PENSARES y PESARES

Antídoto antiprovocación

Inteligencia Autodefensiva y antídoto antiprovocación. notas 

 sussanamaraselva

En todos y cada uno de los actos de protesta hay que vigilar mucho a los  falsos manifestantes que se introducen para practicar o proponer actos de violencia en contra de la pasma. Algunos de ellos son policías infiltrados y gente de la ultraderecha. Ya no importa tanto si lo sabemos y los tenemos “fichados” como el hecho notorio que tradicionalmente ha sido así. El estado necesita justificar su aparato policial aludiendo a que hay  manifestantes radicales, ni siquiera han aprendido a usar correctamente esta palabra. El frente principal de lucha no es el de pegar a quienes nos pegan sino ser más inteligentes que ellos y eludirlos no dándoles el menor pretexto para que lo hagan (a pesar de todo seguirán haciéndolo porque los “hombre armados”, en tanto que terroristas oficiales, cobran para eso). El mismo criterio de prevención hemos de tener con compañeros de lucha que con toda su buena intención sueltan sus deseos de devolver golpe por golpe y van a las manis con sus tirachinas o con lo que sea como arma autodefensiva. Ni estamos ni, de momento, queremos estar preparados para combatir la violencia con la violencia, nuestra política de protesta es otra: la no violencia activa. No responder a nadie que emplee el lenguaje de la violencia en sus mismos términos no significa que los violentos no se merezcan la exclusión, la descalificación y el destierro (hay destierros que pasaban por aquello de “…hasta enterrarlos en el mar”) pero por ahora tenemos que aguantarlos en el paisaje represivo. Algun dia el dossier de todos aquellos que dedicaron parte de su actividad de oficio a reprimir, torturar o matar gente inocente serán conocidos y juzgados incluso postmortem. Por el momento: todos nuestros actos han de ser sumamente civilizados, auto organizados y pacíficos neutralizando de inmediato el menor tipo de rebote de algun violento que delira pensando que está formando parte de un marcha triunfal o insurreccional.

En los sites de quejas ya se recogen análisis, críticas y anécdotas de las víctimas del sistema comercial en general y del sistema financiero en particular. Es un criterio a seguir haciendo. La red de redes de internet se ha convertido hace tiempo en el buzón de sugerencias universal. Dentro de poco los infractores contra el humanismo y los saboteadores de la vecindad pacífica no tendrán más que poner su nombre y apellidos en los motores de búsquedas para leer todo lo que sus roles hayan inspirado a la gente que ha tenido la mala suerte de tratar con ellos. Eso también se extenderá a jueces y fiscales que hayan cometidos errores graves en la lectura de leyes y administración de casos sumariales. Dentro de las campañas escritas escribir directamente a los banqueros, en particular a aquellos con los que uno ha tenido tratos y ha confiado en ellos sin leer la letra pequeña de los contratos, no está de más. La lucha no es solo contra los grandes nombres de la industriosidad de la especulación sino también contra todos y cada uno de sus secuaces e intermediarios de escalafones inferiores.

Está lejos la perspectiva de poder juzgar a los estafadores (deliberados o negligentes) de la economía de todo un país pero en cambio sí es posible invitarlos en espacios de debate o culturales para ponerlos en evidencia. Se han hecho experiencias de invitar a algun banquero en una carpa de campamentistas para que expliquen sus puntos de vista sobre el origen de la crisis del 2008 etcétera. ¿Por qué no ponerlos en el brete de responder a las preguntas sobre sus actividades dedicadas al fraude sistemático? Sin embargo sabemos que cada individuo por defraudador que haya sido tiene la gran coartada psicológica de considerarse un subalterno o una figura secundaria dentro de un gran encadenamiento de responsabilidades parciales siguiendo una cadena jerárquica de mando.

 

Imaginemos reuniones locales  y públicas en los que los banqueros fueran convocados por la ciudadanía para dar explicaciones; o bien visitas en sus despachos de loas manifestantes para pedírselas. ¿Qué otra cosa nos dirían además de que son empleados y cumplen órdenes? Como anecdótica nos interesan sus puntos de vista ya que al fin y al cabo forman parte del enredo general de un sistema por el que quien más quien menos hemos sido entrampados.

