¿Hasta dónde se puede llevar un discurso?
Por discurso estoy entendiendo -ahora y aquí en este texto- desarrollo y exposición de una concepción teórica acerca de una experiencia, realidad o conjunto de hechos en relación a un tema que los vincula. El discurso es algo que va mas allá de la simple exhibición de datos o ejemplos y es mucho más que el relato descriptivo. Para que un discurso concurra no basta con un dicente vertebrado a su deseo de exhalación o transparentación sino que necesita un espacio -o al menos un interlocutor- comprometido en el recibo de eso que se diga. Si bien es cierto que un intelectual -o un artista- en su particularidad puede elaborar lo que desee, el sesgo y el itinerario de su circuito teórico pasa por los objetos planteados por sus interlocutores, tanto del lado de los que se adhieren a ese proceso teórico como de quienes lo impugnan. El otro en la polémica, sea cual sea su posición, a favor o en contra, es una figura esencial que contribuye, aunque esa no sea su voluntad, a afinar el discurso. El discurso va mas lejos o menos según los elementos a dilucidar que se vayan encontrando en el proceso. El discurso es una aplicación metodológica a un tema en condiciones de libertad. Es el pensamiento aceptado hasta sus últimas consecuencias las cuales incluyen los efectos desagradables ante verdades dolorosas. Claro que el discurso es lo que arma un solo individuo sin necesidad de escucha, ni auditorio como tampoco de debate ni confrontación. Discurrir es pensar. Lo que lo excita son otras intervenciones. La posibilidad del contraste es un gran aliado elaborativo. Las preguntas y objeciones ajenas, especialmente las no previstas, son las que hacen una gran contribución a la causa de la teoría. El pensamiento sin embargo no es siempre totalmente revelado en todos los lugares y situaciones. La ciencia calla hasta no estar completamente segura de sus conclusiones, los procesos judiciales pasan por el secreto de sumario, las investigaciones no son explicadas hasta hallar responsabilidades. Es épico el retrato (H.Poirot de A.Christie) en el que el detective no reúne sino hasta el final, cuando está completamente seguro, a todos los vinculados en un correlograma en el que se ha cometido un crimen para demostrar la identidad del asesino en una exposición magistral de inteligencia analítica.
El alcance de un discurso no debe ser confundido con la extensión de la palabra o con el escenario donde sea dicha. Es el reto del que piensa consigo mismo, su condición de gladiador con sus límites. Es el mismo veto de lo pensable. Todo lo imaginable no reúne las condiciones para ser pensado. Lo imaginario tiene que ver más con el deseo, con el anhelo de una construcción sin medir las posibilidades de que pueda ser realizado, mientras que lo pensable es lo que racionaliza las posibilidades de una construcción, práctica y también teórica. El hecho de tener existencias biográficas metidas entre antítesis (valoraciones distintas cuando no opuestas que coexisten en paralelo y que impregnan a la cultura ademas de influir a sus residentes) hace mas complicada la cuestión. El discurso elaborativo se abre paso ostentando su doble contradicción; de un lado con el propio pensante que no se atreve a pensarlo todo por la transgresión potencial que eso supone exigiéndole cambios de vida, de otra parte no se atreve a comunicarlo durante el proceso para no ser tratado como loco, marginal o transgresor al salir del canon ordinario de la comunicación, es decir, de la comunicabilidad.
La experiencia práctica multirrelacionaria en la que se demuestra que no toda comunicación es para todos los individuos (lo que no hace sino traducir al terreno de la palabra lo que ya se da como ley natural: no todo es para todos) ya demuestra que el discurso ha de tener en cuenta sus propios límites. No lo sabe todo y., en consecuencia, no lo puede decir todo. Lo interesante de tal constatación es que el sujeto que elabora es consigo mismo con quien tiene planteado el reto de esa elaboración, el de entender, el de comprender, el de ir mas allá de los límites de su conocimiento. Para quien ha sentido la llamada del conocimiento va a empeñar toda su vida en este propósito extralimitándose a las coordenadas expositivas de una conciencia global sobre la cultura general. Uno piensa capturando ideas y unidades de conocimiento y relacionándolo todo. Piensa para sí con la contribución de las infos y provocaciones culturales o artísticas que le excitan respuestas pensadas. Se piensa celularmente desde el cuerpo individual en una interacción continua con los factores ambientales, lo que hace del pensamiento un co-pensamiento. Detrás de lo que uno piensa o se atreve a pensar hay otras personas que lo están pensando o lo pensaron, haya o no documentación dejada de sus resultados. Lo que Juan Gelman ,poeta, dice: “si uno escribe para el lector se engaña a si mismo y al lector” se puede aplicar a la ley que gobierno la mecánica del pensamiento. Lo más interesante del pensamiento es lo que arroja como beneficio en cuanto complacencia proporcionda por la comprensión alcanzanda al mismio pensante. Pensar para complacer al otro forma parte de las estrategias de seducción o de la conveniencia política no de la misma lógica elaborativa. Gelman dice que ”nunca sabes lo que querías decir hasta que lo has escrito”. Escribir es uno de los instrumentos del pensar, es la manera plástica para apresar gráficamente cada idea e imago en las que se reflexiona. El texto escrito atestigua al ser comparado entre sí, según su tiempo y su temática, en qué avanza y en qué retrocede, en qué se repite y en qué innueva. Es posible que toda una vida de pensamiento, por mucha literatura reditual (y residual) que produzca no hace sino girar a unos cuantos ejes principales que se convierten en compañeros de ruta del pensante. Filosóficamente -si no va tras la búsqueda de una forma precisa (la ecuación definitiva)- habrá dado vueltas a la cuestión crucial de la autogestión de vida para consolidar la voluntad creativa y la concreción del paraíso en uno mismo. Científicamente el pensante sale mejor parado al poder descubrir leyes concretas con las que entender los mecanismos de la materia y la energía. Erwin Neher , nobel de medicina, investigador en el Max Planck, lo ha resuelto con rotundidad ejemplar: a mas edad es más fácil de identificar un problema y más dificil identificarse con el, llevársello puesto. En mi terminología, a más edad, si supone más saber, le corresponde mas intolerancia para aceptarlo. Entiende la competencia como la madre de la ciencia y de la vida. De hecho él se refiere a las dificultades de nuevas generaciones de científicos en tomar los problemas como sus compañeros de trabajo a todas horas pero en la forma de decirlo acierta de pleno. Lo que antes -en una fase biográfica de juventud y de energía desbordada- era un problema de tipo identificativo que se abrazara como causa personal, con el paso de las décadas el problema se convierte en uno más dentro del espectro de consideraciones sin tomarlo como algo tan personal, dejándolo a su libre arbitrio para estudiar el curso de su evolución. En ciencias sociales lo que antes había sido interpretado como un factor de alianza posteriormente se convierte en un diorama un tanto estanco al que seguir observando episódicamente para confirmar su estanqueidad.
Sea cual sea la información y por importante que sea el caudal de historiografía y formación intelectiva el discurso sigue teniendo sus frenos. Frenos que paralizan también al genio, ante situaciones históricas no apropiadas para evolucionar, es decir con demasiada falta de conciencia del sumatorio total para aceptar la evolución.
Pensar no es ajeno al para qué se piensa aunque el para quién haya dejado de ser un móvil consiste. Se piensa o pensamos para facilitarnos la vida, para entenderla más, para vivirla de una manera mas plena y consciente. Sin embargo pensar arroja conclusiones que entran en colisión con tendencias dominantes de vida. Y pensar no siempre es reconocido. A quien piensa mucho se le recluye en una especie de urna, pasa a ser distinto. Incluso el buen consejero que te dice que piensas mucho lo dice en un torno de paternalismo curioso por el que quiere protegerte de ti mismo para que no llegues a verdades con las que no puedas trasegar. Esa actitud consejera ha llevado al extremo de insinuar que pensar mucho es tanto como obsesionarse mucho. Lo cierto es que si una pregunta crucial, la de un problema enfrentado, no se repitiera con frecuencia a lo largo del tiempo y de las generaciones, las soluciones nunca serían articuladas.
Para una biografía intelectual ya es una gran contribución a la conciencia y a la ciencia aislar los límites del conocimiento y los problemas localizados y convenientemente planteados para los que se reconozca no tener soluciones.
La experiencia de las puertas abiertas.
El encuentro en la transparencia es el más complicado de todos. Debe ser por eso que todo encuentro aparente encierra un desencuentro en el fondo. Lo bonito es no tener que esconder nada ni tampoco encerrarlo bajo siete llaves. Hubo un tiempo lejano en el que los vecinos de los pueblos se acostaban en sus dormitorios sin cerrar con llave la puerta del exterior de la casa. También hubo un tiempo en el que la gente tenia permiso para entrar en las casas sin llamar a la puerta. Debe haber sido hace mucho porque de eso ya no queda ningún rastro en las civilizaciones urbanas. Recuerdo que de niño se vivía una confiabilidad entre el vecindario del barrio donde nací que se ha perdido completamente. Ahora mas bien rige lo contrario: la suspicacia.
En los dos últimos meses han venido a robar a tres apartamentos distintos de la escalera comunitaria en la que vivo. Tratamos de tener permanentemente colgados varios carteles avisando de que los vecinos se aseguren de cerrar las 2 puertas de la escalera para al menos vetar el paso a los amigos de lo ajeno. El mismo día que robaron vi a un tipo sentado en el descansillo del vestíbulo ensimismado con su móvil. Me resultó sospechoso que no levantara la mirada a mi entrada. Solo dijo mu cuando contesto a mi saludo sin enseñar su cara. Cuando a los dos días me enteré de este ultimo robo me maldije por no haberle preguntado qué hacia en aquél lugar. No se si fue el ladrón o la víctima. La paradoja es que la cara de espantajo de la víctima (la mía, la primera, después de ser victima de robo por varias veces) la hace tan sospechosa como a su atacante.
No se puede vivir la vida desconfiando de todo el mundo, pero sí con la suficiente dosis de reserva para no hacer el memo. Durante decenas de años de mi vida no cerraba la puerta de los distintos apartamentos en los que he vivido. Al salir daba un golpazo a la puerta y para abrir bastaba un cuarto de vuelta a la cerradura. Alguna vez (llevo mis despiste con orgullo) me he dejado olvidada la puerta abierta de par en par al salir -sin que se quedara nadie dentro- o al entrar sin que nadie viniera detrás de mí.
Todo eso está a años luz, ahora cierro la puerta con la llave por dentro y no pongo cadena o pestillo porque no está instalada. La puerta es de triple anclaje pero si he de encargar otra la haré blindada contra butroneros. (Al menos si quieren hacerme daño, que vengan con un tanque para derribarla) En mi armario había todo un equipo de autodefensa: en realidad un bate de béisbol,,ahora hay un machete. ¿Exagero? (primum vivere). (Si viviera en un país con permiso legal para compra de armas de fuego me pregunto si con estas premisas terminaría por comprar una para tenerla en casa). A la vez que hago todo esto me atrevo a seguir defendiendo la tesis de las puertas abiertas como paradigma conceptual por el que lucha: la de vivir compartiendo, la de invitar a socializar experiencias y cosas.
En otro lugar que no es mi casa me he apuntado a una experiencia de un campamento en un bosque donde las puertas están abiertas, se duerme en roulottes, furgo-camas o tiendas de camping .El teorema principal del lugar es el ocio, los no-horarios y tampoco las no-reglas, presuponiendo que cada cual es suficientemente adulto para tomarse la vida con los demás desde el respeto. Ese bosque son las antípodas del paraíso terrenal pero permite unas cuantas ventajas, entre ellas el aislamiento, la succión maximizada del tiempo, el lento discurrir por ideas y confidencias. Tenemos largas horas de conversaciones y otras actividades suculentas que no congenian con la sociedad capitalista. Compartimos la comida y nos alimentamos con gastos mínimos. Hacemos el amor ante el fuego de la chimenea y hablamos de las crisis de alternativas a pesar de que aún nos queda un resto de vitalidad para la ayuda mutua y para la hipótesis de los sueños por cristalizar.
Mientras hablamos de ello también hacemos balance de cosas concretas, entre ellas los robos que sufrimos. Aquí también hay carteles que comentan nuestro proyecto y que las mejores relaciones no pasan por el robar. Esos textos no disuaden a nadie, como tampoco lo hará el que ahora escribo. Entre otras razones porque los cacos dedican su energía visual a ver lo que pillan no a perder su tiempo en leer opiniones ajenas. Para ser un ladrón, incluso uno ocasional que se encuentra con el escaparte puesto de cosas sin que nadie las vigile, hay que ser muchas cosas antes. Su cuota de principios es escasa. El mejor criminal es el menos escrupuloso. No se pone a pensar en los impactos negativos que pueda ocasionar en los demás en concreto y en la sociedad en general. Solo piensa en si mismo y justifica sus actos delictivos para conciliarlos con su código moral incluido si tiene alguna religión en la que rece el predicado de “no robarás”.
Con tal perfil no se puede contar demasiado en reeducados. En realidad, la población criminal no para de crecer y entre sus prototipos más inequívocos y la población que están lejos de delinquir o de quitar algo de alguien, existe toda una gama intermedia de oportunistas que se aprovechan de situaciones incluidos los criajos de manos largos que se llevan el radiotransistor o una guitarra. Aunque sabemos que nos seguirán robando seguimos insitiendo en esa opción de vivir en un espacio de puertas abiertas donde en realidad puede venir quien quiera en son de paz a compartir ratos o días para relajos y convivencias.
El criterio es totalmente ilusionista. Posiblemente desde que el humano dejó de organizarse tribalmente es codicioso y el individuo ambiciona lo que tiene otro aunque sea para, tras poseerlo, desaprovecharlo o no saberlo usar. Cuando la psico-neurología explique este mecanismo se podrá optar por una alternativa sólida. Entretanto se hacen conductas que van en contra de sus actores además de en contra del resto de la sociedad.
Prefiero que el impulso natural de ofrecer siga prevaleciendo en mi vida al de negarme a toda donación por la clase de situaciones de aprovechados que me ha tocado conocer. Después de mas de una docena de robos sufridos no sé como puedo sostener ese criterio en mi vida. Llegué a tomarme los robos como formas de redistribución de bienes y dineros. Seria un buen criterio si no fuera por el hecho no banal de que los ladrones, incluidos los que hablan de robar el rico, no son precisamente los que reparten sus adquisiciones de una forma robinhoodiana con los mas necesitados. Un amigo de Laval tenía un cartel en la cocina de su casa dirigida a los ladrones que invadieran su territorio en su ausencia. Les invitaba a servirse del frigorífico y a comer y a pedirles que no destrozaran nada. No sé si le funcionaba, lo que puedo asegurar es que la experiencia de que invadan tu casa para robarte no es nada agradable, te deja la sensación de tu vulnerabilidad. Se dice de los ladrones que en sus fechorías hacen mas daños colaterales que los beneficios que puedan sacar por aquello que se llevan. Las victimas preferiríamos en ocasiones regalar eso y evitarnos el mal de lo otro.
Una experiencia de puertas abiertas termina por poner cerraduras. Lo mas triste de toda esta argumentación es no poder dar un paso sin un ay por haber olvidado cerrar el coche o la cabaña o, incluso, la chabola, de no dejar nada a la vista para que eso n ose constituya en tentación para el que fácilmente se deja tentar. Cuando un ladrón entra en territorio ajeno, forzando o no una puerta, sabe perfectamente que invade un territorio al que no ha sido invitado y que aquello que se lleva no significará repartir los bienes del mundo ni cristalizará en una sociedad igualitaria. El ladrón de viejo código, el de los Miserables de Víctor Hugo, completamente persuadido que con su actuación no dañaba a nadie y solo quitaba lo que éstos ya habian quitado antes al pueblo, ya no existe en absoluto. Existen ladrones mas ricos que los robados y ladrones que pueden sospechar fácilmente que aquello que roban lo hacen por capricho, sin necesitarlo realmente. Después de haber perdido tres ordenadores portátiles por robo en tres ocasiones distintas, en dos países diferentes no puedo decir que me sienta orgulloso de mis congéneres. Del primero de ellos hice carteles que distribuí por mi calle por sospechar que el ladrón era del vecindario proponiendo una oferta de compra de lo que se habían llevado ya que para mi tenia mas valor el material informatizado que el ordenador en sí mismo. Los carteles apenas duraron dos días (otro indicativo de la no-solidaridad vecinal). En aquella ocasión aprendí que un ladrón te somete al principio realista más radical de todos: te demuestra que puedes seguir viviendo tras el atraco y las perdidas que te ha ocasionado, que todo, incluido lo que concentra horas de tu trabajo, es prescindible, que, finalmente, todo se puede rehacer y reconquistar.
A este paso, si sigo escribiendo en estos términos acabaré por proponer una subvención a los ladrones y la creación de un día anual para el robo consentido en el que los vecinos saldríamos de casa dejando las puertas de par en par con carteles del tipo: “pasen y sírvanse de lo que necesiten”. Hablemos en serio: los ladrones, incluidos los descuideros, no son tipos de fiar. A eso que hacen no se le puede llamar trabajar y no tiene nada que ver con una alternativa para una sociedad mejor repartida. Para que alguien robe ha de sustentar su acción en la idea de que eso que se lleva es algo que le sobra a quien se lo quita. El problema psicológico del ladrón es que no tiene argumento alguno para justificar que aquello a lo que él cree tener derecho y por eso lo roba, se lo quita como derecho a quien lo tiene porque lo ha trabajado, conseguido, adquirido o comprado antes que él. Todas las sociedades han tenido problemas con sus ladrones y desde los códigos antiguos tratan de contravenir sus conductas y castigarlas para que no se reproduzcan. Sin embargo, los ladros siguen existiendo, la nómina de la criminalidad es creciente y por si fuera poco hay una subcultura que hace elogio del robo. Mientras los ladrones se especializaban en coches de gama alta o en mansiones super ricas, quienes vivían en las zonas pobres se creían a salvo, pero desde que la profesión delictiva tiene tantos adeptos los códigos por mucho que lo castiguen siguen sin minimizarlos como fenómeno. Conceptualmente queremos creer que en una sociedad con todas las oportunidades para todos, sin privilegios ni discriminaciones, con acceso al trabajo y con la cogestión de los recursos, el acto criminal desaparecería porque no daría lugar a la formación del individuo necesitado de cometerlo. Ese planteamiento ignora deliberadamente que esa sociedad un tanto idealizada pasaría por un largo proceso de gestión en el cual no todos los individuos estarían de acuerdo ni confiarían en su éxito, condiciones estas suficientes para no apostar por el futuro y seguir saboteando el presente, el suyo, el que les tocara. ¿que hacer con sus conductas?¿cómo reeducarlas? La experiencia de las puertas abiertas en el sentido literal de la expresión, (las de los coches, las de las casas, las de los edificios públicos, las de los museos, las de las estaciones, las de los bancos...) tal como están las cosas es inconcebible. Como experimento neorrural pintoresco es tanto más posible cuanto menos caras sean las cosas que se dejen sin vigilancia. Tan pronto corre la voz entre los manguis que un grupo de hippies dejan sus puertas abiertas vienen a hacer sus ejercicios delictivos o iniciación al crimen no-organizado. La confirmación de todo esto, tanto más reactualizada cuantas mas anécdotas de victimidad se cuenten, puede quitar a la víctima algo peor de lo que se lle levaron: su higiene mental si se deja llevar por su reacción furiosa contra el agravio. Marco Aurelio ya advirtió que pueden ser más dolorosas las consecuencias de la ira que las acciones que la originan.
El perdón de los pecados y el yo rematerializado.
Tomada la vida corporeizada como una especie de prueba para que sean juzgados los actos de cara a decidir alguna clase de continuidad, la biografía es significada como una cita con un examen en lugar de una convocatoria con la existencia natural. El cumplimiento estricto de las normas dejarían inmaculado a cada individuo que las siguieran. El cómputo bajo del santoral indica que no hay tantos seres puros como para ser tratados como correctos. El santoral escasea. Raramente a los santos se les declara como tales en vida, Fco de Asís fue una excepción. Vivir y vivir plenamente en la corrección parecen términos incompatibles. Cuanta más implicada está la vida en una compleja existencia en sociedad mas difícil es vivir sin mácula. El error es algo que te espera cada día, forma parte de los procesos naturales en el hacer, en el hablar y en el pensar. Es tan reconocida la certeza de los errores cometidos como parte de los procesos de lucha por la vida que se trata de quitarles importancia diciendo que el camino de la sabiduría está repleto de elecciones erróneas de actos que solo sirven para aprender que fueron equivocaciones.
En la terminología religiosa el error es tomado como un pecado, es decir como una ofensa a la instancia creadora.. Luego están las categorías: hay pecados graves y pecados veniales. Lo bueno de ser católico, -pensé durante mi manipulada infancia - es que te permite pedir perdón de todas las cosas malas que hayas hecho un minuto antes de morir y te vas directo al cielo. Esa parecía una promesa religiosa para embaucar a incautos. Pero ¿cómo? ¿Bastaba el perdón de tus pecados para tener los mismos derechos que otro que no los hubiera cometido? La cosa no me cuadraba en absoluto. Las historietas humorísticas , traídas por la cultura oral, para burlar al guardián de la barrera celestial, un tal Pedro, (el que por cierto se le atribuye la fundación de la primera iglesia cristiana por encargo de Jesús de Nazaret y al cual negó conocer por 3 veces en un relato clásico sobre el significado de deslealtad) nos daban ideas para burlarlo como portero y gozar de las supuestas excelencias eternas.
En otras variantes ideológicas, el alma en lugar de buscar el reposo eterno elegía otro cuerpo al que pringar con otra repetición de vida material. Eso lo haría el alma más tonta, ya que después de un casi siglo en la capa de la tierra haciendo de digestor de unas cuantas toneladas de alimento para enviarlas a la cloaca, uno se cansaba de seguir repitiendo la misma película fisiodeglutiente. Claro que la vida era, es, otra cosa. Además de comer y evacuar, también se aprenden cosas y se desechan otras, se goza en relaciones de placeres con otros cuerpos y se sufre en otra clase de interacciones, se crea y se destruye, se ama y se desama. En conjunto, la vida, una vida ,es una forma de sentir los hechos y las practicas, los contactos y las ideas. Tiene mas de sensorial que de intelectual y menos de filosófica que la historia de las ideas y de los grandes maestros del pasado harían pensar. El balance más optimista tras pasar unas cuantas décadas de vivo, el vivo a punto de ser muriente, sabe que ha participado de una gran fabulación de lo que quiso ser y un inventario de obstáculos que se lo impidieron.
Sabido esto, la supuesta alma supuestamente reencarnacionista tiene que ser muy masoquista para repetir una historia parecida o incluso peor ya que a cada época no hay razones solidas para afirmar que sea mejor que la anterior o las anteriores. A esa alma transmigracionista se le da la equivalencia del yo por la vía de atribuirse el el caudal de la conciencia acumulada, se supone no solo de la ultima vida corpórea finita, sino de todas las demás anteriores. Esto por supuesto está desmentido por la empiria directa. ¿quien se acuerda de sus vidas anteriores si apenas recuerda lo que hizo el sábado anterior metido en su áurea etílica? A un concepto teológico (el de alma) se le añade un psicológico (el yo). En esa combinación de aparato psíquico y de prerrogativa espiritualista la polémica lleva al huerto, (tal vez el de Getsemaní) removiendo una temática que se impone por esa necesidad más psicológica que espiritual de justificar los actos existenciales dentro de un proyecto preparado, de una teleología. Hemos nacido para algo más que respirar hasta morir, dicen los que no se resignan a la desaparición. Pero, a ver, ¿qué tiene de malo desaparecer? Quitarse de en medio es un acto noble: deja libre el lugar que ocupabas para que lo ocupe otro y tenga derecho a su propia experiencia. La necesidad de perpetuarse tiene que ver con una pulsión fanática por el temor que sugiere la nada. Ese planteamiento no tiene la menor base. Cada día de 24h al menos 1/3 parte de su tiempo el ser humano lo pasa en stand by, durmiendo, descansando. De lo que hace durante estas 7,8 o 9 horas apenas puede decir nada. Como mucho resume en menos de 1 minuto el sueño del que se acuerdo (la mayoría ni siquiera se acuerdan de lo soñado y no faltan quienes niegan soñar algo). A pesar de todo, ese tiempo dedicado a dormir (1/3 parte de una vida colmada pueden ser unos 30 años de clapadas sumadas) el durmiente una vez despierta no puede decir mucho. Ni siquiera la ciencia puede explicar la necesidad de todo ese tiempo dedicado al reposo y, lo que es más importante, a la desconexión con la conciencia diurna. Otros animales seguros y ronroneantes se pasan aún mas tiempo clapando o descansando aunque su tiempo de reacción en despertar sea mas rápido. Los cuerpos nos acostamos a partir de un cierto cansancio, a veces nos dormimos con el libro abierto (sé de quien tambien se duerme en mitad de una conversación) o mirando la tele (yo, evidentemente). Para un insomne, tener una pareja al lado durmiendo mientras aquel tiene los ojos como platos, no puede entender que dedique tanto tiempo a esta no-actividad. Lo cierto es que dormir (desconectarse) es necesario, la fisiología lo determina y la cultura lo propicia. Un compañero durante mi servicio militar obligatorio decía: el mejor momento del día es el que me meto en la cama para dormir.
Los deseos por ponerse en suspensión son continuos. Morir es como dormir y no despertarse. No es tan grave. Esa necesidad de prevalecer tomando otra forma material es una de las pulsiones más ególatras. ¿A quien le interesa que prevalezcas? ¿A tu pareja, a tus hijos? No, en realidad a nadie. Y si lo piensas, ni siquiera a ti mismo. Morir para luego renacer y continuar repitiéndote en lo que ya hiciste en la anterior vida y seguir dando la murga con lo mismo es/sería demasiado aburrido. La gran suerte de morir es la de dejar de hacer el ridículo en muchas -demasiadas- cosas y dejar de repetirse en incongruencias tópicas entre lo que se desea lo que se hace, lo que se quiere y lo que se puede, lo que se es y lo que se limita.
Si bien la rematerialización del cuerpo que se ha sido (y eso vale tanto para un insecto como para un árbol gigante, para un reptil como para un mamífero, para un mineral como para un alga) está garantizada de acuerdo con el principio de transformación de la energía, el hecho de que tus átomos queden repartidos en nuevas variedad de formas vivas que persistan tras tu muerte no significa que tu yo como un pasado constituido prevalezca.
Ya en vida, el yo no es una personalidad compacta tan clara. El proceso de vida concienciada o el de concienciar la propia vida ya pasa por distintos yoes en colisión entre sí. Cada vez que dices “yo tengo”, o “yo hago” o “yo miro” la colección de enunciados que sigue a continuacion puede ajustarse a la verdad empírica de lo que se relata, pero en cambio cada vez que dices “yo soy” o “yo quiero” o “yo sé” hay un componente de falacia en tu encabezamiento de declaración ya que no queda claro qué parte de ti toma la fuerza de la decisión ni la coherencia de lo declarado. La conducta humana es un combinado de personalidad y de imputs externos que la ordenan y dirigen más o menos según su cuota de manipulabilidad. El pronombre yo que sirve a cada individuo gramatical para separarse de otros ámbitos de pluralidad representa pobremente al sujeto en construcción que lo maneja. Ser sujeto es serlo sometido a multitud de variables y contradicciones. El sujeto para ser su mismidad pelea contra parte de sus yoes. Desde la atalaya de la honestidad y con bastantes años detrás por examinar, uno sabe que muchas de las frases que enunciaba su yo como primera sílaba han dejado de pertenecerle.
El yo que quiera prevalecer es el del individuo que no ha comprendido sus coordenadas de transitoriedad existencial. ¿Para qué continuar en pie de murga tras vidas colmadas volviendo a repetir procesos: desde la lactancia a las últimas evacuaciones de un aparato intestinal harto de hacer lo mismo? ¿para qué volver a repetir las mismas aventuras e interacciones de las que ya se tomaron sobradas conclusiones y lecciones?
El reencarnacionismo basa su creencia (que, admitámoslo, como hipótesis no deja de tener sus atractivos) en fenomenología de apariciones y presunciones de continuidades. Los lamas reencarnados en una tierna edad identifican objetos que pertenecieron a los cuerpos muertos donde estuvieron ubicados. (Interesante historia para legitimar un linaje teocrático). Aceptemos por un momento que todos los seres humanos estamos llamados por la fuerza espitual a reencarnarnos. ¿qué garantiza que en una segunda vida corporal o en la vida número 1300 se vaya a vivir de mejor manera, si no se lleva consigo el bagaje de la sabiduria de la/s anterior/es?
Físicamente podria tener mayor atractivo la hipótesis de que cada átomo integrativo de una célula que perteneciera a un cuerpo anterior llevara consigo una programación en el nuevo cuerpo al que se integrara. Dado que los átomos desintegrados se reintegran en todo tipo de nuevas formas físicas la tesis de la inteligencia celular de un organismo vivo podría marcarlos en estas otras formas. Es así que los árboles pensarían y las piedras escribirían poemas. De las experiencias intuitivas que se tienen y de las cosas que se presienten pero están por saber posiblemente tiene una influencia desde el espacio microcósmico la existencia atómica. Por ese lado sí hay una garantía de futuro lo que no significa una continuidad de la consciencia. Ante el credulismo que pone tanto empeño en la vida tras la vida (sea reencarnación, resurrección o eternidad espiritual) resulta sorprendente que ponga tan poco en dotar de contenido a la vida del cada día maximizándola de contenido, belleza y felicidad. ¿Para qué vivir una eternidad u otras vidas reencarnadas, si no se vive la que se tiene en toda su intensidad y autenticidad? Médica y biologicámente algún día será posible que una sola vida se pueda repartir en distintas épocas al menos de cara al futuro. Mira chico, vivo 20 años en esta época, me crionizo luego vuelvo a la vida dentro de 3 siglos para vivir otros 10 años; luego, me hiberno otro siglo mas, reaparezco etc. Eso sucederá en tiempo mas tecnológico que mágico en el que los individuos podrán programar sus biografías para distintos períodos. Para entonces, el termino medio de vida sera, posiblemente, de mas de 200años (si el personal deja de comer las porquerías que hace en la actualidad) que podra repartir entre un par de milenios. No dejará de ser una opción. (al menos la historiografía tendrá mas dificultades de mentir a la sociedad por tener que enfrentarse a mas testigos vivos). No tengo duda de que la tecnología lo permitirá, otra cosa es que la conciencia regente reúna los requisitos de ética y seguridad para que eso se concrete. En todo caso se estará hablando de resucitaciones clínico-anatómicas. Parar las funciones corporales para reactivarlas en caso de necesidad dejará en stand by la mente de esos no sé si afortunados que lo hagan. Si la tecnología ya estuviera lista en este momento tampoco estoy seguro de que me acogiera a ella suponiendo que pudiera financiarlo aun con el balance de disgustos que me produce este mundo actual. Debo estar chapado a la antigua. Prefiero vivir toda esta vida mía de una tirada, palmarla cuando toque mi turno y no dejar ninguna pista para que se me encuentre, no sea que alguien me franquesteice para regresar, aún en la hipótesis ficciosa de un futuro mejor que el actual. Posiblemente, la biografía transtemporal tendrá mas experiencias y saberes que las otras ordinarias o banales que no se acojan a esa posibilidad, de la misma manera que ahora el viajero transgeográfico tiene mas oportunidades de coleccionar experiencias que el que vive en la misma ubicabilidad topográfica toda la vida.
La necesidad de la prevalencia como un alma individuada tras la muerte guarda un correlato poderoso con la cultura egoica y el culto al yo. A la sociedad del hiperconsumo le interesan consumidores remisos no rebeldes que quieran comprarlo y tenerlo todo como si fueran a vivir miles de años para usarlo. El prototipo de individuo cosificado resultante no puede concebir que todo lo que es desaparezca tras la ultima expiración. Eso no quita que la continuidad energética pueda atrapar alguna clase de representación individual en un bucle tempo-espacial que no encuentra salida. La fenomenología espirita de figuras que no saben donde con los cuerpos muertos pero sin su desaparición conclusa es abundante. Una visión atea de la espiritualidad puede aceptar una dimensión fuera de la tridimensionalidad en que alguna clase de espectros vivan sus angustias. Geraldine Chaplin, es decir, su personaje que hace de medium en el Orfanato, cuando dice ver para creer no y no creer para ver, da una lección a la simplicidad materialista del que solo reflexiona en funcion de sus sentidos. La frase invertida que se presenta desde luego tiene una similitud a la religiosa pero no es lo mismo. No es la fe en los muertos lo que se pide sino la apertura mental de la consciencia a la hipótesis de alguna clase de continuidad, lo que no significa que sea lo mejor que le pueda pasar a una energía excorporeizada que no encuentra la via para su rematerialización.
Morir es un acto de liberación de la materia que se ha tenido y de los materiales que se han tenido. Posiblemente es el mayor acto de liberación. Según se haya actuado en la vida, el balance final sera positivo o no. el peor veredicto no va a ser el que hagan los demás de uno, sino el que pueda hacer uno de si mismo. Después de esto nada: los textos o frases recordados por otros que puedan ser reproducidos como curiosidades. No hay perdón de los pecados, no hay paraíso celeste, pero sí hay paz, cese de lucha y conflictos. Al ser devuelto a la tierra, el cadáver inicia el proceso de fusión química mas completo de todos. Al desaparecer como un uno individual se convierte en otro uno de categoría mayor, en totalidad de tierra, agua, aire y fuego, y por supuesto luz y oscuridad.
La libertad organizada. ElPuertoDeStaMaria 6ene2010
El éxito de las comunitas consistía en un equilibrio entre esponteaneidad creeativa y organización de su libertad. La lista de débitos de una para con las demás era evidente, también la de las ventajas. La presuncion de que todo le debia ser otorgado sin esforzarse por conseguirlo, -propio de las mentalidades niñatas de las épocas hiperconsumistas- no formaba parte de sus presupuestos. La garantia de la existencia paradisiaca en Feminália estaba en su numerologia particular. Cada comunita tenia todos los derechos hasta que muriera. Su vida de lujo incluia todos los placeres, la camaraderia, el sustento. Por su parte tenia una considerable lista de débitos. Formaba parte del organigrama de trabajo que se revisaba anualmente. La rotatitividad llevaba a que todas pasaran por todos los puestos sin excepcion, aunque era aceptada una cierta intercambialidad eventual. La division del trabajo era uno de los fundamentos economicos establecidos pero no la especializacion continua. La anatomia de cada una era responsabilidad no solo de ella sino de toda la comunidad. No se permitía la dejadez fisica. La obsesidad era tratada casi como u ndelito. Cuando Mandala volvió de una ausencia de unos dos años dando la vuelta al mundo en un velero, volvió con una cargamento de experiencias también con 20 kilos de más. Desde el dia despues de su regreso fue sometida, con su aceptación claro está, a un programa intensivo de ejercicios fisicos. Eso se hacia con el control directo de sparrings. El sparring era otro de los roles profesionales que consistia en una vigilancia extrecha y una activacion de ejercicios fisicos muy exisgentes. La maxima prioridad para Mandala fue trabajar su cuerpo 15 horas diarias. Solo podia comer una comida central y un te con miel como desayuno y otra infusion relajante con miel antes de acostarse. Cada dia se pesaba tras pasar por el baño y se tomaban sus constantes apuntandolas en una tabla. Su jornada de gimnasta era revisxada por 7 sparrings. Ninguna podia consentirle la menor renuncia. Sexualmente tenia en suspenso su derecho al placer hasta ponerse guapa otra vez. Sí podia participar en los juegos sexuales procurando placer a las demás, pero ella ni podia tocarse ni era tocfada en sus zonas erogenas, aunque tampoco lo necesitaba, en la practica le bastaba cruzar una pierna sobre otro para que el calor que sentia su chocho se tradujera en un orgasmo a los pocos minutos. Si no cumplia con los ejercicios era castigada por las sparring flagelándola en las nalgas, el vientre y los senos. Un mes y medio traqs su vuelta su cuerpo paso a ser la figura mas bella de la comunida y tambien la mas deseada, durante el siguiente año fue la que más folló de todas y batió el recórd de orgasmos de aquel año.
Toda la comunidad feminita funcionaba como una especie de organismo único. Experimentaban algo mas que la unidad organizada. Lo que una sentia lo sentian los demás, lo que una sabia lo transmitia a la demás. La espontaneidad intercomunicativa fluia a cada instante. No existian la politica de la la conveniencia o las tacticas para la persuasión, tampoco las alianzas internas para comnbatir a otras. Todas ellas eran una sola alianza. Lo que una sufria o padecia lo sufrian todas. No habia lugar para el malestar o la infelicidad. El secreto de todo consistia en que la libertad de cada pasaba por compartirla con todas y cada una de las demás, eso impedía los favoritismos o condiciones veladas de segregación. En Feminália se habia conseguido sustraerse a la dialectica de la inclusion y exclusión en que el gtrueso de la humanidad seguia empantanada desde milenios. Las omunitas jugaban a la invesgtigació continua, a la exploracion de todo lo que eran y podian llegar a ser librandose de los miedos a los errores y sobre todo a su reconocimiento.
El atentado que resumió una época.
Operación Ogro dirigida por Gillo Pontecorvo describe el atentado contra el Almirante Carrero Blanco ascendido a la presidencia del gobierno de España y sucesor de Franco en la primera mitad de la década de los 70. La historia argumental coloca al espectador en la mente y cuerpos del comando de etarras que lo ejecutó. Inicialmente la dirección de ETA propuso por mayoría su secuestro antes de su ascenso e intercambiarlo por 150 presos de la organización. Las idea en sí misma da la sensación que resultaba descabellada (la del intercambio de presos) pero daba un valor indicativo de que la organización planteaba su lucha en términos de guerra representando Euskalerria como una tierra invadida por los españoles. Los flashback dan cuenta de esta nación cuyo sola mención era prohibida, donde los maestros del régimen reprimían física e ideológicamente a los niños por declararse vascos, donde esos mismos críos eran balaceados por pintar en las paredes consignas de independencia. La película va combinando distintos planos temporales, siendo el de la organización del atentado la parte principal. Esta se divide en dos fases: una primera de seguimiento del hombre a secuestrar cuyo catolicismo practicante a diario le llevaba a hacer un mismo itinerario para ir y volver de una misma iglesia con un solo escolta y una segunda, con la decisión ya tomada por la dirección de eliminarlo, de excavación de un túnel en la calle Claudio Coello (un pintor del barroco español) por donde pasaba su coche presidencial y otro detrás con un mayor número de escoltas.
La escena clave de la película es cuando el coche es volado por los aires con tal fuerza que pasa al otro lado de la fachada cayendo en el patio interior del edificio. Antes de que eso se dé, el grupo de 4 que excava el túnel desde un semisótano, con una filtración de gas, un conserje molesto y en unas condiciones angustiantes de trabajo, con mascarillas para el mal olor, acompaña su dedicación a sus reflexiones sobre cómo es posible que nadie los haya interceptado aún con la cantidad de ruido que produce y por ese tema de las emanaciones, teniendo en cuenta que está muy cerca de la embajada americana. Llegan a mencionar la posibilidad de que la policía esté al corriente de sus actividades y que a pesar de todo les dejen continúen previendo luchas por el poder tras el fallecimiento del dictador. Cuando todo está preparado la compañera de uno de ellos, a la postre el más polémico con el plan decidido del secuestro defendiendo desde el principio la tesis de la ejecución, trae los explosivos desde Bilbao.
El último preparativo consiste en extender un cable por la calle Coello unido al detonador de la carga explosivo a una distancia prudente del lugar donde se ha de producir la explosión. Extienden el cable por la pared con algunas anécdotas de vecinos que curiosean. Cuando todo está a punto uno de los activistas avisa de la llegada de los dos autos. Desde la posición donde han llevado el cable y la accionan el detonador con una batería y el coche hace su último viaje completamente destruido y con sus ocupantes muertos.
Tras la acción los activistas toman la salida de Madrid. Unos años después durante la transición postfranquista, el debate dentro de ETA ha continuado y ha escindido posiciones entre quienes quieren continuar con la lucha armada y quienes consideran que el nuevo modelo político permite la participación en la lucha político por medios no violentos. Uno de los del comando que participó en el atentado contra Carrero ha optado por seguir con la parabellum en la cintura. En un ataque a dos números a la guardia Civil disparándoles por la espalada uno de ellos alcanzado pero no muerto dispara a su vez e hiere de muerte a su atacante. Tiene tiempo para recibir la visita y la despedida en el hospital antes de fallecer.
En aquellos años preagónicos del franquismo el atentado a ese cargo de presidente y el éxito rotundo con un explosivo desproporcionado en potencia para lo que iba a servir fue recibido con beneplácito por las fuerzas de izquierda y por la sensibilidad pública. Como recordó Victoria Prego al anunciar esta película hasta aquel momento no se consideraba a ETA todavía como una banda terrorista o al menos no –añado- con el grado de intensidad propagandística que se hizo en los años posteriores.
En el proceso de preparativos que llevó unos cuantos meses, la realidad en Madrid fue soportada con estoicismo, como si de un país completamente distinto se tratara. Durante ese tiempo hubo una huelga de la construcción y un cierto contacto casual con un huelguista destacado de un piquete de información que es golpeado por la policía y al que ayuda a salir de ese lugar.
El comando habla del mañana y de la incerteza de toda revolución por lo que hace al cambio de mentalidad de la sociedad. Eso, tan solo, son tomados como apuntes de escepticismo que no se convierten en un verdadero debate.
La película también aborda la extensión del conflicto de posiciones de cómo luchar si con la palabra o la acción violenta a la relación personal que hay entre ese activista, el más radical, el más indisciplinado también, el que continuará por la opción armada y que es abatido, con su esposa. La lucha es lo primero y todo lo demás, incluyendo la vida personal, la compañera, el placer de la intimidad y la criatura que ha engendrado, aun bebé, son total e inequívocamente secundarios.
Las muestras de cariño son pocas y casi exclusivamente por iniciativa de ella. La noche antes en que el comando se queda en una de las casas, la de otra etarra logística, duermen los 4 hombres en el salón, vestidos y mal, las dos mujeres comparten la cama negándose pensar si quiera que la acción pueda salir mal.
Tras el éxito de la acción y ya de escapada el comando que sale agrupado en un mismo coche escucha por un receptor que interfiere la onda de radio de la policía. Para cuando dan órdenes de establecer controles a la salida de la ciudad ya están fuera.
La película tiene el valor casi de documento histórico. El último viaje en forma de vuelo del Almirante Carrero pasó a integrar la imaginería popular ya que no hubo una filmación directa de lo ocurrido. Aquella bomba fue una lección considerable para el régimen y un aviso para todas las dictaduras del mundo demostrando la vulnerabilidad de sus tiranos. Posiblemente tras esa acción ningún otro elemento público de un estado represor volvería a tener una vida tan rutinaria como la de aquel hombre que no fallaba ningún día a su misa y que siempre hacia el mismo itinerario de mañana con su auto. Era el objetivo ideal para el comando más torpe. El que actuó en Madrid -según la película- no paró de cometer imprudencias que ponían en peligro la continuidad de su misión.
Además del etarra muerto por su radicalidad en continuar en la acción armada, que queda evidenciado en su fundamentalismo e inflexibilidad, aparece el abatimiento de otro que ha sido cercado por la policía y disparado por la espalda cuando huye imprudentemente de uno de sus pisos francos. Sea cual fuere la intencionalidad del director algunos detalles de la organización la presentan más como un grupo de voluntariosos cometiendo continuamente torpezas que no en la temible organización por la que sería conocida los años posteriores.
La posición de clase en el debate autojustificativo.
Durante una buena parte del siglo XX -y en otros anteriores- la condición de explotado era suficiente para declarar la de victimidad frente a la injusticia. A un lado estaban los explotados a otro los explotadores. Las víctimas eran seres indefensos, inocentes y vulnerables que aceptaban las formas dirigistas del estado y de los grandes empresarios. Fueron tiempos en los que de los obreros se decía que no tenían nada que perder. El desarrollo de las clases medias por obra y gracia de un crecimiento espectacular del sistema capitalista desmanteló esa idea. La sociedad en masa, al menos en los países hipermaterialistas, sí tiene mucho qué perder si por pérdida se aplica a dejar de tener el control sobre las cosas compradas o acumuladas. Las luchas sociales se han centrado y siguen centrándose básicamente en esto: en la perpetuación del poder adquisitivo, en el mantenimiento del estatus. Mirándolo fríamente la inmensa mayoría de luchas intrahumanas han sido y son luchas materialistas en relación al acceso a los recursos y a los beneficios. El movilizador inspiratriz fundamental del movimiento obrero sigue siendo el de una vida materialmente confortable. Las huelgas más salvajes y radicales siguen poniendo en primer lugar las reivindicaciones economicistas dejando muy en segundo o último lugar (eso en el mejor de los casos que sean contemplados) los objetivos de carácter político y humanista. La dignidad, la justicia y la libertad no dejan de ser palabras que se manejan en las asambleas propagandísticas y en las luchas fabriles pero desde el punto de vista de sus acepciones a los casos concretos de sus supervivencias materiales, sea con el mantenimiento de puestos de trabajo o en contra de los cierres de las empresas. Hay algo de los movimientos de los asalariados que los infantiliza esperando que empresarios y magnates se rindan a sus deseos en lugar de las implacables leyes del mercado.
Por otra parte, las actividades por re-valorar los puestos de trabajo, renegociando el reparto de las plusvalías, que se ha interpretado como un movimiento social del cual iba a emerger una gran conciencia popular, no deja de ser una peculiar forma de reparto de los pasteles recursivos. Por su lado, las luchas entre estados en forma de guerras cruentas y duraderas también fueron esto: luchas por los repartos territoriales y por la recalificación de los dominios. Esa concomitancia podría poner en una seria revisión el supuesto de que los obreros de todos los países tienen los mismos intereses y los capitalistas también. Eso es un reduccionismo. El panorama intercapitalista demuestra sus posiciones de conflictos tanto entre empresas como entre estados. Teniendo en cuenta que hay empresas que facturan más capital que el presupuesto de estado de todo un país es fácil deducir que el poder financiero está por encima del político. Un discurso reformista en los USA viene poniendo el énfasis de una clase de análisis contra el casi infinito poder de la banca dejando para el lugar de los santos inocentes a los estadistas y personajes públicos del campo legislativo y represivo.
Las antiguas consignas para un movimiento obrero internacional unitario sin quitarles ningún valor para el romance revolucionario chocaran con el hecho de su profunda división. Si en el seno de cada país –y de cada clase obrera- mientras una fabrica lucha por su salario, la de al lado difícilmente se entera y se solidariza ¿qué esperar de las relaciones entre las protestas de cada país silenciadas o ignoradas para que sus ejemplos no se extiendan? Para que ésta línea de análisis no lleve a conclusiones fatalistas hay que reconsiderar el potencial de radicalidad de cada lucha y de su conexión como un sentido histórico del evolucionismo social –más supuesto que demostrado-. No se puede afirmar con convicción rotunda que el desenlace de cada movimiento social lleve inexorablemente a revoluciones fantásticas que engendren un mundo estupendo. Parece que todavía existe una idea de revolución como la del gran día partero a partir del que todo va a cambiar inaugurando el reino de la utopía. No se puede seguir confundiendo actos de rebelión, festivos y rupturistas con los tótemes del sistema, con alternativas consolidadas. Muchas de las actividades pretendidamente revolucionarias por su furia radical como quemas de iglesias y obras de artes no tuvieron ninguna razón ni táctica ni estratégica para la lucha y consecución de objetivos sociales, solo demostraron ignorancia, obcecación, mimetismo comportamental en la extroversión de rabias y frustraciones no digeridas.
La apelación a una posición de clase que ampara las iniciativas de sabotaje de las cosas de la realidad confundiéndolas con el sistema mismo comete una terrible confusión entre infraestructura y estructura. La destrucción de máquinas, cabinas de teléfono o mobiliario urbano no afectan en absoluto a la estructura del sistema por mucho que sean indicativos de desacuerdo con la sociedad. Prácticamente todo lo que consigue la kale borroka es encarecer los containers de basuras y afear fachadas con cajeros quemados. Políticamente indica la frustración de la juventud, un malestar extendido y unas formas de lucha tan rabiosas como estériles. El mínimo sentido común considera que un objeto tiene valor en sí mismo y que su existencia ha pasado por un trabajo previo. Destruir algo material como parte del proceso de furia es insultar también a quien ha dedicado su tiempo de trabajo en hacer, es malbaratar recursos e, indirectamente, contribuye a incrementar su precio para los nuevos trabajos de su sustitución. De hecho la destructividad material lejos de ir contra el sistema lo consolida ya que le va bien tener excusas para fabricar más de lo mismo. Los tópicos actos de rebelión que queman coches, incendian neumáticos a modo de barricadas, y se entretienen al gato y al ratón con los peones del poder, sicarios para maltratar al pueblo no necesariamente son actos revolucionarios, sensatos e inteligentes, que pongan las luchas en procesos de liberación real. La violencia tiene mucho de discutible. El coctel molotov que incendia un establecimiento bancario también destruye un local que puede ubicar otras actividades que no tengan nada que ver con una oficina financiera. El fuego, primer elemento de los 4 teorizados en la antigüedad filosófica, no puede ser tomad o como el ultimo para arrasarlo todo en el supuesto de que tras el apocalipsis simbólico y por generación espontánea todo empezará de nuevo con parámetros de justicia, ética e igualdad.
La necesidad de clase de una violencia para hacer creíble su rol de futuro ha sido una interpretación más propia de sus vanguardias alucinadas que en nombre del pueblo también han hecho actividades en contra del pueblo. Los vocablos genéricos con aspiración de constituir una categoría absoluta son sospechosos de dogmatismo. El de “pueblo” o “clase obrera” no lo son menos. Cuando gritábamos “¡viva la clase obrera!”, ¿a qué le estábamos vitoreando? La clase obrera también es y ha sido la cantera para aprovisionar numéricamente al incremento de las clases medias, también es la del hiperconsumismo y los deseos de existencias anodinas y confortables, acríticas y alienadas. La clase obrera ha sido y es también la que participa de industrias contaminantes por la idolatría de la preservación del puesto de trabajo por encima de todo. Justificar al explotado porque debe de comer y vivir haciendo lo que hace es anteponer las razones externas a las internas, el otro al yo, el objeto al sujeto. Cada sujeto humano es responsable ante sí, ante la historia y ante los demás de sus actos. No se puede abreviar pasando por alto su cuota voluntaria de esclavitud para llenar su panza. Karl Abraham teoriza el gasto del dinero en los estados de ansiedad. La discusión política circunscrita a los roles económicos de los unos y los otros (empresarios con sus iniciativas para la explotación de recursos y empleados que se agregan a su plan por necesidad de un salario) pierde de vista las motivaciones inconscientes que llevan a las interacciones relacionales entre humanos. El dinero también pasa a ser un caudal acumulativo, ambicionada y usado según los cuadros neuróticos de quien lo emplea. No está establecida que detrás del plutócrata haya un individuo con mayor neuroticidad que detrás de un obrero con menor dinero contante. El esquema de conseguirlo para retenerlo remite a la misma inseguridad psicológica en un caso que en otro. Abraham habla de estados de permanente dependencia infantil.
No está de más recordar que el obrerismo que recurre a sus actos históricos repetidos pidiendo del estado o de las patronales que organicen sus actividades para mantener a sus empleados tiene un brutal parecido con el llanto infantil esperando del padre que lo siga queriendo.
Hablar de una posición de clase, actualmente, es tan obsoleta como la presuposición de que la clase obrera tiene unos intereses históricos muy definidos y va a vanguardizar al conjunto de la sociedad hacia la utopía social. Es tan obsoleto como el antiguo vocabulario de izquierdas-derechas y estoy por decir que de Revolución-Reacción. Hay procesos psico-conductuales que incluyen actuaciones reaccionarias y conservadoras con ideas de lo más revolucionario configurando auténticos cócteles explosivos en personalidades reduccionistas. A nadie le es dado, nazca en la clase que nazca, una condición de impecabilidad a perpetuidad. Claro que certificar el error universal e interclasista puede inducir a justificarlo en todas las clases no siendo comparable a efectos de impactos, la cuota de destrucción para el planeta de los más poderosos irresponsables que la cuota de destrucción de los más desfavorecidos en cuanto a incidencia en la materia y en los procesos económicos.
Inventario de faltas.
En un inventario de faltas noté tu ausencia. La falta de respuestas a los enunciados del saludo y un cuento que se quedó contado a medias.
En una cadena de mensajes, el último no contesta al precedente, puede hacerlo a uno de los anteriores, incluso aunque por otros no fuera advertido.
En las papeletas de las urnas, donde no votaré, escribiré los algoritmos para encontrar si no el tesoro al menos su mapa que mantiene engrasada la ilusión de los ilusionarios.
¿Cómo se lleva una vida con fans y seguidores sin poderlos tratar uno a uno en sus mensajes e individuarlos como seres distintos?
Con las uñas sigue militando nuestra felinidad. En caso de verdadera necesidad: úsense. Puedes excavar un túnel cuando te encarcelan o llenar de rallas la cara de tu carcelero.
El decir más honesto, aceptar que es complicado decirlo, no tener palabras para expresar una situación sentimental, ser entelequia, vapor, aceptar la efimereidad, el tránsito; aceptar ser pasos sin suelo, sin pies, sin camino.
En un mundo de consignas, los versos poéticos llevan las de perder.
Entre tantas político-consignas y pitadas de árbitros cegatos, incitatorios de compras innecesarias desde rótulos de vallas y aleluyas mitinescas; un poeta le dijo a otro: ¿qué hacemos aún de vivos en este mundo?
Mientras tengamos un mar cerca que engulle nuestras penas y enjuague nuestros cuerpos no hay por lo que temer.
Daría siempre la opción de conceder la prioridad a los demás si fuera algo más que una sombra para muchos. Como no es así: juego a los juegos de las opciones y combinatorias como todo superviviente constelacionario.
¿Cuando nos haremos pájaros para volar juntos fuera de la nebulosa de nuestros hermanos? ¿cuándo seremos príncipes de los mares y arcilla para rehacer a los humanos?
Cuando sepamos que fuimos cuerpos de paso, bellezas espúreas en espejos que no se rompieron, retales de poemas encontrados en la arena, entonces querremos renacer para darnos los besos que nos perdimos, para distinguir de nuevo las bocas que pasaron cerca y se nos pasaron por alto.
Cuando las espaldas están cubiertas con lecturas de libros los pasos a dar por los caminos son fáciles de dar.
Cautivo de tu mirada franca te presento mis respetos. Por si hubiera alguna duda que la vida es generosa, bastaría disfrutar con la belleza tuya
¿cuando beberemos del mismo vaso?
La de los ojos que miran sin poder mirarse necesita que alguien la mire con su mirada.
Voy a enviarte un mensaje para seguirme creyendo que soy un mensajero de algo. Siempre tengo un verso que empieza para un poema que no sé como termina.
Somos tiempo y bocas, miradas expuestas a las caricias deliciosas.
Y la arena dejó de ser un castillo para hacerse cuerpo de mujer tangible con la misma pose esperando un regazo.
Aunque la tecnología vaya in crescendo la sabiduría no supera la de nuestros maestros de la antigüedad. Casi todo ha sido pensado pero nos toca seguir repensándolo públicamente para que las lecciones históricas enseñen a vivir biografías más completas y para no olvidarnos nunca que estamos hechos también de ideas y decisiones además de materia corruptible y transitoria.
Ahora me explico porque soy tan feliz a tu lado con la cantidad de mensajes de felicidad que recibes de fans y consanguíneos.
Créeme si te escribo aunque lo escrito no sea una pregunta ni una respuesta. deja que corrija mis faltas a tu lado, de ortógrafo con los dados trucados. No, no hago trampas, descubro tus atributos por las selvas y pampas.
Entre iconos y frases crece nuestro tiempo. Nos habría gustado ser más que palabras y encantos, seguimos siendo barro por pastar y almas petrificadas en sus pasmos.
Cuanto más asintónica menos inferencial.
entre las dudas de si queda alguien por conocer que valga realmente la pena y los aciertos de que queda mucho por conocer, vamos de poetas ciegos tanteándonos no sea que nos pasemos de largo.
Ante el juicio precipitado, que es lo que más abunda, me retiro a los cuarteles del sosiego donde dejo pasar las palabras que fabricaron para herirme y me rehago creando las que se fabrican para la concordia.
Tomé de un discurso diáfano sobre el auditorio, donde estuve de paso, aquellas palabras que me adivinaron.
En estos tiempos si no somos iniciativa no somos nada. Valemos lo que valen las propuestas y sus puestas en escena pero antes que planes y compromisos valemos por nuestros sueños que engendraron las listas de las esperas.
Abiertas las flores, un estallido de colores; cada perla de humedad un néctar para la poesía; tu boca, un camino; tu cara, la certeza.
Revolviendo entre imágenes magenta encontré la tuya en medio de un tiempo que olvidé haber vivido. Nunca hubo un tiempo que terminara porque siempre quedó algo por decirnos dentro de cada uno. Repasando imágenes te descubrí con la misma mirada dulce de antes.
En el litoral compartí mi mar con tu mirada, deseé revolcarme contigo sobre la hierba quitándote tu jersey a rallas. Nos quedamos mirando intrercambiándonos la sonrisa como dádiva, tu seguiste tu paseo con ritmo de mujer amada, yo el mío de águila.
Esculpida en bronce y gemas, emergida de la tierra madre, la que contiene todas las bellezas; te recorrerán las manos de mil cuerpos impuros para fundirse con el tuyo.
Tanteo imágenes pixeladas esperando dar con la diosa que me falta, para iluminarla con mis velas de campaña en noches que no haya luna clara. Para idolatrarla sin ningún altar que me valga, compañera de juegos de cama y camarada de utopías más allá de una temporada. Te tanteo, en la semipenumbra emboscada, a punto de tomarme para los juegos de amante y amada.
En lo personal me deshilacho para aspirar a hacerme tejido de nuevo. Más allá del idioma y del cultural gesto te insinúo el espíritu que tienes dentro. Ya he hecho tarde para enamorarte si el amor es lo que para ti también vale. Vivo en alguna parte del planeta sin tomar ningún lugar por definitivo ni verdadero. Vivo lo que vivo, mi agenda cotidiana y mis espontáneas letras.
Hasta muy cerca de donde estás tumbada puede llegar mi palabra, para que la hagas tuya como si para ti fuera enviada. Claro que puedes ignorarla, no creerla, pensar que es un verso que no significa nada. Yo seguiré escribiendo mis palabras para quienes crean que detrás de cada texto hay una mano y una boca, un alma abierta a otra alma.
Vivir la Alternativa desde el yo soy.
La debacle de teorías solucionadoras y de movimientos que traicionaron sus objetivos abrió una gran etapa de descrédito de campañas para nuevas movilizaciones. El movimiento social dejó de ser uno solo y la quimera de creer que tras él solo había un futuro posible desmotivó a no pocos. Por fortuna, otras generaciones biológicas vienen a reemplazar físicamente las antecedentes que por caducidad se quitan de en medio. De las nuevas, personas que no se prestan al engaño del sistema despuntan con su sensibilidad e ingenio presentando críticas para superar limitaciones históricas y seguir poetizando, platicando y politicando sobre un mundo mejor. En cada generación, en cada época de la que se tiene noticia, siempre hubo dos clases de personas, las que se ocuparon de la vida como un proceso de sinergias en la que los demás importaban y quienes se ocuparon fundamentalmente de si mismas maximizando su individualismo y por añadidura el individualismo en la sociedad. Mientras ese otro mundo que teóricamente es posible no se gesta a escala global, cada individuo se enfrenta a los retos presentados por su propia consciencia: la de aumentarla y la de cualificarla, o se,a sabe más y saber emplear este saber.
Durante siglos la alternativa al mundo se ha puesto en funcion de las multitudes que la hagan posible. Esa sigue siendo la idea predominante. Hasta que los individuos han empezado a contar uno a uno, con la fuerza de su decisión y empezaron a andar independientemente de si otros les seguían. Ese tipo de personas siempre ha existido: simebre hubo ingenieros del verso y la palabra y de la tecnología y las novedades. ¿Que es lo que hace que una idea se convierta en una alternativa? en su extensión. La idea más locuaz puede ser absolutamente estéril o muy útil dependiendo de si es seguida. Desafortunadamente muy buenas ideas deben esperar siglos por no decir milenios para empezar a ser reconocidas como válidas y no siempre la mejor idea es la que se lleva a cabo. Entendemos por la mejor idea aquella que procura beneficio social sin perjudicar al medio ambiente.
Durante mucho tiempo se había supuesto que para vivir en el pleno ejercicio de las potencialidades personales se necesitaba de una revolución social que lo permitiera. Los distintos tipos de democracias demuestran que son posibles coordenadas híbridas en las que los individuos pueden maximizar la soberanía como personas aunque la sociedad diste mucho de estar arreglada. La revolución de sujeto es la que va haciendo cada cual en si mismo, en su mente e ideas, en su hábitat y hábitos, en su trabajo y relaciones. Vivir la alternativa pasa por vivirla en uno mismo contando con su propia fuerza y resolución. Antiguamente la lucha revolucionaria se tomaba exclusivamente como una lucha social, la de preparar y participar en los movimientos, la de decidir objetivos instaurándolos. Después, poco a poco, nos iríamos dando cuenta que la mayor de las luchas revolucionarias no es la de las pancartas y las manifestaciones como la de la contundencia en el mundo propio luchando contra cada gesto retrógrado del otro y cada gesto insconciente o alienad ode uno mismo.Vivir la alternativas significa empezar a vivir en uno lo que se espera que se viva algún día en la totalidad social. Significa introducir lo que los griegos llamaban la virtud en todo lo que se emprenda. La ética en el hacer significa no permitir la degradación de la conducta ni de las actitudes ni de las ideas.
De los dos tipos de cosas que uno se puede plantear hacer durante toda su biografía (la lista de intervención social y la lista de modificaciones personales) puede estar seguro que no las agotará mientras viva. Siempre quedan cosas por las que luchar y es difícil estar completamente de acuerdo con lo que uno es a no ser de que se sienta completo y terminado. Vivir la alternativa tiene un doble sentido: vivirla para fuera cambiando la posición ante le mundo y las cosas y vivirla para dentro cambiando los valores del consumismo y de la superficialidad a favor de la autenticidad del uno mismo. Hablar de revolución personal lleva inexorablemente a hablar de la mismidad como lo autentico. Definir el uno mismo no es tan fácil ya que uno puede no dejar de ser lo que es haciendo autenticas barbaridades contra el planeta y los demás semejantes. La alternativa personal es permitirse las potencialidades de sujeto lo cual pasa por la premisa de la libertad, cuyo ejercicio pasa por la premisa de no destruir la ajena. La definición extensiva y detallista de este concepto de libertad no debe(ría) dar lugar a confusiones aunque las polémicas siguen enredadas en esa parra de los detalles. Para muchos la libertad de ser lleva imprime la libertad de utilizar cualesquiera medios para expoliar al otro que usa de medio. Si bien es cierto que la libertad de ser lleva a lucha contra quien se toma la libertad de reprimir la libertad anterior, hay una autorrepresión propia de toda libertad, la de no convertirlo en un instrumento de dominio de los demás sea por diferencias de pensamientos o para aprovecharse de su debilidad. La persona libre integralmente no necesita sojuzgar a nadie para su beneficio privado. Quien han estructurado estados de dominio o grupos de poder malvados y que pueden cumplir todos sus deseos en el campo de lo material no significa que puedan ser libres o sepan ni tan siquiera de la libertad; suelen ser las primeras victimas de si mismos al no tener más fuerza que la que le da su dinero o su fuerza física.
La vida alternativa como propuesta individuada que no individualista se viene impulsando. Es la prerrogativa de cada cual. Pasa por contar con multitud de detalles: desde preciclar a la hora de la compra eligiendo productos que se ajusten a la ética de su producción a la minimización del tiempo de trabajo con el que vivior para no malbaratar la vida en procesos productivos indignantes. La alternativa personal pasa por la criba de autentificarlo todo desde lo que se piensa a l oque se hace, desde lo que se decide a lo que se cumple, desde la calidad del contacto humano a la maximización de su comunicación. Vivir la alternativa es un duelo con los límites, tanto los impuestos injustamente por el poder del otro desde su atalaya como los autoimpuestos por uno por temor a la dei nhibición, a la espontaneidad, a la fluència y al darse.
Vivir la alternativa pasa por los pequeños detalles, los gestos de deferencia y de dedicación al otro. La suma de muchos pequeños gestos constituye un gran gesto. La autogestión del propio tiempo por y para lo que se quiere, en la perspectiva de una correlación de sinergias para vivir una existencia concorde y plácida, solo depende de cada voluntad de sujeto. Lo alternativo no es tanto la forma exterior como esa capacidad d autosugestión de los recursos de uno. Una persona nunca es cero tiene lo que tiene. Le basta reconocérselo para empezar a trabajar tras su desiderátum existencial. Necesita también otra premisa lavarse de los pre-conceptos y pre-juicios con los que el laboratorio del sistema lo ha preparado para que sea su cómplice.
En Los héroes del tiempo, Terry Gilliam muestra como unos bandidos que han robado el mapa estelar del hacedor de toda la creación pueden moverse a su antojo por las coordenadas del historia. A modo de juego se mueven por otras latitudes temporales reinterpretándolas. Algo parecido puede hacer cada cual con su vida tanto por lo que hace a la parte ya consumada como sobre todo a la parte por vivir. Por lo que hace al pasado biográfico hay lecturas alternativas de lo sido para substraerse de los descalificativos y categorías de exclusión; por lo que hace al futuro por construir basta planificarlo de acuerdo a lo que se quiere. El fundamento rotundo según el cual una persona vive su vida es eligiéndola desde su madurez y resolución. Hay muchas formas de vivir la vida propia alternativa: con nuevos criterios que libren las perspectivas de la inquietud psicológica, minimizando los temores de todo lo que pueda suceder asegurando que la peor de las adversidades será una experiencia y una enseñanza a integrar mientras quede cuerpo y memoria para ello.
Probablemente quien opte por vivir la alternativa en su vida, eligiendo sus propias formas de vivir, simplificando sus gastos, no prestando su anatonomía a las intoxicaciones, hablando con sentido y n ocayendo en las habladurías, aceptando dar su tiempo a otro a cambio de una contraprestación justa, eligiendo donde vivir sin perjudicar el entorno, comprando cosas sin alentar procesos de injusticia o de explotación,.,..se va a encontrar con sus otros inmediatos (familiares y amigos, por supuesto) que le reprocharán tal elección. Ni la entenderán ni se la aceptarán. Querer cambiar el mundo será tomado como una objeción cuando no un utopismo vocalizado como insulto. Todo lo que puede hacer quien opta por vivir la alternativa es declarar el derecho a vivir su vida sin hacer daño a nadie y sin aceptar prestarse a que los demás se lo hagan. Una persona es rica en posibilidades, cuando menos dispone de su tiempo, depende de como y para qué lo gestione si va a formar parte de las problemáticas mundiales in crescendo o parte de sus soluciones.
En cuanto alguien declara ser sus deseos y opta por su existencialidad para una realidad distinta esta realidad ya empieza a ser cierto al menos a escala de su individualidad, es cuestión de ratos que también empiece a serla para quienes le rodeen o quieran conocerle. Lo más inmediato que tiene una persona es su mismidad y en el primer campo de intervenció nque puede indicir renunciando a que su mente sea coklonizada es tambien en si mismo. Declarar que la vida te pertenece para vivirla con un parámetro alternativo no doblegándote al patrón de conducta impuesta por la sociedad demostrativa de fracasos y generatriz de infelicidad es una forma de decretar el territorio soberano del yo. Jean Renoir en Esta tierra es mía introduce la cuestión de la autorecuperación del uno mismo en la figura de un profesor inhibido y cobarde que se recrece con su discurso sobre los derechos humanos. Si bien es cierto que el yo no e stan definible -como la cantidad de veces que se usa como pronombre cpompoarativame4nte dominante pemritiría presenti- indica su relacion con el ser del sujeto, lo que es como consecuencia de factores en los que siempre toca ver el epso de los esdternos y el peso de los endógenos. Mientra el yo se tome como una consecuencia colateral de las circuntancias y no como una forma de protagonismo en ellas, los individuos estan condenados a su reproductivilidad acrítica. Necesitan vivirse como alternativas para darse cuenta que las circunstancias son la consecuencia de sus correlatos, el escenario que va cambiando según como registren sus escenas.
El estado de ansiedad. Un cuadro psicopatológico.
La ansiedad se produce como un problema de adaptación. La respuesta de ansiedad elemental, en principio es proporcionada a una situación de peligro. Es patológica cuando su tasa reactiva es exageradamente mayor al problema objetivo. Particularmente, cuando ese problema es inventado para satisfacer al pensamiento de prevención abusiva autogenerándolo. En realidad no hay nada que esté poniendo en peligro directamente la vida del sujeto ansioso pero sí va a poner en clave de escapada la conducta para eludir un enfrentamiento que de hecho no se tendría porque dar. Esta escapada no tiene porque ser físico-motora (con gestos de huida, desplazamiento o corriendo) puede traducirse en una parálisis del comportamiento quedándose in situ sin hacer nada ante lo que le aterroriza que, por otra parte, no siempre es fácil de definir o señalar.
La ansiedad se expresa con un panorama sensorial descolocado. Los sentidos hipervaloran las sensaciones mas de aquello de lo que realmente están informando. Sentir y pensar está estrechamente conectado. La estructura en sí misma escisiva de la mente no elige el camino del raciocinio o el del sentimiento a voluntad (la famosa definición del cuerpo divido en razones y sentimientos con una frase de furor: “mi mente me dice esto y mi corazón me dice lo otro” es rotundamente falsa). La psique proporciona ambos tipos de argumentos: los mas sensibles y los mas racionales, los mas sensitivos y los mas elaborados. Según se tengan , es decir se tengan los valores y criterios concretos, se siente. Lo exacto a decir es según se piense se siente. En el extremo de no desear pensar en nada ni en nadie el cerebro sigue estando ocupado por ideas que preparan conclusiones y formas de respuesta afectiva. La reactividad sentimental varia según va creciendo el pensamiento y la persona. La reacción sentimental ante el himno de tu país no es el mismo a lo largo de la vida, depende de como vaya evolucionando el pensamiento y el estado de creencias ante significados tales como nación, patria, sociedad, aser humano o historia.
La ansiedad que conduce a crisis de pánico tiene por enemigo a uno mismo ya que no es dado hacer una evaluación de problemas reales externos que las desencadenen ya que no existen. Tal constatación de que no existen en la entidad dramática que les confiere el sujeto, la crisis hay que encajarla en un tratamiento de urgencia con los recursos de relajación que estén a mano (bañera de agua tibia, música tranquilizante -con auriculares si es preciso-, contacto físico con caricias en particular en la cabeza y sienes, masaje corporal y reflexoterapia, catarsis oral y gestual,...).
El resultado mental de la ansiedad es la conducta de escapada. Es una huida imprecisa de un objeto aversivo que no se delimita. Es importante enfrentarlo in situ. Eso le da la vuelta a la situación.
Las características de la propensión ansiosa giran en torno a temores un tanto abstractos aunque se traducen en síntomas corporales concretos: hormigueos y entumecimiento, sensación fácil de fatiga, sofocos y escalofríos dentro de una falta de auto seguridad de tal modo que se teme a perder el control o a volverse loco, a hacerse daño a uno o a los demás en una explosión descontrolada. Ese miedo a producir conductas externas fuera de control o no planificadas ta bien viene unido con el miedo al infarto o al morir o a la muerte de un ser cercano y querido, a que ocurra una desgracia, miedo a estar solo o demasiado acompañado, a tener vómitos, a apenas, a producir poca salivación, a cerrar demasiado o poco los párpados, a sus tics o movimientos incontenibles. El multivariado panorama de la ansiedad cursa en fobia social ,agorafobia, a viajar en cualquiera de los transportes, a meterse en ascensores, a objetos concretos como cuchillos, miedo a personas concretas o a cosas específicas, miedo a animales, a la administración de inyecciones, a la visita odontológica, a la sangre, a los animales, temor a la perspectiva misma de esas crisis que ya se han experimentado por tantos temores. La ansiedad forma parte del esquema patológico de una enorme cantidad de conductas: horror por el recuerdo de un acontecimiento traumático, por un accidente vivido o previsto, por una amenaza o por haber sido testigo de un asesinato.
Se da aceleración del pulso, palpitaciones cardíacas, aturdimiento con el entorno, irritabilidad no justificada, dificultades para conciliar el sueño estando cansado. Sensación de no haber reposado al despertar, inquietud e impaciencia frecuentes, sensación de ahogo, falta de aliento. Sensación de atragantamiento, gestos de tragar saliva, opresión torácica, embotamiento, tensión muscular sin motivo, náuseas, molestias abdominales. La tendencia a la excesiva puesta en orden de objetos, contar o sumar matriculas o cifras que aparecen en espacios públicos, comprobaciones repetidas, abrir el frigorífico para comer a cada momento, la pulsión de compra a cada estimulo de escaparte, pisar las baldosas de una determinada manera.o no tolerar determinadas posturas fisicas en otros son tantos otros indicativos de un cuadro de ansiedad. Cada historial clínico de ansiedad tiene sus particularidades. Este puede complejizarse mas o menos.
Las propuestas mas serias de tratamiento son las terapéutico-verbales. En la práctica se combinan con los tratamientos psicotrópicos.
Los tranquilizantes, sedantes y estimulantes dentro de la farmacopea recursiva y recetada lo que hace es atenuar la sintomatología, no la cura. La demora. Produce tolerancia (se necesita aumentar la dosis) y dependencia, coloca en el producto el trabajo que ha de hacer uno mismo desde la reorganización de su psique.
La exageración reactiva de la psique parte del hecho de que el cerebro computa señales de una forma errónea. Las señales no son unívocas. Cada día tenemos señales somastésicas, del propio cuerpo (cosquilleos, pinchazos, manchas epidérmicas,..) y externas (ruidos de las maquinas, de ascensores, de coches, de voces,...) que incitan a la preocupación. Los cuadros de ansiedad se caracterizan por un exceso de pre-ocupación y por un déficit de ocupación para las cosas reales.
Todas las sensaciones: falta de aire, falta de memoria, taquicardias, sudoración, ruborifacia, tartamudez, desviación de la mirada, microgestos gratuitos,...remiten al planteamiento cognitivo que incide en los valores.
Hay tres tipos de causas que gestan los cuadros de ansiedad:
1 está conectada en su origen biográfico a un impacto emocional .
2.una filogenética de pertenencia a una especie que fue inferior en sus primeras etapas en su lucha subsistencial frente al reino animal
y 3. coexistencia situaciones de peligro o ambientes de hostilidad contra los que la persona ansiosa no encuentra la manera de organizar su propio poder.
La ansiedad es un indicador de vulnerabilidad según el cual anticipa la derrota antes de una contienda. Una crisis de ansiedad otorga un poder que no tiene al otro que fantasmatiza o a lo distintos elementos que puntualmente parecen terribles (tormentas, huracanes, tornados,...).
La ansiedad es un trastorno de la estabilidad. La estabilidad no sólida da paso a una perdida de poder personal. Coloca al sujeto que se cree vulnerable por no decir despreciable en funcion de los sucesos espontaneos hasta el punto de que no se arriesga a someterse a ellos. El perfil ansioso olvida que la predictibilidad de los eventos con los que se va a encontrar, vaya donde vaya, se van a mantener dentro de un umbral de conductas racionales siendo el porcentaje menor los verdaderamente peligrosos para su salud o para su integridad. Greene (1969) Hematólogo Universidad de Rochester. Estudios de vidas de gemelos. Observó que los pacientes de leucemia habían experimentado un trastorno emocional, mientras que el gemelo sano, no lo experimentó. Evans (1920), psicoanalista junguiano, sostuvo que muchos enfermos de cáncer habían tenido como precedente la pérdida de una estrecha relación sentimental antes de la enfermedad. Psychological study of cáncer (1926). Las personas afectadas de pena dirigían su energía psíquica a su interior contra sus defensas naturales. Hagnell (1966)hizo un estudio con mujeres suecas en un seguimiento por 10 años tomando la dimensión de subestabilidad de Sjobring (1963) correspondiente a la de extroversión de Eysenck. Observó una proporción significativa mas elevada en mujeres con predisposición al cáncer por una personalidad subestable. T
La inestabilidad junto a los impactos emocionales no neutralizados son el sustrato de otras disfunciones corporales y mentales. A corto plazo la ansiedad impide el goce. Es una forma de autocastigo que lo aplaza sine die. Y a largo plazo puede estar conectado con la totalidad de disfunciones en el comportamiento.
La cura analítica del cuadro de ansiedad pasa por no prohibirlo en su explosión mas radical sino en acompañarlo mientras dure con las formas naturales de relajación. La toma de sedantes (amapola, valeriana,...) y la supresión de excitantes (alcohol, tabaco, café, haschís, estupefacientes,...) puede contribuir. El habla sosegada acompañando al proceso también. En tanto que el sujeto afectado de inseguridad ansiosa pueda articular su voz y pueda responder a preguntas la mejor invitación terapéutica es que deje fluir todo lo que sienta. En cuanto pueda expresar sus temores es importante pedir que el centro de atención sea puesto en el relato mas concreto posible de cada u no de sus miedos. El perfil ansioso pone sus miedos en funcion de lo que va a suceder no de lo que ha sucedido aunque es posible que algún hecho acaecido haya sido el desencadenante de una crisis puntual. Mientras la depresión se estructura en torno a pasados consolidados e inamovibles la ansiedad pivota en torno a sucesos por ocurrir a los que se tiene miedo que ocurran. Paradójicamente, el factor ansiedad es un aliado natural de panoramas enfermizos que no tienen porque darse pero que puede producir involuntariamente. La ansiedad bloquea la energía quitándola de otros menesteres vitales de importancia. A mayor ansiedad por vivir menos se vive.
