PENSARES y PESARES

¿qué hacer con las propuestas?

¿Qué hacer con las propuestas? S.Maraselva

Cuando, al fin saltamos de las acciones denunciativas y contestatarias y conseguimos divulgar el criterio de hacer propuestas para caminar el camino de las soluciones y entonces empiezan a circular estas propuestas ¿qué podemos hacer con ellas?  En principio habrá que distinguir las categorías grupales de ellas, a que bloque o eje pertenecen y en qué términos son planteadas. Son completamente distintas las, 1,propuestas de tesis y criterios (que van dirigidas a cambiar el pensamiento y el comportamiento de vida); las, 2, propuestas de alcance nacional, estatal e internacional (que requieren de factores entrantes o variables a incorporar que no concurren en el momento de hacerlas); y, 3, las de carácter local, zonal o particular que pasan por la modificación de las circunstancias contextuales ( y que sí cuentan con protagonismos activos para además de plantearlas llevarlas a cabo). Distinguiendo cual es cual y a que categoría pertenece  permite colocarlos dentro de un proceso táctico-estratégico. También habrá que tener en cuenta como criterio metodológico de entrada que ni todas las propuestas existentes y en circulación van a estar presentes en una mesa de reuniones ni todos sus proponentes y activistas se van a acercar hasta ellas para proponerlas o defenderlas. Eso predeterminará la función del GdT en sus posibilidades de gestión.  Podrá poner en contacto a fuentes distintas y distintas pero con propuestas compatibles y/o parecidas para que  las trabajen juntos. Podrá hacer un dosier con ellas como guía de contactos que favorezcan las correlaciones. Y podrá, si hay infraestructura y medios económicos para ello, apoyar con logística alguna/s de ellas.

El tratamiento de cada propuesta tendrá que saltar del acuse de recibo y de su archivística y divulgación a una estrategia de empresa para llevarla a término. En principio se supone que quien tiene propuestas ya está trabajando por ellas, pero no es así. Se pueden tener y concebir  tantas propuestas como deseos e ideas se tengan y sin embargo no tener la menor capacidad organizativa para trabajar por ellas. Hay propuestas de carácter interrelacionario que pasan por el auxilio de otra mucha gente para que pudieran ser practicables y otras (las menos por ahora si consultamos listas de ellas) que dependen directamente de quienes las proponen. Los talleres de vida alternativa, las iniciativas de autoempresa y cooperativas residenciales, así como el cambio de hábitos personales (en el uso del dinero, de la ingesta, del consumo,...) que dependen ya de cada uno en un largo e interminable proceso de excelencia personal.

Cada propuesta legítima y coherente debe/ría generar su propio grupo de trabajo y de seguimiento para participar con otros de otras en el puzzle del mapa de sinergias en el que nos estamos implicando. Además de eso, el grupo que sistematice todo ello debería hacer un estudio de la realidad asociativa e ir “tras” otras propuestas en curso dentro del oenegerismo de la solidaridad y desarrollo, dentro de los recursos culturales y dentro del heterogéneo campo de grupos reinvindicativos para todo tipo de asuntos que tengan que ver con la calidad de vida y alternativas al medio ambiente contribuyendo a una praxis para la cooperación coordinada. Somos muchas más de lo que creemos,  solo un censo de energía reivindicativa –que tampoco tenemos hecho- lo demostraría. Quien tiene las fotos aéreas de las manifestaciones y la estadística de seguimiento exacto del volumen de actos de protestas y de grupos son paradójicamente los gestores del poder no quienes los estamos impugnando en sus cargos.

Para quien tiene una propuesta clara está trabajando ya con ella y en la medida que lo necesita se relaciona con otros grupos que también trabajan con las suyas. Hay varias  confluencias anuales de éstas en forma de ferias o grandes espacios para hablar e intercambiar experiencias. El hecho de la comercialización de algunas de estas ferias (Biocultura, Fira de la Terra,…) no les quita el valor de llamada de gentes sensibilizadas por un proyecto de nuevo mundo y nueva vida y el manejo de contenidos críticos en las distintas literaturas que se ofrecen y las conferencias o espacios de discusión que se articulan.

Esa gran riqueza de miles de entidades (aunque muchas de ellas no tengan más de 7 personas trabajando por su proyecto, por no decir la mitad o una tercera parte de esa cifra) enriquece el panorama discursivo general y crea una energía ambiental notoria a favor de un futuro distinto al predeterminado por los gurús de las finanzas y de las economías. Esa tendencia futurista tiene que vivir en el día a día con un máximo de dispersión. Decenas de miles personas convencidas por un cambio de paradigma mundano seguimos siendo una minoría diluida en nuestras ciudades, en nuestras calles y barrios, en nuestras escaleras vecinales. Además de la crítica al neoliberalismo y a ese capitalismo en su etapa de mayores desastres y crueldades todavía estamos lejos de convertir nuestras energías antisistema en energías por un nuevo prototipo de ser humano. En el fondo de todas las campañas que podamos articular, ILPs para introducir nuevos puntos legislativos para mejorar la calidad de vida que tumbarán en el parlamento los legisladores vendidos al mejor postor, iniciativas de tipo espiritualista y encuentros para repensar los desastres de la realidad lo cierto es que dentro de cada crítico social también respira un consolidador del sistema contra el que se levanta.

