PENSARES y PESARES

inteligencia frente a los golpes

Inteligencia frente a los golpes. s.maraselva

 

La gestualística del que sabe que tiene la fuerza. La gestualística ha sido muy estudiada. La del poli está reducida a la mínima expresión. Suele estar con los brazos cruzados, los pies separados y suele enmascarar su fisonomía con una gorra de visera y unas gafas de sol; para decirse que hace algo algunos mascan chicle y asi mueven los músculos faciales.  Los brazos cruzados es una pose que está interpretada como una actitud a la defensiva de alguien que está a la espera pero no hay que fiarse de esa impresión, los brazos cruzados también tienen algo de prepotente cuando esos brazos están a la espera de recibir órdenes de ataque y atacar. Es entonces cuando toda la energía acumulada en reserva se pone en acción pegando con las porras o con las patadas. A esos tipos de los brazos cruzados se les puede contar por docenas en esa misma pose en determinados eventos. Mejor que estén así que con sus escopetas de tiro para dañar de por vida a manifestantes o con porras para golpear o dando patadas con sus botas. Mejor no vestir estos uniformes ni siquiera para escarnecerlos, la sensación que pueda producir llevándolos puestos para carnavales o una fiesta de disfraces pueden traumar  a sus  usuarios para siempre cargando con la transferencia de las culpas psicológicas de los verdaderos polis.

 

                                                  o

 

Humor critico en la protesta. Las manifestaciones multitudinarias de largo recorrido y a menudo estandarizadas en sus formas de expresarse con tantos carteles y siglas repetidas y tantos pitos y decibelios superfluos podrán mejorarse con el ingenio creativo. Llevar la payasada en sus cabeceras, intermedios o colas de la marea serpenteante congratulará a los propios a costa de escarnecer a los contrarios. El gag de unos polis simulados con porras pegando a manifestantes puede ser uno de los numeritos, cualquier émulo de figuras públicas del estado y del poder los pondrá en evidencia como ridículos, mimos imitando gestos de los represores de delante, etc. El humor crítico es lo que más hiere al poder por eso el poder también tiene a los humoristas en la diana de sus francotiradores.

                                                            o

 

Pancartismo de acción. Organiza tu grupo de divulgación: fabrica pancartas claras y visibles para colgar y custodiar en los puentes peatonales que cruzan las autopistas tomando todas las medidas de seguridad y de sujeción.  Propuesta especialmente asumible por gente desempleada con tiempo libre que quiera colaborar con la causa por solucionar este país. Únete a la fiesta imaginativa de los multilemas, inventa los tuyos.  (pásalo)

                                                              o

Autopropulsión imaginativa de la información de quienes somos. Estamos en pleno pulso mediático para alcanzar el máximo de resonancia del movimiento ciudadano por la democracia real y por un modelo económico sostenible y seguro. Todo lo que no salimos en los medios propulsémoslo con recursos imaginativos.

                                                             o

Desobediencia civil dentro del civismo. La desobediencia civil es una actitud sobradamente generalizada y desarrollada por el pacifismo para enfrentar las agresiones de los estados. Su referencia puede dar lugar a algun equívoco si se pretende encontrar en ella una transgresión al civismo o a la convivencia vecinal, nada más lejos de su intención: la desobediencia civil se refiere a la desobediencia de la ciudadanía al cumplimiento de leyes injustas y mucho más de órdenes autoritaristas, y puede ir desde negarse a andar cuando se es detenido para que la pasma cargue con uno a no mostrarles la identificación por no poder confiar en ella habida cuenta que falsea los cargos. Hay una enorme variedad de gestos de desobediencia civil para dejar de ser súbditos de un sistema erróneo y a la vez no sabotear a la sociedad. El nuevo ingenio de las protestas pasa por acertar las dianas de la opresión sin caer en la incultura y mucho menos en la violencia. Por principio, desobedecer las órdenes del estado que se consideran abusivas, incorrectas e incluso transgresoras de los códigos legislados está ligado a la actitud civilizada, inteligente y prudente lo cual no evita excitar la furia de sus fuerzas incultas, no inteligentes y salvajes y recibir el impacto doloroso de ella. Aunque nuestra filosofía es la de la no-violencia física (tampoco verbal) no podemos descartar la autodefensa cuando seamos atacados por la represión ilegal (por suerte aun no sufrimos  los asesinatos de bandas paramilitares como aun sucede en México o sucediera en Brazil y Paraguay hace décadas o en Alemania algunas décadas más, pero no descartaremos por si acaso el revival de ninguna posibilidad).

