PENSARES y PESARES

La Iniciacion sexual.

 

Hablar del primer contacto sexual o de la primera experiencia erótica resulta tan indeterminable como hablar de la primera experiencia vital. ¿Acaso acataría a la verdad afirmar que el primer contacto vital de un ser es el del neonato ante el contacto con el aire exterior al claustro materno? Otro asunto será precisar cuando termina la etapa de las experiencias sensoriales inconscientes de la etapa en que son buscadas deliberada y conscientemente. El sexo viene con la vida, lo mismo que la respiración o la ingesta. Forma parte del conglomerado básico de expresiones naturales del ser y su necesidad, del querer y del deseo. Un organismo vivo sin su voluntad organizada para conseguir aquello que necesita tiene pocas posibilidades de supervivencia. Antes de tener la organización suficiente de una voluntad firme un conjunto de inercias intuicionales llevaran la boca a la búsqueda de la mama nutricia o las manos a la exploración de los objetos en movimiento, los del propio cuerpo y los de cuerpo más cercano. Por sexualidad podemos entender todo acto físico que busca un placer con el contacto sin responder directamente a una necesidad nutricional. Antes de la eclosión hormonal y de un cuerpo suficientemente formado preparado para la cópula y la reproducción la imaginación y las entradas de imágenes en la gran capacidad de absorción del niño/niña pueden estar precipitando un deseo. Es cuando la iniciación sexual pasa por una auto iniciación intuitiva y por la masturbación. Ya ha sido sobradamente criticada la férrea actitud de control de padres y moralistas que han prohibido la libertad de acción de las manos de sus hijos o tutelados para impedirles su autoexploración y su goce. Eso ha dado lugar a la posición opuesta, más elaborada y más razonable científicamente, de permitir y proponer la auto sexualidad como una forma de autoconocimiento. Sin embargo la iniciación sexual a sus prácticas completas a una edad temprana sigue siendo algo todavía bastante censurado. Las parejas formadas entre un/a púber o adolescente y un/a adulto/a no pasan el visto bueno de la sociedad. Generalmente el adulto de la relación llega a ella con una historia hecha, con relaciones anteriores, con los resultados reproductivos de estas y con un historial más o menos complejo. Por su parte el/la adolescente es un bien protegible de la sociedad autoritaria empezando por los padres directamente implicados que olvidando su propia cuota de progresismo se pondrán a la defensiva ante lo que tratarán como persona intrusa en la vulnerabilidad del hijo/a en edad inmadura.

Así que las propuestas para la sexualidad de una parte forman parte de la conciencia social pero de otro quieren controlar en que términos se desarrollan. Las ultimas décadas la evolución del os criterios que vienen de la mano de eso se han visto enmascarados por las campañas de prevención ante el sida. Los cursos y conferencias explicativas de los riesgos de transmisión de un virus terminan por proponer formas clásicas de relación para custodiar el cuerpo de variables perjudiciales. Si ante la tradición y antes de 1981 teníamos que luchar en contra de formas caducas y estrechas de placer basadas en el machismo, la unilateralidad y el sexo funcional; despues de un cuarto de siglo de sida nos toca luchar para discriminar claramente las relaciones peligrosas de las seguras sin presuponer que las seguras solo pasan de acuerdo a las afirmaciones de las campañas publicitarias por la abstención, la fidelidad y el condón.

Las propuestas de juegos sexuales son anteriores a la explosión y extensión del sida a escala planetaria y no contemplan la posibilidad de los riesgos de contaminación. Presuponen la fiabilidad higiénica de los participantes.

En conjunto son juegos normativizados para instrumentar conductas que tal vez espontáneamente no saldrían nunca o se demorarían en salir. Pueden utilizar de soporte cualquier otro juego de cartas o de azar en el que ir repartiendo privilegios o posiciones de dominio dentro del propio juego. Pueden ser para parejas, tríos, para doble parejas o para grupos.

El lanzamiento de dados o la carta más alta son maneras socorridas para dar la palabra a quien tenga una mayor puntuación y decidir cómo hacer lo indicado en una papeleta que le salga con una indicación dada.

Lo que da cuerpo y tensión al juego es la disposición de los jugadores a participar en el mismo a sabiendas que se puede encontrar con instrucciones de rol que tal vez ha fantaseado durante toda su vida pero que nunca se ha atrevido a hacer. Los juegos eróticos tienen distintas versiones que van desde las más light a las más atrevidas repartidas por una gama de posibilidades de contacto físico: la heterosexual limitada a parejas, la heterosexual de grupo, la homosexual de parejas masculinas, la homosexual de parejas femeninas, los tríos de dos mujeres y un hombre o de dos hombres y una mujer. En el escenario heterosexual de grupo la permisividad del contacto total nunca es dada del todo. El juego evolucionará más o menos libremente según la capacidad de los jugadores en desinhibirse y abrirse a nuevas experiencias sensoriales. En realidad la condición heterosexual es la de la personalidad culturalmente taradas inducida a un deseo negligido y limitado, parcial y preconducido. En el juego de grupo el hacinamiento formando una bola de todos con todos o recibiendo las manos y las bocas simultáneas de los demás pronto dan muestras de quien realmente siente el deseo de la anatomía ajena y quien le dedica una deferencia obligada por exigencias del mismo juego. Una cierta dosis de densidad puede actuar como factor excitatorio suplementario. Atman plantea un Modelo de privacidad (1975). Sostiene que el hacinamiento es un estado psicológico y está más en la mente que en la Realidad. Teoriza los Males de densidad ante los que cabe contraponer la intensidad puntual o por horas del contacto grupal relajado posteriormente o durante los intervalos para poder soportarlo. En realidad el intervalo entre un contacto humano y el siguiente es el estado predominante de la persona. No depende de que lo haga como una elección consciente. El cansancio de su cuerpo y la necesidad de reposo lo aíslan regularmente, a diario de los demás. Hay otras muchas tareas que nos apartan continuamente de los demás por su misma dinámica intrínseca. En un paraíso ideal de contactos sexuales continuos y plurales la necesidad del tiempo de reposición fisiológica de cada cuerpo también lo llevaría al reposo, la retirada y el aislamiento. Junto a todo esto la necesidad del yo ante sus prerrogativas, sus elecciones creativas, su administración energética y la premisa de continuar siendo individuo le llevan a la retirada regular y alternada a los momentos de encuentro con los otros.

