PENSARES y PESARES

Panorámica de lo heterogéneo (notas)

Panorámica de lo heterogéneo  (notas) s.maraselva

 

Ni todas las protestas saben lo que quieren ni quienes no participan significa que sean conformistas con la realidad.

 

 

El megáfono y la maximización de la palabra discursiva  son la alternativa a la estridencia. A partir de septiembre la extensión de la propuesta asamblearia puede organizarse con técnicas de información y difusión más elocuentes como la de llevar las propuestas de convocatoria a los espacios donde esté la gente.

 

Las asambleas libres y abiertas son plataformas entusiastas de comunicación y autorreconocimiento de las sensibilidades presentes. También son la eclosión de multitud de temas que requieren una forma organizada para gestionarlos y convertirlos en materiales para un programa de lucha. La asamblea es un espacio de creatividad discursiva que necesita una dinámica de efectividad sin pasar por urgir votaciones antes de discutirlo y rediscutirlo todo.

 

La democracia real también se diferencia en no pasar por la trampa de mayorías/minorías en la que se basa la democracia parlamentaria demostrando que la mayoría también puede ejercer una dictadura de una tesis equivocada sobre  la minoría que adopta la tesis correcta.

 

Las manifestaciones de los últimos años han derrapado hacia la estridencia en lugar de retomar los valores del pasado: gritos unitarios y nítidos durante las marchas cívicas de protesta. Desde las asambleas y coordinadoras de sectores habrá que replantear formas acústicas mas claras de lucha para la cualidad de la misma lucha. La manifestación multitudinaria sin pitadas y sin ruidos metálicos como lo más constante permite entre otras cosas la reproducción de la palabra a través de una cadena de megáfonos.

 

La misma naturaleza de la democracia real implica el surgimiento en paralelo de distintas voces críticas. Vivimos un momento de pensamiento desinhibido, despierto y público. Pensar significa interrogar al sistema en cuestiones cuyos magnatarios no saben responder. Las futuras respuestas están de manos de la inteligencia creativa que proponga otro modelo de sociedad.

 

Por cada acto de protesta en la calle tiene que concurrir al menos una propuesta  que organice iniciativas de nuevas formas de trabajo. Impedir el cierre de empresas o la reducción de empleo y reconvertirlas como cooperativas auto gestionadas es una de ellas.

 

Si somos capaces de  movilizaciones  reinvindicativas con tantos e hombres y mujeres encartelados durante las manifestaciones ¿Por qué lo somos tan poco de incorporar esos mismos carteles, en una inventiva creciente de eslóganes, en nuestras vidas cotidianas, llevándolos en nuestros vehículos, colgándolas en nuestros balcones o pegándolos a nuestras ropas? Apúntate a la praxis del cochecartelismo  y de la ventana-encartelada.

 

 

De la sentimentalidad y deseo humanos se han hecho artículos de consumo comercial dejándolos en manos de exégetas del marketing. Cuanto menos dejes que manipulen los contenidos de tus conversaciones los creadores de banners más podrás pensar por tu propia cuenta. La frivolidad que en otro siglo era una expresión transgresora de la rigidificación moralista de época se ha ido convirtiendo en una nueva forma de alienación pública a gran escala.

 

Reivindicamos el derecho a la praxis del nudismo (y la helioterapia integral) en las playas ordinarias sin tener que desplazarse hasta las playas gueto para hacerlo. Quienes tengan vergüenza de sus perfiles corporales no tiene porque imponérnosla a quienes no la tenemos de los nuestros.

 

La lucha social y la lucha por la superación en lo personal no son tan distantes aunque sí muy distintas. La una no puede demorar los retos de la otra, ni tampoco ésta y los fregados en la intimidad pueden quitarnos de dar el do de pecho en las citas que te envía la historia para  tratar de cambiar los panoramas en los que se esté viviendo.

