El ciudadano Esponjoso

 

Al ciudadano esponjoso le bastaba caminar  tras su matutino calculo trigonométrico para ajustar su verticalidad al suelo planetario, y así dar con innumerables papelajos que se le pegaban a sus barbas y vestimentas. Era un aficionado a la información gráfica, todo hay que decirlo, y podía ilustrarse con las artesanías españolas haciendo sus excursiones imaginarias  a los centros alfareros  almerienses de Vera, Albox y Sorbas, para seguir con los cordobeses de Lucena y La Rambla, excitarse un poco más con los productos de formas de Aracena, Cortegana y Trigueros en Huelva y acabar sintiéndose terrario del todo en Loja y Purullena en Granada. Para eso solo tenía que hojear un mínimo el folleto a  todo color que le había salido disparado de una oficina turística a su paso por  delante, cuya puerta fuera automaticamente abierta con un nuevo dispositivo del ministerio llamado de asalto al dente y que consistía en colocar papelorios en los dientes de los transeúntes basado en una técnica adelantadamente agresiva para la instrucción popular. A nuestro protagonista no le importaba y solía andar con la boca abierta para morder todo documento que le pasara por las narices. Al mismo tiempo que era un peatón sabía meditar de pleno gracias a sus cursillos de inspiración transpersonal y sacaba jugo a la letra impresa, tanto la grande de los titulares como la pequeña de tipo 8 o 9 saboreando los ilegibles en una suerte de masoquismo de nueva clasificación. Fastuado por los materiales  bombo y platillo  (un apañado del “barras y estrellas”  de otras latitudes)pudo soñar ser instantáneamente parte de la cestería castaña de Asturias, o el barro negro de Mouro y Faro o hasta un simple hilo ordenado por un puntaire catalán exprimiendo su testa en una sesión de bolillos.

Tras una primera excursión que lo entretuvo el primer cuarto de hora de tenerse en pie y circular por los espacios públicos, ocupó su mente en alguna parte de ese 95% que no se utiliza nunca, reflexionando acerca de cómo dejar su huella sexual en ese momento preciso y  dotó a su vista de un flujo electrodinámico con el que atravesó el pubis de la siguiente viandante con la que se cruzó, y que a su paso percibió un cierto extremecimiento y hasta un “ahhh” sibilino. Confiado en su poder de magnestista decidió seguir el eslogan superpublicado de “l´ aventura de llegir” y se vió flotando en el espacio abierto seguro de ser el primer vencedor rutinario de las leyes de gravedad  a pesar del interés newtoniano de algunos fabricadores de acercas y carreteras en hacerlas prevalecer. De  esa guisa: flotando y mal visto desde abajo porque tratábase de un día soleado y la gente no  se había provisto de paraguas, empezó a oirse un murmullo de protesta ante la osadía del despegador que pudiera ser desintegrado por una mancha solar más salpicadora o por un aletazo involuntario de Ícaro. El ciudadano en su excursión atmosférica dio con innumerables libros y documentos: desde los tebeos de infancias hasta los sumarios secretos de las podredumbres más celosamente guardadas por los pentágonos y polígonos de todos los estados. Tamaña cantidad de materiales le permitió construir un palacio sin que le falta ningún objeto, cuyo material de obra eran los libros a modo de ladrillos y los obreros de la construcción eran los personajes pescados de sus páginas. Así, él de amo y señor podía ordenar  trabajos albañiles a celebridades tales como Ana Karenina y el Niño de la Calzada. Mientras su ejército de mano de obra le preparaba el palacete, jugaba al mus con unos ángeles que hacían ovillos, recién llegados desde el tobogán de la escapada del cielo del de verdad, o sea el de más arriba. “es tan aburrido ser siempre buenos que a veces nos escapamos para hacer escarceos con mortales flotantes como tú” le dijeron a Esponjacívic. Tras el juego, la plática .Repasaron el mundo: Magrib, Latinoamérica,  Los Balcanes, declamaron poemas, recitaron a V.Hugo y despotricaron contra Joan Miró y Blasco Ibáñez. Después se despidieron afectuosamente y nuestro hombre de ideas se encontró ante el centre cívic de la Barceloneta donde le esperaba un nutrido público de seguidores para hacer la sesión diaria de taichí. Aquella mañana a la media docena escasa y regular de adictos al movimiento de las plumas se les añadió aquella mañana una chica larguirucha y huesuda con un short remini, marcando división de glúteos y preocupada por la mirada de los pescadores cercanos y de los platicadores con los peces de la facción de enfrente. La chica además de no dar pie con bola con las instrucciones esotéricas del movimiento traído de la lejana china para enseñanza de parásitos inútiles como ella no paraba de mirar a sus espaldas para observar si era observada en unos ejercicios de observación cuyos resultados observados no complacieron a ninguno de los observantes, puesto que los taichianos serios y escuetamente efímeros en la presencia existencial del momento vivían el prana de la vida y no la vida plana y lo que menos les importaba era el culo con miedo de ser espiado o los observadores que lo miraran, tanto era así que Esponjacívic fue a la inadecuada efigie de la modelo sin pasarela   para bajarle la prenda, que para más inri era roja, en un visto-no visto y dejar una carne trasnparentable a la consideración del respetable. La prueba de la realidad calmó a los concurrentes, de todo el contexto visual  próximo y la sesión pudo continuar. Un minuto después otro componente veterano pidió parentesis de publicidad para hablar de las invitaciones especiales de Hare Krisna, en un combinado de fiesta espiritual+banquete vegetariano. Todos se apuntaron la dirección para no faltar en particular a la parte comensal. Luego la experta en qi gong quiso hacer de las suyas introduciendo sus ejercicios muy aprendidos (a saber los cientos de horas que pasaría ante el espejo de su armario para hacer una puesta en escena impecable)de un modo muy puro. Y puesto que de lo que se trataba era de absorber esponjosamente todo lo emergente, nadie se opuso, ni tampoco el ciudadano de esta narración aunque ahora quedé fuera de líneas. No fue sino un rato después hasta que alguien  hizo propaganda en otra pausa de publicidad para que todos se hicieran castellers, ja que la ciudad, decia “os necesita”  que la chica del short remini asombrara a todos con una propuesta de ir a la expo de “Giotto i el seu temps” Tuvo que ser un pescador quien recordara que la exposición había sido clausurada unos 4 años atrás. Ante esta eventualidad Esponjovic como capitán grupal  y desafiando a Leibinz y a Cronos, al uno con un florete de plástico y al otro con un teorema sobre las atemporalidad apoyado con lo último que leyera de Carnap, consiguió una excursión instantánea al salón del Tinell pero para el caso ante tanta majestuosidad todos creyeron estar en el “trecento” italiano y en Pádua.

