PENSARES y PESARES

El reto definicional

El reto definicional. S.Maraselva

Las definiciones políticas (como todo lo que quiera entrar en un universo definicional) son eso: definiciones. Una definición es una explicación que acota de acuerdo con los conocimientos acumulados un tema o un concepto. (esta definición de definición vale tanto para la investigación tecnológica como para la reflexión de los movimientos de protesta o para cualquier otro campo que se quiera pensar, repensar y dotarlo de interpretaciones sostenibles). En cuanto un proceso o una realidad tiene múltiples definiciones y muy pocas consensuadas es que los distintos protagonismos que participan en él(o ella) lo están viviendo e interpretando de maneras muy diferentes. Históricamente ha habido multitud de movimientos dentro de los sociales de carácter reinvindicativo que han tendido por su propia dinámica y la necesidad de constituirse en fuerza en una definición. Es algo que no inventaron loas protagonistas del momento sino que las necesidades organizativas y de garantías de éxito les empujaron a ello. Y ciertamente esos procesos definicionales llevaron a programas y hasta a proyectos macroorganizativos, tales como las internacionales, desde la AIT a las IV (cuartas, si es que hubo más de una que ya me perdí en esa cuenta). Parte de esos programas fracasaron y por si hubiera alguna duda de su fracaso en cuanto partidos anticapitalistas desbancaron regímenes de poder procapitalistas  terminaron por reproducir burocracias indeseables. El linaje de toda esta experiencia quien más lo ha seguido son los partidismos particulares que participaron de las luchas sociales y en distintas medidas ocuparon puestos en la estructura del estado. De toda su experiencia todavía hay mucho que aprender (especialmente por quienes creen que la cuna de la humanidad empezó en el año 2001 con el tercer milenio).

Ni los partidos izquierdistas del XX y los continuismos grupales de ellos en el XXI crearon fórmulas de soluciones unificadas para crear frentes alternativos al sistema regente ni los nuevos movimientos que surgieron al margen del partidismo (algunos de ellos en los sesenta con una nueva izquierda revolucionaria o que así quiso llamarse) tampoco lo consiguieron ni lo están consiguiendo. Esto puede ser explicado por dos clases de manías ahistoricistas: la una, no querer oir hablar de estrategias, programas y en definitiva de planning de futuro (confundiendo que todo eso son líneas de partido o estilos partidistas) y la otra, la resistencia mental a la interpretación misma. El análisis y la valoración se hace con palabras (usando las antiguas como palancas para elaborar neologismos con los que explicar nueva fenomenología para la que aquellas no habían sido inventadas) y del conjunto de palabras quedan las más resonantes que inevitablemente el lenguaje inercial por no decir ritualizado termina en convertir en etiquetas. Las keywords terminan por convertirse en etiquetas cuando las simplificaciones lingüísticas por razones de rapidez (o de estrés) a las que tan proclive es el argot y particularmente en el castellano pretende meter en una sola palabra todo un concepto.  Mientras ante un movimiento en marcha haya tanta resistencia a definirlo (algo más importante y que va mas allá  que relatarlo diciendo cuando surgió y cómo) más difícil será saber para qué sirve su potencial y para qué va a servir para la sociedad, lo mismo que cualquier otro proyecto de empresa, de viaje, de planteamiento, de organización o de perspectiva. Vivir en la permanente indefinición por temor a desmontar un principio de inclusividad demora sine die lo que los protagonismos del momento no se atreven a hacer. Evidentemente el riesgo de definir un movimiento en una dirección lo lleva a constituirse en organización y ésta a ser  otro grupo más dentro del estelario grupal existente. El estrellato del movimiento del 2011  ocupando las plazas se enfrenta a discusiones a las que todo movimiento social y todo grupo de lucha social terminan por hacer pero que en su caso se resiste a hacer porque vive de su espejismo creyendo que ha sido una cosa única. (un seminario de introducción a la historia de la lucha de clases desmontaría con facilidad esa percepción ilusionaria). El temor a la etiqueta (a la definición de principios y objetivos en mi vocabulario)  en el fondo es el temor a tomar partido en el sentido de la palabra (no en el sentido de buscar una sigla a la que afiliarse). Tomar partido, como es cantado en una famosa canción de un texto poético, es aceptar que no todo el mundo es amigo ni todos los protagonismos van a confluir hacia una revolución democrática y una nueva economía de justicia. El peligro aun no descartado del movimiento de las plazas del rechazo a todo (no solo a la casta política sino al mismo concepto de política) es el de las influencias que pueda recibir en sus sectores menos críticos para manejarlo hacia la constitución de una fuerza social en contra de todo para no ofrecer nada. La revolución a la totalidad pasa por la reforma inteligente de lo particular y de lo concreto.

