un tiempo predecidido en minutos para luego ni moderadores ni intervinientes reconvenir-se en este punto o ni siquiera recordárselo. Esas experiencias juegan en contra de quienes cumplen la medida auto moderándose y van a favor de quienes la transgreden lo cual no quiere decir que tengan mas a decir sino que se toman más tiempo para hacerlo.

3. El sentido primero y último de una reunión de grupo es sumar inteligencias, iniciativas y poderes específicos o personales de influencia de cada uno de los asistentes y no limitar la reunión a tratarla como orla de influencia o  círculo de simpatía. El proselitismo y la simpatía esperan ser sustituidos por la empatía y la co-creatividad. La genialidad que nos espera, si nos espera alguna, pasa por la simbiosis entre las inteligencias y originalidades particulares de cada contributor. Para que eso funcione es necesario que concurra un criterio de honestidad intelectual. Cada intelecto ha de saber lo que dice y lo que propone pero también lo que dicen y proponen los demás para rescatarlo incluso más allá de su presencia en reuniones posteriores. La inteligencia colectiva pasa por la renuncia al personalismo particular combinando distintas iniciativas que partan de fuentes o voces diferentes y que se puedan ensamblar en un todo coherente en forma de resolución consensuada o de pre-programa o programa. La inclusividad es mucho más que una palabra y se demuestra implementando una fórmula de este tipo.

4. El final de cada reunión debería tener como último punto: el balance de la misma, así como el principio de cada reunión debe empezar con un orden de puntos. En ese balance es interesante diferenciar entre líneas de discusión abiertas o tesis enunciadas y conclusiones de tipo práctico. A menudo las actas de reuniones silencian aquello que no se concluye generando una paradoja: dejan fuera de lo escrito (que queda para “la posteridad”) tal vez lo más rico por el solo hecho de no ser tomado como una conclusión ni haber intentado formar parte del material de las conclusiones.

5. La autoorganización se nota y demuestra desde la unidad de funcionamiento más básica a la más compleja. En una reunión de no importa que cuántum de membrecía pronto y rápido se advierte quien es quien en esa constelación orgánica aunque sea pequeña. Lo que se hace en detall permite inferir lo que se hará a escala mucho mayor (en espacios asamblearios multitudinarios o en marcos congresuales). La psicología de las relaciones demuestra como el posicionamiento físico en un espacio en relación a la sala como conteniente y en relación al mobiliario como contenido remite a toda una interiorización de la jerarquía de roles. Esa pauta interpretativa sirve tanto para hacer estimaciones de las cuotas de poder y de sus deseos en la mesa del comedor de una familia, como en los asientos tomados dentro de un aula académica, en un grupo de trabajo o en una reunión de algunas docenas de personas en un espacio discursivo.

6. El rol dinamizador y ponencial no puede caer repetidamente en la misma o mismas personas, tanto para darle/s oportunidad a su merecido descanso como porque otras muchas personas tienen recursos dinámicos y materiales ponenciales.

7. No hay reunión que se pueda considerar rentable sin conclusiones operativas y lógicamente sin las opciones de compromiso con ellas para llevarlas a término. La crisis de compromiso es un fenómeno recurrente a lo largo de distintas versiones de voluntariado y de militancias. Cada cual da de sí generalmente no lo que puede sino lo que quiere y eso remite a una prerrogativa de libertad personal inviolable. Hasta que no se diferencia entre una asistencia a la expectativa de una asistencia para adoptar compromisos las reuniones divagan entre hipótesis.

8. Las reuniones de trabajo deberían ser filmadas y transmitidas en tiempo real al ciberespacio de tal manera que los ausentes (que siempre son la mayoría en todas partes) no solo puedan seguirlas en tiempo real y participar en ellas en la medida en que la tecnología adaptada lo vaya permitiendo, sino también en tiempo diferido como documentación videográfica integrativas de los archivos de la memoria pública.

Podríamos decir que desde una perspectiva histórica que la mayor parte de cosas que han circulado por mentes y por lenguajes se han quedado diluidas por el camino. Por primera vez en la historia de la palabra todo lo que digamos puede dejar un registro, una huella imperecedera.

 

Es en la aproximación a los espacios de las reuniones verbales como se puede calibrar la verdad de los predicados por un mundo mejor tras los que vamos. Según lo que hagamos en nuestros encuentros de hoy seremos o no capaces de engendrar nuevas formas de relación social mañana. La democracia real no es un asunto de mera deferencia (que quedaría limitada al criterio de que habláramos  todos para que se oyeran todas las opiniones) sino un conjunto de principios instrumentales prácticos para que todas las sensibilidades humanistas queden representadas.