PENSARES y PESARES

Visión unicéntrica y multicreatividad.

Escrito por sussanamaraselva 31-05-2012 en General. Comentarios (0)

Visión unicéntrica y creatividad de base. El valor de las iniciativas colaterales ante la hipótesis de éxito de las propuestas unicéntricas. S.Maraselva

Hay una corriente del pensamiento no tan actual que aboga por un gobierno mundial de todas las naciones. Una racha de economistas se apunta a este tipo de propuesta como si acaso añadieran nuevos argumentos a su defensa ya lejana y perdida en los tiempos pasados desde visiones humanistas. En tiempos de globalización del mercado y de la  crisis global correspondiente cuando se ha desatado,  la necesidad de un regulador internacional se hace más necesario que nunca pero las posibilidades de que las cumbres intergubernamentales y las diplomacias entre estados se pongan de acuerdo en ello es actualmente imposible. Al contrario, la crisis internacional del 2008-2012-... estaría sacando de escena a unos países potentes cuyas vacantes esperan ser ocupadas por otros. Si las reuniones internacionales de magnatarios demuestran su incapacidad en avanzar en acuerdos de carácter medioambientalista de los que depende la misma continuidad de la vida sana habitando el planeta, creer que van a servir para construir una autoridad con poder de gestión y de intervenir en las transacciones de mercado y en la moneda es una esperanza laberíntica que va a tardar en encontrar la salida.

Pueden y deben seguir las negociaciones diplomáticas en esta orientación y valerse de los instrumentos actualmente existentes de foros internacionales para debatir el tema en todos sus aspectos y hasta articular propuestas de cómo podría funcionar ese tipo de organismo, pero teniendo en cuento la instrumentación de la ONU por los más fuertes en su consejo de seguridad (y lo mucho que se ha desacreditado como asociación de las naciones en las que si bien todos los países tienen derecho a voz  y a voto son muy pocos los que determinan su línea a seguir) es inconcebible un gobierno mundial que pueda complacer a todas las regiones. Si además se considera los problemas de poder del propio poder político que siempre necesita tener en cuenta la tendencia real del mercado y sus grandes fortunas es mejor disponerse a la expectación de la política internacional con continuos numeritos de las visitas diplomáticas a las que se nos ha acostumbrado sin que éstas sirvan para poner como primer punto de la agenda de presidentes de gobiernos y ministros la cuestión de crear una autoridad internacional para regular el mercado y las finanzas. La política está avisada de la soberbia de la economía; Mayer Rothschild, miembro de la dinastía europea de banqueros más poderosa, se le cita por una idea que representa con exactitud a los de su clase “dejadme emitir y controlar la creación del dinero de una nación y me dará igual quien haga las leyes”. Se pueden hacer acuerdos y sin embargo no llevarlos a término porque la dinámica de la realidad empuja en otra dirección. El poder político  -o al menos los poderes vigentes- no tienen tanta capacidad de planificación y así lo demuestra  como para cambiar el rumbo de la historia. Puede dar avisos y negociar algunas veces algunos propósitos en la dirección correcta pero no está dispuesto a crear un nuevo modelo de sociedad en el que el poder, por tanto el suyo, sea repartido socialmente.

Descartada al menos durante las próximas décadas esa gobernabilidad central los conflictos dentro de los países continuarán, los movimientos de protesta se irán sucediendo y la necesidad de alternativas irá empujando. La invitación a proponer soluciones aunque sean minoritarias, colaterales y hasta marginales, está abierta. El concurso tácito de iniciativas para incidir y cambiar la realidad concreta en cada situación está abierto. Todo lo que hace falta son personas emprendedoras. Si hay tanta energía combativa que secunda manifestaciones y nutre la cantera asociacionista de multitud de organizaciones ¿por qué es tan escasa la energía dedicada a crear nuevas formas de vida, de autoorganización productiva y de autogestión residencial?  ¿Por qué cuesta tanto ponerse manos a la obra para cambiar la realidad desde la subjetividad a la inmediatez? Pues bien, la explicación no hay que buscarla en las razones políticas sino en la actitud psicológica individual. Psicológicamente es mucho más cómodo participar de la lucha para los grandes cambios que poner a prueba las propias aptitudes para los pequeños cambios que uno mismo puede hacer. Mientras los del primer grupo siempre quedan en una perspectiva sine die, los del segundo grupo ponen en evidencia la consecuencia revolucionaria o no de quien se pone a cambiar radicalmente la vida, por tanto, la suya en primer lugar.

Hay iniciativas autogestionarias particulares que están marcando ésta tendencia a cambiar las cosas desde la base. Si el concepto singular de la realidad ha dejado de servirnos por las  muchas realidades que hay en realidad (valga el juego de palabras) son o van ser muchas iniciativas de carácter local y particular, con más o menos empuje y base numérica, las necesarias para ir configurando la realidad económica en una perspectiva de terminar con el esplendor material de una clase y el ostracismo de otras. 

