Más Definición de Egodomótica
La Egodomótica[1] es aquél conjunto de actividades que generan gastos de mantenimiento o ingresos y beneficios directamente determinados por una inercia existencial de consumos y de actuaciones laborantes o creativas. Es la práctica subsistencial directamente determinada por la voluntad usuaria y por el valor de elegir la excelencia al menor costo energético y en particular al menor costo de servidumbres a la industria. El domo es la cúpula que cubre una construcción, y por extensión se refiere a casa; y ego se refiere al tipo de elecciones que hace cada individuo para cubrirse en la vida. Las necesidades fundamentales para vivir pasan por el abrigo y el alimento, aunque modernamente satisfechas éstas, las que se llevan mayores preocupaciones son los gastos derivados de las relaciones y de los desplazamientos, de la cultura y de los lujos.
del conjunto de capítulos de atención económica,la mayor parte de ellos son prescindibles y la menor cantidad son los indispensables. El criterio de prescindibilidad es relativo. Recuerdo que en mi adolescencia decía que el alimento del espíritu era tan importante como el del cuerpo, refiriéndome a que los gastos derivados de aquél: libros, cursos, stages eran tan prioritarios como los productos de ingesta para este. Rescato esa imagen pero no para adaptarla a la actualidad sino para incorporar un nuevo elemento de consideración: los materiales para el espíritu y para el cultivo intelectual por decirlo en terminología pedagógica clásica tienen una garantía de permanencia. Tengo libros conseguidos en la década de los 60 que siguen en condiciones para ser leídos, consultados o releídos.No se puede decir lo mismo de los materiales para la energía corporal. El aliento físico es algo que hay que renovarlo permanentemente a lo largo de la existencia. Un existente está condenado a comer a lo largo de su vida productos frescos mientras que un intelectual se puede pasar la vida entera,incluso, con un mismo libro.
Si extiendo la comparación al resto de capítulos advierto que todos los relativos a materiales incorruptibles pueden conservarse durante mucho tiempo o incluso para siempre mientras se viva. E interpreto que son motivos de diseños alternativos o de cansancio con los viejos los que llevan al cambio de las cosas. Una inversión selecta en mobiliario y objetos de calidad tiene la garantía de elección definitiva mientras que una compra para salir del paso está condenada a ser cambiada a corto o medio plazo. Para uno de los pisos primeros que monté me acogí a una oferta de una empresa que te amueblaba todo el piso a un precio bajo. Sucumbí a la imagen de los acabados de melanina y al aglomerado oculto.Al poco tiempo y coincidiendo con la separación de los convivientes los perdí de vista. La experiencia fue útil para plantearme para otros alojamientos elegir yo mismo los materiales con que hacer armarios y mesas. el criterio ha seguido en mi vida: dos de las camas que uso:una litera de dos plazas y la cama del dormitorio las he construido con madera de pino y ambas son my confortables siendo esta ultima un reservorio que guarda mantas, edredones y sabanas:ideal para un espacio pequeño.Llegué a la conclusión de hacerla tras mirar varios canapés por almacenes, de esos que permiten guardar cosas en su interior y se elevan por un mecanismo hidráulico. Al no quedar convencido por su estructura, su forma y sus materiales opté por construirlo yo mismo, el resultado del cual nos satisfizo plenamente.
Tal posibilidad no es aplicable a todos los artículos. En realidad sólo es aplicable a una menor parte de ellos: los que requieren habilidades mecánicas y se construyen con materiales fáciles de manejar. Pero la mayoría de objetos que más acomodan la vida alcanzan una complejidad tal , que desde el punto de vista del usuario, resulta más práctico acudir a un técnico que tratar de resolverlo por cuenta propia. desde el frigorífico y el resto de electrodomésticos al coche y por supuesto al ordenador pasando por el equipo de música, el magnetoscopio o lector de dvd, el habitante de un apartamento está rodeado de objetos de los que domina,relativamente sus prestaciones, pero que desconoce por completo sus misterios electrónicos. Es así que cuando las cosas se desajustan o desfuncionalizan queda a merced del especialista que le va a facturar por ellos.el problema sería menor si tal especialista tuviera las garantías de serlo. Puesto que muchos se hacen pasar por lo que no son, a menudo hay que pagar dos veces por la misma reparación, eso con suerte.en otras ocasiones un aparato con un problema menor queda desmontado e inutilizado. Es así que el laberinto del consumidor le lleva o a dejar aparatos inutilizados por meses o años por temor al fraude de su reparación o someterse a este y pagar,proporcionalmente, más por un arreglo que por el aparato entero.
La egodomótica organiza los usos de los objetos que proporcionan una comodidad, o una productividad de trabajo, con los propios recursos para su manejo.