En los juegos eróticos se propone la picardía y el sexo explicito para pasarlo bien y estar en forma. Son juegos para adultos mentales, sea cual sea su edad. El común denominador de sus distintas versiones es que se componen de frases e instrucciones. Para participar en el juego conviene leer antes a voleo o absolutamente todas las fichas o instrucciones o pedir información de ellas para no enfrentarse a situaciones que puedan resultar desagradables. Es sabido que practicar sexo puede ser una de las más grandes experiencias energéticas o puede ocasionar rechazo y malestar.

La participación en el juego, especialmente el de grupo, no tiene porque significar cumplir todas las órdenes recibidas ya que el mismo juego permite descartarse de ellas o hacer trueques. En realidad los juegos son la excusa ideal para poner en términos de voz lo que generalmente está en el reducto de la fantasía o de la especulación silenciosa.

Los hombres suelen presentar más resistencia que las mujeres a sus encuentros festivo-sensoriales de grupo. Las pre-grabaciones insultantes que el psiquismo varonil tiene metidas desde edades tiernas con respecto a su virilidad lo mantienen a distancia del encuentro corporal con otros hombres a no ser de que pase por la pelea, el esfuerzo del trabajo o la competición deportiva. El hombre desea compensar su posible inclinación a la práctica homo o su tendencia a la bisexualidad incrementando sus relaciones hetero. Gregorio Marañón, con una tesis que se hizo famosa, relacionó el complejo de don Juan, el del conquistador compulsivo, con el de la homosexualidad. De hecho podríamos relacionar los excesos de la práctica sexual, del tipo que sea y con quien sea, con una sublimación de otras prácticas creativas que quedan abortadas.

El orgasmo sin embargo es una necesidad psicofisiológica tanto en las edades del crecimiento juvenil como en las edades tardías cuya práctica pasa por dar un contenido esencial a los días y un pretexto para continuarlos sumando. La sexualidad transgresora forma parte de dos campos: el individual privado del universo fantástico y el público del espectáculo dado a compartir por medio de transacciones económicas. Las propuestas de una reeducación erótica y una sexualización libre de todas las formas relaciones todavía esta en sus albores a pesar de los miles de años de experiencias carnales de todo tipo.

En los grupos de encuentro vivencial (Perls propuso unos bajo la visión gestáltica inspirándose en una teoría de la percepción de la Gestalt y en la Teoría existencial) el contacto epidérmico llevado hasta sus ultimas consecuencias solo puede derivar al goce sexual.

El encuentro sexual es mucho más que una cita de descarga de las tensiones genitales. Permite la posibilidad de redimensionar el mismo sentido de la energía y del que hacer en la vida y con los demás. Wilhelm Reich el creador de la Bioenergética y con una excepcional teoría de la sexualidad estableció el poder adverso de la falta de ella, colocando en el no orgasmo una causalidad neurotizante. El orgasmo supone la persona normal de carácter genital.

La iniciación sexual en la etapa de la eclosión eléctrica del cuerpo puede pasar por distintas modalidades y manos. En un esquema ideal el chico o la chica deberían saltar de su virginidad al bautizo sexual a través de un adulto. La prostituta metida en carnes aceptando ocuparse del adolescente para conducir su pene a su vagina es una imagen más tópica que la de la niña llevada a los genitales de un hombre adulto. En ambos casos la figura incestuosa es poderosa. Lo que hace la prostituta profesional es lo que le tocaría hacer a la madre, o una amiga de la madre, pero que la cultura prohíbe. En el caso de adulto varón y la adolescente chica, la practica todavía vigente del incesto contra el que se hace campaña por su extensión con efectos desastrosos por una praxis nada ética sepulta, tal vez para siempre, la consideración de la iniciación sexual de las manos del adulto más experimentado y que le tocaría ser considerado. Dejada la iniciación a su libre espontaneidad los adolescentes de cada generación tanteándose reproducen una época y la siguiente y la siguiente una misma clase de errores y sesgos.

Los juegos eróticos pautados son una técnica para colocar a categoría de ordinaria formas de intimidad que se pasan más décadas en el cuarto oscuro de la contención que no en su ejercicio practico y eficiente.

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