Constancia de los hechos

 

Un hecho es la certeza de un acto. Algo sucedido y comprobado. Sus actores lo afirman, participaron en su hacer y en su escenario. También lo atestiguan sus observadores que estaban ahí y lo vieron o percibieron. También lo corroboran quienes lo estudian en la distancia del tiempo o del espacio, pero con suficientes pruebas y materiales como para analizarlo y verificarlo. Un hecho es una verdad constada y contada. Lo menos que se puede hacer con su condición de verdad es publicarla y darla a conocer. En este criterio básico puede descansar toda la historiografía rigurosa y también la transmisión oral de las tradiciones.

Hay que decir que un hecho siempre viene acompañado de su interpretación y que, por consiguiente, es contado a conveniencia de quien lo cuenta. Habría que instrumentar una metodología observacional con distintos observadores externos no implicados por intereses ni emociones para llegar a dictaminar la verdad de un evento. Aún así, en tal extremo de control extremo de las variables, probablemente cada observador se diferencia de los demás tanto en la aportación de detalles por otros escapados como por la exageración o disminución del énfasis en algunos aspectos. El modo de saber realmente lo sucedido es estableciendo una media entre todos los datos recogidos, lo cual da por resultado una aproximación nunca una exactitud absoluta. No hay otro remedio que tener en cuenta lo que dijo Herodoto pero no se puede poner siempre la mano en el fuego por las informaciones dadas sino hay contrastación posible.  Eso pone las informaciones que tenemos del pasado en la hipótesis permanente de que el pasado fue lo que se nos ha contado de él pero que bien pudo suceder de otra manera. El que puso la palabra escrita fue un recogedor privilegiado, no siempre un testigo directo y no siempre un informador fiel y condicionado por los intereses que le pudieran presionar. Si hoy en dia la  gente que deja constancia escrita de las cosas no siempre es fiel a la verdad de ellas, ¿con qué motivo del pasado se pueda garantizar que hubiera más honestidad  que en el presente?

A pesar de esas prevenciones el hecho continúa siendo algo objetivo que se puede retratar, describir con exactitud, desmenuzar, analizar, comprender y establecer. Es tanto más posible cuanto más contrastado esté. Es decir cuantas más fuentes de información independientes las unas de las otras puedan informarlo.

Cuanto antes se conozca la verdad de un hecho antes la sociedad puede tomar medidas con respecto a él. Cuanto más se oculte mayor tiempo prevalecerá el reino de la ignorancia. Este criterio aún siendo universal no es consensuable unánimemente. A todo el mundo no le interesa ser puesto al descubierto de lo qué es, de lo qué hizo para eludir responsabilidades o para no ser descubiertos bajo sus mascaradas. Los denodados esfuerzos chilenos y argentinos en ajustar cuentas a torturadores y ladrones de niños huérfanos de sus asesinados en la época de sus juntas militares encuentran verdaderos problemas en ligar hechos históricos absolutamente comprobados con sus sanguinarios actores. El gran problema de la justicia internacional y el de la justicia ordinaria de cada país sigue siendo el de ligar actos a sus responsabilidades. No, el hecho no es tan fácil de dictaminar en sus coordenadas exactas y aún menos de vincular su responsable en la participación.  El hecho más grotesco, espectacular y agigantado puede quedar minimizado con una reinterpretación demagógica adecuada unos años o décadas después. Eso explica que de cada cosa haya dos o más registros en paralelo distintos.