La reutilización. Vivir la vida sin comprar nada (o menos).
En la sociedad de la opulencia -a pesar de todas y cada una de sus crisis- son mas cosas las que se producen que usuarios existentes para usarlas. Ese desajuste entre productos y consumidores deja un umbral de recursos que tiende al crecimiento permitiendo que se vayan sumando iniciativas para el reciclaje. Las crisis económicas cíclicas no lo son de déficit sino de todo lo contrario: de superproducción. Los gobiernos asustados por el caos social generado por la reducción de puestos de trabajo en lugar de proponer nuevos modelos de vida social basados en la cooperación y en una distribución más equitativa instan al mas trabajo y al mayor gasto si bien es cierto que las insinuaciones a nuevos modelos van surgiendo en los discursos públicos pero sin atreverse a pronunciar la frase mágica. Acabar con el capitalismo, con su irracionalidad, su antihumanismo y sus despilfarros. Al alarmismo social toca añadirle esa incapacidad gubernamental (indistintamente de los partidos políticos en la gestión del estado) en calmarlo.
El hecho es que una buena parte de la sociedad capitalista tiene más de lo que necesita y sin embargo sigue contribuyendo a la producción de objetos. Materiales que no hacen falta y que vienen a estorbar la vida. Todo ello está condenado al stock o a la destrucción con tal de que las máquinas sigan rugiendo y vomitando los artículos para los que han sido diseñadas.
La primera propuesta ecologista para preservar el hábitat y los ecosistemas ha sido y sigue siendo el de la Reducción. Esa es una idea genial que sirve tanto para un plan global de una gran industria como para un pequeño hogar de una familia. Reducir significa aminorar el ritmo de necesidades o elegir aquellas cosas que cumplan varias funciones para evitar la duplicidad de elementos contextuales. Reducir significa ajustar la vida a lo necesario y no acostumbrarla a un superávit de artículos sobrados.
Reducir significa atenerse a este parámetro y no mal educar a criaturas (futuros consumidores compulsivos) en la extralimitación de la superfluidad. En suma, reducir es trabajar para cubrir necesidades y no al revés: trabajar para aumentarlas en terceros a cambio de quimeras de éxito profesional que se desvanecen al aproximarse a su significación autentica.
Por ahora, las propuestas de la simplificación no han creado dinámicas de vida dominantes. Hay una resistencia a vivir con mínimos porque eso se asemeja a hacerlo como lo hicieran las clases más bajas y al no tener excesos se le equipara a tener poco o a la pobreza. Se ha llegado a creer que no comprarlo todo es tanto como apretarse el cinturón, una famosa y demagógica frase indicando que significa pasar hambre. Todavía hay quien ve como algo terrible comer dos veces al día en lugar de 3. Un cura demagogo hablaba de eso por la tele con toda la piedad de la que era capaz por los pobres de la tierra.
Puesto que la reducción es todo lo contrario a lo que plantea el sistema con la explotación de los recursos naturales y los recursos humanos en pos de productos arrojados por las fábricas, el no-uso de todas las cosas es su consecuencia directa y correspondiente. Las cosas se acumulan en lugares antes de que su tiempo de vida útil haya concluido. Además se tiran antes de que se hayan aprovechado suficientemente.
La Reutilización es el fenómeno que nace a partir de recoger y re-usar cosas que han sido despreciadas por otros.
Las empresas dedicadas a los artículos de ocasión y usados (second hand) son la forma más conocida de re-utilización. Lo malo de ellas es que al intervenir los intermediarios en su almacenamiento (desde los típicos chatarreros y traperos a los modernos almacenes de reparación y remaqueamiento de las cosas) es que añaden un segundo precio para sus beneficios a cosas por las que ya pagaron el primer precio sus dueños. De hecho el dueño de algo que lo tira sin apenas usarlo paga una segunda vez para que se le lleven eso de su espacio, y el nuevo dueño que la adquiere significa que paga una tercera vez en ese ciclo. La basura –entendida caqui por todo aquello que es despreciado- puede generar tanto más gasto cuanto más intermediarios haya en su manipulación. En todo caso, para suerte de rebuscadores y reutilizadotes convencidos, el acceso a ella es de libre disposición. La curiosidad del sistema es que lo que encarece un producto por encima de su coste de fabricación es su transporte, su distribución y reubicación. Aunque no se pague por la compra de una cosa e incluso resultando gratuita por encontrarla junto a un container el hecho de recogerla, transportarla y almacenarla significa un trabajo que tiene un coste en tiempo y significa también un pago por combustible, energía extra y materiales añadidos a su reparación si es eso lo que se hace. Todo lo gratis tiene cuando menos un coste de trabajo aunque no sea necesario gastar un céntimo para arreglarla.
La cantidad de productos desechados es de tal cantidad que una planificación del reciclaje incidiría directamente en la disminución considerable de la producción de primeros productos. Como eso no interesa a la sociedad del lucro las alternativas del reciclaje y educación medioambientalista se demoran. La cultura consumista es de tal magnitud que todo l oque no sea pasar por alquileres altos y por hipotecas interminables no es considerado. Resultado: la gente enferma poniendo su vida al servicio de la propiedad en lugar de poner los recursos naturales al servicio de su vida.
Como proyecto experimental es actualmente posible la construcción de una casa bioclimática con la utilización de materiales tirados y solo tirados. El chabolismo ya es eso, solo que su aspecto es feo y su higiene deplorable. Las casas de lata ya vienen a ser unidades domésticas reciclando recursos que por otros han sido tirados. En lo más rudimentario los homeless se protegen de las inclemencias de la noche metiéndose dentro de una caja de cartón. La alternativa no es esta. Los hombres-rata pueden vivir de deshechos en las papeleras y dormir en cualquier portal pero eso no es una alternativa. Huelen mal y no hacen otra cosa que obedecer sus imperativos estomacales.
El planteamiento de la reutilización es el de posibilitar una vida cómoda y agradable con los recursos proporcionados por la misma sociedad del despilfarro. Ha habido experimentos sociales con coloridos e ingenios de unidades domésticas permitiendo el lujo y el placer de vivir sin obligaciones laborales asumiendo directamente las necesidades de trabajo y creativas de esa elección existencial.
Lamentablemente los optantes por reutilizar materiales despreciados (la ocupación de casas abandonadas en una de sus versiones) no siempre miman los lugares en los que se meten teniendo serios problemas con la organización doméstica básica.
En una buena parte de Europa y del mundo más rico se podría vivir organizándose con criterios de reutilización efectiva (también por lo que hace a comida acudiendo a los mercados en sus horas de cierre cuando sus mercancías ya no están para la venta).Evidentemente la opción es/sería para minorías. Alguien tiene que estar produciendo primeros productos para que haya despilfarro que de lugar a la alternativa de su reutilización. Tal como están las cosas un grupo organizado podría demostrar poder vivir sin usar un céntimo y cubriendo la totalidad de sus necesidades con la reutilización de las cosas tal cual y su reciclaje por piezas. Eso incluiría desde el tejado y el calor a los libros, el vestido, la comida y los desplazamientos.
Eso no es una simple conjetura. Hay micropoblados y formas marginales de vida que apuntan a eso pero su caos organizativo y su antiestética por no hablar de su mal gusto y falta de higiene los descalifica como modelos. Es una lástima que ahí donde va el ser humano deja su contaminación y su desorden. Esa es una constante sea cual sea la clase social de pertenencia y sin que tenga nada que ver el poder económico en el impacto ecológico adverso. Cuanto mayor sea ese poder mayor será el impacto nefasto pero la determinante psicológica será la misma. Por fortuna para la gente del futuro hay personas que apuestan por las soluciones y respetan los espacios que habitan.
La perspectiva no de una vida entera pero sí de una temporada de un par o 3 de años de vivir sin pasar por la tienda o por el restaurant o por el espectáculo de pago es perfectamente posible aunque no probable. Salvo los más menesterosos que se dedican a la indigencia por única vocación, es difícil encontrar quien se preste a un proyecto de esta clase porque para sumarse a ello habría que vencer todas las inseguridades previas. Como Rudyard Kipling fantaseamos una vida habitable no desde el dogma sino desde la creación. La creatividad solo necesita dos cosas: el ingenio y los materiales de trabajo. Estos los proporciona el despilfarro (por cierto hay artistas que trabajan sus formas tomando los materiales de los containers) y en cuanto al ingenio la iniciativa personal y el no-miedo es el que proporciona la genialidad suficiente para una vida distinta y divertida.
De la militancia por los demás a la revolución en uno mismo.
Después de haber pasado por miles de reuniones y asambleas con otros idealistas y conspiradores, y ver que el mundo iba siendo repasado una y otra vez sin que nuestros anhelos de utopía se convirtieran en grandes transformaciones, cambié de posicionamiento en relación a la noción de compromiso personal con la sociedad. Me dije que cada persona tenía que cumplir con su conciencia y con sus débitos biográficos y que nadie podía hacer sustitoriramente lo que a cada cual le tocaba hacer en su vida. Fue así que salté del gran y pomposo discurso de la revolución de todos o de las mayorías a la idea de compromiso personal de cada cual con uno mismo para superarse tratando de ser irreprochable y estableciendo así un compromiso indirecto con el entorno trasformándolo en sus detalles.
Desde el momento en que sabes que el mundo es aquello que vives cada dia, aquello con lo que lo llenas a cada momento, aquello que te toca convivir y soportar en tus inmediateces y que todo esto es lo que ocupa y ocupará tu mayor tiempo biográfico lo lógico es intervenir en todo eso para gozarlo lo más a corto plazo posible.(De hecho todo lo planeado a muy largo plazo ya deja de tener que ver con un plan individual. A largo plazo uno no es nada, todos estaremos muertos) . La cuestión era y sigue siendo que las intervenciones en lo cocreto, en las manifestaciones reinvindicativas y en las protestas episódicas reactivas quedaban muy desconectadas del día a día en la que las modificaciones que dependían de cada sujeto quedaban pendientes de hacer.
La gente, los obreros, los camaradas dejaban de hacer la revolución en casa pero, eso sí, discurseaban hasta altas horas de la madrugada sobre la revolución pendiente en el mundo dejando la vajilla para la chacha doméstica o la respuesta a los problemas inmediatos para la demora permanente.
A mi pesar, comprobé que la credibilidad revolucionaria del demagogo que tenías delante sobre las grandes cosas a hacer contrastaban con su incapacidad por corregir sus propios hábitos (celoparanoia, omivorismo, adiccion tabquística, contribución a la contaminación, estrés, paranoias persecutorias, sufrimiento gratuito, consumismo superfluo, egoísmo, trabajo laboral no ético,…). Con la coartada de la supeditación del individualismo a las necesidades colectivas de las masas; cada individuo, supuestamente vanguardista, deja para el final de la lista (eso en el caso de que lo apunte) sus temas irresueltos más personales para ponerlos en función de la resolución de los temas generales y de la creación de unas nuevas condiciones objetivas que proporcionaran felicidad a raudales para todos. Eso me recuerda que abnegados compañeros justificaban que no podían dejar el tabaco, la cafeína o los barbitúricos porque el mundo necesitaba de su hipermilitancia que sostenúan con tales estímulos. Repasando el anecdotario, diría que para una mayoría de militantistas profesionalizados a full time se les podía haber dicho: cuelguen sus dedicaciones al mundo y resuelvan antes sus propios problemas conductuales y mentales. Jamás subscribí una frase de este tipo que tampoco llegué a imaginar como justa desde mi virtuosismo de crédulo ante la fe revolucionaria de los demás.
La revisión retroactiva me llevó a evaluar la doble función de los activistas especializados en agitación y vocacionales de estrategas de toma del poder: la de sus cuadros subjetivistas empujados a la militancia partidista y la reproduccion de los esquemas mentales y conductuales de la misma sociedad de la que eran críticos o marginales.
El error macro estuvo en concebir que la tesis de la persona nueva no era válida sin una materialidad politico-económica a escala general que la autorizara. Eso tenia una equivalencia indirecta con la tesis de la revolución importada (internacionalizada o permanente según la famosa tesis de Trotsky) por la imposibilidad de ser consolidada a escala de una sola nación. Ernesto Guevara, el icono mas conocido del siglo XX, ya fue cuestionado en Bolivia por su esquema, por no decir necesidad personal, de ser extensor revolucionario al continente. No sería el único al que le dijeran: vuélvase a su país, no luche por nosotros. Su legado e ideario y su romanticismo con la heroicidad y con el saldo de su propia muerte de luchar por los demás por encima de atender sus necesidades personales fue un esquema inspirador que no le libró de la critica de su no dedicación revolucionaria a la construccion de una nueva sociedad a pesar de saber que la revolución empezaba el dia después de la victoria contra la dictadura cubana.
Siempre que rugió alguien en contra de la injusticia y movilizó a sus compañeros de infortunio para cambiar con decisión y por la fuerza si era inevitable unas condiciones intolerables, también hubo quien lo impugnó por venir a alterar el orden y lo conocido por malo que fuera. Impugnaciones éstas que no solo partieron de los agentes de los intereses creados y de los sectores privilegiados sino también de las propias filas de los miserables y de los explotados necesitados de ese discurso de combate.
Lo que está en discusión casi siempre es el ámbito de competencia de cada individuo, si su intervención en el mundo tiene que ir más allá de si mismo o no. Distintas ideologias han hecho del individualismo su piedra capital. Gide y Malraux también optaron por el reinado del yo, a pesar de su monstruosidad, como vía de afirmación del uno mismo. Tras la derrota conceptual de la tesis de una clase contra otra y de la lucha entre ellas como motor determinante de la historia el idividuo ha vuelto a reaparecer como figura crucial en los panoramas de iniciativas para nuevos mundos o modificaciones formales de éste. Si bien no hay ningun individuo, ocupe el lugar que ocupe y sea la importancia que sea la que tenga, que no sea substituible la cuestión es que a escala individual, para uno mismo pues, ningun individuo puede admitir su substitucion por otro, salvo que acepte el papel de esclavo y el de despersonalización. La tesis a favor de la substituibilidad es propia de un abracadabrismo numérico que solo satisface una visión desde la cifra y desde un objetivismo de la estandarización en el que la menor importancia la tiene el ser humano en detrimento de una idea simplista de lo que es la sociedad uniformada. De hecho, los paises mal llamados postrevolucionarios trataron de quitar la dignidad individual de sus residentes uniformándolas prohibiendo modas e impidiendo los signos más mínimos de individualidad. En el desenlace como casos extremos (patológicos) hubieran preferido clones del líder maximo o del padre de la nueva nacion, impidiendo ojos y pieles y facias de colores y formas diferentes. El auto-reconocimiento del yo no tiene porque dar rienda suelta a un monstruo que devore insaciablemete a los demás yoes. Todo lo contrario: la expresión de sus necesidades legítimas es lo que crea un campo correlacionario con los demás de mutuo respeto, autogestión colectiva del espacio y de los recursos y libertad de relación.
La militancia por los demás, dado el predominio de la inconsciencia y las rémoras de pasados oscurantistas, ha tenido un sentido histórico justo hasta el momento en qué los posicionamientos eran muy claros, las contradicciones no eran tantas y eran necesarios los héroes para desatascar situaciones. La crisis de líderes arrastrada desde bastante antes de terminar la centuria anterior, y con la que empezó y sigue el siglo XXI oculta una crisis mas grave: el enmascaramieto de la realidad con el monopolio por parte de la retórica politica del discurso público. El lugar del deabate está en otras partes que apenas es divulgado. Las rondas de opiniones en directo de residentes que por radio o en foros se expresan indican que hay un saber circulante en la sociedad y una capacidad de hacer critica útil a los gobernantes de turno y por extensión al conjunto de la clase política que hace fila para su relevo, mas interesantes que las frases de disparo corto y de tiro fallado de los portavoces de cada retal del coyunturama.
La noción idealizada de revolución como el de un acto crucial tomando el poder para imponer el propio ha hecho un enorme daño intelectual y generó unas expectativas esperancistas sesgadas. Tener el poder no garantiza ninguna revolución en el sentido pleno de transformar comprotamientos y pensamientos, a no ser de que sus gestores faciliten la eclosion de nuevas ideas en ese sentido y se legisle de forma imperativa (el unico imperio legitimo si hay alguno es o sería el de la ley no opuesta a la ética) para castigar la criminalidad de todo tipo (desde la obtrencion de plusvalias por la explotacion al secuestrro de la libertad ajena). En cuanto a la presuposicion de que la toma del poder es motivo de elogio hay que considerar todo lo contrario: los poderes, de un signo u otro, se han caracterizado por imponer sus dictaduras particulares (mas o menos demoratizadas por vias consensuales) al resto de la sociedad. La razón común de por qué la historia en todas las latitudes del mundo sigue tan retrasada es porque en sus grupos de poder predomina el imterés en la involución. Los estados son las expresiones sintéticas de las desidias y psicologías inhibidas de sus sociedades.
Después de dedicar la energia a proyectos utópicos que dependian del concurso de los demás y no concretarlos por el mismo hecho de la volatilidad de éstos como factores efectivos, la idea del otro ha pasado a un nivel más simbólico que fenoménico. El mejor modo de luchar a favor del otro pasa luchando por uno mismo no permitiendo ser amilanado por los factores de enajenacion y de alienación que influyen en nuestro tiempo. Finalmente, lo que no asume hacer uno mismo por sí mismo en cuanto a cualificarse, aprender, ser sabio, experimentar y gozar la vida, no habrá ninguna revolución ni paraiso social que lo haga por él/ella.
La peligrosidad de este criterio es que puede llevar a un desentendimiento de todo lo que suceda a no ser de que te afecte directamente. Por extraño que parezca el mejor modo de ayudar a la minimización de conflictos en otras puntas del planeta, también de las miserias y las enfermedades,pasa porque cada cual se constituya en fuente de creatividad mental no dejándose manipular como un servilista a las noticias o haciendo de esclavo mental.
Las propuestas individuadas no paran de crecer y el bienestar personal que requiere equilibrio psicológico e ideas claras no depende (no tiene porque depender psicológicamente) del malestar social. La recuperación del sentido de la virtud existencial y la lucha ética es toda la filosofía que se necesita para engendrar otro futuro. Esa reducirá la corrupcion en la funcion publica tanto en los paises africanos como en los europeos y minimizará las bases numéricas que se presten a vender sus almas al diablo (sus conciencias al mejor postor) a cambio de capitales o de méritos curriculares en contra de sus verdaderos deseos.
La lucha desde el yo por un individuo soberano, pasa por una depuracion y una revolucionarización de habitos e ideas tóxicos. Esto no es posible sin derrocar el propio miedo. El sentido de la vida no lo da el sentido ajeno (el de las instituciones o del estado) que quiera conferirle a los sucesos. Es la elaboracion de las diámicas y tesituras individuales.Claudio Naranjo, se apuntó a la tesis de que el sentido existencial pasa por la autorrealización personal del potencial de cada cual por la que trabaja divulgándola.Eso puede sonar a hueco para el individuo que solo ha experimentado la ambición de la conquista material y a escala social. La autorrealización es el capital psicológico y ético que permite prescindir del máximo de condicionantes y reconceptuando el mismo valor de la necesidad.
El prototipo del antiguo revolucionario con la prosa airada y la arenga siempre a punto es ya totalamente obsoleta. El militantista ecuadrado en una orgaización todavía lo es más, a parte de ser sospechoso por no pensar por cuenta propia sino de hacerlo por cuenta ajena por obediencia al grupo. Los vocablos de “revolución” y “revolucionario” tampoco son demasiado útiles por el confusionismo y segundas acepciones con las que han cargado, a pesar de que ciergtamete, de acuerdo con Jose maría Jover, cada vez que una palabra entra en desuso la sociedad entera está en peligro. La extinción o falta de uso por las dificultades confusionistas que genera no significa que se pueda optar por palabras de reemplazo inmediatas.
Optar por una vida revolucionaria pasa menos por el grito y más por el enfrentamiento sosegado, menos por la conspiración colectiva y más por la afirmación de un ego auténtico, menos por la búsqueda del cargo o puesto dirigente y mas por la dulzura y la vida personal sentimentalmente sincera.
LLuis Ferrer rector de la UAB declaró en el 2007 que el nivel de su universidad era alto ya que publicaba unos 2000 articulos cientificos por año aubque de mometo su reto estaba en situarlos en niveles de prestigio. Cada propuesta elaborativa en el campo que sea situa a su autor en la competecia de un tema o zona vital dados ante una perspectiva contributiva al mundo de todos sin dejar de priorizar su mundo(profesional o intelectual) propio.
La sorberbia de lo inútil.
Cuánto más estudio, observo y vivo más sé las dificultades del saber y la alianza resistente a su progreso. En los ámbitos anónimos donde no se conoce la identidad ni la cara de los participantes es donde más se demuestra una cruzada tácita en contra de lo que destaca y en contra de quien tiene algo útil para decir. En vez de aprovecharse de las lecciones de quienes pueda darlas se les ataca calificándolas de inaccesibles, difíciles o inadecuadas. Es conocido el fracaso de las mismas escuelas (no confundir con el fracaso escolar) con el porcentaje mínimo pero real de sus superdotados que se aburren con sus programas de estudio y se auto marginan o son excluidos sufriendo por ello. La tesitura de quien tiene un saber acumulado es dura por lo que hace a los conflictos de acoplamiento con los demás cercanos y con la época que les ha tocado vivir. No es extraño que puestos a nacer en un mundo como este algunos prefieran ser tontos, creyentes y conformistas para no tener que vivir en la encrucijada del conflicto permanente con sus congéneres. Creyentes porque al tener un dios salvador y un cielo al que ir todos los avatares de la vida material y terrestre pasan a un segundo plano disculpándolos, tontos porque a falta de inteligencia la conciencia queda muy tocada y de esta manera uno no se entera de las verdades ni tiene necesidad de descubrirlas y conformistas porque al estar de acuerdo con todo lo que impera tal como impera y esta (des)ordenado ya le va bien aceptando lo que otros y la tradición y el poder les han organizado sin tener que entran en colisión ni disonancia con nadie ni por nada de tal manera que todo se vive en la beatitud y el acriticismo.
Cuanto más sé, mas sé -permítase la redundancia- que hay más gente que no quiere saber nada. Quien trata de explicar una cosa tiene que contar que su auditor/rio puede no interesarle. Esto no es grave, siempre ha sucedido. Lo grave es que quien no está interesado en aprender se parapeta en su ignorancia como si fuera lo mejor de lo que le pudiera suceder. Hay un orgullo de la superficialidad, una soberbia de la inutilidad. Incluso hay un dato revelador de ese fenómeno que lo hace más grave: el de una leve estimulación por el aprendizaje y su inmediata frustración por el esfuerzo desencadenado que representa, Sé de gente que afirma a modo de disculpa que es inculta y que quiere aprender, como una especie de tic justifiatorio pero que en vez de ser consecuente con esta declaración trata de imponer su decisión, sin argumento alguno, sobre el tema que sea y sin fundamento. ¿No acabas de decir que no sabes? pues calla y escucha. El problema del que no sabe no es que no sepa (nadie nace sabiendo, aunque también he oído afirmaciones demenciales del tipo de que los pensantes son los que nacen predestinados para serlo) sino que no quiera aprender. Desgraciadamente para los pensantes, les toca reconocer que una parte no menospreciable de las gentes conocidos, de sus paisanos, de sus convecinos, de sus colegas incluso ya tiene suficiente con las cuatro cosas que saben para manejarse en la vida corriente y declaran no querer saber nada más. El origen de la incultura es el desconocimiento deliberado. También sociológicamente se ha venido interpretando que la incultura es el resultado de un plan articulado por los estados y poderes interesados en sojuzgar a los pueblos vertebrados en torno a supersticiones y mentalidades pre-científicas. Para quien sabe algo y por casualidad acaba reuniéndose con gente que se constituye en club para intercambiar no ocurrencias, si no chorradas, va a sufrir los ataques en masa de los otros. Será un pedante, un exhibicionista por ostentar lo que conoce, un repelente por corregir los errores ajenos. Tampoco hay que ser tan listo para descubrir a alguien que lo es. El que no lo es se siente vulnerable e inseguro ante quien lo es. Aquel se pone a salvo de este llevando conversaciones al terreno de la estupidez hacienda de la falta de intelectualidad la elección supervivencial dominante. Detrás de un tonto social no hay un policía del pensamiento exigiéndole que lo sea, el propio tonto se basta y se sobra para mantenerse en su armario oscuro sin querer saber nada de la luz de los conceptos. Su soberbia lo condena al ostracismo pero puesto que una mayoría ha optado por los que son raros somos los otros, los que nos preguntamos los por qué de las cosas, los que analizamos situaciones, lo que optamos por la elaboración continua, los que escribimos, los que decimos no a las situaciones injustas. La lluvia de elementos de discurso lesivo no cesa para quien piensa por sí mismo y emite luz propia. No vale la pena entrar en polémica por este tipo de calificativos lesivos. Aunque no dejen de ser un pretexto para la propia puesta en escena de afirmaciones radicales contra esa otra realidad inerte de no querer saber nada. Lo confieso, topar con un tonto acomodaticio que se las da de apólogo de su imbecilidad y que va de soberbio a la postre de tarde en tarde es un buen pretexto para practicar la catharsis de la furia contra esa clase de psique tiene demorada la historia humana en pretensiones no resueltas de la más lejana de las antigüedades conocidas. La dialéctica entre el saber y el no saber pasa por largas zonas de silencio y por su parte el más tonto puede reproducir frases hechas y conceptos que utilice sin saber realmente lo que está manejando. Esa dialéctica verbal no deja de ser un juego entre paréntesis para tomarle el pulso a la capacidad mental circulante y de paso divertirse un rato a costa de esos orgullosos de sus vacios teóricos. Eso puede ser entendido como una crueldad pero tácticamente ridiculizar a alguien porque no sabe lo que por biografía e historia le toca ya saber es un poderoso acicate para que se plantee la vida más seriamente. El sentido del ridículo o de la vergüenza del ignorante es un facto psicológico importante para que el susodicho se replantee si seguir siéndolo o por el contrario tratará de dotar de contenidos de utilidad a su vida. Por de pronto su reacción automatizada será la de acudir a esos insultos contra el que sabe pretendiendo que la mayoría de los que no saben por una elemental aritmética democrática tienen que mandar sobre los que saben. Los tontos que acuden a ellos (a esos descalificativos) es porque escapan de un tema planteado para evidenciarse menos de lo poco enterados que están. Por lo general quien expresa juicios rápidos y pronto-reactivos de autodefensa y a bocajarro sin dar respiro al otro suele embutir superficialidades para ocultar lo poco que sabe de otros temas que sí sean de interés.
Para un hablante enamorado del arte de la conversación se puede pasar más tiempo buscando un interlocutor válido para tenerlo que en la conversación misma, a no ser de que lo tenga asegurado para siguientes veces. Huyo de la verborragia y la pedantería como el que más pero no del preciosismo de quien enseña y tiene facultades para enseñar. Huyo mucho mas de los desiertos mentales de individuos que simulan ser pensantes y basta que digan tres frases continuadas para incurrir en una docena de errores y descartarlos no ya como interlocutores válidos para un debate sino ni siquiera como compañeros conversacionales divertidos .
Del discurso hueco y de heroicas de gubernamentales se huye como de la quema, pero de las bla-blas ciudadanas comparativamente menos documentadas, se cruza a nado el océano mas extenso con tal de no aguantarlas. El problema es que cuando se desea pinar determinadas opiniones espontáneas en salones de chat, incluidos los de pomposos títulos como filosofía o escritores es inevitable la decepción. Todavía no he encontrado un chat, aunque la verdad es que no me he dedicado a extender mi investigación a otros países y lenguas fuera del castellano, que se ajuste al marco temático que anuncia. Hacer zapping entre las distintas ofertas de chats que existen proporciona una muestra heterogénea gratis que permite visión rápida y contundente del predominio de la tontería en todos ellos lo que no quita que haya excepciones de personas brillantes por las que merezca la pena discurrir ratos estériles entre muchas más que no lo son ni lo serán nunca.
Xavier Roig teorizó el crucial concepto -para entender los males de nuestro tiempo- de la dictadura de la incompetencia. Esa noción se pude extender a la del dictum de los que no quieren aprender., ni superarse, ni mejorar, ni evolucionar. Es así que la historia de los humanos tiene que cargar con un considerable lastre de los hermanos inmaduros que ostentan su fuerza para no hacer, no pensar, no discurrir, no aprender, no vivir.
La felicidad: la declaración de un estado subjetivo.
¿Puedo declarar mi felicidad? ¿Puedo?...¿aunque sea en susurros? La declaro pero ¡que conste! sin ánimos de ofender. No quiero que te sientas mal porque tu no puedas competir con tal afirmación. Tampoco desearía que me tomaras por tontolava por creerme feliz en un mundo de desgracias. Voy a tratar de explicar cuál es la clave de la felicidad sin pretender hacer un manual práctico para conseguirla, aunque ya que lo menciono, la idea puede dar lugar a un material de propuesta para enrolar a editores que se comprometan en una gran tirada sobre ello. Lo voy a hacer sin presuponer que soy el único hijo de la tierra en declarar tal cosa. Seguro que puedo aprender mucho de personalidades que han sido y son más felices que la mía.
La primera cuestión de método para un proyecto existencial dedicado a la felicidad es que se trata de un proyecto individual. No puedes llamar a la puerta del vecino y decirle:¿Qué? ¿nos vamos a tomar un par de copas de felicidad? Al vecino se le deja ubicado en sus supuestos, los que sean, escribiendo tal vez su propio relato sobre este tema o sobre su opuesto. Mencionar eso me lleva a repasarme en mis ayeres cuando me sabía que no era feliz ni podía serlo y que probablemente escribí sobre sus dificultades. Sé que relacioné la felicidad con el bien y su contrario con el mal pero no adelanté mucho teóricamente, tampoco pragmáticamente, mi vida discurría por entoces tras imposibles y tras retos de encargo. Llegué a definir la felicidad como una ecuación de multigrado cuyas incógnitas dejaban de serlo por ser sustituidas por referentes robustos. Decidí que cuantas menos variables indeterminadas concurran en una vida se puede ser más feliz. Luego vi que el recibo de una loto multimillonaria también era una variable indeterminada y que eso solía hacer feliz al recepcionario.
Volvamos al hoy, un día de lluvia, tarde gris, plantas perladas y soy feliz. Los días que llueve la circulación se ralentiza y hasta se atasca. Técnicamente no hay ninguna razón para eso pero sucede. Los conductores se ponen frenéticos ante otros que bloquean la marcha general. Por suerte soy u habitante de mi cuarto de trabajo, un pequeño universo en el que no falta de nada: los ordenadores, la conexión a internet, compañía humana al lado compartiendo el espacio desde una entente primordial, una botella de agua para refrescar paladar y neuronas, unas pesas de mano para mentirme creyéndome que eso sustituye ir a una sala de feetness, los diccionarios cerca, una lámpara con la pantalla de cristal blanco traslúcida que pone la nota aristocrática, libros a los que engancharme por si necesito urgentemente dosis formativas y viajes repentinos a otras latitudes que me saquen del ahora y aquí…En fin, no puedo pedir más. Ser un hombre abutacado me ha permitido llevar una vida sosegada. Y pensar que decían de mí era un culo inquieto incapaz de estar mucho rato en la misma ubicación. Vengo observado que el culoinquietismo (en otros) no tiene nada que ver con las razones objetivas que llevan a moverse por el afuera sino más bien por la falta de razones subjetivas en soportarse uno a sí mismo. De ahí que lo habitual sea tener que salir fuera de casa un cierto número de veces por día para hacer una cierta cantidad de cosas que se podrían hacer con una sola gestión a la semana. ¿es que estoy proponiendo que nos quedemos en casa? No, nada de eso. Los de las taquillas me enviarían sus tigres. Lo que sugiero es reducir el número de variables diarias (semanales, mensuales y anuales) determinadas por actividades innecesarias. También sugiero apostar por menos interacciones y las que se hagan que se las dote de más contenido. Volvamos a mí: el último gato pardo en una realidad multicromática que se siente más a gusto en atardeceres como el de hoy que no corriendo tras los lugares de encuentro de las multitudes. Eso es nostalgia. (¡Tú lo que tienes es fobia social!) ¡Vaya con los diagnósticos de los de rasca y a ver lo que te sala qué eres o qué tienes! Vale confieso mi amor por la poesía y por los vibrátiles que cada generación da aunque sea a cuenta gotas que prefieren el sosiego de una tarde en calma que mezclarse con las multitudes en los centros urbanos o que van de marcha (¡marcha, marcha!). La felicidad es algo muy frágil y muy íntimo como para ponerlo en función del mundo. El decreto del estado de declaración permanente universal fracasó en su momento. El idealismo tuvo que replegar velas y enfrentar su naufragio. Tuvo que admitir que la gente no quiere ser feliz, que las revoluciones terminaron por sacar los mismos y peores monstruos humanos que antes que estallaran, que las modas de cada generación camufladas de progresistas arrastraban antiguas formas de sojuzgación. La tesis de qué mientras hubiera un solo humano desgraciado nadie podía ser feliz fue muy exagerada. Comprendí paso a paso que cada persona tenía que hacer su propia revolución en casa y antes que nada en su estructura mental. Que primero tenía que vencer los factores de distorsión ajenos y tomar la conveniente distancia satírica con todas las amenazas que recibiera con el propósito de atemorizarlo. He ahí una clave, la felicidad pasa por tomar cualquier asunto biográfico como parte de la aventura existencia y reírse convenientemente de las ideologías culpabilizadoras.
La felicidad no depende del azar ni de la oficina de reparto de destinos. Es una resolución. ¿Quieres ser feliz? Pues adelante, ¡sélo! No te auto sabotees en todo aquello que te lo impida. La felicidad no es tanto un objetivo como un criterio de existencialidad, Soy feliz porque quiero serlo pero además lo soy porque lo compruebo. Sigo siéndolo porque no estoy dispuesto que las mil y una adversidades que trae el vivir en sociedad, (en una sociedad más dedicada al contra naturalismo que el respeto a las leyes naturales del planeta) me echen a perder el día. Soy feliz porque no permito que la amargura ajena me destruya los buenos momentos y en general todos los momentos. Soy feliz porque me he vaciado al máximo de angustias públicas y porque me rebotan acusaciones falsas, perjurios e injurias. Me subí a bordo de un viaje etéreo sin nada que me sostuviera salvo ideales (repasados y reactualizados) y desiderátums para no abandonar la filosofía del carpe diem de Horacio. Declaro mi felicidad y no voy a pedir perdón a nadie por ella. Prefiero disculparme si cometo un error o me paso de la ralla a ir por la vida pidiendo a priori perdón por respirar sin haber hecho nada mal.
Soy feliz a mi manera claro. No soy el que cuento chistes en la sobremesa para entretener a los contertulios ni digo siempre si a todo lo que se presenta. En realidad puedo decir tantos o más noes que sies pero lo bueno es que decir no ya no me hace sentir mal. Le digo no a la brutalidad, a la suciedad, a los anti ecologismos, a los que enredan con mentiras que institucionalizan y ordeñan al máximo. Le digo no a vivir para trabajar, a hacerlo por cuenta ajena bajo la batuta de un cabo de vara o un sargento civil. Le digo no a vivir en la inquietud permanente, con la hipoteca que o se termina nunca de pagar, a la preocupación continua, es decir la pre-ocupación, que impide la verdadera ocupación con sensatez de las cosas. Bien mirado me paso la vida diciendo no a las cosas y si puedo disminuir esa cuota es porque reduzco las interacciones con los demás y me evito escenas de las que, como humano, me avergüenzo. A mi modo soy un salvaje en su guarida que no ha seguido los ritmos dominantes creyéndome una realidad de la que no soy confesional. Si soy feliz es porque le ha dado la vuelta a las tortillas tantas veces como he tenido necesidad de hacerlo. Ahí donde había un tipo prepotente he respondido desde la humildad, ahí donde había un dictum injusto me he escapado como he podido, ahí donde he tropezado con una teoría que se presentaba como la única robusta pero que he encontrado su trampa no me la he creído. En resumen he antepuesto un método de interpretación a la interpretación dominante que inocula estándares y que escribe los guiones de vida de una mayoría que acepta seguirlos a crear los suyos propios.
Debo decir que el ímpetus por ser uno mismo desde la autenticidad es lo único por lo que vale realmente nacer y morir. Morir quiere decir morir. Es una causa de honor. Morir por la verdad no tiene nada que ver con la muerte por martirio por seguir dioses o fabulaciones religiosas de las que el martirologio ha dado buena cuenta. Se ha objetado que no se puede pensar en uno mismo porque esto es individualismo e incluso egoísmo, pero la condición primera para que la sociedad en bloque sepa a donde va y evolucione saliendo de los laberintos en los que se ha metido es a nivel de cada persona decidiendo o aceptar aquello que le hace daño y que hace daño a los demás. El enfrentamiento continuo por resolver tal tesitura genera desasosiego y enemistades pero a la vez es la gran escuela de la vida. Una vez se tiene claro que cada persona es la única que puede trabajar por su propio cambio personal te liberas de ir de misionero y de salvador por los mundos. Es una profiláctica distancia del altruismo que contra lo que parece ayuda a que los demás se autoasuman a si mismos sin esperar padres blancos que vengan a salvarlos. Soy feliz porque soy yo. He aprendido de mis límites sin emborracharme por ansias de perfeccionismos que en realidad ocultaban ambiciones. Soy feliz porque no necesito acumular tantas cosas ni tanto dinero para sacarle rédito a cada hora, a cada momento. Soy feliz porque puedo escribirlo aquí sin avergonzarme y puedo permitirme ese rato de auto encuentro conmigo mismo en esta sentimentalidad. Soy feliz porque sé que predomina la comprensión de mi mismo que me hace sentirme así que no los ratos de incertidumbres, broncas, colisiones con los demás. No rehúyo la lucha. De hecho, me he especializado en la protesta contra lo que considero injusto lo cual es una forma bastante divertida de vivir.
A fuerza de reclamar derechos, por los de la cultura, los de la nación, los de los oprimidos (en esa etapa anterior de idealista incondicional) olvidé reclamar los míos propios. Advertí que los derechos individuales no son opuestos a los derechos comunitarios sino un eslabón integrativo de estos, el eslabón principal. La persona más fiable es aquella que no se vede haciendo de excepción a la afirmación de que todos tenemos un precio. La persona más fiable es la que consigue ser feliz con lo que tiene, no por resignado sino porque no reduce su creatividad y su sentido existencial por las limitaciones y épocas en las que le toca vivir. Soy feliz porque de la felicidad he hecho mi apotegma y no la he negado a pesar de todos los avatares y vicisitudes con las que me he visto envuelto. Creo que soy feliz porque me he creído que lo soy aunque aparentemente no paso de ser el último mono de feria, el tipo ordinario que pasa por los lugares sin ser visto por nadie, el aventurero que no pretende ningún record y el colega que no va a ser recordado. Básicamente soy feliz porque no espero nada: ni triunfos, ni ese premio millonario del que hablábamos (no juego a ningún juego de azar), ni condecoraciones, ni cielos con una corte de ángeles trompeteros, ni mujeres despampanantes que tomen posiciones en la alfombra a mi paso con la disposición corporal exacta a un visitante como yo.
Al principio no esperar nada era desesperante. No tener objetivos era no dotarse con un sentido existencial (se tenía que luchar por grandes causas para dotar de contenido biográfico a los años que se tuvieran). No competir con los demás para ser el primero (en los cien metros lisos o en la creación literario o en la investigación científica) parecía no tenerse en autoestima. Descubrí las trampas de todo eso, las filigranas con que el ego quiere dárselas de superlativo cuando no pasa de ser un individuo más en circulación emplazado a descubrir lo que pinta en este planeta.
Soy feliz porque una vez decidí que si bien no podía cambiar al mundo no iba a hacer nada de mi parte que contribuyera a sus desgracias. No le daría ningún motivo a nadie para que me pudiera objetar estar fuera de ética. Eso sí fue el resultado de una gran deliberación conmigo mismo. Lo cierto es que nuca he dejado de tener gente que me objetara mi modo de ser, en particular mis formas. De todas las libertades que me han reprimido verme cuestionado en mi libertad sentimental ha sido la más dolorosa. He sido reprimido en ella por gente muy cercana: familiares, hijos y compañeras. Todo eso me ayudó a crecer y lo remonté. Soy feliz porque averigüé que ni siquiera el hijo, el significante del hijo o el del amor binomial, el de la pareja, son la causa de la felicidad. La felicidad es un motor que funciona con una energía especial. Es un secreto a voces pero que me resulta extraño que sea tan desconocido. La felicidad pasa por el autodecreto y esto pasa por no aceptar unas cuantas cosas que impugnen lo crucial. No dejaré que se me humille, que se me engañe, que se me explote. Si no dejas que se burlen de ti pero a la vez si no te importa que te dejen fuera de juego porque has aprendido otros juegos, también a jugar solo, no tienes porque temer.
Desde mi butaca sé mas del mundo que de haber seguido a diario en él, multiplicándome en mis reuniones y proponiendo continuamente la oferta de la semana para un mundo feliz. Soy feliz porque puedo serlo sin ese mundo feliz y no sacrifico mi biografía para ser el mártir de temporada. Soy feliz porque creo en mí y no hago de mi vida una cruzada contra tantos idiotas con los que me toca compartir época o mejor dicho protagoniza una distancia recomendable de todo aquello que no lleva a parte alguna.
Soy tan feliz que necesito decirlo de algún modo pero no puedo atestiguarlo más que diciéndolo. No, no estoy fumado, ni bebido, ni estoy en pleno acto alucinatorio. Estoy ante un ordenador en unos bajos de un bloque con otros 27 domicilios de otros tantos residentes o núcleos residentes de los que apenas sé nada y al revés. Si alguno llamara en este instante a mi parte y me preguntara:”¡oye! ¿Y tú qué haces para ser tan feliz.?” No sabría qué contestarle pero si me urgiera una respuesta, la que fuera, le diría: me he desquitado de todo lo superfluo, he sustituido la noción de un sentido existencial por el de auto aceptación y dedicación de mi tiempo biográfico a cumplir mis deseos que no tomo como fines de consecución ineludible. Juego con la vida y conmigo mismo y todo lo demás viene sobrevenido como parte de un puzle que se va formando solo.
En realidad no tengo ni idea de porque soy feliz aunque presumo que la respuesta va por lo indicado. Si alguien quisiera demostrarme que no puedo ser feliz en una realidad tan brutal le diría que no se confunda, que mis coordenadas de conflictividad (de hecho soy un sujeto voluptuoso predestinado a tener problemas con los demás por no aceptar el imperio de las mentiras) y ratos aciagos en los que me toca merendar sapos no son contrarios a los balances en los que de cada asunto destilo una pócima literaria.
En fin soy feliz ¡no puedo remediarlo! y por la presente desautorizo textos anteriores en los que pudiera haber afirmado que la felicidad es un imposible categórico por todas los factores que la desestabilizan, claro que ser feliz tampoco quiere decir que la felicidad total evite pasar malos momentos. De hecho cada día puedo tener el contrapunto de alguno que me recuerda que no soy un ángel sino un organismo biológico, que no estoy en el mejor de los mundos sino en uno de sus peores, y que no me esperan paraísos sino seguir en esta laberíntica realidad.
Lucha y Disenso. Autoconfirmación del yo y disintonización.
En la personalidad numérica hay una constante del campo de relacionabilidad que pasa por episodios de la conducta humana que son el de no-onda o el de no sintonía. Aun sin escenificación grotesca de las diferencias interpersonales las situaciones disintónicas se detectan y se recuerdan. Su diferencia con la expresión de opiniones disidentes y con el enfrenamiento conceptual radical y duro es que aquellas dan señales de una imposibilidad en la unidad sentimental en una cuestión dada mieras que estas no pasan de ser posicionamientos teóricos cercados por el campo del razonamiento. Ahora veremos que aquellos episodios de disintonización aunque siempre concurren y se dan en la más idílica de las situaciones, son tanto más frecuentes cuanto mayor sea el desiderátum del individuo en afirmarse en su pensamiento y en sus derechos, sobre todo los de expresión. Cabe volver a una premisa crucial: no es posible la lucha sin el disenso. Justamente la lucha existe por un disenso previo, por un desacuerdo con una situación que se desea cambiar. La lucha en toda su dimensión conceptual: lucha desde la autodefensa o por la reclamación de aquello a lo que se tiene derecho por razones naturales, históricas, éticas y políticas, se origina desde el momento en que hay unas situaciones que bloquean unas aspiraciones o la satisfacción de unas necesidades. La lucha reivindicativa a escala de movimientos sociales proyecta a una dimensión mayor lo que necesita cada uno de los individuos que los componen a una dimensión, si se quiere, menor pero no menos importante, que se sabe excluso, insultadlo u oprimido. La lucha por objetivos históricos pendientes tales como por la justicia global o por una sociedad sin trampas pasa por la voluntad de poder de cada sujeto en lucha desde la regencia de su conciencia. Lucha es poner en acción la voluntad de poder que Nietzsche reteorizara a partir de la enseñanza de Schopenhauer que tomó por su maestro en esta cuestión y que tan mal interpretado fuera. La voluntad de poder para alcanzar la libertad, para permitirse ser en libertad, la de poder desear, la de poder pesar, la de poder amar y la de poder vivir, Esto está lejos de la interpretación de la tesis como imposición a la fuerza de la voluntad personal frente a las voluntades ajenas. Nada a ver con el autoritarismo tiránico de las voluntades individuales que no reconocen las voluntades ajenas. Sabemos que los gobiernos tiránicos aspirantes a los dominios de los demás, a la sojuzgación de las masas han entendido la voluntad de poder como la autocrática, la dictatorial, la núcleo-elitista. Cada auotócrata debería saber que la soberanía de cada individuo, de todos y cada uno de los más anónimos y desconocidos pasa por su yo-cracia.
En la lucha política y social contra el sistema del mundo tal como es se circula por terrenos cercaos y enfrentamientos individualizados que cursan en el disenso y derrapan hacia el malestar, Hay primeras y únicas discusiones políticas con personajes que solo sirven para ubicarlos y para no repetir nunca más la tentativa de la persuasión. La lucha por una sociedad de recambio, alternativa entonces desde posiciones que consoliden la dignidad, el respeto, la verdad, el amor y la sinceridad, pasa por la lucha contra todo lo que sustenta actual, por tanto contra todas sus variables de feligresías y seguimientos. La lucha contra el sistema capitalista ya no es (tal vez nunca lo fuera) una lucha entre obreros y patronos o ni siquiera entre manifestantes y policías sino que es la que se libra entre revolucionarios y reaccionarios, entre reformistas y conservadores, entre activistas y pasivos. Ese combate, finalmente, entre defensores de la verdad y guardianes de la mentira se reproduce hasta la saciedad en todos los ámbitos: desde la escalera de un vecindario al hogar doméstico, desde el aula universitaria a la asamblea de fábrica, desde el estadio de una concentración a la vida callejera, desde la reunión tertuliana a la conversación de sobremesa. Esa lucha cuyos frentes son todos los que esta otro defendiendo lo inaceptablemente indefendible es inevitablemente colisionista. El luchador social no puede eludir la filosofía trágica en la que se ha metido, concepto esto que reclamara para si también Nietzsche. Su vitalismo le llevó a no renunciar- al menos conceptualmente- a nada ni siquiera al dolor. En Prometeo, figura de la tragedia clásica con Esquilo (525-456 aC) como uno de sus autores representativos ya se canta que solo se llega al más alto conocimiento por el camino del dolor. Esa vía del dolor hacia la sabiduría pasa por la confrontación. Vivir toda una vida correligionaria y sintónica con absolutamente todos los demás es imposible. Quien declara que no tiene problemas con nadie, te miente o no se ha enterado aún de qué va la coexistencia social. Los estados disintónicos con los demás congéneres, es decir con una colección más o menos larga de hablantes próximos o lejanos, convivientes o coincidentes puntuales, genera desazón y mal estar. De las peores experiencias del dolor, la incomprensión sistemática continuada se ve abocada a una ruptura del diálogo. Esa incomprensión y esa ruptura acrecienta la soledad unipersonal, el aislamiento del mundo ajeno.
La lucha por un mundo que haya superado las mezquindades de este y de los modelos históricos que le preceden ahí hasta donde se han averiguado es indisociable de dos hechos: la lucha contra el otro inmediato que sigue sustentando lo viejo y lo caduco para no ver peligrar sus posesiones o intereses privados y la lucha contra el uno mismo subsumido en la mentira y el miedo por salir de su escondite. Es ineludible enfrentar al otro concreto en la lucha opositora a un estado de cosas injusto e inaceptable. Eso pasa por el disenso y con ello, por la pérdida de favores y ventajas. El enemigo, cualesquiera que sean sus maqueamientos y cosméticas, está demasiado cerca. Puede ser el compañero de clase, el profesor, el vecino, el amante,…Pero advertirlo sin medida puede incrementar una neurosis de la desconfianza permanente. No hay nada a objetar contra nadie mientras no se demuestre la necesidad de lo contrario. La cuestión es que esta necesidad es constante y diaria y ese otro nunca está muy lejos.
La lucha revolucionaria es un concepto mucho más global que la lucha anticapitalista. No es la lucha de sabotaje contra lo físico sino la lucha pensamental contra lo ideológico. Indistintamente del carisma y de la aurea de verdad que acompañe al luchador no le van a faltar conductas reaccionarias por lo que hace. Toda su vida será una cantera de enemistades o enemigos explícitos. Alguno de ellos incluso lo matará o podrá liquidarlo por muy pacifista que haya sido en sus discursos y es que el discurso de la impugnación por legitimo que sea o suele perdonarlo nunca el impugnado.
Cambiar la sociedad no es posible sin articular la propuesta del renacimiento humano, de un hombre nuevo, una persona por encima de lo que ha dado de sí la existencialidad humana hasta ahora. Nietzsche otorgó a este parámetro el de superhombre, idea mal entendida por los fílicos de la raza aria. En la visión nietzscheana se conjuga los dos valores del arte griego clásico, con dos de sus dioses capitales. Esa doble dimensionalidad del nuevo humano por construir: el sujeto apolíneo-dionisiaco engendrado ya embrionariamente en el panteón helénico conjunta la claridad, la estética y la razón de Apolo con el goce, la noche y la pasión de Dionisio.
Si además o en el lugar de la lucha socio-reivindicativa el sujeto en combate por y con sus pasiones decide mantenerse en el plano individual y liberarse de toda responsabilidad histórica o de compromiso con sus congéneres, el resultado en términos contables de conflicto con los demás también es, más o menos, el mismo. El superhombre en proceso de cocción no puede existir sin que sea un superhéroe (o la versión no lejana de mártir ordinario). Lou-Andreas Salomé, conocedora de la obra de Nietzsche y vinculada personalmente a él, encontró esa equivalencia. La voluntad de poder del hombre en hacer prevalecer lo justo es también una voluntad de verdad o dicho de otra manera la forma con que la verdad expresa su voluntad,
Vemos que el disenso es una consecuencia preinscrita en la elección de la lucha independientemente del ámbito e impacto detesta siempre que sea una lucha por conquistar o restablecer la verdad y el derecho a la libertad. El yo individuado auto confirmándose en su ser (en el ser que es y quiere ser como ser armónico con los derechos ajenos) genera inevitablemente la disintonía puesto que el enfrentamiento contra las situaciones objetivamente injustas no lo tolera. Vivir es pelear aunque el ideal del viviente es tener una vida apacible y sin conflictos. Cuanto más reduzca sus interacciones con los demás menos motivos de conflictividad tendrá pero aun ubicándose en la lejanía y en la tangencialidad las experiencias conflictivas con saldo de sufrimiento no las eliminará por completo. A fin de cuentas vivir es vivir en una vida repleta de déficits y problemas. Sócrates al morir dijo que la vida era una larga enfermedad. Vivir sin problemas con nadie solo puede cursar en la total sumisión y acriticismo, en, más que la aquiescencia, el conformismo incondicional, la falta de estima y orgullo propios y, por supuesto, la falta de criterio y de personalidad. Basta pesar autógenamente, por cuenta propia, para entrar en conflicto, puesto que tanto las acciones como las ajenas van a ser repasadas con lupas de dioptrías máximas no perdonando los imperdonables. El tipo de conflicto entre el yo contra el otro puede cursar de una manera u otra pero incluso antes de la escena pugilística la estimación de un nuevo episodio disintónico será intuido o guionizado. En la auto confirmación egoica como un yo distintivo no dispuesto a la sojuzgación del dictum ajeno considerado como incorrecto la disintonia es la consecuencia lógica. Probablemente a esa distintonía también se debe la depuración del yo y el crecimiento del promedio general de autenticidad. Hay lo que hay y dentro de lo que hay no todo son flores ni resonancias positivas.
Una de las criticas deformativas que se hace al ego como inflación superlativa del yo individualista (y por supuesto es muy criticable) es cuestionar el derecho a la individuación de paso cuando esa individuación pone en peligro el consenso del dominio establecido. Hay que vigilar que un mismo tipo de vocabulario nutre a críticas similares pero que obedecen a motivaciones completamente distintas. Resumiéndolo todo: luchar por una sociedad alternativa es lucha contra quien se opone a ella. Luchar por la superación de las falsas relaciones humanas lleva al conflicto con quien fuere que las defiende con unas excusas u otras.
LA CRISIS IDEOLÓGICA
-El vacío de militancia como efecto de la crisis ideológica
-crisis del marxismo y crisis ideológica
-las creencias políticas como recurso a la falta de creencias
-doctrinalización como sucedáneo religioso
-el poder material y el poder ideológico
Quedarse sin ideología es tanto como la pérdida del corpus conceptual, lo cual abrevia vía libre a la disgregación de los referentes. si no hay ideas que contraponer a los estilos instaurados del sistema entonces ¿que queda? El marxismo ha actuado como tabula salvadora para las franjas de pensadores y buscadores que querían ser arropados por una ruta a una alternativa social. Siempre se ha argumentado la defensa marxista en torno al robusto método de análisis social que inscribía al movimiento de los explotados de un mando sensato. La ciencia social de los deseos comunistas tuvo apellido a partir de Marx, pero ni Marx ni la ortodoxia que le siguió dio todas las respuestas, ni tampoco sus versiones desde la heterodoxia han garantizado nunca un plan de futuro impecablemente aplicable. El marxismo y sus representaciones orgánicas han tenido acogida y peso en los movimientos sociales impulsivos que requerían una emergencia de libertad en un modelo social, que nadie se atrevía a mencionar o estructurar. El signo de las alianzas de las clases explotadas se hizo con rapidez con el puesto de símbolo motor de las historias y novelas de luchas. Pero no bastaba en sacar de las estanterías los libros previstos y oportunos para cada situación coyuntural concreta, sino la de saber releer los nuevos elementos de realidad en cada período.
La repetición insistente de viejas consignas ha demostrado fehacientemente sus resultados contrarios. Contar con una dotación teórica de una vez para siempre es una trasgresión flagrante a los principios de la ciencia. La teoría, como todo, nace, se desarrolla y muere. Y no existe una teoría axiomática inamovible apta para toda circunstancia, evento y lugar. Tampoco el marxismo a pesar de su contribución analítica al fenómeno de las clases sociales, da contenidos imperecederos. Lo que es más, sus frases entresacadas, que han sido subrayadadas y alimentadas a través del tiempo, tales como “vale más un paso del movimiento real que cien programas“ o “la filosofía siempre ha interpretado el mundo ya es hora de cambiarlo”, son opuestos al propio espíritu filosófico del transformacionismo a partir de las contradicciones. Pero tal como suele pasar con los defensores de algo en lo que no han participado elaborativamente, su defensa se hace mecánica y ahistoricista, mientras que su creador da cuenta de un momento y de unos contenidos que vitaliza. Estrictamente hablando, hacer prevalecer una frase a categoría pontifical, una década tras otra, es un crimen a la exploración de las últimas razones. Si bien es cierto que otros parámetros de expresión creativa, la poesía por ejemplo-como un intermedio entre literatura y filosofía- puede mantenerse a través de sus generaciones lectoras y reproductoras, los contenidos programáticos, las aportaciones políticas y los modelos interpretativos tiene una duración vital menor y su travesía por el tiempo es tanto más acelerada cuanto más rápidas las circunstancias envolventes de los que son sus reflejos. La crisis generada por un vacío teórico, tiene como desventaja la apertura de una etapa de confusión, dónde el ¿que hacer?¿por dónde seguir? pueden rebotar como preguntas sin ser contestadas por un tiempo, y tiene de ventaja, la bajada del podium intelectual, para hacer reconocimientos y exploraciones situacionales concretas y empezar así a presentar iniciativas en lo específico. En definitiva la pérdida del corpus teórico es estimulativa para una regeneración teórica, a partir de nuevos predicados que llevarlos a la realidad. La crisis del marxismo acompaña a la modificación y disolución de cientos de organizaciones en todo el mundo basadas en los fetiches modulares de cómo hacer una revolución y que hacer luego. De hecho, nunca ha habido una adaptación mecánica igual del marxismo en los distintos países que ha influenciado. No solo cada uno ha seguido su camino concreto, sino que además distintas versiones de él, se han enfrentando rotunda y militarmente (URSS/CHINA CHINA/VIETNAM). El marxismo nunca ha sido garantía de un futuro sostenido con precisión científica. Incluso sus predicciones futuristas sobre la nación vanguardia del proletariado quedaron ridiculizadas muy pronto.
Lo importante es que su crisis como corpus teórico no permanentice una crisis ideológica. Los analisistas sociales y los revolucionarios prácticas que se autoestimen como tales, tendrán que abrir nuevas rutas de comprensión y nuevos temarios de elaboración para establecer soluciones con las que continuar la lucha y la vida de calidad. Posiblemente la guerra entre clases pasará a segundo término para priorizar la guerra por la vida de todos y la conservación del planeta.
El ecologismo que desde la óptica de clases ha sido vista por tiempo como un proceso marginal e inconsciente, cobrará la función de ser el primer indicador de contenidos de transformación humana y social. Posiblemente para los movimientos de lucha, todas las respuestas no serán abordadas, pero bastará con unas cuantas como clave para que el progreso se instale en el norte de las acciones de la humanidad, en lugar de seguir merodeando cortesanamente posiciones demagógicas sobre maquillajes para no cambios reales.
La Libertad Política en el seno de las organizaciones revolucionarias.
Los héroes de papel en los ámbitos ideológicamente reprimidos.
El conflicto entre las dimensiones de la libertad y de la unidad en los procesos de entendimiento para una alternativa.
La cuestión de la unidad ha sido ampliamente tratada. De toda la galería política, es imposible encontrar un solo grupo-militante que no se haya planteado (supuesta o realmente) aportar avances a la Unidad Organizativa de los trabajadores, estableciendo prácticas de unidad y de acercamiento inter-grupos como una medida previa para ello. Y sin embargo la dispersión de las fuerzas revolucionarias ha constituido y continúa constituyendo una de las características fundamentales de la etapa histórica de una actualidad mundial, donde es más representativa la división que la unidad. Dentro de las premisas o prerrequisitos para unas condiciones de optimización que permitieran el salto histórico a la revolución, la de la unidad amplia quedaba establecida como una predominante, o cuando menos, la de una vanguardia polar que tuviera que ser tenida en cuenta por los demás sectores. esa preeminencia conceptual de la unidad ha incidido tradicionalmente en el marcaje del ejercicio de la libertad, tanto proyectada a nivel valorativo frente a los otros, como a nivel interno, permitiendo los flujos tendenciales, propio de todo desarrollo orgánico de un proceso político. La libertad es la posibilidad de expresión de diferentes posiciones interpretativas ante la realidad.
Puesto que la realidad no es mono interpretable (puede estar conteniendo no solo distintos puntos de vista, sino también distintas subrealidades) necesariamente admite en su seno el concurso de varias ópticas. Este es el fenómeno natural, el artificial es el de reprimirlas o diluirlas en un supuesto todo unitario, donde todo el mundo está pensando lo mismo y actuando igual. Esta panacea de la fuerza vertebrada en torno a un solo comportamiento, es un reduccionismo político. Evidentemente, el analista quedaría incapacitado para interpretar las causas que determinan el divisionismo anticapitalista, si limitara la crítica al empleo que la burguesía, hace de la represión material y de la confusión ideológica. El análisis no queda circunscrito a un bivectorialismo. Y un método socio-político de evaluación de lo real, no puede quedar circunscrito solo a los factores visibles o evidenciados, o revelados nominalmente, puesto que hay otros en la trastienda del acunamiento y de las precondiciones embrionarias. Plantear procesos de unidad, limitados a grupos nominales y a siglas más o menos corpusculares o fantasmáticas presuponiendo que ellos agotan todo el repertorio de la realidad y que la representan, ha llevado a procesos etéreos y elitistas sin demasiado futuro para la realidad en general, pero sí, con mucha literatura privada ciclostilada para la excitación imaginaria de los protagonistas factos como héroes de papel repletos de terminología pero reproductores de incapacidad de visión del posibilismo histórico y por lo tanto de bloqueo frente a la no predicción coyuntural. La unidad y la libertad están estrechamente unidas, aunque se trate de dimensiones completamente dispares. La una nace por razones táctico-estratégicas y cálculos de fuerzas y efectivismo operacional. La otra, está imbricada en la estructura expresiva del pensamiento creativo, y es el garante de la evolución de la condición humana, el dispositivo que le permite ser catapultado desde la miseria intelectual a las cotas de la ambición del conocimiento y de la concepción creativa de una nueva clase de ser Humano y de Vida.
Por lo tanto la libertad política es solo una versión particular del universo libertario, término cuya asociación a los ambientes anarquistas lo ha desnaturalizado en su dimensión de integralidad. El ser libre deviene un ser políticamente libre. En cambio las elecciones de conductas políticas desde la posibilidad expresiva no garantizan una libertad total. La libertad política es la parte, la libertad integral es el todo. Ciertamente todo acto de libertad y todo proceso polémico en el que es posible discutirlo todo, puede tener como consecuencia inmediata ciertos componentes inasimilables que toda controversia arrastra. La discusión es para la dialéctica lo que los decretos y órdenes representan para las actitudes fijistas y las mentes conservadoras. Aceptar que todo es discutible es el respeto a unas bases de revisión que permite potencialmente el reajuste de una línea de intervención, mas políticamente justa, en lo social. Al mismo tiempo la discusión sistemática de todo puede provocar una parálisis en la actuación y una caída en verbalismos inoperantes. Para intervenir en la polémica hay que aceptar sus términos y sus desarrollos teóricos. Discutir e impedir la palabra de las posturas tiene otra denominación: el sabotaje a la comprensión.
Para el analista social, y para el grupo de innovación, no comprendería en lo más mínimo, el papel que debería de ejercer para situar las condiciones de transformación socialista del sistema social, sino adoptara una política justa en el tratamiento de la Unidad. A favor de esa Unidad mayusculizada se han rendido tributos y energías. Y cíclicamente las etapas pre revolucionarias en sociedades clasistas inscriben en sus historias proyectos de unidad popular, centrales únicas de trabajadores, plataformas de convergencia y posiciones pactadas. En realidad el fenómeno es más describible a la inversa. A partir de unas divisiones y diferencias instauradas de hecho, cada tentativa desarrollista de la historia ahí donde fuere, se inscribe en un proceso que desde la meta teoría ya queda previsto, el de esas tentativas de unidad, institucionalizadas o frágiles, cuya preeminencia en un momento histórico decisivo no esconde la necesidad pospuesta de una emergencia de las diferencias.
La Unidad y la Libertad (de expresión de tales diferencias) actúan con dos cilindros o vasos comunicantes sobre un suelo en crisis periódicas de movimiento. Los momentos de calma permite por gravedad la tendencia a la igualación de lo uno y de lo otro.las convulsiones vuele a colocarlos a diferentes niveles. avanzar hacia la situación de las condiciones objetivas que permitan la alteración -en sentido contrario- de la relación de fuerzas favorables al Capital, está indisolublemente conectado con el avance de las condiciones subjetivas de las clases sociales y las franjas políticas, interesadas en el Socialismo.es tan utópico aguardar a que el capitalismo por su propia dinámica interna, extreme hasta sus últimas consecuencias, sus recortados procesos de democratización, y así instaura la eliminación de la propiedad privada por feliz evolucionismo, como confiar en una derrota de los sectores conservadores y reaccionarios del sistema por eventuales y espontáneas radicalizaciones de los movimientos masivos.
Ni los supuestos insights de conciencia generalizada, donde todo un pueblo está puntualmente de acuerdo en un derrocamiento garantiza un desarrollo de conciencia posterior y mucho menos un futuro social admirable.
De otra parte, si los sectores de agitación han tenido y han arrastrado modelos internos orgánicos basados en una sola voz y en un dirigismo descriticado, es obvio que después transpolen a escala social aquella conducta de funcionamiento. Si en algo se ha caracterizado los modelos supuestamente pos revolucionarios (y siguen caracterizando los que prevalecen como el albanés y el cubano) es en el temor a la circulación de las ideas y en el desarrollo creativo de las escuelas de pensamiento. El fantasma de la dictadura del proletariado, como etapa transitoria para impedir la resurrección de los resortes antiguos del poder desestablecido, acaba no solo por actuar contra aquellos, sino contra todo lo distinto a la nueva casta gubernamental: fenómeno absolutamente indiscutible y profundamente estudiado. La unidad: desde la leve o brevísima unidad de acción a la unidad ideológica, no puede tener miedo a la desunida por situaciones de distinción. Si la unidad exige el acriticismo y la complicidad con las conductas erróneas, es difícil que pueda engendrar unos valores de intercambio creativo entre las gentes auténticamente alternativos. La libertad por su parte es un ejercicio de autocreación desde el poder individual hasta el poder comunitario. Es una vía regia de difícil acceso a pesar de su enorme potencial atractivo y de la amplitud de su umbral. Acercarse a ella es más fácil que traspasarla y ejercerla. A menudo la libertad de palabra que concreta un pensamiento distinto se paga con la vida o con la marginación. Mientras que la palabra queda el producto de una acción reforzada dese una unidad puede ser una verdadera entelequia. No siempre un paso del movimiento real vale más que diez programas o una imagen más que mil palabras, puesto que para definir paso y acción ya están siendo necesarias las palabras que lo anteceden en concepción y en tiempo.
Teoría y Lucha. Significación absoluta dela militancia teórica.
No se puede hablar de teoría y de corpus conceptual por encima de las partes coleccionadas, coleccionadoras y coleccionables de la realidad, con el uso de plurales infladamente apasionados de tomas posicionales a favor o en contra de facciones realistas en pugna. El materialismo científico, repite (y los materialistas arrogantemente científicos, repetiremos) tantas veces como sea preciso, que sin teorización revolucionaria de la práctica, no puede existir movimiento revolucionario alguno con garantías de triunfo consolidado. Esto, induce inmediatamente a concebir las reuniones y órganos de trabajo interpretativos de cada acción real, como algo simultaneado a éstas acciones. Su conveniencia dual, puede disparar tensiones entre unos momentos (los del pensamiento) y los otros (los de la acción) especialmente cuando, unos momentos acaban siendo asumidos por unos sujetos, y los otros, por otros distintos, por una elegibilidad natural entre militantes más dispuestos al análisis y otros más dispuestos al cóctel molotov.
Aunque la famosa frase marxiana de más vale un paso del movimiento real que mil programas, es excitado a partir del parágrafo anterior hay que opinar honestamente que no todo movimiento es útil, y una parte importante de acciones acaban en sucedáneos de ellas, y no por mucho actuar reiterada y mecánicamente, se establecen las garantías de hacerlo mejor en las siguientes veces. Al contrario una estructuración del movimiento en unas obsesiones fijas, en lugar de superarlos, puede actuar como un escándalo abierto y una teatralización de la lucha, que acaba actuando como disuasorio para otros pre movimientos de simpatía.
El acceso a la teoría y a la cultura realmente científica, es pues, algo más que un derecho propio de los estadios históricos de la civilización humana.es una necesidad sin la cual todo esbozo de cambio alternativo a la sociedad, está condenado a priori al fracaso. Apelamos a la metodología teórica heredada y aprendida de la experiencia anterior de la Lucha de Clases, y reivindicamos la utilización permanente del análisis científico,; no como procedimiento con el q. escrutar las ironías de las situaciones conflictivas, ni como manera con la que llegar al paroxismo de la abstracción, sino como una de las premisas imperativas sobre las que levantar el movimiento de emancipación irreversible de la humanidad en su conjunto, separándose de todos los factores que actúan a niveles de esclavitud y alienación. La teoría es la clave. Es la articulación de la lucha.
La palabra como instrumento y producto de análisis, que vertebra aspiraciones y concepciones de lectura del entorno además de una visión para cambiarlo, es la arca convergente de todas las energías sumativas que desean avalarla, comprometidas en el cambio de lo externo y de lo objetivo.
Con lamentable frecuencia y en amplias áreas del proletariado militante, continúan persistiendo creencias adversas, a todo lo q. represente “excesiva” intelectualización. Existe la tendencia a confundir dedicación teórica con teoricismo o sistematización del análisis autocrítico con intelectualismo inaccesible y disciplinación de los estudios político-científicos con enajenación de las tareas prácticas del proceso revolucionario. El intelectual orgánico o el intelectual gramsciano tienen que esconder sus papelajos o morderse sus recursos a citas y a experiencias aprendidas por la vía bibliográfica, para no correr el riesgo de ser tildado pequeño burgués, confusionista o manipulador. El obrerismo ha ensalzado las manos estropeadas y callosas, los pulmones silicóticos y la espalda torcida por el peso de la explotación como sinónimo de conciencia. Ha venido el sufrimiento como una sola clase de dolor: el que pasa por las sensaciones del hambre, el de los desarrollos de la envidia por no poder comprar lo de los otros, o el de las largas jornadas de sol a ocaso, para obtener unos míseros salarios, como sinónimos de clase y de dispositivos para la sensibilización. Afortunadamente el mecanismo mental permite otras vías para la toma de niveles de conciencia, sin pasar por los pozos de las minas o las agotadoras actividades de jornalero o de operario-muñeco-servidor de las máquinas en las que está a cargo. Y ese otro conjunto de vías de acceso situacional desde el pensamiento, permiten evitar la bajada a aspectos nefastos de la realidad.
Por supuesto esto ha podido ser tildado, y no sin razón, de cultura libresca, pero el obrerismo no ha aportado precisamente una conciencia extremadamente objetiva de la realidad, sino extremadamente resentida con ella. Cada experiencia es insustituible y en conjunto todas contribuyen a una aproximación a las leyes de la vida: desde las ciénagas a las lecturas literarias asépticas. La explicación remota al valor en uso de los recursos teóricos, queda hallada, con la asociación histórica que ha habido entre Cultura en su sentido general (y los detentadores físicos del Saber en sus más diversas formas manifestativas y expresiones) y Política dominante (y los ejecutores físicos de ésta). A través de los tiempos, el acceso al conocimiento teórico, estuvo intransigentemente vedado a las clases explotadas. Aún hoy, en anchos territorios del planeta, sólo queda reservado para minorías privilegiadas, las posibilidades y derechos al Saber. Pero en cualquier caso, tanto en los sectores geográficos más avanzados como más adelantados, en los que neta y explícitamente domina el modo de producción capitalista, la cultura va siendo popularizada, justo en la medida en que a los intereses de la Explotación y sus representantes, les va conviniendo.
La cuestión a retener es la siguiente: tradicionalmente los explotados nunca aprendieron en academias o en universidades, pues ni su inserción en el proceso productivo les brindaba condiciones aptas para ello, ni dentro de los planes de las clases dominantes que han desfilado por la historia, entraba el proyecto de culturización de la población. Invariablemente todas estas clases han sabido que una de sus armas más poderosas residía en la ignorancia masificada de quienes se nutrían y a los que robaban. Este principio, continua siendo tan válido hoy como hace mil años. Sin embargo en la era del Capitalismo, el mismo modo de producción y su proceso de cualificación tecnificada, ha emplazado a los estados burgueses, a irse rodeando de sectores de la población con unos grados de especialización, que aunque limitados son sostenibles desde parcelas de dominios. El proceso de crecimiento económico ha llevado al ajustamiento del mismo engranaje económico-productivo. Y este fenómeno queda insertado dentro de la compleja red de contradicciones secundarias, en las que se ve obligado a desarrollarse el Capital. En este período histórico lo que se ha dado y continuará dando es una extensión formativa, más que informativa sobre aspectos que convienen a los avances.
Hoy ya no se puede hablar de una estructuras detentadoras desde la privacía del saber en general, sino de su multipartición a nivel global. Y las vetas de extensividad son múltiples. La experiencia de las teorías culturales está ya definitivamente dentro de las posibilidades de amplios sectores poblacionales, y la contradicción clásica entre saber e ignorancia, que se correlacionaba con las clases, ha pasado a convertirse en intereses distintos poblacionales: los que perpetuán el no saber y los que quieren regenerar el saber. Esto es tanto como establecer las contradicciones a niveles de explicación´ y planos de conciencia. La sociedad y los movimientos que contiene ya no son el producto de las estrategias maquiavélicas de estados perversos que solo representan los intereses de los poderosos, sino de los grados conscientes vertidos. Cada movimiento social cuenta con unas perspectivas y unos apoyos teóricos. Su fundamentos pueden quedar momificados o revitalizados, según si quiere enriquecerlos con análisis y teorías. El futuro cambiará syss (si y solo si) acepta la Teoría y la Lucha como complementarios indisociables. Y evitará desgastes de energía humana y procesos sin salida, si de la teoría y la lucha hace de la Lucha Teórica, una capacidad de pronóstico y de pre-balances antes incluso de acciones de compulsión masiva, dónde la espontaneidad combativa y las eclosiones desgarradas preñadas de emocionalidad reactiva no arrollen la inteligencia humana y los procesos indispensables de raciocinio y relecturización de la vida.
El tribunal de las palabras. La literatura de denuncia como compromiso ético.
La elección de la praxis literaria como instrumento de elaboración tiene una cosntatación a traves de los siglos. Tambien ha sido y es una plataforma desde la que recrear la investigacion imaginaria. En tercer lugar es la oportunidad para la descripción de los hechos reales y su recurso como acción o lucha. La literatura es un arco de posibilidades desde el queexteder la cultura crítica y creativa asi como las propuestas para ua vida mejor a favor de la existencia colectiva. No diré que el de los escritores sea un gremio unitario de vanguardistas al cargo de defender los intereses sociales ya que deploro esas unitariedades y es elocuente que como tal gremio no existe a pesar de las asociaciones y congregos de una parte de sus vocacionales y aficionados; además se confirman sus diferecias itinsecas y sus distitas ideologias. Lo que sí estoy en codiciones de afirmar es que la literatura es un arte de intervención en la cultura y de influencia en las formas de pensar y que dentro de su heterogéneo campo hay autores convencidos en ponerse al servicio de causas y otros que prescinde de tal prerrogativa. Un mismo autor como fuente factorial puede crear textos de distintas categorías y estilos que vayan desde la maxima abstracción a la máxima concreción.Depediendo del género asi será su estilo y su habildiad de atractivo. En lo metodológico y lo epistémico y en la mayoría de ensauos no cabe el entretenimiento en la anécdota salvo algunas concesiones para hacer mas simpática o llevadera la lectura. En cambio la crónica y la biografía se mueven en situaciones detalladas envueltas de personajes co las que es potestad de cada mirada retratar las circunstancias mencionando los nombres vinculados a los hechos. No veo porque el relato crónica puede mencionar nombres para la situacion de los elogios y callarlos cuando lo para situaciones de denuncia. Debe(ría) ser al revés: llegar a los nombres para ponerlos a descubierto por sus fechorias porque es de la genturza de quien nos toca protegernos más. Las razones de esa discrimiacion entre los dos tipos de menciones es evidente: a todo el mundo le gusta salir bien retratado en la foto y desde el lado de quien hace el retrato prefiere ser reconocido por su empatia que por su antipatía. Inevitablemente ser critico convierte al portador de la critica en antipático para el criticado.
A la hora de describir situacioes y experiecias el autor es el primer interesado en poder hablar bien de los demás y poderlos citar como ejemplos o modelos o como referentes que seguir y de los que aprender. En alguos títulos literarios vinculados a mi nombre he tratado de compensar por cada cuestion transcripta objetada ligada a alguien al menos otro nombre al que referir como argumento de identificacion o idea de apoyo a pesar de eso el ánimo que genera en la lectura es que la critica pesa mas que el elogio. Ese sentimiento resultante no es una cuestión de lectura si no de predisposició psicológica ante el relato leído. Para la lectura el hecho de que se acuda a nombres de autores reconociéndoles aportaciones válidas no es tomado como una forma de elogio sino como parte de la estructura ensayística, en cambio citar los hechos de personas con las que uno se encuentra en directo y que toca soportarles en accions lesivas o siempre gusta.Tal vez el lector no le gustaría estar en la piel de los personajes cuyos retratos no los dejan como buenas personas y por eso crea un flujo de simpatía por el que ha quedado mal parado. Es cierto, el perfil del tipo desenmascarado queda expuesto en su vulnerabilidad. Nadie es infalible, los malos tampoco. Pero esa potestad del escritor o del autor, en cualqueira que sea su campo artístico, en poner en evidencia errores ajenos le da una fuerza mayor. Con su arte consigue cambiar los papeles.