No es tan preocupante la cantidad global de gastos en un tiempo medido que se determine, en el capítulo de consumos que sea, como el hecho si tal inversión es amortizada. Es tan patético comprar productos frescos para que se pudran en el cajón de la nevera por falta de tiempo y atención en consumirlos, como comprar artículos sofisticados y no saberlos manejar por no haberlos puesto a punto.
La modernidad de los consumos y el incremento de ofertas técnicas que proporciona el mercado está consolidando la siguiente ecuación doméstica: el numero de objetos crece o puede crecer vertiginosamente mientras que las habilidades para su uso se mantienen estables , o incluso decrecen. dentro de las habilidades de sujeto también se puede añadir el factor de disponibilidad de tiempo. En general tenemos o disponemos de mas cosas de las que tenemos tiempo para usar. La lógica de una existencia digna, cualitativa y rentable no es la que pasa por tener mucho si no tener lo necesario y la que relaciona cada obtención con una necesidad, cada recurso con su uso, cada práctica con una elección consciente. Esa línea de argumentación lleva a la opción minimalista en el vivir y al reaprendizaje de la prescindencia de cosas. De aquí que no se puede comparar el éxito o beneficios de una persona en relación a otra por la cantidad de gastos que genera por mes o por la cantidad de ingresos sino por la lógica de su ecuación privada:entre lo que necesita y lo que obtiene. Evidentemente la lógica del capitalismo y su voracidad en la circulación de capitales objetará esta idea, ya que priorizará siempre la circulación del dinero y la supeditación de la biografía a él. Cuando el dinero es restituido a su concepción original de ser un medio representativo de valor, pero no el valor en si mismo, siendo que este está depositado en los objetos, los recursos y los medios,lo importante no es el tenerlo sino justamente lo contrario: saberse deshacer de él lo antes posible para que su función intermediaria como poder de adquisición se reduzca al máximo posible.
en lugar de esperar a sumar capitales para dejarlos como legado, la gente debería pensar en términos opuestos: llegar al final de la existencia para lo justo con que pagar el féretro y no dejar ninguna deuda pendiente.
La contradicción social en la que incurrimos muchas personas es la de tener nuestros remanentes líquidos como fondos estáticos que se devalúan lentamente y nos tensionan. La cuestión no se resolvería tampoco liquidando todas las cuentas y colocándolas a 0 a partir de materializar las adquisiciones que permitieran. Por otra parte una política domestica de adquisiciones tiene un límite. No se puede estar cada dia consiguiendo cosas porque estas chocan contra el espacio limitativo que las alberga y la capacidad relativa o limitativa para usarlas. A mayor cantidad de cosas en el propio haber mas servidumbre para poderlas manejar todas.
Cuando nos llegan noticias de la pobreza y la supervivencia con déficits de estructuras, medios y alimentos de otras partes desfavorecidas del planeta nos convierte en cómplices involuntarios e indirectos de aquellos estados en tanto que privilegiados de las partes favorecidas del mundo. Pero la contradicción social del rentista no desaparece aunque se deshaga agustiniamente de todos sus líquidos porque seguirá permaneciendo en un lugar favorecido en relación a aquellos que ayuda.
Después de la opción puntual de acometerla, queda la cuestión pendiente de vivir de acuerdo con la conciencia de respeto a la vida y no sacrificar el tiempo personal en procesos alienados de producción y consumo. Seguir ambos principios da la base propiciatoria para vivir con arreglo a uno mismo sin dejarse manipular por el sistema.
La egodomótica es una herramienta conceptual que permite prescindir de las dinámicas dominantes del mercado colocando en los parámetros de uno y su seguimiento la verdadera estadística existencial desmarcándose de aquellos estudios de consumos que vinculan a los grupos financieros y empresariales que valoran progresos sólo en función del incremento anual del PIB y de la rentaperCápita. Contrariamente el progreso de la calidad de vida no necesariamente pasa por un incremento anual de los gastos por capítulos, si no a veces justo por lo contrario: por su decremento. Aprender a vivir con menos proporciona más condiciones personales para gozar más lo que se mantiene. Así mismo aprender a vivir con menos dinero lleva a cuestionar los precios abusivos y a priorizar los espacios razonables y no desbordantemente lucrativos. por el contrario tener superávit de dinero para gastos lleva a no cuestionar los precios, tanto porque hay dinero sobrante para enfrentarlos, como porque de cuestionarlos uno pude ser avergonzado por medir el último céntimo.
