PENSARES y PESARES

Mirar por el ojo de lacerradura

Observaciones por el ojo de la cerradura. Deferencia al  pudor.  SussanaMARASELVA CdVestudi16enero2011

Hay distintas clases de pudor y estan relacionadas con tres factores: 1etapa biográfica segun sea mas avanzada o y madura o menos, 2.valores e ideología ante el mundo y 3. seguridad o inseguridad personal. El pudor es  una inhibición frecuente. Se esconden partes del cuerpo que se supone son escandalosas y no se dicen según qué cosas por el temor a sus consecuencias, es decir a sus reacciones. Quien mas quien menos tiene su cuota de poder o, lo que es lo mismo, sus motivos para esconder partes de si, no solo las anatómicas, también otras del universo de sus materiales y las informativas de lo qué se es, lo qué se hace o lo que se ha hecho o en lo que se anda metido.

Las puertas separan entre lo que se hace en un ámbito privado y lo que queda fuera delas estancias que cierran. Las observaciones por los ojos de las cerraduras dan cuantiosa información sobre verdades  a menudo sospechadas pero generalmente calladas. La verbalidad ha sido enjaulada por el llamado discurso políticamente correcto, es decir el de las conveniencias. La diplomacia, el arte de tratar los asuntos sin decir lo que se piensa realmente, ha vencido a la filosofía y la psicología y a otros campos de la palabra, incluido el relato descriptivo,  mas implicados en el análisis de certezas o incluso en su mera exposición pero citando nombres y contextos. Mientras ha habido puertas con cerraduras ha habido agujeros para espiar lo que sucedía dentro o mientras ha habido salas de reuniones ha habido grandes  cortinajes en las paredes que permitian esconderse a quienes querian oir lo que se decia sin ser vistos.  Perolaobservacion noempieza ni termina con las practicasespias ni tampoco tiene que pasar por ellas, viene dada con la vida misma y con la interactuación con las otras personas que se comparte lavida sea por unos minutos, unos días, unas etapas o –más raramente-siempre.

Se tiene mas o menos pudor según la educación recibida. quien se haya criado en ambientes con el dedo en los labios haciendo la señal de silencio o con el patrón muy marcando ordenando “esto no se dice”,  va a ser moldeado en la hipocresía. Quien haya sido enseñado en la ética de la sinceridad y en la asumición de la propia responsabilidad en los actos que protagonice o de los que participe estará mas facultado para asumir sus verdades y en ser canal para defender la verdad como paradigma.

Lo que pasa es que sea la que sea la clase de origen el común denominador educacional es aprender a sobrevivir y a mantener la distancia adecuada con los factores de peligro, procedentes de otras clases 

Lo qué ha dejado de discutir la sociedad actual ya no es lo que es verdad solo que es mentira sino lo que se puede decir y lo que no se puede decir. Parece que a la mayoría no le gusta ver sus sus nombres vinculados a anécdotas o referencias que pongan al descubierto detalles de su vida íntima ni siquiera en temas que vayan a favor de sus intereses. Hay una propensión a correr tupidos velos  a pasar página de las situaciones, a olvidarlas o a hacer esfuerzos por ignorarlas aunque esas páginas pasadas no hayan sido completamente leidas y mucho menos debatidas con los actores implicados.

Elaparato psíquico humano se organiza en torno a mecanismos de defensa vinculados a autorrpresiones. La  extrensa gama de inhibiciones culturales rinden homenaje a esa tendencia fundamental a no manifestarse según loque sees. Esto arranca de la lucha por la vida y  tiene sus raíces ya en el reino animal. El ser humano nunca decidio autorreprimirse, lo viene haciendo a lo largo de su evolucion biológica. Las culturas formalizan la represión latente y las civilizaciones y sus normas la regulan. El resultado nopuede ser peor: se vive una realidad de apariencias quedando lejos y fuera de reconocimiento la realidad real. El prototipo de sujeto culto civilizado es el que está entrenado para el chismorreo y para consumir las intimidades ajenas en forma de espectáculo y de telebasura pero se disguta enormemente si lassuyas pasan a escenificación literario para consumo libre. Es un contrasentido ya que no hay ningun sujeto humano que no sea susceptible de ser tratado como personaje o de ser literaturizado La cultura del consumo en la teatralidadde las verguenzas humanas se acepta como producto congelado en escena  es una verdadera hipocresiada al no aceptar hablar del mismo tema en lo que se refiere a la vida privada. El pudor pues tienedistintas velocidades: aquello que uno noenseña de su vida o de sucuerpo sí lo disfruta como consumidor informado de la vida o fisico de otros.  La conclusion esparamucha gente que sepuede hablar de temas pero sin citar nombres oaveces ni siquiera sepuede hablar de temas.Son psicologías que presuponen que sus actos les pertenecen a perpetuidad olvidando el mismo significado de acto: unaconducta convertida en hecho que implica a los demás y que en todo caso se pueden `posicionar en opinión publica para comentarlos.

