La Baguette

 

Una calle. El sol la baña. Día primaveral. Desde la primera hora de la mañana la gente entra en la boulangerie. Sale de ella con una baguette. Los más afortunados compran dos.  Veo a alguien con tres, debe pertenecer a una familia numerosa. La panadería es la fourrieleria donde suministra a la población con barras de pan alargadas, unos 60 cms y delgada. Pan blanco: el misterio de hacer con 100 gramos un fenómeno de la física. Entran niños, mujeres, a dúos o por separado. Hacia el mediodía son los hombres los que van por el pan. Por la calle desfilan gentes en una dirección y otra con su pan. Quien no lo lleva es porque va camino de la pandería a buscarlo. ¡Oh la panadería institución capital en el proceso alimentario! No es concebible la comida sin pan. Si se sientan a la mesa y falta, enseguida se envía al niño a por él. Una casa sin pan es una familia sin alma. La baguette es el protagonista de esta historia. Se miran de reojo las unas a las otras como el sostén de los viandantes que las llevan consigo. ¿A ti a que hora te comerán? le dice una baguette, a la otra. –Espero que no me coman querría vivir hasta mañana aunque me quedara seca y dura. -yo no tengo esta suerte a mi me zampan en menos de media hora, a veces antes de llegar a casa ya me han mordido los extremos.

-es que los niños son unos incontenidos, no tienen espera,

-sí son niños.

Hacia las 12;30 la calle esta desierta, la boulangerie cerrada, todas las baguettes ocupando el centro de las mesas, algunas ya troceadas en forma de rebanadas, agonizando a punto de desaparecer en las fauces que los van a engullir.

-soy joven yo he salido de la hornada de esta noche

-oye tu estas a tres colores, eres la baguette tricolor,

-sí una modalidad

Si por casualidad se encuentran dos adversarios en la calle no dudan en utilizar las baguettes a modo de espadas para pelearse y darse cosconazos.

-es que no hay derecho –grita una- deberíamos asociarnos y pedir que se nos tratara como es debido.

-¿Sabéis lo último? Definición de francés:  un tipo pegado a una baguette.

-ja ja ja dicen las otras. ¿Qué hubiera sido de Francia sin nosotras?

Una baguette es un milagro culinario. Simboliza la comida. No hay comida que se precie sin pan que la acompañe se convencen las unas a las otras.

-bueno los ingleses no toman pan, dice una, ahí estaríamos perdidas, ni siquiera se os daría la oportunidad de vivir por algunas horas.

-España es el paraíso del pan. Es lo que más comía la gente. Los obreros de la construcción se distinguían por zamparse bocadillos enormes de mortadela. Por si fuera poco la sopa de pan española recicla todos los mendrugos del cajón que han ido quedándose a lo largo del mes.

-En el mejor de los casos somos concebidas para ser devoradas por bocas hambrientas y ser condenadas a sufrir un magma de ácidos en el sistema digestivo de nuestros comensales. ¡que horror!

-Todo el mundo acaba en un magma u otro, o ¿acaso crees que nuestros comensales no se convierten un día u otro en pasto de otras bocas que también lso devoran?

-es cierto. ¿Cuál es la diferencia entre ser amasadas por la noche, cocidas en el horno antes del amanecer y ser comidas al siguiente día, o nacer un día vivir 90 años y ser convertido en cenizas despues?

-Es una cuestión de aritmética simple. 90 años son más tiempo que un día, pero yo tampoco querría estar sobreviviendo  como pan seco olvidado durante tanto tiempo. El paso del tiempo nos fosiliza. Prefiero ser masticada por una boca hambrienta que ser convertida en una piedra de cajón de mesa de cocina o lo que es peor en una materia de musgo broncíneo cuyo polvo echa a perder los manteles.

