El reconocimiento tardío

 

 El protagonista-eje de Some came runnig que se tradujo al castellano por Como un torrente de Vincente Minelli 1958, es un escritor  (Frank Sinatra) que sin proponérselo regresa a Parkman, su ciudad natal tras unos 16 años de ausencia. Despierta a la llegada avisado por el chófer. Sus colegas de farra lo metieron dentro del bus totalmente borracho. En el asiento posterior viene con él una chica (Shirley McLaine) de la cual se deshace a pie de autobús sin recordar nada del o que le dijera o hiciera con ella. Se aloja en un hotel e ingresa su dinero en la entidad bancaria de  la competencia de la que forma parte de la dirección su hermano. En seguida corre la voz de que él está aquí. Es conocido por un par de títulos publicados que le dieron algún nombre pero ninguna riqueza. Su hermano se pone en contacto con él no tanto porque sea el cariño el que los une como por el qué dirán. Las noticias vuelan, de hecho es el último en enterarse de qué ha llegado. Lo invita a su casa a cenar a pesar de la oposición de su cuñada. Aquí conoce a una profesora universitaria de literatura y crítica literaria de la cual se enamora. Ella apuesta por él y lee su tercer libro inédito que ha rescatado de la papelera. Lo promociona y se lo editan. Entretanto que todo el mundo lo conoce como escritor no para de beber. Alguien podría contar la cantidad de tragos y de pitillos encendidos en la película para la estadística de consumos de aquellos tiempos. Es una época en que no hay ningún aparato de televisor a la vista, no se había inventado o no estaban aun popularizados, la mayor diversión es la de las conversaciones. El escritor no es muy dado a grades discursos pero sí es atrevido en lo poco que dice para tratar de seducir. La profesora se debate entre sí lo quiere o no quiere al mismo tiempo que concede un estatuto general de permisividad a los creadores literarios por su sensibilidad especial. Entretanto el escritor se asocia con un jugador profesional de cartas (Dean Martin) con el cual comparte domicilio y bebida alcohólica. Los dos sacan dinero por ese lado y se meten en trifurcas no buscadas. El exnovio de la chica del autobús que se ha queda en la ciudad y se pone a trabajar en la fábrica de sujetadores local está colada por el escritor y la sigue como un perrito faldero, viene a intervenir en la situación reclamado su reencuentro con ella a lo cual ésta no accede. Cada cosa que pasa en la ciudad es noticiada en la prensa y eso alarma a la profesora que conocedora del mucho amor de la chica faldera decide retirarse. El escritor apaga sus penas en el alcohol y viéndose desechado por la mujer a la que realmente ama propone en matrimonio a la chica, la cual acepta encantada. Tras el matrimonio en esa misma noche, una absoluta equivocación así mismo definida por su socio, dan un paseo por  una feria anual que se está celebrado. El exnovio de ella los sigue para matarlo, ella se interpone y muere por los disparos de aquel, que a la postre ya había tratado de acuchillar al escritor en un enfrentamiento anterior.

El eslabón más  débil paga por todos. El escritor es un alcohólico en un tiempo en que el alcohol era más reconocido de lo que lo seria posteriormente. No se le ve en ningún momento escribir o trabajar como creador, y sí en otros en que duda de su condición de tal. El telón de fondo es la relación con su familia, es decir con su hermano, el cual le presenta a su  hija.  Esa sobrina admira al escritor y en cierto momento en que coincide con ella en un bar de copas en otra ciudad la rescata de su acompañante, echándolo del lugar. Luego la mete en el bus de retorno a casa. La chica ha hecho eso como despecho por haber visto a su padre enrollado con su secretaria en el mismo lugar que las parejas van con sus coches a besarse/tocarse, situación en la que por cierto ella no para de limitar el acceso de su novio a su cuerpo. La escena de la coincidencia en el bar o restaurant acompañada por el hombre maduro, vendedor o representante de artículos de comercio, un oficio a la postre que se podría considerar como la perfecta manera para tener novias en todas las ciudades como los marinos en todos los puertos, es  desvalorado por el escritor como un fracasado o un patán nada mas echarle una ojeada y echarlo del lugar con autoritarismo. Se diría que en todo momento la historia del film es la del escritor en tanto perdedor, sin tener lugar donde ir ni siquiera su ciudad familiar, pero desde que estrena su papel de tío declara gustarle ese papel de protector. En todos los años de ausencia él nunca tuvo ningún contacto directo con su hermano. Él pudo seguirlo por algunos artículos publicados y saber por ellos que seguía vivo pero en realidad su vista le estorba y preferiría que se fuera aunque niegue ese verdadero sentimiento.

Una curiosidad de la historia es que él llega vestido de soldado. Se supone que ha renunciado a seguir en el ejército y hace su vida de civil vestido como tal demorando el momento en que deja el uniforme. No queda explicado como un escritor puede haberse hecho soldado o al revés, tampoco porque ha dejado el ejército. Esa permanencia del uniforme más allá de lo necesario es recurrente en el cine americano.

Es una historia que queda contada a medias y cortada por la mitad. El titulo no tiene nada que ver con el argumento. El escritor es lento y si bien está seguro de sus sentimientos no lo está por lo que quiere hacer. Se aprovecha de la muchacha a la que no quiere proponiéndole el matrimonio retroalimentando una clásica confusión entre ceremonia y amor. En realidad el matrimonio solo tiene por equivalencia el compromiso convivencial pero eso no asegura la responsabilidad, mucho menos en este caso en que ambos viven al día y están de paso por la ciudad.  En su crítica a la profesora de la que sí está enamorado la juzga como esquiva por pertenecer a la clase alta, cuando en realidad él no es menos excluyente con respecto a la chica con la que se casa utilizándola lamentablemente algo que llega a un desenlace fatal. El escritor pasa por héroe aunque es nadie buscándose a si mismo dentro de botellas de whisky. Su socio de póker, con un diagnostico médico grave que va de soberbio indican la pauta del submundo en el que se ha metido.

La historia pone en evidencia la crítica a la clase alta por el lado al que pertenece su hermano, sus engaños y su apariencia, pero también expone las contradicciones en una crítica más velada de una elección de vida que no tiene nada de bohemia ni de creativa.

La historia no es entre dos hermanos que se reencuentran. No hay reconciliación, tan solo formulismos; es la historia la de un tipo necesitado de amor enamoradizo a la primera de cambio. Todo un caso. Su reconocimiento  literario tardío con los contactos proporcionados por la profesora no le satisfacen ya que para él la literatura está en segundo plano ante su amor no correspondido.

El hilo constructivo tiene algunas desconexiones. El saca de un cajón de cómoda distinto el manuscrito que guardó en otro, ya que cambia de habitación sin que quede explicado ese cambio, o el almohadón que el compra a su chica enamorada, no la profesora sino la que se trajo en el bus, está en el sofá de el apartamento de él y su socio  cuando en realidad debería estar en el de la chica, pero esos descuidos no tienen la menor importancia. La escena de la persecución durante del exnovio por medio del gentío en la feria crea el suspense debido aunque no es muy creíble.

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