PENSARES y PESARES

lucha testimonial y construccionista.

Lucha testimonial y lucha constructiva. s.maraselva

La lucha testimonial es la que se queda en las protestas centradas en denuncias, reivindicaciones y demandas; y la  lucha constructiva es la que organiza la energía creativa en torno a propuestas para organizar un nuevo modelo de vida que dé o diera lugar a un nuevo tipo de sociedad y de sistema económico político.

La lucha testimonial junta en coyunturas muy especiales volúmenes poblacionales que manifiestan su malestar y su no disposición a continuar sufriendo el expolio de la clase dominante y la negligencia de la clase política. La lucha constructiva plantea la capitalización o reconducción de toda la energía protestaría a espacios de creación de nueva sociedad. Ambas luchas se complementan pero mientras una es mas coyuntural o reactivo-situacional la otra es un proyecto de futuro. Cada manifestante no tiene del todo claro que por cada unidad de su tiempo dedicado a la lucha testimonial tiene o tendría que dedicar al menos otras de esas unidades a las iniciativas constructivas. 

Si bien es cierto que una parte de la población sensibilizada por los problemas y consciente de luchar por resolverlos se limita a ir a las convocatorias puntuales de protestas pero sin hacer un seguimiento militante de una programa social alternativo, hay otra parte que se compromete en una lucha menos vistosa pero potencialmente más efectiva: la de intentar construir modelos o formas de solución.

La lucha social no es algo puro ni la homogeneidad de todos quienes participan es tan elevada. Lo predominante es su heterogeneidad y distintas  las motivaciones de participación.  Un nivel de conciencia se expresa por el grito y por el coro de unos cuantos eslóganes-eje, otro nivel de conciencia sigue actuando entre manifestaciones en comisiones de debate y procesos asamblearias para reflexionar en voz alta compartiendo inquietudes, análisis y reinterpretaciones de la realidad.

Es la realidad lo que se quiere cambiar y no solo sus gestores fraudulentos, corruptos y de escasa credibilidad. Hemos aprendido suficiente de la historia como para saber que la toma de poder de las instituciones reproducen nuevas burocracias de dominio más interesadas en perpetuarse como tales que en cambiar radical y profundamente el sistema. Movimientos protestatarios y legítimamente justificados por las tiranías contra las que se levantaron se terminaron por convertir en canteras para suministrar nuevos gabinetes de poder que traicionaron los principios fundamentales de aquellos.

La lucha testimonial es una gran performance que arrastra a menudo una falta total de perspectiva histórica y un exceso de ignoscéncia[1], por no decir inocencia, según la cual se organiza la protesta pública por un malestar social considerable para proponer a los mismos que han causado este malestar que corrijan su conducta y que resuelvan los problemas de los que ellos son una de sus principales causas. Es como pedirle a la víbora que deje de serlo o que no inocule veneno cuando te dentelle, dirá que está en su naturaleza, que es una víbora y que no puedes confundirla con una mariposa. A los magnatarios del sistema y a sus principales plutócratas, a la clase política en su conjunto que no ha conseguido después de tantos años de democracia de crear legislaciones restrictivas de abusos financieros hay que ponerles al dia de cuál es nuestro nivel de desprecio contra su falta de ética personal pero sin olvidar ni un solo minuto que ese coleccionario de individuos non gratos[2] existen por dos factores: uno, porque él en si mismo criminógeno permite el ultraje, la explotación, el fraude, la corrupción y la mayor separación de ingresos entre los más ricos y los mas pobres. Y en segundo lugar, porque las clacas procedentes  de las clases medias y obreras también están propulsadas por la codicia resultado del individualismo y del egoísmo, autentica causalgia de la práctica totalidad de  los problemas humanos, pretenden beneficiarse del modelo presentado por los otros. Técnicamente, sería imposible que hubiera un solo explotador si no contara  con explotados que se prestaran  a serlo. Técnicamente la gente no estaría sufriendo ahora desalojos forzosos de sus domicilios por impago si no se hubieran enredado en hipotecas y no hubieran confiado en sus bancos. Técnicamente, el sistema capitalista no hubiera durado tanto tiempo con todas sus crueldades si en masa amplios sectores de la sociedad no lo hubieran idolatrado como el mundo de todas las oportunidades cayendo en la trampa del llamado libre mercado (la libertad del engaño) y del neoliberalismo.

Así pues, sacarles la tarjeta de fuera de juego a los responsables del sistema y a los protagonistas de la galería política por su negligencia tanto menos justificada dados sus abultados sueldos no deja de ser la redacción de una carta a los reyes magos de oriente para que nos traigan chocolatinas el próximo 6 de enero, a no ser de que se combinen con iniciativas constructivas de un nuevo modelo de vida. Crear una nueva realidad  con formas de autogestión residencial, de consumo y de trabajo, en cuantos más puntos mejor significa compartir la geografía pero no participar del sistema repetidamente demostrado como caduco. Está por ver si la lucha constructiva va a tener suficiente fuerza como para desplegar iniciativas de nuevo modelo: cooperativismo, socialización de recursos, propiedad colectiva, producciones solamente éticas y ecológicas … No es una iniciativa nueva, en siglos pasados trataron de hacerse iniciativas semejantes y fueron objetadas como de utopía socialista. De hacerse, no habría que descartar la probabilidad de que el estado atacara nuevas instituciones de base democrático-reales con praxis autogestionaria, que enviara sus fuerzas represivas para disolverlas, que obligara a volver al redil a los nuevos seres  humanos en construcción.; pero eso, por el momento, queda muy lejos para hablar de ello. La cuestión es: si hay energía demostrada para la lucha testimonial debería haber suficiente energía potencial para la lucha constructiva que creara cuantos más centros autogestionarios mejor implementando una nueva forma de ser y de vida y no solo para que fueran garantistas de trabajo y recursos repartidos para todos.

Tradicionalmente las luchas contra el poder han nutrido una perspectiva de una estrategia simplificada según la cual el cambio de manos del poder era suficiente para cambiar de modelo. La historia ha demostrado que eso no se ha consolidado según los deseos iniciales, y que nuevos poderes han reproducido las fallas de los antiguos. El problema ha estado –uno de los problemas- en excesos de confianza depositados en niveles representacionales que traicionaron a sus bases para manipularlas a su antojo. Cambiar de modelo, es decir, cambiar el mundo es un proceso de muy larga duración en la que todo objetivo político de renovación no quedará asegurado sino se tiene el objetivo psicológico en paralelo de cambio de mentalidad, de hábitos y de rehumanización de las relaciones humanas.

 



[1] Palabra tomada de Joan Maragall.

[2] La lista es larga pero no está de mas citar a algunos  aunque sean citados por repetido en otros muchos sitios: Alicia Koplowitz, Carlos slim, Salvador Alemany. David Rockefeller, Cayetana de Alba, Carlos March Delgado, Nathaniel C.J. Rothschild,…nombres también recogidos en un panfelto de AcampadaBCN yu que son rostros perfectamente conocidos y no ocultos con alto poder de influencia en el sistema.

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