La narrativa tradicionalmente ha llevado a las páginas graficas hechos y situaciones  vividos y reales pero que son presentados bajo leyendas, nombres figurados y un cierto enmascaramiento de las formas, no porque los protagonistas reales de esas historias no se enteren de que están , a veces, magistralmente retratados en ellos, o porque quienes losconocen no losidentifiquen perfectamente,si no para evitarse presiones legales.

El mismoindividuo culto,con una diplomatura y una disciplina laboral que atestiguan su formalidad, que pertenece al elenco de consumidores (al que de hecho pertenecemos  todos) de la vida pública poblada de nombres que salen en prensa yen los medios, se escandaliza si su nombre es citado aunque sea muy tangencialmente para referir unpar de anécdotas en laque toco soportarlo como un plasta etílico.

La resistencia a queel propio nombre  esté en bocas ajenas viene de antiguo y desde luego es algo de la epoca predigital y sospecho que también dela época pre-Gutenberg. Ese pudor historico a que se hable de uno no porque se hable sino porque se haga de una manera desfavorecedora forma parte de las leyendas populares. Pero esa resistencia salvo imperativosde fuerza mayor (no hables nada de mi o sino te mato) es prácticamente imposible deaceptar. Desde el momento ñeque alguien protagoniza un hecho que incita a hablar de el, tardeo temprano un tercero seenterara como espectador, lo disfrutgaráo no,pero seenterará de un hecho diferido con el que no tenianadaquever.Además elprotagonista tambien se enterárá tardeo temprano que otros nopresentes enun acto queprogtagonizarasehabranenterado por haber sido comentado y divulgado.

En principio si el acto en cuestión lofavorece, lo elogia,lo condecora dificilmente vaaprotestar, si por el contrario lo desfavorece, loponeenridiculo o detalla algo impropio de una conducta correcta,lomasfácil es que entre en cólera y quiera suprimir toda huella donde sea referido.

No se puede tener un criterio de aceptación a que se hable de la gente si solo es parapintarla en sus exitos y no acerlopara pintarlaen susfracasos,. La realidad contien los dos extremos  y las personas,por tanto, tambien.  La gente que está disgusto con que su nombre sea citado en relacion a una circunstancia auténtica es porque no tiene resuelta su noción de intimidad. Eso no significa que hayaque decirlo todo a losdemás ni es legitimo dedicarse a mirar por todos lo  ojos de todas las cerraduras pero porque condicinarla expresión escrita en la descripción de situaciones de las que verbalmente se suele hacer eco La razones que la escrita deja huella y el que sesiente invadido en su intimidad puede acudir inmediatamente al chantaje legal para supuestamente lavar su buen nombre o pedir daños y prejucios por ponerlo en evidencia ante un publico desconocido. El doble rasero de la sociedad, es decir  de todos sus habitantes adultos es que cada idividuo loque exige para las transformaciones de calidad no las acepta implementar ni en su cotidianeidad ni en su vida. ¿Por qué tanto miedo en forma de múltiples inhibiciones se tiene para que se hable de uno? Polanski en the ghost writer recoge ese aspecto aunque sea muysomeramente: el político a punto de publicar sus memorias, en el tratoc on el escritror,el negroque le va a corregir su original, comenta varias veces de lo que no puede hablar.¿es que eso podrían  ser unas memorias?