Por ahora nos reconocemos y nos identificamos quienes estamos por el cambio de paradigma pero no tenemos garantías que dentro de cada persona mentalizada o incluso concienciada por cambiar las cosas viva un sujeto dispuesto realmente a cambiarlas. La verdad es que en los espacios de coincidencia nos vamos encontrando década tras década personas que estamos o decimos estar  por el supuesto de un mundo nuevo y dejamos bastante que desear en nuestras actividades dentro de este  mundo caduco. 

Las reuniones de análisis, de discusión y en definitiva de conspiración además de inspirarnos los unos a los otros tras líneas de acción nos informa de quiénes somos y sobre todo de los límites de nuestros potenciales para hacer algo más de lo que hacemos. En no pocas reuniones las inconsecuencias de cada cual buscan su justificación en la comprobación de las inconsecuencias de los demás asociados que las frecuentan. La verdad es que no hay nadie tan absolutamente coherente en su pensar, en su hacer y en su decir (que es una forma ya del hacer) que no presente la menor contradicción. Sabiéndolo, nos aceptamos los unos a los otros con nuestro bagaje un tanto discutible dándose una especie de connivencia tácita en no averiguarnos en nuestras intimidades de verdad y en nuestros currículums profesionales y existenciales. Eso lleva a compartir salas y/o puntos de reunión docenas o incluso cientos de veces con otros compañeros y compañeras de los que no sabemos mucho en lo personal y de lo que apenas preguntamos salvo con quienes haya citas de intimidad que propicien toda esa información. Eso se traduce en una auto percepción muy sesgada acerca de lo qué somos, es decir, de quiénes somos. A diferencia de la gente que se reúne para debatir temas económicos o materiales por los lugares de coincidencia: centros de trabajo y lugares de residencia, quienes lo hacemos por ideas genéricos y deseos de utopía sintonizamos en objetivos vagos pero es más difícil hacerlo en las maneras de alcanzarlos.

Las propuestas que vamos manejando vienen a cumplir la función categorial de distribuirnos los unos a los otros en función de ellas, es decir a partir de suponer que estamos trabajando tras ellas. Las propuestas  que son ideas expuestas  no suelen ser tan nuevas ni originales pero sí sirven para medir su reactualización a partir de quienes se las tomen en serio. Si bien una propuesta significa una iniciativa para resolver un impasse también pone en evidencia a quien la dice por lo que se refiere a su dedicación a ella o a su dejadez. Las propuestas como los consejos son fáciles de decir, lo duro es llevarlas a cabo. Claro que hay propuestas que se pueden tener y sin embargo no ejecutar porque para ello es necesario el concurso de más apoyo, fuerza y gente. De hecho una propuestas es una forma de anuncio que espera sea recogida por otras personas que sintonicen con ella.

Hay tres clases de propuestas atendiendo al alcance de su aplicabilidad:

Propuestas de criterio o metodología que empiezan por implican el ámbito más inmediato (el del propio sujeto que la presenta) y se puede extender al ámbito más generalizado posible (el de toda la sociedad que la asuma como una pauta o un hábito ventajoso).

Propuestas de intervención coyuntural. Son las que inciden por un cambio de realidad contextual o proximal. Reúne las campañas y los objetivos por cambiar las reglas de juego circunstanciales y por instalar áreas y situaciones que tácticamente sirvan para un proceso de más envergadura.

Propuestas de ejes estratégicos. Son los nortes y objetivos de largo plazo a los que sumar energías para hacerlos posibles y que van a marcar el perfil de una época histórica que va a influir poderosamente en la biografía de una o más generaciones.

Cada interviniente tras ese enfoque de cambiar la realidad elige y se prepara para combinar su energía a dosis diferentes en cada uno de los tres grupos. No se puede ser táctico ni estratégico sin ser metodólogo. No se puede estar por las campañas y las convocatorias cayendo en el mero activismo sino se proyecta el tipo de futuro que se quiere engendrar. No es suficiente cambiar en lo propio y en lo personal sino se incide en las restricciones y límites de las circunstancias para liberarlas.

Las propuestas son las formas civilizadas para pactar los cambios a partir de reunir fuerzas para hacerlos, son la manera concreta en que se manifiesta el poder de la palabra. Una propuesta es tanto más poderosa cuanto más consigue convencer y cambiar comportamientos humanos y sociales. Representa las luchas entre las inercias, las que siguen perpetuando un estatu quo de problemáticas y las que quieren alternativizar eso con nuevas costumbres de vida ética.

 

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