Depende de cada persona consciente apuntarse a la perspectiva unicéntrica o a la dedicación por un propósito organizativo periférico. De hecho, lo uno no quita lo otro aunque estamos muy acostumbrados a actitudes acomodaticias esperando el dia de las grandes decisiones a escala planetaria o a revoluciones de carácter general que abran las puertas de sociedades imaginadas o literaturizadas desde la teoría pero que nunca han existido hasta donde nos ha dicho la historiografía.  Pero mientras apuntarse exclusivamente a la perspectiva unicéntrica (no ya mundial sino tambien a escala estatal) proporciona la coartada justa para que mentalmente el adepto se crea que está haciendo grandes cosas, apuntarse a la perspectiva del ahora y aquí para implementar nuevas formas de autoroganización y democracia directa, cambia totalmente el registro militante y el sentido de la efectividad del discurso. Para  la primera perspectiva caben todas las sensibilidades porque las diferencias interpersonales no son tema de debate, para la segunda perspectiva caben las sensibilidades dispuestas a cambiar de hábitos y actitudes, a re-personarse dentro de un proyecto de nuevo compañerismo. El reto más importante no es que los miles de millones de personas del planeta  acepten  un dia que suene el silbato de los poderes unicéntricos para que se pongan a vivir con principios no codiciosos, no ególatras y no rivales, sino transformar la realidad desde cada puesto de intervención. El enemigo principal para lo segunda es cada sujeto victima de su esquicia social y de su escisión ideológico-practica en tanto que hace lo que no cree porque –según dice/decimos- no puede escapar del sistema. Mientras unoa ciudadanoa no admita que el sistema está dentro de su estructura mental, jamás vencerá al enemigo, a su enemigo, a sí mismo y se dará permiso para empezar de nuevo recreando su contexto en una empresa de envergadura mundial.

 

PLuriunidiversidad.

Escrito por sussanamaraselva 31-05-2012 en General. Comentarios (0)

Pluriunidiversidad.  (Hacia una universidad plural) S.Maraselva.

No tienes más que darte una vuelta por una biblioteca (puedes ser municipal o de barrio, ni siquiera hace falta que sea universitaria o especializada) y leer algunas docenas de solapas de libros en las que aparecen notas curriculares de sus autores para que te des cuenta que la mayoría son profesores universitarios o profesionales dedicados a la llamada cultura (a menudos periodistas). Si haces ese ejercicio habrás hecho aunque no haya sido tu intención un trabajo estadístico de campo por rudimentario que haya sido. ¡Enhorabuena! Estás en condiciones para preguntarte porque la mayoría de libros –especialmente los de ensayo- han sido escritos por profesionales de las universidades y porque hay tan pocos que hayan surgido de otras fuentes extraacadémicas o incluso antiacadémicas. Posibles respuestas:

A-El mundo universitario hace de esferoide elitista desde el que no se permite la entrada a individuos sospechosos de no pertenecer a su camada.

B-quien se dedica a dar clases o a cubrir noticias tiene el pedigrí pertinente y es poseedor de la verdad.

C-Todo aquel que no sea titulado universitario y no haya dedicado parte de sus años de vida a formarse, haciendo una o  varias carreras o uno o varios doctorados no está en condiciones para exponer teoría alguna.

D-La cultura gráfica y concretamente alfabética no admite otras sígnicas ni formas vocabularios por considerables impertinentes y no inteligentes.

Cada una de estas respuestas puede ser tomada por válida al menos en parte sino totalmente. Lo cierto es que hay toda una cultura pivotando en torno a una -llamémosle élite por el momento- ignorando otras fuentes de información y otras experiencias formativas, en definitiva rechazando otras performances existenciales, otras latitudes del conocimiento y otras formas de expresión.

Por elegantes que sean los edificios vetustos que nos ha legado una antigüedad para almacenar libros y sus lectores, conocimientos y sus intérpretes, todo el conocimiento no está encerrado en sus paredes, ni el conocimiento mismo es tratado como un bien conjunto de la comunidad. Las universidades no son una sola institución sino una multitud de empresas que compiten entre sí para repartirse el mercado, en este caso el mercado de captación de matriculados para seguir sus cursos y acceder a ese pedigrí antes referido. No siempre hay sinergias entre ellas ni la fama de unas es tan merecida ni reactualizada a cada año, aunque desde luego hay diferencias entre ellas debido a los grupos de poder que hay detrás y las ideologías que siguen.

Esas empresas del conocimiento, para su difusión y también para la investigación, son necesarias aunque no siempre sirvan para lo que se proyectaba que sirvieran (a juzgar por los bloqueos de las escuelas de negocios y las inopias de licenciaturas como las de economía y empresariales). Lo que resulta bochornoso es que se presuponga que quienes han dedicado años de universidad sepan más que quienes no los han dedicado lo cual no quiere decir que los hayan malgastado no aprendiendo nada.

Dan ganas en estos programas en los que el presentador (Balbín era un as en eso, también lo es R.Colom) dedica casi diez minutos a las presentaciones de cada uno de los contertulianos a explicar su retrato cuadricular al describir los muchos títulos que tiene y los muchos cargos que detenta además de los libros que ha escrito de aparecer como uno más y decir: soy una persona sin currículo, soy un individuo sin atributos: no tengo cargos, no tengo títulos, no tengo nada salvo a mí mismo.