La historia de una baguette es la historia de todas ellas. Su volumen considerable para un peso tan escaso la ha convertido en un símbolo de la civilización de la mentira. El placer de la cosa blanca deshaciéndose en la boca tras unos crujidos si está recientemente hecha por encima de las tortas mazacóticas o las pastas de harina emplastadas de las cocinas primitivas de otras latitudes sureñas. La baguette ha terminado con la hogaza de pan-pan cuya miga sola la convertía en un manjar simplemente con aceite de oliva y sal o un postre exquisito con vino blanco y azúcar. El pan de antes se guardaba en baúles de madera una larga temporada. Era pan de verdad, al que acudir como materia base para las comidas. Ahora la baguette es un pan de relleno para ocupar espacios del estomago creando una sensación de plenitud. El comprador de baguettes tiene que ir a la carrera hasta su casa para comerlo de inmediato e impedir que el sol lo reseque antes de llevárselo a la boca. Si le sobra o lo tira o lo debe meter en el congelador. Para quien no tiene frigorífico puede meterlo en bolsas de plástico de tal manera que no pierda su escasa humedad.

Las baguettes no están muy de acuerdo con la manipulación que han hecho los panaderos con la harina para darles la forma que tienen. Hubieran preferido seguir formando parte de las formas clásicas de pan donde un kilo de pan era un kilo o donde había panes de dos kilos o incluso algo más. En el norte europeo todavía se encuentra pan negro de verdad, también en Alemania, también en algunos pueblos rurales de la España algo atrasada de su vecina Francia. La baguette simboliza en el mundo entero el triunfo de la mentira, la de una comida que no sirve para nada, un pretexto para bocados de aire y poco más. A lo sumo para embadurnarlo de mantequilla y mermelada y chuparlo en la taza de leche, café o infusión.

Si el pan representa la cultura del trigo, la baguette quiere representar la ligereza aérea, la presencia erecta de la energia viviente, la imagen simbólica del bienestar. La baguette evidentemente representa el falo. Quien no tiene baguette a mediodía en casa se pierde la oportunidad de su ingesta, de su mamada, el placer de incorporárselo dentro. ¡Coma una baguette cuando menos por día, su libido depende de ello! Deberían anunciar las panaderías de todo el mundo en las que venden tal adminiculo ocupando volumen de estanterías e implicando la menor cantidad de harina y la máxima de levadura.

Las baguettes no están muy de acuerdo con esa interpretación. ¡Somos comida!¡comida somos! Gritan al unísono todas a la vez a las 12 en punto en todas las zonas peatonales de las ciudades francesas. ¡Somos comida y punto! Repiten insistentes ante la perplejidad de quienes las cargan, que les dicen: calla, calla, arrêt,… que esto ya lo sé. Pero no siempre, a veces el pan ha sido utilizado para otros menesteres. Se dice de Gaudí que hacia bolitas y las tiraba durante sus paseos por Barcelona en puntos determinados, también en lso cuentos sus migas han sido utilizadas para dejar un reguero de señales con las que aprender a volver a casa, eso siempre que los animales del bosque no se las zamparan antes.

El pan ha servido para hacer figuras. Los panaderos más calenturientos son verdaderos escultores de las formas aunque parece que eso no ha triunfado demasiado. De haberlo hecho las horas de las comidas serian banquetes antropofágicos cortando rebanadas de pan de hogazas que tomaran la forma de cabezas humanas y otras partes corporales: senos, nalgas, etc. A lo mas que se ha llegado es a la similitud con el pene, medio metro de longitud y en todo caso a los boulangers se les ha olvidado poner el glande en uno de los extremos de la barra. Eso sería, claro está, un trabajo extra.

La baguette moderna se acopla con los tiempos de incredulidad. Los panes antiguos tenían cuerpo y superficie suficiente para hacer el signo de la cruz con la punta del cuchillo que iba a rebanarlos, el minipan de ahora no permite tanta gesticulación. Es para paladares finos y mesas sin excesos pero pulcramente cuidadas.

La baguete sabe que nace para morir a corto plazo. Su protesta no llega muy lejos pero antes de desaparecer de encima de la mesa dice en voz baja. Otras nacerán y continuaran nuestra lucha por el derecho de la harina a ser integral, a que no se la manipule con refinerías e insanias.

-¿Has dicho algo cariño? –le pregunta él a ella ante esa voz escueta mientras muerde un pedacito de pan cuyo ay es ahogado por la saliva-

-No, yo también he oído algo, debe haber sido el viento.

 

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