Despues de muchas agresiones y victimidades el recurso a la palabra es todo l oque puede hacer la víctima. Si insiste en este recurso terminará por vencer a quienes le hayan hecho daño. Esa secuencia tiene algo del péndulo de la venganza. Posiblemente la autodefensa puede ser interpretada como venganza. En el merchandising de las interpretaciones las hay para todos los gustos.
Según el campo de expresión el grado de concreción es uno u otro.Las concreciones pasan por los datos. Hay discursos que cursan sin necesidad de mecionar ingu nombre y hay formas de relatar aveturas en las que se desdibujan lo suficiente las circunstancias para que posibles lecores que estuvieron en ellas ni siquiera las identifiquen como haberlas vivido. Las formas recursivas por disfrazar los hechos son multiples. Se puede decir que los recursos artisticos pasan por el arte del disfraz. Hay una cierta connivencia para escapar del realismo extremo. La realidad copiada exactamente no interesa, el arte se ocupa de seleccionar sus fragmentos que trabaja con maneras cuidadosamente deformativas. Pero hay un tipo de arte que quiere hacer justicia a los sucesos en particular cuando los responsables de acciones crueles han contraido una deuda histórica con sus damnificados. Eso ha llevado a que una constante en la historia de las letras haya sido el de la denuncia contra personajes grotescos que a veces han conseguido vivir vidas longevas en total impuidad por sus crímenes. Es muy facil ponerse de acuerdo en llevar al tribunal de las palabras idividuos y acciones que merecen estar en la lista de los denunnciados cuando las cosecuecias de sus actos tuvieron cosecuencias lesivas muy graves. De hecho existe toda una literatura documentalsita que no para de mencioar esos nombres a los que la historia no les ha podido conceder ningun perdón.
Por lo que hace a cada actualidad en los aparatos de poder de los países mas retrasados políticamete siguen habiendo comportamientos increibles que figuran y figuraran como ejemplos de delitos mayores en los mauales de criminología. El mundo sigue asistiendo a las atrocidades por no ingerir en determinadas zonas o por no perderlas como aliadas granjeándose nuevos enemigos estrategicamente inconvenientes. Es así que a los tribunales de justicia internacional llegan los menos y a lios tribunales de las palabras tampoco llegan todos.
De lo que sí sirve tener malos confesos y recoocidos es como nexos de cemento para crear consensos generales. Es así que no paramos de hablar de los poderosos del planeta o del propio país ate los que casi nadie deja de emitir su opinión pero en cambio se resiste a aceptar que otras miradas externas opinen de nosotros. El periodismo siempre se ha tenido que cuidar de cómo hablar y de quien, incluso a los asesinos, siempre presuntos, se les referia con sus iniciales y así de paso no perjudicar el apellido de la familia con el escándalo de su detención. Vana prevención, las verdades acaban rugiedo y dado el valor del tiempo es mejor que rujan en la época en que se dan que no medio siglo o varios siglos después.
Llevar a la proyección artística los padecimientos existenciales se puede hacer básicamente de dos maneras: substrayéndose de las situaciones vividas y creando otros simulacros para manejar las anteriores o recreándolas sin pelos en la lengua citando responsabilidades en sus contextos y autorías. Mientras el artista es consentido socialmente si se mantiene en la primera elección suele granjearse enemigos y no pocos si elige la segunda. El primer perjudicado en explicar una historia verdadera suele ser quien la explica. Basta que diga un hecho no autorizado a ser publicado para que lo pase mal. No se le perdonará que no se ajuste al dictum del poder que rija en esa cuestión que sutilmente habrá protocolizado lo que se puede y no hacer pada cada caso. En palabras de Ray Loriga, de los dolores de subjetividad puede dar cuenta todo aquel que exprese opiniones e individuación propia cursado increpaciones o denuncias. Sigue siendo sorprendente que en la civilización mas racionalista y tecno científica de todas se siga temiendo a la profusión de verdades y en particular de aquellas que nombran a los individuos vinculados a hechos por los que tienen motivo para avergonzarse.
En tiempos de democracia electrónica la oportunidad de denunciar protagonistas de actos reprobables (desde los criminales a los fraudes, desde los deshonestos a los de la palabra incumplida) es universal. Ya ha sido predicho que internet es la nueva arca en la que nos encontraremos todos. De cada cual depende encontrarse citado o expuesto según un comportamiento brillante u otro reprobable. Antiguamente ante una reyerta o una situación de peligro o ataque grave se acudía verbalmente a avisar a la poli o acudir a las tribunales, con la vana ilusión de que podía servir de algo lo uno o lo otro, ahora la posibilidad recursiva de la denuncia es más inmediata a través de la palabra escrita en plataformas internáuticas que permitan su difusión o al menos su documentabilidad gráfica. Entiendo que la literatura denunciativa que no acude a nombres supuestos para disfrazar situaciones sino que cita los nombres reales de personas responsables de conductas concretas lesivas contra la sociedad o contra los demás es un compromiso ético de quien la escribe consigo mismo. Las peores conductas no vienen determinadas por su cuota de legalidad, alegalidad o ilegalidad sino por su falta de ética y transparencia. Es importante que en las formas de escribir nos hagamos eco de las autorías de los hechos y de las palabras y no dejemos de mencionar los nombres de quienes hacen conductas para dañar a otros. Eso pone el repaso de los comportamientos en los individuos y nadie queda a salvo por el hecho de pertenecer a una clase social determinada o estar encuadrado en un club o en una sigla. Eso no tiene nada que ver con la delación de los perseguidos por el sistema para proporcionar sus datos a los gestores del poder sino con la transparentación de los errores graves en quienes no pueden hacerse pasar por buena gente. Eso significa conseguir y publicar los nombres de pederastas reales que ha abusado de su posición como oenegeros en al menos el caso de Save the Children a pasmas que siguen usando el maltrato en comisarías, a jueces juzgados como Sharon Keller (renombrada como Killer) por permitir la ejecución de la pena capital de uno de sus condenados por no esperar una pruebas que lo hubieran exculpado. Como siempre, las noticias de orden transfronterizo guardan mucho más parecido del aceptado a las que son sólo de orden local. Su única diferencia, la magnitud de la noticia, no impide que en ambos casos tengan que ser denunciados los comportamientos equivocados: sean los de individuos antiéticos con consecuencias lesivas para la comunidad, los del comerciante que cobra por adelantado un servicio con el que no cumple, los de alguien cercano que viene a hacer trabajos domésticos a tu casa que toma por propia y comete imprudencias con peligro para terceros.
Para no tener demasiada gente en el haber de las experiencias negativas lo mejor es prever con quien tratarse y no caer en la trampa de relaciones que vayan a traicionarnos. Más vale tener pocas personas y de alta calidad que muchos contactos y de calidad nefasta. La oportunidad y la práctica de denunciar incongruencias y errores graves es una forma de practicar la libertad que va a favor, cada vez más, de la calidad de vida y de las relaciones. A fin de cuentas la gente siempre ha tenido miedo al qué dirán y a estar en boca de los demás pasándoles factura simbólica dado el desuso del vudú. Presumo que en el futuro mucha gente acudirá al tribunal de las palabras como única posibilidad para reclamar sus derechos denunciando las agresiones recibidas. Recomiendo que además de citar marcas de productos o empresas fabricantes o entidades serviciales se citen por sus nombres y apellidos a los agentes intermediarios responsables de fraudes y fechorías. Quizás así aprendan nuevos hábitos.
Otra vez sola. La doncella se ha quedado tirada de nuevo. relato
LA DONCELLA SE HA QUEDADO TIRADA DE NUEVO.
A los 17 años me quedé prendada de un tío que me llevaba unos 8 años. Tenía barba y los cabellos largos, algo típico bien mirado en una época de estreno de nuevo régimen. Corría 1977. Eran tiempos de sueños, de risas, de proyectos y de unas ganas locas de enamorarme y brindar mi virginidad a alguien. Néstor era el prototipo ideal. Mi opinión la compartían las dos amigas con las que por aquel entonces íbamos juntas a todas partes. Si a una le gustaba algo o a alguien, las otras dos también consentían. Pero las tres, a pesar de los porros y de las vestimentas casi hippies, llevábamos bastante ciego ideológico. Fuimos a caer al domicilio de Néstor con algún pretexto de hacer teatro o algo así, que no concluyó. La verdad es que no recuerdo ninguna conversación seria con él o si lo intentó yo no respondería, porque lo mío era reírme por todo y así liberar la tensión de no saber qué hacer, o no saber ningún saber. Además yo no pasaba de ser una niña mientras que él era ya un hombre. No sé muy bien si me sentí gratamente impactada o levemente enamorada, lo cierto es que me dé con su imagen, su nombre y su recuerdo.
Como vivía con otra gente su piso era un desfiladero de visitas y recuerdo como el muy canalla nos dejó en una ocasión plantadas y se fue con una amiga suya. Eso ya me indispuso en cierta manera por sospecharlo en otros brazos mientras yo seguía con mi particular cuento de hadas. ¿Si Néstor era mi principesco hallazgo que se supone que debería hacer yo como la heroína del cuento? aparentemente él tenía su vida montada y algo olía a chamusquina de mujeriego. Enredarse con un tipo así podría resultar peligroso.
La cuestión es que no nos vimos tantas veces como para que se iniciara algo entre nosotros, aunque sus ojos verdes cada vez que me miraban sentía cosquillear mi bajo vientre y me contenía para no saltarle como una tigresa al cuello y susurrarle “hazme el amor ahora mismo”. Lo que recuerdo o lo que percibí es que yo no estaba en sus objetivos de conquista. ¿O tal vez si lo estaba y no me di por enterada? Lo cierto es que me monté la película de que tal vez podría gustarle y le apetecía salir conmigo y me montó una cita en la barcelonesa plaza Real en un caluroso verano. Yo fui con mis dudas pero fui y allí me lo encontré acompañado de otra chica a la que le hacía carantoñas, o ¿era su modo de actuar? En todo caso ¿para qué me citó entonces? ¿qué pintaba yo allí? me largué y los dejé plantados y me prometí que con un tipo así lo mejor era olvidarse. Lo que no hice fue explicarle como me sentía para no rebajarme ante la otra. Cumplí mi promesa de desentenderme a pesar de que Néstor preguntó insistentemente por mí en una ocasión que se encontró con mis compenetradas amigas, y demás me llamó algunas veces por teléfono o me dejó recado y yo no respondí. En mi noción de la amistad no entraba corresponderme con alguien por lo que hace a llamadas, postales o mostrar interés. Si él me había enfrentado al despecho de citarme a la vez que otra, ¿acaso podía hacerlo por un motivo distinto que no fuera el de hacerme sentir mal? ¿pero que le había hecho yo para que se comportara así de primeras, en una primera cita, aparentemente para los dos solos? O era muy tonto o se lo hacía, y ¿cómo podía ser tan tonto si yo andaba loca de deseos para que me tocara y para ser su mimada? En aquella época yo era un fideo con los pelos revoltosos y el ja-já/ji-jí a falta de otra posibilidad de comentarios, pero tenía ya mis ideas avanzadas sobre el destino marcado por mediaciones externas y me resultaba sospechosa la gente que como él estudiaba o leía y vestía sus argumentos con discursos demasiado intelectuales para mí. Ya entonces me parapetaba hecha un ovillo ante prosas que me resultaban incomprensibles o eran costosas de seguir. Por eso me posicioné a favor de los credos de la sentimentalidad y del universo de la intuición, que era mucho más fácil de practicar y llegar a teorías místicas y existenciales sin tener que pasar por complicadas metadiscusiones. Todo lo contrario a Néstor que lo poco que saqué de él es que estaba muy rallado filosofando y politicando en discursos fuera de mi reino. La verdad es que no recuerdo haber tenido una discusión con él sobre algo concreto, más bien mi tendencia era la de evitar entrar en temas que me resultaban difíciles, y en las que podía evidenciarme con un bajo nivel cultural. bueno, yo era una estudiante de bachillerato, pero sí he de ser sincera, bastante mediocre. Ciertamente era una estudiante que capeaba como podía los programas de curso en una época en que también estaba liada con haschisch y los ácidos. Era la moda y la época. Y con mis amigas pertenecíamos a ese submundo de la cloaca que tan plásticamente descrito en las últimas páginas de la revista Ajoblanco, que constituyó el emblema y el alegato de una época de utópicos y buscadores. Yo estaba subida al carro ¿pero de verdad me sentía revolucionaria? Sí acudí con la transición a un insti de estilo ácrata y con profesores avanzados para la época, con un sistema autogestionario de los estudios, pero sí he de ser sincera, aquello no me colocó en un proceso universitario y en cambio sí en un desinterés creciente por lo académico. Por eso cuando Néstor se ponía a hablar sobre teorías, tanto él como otro de su ámbito, me sumergían en un movedizo pantano en el que me ahogaba. Néstor pertenecía a ese grupo de personas con ganas de analizarlo e intelectualizarlo todo.!Demasiado para mí¡ Yo soy un ser sensible, exquisitamente pulcro, elevado y flotante. No quiero engrasarme las manos tocando las cosas sucias de la vida y eso se empareja con que tampoco quiero engrasar mis neuronas para acometer esfuerzos superiores. Si la vida resulta tan sencilla de vivir ¿para qué complicarla tanto con murallas de palabras? Por eso cuando alguien tiende a hablar y se desparrama con largos razonamientos yo me pongo en guardia. Desafortunadamente Néstor tiene demasiadas palabras y de dejarle es un pico de oro que calculo que puede seducir a un auditorio de mayorías. Yo reconozco que tan pronto empieza a hablar, me cansa con sus palabras de poco uso y su convicción total en lo que dice. Con él no se puede hablar. Y yo, pobre de mí, yo siempre quiero hablar, pero él no me deja. Aunque si lo pienso un instante sé que no me interrumpe cuando yo tomo mi turno y no me grita, algo que yo sí practico abundantemente y me lo ha señalado un infinito número de personas: soy una chillona y seguramente me podría contratar como extra para una película de histéricas. En el fondo no es verdad. Sé que me podría controlar. Basta quererlo ¿pero cuando lo quiero?
El reencuentro con Néstor estaba siendo una sucesión de desencuentros. Lo he dicho yo y también lo ha estimado así él. Sólo que la misma palabra en sus labios quedaba autentificada y en los míos no pasaba de ser un estertor mojigato. La primera vez que hicimos el amor, ya desnudos y él con una erección descomunal, me asaltaron mis dudas de frígida y afirmé contundentemente que allí no había química y me cerré en banda. Gracias a su persistencia me sentí más gratamente poseída que nunca antes en el pasado. Yo soy incapaz de orgasmar con la penetración e incluso con las manipulaciones orales y manuales de mis amantes y descarté desde el comienzo que con él fuera una excepción. Por eso y de acuerdo a mis hábitos, primero me masturbé yo mientras él se contenía haciéndome caricias y tras mis débiles jadeos, luego el me penetraba hasta estar a punto y volcar lo suyo en mi vientre. El me pidió ésta vez y las dos siguientes, que le ayudara con las manos en los últimos instantes, porque de lo contrario aunque se corriera no le satisfacía totalmente. Debo confesarme que en ninguna de las ocasiones fui capaz de manipularle el pene así tal como me lo pedía y notaba en mí una cierta aprehensión a que me mojara las manos con su cosa. el no era tonto para no darse cuenta de estas cosas y yo me sabía una sub-amante poco diestra en las competencias amatorias. Para alguien como él con bastantes docenas de relaciones de erótica experimental, se habría dado cuenta de lo inútil que yo era. El tema lo acabé de enmierdar esta primera vez al reaccionar histéricamente cuando al filo de la medianoche él se despidió para irse. Le interrogué con -¿Ya está todo? ¿Ya te vas no?. Y él me repuso cómodamente -¿qué prefieres que nos sentémonos al sofá a ver la tele tres horas juntos? tengo que levantarme temprano, me voy.
Ante mi reacción bronqueante, él expresó su primer ultimátum sutil:
-Sé que vas a tener reacciones de estas y yo voy a poder soportar unas cuantas. En todo caso no muchas.
Tal información la amplió con otras cosas al decirme que alguien como él que se ocupa de la higiene mental no podía permitirse una relación sentimental con alguien tan trastornado como yo con una esquizotimia severa. Añadió además que el diagnostico psiquiátrico que me sigue desde hace años de agorófoba solo disfraza un análisis más estricto sobre mi conducta patológica.
Yo sé que estoy mal. Muy mal. Lloro de amargura por mi existencia y por los pocos beneficios espirituales, emocionales y materiales que he conseguido hasta ahora al borde de mis 40 años a punto de cumplir. Se me pasan los días encerrada en casa y ahora que de pronto podía rehacer algo importante con alguien emblemático de mi adolescencia no se me ocurre otra cosa que ponerme a destruir desde el primer momento lo bonito que puede dar de sí una relación. Asusto a los hombres no puedo negarlo. ¿quién se va a fiar de mí sí me presento con exigencias desde el primer instante? En efecto a Néstor en la primera cita en que me pagó una consumición (me pagaría una colección de ellas con posterioridad: todos los hombres son unos tontos paganos por naturaleza) me sondeó directamente. Me tocó las manos y me pidió a la despedida con un “hoy, por ser el primer día, dos besos de mejilla”, que me tocaba mover a mí la siguiente vez.
al día siguiente por la mañana yo ya estaba llamándole y lo noté extraño y distante. Era media mañana y sin duda se sorprendió de mi rapidez. en menos de 12 horas yo había regurgitado el impacto adolescente que hubiera dejado Néstor en mí y me apresuraba para elegirlo como mi hombre. Puesto que de alguna manera él ya me había tirado los tejos sin tapujos, seguro que me conquistaría nada más bajar yo la guardia y permitirle que me tocara. ! los hombres son así en general y Néstor cumplía a la perfección el rol del conquistador¡ Luego me daría cuenta que conquistador de qué y para qué. Yo inmediatamente le confesé mi amor con un “te quiero” en el momento de sus empujes dentro de mí y él añadía un sibiloso “yo también pero poco convincente”. Luego con mi suma de llamadas, que al principio las hacía cautelosas llegué a confesarla que sufría por no verlo.!Maldito el momento en que se me ocurrió decírselo¡ Posteriormente un acto vulgar de conciencia me ha llevado a preguntarme si de verdad lo he querido o ha sido una alucinación, ya que al ver que él no me correspondía con el mismo número de llamadas telefónicas que yo !En realidad sólo me hizo uno¡ !Sólo una¡ y pasaba olímpicamente de mi demanda para que me llevara al cine o para tener una relación normal. La verdad es que nada más empezar a vernos yo le aclaré que no quería una relación sola de sexo sino que la concebía ¡inmersos en el amor. Palabras¡ !Míos palabras¡ ¿quién ponía pantallas a las cosas? ¿cómo se puede caracterizar una relación a priori antes de darle tiempo para ser vivida? Néstor captó rápidamente mi estado mental y su segunda carta a diferencia de la primera, llena de sensualidad y recuerdos, fue para llamarme a orden y pedirme que respetara su tiempo, su ritmo y su modo de ser. Asentí verbalmente y pedí disculpas por mi impetuosidad desbordada, sabiendo que yo era incapaz de cumplir una promesa de tal tipo y que necesitaba que la gente pivotara en torno a mí. si yo no era el centro no quería nada. A cada llamada que le hacía lo encontraba tan frío y distante que dudaba de que pudiera salir algo de todo ello, pero insistí una docena y otra y otra más de veces, para exigirle sus obligaciones de compañero. Luego cuando nos veíamos en casa, en mi humilde y poca atractiva casa, sus ojos y su halo me volvían a seducir y yo aceptaba entregarme de nuevo aunque me urgía confirmar que habíamos roto.
-Ruptura de que-objetó el muy canalla- ¿Es que habíamos creado algo?- añadió insolentemente.
Cargada de odio rezumante por todos y cada uno de mis miles de poros no podía contenerme y bajaba a la disparada desde mi piso hasta la cabina más próxima.Ding-dong-ping-Ding-dong-ping sonaba su móvil y en seguida oía su voz seria, escueta distante, serena profesional, segura de sí misma, con un simple:
-Sí díguim- ante la que yo me descontenía y encadenaba una sarta de torpedos verbales para que supiera lo que era
-¿Eres un cerdo, un primate o qué? únicamente me has utilizado para echarme un polvo que es lo único para lo que sirves.-le decía a bocajarro y colgaba. En otras ocasiones, él me daba tiempo para despotricar a mis anchas, adoptando, sin duda alguna, una actitud técnicamente impecable: Me dejaba hablar para añadir al final algo como ésto:
-no voy a discutir lo que dices o sientes en este momento. Eres tú quien piensas así, yo no. Es a ti a quien corresponde vivir con esta interpretación y esta compulsión en reiterarte tantísimo para decir lo mismo.
Yo sabía que tenía razón. Y las docenas de llamadas de teléfono que hice a su móvil, seguramente me las podía haber evitado o reducirlas a su decena parte, de haber comprendido a tiempo el significado de tal mensaje. Néstor no era como los otros hombres a los que he intimidado con cuatro gritos y dos tetazos y en lugar de contagiarle mi histerismo parecía fortalecerse con cada una de mis ingratas palabras. Reconozco que si alguien toma el teléfono para llamarme y decirme sola la tercera parte de lo que yo le dijera a él, me pasaría un mes entero sollozando y pidiendo a todos los demonios fuego eterno para mi insultante. Pero yo tenía claro que no podía contenerme y admitir que alguien como él pasara por mi vida me follara dos o tres veces y desapareciera sin más. ¿Es que no tienen sentimientos los hombres? ¿Es que un hombre como Néstor no es más que un robot-máquina disfrazado de carne?
Sí, tenía muy claro que mi relación amorosa con el no podría continuar y lo llamaba una y otra vez para decírselo y él para no discutírmelo. ¿qué significaba eso? Sin duda que yo no le interesaba un pimiento. Incluso en alguna ocasión llegó a meterse con mi barriga colgante, y eso me resonó a tan feo que le exigí que me devolviera a casa. Eso pasaba 10 minutos de haberme venido a recoger. El replicó sin inmutársele un músculo.
-te acompaño, te apeas en tu casa y te paso a recoger dentro de 10 o 20 años.-cuando ya íbamos de regreso me disculpé y le dije que fuéramos a donde inicialmente íbamos. El consintió y aceptó hasta comer conmigo aunque no le apetecía para nada hacerlo tan temprano. Después hicimos un polvo maravilloso en mi habitación de cama de niñas y nos despedimos hasta una siguiente vez. Yo siempre necesitaba prefijar día y hora para el siguiente encuentro. Aquella tarde estuvo bien y reconoció que para estar bien con un acompañante debía contener mis pruritos neurasténicos. Pero siempre exigía una cita por anticipado por temor a perder lo que acababa de encontrar. Néstor era demasiado analítico como para que no se le escaparan detalles de estas magnitud y a pesar de seguir con el rol de amante de tarde de domingo seguramente ya tenía inscrito en su mente que una relación conmigo no podría prosperar. A decir verdad ¿que relación ha prosperado en mi vida de todas las que he iniciado? Todos los hombres son patéticamente iguales. Tan sólo te quieren como un agujero en el que descargar sus huevos y luego si te he visto no me acuerdo. A pesar de eso, aparentemente disfrutan haciéndolo, y eso es un común denominador entre los mejores y los peores amantes que han pasado por mi intimidad. Néstor se llevó la palma, consiguió-comparativamente a los 9 que le precedieron- que en menos cantidad de encuentros íntimos le aceptara hacer más cosas: que se la chupara y que me la metiera en el coño sin goma, aún sin conocer realmente si estaba emparentado con otras. El y su recuerdo me atraían irresistiblemente. ¿quién sabe cómo era en realidad? Pero de estar con otros, acaso yo le ofrecía confianza y una mínima estabilidad mental como para que quisiera depositarla en mí. No lo creo. La confianza es algo a ganar y ganar la de Néstor no era nada fácil especialmente cuando mis conductas pasaban por una abundante colección de despropósitos y desméritos. Lo que menos toleraba en él era su superioridad y sus ademanes de estar por encima de mí. su inmutabilidad me sacaba de mis casillas y aunque le llamara para solicitar una entrevista ya había llegado tarde con mi pedido. Las conversaciones previas fueron un diálogo de brutos y yo no estaba dispuesta a hablar con un tipo que me calificara de esquizotipoide, obsesiva, trastornada, enferma. Esto era maltratarme y yo no podía aguantar ese maltrato, en particular de alguien que como él se movía en el ejercicio profesional de la salud mental. ¿Psicólogo él? Era la persona menos íntegra y más dañina que había conocido jamás. Por si fuera poco me la jugó como ya me había jugado esa veintena de años atrás poniéndome cuernos con otra, lo cual me confesó.
La duda sobre mi misma era si yo estaba loca. Y esta pregunta la formulé en varios ámbitos y también a él.
Néstor desplegó su artillería teórica para desdemonizar el concepto de anormal pero yo sabía que mi conducta era extraña y los pocos amigos que me aguantaban tal vez lo hacían por estar peor que yo. Un caso era el de Peter Romany, amigos desde hacía una pequeña eternidad,. que se dedicaba a la intrusión profesional en psicología con un poti-poti de psicoastrología de lo cual había venido viviendo, campo con el que me relacionaba porque yo también hacía cartas astrales además de tirar las cartas del tarot. ese Peter amigo pero del que nunca me quedó claro porque no se convirtió en amante, me hizo sospechar, como en otras ocasiones de no ser deseada por los hombres. Por coincidencias del destino Peter y Néstor se habían conocido hacía años y de entrada Néstor lo categorizó de informal contándome una anécdota acerca de una impresentación injustificada de aquel y yo se lo confirmé sobradamente. por su parte Peter Romany despotricó a sus anchas contra Néstor por ser un bebedor de tés. cuando se lo comenté a Néstor ya no recuerdo si comentó que solo a un imbécil se le podría organizar una actitud en torno a tal detalle, aunque efectivamente era un casi teinómano. De otro lado, mi biografía había pasado por itinerarios y gente referencial común a la de Néstor. Uno de ellos: Létic ya me anunció que nuestra relación no sería posible. A Néstor no le sorprendió su comentario puesto que lo tenía en estima y apreciaba su inteligencia. Por eso cuando puse la palabra de ruptura a nuestra relación fue al primeo que llamé para confirmarle su previsión. Lo que no le dije es que la misma noche haríamos una vez más el amor en mi cama de por los suelos con Néstor. Yo necesitaba aclarar las cosas. más que eso, necesitaba brotarlas, escribirlas en las paredes, darles color rojo y encender una hoguera al lado. Y no podía permitirme ser un coño dispuesto para ningún hombre en cuanto me necesitara. O esa era la teoría sobre la que levantaba mi pequeño imperio de pasiones. en honor a la verdad debo decir que nunca vi a Néstor tan encoñado aunque entrábamos en sintonía podía estar encima mío clavándomela durante cientos de embestidas. Con todo, fallaba una sintonía y cantábamos distintas canciones. Pronto pasaría a ser una más a la lista de conquistas de él y punto y yo lo vería como un malnacido que solo se aprovechó de mi ingenuidad. Eso lo vivía un tanto contradictoriamente conmigo mismo cuando yo hacía de médium y adivinadora para otros infelices que venían a depositar su confianza en mí ya hasta a pagarme por ello. De hecho mi currículum no estaba tan mal: medio bruja, consultante de los destinos ajenos, había hecho además un curso de grafodiagnosis y tenía una nutrida biblioteca de libros de autoestima, astrología y new age, además de estar subscrita a Círculo de Lectores y hacer mi pedido bimensual. Néstor me hizo deparar en que toda mi crítica a lo intelectual y a las palabras, chocaba con el hecho de mi propio coleccionismo de libros por encima del promedio ordinario de mucha gente. Acertó. Me lancé a la lectura autodidacta porque me sabía torpe y con limitaciones de comprensión. Era consciente de ello en mi adolescencia y por eso me amparaba en las risas y en las simplificaciones. Lo grave es que lo seguí haciendo después de los 30 muy cumplidos con algunos cientos de lecturas y experiencias de más, pero con los mismos dividendos de menos. Mi saldo existencial era y es de una pena absoluta por la cual sufro pero que no convierto en energía útil para aprender. En vez de eso regaño a quienes se acercan a mí y se desmoronan mis amistades. Soy un salpicadero de atrocidades a mi pesar. Sé que cuando estoy señalando con mí dedo acusador a tal o cual, en realidad lo estoy diciendo a mí misma, a mi espejo. Paralela y complejamente acudo a sesiones espirituales de meditación y teorizo sobre el no-ego y el desapego. Y los hados de la vida han querido recolocarme en el camino a un ser estupendo, que no alza el tono de voz más de lo comedido y que capta rápidamente lo que le digo. En lugar de sacarle partido a tal circunstancia lo he utilizado desde el primer momento para que me llevara a los sitios y me colocara en la posición de ser la pagada. Esos detalles no podían escapársele a un analista y era cuestión de días por no decir de horas que sutilmente prescindiera de mí y también de mi coño. Estoy seguro de que no le faltarán otras y siguiendo ya su costumbre ha vuelto a ponerme los cuernos. Es definitivamente un amoral con el que no quiero saber nada. Inmediatamente a continuación de proferirlo me asaltan unas dudas sobre mi vacío y las flaquezas de mi criticismo. ¿Pero en el fondo que caray me ha hecho Néstor? Le propuse una colaboración para la revista que edita y dirige, me enfrenté a mi incapacidad para dar forma escrita a mis ideas y renuncié a tal propuesta; luego, me puse como una ridícula incapaz de llevar adelante una cena con tallarines en mi casa y el vino a poner orden a mi vergonzante y enguarrada cocina. Estaba supernerviosa como una colegiala por lo que venía en el después de la cena, pero le admiré su aparato para fornicar, sin duda el más grande de aquellos con los que había tenido contacto. finalmente mi ataque de amor por él me lleva a una compulsión casi cotidiana, mientras que él dejaba pasar los días y no llamaba o no mostraba interés por mí. Por si fuera poco enfermé o me convino el diagnóstico de un matasanos que me aseguró una inflamación de pleura. Al contárselo él me pidió que me cuidara pero no hizo nada por venir raudo y veloz a mi maravillosa habitación con vistas a los paisajes mejores de la ciudad. Con lo cual inferí que le importaba un comino. ¿Para que me interesaba un hombre que no se desviviera por mí? Néstor necesitaba una paliza o cuando menos que alguien como yo le cantara las verdades directas y al oído. Pero él como un tonto inerte no experimentaba o no expresaba ninguna necesidad de volverme a ver. ¿Acaso podía permitir que un tipo llegara a mi vida, me sedujera de un día para otro, prepara el catre en el suelo y me abriera de piernas para él, y luego sin darle mayor importancia no expresara un interés en avanzar en mí? ¿que era un hombre o un aprovechando`, que vino conmigo como quien se va de putas? Si soy sincera conmigo misma debo decir que lo pasé bien y que a diferencia de otros amantes, estuvo clavándomela durante muchísimo rato para darme tiempo a mi placer. Su experiencia con otras no le daba tanto de sí como para no darse cuenta que yo era una inútil para los orgasmos simultáneos y solo podía alcanzar el placer con mi automanipulación. al hacerlo, él me animaba y decía que se sentía excitado viéndome hacerlo, pero no creo que fuera cierto, porque aunque estaba en primera fila y me acariciaba, algunas de sus caricias me desconcentraban de mi único objetivo clitoriano. No creo que las putas se comporten así. Tal vez sean muy poco sinceras y digan “cariño,. amor mío, fóllame fuerte” y cosas por el estilo pero adquieren un compromiso al cobrar por él y hacen toda la parafernalia escénica para contentar al cliente y no lo ponen de observador mientras ellas se trabajan el chocho solas. Yo no creo que ni siquiera pudiera servir para puta. Actuaría como un témpano de hielo encima de un mármol, como una muerta tanatorial para que fueran desfilando los pagadores sin ni siquiera notar su paso por mí. Néstor me enseñó que parecía tener prisa en pasar a lo más fuerte de lo más íntimo. Sé que le gustaba aunque al observar su pene podía pasar de la flacidez a la erección varias veces intervaladas y no sé muy bien porqué. ¿No sería, tal vez, por mi prosa del momento? El me criticaba que nada más correrse ya estuviera importunándole con preguntas del “¿te ha gustado?” Ya así hacerle bajar de la alfombra mágica en la que flotaba. La verdad es que tal como soy y las dificultades que tengo para compartir placer, no me extrañaría que él se cansara prematuramente de mí. ¿Tal vez tras el primer polvo, tras el segundo? ¿Cuándo empezó a pasar de mi? si recapacito los hechos, pienso que lo asusté tras la primera vez que al irse lo increpé por dejarme abandonada tras estar el satisfecho. Puede ser que la mala fama de los hombres como utilitaristas sea por la condición de algunas mujeres como yo de no dar la talla más allá de ser portadoras de un agujero. Pero Néstor que lo he interpretado como poco honrado y no íntegro, me cuestionó que yo fuera un agujero, por eso me llamaba Lurdes sin o, en el simbólico sentido de alguien que está falta del circulo vacío a llenar por otro. Yo me declaro clitoriana, es decir, no soy vaginal. La vagina es para los hombres. Yo solo soy una niña con una deformación perceptiva de mi cuerpo y una alteración sentimental sobre mis necesidades. cuando reapareció Néstor venía al pelo para cubrir mis carencias. La primera vez quedamos citados en mi casa por mi incapacidad para desplazamientos. También, la segunda, la tercera, la cuarta, y la quinta vez ¿hubo una sexta? Ya no estoy segura. Venía con su coche y bocinaba un claxon largo y uno corto o llamaba al interfono con un largo y un corto. Yo me pintaba los labios de rojo y me vestía a la disparada para impresionarle o agradarle. El no concedió importancia a mi imagen, pero mis tetas eran objeto de su mirada. ¿En realidad un hombre qué es ¿un interlocutor que le habla a tu cuerpo o a tu inteligencia? Y mi inteligencia ¿donde está, que es, en qué la utilizo? Pronto me sentí seducida por su manera de ser o posiblemente con su reaparición retomé el amor en suspenso que siempre quedara sin resolver de mi adolescencia. A la segunda vez penetrada ya le estaba diciendo apasionadamente el “te quiero” de marras, aún intuyendo que esas repentinas declaraciones podían ser más nefastas para un amante de su categoría que alardeantes. En mi caso, ser amorosa con alguien podía traducirse con convertirme en un fardo de su vida, en una pesada que pide más y más, en una irruptora y una invasora de la otra privacía. Esa es mi conducta, y aunque Néstor no me lo reprochó le leía en sus ojos que no estaba dispuesto a sincerarse conmigo totalmente o a entregárseme a la primera de cambio. Especialmente cuando de las pocas veces que quedamos, casi todas salieron abortadas, dadas mis limitaciones para ni siquiera acompañarle en coche al centro de la ciudad. El reencuentro del desencuentro empezó desde el mismo momento en que yo admití hacer acuse de recibo de una carta de propuestas de trabajo pero sensual que me envió. Esa parte sensual, la menor, es la que tuvo más importancia para mí y destaqué aquel párrafo de nostalgia de 20 años atrás en que me decía que tal vez hubiéramos jugado juntos en una cama. Yo supe que eso no había sucedido. ¿Pero porque lo creía él si aparentemente era muy inteligente? ¿Y si recordaba perfectamente que no había sucedido, no me estaba diciendo acaso implícitamente que le gustaría que nos concediéramos la oportunidad de que sucediera? su estrategia de conquista no tenía nada que ver con los domingueros bien arregladitos que van de pubs o salones de baile. Su fuerte era la palabra si se le dejaba ser oída, y en so no tenía nadie igual. Pues bien, entre líneas entendí su sugestión y su propuesta erótica y aunque en esa primera cita de cafetería me hice la estrecha y le rechacé varias veces sus manos tocando las mías, en el fondo de mis angustias yo estaba deseando entregarme, como ya lo había estado deseando en mis años de bachiller. Pero toda mi anatomía se hallaba envarada y mi zona pélvica era unas tenazas en torno a un tubo, en el que a pesar de todo mi estratega se abrió paso y pronto puso su lengua en ella, para lubricarlo suficientemente. Algo que tampoco me daba tanto placer a pesar de lo erótico de la escena. Yo estoy bloqueada. Soy un manual de síntomas a bordo de un cuerpo que se esconde en casa. Todavía me pregunto cómo es que Néstor volvió a fijarse en mí o le hizo ilusión tal reencuentro, a todas luces imposible de prosperar. Cuando en una de las citas yo hablé jocosamente de mí noté que él no soltaba prenda ni tenía ganas de hacerlo. Tal vez se tratara de un hombre casado o emparejado o cargado de hijos o con otra media docena de amantes a la vez y que no confesara nada de eso. Todavía no lo sé. En un mensaje de socorro que le dejé´ grabado en el contestador de la oficina, un día que ya e me había atendido unas cuatro veces al teléfono y le exigía que habláramos pero que no estaba dispuesto a visitarme, me solté todo lo que pude y le chillé “no te importa nadie, sé sincero al menos una vez en tu vida”. Que rematadamente burra fui. Le decía a él que no le importaba nadie cuando su especialidad eran los problemas ajenos (!claro que cobraba por ello¡) y le acusaba de ser insincero, cuando de hecho lo que me preocupaba era su sinceridad-canalla al decirme que no estaba dispuesto a aguantar mis broncas, miedos, inestabilidades y cambio de planes cada vez que nos veíamos. Si me lo preguntan más veces, sé que yo no puedo demostrar que a Néstor no le importe nadie. Pero sí que yo no le importo. O tal vez le importo un poco y a partir de eso poco no he conseguido interesarle más por mí. Soy una gilipollas rematada por dejar pasar a un tipo como él por mi vida sin sacarle más rendimiento. Estoy segura de que Néstor hubiera venido, no cinco o seis, sino cien o dos cientas veces hasta mi piso de quintas categoría y me hubiera acogido en su regazo y hubiéramos hecho cientos de veces el amor, si yo no hubiera puesto tantos obstáculos desde el primer día. Ahora sé que me he quedado con una ira y una emoción negativa que no ayuda a mi proceso, con otra anécdota que mancha mi biografía y con un caos mental superior al que tenía antes. ¿Eso es culpa de él o mía? Le he dicho que la gente no somos gilipollas, pero acaso ¿es creíble que alguien como Néstor vaya por ahí aprovechándose de los demás? Incluso entre nosotros dos, de las pocas citas habidas, ¿quien ha puesto más? Le dije que es el mismo primate de siempre. ¿Pero yo lo había conocido alguna vez salvo verlo en un par de ocasiones, como para saber quién era? Por su parte, ha sido muy comedido con las palabras, e imagino que lo ha hecho respetando mi precaria salud mental. Aunque ya me anunció que alguien como él con alguien con un diagnóstico como el mío no podía implicarse en una relación. Por eso cuando yo tuve prisa en anunciar el “hemos roto”, el no admitía tal ruptura donde no había una previa construcción. Seguramente Néstor iguala el sexo a cualquier otra actividad lúdica, como ir a un espectáculo o a un restaurante, lo cual se puede hacer excepcionalmente sin que eso obligue a fichar cada día para sistematizarlo. en el fondo lo envidio ¿porqué no puedo hacer yo lo mismo? ¿porque no puedo liberar mi tensión muscular y ser orgásmica cuando es lo más natural del cuerpo humano? ¿Por qué no puedo hacer una conversación ordinaria con las pautas básicas del diálogo y la escucha? ¿porque no puedo permitirme dar y recibir placer y guardar en el b baúl de los pasados, todos mis temores y duendes? He acusado a Néstor de haberme hecho daño y le he dicho cosas serías por las que él parece no haberse importunado demasiado. La cuestión que me apena y me preocupa es que he pasado a amarlo y odiarlo como ya me sucediera dos decenas de años atrás, sin que por su parte haya habido tantas conductas como para producir por mi parte una respuesta tan aversiva. he llegado a decir que es un troglodita cavernario y un animal, por no decirle hijo de puta y cabrón,como palabras más fuertes. Pero él me ha puesto los cuernos. Se ha ido con otra (¿o tal vez nunca ha dejado de estar con alguna y yo he sido su episodio para su coleccionario de desgraciadas? porqué sí sé que soy una desgraciada que lloro con lágrimas de dique seco una amargura que es solo mía).Yo soy la cornuda y al acusarle me repuso ¿acaso hemos hecho un pacto de fidelidad? y añadió: -no te das cuenta que las citas contigo y su desenlace son el principal factor de que tú me envíes a los brazos de otra mujer.
Dicho así, me ha puesto como un revulsivo, como el peso lastroso por el cual se ha ido a buscar otros contrapesos más dulces. Sin lugar a dudas soy la gran rechazada y él lo sabe tanto que no ha necesitado llamarme o telegrafiarme o enviarme una carta pasando los epítetos de mano. Como experto en cuestiones mentales debería haber tenido más delicadeza y no soltarme los perros tan pronto. Le he dicho que es vergonzoso que se dedique a ser psicólogo. Pero recuerdo que alguna vez me dijo que conmigo no haría de psicólogo sino de compañero, amante o amigo y que por lo tanto se reportaría y comportaría en función de la consideración de tales roles. Estuve avisada desde el principio aunque no entendía la verdadera magnitud de los avisos hasta que lo perdí de nuevo. Eso ha quedado así y quedará y cada vez que inicie una historia con alguien, si la inicio, porqué los hombres en general ya me dan asco, recordaré a Néstor y el desenlace repentino de nuestro conato de no sé qué con él.
Por encima de todo me disgusta que él esté en su despacho o en su casa, tranquilamente, tomándome como un registro más en su anecdotario particular o en su experienciarium, en una lista de más de un centenar de féminas y yo me está dando cabezazos en las paredes de la mía, por no poder tenerlo a él ni a nadie. Soy doblemente desgraciada por un reencuentro que me ha devuelto a la infelicidad de los desencuentros, y con un hombre que ha actuado de hombre cuando yo lo que deseaba era un niño mequetrefe y manipulable que votara alrededor de mis compases.
¿que es lo que ha pasado a fin de cuentas? ¿porque me desprecian tanto? ¿Qué he hecho yo dios mío para merecer ésto? Mis bufidos de res cansada no me van a devolver la salud y me alejan del camino de la plenitud. Yo soy una practicante de las enseñanzas místicas y una apóloga del no-Ego de acuerdo con las sacras escrituras allende del Himalaya. En consecuencia no debería ponerme a palpitar como una paroxística al primer revés que encuentre ni ser intolerante ante alguien que pase de mí. Sé que no podemos pretender gustar a todo el mundo. Con Néstor lo menos que podía suceder es lo que ha sucedido y lo más: hacer todo lo que le he descrito insultantemente. Le he reprochado ser insincero pero lo que de verdad me ha aturdido es su franqueza directa al decirme que puede quererme pero no tiene motivos para enamorarse, que puede gustarle estar un rato conmigo pero que no proyecta una historia a tutti pleni, que desea hacer el amor pero manteniendo una independencia, que prefiere la espontaneidad y el encuentro distante que la planificación de cada cita a l final de la anterior. Si soy franca conmigo mismo, todo ésto es sinceridad. Pero no es la sinceridad que yo quiero sino justo lo contrario. Por lo tanto hubiera preferido ser más engañada, y que me hubiera hecho creer que soy la mujer más importante del mundo para él y que me querría hasta la muerte. ¿acaso encontraré algún majadero que me presente tales promesas? A estas alturas, después de haberme reprimido de coger el teléfono u otra vía para descargarme a mis anchas contra él, sé que diga lo que diga no le va a afectar en lo más mínimo. Por su profesión está más entrenado que yo misma a qué le digan de todo, con la concurrencia de locas semánticas con las que habrá bregado. Yo estoy inscrita en algún estilo dentro de ellas y aunque haya presentado una cierta contención en la habla sin decirle palabras más fuertes ni mencionarle a sus progenitores, me siento terriblemente injuriada y deseo que le pase lo peor. Al hacerlo, tal deseo odioso-como un bumerang kármico-vuelve en mi contra y resulta que es a mí contrariamente a quien le está pasando lo peor. Mi negra novela si puede seguir por alguna parte es por la reflexión contundente, abriendo de par en par mi polvorín, airearlo, liquidar sus riesgos, y escuchar. Creo que Néstor aunque no vuelva a verlo nunca más ha constituido un buen motivo para cerrar mis espitas y guardar mis lanzas, y tratar de empezar de nuevo, en una existencia que es tanto más difícil para mí cuanto más difícil soy yo para mí misma -y por lo tanto- para los demás. Repensándolo mejor, creo que mi grado de madurez quedaría puesto a prueba con un careo con el propio Néstor, si admitiera una conversación ordinaria, sin demasiadas arrogancias. y sin tener necesidad de disimular nada. El, conociéndole, querría tocarme y meterme mano y yo impasible le diría: “has llegado tarde muñeco, ya no soy para ti”. Pero él, ajeno a la noción de territorio prohibido, volvería a intentarlo y no pararía hasta seducirme, y yo, yo, creo que me volvería a enganchar con él, aunque supiera que él no se encoñaría tanto conmigo para dejar a un lado sus actividades, su carácter y su programa de proyectos, para complacerme a mí como el centro de su vida. Si no soy el centro de alguien me parece no ser nada para este alguien. Por eso interpreto su conducta hacía mí como vacilante en un te quiero-no te quiero, tal como lo he experimentado con otros amantes. Tengo graves sensaciones de que yo he sido el primer factor de ahuyentación de amantes potenciales o incluso fácticos, pero no consolidados. ¡A mi edad, sólo he compartido una convivencia y de poco tiempo! Pero no puedo bramar que nadie me quiere, porque si lo pienso ¿a quién quiero yo de verdad? ¿A mi madre, que me toca cuidarla por obligación y me limito a prepararla tentesenpié con pan bimbo de mentira, en lugar de cenas reales, y la lavo o una vez a la semana, con gestos mecánicos y desperfectos? ¿es esa la ética que me ha enseñado el budismo en cuanto a las funciones de los hijos para sus padres necesitados? Pero, yo estoy exenta de obligaciones, porque mi propia locura me exhibe de responsabilizarme de otros más necesitados. Yo soy la que dependo de ese mundo, y a ese mundo le exijo el rol que debe conmigo: el de cuidar a sus hijos discapacitados, a sus engendros intérminos como yo. ¿Me podré reconstruir algún día? Una de mis partes rotas se ha ido con Néstor y no es suficiente con que me la devuelva sino que él debería personarse para ofrendármela eso él ya no lo va a hacer. !Bastante ha hecho el pobre con los desplazamientos a mi pisito de mala muerte¡ Nunca le he reconocido sus tiempos y esfuerzos de dedicación hacía mí. Yo soy la necesitada y él quien tiene energía a raudales. ¿que importa un poco más de tiempo en sus desplazamientos para llegar hasta mí? Por eso, me puse hecha una verdadera furia cuando aceptando hablar una última vez conmigo, en la que le pensaba cantar las cuarenta, me dijo que sí a cambio de recibirme en su despacho. ¿que se creía ser un ministro? Yo no estoy dispuesta a molestar a nadie para desplazarme más allá de mi terreno segurizante: el de mi barrio, con las casas amontonados y sin un espacio de 2 ms seguidos para aparcar un coche, sea dicho de paso. Cuando se lo he contado a alguien a pesar de toda la pasión de mi versión, se han quedado con la duda de si soy la que llevo la razón. ¿Y si en lugar de estar el mundo en deuda conmigo yo lo estuviera con él? Lo que debería hacer es atiborrarme con lingotazos de lo que fuera para salir de este pensamiento obsesivo, ya que no salgo de la diatriba de quien tiene la culpa de todo mi estado ¿Los demás o yo? ¿Porqué no soy capaz de pensar en otras cosas? ¿de qué depende el restablecimiento de mi ser? Para vivir tan angustiada no merece la pena vivir y para vivir tan cerrada, ¿que puedo sacar en claro de las enseñanzas de la vida? Néstor me había advertido que la supresión de la o de mi nombre afrancesado sintetizaba simbólicamente mi agujero tapado, y que mientras no lo reabriera para el otro (en éste caso para él como candidato de primera)todo mi ser sufría el impacto de este cierre traducido en un encierro coronado por mi desorden psíquico. Ni siquiera mi apertura intelectual había tenido éxito y los libros de los que me rodeé (una buena parte de los mismos, pura basura impresa) o me proporcionaron la talla con la que enfrentar las situaciones de análisis de la vida. sí, estaba bastante contenga conmigo por tener unas cuantos tesis aprendidas y tener un circuito de meditación el que participaba. Pero si me preguntaban ¿hasta qué punto yo estimaba a esa gente o era estimada por ella, sólo podía responder con poco más que un cero a ambas cuestiones. Lo que no se tiene en la tierra no se consigue en ningún cielo y lo que no estaba en mí no lo conseguiría acudiendo a reuniones espirituales con otros por muy de místicos que se las dieran. A falta de algo, alguien que iba de gurú, me pasó un mantra personalizado y secreto !eso sí¡que no podía comunicar a nadie, y a falta de lingotazos más líquidos me daba temporadas de balbuceos semivocalizados con mi mantra, para que unas palabras esotéricas cuya traducción ni siquiera sabía, hicieran por mí, lo que yo era incapaz de hacer como sujeto inteligente. Tal vez en sánscrito no paraba de decir mil veces tras otra mil y así al infinito numérico “soy tonta, soy tonta, soy tonta” y a fuerza de repetirlo, aumenté mi caudal de atontada. Ahora, otra vez sola, pero con la razón de mi parte, !eso sí¡ hablaré todo lo mal que pueda de Néstor, para que no engañe a otra chica ingenua como yo y la empiche como una hembra sin mayor interés por sus sentimientos. A él y a todos los hombres habría que quemarlos en una hoguera de Inquisición. ¿Pero luego, que haría una pobre infeliz como yo sin un hombre de turno al que culpar de mis desgracias?
Me equivoqué con Néstor. No podía ajustarlo a ninguna clase de canon y llena de rabia contra él, contra todo, contra todos y contra el mundo entero, me estaba dando cuenta de perder alguien cuando lo había tenido tan cerca, casi en la palma de mi mano, o eso me había hecho creer¿o no? Oh ya no lo sé.! Él me dijo que el principal enemigo para que alguien se enamorara en profundidad de mí era yo misma. ¿tan mala era? ¿Tan fea y revulsiva? ¿tan rematadamente tonta? Yo podía ir insultando a los demás y despreciándoles pero sabía que lo que más despreciaba en la vida era a mí misma. ¿Que había hecho en todos mis años? ¿Aprenderme cuatro páginas de un manual de astrología, las cuales ni siquiera adaptaban y copiaba tal cual para hacer las conjunciones, los trígonos y las cartas de alguna gente? ¿Interpretar las figuras simbólicas de las cartas para adivinaciones? !Pero madre mía¡ ¿quién era yo para ser un referente o un canal para nadie? Pero las 4 cosas que sabía, !eso sí, las sabía a tondoy por eso lo primero que hice tras el encuentro con Néstor fue preguntarle la hora y el año de nacimiento y ponerme manos a la obra para hacer su carta de planetas y solaparla con la mía y así ver nuestras coincidencias astrales. No necesité esnifar nada para ponerme a trabajar en ello. Pero cuando le leí el borrador el muy estúpido no le dio la mayor importancia, aunque yo quise hacerlo bien y le prometí que se lo plastificaría antes de entregársela. Por supuesto no lo hice ni me quedé con ganas de hacerlo tan pronto advertí que yo era una más en su colección de anécdotas, y como tampoco había pasado tanto tiempo, ni siquiera constituiría una anécdota que recordar. Posiblemente el pensaría que debería sentirme agradecida por haberse dignado en recordarme, en recuperarme y en llevarme a la cama. Posiblemente habría tomado lo poco de nuestra sexualidad conjunta como una operación quirúrgica sin anestesia. Posiblemente yo no valía para él más que ese polvo puntual por el que me sentiría tan embrutecida. Posiblemente,... Pero no lo careé para saberlo. Me limité a postular que era y sería indigno de mí, aunque para no perderlo por entero le propuse la amistad en la primera de una serie de llamadas, para acabar pensando en la última, que mejor estaría muerto y desde luego, mejor hubiera sido no haberle conocido jamás. Mi arrebato colérico me hizo sospechar un paroxismo en ciernes dentro de mi caja craneal. Estuve a punto de estar y ser capaz de cualquier cosa. Esa exageración compulsiva ya me había llevado a punto de ser encerrada en psiquiátricos en otras ocasiones. Y en esa coyuntura emocional era incapaz de refrenarme y deshisterizarme un mínimo para aparentar una normalidad que no he tenido nunca.
La soledad de la propuesta. S.Maraselva
El/la proponente adopta el rol de la iniciativa. Proponer es destacar y es atreverse a un grado mayor de compromiso con la palabra. Muy rudimentariamente los actos verbales ya contienen propuestas al vehicular significados e interpretaciones. Pero `por propuesta se entiende la formulación expresa que pide una respuesta, sea la del consenso para apoyarla o la del disenso para arrinconarla o posponerla. La propuesta tiene una fuente emisora y suele tener un talante resuelto para exponerla. Se combina con quien tiene iniciativa y resolución. En la mayoría de contextos suelen ser unas mismas personas o cargos los que se ocupan de hacer propuestas. Cuando son detentadas por unas mismas personas suelen ocupar los puestos de jefes o de líderes. Hay propuestas que ya se infieren como órdenes y otras que quedan en el aire para ver lo que pasa. Si no tienen impacto se las deja que perezcan por sí mismas. En los tratos con las administraciones se considera que el silencio administrativo es equivalente a entender que se acepta aquello que se ha solicitado y no se ha respondido. Esto no siempre es así pero de alguna manera se sigue creyendo que quien calla es que está de acuerdo con lo que se propone. Hay algo mucho peor que el silencio administrativo y es el silencio social ante iniciativas de interés público y que no son apoyadas o seguidas por apenas nadie.
Las vanguardias de todas las raleas está entrenadas desde hace décadas en que muchas de sus proposiciones van cayendo en oídos sordos o no activan las bocas mudas para que dejen de serlo. Muchas personas dedicaron, y algunas todavía dedican (dedicamos), sus tiempos personales a organizar espacios radiofónicos de debate o plataformas de difusión, desde radios-libres o blogs marginales o envíos por mail con la vana pretensión que no se puede pasar por el mundo sin insistir en dejarlo mejor de lo que está.
El modo de vida militante que denuncia las injusticias del sistema se confunde con un modus vivendi que complace mas al optante de esta existencialidad que a aquellos a quienes van dirigidos sus mensajes. Si se descuida sus análisis son tomadas como arengas y sus propuestas para organizar un mundo distinto como un proselitismo de baja categoría. Eso lleva a hablar con sumos cuidado y a manejar la gramática cotidiana con cautela para no generar más indisposición de la que ya hay a toda iniciativa por los cambios de vida.
La moneda del cambio ha pasado de unas manos a otras y quienes están en la oposición prometen cambios mejores para el país cuando llegue su turo de gobierno. Esas promesas forman parte de la fanfarria del espectáculo y aunque todos sabemos que no son ciertas, para muchos tienen un cierto poder de enganche o atractivo para el seguimiento de los galeristas que se reparten las cámaras de los noticieros. Lo que dicen unos y otros son o deberían ser propuestas. En su lugar la prevalencia de los mono discursos hace girar posiciones de contrarios en la misma sala de juegos.
En la cotidianeidad las transacciones verbales que establecen tratos entre unos y otros también giran en torno a propuestas expuestas. Para que haya una propuesta tiene que haber cuando menos un proponente y para que aquella llegue a alguna parte siendo aplicada debe haber un cierta fuerza de seguimiento para que se ponga manos a la obra. Pero el discurso verbal no termina siendo tan explicito por lo que se refiere a concretar propuestas a modo de conclusiones desprendidas de análisis y criticas. E lugar de eso el discurso elaborativo se mantiene en el sosiego del razonamiento sin buscar trascendencia alguna, a veces sin ni siquiera buscar impacto.
En las formas de hablar (y en las de escribir) ya no predomina una intencionalidad que busque ni el asentimiento ni el acuerdo con un eslogan final o con una propuesta de unidad de acción para algo. Antes como redactor de hojas de agitación el texto era para convencer para un toma de acción. A fuerza de escribirlas y divulgarlas y ver sus resultados el redactor se resiente del poco éxito de la convocatoria que ha ayudado a preparar. Como que el texto circulante como mínimo sirve para testificar una coyuntura tampoco es tan importante su grado de seguimiento así como la demostración de que algunos vanguardizaron la idea óptima que no se llevó a cabo por falta de fuerza de apoyo.
La concomitancia que hay entre las propuestas de acción social, conclusivas en formas consigneras, y las propuestas de todo tipo (organizativas y proyectivas) que pueden ser oídas pero no ayudadas con firmeza, lleva a un progresivo autoaislamiento ante la falta de respuesta de supuestos aliados que no lo son. Metodológicamente la manera de desarrollar progreso es con la activación de iniciativas útiles y la subscripción amplia que generen. Las iniciativas existen pero las adhesiones se hacen esperar. Eso lo ralentiza todo y la hipótesis del progreso queda en la especulación. Progresar se convierte en un verbo quimérico, tanto más cuanto que la noción de su significado no está tan clara ni es, desde luego, unánime. Para los hacedores de mundos o mas correctamente para quienes se apuntaron por rehacer el propio en pos de un ideal, ver un año tras otro la repetición de unos mismos círculos cerrados o la repetición de unos mismos temas una década y otra, o los limites in crescendo de una generación y otra, había llevado al desencanto y luego a una entente coexistencial con quienes ya no les preocupa ningún futuro porque ese futuro es más quimérico que nunca. No me refiero a la escasez de probabilidades para una utopía social sino incluso a un futuro medianamente racionalista en la que la gente deje de empeñarse en matarse la una a la otra o en conquistar sus territorios aunque luego no sepa para qué se enmierda en todo ello.
La propuesta, la sola propuesta de un proyecto en lo concreto, para mejorar condiciones e incentivar la creatividad, es la unidad elemental que concatenada con otras miles generarían una energía tan descomunal que arrasaría con todo lo negativo. Si eso es así de sencillo no acabo de entender que las propuestas choquen ante la percepción blindada y en lugar de generar perspectivas entusiastas generan resistencias contrarias por temor a los cambios.
En cierto momento de una biografía militante o combativa cada sujeto ha de decidir si lo importante es compartir bacanales de diletancias con los demás o, aparte de eso, -que nunca viene mal reír en grupo desde la ironía bufonesca y el humor con la propia estampa y sombra- decidir lo que va a hacer con su vida en cuanto a que trabajo concreto va a desarrollar para que quede como usufructo comunitario, o simplemente para que quede.
La diferencia entre el superviviente que vive por y para su percepción además de por y para su aparato digestivo y el existencialista es que éste no renuncia al orgullo de dejar su marca de individuo en el periodo histórico por el que haya circulado. No hay que ser grandes héroes ni emular a Swatzeneger para hacer de soldado contra el imperio del mal, basta hacer algo propio, algo único, algo que no hará nadie más: puede ser un jardín de hierbas aromáticas, viajes o reportajes, reivindicar un espacio de usufructo publico en el distrito, terminar de corregir los poemas privados y darles luz, dejar otros libros, pintar de grafitis las tapias sucias y grises de la ciudad, o lo que sea, mientras a la vez se opta por dejar de formar parte activa de los problemas para serlo de las soluciones.
Vicente Verdú al halar del capitalismo en crisis dice que todos son los afectados y que los culpables se confunden con las víctimas. Al hablar de las iniciativas proponentes para cambiar situaciones se confunden quienes las platean con quienes las eluden aunque les hagan un cierto acuse de recibo parcial. A fuerza de proponer y advertir la resistencia a actuar de quien acepta la propuesta pero no acepta su dedicación para ella, el proponente se extingue, la misma propuesta se queda en el redil de la soledad.
En las escenas más simples y elementales el perfil del tímido es el que tiene más temor a lanzar una propuesta por temor a que no le sea aceptada o ni siquiera oída. Eso puede hacer que su voz en vez de imponerse se haga aun más meliflua y marginal desistiendo de ser oída. Ante las escenas a gran escala muchos análisis pasan de largo o no son atendidos y raramente se terminan los textos de información y divulgación con propuestas especificas pidiendo la solidaridad o la construcción de soluciones comunitarias. La moda de recogida de firmas como formas para documentar un propuesta testimonial tienen éxito porque tampoco exigen tanta colaboración.
Las propuestas sin embargo continuarán. Estoy seguro que siempre habrá alguien que no aceptará callar como los demás y se lanzará al ruedo para enfrentar los conflictos por solitario que se encuentre. Seguirá en sus trece de continuar insistiendo en lo que cree aunque el mundo siga mayoritariamente ciego y acorazado ante propuestas de reforma. Aparentemente toda su actividad será inútil pero para la destilación histórica esas picas quedaran como lo más relevante. Francesco Bonami tiene una interesante manera de rehabilitar lo supuestamente inútil. Dice que el arte es una actividad inútil pero como símbolo es más fuerte que la guerra. Como él, más interesado por la política del artista que por el artista político, las propuestas desde la reflexión teórica toca validarlas o encajarlas por sí mismas y no por la autoría que está detrás. Todavía los textos y las cosas son considerados según sus catapultas y padrinos y no por el valor en sí mismas. Esto lleva a que lo perecedero sea lo más seguido y lo substantivo lo mas renuente. Desde la soledad o desde su acogida la propuesta continuará teniendo su razón de ser y en el peor de los casos en que no sea seguida por nadie su proponente siempre puede llevarla a término en la escala que su energía individual le permita.
Cuaderno de Agitación.
Agitación fue un concepto considerablemente demonizado y la del agitador una figura tratada como la de un salvaje dispuesto a desestabilizar el orden social por encima de todo respeto.
De hecho, agitar no es más que un verbo perfectamente comprensible para resituar un objeto, un producto, a unas condiciones de uso aceptables. Agítese antes de usar, dice la etiqueta de muchos envasados.
En términos sociales la agitación significaba la excitación de la conciencia ante cuestiones de la realidad amordazadas o sobre las que no se permitía hablar. En una sociedad en la que las libertades mínimas de expresión estaban totalmente prohibidas o tan restringidas que las hacían inaccesibles a puntos de vista distintos a los oficiales, todo lo que fuera revisar una situación laboral o concreta era agitar. Los agitadores, se suponía, éramos profesionales del activismo, pagados por una potencia muy acaudalada, enemiga del estado y de los valores patrios, marxistas y rojeras para más señas que soñábamos en prender fuego a las iglesias y violar a las monjas vírgenes. En una total transportación de hechos descontextualizados a los agitadores se les trataba de antisociales y destructivos interpretando los llamamientos a los paros y huelgas reivindicativas como el peor de todos los crímenes. Su persecución era implacable. Su acción criminal: la de hablar a viva voz a obreros y ciudadanos o repartir propaganda considerada como ilícita. Los perros del régimen perseguían cualquier indicio o comentario que pudiera ser interpretado como revolucionario. El agitador era la manzana podrida que podía echar a perder el resto del cesto. El estado era la salvaguarda del cristianismo y de la pureza del resto de la sociedad que no podía ser molestado con nuevas ideas preparadas por conspiradores y malnacidos.
El verbo era para los izquierdistas nunca se aplicaba a los derechistas. La idea era que los comunistas agitábamos, los falangistas instruían, los revolucionarios nos jactábamos en señalar las incompletudes del sistema, los organismos públicos se afanaban en desarrollar el país. El recuento de esa temible agitación al cabo de los años era poco más que unas cuantas pintadas por paredes y árboles, alguna bandera colgada de cables de altura, y unos panfletos hechos a ciclostil.
Cuaderno de Agitación reúne una parte de estos panfletos. Son los que yo escribí con un intento de una forma distinta de explicar conceptos ejes a los asalariados para que no se dejaran explotar tan gratuitamente como lo hacían. En ningún momento se propone como modelo de escritura y aún menos hay que tomarlo como lo más representativo de una época en que la octavilla con frases precisas y consignas concretas sustituía a los artículos elaborativos y de desarrollo dejados para las reuniones maratonianas de los partidos o grupos clandestinos.
Invariablemente se dirigían a la clase obrera, al proletariado o/y al pueblo trabajador. Nunca quedó tan clara la diferencia entre las tres denominaciones. En todo caso no se quería dejar a fuera de lo que eran generalmente llamamientos a la acción a cualquiera, con mono de trabajo o con camisa de oficinista, en un pequeño taller o en una gran fábrica o incluso como pequeño propietario de un comercio, de la lucha por conseguir una mejora social y política.
El repaso de los contenidos de aquellas octavillas unas décadas después pueden mover a la sonrisa ante la intencionalidad voluntariosa de quienes teníamos la fe puesta en la fuerza de trabajo y en su potencial descomunal para cambiar el país y el mundo. Evidentemente nos equivocábamos. Gracias a esa equivocación dimos lugar a una literatura que forma parte ya de la antropología social y del posible estudio del lenguaje conspiracionista como parte del lenguaje del deseo resituado a categoría de grupo.
Los productos de la agitación no iban mucho más allá del reparto a mano de hojas mecano escritas generalmente de tamaño de medio folio porque eso las hacía más manejables y como mucho de mítines breves para largarse corriendo antes de que llegara la policía. Lo que sí hay que decir es que apenas 5 o 6 personas, a veces tan solo dos, mirábamos directamente a las caras fatigadas de cientos de obreros a las entradas de las fabricas por las mañanas, a las salidas de los trenes o del metro y raramente había uno que despreciara la hoja o que no quisiera cogerla o la tirara al suelo. Si los jefes del poder político de aquel entonces nos hubieran espiado por el ojo de la cerradura de los pisos donde nos reuníamos mientras preparábamos nuestras acciones de reparto, lo que para simplificar llamábamos acciones y hubieran comprobado nuestros escasos medios, se habrían dando con un canto de piedra en sus sienes por sus exagerados miedos ante nuestro potencial subversivo. Nunca lo tuvimos. Lo más que tuvimos fueron palabras que llamaban a la lucha reivindicativa. Solo que las pocas que teníamos y lo poco que decíamos estaban cargadas de razón y era a esa razón que había tanto miedo no a los cuatro que la divulgábamos con nuestros escasos medios. La fuerza no éramos nosotros sino la fuerza del texto. Lo que estaba por conseguir era una evidencia pública, bastaba recordarlo para precipitar desencadenamientos de lucha tal como se fueron dando.
Visto en retrospectiva una octavilla no era más que un texto breve denunciando tal o cual patrón o pidiendo la solidaridad con tal o cual fábrica. Y un llamamiento no era más que un anuncio buscando socios para un acto de lucha. A pesar de los pocos medios vivimos huelgas extraordinarias y regueros de ilusión por polígonos industriales. Lo que decíamos en las hojitas lo pintábamos también en las paredes. El repertorio de las consignas tampoco se pasó para considerarlo un lujo literario sin embargo dejaron una impronta que tiempo después seria perfeccionada con el grafitismo y otro tipo de textos de paredes, a veces escritos por manos anónimas fuera de la práctica de todo partido, para llamar la atención a la gente sobre sus miserias existenciales.
En la literatura reivindicativa para la calle se usaba fundamentalmente la frase simple y el texto directo. Yo traté de introducir las frases subordinadas y la sensibilización conceptual para horror de compañeros que alegaban la incapacidad obrera para entender textos largos. No deja de ser curioso que tres o cuatro décadas después se siga escuchando la misma cantinela del lado de los que no desean estudiar la historia en la que viven ni piensan realmente en que la sociedad pueda dar saltos de gigantes para una nueva época de esplendor histórico.
En los contextos democráticos o pseudo, finalmente instaurados, la agitación sigue dándose. ¿Que son las campañas electorales sino campañas agitativas? Los medios son más sofisticados para la evolución de aquellas antiguas octavillas a pequeñas hojitas a todo calor resumiendo los trazos principales de cada candidatura siguen produciéndose. Las pancartas y los pasquines siguen usándose. Durante las dictaduras nos ingeniamos las mil y una maneras concretas para que fueran leídos nuestros pensamientos. Lo que aquellas prohibieron y reprimieron ya no pueden hacerlo los nuevos regímenes democráticos. En su actualidad sigue no obstante predominando el esfuerzo dirigido a la persuasión antes que a la enseñanza. Ramón y Cajal dio en el blanco cuando aseguro que el camino de razonar y convencer es largo y tedioso mientras que el de sugestionar es fácil, rápido y barato.
Mucho tiempo después el verbo agitar ha ido cayendo en desuso. No deja de ser curioso que no se le aplique ni siquiera a los que realmente sí quieren destruir los valores de la convivencia social. En Alemania, por ejemplo, las acciones antisemitas por grupos nazis han crecido y se habla de que el antisemitismo latente alcanza una cuarta parte de la población.
Ya no participo de las viejas técnicas de agitación, Dar vueltas con un coche con un equipo de megafonía denunciando los protagonistas políticos del horror y repartiendo panfletos ya no forma parte de mis actividades. Sé quien lo continúa haciendo, al menos hay una persona que lo hace en Estados Unidos. He buscado formas más cómodas de anunciar ideas y más seguras aunque sí guardo una nostalgia de la pancarta de los viejos tiempos y por eso suelo llevar en mi/s vehículos pizarras con eslóganes concretos que poco o mucho siempre generan miradas y dan lugar a conversaciones interesantes, más en África desde donde escribo esta presentación que en Europa, continente sumido en el pensamiento entrampado en el tedio.
El panfleto in memoriam
Algunos empezamos a entrenar nuestros dedos mecanográficos escribiendo octavillas y picando sus clichés más que en tentativas de proezas literarias. Creíamos que el estilo debía ser supeditado a la transmisión de datos fundamentales y a la propuesta clara de consignas que sirvieran para ser seguidas. Al hacerlo, sin darnos cuenta, estábamos desconsiderando la capacidad lectora de la gente. Las circunstancias nos darían la razón. Aquellos textos, por lo general cortos, que se ventilaban con cuatro párrafos breves y no ocupaban más de medio folio, a veces ni eso (la cara de uno entero era interpretado como una temeridad por la misma militancia, a parte de las dificultades técnicas de ser hojas demasiado grandes como para que volaran al ser lanzadas a puertas de fábricas, institutos o comercios)- pretendían ser instrumentos de movilización y poco más. Generalmente los llamamientos al pueblo trabajador y a toda la clase obrera, encabezamientos un tanto ridículos dada la precariedad del medio que se utilizaba para la proclama, no alcanzaban a mas de unos cientos de personas, que eso sí, en un tiempo de avidez de palabras revolucionarias reclamando justicia se agachaban para recogerlas y leerlas. Los que escribíamos aquellos panfletos nos creíamos portadores mágicos de buenas nuevas o como mínimo de soluciones radicales para cambiar las cosas. Bastaba convocar a un paro de las máquinas, a una asamblea o a la huelga general para que el mundo entero cambiara. El mundo entero nunca cambió y la realidad del país fue haciendo d las suyas, evolucionando o al menos modificándose con el paso de los tiempos, cambiando la conciencia crítica por tener un mayor poder adquisitivo. A pesar de todo, los papeles de agitación quedaron como el testimonio del deseo revolucionario. La gente iba a la cárcel o perdía la vida y pasaba por comisarías y torturas por distribuirlos o por tener un alijo de ellos en casa. Si ahora repasamos el lenguaje vertido en esos-en realidad, inofensivos- soportes nos parecería del todo injustificable que a alguien se le pudiera prohibir tales opiniones o encausarlo por ellas.
Con precarios medios como ciclostiles y vietnamitas -las ofset llegarían después- se pretendía hacer una revolución. Sin lugar a dudas aquellas practicas semánticas, deprisa y corriendo, centradas en el logro de la acción más que en el de la reflexión, dio lugar a la noción de panfletismo y unos dejes de habla superficiales que no profundizaban en los temas. Para eso ya había las revistas teóricas y sesudas de los partidos, reservadas para los más listos o los más entretenidos en la elaboración de la teoría política, una especie de pócima alquímica que nos iba a salvar a todos de la brutalidad capitalista. Decenas de miles de textos después, publicados y ahora convenientemente legalizados, no nos han librado del atrapamiento en el que nos hemos metido: el del consumo de la teoría revolucionaria como otra cantera de consumo de la lista de consumismos que la sociedad de mercado nos ofrece. La memoria del panfleto lo es más por esa función mágica de transportador de la consigna prohibida que por un valor literario, escasamente documental. Daba cuenta de la necesidad solidaria con tal o cual huelga, o de la inminencia de la lucha en tal o cual sitio, de la necesidad justa por las reivindicaciones generalmente triviales: aumento de sueldo, derecho de reunión y asociación, delegados asamblearios. A pesar de su sencillez y de sus perspectivas limitadas ocuparon una parte crucial de la literatura revolucionaria. A su modo eran documentos fedatarios de los sucesos. No ocupaban más del espacio breve de un periódico que se hubiera hecho eco de la misma noticia pero cumplían una función simbólica mucho mayor, además de la concreta y real de vehicular referencias de hechos, algo para lo que el periodismo de la época estaba muy negado siguiendo órdenes precisas de silenciar la verdad de lo que ocurría en la sociedad.
Reivindico el valor histórico del panfleto. Su función comunicativa y agitativa. Su función documental. Del cartelismo histórico de la época república ha quedado constancia y se han hecho repetidos actos conmemorativos. No estaría de más preparar algo parecido para las octavillas de aquellos tiempos. El análisis del lenguaje subversivo en todo caso debería integrar un dossier como fondo de constataciones. Por encima de sus palabras inflamadas y de su estilo no exento de demagogia recordaban con sus tímidas apariciones la presencia de una resistencia, la constatación de una conciencia que aunque se escondiera en la clandestinidad tarde o temprano renacería públicamente para decir las verdades a la cara de los que más implicados en las mentiras del sistema.
La ficción del amparo. S.Maraselva
Cuanto mayor es el volumen de noticias auténticas de la realidad que llega a la gente, mayor es la convicción de la falta de amparo en la que se vive. Expedientes judiciales que se demoran por lustros o decenas de años, cuerpos policiales que están descoordinados entre sí, delincuentes que reinciden en sus perfiles agresivos,... y sus resultados graves: amenazas que se convierten en hechos, denuncias que son archivadas y la vida en peligro en una sociedad salida de madre. En medio de todo persiste la credulidad de que el estado protege a los ciudadanos. La supuesta seguridad que proporciona las fuerzas del orden es una ficción. Preferimos seguir con la ilusión de este amparo a llorar ante la incerteza ciudadana. Cuando alguien nos cuenta su vía crucis personal tendemos a creer que se trata de un tipo gafe y que lo que le ha sucedido es algo insólito que no va a sucedernos a nosotros. Cuando alguien es robado, estafado, agredido, atacado, burlado sea por cacos malos de los de siempre o por gente de alto copete con artimañas dentro de lo legal para hacerlo, tendemos a creer que se ha dejado engañar, que es un estúpido o que es algo que no nos va a suceder. Estamos equivocados. La perspectiva nos engaña. Preferimos vivir con la idea de que todo aquello que sale por la tele y que ha elegido a víctimas a otros a nosotros nunca nos va a pasar como si las víctimas de cada día fueran pobres ingenuos que se hubieran pasado toda la vida trabajando y preparándose para su infortunio final fuera del tipo que fuera. Es cuestión de cambiar el chip. No hay nadie, tenga la edad que tenga, pertenezca al grupo social y profesional que sea, viva donde viva que esté a salvo. Todos y todas tenemos una cuota de riesgo equis con la que mantenemos una relación de probabilidad de tener experiencias traumáticas en el mundo en el que estamos. Claro que para vivir hemos de actuar con confianza y optimismo para no caer en el mal agüero. El problema de poder tropezar con un problema: un atracador, un homicida, un difamador, un violador o un vecino que nos destruye por negligencia el techo, es que los supuestos recursos de amparo: las instituciones de control, desde el guardia urbano más ignorante al magistrado más afamado, son sólo una ficción. Sea cual sea el nivel al que acudamos nos encontramos con opiniones. No hay investigación. El Estado en su conjunto se está convirtiendo en una macroempresa de estadística y de escasa funcionalidad práctica. Es a cada ciudadano que tiene un problema porque ha sido denunciado en falso o porque ha sido robado o amenazado a quien le toca ir detrás de los polis para recordarles sus funciones. Desgraciadamente toda la filmografía que está en el sustento de nuestra cultura en la que aparecían las escenas de jugosos diálogos entre ciudadanos y policías ha servido para muy poco para tomar muestra y hacer otro tanto. Las visitas a las comisarías son puramente testimoniales y documentalistas. A menudo se acude para tener justificantes con los que conseguir indemnizaciones de las casas aseguradoras. Por su parte los polis hacen de recaderos de citaciones y de fuerzas coactivas para detener a tal o cual (no confundir con fuerzas de orden público, éste es un concepto que ha quedado como un fetiche pero que no tiene nada que ver con la función real) Basta que alguien se inaugure en la condición de víctima para que entre en un laberinto del que no va a salir bien parado. Hay muchas clases de victimidad o maneras de ser objeto de criminalidad. Lo mejor, desde luego, es no ponerse en la tesitura de serlo ni una sola vez. Pero si uno lo es, es remotamente imposible que pueda ser reparado en el agravio producido, por mucho que la población carcelaria no pare de crecer. Una cosa es que la represión vaya en aumento y las instalaciones carcelarias aumenten en número de edificios y en número de plazas y otra muy distinta es que eso devuelva la calma a la sociedad y lo que han perdido las víctimas. Pero una víctima lo es por partida doble. Lo es en una primera instancia por lesiones directas producidas por alguien que la ha atacado y lo es en una segunda instancia cuando los organismos a los que acude para que la protejan o investiguen el caso pasan del tema por protocolo. No puede ser que uno acuda a juzgados pidiendo la protección y un año después se entere de que han archivado su tema porque no fue localizado por ejemplo o ni siquiera por esta razón. No puede ser que uno vuelva a casa después del trabajo y se encuentre que la policía le da dos días para desalojarla porque su esposa se ha inventado malos tratos no demostrados y la aplicación de la ley de género permite hoy en día primero imponer el castigo y después demostrar la culpa; no puede ser que las administraciones locales y centrales sigan pagando ingentes cantidades de sueldos para policías que no dan ni golpe y en inversiones de equipamiento que les hace creer superhéroes sin hacer investigación criminal; no puede ser que los mensajes de estado por la vía de sus distintas administraciones apunten a culpabilizar a los comportamientos erróneos de la gente y no admita ni analice su parte de culpabilidad y causalidad en los mismos.