Ese podría ser el alegato de quien no sin un cierto resentimiento por su agravio comparativo estuviera saturado de tanto curriculario que a pesar de sus muchos conocimientos diplomados no le ha alumbrado en absoluto con sus discursos o con las respuestas a sus entrevistas.

Estamos en un momento en que vivimos una saturación de tanto especialista y tanto caos al mismo tiempo, tanta expertocracia y tanto bloqueo social.

La universidad es otro concepto que está en crisis. De momento no existe una sola versión de los hechos, ni de la historia ni siquiera de la ciencia, mucho menos de las religiones, del pasado o de la filosofía. Las facultades universitarias debería auto-retitularse y llamarse Uni(di)versidades o mejor aún Pluridiversidades.

-¿En qué Pluridiversidad estudias? Yo en la de Pedralbes, ¿y tú?

-Yo en la de la calle, las aulas están por todas partes y nunca llegas tarde.

Las propuestas de universidades extraoficiales no han faltado. Pero todavía quien no va porque no se lo puede permitir económicamente o no ha ido por un tanto de bandarra y otro tanto de desmotivado ve con una especie de admiración a quien sí hay ido y después de seguir su ghimkhama y salto de obstáculos ha conseguido un diploma.

Cuando se ha terminado esa carrera, en el sentido físico-atlético literal, uno sabe que en gran parte ha ido a perder el tiempo. Estudiantes universitarios de todas partes: si persistís en seguir a la universidad convertid vuestras clases en lugares de debate, no deis por bueno cada speech que recibáis como si del único dictum se tratara.

Por encima del fenómeno universitario, el oficial, en el que sacando cuentas, la mayoría de los que va es porque sus familias se lo cubren y porque apuestan a alcanzar puestos de mando dentro del sistema, lo más crucial es la lucha por el conocimiento y el alcance del saber, y este es un principio no académico sino extrauniversitario, plenamente social y fundamentalmente autodidacta. Si quieres ser sabio empieza por no aceptar todas las respuestas que te den. Entretanto indaga por tu cuenta y no dejes de formarte más allá de las materias que entren en el examen del dia equis para la materia y griega. Los que tentamos o seguimos varias carreras universitarias sabemos de buena tinta que nos tomaron en parte el pelo, llevándonos a hacer colas en distintas ventanillas: las burocráticas para las matriculas y las de las fotocopiadoras para comprar los dosieres de los materiales que iban a examen compuestos a menudo sin ton ni son según las manías del titular de la asignatura de turno.

¿Una universidad, es decir una Pluridiversidad en la que estudiarlo todo? ¡Por supuesto! Pero eso implicaría en reconocer que la historia no empezó con la antigüedad griega y que Mileto no fue la primera ciudad en la que hubo pensadores, y eso para la cultura occidental es algo muy difícil de asumir. La Pluridiversidad llevaría a sus consecuencias transparentes lo que ya viene sucediendo en las facultades donde sus distintos departamentos viven el saber de manera diferente por no decir entre distintas universidades que compiten entre sí por razones de mercado en vez de priorizar las sinergias para apoyarse mutuamente, pero lo haría con la elegancia de aceptar la diferencia para el enriquecimiento mutuo no para aplastar al distinto.

El ser humano por construir, el ser íntegro es el que tendría una psicología inclusiva capaz de adaptarse a las distintas variables concurrenciales tratando de positivizar sus relaciones de adversidad en lugar de tratar de degradarlas a la conflictividad extrema y de someter a los demás desde la tiranía. Tanto en la discusión mas primaria entre dos (en la que el que grita mas pretende acallar las razones del otro) como en la discusión de intereses entre centros u organizaciones o empresas académicas el objetivo no es quien tiene razón sino donde está la verdad a partir de la aportación desigual y contributiva de las partes.

La Pluridiversidad se basa en el principio vertebral de que el conocimiento empezó antes que la ciencia y que aun sigue compartiendo el espacio intelectual con esta. Tambien ve en la diversidad los distintos estados de metamorfosis del saber. Desde un planteamiento pluridiverso se pretende la integración de distintas sensibilidades e incluso formas de creencias en un proyecto de síntesis y simbiosis. La aplicación de esta idea magna a la realidad cotidiana se hace prácticamente imposible. ¿Cómo la razón puede ponerse de acuerdo con la irracionalidad? ¿Cómo la elegancia y la exquisitez pueden hacerlo con la malicia y la injuria? ¿Cómo puede una persona honesta tratar con una traidora y darle cancha indefinidamente? No tenemos aun las respuestas a este tipo de preguntas lo que sí sabemos es que vivir socialmente pasa por coexistir conflictiva y antagónicamente con otros muchos tipos de intervinientes en sociedad. Mientras no haya soluciones integrativas definitivas los espacios de sinergia y confluencia de distintas ideas y canteras de ellas al menos confirmaran la antigua tesis del estadio civilizado de la humanidad en la que puede tratar con palabras sus luchas en lugar de hacerlo con belicismos.