Después cada cual se fue despabilado a su resto de jornada creyéndose haber empezado con buen pié. Por su parte Esponjovic se puso los auriculares para congratularse con  la voz de Eric Clapton,el último superviviente del rock. En realidad lo que andaba necesitando era unos lingotazos del ron de don Facundo, el de bacardí para más señas y volar junto al murciélago de su logo otra vez hacía arriba para ver como le llevaban las obras palaciegas y puesto que todo deseo hecho idea se convertía por una suerte alquímica en un objeto real hecho en sus manos, sorbió un trago mientras con el sabor se sintió transportado a la primera destilería en Santiago de Cuba. Esponjopvic era una personalidad, eso está a la vista. Se trataba del primer sujeto holográmico de la raza humana. su tridimensionalidad llegaba más allá que su volúmen inquieto y su perímetro de subalterno de la Generalitat le permitían. Podía estar y no estar, ser y no ser, venir y no estar, ir y volver, pensar y enloquecer, amar y rabiar. No es que fuera un hombre de dos caras, sino que cada cara lo resituaba ante lo que al parecer pertenecía como un irredento del momento. Para acabar de esclarecer lo  que le pasaba por la mente se regaló con una pernocta en el hotel Oromana a 15 kms de Sevilla, tierras de gracia y simpatía, que necesitaba en su justa porción para contrarrestar  la dosis de seriedad puritana de la experta en qi gong, que siempre le daba la lata entorpeciéndole su programa austero de movimientos de avestruz. Allí en un butacón junto a la chimenea volvió a encontrar su identidad perdida en un ventrículo cerebral, del que apenas sabía nada por no acudir el día que se dio en  la clase de neurología. Fue cuidado a cuerpo de rey nombrándole jefe de catas por lo que pasaron por su gaznate  el brut imperial de Moet Chandon, sintiendo compadre inmediatamente de Claude Moet, saltando esta vez al valle del Marne para oler a  vinos y corretear tras una vendimiadora entre las cepas. Por un rato se hizo hombre con pene y partícula del suelo champenois. Satisfechos sus instintos bendecidos por la madre tierra dejó libremente su cuerpo y su imaginación al imperio de los vientos o de las veletas con gallo rústico. Un verdadero aerófago haciendo ñaca ñaca a su propia imagen, como aquél otro cualquiera en el anonimato que se hiciera el hara kiri o cualquier otra clase de inmolación. Incluso uno de los terrores peores del organismo inteligente llamado humano e igualado algunas veces, indecorosamente, por sus fechorias, al rango de productor de bestialidades para escarnio de mamíferos inferiores; que era la muerte, recogido por sendas escrituras talmúdicas y jeroglíficas, era un objeto noble de   absorción por los innumerables poros de su magna esponjosidad, que cuales agujeros móviles suspendidos de las puntas tentaculares de una estrella de mar  majestuosa, se hiciera con todo lo sorbible de la mundanalidad.