Vivimos en la ficción del amparo hasta el momento en que las circunstancias biográficas desfavorables nos ponen a merced de personas negligentes en sus funciones o que bien no siéndolo son payasos que saben ajustarse a sus roles concretos por los que son contratados y pagados sin ninguna intención de cambiar los problemas desde el fondo que los producen continuamente. Si la sociedad civil contara con los datos reales de temas resueltos por las instituciones judiciales y cuerpos policiales se alarmaría y con toda la razón. Una parte considerable de delincuentes enviados a cumplir condenas son por sus autoinculpaciones y por sus propias necesidades psíquicas, dadas sus personalidades desquiciadas, en cumplir condenas. Las cárceles son hogares de relación de unos subsectores sociales y lugares de entrenamiento en otros códigos de supervivencia.
Si desde la sociedad civil supiéramos que estamos en manos de incautos y de irresponsables en los puestos de control y de poder nos sentiríamos todavía más inseguros. Este principio de inseguridad se da en todas las ciudades del orbe con modelos sociales distintos. Quien más lo sabe es el policía de puertas, o de turno cuya función sabe que está reducido a tomar notas de lo que se le dice. La figura del policía es la del que obedece ordenes no la de quien piensa, e investiga y resuelve situaciones. Llega tarde, cuando el mal está hecho. La naturaleza de los hechos es espantosa. Es ella la que nos somete al principio de realidad una y otra vez y la realidad es la del desamparo. Ya
Ambrosio, canonizado como santo, sostuvo que la naturaleza es la mejor maestra de la verdad. En la indefensión permanente solo queda contar con un futuro no tan probable en que la confianza de la gente con la gente vuelva a ocupar un lugar considerado y considerable. Mientras tanto cada uno de nosotros tiene una historia que contar: la de las biografías ninguneadas, débiles cuando no ultrajadas.; contarla tal vez birlándole la idea del título a Félix de Azúa con su historia de un idiota contada por él mismo. Mientras no haya una intencionalidad organizada para resolver cosas este mundo seguirá viendo como se incrementan alarmantemente toda clase de problemas. Brentano, propuso la intencionalidad como una categoría representacional de un acaecimiento mental . Mientras no haya un espacio predecidido en las facultades volitivas para organizar y reorganizar el mundo en el que estamos, éste sólo será la proyección a gran escala de las mezquindades y miedos que a pequeña escala se dan dentro de cada ser acomodaticio y falto de personalidad crítica. Hay una crisis de función aunque haya una asignación de roles. Es eso lo que explica tanto intradesajuste social, tanto crecimiento de la desidia y la negligencia, tanto desfavor y falta de solidaridad. En definitiva, tanta incomprensión y baja intelectualidad. Bernard Waldenfels (1994) defiende la teoría sobre la responsividad como pedagogía de la responsabilidad. Mientras no haya reintroducción y rehegemonización de nuevos valores la humanidad en su conjunto está atrapada por las antiguas mentiras y sin una perspectiva social sólida de cambio y de seguridad en el futuro.
La falta de amparo real nos lleva al reconocimiento de su ficción diseñada por definiciones estatuarias y normativas. Podemos vivir creyendo que somos hijos de una tecnocivilización moderna que no es capaz de caer en las atrocidades de otras anteriores de las que estamos separados por siglos o incluso milenios. Es un bonito cuento. De hecho la crueldad y las trampas es una constante a lo largo de la historia y lo que viene variando es la modalidad. La realidad nos vence con sus trampas y lo que nos es dado es cambiar de versión de este fenómeno. Para que esta idea sea menos desalentadora del saldo emocional que deja, tal como es expuesta, deberíamos proponernos los unos a los otros ejercicios de confianza y entender de una vez por todas que en la sociedad peligrosa en la que vivimos el peligro no está tanto en las furias desencadenadas que se dan cíclicamente en la calle -y a una cierta dosis diariamente (desde hace años no hay un solo día sin un suceso luctuoso y criminal en una parte u otra)- sino en los mecanismos de poder que las producen, preparan y predeterminan, aunque esa no sea su previsión ni planificación.
La propiedad: uso, disfrute y recuperación. S.Maraselva Reina
Uno de los aspectos controvertidos en la discusión sobre propiedad está en los contenciosos entre caseros e inquilinos con contratos indefinidos y privilegiados. La legislación de arrendamiento urbano (LAU) no ha resuelto el conflicto de intereses a favor de los propietarios, dando lugar a una estela de situaciones paradójicas en las que estos deben querellarse judicialmente para la recuperación de sus viviendas, por motivos de expansión familiar o de necesidades urgentes, que no estaban presentes en el año pretérito de la cesión en régimen de arrendamiento. Como si fueran víctimas de contratos que se convirtieron en alquileres de favor o ultra disminuidos les toca pasar por los malos de la historia, cuando se ven enfrentados a inquilinos de pocos recursos o de edades avanzadas y, encima, solos. El uso de estas imágenes ha sido empleado demagógicamente para hacer prevalecer criterios judiciales injustos en lugar de razonamientos a favor de la propiedad. El acercamiento al debate sobre la propiedad es completamente distinto del lado de quien tiene alguna al del lado de quien no tiene ninguna.
Es perfectamente distinguible el casero individual, que tiene una segunda propiedad, que en un momento pasado no necesitaba y puso en arrendamiento, del inmobiliario que tiene bloques de apartamentos dedicados a tal fin. Sin embargo legislativamente la recuperación de lo arrendado sólo es posible justificando una necesidad más perentoria y prioritaria de vivienda, de la función en uso. Es así como hijos que se emancipan o casan pueden aspirar a aquella propiedad. El dato de la cual en cuanto a sus beneficios inexistentes (puesto q los cobros de los viejos alquileres ni siquiera cubren las contribuciones) no es estimado, siendo marginadas las cuestiones de mercado para la legislación actual.
La ley de arrendamiento urbano no ha resuelto la cuestión y sigue privilegiando a los inquilinos situaciones de oportunismo que se demoran por años y décadas. El tema es litigante y tiene mala prensa cuando el rol del supuesto prepotente que tiene más de una casa exige la devolución de la o las que tiene alquiladas por motivos familiares o personales, cuando los inquilinos ajenos a toda responsabilidad representan el papel de víctimas. De hecho, se trata de una victimidad que usurpa tal honor a la verdadera víctima: la del propietario que queda vinculado de por vida a un pacto pretérito. Se trata de un tema que ignora principios básicos de ética y moral cívica. Se puede dar la paradoja insólita en este país, en que un propietario que no puede disfrutar nunca de una propiedad alquilada indefinidamente a baja cuota de alquiler, termine por pagar más por aquello que no disfruta que el usuario que la disfruta, además de sumar sus quebraderos de cabeza y de colocarse en condición de denunciable si no tiene la vivienda en condiciones.
Es lógico pensar que cualquier objeto prestado a cambio de una contraprestación económica puede ser solicitado por su prestador con las condiciones de preaviso pertinentes cuando el pago económico es prescindido. ¿Por qué razón cuesta tanto entender esto en las cuestiones de propiedades inmobiliarias, cuando incluso es aplicado con contratos de cesión de extensiones geográficas entre países? La respuesta es sencilla. Se introduce el concepto de no-término o no finiquitación de lo pactado. Generalmente las letras pequeñas de los contratos vienen atentando al espíritu e intención de la parte contratante de una transacción dada. Ante semejante evidencia resulta ultrajante hacer cargar a propietarios con inquilinajes fosilizantes y dejando la única posibilidad de disolución de lo contractuado con la defunción de éstos, en el supuesto de que no hagan trampas para pasarlos a otros familiares más jóvenes. Tal positura ¿no activaría los deseos de terminación biográfica de tales inquilinos? O acaso ¿no es una manera proclive a añadir angustia a las relaciones humanas en general y a las partes contratantes en particular?
Puesto que los asuntos palaciegos se caracterizan por su lentitud, la perspectiva de nuevas leyes queda para citas de futuro, a las que no pueden esperar emergencias del presente. Por eso no extraña que los propietarios con urgencia de recuperar sus domicilios alquilados recurran a subterfugios o alternativas paralelas para echar fuera a los antiguos inquilinos, y los juzgados procesen casos de ésta índole de presiones contra inquilinos. Ante esto cabe reflexionar, ¿no es también una clase de presión la del inquilino a perpetuidad, que se vale de una fisura legal para mantenerse indefinidamente en la propiedad, que ocupa, sin ser suya, pero haciendo y deshaciendo lo que le viene en gana? No hay que suponer que haya más ética en este que en aquel, como tampoco que alguien por el hecho de tener un patrimonio con dos propiedades tenga más recursos que alguien que no tiene ninguna. Habría que estudiar y comparar casos concretos para hacer diagnósticos validables.
Resulta obvio para la sociedad del capital que el patrimonio constituya una de las fijaciones más frecuentes. La gente quiere ser propietaria antes de terminar los 25 años. Hacerlo a los 35 es indicador de fracaso. No hacerlo nunca parece que es lo que peor que te puede pasar. De otro lado, hay gente que decididamente no quiere serlo nunca para no ser más vulnerable ante las amenazas del estado. Este amplio campo da muchas categorías distintas. Desde los okupas de inmuebles abandonados a inquilinos oportunistas que se valieron de artimañas y de resquicios en la legislación para apoderarse de pisos a perpetuidad pagando 4 chavos al mes. Parece razonable que los propietarios quieran recuperarlo para otros disfrutes o beneficios. No hay que suponer necesariamente que un inquilino es más pobre que el propietario que le ha alquilado la vivienda. Puede suceder, y de hecho sucede, paradójicamente, que disponga libre y legalmente de recursos, sin tener que pagar los precios de mercado por ellos. Ya lo hace el dueño de la vivienda. Son situaciones en las que el oportunista de un arrendamiento exprime indirectamente a su arrendador. Evidentemente hay situaciones clásicas y absolutamente contrarias en las que hay bandidos, disfrazados de caseros, que llegan a alquilar fragmentos de habitaciones, y hasta sillas para dormir, a precios desorbitados. No se trata de defender a los caseros per se, como tampoco a los inquilinos, sino tratar de entender el conflicto que hay entre ambos y el vacío legislativo que no permite resolverlos.
Recurso judicial y testimonio.
La complejidad social en este sistema trae consigo la producción aumentada de un tipo de conductas despreciables. Entre éstas están las actuaciones criminales. Tener la mala suerte de tropezar con alguien que te ha elegido como su víctima te coloca en un proceso desgastador y frustrante cuando comprendes que los mecanismos de defensa en una sociedad como la nuestra son mínimos. Sí, es cierto que hay literaturas incondicionales que hablan de la sociedad de derecho como si de una panacea se tratara y existe una moral preinscrita que habla de que los culpables serán castigos si no en el reino de la tierra en el del cielo. ¡Paparruchadas.! La víctima que tiene la mala suerte de serlo; por lo general, a su frustración de un agravio suma otra: la de no poder hacer prácticamente nada para recuperar lo que ha perdido. No tiene tantas bazas en su haber. ¿Qué puede hacer tras un atraco, una agresión, una violación,...? apenas nada, tendrá que cargar con su afrenta, integrarla y elaborarla. Pero desde luego podrá notificarlo. Dar parte del suceso. Denunciar el hecho a la autoridad, competente o no, que está prevista para formalizar un documento de oficio y archivarlo.
Las policías de distintas clases son oficinas fundamentalmente archivísticas. Las denuncias registradas son el apoyo estadístico demostrativo de las tendencias delictivas dominantes. Dan cuenta de una casuística. A no ser que haya delitos muy graves, con resultados de muerte, apenas hay investigación. La policia, en contra de la fraseología popular, ni lo sabe todo ni lo puede todo. En todo caso no tiene las funciones preestablecidas para investigarlo todo. Esto está reconocido por el propio gremio y desde los departamentos de Gobernación y orden público se termina por sugerir una mayor inversión en auto vigilancia o un recurso a las compañías privadas de seguridad.
El sujeto agredido, tras vencer incluso una barrera de desconfianza de la policia a la que acude a pedir auxilio, se enfrenta a un proceso incierto. Aquello que le ha sucedido lo tendrá que demostrar. El criminal, en el caso de ser localizado e identificado, podrá utilizar sus propias armas de confusión, como las de hacerse pasar por agredido. Es así que en el colmo de ello, los violadores acudirán a atenuantes como que han sido provocados por las minifaldas y las puntas visibles de bragas de sus víctimas a las que han forzado sexualmente; los atracadores, que lo han sido por fascinantes salones de lujo que se ven como escaparates desde las calles por las que pasaban casualmente y los machacadores o rompe cuellos que lo han sido por sus agredidos por tener la desfachatez de decirles lo que fuera que no les gustara.
En cualquiera de lo casos si la víctima por si misma no puede defenderse y tiene, por balance de ese desenlace con su mala suerte, una gran pérdida, sea de bienes materiales, sea por lesiones físicas o sea una herida psicológica, acudirá a quien pueda defenderla. El recurso primero a la policía y después al sistema judicial es una manera de acudir a una fuerza mayor que él o ella y que no ha podido usar en el momento de ser objeto de ataque. Finalmente, acudir a un agente uniformado o a un funcionario institucional, por mal que lo haga o poco rentable que pueda ser éste, es un acto civilizado y posiblemente más eficaz, dentro de la ineficiencia general del modelo jurídico en el que nos encontramos, que acudir a una piedra, a un cutter, o a un sabotaje en reprimenda.
El sistema judicial es en el fondo un procedimiento laberíntico y tortuoso desde el que ejercer la venganza contra quien ha sido el actor de un agravio que se ha sufrido. Se acude con la intención que el sistema castigue al mal factor en nombre de la víctima ¿Hay escena más vengativa que la de la pequeña aula de comprobación del ejecutado en las cámaras de gas o de inyección letal en los USA con asientos ocupados por los familiares de su víctima, o los estadios ocupados masivamente por público en general en las ejecuciones en China? Eso no es de ahora. La administración del castigo se ha hecho de un modo u otro públicamente para ejemplo colectivo y para disuadir otras conductas similares. De su parte quien acude a su solicitud espera que el sistema haga en su nombre lo que no puede o no quiere hacer personalmente.
Hay un salto histórico de los tiempos en los que los conflictos se resolvían con batallas a muerte o con duelos de honor a los actuales en que la reacción inicialmente violenta de la víctima es reconducida a los recursos judiciales. El sistema judicial ampara a la víctima o esa es la moto que vende. En realidad las cosas no son tan simples y hasta ahora no hay sistema judicial que demuestre que consigue reducir el grado de mortandad por motivos criminales ni la delincuencia en general. La ciencia jurídica, si nos vale esta denominación, queda en grado de tentativa para hacer justicia. Lo que hace, como mucho, es arbitrar y quitar de en medio una temporada o para siempre (en el caso de los países que tienen la pena capital en vigor) a elementos antisociales o conductas criminales y peligrosas para los demás. Puesto que los procedimientos para dictaminar lo que es antisocial de lo que no lo es nunca están del todo limpios, el sistema envía a la cárcel, a la exclusión, al olvido o a la muerte a personas que no se lo merecen sin que la sociedad quede reparada con ello. Por si fuera poco el sistema tiende a criminalizar cualquier comportamiento que disiente de sus valores.
Al saber todo eso suponemos a la vez que el actor de un acto delictivo puede ser antes que nadie la primera víctima, dado que la fatalidad le obliga a robar o a matar para sobrevivir. Pero esa consideración no es una coartada para ella ni un desenlace teórico del tema que nos ocupa. La costumbre de quien acude a la violencia para resolver los conflictos inter-individuales o como manera de ganarse la vida, complica las situaciones y aleja las soluciones además de que es un indicativo de baja cultura y de psiques alteradas incapaces de gestionar su vida de una manera pacífica y respetuosa con los demás.
Hay países más retrasados en que el valor de la vida humana está muy rebajada por una lucha primaria por la supervivencia y otros, económicamente más adelantados, que al recibir avalanchas de formas culturales de aquellos también se enfrentan ahora con la reconfiguración de sus delincuencias habituales reconducidas a escenas más violentas.
Dentro de este cuadro sociológico el desiderátum de la víctima sigue siendo el de hacer defender sus derechos exigiendo las obligaciones a su agresor. Tomarse la ley por su cuenta servía como léxico cinematográfico y en un tiempo en que el marshall era el borracho del pueblo por exigencias del argumento holllywodiense. Hoy nadie destaca como terminator en la vida real y no puede emprenderlas a tiros con los malos. A fuerza de estar embotados como espectadores por escenas justicieras hemos terminado por creer en la existencia de supermanes y de Billys el niño, pero la cosa no va así. Tras una agresión recibida, la vida sigue, tiene que continuar siguiendo. No se puede parar por mucha rabia y odio que haya engendrado. Prácticamente nadie puede dejar sus haceres para ponerse a investigar por su cuenta quien ha atracado su casa o le ha dado una paliza de muerte. Encarga el asunto a esa policía desbordada, tantas veces vilipendiada por su historial de negligencias acumuladas, y confía en que el sistema llegue a un veredicto correcto. Pero eso no siempre sucede así. Sigue siendo una minoría los casos resueltos y dentro de esta minoría la mayor parte lo son por auto delaciones, auto incumplimientos y errores tontos de los delincuentes.
La víctima tiene que demostrar su victimidad y quien la ha atacado tiene que reunir la condición de imputabilidad. Esto llevado a un escenario en que terceros a menudo desmotivados (los evanescentes o somnoscentes fiscales y magistrados) pasan bastante del asunto deja en un estado aun peor a la víctima que no obtiene reparación a los daños ocasionados. El modo en que ésta puede hacer valer sus intereses es apoyando su versión con testigos. Pero los testimonios no son tan sencillos de establecer. De hecho los testimoniajes pueden ser desbaratos o minimizados en su valor de muchas maneras. Todo aquello que infieren pero no ven puede ser impugnado por un abogado sagaz. En última instancia un tercero que ve a un agresor como destroza a su victima y los ve por detrás de sus espaldas respectivas, puede ser puesto en duda si no ha visto estrictamente un arma o unos puños en acción. Por otro lado está la dubitación testimonial y la desmotivación de un testigo en testificar. Los testigos pueden ser amedrentados por los agresores y aquellos dejan a la deriva de su suerte a los agredidos. Para testificar lo mismo que para acudir a un juicio como demandante no hace falta ser crédulo del sistema judicial. Si funcionara el tal sistema habría más justicia de la que hay. Antes bien los dosieres y artículos de la injusticia no paran de crecer, y la propia administración se convierte en un brazo que ayuda a los agravios cuando dictamina a favor de quien no tiene la razón y en contra de la verdad o que suelta a los pocos días aun gravándole con sanciones ligeras.
Acudir al sistema tiene más parecido con la compra de un boleto de la lotería que no el recurso a una tecnología operativa. Pero en la mayoría de situaciones no hay otra opción que la del recurso judicial y la preparación a fondo del guión teatral del juicio. Cada cual tiene que aprenderse su papel y conseguir convencer al público de muestra uno (el/la magistrado). Eso emplaza a la víctima a que exagere en su victimidad, a que prepare sus testigos, a que dé el do de pecho en cada punto del litigio que le toque hacerlo y a demostrar lo que son evidencias pero que para otros siempre les cabe la sospecha de que sean fabulaciones. Técnicamente la víctima necesitará recurrir a un tipo de exageraciones (mentiras) para hacer valer la realidad (las verdades concretas por las que se embarca en todo el proceso de solicitud de protección).
Dada la sociedad individualista en la que habitamos a la víctima no le será fácil obtener testigos a no ser que tenga sólidos lazos con ellos. Nadie arriesga su tiempo y aún menos su tranquilidad para hacer un favor a una tercera persona con la que tiene poco trato o ninguno, aún menos si no le cae bien o no cree que se merezca su testimonio. Mientras el problema sea visto como algo únicamente del campo de otro la disposición solidaria decrece. La conciencia social exige la testificación voluntaria pues eso premia la concordia colectiva y excluye quien la sabotea, pero el temor a los efectos a los que pueda dar lugar su testimonio acobarda a muchos testigos potenciales. Eso lleva a que sean citados por oficio en lugar de esperar a que cumplan empáticamente con su función y que su testimonio no sea predecible ni seguro.
El acto de testificar a favor de una víctima y en contra de su agresor es un acto de solidaridad elemental. No hacerlo por impugnar con razón al sistema judicial en su conjunto por presuponer que en el mejor de los casos es dar motivos de venganza al acusado que sea condenado es lo que alimenta una sociedad de miedo, de despotismos y de ilegalidades. La persona que es elegida por las circunstancias como testimonial ha de considerar que su testificación puede ser decisiva para las reparaciones de quien las merece y que su conducta además de solidaria es ejemplificativa. Nadie puede descartar en esta sociedad de violencias ocupar el rol de la víctima un día u otro y verse en la tesitura de tener que contar con testigos para hacer valer sus derechos. En ultima instancia el no intervenir solidario predetermina kármicamente no recibirla como un boomerang en el futuro cuando uno la necesite. El cargo de testigo debería recordar la idea de Brecht al referir la autoexclusión solidaria de la gente ante otra que era objeto de represión por la que no hacia nada. No ayudar a los demás se traduce por no ayudarse uno a sí mismo.
Para un manual de supervivencia.S.Maraselva
La vida pasa por la gestión de lo propio y por el acuse de recibo de lo ajeno. Vivir es el verbo que presume la autonomía personal y sobrevivir el de la adaptación a los recursos.
Nacíamos para vivir y no para limitarnos a sobrevivir. Esa era una especie de promesa. Pero vivir implicaba una especie de proyecto mientras que sobrevivirse limitaba a dar respuesta a cada necesidad del presente. En realidad venimos al mundo sin garantía de futuro. Todo futuro no es más que una hipótesis. Hemos nacido para ser y no para quedar atrapados en actuar como amuebladores de nuestros espacios. Existimos para dotar de contenido nuestra biografía no para meterla simplemente entre dos fechas y bajo unos apellidos en una lápida barata o cara. Emergemos para trascender, no para hacer los comparsas de los roles predecididos para nosotros. El ser viviente no queda reducido a una colección de actos mecánicos sino que presume ir de único. Yo quiero creer que vale la pena estar vivo para seguirme reuniendo con las experiencias y aprendiendo más de lo que sé. Trascender los límites es una de las palabras clave. Ir más allá de lo posible para hacer de los sueños nuevas realidades posibles es el credo de los utópicos de todas las generaciones. Ese ir más allá de las determinaciones que por origen de clase y por ubicación geográfica es un deseo noble y valiente forma parte del intencionalismo poético o del desiderátum revolucionario pero no hay ningún después sin un ahora en firme. Cada mañana es la suma de muchos pasados anteriores. Viviré mañana si logro vivir hoy. No es una frase dramática, es una fórmula aritmética simple.
La supervivencia pasa a ser una condición ineludible para las vivencias de contenido posteriores. Para vivir hay que sobrevivir primero así pues de entrada no se trata de verbos antagónicos ni de actividades contrarios. Pueden llegar a serlo cuando las medidas de supervivencia se quedan en ellas mismas y la vida queda relegada permanentemente a un plano siempre inalcanzable.
La gran diferencia es que la supervivencia pasa por un conjunto de recursos muy concretos y remite a técnicas y materialidades mientras que la vida tiene más que ver con objetivos existenciales y con un sentido filosófico de ella.
Pudimos observar como la filosofía pudo desarrollarse en la historia a partir de unas posibilidades subjetivas en las que la supervivencia estaba garantizada. El sujeto humano piensa o se pone a pensar o puede tener tiempo para hacerlo después de tener garantizado lo básico de sus formas existenciales. Esto puede ser tan determinante que se puede afirmar que la vida es tanto más filosófica cuanto más se pueda despegar de sus preocupaciones cotidianas. No hay que tomarlo como una categoría inamovible. La reflexión puede darse tanto en casa del pobre como en casa del rico y no necesariamente este es más inteligente que aquel en términos globales. Cada comparación que se haga puede romper el casco del esquema que se tenga a priori. A.Panzini creía que la gente rica no gozaría de sus posesiones sin la envidia de los demás. Siempre que se habla de posesiones se infiere que la palabra se está refiriendo a lo más estrictamente material: silos, reservas, propiedades, mobiliario, vehículos, servidumbre o una vida de corte. La posesión más preciada es el saber y la envidia o no de esta solo puede incitar al envidioso a trabajar intelectual y vitalmente para tener el suyo; en cuanto al envidiado tal condición le puede proporcionar un recurso extra para conocer mucho más la realidad psicológica humana.
La supervivencia es tanto más necesaria garantizarla cuantas ms variables se introducen en la existencia. Mucha gente ha viajado con lo puesto o ha abandonado sus posiciones referenciales de partida y ha tenido que encontrar segurizantes sobre la marcha. El criterio mejor recomendado a cualquiera es que se cargue de información ahí donde vaya y la extienda a la mayor vastedad posible de cosas. Eso le proporcionará recursos en un momento dado. Si bien una tarjeta de crédito que responda con fondos es lo que puede pagar cualquier necesidad urgente, esta no encabeza ni pone fin a un manual de supervivencia. Hay muchos más lugares del mundo en que este objeto no sirve para nada que en los que sí permite sacar liquidez de la caja de los tesoros.
Para vivir una vida recursivista sin tener miedo a los sitios que se vaya se necesita una buena dosis de imaginación fantástica sin renunciar a la inteligencia aplicada a cada situación que venga dada. Se puede tomar por compañera la fantasía pero no como guía de la razón sostiene Samuel Johnson. Fantasear acerca de lugares donde ir, insólitos y poco seguros, es a menudo el primer parámetro que convertirá a una persona curiosa en un futuro viajero o explorador. Contar con un critérium personal para saberse valer en los lugares, sean los que sean, será la mejor guía que cualquiera de los publicadas acerca de cómo vivir, dónde comer o qué hacer en los territorios visitados. Del mismo modo que Mark Twain nos previene de ir con cuidado con los libros de salud ya que una fe de errata nos puede costar la vida debemos prevenirnos de toda clase de guías que pautan de que maneras viajar y a donde. Lo que en un momento dado puede ser cierto la información categórica se queda dogmatizando estigmatizando una zona e inhibiendo al visitante de ir a ella. Hay que ir con cuidado con las guías porque la info concreta puede influirnos negativamente en el viaje al impedirle su espontaneidad y descubrimiento.
La supervivencia sea el lugar en el que se esté no se puede olvidar con la prioridad de necesidades que se establezcan. Cesar Cantú ya nos lo advirtió: “cuantas menos necesidades tengáis, más libres seréis”. A las adversidades de cada camino y cada situación nueva hay que añadir las autogeneradas por uno mismo, por su desidia y sus fallas interpretativas de lo que se va encontrando. S.Johnson advirtió también que en la mayoría de los hombres las dificultades son consecuencia de la pereza. Es así que el mejor manual no crea al superviviente si esto no organiza convenientemente sus recursos y aprende a analizar cada experiencia que le toque protagonizar.
episodio 19 Siguiendo con la espontaneidad.
La espontaneidad es lo que denomina la conducta abierta, sin cortapisas, glamorosa, dispuesta a vivir y a ser vivida por los demás, a vivirlo si no todo, de lo que vaya surgiendo lo más estupendo. Polisínton encaraba la espontaneidad o así siguió creyéndolo todo el tiempo que estuvo por Oceanía saltando de isla en isla y conviviendo con gente de todas clases, residiendo en todas partes. Durmió por semanas seguidas en la playa, le bastaban su hamaca y sus canturreos. No le faltaba nunca compañía aunque prefería viajar sola salvo cortos periodos de compañía. Sus experiencias anteriores con parejas de semanas o de meses le habían enseñado que un compañero termina por erigirse en amo del tiempo libre de una. Una excesiva cantidad de días convivenciales con la misma persona terminaban por suplantar el consenso en una especie de rutina a conveniencia del más exigente de los dos. Ella no era de ese talante. Dejaba hacer siempre y cuando el otro no le impidiera su estilo de vida. A fuerza de conocer a gente comprendió que su estilo de vida era difícil de comprender y de seguir incluso por gente que conocía en ambientes marginales. Donde más cómoda se sentía era con las personas que no le preguntaban de donde venía ni a donde iba ni que pretendía. Había comprendido que el solo hecho de la pregunta (de algunas preguntas de esta naturaleza) veían de la mano de gente que se creía superior que suponía de sí misma que ya las tenia respondidas y que al preguntárselas no estaban exentas de reproche por no tener ni querer tener ellas las respuestas.
-Tan pronto digo que no tengo casa ni la busco, que no tengo hijos ni los quiero, que no tengo pareja ni la pretendo, que no creo en religiones ni quiero ninguna, la gente no sabe donde clasificarme y duda que sea real; si además añado que llevo varios años de viaje sin rumbo y sin más pretensión que la de conocer me tildan de aventura e inestable –le dijo a PaiPai, una chica en Nouméa en Nueva Caledonia nada más llegar a la isla y conocerla-
-Yo he vivido toda la vida en esta isla y creo que puede ser fantástico hacer lo que haces moviéndote por el mundo y no tener la obligación de pertenecer a nadie, a ninguna cultura y a ningún origen. –dijo PaiPai cuya figura era tan exquisita que si hablaba un par de frases más Polisínton caería seducida a sus pies-
-También creo eso, el origen es una falacia. Reclamar la propia cultura, el lugar donde naciste, tu linaje, tu familia, tu idioma, son otras tantas formas de perder de vista que no somos más que hijas de la tierra, que pertenecemos a la materia y que no hay mas cultura que la experiencia. La deuda con el origen nos convierte en memos. Cuando he vuelto al mío, si a una ciudad se le puede llamar origen de una, me he encontrado con la sorpresa de no tener más acogida que en cualquier otra de las que he ido visitando o viviendo. Mi familia en este momento eres tú y te acabo de conocer.
-Creo que para formar parte de todo el mundo no debes formar parte de una persona en particular, aunque por otra parte el tiempo pasa y la gente también y quedan los menos que te hacen compañía y te siguen en tus vicisitudes –Pai Pai era lúcida, era otra persona sabia del camino que aleccionaría a Polisínton-
-Voy por la vida observando e identificándome con lo que encuentro. Eludo lo que no me gusta. Denuncio en la medida que puedo y soy escuchada las injusticias con las que me topo. Creo que eso me resume bastante bien. Este criterio es muy estable en mi vida pero no evito que sigan creyendo que soy una loca porque vive al margen de los objetivos predominantes de la mayoría de la gente: casa y patrimonio, familia y descendientes.
-Si esto te complace, adelante, es tu vida. Yo no he sentido verdaderamente la necesidad de salir de mi isla. Cuando la gente de mi curso organizó un viaje a Paris no me apunté. Mi pequeño mundo parece proporcionármelo todo. Tengo lo que necesito para vivir y lo que está fuera no creo que cubra de mejor manera mis necesidades. La geografía del planeta no deja de ser un punto minúsculo en el espacio cósmico, nunca me será dado poderlo conocer todo. Eso me ha reconciliado con mis límites.
-¿Cómo es posible que me sienta tan cerca de ti siendo las dos tan distintas?
-Yo también siento esta proximidad. Los extremos se juntan.
Polisínton y Pai Pai se enrollaron Esta se contagió de la espontaneidad de aquella y aquella de la infinita tranquilidad de esta. No había ninguna prisa para nada, no existían los horarios, no corría para comer ni para nada. PaiPai vivía con sus padres ancianos y Polisínton vivió con ellos, tratada como una más de la familia. La aceptaron como una hija a su llegada y medio año después la despidieron con sus bendiciones sin haberle reprochado nada, sin darle la menor indicación de lo que debía hacer o como comportarse. Durante el tiempo que estuvo aprendió a pescar. No había ningún problema en conseguirse el sustento diario con el menor esfuerzo. La vida era fácil, cualquier teoría sobre lo complicada que era estaba en manos de falseadores. Co Pai Pai fueron a pasar unos días a recorrer el archipiélago de la isla Lealtad acompañadas por un amigo con su propio velero. Se lo pasaron en grande. Las dos se divirtieron como nunca no ocultando su sexualidad ante el patrón del barco, el cual no disimuló como observador al contemplar sus cuerpos enrollados.
Polisínton empezó a pensar que el paraíso era un lugar remoto, lo más aislado posible, con gente bonita alrededor sin la que tener fricciones ni malos rollos viviendo el amor cada día, el placer de los detalles, el saber a través de las conversaciones mayéuticas, reposadas, sabias.
El tiempo que estuvo con PaiPai el habla fue lo más importante. Hablaron y hablaron y dedicaban los interludios a pescar, comer, hacerse el amor, caminar, conocer gente y reposar.
-Parece que hubiéramos estado calladas toda la vida con todo lo que hablamos –dijo PaiPai-
-Somos nuestro propio espectáculo, canteras de una interminable literatura. Creo que podría pasarme la vida contigo escuchándote y hablando –le dijo Polisínton-
-Somos lo que queremos creer, gracias por todo este tiempo de fantasía que me has regalado –le dijo PaiPai ante la proximidad de su separación-
Polisínton se fue a las islas Fiji, recorrió las isla Lau, fue a Nuku’alofa, a Samoa…Cuanto mas conocía toda esa región del globo más averiguaba la gran mentira planetaria de hacer creer en el modo dominante de vida del capitalismo anti ecológico y ambicioso. El pecado capital del ser humano era la vanidad y en los lugares más remotos encontraba que mucha gente había aprendido vivir sin esa actitud. Su modo de viajar era preguntar a lobos solitarios con sus barcos que andaban por la zona, era la variante de hacer autostop en latitudes marinas. A menudo encontraba navegantes que aceptaban con sumo gusto para no viajar solos, con muchos lo mismo que con conductores de automóviles llegó a hacer grandes conversaciones y jugosas intimidades. Pasó una maravillosa temporada en el mar de Tasmania, mucho tiempo en Nueva Zelanda hasta que vía Australia remontó hacia el norte para conocer las islas Salomón y Papúa Nueva Guinea que siempre le había intrigado por los documentales que conocía de los programas naturalistas pasados por televisión. Por el Pacífico todavía encontró señales de la segunda guerra mundial y hasta intuyó el estertor de los espíritus de los muertos y el estruendo de los cañonazos. Su pecho era la caja de resonancia de todas las intuiciones que le generaba cada paraje, cada encuentro humano.
Europa le quedaba más lejos que nunca. Advirtió, por primera vez, que no tenía país ni continente necesariamente a los que volver. Ya no solo tenía la teoría a favor del sentimiento de ciudadanía de residir en un mundo sino que era eso exactamente lo que hacía. De momento tenia la gran suerte de ir conociendo gente estupenda que le abría las puertas de sus casas y de sus corazones. El mundo todavía era salvable si esa gente se seguía encontrando a diario.
Ella seguiría con su espontaneidad, que ahora llamaba oceánica, saltando de flor en flor, de isla en isla, de anatomía en anatomía aunque ya le parecía bien que había que planificar las cosas para conseguir resultados sobre todo si debían coordinarse trabajos o encuentros colectivos. La espontaneidad era otra forma de ordenar los eventos, lo que no sucedía un día porque no se esperaba o no se había planificado que sucedería en otro.
El sujeto espontáneo es imprevisible puede hacer cosas que no responden a ninguna lógica desde la mirada neutra y desimplicada pero que obedecen al éxtasis de la suya para no dejar escapar un oportunidad, la que sea, que no se repetirá. Polisínton no paraba de aprender de la suya, su espontaneidad es lo que la ponía en contacto con todos los oscuros del mundo y la colocaba en línea sintónica con los demás.
La esperaba su ruta por Indonesia para seguir haciendo lo que venía haciendo: visitar, conocer, hablar. Lo que iba leyendo lo iba dando según terminaba sus libros y lo que escribía también. Siempre que se desprendía de algo lo hacía para siempre, no dejaba nada suyo en custodia, tanto para no condicionar a quien se lo daba teniéndoselo que guardar como para no condicionarse a si misma contando con ir a recogerlo en otra ocasión o reunirlo. La vida era también un trasiego con las cosas dejándose transitar por ellas lo mismo que las experiencias sin tratar de retener nada en su formato físico, bastaba retener sus contenidos, el conocimiento.
El correu de gestió des d’ una perspectiva literària. S.Maraselva
La vida sociourbana ,o més exactament la vida de relació social, que passa pel contacte amb organismes i institucions, compartiment de l’ espai públic i del recurs a serveis obliga a que una part de les activitats personals estigui dedicada al vast tema de les gestions. Una gestió es tota acció destinada a modificar una condició o posició en relació a un tema generalment material, administratiu o legal. S’ acostumava fer personant-se en els llocs o tenint que organitzar cites presencials. Modernament es pot fer on line o a distancia. Tot el que es podia arranjar per telèfon i ara per Internet és millor que fer-ho directament. El correu de gestió neix com un subgènere per fer trameses de detalls: des de la reclamació d’ embargaments per sancions, demandes de condicions urbanístiques a l’ ajuntament a perseguir al llogater que no ha assumit la reparació dels danys causats. Una carta de gestió es tota aquella que prioritza una demanda i pretén un objectiu matèric evident. Sota aquesta intencionalitat l’ ús dels adjectius i de les formes verbals ha de ser força acurat. A diferencia de l’estil narratiu en el que es pot basar un anecdotari basat e fets reals,l ‘estil de la gestió epistolaria li toca ser més considerat. Es tracta de no enfadar a qui el llegeixi per no col·locar-lo emocionalment en una posició negligent vers la teva demanda. La literatura, qualsevol text escrit però també acte verbal, posiciona a favor o en contra els altres des de les primeres paraules emeses. Sabem que hi ha altres elements subtils de posicionament a favor o en contra per detalls en el look, la sensibilitat dels camps energètics personals entrecreuats o per minúscules gesticulacions no verbals. Quan 3 o mes persones es reuneixen al voltant d`un punt i d’ un tema per parlar i qui parla dedica tota la seva mirada a un dels tertulians però no a l’ altre, aquest altre es pot donar per marginat de l’ atenció d’ aquell. Es a dir, abans de que s’ expressi amb paraules aquest desig d’ exclusió ja s’ ha donat en un fet. Això passa freqüentment en el mon de les relacions presencials i aparents en el camp de la cosa lúdica i relacional. Pel que fa a l’ esfera de la burocràcia i de les gestions, l’ encarregat de mostrador d’ una qüestió ha d’ atendre li agradi o no a qui li vingui i al revés, el que va a gestionar un interès ha de bregar amb el funcionari que es trobi tant si li agrada com no. Últimament les coses ha canviat molt pel que fa a l’ atenció al client i tant en cites presencials com per telèfon la deferència ha crescut. Els professionals d`’ attendre son pautats en aquest sentit. A vegades massa i tot quant t’ ensabonen a la descarada. El que l’ interessa a qui fa un reclamació o dedica un temps de la seva vida privada a questionar coses en relació a impostos, pagaments, declaracions i paperassa es poder resoldre l’ abans possible allò del que s’ ocupa.
Una manera de fer-ho es per correu escrit. Ara els ajuntaments i organismes públics de la maquinària estatal instrumenten webs per fer aribar queixes. A vegades estan tant estructurades que nomes et deixen un requadre per presetar la teva queixa que no superi els 1500 caracters. Es pot emrar aquest espai per redreçar a un article pejat a un altra banda d’ internet la qüestió que ha portat a escriure. No hi ha res més feixuc que posar-se a escriure per queixar-te de coses tan ordinàries com que la porta del emtro no s’ ha obert quan has arrivat a la teva parada, que el señal d’ una plaça de minus porta abatuda moltes setmanes sense que ningun vigui a reparar-la, que la guardia urbana o multi d’ ofici vehicles que usen espais no autoritzats, o que et posin el contaier prome´s des de fa anys. En un altre àmbit de questions de gestions, també està el de reclamar al company que et va mangar els llibres de la teva prestatgeria un dia que esva quedar a casa teva o a la noia que coeixies que li vas fer un preu d’ amiga per pagar el lloguer i te la va tornat amb moltes coxes espatllades.
Part del correu de gestió està condemnat a constatar una demanda però a no resoldre res. A vegades se’ n fa cap cas, d’ altres la manera d’ expresar-se es ve afagir com pretext a la desidia de la que es queixa per recrementar.la. Hi ha gent que suporta molt malament la crítica. Si no li dius res et deixes prendre el pel i si li dius et tractarà de mal educat. Aquestes acttitus son antiquissimes, es perden en la memoria del termps. Sempre hi hagut gent que anar de caradura i no ha consentit mai que ningú li digui. Estic pensant en gent amb la que he conviscut i he deixat coses, també he larredat habitacios o la casa. Comaprativament, les gestions que fas en organismos de l’ adminsitració pública tenen mes futur que les que fas davant d’ u conegut o d’ algu amb qui havia un tracte personalitzat. Aquells estasn obligats per llei a fer uregistre d’ entrada i a contestar-lo, aquests poden prescindir totalment. Propiamente el correu de gestió davant de les oficines de l’ adminsitració pública o de qualsevol que tingui un recurs que tu no tens son diàlegs amb el poder. Per fer la cosa més plaent poden ser literaturitzats. També ho poden ser aquells altres que volen arranjar assumptes pendents amb algu a qui li vas diposar la confiança i no va a estar a l’alçada del seu compromís.
De totes les maneres en que es pot començar i acabar una lletra dirigida a algu per gfestionar un assumpte comaprtir pendent, si hi ha una diferència de fons d’ interessos (generalmet quotes d’ accessibilitat o auantitats econòmiques) aiat es maifestarà. En un correu de gestió, no es la gent amb qui has tingut mes cordialitat amb qui més t’ avens. Qui li poses de palès que és un irresponsable o un malfactor, per molt correcte que siguis en les treves paraules, no t’ ho perdonarà.
Una vegada li vaig deixar una nota per sota la porta a un professor de la uiversitat amb el que havia quedat citat per una questió de la seva materia ino es va presentar. La seguent cita va ser en un bar al costat de casa seva perque li feia mandra anar fins el seu lloc de feina. La carta que li vaig escriure després a proposit d’ una proposta de tesi doctoral no la va contestar. Sempre m’ ha sobtat la poca delicadesa de gent de l’ academia i de la cultura en aceptar la interacció i per tat la correspondencia.
L’ ideal seria viure sense necessitat de fer gestions, perdre el temps en cues o en textes de balanços de pérdues, d’ assumptes pendents o plegats de llistes o tecnicismes, però els corregolagrames on toca viure inserts fan inevitable que èr un tema o un altre s’ hagi de fer gestions. Des d’ un posicionamet literari he tractar de reciclar aquesta necessitat en una inversió de temps des de la perspectiva creativa en la mida en que el tema ho permite. Sovint l’ ironia com estri creatiu és l’ única defensa que queda enfront el cinisme del silenci i dels incompliments.
A vegades el correu de gestió d’ un usuari enfront d’ empreses de serveis el que fa es recollir els anhels i les ganes de protesta de moltes persones que no dediquen temps a fer-les perque estan conveçuts que no servirà de gaire cosa. El redactor de cartes de gestió tampoc té una estadística infal.lible que li demostri que escriure-les consegueixen les reparacions esperades,- a vegades ho conseguirà i altres no- el que sí fa és incrementar les oportunitats a favor de conseguir una reparació. Miguel Gil, un corresponsal de guerra, diu que les víctimes tenen al menys un dret, el de que la resta del món sàpiga al menys el queels hi passa, perque en el fons esperen que algú faci quelcom al respecte. Aquesta idea es pot traspolar al que parlem. A l’ enviar una carta a algú apel.lant al que li quedi de coeixement i consciecia perque actuï en el que li pertoca un espera que el que li quedi de raoament vinguí en auxili de la situació. Al p ublicar el fet com noticia o anècdota si ho val com a curiositat o expresió literaria, el que espera és el consol de la comprensió d’ altres que la informació hi trova resonancia en les seves propies experiències.
Es molt difícil que una víctima agraviada per l’ abus de confiança d’ algú o per la negligencia d’ una institució sigui reparada. Si ho és, ho será tard, per tant la justicia no será total, però al meny es pot deixar el rastre d’ un testimoni perque un altre incaut no sigui enxampat amb la mateixa cosa. Si ´més no aquest rastre pot deixar una literatura casuística per passar-se una bona estona llegint.
Noticias desde el Nirvana. Sussana Maraselva Reina
Alguien me deslizó un ticket en la palma de la mano con suficiente dulzura en su mirada como para ir allí donde me llevara el boleto. Fue así como me metí en el nirvana desde mucho antes de saber el significado de lo que era. Nunca tuve la oportunidad de agradecérselo. No tuve manera de decir nada a quien me lo regaló. Nunca podré hacerlo. No sé quien fue. Era una mano anónima, una mano cualquiera, la mano de alguien que, antes de desaparecer, quiso evitarle a un desconocido las penurias clásicas por las que pasa todo el mundo.
Desde el nirvana empecé a vivir la existencia como algo fácil. Para mí, el concepto de problema era una ecuación matemática. A falta de factores sumativos que lo desencadenaran no había problema. Esa entrega misteriosa y repentina, la del ticket dado, no recuerdo muy bien en qué contexto fue. Se me mezclan las imágenes. Me parece que fue un pasajero, un anciano, sí, un anciano que antes de que descendiera en mi parada de metro me dio lo ticket como si fuera algo mío y se me hubiera caído de un bolsillo. Lo tomé sin más en una reacción-refleja. Luego al mirarlo en la andana advertí que no era nada mío, pero como soy un coleccionista de billetes de todo tipo (la libertad personal incluye el derecho al coleccionismo de rarezas) me quedé con el cartoncito. Cuando tuviera tiempo lo examinaría con más atención. En efecto unos días después, al revisar mi billetero por otro asunto me lo encontré. Decía esto: billete para el nirvana. Canjéese en la taquilla de los agentes autorizados. ¡Vaya! Curiosa ocurrencia. Y ¿dónde estaban tales taquillas? Como frase seductiva no estaba mal, la impresión correcta. Era como los antiguos billetes de metro, de cartón duro y con la numeración grabada. El material era de color marrón rojizo y la frase estaba hecha con tinta negra., apenas 7 cms cuadrados. Sonreí para mí y me olvidé el asunto. El caso es que desde el primer momento que me dieron el billete empecé a notar nuevas sensaciones en mi vida. Aquel día me crucé con más miradas. Eso se repetiría los siguientes días, algo especialmente notorio cuando andaba por las grandes arterias de paseantes, ríos de desconocidos. No sé, es como si todo fuera más fácil. En mi itinerario habitual en el que por años me había encontrado con docenas de figuras, puros bultos morfológicos de anatomía humana, automatizados en sus que-haceres y ajenos y desinteresados a todo lo que sucedía a su alrededor, ahora me miraban a los ojos, mostraban su interés, preguntaban. ¿Estoy en el mismo planeta? Me pregunté. Una frase de unos desconocidos hablando entre ellos que llegó a mi campo acústico me llamó la atención. El nirvana está aquí –decía el uno al otro-, el nirvana está dentro de cada uno de nosotros, le dijo el otro al primero. En un cartel publicitario que anunciaba las vacaciones en algún lugar del Caribe tenía esa leyenda: Ven al nirvana, y no desearás volver a casa. Yo, profesor de matemáticas y matémata convencido advertí que desde el momento en que recibí aquel billete con la palabra Nirvana, ésta no paraba de asaltarme una y otra vez. Claro está que había leído sobre la cuestión. El nirvana era algo así como el cielo de los budistas pero en lugar de ser pretendido en una ubicación o en una realidad postmortem era tomado como la etapa de la beatitud o de la sabiduría tras resolver las contradicciones existenciales. Habitar el nirvana era tanto como alcanzar la budeidad. Alcanzarlo era alcanzar la felicidad suprema. Toda esa literatura siempre me había sonado muy bonita, pero solo eso, bonita para compartir una conversación no para tomársela en serio. El mundo y sus agujeros no permitían esa flotación en un bienestar puro, cada día hacia que te cayeras en uno u otro de sus agujeros. El mundo era totalmente imperfecta y la sociedad humana una inmensa y compleja telaraña de trampas. Andaba sumido con ese recordatorio, cuando una quiosquera al devolverme el cambio del magazine que compré, me guiño el ojo y me dijo ¿qué tal? ¿Preparando tu viaje al Nirvana? A esa misma mujer por años le compraba el periódico y la frase mas larga que le oí fue, tenga buen día. Por lo general no decía nada. Yo había desarrollado una teoría sobre los quiosqueros: el sector profesional que menos vocabulario necesitaba para ejercer su profesión. Todo lo que necesitaba saber su clientela estaba en el producto que le compraban: el precio o la fecha de edición. El expositor estaba bien organizado y siempre con el mismo orden de colocación de revistas y periódicos para encontrar el que se buscara.
Para cuando quise preguntarle a la quiosquera porque me había preguntado esto, ya estaba atendiendo a otra persona y luego a otra. De camino al aula me encontré un grafiti de algún universitario con la vida: el nirvana eres tú, no lo busques dentro de mí, decía el texto. Nunca había tenido paranoia ni había sospechado de organizaciones superiores o poderes extraterrenos organizando las coincidencias en la vida. Las coincidencias eran puros resultados probabilísticos perfectamente calculables. Todo pasaba por la matematización. Esa premisa que no me cansé de anunciar una década tras otra a mis orlas de estudiantes estaba enfrentándose a un cuestionamiento. Sí todo era probabilística ¿por qué clase de probabilidad en ese momento de mi vida me veía asaltado por tantos mensajes sobre el Nirvana en comparación al resto de mi biografía anterior que no había dejado de ser una referencia más dentro de mis fuentes literarias o de mis conversaciones o de mis intereses culturales?
Después de encontrarme con una docena de señales o expresiones relacionadas con el nirvana en una semana decidí consultar sobre el tema. Despues de unas horas de estar documentándome me encontré con un texto extraordinario que me dejó lívido: este texto fue escrito para ti desde mucho antes que supieras que un dia te pondría s a indagar el significado del nirvana. Sabíamos que antes o después una persona como tú abandonaría su inercia cotidiana para saltar a un registro de interpretaciones distintas. Pues bien, para llegar al nirvana: único paraíso terrenal y no terrenal solo tienes que creer en su posibilidad. Es pura magia. Si crees que existe existirá, si por el contrario niegas su posibilidad de existencia no existirá nunca, es decir, no existirá nunca para ti. Seguí leyendo. Para mi suerte la biblioteca no cerraba nunca. Me quedé toda la noche hasta el dia siguiente en que me tomé el tiempo justo para un café y para llegar a la clase de las 8. La biblioteca tenía servicios de duchas para lectores noctámbulos. Me di cuenta que el mundo podía ser mejor de cómo lo creía. Bastaba ir a sus sitios mejores y eludir sus trampas.
Reconsideré los factores de disolución del espíritu y del malestar mental. El problema era un artefacto que se creaba la gente como un subproducto mental para justificar sus tragedias materiales. Yo no entendía los gritos al cielo por las faltas de las cosas, por los límites, por las carencias, por las imperfecciones. Tanto si tenían las cosas como si no las tenían las gentes se las pasaban despotricando por todo. Alguien me susurró antes de entrar en clase: No puedes hacer nada por ella. Necesitan todavía sufrir mucho para dejar de hacerlo. Era un colega que hablaba a otro sobre no sé qué. Esto no es que explicara gran cosa pero al menos era un pequeño consuelo. Los problemas de los demás no eran mis problemas. Yo sabía que el síndrome de paranoia se deslizaba en un sujeto afectado por un curso de acontecimientos externos a él que los ligaba como mensajes que le eran dirigidos. Me afectó considerar la perspectiva de que me estaba volviendo loco o que estaba pasando por un episodio psicótico de alucinaciones. Di mi clase habitual, aquel día me pareció que mis estudiantes por lo general resistentes al álgebra y a los conceptos abstractos de las mates, estaban más atentos. Al final de clase una estudiante vino a hablarme sobre su proyecto de final de curso. Cuando se despidió me dijo: venir a tus clases es como venir al Nirvana. ¡Vaya, todo un piropo! Yo sabía que no estaba en ningún cielo desde el que estar al margen de los traumas mundanos de la fealdad del cada día, tampoco que podía dar la espalda a los problemas de los demás u olvidarme de las tragedias, pero me di cuenta que empezaba a encajarlo todo de manera diferente. La mayoría de gente ahora empezó a parecerme hermosa, dejaba de ser gente paisajística para ser personas individuadas.
Por esas fechas me sentí tan recargado de energía y tan rejuvenecido que escribí un libro sobre la vida como un problema numérico. Definí las problemáticas existenciales como una necesidad autodestructiva del ser humano para mantenerse en una permanente dilación, desidia y sin sentido con los que mover a `piedad en las miradas ajenas. La tesis de mi libro fue declarar que el problema no existe solo existe el sujeto problemático. Esto estaba acompañado de una larga demostración con pura lógica. Mi libro causó sensación. Fui invitado a dar conferencias sobre el mismo en otras universidades. Cabe decir que mientras lo escribí (de hecho unas pocas semanas) y en sus presentaciones el volumen de palabras que recibía acerca del Nirvana no paró de crecer. En una de las conferencias un crítico con ganas de poner en evidencia la supuesta falla por el lado del voluntarismo de mi tesis me dijo que si el problema no existía, es decir si los problemas no existían cómo es que éramos víctimas de achaques, déficits, indigestiones, gastritis, dificultades de entendimiento, atracos y otros asuntos en una larga lista de deplorables. Evidentemente, porque los convocamos o los predeterminamos pseudovoluntariamente, con nuestro nivel de auto vigilancia bajo permitiendo nuestro desequilibrio interno y una proyección de desquicio con el mundo externo. No los problemas no existían o al menos no lo eran en el sentido de padecerlos tan dramáticamente como lo hacían. La gente sufría por no tener qué comer, por no tener seguridad en le trabajo, por no poder pagar los plazos de las hipotecas, por no tener alguien que les quisiera, por no tener un vehículo mejor, por no vivir en otro lugar más digno de la ciudad, por no poder viajar o por no tener poder. Sufría por todo. Sufría incluso por no sufrir. Ante tanto drama quedaba mal decirlo pero yo no sufría por nada. Eso que mantuve en callado durante toda la vida empecé a proclamarlo en voz alta. El problema no existe, el problema eres tú decía a quien quisiera oírme.
Mis frases influyeron algo en todo caso no dejaron indiferentes a quienes las oyeron. Cada vez que me encontraba con alguien que empezaba su frase o introducía en su prosa algo así como: tenemos un problema yo saltaba como un resorte y le decía, en todo caso habla en singular el problema lo tienes tú, yo no lo tengo, y si lo tienes es muy probable que tu problema solo dependa de ti. La eterna cuestión de los problemas objetivos empezó a desaparecer. La gente pasó la disertación al campo individual, mucho más manejable para la interpretación, que seguir manteniendose en las lecturas del campo externo de los grandes factores.
Un tiempo despues de ese billete dado por la mano anónima yo seguía haciendo mi vida, intercambiaba más sonrisas y comentarios divertidos a lo largo del día con mayor número de gente: vecinos, colegas, amigos o estudiantes. Organicé con mis estudiantes una obra de teatro (los del departamento de arte se alarmaron que un prof de maths saliera de sus pizarras numéricas y subiera a la tarima escénica). Su título: Viaje al Nirvana. La obra era de estructura sencilla: una secesión de monólogos de distintos actores y actrices contando como llegaron al nirvana y como se vivía en él. Yo también hice de actor. En mi guión decía más o menos esto: desde que vivo en el Nirvana los problemas no existen, las tragedias no me alcanzan, el mundo de pronto se ha hecho habitable, encuentro lo mejor que encierra la gente y doy lo mejor de mí. La fundación para cristalizar sueños se puso en contacto conmigo. Me aclaró que ellos no financiaban proyectos realistas sino sueños auténticos o auténticos sueños. Habían leído mi libro y me propusieron financiar algo en relación al Viaje al Nirvana. Les `propuse un vehículo publico de itinerario fijo, gratuito dando uan vuelta por el campus con el nombre en su cabecera de Nirvana. Simplemente daría una vuelta de una hora con un guía conferenciante explicando el significado del Nirvana mientras cruzara los bellos parajes de jardines y sosiegos.
Cuando tengo un rato libre subo a ese tranvía y me dejo cautivar por las bellas palabras del orador y sus significados. Sonrío y me enternezco por la situación. Cuando el tranvía pasa creo que los pájaros pían de una manera particular.
Polisínton.El primer grado de veteranía. episodio 10
Los primeros días de decidir ser alguien nuevo Polisínton se sintió pletórica como nunca, en las primeras semanas sus desarrollos imaginativos la desbordaron, tras los primeros meses empezó a sentirse que su elección la alejaba más de lo que creía de sus ambientes de relación. Dejar de trabajar ya le supuso cortar con todo un campo de contactos, pero la gente de su cuadrilla también empezó a tratarla de manera diferente. Patxi después de una larga temporada de perseguirla casi a diario se cansó. La única diferencia que hay entre un examante que no acepta su nueva condición y un acosador telefónico es que aquel le conoces el nombre y lo perdonas y este suele ser un tipo que no te dice quien es y es un enfermo reconocido. Los comparten la misma clase de patología: no aprender a vivir independientemente del objeto de su acoso. Con Jürgen, la historia duró el tiempo justo que le había traído su investigación a Catalunya. Tras el cual, ni un día más, regresó a California. Los dos se divirtieron muchos con las performances de ella. Una colección de cartas subsiguientes aseguraría el lujo reconocido de sus experiencias compartidas. Ella podría ir a visitarlo en cuanto quisiera pero él conseguiría una plaza en una universidad y pasaría los 30 años siguientes dando clases sobre antropología urbana y los nuevos sistemas de relación humana que no superan los atributos clave del tribalismo tradicional.
Según iba pasando los meses también iba pasando la representación de personajes en su vida, desde los más fáciles como Chaplin, Marylin, Jenny (la mujer de Tarzán) Grouxo, Keaton a otros de su ocurrencia; se vistió de estatua de la libertad, de torre de Pisa, de Sagrada Familia, de Minerva. La verdad es que se volcó con pasión a su nueva vida y cada día trabajaba con un norte claro. Al filo de su primer año de dedicación a la calle, era identificable de lejos y recibía un cierto reconocimiento. No hacía de estatua humana cualquiera que iba a la zona de la ciudad donde se paseaba turistas y tiraban monedas, ella iba en metro, autobús, en bici y en taxi con sus atuendos. Era la usuaria más notoria del servicio público de bicing y ahí por donde pasara llamaba la atención o era para menos, había días que solo para vestirse necesitaba emplear casi dos horas. Coleccionar personajes, sentirse como ellos –se convenció- había sido lo que mejor le había ido en la vida. Advirtió que ser un personaje puede surgir de cualquier cosa, también de un objeto inerme, de un insecto o de una planta. Se estaba convirtiendo en una callejera dispuesta a observar cualquier propuesta con que burlar la realidad. Desde primeras horas de la mañana hasta la última de la noche en que volvía a su apartamento o lo que quedaba de él ya que se había ido desprendiendo de la mayor parte de muebles quedándole tan solo una cama y la cocina se la pasaba callejeando, hablando y compartiendo sentimientos e información con desconocidos, también la comida y los recursos. En su apartamento ya o le quedaban ni sillas ni mesa y alojaba a todo quisqui que le pedía pasar una noche porque iba de paso aunque luego se quedara 4 o 10 o 20. La calle la puso en contacto con el mundo entero. A la ciudad llegaban cada día extranjeros procedentes de todas partes. Su don de gentes y su hospitalidad la llevaron a cuantificar su vocabulario en varios idiomas.
-¿Qué tal tu experiencia con tu nueva vida? –le preguntó su mejor amiga con la que no se había visto todo este tiempo con la que se citó en la misma cafetería que la anterior vez-
-He aprendido más que nuca de los demás y de mi misma. Me paso los días jugando.
-¿No te cansa tanto vestido?
-No, es muy divertido. Tan pronto me visto de algo, de alguien, siento instantáneamente como el sujeto que representa el vestido. Dejo de ser yo, eso en el supuesto de que yo sea alguien.
-Te has hecho sabia o al menos filósofa.
-Eso es un piropo, gracias, solo me he estoy haciendo a mí misma, solo me he hecho deseo, puro deseo.
-¿Qué se hizo de Patxi? ¿otros hombres? ¿Mujeres?
-Hubo un californiano, fue divertido. Regresó a terminar su carrera y a convertir lo nueustro en un episodio del pasado. Patxi ¡por fin! dejo de insistirme en que fuera suya. Ha habido encuentros de una sola noche, no me acuerdo de sus nombres. ¿Mujeres? He tenido un par de encuentros con chicas, una sola vez en cada ocasión. Mi historia de amor con una fémina íntegra tendrá que esperar.
-Es cuestión de que te pongas en onda en los lugares donde la gente busca gente,
-No creo que me guste esos lugares. Intuyo que son mercados de carne humana.
-Llegarás lejos. Serás la única del grupo que nos conocimos que llegarás a alguna parte. Las demás nos hemos quedado estancadas en la comodidad y os ha vencido el miedo de no conseguir hipótesis por las que luchar.
-No sé hasta dónde llegaré. No tengo una meta de llegada ni quiero comprometerme con un objetivo. Los objetivos son formas personas de auto servidumbre. Con la excusa de conseguir llegar a alguna parte dejas de gozar el sitio en el que estás.
-pero tienes un grado de veteranía. Te veo muy tú, muy segura de ti. No vas a volver atrás.
-No. Pero eso es malo, se te cierran las puertas. Los demás pasan de celebrar tu extravagancia a ponerse a la defensiva de lo que eres.
-¿y..qué eres?
-Ya lo sabes, una fiesta que trata de reír con los demás en lugar de burlarse de ellos,
-¿Y lo consigues?
-No siempre. He empezado a recibir reveses, gente que se enfada simplemente por mi atuendo, que me insulta o que no acepta mi criterio de provocación.
-Es lo lógico ¿no? La gente todo lo que quiere es el confort, que le pasen los años en la parsimonia. Se hace conformista a cambio de no tener que pensar por nada ni meterse en conflictos. Tú encarnas el conflicto en tanto que les recuerdas historias que les mueves sus emociones.
-La verdad es que sigo sin tener ningún plan. Sigo saliendo a la calle para lo mismo de siempre: pasear, ir de compras, desplazarme o visitar lugares, solo que ahora como que tengo más tiempo lo hago más a menudo. Antes cuando vestía a mi manera ordinaria nadie me hacia puto caso, salvo para mirar mi escote y mi culo. Ahora no paro de recibir vistazos y voces que me llegan. Supongo que andaba falta de que me hicieran caso. Si alguien quiere que le hagan caso no tiene más que vestir de una forma estrafalaria. Todavía eso hace girar miradas y hay quien se acerca a ti para platicar. Desde que visto mis personajes no hay ninguna día que me sienta sola. En mi apartamento siempre hay alguien y nuca me faltan conversaciones interesantes ¿qué más puedo pedir?
-Y económicamente, ¿qué tal?
-Me va bien. Me dan dinero por vestirme de lo que me gusta. Soy una narcisista bien pagada. Solo que no lo acepto siempre. No quiero dinero por vivir. Mi ilusión es vivir sin tocar un solo céntimo.
-Siempre consigues sorprenderme.
Las dos amigas quedaron para verse otra vez, pero para la siguiente es posible que Polisínton ya no tuviera forma de ser localizada ni ganas de ser localizable.
Polisínton.Nuevos hábitos.(episodio 8) S.Maraselva
Sigo aquí, dejándome fluir. No te vayas te voy a contar algo que tal vez te haga pasar un rato interesante conmigo. No prometo que te lo pases de coña pero al menos puedo compartir mi experiencia contigo en la medida que sepa explicarla porque confieso que soy la primera que me veo superada por mis elecciones y mis personajes y en la medida en que sepas entenderla.
Como ya ha averiguado alguien que me sigue soy un personaje en construcción, luego entonces no puedo contártelo todo de mí. Tampoco hay tiempo para eso. No seamos ilusos: nadie tiene todo su tiempo para nadie. Yo tengo un poco más porque soy dueña de todas mis horas diarias. Io las malgasto haciendo lo que no me gusta, trabajando por la única razón de ganar dinero o diluía en interminables conversaciones que buscan la rentabilidad de las actividades. ¿Por qué se empeña la gente en hipoteca sus presentes para ir de culo por unos futuros que jamás alcanzan? Me he prometido no dedicar un solo minuto del resto de mi existencia a hacer aquello que vaya en contra de mis principios y en contra de la lógica elemental. Trato de llevar eso a cabo sin hacerme enemigos, lo que no puedo evitar es ver cómo crece el número de gente que no me comprende. Solo quiero ser yo, he dicho, pero esa es una frase subversiva que debe estar tipificada como delito grave en los códigos penales mas retorcidos.
El indicador de los cambios son los nuevos hábitos. Si alguien quiere cambiar pregúntale que nuevos hábitos ha incorporado. La gente quiere un mundo mejor pero no hace reciclaje de sus basuras. Olvídala. Si tu mejor amiga o lo hace toda la velada dedicada a hablar de la calidad que se tendría que conseguir no tiene el menor valor didáctico, tan solo será puro entretenimiento ruidosoverbal. No basta con que un día acometas un excepcional acto de heroicidad, tienes que incorporar a tu naturaleza tu nueva forma de ser. Por eso los grandes espectáculos sociales puntuales como las manifestaciones, las protestas, las huelgas, los macro conciertos solo son olimpiadas de la imagen que sirven de muy poco si luego cada asisten en su vida particular cuando nadie los mira siguen con los antiguos hábitos de niñatos malcriados. Los del heavy metal creen que el mundo está cambiando porque se ponen sus melenas para actuar, porque su público de su puño cerrado se extienden el índice y el meñique siguiendo el compás y porque Arnold Swatzeneguer en calidad de político usara una de sus canciones para su campaña electoral.
-¿Y cuáles son tus nuevos hábitos Polisínton? –me preguntó el otro día un chico de Los Ángeles que ha venido a hacer su doctorado a la Autónoma y que quiere investigar las tribus urbanas-
-Bueno, eso es una respuesta extensa –le dije intuyendo que estaba dispuesto a escuchar-
-Tengo tiempo –me contestó con una mirada y una sonrisa cuya combinación fueron un directo a mis partes-
-El otro día me di de baja de línea telefónica. Desde hacía un tiempo ya había quitado la función del contestador automático. Al escucharlo me sentía en la obligación de responder a los mensajes. No quiero tener ninguna obligación. Ahora veo que puedo vivir sin teléfono de línea fija y por tanto sin adsl. Cuando necesito consultar internet voy a la biblioteca, es más económica. También uso menos mi apartamento y más los recursos públicos: la biblioteca y el polideportivo. Voy aprendiendo formas recursivas ya que he dejado de pagar la mensualidad del alojamiento, antes o después me quedaré sin casa. Si no tengo ingresos he de regular los gastos. –le dije convencida de que eso lo asustaría si era un pijo y buscaría otra compi9nche con la que hablar o eso lo ponía a prueba para que siguiera indagando en mí-
-Tu planteamiento es radical, me pregunto si es sostenible. ¿qué otros nuevos hábitos has incorporado? –siguió indagando-
-No uso el coche y uso la bicicleta, lo he puesto en venta. Es un Peugeot 306 con 130mil kms, por si te interesa. También puedo donarlo. Estoy a punto de hacer conmigo misma el voto de pobreza.
-Espero que no hagas el de castidad también –me sonrió-
-No te preocupes, todo lo que tengo es mi cuerpo y mi mente, les saco el máximo de partido, lo que no hago es malvender mi libertad para que la expriman otros para hacerse ricos económicos. E cuanto a otros hábitos, lo más notorio, lo que más notan en mi vecinos y conocidos es que visto de maneras extrañas. Me visto de todo lo que me apetezca con el máximo de aparatosidad para dar la nota. Ya que el texto no llega a los demás quiero que llegue la imagen.
-Sí ya he observado que vistes de una manera singular, ¿puedo preguntarte por qué? –me dijo a propósito de ir vestida de egipcia como Cleopatra-
-Cleopatra fue una de las primeras mujeres de estado. Protestó ante el barbarismo de los romanos por destruir la riqueza de la cultura bibliotecaria. Muchos miles de años atrás ya se supo que una mujer de estado era mejor que un hombre de estado. Es mi modo particular de hacerle un homenaje y para que la gente se ponga a pensar en cosas que se la sudan.
-¿Te consideras proselitista? –dijo mi investigador-
-En absoluto, no quiero fichar a nadie para ningún grupo. Ya tengo la experiencia de haber pertenecido a partidos políticos y asociaciones reivindicativas y todas se dedican al entretenimiento para autoperpetuarse como grupos con sus propios intereses sin cambiar realmente por aquello que dicen luchar. Partidos en los que tuve amigos y que ahora están en el gobierno de localidades no hace más que lo que hicieron sus predecesores en sus cargos. No quieren cambiar los valores por temor a perder seguidores. El único estado posible de autenticidad del ser humano es el de su individuación, tan pronto deja de ser un individuo autónomo para ser un tipo asociado y federado se debe al pacto, al compromiso, al otro y se niega a sí mismo.
-Me temo que has llegado más lejos de lo que yo puedo alcanzar como resultado en mi tesis doctoral, pero lo que dices me suena a muy interesante –acotó mi escuchante-
-No pasa nada –le tranquilicé- Cada cual llega hasta dónde quiere llegar. No hace mucho estaba hablando con alguien de la cuadrilla y a los cinco minutos se acercó otra persona, trato de seguirnos sin entender nada, al minuto se levantó u dijo: debéis llevar horas hablando no quiero interferir y me voy. Me temo que el ser humano tiene vocabulario, idiomas, frases, lenguaje pero su poder para la significación es escaso.
-Y bien ¿sigues hablándome de tus nuevos hábitos? –insistió-
-No voy a trabajar, me levanto cada mañana para vivir. He cambiado el estilo culinario. Uso más crudos, no desayuno salvo una infusión con miel y no ceno salvo un yogur o una infusión también. He dejado la tele al lado del container de basura con una nota de que funciona correctamente. Voy en bici para mis desplazamientos (eso ya lo he dicho) y salgo a la calle con mis vestuarios de personajes. De momento es lo que hay. Por ahora tengo dinero para comprar mis vestidos. De hecho he empezado a hacer trueques de mis muebles por telas y ropa. Los muebles son un lastre. Pienso que en la peor de las situaciones siempre podré usar una butaca, una mesa, una ducha y una cama. No necesito más.
-¿Te consideras surrealista?
-No, aunque tengo más de ficción que de realidad. Estoy en la fase de exhalación fantástica, de lo que estoy segura es que no pertenezco a esta realidad. Ni yo quiero esta realidad ni la realidad me quiere.
Mi investigador era antropólogo y su estudio de los grupos humanos también le había llevado a la conclusión de que los grupos son grandes mentiras sociales para hacer creer a los individuos ingenuos que no están solos. La energía sintónica entre ambos enseguida se notaba desde el principio de la conversación. Se llamaba Jürgen, su abuelo había sido alemán y le pusieron este nombre en su honor, vivía en la ciudad universitaria. Fuimos hablando mientras nos fuimos seduciendo. Poco a poco pasó de ser entrevistador a galán y la cobaya que era dejó paso a la gata a la que nunca renunciaba ser. Expresó le gustaría ver mi vestuario y lo invité a mi apartamento, también a mi cama. Había nacido una nueva relación dentro de esta etapa de mi vida. No pactamos nada con respecto a nada.
Los juegos de comunicación se hacen participes de las acciones representacionales. Nos comunicamos con pretensiones determinadas y cuando menos, con la intención de ocupar un espacio de atención momentáneo en la mente de otro. Los actos de habla son, además de sus intenciones transmisoras de información, intenciones seductoras. Hay personalidades que hacen de la seducción su propiedad dominante. Es el comodín auxiliar que sirve para todo. En principio una persona seductiva y con un atractivo físico prototípico tiene o tendrá más posibilidades de escalar puestos sociales que otro individuo que carezca de ello. Claro que un sistema de funcionamiento necesita toda clase de registros de cooperación y por encima de estéticas los que se termina por priorizar son eficacias. Antiguamente para el mudo del cine solo se proponía bellezas destacadas. La historia cinematográfica posterior incluiría toda clase de formas corporales. Lo mismo se puede decir del mundo artístico en general. Tipos inicialmente o agraciados por su físico fuero reconocidos por otras dotes creativas siendo social y colectivamente admitida la persuasión como algo diferente a la belleza. La diferencia de matiz entre un perfil atractivo y uno guapo ya ha sido descrita. Hay personas no necesariamente bellas cuyos discursos y también movimientos corporales superan sobradamente a los que lo son.
En el discurso del vendedor de marketing además de incluir los datos técnicos y las virtudes del producto que ofrece y por el cual gana una comisión o un salario sabe que por encima de la cosa en sí está su imagen. Si ésta tiene impacto colocará el producto, si no, tiene probabilidades de ser rechazado. En el mundo de las ventas, el mundo empresarial con sus relaciones competenciales sabe que se tiene que ser un producto fuera de serie o indispensable para que se venda por si mismo. El gasolinero no necesita tener una buena imagen para ir a repostar a supuesto de trabajo en el poste que a diario se van a detener una cierta cantidad de vehículos, pero aquel que ofrece algo sumamente prescindible necesita antes que nada venderse a si mismo. A pesar de esa garantía de clientelismo dado la excesiva competencia hay establecimientos en los que sus empleados que pauta
Valga ese recurso a las políticas psicológicas de ventas para compararlo al hecho social de darse a conocer. Todas las personas tienen algo que ofrecer: su cuerpo, su compañía, su acento, su ingenio, su habilidad, su elegancia, su presencia, su charme. Lo más extraordinario del mundo actual es una prodigiosa performance societaria en la que se puede estar hablando o compartiendo espacios sonoros sin decir nada. Una buena parte del discurso es profuso a espaldas de aquellos de quienes se habla. Eso no pasa solo en relación a los personajes públicos sino a todos. Quienes pertenecen a la galería de las referencias y la foto-reproducción tal vez aprendan antes que no se puede hacer caso de todo lo que se dice de ellos. Pero esa misma conclusión es la única a la que se puede llegar desde el momento en que se es objeto de mirada ajena a la escala que sea con inferencias un tanto injustas cuando no lesivas por ideologicistas.
Una realidad sensorial está invadida por formas sustitutorias del placer sexual, reducido al placer visual de las formas con las que marcar un estatus y un estilo o la pertenencia a un club privilegiado de una determinada imagen. Hay innumerables situaciones en las que la gente no habla del qué sino del cómo, no del quién sino de su utilidad. Si al andar por una calle concurrida, generalmente las comerciales en áreas peatonales, ponemos la escucha al azar de lo que la gente habla, nos sorprenderá ver la cantidad de charlas abducidas por temas de compra de trapos o de imágenes. Robert Altman constituye una situación con un argumento simple de un sinfín de personajes que se plagian recíprocamente en el vivir para aparentar . Las observaciones de las tramas relacionales bajo el análisis comunicacional no dan resultados excelentes. Todavía hay individuos que dan motivos sobrados de ser excluidos a partir de un primer contacto verbal en el rellano de la escalera o en el ascensor y otras que no pasan de la segunda cita cuando sus pronto-reacciones furiosas hacen temer estar en el campo de tiro de un/a tarado/a. alguien me contó que ante una pronto pregunta de a qué colegio de mojas había ido para saber su pedigrí o estatus social tomó medidas de distancia con la persona que la interrogó con esa pregunta tan original. Evidentemente todas las preguntas tienen, o mejor dicho, tendrían una oportunidad de ser planteadas, siempre que las coordenadas en las que plantearla fueran las adecuadas. El arte de la persuasión no pasa tanto por la indagación de quien es quien como por pautar las formas de contacto. Por lo general en superviviente en sociedad saca partido de aquello que sabe y esconde lo que no domina. Eso pasa por lo mas elemental: hay gente que censura sus propias fotos en las que ha salido mal o también borra los textos confidenciales que muestran como es, tato los que recibió escritos por otros como los que escribió.
La persuasión es la forma de contacto gestual y comunicativo-verbal en el que el argumento y la forma de expresarlo es elegida en el lugar de la imposición bruta. Persuadir es más dejar que el otro se convenza por si mismo de un saber objetivo que una conversación destila o promueve que no insistir desde posiciones proselitistas de una tesis dada. Posiblemente las figuras de podio, estrado, barril, atril o púlpito desde el que dirigirse a u colectivo silencioso y supuestamente atento y a la escucha ya no tienen el valor de otros tiempos. Quien habla mucho suele cansar bastante aunque en algunas épocas pasadas figuras emblemáticas como Trotski en el XX ruso o Girolamo Savonarola en el Renacimiento, podían cumplir la doble función de influenciadores de la opinión pública y de espectáculo del momento.
Hay un elemento oculto de la persuasión que va en contra del sujeto persuadido que se deja convencer por argumentos fraccionales sin que se le ocurra interrogar sobre el raciocinio ausente. Es conocida la psicológica de la personalidad del líder que mueve a actitudes pasivo-sumisas aceptando más el formato, el carisma o la voz que no el texto oral razonado en sí mismo. Todo aquel que ha pasado por la experiencia de seguir un líder como única fuente de emisión de enunciados reconocidos se ha quedado indirectamente privado de otros. Ha tenido motivos de arrepentirse por sus sesgos y reconocer el desequilibrio en sus bases formativas al ser solo una atención o escucha unilateral.