 

 

Eso llamado democracia Real.

Escrito por sussanamaraselva 31-05-2012 en General. Comentarios (0)

. Eso llamado Democracia Real. Sussana Maraselva

El grito de democracia real se ha impuesto como reclamo contra la democracia ficticia o la pseudodemocracia. Durante algunas décadas los países que estrenan lo que llaman democracia tras etapas oscurantistas bajo yugos dictatoriales consiguen clacas que más o menos van aplaudiendo los juegos palaciegos y los vaivenes de la clase política. Tras comprobarse que pasan los años pero no se arreglan las cosas, cambian los gobiernos y tampoco se resuelven, la sociedad en grueso empieza a pensar que el problema más allá de tales o cuales individuos en los cargos de poder, lo es del sistema. El sistema incluye antes que nada las leyes de mercado y la estructura económico-productiva y a continuación la organización del poder político que suele actuar como defensa de aquel. Pero el mercado y eso que llamamos el dictum de los mercados no está poblado por fantasmas sino por individuos físicos reales, agentes de bolsa, inversores, banqueros, promocionadores que se extienden por un gran abanico: desde oligarcas a subalternos. El mercado neoliberal es la expresión más plástico de todos los tiempos en que la autorregulación o el mercado dejado a su libre arbitrio pivota en torno a los beneficios por encima de cumplir con servicios y cubrir necesidades. Si el mercado neoliberal se ha regulado por  la ley del más fuerte, las estructura política ad hoc que se ha levantado sobre este tipo de mercado ha sido el de una política servil a los grandes intereses, aunque bien es cierta que hay gobernantes que hacen sonar campanadas en contra del capitalismo salvaje. Si las políticas de gobierno están instrumentadas por el dictado de mercado (el nuevo cargo ocupado por Mario Monti y su grito de estreno: más crecimiento, en vez de representar una solución a la crisis demuestra la incompetencia política en entenderla o en aceptar otra vía de alternativas fuera del mercado desregulado o no intervenido).

Pensar una nueva sociedad democrática es repensarla desde la posibilidad de la independencia de los vaivenes de la economía y del ejército de especuladores que se mueve en torno a sus firmas.

Democracia real es el proyecto de un sistema político-alternativo que sea realmente representativo de todos los sectores y zonas de la sociedad. La democracia es más que un foro o un sumatorio de ágoras en los que todo el mundo adepto del respeto tenga derecho a la palabra, es el instrumento por el cual se puedan combinar y articular todas las propuestas positivas por la vía del consenso o del máximo consenso. Es así que va más allá de la subordinación de las minorías a las mayorías (criterio característico de las democracias burguesas o pseudodemocracias)) para inventar los nexos de equilibrio de todas las partes. Expuesto así se opone a teorías políticas anteriores (entre ellas el leninismo) que no conciben el salto a una nueva sociedad sin pasar por una férrea dictadura que aplaste los intereses de las clases dominantes derrocadas. La democracia real es por definición una democracia plural, en consecuencia altamente heterogénea. Tal heterogeneidad se extiende tanto a distintas ideologías y credos como a distintas clases sociales. La reconciliación en un mismo ámbito intereses tan diferentes en principio es algo muy complicado.

Democracia real es la ciudadana, es la social, es la que implica a todos los espectros de la colectividad humana. Con tal definición existe como concepto teórico, no hay un solo país de los informativamente conocidos que funcione con ella. Los países miembros de la ONU se dividen en dos clases por lo que hace a sus aparatos de estado. Los que utilizan formatos parlamentarios a los que se les atribuye la responsabilidad de legislar con mecanismos refrendados y cuyas composiciones son modificadas por rondas electoralistas periódicas y los que -aún teniendo algun tipo de cámara- son dirigidos por tiranías o dictaduras. Comparativamente mientras los unos configuran un estado de derecho por el que regular todos los comportamientos: políticos, económicos y cívicos; en los otros, todavía impera el dictum férreo de los sicarios del estado en contra de las reivindicaciones justas de sus pueblos.

2011 pasa a la historiografía como el año en que hubo un reguero de rebeliones en contra de los países con regímenes dictatoriales reclamando democracias participativas y también como el año en que los hijos e hijas de los países con parlamentos se rebelaron contra sus estados por desmontar la sociedad del bienestar. Como telón de fondo una crisis financiera  que vino empujando a la miseria a millones de personas hizo de espoleta para las luchas. La comunión del fervor protestatario en un orbe u otro y de un lado a otro del planeta puso en discusión no solo democracia versus dictadura sino la necesidad de una nueva democracia, una democracia total frente a las infra democracias existentes, cuyas leyes electorales y sistemas de delegación no representan ni pueden representar la multitud de variables que existen en una sociedad de millones de individuos.