El criterio de logica y por añadidura legal con respecto a los limites de lo que se pueda hablar está el de no citar nada que pueda comprometer laintegridad física o la seguridad de aquel de quien se habla. G.Gifford avisó  antes de ser disparada de que el propagandismo de figuras-diana en las que estaba la suya  era una invitacion al crimen. Ese es nuestro mundo el de la comuniç´po nde extremos tan alejados como por un lado desarrollar una intensa legislación para la protección de los datos personales y de otro seguir admitiendo en sociedad el concurso de prácticas no honestas y que nadie se le ocurria hacer cien años atrás o si lo hacia sabia perfectamente que era cometer  agravio con  una conducta absolutamente punible.

La lucha por la verdad lleva a trasegar informaciones parte de las cuales perjudican o así será dicho a quienes no quieran ser desvelados sus secretos. Así pues tenemos dos procesos que en parte se complementan y en parte se obstruyen mutuamente: el uno es la necesidad de la riqueza informativa para sustentar la verdad necesaria como derecho primordial al saber de la sociedad; el otro es la necesidad de proteger los otros derechos de las personas cuyas informaciones les perjudican. ¿Hasta donde llevar pues la invormación y ante quienes? La literatura (con la narrativa  imaginaria o disfrazada) hace lo que la política no se atreve a hacer. Puede transgredir un pudor que los mil y un intereses de trampas y engaños retroalimentan para,amparándose con él, esconder personalidades y actuaciones que son denunciables pero que las patinas de etiquetas quieren silenciar. 

El caso es que todo termina por saberse tarde o temprano y es dicho y divulgado por mucho que se quieran demorar o enterrar los recuerdos que ponen en evidencia a culpables y traidores de las cosas mas deleznables. Evidentemente es muy distinto hablar de casos 50 años después cuando los actores de actos criminales o muy denunciables han desaparecido físicamente que hacerlo durante su coetanidad.Desde el punto de vista creativo-histórico lo que interesa es que las cosas se sepan aunque sea tarde y no de tiempo para la venganza o para la justicia que ayude a reparar los daños hechos, alguien aprovechará sus lecciones aunque sea en generaciones futuras.  Desde el punto de vista de los reconocimientos de verdad cuanto antes se sepan y se divulguen las cosas para poner en claro quien es quien los humanos juegos de las adivinanzas mucho mejor para todos.

Hay miradas que miran por los ojos de las cerraduras porque hay antes esas cerraduras. Con las puetas cerradas y con las estancias privadas se han recreado realidades paralelas. Lo hacemos todo el mundo y en todas partes y cada día. Se llega a la privacidad por las dificultades en compartirnos en todo y para todo. De eso apenas se habla porque es difícil  creer en la regeneración de un ser humano o en la revivencia de un nuevo humanismo en el que cada ser sensible e inteligente ponga en la recuperación de la ética existencial el primer yfundamental objetivo por encima de todos los demás y común a todos. Lo que lleva a calificar las propuestas de cambios y mejoras de idealistas o utopistas es por el hecho de que no parten de la realidad psicoideologica de los humanos tal como son sino según lo que debieran ser. Las calificaciones en se sentido no dejan de estar fundamentadas y su fatalismo no quita su verificabilidad.