El individuo físicamente mejor dotado no tiene porque ser el más persuasivo. De hecho, no suele serlo. La persuasión pasa por atributos que conectan con la inteligencia y el virtuosismo de las formas. La excesiva dedicación a la propia imagen con el propósito de agradar o la excesa dedicación intervencionista para convencer puede ocasionar efectos contrarios. Es soporífero e insoportable quien solo acepta su única voz como espacio comunicativo o su único tema.
La industria ideológica del hedonismo con los fabricantes de la moda y de los perfumes y el publicismo comparten la batalla común por crear figuras seductivas. Los gimnasios y los aparatos estilizadores o modeladores anatómicas se alían en el proyecto, las fajas reductoras, los realzadores de senos, la cirugía estética son también aliados. Si lo contáramos encontraríamos millones de empleados que trabajan para el gran objetivo de crear figuras esbeltas y seductivas. Antes este campo solo tenia peluqueras y barberos ahora se ha complejizado tanto que hay quien no se atreve a salir a la calle hasta que todos sus espejos y las amistades de mayor confianza ha dado el visto bueno. Dejar que el cabello salga gris o canoso a una determinada edad es una transgresión insoportable. Quien se atreva se enfrentará al dictum de varias voces aconsejándole el tinte adecuado para simular la edad. Las fotos de retrato de estudio realzan de tal manera los rostros que no tienen nada que ver con los modelos reales. Toda esa inversión en las armas de seducción no lleva en paralelo un aumento educativo o formativo en los niveles de persuasión. Es al revés cuanto más seductiva una persona puede ser en la imagen física menos persuasiva puede ser en su discurso ideológico. Existe la suerte excepcional de encontrar personas con esa doble propiedad: la del encanto seductivo en lo físico y la del encanto persuasivo en lo intelectual.
una pelicula basada en el guion de Anna Rapp.
Llamada comercial. Llamada de Alico.
Recibo una llamada de Alico. Como suele pasarme, pido que se me repita el nombre de la empresa que me llama antes de contestar a si yo responde al nombre que se pide. Vale es Alico. Ni flowers. Acepto la llamada, es decir, el discursito. Una voz algodonada y entrenada para el rollo en el que se ha especializado me propone un fabuloso plan de seguro. Como el contexto en el que recibo esta charlita es inmediatamente después de comer en un fabuloso buffet libre en un restaurant y la conversación con mi acompañante ha declinado, aprovecho la interrupción para un rato de gimnasia oral o para ponerme al día de por donde andan las técnicas de tele marketing. Detrás tengo un recorrido de distintas acciones autodefensivas ante las llamadas para venderme un producto u otro, considerándolas en bloque una variante del acoso telefónico, desde dejar el teléfono conectado sobre la mesa y seguir ocupándome de mi trabajo sin oír nada a decir espere un momento e irlo cogiendo cada 2 o 3 minutos para decir, espere un momento. Sí, sí, ya sé que está mal, pero esos pequeños placeres proporcionados por tal venganza incruenta también forman parte del hedonismo inconfeso dentro de la oficina. En mi defensa debo decir que esas acciones punitivas solo las he empleado para compañías que han repetido terceras y cuartas o mas llamadas para ofrecer el mismo producto de la semana anterior olvidando haber apuntado en alguna parte que no me interesaba.
Volvamos a la chica de Alico.Tras presentarse y decir un excesivo numero de veces mi nombre de pila introducido entre comas durante su apología de una póliza personal, intervengo -es decir trato de intervenir- para preguntar detalles. No es nada fácil intervenir ante un hablante que tiene el rollo aprendido y la instrucción de su jefe que lo suelte todo pase lo que pase, olvidado que el oyente deja de escuchar tan pronto expresa el deseo de decir algo y no se le deja. Cuando al fin me responde a la fabulosa cantidad de dinero que se me daría en caso de invalidez permanente (ya no recuerdo si un cuarto de millón de euros o un millón, debe ser lo primero) le pregunto que qué haría con ese dinero en unas condiciones físicas en las que no pudiera disfrutar de la vida. Traslado la conversación a otro campo. Ella me dice que el dinero para estas situaciones no es para disfrutarlo sino para los herederos. Replico que no estoy de acuerdo con la herencia, La chica me suelta los números a los que puedo llamar (902… por supuesto) por si cambio de opinión y los dice de carretilla aunque sabe que ni me interesan ni los apunto. No, no cambiaré de opinión, le digo. En algún momento de la conversación me dice que la póliza no es para uno sino para que la disfruten otros. Le digo que por ésta vía no hará meritos dentro de su empresa, me dice que sí, que le va muy bien. Después de un par de etcéteras más, aburrido pero no exhausto, doy por zanjado el rato de dedicación y me despido. Luego pienso que esas llamadas de abnegados empleados del teléfono buscado pardillos por las geografías del mercado para colocarles goles también son hijos de dios o al menos de la tierra y que merecen una escucha. Teniendo en cuenta su horario y que deben ir a destajo o a comisión ganando más cuantos más contratos o clientes consigan lo mejor que se puede hacer es decirles no lo antes posible si lo que ofrecen es para un no. Con eso consigues que ni ellos pierdan el tiempo contigo ni tú con ellos. Cabe la opción B a la que he decidido dedicarme a partir de ahora, la de reciclar la intrusión como un paréntesis para darle un giro a la propuesta y contraproponer otra cosa. El hecho de hacer una conversación distinta a la programada por la oficina desde la que han encontrado tu número en su base de datos o al azar en las páginas telefónicas es de hecho ya una contrapropuesta. Si la conversación planea sobre la jocosidad y el interés el beneficio puede ser mutuo pasando un rato de tertulia y de diversión acústica, algo inesperado para ambas partes. Quien llama sabrá inmediatamente que no va a realizar su venta o colar su oferta, la que sea, pero según su propia flexibilidad y ganas de tomarse un respiro en su programa de llamadas o de intrusiones según se mire.
Recomendaciones para quien recibe la llamada: no preguntar preguntas inútiles cuyas respuestas, sea las que sean, no van a alterar el criterio que se tiene con respecto al campo ofertado: sea suministros de gas, de compañías telefónicas, de seguros, de reparaciones del hogar, de planes de vacaciones. Pasar directamente a los comentarios insólitos. Propuestas de frases: ¿se da Vd. cuenta que ésta llamada telefónica y este contactos de voces entre la suya y la mía no se va a reproducir nunca más? ¡Vivamos este encuentro crucial como único! ¡Disfrutemos todo lo que podamos! Este encadenado tal vez sea demasiado fuerte. El cliente puede ser cualquiera y también puede ser alguien que conoce al departamento de quienes llaman, por tanto a la telemarquetista. Esta, por lo general chica-guay, no puede optar por formas cortantes que haría en su vida privada o desde su teléfono doméstico. Tiene que aguantar el tipo hasta cierto punto, el suficiente para un rato de conversación gratis puesto que la compañía para la que trabaja paga la llamada. Otra frase: estoy dispuesto a escuchar lo que sea siempre y cuando no pase por los negocios o por el desembolso de dinero ¿seguimos? Esta frase necesita ser dicho con mucha simpatía porque de lo contrario puede obtener una de retirada por parte del llamante. Probemos con una más revuelta: me pilla en un momento extraordinario de mi vida y en el minuto óptimo de mis coordenadas temporales en el día de hoy, mis aspectos astrológicos me favorecen y la bola de mi bruja me ha profetizado que hoy recibiría una llamada importante para darme un notición fantástico. Sin duda alguna Vd. es la persona mensajera de lo que estoy esperando. Diga lo que diga, lo aceptaré con sumo gusto. Eso puede sumir en unos instantes de profunda meditación a quien ha llamado, no sabiendo si se ha encontrado con un contestador automático o con una persona real. Si ha escuchado atentamente pensará que ha dado con el cliente más tonto del día o el más largo. Se puede contraofertar algo. Si te llama una compañía proponiéndote tarifas no pedidas de lo que sea tú puedes proponer tus propias tarifas de tus servicios. Quedáis empatados. Ni la persona que te llama para ofrecerte el oro y el moro se ha tomado la molestia de sondear por donde andan tus intereses tocando a puerta fría para ver si acierta ni tú has hecho otro tanto. Es como cuando alguien en la vía pública o delante de la basílica del Pilar te viene con cara de miserable pidiéndote limosna y tú te anticipas y también le replicas porque no te la da él a ti, o cuando recibes un correo electrónico no deseado de la misma empresa o entidad repetidas veces sin que te hagan caso a tu demanda de que dejen de hacerlo y aprovechas su envío para responder con una circular informativo tuya. Pues lo mismo.
Si te coge de mala uva puedes ir directamente al grano: Olvídese de mí, no me interesa, borre mi nombre, no me moleste, déjeme en paz, no vuelva a llamar, etc. Pero tu teléfono seguirá en la red pública y empresas que lo marcarán para ofrecerte lo que no te interesa también. Es mejor practicar las conversaciones improvisadas. Quién sabe, tal vez así nazcan historias de amor aun pendientes de llevar a las obras maestras de la literatura y de la gran pantalla.
Contradicciones interhumanas y conflicto intrapsíquico.
La contradicción es inherente a la vida. De hecho es la suma de contrarios, algo anterior a su decibilidad o a una prosa existente que pudiera expresar esa dialéctica de opuestos. La existencialidad discurre por discursos contradictorios si bien el indicativo de estabilidad pasa por la permanencia del criterio. Los sofistas ya vendieron la teoría de que era posible defender una tesis y su contraria con argumentos lógicos en ambas situaciones. El sujeto y el argumento no son dos entidades biunívocas. El sujeto se vale de diferentes argumentos a lo largo de su vida y a su vez en un mismo argumento pueden coincidir dos o más sujetos completamente distantes y antagonistas entre sí. Para la primera situación una biografía personal pasa por distintas etapas y las ilusiones de una defendidas con pasión entusiasta dan lugar a desilusiones en la otra posterior defendidas con cautela y ecuanimidad. Para la segunda situación una misma posición argumentada lo puede ser por intenciones y razones completamente distintas. Todo ser humano está condenado a un conflicto biográfico. Termina por ser algo distinto a lo que creyó para su destino. No solo distinto, puede llegar a ser su opuesto. La autoconciencia de las contradicciones en principio ayudará a saber coexistir con ellas pero no proporcionará la garantía para eliminarlas. La ecuación terapéutica que creyó en la solución a las problemáticas a partir de reconocer las causas que las producían no ha sido infalible. El reconocimiento causal es una condición indispensable pero no suficiente para las curas. Las otras condiciones complementarias varían para cada situación personal. Una demanda tanto histórica como personal que se le presenta o exige al otro causante de afrentas es que las reconozca para poder terminar con un foco de conflicto. Eso indica que no basta una sola parte, la subjetiva y directamente interesada, e una cura; también hace falta que concurra la otra parte ajena que ha sido responsable de un bloqueo.
Se puede observar un paralelismo entre los conflictos de relación con los conflictos de sujeto. Los unos vienen dados en los decorados con los demás y los otros los que tiene el sujeto consigo mismo. Sin duda están conectados. El sujeto no es una mole integrada absolutamente compacta y sin fisuras, tampoco sus relaciones con los demás son diáfanas, solidas y seguras. En las revisiones de su mismidad explora sus registros a través de su laberinto interior y en las revisiones de su inserción en el mundo se sabe un individuo limitado por las fronteras con las que se encuentra. Estas son de dos clases, las barreras ajeas que lo presionan para colocarlo en su rol y en las autolimitaciones que uno mismo se impone sea por inseguridad personal, por temor a lo desconocido o por una deformación del respeto que le lleva a callar para no herir o molestar nunca.
La cultura hipervalorada hace pasar a los individuos por el rasero de los límites, los filtra. Los controlados en la criba no son ciudadanos de pleno derecho. Esa cultura –entendámonos- no es algo ajeno al discurso que reproduce –aunque a veces piensa que la crea cada individuo desde su podio de lecciones o su arte. La cultura no es sólo lo que está solo en la calle o en las reseñas que dan por los medios acerca de conciertos, conferencias, funciones de teatro o ediciones; cultura es también la forma de sentarse en la mesa, el tipo de decoración colgado en paredes o encerrada en la vitrina, lo que contiene el revistero, el diseño del mobiliario, las formas de tratos verbales entre los distintos miembros del grupo convivencial y/o familiar. Cultura es una posición existencial en el mundo de cuyas referencias multiversionadas se tiene noticia desde antes de las habilidades instrumentales. Cultura son las formas de decir y de callar, las de pensar y las de concebir. Hay culturas más restrictivas que otras y más propiciatorias del doble conflicto tratado aquí, el relacional y el intrapsíquico. El primero forma parte de los avatares sociales. Vivir en grupo significa formar parte de `problemáticas generadas por otros. Las ciudades y grandes aglomeraciones urbanas son hervideros de problemas indirectos ocasionados por la sonoridad, la irritabilidad, la contaminación, las prisas, el agobio, las presiones, la competencia o los pagos. Hay individuos para todo y los hay que se prestan a ser las victimas ideales al meterse en plazos que no pueden cumplir, en objetivos o retos que se les escapan de la mano, e planes que les desbordan, en asuntos que se convierten en ruedas de molino a los que atan sus cuellos hasta hundirse para no emerger nunca más. Sin duda la externalidad es un gran escenario de invitaciones que pueden ser seguidas o no y que llevan (toda una parábola de la tentación) a la perdición (no del alma sino del propio sujeto al preferir estereotiparse que ser su propio yo. En sus interacciones sociales una cierta cantidad de problemas vienen directamente clavados desde el dominio ajeno. Para cada problema al que se enfrente tendrá que preguntarse por dos cosas: la parte de responsabilidad exclusivamente de alguien ajeno (el comerciante que lo ha engañado, el cliente que no le paga, el terremoto que le ha hundido la casa, el vehículo comprado que no le funciona desde el primer día, el espectáculo que ha ido a ver que le defrauda, la relación sexual que mantiene insuficientemente satisfactoria,…) y por la responsabilidad en haber permitido dejarse enredar o meterse en una espiral problematizante. Las contradicciones interhumanas son lógicas y hasta necesarias para la evolución de la especie si de los posicionamientos contrarios se sacan síntesis de solución a conveniencia de las partes en lugar de imposiciones de dominio. Cuando de ellas se deriva antagonismos fósiles la falta de reconciliación y la inamovilidad ocupan el centro de los escenarios. Es el momento en que cada cual se queda con sus verdades personales (es decir con las mentiras que le convenga creer) cerrado sus escotillas para la comunicación. Establecido un conflicto con alguien (por lo general sobre temas objetivos pero con impactos emocionales) y escapar de su solución negándose al habla o a la tentativa de aclaración es abonar el terreno para la enfermedad a no ser de que concurran dos limitantes de peso inabordables: que éste alguien con quien se ha tenido el encontronazo se niegue totalmente a la comunicación (el hecho de que haya fallecido seria una variable de esa posición) y no a que tengan recursos extroversivos para derivar el tema a otras situaciones. El fin del interlocutor (ese otro con el que aclarar las cosas) no tiene porque significar el fin de uno mismo pero el fin de un interlocutor con el que no se puede coelaborar una situación (la inmensa mayoría de contradicciones con el otro terminan en el callejón sin salida del silencio o del bloqueo comunicativo mutuo) si obliga a buscar otro lado de interlocución o al menos una vía de catarsis: escribir es una de ellas. Muchas personas viven en la aflicción renovada por no poder desenterrar a sus muertos y hablar con ellos lo que no pudieron/consiguieron hacer en vida. Las deudas pendientes con las personas que no se va a ver nunca más, también los perdones pendientes que nunca te han dado, es algo que no se puedo resolver en vivo y en directo, hay que hacerlo indirectamente por la vía del psicodrama, de la letrapéutica o de otras formas de extroversión del análisis y de la descarga emocional.
El gran escenario humano, en sus distintos modelos sociales y de agrupamientos colectivos, proyecta a escala general lo que se da en la escala particular de los bloqueos comunicativos o de las contradicciones no resueltas o incluso d las líneas de pensamiento no toleradas. Cuanto más rígido sea un cerebro (que no deja de ser un órgano que puede ser más o menos elástico en la admisibilidad de imágenes y constructos variados) más probabilidades tendrá el individuo portador en auto dañarse al no estar preparado para la multicromaticidad existencial. Cuanto menos ideas tenga más creerá que los demás no pueden tener un plus de ellas y distintas a las suyas. Para entender las cosas del mudo es más apropiado hablar del otro que resignifica a cualquier individuo que hablar de sociedad que lo enmascara. Las dos palabras denominan lo externo al yo, pero mientras la segunda diluye esa externalidad en algo que parece quedar oculto en las artimañas del poder, la primera se refiere a todo individuo en todo momento y lugar tanto si se tiene tratos como si no.
El diseño de un mundo basado en la felicidad ha pasado por conjeturar una sociedad de cooperación en la que el individuo sea lo primero y no lo colectivo, es decir una abstracción. Las campañas a favor de la sensibilización y la concienciación debían preparar a cada persona como biógrafa de sí misma, consciente de sus acciones y pensares para evitar la revivencia de los pesares. Con la alta dedicación a la información a la divulgación de verdades históricas, y a una metodología de pensamiento analítico útil no se vislumbra que una nueva generación de talante libertario dé al traste con generaciones anteriores abocadas a la frustración de sus destinos. En la Hispania que conocemos la generación nacida en la década de los 20 del siglo pasado que vio su juventud cortada por la masacre de los alzados nacionalistas no fue más frustrada como la nacida en los 50 que abrazó los idearios de la imaginación al poder, como lo ha sido la nacida en los 70. Alguien que retome este artículo es posible que diga lo mismo de la que está naciendo a principios del siglo XXI.
Alice A.Bailey dijo aquello tan bonito de siembra un pensamiento y cosecha una acción/siembra una acción y cosecha un hábito/siembra u hábito y cosecha un carácter/siembre un carácter y cosecha un destino. Esto suena muy bien para la posición militante que hace de su cruzada para convencer lo principal. El discurso crítico actual ya no trata de convencer, bastante hace con ser expuesto y a la vez exponerse a la exclusión.
El conflicto intrapsíquico es una marca que después de ser recibida en el registro metamatérico pasa a injuriar una parte del cerebro de aquí quedan implicados los órganos correspondientes. Eso explica que patologías físicas y accidentes sean la consecuencia directa de desajustes emocionales e incomprensiones comunicativas entre personas sentimentalmente muy vinculadas. La situación ideal sería/es la de tratar cada conflicto intimo en el espacio grupal con los protagonistas implicados en su gestación, como eso no es posible lo más parecido es la terapia de grupo en la que hay otros sustitutorios que encarnan los personajes de los protagonistas reales, desaparecidos o ausentes. Esta opción de psicoterapia de grupo puede ser una alternativa que al menos supera la visión oncológica que sigue sin explicar el origen de los tumores, forma física necrosada que expresa en el cuerpo escénico un dolor no resuelto.
Las personas más aguerridas de toda una generación quisieron ensayar formas distintas a las determinadas por uno de los pilares fundamentales de la vida social: el de la familia. Y fueron a constituir comunas con intenciones socialistas. El fracaso convivencial de innumerables ensayos hizo teorizar la falta de condiciones objetivas para tales empresas. (siempre que el sujeto fracasado se excusa en la inviabilidad objetiva de su deseo). Sin embargo para quienes vivieron de cerca juegos de grupos y convivencias del compartir, ha sido difícil ignorar las enseñanzas de aquellos períodos y su marca dejada en la conciencia aprendida. Al cabo de los años, las perspectivas comunales se han devuelto a los únicos rediles donde parece ser han podido triunfar a lo largo de los siglos: el de los monacatos. Ha sido necesario el imperio de una ley espiritual y de una jerarquía que la interpretara para que la vida colectiva se hiciera posible. A su margen otros asuntos desde la seglaridad han quedado en retentivas y simulacros. Lo que es más las experiencias pseudocomunales han sido ocultadas por los propios protagonistas o referidos como algún tipo de fiebres juveniles.
Una mira sinóptica retrospectiva pone al descubierto que el sumatorio de fracasos ha sido relacionado con el concepto de propiedad. El nexo entre el individuo y su propiedad no ha sido resuelto por los proyectos colectivistas, a diferencia de los marcos familiares en los que los territorios de cada uno están perfectamente definidos desde antes de pasar a constituir parte integrante del grupo. Aquellos han seguido suspendidos en cuerdas oscilantes con más carga de ilusionismo e inconsciencia que de método y garantías, mientras que la familia, es sabio tiene una larga tradición como empresa y con resultados. La inmensa mayoría de gente nace en el seno de una de éstas mientras que una insignificante minoría ha nacido en el seno de espacios comunales en los que el neonato reciba desde el principio los mimos y atenciones de una pluralidad de adultos. De esa manera la idea podrá tener continuidad en el futuro, mientras que durante décadas la gente puesta a vivir en común se ha enfrentado a conflictos para los que no se ha preparado resolver.
Supuestamente las dificultades juveniles para comunizar unos intereses y un espacio común que funcione de acuerdo a la economía y recursos compartidos y a la afectividad y sexualidad transparentes podrían ser resueltas a partir de una o dos décadas después, con más edad, mayor experiencias y una mayor aportación de medios. en lugar de eso, los ex hippies, los ex marxistas, los ex-revolucionarios de todos tipos han pasado a mimetizarse en los modos estándares y dominantes de consumo de bienestar y de valores ideológicos co-nexos.
Cuando dos adultos convivientes tienes dificultades, en el mejor de los casos, se separan civilizadamente, hacen un reparto contable racional de sus bienes comunes y no utilizan a los hijos para ponerlos en contra del otro cónyuge. Lo que no hacen es vincular el análisis de su fracaso matrimonial o familiar concreto al fracaso de la cultura acaparadora y de toda una ideología basada en la desconfianza recíproca y en el segregacionismo sentimental. Lo que no hacen, tampoco, es reconocer que pertenecen a una estadística de fatalidad creciente que indica como un tipo de convivencias están condenadas a su defunción desde el momento de ser decididas. Lo que aún menos hacen, es reconocer, que los hijos engendrados, el patrimonio adquirido, la división de roles establecida, es lo que guarda más concordancia con un sistema humano y social que después de siglos ha demostrado su inviabilidad para la felicidad humana. Lo que no hacen, en definitiva, es reelaborar su experiencia como dos seres humanos que se han querido, para continuarla como amigos y como seres sensibles y racionales. O sea que, en el mejor de los casos de una separación de común acuerdo, son unos fracasados totales y extremos que tampoco han levantado la tapa de los truenos de sus inconscientes para aprender de lo sucedido y seguir desde otra perspectiva emocional y convivencial. Con el borrón y cuenta nueva en la mejor de las situaciones se concederán mutuamente la oportunidad para volver a fracasar de nuevo con una segunda o una tercera experiencia convivencial con nuevas parejas que quieran seguir tal suerte.
Y si ese es el pronóstico, porqué no rescatar viejas utopías o proyectos de la común a de intimidades, en la que las parejas no acudan como tales sino como individuos con asuntos pendientes a resolver por lo que hace a su afecto general y a su convivencia grupal. Experiencias en las que los juegos de roles de padre, madre, primogénito, hermanos, tíos y otros parientes se diluya a favor de un panorama de elegibilidad, en el que cada cual ocupe el lugar que siente y desea no por ubicación genealógica sino por inserción emocional y sociológica. La posición agraviante de parejas de novios y de familias es la de descartar el posible éxito de una comuna compartida, sin embargo aquellas aportan más experiencia cuantitativas de fracasos que éstas, por razones obvias. Unas tienen una larga tradición y prácticamente todo individuo adulto pasa por querer crear su propia familia, estas tienen menor tradición y solo los más atrevidos han pasado por tentativas organizadas para hacerles plausibles.
Ni siquiera en los sectores sociales que se radicalizan y luchan, o creen luchar, por un mundo mejor, tienen en cuenta conectar con el tema de la reelaboración de propiedades sentimentales y espaciales. La idea de comuna no es recordada y su palabra es silenciada aunque no sea ab ciertamente proscrita. Lo más próximo a lo comunal es la urgencia de compartir espacios reducidos, mediocres y baratos por razones económicas, nunca por razones experimentales o para cambiar lo esencial de las relaciones humanas. ahora, lo mismo que en generaciones anteriores, los reivindicativos sociales van a sus manis, a sus grandes conciertos consigneros, o a sus reuniones maratonianas para discutir detalles sobre actos de solidaridad o preparación de pancartas, mientras en sus vidas privadas siguen viviendo a costa de los conceptos burgueses del más puro estilo clásico. ¿qué es lo que les impide-qué, lo que nos impide- rescatar el concepto de comuna convivencial de intimidades? ¡Qué pregunta¡ Evidentemente lo impide todo. Todo está en contra de cambiar la verdad privada. Todo, en contra de hacer la revolución personal. Resulta más cómodo unirse a grandes y complejos proyectos de revolución internacional que hacerla pasar por el cambio de hábitos y la radicalidad de planteamientos en lo personal. Una comuna de intimidades no es solo el espacio de una casa comunal en la que funcionar con una economía común y con un amor socializado, también es el primer frente de elaboraciones y consideraciones sobre la clase de vida alternativa que nos gustaría llevar a favor de un mundo más digno que este. Ninguna revolución, ni cambio de leyes, ni cambio de aparatos de estado resolverá el tema de la mentalidad y de los hábitos personales. Ambos campos han de ser trabajados en el mundo particular. y personal. Reorganizar las continuidades personales y sentimentales en espacios grupales, conquistando la paternidad colectiva o la filiación común y superando los sufrimientos y patologías celosas por la posesión del cuerpo y de los sentimientos ajenos, es la propuesta más radical de todos los planteamientos sociales. La diferencia con los programas políticos es que coloca el frente de lucha en la inmediatez de cada persona que desee comprometerse por el cambio y la desnuda de toda excusa de no dar un paso porqué´ los demás no lo dan. Finalmente la comuna de intimidades coloca en la base concreta los cambios substantivos para el futuro en lugar de encargárselos a las instituciones del poder que suelen ser más partidarias del conservadurismo de las formas. Una comuna es una revolución a pequeña escala y vertebrar la convivencia en torno a la intimidad integral es admitir el desiderátum o el reto de la construcción de una nueva persona. evidentemente la proposición no será tenida en cuenta por desaforada y acontextual, colocando lo personal tras las condiciones colectivas. Pero ¿por qué no recolocar la pregunta al revés? Es decir ¿qué clase de condiciones colectivas se podrán gestar sin unas condiciones privadas atrevidas, íntegras, sinceras, compartidas y comunales previamente creadas?
M’ he topat sovint els darrers anys a la rotonda de Montgat (Barnàpolis) a la sortida o entrada vers l’ autopista un escamot dels mossos d’ esquadra. A còpia de tenir contactes amb ells per stops indesitjables i injustificables m’ han convençut que no han afegit mèrits a les tasques de les policies de les èpoques de l’ obscurantisme en les que els grisos i els verds (la policia nacional i la Guardia civil van ser les dianes més indiscutibles de l’ odi popular). Canvien els règims politics però les funcions policíaques, que retitulen com d’ encarregades de l’ ordre públic, continuen sent essencialment les mateixes, sigui quin sigui a l’ amo que obeeixin. M’ agradaría poder dir justamet el contrari, que hi trobo una evolució en la policia autonòmica vers la d’ abas la de l’ estat central. Ho sento, no la trobo. La repressió i les molèsties son les mateixes encara que els atonyiments siguin cotextualitzats amb la llengua materna. El costum de posar controls a les sortides de les autopistes donen un aspecte desagradable a la civilització. Aparentment és per perseguir dolents i per protegir la seguretat ciutadana dels cacos o dels malfactors, però això no ho sabem. Em pregunto si un dispositiu de control que ens pertorba del nostre camí sense saber perque, ja que no ho expliquen, compensa les molèsties ciutadanes. Existeixen tants més dispositius de control quan més deficitari és un cos policial en la recerca criminològica.
Els paios quan fa fret es posen uns passamuntanyes. El passamuntanyes és una prenda emprada tradicionalment pels dolents: els terroristes, els lladres, els que s’ amaguen, els que tenen por de ser reconeguts. Es clar que la policia basca el va començar a fer servir per por a les represàlies en les seves intervencions contra l’esquerra abertzale. El detall no és poca cosa doncs els que van d’ agents de l’ ordre copien el vestuari dels seus oposats. Aquesta al·lusió empobrida, ho sé, la deixo aquí però el fet de trobar-te a mitja nit una ziga-zaga de vehicles policíacs amb les torxes de llum posades, tapats fins els ulls dona fressa. Els homes de Harrelson o la quadrilla d’ Eliott Ness donaven més confiança. El detall més feridor és la prepotència en que es posen els nanos miren les cares dels conductors i fer-los passar un a un. La gent que té fama de pertànyer al ramat col·lectiu de la obediència, va passant a comptagotes de l’ un a un, segons si fa cara de bona persona o no. El tio que fa el control facial deu ser llicenciat en fisiognomia i sap amb una mirada qui es culpable i qui no, o potser té memoritzada la foto del lladre més famós del país i es el que venen buscat els últims anys de govern autonòmic i per això monta tot aquesta parafernàlia. Continuo creient que fa practiques de control i estudi pràctic del comportament de la població. No tinc ni idea de quanta gent es queixa per aquest tractament. Sí sé que a molts conductors ja els hi sembla bé aquesta actuació perque se senten mes segurs amb una policia tan eficaç ¿he dit eficaç? Ho retiro. Tan present,volia dir ¡ara sí! La seva presència sí que es nota. Convido a que els conductors que siguin obligats a ralentitzar el vehicle i passar per aquests controls preguntin perquè collons els aturen. Sí, cadascun, es una forma de protesta civilitzada encara que això creï mes enrenou al punt de sortida i faci cues. D’ altra banda quan un paio amb la cara tapada vingui a preguntar alguna cosa, se li pot dir que res del que busqui se l pot servir i res del que faci té perque compartir-ho amb ell. Si no en té prou se li pot dir que un home es dirigeix a un altre home amb la cara al descobert, no fer-ho qüestiona la primera definició d’ home. La frase val la pena, i la paraula home està ben escollida, doncs tradicionalment les policies s‘ han farcit de gent amb poc seny però amb molta apologia de masclisme. La frase també serveix per una mossa d’ esquadra, que per cert continua acceptant la denominació sexista del nom del cos que ve des de temps passats e que les dones no es dedicaven a anar guarnides de soldats deixant aquestes begenades pels homes. Bé, es pot fer l’ equivalència amb dient-li que una persona es dirigeix a un altre amb la cara descoberta. Aquesta segona frase inclou un indici de valor que no té l’ anterior, la de suposar que l’ individu que et ve a molestar té la categoria de persona. Com sabem semànticament, si bé les categories d’ home/dona venen directament definides però una condició biològica, el mateix que ganso o gallina o cuc o serp, la de persona és una categoria hipotètica que amb una primera ullada no es pot saber si es correspon amb l’ individu que tens al davant.
També se’ls hi pot dir e cada interrupció d’ aquesta manera: nanos no se sap les coses bones que feu pel desenvolupament del país però teniu un aspecte que dona por. Parlo en serio. Cada vegada que em topo amb un dispositiu d’ aquests, atenent als horaris nocturns en els que sovint em desplaço em dona el canguelo. Vivim e un país civilitzat i e principi aquests homes armats se‘ls ha instruït perque no disparin a la tuntún, però i quan ho fan?, i quan fereixen amb arma de foc per error? D’ altra bada ja entenc que el món, tampoc Catalunya, està preparat per viure sense policies. (Les morterades de dinerals que se’n duen amb el seu manteniment donaria per un repartimet de la riquesa que potser seria dissuasori per algunes lladres perque canviessin d’ ofici i fessin algun profit en els camps de la productivitat). Però ja que ens toca tenir-les i mantenir-les pagant-los-hi els sous no podrien tenir una mica mes de deferència en les formes de control. Una cosa és un dispositiu excepcional i una altra és la pràctica habitual del control la les sortides de les autopistes i a les rotondes. Des de la seva praxis dubto que se sentin feliços amb la seva feina (he dit feina? Demano excuses, amb el seu rol, vull dir). Personalment sento vergonya pel que fan i per mi mateix per passar per aquests controls que et fan sentir com un sospitós. Vull exorcitzar això canviant de perspectiva. Tothom qui imposa la barrera la lliure circulació de la gent és sospitosa de poc humanista i poc sàvia, perque llevat dels 4 txorissos tontos que es deixen enxampar així, els grans defraudadors de la societat no van a aquestes noves teleranyes per ser atrapats per aquesta variant d’ aranyes. Els mossos viuen temps de descrèdit. No es per menys. Personalment no em refio de cap policia. N’ he conegut que ha disparat i han empresonat sense justificació, que han matat i han deixat gent en cadira de rodes. El fet de que un policia em parli en català no significa que sigui més prudent, correcte o confiable que un que em parli amb andalú. A Àfrica, continent de policies corruptes hi ha més coses a dir en contra seva, però a Europa, no deixen de fer del seu ofici la preferència que més coneixen: molestar. Sí, ja se que hi ha una contradicció: per una banda la policia es necessària –encara- per contrarestar la delinqüència creixent, les amenaces i extorsions, i endreçar el tràfic; d’ altre en el seu excés de zel i de funcions es converteix en un bastió contra la tranquil·litat col·lectiva. Menys policia i més efectivitat funcional i cap perdó pel menor detall d’ abús i de molèstia supèrflua. En un país democràtic cada cop que un policia atura a un ciutadà, sigui vianant o conductor, ho ha de fer amb una raó objectiva que es la que ha d’ esgrimir després de dir bona nit o saludar. L’ aturo perque ha trepitjat la ratlla continuo. Vale. El sanciono perque ha fet un avançament indegut. Vale. Aquest es un control d’ alcoholèmia dins una campanya per combatre la conducció sota els efectes etílics. D’ acord. Però el faig ralentitzar per mirar-li la cara a veure si es el sospitós que busco. No. Ni parlar-ne. No em toqui els collons. Faci la recerca d’ una altra manera. I si em fa perdre el temps per això perque la intel·ligència policial no dona per mes per fer una cerca mes precisa sense anar a l’ escandall de l’ engrós, demani’ m disculpes per fer-me perdre el temps per suplir la seva deficiència. Sí, pertànyer a la policia es esta en l’ ull de la cotrovèrsia. Entec que els policies s’ avergoeyixin del seu ofici i no divulguin el que fan en els seus veïnats. Però si la seva biografia passa per exercir-lo al menys que siguin posicològicament discrets mantenit-se en el camp de l’ obsessió amb atrapar els criminals i o caure en el de la paranoia creient que tots ho som.
Crónica de la loca. Ficción.
A éstas alturas tratar a alguien de loco es hacerle un favor, puesto que los eximentes legales lo van a librar de la responsabilidad de cualquier acto que pueda cometer. Ha quedado documentado y consignado que la AivaLaponte era una señora peligrosa con una personalidad completamente irracional que movía al odio. Eso tampoco generó una concentración en masa para interceptarla y en lugar de lincharla según los procedimientos del western de pantalla se hiciera ahogándola en una bañera de escupitajos populares. El odio es algo que se instala como uno de los sentimientos más duros y complicados de razonar. Yo me permití experimentarlo con ella y usar el material anecdótico que proporcionaba como base de un relato de lo más negro. Ella sería la víctima final a manos de algún sádico educado en las salas cinematográficas de khillers y pelis de zombies, que la cortara en pedazos sin que eso moviera a ninguna clase de piedad en el barrio. Antes, la señora abría asesinado uno a uno a todos y cada uno de sus vecinos, yo incluido. Lo que quedara de estos, o algún nieto justiciero de los restos de sus familias, se habría vengado armado de una hacha que le habría clavado en el frontal de la susodicha nada más abrir la puerta, tomando las adecuadas instrucciones directamente de Dostoievski. Si éste recreó el crimen contra una vieja usurera no librándola de la muerte a pesar de su ancianidad e hizo pagar por él con el remordimiento del criminal; aquél, el nieto hipotético de encargado de la venganza con resultado de homicidio práctico no se habría dejado aturdir como el personaje de la novela rusa por mucho que se sintiera acosado por un investigador policial. El criminólogo, ya se sabe, hace su trabajo. Reúne pesquisas, computa datos, toma muestras de pelo, escamas, saliva o semen. Todo es como un juego para unir las partes del rompecabezas que se le presenta. No se pregunta las razones de un acto criminal. Sólo averigua lo que ha sucedido sin ser visto. La indagación detectivesca le resulta apasionante. Y al llevarla a término va apareciendo el decorado sentimental y material de todo el asunto. Es posible que simpatice unas veces con el muerto y otras con quien lo ha matado. Pero sea como fuere su sentimentalidad no puede interferir en la investigación. Una vez reunidas las pruebas las elevará a otra instancia para que alguien de otra catadura las juzgue. Eso ha hecho de la civilización moderna un lugar en que los derechos han superado los deberes, los criminales han tenido el mismo trato que sus justicieros y a los peores se les haya concedido los mismos derechos que a los mejores. Todo ese asunto no lleva muy lejos por eso las novelas negras se quedan en el relato de la intriga más que en la consideración de sus razones algo que lleva al baleario de las reflexiones para el resto de la jubilación.
En el fondo del policía honesto sabe que hay muertes que son inevitables, hay cadáveres que se lo han estado buscando, hay fiambres que no mueven a la menor compasión ni comentario. El policía personado en el lugar del crimen, con la sangre fría que le caracteriza en los telefilmes americanos, es capaz de sacarle un excremento de uno de los orificios nasales del patidifuso deleitando simultáneamente un sabroso y humeante café que un subalterno le ha proporcionado, porque no hay que olvidar que los criminólogos llegan al lugar de los hechos prácticamente sin haberse quitado el pijama y absolutamente somnolentes, ratificando la tradición novelesca de los asesinatos con alevosía y nocturnidad. La cuestión es que hay muertes que son crónicas anunciadas de relaciones con un desenlace fatal. En realidad lo sabe todo el mundo. Un día u otro son puestas en escena y cada cual cumple con su papel preasignado: los polis a investigar, el asesino con su dilema de cómo hacerlo si no está profesionalizado en estos asuntos y el muerto a estar lo más quieto posible en su posición de cuerpo generalmente tumbado en medio de un charco de sangre.
El del caso que nos ocupa podría ser utilizado como modelo estándar para identificar el cuerpo del crimen antes de ser cadáver. Por otro lado hay cuerpos que se mueven o que no andan más que tras el encuentro con su féretro. Esos cadáveres andantes consumen un oxígeno y un espacio al que no deberían tener el menor derecho. Pero nadie puede decidir quién debe vivir y quién morir. Ya veremos si hay personajes dispuestos a vapulear viejas teorías de eugenesia o de selección social, pero ese es un asunto muy delicado. Por ahora detengámonos en el punto de relato de la loca del rellano con sus ganas recargadas de fastidiar al vecindario.
Una anciana prematura o al menos pensionista aventajada con el moco de sus múltiples dolencias, peleada con todos los vecinos de un pequeño inmueble de una localidad provinciana, prácticamente un barrio metropolitano. Compartíamos rellano y tabiques contiguos. Por desgracia me tocó tenerla al lado. Ella vivía allí yo iba de vez en cuando al estudio de al lado. A la vuelta de mis viajes pasaba por el apartamento-estudio-almacén para dejar cosas que me sobraban o que he había acumulado.
Invariablemente preguntaba por la vecina de al lado cuyo pronóstico de paranoia era antiguo y por cuya conducta seguía temiendo, siendo capaz de producir daños irreparables al edificio y también personales. Había jurado de prender fuego al edificio antes de ser desalojada del mismo por pagar una renta bajísima a cambio. Con esa renta minúscula poseía un apartamento amplio cuyos propietarios no consiguieron desalojarla por décadas. Lo de su amenaza o era para tomarlo en broma. No sería la primera inquilina amenazada con el desahucio que acudiera a esta medida aunque le fuera la vida en ello. El discurso del inquilino pobre y necesitado era conocido, las leyes lo protegían. Eso había creado la siguiente paradoja: los inquilinos pagaba por alojamientos menos que los gastos que generaban estos, con el paso de los años y del aumento del nivel de vida. A muchos caseros les tocaba jugar el papel de hermanitas de los pobres, La paradoja era mayor cuando esos caseros podían necesitar esos habitajes para ellos o para sus familias y no podían disponer porque había vacios legales o una tendenciosidad interpretativa nefasta. Sin duda alguna esa persona debía haber sido echada hacia tiempo del lugar pero una serie de circunstancias de permisividad le fueron consolidando su ubicación a pesar de ser agresiva. Empujó y echó al suelo a otra vecina, octogenaria y con problemas. Esta afrenta por cierto fue llevada a juicio, la imputada ni siquiera se presentó y a pesar de eso, la palabrea de la víctima no fue aceptada. Esas son las minucias judiciales por las que la magistratura tiene menos crédito que una suela de zapato en un basurero. En potra ocasión con un espray pintó un tablón de anuncios por un contenido cierto que no le gustó. Otra vez trató de parcelar la terraza en espacios privados. Las veces, pocas pero sobradas, que me tocó hablar con este personaje fue para llegar a la conclusión de la imposibilidad de todo razonamiento con ella. Esa es una conclusión crucial. Cuantas más veces la repitas con distintas personas en tu vida más en evidencia se pone el fracaso de la comunicación y el fracaso de la razón. Eso puede ser por varias causas de las que no hay que descartar los sesgos interpretativos de uno mismo. La mayoría de conflictos humanos son territoriales y este no era una excepción. A la loca ya le iba bien hacer de loca y de pobre persona. Hacía caso omiso a los avisos judiciales que recibía a su nombre y aceptó que nadie la saludara, por supuesto ella tampoco lo hacía. La recuerdo con cara de pergamino y rictus premortuorio. Dada la poca gente que vivía en la escalera: 6 apartamentos con un total de, a ver…1viuda arriba, una pareja al lado, ubicados en el tercero; la octogenaria e el doble apartamento del segundo, mi inquilino en el estudio al que yo iba de muy tarde en tarde, y ella al lado, y otro inquilino en el piso de abajo; total, sin contarme pero contándola siete. Los 7 residentes cruzaban el espacio común de la puerta del vestíbulo a la puerta del apartamento sin coincidir o cruzarse. Esa pequeña comunidad podía estar presentando lo que pasa en una sociedad entera de un país con decenas de millones de individuos, el de la coexistencia elusiva más que pacífica. Cada cual vivía y sabia que vivía junto a sus vecinos pero sin tratarse. Mientras las amenazas del de al lado solo fueran eso y no se concretaran en peligros graves las correlaciones estaban en stand by.
Coexistir con una loca aunque fuera teniéndola al otro lado de la pared y en la memoria del odio no ayudaba gran cosa a la teoría humanista. No había posibilidad de reconciliación ni de perdón, tampoco de diálogo ni de reconocimiento de partes de responsabilidad en los problemas. Pasaban los años y la historia seguía quieta, algo que también sucede a escala universal, el calendario cambia cada día, los relojes cada segundo pero la realidad lejos de la suculencia queda plastificada en una mala y hueca risa. Lo que pasa en una pequeña comunidad de vecinos que por la fuerza de la costumbre seguimos llamado comunidad, cuando no es más que un agregado a la fuerza de individuos que han decidido (decisión tomada en un momento de escasa lucidez) compartir el mismo techo y escalera y puerta de la calle de un edificio sin que tengan nada que ver los unos con los otros y ni siquiera la deferencia del saludo tranquilo, representa lo que pasa a escala universal. Vivir juntos pero de espaldas, coincidir pero en el individualismo mutuo. Cada cual tiene las razones del suyo.
Esa loca no era la más tarada del país, era una loca ordinaria, una pobre tipeja con paranoia aguda que la llevaba a ver lo que no había, con un carácter insultante que la hacía intratable, tanto como pareja (abandonada por sus consortes) así como persona de relleno en el escenario cercano. Dados sus múltiples miedos, se auto encerraba con una triple cerradura o dejando cuando salía la radio siempre encendida para que ningún ladrón la eligiera en su itinerario. A la menor sospecha de moobing o de interferencia ajena denunciaba a unos y a otros. El sistema administrativo admitía a trámite a sus delirios. Todo el mundo sabía que era una bomba de relojería, algún día podría hacer estallar las bombonas de butano y además de auto inmolarse destruir a los que estaban al lado. El vecindario estaba indefenso ante una sola tipa. Se le admitía que a las 6 de la mañana el despertador con música estridente se declarara desde su vivienda y a las 7 repite la monserga. Una vez más la sociedad fracasaba ante el individuo sintomático. Fue pasando el tiempo y fui olvidándome de esta mujer-basura, en realidad dejé de odiarla. El odio es un sentimiento necesita de una activación permanente. Es difícil odiar para siempre a alguien por muy odioso que sea si no tienes trato ni te llegan ecos de lo que hace. Si volvía a coincidir con ella en la escalera, simplemente pasaríamos el uno al lado del otro ignorándonos. En otro momento pensé que era un personaje útil para hacer una novela basada en lo que daba de sí una vecina loca. Se trataría de una novela de intriga con víctima en forma de cadáver por supuesto. La literatura negra que se precie necesita cadáveres, basta uno para poner en consideración todo un entramado. La novelística del crimen tiene de interés el reto de las inteligencias dentro de la finura de una cultura. El autor del crimen puede pasar por sujeto exquisito con intereses tan opuestos que al o ser posible la coexistencia con su víctima decide facturarla para otro estado de la materia. El argumento e este caso sería este: un grupo de vecinos, hartos de la vecina loca que es una amenaza pública pero que el sistema judicial no intercepta ni neutraliza pasa a ser el objetivo táctico a destruir a conciencia. Entre todos preparan un plan maestro. La acorralan en una emboscada en la escalera, la secuestran metiéndola dentro de un saco de plástico grande de basura con la boca encintada y las manos atadas y la llevan a su propio apartamento. Ahí se le lee salomónica y solemnemente su deber de morir para dejar a los otros en paz. Luego, el resto de vecinos se reparten la acción criminal para que nadie sea responsable de su homicidio compartiendo la responsabilidad colectiva de librar a los ciudadanos de bien de una bicha como ella. Para perplejidad del lector los personajes del crimen no entra en grandes disquisiciones sobre la consistencia de su ética, todos sin excepción no ponen en duda en ningún momento que su mala vecina debe ser eliminada. Para que no queden restos de ella, la trocean y se la reparten entre quienes tienen termo-túrmix preparando ladrillos de carne picada. Todos guardan en sus congeladores las raciones que gradualmente dan a comer a perros, cuyas plantas de trasformación intestinal en cacas coronan el destino óptimo para una mala bruja como ella. Pasado el tiempo como alguna gente la echa en falta, la llama y la busca pero no insiste. Ha desaparecido pero nadie oficializa su desaparición. Algún pariente la echa en falta pero lo atribuye a su carácter que no quiere saber nada. El primero que sí se entera de su ausencia es el propietario que no recibe sus pagos mensuales. Tras denunciarla por ello y abrir u nuevo proceso in absentia, unos 10 años después las autoridades le dan al propietario, esté a punto de morir ya de muerte natural, la opción legal de entrar en el piso para echarla. 20 años después llega un piquete policial para abrir la puerta. En el interior no hay nadie. El polvo se ha acumulado durante todo este tiempo. Otro final de la historia es que los vecinos envían anonimamente las llaves al propietario con un autógrafo de la victima que se le obliga a escribirlo antes de ser asfixiada. En esta otra dice que abandona el piso y puede disponer de él. Ese segundo final es menos creíble, los vecinos se ponen de acuerdo para deshacerse de un peligro potencial demostrado pero no tienen porque hacerlo para que el propietario recupere el piso después de haber demostrada por décadas su incapacidad para librarse de la intrusa de otra forma menos cruenta.
No es una mala historia para una novela de ficción pero debería tener muchas ganas para escribirla. Uno de los problemas añadidos de escribir creando una trama a partir de personajes tomados de la realidad es que lleva a recordarlos más allá de lo que se merecen.
El protagonista-eje de Some came runnig que se tradujo al castellano por Como un torrente de Vincente Minelli 1958, es un escritor (Frank Sinatra) que sin proponérselo regresa a Parkman, su ciudad natal tras unos 16 años de ausencia. Despierta a la llegada avisado por el chófer. Sus colegas de farra lo metieron dentro del bus totalmente borracho. En el asiento posterior viene con él una chica (Shirley McLaine) de la cual se deshace a pie de autobús sin recordar nada del o que le dijera o hiciera con ella. Se aloja en un hotel e ingresa su dinero en la entidad bancaria de la competencia de la que forma parte de la dirección su hermano. En seguida corre la voz de que él está aquí. Es conocido por un par de títulos publicados que le dieron algún nombre pero ninguna riqueza. Su hermano se pone en contacto con él no tanto porque sea el cariño el que los une como por el qué dirán. Las noticias vuelan, de hecho es el último en enterarse de qué ha llegado. Lo invita a su casa a cenar a pesar de la oposición de su cuñada. Aquí conoce a una profesora universitaria de literatura y crítica literaria de la cual se enamora. Ella apuesta por él y lee su tercer libro inédito que ha rescatado de la papelera. Lo promociona y se lo editan. Entretanto que todo el mundo lo conoce como escritor no para de beber. Alguien podría contar la cantidad de tragos y de pitillos encendidos en la película para la estadística de consumos de aquellos tiempos. Es una época en que no hay ningún aparato de televisor a la vista, no se había inventado o no estaban aun popularizados, la mayor diversión es la de las conversaciones. El escritor no es muy dado a grades discursos pero sí es atrevido en lo poco que dice para tratar de seducir. La profesora se debate entre sí lo quiere o no quiere al mismo tiempo que concede un estatuto general de permisividad a los creadores literarios por su sensibilidad especial. Entretanto el escritor se asocia con un jugador profesional de cartas (Dean Martin) con el cual comparte domicilio y bebida alcohólica. Los dos sacan dinero por ese lado y se meten en trifurcas no buscadas. El exnovio de la chica del autobús que se ha queda en la ciudad y se pone a trabajar en la fábrica de sujetadores local está colada por el escritor y la sigue como un perrito faldero, viene a intervenir en la situación reclamado su reencuentro con ella a lo cual ésta no accede. Cada cosa que pasa en la ciudad es noticiada en la prensa y eso alarma a la profesora que conocedora del mucho amor de la chica faldera decide retirarse. El escritor apaga sus penas en el alcohol y viéndose desechado por la mujer a la que realmente ama propone en matrimonio a la chica, la cual acepta encantada. Tras el matrimonio en esa misma noche, una absoluta equivocación así mismo definida por su socio, dan un paseo por una feria anual que se está celebrado. El exnovio de ella los sigue para matarlo, ella se interpone y muere por los disparos de aquel, que a la postre ya había tratado de acuchillar al escritor en un enfrentamiento anterior. El eslabón más débil paga por todos. El escritor es un alcohólico en un tiempo en que el alcohol era más reconocido de lo que lo seria posteriormente. No se le ve en ningún momento escribir o trabajar como creador, y sí en otros en que duda de su condición de tal. El telón de fondo es la relación con su familia, es decir con su hermano, el cual le presenta a su hija. Esa sobrina admira al escritor y en cierto momento en que coincide con ella en un bar de copas en otra ciudad la rescata de su acompañante, echándolo del lugar. Luego la mete en el bus de retorno a casa. La chica ha hecho eso como despecho por haber visto a su padre enrollado con su secretaria en el mismo lugar que las parejas van con sus coches a besarse/tocarse, situación en la que por cierto ella no para de limitar el acceso de su novio a su cuerpo. La escena de la coincidencia en el bar o restaurant acompañada por el hombre maduro, vendedor o representante de artículos de comercio, un oficio a la postre que se podría considerar como la perfecta manera para tener novias en todas las ciudades como los marinos en todos los puertos, es desvalorado por el escritor como un fracasado o un patán nada mas echarle una ojeada y echarlo del lugar con autoritarismo. Se diría que en todo momento la historia del film es la del escritor en tanto perdedor, sin tener lugar donde ir ni siquiera su ciudad familiar, pero desde que estrena su papel de tío declara gustarle ese papel de protector. En todos los años de ausencia él nunca tuvo ningún contacto directo con su hermano. Él pudo seguirlo por algunos artículos publicados y saber por ellos que seguía vivo pero en realidad su vista le estorba y preferiría que se fuera aunque niegue ese verdadero sentimiento.
Una curiosidad de la historia es que él llega vestido de soldado. Se supone que ha renunciado a seguir en el ejército y hace su vida de civil vestido como tal demorando el momento en que deja el uniforme. No queda explicado como un escritor puede haberse hecho soldado o al revés, tampoco porque ha dejado el ejército. Esa permanencia del uniforme más allá de lo necesario es recurrente en el cine americano.
Es una historia que queda contada a medias y cortada por la mitad. El titulo no tiene nada que ver con el argumento. El escritor es lento y si bien está seguro de sus sentimientos no lo está por lo que quiere hacer. Se aprovecha de la muchacha a la que no quiere proponiéndole el matrimonio retroalimentando una clásica confusión entre ceremonia y amor. En realidad el matrimonio solo tiene por equivalencia el compromiso convivencial pero eso no asegura la responsabilidad, mucho menos en este caso en que ambos viven al día y están de paso por la ciudad. En su crítica a la profesora de la que sí está enamorado la juzga como esquiva por pertenecer a la clase alta, cuando en realidad él no es menos excluyente con respecto a la chica con la que se casa utilizándola lamentablemente algo que llega a un desenlace fatal. El escritor pasa por héroe aunque es nadie buscándose a si mismo dentro de botellas de whisky. Su socio de póker, con un diagnostico médico grave que va de soberbio indican la pauta del submundo en el que se ha metido.
La historia pone en evidencia la crítica a la clase alta por el lado al que pertenece su hermano, sus engaños y su apariencia, pero también expone las contradicciones en una crítica más velada de una elección de vida que no tiene nada de bohemia ni de creativa.
La historia no es entre dos hermanos que se reencuentran. No hay reconciliación, tan solo formulismos; es la historia la de un tipo necesitado de amor enamoradizo a la primera de cambio. Todo un caso. Su reconocimiento literario tardío con los contactos proporcionados por la profesora no le satisfacen ya que para él la literatura está en segundo plano ante su amor no correspondido.
El hilo constructivo tiene algunas desconexiones. El saca de un cajón de cómoda distinto el manuscrito que guardó en otro, ya que cambia de habitación sin que quede explicado ese cambio, o el almohadón que el compra a su chica enamorada, no la profesora sino la que se trajo en el bus, está en el sofá de el apartamento de él y su socio cuando en realidad debería estar en el de la chica, pero esos descuidos no tienen la menor importancia. La escena de la persecución durante del exnovio por medio del gentío en la feria crea el suspense debido aunque no es muy creíble.
La Egodomótica es aquél conjunto de actividades que generan gastos de mantenimiento o ingresos y beneficios directamente determinados por una inercia existencial de consumos y de actuaciones laborantes o creativas. Es la práctica subsistencial directamente determinada por la voluntad usuaria y por el valor de elegir la excelencia al menor costo energético y en particular al menor costo de servidumbres a la industria. El domo es la cúpula que cubre una construcción, y por extensión se refiere a casa; y ego se refiere al tipo de elecciones que hace cada individuo para cubrirse en la vida. Las necesidades fundamentales para vivir pasan por el abrigo y el alimento, aunque modernamente satisfechas éstas, las que se llevan mayores preocupaciones son los gastos derivados de las relaciones y de los desplazamientos, de la cultura y de los lujos.
del conjunto de capítulos de atención económica,la mayor parte de ellos son prescindibles y la menor cantidad son los indispensables. El criterio de prescindibilidad es relativo. Recuerdo que en mi adolescencia decía que el alimento del espíritu era tan importante como el del cuerpo, refiriéndome a que los gastos derivados de aquél: libros, cursos, stages eran tan prioritarios como los productos de ingesta para este. Rescato esa imagen pero no para adaptarla a la actualidad sino para incorporar un nuevo elemento de consideración: los materiales para el espíritu y para el cultivo intelectual por decirlo en terminología pedagógica clásica tienen una garantía de permanencia. Tengo libros conseguidos en la década de los 60 que siguen en condiciones para ser leídos, consultados o releídos.No se puede decir lo mismo de los materiales para la energía corporal. El aliento físico es algo que hay que renovarlo permanentemente a lo largo de la existencia. Un existente está condenado a comer a lo largo de su vida productos frescos mientras que un intelectual se puede pasar la vida entera,incluso, con un mismo libro.
Si extiendo la comparación al resto de capítulos advierto que todos los relativos a materiales incorruptibles pueden conservarse durante mucho tiempo o incluso para siempre mientras se viva. E interpreto que son motivos de diseños alternativos o de cansancio con los viejos los que llevan al cambio de las cosas. Una inversión selecta en mobiliario y objetos de calidad tiene la garantía de elección definitiva mientras que una compra para salir del paso está condenada a ser cambiada a corto o medio plazo. Para uno de los pisos primeros que monté me acogí a una oferta de una empresa que te amueblaba todo el piso a un precio bajo. Sucumbí a la imagen de los acabados de melanina y al aglomerado oculto.Al poco tiempo y coincidiendo con la separación de los convivientes los perdí de vista. La experiencia fue útil para plantearme para otros alojamientos elegir yo mismo los materiales con que hacer armarios y mesas. el criterio ha seguido en mi vida: dos de las camas que uso:una litera de dos plazas y la cama del dormitorio las he construido con madera de pino y ambas son my confortables siendo esta ultima un reservorio que guarda mantas, edredones y sabanas:ideal para un espacio pequeño.Llegué a la conclusión de hacerla tras mirar varios canapés por almacenes, de esos que permiten guardar cosas en su interior y se elevan por un mecanismo hidráulico. Al no quedar convencido por su estructura, su forma y sus materiales opté por construirlo yo mismo, el resultado del cual nos satisfizo plenamente.
Tal posibilidad no es aplicable a todos los artículos. En realidad sólo es aplicable a una menor parte de ellos: los que requieren habilidades mecánicas y se construyen con materiales fáciles de manejar. Pero la mayoría de objetos que más acomodan la vida alcanzan una complejidad tal , que desde el punto de vista del usuario, resulta más práctico acudir a un técnico que tratar de resolverlo por cuenta propia. desde el frigorífico y el resto de electrodomésticos al coche y por supuesto al ordenador pasando por el equipo de música, el magnetoscopio o lector de dvd, el habitante de un apartamento está rodeado de objetos de los que domina,relativamente sus prestaciones, pero que desconoce por completo sus misterios electrónicos. Es así que cuando las cosas se desajustan o desfuncionalizan queda a merced del especialista que le va a facturar por ellos.el problema sería menor si tal especialista tuviera las garantías de serlo. Puesto que muchos se hacen pasar por lo que no son, a menudo hay que pagar dos veces por la misma reparación, eso con suerte.en otras ocasiones un aparato con un problema menor queda desmontado e inutilizado. Es así que el laberinto del consumidor le lleva o a dejar aparatos inutilizados por meses o años por temor al fraude de su reparación o someterse a este y pagar,proporcionalmente, más por un arreglo que por el aparato entero.
La egodomótica organiza los usos de los objetos que proporcionan una comodidad, o una productividad de trabajo, con los propios recursos para su manejo.
No es tan preocupante la cantidad global de gastos en un tiempo medido que se determine, en el capítulo de consumos que sea, como el hecho si tal inversión es amortizada. Es tan patético comprar productos frescos para que se pudran en el cajón de la nevera por falta de tiempo y atención en consumirlos, como comprar artículos sofisticados y no saberlos manejar por no haberlos puesto a punto.
La modernidad de los consumos y el incremento de ofertas técnicas que proporciona el mercado está consolidando la siguiente ecuación doméstica: el numero de objetos crece o puede crecer vertiginosamente mientras que las habilidades para su uso se mantienen estables , o incluso decrecen. dentro de las habilidades de sujeto también se puede añadir el factor de disponibilidad de tiempo. En general tenemos o disponemos de mas cosas de las que tenemos tiempo para usar. La lógica de una existencia digna, cualitativa y rentable no es la que pasa por tener mucho si no tener lo necesario y la que relaciona cada obtención con una necesidad, cada recurso con su uso, cada práctica con una elección consciente. Esa línea de argumentación lleva a la opción minimalista en el vivir y al reaprendizaje de la prescindencia de cosas. De aquí que no se puede comparar el éxito o beneficios de una persona en relación a otra por la cantidad de gastos que genera por mes o por la cantidad de ingresos sino por la lógica de su ecuación privada:entre lo que necesita y lo que obtiene. Evidentemente la lógica del capitalismo y su voracidad en la circulación de capitales objetará esta idea, ya que priorizará siempre la circulación del dinero y la supeditación de la biografía a él. Cuando el dinero es restituido a su concepción original de ser un medio representativo de valor, pero no el valor en si mismo, siendo que este está depositado en los objetos, los recursos y los medios,lo importante no es el tenerlo sino justamente lo contrario: saberse deshacer de él lo antes posible para que su función intermediaria como poder de adquisición se reduzca al máximo posible.
en lugar de esperar a sumar capitales para dejarlos como legado, la gente debería pensar en términos opuestos: llegar al final de la existencia para lo justo con que pagar el féretro y no dejar ninguna deuda pendiente.
La contradicción social en la que incurrimos muchas personas es la de tener nuestros remanentes líquidos como fondos estáticos que se devalúan lentamente y nos tensionan. La cuestión no se resolvería tampoco liquidando todas las cuentas y colocándolas a 0 a partir de materializar las adquisiciones que permitieran. Por otra parte una política domestica de adquisiciones tiene un límite. No se puede estar cada dia consiguiendo cosas porque estas chocan contra el espacio limitativo que las alberga y la capacidad relativa o limitativa para usarlas. A mayor cantidad de cosas en el propio haber mas servidumbre para poderlas manejar todas.
Cuando nos llegan noticias de la pobreza y la supervivencia con déficits de estructuras, medios y alimentos de otras partes desfavorecidas del planeta nos convierte en cómplices involuntarios e indirectos de aquellos estados en tanto que privilegiados de las partes favorecidas del mundo. Pero la contradicción social del rentista no desaparece aunque se deshaga agustiniamente de todos sus líquidos porque seguirá permaneciendo en un lugar favorecido en relación a aquellos que ayuda.
Después de la opción puntual de acometerla, queda la cuestión pendiente de vivir de acuerdo con la conciencia de respeto a la vida y no sacrificar el tiempo personal en procesos alienados de producción y consumo. Seguir ambos principios da la base propiciatoria para vivir con arreglo a uno mismo sin dejarse manipular por el sistema.
La egodomótica es una herramienta conceptual que permite prescindir de las dinámicas dominantes del mercado colocando en los parámetros de uno y su seguimiento la verdadera estadística existencial desmarcándose de aquellos estudios de consumos que vinculan a los grupos financieros y empresariales que valoran progresos sólo en función del incremento anual del PIB y de la rentaperCápita. Contrariamente el progreso de la calidad de vida no necesariamente pasa por un incremento anual de los gastos por capítulos, si no a veces justo por lo contrario: por su decremento. Aprender a vivir con menos proporciona más condiciones personales para gozar más lo que se mantiene. Así mismo aprender a vivir con menos dinero lleva a cuestionar los precios abusivos y a priorizar los espacios razonables y no desbordantemente lucrativos. por el contrario tener superávit de dinero para gastos lleva a no cuestionar los precios, tanto porque hay dinero sobrante para enfrentarlos, como porque de cuestionarlos uno pude ser avergonzado por medir el último céntimo.
La egodomótica contempla los gastos de cada capítulo desde su punto de vista real y no como una operación de intercambio que pasa por el cheque o el billete. Es así que cada objeto con el que una persona usuaria o consumidora establece una relación puede ser tratado,desde el punto de vista de la adquisición, de cuatro maneras distintas: una por medio de la compra; otra, porque se consigue implícitamente sin pago, sea por que ha sido regalada o incorporada al propio parque de recursos; una tercera,porque se consigue por medio del trueque, del reciclaje o del trabajo que es pagado en especie y una cuarta por ser conseguida fraudulenta o ilegalmente y no es pasada por el pago. La mayoría de la gente sólo mide sus gastos en el primer grupo pero casi todas las personas se benefician de cosas que no pasan por la mercancía dinero,y son incluíbles como ítemes de las otras tres columnas. A menor poder adquisitivo mayor uso de las éstas: desde los reciclajes a los pequeños robos en establecimientos comerciales o a la picaresca de no pagar consumos y servicios comprometidos. La verdad económica de un grupo de consumo o un consumidor aislado es la cantidad de gastos explícitos (monetarios) e implícitos (que han sido realizados indirectamente por otros)genera. Puesto que objetivamente la sociedad del despilfarro deja muchas cosas pagadas y abandonadas por la misma lógica de las alienaciones al consumo, un superviviente urbano puede gastar un porcentaje bastante menor de todos los gastos de los que se beneficia.
Cuanto mas necesite usar su casa o su espacio, más coste deberá dedicar a su mantenimiento, mientras que cuanto más pueda usar recursos institucionales e infraestructuras públicas como centros deportivos o bibliotecas o salas culturales, menos gastos directos tendrá. Una ciudad ideal es aquella en que sus ciudadanos cuentan de sus privacías para el reposo, la intimidad y el aislamiento y pueden acudir a sus espacios compartidos para hacer todo lo demás: deporte, comidas, reuniones, conferencias, congresos o producciones. De ahí que haya quien apologice por apartamentos de 30m2 como espacios suficientes en ubicaciones urbanas que proporcionan todo lo demás. La historia del cobijo es también la historia del modo de interpretación que han tenido los humanos de su lugar en el mundo.Se necesita tanto más cobijo cuanto mas parapeto se quiere poner con el mundo exterior y más ostentación se desea exhibir. La egodomótica valora más el cobijo y su mantenimiento en virtud de sus funciones que no de su apariencia. He comprobado a veces como grandes casas resultan menos prácticas que otros apartamentos menores . Lo mismo se puede aplicar a cada objeto. Su forma está supeditada a su función. Lo valorable de cada cosa es la potencialidad de actuación, utilidad y goce que permite y no su sello de marca.
La egodomótica se maneja como una autorevisión de balance mensual y anual para documentar las tendencias de uso y consumo de quien se autosomete a tal análisis. Arroja la verdad simple de que es posible vivir con mayor dignidad y menor cantidad de dinero porque simplifica la relación entre ambos factores.Y una segunda verdad: de que a mayor tiempo de dedicación energética a servidumbres externas mayor alienación personal y menor goce existencial. Es así que la egodomótica puede apologizar una simplificación de recursos a favor de una maximización de resultados en cada elección incorporada al ser.
En cuanto a cada capítulo de gastos y mantenimiento necesario para vivir con ética, elegancia y suficiencia, varios experimentan un decremento concreto en cuanto hay una acumulación de la que se puede abastecer necesidades durante largos períodos. Por otro lado la ojeado superficial de los gastos en cada uno permite hipotetizar la clase de vida que se está llevando y el tren de consumos que se sigue. De todos modos estos oteos no son definitivos, puesto que unos meses o incluso unos años pueden experimentar una mayor cantidad de compras y otras menos. En realidad algunos de los capítulos de gastos a la larga pueden cesar como tales. Lo cual lejos de tener que ser interpretado como un periodo de privaciones coincide con una etapa de vida colmada. en la que afortunadamente el sujeto usuario puede ver vistas mermadas sus economías e ingresos líquidos coincidiendo con su etapa de vejez y de pensiones.
Lo que da estilo y elegancia es la armonía con las cosas seleccionadas de las que nos rodeamos. después de toda la vida de estar manejando cosas y recursos se diría que una persona lo que menos necesita para su tranquilidad son los panoramas multitudinarios bastándole lo preciso para cada momento concreto.
com pose podrá comprobar en cada capítulo económico, el perfil completo de su envergadura es solo posible sacando medias anuales. Ni siquiera un mes es un indicador definitivo ya que cada estación genera una necesidades distintas y permite posibilidades diferentes.
El balance de cada año da una idea más aproximada de cómo la egodomótica permite vivir por debajo de las necesidades económicas promedio de una clase social determinada consiguiendo una exquisitez por encima de quien las cubre con más dinero.
Neologismo con el que propongo indicar una concepción alternativa de la relación con los gastos supervivenciales.
Los dos que uso en paralelo en los últimos años me da la siguiente paradoja:el de 50 metros cuadrados me permite dos funciones más que el de 90.
Egodomótica es un constructo que relaciona al ego como envergadura de usos y el espacio domótico o casa como envergadura de recursos. Es todo lo relativo al yo económico, el homo economicus y sus estrategias de supervivencia y desarrollo material. Es el concepto con el que puedo medir todo lo relativo a una financiación existencial.
Cada persona independientemente de su ubicación, geografía, cultura y época necesita energías para vivir por las que tiene que trabajar o pagar.Cada una de las fases de su secuenciación existencial de prácticas de consumo encuentra una equivalencia en cifras económicas.
La Egodomótica es el diseño privado que permite hacer las cuentas de gastos y obtenciones y que se aparta radicalmente del modo clásico de las contabilidades domésticas. Por lo general una cuenta de gastos solo tiene en cuenta las operaciones monetarias en las que queda patente la transacción de unas cantidades por unos servicios o cosas y las obtenciones o rentas, también líquidas, con las que acometer aquellas. La egodomótica parte de un principio no monetario pero que puede tener su expresión en dinero. Todo el mundo, con o sin capital disponible, en una economía capitalista o primitiva vive una vida económica en el sentido de que ecologiza su existencia con su entorno para sacar recursos con los que continuar intercambiando experiencia y energía. Una conciencia egodomótica permite a un consumista saber la verdad de los efectos consecuentes de sus actos de consumo, la verdad real de sus necesidades que le permite tomar distancia de la verdad aparente y corregir sus sesgos conductuales para vivir una vida más simplificada y más feliz.
La egodomótica demuestra entre otras cosas que se puede vivir con un mínimo de dinero e incluso sin dinero, siempre que haya una actividad despierta para obtener recursos supervivenciales fundamentales. Sea cual sea el tipo de obtenciones líquidas regulares siempre hay una fuente obtencional implícita demostrada a partir de las cosas conseguidas que en su momento tuvieron un coste pero que en el momento de la obtención estén tal vez despreciados y sean reciclables o regalados.
Hay artículos cuyo pvp empieza a devaluarse al dia siguiente de su adquisición.su valor de cambio en el mercado decrece aunque su valor de uso pueda seguir aumentando. Hay libros subrayados por los que no me darían nada en dinero por ellos y que sin embargo estimo mas que sus mismos títulos en ediciones posteriores mas refinados. Aquellos tienen mi impronta, las marcas de mi trabajo, mis subrayados y una cierta áurea emocional ademas de mnemótica en relación al momento en que fuera adquirido o por quien fuera regalado; éstos, las nuevas ediciones, posiblemente tienen precios actualizados y abultados y una reimpresión mejor. El valor de cambio de aquellos ha caído en picado en relación al de estos en cambio su valor de uso ha aumentado que incluso no es impugnado por el hecho de nuevas ediciones revisadas y con prólogos no contemplados en la mía. El ejemplo puedo traspolarlo a otros muchos artículos. Prácticamente todos. el mercado produce a diario novedades de diseño industrial que sin duda superan las vajillas, las mesitas o las camas que tenemos, pero el valor de cada una de esas cosas viejas es mayor que las series nuevas con las que no tenemos un vínculo personal.
Mientras el valor de cambio es interrelacional y vine determinado por la clásica ley de la oferta y del demanda del mercado , el valor de uso es intrarrelacional y subjetivo y vine marcado por el valor práctico que para uno tiene una determinada cosa que no tiene ni porqué ser reconocida como útil por otra persona. Consiguientemente es esta subjetivización y no los precios de mercado los que pueden determinar el valor de una cosa dada. Algo que me ha costado 1, con el paso del tiempo tal vez no lo cambiara ni siquiera por el valor de 10 no ya porqué su antigüedad lo hubiera convertido en una reliquia muy buscada sino por la imposibilidad de sustituirlo o encontrarlo por su falta de existencias si me desprendiera de ello.Y en el extremo contrario otro objeto de precio 1 no sería incambiable ni siquiera por 0,1 con el paso de los años no ya porque hubiera perdido su valor práctico sino por su depreciación en el mercado. Esto pasa continuamente en el mercado librero de ocasión aunque en justicia hay que decir que los objetos únicos tienen a valorarse como antiguallas.
La predominancia del valor de uso de una cosa por encima de su valor de cambio está en la base de una nueva concepción del uso y consumo de los objetos y es lo que puede contener las ansias inversoras en las cosas por razones especulativas devolviendo la dinámica de las adquisiciones a su papel natural y primitivo de cubrir necesidades inmediatas o potenciales. La egodomótica pues no está pensada como instrumento empresarial o bancario para hacer circular el dinero con aquellas cosas que experimenten más subidas. Antes bien, está pensada para sacar la mayor potencialidad de efectividad a cada consumo priorizando la calidad a la cantidad y la elección singular y selecta a la plural y gigantesca.
Una vida con parámetros egodomóticos empieza desde antes de montar las listas concretas de compra. En cualquier lugar y espacio donde estamos pronto es observable la poca sensibilidad domótica empleada en la construcción de edificios, ajardinamiento de parques o procesos de montaje y manufacturas de las empresas. Afortunadamente en los últimos 25 años gracias al ecologismo militante y a un sensibilidad creciente sobre los recursos limitados del planeta se vienen desarrollando prácticas y articulando directivas para economías mas sostenibles. La sostenibilidad es el gran concepto de entremilenios que ha encontrado eco en una mayor cantidad de voces.
La egodomótica es un instrumento de concienciación de una financiación supervivencial y existencial sostenible, entendiendo la sostenibilidad para cada caso personalizado en la posibilidad de vivir una vida de calidad y digna sin caer en las trampas de la ansiedad, los trastornos de personalidad, las debacles y las crisis.
Hay una estrecha relación entre el modo de administrar la subsistencia y las patologías que se engendran por una inadecuada psicología ambiental que no contemple la armonía y la dicha existencial.
Como se pude comprobar en el modo de tratar cada capítulo de consumo toda persona puede seguir una vida egodomótica y feliz independientemente de su cantidad de recursos monetarios en cada momento e incluso de si tiene garantías o no en tenerlos.
Después de casi 30 años de seguir este tipo de cálculo he comprobado las siguientes conclusiones:
1ra.Seguridad de obtenciones. Siempre hay obtenciones con traducción económica indistintamente de los trabajos que puedan tenerse o la cantidad de ingresos. Esa comprobación,aparentemente inexplicable, crea una certeza de continuidad con el sistema sin caer en las angustias del qué pasará mañana o de qué viviré después.
2da.Reducción de lo necesario. Siempre se puede vivir con bastante menos de lo que se cree. El cálculo es en función e las necesidades a cubrir de un modo fáctico no de las especuladas o las artificiales. siempre se tiene más de lo que realmente se requiere.
3ro.Garantía de gastos implícitos. La traducción económica de recursos con pagos indirectos, implícitos o comunitarios puede igualar e incluso superar a los pagos directos con capital propio.
Cada cosa conseguida tiene una contraprestación distinta según sea el modo y lugar de conseguirla.
Los distintos capítulos de gastos son contemplados desde la cuádruple perspectiva de distintos modos de haberlos hecho:en metálico, implícitos, por truque o por restitución. Por lo general solo hay conciencia de los de la primera columna. La gente sabe lo que gana en dinero y lo que gasta también en dinero pero no tiene ni remota idea de aquello por lo que consume y no paga o los gasto que genera en otros y por los que no se entera. También al revés: se pueden producir ganancias en otros de los que ni siquiera nos enteramos sin que pasen por actos solidarios o regalías concretados en unas determinadas sumas.
Metafórica y realmente se puede afirmar que una existencia tiene un gasto. La vida es cara incluso, se nos dice o decimos, y el significante de no tener nada con qué costearla nos aterra tanto que hay quien es capaz de hacerse esclavo antes que digno aunque pobre.
Las practicas de consumo pasan por un enfrentamiento continuo y diario a tickets de compras y facturas de servicios. En la documentación biográfica de una persona hay un montón de operaciones bancarias a partir de las que se puede intuir sus avatares y vaivenes, sus deseos que no pueden ser comprados y los que sí han sido pagados
En el salto de los agros autosuficientes y las casas rurales patriarcales a los núcleos industriales a cambio de salarios garantizados se dio un fenómeno imparable y altamente atractivo pero nunca se podrá contar lo suficiente la cantidad de pérdida de libertades individuales que aquello supuso. Hay quiénes continúan en situaciones de pastoreo, aislados en las montañas y con opciones neorrurales pero si siguen los viejos y tradicionales métodos de trabajos de sol a sol no convencen ni seducen a nadie.
Los procesos de industrialización y las grandes aglomeraciones urbanas nunca podrían ser explicados sin el atributo individual de cada emigrante que buscaba la seguridad material frente a las inclemencias y variables añadidas a sus situaciones rurales. Quien siguen anclados en situaciones del tipo anterior son vistos por el resto social como atrasados unos y locos los otros. La libertad de quien gestiona su tiempo y sus recursos no tiene precio sin embargo y siguen teniendo una cierta aureola virginal. El desprecio tácito de no pocos sectores urbanautas frente a la gente de provincias tiene un correlato: una cierta presunción e prepotencia de los paises mas industrializados y mas consumistas frente a los habitantes de otros paises miserables y a su vez la codicia de estos por hacerse ciudadanos de aquellos. La diatriba entre ambas realidades no quedará nunca del todo resuelto hasta que haya una recuperación de un cierto tipo de tradiciones:las de las ventaja de la naturaleza limpia sin las desventajas de sus imprevisiones.