Tal vez si no hubiera habido crisis económica, reajuste y recorte de servicios, pérdida de puestos de empleo, reducción de la circulación del dinero, imposibilidad del pago de hipotecas, desahucios y un 40% de tasa de paro entre la franja de edad de -30años, la sociedad no se hubiera movilizado pero al hacerlo no solo se ha enfrentado a un estado negligente dentro de un sistema que condena a la depauperación sino a las grandes preguntas de cómo reorganizar la vida, la economía y la sociedad recuestionando, por tanto, el modelo mismo.

Tradicionalmente las luchas reinvindicativas habían  pretendido negociaciones con las administraciones o con los empresariados para conseguir mejoras. En el 2011 por primera vez desde 1939 una parte destacada de la sociedad se ha movilizado para cuestionar la realidad en su conjunto y desautorizar a parlamentarios y gestores como no representantes de la sociedad. El o los movimientos desencadenados son más políticos que nunca (pensando comparativamente en el feminismo, el ecologismo y mucho mas el sindicalismo y el obrerismo anteriores) aunque paradójicamente no crean en la política y su sola mención actúe como revulsivo. Levantarse contra un estado infrademocrático y negligente y por ende contra un sistema neoliberal sometido a la dictadura de los mercados plantea no pocas cuestiones de orden estratégico y de panel de principios revolucionarios. Tras el “no nos representan” toca proponer fórmulas de representación social y para eso hay que ver que el parlamentarismo institucional asi como los consistorios municipales son espacios escleróticos desgajados de la realidad en la que en un principio se apoyan pero en la que no se implican para transformar. La responsabilidad de ese fenómeno no es unilateral limitado a los elegidos que se apoltronen sino correspondido con la desidia social generalizada según la cual se opta más por vilipendiar que por proponer alternativas. Hay picarescas -de las que la hispánica es maestra- especializadas en negarlo todo y no positivizar nada.

La democracia real es la denominación alternativa a la infra o pseudemocracia o democracia ficticia a la que se han acostumbrado las sociedades occidentales viendo a los personajes de la galería de las palabras publicas –o de los insultos- se intercambian. Es un enunciado lindo que apenas si está explicado en toda su dimensión. La democracia real tiene por factor dinamizador la democracia directa pero ésta, siendo su atributo necesario, tampoco la garantiza. Para que sea garantizada tiene que participar teóricamente la totalidad poblacional  con capacidad de pensamiento y de discusión de los asuntos colectivos. El solo hecho de delimitar este campo (el de totalidad poblacional con esa capacidad) significa: que todos los sectores profesionales y gremiales tengan sus órganos de decisión y representaciones. Como que eso son palabras mayores y la actualidad está muy lejos de ello, el sector que se mueve (una minoría que por sonora y espectacular que sea no ha dejado de ser una minoría) por un nuevo modelo se otorga la representación tácita   de la mayoría latente que no lo hace mas allá de sus conversaciones de disgusto en las mesas de los bares o en las de sus casas.

Para construir un modelo social con democracia real que incluya máxima participación habrá que sustituir las candidaturas de las siglas por las de las personas y los partidos por los programas. Habrá que articular instrumentos de delegación supervisados y de rotatividad flexible.  Está por elaborar y escribir un modelo teórico de democracia real que no deje fuera a ningun sector de la población de un país. Entretanto, los ejercicios de democracia directa (asambleas y reuniones ciudades apartidistas y sus foros de coordinación) se enfrentan a una obviedad: la necesidad de implementar cargos de representación lo cual implica la necesidad de la confianza mutua para hacerlo. El problema previsible de que un movimiento en lucha elija un secretariado permanente (permanente como órgano pero rotatorio en su composición) es que sus miembros confundan su función delegada por una función dirigista. La democracia por hacer en una sociedad del futuro pasa por practicarla en los instrumentos de lucha del proceso que lleve a ella. De no hacerlo impecablemente las reivindicaciones futuristas quedan desacreditadas a partir de las praxis actuales de quienes defendiendo aquellas para todo el mundo demuestran no ser capaces de aplicarlas en su cotidianeidad militante.

En la praxis de la palabra organizada en un formato de democracia directa  la observación de las intervenciones verbales ya demuestra la desigualación participativa y las distintas cuotas de poder (por razones carismáticas, por elocuencia verbal, por capacidad intelectiva, por mayor presencia,..) se combinar para determinar las conclusiones. Su consenso no significa que no haya diferencias interpretativas y velocidades mentales y emocionales diferentes. La democracia es o no es y en cada acto se auto valida o se autodesacredita según si se reúnen todas las condiciones: tiempo sobrado para abordar todos los puntos a tratar y ser expuestos todos los puntos de vista sin caer el filibusterismo (hablar por hablar para agotar el tiempo disponible e impedir que el turno de palabra llegue a los valedores de las propuestas más interesantes). Lo que el escrito mexicano José Emilio Pacheco, dice que en poesía (la que no es excelente es despreciable) se puede aplicar a las tentativas que desde el ejercicio de la democracia luchan por la democracia social, que de quedarse a medias tintas con las discusiones temáticas más importantes segregadas, no pueden ser reconocidas como democracias de facto.