La egodomótica contempla los gastos de cada capítulo desde su punto de vista real y no como una operación de intercambio que pasa por el cheque o el billete. Es así que cada objeto con el que una persona usuaria o consumidora establece una relación puede ser tratado,desde el punto de vista de la adquisición, de cuatro maneras distintas: una por medio de la compra; otra, porque se consigue implícitamente sin pago, sea por que ha sido regalada o incorporada al propio parque de recursos; una tercera,porque se consigue por medio del trueque, del reciclaje o del trabajo que es pagado en especie y una cuarta por ser conseguida fraudulenta o ilegalmente y no es pasada por el pago. La mayoría de la gente sólo mide sus gastos en el primer grupo pero casi todas las personas se benefician de cosas que no pasan por la mercancía dinero,y son incluíbles como ítemes de las otras tres columnas. A menor poder adquisitivo mayor uso de las éstas: desde los reciclajes a los pequeños robos en establecimientos comerciales o a la picaresca de no pagar consumos y servicios comprometidos. La verdad económica de un grupo de consumo o un consumidor aislado es la cantidad de gastos explícitos (monetarios) e implícitos (que han sido realizados indirectamente por otros)genera. Puesto que objetivamente la sociedad del despilfarro deja muchas cosas pagadas y abandonadas por la misma lógica de las alienaciones al consumo, un superviviente urbano puede gastar un porcentaje bastante menor de todos los gastos de los que se beneficia.
Cuanto mas necesite usar su casa o su espacio, más coste deberá dedicar a su mantenimiento, mientras que cuanto más pueda usar recursos institucionales e infraestructuras públicas como centros deportivos o bibliotecas o salas culturales, menos gastos directos tendrá. Una ciudad ideal es aquella en que sus ciudadanos cuentan de sus privacías para el reposo, la intimidad y el aislamiento y pueden acudir a sus espacios compartidos para hacer todo lo demás: deporte, comidas, reuniones, conferencias, congresos o producciones. De ahí que haya quien apologice por apartamentos de 30m2 como espacios suficientes en ubicaciones urbanas que proporcionan todo lo demás. La historia del cobijo es también la historia del modo de interpretación que han tenido los humanos de su lugar en el mundo.Se necesita tanto más cobijo cuanto mas parapeto se quiere poner con el mundo exterior y más ostentación se desea exhibir. La egodomótica valora más el cobijo y su mantenimiento en virtud de sus funciones que no de su apariencia. He comprobado a veces como grandes casas resultan menos prácticas que otros apartamentos menores[2] . Lo mismo se puede aplicar a cada objeto. Su forma está supeditada a su función. Lo valorable de cada cosa es la potencialidad de actuación, utilidad y goce que permite y no su sello de marca.
La egodomótica se maneja como una autorevisión de balance mensual y anual para documentar las tendencias de uso y consumo de quien se autosomete a tal análisis. Arroja la verdad simple de que es posible vivir con mayor dignidad y menor cantidad de dinero porque simplifica la relación entre ambos factores.Y una segunda verdad: de que a mayor tiempo de dedicación energética a servidumbres externas mayor alienación personal y menor goce existencial. Es así que la egodomótica puede apologizar una simplificación de recursos a favor de una maximización de resultados en cada elección incorporada al ser.
En cuanto a cada capítulo de gastos y mantenimiento necesario para vivir con ética, elegancia y suficiencia, varios experimentan un decremento concreto en cuanto hay una acumulación de la que se puede abastecer necesidades durante largos períodos. Por otro lado la ojeado superficial de los gastos en cada uno permite hipotetizar la clase de vida que se está llevando y el tren de consumos que se sigue. De todos modos estos oteos no son definitivos, puesto que unos meses o incluso unos años pueden experimentar una mayor cantidad de compras y otras menos. En realidad algunos de los capítulos de gastos a la larga pueden cesar como tales. Lo cual lejos de tener que ser interpretado como un periodo de privaciones coincide con una etapa de vida colmada. en la que afortunadamente el sujeto usuario puede ver vistas mermadas sus economías e ingresos líquidos coincidiendo con su etapa de vejez y de pensiones.
Lo que da estilo y elegancia es la armonía con las cosas seleccionadas de las que nos rodeamos. después de toda la vida de estar manejando cosas y recursos se diría que una persona lo que menos necesita para su tranquilidad son los panoramas multitudinarios bastándole lo preciso para cada momento concreto.
com pose podrá comprobar en cada capítulo económico, el perfil completo de su envergadura es solo posible sacando medias anuales. Ni siquiera un mes es un indicador definitivo ya que cada estación genera una necesidades distintas y permite posibilidades diferentes.
El balance de cada año da una idea más aproximada de cómo la egodomótica permite vivir por debajo de las necesidades económicas promedio de una clase social determinada consiguiendo una exquisitez por encima de quien las cubre con más dinero.