Sabemos que existen un montón de hechos espeluznantes y deplorables de lso que no queremos formar parte. La vida cotidiana está repleta de actos de negligencia, de imperfección, de sabotaje, de corrupción, de prepotencias, de difamaciones, de engaños y que sin embargo no se constatan en parte alguna en el sentido de que queden documentadas. Son hablados y denunciados de boca a oído y lamentados en la privacía de cada cual pero ante los que se desestima hacer un esfuerzo extra para denunciarlos o combatirlos. La mayoría de tragedias que producen sufrimiento quedan ocultas en un no decir para evitar un incremento de esta misma tragedia. Es así que la nómina de los malos se hace más y más invulnerable porque cuenta con el silencio de la gente y la impunidad de perpetuarse. Hay demasiada gente con muy pocos escrúpulos para engrosar sus filas. Es gente de poca ralea que  tiene la menor ética ni le importa lo más mínimo que los demás sepan que son mezquinos, extorsionadores, ladrones o asesinos y no les importa en absoluto que esa sea su etiqueta real con tal de que no se sepa. La sociedad lo único que puede hacer con los malos es neutralizarlos, liquidarlos como tales, impedir que se renueven en el ejercicio de su maldad, aislarlos del conjunto colectivo  para que no hagan más daño. La historia penal parece que no ha avanzado demasiado en todos los siglos en que se viene ejerciendo este tipo de criterio. A pesar de eso ante el hecho reprobable con protagonista conocido  que va en contra del bienestar común, de la paz colectiva y de la integridad humana cabe denunciarlo e insistir en el seguimiento de esta denuncia. Hay dos formas de hacerlo: la de tipo privado, relatando, criticando o novelando el hecho en determinadas plataformas de difusión pública (desde las octavillas a pie de fábrica que denunciaban los abusos de explotadores a las modernas plataformas digitales de los sites y de los blogs); la de tipo institucional, llevando a registro ese mismo tipo de noticia denunciativa a los organismos implicados. Cada vez que tengo un encontronazo con un policía corrupto o con un empleado negligente vinculado a un ayuntamiento o a un organismo público tengo motivos sobrados  para relatar el hecho, documentarlo, pasarlo por registro y quedarme con una copia tamponada con la fecha de entrega. La práctica de estos unas cuantas veces me ha convencido que tampoco sirve de gran cosa aunque es posible que el intraescrito se repiense la siguiente vez su conducta motivo de la denuncia. Cuando un comportamiento es motivo de denuncia por repetido docenas o cientos de veces es posible que aunque sea por razones de imagen el organismo que hasta ahora no la ha cribado empiece a hacerlo o expulsar a alguien del servicio para el cual no está facultado ni ética ni profesionalmente. De tarde en tarde muchos empleados públicos son depurados por nuevas leyes emitidas para la cualificación del organismo.

Uno de los males de África es la corrupción de sus policías y funcionarios. El policía adulto corrupto que viste un uniforme aunque vaya con sandalias y utilice una mobylette para sus persecuciones de niño probablemente no paró de pedir cadeaus a los turistas blancos y ahora se resarce de ellos y en general de su miseria existencial. Sea lo que fuere es un tipo a poner en evidencia.

Para el existencialista nato que se llena de experiencias fundamentales en la vida y que anda sobrado de todas estas otras de tropiezo con la adversidad y con lo más indigno de la sociedad, lo que menos necesita es perder el tiempo en diligencias burocráticas y en conversaciones estériles con enanos mentales. Es posible que tras ser victima de la negligencia o la extorsión prefiera priorizar su tiempo personal que seguir dándole vueltas al asunto, claro que eso va a depender siempre de la gravedad del asunto. Aunque no recurra a la denuncia pública si la mantiene en términos de sus recursos editoriales privados cuando menos contribuirá a la difusión de un hecho y a la propagación de una verdad. A diferencia del texto documentado en un registro oficial el texto privado puede alcanzar mayor difusión pero a menor gente con poder para poner remedio a una situación. Hay un tipo de literatura y periodismo como el de Fallaci[1] o Debray[2] o de análisis como el de Fisas[3] cuya elaboración es indisociable de la crítica personalizada a entidades o sujetos responsables de la atrocidad humana. Eso no significa que los denunciados hagan insights de conciencia tras verse puestos al descubierto sino más bien lo contrario: trataran de confundir las informaciones sobre ellos negando sus responsabilidades y verdades.

Lo cierto es que la inteligencia humana y sus recursos de investigación aun no son tan sofisticados como para comprobar categóricamente las evidencias. Un hecho es algo en el momento de su realización y algo distinto en el momento de su relato. En su intervalo hay mil maneras distintas para tergiversarlo.

 

 



[1] Fallacci,Orianna.Periodista de renombre  con implicación social en los reportajes que ha hecho. Le leí diversos libros que disfruté.Protomujer del personaje comprometido con guerrerias literarias y militantes enmarcadas desde su belleza física y atractivo intelectual.

[2] Debray,Regis.autor leído desde la época  en que una de mis miradas estava cautivada por los movimientos liberatorios latinoamericanos. Referente europeo  e una militancia de tma de posición solidaria en la linea guevarista de extender la guerrilla fuera de Cuba.

[3] Fixes.Viçenc.analista del armamentismo.Autor de numerosos libros.

 

Comentarios

Aún no hay comentarios.


Used cars Albergado en:blogdiario.com

Noticias: Noticias

Un servicio de HispaVista

Contador gratis contadorplus.com