El ciudadano esponjista no llegó a crear escuela en sus ires y venires por las grandes avenidas de la vida y por los sórdidos callejones de los barrios bajos de todas las ciudades hipócritas y escondedoras de sus trapos sucios y lacras desencajadas del orbe. Él, o ella, o ello, esponja de profesión y dedicación quería hacerse con todo, con las comas, con las brisas, con las caras, con las invitaciones y con los piscolabis de los vernissages, de las bodas, de los cumples de los niños en el Macdonalds del barrio. Sus atrevimientos eran consentidos por una sociedad comprensiva y puritana, pero en el fondo misericordiosa y humana con los traperos malolientes o atados de sus pajaritas nauseabundas para contrarrestar la imagen desastrada de la repugnancias, que pese a todo cometía una función vital constrictiva y reeducativa, en tanto que cumplían en sustitución la función repulsiva a falta del clásico tipejo del hombre del saco o del de la gabardina. Tanto el uno como el otro hicieron sendos estragos en la cultura del nacionalsocialismo y sumieron en las tinieblas satánicas a más de un niño crédulo, convencido de que iba a ser devorado por unas fauces apestosas tras ser encerrado en un saco de esparto rasposo y  desollaron las fantasías etéreas as más de una niña columpiada  en los príncipes anglófonos de ropajes aterciopelados. Desgraciadamente para el intelecto, las amenazas de los cacos malefacios y de los hombres -leyenda que venían a llevarse niños, a habían sido superados por las tiras de los tebeos o por la canción compendiadora  serratiana. Las generaciones habían ido configurando un  estado de gracia infantil donde la predominancia de la dictadura y de la insolencia, no auguraban demasiados proyectos futuros .Los papás y las mamás autoorganizados militarmente en las asociaciones de padres de alumnos veían retroceder sus posiciones los bastiones de la perdición ante las avalanchas de los niños asesino (un correlato inverso de los niños echados a los cubos de basura en una coexistencia forzosa de generaciones en que podía valer todo. En ese con texto si alguien no tenía aliados poderosos eran los adultos, puesto que los infantes puesto que contaban con todo el futuro, después de tantas repeticiones obsesivoides del “vosotros sois el  futuro”, se sabían pequeños reyes capaces de arremeter contra todo obstáculo. evidentemente la cárcel británica para niños en experimentación no suponía ningún disuasorio. En particular desde que las criaturadas eran aceptadas en  todos los salones, incluidos los parlamentarios, a los que podrían ir a exponer sus quejas y hacer despliegue oportuno de insultería sin que nadie pudiera hacer nada. Obviamente las criaturadas postmodernas venían a demostrar el fracaso total y definitivo de  todos los programas didactas de grandes pedagogos a cual mejor, creyéndose cada uno superior al anterior en las artes y las lides de cómo conseguir intereses por el aprender del aprender: frase chula entre pocas, que no tuvo mejor suerte que los sloganes procedentes. Obviamente los críos no estaban para aprender las chorradas de los padres, que no hicieron  más adelantos, a su vez que los abuelos, salvo por tecnologizar las formas y fórmulas urbanas, y desplegar mas recursos artísticos y  modales en el hacer ordinario. Ante el panorama heredado las nuevas generaciones sino con uso de razón sí con abuso de patada, ya no necesitaban ni ambicionar la muerte del padre o la cópula con la madre, ni ganar expedientes de matrículas honoríficas para  prodigar babas paternas; les bastaba la vida sensorial: la bofetada al aguafiestas y el reflejo para eludir el puñetazo dirigido a las propias narices. En eso consistía toda la filosofía existencial., en pegar antes y saber eludir después, es decir en tirar la piedra y esconder la mano. Ante esta alborotada criminalidad en potencia, un personaje de shock y de impacto como el esponjoso man, capacidad de sorberlo todo, deglutir lo orgánico tanto como lo inorgánico, y presenciar desde la contraimpolutidad su presencia de espantamoscas, venía como anillo al dedo, a las muchedumbres ciudadanas de las clases medias destrozadas por tanto conflicto intergeneracional y con ostentosas unidades familiares desestructuradas. Puesto que todas las