La historia de los colectivos humanos han pasado por jefaturas y liderazgos, también por autoritarismos y manipulaciones: desde jefes de clanes a emperadores de imperios. Pretender un proyecto social sin una cúpula política esclerotizada que mande en contra de lo prometido y comprometido forma parte de la utopía social. Cuanto más se demuestre en la práctica que es posible, tanto en reuniones de 20 personas como en asambleas de mil o más, más nos acercaremos a aquel macroproyecto. Pero la democracia real no puede en ninguna de sus fases coartar la iniciativa creativa de sus componentes. El objetivo es socializar las decisiones pero no paralizar la actividad constructiva por la demora de ellas.

La democracia directa como instrumento de organización y de toma de decisiones se hace adulta cuando delega responsabilidades de las que dar cuenta en siguientes espacios verbales. Lo que más destruye el proceso democrático son los compromisos adquiridos incumplidos ya que eso desacredita la palabra misma y al hablante que gratuitamente la ha dado sin tener la voluntad o la capacidad para llevarla a cabo.

 

Una sociedad sin jefaturas

Escrito por sussanamaraselva 31-05-2012 en General. Comentarios (0)

¿Una sociedad sin jefaturas significa(ría) la ausencia total de obediencias? 

La confusión entre autoridad y autoritarismo afecta gravemente la creación de una nueva teoría para el recambio social. Estar contra la autoridad es estar en contra del conocimiento mientras que estar contra el autoritarismo es oponerse al uso incorrecto al abuso de las prerrogativas concedidas por aquella. Esa confusión se explica porque a menudo el orden social determinado por las llamadas autoridades competentes cuyas competencias suelen dejar mucho que desear, vienen ya en su forma autoritarista. Autoridad significa dominio competencial, capacidad de liderazgo, especialidad y saber. La historia de la filosofía y del pensamiento está poblada de autoridades en sus campos del saber, lo está también la historia de la ciencia. Sin embargo las autoridades en el conocimiento no han coincidido en ser autoridades políticas o en tener roles de poder. Un vocabulario usado a la ligera está sobreentendiendo por autoridad solo la que se refiere al rol del cargo jerarca en una organización dada y su propensión al autoritarismo. Existe el autoritarismo siempre que el cargo o rol está por encima de la argumentación de las órdenes dadas. El jefe es el que se impone asegurando que nunca se equivoca y que sus órdenes son indiscutibles. El paradigma ideal del sujeto autoritario es el de convertir la sociedad en una masa de obediencia implementando las pautas del funcionamiento militarizado en cualquier ejército. Los mandatarios de todos los tiempos se distinguen por su poder imperativo sin importarles ni mucho ni poco que sea consensuado.

Las estructuras verticalizadas de los modelos de sociedad conocidos así como las organizaciones de todo tipo dentro de ellas hace conjeturar que una alternativa de funcionamiento horizontal izado  sin jerarquías ni jerarcas que se auto atribuyan funciones que no les correspondan es una de las cuestiones más complejas de la teoría organizativa. La pregunta obligada es la siguiente: ¿es posible una multitud numerosa en la que todos sus miembros sean co-dirigentes y ninguno seguidista? Hasta ahora los experimentos sociales y políticos indican que en todas partes hay alguien que ejerce un liderazgo y que tal liderazgo puede ser orgánico, político, espiritual o administrativo. La desigualdad natural entre individuos con sus distintas velocidades, personalidades y capacidades propicia que unos tengan más dotes para las iniciativas y otros las tengan menos. Un mundo de iguales en el sentido exacto de lo que significa igualdad no existe ni existirá nunca. La biodiversidad que es lo predominante en la naturaleza (mientras los contaminantes no terminen por destruir el resto de la nómina de especies existentes), si bien esa expresión es legítima en clave poética y desde la demanda de la justicia social, es totalmente inexacta desde una visión científica. Los intereses que aúnan una multitud en una coyuntura se bifurcan o diversifican en una de las coyunturas siguientes. Del mismo modo que la afirmación de que todos/as somos uno/a tiene más valor alegórico que demostración física. De acuerdo todo parte de un mismo origen y las reacciones de las células de tu cuerpo no son tan distintas a las mías, ni las de nosotros dos lo son en relación a los 7mil millones de semejantes del planeta. Pero somos eso: semejantes, no clónicos. Los procesos de vida son heterogéneos y los procesos de pensamiento y elaboración de las ideas, también. Esa diversidad es lo que nos desuniformiza en comparación a comportamientos seguidistas más propensos  en otras especies (las nubes de pájaros en el cielo un poco antes de recogerse en los árboles para pasar sus noches o las de las sardinas auto concentrándose ante sus depredadores o los impalas perseguidos por un felino en la sabana).

La soberanía personal es el reto de cada humano en convertirse en pensante y en actuante consecuente con su conciencia. Es la que garantiza la autonomía y la independencia de todo dictum externo impuesto por la fuerza. Es lo que te hace rebelde y si intelectualizas la rebelión, en revolucionario. Apartarse de una sociedad sumamente clasista, jerarquizada e injusta no es suficiente para garantizar que el modelo alternativo a construir no caiga en otra piramidalidad más de subordinaciones; ni siquiera garantiza que los instrumentos de lucha contra aquella no acabe en dirigismos internos. 