Entretanto un modelo económico autogestionario sea cual sea la ubicación topográfica contemplará los cuatro tipos de dimensiones de gasto que corresponden a un sumatorio virtual de los ingresos totales. Estos son la suma de las entradas monetarias mas las no entradas como tales pero si la adquisición de productos y servicios que van a ser consumidos.
La base intelectual de este mecanismo de cálculo parte de la idea de que todo ser que necesita intercambiar energía con su entorno genera un proceso económico. Tal proceso mantiene un equilibrio medioambiental si por cada unidad energética devuelve otra transformada. Esa definición incluiría a los seres no humanos lo cual incita a pensar que se trata de una consideración loca.
Un animal recurre a las materias primas (que pueden ser frutos de la tierra u otros animales dentro de la escala trófica)que ingiere para vivir y en su existencia deja detritus con los que nitrogenar la tierra y a su vez puede ser carnaza de otros que lo toman por su alimento. El proceso cíclico es elemental. su existencia depende de formar parte de los ciclos.
También el ser vivo recurre a unas materias básicas ,que puede explotar directamente de las gargantas de la tierra o acudir a ellas una vez ya manufacturadas en los puestos de venta o de distribución;con las que nutrirse y gestionar su vida con la cual podrá aportar los resultaos de su energía y su trabajo, sea manual o intelectual, sea en formas tangibles o intangibles.
Las dos realidades incluyen ineludiblemente a todos los seres vivos con o sin intención de participar en el proceso y con o sin conciencia de él.
Tanto la persona que más trabaja como la que menos lo haga comparten idénticamente este ciclo. Las dos figuras son económicas en tanto que intercambistas con el medio.
Regresando al panorama en forma de tétrada de gastos genera una visión más objetiva de la verdad subsistencial de una persona, una comunidad o un país.
El pago económico. Es obviamente todo aquel que aparece como figura intermediaria entre el deseo de compra de un objeto determinado y su adquisición por medio del contravalor pedido, o regateados o negociado, en dinero. Según la pertenencia de clase social y las posibilidades de cada poder adquisitivo ésta es la vía fundamental que proporciona los recursos, llena el frigorífico y paga la electricidad.
El pago implícito. Es el que no hace directamente el sujeto de consumo pero lo consigue porque otros se lo han hecho. Un bebé o un adolescente en situación prelaboral genera un conjunto de gastos cuyos pagos son hechos por otros, por sus tutores. Los planes de ayuda social en sectores depauperados evitan hacen los pagos de aquello que es enfrentado por campañas solidarias.
El pago en trabajo. Es el que se hace en forma de trueque.Es una manera,explicitada o no, de devolver favores o ayudas en forma productiva. El trueque ha ido pasando gradualmente de forma muy extendidas en comunidades y economías primitivas a maneras en desuso o incluso confusionistas. En las interrelaciones personales y de amistad en cambio esas formas cooperantes de pago se dan.Es una dimensión de intercambio aunque no sea pactada o teorizada o ni siquiera hablada.
El pago restitutivo. es la manera considerada como fraudulenta por la legalidad, para restituir aquello que ha sido quitado por la otra parte. Todo consumidor sabe que paga un margen elevado de beneficios al intermediario comercial que le compra un producto y que no pocas veces la baja calidad de los artículos justifica los altos beneficios de los vendedores.Esto junto a adulteraciones y a la deshonestidad comercial creciente ha generado un fenómeno masivo de restituciones espontáneas, -además de las escandalosas en situaciones de agitaciones con asaltos a supermercados- en las que se tiende a no pasar por caja alguno de los productos elegidos para contrarrestar en algo el impacto de la factura final. Los objetos que no son pagados, o son sustraídos de su control para pagar son reductivos de la factura que si se paga y hacen mas soportable la compra. Su suma es otra entrada que tiene equivalencias monetarias claramente sumatorias a las otras.
Estos cuatro tipos de columnas dan la verdad de cada capítulo de gastos y desde luego del global de las obtenciones.
El historial de una terjeta de credito figura en la documentación de la entidad bancaria que guarda tu depósito, las tentativas de comporar cosas incluso cuando no hay fondos para pagarlas.Y una simple libreta de depósito recoge el tipo de cos que se pagan, los ingresos que se hcen ylas extracciones que se quitan., evidenciando con qué se vive y comprobando con que capital se paga la vida,
L´anàlisi de la política és una anàlisi superficial i equivocat si no té els interessos en joc de les parts en interacció. Així mateix l´apología de la democràcia des del suposat purisme institucional és un absurd per raons econòmiques. Perquè funcioni la democràcia té que funcionar una economií social participativa i rica d´acord amb en Crick . Tot i així l´economia no segueix sempre la seva dinámica independentement. El cas de Gates ho va posar de relleu
En darrera instància una democracia integral no sería possible sense una societat sense classes i amb prou justicia per tothom. La quantitat d´actors convoca a anaitzar els que d´ells són els mes principals i separar-los de les coreografíes dels secundaris.
Tot anàlisi d´actualitat - també històrica- xoca contra la possibilitat fàctica de poder dir-ho tot i tractar convenientment cada sub-element. No hi ha tinta per a tot el món, com va dir Pablo Neruda. Una anàlisi cojuntural pot portar a ratificacions conclussives d´alarma i desesperança. Convé advertir d´entrada que el tarannà supervivencial està per damunt dels resultats catastrofistes des d´un punt de vista racional i que la passió sentimental pel cada dia no s´ha de posar en el joc de bàscules de les tragèdies internacionals.
L´anàlisi per la seva condició propia, interrelaciona i a l´hora és interrelacionat per altres que se´n fagin després o se n´hagin fet abans. És complicat circumscriure l´anàlisi a una zona del món, a una geopolitica , o a un país o sense examinar les seves interrelacions. Les àrees privilegiades del planeta ho són per un principi de barbàrie, pel fet del perjudici i el dolor impactat en les àrees desfavorides. Arcadi OLiveras indica como les guerras d´origen causal extern cumpleixen una funció de subsumir els països en llurs misèries. I de pretextar -cal afagir- reordenacions planetàries, intervencions forànies i crear altres focus d´espectacle bèlic per distreure l´atenció internacional.
De l´anàlisi de la historia que ens toca i se´ns força viure podrem deixar un legat ètic i estètic si la utopia és la noció del possible d ´en Herbet Marcuse o el passat d´Octavio Paz . El criteri de no creure en res ni en ningú dels actors principals que ocupen les noticies diàries -atés el poder de les seves directives- empresona les nostres vides a una gàbia d´ignorància racionalment consentida, que no ens servirà de gaire .
Fer un pronòstic de futur és fer una previsió de seguretat malgrat que aquesta més que mai és un mite . La incertesa nidifica a tot arreu.
Per què els Estatat units continúen sent els amos del món? o per què continuen amb la seva arrogància de creure- se´n? Conèixer la vida USA pot fer sospitar del predomini d´una certa estupidesa, tot reconeixent la quantitat de gent amable que s´hi pot trobar pels seus carrers. Michael Moore ho diu sense cap mena de traves. Quan descriu el seu país ho fa sota l´epígraf de l´estupidesa. Michael Moore està esdevenint una de les icones de relleu de la critica a la realitat americana des de dins, després de Charles Chaplin, Woody Allen o Grouxo Marx. És algú que sap fer de la política dramàtica la festa. No ha inventat res nou pel que fa a la noció de l´estupidesa humana per molt que ell s´encaparri en focalitzar-la en la raça blanca. Erasme de Rotterdam n´havia fet teoría en l´Elogi a l´estultícia on sostenía que, sense la qual ,determinades accions de la condició humana haguessin estat impossibles, i en Robert Musil en la passada dècada dels 30 l´associava a progrés, talent i esperança. És per això que té tans adeptes. Si als Estats Units hi concurreix prou esupidesa, (no hi ha més que escoltar als governants que parlen) la qual cosa és estensiva a altres estadistes ,cóm explicar que tingui prou força i estratègies de previsió per continuar ocupant el lloc preponderant que ocupa en la correlació de forces? En una part important es perquè Europa li ho continua consentint. Mentre no es posi des del vell continent les condicions d´independència del rol emblemàtic de l´engendre monstruós de la politica exterior estadounidenc el món continuarà sent un lloc de perills i mortandat i de incertesa creixent. A Europa li queda matar -simbòlicament- el pare o deixar-lo de banda en la seva voracitat i seguir-se lligant a la mare, a la resta de les economíes expansives i diversitats culturals de la terra, junt a la recerca científica i tecnològica que li atorgui autonomía.
Bernard Crick, assagista britànic La defensa de la politica (1962) “La democracia no funciona si no hay desarrollo económico”
Bill Gates és el nom de la revolució econòmica i tecnològica. Fundador de Microsofot. Acusat pel departament de justicia estadounidenc d´ofegar a la competencia. El seu nom lligat a la poderosa industria que va crear no treu la seva agudesa valorativa del que porta entremans“ La informática es la mejor herramienta que ha tenido la humanidad”. Nota la falta del gran programa que propiciï la informació sense necessitat de tenir que fer res per cercar-la.
Pablo Neruda, Nobel de literatura de 1971. diplomátic, poeta, militant comunista. “No tuve tiempo ni tinta para todos”.
Leonard Cohen, poeta de la veu fosca. El misiticisme li permet afirmar “No hay que ser pesimista ni tener esperanza”. Porta entre els seus dits un comboloi, un abalori greg, que va prendre com herència del seu pas residencial per Grecia anomenat worry beads, Son contes per mitigar les preocupacions. S´ha vist a ell mateix com un ésser reactiu front els succesos socials sense arribar a ser un analista de la societat. “Pienso en mi como en un periodista y en mi trabajo como en un reportaje”. Rere 6 anys en un centre budistsa, va tornar per a composar el seu treball “Ten new songs”. Des de The future (1992) Llur tesi existencial és que els éssers humans som instruments d´una Voluntat que no es la nostra.
terme en decadènica doncs predomina més la segona parte de la paraula composta que la primera. Estem més influits per la politica que per la geografia.
Arcadi Oliveras, Doctor en economia. UAB. En las primeres etapas de desenvolupament económic de tots els països han rebut polítiques de proteccionisme. Les guerras que impedeixen el desenvolupament dels països tercermundistes són determinades en gran mesura per interessos externs , com en els casos de Serra Lleona o Angola.
Octavio Paz. Nobel de literatura (1990). Va considerà que sí hem viscut la fí de les utopíes.
Henry Roth. La seva idea de “No creo en nada” que es pot compartir en el moment àlgit d´una conversa és més poètica que gestionable i conflictúa amb la primera instància de necessitat de viure amb referències.
Joan Fontcuberta (1955->)f otógraf barcelonés. “La seguridad es un mito, un concepto fetiche de nuestra sociedad”
En el seu llibre Estúpídos hombres blancos. Circulo de Lectores. Barcelona 2003
Robert Musil. Sobre l´estupidesa .L´Espill num 12 Universitat de Valencia hivern 2002. p.91
La darrera visita d´Asnar a Busch explicada a la Universitat de Georgestown on sembla que se li fa sempre un espai perquè digui les seves begenades, la justificava tot dient: “he´s my friend “, Sense entrar en el greuje de rebre abans un expresident que un president pel nou mandat.
Assitència social i control de la indigència
La funció assistencial és la de facil.litar unes condicions de dignitat de vida i d’ abastiment de recursos per cobrir les necessitats bàsiques tals com aliment, aixopluc i vestuari. Depèn en gran part del vist i plau d’ un assistent social si l’ expedient que obrirà amb un sol·licitant anirà més enllà convertint-se en una beca de manteniment. En principi, un exclòs laboral sense ingressos salarials ni de cap mena i amb una condició d’ aturat crònic pot, a partir d’ una determinada edat, acollir-se a una pensió de l’ estat. Encara que la llei resa això no sempre tothom que s’ hi pot acollir ho aconsegueix. Depèn de si segueix les passes, es constitueix –es deixa constituir- en expedient i passa favorablement un tribunal. L’ ajut que rep passa per un contracte en el que es compromet a fer tots els possibles per sortir de la seva condició d’ indigència i a seguir les propostes institucionals pel que fa a formació Professional o seguir pautes de recerques de treball. Tant bon punt el període d’ auxili econòmic supera el primer any, el mateix subsidiat pot conjecturar les dificultats per sortir del seu forat de marginat. Probablement, després del primer lustre reconeixerà que té menys condicions que abans per reinsertar-se al món laboral, i amb una primera dècada de subsidiat tant ell com els seus subsidiadors reconeixeran que ni els programes de reinserció funcionen sempre com tals ni ell mateix es veurà retornant a un món del que porta massa temps exclòs. La quantitat de gent sense un rol laboral ni possibilitats de tenir-lo, ni recuperar l’ anterior si el va tenir ni fitxar per un de nou, que ningú li ofereix, és de tal envergadura que tothom sap que el valor estadístic dels aturats només es un dictador de patiment estructural modern del sistema que genera indirectament multitud de llocs de treball, des de la sociologia per tractar d’ interpretar el fenomen. En els despatxos d’ assistència social hi ha gent de tota mena: des de professionals que han equivocat la carrera i en lloc de fer-se policies d’ uniforma han fet aquesta diplomatura sense tenir la menor sensibilitat per tractar amb casos desesperats, fins altres tècnics que un excés de sensibilitat els hi impedeix entendre la diferencia entre la veritat de cada expedient que s’ ocupa i el plus de dramatisme que posa per perpetuar-se en la tessitura de continuar rebent ajuda.
No deixa de ser una bicoca rebre una paga un any rere un altre per la que no s’ ha de fer gaire cosa a excepció d’ anar a unes poques entrevistes amb l’ assistenta que, segons la seva terminologia de despatx, et porta; o d’ anar a uns quants cursos que tampoc serveixen de gaire a excepció de contractar a les empreses que els organitzen.
La tesis de la reinserció social a partir de la rehabilitació laboral està bastant desacreditada si bé descansa en una llei indiscutible: estar en societat passa pel dret reservat a qui te diners per l’ entrada. Dit d’ una altra manera qui no disposa d’ un cert poder adquisitiu cau en la indigència. Les institucions que pretenen reduir el creixement del sector dels subsidiats estan plenes d’ intencions però estan al marge dels processos econòmics. És una curiositat: qui exerceix un lloc de control del subsidiat és algú que ja té el seu lloc de treball assegurat i no coneix tant les vicissituds del mercat laboral. Per la seva banda el subsidiat que en un primer període d’ aquesta condició encara creia en que hi residiria provisionalment no té una il·limitada capacitat per la cerca de feina enfront a les negatives continuades que no el contracten. Tard o menys tard es cansarà de fer una demanda per la que no es escoltat i s’ acostumarà a viure sota mínims en els que fins i tot es possible que descobreixi plaers abans no sospitats tan bon punt es desempallegui d’ un sentiment de culpa per fer de sapròfit de l’ estat, denominació mes exacta que la de paràsit social. Per l’ educador social –eufemisme de reinsertador- que rep l’ expedient d’ un cas amb 10 anys d’ antiguitat cobrant sense treballar no entendrà que aquesta xifra s’ hagi pogut donar tot i estant sota l’ empar legal. La seva funció de control s’ estavellarà contra el subsidiat que ja li va bé cobrar poc però viure més en lloc de trobar una feina ingrata i viure menys. D’ altra banda no cal ser un recercador en tècniques socials per saber que una bona part de subsidiats troben altres maneres compensatòries del seu dèficit econòmic fent favors o intercanvis que li eviten una pila de pagaments. Un anàlisi exhaustiu de la qüestió comparant força casuística potser arribaria a una conclusió temible pel sistema:el subsidiat viu millor que l’ assalariat malgrat les seves protestes periòdiques. Potser és l’únic que fent menys rep més. Ningú es creurà que un subsidiat només viu de la minsa quantitat que cobra. Té els seus contactes, els seus busness, potser petits treballs pels que rep petits ajuts que no l’ ajudaran a canviar de registre però sí a incrementar recursos i experiències. Amb el que cobra un subsidiat a Europa llatina en un mes pot viure un ocupat a Bissau durant mig any. El món es injust, massa. No ho ha deixat de ser menys des que hi ha consciència de les seves injustícies. El mateix concepte de pobresa és discutible, també el d’ indigència. L’ indigent europeu guanya més cèntims que el treballador assalariat a Àfrica. Pel que un guanya gratis l’ altre ha de fer una pila d’ esforços. Independentment de les opinions personals pel que fa a l’atur no reductible els dos protagonistes d’ aquest article: l’ agent social d control i l’ indigent subsidiat, aquest es veu abocat a representar el seu paper per un públic d’ espectador únic. Val la pena que l’ assagi, al cap de vall el que cobra per la representació el compensarà. Pel que fa al rol de l’ assistent ha de passar de les seves pròpies contradiccions ideològiques per poder continuar amb la seva feina i cobrar per ella. De repassar la seva funció i per poc que la pensi se n’ adonarà que la seva potencialitat de reparació de la indigència és nul·la, el fet de rescatar a un aturat de tat en tant no serà estadísticament significatiu. L’ ajut social en el seu conjunt esta dissociat d’ un programa de racionalització econòmica, és a dir d’ aprofitament de la força de treball i recursos humans i re planificació dels productes, quelcom que demana una revolució econòmic-politica d’ envergadura considerable i que poca gent esta disposada o ja a fer sinó ni tan sols plantejar. Hi ha maneres de sabotejar, més ben dit de posar en evidencia les falles del sistema,però que no ajuden tampoc a renovar les perspectives presentant-ne unes altres de millors. L’ afer de Georges Soros ho fa rumiar. Ni les solucions socials passen per anar modificant els components d’ una població flotant d’ atur però aquest com fenomen inextingit, ni el treball per compta aliena és cap alternativa a la felicitat personal en molts casos. Per l’ agent de control social considerar aquest punt de vista el pot portar a la tessitura de renunciar a la seva professió o bé de replantejar-la des d’ una altra mena de solució co-participativa.
La admisión es un antiguo derecho que casi todos los costumbrismos locales terminan por consensuar o aceptar como lo más connatural. Los bares y restaurants convirtieron el slogan de reservarse tal derecho como algo implícito en sus prerrogativas. Ningún mánager de local publico ni la clientela de éste tenía/tiene porque aguantar a intrusos camorristas, maleducados, borrachos o malolientes. De hecho significaba extender al espacio compartido algo que se viene ejerciendo desde siempre en el espacio privado en el que cada cual vive en su casa marcando los límites de quien puede entrar y quien no a ella. Desde el punto de vista tanto de los intereses domésticos particulares como del local público ofreciendo un servicio todo aquel fuera de éticas o de comportamiento social aceptable no tiene derecho a estar importunando a los demás. El derecho a la autoprotección es quitarle al otro indeseable (al rechazable) su derecho al espacio común.
Mirada la cosa desde el punto de vista inverso cada vez que alguien se encuentra con los efectos colaterales de ese reservado derecho de admisión, sea porque hay una barrera que le franquea el paso hasta la playa porque aquello es territorio comunitario pero privatizado, sea porque es un club o un casino para socios, ve restringida su libertad de acción. Tal vez no se pierda mucho pero le tocará buscar otro restaurant donde comer o tomar una copa o donde darse un baño. A nadie le gusta que le barren el paso para entrar en un espacio público como en antaño pasaba en algunas discos que se hacían pasar por chics, por no llevar corbata o zapatos de cuero. Al mismo tiempo vivimos en una sociedad elitista, plagada de clubes y de intereses grupales. Quien no tiene un grupo o un colectivo de referencia puede sentirse perdido en la jungla social.
En el campo digital (con todo su potencial de democracia electrónica) se proyectan también las viejas costumbres por lo que hace a usos de los espacios comunitarios de palabra. Para acceder a ellos se pasa por previos registros y aceptación de las condiciones de uso. Es entonces y sólo entonces que se puede tomar la palabra y dejarla édita para usufructo de quien le interese. Por lo general las condiciones de entrada pasa a ser aceptadas sin ser leídas por suponerlas de pura lógica: respeto, o difamación, o insultas, no utilización de lso textos para campañas o propagandismos proselitistas, no pornografía y algunos otros detalles de este tipo.
Esa palabra admitida lo transporta todo: desde las ocurrencias a las contra informaciones, desde los pasatiempos agradables a los análisis complejos, desde las colas de cometarios a las protestas rutinarias, desde los relatos anecdóticos a los artículos ensayísticos que forman parte de libros. La plataforma que aloja todo eso hace de anfitriona pero se reserva el derecho a mantener insertos los textos ya que custodia un tipo de diseño con lo que alberga en su medio y lo que o competa a su foro o a su visión de lo que debe ser puede ser eliminado sin previo aviso.
La estructura de botones de un foro puede ser similar a otro pero su producción de textos depende de una dinámica concurrencial y también de una permisividad o no por parte de su dirección. La democracia, la tal democracia electrónica, no es neutra, como tampoco lo es la política. Los artífices que la hacen posible con sus plataformas de edición tienen sus ideologías, no son meros técnicos que no reaccionen ante los contenidos disertados u opinados. Además pueden formar parte del juego dialéctico y hasta pueden sentirse afectados por opiniones con las que no están de acuerdo. Nada más fácil que eliminarlas a falta de una discusión frontal y formal con ellas, como siempre se hizo en otros registros anteriores a la era de la comunicación digital.
Si no quieres que te eliminen artículos de un blog público crea tu propio blog privado. Vale, pero es otra cosa. Además hay blogs bien posicionados a jugar por el potencial de seguimiento que tienen (como Periodista Digital con casi1/4 de millón de personas que lo siguen según la OJD). En este blog había insertado algunas docenas de artículos de una cierta extensión con el nombre de NestorEstebenzNogal. En su totalidad pueden superar el tamaño de un libro de más de 50mil palabras. Básicamente son artículos de metodología, psicología y sociología. El ultimo: Del confesionario al copulatorio, sin embargo pasaba al relato irónico haciendo ostentación de mi no catolicismo y arreligiosidad que no oculto. Unos días despues al tratar de entrar de nuevo al foro para seguir participado con mis opiniones me encontré con un aviso de bloqueado mi acceso y que debía contactar con el webmaster. No solo eso al tratar de reabrir los artículos desde el propio buscador de Periodista Digital no permitía abrirlos. Dados los dos detalles y en particular el segundo, pensé lo peor: la censura. Releído el artículo pensé que con una repuntuación revisada es un texto genial y ocurrente que no hace más que mirar bajo los faldones de una iglesia en sus aspectos más utilitarios como infraestructuras que se encuentran en la vía pública. Mis preguntas con 3 notas a webmaster@periodistadigital.com fueron contestadas alegando que cuando se descubre el uso de un segundo nick se suprime el primero sin más contemplaciones. Simultáneamente me enteré que una de las prohibiciones expresas en las condiciones de aceptación para usar el espacio era el no uso de multinicks.
En esta relectura del que fuera mi último articulo, si no quedaba desbloqueado mi acceso, compruebo que efectivamente hay quien puede haberse sentido herido por su texto sin aceptar su ironía y su invitación a la exoculpabilización colectiva de nuestros pecados. Pido disculpas (a uno siempre le toca ser culpable de algo por existencias de rol social) a quien se haya sentido afectado por su critica a la iglesia católica y por la propuesta del reciclaje de los confesionarios como recursos más prácticos para amantes sin apartamento o homeless. Debo decir en mi defensa que nada de lo que dice el texto es mentira (la gente usa los templos en México para ir a hacer siestas y me constan los atrevimientos experimentales de románticos que han usado las iglesias para sus repentinas necesidades amorosas). Pero suponiendo que ese relato no sea publicable por ese contenido –seguiré suponiendo- hiriente para las sensibilidades más pías ¿por qué razón se bloquea el acceso para la edición de otros nuevos? Una pregunta más inquietante: ¿por qué además de bloquear el acceso al artículo último, se bloquea a los cuarenta y tantos anteriores? No me consta que los otros tengan una manera narrativa hiriente, aunque desde luego sí intelectualmente provocativa invitando a la reflexión y al pensamiento.
He pensado en otra hipótesis, si cabe, kafquiana. El último artículo ha proporcionado la excusa ideal para bloquear el resto de la lista. El buscador del mismo Periodista Digital proporciona la lista de mis artículos pero al tratar de abrirlos da por toda respuesta ponerse en contacto con el autor. Despues del bloqueo puede venir su supresión. ¿Puede llegar a ser posible esto? Sí, claro que lo es. De momento con mi acceso restringido a esa plataforma digital que aprecio en su trabajo me siento para decirlo con una palabra elemental, reprimido, con la lengua (simbólicamente) amputada. (¡Si no fueras tan lenguaraz no te pasaría eso!) sospecho que lo que se está reprimiendo es mi estilo: el de una disertación que va más allá de un comentario y que sale de la norma dominante de la nota breve o del artículo de no más de 400palabras. También un estilo con propuestas para pensar que se escapan de la cotidianeidad salvo las referencias anecdóticas parciales como salvoconductos para ilustrar una idea. Así como en el campo periodístico clásico en soporte papel cada centímetro cuadrado cuenta, en el periodismo digital en el que las mediciones son otras en el campo virtual, un texto por largo que sea no pesa más que una foto. Si ese fuera el motivo de mi restricción y bloqueo me pregunto por qué desde el administrador no articula una cantidad limitada de caracteres para cada artículo tal como lo viene haciendo por lo que hace a 2 hilos (inserciones) por día. No conozco las dificultades técnicas para eso, aunque me consta que esos otros foros en los que solo admiten una cantidad restringida de palabras, no facilitan la libre y espontánea contribución debiendo reducir la aportación al centimetraje cuadrado que siempre han impuesto los periódicos y revistas de papel a sus colaboradores.
Resumiendo: entiendo ser victima de un criterio represivo. Eso no es grave para mí (siempre puedo buscar otros foros donde escribir lo que pienso, en los que de hecho ya estoy haciéndolo) sino grave para la democracia electrónica y un mal augurio para su futuro. Puedo admitir en un exceso de tolerancia ante censores que en un momento dado supriman un articulo o un texto, considerado como lesivo para la identidad ideológica de alguien (en el caso del que nos ocupa para los católicos)sea suprimido, pero ahora que lo pienso ni siquiera eso es lícito, a no ser de que el articulo personalizara contra alguien de una forma voluntariamente insultante, algo que me cuido de no hacer nunca, salvo contra los grandes antihumanistas y criminales demostrados de nuestra especie. Si el artículo está inserto en una plataforma de debate lo justo es que sea cuestionado en el mismo espacio. No tengo la menor duda que los antifans que puedan generar textos como ese pueden organizar jugosas polémicas.
Esa era mi manera de invitar al webmaster que (me) explique el motivo de mi clausura públicamente ya que no ha dicho nada enviándola a mi email (lo que habría sido todo un detalle de deferencia). Tal vez mis hipótesis sobre censura temática no fueran más que sospechas infundadas y todo se debiera a una cuestión técnica o de ocupación del espacio. Ojalá fuera eso porque volvería a subrayar la tesis de la democracia electrónica de la que aún no he dejado de hacer apología, pero ese revés me está llevando directamente a revisar mi convicción en este punto. Por el momento estoy en puntos suspensivos ante mi propio discurso. Seguiré con la lucha teórica (la de las ideas, por duras que puedan ser, primero decirlas, después oírlas/leerlas) que es la única lucha posible por un mundo de valores alternativos a las hipocresías dominantes en el actual aunque mucho me temo que eso no trascenderá las cuotas de castigo que se banalizan.
Hay otra hipótesis: el que la supresión de lso artículos sean para su transportación a otra latitud bajo otro nombre. No quiero pensar en que pudiera haber alguien con esas malas artes, pero ¿acaso no es todo posible en ese mundo, incluyendo que sea más liado y peor de lo que ya viene siendo?
No me importaría hacer el mayor de los ridículos con esta reflexión si el web máster afirmara que mi bloqueo solo había sido por cuestiones técnicas pero no ideológicas, pero si es así, ¿por qué bloquear todos mis artículos? Despues de haber hecho toda esa reflexión, razonablemente inducida por los dos bloqueos: el no acceso a escribir y el o acceso (durante unos pocos días) a la apertura de los artículos, que el uso de dos nicks bloqueaba automáticamente el más antiguo. Puesto que desde mi ordenador y por errores de inserción di a entender esta duplicidad de nicks toda la reflexión anterior quedaba, en principio, invalidada y yo solo pasaba a ser un autor excluido con un nick por usar uno segundo. Este segundo asombro aunque lo preferí al anterior (no, no había sido víctima de ninguna exclusión por razones de mis ideas sino por no jugar con las reglas del juego) no evitó que por una semana informara de lo que me había pasado con Periodista Digital al estar bloqueado el acceso a mis artículos. Por su parte el administrador decidió desbloquearlos. Quizás fue un simple error inadvertido Sea como fuere la hipótesis de la censura tocó manejarla. Visto a posteriori quizás fue una reacción valorativa que no tuvo espera. Si la justificación técnica de suprimir un nick por detectar una duplicidad fue la autentica razón eso invita a una pregunta cuya respuesta da lugar a otra reflexión. ¿De verdad que afecta de alguna manera para la profusión del discurso y el desarrollo de un debate temático que un mismo autor utilice dos o más nicks en un mismo espacio? ¿Por qué? Dentro de las posibles consideraciones del bloqueo de artículos tuve que incluir la de que alguien se hiciera con el material para robarlo. También al conocer la razón del administrador del foro del multinick no pude por menos que incluir otra: el recurso a razones técnicas ordinarias como coartada para impedir un acceso de autor. Posiblemente todo este tipo de problemática hubiera sido evitable y habría descargado de trabajo al propio administrador si el programa de inserción de artículos permitiera volver a ellos para corregirlos o incluso suprimirlos a voluntad de cada autor/a. Actualmente hasta donde conozco los foros no lo permiten, pasando a ser cada texto incluido, en la práctica, propiedad del administrador que lo mantiene en su site, ya que el autor no tiene la opción de soft para volver al mismo para ampliarlo, modificarlo o eliminarlo.
Reflexión sobre el recurso a la pedrada jurídica.
Antiguamente te exponías ante el grandullón en el patio del cole a que te dijera “o haces lo que te digo o te pego una hostia”. El problema del que te amenazaba no es que fuera más grande o mayor que tú sino que acudiera a tal amenaza para imponerte su criterio. Era un tarado sin duda pero la ley de la supervivencia y la de la jungla (que ya se extendía a los patios de los colegios) recomendaba que le hicieras caso para salvar el pellejo, Posiblemente esa anécdota daba más saber sobre la vida real de todos los años de escolarización con todas las clases de geografías y mates juntas. Afuera del colegio el escolar sabía que la verdad principal de la vida pasa por las correlaciones de fuerzas, la fuerza que tengan unos y la debilidad que tienen otros.
El mundo ha cambiado mucho y ha ido dotándose de códigos con los que regular las relaciones humanas para vivir con el máximo de concordia. Los grandullones de antes no son tan memos para decirte o haces esto o te arreo, pero acuden a otras formas sutiles con las que preparar sus venganzas: si no haces lo que yo quiero te denuncio. Siempre hay una página de un código civil, militar, penal para empurar a quien sea por lo que sea. Pero resulta que los códigos son armas arrojadizas lo mismo que las piedras o las balas y que se manipulan a conveniencia de usuarios malévolos. A todo ese procedimiento se presta la estructura administrativa de una justicia que no aplica ni puede aplicar porque aun sabiendo que los denunciantes hacen falsas denuncias se prestan al juego no neutralizándolo, ya que a fin de cuentas todo contribuye al negocio (la misma aparatología burocrática para intervenir,-que no solucionar- en estas cuestiones). Siempre es mejor acudir a un intermediario para –por la vía de la palabra- resolver las diferencias que no acudir directamente a la agresión física. Pero –pregunta- ¿Cuál es la diferencia entre una amenaza de tipo físico a la amenaza con la denuncia? Respuesta: cambiar los términos del enfrentamiento para tratar de someter al débil o al infractor. Sí, repito que es mejor ese protocolo que no el del duelo de florete en el parque al amanecer (levantarse tan temprano para morir, o para salvar el honor, uf¡ que tedio!) pero ¿no es sospechoso que la sociedad de querellantes no pare de crecer, por los pingues beneficios que eso supone, y la sociedad siga tan terca en producir conflictos? Sn duda con la gente que participa incorrectamente en los espacios de relación algo hay que hacer. Los filtros antispam de los servidores ya han demostrado que envían por sistema a correo no deseado cualquier nuevo objeto. Antes de sufrir un percance desconfía de todos los mensajes nuevos. Los foros selectos intentan hacer lo mismo tomándose un par de días antes de dar un texto por publicable. Eso es un trabajo enorme ya que hay o habría que tener personas especializadas en la revisión de cada uno de lso textos (algo parecido a lo que hacia Consulta Previa del ministerio franquista de Educación ante propuestas de nuevos libros para cuyas respuestas se podían demorar eternidades). Bueno, de acuerdo hay gente que hace comentarios a destajo insolente, desagradable, cacofónico, inculto, injurioso, desinformados, negativos, lesivos… Todo eso, en si mismo, no es mas que una fenomenología de nuevo tipo que hace de indicadora de cómo esta el patio y con que proporciones se mueve la cultura y la no-cultura de un país. El problema no es tanto del lado de esas entradas inadmisibles como de la misma web que no tiene la tecnología desarrollada para evitar eso. Próximamente el soft detectará entradas gráficas abusivas con repeticiones de la misma palabra como ya puede hacerlo con detectar un mismo autor con distintos nicks o heterónimos a partir de cotejar los distintos passeword (por lo general, craso error, el usuario múltiple utiliza la misma clave de acceso).
Nos encontramos con que hay siempre hay un porcentaje de la participación que esta fuera de tesis o que no participa tanto de la discusión como de su discurso o que ataca en lo personal en lugar de debatir en lo objetivo. En los foros solo pasa lo que también pasa en cualquier otro espacio polémico de palabra. La única diferencia es que el anonimato de ahí ha permitido una liberalidad de las formas que la inhibición de aquí sigue conteniendo.
Amenazar con las leyes por el decir de una persona es muy similar a la amenaza física. La justicia o supuesta justicia ya ha sido definida como un recurso vengativo. Pero desde el lado de la persona injuriada, falseada o atacada injustificadamente ¿qué puede hacer? Hoy dia estar en ese rol tiene sus ventajas económicas. Norma Duval consigue o ha de conseguir algunos miles de euros como indemnización porque un periodista (creo que fue Mariñas) afirmó que era bisexual. Losantos (primer premio a la indeseabilidad del mundo periodístico) ha sido obligado judicialmente a indemnizar con 60mil euros a ERC por afirmar que era terrorista. No sé del uno, pero sí se del otro que lleva muchos años mereciendo no solo este sino docenas de escarmientos de este tipo. Quien tiene la palabra pública puede hacer mucho daño con ella. Lo justo es que pague por el daño cometido. Comparadas las dos noticias de tales escarmientos legales es muy distinto el de la primera afirmación al de la segunda. No sé si la Duval ha hecho performance de insinuaciones bisex o estas solo se han albergado la cabeza del periodista que le ha declarado la condición de tal. No creo que el periodismo se tenga que meter en esas particularidades de la vida íntima de nadie (si alguien lo hace es porque no tiene serrines de mejor calidad entre su frontal y su atlas) pero puesto a hacerlo es un comentario que pone mas en evidencia al periodista que no a la actriz. Si todos los actores y actrices del mundo, también toda la gente pública por alguna razón, se dedicara a examinar lo que se dice de ella y contraatacar denunciando la menor afirmación incorrecta, podrían cambiar de profesión porque ganarían mas dineros con las indemnizaciones generadas que no con sus vidas públicas en sus distintos oficios. La opción es dejar que el periodismo – o un tipo de periodismo- viva de eso, de levantar falsos testimonios o de explotar extraordinariamente los levantados por otros. Tampoco hay para tanto si alguien afirma de alguien que es tal o cual cosa. La verdad resplandece por sí misma y prevalece ante cualquier denominación que se pueda hacer falseándola. Pero no todo el mundo está dispuesto a aguantar cantinelas de usuarios abusivos de la palabra que no respetan la privacía ajena o sencillamente propalan mentiras. La mentira es un delito grave, claro que depende de la envergadura de cada mentira concreta. Una curiosidad añadida es que la sociedad de las mentiras se permita por la via de los agentes que representan unos códigos y la fuerza para imponerlos sancionar a alguien por mentir. Como siempre, repito, depende de las implicaciones y envergadura de cada cosa. Lo mejor es hablar desde la hipótesis disertativa y no desde la afirmación rotunda. Ir a clases nocturnas para resolver esos puntos de sus gramáticas tanto a un periodista como al otro seria el consejo más amable, aunque en mi opinión el segundo lo menos que merece es que se le retire el derecho a la locución público en cualquier medio periodístico. El ejemplo sirve para ilustrar que sí existe gente concreta a la que hay que negarle la palabra después de hacer un uso intoxícate de ella un año tras otro. Pero quitarle la palabra a alguien crea problemas éticos a toda la sociedad y además problemas de sondeo. De una parte no están claros lso criterios para definir exactamente eso: a quien hay que quitársela. De tenerlos, además, generaría una sociedad con dos grupos, los que pueden hablar en voz alta y los que no (ahora la división es entre hablantes que hablan por los codos sin decir mucho, hablantes que saben lo que dicen y no hablantes inhibidos porque no quieren serlo). Esa división, la de los que tienen derecho a la palabra y los que no, lo mismo que lo que tienen derecho al voto con los 18 cumplidos y los que no porque no se les considera con suficiente potestad intelectiva para ejercer ese derecho, sería sin duda mucho peor que la división de clases que ya de por sí resulta bastante injusta.
Así que detrás de la amenaza legal para corregir a los que hacen uso incorrecto de su espacio público se puede generar toda una configurar de sociedad sub-participativa por temor al decir. Claro que mientras hay gente que barrida del espacio público es un respiro de la sociedad, otra, que de aplicarle tal medida, es como amputar la voz de la sociedad. A quien excluir y a quien no, esta es la cuestión. Tomemos el caso Losantos de la Cope. Mi enemistad con él y su ideología procede desde el primer día que escuché una de sus peroratas radiofónicas. En mi opinión un discurso como el suyo es anticonvivencial y carga los cañones de los linchamientos, Para decir lo que dice es mejor que calle pero con ese deseo estoy obligado a añadir otra consideración: tiene su público, es el ídolo audiométrico de una escucha que pueden ser miles o cientos de miles o millones de personas, no lo sé. ¿Muy bien si toda esta gente se complace con ésta escucha por qué privársela? En mi opinión que siga con su consumo y si puede ser confiturado mejor. La noticia de que un reciente video mas visto en youTube es el del dedo de su hermanito mordido por un bebé con 66millones de visitas (la mia entre ellas), un porcentaje importante si hay (¿cuantos internautas hay? La ultima vez que consulté ese dato era de 100millones) pone al desnudo la inconmensurabilidad de la cifra. Algo muy, muy visitado, es un indicativo de que en lugar de ser algo extraordinario es el ensalzamiento a lo ordinario.
No hay mayor exclusión de una persona que dejar de escucharla. El problema no es legal: el de censurar a tal o cual voz sino de una parte de la sociedad que se complace en escucharla. Lo mismo se puede decir de todos los demás productos de consumo, tanto para el sistema digestivo como para la ingesta intelectual. Hay muchos productos en circulación en el mercado, nefastos y denunciados, que sin embargo se siguen consumiendo. Cada cual tiene que cualificar su vida haciéndola lo mas excelente posible para ponerse a salvo tanto de los comestibles lesivos para la salud como de los discursos lesivos para la mente. Quien no opte por eso que se rehogue en las salsas que quiera. Eso, la excelencia personal, no se logra con normativas de un administrador sino con la evolución intelectual de cada cual. Esa evolución es la que lleva a la auto moderación de un lado en el propio decir y a la exclusión del decir ajeno cuando es considerado irrespetuoso y destructivo. Con no leerlo basta. La ventaja de los nicks asociados a los insultos es que basta con saber del palo que van para no leerlos más. Si se siguen leyendo (ahí están las estadísticas de registro de vistas) representan la existencia de un tipo de haceres o formas de actuar y de vivir. Prohibiéndolas no arreglamos nada. Las alcantarillas están llenas de suciedad pero no por taparlas dejan de estar ahí. En resumen la amenaza legal puede ser de tan mal gusto como la amenaza del prepotente. ¡Cuantas injusticias se han cometido históricamente en nombre de la ley! Además, no existe una sola categoría de ilegal como tampoco existe una sola de legal. Dentro de la más impune legalidad estamos sobrados de conductas éticas y a la transgresión y al pensamiento evolutivo se le criminaliza metiéndolo en el mismo saco de la ilegalidad que a los atracadores y distribuidores de droga.
El tema se las trae y cabe augurar que el crecimiento del boom internáutico lo excitará como debate crucial. No está garantizada para nada resolución consensuada del tipo: libertad total para la palabra. Tan pronto se decidan gestores y vigilantes de su uso, se la coaccionará de un modo u otro. Eso nos llevará a los escritores al lugar de donde, en realidad, nunca salimos, el de la autocensura. Escribir para complacer no para pensar en voz alta.
¿Por qué será que ese tipo de amenazas, las unas y las otras, no hacen más que empujar a un nuevo tipo de clandestinidad? Hoy día dar el número de cuenta bancario a quien sea ya es tan arriesgado como dar el nombre legal. Si de lo que se trata es de dar informaciones y opiniones, no hace falta pasar por el cv ni con datos reales en los registros. Cada vez que das tu nombre a alguna clase de agente o medio por un requisito burocrático, tarde o temprano tu nombre puede ser usado contra ti mismo. ¿Desconfianza? Sí, total y absoluta, general y extendida salvo a excepciones muy contada en los círculos de relaciones personales y directas.
En un tiempo de delirios mesiánicos conocí y hasta participé -con mis dudas sí pero participé- de una visión de partido que venía a decir todo el movimiento social era la expresión de un gran bloque histórico intrínsecamente aliable. Era una teoría más bien simple que quería procurarle aliados a un movimiento obrero insuficiente para el gran cambio social que debería protagonizar. Fue presentada la tesis bajo la rubrica de un anti capitalismo seguro que iba a alumbrar una nueva sociedad humana. Un vocabulario ad hoc para preparar la ensalada fue puntualmente proporcionado: los obreros estaban llamados a cumplir con su rol histórico y los pueblos a librarse de la tiranía de los estados. Todo eso sonaba muy bien salvo que fallaba por lo más elemental: nunca hubo un movimiento social unitario permanentizado más allá de las coyunturas para acabar con un régimen político. Los grandes movimientos de masas que se caracterizan por un cierto interclasismo son muy puntuales o coyunturalistas y están contra una forma de régimen política más que contra una estructura de sociedad. Esa evidencia incontestable viene manteniendo los giros de la historia entorno a cambios más aparentes que rotundos por mucho que los tiranos caigan –pero se sucedan- al no crear alternativas de transformaciones de fondo. El desiderátum revolucionario siempre fue entendido de formas volubles. Se convertía en proyectos de minorías apoyados por mayorías que esperaban otra cosa. Algunas de las grandes revoluciones del siglo XX no pasaron de ser golpes de efectos minoritarios. La famosa revolución rusa no fue mas que un fraude en el que en una breve situación de doble poder (de algunos meses) fue aprovechada para tomar la duma y acabar con Kerenski en lugar de desarrollar un proceso lógico y crítico que lo desbancara por la fuerza plural y no por la toma armada de los palacios.
En un momento histórico dado en que una minoría e incluso una mayoría básica pero no máxima precipita un cambio histórico puede encontrarse que las fuerzas retrógradas sigan pugnando en el nuevo modelo por volver al ayer. Los casos históricos de contra-revoluciones se han repetido suficientemente. Por si fuera poco el XXI consolida mas las formas de derechas apoyadas por mayorías sociales (Bush en los USA, Nikolas Sarcosi, un Le Pen enmascarado, en Francia) que no quieren oír hablar de otro mundo mejor sino de seguirse perpetuando como clases preferentes en éste. La gran contradicción que hace girar el motor de la historia no es ya la de las clases oprimidas en contra de las clases opresoras sino la de cada individuo en contra de su entorno que lo asfixia como persona. Es la lucha del yo contra el otro el que pasa a primer término y lo que puede desarrollar procesos evolutivos. Y es la no lucha del individuo contra el medio reaccionario lo que permite la perpetuación victoriosa del inmovilismo y de la miseria.
El problema de cambiar el parámetro de la clase objetivamente interesada en revolucionar las cosas (una falacia desde hace varias décadas) al parámetro del individuo-potencia, es que este se queda sin grupo al que acudir como aliado incondicional para sus desarrollos. Su lucha contra el otro significa su actitud crítica contra la sociedad en su conjunto, por tanto contra las demás personas, sea cual sea su condición económica, social e ideológica en tanto sean eslabones represivos para el desarrollo de las libertades. La terrible presunción de tal parámetro es que el individuo se enfrenta a la sociedad desde los espacios más inmediatos: la familia, los amigos, el cónyuge y no solo desde los grupos de inserción obligados: escuela, servicio militar obligatorio o trabajo.
El individuo crítico es la condición necesaria e indispensable aunque no única para ser persona y crecer. Lo más probable es que los individuos que opten por la ignorancia y la negación de verdades lo obstaculicen de una manera u otra.
Las sociedades expresan sus distintas subrealidades en formas diversas de asociacionismos y de programas. Para el esquema Mao bastaba distinguir en una sociedad de campesinos quienes estaban dispuestos a llevar una revolución hasta el final y quienes tenían suficiente con unas reformas básicas. Para las complejas sociedades actuales en que los explotados se han convertido en cómplices de sus explotadores no quedan ya tan claro quien es quien. Siempre hay un criterio fundamental para saber si quien tienes a tu lado es amigo o enemigo por lo que a ideas y evolución se refiere aunque no es hasta participar de coyunturas que obligan a una radicalización en las que cada cual revela su verdadero rol. Puede suceder que conocidos y familiares con los que se puede tratar socialmente con una cierta beatitud pasen a ser los que estén al otro lado denunciándote o disparándote en una situación de guerra civil, tal como varias historias de varios países han demostrado.
No es hasta que toca precisar objetivos si la cosa pasa por la alianza o por la polémica veleidosa. Con el esquema marxista había enormes dificultades para tratar de comprender conductas traidores y las opciones de tantos esquiroles, confidentes y vendidos al mejor postor con los que los movimientos reivindicativos han tenido que bregar. Cada movimiento de lucha ha sufrido enormemente con aquellas personas que a pesar de ser objetivamente defendidas por esos movimientos preferían delatarlos o ponerse del lado contrario. Lo que toca valorar de cada individuo como posible aliado para un proyecto social no es su condición económica de miserable o de excluso sino su capacidad creativa para brindar su colaboración en aquel. En un tiempo en que nadie cree en nadie y en el que las alternativas votadas son las reaccionarias los proyectos de grupos que hablan de otro mundo humano con otros valores son sencillamente tomados como delirios. Los movimientos populares, que puntualmente un punto de vista triunfalista definía como aliados objetivos de la clase obrera y de sus supuestos intereses revolucionarios, han dado lugar a una amalgama de reivindicaciones de todo tipo, unas veces complementarias pero otras opuestas entre sí. Hubo una precipitación en entender que había el mismo significado de lucha entre un movimiento de barrio para mejorar las condiciones de habitabilidad pidiendo el soterramiento de una autopista o una vía de tren con el del asalariado pidiendo mas salario por su trabajo, con el feminista pidiendo mas derechos para las mujeres. No, las concomitancias estuvieron mas en lecturas intérpretes apresuradas que en un espíritu compartido a favor de la transformación de las cosas. Lo que parecían diferencias expresivas de un combate han sido con el tiempo diferencias antagónicas entre combates distintos. Eso explica que en un momento dado estructuras asociativas como las de las AAVV se puedan convertir en agentes de un sistema social contra el que en un principio empezaron, aunque tenue y n otan reflexivamente, a organizarse. Se da el caso que los grupos mas instalados en el hacer diario y en un plan de acción aunque este pase por conseguir mas farolas o farmacias para un barrio no comprendan otras acciones mas instaladas en el discurso revolucionario como el de las plataformas emisoras de contra noticias y por la impulsión del debate social. Ante cierres como la ELO (asamblea de Radio de Orcasitas) tras 23 años de emisión dentro de la radiodifusión libre de Madrid solo cabe teorizar a ese otro difuso y general, procedente de los propios compañeros de edificio y de luchas, como el enemigo que más obstaculiza.
Lo mas grave cuando te echan no es tanto el hecho de la expulsión como el agente de la misma. Hoy en día el movimiento social está tan cuarteado que surgen los verdaderos roles de los que eran nuestros compañeros de viaje o, supuestamente, de lucha. El asociacionismo de barrio con el que compartíamos manifestaciones en las calles, lo mismo que los sindicatos de trabajadores más fuertes, se han convertido en los mejores aliados de ministerios y estructura de estado para acabar con las voces libres. No hay nada mas intolerable para los amos de las mordazas que haya gente que emita con voz propia y distinta. Claro que sabiendo esto cada proyecto tiene que garantizar su sustento y lo básico que requiera en cuanto a infraestructura no contando con donaciones inseguras o recursos efímeros. Las plataformas para las voces criticas y progresistas son –o deberían ser intocables- pero la verdad es que del boom de las emisoras libres de hace unas décadas los últimos testimonios que fueron prevaleciendo no han creado nunca un gran polo referencial, sea por sus limitaciones de potencia difusiva o por su propia falta de programa. La lucha contra la sociedad significa también la lucha contra quien hasta hace unos días era tu aliado y deja de serlo porque deja de aceptar tu proyecto o cree que escribiendo o recitando no haces sino el vago y que lo único que cuenta es el aumento del poder adquisitivo o una ciudad más limpia. La lucha por el resplandor de los deseos revolucionarios de todos modos no necesita tantos apoyos. Una carpa en la plaza publica, la conexión eléctrica prestada por un vecino y una antena móvil pueden seguir permitiendo trabajar. El peor enemigo es convertir en derrota definitiva la represión puntual.
De acuerdo es una palabra culpabilizadora y no es la más precisa pero todo el mundo entiende lo que es una persona mala. El malo es el que estropea la realidad. Es el tipo desconsiderado que disfruta creando problemas a los demás. Es el que ataca unilateralmente, el que odia sin justificación alguna, el que destruye, el que saborea, el que envidia a los demás. Hay muchas clases de maldad y de malos. Debería convocarse un congreso de demonología para definirlos en sus distintos perfiles. Aunque dudo que la maldad sea por influencia de demonios: los humanos tienen suficiente degradación encima como para superarlos. Dejando correr la imaginación, este hipotético congreso es posible que produjera varios volúmenes equivalentes a los listines telefónicos de las ciudades más populosas del planeta. La masificación de la maldad no impide su identificación.
En distintos momentos de la historia se ha tratado de denunciar a los malos a rabiar. En la época internáutica existe ya la posibilidad de denunciar a alguien con su nombre y apellidos demostrando la autoría de sus fechorías. Es –o eso quiere ser- una forma de presión para destituir cargos públicos (como el personal español de la embajada en Malabo denunciado por la plataforma Españoles de Tercera) que se dedica a actuar mafiosamente o poner en evidencia las irresponsabilidades de empresas y comercias con los productos que manejan o advertir de fraudes en toda regla como los impostores de la Loto nacional londinense que pretenden que te ha tocado un premio millonario y a cambio te piden un anticipo para los gastos de envío de aquel (increíble pero cierto y a pesar de todo hay gente que pica).
El fracaso de las Administraciones de “justicia” de los países con el derecho más desarrollado, no digamos de los otros que ni siquiera saben lo que es eso, esta empujando a que haya gente que se tome, como se suele decir, equívocamente, la justicia por su mano. La justicia es un concepto y un fenómeno que esta por encima de los cargos y de los justicieros. Era tan trasnochada la figura del zorro infringiendo el castigo a quien se lo merecía como la del juez que llega tarde a la vista judicial (por cierto ¿cómo los jueces, que se supone que son los que deben administrar la ley son los primeros incumplidores de la formalidad mínima siendo los más grandes impuntuales de todas las profesiones?) para –sin entender nada- arbitrar a favor de uno o en contra de otro solo en base de pruebas documentales amañadas, sin levantar la vista de los papeles y sin mirar a la cara ni escuchar a los citados. Puestas así las cosas, denunciar a alguien por su negligencia o su prepotencia y que ocupa un cargo público, por tanto un cargo pagado por la sociedad con los impuestos obligados, por la vía judicial se puede hacer interminable. En el mejor de los casos, el hecho de que despues de años de litigio haya una sentencia favorable a la parte justa del proceso, el condenado ni tan siquiera será reconocido en su falta de un modo amplio y popular. Podrá trasladar sus malas artes a otro campo u oficio, a otra ciudad o a otro país incluso despues de cumplir una condena carcelaria. Y es que hay malos con carreras biográficas impresionantes. El derecho a la denuncia pública se viene ejerciendo desde hace siglos. En cierta manera el grafiti público en contra de personalidades concretas o autoridades del momento en el antiguo imperio romano ya era una forma de denuncia. Pero hay algo más: el teatro a través del tiempo ha sido una formidable forma de denuncia pública de personajes impresentables que las sociedades han tenido que soportar y sufrir. Hablemos de la denuncia concreta, argumentada, sopesada, detallada. La que cita el cargo y la irresponsabilidad de quien lo detenta, su nombre, sus datos personales, su ubicación y la conducta por la cual es denunciado. Esto evidentemente no quita el trámite palaciego por lo mismo, pero mientras eso se puede encallar en los interminables pasillos de archivos, la denuncia directa, publica, al menos empieza a correr poco o mucho, de boca a oído. Ninguno de los malos por mucho que sepa que forma parte de la casuística de la criminología le gusta ser pillado in fraganti en sus actos malévolos. Mucho menos que su nombre sea conocido en relación a ellos. Personalmente he olvido y olvido a la velocidad del rayo los nombres de las personas que alguna vez me han hecho algún daño. Mi memoria no tiene lugar para ellos. Tengo suficiente con la anécdota. _aunque ahora que lo estoy diciendo si me viene a la mente algún nombre de jueza que aun recuerdo y que su cara evocada me revuelve las tripas. Sé que están por mis carpetas. En cualquier momento puedo acudir a ellas y hacer una lista de malos con pelos y señales. Estoy seguro que la ley kármica les dará o les habrá dado su merecido pero no estaría de mas que alguien le diera un empujoncito a esa ley y se protegiera de ellos. No pediré una pedrada precisa ni un linchamiento público, solo que sean reconocibles como lo que son: chusma indeseable. Lo malo de los malos es que deben tener algo de bueno, tienen sus familias, sus espacios donde se portan bien, acarician a sus hijos al verlos, siguen la Eurocopa, comen y defecan como todos los demás mortales. El problema es que generan problemas y no los remedian y lso afectados tienen que cargar con las consecuencias sin que nadie los depure. Depuración significa limpiar a un organismo de corruptos e incompetentes. No hay estado que no tenga los suyos. Así como hay organizaciones de consumidores poderosas, con plataformas editoriales y gabinetes jurídicos importantes, que defienden los derechos del consumidor frente a productos fraudulentos que se distribuyen a través de la cadena comercial, debería existir en todos los países asociaciones de damnificados por la negligencia de las administraciones públicas, de ese modo la sociedad estaría advertida de quienes son sus enemigos concretos e inmediatos.
Subscribo ese razonamiento totalmente. La cuestión se complica en el paso siguiente: al denunciar a alguien en concreto. Cuando he tratado de hacerlo con policías que me han maltratado lo más que he conseguido han sido sus números de placa (que por cierto no deja de ser una curiosidad que muchos los esconden o disimulan) nunca sus nombres. El agredido ni siquiera tiene el derecho de conocer el nombre de su agresor, así van las cosas. Lo más que he podido hacer con ello es explicar el relato de la agresión recibida y colgarlo en una página web que recogía denuncias contra el ayuntamiento de Barcelona. Nunca obtuve una respuesta de la excelentísima institución. De persistir en mí investigación habría conseguido el nombre y podía haber llevado la denuncia a la más alta instancia que cupiera, pero mi tiempo personal hubiera sufrido una doble agresión metiéndome en ese berenjenal. En España y otros países hay la figura del defensor del pueblo que nada en denuncias que en gran parte no consigue solventar. A pesar de todo, cuantas mas denuncias reciba un tipo que delinque en el abuso de autoridad mas probabilidades hay que alguien lo cite a un despacho y le cante la cartilla. Cuantas más veces circule su nombre por la red como bicho del que protegerse más gente le hará el vacío. Claro que esto es una hipótesis. Para denunciar a alguien en público y poner esa información al servicio de los recursos socializados de internet hay que hacerlo lo más convincente y demostrativamente posible. Además hay que acompañar la denuncia con el nombre del denunciante y ese es un dato que no siempre es posible dar pues la denuncia seria la sentencia firmada pro el mismo denunciante al buscarse problemas extras. En la jurisprudencia moderna se contempla la posibilidad de testigos ocultos para declarar en contra de criminales o mafias y no sufrir las consecuencias por sus declaraciones. Pues bien, podemos contemplar el derecho a mantener el anonimato de aquellos que denuncian a burócratas, torturadores e indeseables de las políticas e instituciones de sus países, bajo cuyos regímenes tienen la infelicidad de vivir.
Estimo que los portales públicos de denuncias crecerán en los próximos años. El mundo es denunciable por todos los ángulos posibles. Las instituciones de un buen número de países están cargadas de tipos a depurar y apartarlos de la función pública. A fuerza de denunciarlos terminaran por desaparecer. Propongo a todas las personas que sean dañadas por los organismos gubernamentales y sus poderes judiciales no dejen de publicar sus reclamaciones y apelaciones en portales que se vayan creando en este sentido. Una segunda realidad, en la sociedad de la comunicación socializada, se va creando y va a poner en evidencia la estulticia, incompetencia e injusticia de multitud de cargos. No se me escapa que eso puede generar un exceso de denuncias en las que puedan caber las reactivo-emocionales por encima de las demostrativas. El o la denunciante tiene que detallar al máximo el motivo de su denuncia y la o las anécdotas relacionadas con su denunciado/a. En definitiva es una forma de trasladar al debate público los trapos sucios de las administraciones y de la esfera de los negocios. Si el fenómeno de la denuncia internáutica se extiende es posible que un contra fenómeno de los aludidos trate de lavar su imagen desmintiendo las acusaciones. La farándula seguirá.
La primera vez que se me ocurrió denunciar a alguien en público (raramente voy a la policía o a juzgados a hacerlo despues de haber confirmado varias veces los inútiles que son los unos y los otros) publicando el numero de su matricula de coche fue a un conductor que delante de mi se detuvo junto a otro coche para robarle el retrovisor. Lo increpé y se justificó diciendo que a él también se lo habían robado. No sé si alguien leyó aquella noticia y reconoció la matricula del denunciado pero solo que una persona lo hubiera hecho y le hubiera preguntado al respecto habría sido suficiente para que al tontolava no se le ocurriera repetir nunca mas tamaño anticivismo. Evidentemente se corren los riesgos de que haya gente que se dedique a la intoxicación informativa denunciando indebidamente o haciendo correr falsedades. Ya se irán asumiendo los riesgos. Una modalidad de denuncia contra alguien es publicarlo en internet paralelamente a su tramitación en un juzgado. De ese modo la autoría queda, o debería quedar, legalmente protegida.
Posiblemente el futuro se vera complicado por denuncias pero también ataques internáuticos. Tocará a los internautas que naveguen por ellas discriminar entre las verdades y las falsedades editadas. “Solo valen las palabras, el resto es charlatanería” dijo Eugene Ionesco en un mensaje un tanto críptico. Hay formas que hablan con palabras y formas de hablar que usándolas no pasan de la verborrea.
En resumen recurrir al instrumento publico-social de denuncia por internet se hace inevitable pero es difícil prever desde ahora el ultílogo para cada caso. Los malos necesitan su promoción y evidencia de tales para que su poder malévolo quede reducido al máximo. Sin olvidar que ese recurso si pierde la ética denunciativa basada en la verdad se puede convertir en una caza de brujas contra todo aquel que no este de acuerdo con uno, como ya sucedió con los atropellos de los datzibao que protegidos por la supuesta revolución cultural daban el poder a criajos que no tenían dos dedos de frente en contra de todo lo que les olía a revisionismo.
Participación ciudadana en el mundo individualista
De la participación ciudadana se ha hecho eslogan y hasta se ha querido construir másteres universitarios para dotarla de sapientia. La democracia es la palabra que la representa. Todo ciudadano por el hecho de serlo tiene tanto el derecho como la obligación de poder participar en las decisiones que afectan a la vida colectiva e indirectamente a la suya privada. Este criterio suena muy bien. La logística pide la energia de todos para un mundo de todos. Impecable. Lo que sucede es que ese mundo es fundamentalmente individualista. Cada individuo se mueve y procura por si mismo y a lo máximo extiende su manto de preocupación al de su familia, su clan o su tribu. El resto, eso tan grande llamado mundo, forma parte de una nebulosa difícil de asumir. Cuando se teorizaba que el movimiento social era la práctica que podía transformar las condiciones objetivas se ignoraba que ese mismo movimiento o vectores considerables de él tan solo querían sacar la mejor tajada de la realidad en lugar de transformarla. Cuando las formas participativas pasan a convertirse en subproductos institucionales unas veces para justificar los cauces democráticos y otras para aparentar una cierta consecuencia con los parámetros constitucionales puede suceder que una buena cantidad de gestos sean laberinticos para el agotamiento de la energía y la instauración de una conclusión a favor de una élite. Tradicionalmente las tareas de gobierno han caído en manos de unos pocos rodeados de una casta consejera. Ha llegado a suceder que el príncipe o el rey o el mandamás de un país haya vivido en la completa ignorancia de la realidad real de éste a partir de las informaciones sesgadas de sus cortes. El jefe de mando sigue teniendo el chip de gobernar, por su parte los ciudadanos de base que ni pinchan ni cortan en el reparto del pastel terminan por creer que todos los problemas se resumen en una mala gestión. La participación ciudadana directa no sería tan difícil de llevar a cabo si las instancias participativas, las reuniones y asambleas tuvieran una función ejecutiva y no meramente consultiva.
En una sociedad democrática que se precia de serlo debería estar articulada de forma permanente la Asamblea Local o popular en la que los ciudadanos-individuos y los representantes de los distintos estamentos, grupos, asociaciones, edades y credos tuvieran un espacio de reunión y un enlace con el órgano ejecutivo compuesto por candidatos elegidos en las urnas. Ya sabemos que no es suficiente crear una institución con un pomposo nombre y esperar que eso lo haga funcionar. Por otra parte hay que contar con la degradación del mismo espacio instituido cuando pierde cuota de representatividad o de calidad en la escasa profundidad de los debates favoreciendo una orla satélite parasita del órgano ejecutivo. En definitiva las instancias de poder son las que son y acaban pro concentrar un máximo de facultades porque por su lado la sociedad civil se desentiende o caer en la desidia apolítica.
Muchos que nos hemos pasado media vida pregonando el valor de la democracia directa y de la participación social en los quehaceres publicas de la comunidad hemos terminado por dejar de insistir en esas propuestas tras repetidas frustraciones por el desinterés de la gente en sus propios intereses. Constatada la desidia como uno de los males universales el crecimiento de la conciencia es más hipotético que nunca. La costumbre de participar en innumerables actos y reuniones de los que no se desprenden conclusiones operativas termina por hastiar. No es extraño que mucha gente prefiera productos de entretenimiento a estar discutiendo conceptos o tácticas difíciles de llevar a término. Las cuestiones públicas o los temas de interés social generan arribismos de todo tipo y finalmente una clase o casta que se profesionaliza en ellas. Es un trabajo arduo para el que los filósofos, los psicólogos o los sociólogos se auto descartan dejándolo en manos de legalistas y estrategas de la organización. La política es el arte de hacer posibles los deseos históricos justamente legitimizados por la evidencia de la necesidad de su realización. Eso pasa por innumerables proyectos y neo proyectos, discusiones y votaciones y una continua pelea erosionante. En la lucha política palaciega las discusiones caen en los contrasentidos y las leyes se ganan difícilmente sin quedar del todo consolidadas mientras la rémora de un tradicionalismo retrograda no se las acaba de creer ni se convence en aplicarlas.
Participar en ese campo dialéctico general puede ser interesante para especialistas en la oratorio o gimnastas vocales o personajes ávidos de cámaras, escucha o escena, pero tras 20 años discutiendo las mismas cosas desde un escaño por democrático que sea es posible que el orador mas honesto y entusiasta se canse de si mismo y sobre todo de hacer el panoli. La historia no da la razón a la larga a quienes la tiene. Eso sonaba muy bonito en el panfletarismo, pero no es verdad. La historia simplemente calla. Cada protagonista historia dice lo que dice y por lo general se escribe la historia con voces e interpretaciones distintas.
De todos modos la lucha dialéctica en los espacios institucionales asi como la convocatoria de protesta para exigir a instituciones y poderes que hagan lo que no hacen o cumplan lo que prometieron o que se ajusten a lo mas avanzado de la ley tiene su interés solo que por si misma cae en un vía muerta. Además de ella y por encima de ella importa la participación directa para articular proyectos. La iniciativa popular para la acción es lo que puede construir cooperativas, rentabilizar espacios estériles, reutilizar inmuebles abandonados o crear formas lúdico-alternativas. Lo que no haga el poder político, especialmente lo que no haga el poder local, lo puede hacer parte del vecindario con su plan de intervención creando jardines públicos, centros culturales, casas de alojamiento para transeúntes y necesitados, campings de uso y autogestión pública, replantando árboles y un montón de cosas mas. Basta creérselo para hacerlo y organizar las cosas siguiendo un esquema desde la base para arriba con una filosofía de la descentralización y no al revés esperando que el arriba se digne a cubrir las necesidades de abajo.
Articulando formas ciudadanos de participación también se estará construyendo una escuela de vida en la que se demuestre prácticamente que es posible quitarle dividendos a un mundo tan individualista y que sí es posible organizar formas colectivas de socialización de recursos pero también de goces.
Un hecho es la certeza de un acto. Algo sucedido y comprobado. Sus actores lo afirman, participaron en su hacer y en su escenario. También lo atestiguan sus observadores que estaban ahí y lo vieron o percibieron. También lo corroboran quienes lo estudian en la distancia del tiempo o del espacio, pero con suficientes pruebas y materiales como para analizarlo y verificarlo. Un hecho es una verdad constada y contada. Lo menos que se puede hacer con su condición de verdad es publicarla y darla a conocer. En este criterio básico puede descansar toda la historiografía rigurosa y también la transmisión oral de las tradiciones.
Hay que decir que un hecho siempre viene acompañado de su interpretación y que, por consiguiente, es contado a conveniencia de quien lo cuenta. Habría que instrumentar una metodología observacional con distintos observadores externos no implicados por intereses ni emociones para llegar a dictaminar la verdad de un evento. Aún así, en tal extremo de control extremo de las variables, probablemente cada observador se diferencia de los demás tanto en la aportación de detalles por otros escapados como por la exageración o disminución del énfasis en algunos aspectos. El modo de saber realmente lo sucedido es estableciendo una media entre todos los datos recogidos, lo cual da por resultado una aproximación nunca una exactitud absoluta. No hay otro remedio que tener en cuenta lo que dijo Herodoto pero no se puede poner siempre la mano en el fuego por las informaciones dadas sino hay contrastación posible. Eso pone las informaciones que tenemos del pasado en la hipótesis permanente de que el pasado fue lo que se nos ha contado de él pero que bien pudo suceder de otra manera. El que puso la palabra escrita fue un recogedor privilegiado, no siempre un testigo directo y no siempre un informador fiel y condicionado por los intereses que le pudieran presionar. Si hoy en dia la gente que deja constancia escrita de las cosas no siempre es fiel a la verdad de ellas, ¿con qué motivo del pasado se pueda garantizar que hubiera más honestidad que en el presente?
A pesar de esas prevenciones el hecho continúa siendo algo objetivo que se puede retratar, describir con exactitud, desmenuzar, analizar, comprender y establecer. Es tanto más posible cuanto más contrastado esté. Es decir cuantas más fuentes de información independientes las unas de las otras puedan informarlo.
Cuanto antes se conozca la verdad de un hecho antes la sociedad puede tomar medidas con respecto a él. Cuanto más se oculte mayor tiempo prevalecerá el reino de la ignorancia. Este criterio aún siendo universal no es consensuable unánimemente. A todo el mundo no le interesa ser puesto al descubierto de lo qué es, de lo qué hizo para eludir responsabilidades o para no ser descubiertos bajo sus mascaradas. Los denodados esfuerzos chilenos y argentinos en ajustar cuentas a torturadores y ladrones de niños huérfanos de sus asesinados en la época de sus juntas militares encuentran verdaderos problemas en ligar hechos históricos absolutamente comprobados con sus sanguinarios actores. El gran problema de la justicia internacional y el de la justicia ordinaria de cada país sigue siendo el de ligar actos a sus responsabilidades. No, el hecho no es tan fácil de dictaminar en sus coordenadas exactas y aún menos de vincular su responsable en la participación. El hecho más grotesco, espectacular y agigantado puede quedar minimizado con una reinterpretación demagógica adecuada unos años o décadas después. Eso explica que de cada cosa haya dos o más registros en paralelo distintos.
Sabemos que existen un montón de hechos espeluznantes y deplorables de lso que no queremos formar parte. La vida cotidiana está repleta de actos de negligencia, de imperfección, de sabotaje, de corrupción, de prepotencias, de difamaciones, de engaños y que sin embargo no se constatan en parte alguna en el sentido de que queden documentadas. Son hablados y denunciados de boca a oído y lamentados en la privacía de cada cual pero ante los que se desestima hacer un esfuerzo extra para denunciarlos o combatirlos. La mayoría de tragedias que producen sufrimiento quedan ocultas en un no decir para evitar un incremento de esta misma tragedia. Es así que la nómina de los malos se hace más y más invulnerable porque cuenta con el silencio de la gente y la impunidad de perpetuarse. Hay demasiada gente con muy pocos escrúpulos para engrosar sus filas. Es gente de poca ralea que tiene la menor ética ni le importa lo más mínimo que los demás sepan que son mezquinos, extorsionadores, ladrones o asesinos y no les importa en absoluto que esa sea su etiqueta real con tal de que no se sepa. La sociedad lo único que puede hacer con los malos es neutralizarlos, liquidarlos como tales, impedir que se renueven en el ejercicio de su maldad, aislarlos del conjunto colectivo para que no hagan más daño. La historia penal parece que no ha avanzado demasiado en todos los siglos en que se viene ejerciendo este tipo de criterio. A pesar de eso ante el hecho reprobable con protagonista conocido que va en contra del bienestar común, de la paz colectiva y de la integridad humana cabe denunciarlo e insistir en el seguimiento de esta denuncia. Hay dos formas de hacerlo: la de tipo privado, relatando, criticando o novelando el hecho en determinadas plataformas de difusión pública (desde las octavillas a pie de fábrica que denunciaban los abusos de explotadores a las modernas plataformas digitales de los sites y de los blogs); la de tipo institucional, llevando a registro ese mismo tipo de noticia denunciativa a los organismos implicados. Cada vez que tengo un encontronazo con un policía corrupto o con un empleado negligente vinculado a un ayuntamiento o a un organismo público tengo motivos sobrados para relatar el hecho, documentarlo, pasarlo por registro y quedarme con una copia tamponada con la fecha de entrega. La práctica de estos unas cuantas veces me ha convencido que tampoco sirve de gran cosa aunque es posible que el intraescrito se repiense la siguiente vez su conducta motivo de la denuncia. Cuando un comportamiento es motivo de denuncia por repetido docenas o cientos de veces es posible que aunque sea por razones de imagen el organismo que hasta ahora no la ha cribado empiece a hacerlo o expulsar a alguien del servicio para el cual no está facultado ni ética ni profesionalmente. De tarde en tarde muchos empleados públicos son depurados por nuevas leyes emitidas para la cualificación del organismo.
Uno de los males de África es la corrupción de sus policías y funcionarios. El policía adulto corrupto que viste un uniforme aunque vaya con sandalias y utilice una mobylette para sus persecuciones de niño probablemente no paró de pedir cadeaus a los turistas blancos y ahora se resarce de ellos y en general de su miseria existencial. Sea lo que fuere es un tipo a poner en evidencia.
Para el existencialista nato que se llena de experiencias fundamentales en la vida y que anda sobrado de todas estas otras de tropiezo con la adversidad y con lo más indigno de la sociedad, lo que menos necesita es perder el tiempo en diligencias burocráticas y en conversaciones estériles con enanos mentales. Es posible que tras ser victima de la negligencia o la extorsión prefiera priorizar su tiempo personal que seguir dándole vueltas al asunto, claro que eso va a depender siempre de la gravedad del asunto. Aunque no recurra a la denuncia pública si la mantiene en términos de sus recursos editoriales privados cuando menos contribuirá a la difusión de un hecho y a la propagación de una verdad. A diferencia del texto documentado en un registro oficial el texto privado puede alcanzar mayor difusión pero a menor gente con poder para poner remedio a una situación. Hay un tipo de literatura y periodismo como el de Fallaci o Debray o de análisis como el de Fisas cuya elaboración es indisociable de la crítica personalizada a entidades o sujetos responsables de la atrocidad humana. Eso no significa que los denunciados hagan insights de conciencia tras verse puestos al descubierto sino más bien lo contrario: trataran de confundir las informaciones sobre ellos negando sus responsabilidades y verdades.
Lo cierto es que la inteligencia humana y sus recursos de investigación aun no son tan sofisticados como para comprobar categóricamente las evidencias. Un hecho es algo en el momento de su realización y algo distinto en el momento de su relato. En su intervalo hay mil maneras distintas para tergiversarlo.
Fallacci,Orianna.Periodista de renombre con implicación social en los reportajes que ha hecho. Le leí diversos libros que disfruté.Protomujer del personaje comprometido con guerrerias literarias y militantes enmarcadas desde su belleza física y atractivo intelectual.
Debray,Regis.autor leído desde la época en que una de mis miradas estava cautivada por los movimientos liberatorios latinoamericanos. Referente europeo e una militancia de tma de posición solidaria en la linea guevarista de extender la guerrilla fuera de Cuba.
Fixes.Viçenc.analista del armamentismo.Autor de numerosos libros.
No se puede estar, de hecho no se está, en permanente nomadismo. Ni siquiera los nómadas se mueven cada día. Sus asentamientos pueden durar días o semanas en zonas de pasturas o en lugares que proporcionan alimentos. El nomadismo incluye la morada pero no la del asentamiento permanente. La singularidad del nómada es que no está dispuesto a malvender su libertad ni siquiera por el confort o seguridad de una casa. Luego vemos que eso es más simbólico que real. Los pueblos nómadas lo son circunscritas a unas regiones geográficas. El nómada internacional no existe o no existe en el concepto de movimiento permanente. Sus acuartelamientos no solo son puntuales sino que pueden ser estacionales o de varios años con lo que su viaje por la geografía es el de un ubicacionista que prueba suerte o dedica años de su vida en unos cuantos países.
La morada, que en términos de consumo moderno se llama piso o apartamento, es uno de los primeros objetivos biográficos y es lo que más ligado va con la emancipación familiar. En principio, la casa es algo que se tiene desde que se nace, es el lugar de ubicación y el entorno espacial desde el que se conoce el primer mundo. Donde se vive, es una de las primeras preguntas a las que se aprende a responder. Incluso la gente que vive en la calle (Calcuta, homless,…) toma buena nota de su lugar de ubicación en el planisferio de una ciudad. Depende de esa memoria si volverá a reunirse con los suyos, los de su clan o su familia. Ciertamente no todo el mundo tiene una casa pero esa es una aspiración fundamental. Cuando se llega por primera vez a una ciudad lo más inmediato a resolver es el lugar de la ubicación, de la pernocta, el punto donde dejar las cosas y donde reunirse con los otros que se comparte este viaje. Nadie o casi nadie toman un vuelo sin saber en que lugar se alojará en la ciudad de destino. No tener atada esta perspectiva suele comportar desajustes. En más de una ocasión he llegado a ciudades en las que no me esperaba nadie ni tenia una reserva de hotel en las que me he encontrado con el cartel de no hay habitaciones libres en muchos de ellos. La aventura biográfica pasa por alto ese detalle. No siempre se puede planificar todo o tener a alguien que lo haga por ti mientras te ocupas de otras esencias existenciales. Ese nomadismo interurbano, de todos modos, se escapa bastante de la idea de los trashumantes y los nómadas que iban siguiendo la ruta de los pastos o de la recolección de frutos. Por inmensa que fuera la distancia cada dia se dormía bajo un mismo techo, es decir, un mismo cielo. La jaima, el tipi o la tienda son las mismas aunque estén plantadas en sitios distintos. Durante los años en los que hice libre-campismo me valí de pequeñas tiendas biplazas, a menudo de una sola capa de nylon para reducir su peso y volumen, que aguantaron rayos y tormentas. Todo lo que me separaba del infortunio y del total desamparo era una superficie de un mm de espesor. Mi habitáculo era el mismo, el espacio externo siempre distinto. A pesar de eso nunca me sentí completamente un nómada. El nomadismo sería/es una forma de vida que no espera instalarse en ninguna parte, que no tiene una casa sólida que espere en un lugar seguro. En cambio muchos viajes hippies siempre aguardaban el coronario de un descanso más o menos largo en un lugar alternativo de llegada por tiempo que hubiera transcurrido desde el punto de partida. Se diría que es propio del ser humano la combinación del movimiento y la quietud, del viaje y la ubicación, de la exploración y la fijación de resultados, del acto y el stop, del hacer y el parar. Es un proceso binario de acción-pausa de una manera continuada. La misma constitución física marca esta pauta en los seres animales. Cada dia de actividad comporta un tiempo de reparación que se expresa en el reposo y en el dormir. Nadie puede vivir sin dormir, lo cual es tanto como decir que nadie puede hacer sin dejar de hacer. La morada resignifica en términos de infraestructura y de organización del espacio el lugar del reposo.