Además de una señal blanca como bandera de paz usa tus recursos móviles y tus ventanas que dan a la calle como recursos de propagandismo de las ideas del recambio social. No tires los carteles tras las manifestaciones a las papeleras, llévalos puestos en tus chaquetas, en tu bicicleta, en tu auto, en tu apartamento. Neutraliza el muermo urbano redecorando tu vehículo del tipo que sea. Propón eslóganes e ideas para pensar a tus conciudadanos.

Las acusaciones y denuncias personalizadas a compañeros implicados y comprometidos en las causas de la cultura y de la libertad ponen a prueba la solidaridad interna de los movimientos reinvindicativos. También ponen a prueba su capacidad de resistencia. A los represaliados no debe faltarles ningun tipo de asistencia logística (aportada por cajas de resistencia para pagar sus sanciones  y con letrados que se ocupen de sus casos judiciales) tampoco no debe faltarles la presencia de apoyo en las vistas judiciales que tengan pendientes.

Existe la obligación de llevar el documento de identidad personal encima cuando sales a la calle. De no hacerlo es posible que incurras en no sé qué grave delito (según me contó un guardia civil que me la pidió un dia que estaba en la era cerca de mi casa de payés en un vecindario rural y no lo llevaba conmigo) pero identificarte ante alguien que 1ro, suele esconder su número de agente en la pechera y 2do, no está facultado para peritar nada es un grave error. En una manifestación si estás en ella o te encuentras con ella y te la piden di que no la llevas contigo y que si quiere detenerte te identificarás ante un juez porque el agente no te merece confianza. Hay algo más, el solo hecho de que te sea pedida la identificación arbitrariamente sin que haya una razón objetiva para ello es un acto de agravio. Esto también reza para cuando te paran en la red viaria y tu conducción correcta no pretexta que interrumpan tu libre circulación.

En la actualidad las herramientas digitales ya están permitiendo obtener determinados informaciones antes on line en una u otra plataforma de divulgación que en los programas de noticieros por televisiones o teles. En estos, algunos, además se omiten sistemáticamente un tipo de infos que hacen referencia a la autoorganización popular y a las luchas y protestas contra la mediocridad de un estado y las injurias de sus tropas de asalto. Lo que nos falta en las redes de información es hacernos no solo acuse de recibo de las infos (contra informaciones incluidas) que nos proporcionamos sino activar el debate continuo las 24 horas en multitud de espacios. La cultura de la nueva militancia pasa por la formación creciente y por la transacción creativa de nuestros caldos de ideas.

 

Las ocupaciones de los espacios públicos volverán pero las luchas no dependen de la climatología sino de la sensibilidad social creciente y de la claridad de los objetivos a ganar. Además de las acampadas, instaurar sedes abiertas para ir cuajando asambleas ciudadanas amplias (en polideportivos municipales bajo techado como opción más estable y cómoda)  pueden ir creando las condiciones para encuentros creativos para un nuevo proceso de democracia real y directa desde el que proponer nuevas leyes y una nueva constitución-marco además de planes locales para resolver problemas urbanos y de logística ciudadana. Esos encuentros paralelos a los plenarios de los ayuntamientos implementarían una nueva forma de gestionar el poder local y de entender la democracia práctica y cotidiana.

 

Los ataques fragmentarios y puntuales de las fuerzas del (des)orden encubren una estrategia mucho mayor y más grave: la perspectiva de un estado totalitario. La gran apuesta del sistema es buscar los recursos legales y una mayoría social de respaldo para apoyar futuras legislaciones totalitaristas. La ciudadanía crítica tiene un reto importante: parar los gestos del totalitarismo en curso. Ningun gesto represivo ilícito y anticonstitucional así como ningun negocio corrupto pueden quedar sin denunciar. En toda lucha la verdad es lo primero que es derrotado. En nuestras peleas por un mundo mejor lo que más nos autentificará es cada info avalada y documentada gráficamente y cada análisis y palabra impecables denunciando la caducidad de un régimen y las mentiras de sus lacayos.

 

La lucha social es también una lucha teórica por redefinir el mapa conceptual en el que nos movemos. La honestidad intelectual pasa por utilizar con precisión impecable cada una de las palabras con las que compongamos explicaciones, declaraciones, argumentos o manifiestos. El uso de palabras equívocas da lugar a magmas lingüísticos en los que se presume de estar hablando de lo mismo cuando de hecho cada oyente está entendiendo cosas distintas para las mismas palabras empleadas.

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