Polisínton.Veteranía primer grado.

Polisínton.El primer grado de veteranía. episodio 10

Los primeros días de decidir ser alguien nuevo Polisínton se sintió pletórica como nunca, en las primeras semanas sus desarrollos imaginativos la desbordaron, tras los primeros meses empezó a sentirse que su elección la alejaba más de lo que creía de sus ambientes de relación. Dejar de trabajar ya le supuso cortar con todo un campo de contactos, pero la gente de su cuadrilla también empezó a tratarla de manera diferente. Patxi después de una larga temporada de perseguirla casi a diario se cansó. La única diferencia que hay entre un examante que no acepta su nueva condición y un acosador telefónico es que aquel le conoces el nombre y lo perdonas y este suele ser un tipo que no te dice quien es y es un enfermo reconocido. Los comparten la misma clase de patología: no aprender a vivir independientemente del objeto de su acoso. Con Jürgen, la historia duró el tiempo justo que le había traído su investigación a Catalunya. Tras el cual, ni un día más, regresó a California. Los dos se divirtieron muchos con las performances de ella. Una colección de cartas subsiguientes aseguraría el lujo reconocido de sus experiencias compartidas. Ella podría ir a visitarlo en cuanto quisiera pero él conseguiría una plaza en una universidad y pasaría los 30 años siguientes dando clases sobre antropología urbana y los nuevos sistemas de relación humana que no superan los atributos clave del tribalismo tradicional.

Según iba pasando los meses también iba pasando la representación de personajes en su vida, desde los más fáciles como Chaplin, Marylin, Jenny (la mujer de Tarzán) Grouxo, Keaton a otros de su ocurrencia; se vistió de estatua de la libertad, de torre de Pisa, de Sagrada Familia, de Minerva. La verdad es que se volcó con pasión a su nueva vida y cada día trabajaba con un norte claro. Al filo de su primer año de dedicación  a la calle, era identificable de lejos y recibía un cierto reconocimiento. No hacía de estatua humana cualquiera que iba a la zona de la ciudad donde se paseaba turistas y tiraban monedas, ella iba en metro, autobús, en bici y en taxi con sus atuendos. Era la usuaria más notoria del servicio público de bicing y ahí por donde pasara llamaba la atención o era para menos, había días que solo para vestirse necesitaba emplear casi dos horas. Coleccionar personajes, sentirse como ellos –se convenció- había sido lo que mejor le había ido en la vida. Advirtió que ser un personaje puede surgir de cualquier cosa, también de un objeto inerme, de un insecto o de una planta.  Se estaba convirtiendo en una callejera dispuesta a observar cualquier propuesta con que burlar la realidad. Desde primeras horas de la mañana hasta la última de la noche en que volvía a su apartamento o lo que quedaba de él ya que se había ido desprendiendo de la mayor parte de muebles quedándole tan solo una cama y la cocina se la pasaba callejeando, hablando y compartiendo sentimientos e información con desconocidos, también la comida y los recursos. En su apartamento ya o le quedaban ni sillas ni mesa y alojaba a todo quisqui que le pedía pasar una noche porque iba de paso aunque luego  se quedara 4 o 10 o 20. La calle la puso en contacto con el mundo entero. A la ciudad llegaban cada día extranjeros procedentes de todas partes. Su don de gentes y su hospitalidad la llevaron a cuantificar su vocabulario en varios idiomas.

-¿Qué tal tu experiencia con tu nueva vida? –le preguntó su mejor amiga con la que no se había visto todo este tiempo con la que se citó en la misma cafetería que la anterior vez-

-He aprendido más que nuca de los demás y de mi misma. Me paso los días jugando.

-¿No te cansa tanto vestido?

-No, es muy divertido. Tan pronto me visto de algo, de alguien, siento instantáneamente como el sujeto que representa el vestido. Dejo de ser yo, eso en el supuesto de que yo sea alguien.

-Te has hecho sabia o al menos filósofa.

-Eso es un piropo, gracias, solo me he estoy haciendo a mí misma, solo me he hecho deseo, puro deseo.

-¿Qué se hizo de Patxi? ¿otros hombres? ¿Mujeres?

-Hubo un californiano, fue divertido. Regresó a terminar su carrera y a convertir lo nueustro en un episodio del pasado. Patxi ¡por fin! dejo de insistirme en que fuera suya. Ha habido encuentros de una sola noche, no me acuerdo de sus nombres. ¿Mujeres? He tenido un par de encuentros con chicas, una sola vez en cada ocasión. Mi historia de amor con una fémina íntegra tendrá que esperar.

-Es cuestión de que te pongas en onda en los lugares donde la gente busca gente,

-No creo que me guste esos lugares. Intuyo que son mercados de carne humana.

-Llegarás lejos. Serás la única del grupo que nos conocimos que llegarás a alguna parte. Las demás nos hemos quedado estancadas en la comodidad y os ha vencido el miedo de no conseguir hipótesis por las que luchar.

-No sé hasta dónde llegaré. No tengo una meta de llegada ni quiero comprometerme con un objetivo. Los objetivos son formas personas de auto servidumbre. Con la excusa de conseguir llegar a alguna parte dejas de gozar el sitio en el que estás.

-pero tienes un grado de veteranía. Te veo muy tú, muy segura de ti. No vas a volver atrás.

-No. Pero eso es malo, se te cierran las puertas. Los demás pasan de celebrar tu extravagancia a ponerse a la defensiva de lo que eres.

-¿y..qué eres?

-Ya lo sabes, una fiesta que trata de reír con los demás en lugar de burlarse de ellos,

-¿Y lo consigues?

-No siempre. He empezado a recibir reveses, gente que se enfada simplemente por mi atuendo, que me insulta  o que no acepta mi criterio de provocación.

-Es lo lógico ¿no? La gente todo lo que quiere es el confort, que le pasen los años en la parsimonia. Se hace conformista a cambio de no tener que pensar por nada ni meterse en conflictos. Tú encarnas el conflicto en tanto que les recuerdas historias que les mueves sus emociones.

-La verdad es que sigo sin tener ningún plan. Sigo saliendo a la calle para lo mismo de siempre: pasear, ir de compras, desplazarme o visitar lugares, solo que ahora como que tengo más tiempo lo hago más a menudo. Antes cuando vestía a mi manera ordinaria nadie me hacia puto caso, salvo para mirar mi escote y mi culo. Ahora no paro de recibir vistazos y voces que me llegan. Supongo que andaba falta de que me hicieran caso. Si alguien quiere que le hagan caso no tiene más que vestir de una forma estrafalaria. Todavía eso hace girar miradas y hay quien se acerca a ti para platicar. Desde que visto mis personajes no hay ninguna día que me sienta sola. En mi apartamento siempre hay alguien y nuca me faltan conversaciones interesantes ¿qué más puedo pedir?

-Y económicamente, ¿qué tal?

-Me va bien. Me dan dinero por vestirme de lo que me gusta. Soy una narcisista bien pagada. Solo que no lo acepto siempre. No quiero dinero por  vivir. Mi ilusión es vivir sin tocar un solo céntimo.

-Siempre consigues sorprenderme.

Las dos amigas quedaron para verse otra vez, pero para la siguiente es posible que Polisínton ya no tuviera forma de ser localizada ni ganas de ser localizable.

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