propuestas de psicología avanzada habían demostrado las limitaciones de su alcance, ¿porqué no acudir a una opción  o recurso  cinematográfico pero de veredad, o al clásico rol del revientapelotas? Para eso el esponjoso tenía todos los méritos. Daba miedo verle, sabía de todo, tenía mas lenguaracidad que nadie, podía cansar a cualquier pequemonstruo y por si todoeso fuera poco, podía cascar dos cráneos como nueces para intervenir en sus triquiñuelas y reconectar la formación reticular o actualizar una comisurotomía sterryana. A cambio, podía acceder a todos los archivos del orbe y sentarse en todas las mesas y salones privados de las casas de lujo y además sin avisar. Era como el tío pobre de cada familia  o el tío Pepe de los lingotazos vitícolas que podía presentarse en cualquier momento y sentarse a la mesa para el cual habia permanentemente preparado un servicio.Era recibido como un santa Clous en versión de bolsillo y en lugaar de ir pintado de rojo y con barbas blancas, venía con barbas negro-ralas y empapelado hasta el ultimo centímetreo cuadrado con los periodicuchos y revistas recicladas del día. Evidentemente sus saberes papelario le impedían hacer preguntas y desde el primer momento de cualquier tertulia en la q. entrara se convertía en un hablador incontenible con tanta facilidad para amonestar a los pequeños con discursos moralejos como enfríar a los padres con su sapiencia marmórea que iba desde las predicciones metereológicas a las tablas de multiplicar de numeros  enteros bajo raíces cúbicas. Su cometido social ,el de espantaniños (una vez que acabara con todas las moscas del verano)no impidió que pronto se convirtiera en el personaje público numero uno y más singular. Todas las criauturas,desde las sanguinarias a las expertas en ponzoñas mortuantes sin dejar rastro en autopsias de sus víctimas, se pirraban por tenerlo cerca y escucharle las mil y una aventuras que contaba. Su nuevo nombre colocado por el decanato de las asociaciones de padres y madres amargadas,el de SponjoShock,mas americanizado y presentable en soiciedad que el latinísimo Esponjocívic, no conseguía producir más miedo que el gato Jerry  a los ratones de Disney o Batman de vacaciones, o el hombre máscara aplastandose por los suelos. Sponjoshock seguia con sus habituales prácticas diarias de esquinero y vagabundo y en particular de absorvedor de todo dato existente. Su filosofía antimalthiusiana le impedía ser uno más para contrarrestar en la medida de sus posibilidades del número creciente poblacional y se decía a sí mismo el uno menos, con ánimo de engañar a estadistas y pasar desapercibido como unidad en cualquier estadística que quisiera cazarlo. Con ello había diseñado una pantalla invisible para pasar  por missing consistente en una mueca oligofrénica que hacia retirar miradas y mucho más saludos. Cuando, por el contrario estaba con sincronía comunicativa, esgrimía una sonrisa marxiana hasta el punto en que más de uno lo saludaba con el apodo cariñoso de Grouchito. Puesto que vivía sin dinero, su cometido social lo hacía de gorra y la gentileza de ser el único hombre de acceso a todas partes, lo tomaba más que como una contraprestación, como una gentileza práctica de la ciudad hacía su persona, que en lugar de cargarle con una hipócrita llave de la ciudad, le permitía ser el visitante esperado, a pesar de las resistencias de los vecinos de más lux, un tanto aterrados por tener que compartir charla y café con un nauseabundo como él.en todo caso a efectos prácticos en sus bolsillos descosidos no precisaba llevar ningún llavvero. El tiempo se encargó de demostrar los resultados. Como hablador a domicilio se convirtió en el personaje selecto y complementario de unas familiares nucleares torcidas y descontentas, tanto por falta de abuelos en las mesas (por defunciones prematuras, asesinatos por cobrar herencias, o internamientos en las residencias de las hermanitas de los pobres-las clases medias siempr suse se comnsideran pobres parsa estosmenesteres-)como por la falta de leyendas.Sponjoshock hacia de abuelo en funciones o de tío de la américana icariana o en todo caso de sujeto-leyenda capaz de explicar novedades increíbñles pero con habilidades tan versátiles que dejaban con la boca abierta a los criajos.