Un sujeto tiene tantas más casas cuanto más movimiento viajero y desplazamientos incorpore a su biografía. En un momento dado de la mía tuve la necesidad de hacer la lista, -ésta entre otras varias- de las casas en las que había estado viviendo. Recuerdo que fueron decenas. Para poderlo saber exactamente debería acudir a esa lista o recomponerla. Llega un momento en que lo menos importante es la cantidad exacta de eventos dentro de un campo como ese, basta saber que el criterio de vida te ha llevado a su proliferación. Vivir o estar en muchas partes no siempre es aceptado por quien vive el sedentarismo al máximo y prácticamente muere en la casa en la que nació o en la que se instaló a partir de su primer y único matrimonio. ¿Para qué buscar segundas o terceras casas si la primera proporciona toda lo necesario? La morada es algo que se redefine según el concepto de relación con el espacio que se tenga. Quien viaja mucho la tiene bajo un prisma distinto a quien la necesita para cada noche de su vida. La casa no se limita a ser un lugar de reposo, es sobre todo el lugar de la privacía, el terreno particular cuyo posesionario puede comportarse como su soberano. Es el espacio en el que se puede concretar los sueños de todo tipo: desde hacer un jardín ideal a tener un lugar de meditación. Hay una enorme cantidad de cosas concretas que solo se pueden hacer en la ubicación continuada. El viajero nómada puede llevar no importa adonde, de una parte a otra, lo esencial para su viaje, pero no puede arrastrar todo lo que ha podido concretar en las ubicaciones en las que se haya instalado durante temporadas. Se llevará sus recuerdos pero no las cosas mismas.
El antiguo concepto de morada como sede del hogar se ha desvirtuado a favor de un hábitat circunscrito a mínimos desde el que sopesar las sombras de otra realidad. El mito de la caverna se sigue reactualizando con cada hipoteca de parejas de jóvenes que se endeudan de por vida para tener un espacio cómodo desde el que concretar su privacía y su tranquilidad. Cuando un apartamento donde vivir, donde tener una despensa, donde comer, donde dormir, donde hacer el amor, donde poder mirar el paso de la gente por la calle y el paso de los años por uno mismo, donde invitar a los amigos, donde hacer de anfitrión; se convierte en un objetivo biográfico de tal envergadura que una parte importante dedicada al trabajo asalariado es para comprarla conviene concluir que la morada ha suplantado la libertad del nómada o el alma de éste se ha dejado comprar por un espejismo del confort. Lo que pasa es que ni el residente sedentario tiene todos los recursos para recuperar su libertad, ni el nómada puede alcanzar la libertad-toda por mucho que viaje. El uno y el otro tienen un trato diferente con los límites. El uno tiene cosas esenciales diarias que pasan por los suministros resueltas mientras que el otro las tiene que enfrentar día a día con la consiguiente dedicación de tiempo para eso.
Sean cuales sean los recursos personales lo que es seguro es que cada dia se duerme en alguna parte. Contar con un referente estable es psicológicamente segurizante. Otro asunto es si ese referente es tanto o menos continuo. Escribo esto tras prácticamente 8 meses, de tener como morada mi furgo-vivienda cuya ubicación va variando: unas veces es el bosque, otras frente a la playa, a menudo dentro de territorios amigos, en los patios de anfitriones que aceptan tenerme por una noche o unos días. Poder vivir en cualquier parte forma parte del imaginario de la libertad, verse sujeto a hacerlo siempre en el mismo sitio forma parte de la realidad restringida. Aunque en la libertad de movimiento en acción se recuerda la casa dejada y desde esta se planifican nuevas salidas.
Platón.referente ineludible en filosofía.Nombre-motivo de trabajos repetidos en los cursos realizados. Desgraciadamente reducido a un par de los conceptos más famosos a los que se asocia su nombre: el del mito de la caverna y el del amor platónico como idealista o no consumado.
Durante el oscurantismo social una de las frases que se oía, para justificar sacrificios militantes y riesgos personales, en la perspectiva de cambiar las situaciones concretas del país, mencionaba a los hijos como razón suprema. Por nuestros hijos decían/decíamos, apoyándonos en ellos, los tuviéramos o todavía no hubieran nacido, para dignificar nuestra lucha y no aceptar limosnas salariales, todo eso dentro de una liturgia estandarizada de tan repetida y no exenta de demagogia por su alarmismo. Paralelamente, ya se sabía que los hijos no venían del azar, ni los traía cigüeña alguna ni existías porque dios nos los enviara, sino que eran resultado de una fusión fisiológica muy conocida y estudiada. Se tenían hijos, como se hacía desde millones de años atrás, porque los contactos sexuales no siempre responsables, cuidadosos o planificados los engendraban. ¿Cuántos millones de hijos en el planeta han sido/siguen siendo la consecuencia de la desplanificación? ¿Cuántos de ellos vienen sin ser real ni totalmente deseados? Curiosamente esos hijos no siempre buscados ni recibidos en las mejores condiciones materiales pasaban a formar parte del discurso de apelaciones para exigir un mundo nuevo y mejor. “Por el pan de mis hijos…” decían como coletilla los obreros con más coraje. A otros eso ya nos sonaba a prosa gordinflona, una especie de inflación de los substantivos que poco tenia que ver con una estrategia-plan para acabar con el capitalismo y todos sus males.
En el análisis del lenguaje subversivo encontramos no poca producción semántica preñada de influencias de la ideología del sistema, que se decía, o bien es cierto al mismo tiempo se combatía. Estaba repleta (sigue estándolo en países y regiones que los pueblos necesitan acudir a él para liberarse de los yugos que los oprimen) de afeites y zancadillas para los mismos visionarios de revoluciones y utopías.
Para un revolucionario, tener un hijo al que le pusiera por nombre Manuel y se le asignara un rol de guerrillero desde antes de nacer era un absoluto contrasentido. Si la tesis crucial del anticapitalismo reconoce las dificultades para el desarrollo integral de las personas dentro del sistema, tener hijos para convertirlos en sus esclavos es un mal negocio además de una decisión salvaje, tanto más erróneas cuanto más conscientes son las personas que los engendran. ¿Entonces qué? ¿No hay que tener hijos? Desde luego, el mundo lleva un siglo que no está para tenerlos. En los siglos anteriores las alarmas del exceso poblacional tampoco eran tantas para cuestionárselos. De hecho, tenerlos en cantidades importantes formaba parte de una estrategia de producción y no precisamente de amor. Los esclavos y los obreros debían tener hijos para que las clases productoras se auto reprodujeran convenientemente a sí mismas. ¿es que se ha olvidado que el nombre de proletariado de la clase obrera industrial vino así denominado por las proles, los hijos, creados por cada familia?
Los hombres que no querían tener hijos o las mujeres que no los tenían o se demoraban en tenerlos pasaban a ser objetos de habladurías. A los unos se les podía acusar de flojera, a las otras de estériles, a ambos de egoístas por no sacrificarse por sus vástagos y así por el futuro de la especie. ¿Pero qué futuro era ese? El futuro es siempre esa hipótesis, no exenta también de demagogia, al que se menciona reiteradamente dándolo por descontado cuando todos sabemos que sus predicciones no son precisamente halagüeñas. El alegato de las luchas de antes o de las consideraciones actuales de los paters y madres de familia actuando por sus hijos tiene bastante carga de farsa. El hijo es la coartada perfecta para no arriesgarse, para no ser libre, para no hacer, para no viajar, para no comprometerse. Es el parámetro ideal para montarse una vida intradomiciliaria, de puertas para dentro. Es el punto-gravitas sino de todos, de una buena parte de los anhelos biográficos. Una pareja nunca llega a ser totalmente una familia sin su primer descendiente y desde el mismo momento de su perspectiva todo el cuadro de conceptos y relaciones varía.
Aquellos hijos nuestros por los que décadas atrás luchábamos por una sociedad mejor, son ahora los adultos sobre los que descansa parte de esta sociedad. Estuvieron al corriente de nuestros objetivos y dedicaciones organizativas para combatir un poder regente que nunca vencimos del todo. En lugar de seguir nuestros pasos –ya de conspiradores tardíos- arribaron a una sociedad con otros recursos y con posiciones personales desde la abundancia. Nosotros no cambiamos aquel mundo pero en la vieja Europa sí conseguimos que se reconsiderara el peligro atómico-bélico o que se cobraran mejores salarios y los obreros industriales empezaron a perder distancia con una gran masa de clase media con posibilidades adquisitivas substanciosas.
Quienes antes eran nuestros hijos para los que habíamos concebido un futuro en una sociedad sino perfecta mejor que la actual, son ahora parte de esta sociedad con otros identificativos que nosotros no tuvimos y que, en nuestra atipicidad, nunca tendremos. Es difícil adaptarse a un mundo para el que pensaste que no había ninguna oportunidad de continuidad histórica. Nuestros hijos en cambio heredaron otra idea a pesar de nuestras influencias: la de no creer en la utopía, la de adaptarse a las reglas de juego social que pasaban por la rivalidad fiera, la obtención de capital y la adquisición de propiedad privada. El sistema nos venció convirtiéndonos en una generación de derrotados no porque fuera más coherente que nosotros, sino porque siempre se ha nutrido de la codicia humana y de esa ideología latente de resistencia al paraíso social, que por otra parte nunca nadie ha teorizado con la suficiente argumentación para convencer masivamente a la gente. En resumen, el capitalismo somos nosotros. Es difícil no rastrear en una sola persona conductas de vida explícitamente prosistema. Mientras en un tiempo nuestras ensoñaciones compartidas con nuestros hijos hablaban de un mañana seguro y justo, en nuestra geografía próxima el toro de Manolo Prieto nos estuvo mirando sin hacernos demasiado caso sabiendo ya que un dia, instalados ya en ese mañana, algunos escribiríamos artículos como éste.
Salir de fin de semana o varios días, en particular cuando hay puentes o acueductos es arriesgarse a tener contacto con una cierta cantidad de indeseables y criminales potenciales enmascarados de conductores temerarios con los que hay que contar. Afortunadamente una mayoría de personas al volante que corren por las carreteras nacionales e interurbanas llevan el chip puesto de la precaución pero hay una parte que el discurso de la seguridad viaria no va con ellos y cuentan con el plus del cuidado y la previsión de otros conductores dada su falta de control de la máquina que ponen en circulación. Conducir pues con precaución significa dos cosas: ajustarse a normativas y lógicas durante la velocidad y prever los posibles errores de los demás para que no alcancen en forma de impacto nefasto tu vida.
En las autovías de dos carriles, hay que contar que los conductores que llegan al acceso a ellas y que por código de circulación deben de ceder el paso cuentan con que cambiarás de carril para no hacerles detener su vehículo. Si no puedes cambiar de carril porque estás siendo adelantado en aquel momento puede ocurrir que el que llega irrumpa en el tuyo obligándote a reducir. Cualquier protesta al respecto no tendrá buena acogida. El intruso se sentirá molesto si le hades luces o le tocas el claxon.
Otro asunto es cuando vas por una nacional circulando a 90 o 95 (el límite para España es de 100 aunque hay indicadores de 90 junto a las fronteras) y viene un camionero que no está dispuesto a reducir su velocidad lo habitual es que te haga señales para que aceleres. Me ha pasado de ser adelantado por camioneros inquietos que luego se han detenido en áreas de servicio o áreas de hoteles a los pocos quilómetros.
En general tener en cuenta las normas de circulación y las señales en la carretera es ponerse en contra de la inercia dominante de las prácticas conductoras. Detrás de conducir con exceso de prisas y de nerviosismo hay un problema cultural con el concepto del tiempo. El “más vale que llegues tarde que nunca” o el”te esperamos” que mucha gente llevaba como leyendas recordatorio en el salpicadero de sus autos contribuiría en algo a la cultura de la conducción pero todavía está mucho por hacer cuando hay una potente cultura del consumo de vehículos que sigue valorando la velocidad como lo primero. Detrás del velocista probablemente hay la psicología de alguien que no sabe vivir su momento concreto. Conducir puede ser un placer en las condiciones apropiadas y un desastre bajo los efectos del estrés.
El peage es el lugar en el que pagas el acceso a una ruta que es de pago. Los hemos conocido en Europa sobre todo en las autopistas cuya red se fue construyendo como vías rápidas alternativas a las carreteras nacionales. Si alguien quiere conducir mas rápido y más seguro puede hacerlo tomando una autopsita y pagando la tarifa establecida por tramos. Se ha hablado y sigue hablando mucho sobre la prolongación de estos peajes en tiempo. Teóricamente debería dejarse de pagar tan pronto el coste de su infraestructura pasara a ser amortizado y su mantenimiento pasara depender exclusivamente de los impuestos que la sociedad paga a su estado para la comodidad y usufructo de sus espacios. Algunos países europeos tienen vías rápidas como las autovías que no son de pago y también las autopistas. Otros siguen esquilmando a los bolsillos de los conductores que los elijan. En todo caso siempre son peajes en rutas alternativas.
En África, fiel a su costumbre de copiar nombres y actos sin comprender su significado ni preocuparse por ejecutar sus funciones viene utilizando las barreras de los peajes y la exigencia de sus pagos para las rutas nacionales, es decir para las únicas rutas posibles para transitar por un país. Es algo que se vienen copiando unos países a otros. Mali lo está incorporando este año. En enero de 2008 solo había un punto de peaje para cruzar el Níger a unos pocos quilómetros de Gao pudiendo o cruzar todo el país sin tal requisito. Medio año después, cruzarlo significa pagar a cada cierto quilometraje. No hay la opción de no hacerlo porque no hay otra vía. La comedia de este asunto es que la UE es socio financiador de la nueva carretera. Desconozco hasta que punto ha influido en esa idea para quitársela de la cabeza o para defenderla –espero que no-. A diferencia de los otros peajes de los países vecinos, al ser mas moderna está mejor preparada. Los carteles anunciando los precios fijos para cada tipo de vehículo están muy claros y la posibilidad de timo de los agentes de las barreras con los tickets es nula. El fraude es directamente del estado y responde a un concepto mal entendido del desarrollo. Lo que en un principio es planteado como una fuente de financiación para los gastos de la propia ruta y para generar un contingente de puestos de trabajo en quienes son agentes de peage que ostentosamente exhibirán su carnet que lo atestigua, es un ataque directo a la libertad de circulación y al movimiento de bienes, personas y vehículos.
La historia del peage viene de antiguo. Desde siglos antes de que el Capitalismo demostrara hasta que exagerados extremos llega la codicia humana otros modelos primitivos de sociedad ya imponían cánones e imposiciones de tributos a la circulación de personas y objetos. Gracias a esa actitud siempre ha habido clases parasitarias que han vivido del trabajo ajeno.
En Burkina el sistema de peajes es un poco mas complicado y algunas barreras se pueden sortear mostrando tickets de tramos caducados pero finalmente todo conductor termina pagando. Ahí todavía puede ser peor cuando hay lugares que hacen pagar por entrar en la ciudad, tales como Koudougou o Fada.
Para el viajero europeo que ha pagado ya con sus impuestos el asfalto de Níger o Burkina con las ayudas de la UE volver a pagar como viajeros en vehículo cada vez que pasan por los peajes es una experiencia de doble gravamen. Toda discusión a respecto no será reconocida por el lugareño, donde el dilema pagar o no pagar no entra en sus esquemas. Hay que pagar y punto porque alguien con suficiente poder puede exigírtelo. En todo caso, lo tomas o lo dejas. En algunos países como Níger la tarifa es puesta según la cara que pongas o lo que estime el pagador que te toque. Puesto que no tienen una hoja tarifaria exhibida te arriesgas a que el ticket sea un pretexto para pagar más de lo que realmente corresponde hacer por tu vehículo.
No tengo ninguna duda que esas barreras para pagar se irán extendiendo a otros países que todavía no lo han hecho o su pervertibilidad de los conceptos no ha llegado tan lejos. Si el colonialismo europeo fracasó en su intervención africana, sigue fracasando ahora con sus ayudas a la cooperación sin intervenir en pautar conductas como esta por terror a no ingerir en los asuntos ajenos. No es eso. Viajar es un asunto de todos. Alguien tiene que explicarles a los africanos que los peajes para rutas únicas es un ataque en toda regla a los viajeros, tanto autóctonos como extranjeros. Además es un insulto a sus propios antecesores que trabajaron e hicieron esas rutas sin ocurrírseles llegar a este extremo de insolencia y abuso. El peage representa la fantasía de ganar dinero por la vía rápida sin corresponder ningún servicio de ningún tipo, salvo el de levantar y bajar una barrera que solo interesa a los especuladores de mentalidad y alma. Arturo Graf dio un valor de ambivalencia a la fantasía para el hombre diciendo que es su mejor amiga y la peor enemiga. Flaco favor hace a tantos apólogos de las barreras y a los países que barran a su país, por tanto a su crecimiento real.
Un cartel de cuneta repetido de la Unión Europea en su ayuda para una de las carreteras principales de Níger habla de facilitar la libre circulación de bienes y personas. El eslogan es bonito sólo que es una absoluta mentira porque los cables de control de paso están constantemente presente , no tanto como en otros países del oeste pero lo suficiente como para recordar al viajero que basta un tipo con una barrera montando guardia para que impida el libre paso . Algunos de los obstáculos en el asfalto para forzar la reducción de velocidad están tan mal hechos que pueden provocar accidentes.
No es suficiente la inversión en asfalto para facilitar el movimiento de mercancías y viajeros. Es imprescindible la rementalización para que eso sea posible. Hay autoridades que no entienden que sea cual sea la procedencia de una persona es hija del mundo y como tal puede ir a cualquier parte sin que nadie sea quien para dificultárselo. Para el punto de vista del viajero, a las dificultades sobre el terreno, los límites naturales, los accidentes geográficos, las catástrofes, las temperaturas, el clima, las calamidades hay que añadirle algo que supera todo eso: el obstáculo humano. Hay dos clases fundamentales de obstaculizadores: los generados por los estados más o menos reglamentados (soldados, aduaneros, policías que controlan pasaportes) que a veces se complican con segundas policías o milicias dentro de un mismo país con duplicidad de poderes y los producidos por la codicia humana, los asaltadores de diligencias, los bandidos de siempre, los oportunistas que exigen su diezmo por el derecho de paso.
La libertad de movimiento es una de las primeras libertades con las que completar todas las demás: libertad de palabra, de expresión o de asociación. La libertad política no tiene el menor sentido sin la libertad de desplazamiento. El mundo de dobles y triples morales funciona defendiendo un tipo de libertades sin garantizar las otras con los cual hace cojas a todas. De todas las dificultades que uno se encuentra cuando viaja estar parado para conversaciones tontas con aduaneros y gendarmes durante un buen rato tal vez no sea de las peores, pero sí forma parte de la antropología zonal que se traduce en muchas horas cuya suma se lleva un mordisco importante de un periodo de viaje. Responder a preguntas generalmente tontas y detenerse para satisfacer controles mediocres no es lo que mas apasiona a un viajero, mucho menso a un lugareño que lo tiene que soportar toda su vida mientras las autoridades de su país no pasen a estar al cargo de gente con mas autoridad moral y con menos uniformes bélicos. El viajero puede encontrarse olvidado con la barrera bajada mientras el lugarteniente del puesto y sus subordinados hacen sus plegarias a Allah. Lo primero es lo primero y dios es lo primero. ¿Pero a ese dios no le parecerá que eso de demorar el paso el viajero cariacontecido no es una tremenda injusticia? Eso no pasa de ser una simple anécdota y en el peor de los casos el observador lo puede literaturizar todo riéndose a sus anchas de sus controladores, no en su cara precisamente porque la demora podria ser mayor por no decir que se podria convertir en una detención, El tamaño de un hombre puede medirse por el tamaño de las cosas que lo encolerizan dijo Thomas Morley. Uno es tanto mas grande cuanto menos se deja llevar por los reveses de las pequeñas cosas que salen mal. Lo que pasa es que muchas pequeñas cosas sumadas, repetidas, miméticas las unas de las otras, terminan por ser una gran cosa. La libertad de movimiento permanentemente condicionada cada pocos quilómetros para un tipo de verificaciones que se han hecho no mucho rato antes terminan por ser una pistola en el pecho que te impide avanzar. Lo que olvida el gestor del presupuesto europeo dedicado al asfalto es que la ayuda material es el del todo insuficiente si no hay una ayuda para que las actitudes y los valores caducos cambien. ¿Por que la UE no exige además de la contraprestación de una responsabilidad en el mantenimiento de las cosas que paga una nueva actitud humana ante ellas? Europa tiene miedo de meterse en la idiosincrasia lugareña aunque esta sea totalmente contraria a lso valores de la libertad y vaya en contra de la propia economía de un país. Una carretera o una vía rápida y segura de desplazamiento siempre es una buena cosa para el desarrollo de este país, pero si sus continuas barreras enlentecen el movimiento es el movimiento de toda la nación lo que se está perjudicando. Lo justo es ayudar a cambio de la autoayuda y esta pasa, o debería pasar, por exigencias de modificaciones actitudinales concretas. Desafortunadamente sabemos que la justicia y la política no son términos complementarios. Prematuramente Abraham Lincon ya no creía que la más estricta justicia fuera siempre la mejor política.
Toca acudir más a Esopo, el nombre tópico y clásico para hacer referencia a las fábulas como género aleccionador que a los grandes programas políticos para entender las cosas. Los acuerdos entre estados y los proteccionismos de uno o inversiones en las infraestructuras de otros llevan acompañados razones de estrategia internacional. Se pagan carreteras y se acepta el contrasentido de los constantes obstáculos para viajar por ellas. La UE debería pensar en utilizar sus ayudas y recibir la demostración de nuevas formas funcionales de la relación humana, de otro modo la actualidad sigue tan reprimida como siempre para impedir que la gente circule libremente por el mundo. Lo que garantiza la evolución de un país no es tanto una mayor red viaria como una mayor comprensión humana e inteligencia en sus relaciones.
Del Plan A al Plan Equis.
Para hacer cualquier cosa o lograr un objetivo hay que insistir. La insistencia significa la repetición de acciones. Eso incluye sobre todo nuevas tentativas con respecto a las mal hechas. La vida es una historia de tentativas, algunas funcionan y otras no. Nadie puede decirte si eres un fracasado o si tienes el perfil de ganador del año, sólo tú puedes meterte dentro de una categoría u otra, en si mismas absurdas como toda dicotomía divisoria. Hablo de una insistencia con el uno mismo. Cada cual es el único capitán de su biografía. Es el único residente a bordo, el único que puede conducir, adelantar, parar, sosegarse, enfrentarse, eludir, callar o hablar. Lo peor de uan biografía no es su coleccionario de errores sino sobre todo su lista de omisiones por falta de decisión en tomas de acciones. A menudo la prevención en hacer algo es cubierta con una argumentación muy razonable pero muy inoperante. Se suele dejar para un después sin fecha pre acordada el hacer lo que ya debería estar hecho. Bien es cierto que cada cual necesita su tiempo y su momento propicio para hacer una determinada acción, sentirse con fuerza suficiente, con la formación o preparación necesaria para acometerla. No por mucho correr se llega antes a todo. La cuestión es que cada individuo se enfrenta a su repertorio de acciones pendientes a acometer. Algunas están toda la vida ahí esperando. No son pocas las cosas enlistadas que no terminan de ser enfrentadas. Muchas incluso son desconocidas, quedan fuera de lista. Cuanto antes sepa uno diagnosticarse sus problemas y cosas a resolver antes resolverá todo eso. No plantearse nada sobre nada es la forma más efectiva para no hacer nada. Claro que hay un canto a la libertad que va por la ausencia de planning total y por dejar que las cosas fluyan espontáneamente pero, la verdad, eso no funciona demasiado. Como no planifiques lo que quieras hacer las setas no vendrán solas a casa metidas en un cesto misterioso que ande solo.
El fracaso está conectado con otro parámetro crucial el de la expectancia. No tener expectativas para nada es la mejor manera, o el mejor criterio, para mantenerse a salvo de las consecuencias emocionales al adversos al no conseguir la correspondiente y esperada correspondencia. ¿no quieres tener problemas de amor? Pues, muy bien, ¡no te enamores! Si seguimos consultando a los profetas del barrio nos encontraremos de todo: habrá quien nos venderá su manual de la felicidad y quien no dará las claves para la vida perfecta. Antiguamente había especialistas en pócimas y sortilegios, actualmente los hay como venderos de cielos y nirvanas. Cualqueir cosa con tal que genere un puesto de trabajo cuando no toda una línea de nueva producción que genere suculentos beneficios. Siguiendo de este filón de consejeros terminaríamos por no comer para no tener malas digestiones, no bucear en la sentimentalidad de nadie para no cargar con el elenco de enfermos del corazón metafórico, no ir de viaje por temor al atraco, no copular con nadie por temor a morir de sida. Sí, hay algo de razonable en la prevención del otro no adoptando ni expectancia a priori. Mira, oye y calla, no te impliques dicen los mensajes más destilados de todas las culturas. No deja de ser una curiosidad científica observar que en pueblos tan diferentes se llegue a la misma conclusión. El problema es que vivir sin expectancia se hace difícil. La expectativa se tiene con todo, con los objetos, con las ciudades, con la naturaleza y sus fenómenos, con tu propio cuerpo y por supuesto con la gente en general. Estás obligado a contar con las infos que te dicen y con los otros en sus ubicaciones, claro que a la hora de tomar un referente siempre hay que añadir la fiabilidad o no de su referencia. Mucha gente que integra el paisaje humano no tiene más referencia que la de ese relleno cromático. La expectativa de quien sea y de lo que sea hay que corregirla en sus sesgos no esperando más de lo que realmente hay. Esa medición de exactitud de se logra con mucha paciencia, experiencia y cautela y en todo caso cada cual aprende a reconocer los límites de las circunstancias, es decir cada uno de los demás como limitante. Otro asunto es fijar la atención en el propio yo y en el comportamiento. El sujeto al mando de sí mismo (es ese mando que lo convierte en sujeto) puede planificar su vida de acuerdo a su estrategia existencial, a sus factores sentimentales y a sus valores filosóficos. Puede hacer lo que quiera con subida y lo que le apetezca incluido dejar de hacer lo que le conviene. El gran asunto de las superaciones y de conseguir objetivos del tipo que sean: desde llevar una vida sana libre de adicciones a conseguir objetivos concretos pasa por elaborar planes. Un plan no es nada complicado de concebir, redactar o presentar. Basta saber lo que se quiere hacer y calendarizarlo con una metodología concreta. Entiendo que un plan personal es la suma de criterios, alcances y dedicaciones. Los criterios son la metodología, los alcances son los objetivos que no retos y las dedicaciones es la temporalización. Si quieres hacer algo ponte a hacerlo. Nadie puede quejarse realmente de conseguir sus planteamientos cuando al preguntársele declara que no se ha tomado el menor tiempo para hacerlo. Si yo no sé nada correctamente y apenas si floto a braza es porque nunca me he dedicado debidamente a ello, lo mismo puedo decir con respecto a no hablar el inglés o el wolof.
Cualquier cosa que se quiera hacer: terminar una carrera universitaria, llevar para adelante un diseño industrial, dejar una adicción nefasta para la salud, cumplir con una lista de creaciones, en fin, lo que sea, pasa, puede pasar por un plan . Todo plan es en su primera versión un plan A, un primer plan que tiene por ventaja la enseñanza de sus errores de concepción al tratar de llevarse a cabo. El problema a menudo es más que por la falta de un plan a ejecutar es por el miedo a ejecutar el que sea. La perspectiva de fracasar inhibe toda inversión de energía y voluntad personales. Al no hacerlo el sujeto sufre algo más que haciéndolo fracasara. Siempre tocará medir exactamente cual es el asunto y cuales son los riesgos. Hay planes que no se pueden intentar si no es sobre seguro ya que solo admiten una sola tentativa pero otros, la mayoría, admiten tantas tentativas como capacidad de ave fénix tenga el que lo intenta. El problema de no intentar construir soluciones o desanimarse a la primera tentativa por encontrar tropiezos es que se puede malgastar toda una vida por lo que hace a divertirse con recursos que no explora por miedo a no saberlos dominar. La inhibición es un gran problema ya que reduce la actividad de sujeto. A fuerza de ir sobre seguro va a muy pocas partes.
Para cualquier proyecto u objetivo el plan A tal vez solo sea el primero de una larga enumeración de fracasos hasta llegar a ese plan X, el definitivo que consolide una realización y asegure, lo que desde la observación del etiquetador, llamará un existo. Vivir todo el proceso, en mi opinión, ya ha formado parte del éxito personal, por cuantiosos que hayan sido los errores e impasses, ya que han llenado al tentador de experiencia y saber, lo han convertido en un sujeto experimental y por tanto en el dueño de sus actos.
Las colisiones no tienen porque manifestarse en toda su exhuberancia o con todo su arsenal de fuegos artificiales. A veces basta una sola frase o incluso menos, una sola palabra o una sola sílaba, para que queden constatadas. Son los detalles que ocultan conflictos de estructura muy posicionados entre bastidores. Enytendiendo por conflictos de estructura aquellos que vienen determinados por conceptos contrarios de entender la vida y la organización personal de ella.
Las colisiones interpersonales obedecen a disintonias establecidas y éstas a vivencias de no-onda, no vibracion unísona de las fibras de los sujetos en relación. La disintonía aparece y desaparece intermitentemente en situaciones cotidianas de convivencia o en relaciones afectivas. Su brote en forma de crisis es su versión episódica. Lo habitual es sobrellevarla con una cordialidad y aplomo suficientemente restauradores. Cada figura en juego en una relación personal ubica a las demás en los roles que representan. Una vez conocidos se pueden recorrer millas juntos. Lo grave es la espera de que el otro haga lo que nunca está dispuesto a hacer o para lo que no desea hacer méritos o dedicar facultades. La disintonía es un estado de colisión o refracción permanentizado sin que se exprese de una manera antagonista o hiriente. Las escenas disintónicas -con o sin producción de altisonancias- pueden terminar por ser habituales e integrarlas como algo a relativizar. Externamente se interpretarán como algo normal. Todas las parejas viven en un estado de disintonías parciales relativas por tener cada miembro ritmos, velocidades y capacidades distintas. En definitiva la individuación lleva a chocar con el otro cercano por múltiples diferencias sutiles en la aplicación de las ideas, deseos y programa común. La solución doméstica que cabe es el respeto con las velocidades mutuas de existencia y en particular con las diferencias. Si ese doble criterio resulta funcional la relación convivencial se prolonga ya que esta prevención facilita el respeto a los espacios personales de cada cual.
La saturación del discurso
Aunque el elogio de la palabra ha tenido, tiene y tendrá defensores enérgicos, por constituir una de las causas más nobles a favor de la comprensión humana; cualquiera que practique el lenguaje hablado más allá de las formas instrumentales para denominar objetos, paisajes o funciones se ha encontrado en los límites inherentes a las mismas palabras y con el choque intercultural y psicológico entre personas.
Para hablar bajo el prisma de la comunicabilidad son necesarias las unidades sígnicas con transporte de significado en tanto que medio o instrumento, los hablantes con deseo intencional de comprensión y la expansión suficiente de un tema que dé de sí lo necesario para ser captado en lo esencial. Sin estos tres factores y su complementariedad el proyecto comunicativo se viene abajo. Si hay lenguaje pero los hablantes están usurpados por fanatismos que no escuchan no hay resultados en el entendimiento. Si hay intención comunicativa concurriendo con suficiencia la premisa subjetiva pero no hay coincidencia lingüística o se dan valores distintos a las voces sonoras o gráficas; el resultado comunicante será un galimatías. Si no hay obstáculo en ninguno de esos dos campos pero el lugar de exploración del discurso va más allá de las posibilidades intelectivas y del propio conocimiento científico puede pasarse a un magma de letras donde cada interlocutor cree estar entendiendo lo que el otro dice sin estar seguro de lo que él mismo aporta.
Junto a todo esto no se puede olvidar que las sociedades modernas son responsables de un nuevo tipo de síntoma en sus residentes: el de la saturación. La gente está saturada ante objetos de todo tipo, ofertorios, ideas, propuestas, programas televisivos y una cascada de pretendidas innovaciones de las que está excesivamente cargada. La saturación es tanta que en los casos extremos hay personas que ya no quieren saber nada más de nada. Llegar a estar conclusión es terrible pero las personalidades resentidas se defienden adoptándola como criterio de supervivencia. Se ha dado un significativo salto cualitativo de aquella antigua advertencia del “no quiero saber ya nada más de ti” cuando una persona acaba harta de otra, al “no quiero saber nada más de tal o cual asunto, de tal o cual programa, grupo, gente, empresa o historia”. La cosa no ha hecho más que empezar. La vieja imagen del eremita aislado como sinónimo de felicidad completa volverá a tener su apogeo. Las maneras de desconexión de lo que nos llega del otro son múltiples. También en situaciones particulares cuando este otro es el partner o algún conviviente. El “sí-cariño” como automatismo verbal de los maridos mas bien silenciosos frente a sus esposas verborrágicas es algo más que una simple cordialidad estática, pone una nota de humor al fracaso de la comunicabilidad. De alguna manera nos hemos de defender los unos de los otros y todos de todos en todas aquellas cosas que no nos interesan en lo más mínimo sin por eso perder la oportunidad de la relación y la potencialidad de sus cosas buenas. No nos interesa recibir cualquier clase de textos en nuestro correo electrónico ni participar en cualquier clase de conversaciones en la cafetería o en las reuniones de sobremesa. Tampoco nos interesa todo lo que pueda decirnos nuestro cónyuge o nuestro amigo. Esa selección de la palabra nos lleva a pulir un complejo mecanismo de filtraje de las entradas verbales. El síndrome de saturación del discurso tiene una larga trayectoria de previas. Cambiar de canal en los minutos publicitarios, o de las noticias que dan sobre fútbol, o de la música que está sonando o del imbécil que está hablando haciéndonos perder un precioso tiempo eran ya indicadores de discriminación cualitativa y de saturación, por consiguiente, de aquello que no gustaba. He comprobado que se puede vivir inmerso en un mundo telemático durante docenas de años y no saber absolutamente nada de nada de algunos campos de información en los que no se quiere entrar. Soy un absoluto ignorante sobre football y tauromaquia y prefiero seguir en mi condición de no saber nada. Un dispositivo mental hace que no escuche según que cosas y no me quede ni siquiera con los datos más destacados como nombres de jugadores o ligas. La cosa no acaba ahí. He comprobado que se puede vivir en el mundo de espaldas a todo lo que no interesa de él. La realidad no es más que una espiral de círculos de realidades. Estar en unos no obliga estar en todos.
Ya las pautas de la naturaleza de cada uno marcan una dinámica de opuestos entre los momentos de estar con los demás y en los que se quiere estar solo. Prematuramente todos afirmamos la necesidad de no ser molestados en los actos más básicos de las funciones corporales entre las fases de reposo (y por lo tanto autoasilamiento) y las de actividad (y por lo tanto interacción y juego social). Begoña Huertas que debutó en la novelística con Déjenme dormir en paz puede inducir a una parodia aún más extrema de la vida moderna bajo el síndrome de saturación. Su título sería más o menos así: déjenme vivir sin la presencia de vds.
Si contáramos el tiempo gastado en atender cosas que no nos interesan seguramente nos alarmaría, matemáticamente, saber que podríamos llenar la vida de contenidos mucho mejores. Basta con vaciarla de contenidos nefastos para tender a llenarla con contenidos interesantes. Todos los tiempos sumados a auditar shows televisivos para majaderos, noticias que nos mienten, conversaciones deplorables con colegas profesionales que no arrojan ningún balance de positivos, discusiones reiterativas, lecturas repetidas y atenciones al teléfono de agentes comerciales que nos proponen tal o cual maravilla doméstica; nos proporcionarían una cifra alarmante. Para quienes solo buscan entretenimiento ya les vale, para quienes buscan vivir la vida les toca hacer una criba pronto. Cuando ésta al final se establece con un conjunto de criterios: no leer propaganda comercial superflua, no contestar automáticamente al teléfono o a la puerta cuando sus respectivos timbres suenan, no enchufar la radio o la tele por sistema, no admitir que el primer vampiro con el que coincidamos nos explique sus desgracias para que le ayudemos a remontar su interés por la vida, no leer cualquier cosa que nos dan, no escuchar cualquier conferencia a la que vayamos, no aceptar a ningún comecocos que el infortunio ponga en nuestro camino etc etc; puede suceder que nos extralimitemos con criterios de filtro tan estrictos que nos impidan la recepción de entradas influyenbtes tna interesantes como deseables.
El gran riesgo de la selección elitista, pues de esto se trata, es que puede privar a la persona de todos sus sensores racionales de independencia privada. Es entonces cuando el síndrome de saturaicón está tan intalado que es dañino puesto que el sujeto para acabar con la rabia mata al perro, o con la procesionaria quema el pino en lugar de tratarlo como fenomenos separados. Ha incorporado en su vidau n cortafuegos tan estricto que no solo impide la llegada de todos los virus de internet sino tambien el acceso a cualquiera de sus páginas para no correr ninunga clase de riesgo.
La saturación del discurso tiene una parte lógica y concordante con el proceso de invasión del mercado de los consumos con un montón de insultos a la inteligencia y a la sensibilidad; pero tiene otra parte autolesiva cuando por no caer en la trampa del engaño no se está por conceder la hipótesis de que siguen produciéndose cosas bonitas y dignas de contacto. Sería como si la cinematografía de ahora en la que ya no predomina, en la inmensa mayoría de productos, ninguna intencionalidad creativa -bastando para la producción de ella una ensalada de violencia, desnudos y sexo sin ton ni son ni el menor interés de un argumento coherente- nos llevara a impugnar todo el cine que ha existido y el que está por existir. Juan Cueto sostiene que la cinematografía ha pasado de la ciencia-ficción a la cursi-ficción y es el género más tontamente anticientífico. Cada espectador que se precie de tal debe sacar sus lecciones y no acudir a los espectáculos de los que se va a arrepentir a los pocos minutos de entrar. Lo mismo se puede decir de todo lo demás. Posiblemente el espectador con estilo está condenado a estar más tiempo en casa que en las salas de espectáculos o a dedicarse a actividades lúdicas más propias de la época pre-moderna, tales como pasear, hacer tertulias, cantar en grupo, hacer el amor o simplemente congratularse con el espectáculo magistral de la naturaleza.
Selectividad y admisibilidad de textos originales.
La necesidad subjetiva de un discurso conceptual no evita el trato de mimo con la forma de hacerlo para que llegue adecuadamente a un receptor objetivo. La necesidad de una orgía cromática plasmada en el lienzo puede obedecer a la abocación y chocar contra la falta de contacto en su visitante visual. Los mensajes de contenido de una representación teatral no impiden objetar carencias serias de vitalidad representativa de los actores. La valoración de la poesía por su carga de transparencia y sinceridad sentimental no quita su objeción crítica por la falta de calidad y bloqueo expresivo.
Estos dos registros de experiencia con un objeto de contacto sea el que sea: una información, una obra de arte, una cosa comprada en algún comercio, un vídeo o un poema inciden en todos los planos de la vida comunicativa y sensorial. A las cosas de los demás y a los demás en sí mismos se les tiene en cuenta o se les observa desde estos dos planos. La cultura es rematadamente binaria. O al menos, en la nuestra, somos las víctimas propiciatorias de su binariedad. Antes de seleccionar o rechazar una cosa en concreto el psiquismo ya ha tomado partido. Antes de que el consciente conciencie su deseo el inconsciente ya lo sabe. Es por eso que hay propuestas que tienen el no antes de ser escuchadas o leídas por su condición de procedencia y hay textos que son admitidos o no al trámite de una intelectualidad según el nombre de quien los firma.
Ninguna persona que desee sobrevivir puede vivir sin criterios de selección. Insistimos en teorías con las que acompañamos la utopía para integrar, para sumar, para componer y para superar límites, restricciones y contradicciones; sin embargo el ejercicio de la realidad nos derrota en este punto al comprobar infinidad de veces que no todo es admisible. No todo es seleccionable como algo comestible, útil o rico. Eso tiene carácter de ley inter-espacial, inter-animal e inter-temporal.
En el campo de la artística en el que cabe todo -o de todo- mucho más, en todo caso, que en el de la intelectualidad; la gente se atreve con sus composiciones escénicas, musicales o literarias sin más filtro que desbloquear su sinceridad encerrada. El acto artístico no necesita pedir permiso para entrar a escena, o no lo necesita para ser colocado en algún lugar. Lo que pone la escena, en todo caso, es la última palabra del receptor. Una representación teatral deja de serlo si no acude público a ella y una propuesta musical o cinematográfica puede pasar sin pena ni gloria si no hay una tendencia de consumo de ella que la justifique. El arte de renombre es el popularizado y así como de lo que menos se habla en el vernissage en una galería es de sus cuadros (algo de ellos sí que se comenta, para disimular) y lo que más se valora es el éxito de la convocatoria también la apreciación de un texto (que no su valor) viene marcada por el impacto que haya podido tener y el índice de su compra. Dejando de lado los avatares comerciales y los impactos públicos de la cosa artistificada es preciso señalar que cualquier cosa emitida se inspira en algo y en alguien. Estrictamente basta una sola escucha para crear una escena. Y aún más, basta una construcción sentimental como una elaboración privada para que exista la fuente creativa para dejarlo estampado en un papel. Efectivamente el público, la audiencia, el otro a la espera como un sapo o la admiración hipotética no son más que construcciones sociales de mercado que la última industria se ha encargado de vaciar de contenido. Para que haya arte no es imprescindible el feedback. Una mirada que ni siquiera tiene el crédito de que me mire puede ser la excusa para crearlo porque antes de ella el que crea ha necesitado mirarse a si mismo a través de su obra. Ni siquiera otro receptor es indispensable para que se dé este hecho. El pintor fóbico del sistema o del entorno que se encierra en su buhardilla para llenar una superficie blanca de colores incomprensibles o el hombre solitario que habla de su soledad y pone en versos su vacío constituyen en sí mismos escenas de alto voltaje interpretacional. No hace falta que haya una mirada presencial ahí para recrearnos en sus imágenes. La escena existe indistintamente de la platea. La creación literaria no deja de serlo por desconectada que pueda quedar de su lectura posterior. El fenómeno del impacto y la mercantilización artística es algo que no tiene nada que ver con el arte en sí mismo. ¿Keith Haring imaginaba triunfar cuando vivía marginalmente, entendiendo por triunfo ver su obra plástica conocida y reunida en galerías para ser visitada? ¿Los espectadores atentos que valoran su obra con trazos esquematizantes de figuras humanas y de perros también lo hacía cuando no estaba colgada y se la encontraba en la calle? ¿El arte es más arte desde el momento que salta de la calle -en la que vive por el azar de las monedas que recibe- a las paredes preparadas de una sala de exposiciones?
Reclamo el derecho al arte a cualquiera que lo necesite para expresar a través de él lo que no le es permitido hacerlo de otros modos. Eso da un listón de tolerancia altísimo y provoca una pérdida, tal vez, de criterio selectivo. ¿Qué es y qué no es arte? ¿Cuál es la frontera entre su campo de pertenencia y todo que está fuera del mismo? ¿Qué es y que no es un poema? ¿Qué tiene y qué no tiene derecho a ser divulgado? El principio de admisibilidad de todo se encuentra confrontado al hecho empírico de producciones rematadamente insoportables. No todas las propuestas son aceptables, no todos los libros son legibles, no todos los espectáculos son visionables, no todos los poemas son literariamente admisibles. La interacción con cada no de los registros va dando pautas de lo qué es seleccionable de aquello otro que decididamente no lo es. Esa interacción nos devuelve a la opcionalidad: esto sí-aquello no.
El arte no está exento de la cultura que le influye a pesar de que reaccione levantiscamente en contra de ella. Aún más el arte es uno de los grandes consolidadores de cada cultura y para los manuales de indagaciones culturales, el catálogo de artes va de la mano de las tradiciones y pasa por ser prácticamente lo más distintivo de una cultura. ¿Significa eso que todo lo que pretende captar una atención sin ser una producción matérica de utilidad puede ser calificado de arte? La discusión está servida para leguleyos. Lo que es y no es arte atrapa la inocencia del incauto dispuesto a entelarañarse en una lista de preferencias apoyadas en creencias. Estos actos de fe abundan en alguna clase de tertulias o foros. Un poco más allá de lo que gusta y no gusta o de lo que se cree y se deja de creer cabe apelar a alguna clase de parámetros objetivos. Para un tipo de escuelas pictóricas el arte plástico pasaba al lienzo las figuras de la realidad. Cualquier forma indistinguible no podía ser tomado por tal. Lo mismo ha pasado con la poesía. No todo texto en formato poético es un poema. Hay demasiadas prosas expresadas en vertical que pretenden la categoría de serlo y mueren en el intento. Una amplia laxitud por parte de quien las acepta le lleva a bajar la calidad en su propia autoestima como lector. No es extraño que las revistas o los soportes de divulgación de textos deban hacer una mínima selección de lo que plataforman para mantener unos mínimos de dignidad creativa. Aunque por otra parte el hecho de pertenecer a la sociedad de la abundancia y a la prodigiosa capacidad tecnológica de la reproductibilidad puede permitir de facto que todo lo que tenga una clave de creatividad pueda tener su lanzadera por deplorable que sea. Si Bertelsmann preparaba una librería virtual que reuniría 1,5 millones de títulos en castellano ¿porqué no pensar en títulos para todos los gustos? O si Google pretende otro tanto con cifras desorbitantes de libros ¿por qué no permitir que cada quien pueda ser autor por voluntad y decisión propia? Sabemos que potencialmente a la larga todo el mundo podrá tener su web personal en la que colgar sus fantasías, sus álbumes de fotos y por supuesto sus producciones artísticas o filo-artísticas. Nadie podrá detentar la instancia de admisibilidad o no de algo. Bastará su condición de originalidad para poder ser atractivo. Mientras tanto no todo cabe en todas partes. Ni nos cabe la tienda de comestibles del barrio en la alacena de casa ni toda la producción literaria en la propia biblioteca. Tampoco caben todas las propuestas de relatos o diseños o poemas en un mismo espacio de concurrencia. Inevitablemente aparece tarde o temprano alguien con o sin tijeras que corta la posibilidad de la llegada a un espacio. Y en su acto de aparición hay algo de terminator, de cruel. Todo ejercicio de exclusión ampara un rol de censura. Y el argumento de la cualidad esconde un elitismo de casta. A pesar de todo esto hay proposiciones artísticas que captan y otras que no logran remover ninguna de nuestras fibras. Lo ideal sería, es, poderlo admitir todo y tener suficiente espacio (tanto en un soporte gráfico como en un almacenaje físico) como para admitir cualquier clase de propuesta con ínfulas artísticas. Hacer como Abelardo Linares de la editorial y librería Renacimiento (en Sevilla) que compró en el Bronx un millón de libros en 1995 que los había reunido Eliseo Torres. Se trataba de libros editados en castellano entre 1920 y 1980. Se trataba también de una iniciativa considerable en una época en que las librerías ya no almacenan, ni siquiera, libros de 10 o 15 años atrás. No todo el mundo puede hacer eso, ni siquiera puede mantener un espacio pagado solo para mantener su biblioteca física con algunos miles o decenas de miles de volúmenes. Admitirlo todo tiene algo de heroico. Poner a buen recaudo las producciones creativas documentaliza una época a través de sus confidencias personales más inventivas y genuinas.
Por lo que hace a la literatura poética no es poca la gente que nos acercamos a ella como veta de expresión y cantera de declaraciones íntimas. A menudo la pulsión confidencial socava la forma estilística, el qué puede más que el cómo y así aburrir o confundir soberanamente a quien lo lee sabiendo que no conecta con lo escrito a pesar de comprenderlo por la vía intelectual. Lo poético es una llamarada directa a los sentidos, un fogonazo que quema. No todos los textos poéticos atrapan la lectura por no reunir una estructura de creatividad aunque repitan los temas universales que se hayan prodigado hasta la saciedad. Pero lo poético sale adelante a pesar de quien lo hace. Posiblemente el poeta no acaba de ser construido hasta que su poema va más allá de si mismo convirtiéndose en espacio, en aire, en sentimentalidad pública y se inmiscuye en asuntos personales ajenos porque es tomado como cosa propia. De hecho llegamos a la poesía porque algo de alguien una vez nos atrapó con su verso que decía lo que podrían ser palabras nuestras o expresaba aquello para lo que no tuvimos palabras en ese momento. La poesía y su cuadro tensional o dramático vive el conflicto de decir aquello por lo que se atreve a ser dicha con la forma creativa de decirla. No todo poema en formato es un poema de verdad, no todo autor de prosas verticales puede ser tratado de poeta pero ¿qué juez crítico puede decidir en este mundo de impostores y performances recargadas quien es quien?
Lo poético es antes que nada una indagación por el laberinto de las formas y contenidos y una apuesta por exorcizar la tragedia con la originalidad expresiva y ensalzar la belleza con su reinvención fuera de todo modelo. Así como Javier Marías reivindica la diversión en la literatura demostrando que la palabra puede ser espectáculo al hacer la primera entrega de una de sus novelas en directo ante un público, cabe reivindicar el atractivo poético por el carisma de la confidencialidad personal pero libre de la parálisis estética. En el fondo de cada propuesta artística subyace la dicotomía entre estética y ética, entre espectáculo y rigor de contenido, entre presentación y verdad. Del hilo de todo eso cabe seguir la reflexión.
Primera libreria en Internet.Completaría su fondo en verano 1999.
Se trató de tu rostro mañana leida como presentación ante unas 44 personas en el Círculo de Bellas Artes.
Las dificultades de la expresión escrita.
Los 50 mil libros editados anualmente en España, un país precisamente que no se distingue por tener una cultura de masas brillante es un dato que llena de alborozo y esperanza. Todo el mundo termina por escribir su libro. Se diría que hay más escritores que lectores. He conocido gente que se ha puesto a escribir verdaderas obras magnas, o que eso pretendían, con escasas lecturas realizadas en su vida y justificando su quehacer redaccional por ser canales de voces (o de espíritus) inspiradores o por estar convencidos que la historia de la ciencia empezaba con su poder infuso. He conocido gente que ha acumulado inmensos fondos bibiliotecarios sin ser conscientes del valor acumulado de saberes metido en sus volúmenes. He conocido gente que cansada de acarrear tantos fardos de libros de un punto u otro o simplemente de tenerlos que aguantar forrando sus paredes un buen día han decidido desprenderse de todos dándolos declarando sin rubor que ya no los van a leer. De otro lado hay gente que escribe con ritmos continuados y forran superficies con sus textos de páginas de periódicos o revistas repasándolo todo y organizando el mundo con una pasmosa facilidad. Hay quien escribe por necesidad supervivencial íntima, para hacer prevalecer su yo y quien lo hace para complacer a quienes esperan de sus manos y de su dictum textos tranquilos que no zarandeen demasiado las mentes dormidas. Witold Gombrowicz en su Diario (1953-1969) hace un llamamiento en privado a deshacerse de aquella literatura para la complacencia recíproca de las medallas entre gente que se obsequian mutuamente y que no salen de su círculo estanco. Propone una nueva inspiración y dejarse llevar por todas las sensaciones. Dejarse llevar por todos los ínputs que entran en la caja de resonancia que es el sistema sensorial e interpretacionista de uno es emborronar todas las paredes del mundo con una inmensa prodigalidad de textos. El acto individual creativo es el criterio que va a superar toda clase de dificultades expresivas o limitantes del lenguaje. Entiendo que no hay modalidad artística que pueda decir tanto como la literatura ni siquiera la música pero varias de ellas: el cine, el teatro, la ópera, la canción se valen del lenguaje para expresar toda su potencia. La contraposición de los otros lenguajes artísticos plástico: pintura o fotografía puede ser empujada también por dificultades personales de los propios artistas con el lenguaje o con sus herramientas para usarlo. Concedamos que lo que se expresa de una manera no quita hacerlo de otra y que las sensaciones generadas por un texto escénico son muy distantes de las producidas por este mismo texto leído. Así mismo es muy diferente un tema expresado por medio de la verbalidad oral y directa a hacerlo desde el reposo del escritorio por escrito e indirectamente. Si se acude al texto escrito por dificultades comunicacionales en el tú a tú verbal y eso no produce ninguna alarma en particular también podremos convenir que se acude, quien acude, al lenguaje escénico por manejar alguna clase de dificultad con el texto escrito. Dificultad que se da en dos sentidos: desde el lado del público constituido en expectador que opta por nutrirse fundamentalmente de la cultura visual y videográfica y desde el lado del creador que, sabiendo lo anterior, prefiere proponer obras de masas o de mayorías o lo más atractivas posibles que textos escritos que llegan a minorías y que, por añadidura, no siempre consiguen hacer impacto con sus mensajes. Crear, en cualquiera de sus géneros, maneras y versiones es hacer una actividad que no crear no permite hacer. La creación es una forma de libertad. El arte, es el resultado de una ecuación simple que incluye negadores.existe arte porque no existe la comunicación integral en los campos ordinarios de la vida relacional. Existe arte porque es necesario el contrapunto que rompa la monotonía de la vulgaridad. En cuanto al arte escrito existe prosa imaginaria porque la realidad resulta agotadora con el peso de sus prohibiciones. Existe poesía porque la prosa narrativa no puede decirlo todo y finalmente existe el texto intimista porque el sujeto oprimido necesita destilar sus verdades como sea y ante quien sea aunque pertenezca a otra época y otro registro. Hay algo que el poeta no logra explicar nunca del todo: el porque/para qué de dejar sus textos acabados y entregados. Tras vecer todas sus dificultades, especialmente las inhibitorias, para hacerlos; se encuentra con un cierto volúmen de materiales que puede dar lugar a uno o más libros y que tal vez lleguen a una o más personas. ¿Para qué implicar toda una vida de letras o una etapa biográfica considerable de la vida para hacerlas? ¿Dónde estará la compensación cuando ni siquiera se cuenta con la nota evaluadora de prensa, el homenaje, la antología o el panegírico postmortem? No hay respuesta a esto salvo por el hecho de que el poema, o el texto de factura personal es producido como un grito de libertad por callado que sea. Escribir es una manera de ganar la libertad sobre uno mismo, contra la estandarización a la que la herencia y la sociedad le ha asignado, contra la inercia pasmosa de la generación en la que estámetido por edad, contra la cultura de un país anodina en la que se está ubicado. La libertad personal no puede ser regalada. Se ocnsigue ocn una lucha cuerpo a cuerpo de uno consigo mismo, del sujeto que compone y su guión de yo predeterminado que le niega ser en su plenitud. Es algo comparable al tipo de libertad a escala social. Aquellos marcos de libertad entregados por los intereses históricos del poder siempre quedan faltos de un grado máximno de libertad.
Imre Kerstész, nobel de literatura húngaro del 2002 un superviviente que evitó la camara de gas por judio en Auschwitz, sostiene que la libertad se ha vivido en los paises del Este de un modo traumático. No fue conquistada por el pueblo sino regalada por la historia. La libertad personal no puede ser comprada ni decretada. No hay mayor esclavo que quien no quiere ser libre por mucho que las libertades civiles estén promulgadas y su condición de elector cíclico esté prevista. También, creativamente en el campo de las letras, no basta con escribir mecánicamente o con poderlo hacerlo porque el mercado gráfico está ya esperando un rpoducto, para experimentar el goce de la libertad en toda su extensión. Hay nombres de autor que funcionan, desde el punto de vista de la especulación de los mercados, como marcas industriales. Tom Wolfe (67 a en 1998) levantaba expectativas con el lanzamiento de su novela, A man in full aunque todavía no estaba terminada del todo. El primer libro de autor desde La hoguera de las vanidades (1987) que tuvo previsto gastarse medio millón de dólares en su promoción. Indistintamente del valor literario de un texto y del currículum de un nombre de autor obviamente nadie quedaria en el anonimato tras una inversión de esta categoría. Pero ella en términos de libertad creativa del autor podría ser discutible. Posiblemente el autor de renombre tiene que hacer concesiones al mercado que le marca las pautas de lo que debe decir y cómo debe hacerlo. ¿Dónde queda su libertad personal y su libertad creativa cuando la sociedad de consumo lo aguarda como si de una marca industrial se tratara? La historia de la literatura es una historia de tentativas de las que una visión sesgada toma por resultados acabados. Tras cada título y cada nombre de autor hay biografías contritas repletas de complejidades y frustraciones. No es suficiente para nadie con tener padrinazgos y linajes de apoyo considerables es indispensable el concurso de una motivación personal, única y no inoculable. Quizás es lo que se llamaba talento u otro punto de vista tratará de voluntad férrea. Lo que parece insalvable es tratar de hacer creaciones del tipo que sean sin tener un verdadero sentimiento para hacerlas. No se puede ser escritor si no se siente. Escribir es llenar páginas con dos cosas: grafías y sentido añadido con sus signos. Hay mucho que decir a través de vericuetos y tentativas que en principio no pueden o no saben abordar todo lo que insinúan o desean. La literatura es una invitación al laberinto de callejones que terminan en paredes rotundas y es al mismo tiempo un proceso abierto que no permite el retorno atrás. La literatura pregunta preguntas que acompañan a quien las hace y se las ha hecho mientras vives. Quien escribe y se dedica a eso con una cierta sistemática revive lo que ya Stendhal, en su alma insatisfecha, había experimentado. Stendhal que fue poco apreciado durante su vida, consciente de escribir solo para unas minorías només sometió su itinerario a su eterna pregunta de cómo ser héroe, santo, excepcional, genio y al mismo tiempo feliz. Autor de obras maestras El rojo y el negro (1831) y La cartuja de Palma (1939) Records d´egotisme se sintió predispuesto a la fractura con su mundo. Marcado por la influencia de su padre, devoto y monárquico, y de su madre, liberal y volteriana, muerta prematuramente, y otros, que le predispusieron contra los jesuitas y a favor de la revolución quedó un tanto excluído de los representantes del siglo XIX literario francés como Balzac i Flaubert.
La literatura no es el camino más práctico para el lucimiento de las dotes creativas. Es un camino híbrido entre lo personal y lo extrovertido, la intimidad y el espectáculo. Escribir para el triunfo de un estilo o de una manera parece antitético con la esencia creativa del escribir. Por otro lado escribir no implica siempre elaborar y encadenar palabras de texto no es igual a coherentizar ideas o situaciones.
En ese proceso de no vuelta atrás la escritura proporciona una dimensión de libertad no sospechada que la realidad cotidiana de los hechos no consigue garantizar y, por añadidura, deja un saldo de testimonios o de verdades, una constatación de lo vivido, un testamento de los hechos personales o de las indagaciones personales de los otros hechos en los que se ha participado, que para el caso es lo mismo.
No se declara abirtrariamente contrario a la politica israeli y cree qu las criticas q recibe oculta un nuevo antisemitismo. autor de sin destino, tardó 10 años en escribirla, paso desapercibida hasta su traduccion al alemana en 1997.
. En España será publicada por ediciones B que pagaría 75 millones de ptas por los derechos.
El Coleccionista de Palabras.
La creación literaria pasa por tres grandes clases de colecciones: la de los libros ajenos, la de los títulos de los libros propios y la de las palabras. Un escritor es un coleccionista de palabras. A veces las adquiere de golpe maestramente ordenadas dentro de un formato de texto o de enciclopedia, otras las va tomando una a una de las sonoridades con las que se encuentra en sus viajes por el mundo de las páginas con las que goza su sensibilidad. Tengo la costumbre de subrayar los libros que leo desde el principio de estrenarme como lector. Y las palabras que no conozco o que me gustan las apunto en una lista a parte (a veces en el mismo libro en la última hoja) o a falta de esto las marco con un pequeño círculo en medio de ellas. La intención para todos es retomarlas, buscarles el significado, aprehenderlas, hacerlas mías usándolas. La acumulación de todo ello: libros ajenos y libros propios, conocimientos y más conocimientos, los de sensibilidades de otras causas y cruzadas y mi propia autoexploración metido en cientos o miles de páginas seguramente no conduce a ninguna parte salvo al gigantismo gráfico. Es una metáfora simbólica. Lo esencial que contiene una biblioteca bien lo puede contener un solo libro y lo que tiene este puede quedar instantánemente valorado por una idea expresada en pocas frases. A pesar de todo es difícil vivir toda una vida con una docena de frases y tendemos a crearlas y re-crearlas hasta la saciedad, pensando así tal vez, que recreamos el espacio habitado y nos recrecemos en el papel que ocupamos en él. El deseo de la palabra-relato y escrita no es un deseo universal aunque la pulsión comunicativa sí lo sea. Mucha gente se retira de un libro al primer párrafo denso con el que tropieza. , me he encontrado con muchas personas que ocupan asientos de profesores y que tienen titulaciones universitarias y un supuesto nivel cultural que se cansan al primer minuto de lectura. Hay un tipo de intelectualidad al servicio de la escalada social no de la comprensión psicosociológica de la cultura o de la historia. En el fondo de quien no admite la lectura y no acepta entrar en la retórica del discurso escrito está consagrando su energía a una manera particular de rentabilizar el esfuerzo intelectual. Hay mucha mas gente de la que se reconoce como trepadora de la pirámide socia y que toman las relaciones con los demás en función de su perspectiva potencial de beneficio o negocio. John D. Rockefeller representante del darwinismo social hablaba del crecimiento de un negocio no como una tendencia perversa de la economía sino como un desarrollo de la ley de la naturaleza en la supervivencia del mas apto. Para el teórico de las letras el más apto no es el que consigue más poder físico o económico para dominar las circunstancias o su entorno sino el que emplea su poder personal para no ser dominado por los poderes ajenos. Para eso su mejor aliado es la filosofía práctica de vida y la mejor casuística es la que pasa por la literatura. No hay personalidades ni figuras por conocer que no hayan pasado antes como estereotipos y arquetipos por las páginas de la literatura universal. Una de las cosas que por siglos han dicho mucho de las personas es si tenían o no biblioteca en su casa y la cantidad de libros que figuraban en ella, también el tipo de orden y si presentaba una cierta actividad de uso. Experimento un fluído de simpatía inmediatamente cuando visito a alguien y nada en literaturas, tiene la costumbre de adquirir y tratar con textos y tiene libros por todas partes. La magia de esa imagen todavía me cautiva. Cuando tengo noticia de la cantidad de libros que ha reunido una persona es como si se me proporcionara un detalle personal de ella con más información que otros elementos de curriculum vitae, como títulos y diplomas. De paso comentaré que las formas, ya clásicas y obsoletas, de los presentantes de programas de televisión o de conferencias en hacer la sinopsis de los entrevistados o conferenciantes me resulta agotadora por no decir agraviante e inútil. Tener doctorados o títulos universitarios ya no dice nada de la capacidad teórica de los doctores o licenciados sino solo su capacidad de permanencia y de insistencia tras unos documentos acreditativos de subordinación, obediencia, persistencia y rutina. Son más indicativas otras informaciones como viajes, lecturas, aportaciones escritas o investigaciones realizadas. El teórico es tanto más práctico cuantas más palabras haya coleccionado adaptables para resolver situaciones concretas y el curriculario no tiene mayor imagen que la de demostrar de lo que puede llegar a ser capaz una persona de hacer a lo largo de su vida para llenarse de demostraciones de lo que ha hecho para sentirse más seguro con su propia capacidad. Claro que en el fondo los hablantes coleccionamos palabras con la vana pretensión de entendernos todos con todos y de organizar los desperfectos del mundo a la vez que vamos respondiendo a sus incógnitas. Lo que sucede es que unas palabras llevan a otras y cuantas mas tenemos más necesidades experimentamos de precisarlas y usarlas además de inventar otras nuevas.
Jesús Pardo ( Santander 1927-) Autorretratos sin retoques, Zapatos para el pie izquierdo. Reunión de los inventos que más han dado que hablar.Su biblioteca contiene 15 mi títulos.
La Novela o la Vida.
Cuando se habla de novelas se piensa en estilos faustos o extraordinarios que, en el espacio de una conversación sosegada, puede llevar a comparar estilos y autores y a hacer escarceos por la historia de la literatura. Pero sin ir tan lejos una novela empieza por un relato con ganas de contar una historia compleja y con suficiente capacidad expresiva como para hacerla entender. Una novela es una historia descriptiva que cuenta una vida o mejor dicho que cuenta la vida con un protagonista al menos y la oportunidad de que concurran otros relacionados. Puede estar basada en hechos de la realidad o ésta ha proporcionado pretextos para construirla. Tanto si traslada sagas que hayan existido o situaciones actuales o remotas de lo sucedido como si acude al fondo imaginario en tanto que proveduría de una trama, la novela tiende a retratar la vida. También lo podemos decir al revés: la vida es una novela en tanto se iguala a la idea de teatro al reconocerse a sí misma como una representación o una puesta en escena de unos guiones dados. Afirmamos que vivimos vidas como novelas en un doble sentido: cuando son extraordinarias por el lado de las experiencias y goces y cuando son excepcionales por el lado de las complicaciones o la tragedia. Ante la explicación de anécdotas originales o aventuras inusuales oímos decir. De todo esto podrías hacer una novela. De hecho vivir es ya novelar sin letras. La literatura está en la vida porque la vida es arte y mucho antes de que los lenguajes artísticos se fueran dando cuenta de ello ya había gente que vivía la elegancia del arte sin hacer ostentación de ello. En un debate extremo llegaría a afirmar que caminar, mirar, guisar o hablar son maneras artísticas del hacer y del vivir sin ninguna intención museística o proyectiva y que forman parte de la cotidianeidad más ordinaria. La novela está pues inscrita, tan solo falta tomarse un momento, o permitírselo a alguien, para que la escriba.
Pero no todas las novelas son aceptables de contenido como tampoco lo son en la condición de publicables. Se exponen a distintos registros de revisión y a un gradiente de admisibilidad/rechazabilidad. El más severo es el de propio creador que no queda satisfecho con su obra y deshace y rehace su trabajo tantas veces como cree precisarlo hasta darlo por terminado. Otro es el de los expertos en el negocio, los que conocen su dinámica y saben como va la relación entre oferta de un producto y consumo del mercado, dialéctica ésta con la que marginan a un segundo plano la sensibilidad, los valores, la innovación y otros factores de sujeto. En tercer lugar están las personas relacionadas, comentada, expuestas, reveladas o denunciadas en el texto con las que no se puede contar una incondicionalidad sobre lo que se dice de ellas. El creador de textos entra, o puede entrar, en colisión con sus referidos, mencionados o analizados en sus páginas si lo comentado de ellos no complace a éstos. Entonces puede darse una rivalidad fiera en las páginas y hay autores que antes de publicar sus trabajos deben consultar gabinetes de abogados para comprobar si han incurrido en ilegalidades o en declaraciones que puedan ser calificables de perjurio o difamación. Una novela tiene la ventaja de que puede engrandecer o minimizar aspectos verdaderos de la realidad y la evolución de sus personajes tomados de perfiles existentes en la realidad. Puede cambiar los nombres, desdibujar las fisonomías, alterar las ubicaciones que son mencionadas pero a pesar de todo esto un personaje real de la vida real puede identificarse con un personaje retratada en una trama novelesca por mucho que se le haya disfrazado. La consabida advertencia clásica de que todo el texto expuesto es ficción y no es tomado de la realidad no es más que un artilugio para reducir conflictos con los demás. La imaginación es una fuente de creatividad interesante pero para nada está reñida con la toma de referencias anecdóticas de la realidad conocida, eso sí con la suficiente habilidad para que los lectores piensen siempre que son otros anónimos los que están retratados en las páginas que leen. ¡Cuántas veces los personajes que encontramos en los relatos forman parte de nuestra realidad cotidiana! ¡Cuántas veces los gestos ironizados pueden ser nuestros propios gestos y nos reímos con ganas! La verdad no es un problema para nadie cuando es establecida en sus parámetros generales que no involucran directamente la intimidad particular pero se convierte en una amenaza cuando las certezas personales que quieren ser mantenidas en secreto son exhibidas públicamente. Hay una tradición mercantilística del escándalo que han hecho subir ventas de títulos por este motivo indistintamente de la calidad redaccional o a pesar de tratarse de atentados literarios.
De los tres censores de una novela propuesta: la de autor como creador, la del editor como intérprete de mercado, la de los personajes vivos o herederos tomados de la realidad, es este último grupo el más complicado de tratar. En el fondo la demanda de un personaje si pudiera reivindicar sus derechos de imagen y tratamiento a su autor podría estar contaminada por el deseo del engaño. Si ese personaje es alguien tomado de la realidad, aunque sea con el oportuno disfraz de cambio de nombre, podrá ser discutido por la persona real que ha hecho de cantera de aquél. Eso puede mover a enfrentamientos intensos entre personas retratadas y autor que las retrata si los retratos no son al gusto de aquellas. Creo que pasa con cualquier clase de retrato, plástico o gráfico, conceptual o estilístico, informativo o imaginario. Pero en cualquier elección artística, el producto final no es la realidad de la que parte. Ni una pintura, ni una foto, ni un gag escénico, ni un poema ni un relato escrito son lo mismo que aquello de lo que hablan. Para obtener la identidad hay que acudir a la copia genética de lo que se está tratando. El traslado de los objetos de la realidad al soporte de un lienzo o de un papel, a manera de figuras o de descripciones, pierde –en ese traslado- elementos de la verosimilitud inicial y le añade otros que no se advierten en los contactos reales, apresurados o superficiales. Una novela es a su manera una reflexión que explica o quiere explicar una trama entera. A diferencia de lo que se sabe de la realidad que se conoce a fragmentos y episódicamente la novela hace la entrega de un todo de una sola vez. Esta además tiene un valor añadido a la realidad de la que refiere y es que puede introducir personajes extra o inexistentes a modo de niveles de discurso de los que ha sido amputada la realidad a la que traslada. Evelyn Waugh en su prefacio a su Elena habla del ardid que utiliza al emplear unos cuantos personajes ficticios para poder explicar las supuestas tramas de la realidad histórica de su personaje central en un género como es la novela histórica. El autor/a dispone de muchos recursos para poder interpretar la existencia y conducta de unos personajes, uno de ellos es el de crear personajes paralelos que cumplen la función de decir lo que nadie dijo en las escenas reales tratadas pero que sí era pensable. El arte en general se abre camino luchando a brazo partido contra una parte de la sociedad que lo rechaza o le hace mal de ojo o trata de quemarlo o prohibirlo. La literatura, que es de acceso menor, por el esfuerzo de comprensión, tiempo y dedicación que requiere, no deja de ser controvertida cuando se mete en realidades a las que sus residentes habituales prefieren permanecer ocultas. Admitámoslo: hay gente que no quiere tener ningún trasiego con la verdad por mucho que hagan demagogia de ella a escalas generales, en aquellas situaciones y menciones que no les comprometen. Seguramente es un temor absurdo. Las personalidades paranoides tienen miedo incluso de ser descubiertas en elementos que no dijeron en situaciones postmortem o por gentes hipotéticas con las que nunca tratarán o no adivinarán jamás quienes son las que cursan la vida con aquellas. Todo esto no es suficiente impedimento para continuar escribiendo. Y escribir es escribir de esto y de aquello, de la realidad estándar y del real particular, de lo analizado o de lo inventado, de los unos y de los otros, de mí y de ti.
Esa premisa perversamente explotada viene dando lugar a literaturas, si así se pueden llamar, difamadoras y a prosas periodísticas que son la vergüenza del periodismo y el ejercicio de la antiética por sistema. El morbo vende. La gente consume intimidades ajenas más que análisis de tramas psicológicas o transportación de experiencias de las que aprender. El futuro de la literatura depende de la genialidad o no de quienes escribamos obra terminada y del talento y sudor que metamos en ella con un combinado armónico de tenacidad, ética y exploración de lo verdadero. Por su lado el futuro editorialista va a cambiar. En lugar, espero, de hacer tirajes impresionantes y luego presionar al mercado con bombardeos propagandísticos para que los absorba, las ediciones tenderan a ser sobre pedido y la vía de difusión digital desplazará la necesidad de tanto papel impreso. Jose Antonio Millán. Filólogo y editor electrónico, que Ha dirigido el proyecto del Centro Virtual Cervantes da un modelo comparativo para ir a buscar en las pantallas lo que no será necesario pasarlo siempre por el papel. Esperemos que en el futuro la agresividad de la pantalla digital vaya siendo técnicamente resuelta y que los consejos de repensar antes de imprimir algo la necesidad de hacerlo vayan siendo seguidos.
La novela incorpora elementos vivos, tan vivos que dan lugar a neologismos y neoconceptos, algunos son de estreno y que no han tenido tiempo de ser recogidos por la RAE. No sé si Miguel Asín Palacios director de la Real Academia Española puede estar de acuerdo con la siguiente idea, pero opino que los diccionarios llegan tarde a la realidad, son sus apéndices que recogen tarde y a veces mal el bagaje de palabras circulantes.
Lo interesante de una novela es la frescura por encima de si se ajusta a escuela, estilo, grupo o norma. Alberto Moravia entre otros en El conformista (1951) La atención (1965) son una bocanada de luminosidad. Hay cantidad de autores que merecen ser leídos porque tienen el arte de sacarte del cautiverio de una sola realidad.
A la literatura muchos llegamos por la vía autodidacta. Todavía no hay escuelas de arte que enseñen a escribir con un estilo y los talleres de escritura no hacen escuela así como sí las haya para enseñar a bailar o interpretar en escena. Machado de Assís (1839-1908), Hijo de obrero. Autodidacta, fue un ejemplo como el autor que cree en sí mismo puede proponerse cualquier empresa si no se niega a ella. A los 17 años de existencia de Brazil como estado independiente. Ascendió a los más altos cargos del ministerio de Agricultura. Escribió El alienista cuento. Papéis avulsos (1882). De cada otro tenemos algo que aprender y la mayoría de los aprendizajes los recibimos de manera indirecta, distante y no intencionada. Lo que es más muchos de los aprendizajes lo son a pesar de sus maestros o sin que se enteren. En la novelística el deseo de contar historias es un modo de conseguir el placer que la realidad prohibe. En la novela se dice todo aquello que la realidad ha prohibido decir, convirtiéndola de esta manera en uno de los instrumentos de verdad más excelentes.
Publicar lo íntimo,. CdeV 2006 abril 21
El pudor de preservar lo más íntimo de la mirada ajena ha decrecido en su cota de exigencia. La era del hedonismo viene tocando a las puertas privadas desde hace ya no pocas décadas y el exhibicionismo, sutil o descarado, es algo más que una pulsión minoritaria, convenientemente reprimida de acuerdo a los cánones culturales, para ser una tendencia inserta y mayoritaria perfectamente reconocida en multitud de ámbitos sociales. Se ha dado un gran salto desde los gestos epistolarios en los que uno corresponsal le contaba sus pequeños secretos a otro justificada tal comunicación por la distancia que los separaba y el afecto que los unía, a tener canales de video instalados en casa para publicar las imágenes en tiempo real en la red para disposición de cualquier desconocido que quiera verlas. Los dos extremos de dar la noticia de la privacidad obedecen, sin embargo, a un proceso continuo. En la confidencialidad de dos también hay una publicación de lo que uno es, siente o hace a otro en particular. En una pantalla la intimidad es contada a un número indeterminado de interesados en saberla. Lo que varía en un caso u otro es el lado de recibo, la cantidad de personas que reciben la noticia. Por lo general la privacía es compartida con una persona o con un máximo de unas pocas a las que se supone la sensibilidad de guardar el secreto, la capacidad de respeto y la lealtad para ser depositario consecuente de aquello que se confía. Esas variables pierden todo control cuando el campo destinatario es indeterminado. Sin embargo hay otras razones para privatizar la información de lo personal a un poco gente o a una sola persona, la pareja, el amigo, el hermano el correligionario o el camarada y es la del presupuesto de la
Publicar lo íntimo.