Hemos de vigilar constantemente las intervenciones y opiniones asustadizas ante el análisis, ante la crítica y antes las propuestas para mejorar las situaciones de impasse. En el fondo de quien no quiere discutir se esconde un acrítico y un principista por no decir un dogmático para el que un par de oraciones  le suficientan o  le sirven para el resto de su vida lectora. La discusión existe precisamente para la renovación del lenguaje en función de la realidad que vamos inventando lo que no significa confundir la forma con el fondo (el cuestionamiento desde las asambleas o ágoras del partidismo y de la clase política tenía ya una larga tradición aunque los distintos protagonismos no conectaran). La lucha por una nueva concepción de vida siempre ha trascendido el estrecho marco de la política sin ignorar que la política nació como una especialidad de la filosofía.

De las correlaciones intergrupales y de las líneas confluyentes en los espacios europeos en acción no hay tantas líneas a seguir, como de lo que se trata es de no elegir el mejor sino de crear una nueva, será necesario un neodiscurso que por ahora está en el útero de los deseos. Las formas democrático-participativas son útiles para maximizar la participación pero no siempre para alcanzar metas y ni siquiera plantearse retos. Si el ideal de acracia son espacios sin liderazgos (algo que por cierto es desmentido por  las direcciones anarcosindicalistas en el colectivismo ibérico de los años treinta) no resuelve el tema de fondo y es hacia dónde ir, qué  nuevo mundo crear, qué sistema económico ha de inventarse para la sinergia entre todo el potencial de energía social creativa y hacerlo además sin volver a caer en el uso de capital y dinero especulados, qué sistemas de representación tienen que implementarse desde las praxis de horizontalidad, qué hacer con la fenoménica de la criminalidad, como federarse con otras nacionalidades y países, cómo vivir sin incrementar los problemas de equilibrio ecológico en el planeta, como relacionarse con todos los actores sociales, como funcionar democráticamente dentro de la pluralidad, como crear  redes de crédito y de apoyos…todo esto y mucho mas pasa por la definición, pasa por el programa, pasa por la táctica y por la estrategia, pasa por saber por qué futuribles apostamos.

 

 

 

infos: necesidad y rechazo. El exceso de comunicados innecesarios y por añadidura que llegan a destinatarios equivocados consiguen el resultado contrario de una tentativa comunicativa: que no se les haga caso. El problema de las listas de grupo automatizadas (aquellas que la respuesta de uno de sus adheridos la reciben todos los demás) es que lleguen tambien a quienes estan enlistados sin haberlo solicitado pero incluso para quienes lo estan o estamos puede resultar pesado cuando la repetición de las infos o el cruce de aspectos particulares entre dos o pocos miembros llega a todos los demás. Eso se resolvería con el acceso a una página web donde se pudiera seguir la cronologia tanto de las infos como de los debates en sus distintos aspectos. Como medida cautelar  cualquiera que tenga una lista hará bien en reactualizarla periodicamente para no molestar a nadie con envios no aceptados, descargando el sistema de  tanto trasiego de bits y a los correos destinatarios de tantos recibos no queridos y que tampoco llegan a ser abiertos. Como que la comunicación moderna ya pasa por esos avatares nos hemos acostumbrado en  hacer una selección en las bandejas de entrada de nuestros correos de lo que nos interesa y de lo que no, enviando esta parte al tacho de la basura o automatizando su  recolocacion a indeseado.Esa opcion termina siendo más practica que pedirle al organizador de una lista en la que estés por error o nosolicitada a que te borre.

Sin embargo rechazar informaciones los unos de los otros cuando estamos compartiendo el abigarrado espacio de los movimientos sociales resulta sorprendente. Creia que estabamos por aunar esfuerzos, y juntos, en una misma causa general por cambiar la realidad. Si bien es cierto que  cada grupo y red de grupos puede tener y tiene sus particularidades en hacer las cosas y en preparar sus agendas de actividades y luchas, es un factor de interés común tener vias de contacto y trasvases informativos para preparar nodos coordinativos para sinergias comunes. No sé todavía de ningun grupo del vasto campo de los movimientos sociales que haya afirmado explicitamente no querer saber nada de los otros y de sus propuestas especialmente de confluencia.  No entiendo que una red feminista pida expresamente no recibir infos de un foro social para sinergias aunque entienda perfectamente que lo pida para no recibir infos detallistas que llenan innecesariamente el correo (aunque tampoco lo obstruyan). ¿La petición no debería ser al revés? Tratar de entender mas el potencial de un foro heterogéneo de interentidades vinculado a un proyecto internacional para sumar esfuerzos y crear alianzas para la ayuda mutua? No estoy en la organización de los envios y no asumo los errores o excesos de multiinfos que puedan ser consideradas como spam pero también entiendo que necesitamos maximizar la tolerancia mutua y echarnos una mano para encontrar los ritmos, tonos y virtudes del enorme caudal de información con el que nos estamos moviendo por eso sugiero un mínimo de comprensión.CdV10mayo2012

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