Claro edsto tenia sus aplicaciones prácticas.Un crío violento ,torrefacto y aturdidor con la boca abierta permitía desde alimentarlo como a una oca de engorde con embudo y mazo de mortero para introducir las sustancias del crecimiento, hasta hacerle creer la importancia majestuosa de seguir los pasos de los adultos ycontribuir a la sociedad para el bien privado de los incrmentos ganancioales,como futuras plantillas de ingenieros, profesores o poñíticos, cualquier cosa que no fuera obreros, paletas o invertidos. Sponjoxhock que no dejaba de ser un revolucionario por sus departiciones con los marinos del Cromstad y un erudito idealista por sus litronas licoreras zampadas con Heminway, estaba en contra de ingenierías de la vida y profesionalizaciones para hacer de aquellos malvados unos personajes de provecho. Al fin y al cabo a cada cual le tocaba cumplir su cometido de  divino y la cita con su destino trágico fuera el que fuera. Desde honrado padre de familia y trabajador a homicida psicópata de mueretes coleccionadas en serie. Todo el mundo acababa siendo un especialista en algo.El mismo lo habíasido, no ya por que la asociación de los adultos le hubiera contratado para una función disuasoriua para los enanos.De hecho antes de ser retomado en sociedad como figura insigne y ponerla en práctica como la de didacta avanzado yahabia devenido en especiañlista de espacios por su esquinareidad territorial y usofructuario de informaciones aleatorias, por su paso por el mundo moderno del grafo y de las pantallas. Como pozo negro de saber, se ve´ñia obligado a rentabilizar todas sus colecciones de papelajos y de frases memorizadas, por lo que cuando le daba la venada se ponía a declamar un pedazo de Los pazos de Ulloa o partes de la constitución  de Jefferson. Evidentemente no pasaba de una prototipicalidad de loco de atar que habla solo en la calle o en el andén del metro o a un semáforo en ámbar.pero algun estuidoso de la psicología social no quiso pasarlo por alto como posible engendro de inv estigación con que ganar un Nobel o al menos un Cervantes, y tomó notas escondido en un hide en suys inmediaciones para comprobar exhaustivamente quye sus citas, sus l´ñexicos, sus dichos, sus fórmulas y sus redichos, obedecían realmente a una lógica imperativa  y a miles de horas dedicadas al archivo nacional de varias patrias suyas,adremçás de chupar dimes y directes de variaqs charlas de café de paisanos y enemiugos por las tarbenas de media europa laica y parte del magrheb hasta la propia jaima del propipo Gadhafi. RSpontjoxhock había venido a hacer un cometido al mundo de las existencias y de los espectros, saber un punto más de todo y para ello no escatimó en horas ni en  cálculños ni en soililoquios.Puesto que necesitaba encointrarse a sí mismo en el piunto de los saberes, recitaba sus lecciones y ocurrencias y no dejaba de hacerlo por sorprenida que se encontrara la gente.Si le había tocado vivir en un ,mundo de reprimidos no tenía la culpa y dejaba a rienda su suelta la solemnidad imaginaria de sus locuras que no eran pocas. Todo ello lo hundió en una etapa de su vida en los fangos de las miserias varias de los que no triunfaran, pero en otra ´peoca-mira por donde- lo elevó a los ´cénits donde no solo los triunfadores habían llegtado sino que adem´ñas se matasban para querdarse solidamente posicionados en los lugares. El,sin tantos cálculos, ya contaba coin un busto de bronce y hormigón de corte chillón y chilliadiano en la plaza del ayuntamiento y seguía sin tener ninguna cuenta bancaria a su nombre. No era precisamente el modelo a seguir,pero sí un modelo armado a la medida de losrevulsivbo,s o oeso al menos era lo que creían alcaqldes y alcaldables, y jefes de casinos y acionistas en alza. Pronto tuvieron q reconocer su error por un tipo que empezó a tener una corte socrática a su pesar, por el solo influjo del discurso de sus leyendas  y vomiteras verbales. La criaturada en lugar de fenecer ensombrecida por los improperios y amenzas inquisitoriales de su espantador, pasó a ser una versión europeizxada de la intifada palestina, que aprendió el manejo delas hondas y recuperó la fórmula del cóctel molotov sacada del petit Larousse,para arremeter primero contra papás y hermanos cursi y después seguir contra guardias urbanas, civiles y nacionales, para pasar a proyectos de mas envergadura y acabar con  los desastrosos planes de urbanismo y las politicas de impuestos. Treas su asalto a los palacios de Hacienda. La criaturada empezó a tomarse en serio por la Interpol que en un conflicto de competencias con la Unicef,consiguiói desbancarla para imponer el principio de mano dura y el colgajo en las entradas y salidas dela ciudad a niños vivos rebeldes metidos en jaula para alimentos de pájaras y miradas sádicas de ancianos ávidos de taxidermizaciones de nueva ola. Los infortunados que cayeron en tal horror serían las primeras víctimas del Criator-terror,así nominado por la prensa post-lúdica y los pèriodistas pre-claros. Los niños y niñas de los nuevos ejércitos no solo se vengaron comiendose crudos a los estudiantes de lasd academias de policía,sino perfeccionando mortíferos venenos para últimos platos a los que estaban ‘plenarios familiares en esrtúpidos festejos. Los sociólogos durkheimianos hablaron del reinoanómico y de la vuyelkta al tribalismo olvidando que no habían precedentes ni en la propia especie ni en otras, De hecho no era nada normal quelos niños se organizaran para acabar con sus padres.se conocían eso sí secuencias salamandrinas de guerras fetales entre hermanos, pero no de hijos engullidores de padres.eso solo podías pasar en la raza humana, pero no de cualuiqer manera, sino a partir del momento en que los críos ya habian alcanzado unacierta autonom´ñia física pudiendo pasar de ser  nulkidades dependientes sin un yo propio, a individuos fuertes y poderosos escaladores de un verdadero ejército social. Por supuesto la responsabilikdad de todo fue achacada a spontjopShock por animar a los renacuajos a seguir pasos de independenia y de vida callejera sin más arrestos que lo piuesto, la mente y la memoría histórica. Pero eso en hoinor a la verdad no era cierto.El rol esponja choque no era más que el de recordar con su presencia desgarbada de antihéroe y antimoda que el destino de los rebeldes y de los desintegrados no podía ser otro que el dé él,m con su gabardina apedazado y su saco de arpillera con olor a gatos muertos. Pero esa imagen en lugar de causar estragos en las manipulables mentes infantes,causó  sdignmos de admirqación e himnos del estilo comandante cheGuevara.  En el fondo de larealidad patética de tanta mortandad, hijos envenedadores de padres y padres buscando soluciones con niños clónicos sacados de la noivela los niños de Brasil, sponjoshock remalía sus interioridades pancreáticas con todo el panorama noticiable.el seguro de no ser el pater de nada, se sintió colmado por el título  el sócrates de los niños infames, y para nada se le hacía grande ni resultabsa bochornoso.