Uno de los principios fundamentales de la lucha por una sociedad postcapitalista es acabar con los amos del mundo, acabar pues con lobbies y contubernios que por encima de fronteras nacionales priorizan los intereses de sus capitales y de sus dividendos sean cuales sean las consecuencias penosas para una gran parte de la población mundial y para el propio planeta. Consecuentemente no se puede funcionar con amos consentidos por filántropos que pudieran ser, tampoco con jefaturas esclerotizadas que llevan a las organizaciones militantistas y a los partidos y a los movimientos personalistas a la bancarrota ideológica y al fracaso histórico. Del caudillismo tenemos noticias desagradables en el último medio siglo. Las concomitancias entre el caudillo populista (Fidel, Chávez, Morales,…) y el tirano (Franco, B.Mussolini,…) son elocuentes. Ahí donde hay culto a la personalidad, se cultivan las cepas de condiciones para propiciar la alienación de sus seguidores. Algo está estropeado en la psique humana por esa necesidad de no pocos individuos en perpetuarse en sus cargos una década y otra priorizando sus egos al futuro social de las gentes. Lo cierto es que no hay órganos de poder ni siquiera tricéfalos o bicéfalos y cuando los ha habido (como en la antigüedad del imperio romano) han sido breves para acabar en unicefalias resultantes. El ser humano es grosso modo un mezquino renuente a compartir algo, en consecuencia tampoco comparte el poder platico  cuando lo tiene, mucho menos el poder económico. Probablemente hay algo genético (la teoría biológica más en boga es la de que los genes son egoístas) que predispone a la psique al individualismo y al sujeto de poder al dominio y a la sojuzgación de sus vecinos.

Por consiguiente, el o los movimientos de oposición al sistema capitalista no se limitan a una lucha política y a un plan regeneratriz de ideas de nueva economía para una nueva sociedad alternativa sino que no pueden dejar de luchar contra sí mismos, sus vicios, la performance ególatra del ser humano y contra la tendencia psicobiológica del individuo humano en su adaptación al medio y a los demás. Resumiendo: la revolución pendiente seria un ejercicio a gran escala de psico-análisis multitudinario cuya resultante fueran seres íntegros capaces de compartirlo todo y compartirse en todo. Nada más y nada menos que eso, por ahora, la utopía.

Lo que tenemos es otra cosa: luchamos contradictoriamente desde nuestras posiciones de francotiradores ideológicos o de ciudadano-asamblearios reproduciendo en nuestros hábitos de vida y en nuestros correlacionarios los prototipos del ser dominante de la sociedad capitalista. Aunque decimos que el principal enemigo de cada cual  son todas las pregrabaciones que lleva dentro y sus inercias automatizadas no revisadas  (el policía de la porra frente a este enemigo interno es solo un chiste) lo cierto es que es muy fácil reproducir lo peor de nosotros en situaciones emocionalmente no bien gestionadas.

Una de las inercias no resueltas es la tendencia directiva. Esa psicopredisposición al mando prepara las sagas y planteles de nuevos directivos. Recordemos que dos valores muy apreciados por las empresas de negocios en sus empleados de alto nivel son don de gentes y agresividad ejecutiva. Para esos niveles lo democrático no vende. En el otro extremo hay tipos de personalidades más propensas a seguir la consigna que a repensarla, a aceptar lo que los demás o la mayoría dicen que no a cuestionar cada cosa por no pasar por alguien que frena el proceso de toma de decisiones, a escuchar al que más grita que no al que más razona. El escenario resultante suele dar lugar a dos comportamientos: tipos humanos más dados a la dirección y otros más dados a la obediencia. Cambiar este esquema y hacer de cada persona un pensante y de cada pensante un maestro y un/a enseñante nos llevará unas cuantas generaciones. Entretanto los modelos organizativos en los movimientos de lucha para acercarnos a ese ideal y a su vez para implantarlo embrionariamente en las coordenados sociales donde residamos e incidamos nos crea contradicciones entre los ideales de largo plazo y las praxis cotidianas. El antídoto al dirigismo (versión del autoritarismo) y a las jerarquías establecidas no es el laissez faire esperando su reequilibrio sino por el intervencionismo. Si tu no tomas el megáfono para proponer propuestas lo haré yo. La dirección del movimiento es un ejercicio colegiado y la estructura organizativa de la que se dote debe descansar en la rotatividad de sus puestos no ignorando esa tendencia tan conocida y reconocida al apoltronamiento y a la acumulación de poder.

En todo ese proceso las personas van destacando por sus especialidades y por sus carismas específicos. No todo el mundo es capaz de hacerlo todo ni tiene porque hacer lo mismo. La idiosincrasia individual va en contra de esto pero sí todo el mundo puede y debe ejercer su soberanía de humano libre y de pensante creativo, se esté en las coordenadas que se esté. Se puede estar en contra del poder autócrata y en determinadas situaciones ejercer un liderazgo indiscutido (B.Durruti es un ejemplo socorrido que demuestra ese hecho). En no pocas situaciones de impasse y desorientación general si alguien no dice ¡por ahí! Nadie sale del laberinto y se  muere asfixiado en el local incendiándose  si no se sigue la indicación de quien conoce la salida.

