El amor permanente
El amor garantizado no significa el amor por decreto. El amor es algo que no se obliga, se construye y siente pero las comunitas solidarias consigo mismas, coprotagonistas de un proyecto radical de convivencia unitaria, habían domesticado esa parte arbitraria de los sentimientos en los que es el yo neurótico el que manda y no el yo sensible. Sabían que el amor es lo más reivindicado pero no impide pasar por las experiencias más tristes. El amor también puede ser destructivo o mejor dicho las reacciones vengativas tras su falta lo convierte en su contrario, en odio. Quizás el peor de los odios es el que definiera Plutarco como una tendencia a aprovechar todas las ocasiones para perjudicar a los demás. Hay toda una gama intermedia sin llegar a eso: no querer volver a tratar con la persona amada pero con la que se ha roto la relación especial es la más dominante. En Feminália se encontró una manera de permanentizar el amor colectivo. La indiferencia era algo absolutamente proscrito, hacerle el vacio a los demás o a alguien particular estaba contemplado como una hipótesis duramente impugnada y la falsedad era del todo injustificable. Una gran parte de las problemáticas amorosas en el mundo exterior eran dadas por líos de faldas, por engaños extraconyugales, por deseos prohibidos, en definitiva por mentiras clásicas. Puesto que no había ninguna razón para engañar al respecto de todo esto mentir era absolutamente superfluo. Se quedó sin argumento base para hacerlo. Solo se miente cuando se pretenden conseguir unos beneficios que con la transparencia no se obtienen.
Los tipificados pecados capitales del mundo no tenían lugar de ser en el territorio comunita. Nadie tenía porque codiciar lo de nadie porque todo era de todas, eso incluía bienes y personas. Las definiciones y referencias de ser del otro habían generado una extraordinaria literatura de la posesión sin faltar a la libertad individual. Soy tuya/vuestra era la forma mas habitual de terminar sus cartas de correo interior o formas verbal de entrega incondicional. En unas condiciones en que no faltaba de nada ni en los aspectos materiales no en lso atenciones, no era necesaria la envidia, la ira, el dolor emocional. Tan pronto alguien detectaba que algo no iba bien en otra comunita esto tenia prioridad por encima de cualquier otro compromiso y se volcaba a ella. La primera instancia comunal era la cohesión y la terapia para cohesionar era el cariño. De otra parte, la posibilidad de la exclusión no existía. Los espacios íntimos comunitarios lo impedían pero por si fuera poco la garantía de estar cada día con una compañera distinta impedía literalmente que ninguna se sintiera exclusa o que se prefiriera la soledad a la compañía. Todos los pronósticos de las biografías apuntaban a terminar en la soledad. Gabriel García Márquez, un autor con una inmensa biografía de contactos, también dijo que el secreto de una buena vejez no es otra cosa que el un pacto honrado con la soledad. En Feminália se daba la excepción de vivir acompañamientos existenciales hasta el final. No solo describe una historia de placeres compartidos de alta intensidad cariñosa sino además una historia de amor y correspondencia sentimental hasta el final.
En la ida ordinaria incluso en los ámbitos más progresistas hay una parte del amor que aún se resiste a ser socializada. Un espacio de relación en que la gente no se mira con miradas controladoras para que no le quiten su peso dentro de la psique de su pareja exclusiva es el tiene menos valor antropológico que el fenómeno amoroso. El amor resultante es la bisectriz entre el deseo del placer y el placer del amar. En última instancia cada comunita sabe que si ha de sacrificar algo será el cuerpo a cambio de la energia amorosa del grupo, renunciará a la excitación de su sexo a cambio de la tranquilidad de su alma. El amor es uno de esas palabras-concepto de la que más se abusa. Esta en la misma categoría de los grandes registros tales como estas otras: libertad y justicia. Posiblemente son las tres palabras en cuyo nombre mas se ha matado y por las que más se ha aceptado morir. El amor en la práctica es una forma intensiva de funcionar, una manera de entrar en la vida de los demás a cambio de dar la propia vida. Posiblemente es lo único que puede hacer funcionar esas otras dos palabras cruciales. No hay códigos que garanticen la libertad y la justicia sino hay un amor voluntarista para hacer posible ambas realidades. A la luz de muchos conflictos entre humanos Abate Prevost definió el amor como un juego en el cual hay dos que pierden siendo la especie la que gana. Actualmente se podría ampliar la definición diciendo que son los abogados pleiteros y otros profesionales ajenos los que sacan tajada de los sentimientos en colisión y de las relaciones rotas. Feminália demuestra la posibilidad del placer del amor por si mismo desconectado de toda proyección para enseñar a los demás a amarse. El origen de las comunitas organizadas tribalmente era impedir que el mundo les saboteara en su goce. Era absolutamente secundario y distante que el mundo quisiera seguir empeñándose en pasarlo mal. El ejemplo demostrativo de una vida alternativa estaba dado. Los demás podían elegir entre tomar ese modelo para construir uno propio parecido, o continuar con viejos modelos patriarcales y familiares altamente dañinos para la salud mental y para la organización social. La tesis del amor permanente en una sociedad estructurada con clasicismos y antagonismos estándares es del todo posible. Necesitaba de un espacio ideal de aplicación como el del paraíso sexual-libertario que las comunitas crearon, de tal manera que la libertad de las formas eróticas se reforzaba mutuamente con la libertad amorosa. En la casa comunal no había una sola persona seguidita ni una sola persona dirigista. Ambos perfiles no podían darse. Cada comunita brillaba con su luz propia y su personalidad era perfectamente distinguible entre las demás. Nadie era olvidado y todas estaban presentes en el pensamiento de todas. Mientras en el mundo exterior una aplastante cantidad de personas cuanto más se las conocía menos apetecía tratar con ellas, las comunitas invirtieron esta ley: cuanto mas se las conocía más apetecía conocerlas y rodearse de ellas. La mayor parte de su tiempo en la época desarrollada de la comunidad la pasaban dentro de sus instalaciones pero cuando salían eran el espectáculo ahí donde iban y pronto se les acercaba gente en plan amiga y entusiasta.
Alphonse Karr había dicho que “la talla de las estatuas disminuye alejándose de ellas, la de los hombres aproximándose”. Una comunita añadió que hay experiencias femeninas como la suya que agigantaban la dimensión humana y reducían la envergadura del pasado.
El amor, como todos los sentimientos sigue su lógica químico-psicológica pasando de la más alta intensidad a la más baja relatividad. El examante descubre que es posible vivir sin la persona que le ocupó los mejores momentos de su vida y con la que compartió las mayores confidencias y placeres. Es cuestión de darle tiempo al psiquismo para que se restablezca. Las comunitas que iniciaron el proceso de Feminália venían de experiencias previas rotas y de proyectos que habían caducado, también de rupturas sentimentales severas. Habían probado los duros hierros candentes que las marcaron para siempre. Trataron de construir un sistema de afectos y de relaciones que las pusiera a salvo de experiencias de dolor semejantes. No solo lo consiguieron sino que además muchas de sus nuevas compañeras incorporadas pudieron hacerlo sin pasar por las historias terribles del desamor. Una nueva raza de féminas desneurotizada surgió de su paraíso. El amor permanente fue algo real no tan solo una declaración intencionalista.