Pasar de ser nadie a ser  rey de la infamia le pareció algo magno y estupendo. Pero como todas las historias acaban mal para los rebeldes, esta no iba a ser una edxcepción y los yanquees méteseentodo que ya tenian experiencias parecidas al otro lado del atlántico, vinieron con sus marines y sus robots alumínicos para acabar con la insurrección de Criator-Terror y tras ajusticiar a cienmil a pesar de los lagrimeos paternos, celebró un juicio por todo lo alto para el ciudadano esponja al que condenó cicutariamente a su autoextinción.Voces juristas de todo el firmamento hbablaron a favor de su viuda y su perdón, pero él mas astutoto que nadie y cansado de viuvir entre tanta mojigatería  y ascos varios, argumentó con lógica quineana que la mejor opciónpara él era la extinción como conjunto orgánico,deseoso de pasar a la vida de las cenizas inorgánicas., en la que con toda seguridad le iría mejor.

 

 

Texto experimental: trabajado espontaneamente sin ninguna clase de idea previa pero sí con el criterio de ir incorporando ideas tomadas de un dossier de folletos en espera de pre-eliminables, como lugfar de reeciclaje de datos antes de ser echados al cubo de la busaura, e irlos incoporando desde la improvisación. Cerdanyola/dptx 98V05.

 

 

 

 

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