El cesarismo lleva siendo discutido por una literatura que viene de lejos. Un mundo sin amos ni esclavos es uno de los versos más bonitos que se hayan podido decir nunca. Las estructuras dirigistas terminan por controlar las bases, los propios líderes hablan en singular confundiendo las realidades de las que son imágenes públicas con ellos mismos; a pesar de eso un mundo futuro sin estructura no es concebible como un movimiento de lucha sin organización termina por extinguirse. En las estructuras los niveles de coordinación y por tanto de representación son necesarios, la confianza delegada en portavoces, indispensable; y la configuración representacional haciendo sonar mas unos nombres y caras  que otros, ineludible. La habilidad autogestionaria  es la que garantiza que el mensajero que lleve el mensaje y que no lo manipule por el camino, además es la que tiene recursos sobrados para cambiar de mensajero en cada envío. Es posible un movimiento sin jefaturas y engendrar una sociedad sin ellas, pero no re-crear una realidad sin coordinaciones y sin roles de responsabilidad que se extienden desde cada uno de los representantes a cada uno de los representados. Es tanto más superable y prescindible el jefe rutinario y reiterativo cuanta más soberana sea cada persona. La soberanía pasa por la fusión entre la máxima libertad individual en el hacer y en el pensar con la obediencia a las leyes de respeto al concurso del conjunto de la creatividad colectiva. Esa obediencia no es a unas órdenes recibidas sino a la automoderación lógica del propio comportamiento. De acuerdo con A.Karr la libertad individual es la que está limitada por la libertad ajena.

 

 

En los plenarios municipales

Escrito por sussanamaraselva 22-02-2012 en General. Comentarios (0)

Por una nueva ordenanza de participación ciudadana libre y abierta en los plenarios municipales.

(Llevar los sentimientos ciudadanos y sus reinvindicaciones a los plenarios del ayuntamiento). JesRICART

El recurso a los cauces legales es simultáneo a la constitución de un poder local creciente  de la ciudadania que repiense como replanificar la ciudad y como inicidir en la perspectiva de toda la realidad desde los espacios de las asambleas libres o las reuniones abiertas. Cada tema ha de  ser pensado globalmente y actúado localmente. Los instrumentos de la administración y del poder público hacen apologías de la participación ciudadana pero luego en la práctica los corsés de las normativas la hacen inviable.

Los ayuntamientos (lo mismo que los parlamentos y los gobiernos) terminan por ser órganos que actuan por su cuenta ajenos a las sensibilidades variables de sus votantes y mucho menos a sus foros de palabra. Mientras tengan los cargos asegurados no ven en peligro ni sus sueldos ni sus prerrogativas de poder.

Para que los ayuntamientos sean lugares de recogida de las opiniones ciudadanas y espacios donde resuenen y se escuchen sus voces tienen que dejar de ser lugares tan dirigistas cuyo repaso de los puntos pasa por la correlacion de fuerzas entre las concejalías e instrumentar los plenarios para que tenga cabida la discusión abierta no burocratizada.

1.La convocatoria de los plenarios tiene que ser permanentemente publicada con el orden de discusión previsto para cada sesión. Además de los medios informativos que informen de ello debería haber un cartel notorio en el ayuntamiento en ese sentido.

2. De cada punto a tratar tiene que haber un espacio o ronda abierta de intervenciones de los ciudadanos que vayan sin necesidad de solicitar la palabra por escrito con una instancia en el registro civil o a priori.

3.De los puntos de cada sesión tiene que haber uno que sirva de autopresentación de grupos o entidades, de deseos o propuestas no previstas por el consistorio.

4.Las sesiones municipales pueden ser videografiadas en tiempo real y en directo para que la ciudadania pueda seguirlas desde terminales informáticas.

5.Dentro del programa de conversación del dia tiene que haber un instrumento de resumen de las propuestas u opinuiones recibidas on line durante la semana o entre sesión y sesión.. Esta informacion puede ser dada y repartida según se vayan tratando los disntos puntos temáticos.

6. El aforo de la participación ciudadana tiene que ser sobrado y la opción de buscar un espacio distinto al del salon de plenos (si ese ha quedado obsoleto por estar referido a tiempos historicos pasados de menor cuantia de gente interesada en asistir) para que no se quede nadie fuera de poder participar.

7. Cuando un/a asistente acude como visitante o ciudadano no electo al pleno y toma la palabra, su palabra es sagrada y auditarla es fundamental. Bajo ningu nconcepto ninguno de los concejales puede hacer ostentación de su escarnio o de su desinterés no escuchándola. En ese caso el resto de concejales han de amonestar a quien no guarda la compostura democrática formal y de persistir echarlo del espacio. Asi mismo la ciudadania asistente no electa o sin cargos asistirá al lugar con el protocolo de respeto y adición que el espacio y los temas se merezcan.