El pudor de preservar lo más íntimo de la mirada ajena ha decrecido en su cota de exigencia. La era del hedonismo viene tocando a las puertas privadas desde hace ya no pocas décadas y el exhibicionismo, sutil o descarado, es algo más que una pulsión minoritaria, convenientemente reprimida de acuerdo a los cánones culturales, para ser una tendencia inserta y mayoritaria perfectamente reconocida en multitud de ámbitos sociales. Se ha dado un gran salto desde los gestos epistolarios en los que uno corresponsal le contaba sus pequeños secretos a otro justificada tal comunicación por la distancia que los separaba y el afecto que los unía, a tener canales de video instalados en casa para publicar las imágenes en tiempo real en la red para disposición de cualquier desconocido que quiera verlas. Los dos extremos de dar la noticia de la privacidad obedecen, sin embargo, a un proceso continuo. En la confidencialidad de dos también hay una publicación de lo que uno es, siente o hace a otro en particular. En una pantalla la intimidad es contada a un número indeterminado de interesados en saberla. Lo que varía en un caso u otro es el lado de recibo, la cantidad de personas que reciben la noticia. Por lo general la privacía es compartida con una persona o con un máximo de unas pocas a las que se supone la sensibilidad de guardar el secreto, la capacidad de respeto y la lealtad para ser depositario consecuente de aquello que se confía. Esas variables pierden todo control cuando el campo destinatario es indeterminado. Sin embargo hay otras razones para privatizar la información de lo personal a un poco gente o a una sola persona, la pareja, el amigo, el hermano el correligionario o el camarada y es la del presupuesto de la correspondencia y sobre todo de la no traición. Las historias sentimentales y depositarias de información privada demuestran que el otro que recibe entregas confidenciales considerables es quien más armas tiene para destruirte si en un momento dado las relaciones se estropean. Eso hace repensar en que la privacía individuada tampoco es una garantía. Tanto en la publicación de la noticia sentimental en una escala numérica como en otra el que hace de confidente de lo suyo debe saber en todo momento que se arriesga a que el otro le malinterprete o utilice la información recibida en su contra. Sabido esto, cada cual en su justa medida se autoadvierte a lo que se arriesgo. Una vez se de el choque con cada revés, lo va a ser menos si los riesgos han sido asumidos previamente. Es distinto contar las historias privadas en forma de novela erótica al estilo de la de Almudena Grandes. La cultura y el superyo dominante en los individuos demoran enormemente la higiene mental pendiente que les queda. Es cuestión de tiempo, tenacidad y cuantiosas inversiones ideológicas en conciencia para que la gente paulatinamente se vaya despegando de sus miedos y reconociendo sus pulsiones de deseo y sus prácticas privadas sin avergonzarse de ellas. Ya hay héroes y heroínas que cuentan cosas de su vida y exhiben sin vergüenza sus lados oscuros para iluminarlos con orgullo sin temor a ningún índice moralista amenazador ni a ninguna mirada ajena. Si es así no hay ninguna objeción para trasladar temas y confesiones hechas en privado a espacios colectivos o anónimos. Si la poesía que nace en la alcoba o en la privacidad sentimental termina en un libro que compra una mirada anónima y arrebata del silencio de la estanteria de una librería ¿por qué deberían tener un trato más críptico los diarios o las cartas personales? De hecho no tienen ese trato diferencial. Cualquiera que tiene o ha ganado, o le han hecho ganar un nombre público y reconocido termina por ser devorado en sus otros textos, tal vez menores, que hacen referencia a su intimidad en forma de cartas o confidencias testamentales. Parece que la humanidad necesita tomar el biberón de las leches de todas las privacías con las que alimentar su propia imaginación.
Publicar lo íntimo forma parte de la dinámica de publicar. Un texto es un texto. Sabemos o nos hemos hecho la idea de cómo eran personajes históricos gracias a correos que intercambiaron y de otros en los que eran retratados por terceros. Sabemos de la elaboración de conceptos y de textos terminados a partir de su seguimiento en correspondencias particulares sostenidas. La correspondencia con Wilhelm Fliess (1858-1926) de Sigmund Freud (1856-1939) constituyó un verdadero psicoanálisis para éste y arroja mucha información personal y conceptual de su obra. En mi formación le debo mucho a atreverme a escribir cartas y a cultivar la epistolaria en un tiempo en que ya predominaban las postales, el telegrama o el teléfono. La cuestión no es acerca de la conveniencia de publicar lo íntimo sino quien toma la prerrogativa de hacerlo y de qué manera para que no se sientan dañadas personas implicadas (mencionadas o examinadas) en ella. Todavía es legitimo conceder el derecho a la privacía, es decir al secreto. Pero ese derecho entra en contradicción con el derecho universal al arte, a las formas, al saber, al descubrir y por lo tanto a transgreder, indagar, encontrar enfrentándose a los intereses contrarios que impiden el acercamiento de la luz a la oscuridad, el atrevimiento de levantar las faldas a las escenas y la cesión a las verdades concretas sean las que sean. Privacía restrictiva y cultura extralimitada no se llevan bien. Es la misma clase de conflicto que puede darse en situaciones extremas de hambruna en la que una parte de la población muere de hambre por falta de lo más básico mientras que otra guarda depósitos abastecidos de alimentos que son suyos de propiedad pero cuyo consumo es para un futuro. El derecho jurídico de esa propiedad queda en suspensión frente a la emergencia de necesidades. Y lo que en otros contextos puede ser una garantía ante la emergencia se convierte en un delito ético y en una complicidad en el desastre de los otros. Sin duda en el tema del reparto de los materiales para cubrir necesidades básicas resulta más fácil ponerse de acuerdo que en elecciones de tipo artístico y en particular literario. Aquí el material literario pone al descubierto personas o linajes reales. Si la historia de la literatura, lo mismo que la historiografía de los acontecimientos políticos, hubiera tenido que pedir permiso o esperar a que las personas citadas y documentadas estuvieran de acuerdo con lo que se dice de ellas, probablemente nunca habríamos podido gozar las obras maestras de la una y de los análisis clarividentes de la otra. Escribir tiene tanta premura como el comer. Son actos de emergencia que surgen voluptuosamente en contra de quienes no están dispuestos a conceder el dominio de la contención de sus secretos o de sus porque no están dispuestos a compartir con el mundo lo que tienen o el desvelamiento de lo que hicieron. Todo eso no quita que cada cosa publicada, circulada en que implica nombres de personas vivas, cercanas o no, relacionadas o exrelacionadas, vivas o muertas, se haga con el sumo respeto a su dignidad para el caso de personas dignas y con la posesión de la verdad libre de especulaciones.
La elaboración interactiva de la novela.
Seguramente la imagen clásica del novelista o del sujeto literario metido en sus montañas de apuntes a caballo de su imaginario para construir una historia en solitario que tan solo una vez terminada va a dar a leer está desapareciendo. La tecnología moderna permite dar al día lo que se lleva escrito en él, dar al momento lo que sale de la cocción mental, y al hacerlo permitir una interacción elaborativa. Las posibilidades mediacionales para esto están dadas solo faltan lectores atentos y en los que se pueda confiar que quieran asumir ese rol. De haberlos el autor puede tener la primicia de sus impresiones, de sus comentarios reconvirtiéndolos en criterios sugerentes para modificar el curso del texto. Antes el sometimiento a veredicto era con el trabajo terminado. Ahora no falta esperar a eso. Si un libro se escribe para la gente es razonable que la gente se entere de que va el libro en la medida en que se está haciendo. De proceder así el libro en proceso se convierte en un producto interactivo en quien ha tenido la idea inicial y en todas aquellas de otros que las van incorporando aunque sea por la vía de sus manos. El resultado es que el libro final puede tener una vasta coautoría anónima.
Eso ya viene apareciendo y siendo recogido en esas primeras páginas de interminables litas de nombres de agradecimientos que los autores anglosajones o concretamente los norteamericanos tienen la costumbre de hacer. Al leerlas se diría que todo el mundo ha estado dispuesto a ayudar, en las lecturas y en las correcciones antes de pasar a hacer su lanzamiento editorial. Me gustaría pensar que todo autor en bruto por estas latitudes latinas podría contar con un número importante de colegas y amigos que dedicarían parte de su tiempo personal en leer su libraco. Posiblemente el primer encontronazo con la realidad cuando alguien ha escrito un libro original de unos cuentos de páginas es encontrar a alguien de la proximidad que desee leerlo. Se puede pensar en amigos y conocidos pero desde luego hay que pensar en gente que tenga una opinión crítica e independiente que no la empañe el vínculo emocional que se pueda tener con ella. No siempre es fácil conseguir a alguien que lea una primicia, mucho menos si se trata de un tema que se le escapa de sus dominios o de sus intereses concretos. Cuando al fin se consigue hay que asegurarse que realmente lo leen. Pronto se ve según si sus comentarios son superficiales o no. recuerdo que en una ocasión pedí a una amistad que se ocupara de la lectura de uno de mis libros y que por su condición profesional mediera su opinión ya que el contenido del que trataba tenia que ver directamente con él. Me dijo que no pretextando algo así como que no tenía tiempo. Me sorprendió especialmente cuando siempre se deshacía en elogios sobre mi capacidad intelectual. En alguna otra ocasión he enviado un original a otra persona amiga que me prometió su lectura y sus comentarios y que estaba profesionalmente vinculada con el tema y además citada bibliográficamente en su desarrollo. Nunca me hizo la valoración y supongo que nunca leyó el libro. En realidad estoy hablando del mismo original, del que conseguiría otros prólogos de otras tres personas igualmente amigas. No sé como se lo hacen los americanos para conseguir tantos lectores para sus obras inéditas y recoger opiniones con las que corregirlas y hacerlas más presentables.
En la actualidad en que nos hemos liberado del soporte papel como recurso indispensable para el texto escrito las posibilidades técnicas de entregar partes del texto en proceso de elaboración son formidables. Un autor puede, de hecho, escribir a la carta. Ir haciendo su novela en función del impacto que ocasiona el guión de sus personajes. El mundo editorial en el campo digital va a permitir esos experimentos coelaborativos entre autores y lectores. Lo que es mas se pueden hacer experimentos realmente novedosos como la construcción de una novela compartida. Me atrevo a sugerirlo o proponerlo formalmente sin demora. ¿Alguien se atreve? Imaginémonos algunas docenas de personas compartiendo el mismo idioma, en distintos puntos geográficos, con enlaces virtuales entre ellos por correo electrónico y sin ninguna necesidad de una conexión formal que vayan co-elaborando un texto común. La idea no es tan nueva, había organizado algunos talleres de creación en los que uno de los ejercicios proponía un poema compartido. El papel iba pasando de mano en mano y cada cual escribía un verso o una estrofa entera. El resultado no era tan terrible. El caso es que había un resultado, una coherencia. La explicación es que a cada mano se intentaba enlazar la idea propia con las precedentes y al final siempre había alguien que ponía la clave de todo el texto. ¿Se podría hacer con una novela? ¿Porqué no, es cuestión de intentarlo? Si aparecen amantes de letras que quieran probarlo yo haré una propuesta más formal y una lista posible de temas o argumentos. Eso sería una manera de co-elaborar una novela.
Su elaboración interactiva por un autor y sus lectores tiene un cierto parecido. Lo que dicen los autores puede ser incorporado al texto de partida e irse ampliando con sugestiones específicas de estas, no solo por lo que hace a elementos formales y estilísticos sino también en lo que se refiere a la estructura de la elaboración y la invitación de nuevos personajes o creación de nuevas escenas. Por esta vía es posible que la literatura del futuro esté menos ligada al nombre del genio que la haga y más a la genialidad colectiva que estuviera detrás.
Las maneras de la prosa escrita. ¿Cómo escribir con corrección y estilo?
Escribir es una pasión, un reto del ingenio, una creación que se va haciendo con la cabeza y con las manos. Se unen palabras, se hacen frases, se consiguen párrafos y con unos cuantos signos gráficos se consigue hacer un pequeño milagro: el de expresar algo. Milagro tanto más extraordinario cuánto más antojadiza y difícil se hace la comunicación en el tiempo de las superficialidades. Se escribe cuando se instala un mensaje, cuando se tiene un decir.
Escribir es un arte creativo, quizás una de las actividades artísticas que, según épocas, ha sido de las más reputadas. Todavía ahora el escribir es al intelectual lo que la didáctica es al pedagogo, la escena es al actor, la cumbre es al alpinista o el debate es al político honesto. Escribir tiene aún algo de magia y de incógnita que te lleva de la mirada letra a letra por el campo del saber, por la especulación teórica y por la investigación de lo que acontece. Lo escrito puede contarte un cuento o sumergirte en la novela más intrincada, puede mover los sentidos o buscar el mismo sentido del ser y de la existencia.
La persona que escribe tiene algo de misterioso; tiene una capacidad, supuesta o demostrada, para meter en una hoja en blanco (ahora diríamos en una pantalla plana de ordenador) una historia, una idea, un decir con la suficiente claridad y habilidad para mantener la atención de otro que, haciéndole de lector, acepte conceder parte de su tiempo personal para leerlo. Como cualquier otro creador aporta algo que antes de hacerlo no estaba en los espacios de difusión o en las dinámicas de los objetos circulantes. Al ser nuevo invita con sus formas sugerentes a que se le haga caso y proporciona una nueva cosa de la que hablar. Con suerte y promoción podrá aparecer en páginas de revistas y periódicos o en forma de libros anunciados tras los escaparates. Con suerte comunicará hechos y brindará emociones antes no descubiertas en otras partes. A lo mucho despejará dudas, proporcionará informaciones y estimulará nuevas ideas y a lo poco seguirá con un ritual que ya tiene unos cuantos milenios: el de contar las cosas humanas o que le pasan a lo humano en soportes que duran en el tiempo más de lo que su autor podrá vivir. Escribir es delicioso porque es dejar algo de uno mismo o del itinerario de sus improntas unas cuantas formas en conserva a las que podrá acudir cuando haya olvidado lo que fue, lo que hizo, lo que prometió, lo que se propuso o lo que sintió y a las que podrán acudir otros que ni siquiera lo conocieron en vida o desearon hacerlo. En el tiempo del homo videns lo escrito y lo literario no gozan del máximo impacto y hay otros campos, sobradamente populares, de mayor audiencia y seguimiento. Cabe reivindicar el concepto de que todo lo que sale por una pantalla o de aquello que se cuelga en las paredes y se exhibe en las vitrinas o se lleva puesto al amparo de modas pertenece a un continente literario. Dentro de cada puesta en escena hay una literatura, hay una solicitud de la reflexión. Todo tiene su texto aunque lo veamos en forma de imágenes, escenas teatrales, pinturas plásticas o argumentos cinematográficos. Todo tiene su decir aunque se mantenga en la latencia o esté aguardando a quien lo diga o lo ponga por escrito. No creo que los millones de libros acumulados y sus otras tantas autorías lo hayan dicho todo. No creo que nunca haya un momento en la historia del pensamiento humano en que una enciclopedia encierre todo lo que se tenga considerado como saber o que haya sido descubierto. Las enciclopedias conocidas necesitan sacar libros-apéndice y nuevas reediciones para reactualizarse y quien termina de crear un libro experimenta la necesidad de crear uno siguiente para intentar completar lagunas anunciadas en el anterior o los precedentes. Esa experiencia de la incompletud está vinculada la pulsión creativa. Reconocerse insuficiente te lleva a tratar de descubrir nuevas cosas y nuevas potencias dentro de ti.
Ese ímpetus en el expresar y en hacerlo de un modo consistente ha producido muchas maneras y formas de escritura: desde los relatos croniciales más esquemáticos a los textos más simbólicos, desde las descripciones más concretas a los discursos más abstractos, desde tratar con lo más simple a atreverse hacerlo con lo más complejo. Hay páginas para todos los gustos y del mismo modo en que hay secciones de periódicos que son pasadas sin ser vistas hay libros enteros que nunca serán considerados. Lo que es motivo de atracción, por tema y estilo, a un lector puede ser un revulsivo para otro. Hay espacios o recursos como un periódico o una revista que es una plataforma de propuestas varias, cada cual dirigida a sectores objetivos distintos aunque en conjunto se difunda dentro de un perfil de lectores. Si está claro que hay quien pasa más tiempo en su relación con el periódico resolviendo el crucigrama y esto no tiene porque afectarle a quien lo dedicada a la sección de bolsa, ni lo ni lo otro tiene porque disgustar a quien solo lee sus noticias políticas, ni todo ello enfada a quien solo lee las deportivas la misma gama de actitudes se puede aplicar ante las librerías y el volumen crecido de propuestas para leer. Alguna estadística publicada habla de que en España lee un 40% de gente en edad lectora. Parece una cifra abultada a juzgar por las clientelas aún escasas de las bibliotecas y por la mayoría de pasajeros con la mirada perdida en el infinito en lugar de infinitizarse dentro de las páginas de un libro en sus tiempos perdidos repitiendo la misma operación diaria de sus desplazamientos. Pero sí es cierto la inmensa crecida de títulos de toda clase de temas y de exotismos. Con toda clase de maneras y estilos. Diríase que todo es aceptable desde el momento en que ha sido aceptada la libertad de expresión por ley y no poca gente se considera autora atreviéndose a ilustrarnos con su filosofía o con sus pinitos ensayísticos cuando apenas tienen una formación básica como lectores. He llegado a oír de alguien que me envía sus originales poéticos que le gusta escribir pero que no le gusta leer sin ningún sonrojo en su cara y como si hiciera la gran declaración heroica del genio. Ante afirmaciones de este tipo mi perplejidad me deja encajonado en la inacción. Prefiero hacer como si no lo hubiera escuchado y seguir creyendo en que la gente es más educada y considerada que enzarzarme en una polémica clásica sobre la necesidad prioritaria de aprender para luego enseñar. Efectivamente escribir tiene algo de enseñanza. No se limita a hacer una declaración de un sentimiento o de unas impresiones sino que propone una indagación y arriesga unas conclusiones con las cuales se compromete la autoría. Dime lo que dices y te diré quien eres.
Bien, tenemos un enorme volumen de cosas por decir y un cuantioso ejército de personas, cada un en su puesto de francotirador , investigador o artista, que se pone a decirlas, que se atreve a exponerlas, que las va construyendo con o sin ayudas organizativas, con o sin presupuestos institucionales con o sin todas las condiciones necesarias. La libertad de crítica y de pensamiento es la gran explicación de este extraordinario fenómeno. Gracias a el podemos nutrirnos los unos a los otros sin tener necesidad de conocernos personalmente. Gracias a la comunidad de los bienes y saberes intelectuales podemos aprender gentes múltiples desde la distancia recíproca. Ese es otro gran efecto colateral del escribir, podemos entendernos en los simbolismos gráficos empleados. Así como la música es universal también lo es la escritura.
A pesar de esa consideración genérica, a toda literatura le es exigible unos mínimos: su legibilidad, su construcción sintáctica coherente, la concordancia de sus conjugaciones verbales, su propósito intencional, su aportación renovada. No basta con enlazar los signos gráficos para tener un texto aceptable. De hecho las posibilidades combinatorias de los signos gráficos dentro de un límite numérico dado son sino infinitas cuantiosas. Tomemos por ejemplo un poema de cuatro estrofas de cuartetas. Eso da 16 líneas y supongamos que eso es alrededor de cien palabras. La posibilidad de ubicación de estas cien palabras en el mismo soporte es de diez mil (100x100) de las cuales unas pocas, no más de una docena seguramente, pueden aspirar a ser entendidas, y de ésta sólo una manera ha sido la elegida por el autor el cual se debe al imperio de la comunicación y a un cierto orden en su colocación por mucho que tenga licencia creativa y se tome la libertad constructiva propia de su estilo. Un texto en prosa se permite más oportunidades que el poético para explicarse a sí mismo. Siempre tiene la oportunidad de hacer aclaraciones en las frases subsiguientes de lo que ha informado con confusión en las anteriores. A pesar de eso no puede hacer un uso gratuito de los distintos instrumentos ortográficos. La puntuación, los entreguionados, los paréntesis y las mayúsculas deben ser gestionadas debidamente, también las estrofas, los puntos y a parte, las siglas, las menciones de nombres o referencias,...De otro modo el texto puede mover a confusión cuando no a espanto y retirada. Si un texto intelectualmente bien construido es o puede ser duro de seguir para quien no tiene aguante de seguimiento o cuando el tema resulta escabroso, se hace materialmente imposible cuando su construcción sintáctica lo hace ininteligible y el lector con poco tiempo lo deja a un lado. La prosa, o mejor el texto escrito de una narratividad, es un feeling con quien va a leerla. Es una historia de amor entre quien la escribe y quien la lee. Empieza con el título que es un llamado para ser mirado y sigue con tesón, frase a frase, para mantener cautivada la atención inicial. No es suficiente con que trate un tema de actualidad o de interés público. Ha de decir cosas antes no dichas, ha de conjugar las informaciones de una manera diferente, ha de presentar un estilo, ha de enseñar algo. De lo contrario, el interés puede decrecer en el párrafo siguiente cuando no en la segunda frase. Sabemos que el desinterés conecta con otras muchas variables entre ellas el terror extendido a lo intelectual pero hay que interpretarlo en su justa medida y diferenciar aquel interés de quien no se entera lo que lee, se trate de lo que se trate, por sus propias obstrucciones mentales de aquel otro que no está dispuesto a perder el tiempo haciendo los enlaces y completudes del texto que le es presentado y que no alcanza los mínimos de comunicabilidad. El lector es acomodaticio y espera que le expliquen las cosas como es debido sin tener que hacer el esfuerzo de completar mentalmente aquello que le ha sido incoherentemente presentado. Claro que hay otros estilos elaborativos que basan su gracia en esperar la gestalt del lector, completando lo que el autor deja dicho, deliberadamente, a medias. Esta es la cuestión: construir un texto bajo el criterio de voluntad y planificación elaborativa y no dejarlo a la deriva sin haber resuelto lo que se deseaba plantear en el mismo. Maruja Torres afirma algo válido dentro de una de sus novelas nada relevantes acerca de que la voluntad de escritor o el objetivo de constituirse en tal basta con seguir del hilo. Tal vez no sea tan fácil pero ciertamente de un texto sigue otro y otro y otro y la prueba de realidad de cada uno de ellos (prepublicándolo, publicándolo o dándoselo leer a gente concreta para que nos de su opinión sincera y crítica)genera nuevas oportunidades, otros contactos, nuevos deseos de escribir, es decir de rescribir porque las historias de la literatura y del ensayo son una historia de reconstrucciones de temas inagotables y la propia biografía escritora es la creación de un gran deseo de ser, y de manifestarlo, demostrando la perseverancia de un pensar en formas escritas. El escritor es el sujeto que escribe y que hace de su hacer elaborativo algo central en su vida. Eso le lleva a un trasiego tanto con las formas que emplea de expresión como en el laberinto multiaspectado en el que se mete. Escribir significa estar corrigiendo a cada paso. En cada línea hay la necesidad de un repaso, cada palabra ha de ser revisada y sobre todo cada citación de alguien y de algo ha de ser contrastada. La persona que se hace autora antes que nada establece un compromiso consigo misma. Se debe a la honestidad intelectual, al compromiso con la verdad y a una danza con las palabras, en las que no puede olvidar los pasos para no pisar a nadie. Su lucha por la originalidad le llevará a la tentativa de nuevos estilos sin caer en una amalgama de formas sólo reconocibles por sus ojos y por nadie más. El texto en su proceso puede no pasar de ser un escrito en grado de tentativa que para conseguir su propósito necesite una o varias reelaboraciones. Nos sorprendería saber que textos magistrales de goce universal han sido trabajados durante años, leídos y releídos, revisados y reconstruidos. En principio un texto en estado de borrador no está terminado y es en todo caso el marco en el que seguir trabajando. Puede ser leído sí y debatido y puede empujar a hacer otros a su nivel pero no es un texto completo. El texto terminado es el que no necesita de ninguna exclusión ni de ninguna inclusión en todas y cada una de sus partes y palabras. Eso es: el texto perfecto. El texto que no lo es se somete al veredicto de la indiferencia en un extremo o el de la crítica aplastante en el otro. El texto imperfecto queda en la tentativa, en la práctica del ejercicio, en el eslabón necesario para rehacerlo o hacer otro incomparablemente mejor. M.Torras añade que hay la opción de pasarse el resto de una vida organizando los escritos de otro. Se diría que es algo despreciable. La corrección no es un trabajo mecánico sino que completa la genialidad. Mejor dicho es el corolario de la genialidad. Trabajar los textos de otros es una forma de aprender, corregir lo ajeno es ser más capaz de detectar los errores propios. Ha habido y hay copistas de cuadros en los museos que a escala hacen bellas obras casi idénticas a los originales. Al hacerlo es una manera de aprender técnicas pictóricas de artistas que tal vez vivieron siglos atrás.
Hay muchas maneras para la prosa de texto. A parte de los géneros literarios clasificados la gente escribe como sabe y como puede y gracias a sus atrevimientos contamos con crónicas, fuentes primarias y narrativas extraordinarias. Algunas de esas maneras son estandarizadas. Hay condiciones de publicación que las exigen expresamente y ante una simple carta o email, el interlocutor esperará una mínima fuerza significativa. Como es sabido, basta poner o suprimir comas para que una frase simple pueda cambiar completamente de sentido. Aquello que se hace en las interacciones acústicas verbales en cuanto pausas de separación por el legado de la prosodia y las formas culturales de comunicación se es menos capaz de hacerlo en la producción escrito.
Lo escrito sigue siendo un gran indicador de cultura, pero también de inteligencia. Sigue sorprendiendo que una enorme cantidad de gente que ha tenido escolarización y ha cursado carreras universitarias con currículums más o menos brillantes se desmorone ante la perspectiva de hacer un texto escrito. Tal vez por eso, el género epistolario se ha extinguido prácticamente y se rehuya de lo escrito preferenciado las formas de entrega de texto a través de la imagen. La prueba de redacción o de comentario de texto era y sigue siendo lo más ejemplificativo del nivel intelectual y cultural de quien lo hace. La redacción era uno de los ejercicios el ingreso de bachillerato de hace una generación y media atrás y lo sigue siendo en las pruebas de acceso a la universidad. Tener capacidad de síntesis, de relato y de expresión es fundamental para la supervivencia y sobre todo para tener un método de elaboración de ideas.
Hay manuales que enseñan a escribir y centros y talleres literarios que proponen técnicas. Todo se puede aprender y eso deja de lado el talento en tanto que don para convertirlo en un procedimiento instrumental (¿también era así con Shakespeare en sus primeros textos escénicos o con Mozart cuando no había cumplido los 6 años de edad?).Pero hay algo del estilo y de la particularidad expresiva que sólo se puede descubrir. El autor se sabe que es tal después de una cierta cantidad de expresiones de su invención hechas. Cada cual tiene su cuota productiva. Hay quien puede intentar toda la vida escribir una pieza y no conseguirla y hay quien anda sobrado de ellas olvidándolas incluso haberlas hecho.
No hay una sola clase de respuesta a cómo escribir correctamente. Lo que hay es una propuesta para investigarlo. A fuerza de tratar de explicar algo, tanto una situación anecdótica como una ley de matemáticas, tanto una sinopsis cinematográfica como una recensión de un ensayo, se va consiguiendo dar con las palabras adecuadas y se va consiguiendo una habilidad sin remilgos para amputar las superfluas o cargantes. El texto final es siempre un texto destilado como la esencia o el néctar resultante de un complejo proceso en el que la mayor parte desaparece en el camino. Pensándolo bien esa idea de la destilación se puede aplicar a otros muchos asuntos de la existencia. Lo fundamental, la esencialidad, es aquello que prescinde de los decorados, de las diletancias, de las apariencias, de los enredos, de las bagatelas, de los abalorios, de las gramáticas innecesarias. Pero puesto que el accésit a las perlas de la pureza no es directo hay que pasar por las valvas de las ostras, los rellenos y las cuestiones secundarias, las tentativas y las presunciones, los relatos aliados y los textos de soporte. Todo esto también integra lo literario. Es el escritor el que se aviene a sus leyes y no la escritura a la voluntad rígida de aquel. Escribir es dejarse llevar por el mismo acontecimiento elaborativo no tratando de decirlo todo siempre y dando la oportunidad para que las cosas respiren en distintas partes tratando de responder al menos a una sola cosa cada vez.
Al re-encuentro de un club.
Es muy distinta la propuesta virgen de empezar algo nuevo, por primera vez, a la propuesta de reflotar algo viejo, que ya se ha probado con anterioridad. Cada empresa que quiere colocar su presencia en un lugar debe contar con el impacto de su imagen y sus ideas. Creo que el mismo criterio vale tanto para el mundo de lo industrial y comercial como para el mundo de las ideas y de la cultura; división, ésta, por cierto, nada justa para los industriales y, excesivamente, aduladora para los culturales. Es más objetivo valorar la cultura de una situación por sus objetos, sean artefactos materiales o sean constructos teóricos. Organizar una cita cultural para la palabra distendida y extensiva a la realidad y al imaginario, a los hechos y a sus intérpretes, a los libros y a sus autores, a los acontecimientos floreados y a las cloacas de la vulgaridad es una empresa digna del idealismo y de la pasión artística. La figura del artista antes de dar con honores y laureles pasa por el ostracismo y la profunda fisura que experimenta con el mundo que habita. Un artista lo es o tiende a proyectarse en lo que sea, con un pincel, en un cómic, un canto o un poema, lo cual confirmaba Antonio Flores. La obra concreta plasmada en el estilo y la técnica que sean no es otra cosa que la cresta final de un proceso.
El artista es la persona y su arte empieza en ella misma. Lo que da de sí es una consecuencia, un producto de admiración o goce. Para quien tiene la llamada de las letras o del canto, de la oratoria o la declamación, de la música o del lienzo, lo artístico es el sentir, la obra de arte es el resultado de una técnica y una práctica. Y el trabajo artístico es algo que va surgiendo y puliéndose día a día en una larga destilación de lo que se desea expresar. La sala de trabajo es un espacio en ebullición donde flotan mil ideas para concretar una, donde se manejan conversaciones muchas para traducir las propias ansias en algo interesante para la circulación. El artista fundamental esculpe en soledad sus obras. Y de los muchos borradores o masas graníticas que le hacen de cantera van emergiendo los títulos y los aromas a los que se vinculará de por vida.
Compartir todo esto en un espacio de confidencia y complicidad con otras sensibilidades artísticas que experimentan otro tanto en sus talleres, buhardillas, mesas de jardín, despachos o habitaciones es una empresa digna de la permeabilidad y la transparencia. Al mismo tiempo de las ganas de conocer lo ajeno y dar a conocer lo propio. Siempre me entusiasmaban las propuestas de encuentro para la conspiración de las letras. Después de algunas tentativas y visitas he aprendido que no toda propuesta de encuentro artístico maneja exclusivamente arte. La propuesta, en general, extendida a otras personas es un negocio con las palabras y una toma de posición con ellas ante los demás. La propuesta, en concreto, del encuentro literario y artístico por florida y variada que sea no quita quien sólo esté interesado en tener una audiencia asegurada a lo suyo sin constituirse en auditora de nadie.
El encuentro de distintas sensibilidades para reactivar un espacio de literatura y arte, o más exactamente de poesía, no está exento de peligros. No sólo porque cada persona es un mundo, sino porque los mundos desconocidos entre sí pueden ser peligrosos.
Me aterra volverme a encontrar con figuras de extremos narcisistas con patología incontenible incapaces de encontrar su lugar en la rueda colectiva de los intercambios. Me preocupa, sobremanera, tener que auditar a paranoicos y obsesivoides por creerse los divos de la tertulia o los mandamases del estilo. Me duele tener que seguir coincidiendo con personalidades interesadas en su individualismo y en su nombre por encima de cualquier otro asunto existencial. A la vez, no hay otro remedio que confiar en la capacidad de selección de cada uno en invitar a otro, y de autorregulación de un grupo en crecer en dignidad y calidad, para empujar un proyecto de esta naturaleza.
Un club de poesía viva no tiene porque limitarse a la forma verbal de su dicción. La poesía puede ser leída, cantada, y comentada.
En la rueda de exposición de lo que cada uno escribe o ha escrito, parece inevitable la tendencia a la comparación y a la clasificación. Ni lo uno ni lo otro son realmente necesarios. Por encima de pertenecer a una corriente o por destacar frente a otro, lo que importa de cada texto es su singularidad, su especificidad, su originalidad y su induplicabilidad. La historia del arte está llena de clonaciones. Estamos servidos. La poesía de autor necesita oxígeno para ser tratada en su individualidad y su egotismo.
A un encuentro de grupo hay que ir con la disposición de aprender misterios de lo ajeno y datos o técnicas dominadas por otros. También hay que ir con la disposición de enseñar y confirmar aquello en lo que se está trabajando.
Como dinámica regular se puede establecer un esquema de sesiones:
- La lectura de un texto de autor tomado de los campos de la poesía, la lírica y la música, pero también en otros campos de la escena y la imagen. Este texto puede ser leído previamente o en el mismo encuentro si es breve.
- Ronda poética de intervenciones. Presentación de textos inéditos o nuevos de los participantes.
- Discusión de técnicas empleadas.
- Informaciones culturales conectadas al campo de intereses que vertebre los encuentros
- Decisiones y planificaciones de actos escénicos en los que dan a conocer el arte poético: desde conferencias a performances en locales públicos o en la calle.
Para que un encuentro no desfallezca o para que no se caotice o se mantenga en stand by sin hacer realmente nada útil o nuevo, se hace necesaria una dinámica a la que se incorporen las personas que se vayan adhiriendo. La mejor dinámica es la de un trabajo de autoconocimiento y exploración con las formas verbales y los contenidos. Todo ello basado en un gran respeto en la escucha de la sentimentalidad confesada y gran consideración por la particularidad de cada texto.
El acto testimonial ¿para qué? ¿para quíén?
La pregunta del para qué, me pone en guardia. Es la pregunta clásica del residente tópico del funcionalismo. No hace nada ni dedica ninguna energia para nada que no produzca un resultado funcional. Cualquier otro asunto que no sean resultados operativos es una pérdida de tiempo. Es el hijo del más rabioso pragmatismo. Eso me asusta pero entra dentro del arco de la comprensión. Preguntar para qué sirve una cosa, para qué hacer una acción es más propio del cálculo que del romanticismo. El racionalismo necesita encontrar siempre l ratio entre eventos. Puestos a hacer algo que se evalúe en función de su proyección. Hacer las cosas sin razones es más propio de la improvisación, la espontaneidad o el impulso. El acto testimonial es un poco la conclusión. Se llega a ello después de quedarse sin razones precisamente para continuar apoyando una actividad. La cuestión es que para muchos componentes existenciales no hay lógicas con que apoyarlas y sin embargo las inercias los mantienen en activo.
Un acto testimonial es cualquier cosa que prevalezca más allá de su mano autora. No hay porque tener grandes motivos para dejar informaciones, referencias, documentos, creaciones propias. En el fondo, todo ello no es más que un deseo de proseguir, una pulsión del inconsciente para continuar estando en la lista de los consumos más allá de la propia biografía, o para estarlo en otras latitudes geográficas durante ésta. Cada viviente podría iniciar sus declaraciones con un “yo testifico que…” A los testigos se les pide sinceridad y demostrar que no tienen intereses creados con el proceso en el que son citados. La vida entera es una suerte de proceso judicial contra todo y contra uno mismo. El análisis de circunstancias pide la verificación de las cosas, el testimonio que las certifique. Las creaciones personales (desde la pintura que se hace porque una vida holgada y sin cargas laborales ni excesivas ni externas lo permiten hasta la literatura escrita pasando por la danza o el canto) son formas de dejar el yo en registros de las experiencias personales ajenas. Aunque no hubiera un quién la pulsión creativa es probable que continuara. Posiblemente nuestros antepasados del neolítico dejaban sus señas proyectadas en sus paredes desconociendo totalmente que alguien 20mil años después se las elogiaría. El impulso creativo está por encima del balance a priori de su utilidad. En el campo artístico, especialmente en el escénico-teatral, hay un terrorífico criterio sobre el móvil para hacer las cosas, el de qué funcionan. Para un director/actor de teatro que una cosa funcione significa que gusta, que el público lo consume, que asiste, que paga. En definitiva por funcionar se entiende que lo ofertado tiene un precio asumido socialmente. No creo que lo que tenga que vertebrar una escena, por tanto un discurso, sea su cuota de admisibilidad, pero claro eso se puede decir desde la barrera sin tener que vivir del tema. Para vender un producto –también un simple artículo de prensa- hay que ponerlo a nivel de demanda, tanto en sus formas expresivas como en su retórica conceptual. Cuanto más conceptualista (abstracta) sea una oferta, más resistencias encontrará en su asunción (público refractario).
Lo que mueve la autodefensa frente a la innovación o al acto testimonial no es tan solo una ideología dominante no interesada en las alternativas y que es medularmente conservadora, también la psicología intrínseca de cada persona que integra una cultura dada no dada a la adquisición de nuevos conocimientos o de otras modalidades. Cada vez, históricamente, que alguien ha introducido una novedad se ha encontrado con dos clases de respuestas sociales: quienes la han elogiado porque llevaban mucho tiempo instalados en el aburrimiento y deseaban novedades (suele ser la minoría) y quienes se escandalizan por nuevas formas expresivas (suele ser la mayoría). Todavía en pleno siglo veintiuno en las ciudades más cultas del mundo si alguien propone una escultura masculina con sus genitales evidentes -desbaratando la tónica dominante de las esculturas femeninas de las que se dotan parques y jardines- lo más probable es que se encontrara con criticas y hasta es posible que algún atentado para destruirla. No digamos si esa escultura es la de un Cristo crucificado sin el taparrabos de rigor. Hay algo que predomina en el perfil psicológico humano: su devoción por la mentira, por las medias tintas, por las pseudoverdades, por la no exposición de las certezas. Cuanto más entrapado está un sujeto en sus mentiras mas resistente será a las novedades que las deslegitimen informando de otras perspectivas de las que no se suela hablar.
Se puede redefinir la historia de la/s cultura/s como una multitud de procesos entrelazados en los que desde distintos posicionamientos creativos e inventivos los seres humanos dejan el usufructo de sus dominios (intelectuales, plásticos, artísticos, productivos,…) a sus conciudadanos y a sus sucesores. Lo mejor que puede heredar un ser humano de otro, que por vejez ya le toca morir, no es tanto su patrimonio material como su saber. Es lamentable que los hijos o nietos esperen de los padres o abuelos que fallezcan para poder disponer de sus capitales o casas y sin embargo no sepan citarlos en no más de una frase o a veces ni en una sola. También es cierto que hay individuos moribundos que no tienen otra cosa que dejar al mundo que sus acumulaciones materiales y sus cenizas corpóreas desprovistas de todo mensaje. De los muertos, es cierto, mejor no hablar, porque de hacerlo con sinceridad ninguno se salvaría de la crítica y esa es otra cosa que está mal vista por la civilización. Por no dejar, la mayoría de gente ni siquiera deja un epitafio. Parece que se conforma con su nombre entre dos fechas y lugares, el de nacimiento y el del fallecimiento. Se diría que tras vivir una vida en silencio no es cuestión de testificar una frase que resuma eso puesta en el panteón o en el nicho. Si los cementerios tuvieran epitafios serían más entretenidos. La gente debería redactar sus testamentos dedicando una cláusula al epitafio más sintético y expresivo. Las personalidades pudientes tal vez no dejaron grandes leyendas pero sí panteones ornamentados y formas escultóricos que los representaran, por ejemplo una cuadriga con el brío de los caballos, el significado de la carrera y de la velocidad. Ahora la gente no está para bollos. Todo lo contable es lo vivido, un muerto ya no cuenta nada y no creemos que le sirva de mucho que sus sucesores le contemplen. Cuando asisto a debates sobre grandes autores en la historia del pensamiento o cuando yo mismo los cito tengo la sensación de participar de un fraude. Nadie conoce realmente tanto a nadie como para hacerse el intérprete autorizado de su legado. Si bien es cierto que en las academias hay especialistas de obras ajenas que probablemente al llegado a conocerlas más que sus propios autores en vida. La mayoría de quienes citamos autores, es decir en sus actos testimoniales (sus textos no dejan de ser eso) lo hacemos fragmentaria e inadecuadamente. Para hacerlo de otro modo se requeriría una alta concentración de estudio e investigación para la que no siempre hay disposición de tiempo. La diferencia entre tener una cultura genérica y tener una robustez investigadora pasa por el grado de conocimiento, detallismo y dominio de una parcela dada del conocimiento, ya que todo, dada su universalidad, es bastante improbable.
La vida puede ser limitada a ser vivida como un proceso biológicamente marcado por el impulso existencial y socialmente determinada por los límites de la supervivencia dentro del mundo dominado por los demás o bien utilizada para dotarla de contenidos que la trasciendan. Es secundario si esa dedicación cooperadora con conocimiento, investigación, arte o trabajos remite a una pulsión egoica o no. Sea cual sea la trascendencia de un legado dejado por alguien quien menos se aprovechará de eso o se enterará será el finado que lo legara.
En el dejar testimonios (desde documentos a obras de arte, desde resultados de investigación a literaturas magistrales, desde cromatografías a escenografías) hay algo de lo personal que lleva a eso que toma distancia de las razones especulativas ante un mercado. Ser artista total significa no tener o no haber aprendido otra forma con la que vivir. Indistintamente del éxito o del reconocimiento es algo que se hace. El intelectual también hace de su investigación un tipo de arte con el que vivir. O lo hace o no existe. Su dilema no tiene complejidades. O escribo o muero, me dije una vez. O creo o me autodestruyo, ésta es la dicotomía. Lo secundario es si esa proyección de lo personal al rango de arte y/o de espectáculo va a prevalecer mucho, poco o nada de tiempo, después de su autor. No está explicado psicológicamente el narcisismo del artista (tanto escénico como pre-escénico o no-escénico) con sus estimaciones de futuro. El arte es un canto a la naturaleza y a los conceptos, a la vida y a sus goces y dramas que libra de la necesidad de credos y otras presunciones místicas. Quienes se dedican lo comparten en proporciones importantes con otras actividades que le proporcionen fuentes económicas más seguras. Los estados no siempre se ponen de acuerdo en apoyar las propuestas emergentes de los arte-testimonialistas. No falta quien objete regularmente la falta de presupuestos para incentivar tal o cual parcela artística. Ese tipo de crítica no puede ignorar que a un estado no le conviene todo tipo de arte o de manifestación testimonialista. Y desde quien desea o quiere hacerla se tiene que poner manos a la obra sean cuales sean sus medios. Testimoniar el mundo actual en el que vivimos, lo mismo que lo hemos venimos –o se ha venido- haciendo durante el siglo anterior no es garantía de que el posterior, el siglo posterior aprenda de ello pero al menos las generaciones por nacer no tendrán la escusa de que no estaban advertidas de la clase de hábitats a los que llegan.
Pedro Almodóvar recibió un óscar italiano(cinta de plata) por Carne trémula. Tuvo su cucharadita en contra del ministro de cultura español por no ayudar al cine.
La Salata Mama´s del Goody´s, (3,9 euros en Tesalónica. En Ethn Kisaminis), un establecimiento de barra al estilo Mcdonalds, que pagas por adelantado la consumición, viene en un bol portentoso. Una vez en la mesa te das cuenta que el primer efecto óptico se desvanece. Bajo el tomate y la feta esparcida hay una docena de trozos de pan que ocupan la mitad del volumen de la comida. La sagacidad del diseñador de este plato puede llevarle a los más ambiciosos laureles. Tanto prodigio de la capciosidad me abruma. Mientras hacíamos desaparecer el contenido del bol en nuestras bocas hambrientas sopesé la posibilidad de pedir la hoja de reclamaciones y seguir el procedimiento de la murga. No ya para denunciar nada sino para poner en evidencia la estafa declarada. A fuerza de coleccionar estafas sospecho que en vez de hacerme más sabio para librarme de ellas me acomodo más como un tonto prototípico de la civilización de ahora para aceptarlas. ¿Si todo el mundo lo hace porqué yo no? Llegará el día en que a la hora de pedir un determinado plato lo servirán con un papelito y una barra de códigos para interpretar cerebralmente su sabor. Eso puede tardar un poco. Antes, los establecimientos, que pagan muchos impuestos -ya lo sabemos, pobrecitos- nos someterán a un continuo recortamiento de las bases proteínicas y calóricas de los productos pedidos. Lo de comprar sabores codificados evitará problemas intestinales aunque posiblemente no se llegará a fin de año para contarlo. La idea ya fue explotada por aquel gag de un grupo de gente que tenia memorizados todos sus chistes y de pronto bastaba con que un integrante propusiera el número de uno de ellos para que inmediatamente todos se pusieran a reír. ¿Para qué contar por repetido lo que ya se sabe? Basta mencionarlo para recordarlo y gozar de sus efectos. Las comensalías del futuro deben prepararse en esta orientación: ni pastillitas astronáuticas ni nada sólido que ingerir, bastará un driver para reinterpretar sabores antiguos para que el cuerpo se dé por satisfecho.
Propuesta Servicial y falta de función.
Si la mayor parte de relaciones ineterhumanas conflictivas viene dada por las distintitas interpretaciones sobre las lindes fronterizas entre espacios posesivos y por extensión a todas sus cosas reconcebidas como territorio, no es tan pequeño el capítulo de los conflictos derivados de una interpretacion distinta entre los usos y aplicaciones de las cosas.
La modernidad se viene distinguiendo por un incremento del llamado sector terciario, el de los servicios, frente a los sectores secundario y primario: el de la industria (que produce bienes mas o menos perdurables) y el sector agro-ganadero-pesqueroque proporciona los alimentos. Si bien estrictamente para vivir solo se necesitan alimentos sanos y un cobijo en condiciones, la vida moderna ha infravalorado ambas instancias frente a todos los productos con los que llenar la casa, que en lugar de morada es tomada como continente o contenedor de cosas o las formas sofisticadas de alimentacion con las que nutrirse, además de envenenarnos o intoxiucarnos no pocas veces. Es el sector servicios al que compete llenar las biografias con innmerables actividades que en principio estan llamadas a dotar de confort, ilusion y preciosimos a sus consumidores.
Los conceptos parecen encajar perfectamente como en un rompecabezas mientras el consumidor no es víctima de aquello que consume. Su experiencia inevitablemente pasa por la frustracion y no puede por menos que sentirse defraudado (en el sentido literal, estafado) cuando aquello que compra no le dura más de 3 dias porque viene con errores de fabricación o en aquel cyber en el que se sienta para consultar su correo o abrir las páginas, no consigue conexión por entorpecimiento o lentitud en la navegación y tras perder 15 o 20 minutos de sucesivos intentos decide abandonarlo.
El mundo es tan mentiroso que tras cada cartel que anuncia algo siempre cabe preguntarse el alcance de su verdad o es mejor decirlo al revés: cabe contar inevitablemente con la hipótesis de su mentira. En el Oeste de Africa el visitante blanco no para de sorprenderse ante innumerables sitios qu se anuncian como buvettes o restaurants no tienen los unos bebidas y los otros no tienen comida. Tal vez en algun tiempo lo tuvieron y tras una época de tentativa del negocio optaron por no tener nada en la despensa por falta de clientela, tal vez el cartel es tan solo un reclamo para hacer amistades con potenciales comensales que llegan, se sientan y se van por no haber la menor posibilidad de elección entre ni tan siquiera un par de platos distintos pero sí pueden elegir entre un par de temas de conversación. Para quien necesita algo concreto, es decir un sujeto que es consciente de su papel de consunmidor y de su necesidad de obtener y cionbsumir algo muy específico, cuando lo encuentra tiene el valor del maná, siendo que eso le permitirá resolver un problema, saciar una necesidad alimentaria o satisfacer un capricho. En algunos sitios he adoptado el criterio antes de entrar y sentarme en el lugar (en Restaurants y cibers por ejemplo) sondear sus posibilidades, consultar la carta en el msotrador o preguntar por la velocidad de los bits en la conexión con internet. A pesar de hacer todo esto sigo cometiendo errores eligiendo lugares en lo que jamás debería haber puesto un pie. La apariencias siemrpe engañan y ni siqueira locales montados por extranjeros con una visión empresarial más adelantada como en el caso de Francia, son siempre garantía. Generalmente les pude la codicia y un establecimiento con dos docenas de ordenadores puestos por lo alto es pura filfa cuando su capacidad de conexión no da ni siquiera para la mitad.
El problema interepetativo entre cpomerciante y cliente sobreviene en cuanto a uno pide por el pago de un tiempo de servicio y el otro se lo cuestiona pagar porque tras sus 15/25 minutos de tentativas en un ordenador perdiendo el tiempo decide irse. La conexión a internet, es decir los bloqueos de ella es uno de los indicadores de este final de la primera década del tercer milenio del nivel de adelanto en un país. Hay países en los que es mejor ni siquiera intentar comunicar por internet dada la exasperante lentitud de transmisión de datos. Las primeras veces de user de itnernet en cybers como extranjero (recuerdo Mexico DF) se me iba la mayor parte del tiempo pagado en tratar una conexión que no conseguía. Admití pagar el tiempo consumido que en realidad no consumí nada. Tal vez solo fueron un apr de veces, suficientes para evidenciarme como un tonto. Ahora pago por lo que realmente consumo. Es así que cuando no conozco un sitio, no tengo referencias de él, nadie me lo ha recomendado y es la primera vez que lo exploro no me arriesgo a pedir un menú completo o a contratar varias horas de servicio. Empiezo con un plato en funcion del cual decido o no el siguiente. También contraro una hora, en funcion de la cual decido si continuar o no.
La responsabilidad empresarial de un negocio pasa por garantizar el valor y la funcion de aquellos prodyuctos y servicios por los cuales pide un precio. El precio segan presuponiendo lo otro. Tan pronto lo otro es tan solo un aparato envuelto en celofán que no funciona (en el momento de escribir esto ya son cuatro los enchufes multicontactos, distintos modelos endistintos países, que he comprado en Africa restropeándose todos al rato) el contrato implicito de la compra-venta queda transgredido por tanto solo cabe gestionar la devolucion del objeto y la recuperacion del dinero, apuntando el local a la lista de la memoria para no volver a acudir como cliente. Pero esto es más fácil de decir que de hacer. el hecho de que un objeto no funcione en un local no quiere decir que los demás tengan que ser malos. Por otro lado acudimos a locales con precios competitivos de productos fabricados en China o la India arriesgándonos a que sean productos fraudulentos.
Si uno quiere rodearse en su pequeño universo de focos detensión no tiene más que comprar articulso de mercado poco fiables que le van a dejar de funcionar o a estropearse con la primera mosca que pase por el lado. La estabilidad de la psicologia personal le debe mucho a la estabilidad ambiental y material de las cosas con que se rodea. El conocimiento de la vida pasa por colocarse por encima de las adversidades concretas, si bien esto es cierta hay un montón de ellas que son/serían evitables haciendo elecciones de calidad o establecimientos que la garantice.
Cuando un usuario en plena madurez y tras décadas de ser consumidor de un montón de objetos llega a la conclusion que una proporcion considerable de ellos (eso incluye productos caros como vehiculos, ordenadores, casas incluso) vienen con taras de fabricación y diseñó le toca reconocer que no tiene escapatoria. Durante una temporada biográfica puede ir al supermecado que le han hecho mal la cuenta de lo que ha comprado o ha adquirido uno que no viene encondiciones. No siempre el establecimiento está al lado de casa como para hacer eso con suma facilidad.
Me he permitido pasar por la experiencia de reclamar en varias ocasiones por productos envasados cuyo contenido no se correspondía con lo anunciado o cuya función simplemente no se cumplía. Ahora –dependiendo claro de si el precio pagado tampoco es tan alto- me lo tomo como un juego y cada vez que adquiero una cosa que deja de funcionar al siguiente día apunto el hecho en mi kafquiana lista de los goles que me meten´.
Ocasionalmente, por propia iniciativa, de la parte comercial asumen la iniciativa de reducir un precio cuando la funcion no está a la altura, como en el caso de aquellos alojamientos que al pagar por todo: habitacion mas servicios, te enfrentas, una vez instalado, a la desagradable noticia de falta de luz o falta de agua.
Para quien poseía o donaba el conocimiento de la vida a grado de maestria como un tal Maharaschi, tener problemas con la cotidianeidad por este tipo de asuntos debe significar estar atrapado en el bajo astral. Sin duda lo ideal es tener una secretaria o algún tipo de servidumbre que se ocupe de las gestiones para conseguir objetos y servicios de primera calidad y asi evitarse el trato con esta parte de la realidad. El problema es que todo lo que no sea de primera calidad es ya cuestionable en su funcion y la mayor parte del mundo, incluyidas las ciudades más ricas no la ostentan necesariamente bastandoles generar sus performances o simulacros.
Los analisis de los productos ofrecidos en los hipermercados en los distintos sectores: alimentación, textil, ferreteria, materiales de picnic-camping y así un largo etcétera proporciona conclusiones que dejan mucho que desear. En el solo apartado de los alimentos muchos productos autorizados por los ministerios de sanidad son potencialmente dañinos para la salud.
Cada vez que un cliente compra algo que le defrauda no por su capricho subjetivo sino porque el articulo no está a la altura de su función tiene motivos para enfadarse no solo con su comerciante al que puede dejar de acudir o retirarle el saludo (el cual, victima a su turno por ser cadena de trnasmision de un objeto mal fabricado salvará su propio bochorno como sea) sino delcarse anticapitalista por deducir la responsabilidad de fondo del sistema en la responsabilidad de lafalta de calidad de muchas cosas.
Cada vez que uno se encuentra con una propuesta servicial con una evidente falta de funcion lo menos que puede hacer es no pagarla, por mucho que haya tomado asiento en el ordenador del cyber o haya estado un rato con el clic con cara de boniato sin conseguir nada. Solo así se puede presionar a los que ofrecen servicios a que los garanticen.
Regatear forma parte de las conductas humanas en algunas culturas y es una manera de ostentar razonamientos a favor y en contra de un precio para llegar a un acuerdo a satisfacción de ambas partes y para que un objeto pase de la propiedad de un vendedor a la de un comprador. El comercio es un sector social mayoritario, gracias al cual, se dice, millones de personas encuentran su forma de vida y de beneficio. Originariamente era un servicio o una contribución al desarrollo humano: lo que no estaba en un sitio era traído desde lejanos lugares con todos los riesgos que eso suponía para el comerciante o el transportista que contrataba. Son legendarias las caravanas de las grandes rutas. Las poderosas clases sociales se han distinguido históricamente por gozar de objetos y materiales a los que no tenían acceso la mayoría de la población por su rareza, su dificultad en conseguirlos o su elevado precio para ese momento.
Lo que pone inicialmente el precio de un objeto en venta es su existencia en forma de oferta y la existencia de una demanda posicionada como tal. No todos los objetos son pensados para el mercado y algunos han sido pensados antes por el comprador o el coleccionista que lso quería moviendo una seria de prácticas encadenadas para conseguirlos. Cuanto más rareza de una cosa más discutible será su precio, incluso podria alcanzar una cifra nunca antes igualada a juzgar por algunos exagerados guiones cinematográficos en que alguien pueda decir pagaré lo que se. Por muy rica que sea una persona nunca tiene una cantidad ilimitada de dinero. Es más preciso decir que puede llegar a tener una suma tal económica que ni siquiera triplicando su longevidad biográfica podria darle tiempo a gastarla.
La sociedad de los negocios tiende a establecer precios fijos. Un precio fijo no es más que un dato referencial estable. Si es un precio no competitivo ya habrá oportunidad de cambiarlo por otro que lo sea. Depende de la relación que se tenga con el mercado se accede a unos precios u otros. Cada rol influye en ello. El mayorista compra el precio por unidad inferior al minorista. Es distinta la subasta de un tipo de artículos a otro, en un mercado o en otro de otra ciudad. También son distintos los precios de las hortalizas en el mercado semanal ambulante a primera hora de la mañana que a la última cuando los mercaderes ya están recogiendo y los productos sobrantes van a echarse a perder para el día siguiente.
Aunque haya un cartel señalando el precio de una cosa, el cliente siempre puede optar por cuestionarlo y pedir que se descuente algo o proponer uno alternativo. En las técnicas de psicología del marketing y de la persuasión también hay las de rebajar los precios para colocar el ultimo articulo de una serie de ellos que ya no se va a renovar o completar el mínimo numero de ventas del día. Hay un tipo de frases que un viajero se las encuentra en países a miles de kms de distancia los unos de los otros. Es así que tanto en Estambul como en Agadir o en Niamey uno se enfrenta con curiosidades como que tratan al comprador de amigo o como es la primera venta del dia (eso lo puedes oír aunque sean las 8 de la tarde) va a poder beneficiarse de un descuento especial. A los europeos les encanta dejarse engañar con esa clase de fabulaciones.
Por lo general el comerciante que tiene clara su dinámica de ventas y el valor de sus mercancías termina por optar por el precio fijo: lo tomas o lo dejas. Si lo pagas es tuyo si no sigue siendo mío. El precio fijo es el resultado de una práctica comercial suficientemente experimentada que demuestra que por debajo de ese precio no vale la pena el esfuerzo de traer la mercancía hasta el punto de venta u ocuparse de ella hasta que alguien se la lleve. En cambio el precio a convenir siempre cuenta en doblar, triplicar, cuadruplicar o decuplicar el precio real de venta de una cosa. Aunque el regateo forma parte de los actos verbales y no deja de tener su interés antropológico no deja de poner en evidencia la gran capacidad de engaño de un vendedor que empieza proponiendo un precio que puede ser 10 veces más caro del real con que se vende aquel objeto. Lo hace con la intencionalidad clara de conseguir el mayor beneficio. Esto es totalmente legal pero nada ético. La diferencia entre un comerciante que ha seguido el proceso de un objeto desde su elaboración o punto de compra hasta su punto de venta y que al precio que pagó le incrementa otro para compensar su tiempo y riesgos dedicados con el comerciante que compra y vende sin moverse del sitio, trasegando información (prototipo del bróker financiero) es que uno mantiene su conducta dentro de un trabajo de servicio mientras que el otro lo hace dentro de una especulación que termina por revertir negativamente contra el mismo mercado y todos sus usuarios incluyéndose él mismo. Cabe decir que habría (mejor expresarlo en tiempo condicional) o hubo (si lo expresamos en pasado) un comercio ético y otro que ha dejado de serlo alimentado por el móvil de los beneficios sin tener el menor escrúpulo en incrementarlos tanto más cuanto más tonto sea el comprador dispuesto a asumir el precio que se le da. Cuando regateo, práctica habitual en África y me enfrento a esos decires tan tópicos, atajo la cuestión: yo no soy tu amigo soy tu cliente si efectivamente paso a serlo y te voy a pagar el precio razonable. La mejor actitud para apoyar esa posición verbal es mostrando un interés secundario por el objeto `planteado. Como táctica ordinaria no está de mas preguntar por el precio de varios objetos por los que no estás realmente interesado y entre ellos o como ultima pregunta por el que sí lo estas. Eso te dará una idea de los que maneja. Por supuesto, antes de elegir a un comerciante como tu vendedor, vale la pena hacer un sondeo por la zona de mercado y conocer los precios de lo mismo manejados en otras tiendas, si puede ser fuera de la zona artesanal pensada para extranjeros tanto mejor. Sea cual sea el país del mundo al que se vaya lo mejor para comprar objetos nativos es donde van los nativos a abastecerse de ellos. ¿Cómo averiguar donde están? preguntándoselo. De donde conviene huir especialmente es de los lugares donde llegan buses y descargan turistas en masa. Evidentemente no todos los objetos son adquiribles por el poder adquisitivo de los lugareños o los más preciados hay que buscarlos en los sitios más selectos –y caros-. A pesar de eso hay que optar por la discusión sin dudar de hacerlo cuando los precios son altos y sobre todo injustos. Esto también reza para un menú o un determinado plato en la carta de un restaurant. A menudo a la hora de encargarlo se está presuponiendo lo que su titulo dice. Muchas veces somos defraudados por la realidad del mismo que no llega a la altura de la noción que se tiene del mismo.
Lo interesante de regatear es que permite conocer la idiosincrasia real. La psicología del vendedor es mas fácil de descubrir que la del comprador por aquel. La psicología del vender es estable internacionalmente, vendedores hay tantos como culturas distintas y psicologías personales.
Los precios son relativos porque pasan por el valor de las cosas. Para algo muy valorado cualquier precio puede ser bajo, `para algo que no lo es en absoluto cualquier precio puede resultar caro. En el mundo publicitario al que el comercial le ha hecho tanto de nodriza las técnicas para inducción a la venta son comparativamente más importantes que la misma venta. Una buena parte de los productos que cambian de manos dependen de los significados que se han inoculado en la sensibilidad pública gracias a las técnicas de persuasión. Posiblemente un publicitario es el que hace de expresión teórica de los anhelos, vicisitudes y experiencias del comerciante.. Eso no quita que un comerciante tras su mostrador o en su tienda, por humilde que sea, no termine por aprender mucha psicología humana a partir de los miles de clientes con los que puede ir tratando a lo largo de su vida profesional.
El regateo no deja de tener sus riesgos. Proponer un precio completamente inaceptable puede ser tomado incluso como una ofensa por un comerciante honesto, si lo es; proponer uno que hace diana sea porque se conoce el curriculum de la mercancía, o porque ya se ha comprado la misma clase de objeto en otras partes y para el que el comerciante sabe que con ese precio ya tiene su venta asegurada, se puede asegurar la compra, especialmente cuando esa compra no es una cuestión tan necesaria. Me he encontrado comerciantes que no han aceptado venderme lo que les solicité por el precio inicialmente propuesto al contraproponerles otro, para ellos insultante y en otras ocasiones que me han rebajado un objeta a la decima parte de lo que me lo querían vender al principio sin hacer yo demasiados esfuerzos en regatearlo. En fin, se trata de un juego. Conviene no olvidar nunca en esas negociaciones de mercado que no hay nada que sea tan importante, absolutamente nada, como para no poder prescindir de ello o substituirlo por una opción alternativa.
Si el hombre no hubiera pasado de ir descalzo a protegerse los pies, saltado de las sandalias a los zapatos y de éstos a las botas; es probable que no hubiera llegado tan lejos, que, como, conquistador, ha llegado; luego le salieron cuatro ruedas a los lados y con eso pudo ir más rápido. Posteriormente le saldrían unas toberas de fuego por detrás y pudo ir más lejos, pero de eso no vamos a hablar ahora.
En esa rectilínea tecnología del contacto con el suelo aprendió que en determinados climas y panoramas lo más rudimentario puede ser lo más práctico, siendo, que, unos pies encarcelados dentro de unos receptáculos que les impiden transpirar no es la mejor solución y en cambio sí una constante inconveniencia.
Desde la podología se puede estudiar no solo la patología de los pies sino la representación de otras patologías humanas. Cabe observar que la superficie de contacto humano con el suelo es una diminuta parte en comparación a la superficie de toda su piel. Salvo los gusanos y otros animales que se arrastran o serpentean que necesitan una mayor parte de ellos para seguir toando la madre natura, la evolución animal ha separado el cuerpo de cada especie reduciendo el menor contacto con la superficie terráquea. No creo que se pueda decir que más necesidad de contacto corpóreo con la tierra tenga que ver con una menor evolución pero no estaría de más echar una ojeada a las especies bajo este parámetro. Los peces, que son anteriores a lso vertebrados, tienen por superficie de contacto con el medio natural el cien por ciento de sí mismos. Crear una ley de la evolución a partir de la porción de contacto físico con el medio sería muy complicado. Otras especies animales consideradas inferiores a la humana, como algunas aves, mantienen todavía menos contacto de su superficie corporal con su punto de sustento. Hasta donde se sabe
Pasar de los pies desnudos a las sandalias fue un gran salto en el progreso humano, los pies estaban más protegidos y formaban parte del plan general de imágenes. Gradualmente los pies fueron ocultándose al mismo tiempo que sus patologías fueron aumentando. Eso podría tener categoría de ley: otras partes del cuerpo -y en general de la vida- se han ido patologizando más cuanto menos puestos en evidencia hayan sido. Parece que ocultar va en contra de lo que se oculta.
Volvamos a las sandalias, África entera camina sobre ellas. Es el objeto más barato de todas las prendas de vestir; una simple suela de goma con otra que hace de cinta o sujetador pasando una tira por el dedo pulgar y el dedo contiguo permite andar para lo que hay que hacer. La clase alta ha abandonado eso y encarcela sus pies. ¡no por favor, necesitamos respirar! Los zapatos de cuero, redondeados, de la mejor piel, bien apretados que distinguen el porte e inciden en la forma de andar.
Los tacones estilizaron las piernas y aproximaron las figuras al cosmos. Como fase intermedia los pies pasaron por las zapatillas de kung fu que los chinos internacionalizaron y David Carradine también. Debo decir que tengo experiencia de zapatillero de ellas. Fue uno de los primeros productos chinos que se conoció al otro lado de su orbe, la malvada sociedad de consumo capitalista. Bien tratadas, estas zapatillas, duran mucho a pesar de la opinión generalizada que muchos productos chinos no están bien construidos. También duran mucho aunque se las trate mal. Desde que empiezan a deteriorarse hasta que finalmente hay que tirarlas pueden pasar meses de uso diario. El problema es que en verano el pie no transpira y se convierten en un foco de humedades y de otras formas de vida parasitarias. Cuando al final uno se libra de ellas lo mejor es poner los pies a salvo con unas sandalias ordinarias. Estas siempre permiten el contacto de los pies con el aire, el principal de los elementos primordiales si lo comparamos con los otros tres: fuego, tierra y agua. Con cada uno de estos podemos sobrevivir un cierto tiempo, sin el aire ni siquiera 5 minutos. Los pies opinan lo mismo ¡al fin la libertad! Las uñas platican entre sí porque se ven y las junturas de los dedos pueden empezar a experimentar una recuperación después de tantos años de andar mojadas e irritadas.
Las sandalias serían el primer calzado evolucionado pero como la industria peletera no estuvo de acuerdo y necesitaba engrandecer su negocio justifico de mil maneras tapar el pie: elegancia, diseño, e incluso habló de confort. Mientras los pies son jóvenes aguantan los atropellos y escuchan las majaderías publicitarias pero cuando son mayores se rebelan, huelen peor a modo de protesta y a falta de que el tipo que tienen mas arriba no diga nada por su boca.
A fuerza de andar los pies se hacen sabios. Su viajero puede ser, los pies seguro que lo son. Lo que más les gusta es cuando están descalzos y nada mola tanto como un paseo por la playa notando el contacto de la arena y el masaje fabuloso de sus granos metiéndose entre los dedos. También les gusta andar por la hierba en especial durante el rocío. Se saben que son los más marginados del cuerpo, tienen mala prensa, siempre andan tirados por el suelo. Si además se atreven a andar desnudos, su planta se ensucia y tienen que pasar pro el baño antes de irse a la cama. Si comparten la cama con otros pies no dudan en tocarse, otra cosa distinta es llevarlos a la boca, a la del usuario casi imposible porque ha perdido elasticidad convirtiéndose en un viejo encarcarado y la de la otra persona es posible que haga algunos ascos. Hay zonas del cuerpo prohibidas no solo a la mirada sino también al contacto. Los entresijos entre lso dedos de los pies son tan poco tocados como el ano. Hay algo de un repelús inconfeso en hacerlo. A un pie lo que más le gusta es meterse en la boca del/de la amante del cuerpo entero al que pertenece. Si un amante muerde, masajea con la boca, chupa dedo a dedo los dedos de los pies de su partenaire es que realmente es un amante apasionado.
Los pies deben mucho a su salud a las sandalias. Contra lo que se diría el hecho de estar al descubierto en lugar de ensuciarse les permite vivir lo más naturalmente posible. Claro que, con unas sandalias de gomas o espuma y cuero no se puede hacer escalada ni chutar balones pero se pueden hacer muchos quilómetros a pie y es lo que más acerca a la realidad del suelo.
Durante un verano, despues de una demora excesiva en deshacerme de unas zapatillas chinas y tener que pasar por el esfuerzo diario durante algunas semanas de ponerme unas botas de senderista, a falta de otro calzado, terminé por comprarme unas sandalias, suelo de goma y cinchas superiores de cuero. Eso fue en Kayar, en una de esas tienditas que gestionan varios muchachos, que uno te dice un precio, otro te lo dobla y un tercero acepta tu oferta, que tenia las zapatillas colgadas con clavitos que recuperaban cuidadosamente para reaprovecharlos con el siguiente par a colgar. Tras dos días de usarlas se despegaron las suelas de espuma de la de cuero que tuve que fijar unos cuantos días con celo. Finalmente uno de mis mecánicos, apiadado, se las llevó para volver con ellas encoladas y aseguradas. Desde entonces no se ha despegado de nuevo y sigo mi curso de felicidad con los pies en tierra.
Karajan dijo que el arte de dirigir consiste en saber cuando hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta. El arte de andar consiste en dejar que los pies estén lo mas libres posible sin arriesgarse a accidentes pero tampoco protegiéndolos tanto que no se les deje intercambiar información con el medio.
Bel Air, zona portuaria de Dakar. El pestazo a pescado desacredita el titulo del barrio pero el nombre es el nombre. La calle de arriba lleva a un recinto militar del ejército francés y la de abajo a un hotel. Como en tantos otros sitios de la misma ciudad y de otras capitales africanas, el concepto de mercado va más allá de los sitios previstos para instalarse y cualquier lugar puede ser útil para vender lo que sea. Es el caso del rincón junto al carrefour que reconduce calles, entre ellas, una al puerto y otra a una de chiringuitos. A un lado, un informe aglomerado de gente vende un poco de todo. Distingo al pasar en coche, entre lonas y tensores, cajas militares de metal de verde oscuro, de las usadas por los americanos para munición de guerra. Me constaba ya que esos materiales suelen estar bien hechos y para un rato después decido ir a inspeccionarlas por si están en buen estado y comprar, si procede, alguna. Me doto de poco dinero con lo cual mi s recursos para el regateo tienen que ser bien empleados. Tras averiguar quien es el dueño de las cajas, el hombre no habla francés ni muestra demasiado interés en la venta. Con la ayuda de la otra vendedora, que traduce un poco, el vendedor cambia varias veces el precio sin aclararme del todo el que está diciendo porque a cada momento se va a la sombra a sentarse riendo para si mismo una sonrisa nerviosa. Aparece otro hombre que hace de intermediario, luego un tercero, más joven, que dice que la mitad de las cajas son suyas. Le pago una con los 2000 cefas que tengo en el bolsillo pero le afirmo estar interesado por parte de las otras y que vuelvo enseguida. Entretanto este último está parando un taxi y sube varias cajas, por las que yo estaba interesado, en el guarda equipajes y desaparece. No entiendo nada. Tal vez me ha confundido con un inspector del ejército zapatista. Un rato despues paso con mi furgo, la estaciono y compro primero otra caja de tamaño mayor por otros 5000 y una segunda parecida pero en peor estado por 4000. La primera de las dos se lo pago con un billete de 10mil al tipo que sonreía para si mismo. Saco de su bolsillo un fajo de billetes de cinco mil: no le deben ir tan mal las cosas y por eso se resistía tanto a rebajarme el precio. La segunda caja se la pago a un cuarto hombre que acepta mi propuesta de reducirlo en 1000. La explanada debe ser una cooperativa en prácticas o algo así.
Para zanjar el trato de compra de cada una de las cajas pago el dinero y doy la mano. Ellos se han quedado con mis cefas y yo, finalmente, con las tres cajas ¿para qué las querrá ese blanco? –se preguntarán. Son cajas ideales para guardar objetos de valor dentro del vehículo cuando vas en viaje. Pueden servir como cofres y superan las cajas metálicas que venden en otros mercados, más grandes pero de chapa menos dura. En todo caso es una reutilización para fines pacíficos lo que sirvió como cajas de material para matar.
Uno de estos comerciantes ociosos que no paran de asaltar los pocos extranjeros blancos que llegamos a la zona (les Alamendines, cerca de Dakar en la costa) cuando al fin nos detenemos en su puesto donde nos muestra unas cadenitas de plata con el colgante de la silueta de África de plata mala, al decírselo, se enfada soberanamente diciendo que se le quiere sabotear. El chico tiene una forma exigente en su habla tal vez por no haber hecho ninguna venta en ese dia o durante esa semana o en el mes en curso. Quiere convertir al último turista que le llega en la oportunidad de sus ingresos. Ninguna de esas consideraciones es un eximente por su insolencia y trato. El caso es que pide un precio desorbitado por una cadenita y una chapita doblada. No reconoce que hay distintos tipos de plata según sus canteras o minas y modo de tratarla. Al final abandona su persecución y se va a unos metros perdiendo la oportunidad de negociar otro objeto, una pulsera de acero y plata. No es el único caso de comerciante, efectivamente, auto saboteado que conocemos.
La psicología del comerciante especializado en sacarle el dinero a los turistas es otro apasionante campo de observación. Suelen ser tipos que no trabajan directamente en la producción de lo que ofrecen, que lo tienen a veces por años o durante media vida permitiendo que se llenen de polvo. A no ser de que sean artesanos ellos saben en el fondo que no hacen nada por el mundo salvo trasladar objetos de un punto A comprados o conseguidos a un precio bajo, hasta otro punto B donde poderlos vender al máximo precio posible, doblándolos, triplicándolos o multiplicándolos por 30 veces mas de lo que les costó. El tiempo corre a favor suyo: lo que al principio era un objeto entre tantos al cabo de una o dos décadas se puede convertir en una pieza de antigüedad y casi única por la desaparición de las otras de su especie. Él, en su puesto de espera, generalmente junto a otros del gremio y en tienduchas organizadas como telasdearaña, aprende la psicología del visitante, los ademanes del extranjero, sus tácticas elusivas. Es así que cuando vocea algo para llamarlo o le hace aspavientos para que aparque su coche en determinado lugar, aquel, ducho en viajes y extranjero en todos los países a los que va, tiene suficiente saber como para hacer caso omiso. El comerciante ocioso no tiene otra cosa que hacer que dedicarse a asediarlo, a fin de cuentas aquél va hasta su zona y este lo está esperando. El comerciante que confunde entre preguntar por algo y el interés en poseerlo por quien lo pregunta no es precisamente el mejor observador psicológico y termina por reducir a 1/6 o 1/10 parte el precio original que pedía.
Cuando le dices: si me das un precio alto por una cosa y tu mismo lo vas reduciendo sin que te lo discuta me estas dando razones para no confiar en absoluto en ti para comprarte otra cosa por la que si esté realmente interesado es como predicar en el desierto.
No pocos comerciantes con economías precarias en países africanos y asiáticos, pero también europeos y americanos, son una modalidad camuflada del ocio. No se puede afirmar esto para todos ya que los hay –pocos, desde luego- que son serviciales y presentan precios razonables por el coste generado por los objetos y servicios que proporcionan, pero desde que se tiene noticias de historias comerciales el mercader es un tipo que tiende a querer ganar el máximo con el mínimo esfuerzo. Finalmente un coleccionista compulsivo le comprará aquello que le ha estado guardando, casi en exclusiva para él, por muchos años. Eso colmará las aspiraciones de este veterano de su puesto que habrá aguantado toda clase de indiferencias y rechazos. Eso no impide que el comerciante desarrolle su conocimiento de gentes, aprenda lo básico de los saludos y de las artimañas de la venta en todos los idiomas e incluso una filosofía de la vida. Un tanto precaria –cabe decir- por tener siempre el cuello amarrado a su caja de objetos en venta. Sutilmente a fuerza de ir vendiendo cosas se irá vendiendo a él mismo por porciones sin que finalmente le quede demasiado de ética aunque pueda tener mucho de conocimiento técnico de lo que vende.
Para el comerciante, lo más insufrible es el viajero que toma su tienda como una galería de arte o de curiosidades y se pasea por ella lo mismo que hará por una exposición de cuadros o de esculturas sin otra intención que la cultural o la de obtener algo de placer visual sin tener ninguna necesidad de poseer cada cosa que ve o le gusta.
En última instancia el coleccionista de antigüedades y el comprador de objetos por todos los países donde va es alguien que necesita atestiguar y demostrar su estancia en ellos y es el anillo al dedo a aquel comerciante que le espera con sus, a menudo, artimañas y trampas. Éste sabe que antes o despues un extranjero caerá en sus redes y el extranjero sabe que no puede evitar gastar e incluso pagar mas por el hecho de serlo. Eso lleva a rocambolescas situaciones en las que este que viene cargado de culpas y de cadenas ideológicas termina por pagar mas en un país con una renta per cápita diez veces inferior al suyo que en el suyo propio. El imbécil lo acepta tal vez porque no quiere reconocer que su poder adquisitivo no está para estos trotes.
Volviendo al comerciante airado por ofrecer una gargantilla de baja calidad y decírselo hay una tensión latente entre el que vende y el que no quiere comprar, entre el que vive no de su venta sino del engaño con ella y el que sabiéndolo termina por jugar al juego del regateo que no deja de ser una curiosidad dentro de la comunicación humana. El mundo no debería estar puesto asi pero es lo que hay. Todos los extranjeros que curioseamos en un país, antes o despues terminamos visitando zonas pensadas en nosotros donde no hay ningún lugareño que vaya a comprarse nada porque sabe la barbaridad de sus precios, es decir su no expresión a los precios reales del mercado verdadero. Para lo único que sirven estos mercaditos artesanales es para darse una vuelta y ver el tipo de objetos y precios que predominan para luego irlos a tratar a otros sitios donde se pueden reducir perfectamente a diez veces menos.
Hay que ponerse en la piel del comerciante y en particular del de la economía subsistencial precaria para saber lo que significa eso. Me he puesto muy pocas veces con objetos en la vía pública para vender. La relación con el cliente es absolutamente instrumental. Es distinta la perspectiva del cliente que ni siquiera va de este rol o no quiere serlo y el comerciante lo confunde por tal. Se podria escribir algo parecido a lo de Roser Marquet, Es un toque de atención a la función instrumentalista de los profesionales que prefiguran la actitud de los pacientes al servicio de su rol y no al revés. Es importante la recuperación y potenciación del término cliente en lugar o como complemento preciso al tradicional de paciente. Detrás de la modificación de la palabra hay un esfuerzo modificador de todo una concepción en el trato. Análogamente es muy distinto estar a un lado o a otro del mostrador. Hemos heredado un tipo de sociedad en la que cada cual vela por sus intereses y su perpetuación y comprender el punto de vista del otro no es solo un acto de comprensión comunicativa, puede ser el final del propio rol auto saboteándolo con lapsus inconscientes de los que no están ajenas la ira, la falta de educación o la falta de tacto.
La consigna es el epílogo de un discurso político. La última frase que condensa y retiene el espíritu de todas las demás que la han argumentando. Es la frase conclusa. La conclusión que propone a sus lectores para una acción. Se presenta con todos los elementos dados para no requerir preguntas y está construida para bastarse a sí misma. Es, aparentemente, el texto consensuado y la quintaesencia doctrinaria de una línea de pensamiento. Es, el grito apócrifo de una época, una generación, una aspiración histórica.
Su uso se remonta