 

 

Los correlacionarios personales difícilmente alcanzan más allá del número de los dedos de dos manos. La mayor parte del tiempo personal queda dedicado y circunscrito a la atención de un pequeño círculo de relaciones que tenemos. Eso es así aunque en las agendas digitales, las de móviles y ordenadores, puedan alcanzar cifras  de miles de nombres con los que no hay condiciones ni tiempo disponible –en la mayoría de casos-  para tratar ni siquiera una sola vez con la inmensa mayoría de ellas.

 

Un proceso asambleario centrado en la intención de crear espacios de democracia real debería llevar a una estructura social de doble poder. Eso no sucederá, pero la democracia real significa una estructura participativa intensiva de un grueso de ciudadanía que se viene revelando como mediocre y escasamente movilizado durante las décadas psuedodemocràticas.

 

Una asamblea es un acto formalístico de carácter organizativa que por su propia definición es heterogéneo. También lo eran las asambleas obreras y las asambleas gremiales a pesar de tanta insistencia durante sus movilizaciones de que había unos mismos intereses que se tenían que expresar con una única voz. Su heterogeneidad es su gran virtud pero también su dificultad en construir programas unificados. De las diferentes visiones y políticas de lucha no faltan las que vean las estructuras intermedias como coordinadoras y comisiones una organización que  reemplace aquella como figura estable.

 

descansando de movidas anteriores. El movimiento social es desigual y contradictorio. Es una suma de presencias y ausencias. Cada nueva tanda de presentes tiende a pensar que está inventando la sopa de ajo y por su parte los ausentes miran con reservas nuevos brotes de lucha por unos temas por los que antiguamente ya estuvieron luchando. 

 

Lo que más sabotea a un movimiento  de lucha  social, mucho más que los palos de los guardias de la porra y los infiltrados que provocan actos de violencia fuera de lugar y de programa, es su incondicionalidad. Lo que más garantiza su salud y riqueza es la fluidez de su diversidad crítica, de su pensamiento abierto.

 

En los procesos de lucha todas las propuestas suelen ser divisibles en dos  tipos: las que indican por donde sigue el circuito de la protesta (ante el parlamento, en los escenarios consistoriales, en las plazas,…) y las que sin oponerse a las anteriores se ponen manos a la obra para construir una nueva forma de empresas, una nueva manera de trabajar, nuevos espacios en los que vivir, nuevas maneras de tratar las relaciones humanas.

 

 

La consigna de tomar la calle tiene un tiempo de caducidad. Cabe sustituirla por ejercer la conciencia construyendo nuevos espacios de residencia y de autoorganización social. Mientras la muchachada no se ponga manos a la obra en crear un nuevo tipo de mundo todos los gritos de protesta se diluirán en medio de un gran llanto que pide que sean los estados (el de Grecia, el de España y otros) quienes se lo hagan.

 

Los estados europeos son los primeros en reconocer que están embargados por la oligarquía financiera. Las políticas de austeridad (que expresan una disminución del estado del bienestar) no cesarán por mucho que sigan las propuestas en contra de los recortes de las ventajas sociales. Hay un potencial reformista del movimiento de indignación que hay que revisar: el que pide más y más en lo material y la vuelta a los índices de antes del 2008 que no ha entendido que el futuro pasa no por el desarrollismo sino por su contención.

 

 

No todo lo que se mueve sabe a dónde va y una parte de lo que está quieto lo está porque está de vuelta de las movidas. 

 

 

De la famosa cifra de casi 5.000.000 de parados nadie se ha abstenido de usarla como dato propiciatorio para apoyar su argumento teórico. Por lo general no se cita que hay casi otros tantos empleos en el mercado negro no declarado. Otra lectura del índice de desempleo pasa por reconsiderar que no todos los empleos eran necesarios (particularmente el de constructores de edificios fuera de las demandas del mercado). Cambiar el sistema significa cambiar el concepto de producción (de todo: desde hortalizas a casas), ponerlo al servicio de necesidades reales y no de beneficios económicos.

 

La  asamblea ciudadana abierta y libre  de  propagandismo partidista es una escuela pública de  pedagogía critica. tomando la palabra una y otra vez sin que nadie la monopolice estamos creando una nueva  escuela social para planear nuestro futuro desde la reinterpretación del presente.

 

 

 

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