El tema de la prevención de las particularidades de cada uno ante lo que los demás puedan hacer de su privacidad es candente y cada vez se toman mas cautelas para dar los datos tanto como para manejarlos. Pero ¿qué es exactamente un dato personal? El número de teléfono y la dirección residencial lo son, el número de cuenta  bancaria y la condición de propiedad o de inquilino de la vivienda también. Estos  datos además de otros muchos como estado civil o si se tienen hijos y qué títulos se tienen además de ltrabajo que se desempeña y donde, son -contándolas a voz de pronto-  más de media docena que a menudo no justifican dárselos a quien los ha preguntado. ¿Si quieren enviarte una revista a la que te subscribes porque necesitan saber tu dni por ejemplo? los ingresos que se tienen o los gastos que se hacen ¿a quien le importa?. A fuerza de dar la dirección (antes pasaba con el domicilio postal y ahora con el correo electrónico) uno se ve invadido por iignentes cantidades de informaciones que no le interesan ni mira en absoluto. Ese fenómeno ha servido para demostrar dos cosas: una que los datos personales de localización hay que preservarlos con mucho cuidado para que n ocaigan en manos de individuos que no van a hacer un uso correcto y deferente con ellos; y dos, que el único interes que uno tiene para no pocos de quienes te envían cosas o te llaman y en definitiva te acosan es por tu potencialidad como cliente no porque haya un interés personal en ti. Está claro que los datos concretos de este tipo hay que preservarlos y darlos a quien corresponde. En cuanto uno da sus datos de localización a una empresa defraudadora con el pretexto de participar en un concurso o mintiéndote al decir que te ha tocado una lotería, está perdido porque va a ser moelstado continuamente; si además da su numero de cuenta estádoblemente perdido porque algun estafador le puede domiciliar un pago por algo que no ha encargado o pedido. Como que esto viene sucediendo varias veces en el comercio electrónico y en el habitual hay que andar con actitud vigilante para que no se aprovechen de la confiabilidad de uno. ¿pero qué tiene que ver eso con el pudor y con anecdótica personal? En principio nada. Una cosa es un dato de localización y otra muy distinta una característica de personalidad o un acto y una actitud. Se puede describir a alguien en sus actitudes y hechos sin tener que mencionar para nada ninguno de sus datos, sin embargo si se le nombra sí se está proporcionando un dato que es ese nombre. Estamos en una rampa de deferencias que van en contra de la divulgación de un hecho. Estrictamente, mientras alguien sea presunto actor de ser o hacer aquello de lo que otro (un observador y/o relator) debe referirse a aquel por sus iniciales y no por su nombre completo no sea que se vaya a molestar por ser relacionado con eso que es o hace. Llevado esto a su estricta aplicación los nombres, todos los nombres, histórico, actuales, de la política, del arte y del cine deberían ser suprimidos de las plataformas de noticias porque los mencionados podrían molestarse por ser citadas apelando a su pudor. En la práctica como bien sabemos no es así y una parte del mundo consume a diario a otra parte del mundo a lo que se decía o dice siendo citados por sus nombres y reconocidos por sus imágenes.

Toca mostrar una deferencia al pudor ajeno pero no a cambio de aceptar que te exijan un pudor propio callándote en temas que otros no se atrevan a hacer por sus moralidades o miedos. Tal deferencia lo es a un estado psicológico y de inhibición personal, más que a un código de honor y mucho menos a unos requisitos legales. Aquello de lo que unos es tema de pudor l oes de exhibición en otros. No hay un marco legal que pueda arreglar una normativa para decir lo que es pudoroso de lo que no lo es, pero supongamos que citar cualquier cosa relacionado con un individuo, su modo de hablar, su modo de ser o no hospitalario ,su forma de reír, su manera de andar, sus relaciones, fueran inconveniencias porque atacan su intimidad y pueden ser usadas en su contra difamándolo, es decir reduciendo su grado de fama con consecuencias de devaluarlo, pues bien nadie podría hablar de nadie en tercera persona. De hecho se llegaría al extremo de tener que borrar la tercera persona de las formas gramaticales. 

Si no se puede mencionar a nadie por su nombre en relación a un hecho que haya protagonizado porque no le apetece ser conocido por ese hecho, pues bien se le puede conceder ese deseo siempre que el hecho y el actor tengan que ser denunciados como medidas protectoras de la sociedad ante ellos.  Pero eso plantea situaciones complejas: ¿del pasado del ex convicto se ha de informar siempre a todas las ubicaciones donde se instale, impidiéndole asi una oportunidad para su reinserción social? En cada situación se pueden ir resolviendo los interrogantes que surjan sin hipotecar el principio fundamental de seguir pretendiendo la verdad, nada más que la verdad y toda la verdad, frase contundente que analizada al detalle tampoco significa gran cosa, porque ¿es que alguien sabe lo que es “toda la verdad”? 

Como que lo más interesante es la analizabilidad de los hechos y los actos, las situaciones y las actitudes y sus motivaciones por encima de los individuos nominalmente registrados la literatura psicosocial seguirá hablando de ellos, los cite o no por sus nombres completos. Ellos se seguirán reconociendo ahí donde sus retratos aparezcan siendo esa evidencia incuestionable y eso es lo que importa. A fin de cuentas compete más a cada individuo desear arreglar sus asuntos consigo mismo mejorando de aspecto, posturas e ideas  que no a la sociedad en presionarlo para que lo haga, pero ésta tiene su derecho a saber lo que hay detrás de los sucesos y de las entelequias relacionarias de sus miembros.

 

 

 

 

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