Un día u otro los mercenarios armados del sistema harán más daño del que hacen y además de provocar una reacción en masa de protesta y de duelo también podrán empujar a que alguien se vengue específicamente. El factor de actualidad más contributivo a un discurso a favor de la violencia autodefensiva es la policía represiva que cada vez que sale a la calle da motivos para odiarla un poco más y para repensar en cómo se la puede neutralizar. En las discusiones de actualidad  conectar esos dos temas: desobediencia ciudadana pacífica con autodefensa organizada nos lleva  a temáticas propias de las oposiciones en los regímenes tiránicos. A estas alturas nadie puede dar por zanjadas las cuestiones de lucha y de fuerza organizada que se plantearon en el siglo XX para combatir a las  terribles dictaduras aun sabiendo y teniendo por enseñanza histórica que en la dialéctica de violencia contra violencia quienes tienen más que perder  fueron y serían (de haber  aún  aprendices de la lucha violenta) además de la tergiversación de la verdad   todos aquellos que  participemos de la lucha pacífica. O sea que nos encontramos en un dilema: por una parte ir con la bandera del pacifismo por delante, totalmente a descubierto y con absoluta prudencia y escrupulosidad respetuosa a los espacios y  a los bienes, lo que  no nos evita recibir los palos de los sicarios del sistema. Reunirnos para hablar, sentarnos en los céspedes o en los suelos para disfrutar de conversaciones, nos convierte en sospechosos o reos para los espías del régimen cuando no en conspiradores que consideran que nos tienen que  neutralizar por la fuerza bruta. En definitiva, desobediencia pacífica a lo injusto, toda; darles la espalda y confiar en los pistoleros del sistema, nunca.

 

                                                       O

Turismo militante. Durante las manifestaciones contra la globalización (hasta la década de los 90)  que fueron persiguiendo por varias ciudades a las cumbres de los magnatarios ante las que protestar se habló de que se hacía turismo político. Si bien esas cumbres de las jefaturas de los estados más fuertes no siempre llevaban a acuerdos específicos para imponerlos al mundo, los encuentros de decenas de miles de manifestantes venidos de todas partes tampoco crearon nuevas empresas para generar nueva realidad. Si alguien calculara todo el gasto dedicado al desplazamiento para asegurar aquellas concentraciones daría una suma considerable que permitiría potenciar iniciativas autogestionarias de nuevo cuño. En esta década estamos un poco igual, las movilizaciones de protesta son considerables pero sin embargo todo su potencial en el grito no se demuestra suficientemente en la capacidad de autofinanciación para proyectos alternativos más allá de pagar las facturas de imprenta por las tiradas de cartelismo. Si en cada concentración de miles de personas se activaran apoyos económicos a iniciativas alternativas posiblemente habría una red de ellas en marcha superior a la que existe actualmente. Hay noticias de que el crowdfunding está ya siendo una manera  on line de apoyar o con un compromiso de apoyo a iniciativas alternativas con garantías de que lo sean. Nuevas empresas con una filosofía del trabajo que no pase por el expolio podrían ir integrando un nuevo panorama de economía transaccional sinérgica y dinámica no especulativa. Si además de protestar unimos esfuerzos para catapultar iniciativas de lugares residenciales y empresas de trabajo cogestionarios haremos algo más que testificar un desacuerdo con la realidad para afiliarnos y hacer fila en el paritorio de una nueva.

 

                                                o

 

Más allá del resistencialismo. Para ir más allá del mero resistencialismo protestatario es necesaria una estrategia de futuro que defina exactamente en qué va a consistir el postcapitalismo. Habrá que decidir el modelo de estado o de estructura desde la  que administrar recursos y coordinar planes a partir de las idiosincrasias zonales, por supuesto habrá que separarse del sesgo de una monarquía anacrónica y obsoleta, deberán vincularse de una manera libre y federativa las distintas nacionalidades, se tendrá que decidir qué clase de economía no basada en el expolio humano sustituya al beneficio codicioso como motor de dinamización de las inversiones, se tendrá que cambiar la mentalidad del propietarismo como pandemia de las clases medias para sustituirlo por el usufructo de las cosas . Solamente definir un tipo de estado no será suficiente para cambiar de mundo, para cambiarlo necesitamos cambiar de individuo. De hecho el ser humano no será digno de llamarse tal hasta que no abrace el humanismo en masa y no supere el reino histórico de la explotación del hombre por el hombre. 

 

                                                    o

La lucha creativa. El amor sentimental, la autodefensa de la salud no aceptando  meternos todos los potingues comercializados por el hecho de estar publicitados  y la vida intensa y apasionada ya son formas de lucha creativa. En cuanto a la lucha política, la de las acciones de protesta y la autoorganización de un poderoso  frente unido para cambiar el sistema necesitan de la confluencia de todos los discursos críticos complementarios para hacer un gran programa alternativo. Podemos llevar nuestros paseos de enamorados a las manifestaciones y besarnos ante los polis para que recuerden que ellos jamás derrotarán el amor. Hasta Ray Ban tiene un anuncio que va de eso con el slogan never hide: iuna pareja se está besando en medio de una calle mientras los polis pegan a los manifestantes, claro que el anuncio de esas gafas pasa por el uso de las que tienen los cristales oscuros, lo cual es una de las formas de esconderse. Señalada tal contradicción el valor revolucionario de la frase tiene mérito.

Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: