La cuestión del saludo

La cuestión del saludo.SussanaMARASELVA Llavorsí2oct2011

Saludar es una acción frecuente y un primer acto a partir del cual se pueden hacer conjeturas de los demás desconocidos, tanto en lo que se refiere a quien saluda como a quien es saludado respondiendo o no a este saludo. El que llega a un lugar es el que tiene la misión de saludar a los que ya están. Eso no va siempre así, el imperio del anonimato ha convertido los espacios multitudinarios en deambulatorios de zombies que se ignoran mutuamente salvo quienes tienen una relación directa, consentida y reconocida. Tampoco es cuestión de saludar a todo quisqui. Imaginemos ese gag: una vía de paseantes en gran cantidad que no pararan de saludarse los unos a los otros al cruzarse, no quedaría tiempo para otra cosa, ni para observar los detalles de la calle, ni para pensar ni para relajarse, el paseo se convertiría en un salutorio y los desplazamientos serian interminables nunca llegando a destino por saludarse con todos los demás viandantes. La obviedad de que no se puede estar saludando a todo el mundo por el mismo hecho limitativo de esa otredad de miles de personas deja de serlo a partir de un número manejable o en zonas de menor densidad poblacional. La gente suele saludarse más y parase a hablar en los vecindarios pequeños donde todo el mundo se conoce, aunque también es cierto que hay relaciones de años o de toda la vida que se nutren básicamente del saludo como deferencia pero que el resto de la relación no pasa de eso. Del saludo se han hecho teorías y su práctica da lugar a toda clase de conjeturas. Siempre he sospechado de quien no conociéndote de nada ni teniendo ninguna referencia de ti escenifica aspavientos y una maxicordialidad. ¿Cómo puede estar sintiendo todo lo que dice? Los hechos inmediatamente posteriores demuestran que es una mera pose, un guión perfectamente aprendido porque su necesidad de liderazgo de ser centro pasa por eso.

En los protocolos sociales hay que distinguir entre las personas que son espontáneamente sinceras (característica que inspirará confianza) y las que son calculadamente aparatosas (lo que inspirará lo contrario). Las actitudes muy protocolarias pueden estar escondiendo intenciones de fondo.

Hay saludos que pasan por la presentación y otros que son simplemente espontáneos porque ha habido un cruce de miradas o de pasos. Según el look y la llamada energía desprendida del otro hay disposición o no a un saludo entusiasta, a un saludo protocolario o a un no-saludo. Todo cabe. Hay quien se deja saludar y lo más que devuelve es una mirada de extrañeza con la que está indicando que no entiende a que ha venido la deferencia anterior.

En una abigarrado muestrario de perfiles nos encontramos con gente que llega a las reuniones y no dice ni mu, no para no interrumpir sino por inhibición o porque no se identifica con nadie para saludarlo y  en otro extremo, hay quien se convierte en centro de atención aunque llegue tarde saludando a uno y a otro y acompañando alguna frase rutinaria para cada caso. El saludo puede llegar a ser tan automático y ritual izado que también se maneja como arma no secreta de escapada. Recientemente un entrevistador de Intermedio[1] trató de abordar repetidas  veces a un pope de un partido político conocido por sus evasivas, sus corruptos y su retrógrada ideología; pues bien, cada vez que el entrevistador trataba de hacerle una pregunta el otro saludaba a uno y a otro de sus correligionarios consiguiendo no contestar nada a pesar de demostrar su poca capacidad de compromiso con la palabra aún exhibiendo un fantástico don de gentes o don de dar la mano. Eso de dar la mano viene de antiguo. Es una manera plástica y visual de cerrar un trato, también una manera de mostrar la mano abierta y tendida, desocupada de otros asuntos, en especial el de empuñar un arma. Dime cómo das la mano o como das los besos de saludo y te diré lo que se puede esperar de ti. Detesto quien acerca las mejillas y no se atreve al contacto físico o separa al máximo la boca propia de la boca ajena, no sea que por un error de cálculo topográfico haya un ligero contacto labial. Confieso que esa gente tan puesta (me refiero a mujeres repintajeadas y/o blindadas) que te dan la oreja o ni siquiera eso, dejándola a un par de cms de distancia, en un saludo no me apetece repetir la misma comedia la siguiente vez. Ellas no se dan por enteradas pero yo ya las he colocado en las antípodas de mi sensibilidad. Aún peor quienes ponen la mejilla para recibir el beso pero no lo devuelven. Según las temporadas y según si  va de alza  o baja el progresismo, hay mas necesidad o menos de hacer saludos de acercamiento físico, sea con besos, con manos apretadas o con abrazos. Hay de todos modos unas tradiciones que soportan todas las temporadas y unas fórmulas verbales obligadas. Las grandes aglomeraciones humanas acaban con ellas y el resultado numéricamente demostrado es que se termina por no saludar a la mayoría de gente con la que uno se cruza o coincide, no porque no se conozca sino porque aún reconociéndola no hay nada que decir. Eso lleva a toda una heterogénea realidad de sutilidades. Hay taquilleros, cajeras de supermercado, porteros con los que intercambias un saludo y hasta una sonrisa y otros con quienes no lo haces. Hay personas con las que coincides en el mismo espacio (el aula, la sala de proyección, el bar, el restaurant …) y con las que te saludas por sistema y otras con quien no lo haces. Hay variaciones: hay temporadas con que te saludas con alguien y dejas de hacerlo tras comprobar que no hay mas nexo que ese protocolo sin ningun motivo de conversación. Lo cierto es que se puede pertenecer a la memoria visual y retrospectiva de los demás sin pertenecer a sus presentes y a l revés: se puede reunir multitud de gente que se la reconoce sin realmente conocerla y sin necesidad no ya de hablar con ella sino tampoco de saludarla o ser saludado.

El saludo es una forma de contacto habitual y ordinario. Hay gente más dispuesta a saludar que otra así como hay culturas más dadas a ello. Las hay también que dedican un tiempo al saludo considerado como excesivo para otras. Si el objetivo es la comunicación y traspaso de informaciones nuevas perder el tiempo en preámbulos está fuera de lugar. Cada cual tiene sus maneras de tratar los asuntos y hay quien antes de exponer el motivo que le lleva a un lugar está hablando de temas tangenciales y resbaladizos que no vienen a  cuenta. Una vez acompañé en coche a una amiga a comprar en un almacén  mayorista artículos para su tienda de indumentaria punki- Nos tomamos tiempo suficiente para ir y para volver pero ella gastó más de la mitad del tiempo en comentarios que no tenían nada que  ver con el asunto que nos trajo ahí. Tuve que marchar antes de que terminara su visita comercial. Está claro que esos comentarios formaban parte de su estrategia comercial para conseguir mejores precios o caer simpática, no lo sé exactamente, pero el precio de sacrificar el propio tiempo fue para mí demasiado alto. Eso excedía el tema estricto del saludo pero sirve para ilustrar que hay protocolos a los que unas personalidades están más dadas que otras.

He escrito mucho correo en mi vida (algo que cada vez hago menos) y re cuerdo que desde el principio de dedicarme a eso siempre tenía una cierta dificultad en elegir la fórmula. Decirle a alguien que apenas tratabas “estimado”, era exagerado: decir querido estaba reservado para los más selectos; terminar diciendo que contara contigo para lo que quisiera, era otra exageración. La cosa la he resuelto con un hola. Casi estoy por decir que la mayoría de encabezamientos con un "querida" o "mi querida" o "mi muy querida", obedecen a contextos emocionales muy concretos. No me parece tan mal empezar y terminar una carta sin ningún protocolo, sin ningun hola y sin ningun saludo de despedida. Porque los saludos personales pueden terminar por ser tan estandarizados e increíbles como los “atentamente” que finiquitan correos comerciales o de la administración. Lo más correcto sin dejar de ser cortés es empezar con un escueto “hola” y terminar con fórmulas de dejar la conexión abierta. Suelo emplear algunas como: hasta otra vez. Hasta la tuya,… Lo mejor que se puede hacer en una carta es no pedir nada porque eso te hace suponer que el otro hará una gestión por ti y además de generarle un posible compromiso tú tomarás como una desatención que no lo haga. Las formas protocolarias por escrito de comienzo y cierre de una carta indican muy crípticamente el estado de la relación. Si alguien termina su carta saludándote a ti y también a tu pareja, te está diciendo que te puedes estar olvidando de tener una relación independiente con esa persona que no olvida que tienes otro compromiso.

Volvamos al saludo verbal. Quien más se hace notar haciéndolo: tanto a la llegada como a la salida de los locales abiertos o en las coincidencias con vecinos o conocidos, más estará indicando a los demás que tiene una memoria personal y una capacidad de deferencia. Dada la predominancia de la indiferencia en este mundo la persona deferente termina cayendo bien a todo el mundo.

He tenido periodos de todo tipo y he podido ensayar el máximo de deferencia para luego irlo reduciendo y adaptándola a cada caso. Así como hay quien se merece la máxima atención y quien ni siquiera se merece la mínima, también pasa con el saludo: no apetece saludar a todo el mundo. Hay tantos perfiles out o autistas que no queda otro remedio que actuar en consecuencia. También hay quien sabiéndose en una posición superior no necesitada de nada ni de nadie a lo más que llega es a dejarse saludar pero no a tomar la iniciativa para saludar a nadie. José maría de Pereda, en uno de sus estupendos y divertidos retratos en Tipos trashumantes describe el de un tipo que para saludar a alguien (en El barón de la Rescoldera) ni se paraba ni daba la mano entera limitando a dar un solo dedo. Todo el mundo ha conocido las manos de besugo o la frialdad en otras. La una corresponde a  personalidades escurridizas y la otra a no apasionados.

Cuando llegas a un local público y hay diversa gente a la que llegas a su espalda y solo te da la cara quien atiende, te arriesgas a que tu saludo no sea respondido por nadie y como mucho por la persona que atiende. Es un contexto en el que se suele optar por saludar personalizadamente a quien te atiende cuando llega tu turno. Una de las razones por las cuales no se saluda tanto o se ha dejado de saludar es porque la gente no responde a los saludos. Es un error táctico ya que a todo el mundo le gusta que le contesten pero a su vez demasiada gente no contesta. Si quieres que te contesten al saludar tienes que dar la nota: no decir solamente hola o buenos días en voz baja sino hacer un poco el payaso: hola, buenos días, que magnifica mañana, ¿a que es estupendo vivir? Si dices algo parecido te pueden tomar por un tipo extraño pero reclamarás la atención y es posible que consigas algun saludo y hasta quien, sintonizando contigo, entre en conversación sobre los temas que acabas de proponer: el estado del clima y la vida estupenda.

Si cuando llegas a un espacio hay gente que está hablando, y aun conociéndote, aunque saludes y se den cuenta de tu presencia, es posible que no te contesten hasta que terminen de conversar. Sabíamos que el ser humano era torpe y no está preparado (especialmente la personalidad masculina) en hacer dos o más tareas al mismo tiempo. Suspender  una conversación durante 1/5 parte de segundo para contestar con un simple hola, no es una capacidad de la que esté dotada todo el mundo.

La praxis del saludo tiene muchos matices. Un saludo es una deferencia que liga a los que se saludan a un ritual a partir del cual deciden su simpatía o antipatía.  Todo apunta a que el saludo va a la baja, tanto en su producción oral como en su acústica. Se pasa inmediatamente al mensaje del propósito verbal. Al mismo tiempo a todo el mundo le encantan carantoñas en forma de actos verbales que sean o no sentidas, creen un simulacro o un panorama, de dedicación elogiosa e interesada en  sus avatares.

 

 



[1] De la Sexta-3 dirigido por el Gran Wayoming

La cuestión del saludo

La cuestión del saludo.SussanaMARASELVA Llavorsí2oct2011

Saludar es una acción frecuente y un primer acto a partir del cual se pueden hacer conjeturas de los demás desconocidos, tanto en lo que se refiere a quien saluda como a quien es saludado respondiendo o no a este saludo. El que llega a un lugar es el que tiene la misión de saludar a los que ya están. Eso no va siempre así, el imperio del anonimato ha convertido los espacios multitudinarios en deambulatorios de zombies que se ignoran mutuamente salvo quienes tienen una relación directa, consentida y reconocida. Tampoco es cuestión de saludar a todo quisqui. Imaginemos ese gag: una vía de paseantes en gran cantidad que no pararan de saludarse los unos a los otros al cruzarse, no quedaría tiempo para otra cosa, ni para observar los detalles de la calle, ni para pensar ni para relajarse, el paseo se convertiría en un salutorio y los desplazamientos serian interminables nunca llegando a destino por saludarse con todos los demás viandantes. La obviedad de que no se puede estar saludando a todo el mundo por el mismo hecho limitativo de esa otredad de miles de personas deja de serlo a partir de un número manejable o en zonas de menor densidad poblacional. La gente suele saludarse más y parase a hablar en los vecindarios pequeños donde todo el mundo se conoce, aunque también es cierto que hay relaciones de años o de toda la vida que se nutren básicamente del saludo como deferencia pero que el resto de la relación no pasa de eso. Del saludo se han hecho teorías y su práctica da lugar a toda clase de conjeturas. Siempre he sospechado de quien no conociéndote de nada ni teniendo ninguna referencia de ti escenifica aspavientos y una maxicordialidad. ¿Cómo puede estar sintiendo todo lo que dice? Los hechos inmediatamente posteriores demuestran que es una mera pose, un guión perfectamente aprendido porque su necesidad de liderazgo de ser centro pasa por eso.

En los protocolos sociales hay que distinguir entre las personas que son espontáneamente sinceras (característica que inspirará confianza) y las que son calculadamente aparatosas (lo que inspirará lo contrario). Las actitudes muy protocolarias pueden estar escondiendo intenciones de fondo.

Hay saludos que pasan por la presentación y otros que son simplemente espontáneos porque ha habido un cruce de miradas o de pasos. Según el look y la llamada energía desprendida del otro hay disposición o no a un saludo entusiasta, a un saludo protocolario o a un no-saludo. Todo cabe. Hay quien se deja saludar y lo más que devuelve es una mirada de extrañeza con la que está indicando que no entiende a que ha venido la deferencia anterior.

En una abigarrado muestrario de perfiles nos encontramos con gente que llega a las reuniones y no dice ni mu, no para no interrumpir sino por inhibición o porque no se identifica con nadie para saludarlo y  en otro extremo, hay quien se convierte en centro de atención aunque llegue tarde saludando a uno y a otro y acompañando alguna frase rutinaria para cada caso. El saludo puede llegar a ser tan automático y ritual izado que también se maneja como arma no secreta de escapada. Recientemente un entrevistador de Intermedio[1] trató de abordar repetidas  veces a un pope de un partido político conocido por sus evasivas, sus corruptos y su retrógrada ideología; pues bien, cada vez que el entrevistador trataba de hacerle una pregunta el otro saludaba a uno y a otro de sus correligionarios consiguiendo no contestar nada a pesar de demostrar su poca capacidad de compromiso con la palabra aún exhibiendo un fantástico don de gentes o don de dar la mano. Eso de dar la mano viene de antiguo. Es una manera plástica y visual de cerrar un trato, también una manera de mostrar la mano abierta y tendida, desocupada de otros asuntos, en especial el de empuñar un arma. Dime cómo das la mano o como das los besos de saludo y te diré lo que se puede esperar de ti. Detesto quien acerca las mejillas y no se atreve al contacto físico o separa al máximo la boca propia de la boca ajena, no sea que por un error de cálculo topográfico haya un ligero contacto labial. Confieso que esa gente tan puesta (me refiero a mujeres repintajeadas y/o blindadas) que te dan la oreja o ni siquiera eso, dejándola a un par de cms de distancia, en un saludo no me apetece repetir la misma comedia la siguiente vez. Ellas no se dan por enteradas pero yo ya las he colocado en las antípodas de mi sensibilidad. Aún peor quienes ponen la mejilla para recibir el beso pero no lo devuelven. Según las temporadas y según si  va de alza  o baja el progresismo, hay mas necesidad o menos de hacer saludos de acercamiento físico, sea con besos, con manos apretadas o con abrazos. Hay de todos modos unas tradiciones que soportan todas las temporadas y unas fórmulas verbales obligadas. Las grandes aglomeraciones humanas acaban con ellas y el resultado numéricamente demostrado es que se termina por no saludar a la mayoría de gente con la que uno se cruza o coincide, no porque no se conozca sino porque aún reconociéndola no hay nada que decir. Eso lleva a toda una heterogénea realidad de sutilidades. Hay taquilleros, cajeras de supermercado, porteros con los que intercambias un saludo y hasta una sonrisa y otros con quienes no lo haces. Hay personas con las que coincides en el mismo espacio (el aula, la sala de proyección, el bar, el restaurant …) y con las que te saludas por sistema y otras con quien no lo haces. Hay variaciones: hay temporadas con que te saludas con alguien y dejas de hacerlo tras comprobar que no hay mas nexo que ese protocolo sin ningun motivo de conversación. Lo cierto es que se puede pertenecer a la memoria visual y retrospectiva de los demás sin pertenecer a sus presentes y a l revés: se puede reunir multitud de gente que se la reconoce sin realmente conocerla y sin necesidad no ya de hablar con ella sino tampoco de saludarla o ser saludado.

El saludo es una forma de contacto habitual y ordinario. Hay gente más dispuesta a saludar que otra así como hay culturas más dadas a ello. Las hay también que dedican un tiempo al saludo considerado como excesivo para otras. Si el objetivo es la comunicación y traspaso de informaciones nuevas perder el tiempo en preámbulos está fuera de lugar. Cada cual tiene sus maneras de tratar los asuntos y hay quien antes de exponer el motivo que le lleva a un lugar está hablando de temas tangenciales y resbaladizos que no vienen a  cuenta. Una vez acompañé en coche a una amiga a comprar en un almacén  mayorista artículos para su tienda de indumentaria punki- Nos tomamos tiempo suficiente para ir y para volver pero ella gastó más de la mitad del tiempo en comentarios que no tenían nada que  ver con el asunto que nos trajo ahí. Tuve que marchar antes de que terminara su visita comercial. Está claro que esos comentarios formaban parte de su estrategia comercial para conseguir mejores precios o caer simpática, no lo sé exactamente, pero el precio de sacrificar el propio tiempo fue para mí demasiado alto. Eso excedía el tema estricto del saludo pero sirve para ilustrar que hay protocolos a los que unas personalidades están más dadas que otras.

He escrito mucho correo en mi vida (algo que cada vez hago menos) y re cuerdo que desde el principio de dedicarme a eso siempre tenía una cierta dificultad en elegir la fórmula. Decirle a alguien que apenas tratabas “estimado”, era exagerado: decir querido estaba reservado para los más selectos; terminar diciendo que contara contigo para lo que quisiera, era otra exageración. La cosa la he resuelto con un hola. Casi estoy por decir que la mayoría de encabezamientos con un "querida" o "mi querida" o "mi muy querida", obedecen a contextos emocionales muy concretos. No me parece tan mal empezar y terminar una carta sin ningún protocolo, sin ningun hola y sin ningun saludo de despedida. Porque los saludos personales pueden terminar por ser tan estandarizados e increíbles como los “atentamente” que finiquitan correos comerciales o de la administración. Lo más correcto sin dejar de ser cortés es empezar con un escueto “hola” y terminar con fórmulas de dejar la conexión abierta. Suelo emplear algunas como: hasta otra vez. Hasta la tuya,… Lo mejor que se puede hacer en una carta es no pedir nada porque eso te hace suponer que el otro hará una gestión por ti y además de generarle un posible compromiso tú tomarás como una desatención que no lo haga. Las formas protocolarias por escrito de comienzo y cierre de una carta indican muy crípticamente el estado de la relación. Si alguien termina su carta saludándote a ti y también a tu pareja, te está diciendo que te puedes estar olvidando de tener una relación independiente con esa persona que no olvida que tienes otro compromiso.

Volvamos al saludo verbal. Quien más se hace notar haciéndolo: tanto a la llegada como a la salida de los locales abiertos o en las coincidencias con vecinos o conocidos, más estará indicando a los demás que tiene una memoria personal y una capacidad de deferencia. Dada la predominancia de la indiferencia en este mundo la persona deferente termina cayendo bien a todo el mundo.

He tenido periodos de todo tipo y he podido ensayar el máximo de deferencia para luego irlo reduciendo y adaptándola a cada caso. Así como hay quien se merece la máxima atención y quien ni siquiera se merece la mínima, también pasa con el saludo: no apetece saludar a todo el mundo. Hay tantos perfiles out o autistas que no queda otro remedio que actuar en consecuencia. También hay quien sabiéndose en una posición superior no necesitada de nada ni de nadie a lo más que llega es a dejarse saludar pero no a tomar la iniciativa para saludar a nadie. José maría de Pereda, en uno de sus estupendos y divertidos retratos en Tipos trashumantes describe el de un tipo que para saludar a alguien (en El barón de la Rescoldera) ni se paraba ni daba la mano entera limitando a dar un solo dedo. Todo el mundo ha conocido las manos de besugo o la frialdad en otras. La una corresponde a  personalidades escurridizas y la otra a no apasionados.

Cuando llegas a un local público y hay diversa gente a la que llegas a su espalda y solo te da la cara quien atiende, te arriesgas a que tu saludo no sea respondido por nadie y como mucho por la persona que atiende. Es un contexto en el que se suele optar por saludar personalizadamente a quien te atiende cuando llega tu turno. Una de las razones por las cuales no se saluda tanto o se ha dejado de saludar es porque la gente no responde a los saludos. Es un error táctico ya que a todo el mundo le gusta que le contesten pero a su vez demasiada gente no contesta. Si quieres que te contesten al saludar tienes que dar la nota: no decir solamente hola o buenos días en voz baja sino hacer un poco el payaso: hola, buenos días, que magnifica mañana, ¿a que es estupendo vivir? Si dices algo parecido te pueden tomar por un tipo extraño pero reclamarás la atención y es posible que consigas algun saludo y hasta quien, sintonizando contigo, entre en conversación sobre los temas que acabas de proponer: el estado del clima y la vida estupenda.

Si cuando llegas a un espacio hay gente que está hablando, y aun conociéndote, aunque saludes y se den cuenta de tu presencia, es posible que no te contesten hasta que terminen de conversar. Sabíamos que el ser humano era torpe y no está preparado (especialmente la personalidad masculina) en hacer dos o más tareas al mismo tiempo. Suspender  una conversación durante 1/5 parte de segundo para contestar con un simple hola, no es una capacidad de la que esté dotada todo el mundo.

La praxis del saludo tiene muchos matices. Un saludo es una deferencia que liga a los que se saludan a un ritual a partir del cual deciden su simpatía o antipatía.  Todo apunta a que el saludo va a la baja, tanto en su producción oral como en su acústica. Se pasa inmediatamente al mensaje del propósito verbal. Al mismo tiempo a todo el mundo le encantan carantoñas en forma de actos verbales que sean o no sentidas, creen un simulacro o un panorama, de dedicación elogiosa e interesada en  sus avatares.

 

 



[1] De la Sexta-3 dirigido por el Gran Wayoming

Discusión sobre felicidad

La discusión sobre la felicidad. Sussana MARASELVA ViLaGeltrú11set2011

La discusión sobre felicidad es una constante a lo largo de la vida. Es un tema, en todo caso, que nos afecta a todos los pensantes y humanos vivientes (piensen o no) como objeto de consumo si no cotidiano regular. La felicitas es un desiderátum o forma parte del elenco de ítemes que una persona se propone o al menos le entran en sus registros a lo largo de su existencia. Puestos a vivir en un planeta no elegido y en el seno de una clase social no escogido, con un cuerpo no pedido y con el color de piel no consultado, lo óptimo es vivir de la mejor de las maneras posibles. Eso no tiene nada que ver con creadores que vayan de omnipotentes ni con alfareros dados a inventar la vida humana, tiene que ver con un proceso natural de gestación encadenada de vida en sus distintas expresiones. El viviente humano para cuando piensa lo que es la felicidad lo hace en comparación a la tragedia que vive. Como otros tantos parámetros se entienden a partir de sus contrarios. Tal vez es muy difícil entender lo que es la conciencia asi como la felicidad pero sin duda son muy detectables la ignorancia y la desgracia. La ignorancia cuya peor versión es la alfabetizada insiste en postulados de la antigüedad para una modernidad que prescinde de ellos, entre otros: la necesidad de una doctrina epistémica para tener autoridad para pensar. Todo pensante que tiene que pasar lo que piensa por el dogma ya ha dejado de serlo antes de darse cuenta. Y ¿qué es el dogma? Lo que postula un predicado sustentado por la fe, no por la razón. El problema del creyente es que para cada tema tiene que acudir a su dios como concepto magistral que le autoriza a hablar, sin su dios no es nadie. La discusión sobre conciencia y felicidad tiene la arrogancia de hacerlo no solo al margen de las religiones sino contra ellas ya que éstas han querido capturar estos temas en función de sus garantías de bienestar eterno. ¡Por Satanás! Los amigos/aliados que pueden comprender por donde anda el discurso son los que en su momento pasaran por el anatema dogmático, del cual no faltan anatemistas reversionados que les molesta el pensamiento libre de quienes no vamos a ritos ni llenamos cepillos con nuestros donativos. Puesto a idolatrar a alguien hacedlo al triple seis y al ángel caído, el único dispuesto a discutirle sus prepotencias a un supuesto dios amo de todos los mundos. La conciencia incluye el reconocimiento de la parte faltante de lo que no se tiene y subsecuentemente de quienes no la tienen. El problema de no tener conciencia no es mucho mayor del que no tiene conocimiento y no quiere estudiar para resolver esto. Montaigne fue un amante  de su biblioteca disfrutando con ella y un profundo observador de su interior y del exterior. De eso se trata, de dedicar la vida a una observación activa pase lo que pase, sean cuales sean los resultados por duro que lo sean. Si en una primera expresión tu interlocutor te reclama que dejes de evaluar puedes desentenderte de la página que siga, todo lo que va a decir va a ser un desencadenado de errores a partir de esa premisa. Pensar es evaluar, razonar es establecer relaciones entre cuestiones, lo cual incluye juzgar. Discurrir es dar valor  o no valor a los elementos que van surgiendo. Sin evaluación, en resumen, no es posible diagnosticar nada. Los distintos enfoques pedagógicos establecen la evaluación como necesario. Cuestionar la evaluación lleva a cuestionar la conciencia, solo alguien que ya tiene la teoría acabada, por falsa que pueda ser, puede decir semejante cosa. Evaluar significa atribuir de significación cada cosa que se evalúa. La misma habla espontánea está repleta de evaluaciones, solo quien considera que existe una instancia superior a su inteligencia y tiene alma de servidumbre se niega a evaluar presuponiendo que ese es un atributo de alguien más inteligente que él/ella. ¿Por qué este miedo a que la conciencia sea tratada como parte de los recursos humanos, y lo sea por tanto desde el punto de vista del ser humano, (deficitario y humilde si no da para más) y puesta en un más allá que no tiene nada que ver con su tesitura existencial? ¿Por qué poner la felicidad en un parámetro a conseguir postmortem cuando ya no se tiene cuerpo y cuando tampoco es ya tan necesario como un recurso existencial? Respuesta: para tener a la mente y sensibilidad humanas encerradas en un laberinto sin salida salvo confesión y solicitud de perdón de los/sus  pecados. El problema psicológico del creyente es que su temor a no creer le lleva a participar en cruzadas (unas veces con espadas sangrientas y otras desde púlpitos con la palabra rabiosa) contra los no-creyentes, no sea que el saldo final que haga su dios encuentre desventaja de los primeros ante los segundos y condene a aquellos por el no concurso de éstos lamiéndole el trasero.  

El discurso conceptual no está reñido con la ironía y con lavar en su agua bendita al creyente que por crédulo que sea no tiene que ir de infraculto al pedir a los demás que “nos dejemos de cosas” y que son sino cosas aún en su forma de artefactos teóricos de todo lo que hablamos. (Dime como empiezas tu primera fase y deduciré si me interesa o no leer las siguientes). El problema de quien demuestra ser infraculto es que ni se le lee ni se le contesta en subsiguientes posts o entradas. Simplemente se pasan por alto y ni siquiera son atendidas en su primera frase. Como que al dogmático no le importa convencer sino vencer no es  la argumentación lo que le interesa, por eso cuando la lee no es capaz de seguirla en sus sutilezas, sino que se remite a  su dogma puntual.

La discusión sobre felicidad se puede hacer en todas partes y con todos los hablantes, basta ser un interlocutor válido para ella. (la definición de interlocutor válido no es tan clara pero en todo caso seguro que no lo es quien no discute los conceptos expresados sino la manera de expresarlos)  No es que la gente feliz esté más dotada para hacerla que la infeliz pero en todo caso la dependencia mental de una doctrina es lo que desfaculta a quien la tiene para continuarla con esa persona. Como que de la infelicidad podemos hablar todos/as  por experiencia directa, más que de la consciencia, la honestidad obliga a  reconocerlo. En cuanto a la consciencia, su falta es suficientemente grave como para no reconocer que no se tiene. No es suficiente con hablar ni con reproducir credos o ilusiones.  Por su parte quien es feliz o suficientemente feliz no significa que tenga un método para entregarlo  a modo de manual para que pueda ser seguido por otros. Hay personas dotadas para la felicidad o bastante felicidad, liberadas de miedos y complejos, de credulidades y de idolatrías, y otras que ni lo están ni tienen virtudes para estarla. De las desgracias mundiales hay componentes de los que se hacen adictos quienes están dispuestos a sufrir a perpetuidad. Hay una conexión evidente ente felicidad e inconsciencia asi como al revés: entre conciencia y felicidad. La consciencia que incluye el reconocimiento de déficits, desajustes, faltas y problemas a escala local y mundial se diría que va en contra de la felicidad plena, atribución de estúpidos, lelos e ignorantes; pero lo cierto es que la consciencia incluye saber sacarle partido a la situaciones a pesar de todos los reveses que concurran, lo cual permite remontar las peores situaciones y las mas banales incluida la de quienes no se han enterado de lo que estás hablando pero están empeñados en decirte que no sabes quién eres ni sabes lo que sabes ni tienes porque analizar ni juzgar los estados de vida y las situaciones.

 

La impotencia selectiva

La impotencia selectiva.SussanaMARASELVA Torremocha16abril2011

Hay un tipo de formas físicas que gustan y atraen hasta tal punto que la seducción salta a la erotización y esta a la praxis sexual y al placer subsiguiente. Hay otro tipo de formas que pueden llegar a dejar tan indiferente  que ni en el cuadro de intimidez en la  desnudez y contacto llegan a provocar la excitación. Muchos hombres se preocupan  por no reaccionar a partir de una cierta edad ante desnudos femeninos que antes los habían excitado poderosamente. El gradiente de flacidez-dureza del pene es un indicador fisiológico inequívoco del estado de su deseo real y medible por el físico ajeno. El cuerpo humano integra el abigarrado campo de las formas.

Si ante el universo de las formas, no todas merecen la misma atención ni excitan de la misma manera, las hay que ni siquiera son advertidas, la forma humana no es una excepción en ese tratamiento discriminatorio. Como que además el ejercicio de la indiferencia de la pose  como constante panorámica forma parte de las tendencias culturales y de las inercias superficialistas de los seres humanos, cada forma pasa mezclándose con las otras ostentando un desinterés manifiesto como moneda. Todavía en pleno XXI consolidado, mirar directamente la figura ajena en el espacio público  es considerado como un atrevimiento por no decir una provocación. Se tiene miedo a que la mirada observacional sea interpretada como una mirada del deseo y dé lugar a equívocos. La administración de esa indiferencia manifiesta permite vivir en la inmersión de ciudades multitudinarias sin tener que retener todos sus detalles. La cultura de masas se reduce a la praxis de vivir en compañía los espacios sin conocer ni querer conocer a sus coincidentes. De hacerlo, cada persona averiguaría cual es su ratio del deseo en relación a todos los estímulos visuales que se le presentan. Cuanta mas erotización se tiene más deseos  se tiene también de alcanzar o acceder a la intimidad con formas humanas con las que te vas cruzando. Cuanta más saciación del placer o equilibrio sexual se mantiene, menos deseos hay para escrutar curvas, caras y andares de los demás. La misma forma en tanto que parámetro estimulante no excita de igual manera a todas las observaciones. Da lugar a distintas reacciones.  Un perímetro anatómico incluye un conjunto de subformas. Una misma figura que tiene unos atractivos en unas partes no los tiene en otras.  Por lo general la gente trata de sacar el mejor partido de sus lados buenos.

La forma externa que inspira el deseo tiene una alta probabilidad de que no lo frene si los accesos a la intimidad son desbloqueados. Pero no todas las formas corporales con las que se intima (desnudez integral o suficiente y permiso tácito o explicito de juegos sexuales) apasionan de la misma manera. Tal vez al principio de la vida sexual la aventura de cada experimentación con formas distintas sea suficientemente excitante para protagonizar la máxima entrega. Después, con los gustos más definidos y la auto concienciación de qué formas son las excitantes y qué otras no, se van apuntando los pasos de la seducción a un tipo de personas y descartándolos para otras. Lo mejor es tener las ideas claras y no andarse con niñadas de no saber quién o lo que te gusta expresando la vacilación continua. Un amante espera de otro amante cuando menos decisión y no su dilución en un mar de dudas.

El deseo por el otro aumenta o decrece en función de las señales de deseo de ese otro por uno. Es una interacción. El deseo exclusivamente unilateral que se mantiene inalterable por mucha que sea la indiferencia o el descuido y la desatención de su objeto de conquista  es un cuadro personal montado sobre necesidades más que sobre ofertas.

No todo el mundo encaja con todo el mundo, lo mismo que las piezas. Unas se ensamblan con otras si están previstas para esto. No todas las formas corporales son apetecibles. Hay féminas que suponen que su sola mirada o su streptease son motivaciones suficientes para levantar la libido de uno hombre. No siempre es así. Hay mujeres cuya sensualidad no es suficiente para poner en acción a un hombre por muy deseante que sea de sexo. Es una evidencia empírica que no todos los hombres heterosexuales reaccionan de la misma manera ante los estímulos del otro y en concreto ante los estímulos femeninos. Cuando no hay condiciones masculinas para la penetración por falta de erección el significante de impotente es lesivo. Estrictamente hablando, todo el mundo (sea cual sea su género) es un impotente selectivo cuando el parámetro físico a su alcance no es suficientemente estimulativo o no lo es en absoluto. Puede haber un deseo en espera que sin embargo no se traduzca en acción sexual por una falta de química con el otro. Todo cortejo anterior literario o visual no alcanza el encuentro con la verdad total hasta que no se da una cita con los cuerpos, es entonces cuando la materia, el bios, las feromonas, confirman o desconfirman toda la seducción anterior.

Los elementos de selección del otro, de cada otro, son variables. Hay aspectos que son sumamente excitantes y otros que son desestimulantes. Es excitante hablar de cópulas anales y de juegos sexuales intensos entre desconocidos con distancias quilométricas enormes, es excitante dar por supuesto que hay un acuerdo para hacer el amor sin tener que pasar por protocolos diletantes y prolegómenos interminables, es excitante saber que el otro desea hacer lo mismo que tú, es excitante tener un guión previsto para el acoplamiento y todas estas excitaciones sumadas pueden ser desmontadas nada más conectar con una verdad física no suficientemente erótica. Esto quiere decir que toda la interiorización de las hipótesis no ha tenido entidad suficiente para configurar un real. El real que se ha ido formando por toda el peso del imaginario puede ser desmontado ante el peso mucho mayor de la verdad material. Eso no significa que no haya concurrido el placer y el deseo durante todo este periodo previo pero es de naturaleza distinta al quantum proporcionado por la realidad.

Ello lleva a pensar que la realidad es de hecho siempre, al menos, una doble realidad: la que se palpa en directo y la que se interpreta indirectamente. La interpretación la modifica y la prepara pero también colisiona con ella en cuanto queda desacreditada por falsa. Mientras ha durado esa interpretación en forma de fantasíada o de hipótesis se ha gozado a priori de algo que no se va  a gozar en la realidad contante. La perspectiva de un placer es en sí misma placentera siendo a veces la perspectiva la única verdad de placer que se va a conseguir cuando el encuentro (o encontronazo con el estimulo en directo) resulte totalmente decepcionante.  Eso pasa en las citas a ciegas en las que se haya depositado más ilusión de la que se corresponda con los hechos. Para que una situación complazca al sujeto o sujetos que intervengan en ella tiene que darse una simbiosis de todas las partes. Basta que una no encaje para que se desmonte todo el montaje mental que se haya organizado.

Uno de los problemas de los contactos on line y en general de todas  las relaciones distales (desde los tiempos en que las familias organizaban las parejas y matrimonios de futuros desde el momento en que había descendientes en edades que ni podían decidir ni se les consultaba) es que las perspectivas puedan ser mucho más expectantes que las realidades dadas.  La experiencia de tener citas para las que no se puede estar a la altura de una relación continuada tras una primera y única prueba de intimidad representa un choque entre atribuciones a priori y la realidad tratada. Esas atribuciones a priori no garantizaron nunca para nada la continuidad del contacto solo la descripción de un objeto de deseo y la potencialidad del sujeto deseante si tal objeto se correspondía con lo esperado. El proceso correlacional es un continuum en el acercamiento a unos contactos y alejamiento de otros. Es matemática  y materialmente imposible por el momento en que todo el mundo guste o pueda gustar a todo el mundo. Por otra parte, el perfil no favorecido o desestimado por otro no significa que lo vaya a ser sistemáticamente siempre por todos los demás. Todo es una búsqueda de complementarios.

En el espacio de aproximación intelectual entre dos sujetos distantes y físicamente desconocidos se ofrecen las oportunidades mutuas para una comprensión de sentimientos y la creación comunicativa de una empatía que luego la realidad se puede ocupar en desmontar por haber llevado más lejos el deseo que la posibilidad real de concretarlo en alguien cuya anatomía o figura desmotivante lo descoloca. Eso es altamente subjetivo.la figura no estimulativa para uno lo puede ser para otro. Esa variabilidad es lo que permite la combinación de muchas complementariedades.  

Para el encuentro con el otro es necesaria la química en el momento de las decisiones para luego averiguar si sigue habiendo o no encuentro intelectual en el supuesto de que lo hubiera antes. Cabe compartir esa idea tan terrible cuando es expuesta de que “Lo q más miedo meda es no ser entendido”[1]  tanto más expresable cuanto más sabe uno que siempre se enfrenta  a variables imprevisibles y a reveses posibles que aun previéndolos no son evitables. En el encuentro sintónico o disintónico con el otro lo estimulativo puede ser frenado en el último momento cuando la cita es puesta en duda o bajo el prisma del temor y cuando se admite que las dudas de uno sean contagiosas. Todo sumado da por resultado un acercamiento o un distanciamiento. De hecho, todo -y por tanto a todo el mundo- se le tiene bajo un grado de distalidad u otro que puede aumentar y consolidarse más que disminuir para eliminarlo. Solo las excepciones se saltan esa regla. Son pocos los intercontactos humanos que tengan la categoría de seleccionados permanentes.

La potencia selectiva también se manifiesta en la iconografía electa. Hay periodos en que unas figuras llaman poderosamente la atención para luego ser pasadas a un discreto segundo plano[2]. Lo que sucede en los ecos mediáticos no es más que una proyección a escala de lo que sucede a escala particular. Las mujeres que se saben atractivas y que forman parte de un arco selectivo por la demanda sensorial, sensual y de la mirada de multitudes son los iconos excitantes perfectos que más pueden sufrir por no poder corresponder a tantos ni a muchos que las pretendan y al mismo tiempo les toca superar todo posible síndrome de divismo por su éxito. Penélope Cruz sex symbol desde sus 17 años por sus pechos suculentos y  gastronómicos afirmaba ya con 30 que hay que luchar para que no te metan en un saco, te usen durante tres años y luego te tiren. También aprendió que no hay que pedir perdón porque tuviera  cartel y éxito[3].

Las consultas clínicas por impotencia sexual tienen que pasar por el test inicial que compruebe si es con todas las figuras físicas o solo con la que se mantiene una relación de pareja demuestran la falta de potencia. La falta de potencia se corresponde con la falta de estímulo así vivida por el impotente funcional. Es así que no hay nadie que no tenga su cuota de impotencia ante el otro si no le gusta lo suficiente. Es la consecuencia logica de una predisposición de la naturaleza que cursa sin un veredicto explícito. Hay algo mas el objeto sensual de deseo no tiene porque corresponder como deseante a quien le desea, lo que perpetua una asimetría en los registros de estimulación.



[1] Expuesta con valor por William Hurt.

[2] Claudia Cardinale,figura de musa, Nacida en Tunez. Protagonista en El gatopardo  y Roco y sus hermanos. 65años en junio del 2004. Entre 1960 y 1969 fue portada de 500 revistas de todo el mundo.

 

[3] El pais semanal 12 sept 2004 pp. 37-43

El arco psicosociológico finito

El arco psicosociológico finito.Sussana MARASELVA Barcelona Centre Civic Sarria 14enero2011

El peligro del análisis psicosociológico es que cada conducta, cada predicado, queda referido a su impacto en el mundo correlacionario y a su balance por otros que dan el visto bueno o no para un futuro relacionado. La dedicación temática y atencional a ese vasto campo del tema de las relaciones humanas va en contra de la dedicación de la energía a una investigación más seria. Pero ¿de qué habla la gente? ¿Cada uno de nosotros, sino de los otros, de cómo nos van las relaciones? Para María-France Hirigoyen[1], el boom de las formas de conexión internáutica y la posibilidad incluso de los flirts multitudinarios, solo enmascara el fenómeno de unos nuevos tipos de soledades. Se pueden tener contactos toda la vida y verlos referidos al mismo esquema de una no relacionabilidad en profundidad buscando satisfacer momentos y demandas superficiales. Lo que resulta mas difícil de abordar es si esa tangencialidad no existía ya antes, o ha existido desde siempre, y la era cibernáutica todo lo que hace es demostrar la expansión de su estadística brutal.

Los humanos llegan/mos una y otra vez en nuestros intentos comunicativos a comprobar las dificultades de llevarlos hasta el final. La comunicación se bloquea y en su lugar queda su parodia. Si esto queda establecido en repetidas circunstancias, no tiene la menor logica continuar intentándola ya que es una pérdida de tiempo. Muchas discusiones son mas metodólogas que temáticas, es decir más proclives a reconocer las dificultades de ellas mismas que en activarlas para llevarlas hasta el final. Si el mundo relacionario es una pantomima de si mismo comprobando las vías bloqueadas para una comunicación total ¿para qué seguir insistiendo en él? Pues bien, porque nos necesitamos los unos a los otros aunque sea para comprobar los desgarros derivados de esa necesidad. Hay algo del desamparo arrastrado biográficamente como un factor longitudinal que lleva a una intimita pulsión de pertenecer a algo y a alguien, no importando tanto el contenido y la ética de estas ratios de pertenencia como al hecho de formar parte del escenario. 

Con o sin criterio madurada y concienciado  la gente busca gente, le gusta el contacto físico y las cortas distancias. Las observaciones de proximidad dan curiosidades escénicas: grupos de humanos se concentran en una alta densidad (a las salidas-entradas de los cines, en los pubs,…) para hablar a gritos interfiriéndose sus mutas acústicas y creando poses falsarias en las que se simula dar máxima atención a aquel con quien se habla o a la bebida que se toma cuando el pretexto para estar en ese sitio es tratar de contactar con nueva gente a la que se le dedica sutiles observaciones.

Lo correlacionario ocupa una parte muy importante en cada sujeto por la atención y energía mentales que se le dedican además de por el tiempo personal volcado. Hay discursos que solo se llenan de él y en distintas latitudes culturales, muy separadas, se repiten las constantes de tener en cuenta al otro como objeto de conquista o de deseo, de alianza o de apoyo. La extrema exageración de esto lo presenta un lenguaje latinoamericano (las teleseries venezolanas se lucieron con ello) en el que el tema de conversación recurrente es el tercero ausente desde la  especulación de qué hacer con él/ella. La gente necesita gente, cierto, pero eso remite a una gama de necesidades distintas: desde las de ayuda en el trabajo a las de cobertura afectiva a las del placer sexual. El otro nunca es una sola cosa ni remite a un solo parámetro. Mencionarlo como único es una simplificación exagerada. El otro es un significante cantera de significantes varios. El otro en singular siempre encierra los otros en plural, todos los demás o una parte de ellos extendidos en un abigarrado campo de heterogeneidades.

En cuanto se está solo/a en un espacio, lo primero que se tiende a hacer es a buscar contactos, posibles interlocutores de los que conseguir información situacional y alguna cobertura comunicativa. Una vez se tiene un pequeño círculo de contactos o se pasa a la condición de membrecía de un correlacionario heredado la necesidad de la búsqueda de nuevos contactos se detiene. Es habitual que tras 1, 2 o 3 tentativas de contacto con alguien que ya tiene su correlacionario particular cubierto (incluso saturado) que no toma iniciativas de propuestas o invitaciones en sentido reversible la relación se detenga en este punto de no-relación. El suceso puede ser imperceptible.  El interés por alguien por continuar algún otro encuentro pasado no correspondido o demorado sine die se puede convertir en un stand by a perpetuidad. En una ocasión a una amiga le propusimos visitarla durante unas navidades (ya habíamos estado un par de veces en su casa) nos dijo que no estaba en un buen momento para recibirnos o para recibir visitas, lo cual entendimos y encajamos, pero ya  nunca más (bueno, los años siguientes hasta el momento de escribir esto) volvimos a reformular la propuesta ni ella tampoco la reactualizó. Resultado: distanciamiento creciente en la práctica aunque el cuadro sentimental sea el mismo. Sí, el mismo pero sin que evolucione o  vaya más. No seré yo quien dé lecciones de relaciones humanas, me autodefiendo de ellas como todo quisqui y disfruto las (pocas) que tengo a pesar de los conflictos y confusiones que las rodean. Nunca había sospechado de adolescente que el mundo relacionario fuera tan problemático y estuviera tan plagado de faltas, aunque no me faltaron experiencias en la adolescencia de las corazas caracteriales de los adultos, a las que llegarían a su debido turno los compañeros y amigos que iba haciendo durante aquella temporada biográfica. Yo mismo he terminado con mis blindajes. Tengo un número limitado de personas de relación directa lo cual no hay que entender que sean depositarias de todo ni pueda contar con ellas para todo. Numéricamente la lista de contactos en reserva de distintas áreas, coyunturas, momentos y temas supera y aseguro que siempre  superará a esa otro pequeño relatorio de la inmediatez actualista.

Se puede llegar a tener mucha gente en la agenda (todavía hay quien no pierde el tiempo en eventos de coincidencia y en pasar a la suya nuevos  contactos  con la promesa o la intención de hablar en fechas posteriores, cosa que no se llega a hacer casi nunca) y no por eso intensificar la profundidad comunicativa. La cantidad de contactos por sí misma  no asegura el salto cualitativo en lo comunicativo.

Una persona con habilidad relacional puede llegar a tener miles de contactos en su agenda y poder acceder a ellos cuanto más los mime e invierta tiempo en ellos. Para otros, hay contactos que nacen y mueren in situ en el mismo contexto que se les ha conocido por un par de detalles singulares en cuanto a las ideas y a los hechos. No es tan terrible. Es un hecho circunstancial. Psicológicamente nadie está capacitado para poder asumir las implicaciones relacionarias de todos y cada uno de los contactos que haga. La mayoría de contactos se establecen para asuntos puntuales y concretos. El resultado latente es el de un instrumentalismo recíproco y consensuado. Una vez uno desaparece de un contexto geo-circunstancial aquellas relaciones que tenia, incluso diarias, pasan al armario de los recuerdos en su mayor parte, con el tiempo ni siquiera se las encuentra aquí. No puede ser de otro modo, la vida biológica es más larga que la vida intelectual y que las etapas de interés para unos asuntos y para unas personas. Llega un momento de madurez en que se pueden tener multitud de contactos con los que ya no se pretende ninguna relación especial y mucho menos la de la amistad, de la que la vida se ha encargado de demostrar que es un tipo de vinculo muy selectivo y depurado que se da escasas veces a lo largo de la existencia.

Los medios de traslación y conexión actuales permiten hablar y tener contacto perceptivo con docenas de personas distintas por dia (dependiendo de la movilidad viajera de cada uno), eso son miles por año, lo que no significa que toda esa habla dé a lugar a un decir importante o pretenda dejar un saldo de amistad. Lo que nos acerca y nos aleja a las personas a menudo son detalles muy sutiles. Descubrir que el otro no te está escuchando mientras le hablas o está en las antípodas ideológicas en sus votos y admiraciones políticas es suficiente para no desear perder el tiempo con esa persona una siguiente vez que te la encuentras. Eso, evidentemente, redunda en un individualismo creciente, en esta sociedad tan individualista de la que tantas veces deploramos. Si el objetivo del contacto con el otro es venderle el producto del dia o llevárselo a la cama, las relaciones humanas ni siquiera se plantean como tales sino como una lista numerada de eventos sumados que nacen y mueren a corto plazo bajo la idea de un proceso finito dentro de un constelacionario necesariamente limitado.

La cuestión es que en ese constelacionario también está un conjunto de figuras humanas con las que nunca, en principio, se va a pasar de los contextos de roles que las trae (el vecino que sale a pasear con su perro cada dia a la misma hora y con el que coincides en el vestíbulo o la taquillera del cine al que vas). Se llega a tener a mucha gente visualmente reconocible sin la que no se llega a compartir nunca una conversación y que forma  la parte correlacionaria de la que no va a haber comunicación ni tentativa de hacerla. Desde el mismo momento en que se adopta el criterio de conocer y extender el contacto personal a los demás el deseante debe saber de los límites del arco relacionario finito con el que se va encontrar durante su vida por lo que hace al número concreto de personas con las que va a tener más intensidad comunicativa, independientemente del mayor o menor número de gente conocida como telón de fondo. El prototipo de personalidad que necesita liderar y estar en todas partes y caer bien a todo el mundo tiene su interés casuístico pero no es el modelo práctico al que seguir ni el garante de que lo más importante de la vida pase por las relaciones en detrimento de los proyectos de creatividad individuales que se decidan. No hay que olvidar tampoco que un constelacionario no significa que sea el mismo para todos quienes están en él, ya que cada uno de sus componentes tiene su propio constelacionario diferente al de los demás. Esto es tanto más cierto cuanto uno más va creciendo en edad e interaccionado en la sociedad.



[1]Autora de Las nuevas soledades.El reto de las relaciones personales en el mundo de hoy .Paidos. Barcelona 2008.

El arco psicosociológico finito

El arco psicosociológico finito.Sussana MARASELVA Barcelona Centre Civic Sarria 14enero2011

El peligro del análisis psicosociológico es que cada conducta, cada predicado, queda referido a su impacto en el mundo correlacionario y a su balance por otros que dan el visto bueno o no para un futuro relacionado. La dedicación temática y atencional a ese vasto campo del tema de las relaciones humanas va en contra de la dedicación de la energía a una investigación más seria. Pero ¿de qué habla la gente? ¿Cada uno de nosotros, sino de los otros, de cómo nos van las relaciones? Para María-France Hirigoyen[1], el boom de las formas de conexión internáutica y la posibilidad incluso de los flirts multitudinarios, solo enmascara el fenómeno de unos nuevos tipos de soledades. Se pueden tener contactos toda la vida y verlos referidos al mismo esquema de una no relacionabilidad en profundidad buscando satisfacer momentos y demandas superficiales. Lo que resulta mas difícil de abordar es si esa tangencialidad no existía ya antes, o ha existido desde siempre, y la era cibernáutica todo lo que hace es demostrar la expansión de su estadística brutal.

Los humanos llegan/mos una y otra vez en nuestros intentos comunicativos a comprobar las dificultades de llevarlos hasta el final. La comunicación se bloquea y en su lugar queda su parodia. Si esto queda establecido en repetidas circunstancias, no tiene la menor logica continuar intentándola ya que es una pérdida de tiempo. Muchas discusiones son mas metodólogas que temáticas, es decir más proclives a reconocer las dificultades de ellas mismas que en activarlas para llevarlas hasta el final. Si el mundo relacionario es una pantomima de si mismo comprobando las vías bloqueadas para una comunicación total ¿para qué seguir insistiendo en él? Pues bien, porque nos necesitamos los unos a los otros aunque sea para comprobar los desgarros derivados de esa necesidad. Hay algo del desamparo arrastrado biográficamente como un factor longitudinal que lleva a una intimita pulsión de pertenecer a algo y a alguien, no importando tanto el contenido y la ética de estas ratios de pertenencia como al hecho de formar parte del escenario. 

Con o sin criterio madurada y concienciado  la gente busca gente, le gusta el contacto físico y las cortas distancias. Las observaciones de proximidad dan curiosidades escénicas: grupos de humanos se concentran en una alta densidad (a las salidas-entradas de los cines, en los pubs,…) para hablar a gritos interfiriéndose sus mutas acústicas y creando poses falsarias en las que se simula dar máxima atención a aquel con quien se habla o a la bebida que se toma cuando el pretexto para estar en ese sitio es tratar de contactar con nueva gente a la que se le dedica sutiles observaciones.

Lo correlacionario ocupa una parte muy importante en cada sujeto por la atención y energía mentales que se le dedican además de por el tiempo personal volcado. Hay discursos que solo se llenan de él y en distintas latitudes culturales, muy separadas, se repiten las constantes de tener en cuenta al otro como objeto de conquista o de deseo, de alianza o de apoyo. La extrema exageración de esto lo presenta un lenguaje latinoamericano (las teleseries venezolanas se lucieron con ello) en el que el tema de conversación recurrente es el tercero ausente desde la  especulación de qué hacer con él/ella. La gente necesita gente, cierto, pero eso remite a una gama de necesidades distintas: desde las de ayuda en el trabajo a las de cobertura afectiva a las del placer sexual. El otro nunca es una sola cosa ni remite a un solo parámetro. Mencionarlo como único es una simplificación exagerada. El otro es un significante cantera de significantes varios. El otro en singular siempre encierra los otros en plural, todos los demás o una parte de ellos extendidos en un abigarrado campo de heterogeneidades.

En cuanto se está solo/a en un espacio, lo primero que se tiende a hacer es a buscar contactos, posibles interlocutores de los que conseguir información situacional y alguna cobertura comunicativa. Una vez se tiene un pequeño círculo de contactos o se pasa a la condición de membrecía de un correlacionario heredado la necesidad de la búsqueda de nuevos contactos se detiene. Es habitual que tras 1, 2 o 3 tentativas de contacto con alguien que ya tiene su correlacionario particular cubierto (incluso saturado) que no toma iniciativas de propuestas o invitaciones en sentido reversible la relación se detenga en este punto de no-relación. El suceso puede ser imperceptible.  El interés por alguien por continuar algún otro encuentro pasado no correspondido o demorado sine die se puede convertir en un stand by a perpetuidad. En una ocasión a una amiga le propusimos visitarla durante unas navidades (ya habíamos estado un par de veces en su casa) nos dijo que no estaba en un buen momento para recibirnos o para recibir visitas, lo cual entendimos y encajamos, pero ya  nunca más (bueno, los años siguientes hasta el momento de escribir esto) volvimos a reformular la propuesta ni ella tampoco la reactualizó. Resultado: distanciamiento creciente en la práctica aunque el cuadro sentimental sea el mismo. Sí, el mismo pero sin que evolucione o  vaya más. No seré yo quien dé lecciones de relaciones humanas, me autodefiendo de ellas como todo quisqui y disfruto las (pocas) que tengo a pesar de los conflictos y confusiones que las rodean. Nunca había sospechado de adolescente que el mundo relacionario fuera tan problemático y estuviera tan plagado de faltas, aunque no me faltaron experiencias en la adolescencia de las corazas caracteriales de los adultos, a las que llegarían a su debido turno los compañeros y amigos que iba haciendo durante aquella temporada biográfica. Yo mismo he terminado con mis blindajes. Tengo un número limitado de personas de relación directa lo cual no hay que entender que sean depositarias de todo ni pueda contar con ellas para todo. Numéricamente la lista de contactos en reserva de distintas áreas, coyunturas, momentos y temas supera y aseguro que siempre  superará a esa otro pequeño relatorio de la inmediatez actualista.

Se puede llegar a tener mucha gente en la agenda (todavía hay quien no pierde el tiempo en eventos de coincidencia y en pasar a la suya nuevos  contactos  con la promesa o la intención de hablar en fechas posteriores, cosa que no se llega a hacer casi nunca) y no por eso intensificar la profundidad comunicativa. La cantidad de contactos por sí misma  no asegura el salto cualitativo en lo comunicativo.

Una persona con habilidad relacional puede llegar a tener miles de contactos en su agenda y poder acceder a ellos cuanto más los mime e invierta tiempo en ellos. Para otros, hay contactos que nacen y mueren in situ en el mismo contexto que se les ha conocido por un par de detalles singulares en cuanto a las ideas y a los hechos. No es tan terrible. Es un hecho circunstancial. Psicológicamente nadie está capacitado para poder asumir las implicaciones relacionarias de todos y cada uno de los contactos que haga. La mayoría de contactos se establecen para asuntos puntuales y concretos. El resultado latente es el de un instrumentalismo recíproco y consensuado. Una vez uno desaparece de un contexto geo-circunstancial aquellas relaciones que tenia, incluso diarias, pasan al armario de los recuerdos en su mayor parte, con el tiempo ni siquiera se las encuentra aquí. No puede ser de otro modo, la vida biológica es más larga que la vida intelectual y que las etapas de interés para unos asuntos y para unas personas. Llega un momento de madurez en que se pueden tener multitud de contactos con los que ya no se pretende ninguna relación especial y mucho menos la de la amistad, de la que la vida se ha encargado de demostrar que es un tipo de vinculo muy selectivo y depurado que se da escasas veces a lo largo de la existencia.

Los medios de traslación y conexión actuales permiten hablar y tener contacto perceptivo con docenas de personas distintas por dia (dependiendo de la movilidad viajera de cada uno), eso son miles por año, lo que no significa que toda esa habla dé a lugar a un decir importante o pretenda dejar un saldo de amistad. Lo que nos acerca y nos aleja a las personas a menudo son detalles muy sutiles. Descubrir que el otro no te está escuchando mientras le hablas o está en las antípodas ideológicas en sus votos y admiraciones políticas es suficiente para no desear perder el tiempo con esa persona una siguiente vez que te la encuentras. Eso, evidentemente, redunda en un individualismo creciente, en esta sociedad tan individualista de la que tantas veces deploramos. Si el objetivo del contacto con el otro es venderle el producto del dia o llevárselo a la cama, las relaciones humanas ni siquiera se plantean como tales sino como una lista numerada de eventos sumados que nacen y mueren a corto plazo bajo la idea de un proceso finito dentro de un constelacionario necesariamente limitado.

La cuestión es que en ese constelacionario también está un conjunto de figuras humanas con las que nunca, en principio, se va a pasar de los contextos de roles que las trae (el vecino que sale a pasear con su perro cada dia a la misma hora y con el que coincides en el vestíbulo o la taquillera del cine al que vas). Se llega a tener a mucha gente visualmente reconocible sin la que no se llega a compartir nunca una conversación y que forma  la parte correlacionaria de la que no va a haber comunicación ni tentativa de hacerla. Desde el mismo momento en que se adopta el criterio de conocer y extender el contacto personal a los demás el deseante debe saber de los límites del arco relacionario finito con el que se va encontrar durante su vida por lo que hace al número concreto de personas con las que va a tener más intensidad comunicativa, independientemente del mayor o menor número de gente conocida como telón de fondo. El prototipo de personalidad que necesita liderar y estar en todas partes y caer bien a todo el mundo tiene su interés casuístico pero no es el modelo práctico al que seguir ni el garante de que lo más importante de la vida pase por las relaciones en detrimento de los proyectos de creatividad individuales que se decidan. No hay que olvidar tampoco que un constelacionario no significa que sea el mismo para todos quienes están en él, ya que cada uno de sus componentes tiene su propio constelacionario diferente al de los demás. Esto es tanto más cierto cuanto uno más va creciendo en edad e interaccionado en la sociedad.



[1]Autora de Las nuevas soledades.El reto de las relaciones personales en el mundo de hoy .Paidos. Barcelona 2008.

Mirar por el ojo de lacerradura

Observaciones por el ojo de la cerradura. Deferencia al  pudor.  SussanaMARASELVA CdVestudi16enero2011

Hay distintas clases de pudor y estan relacionadas con tres factores: 1etapa biográfica segun sea mas avanzada o y madura o menos, 2.valores e ideología ante el mundo y 3. seguridad o inseguridad personal. El pudor es  una inhibición frecuente. Se esconden partes del cuerpo que se supone son escandalosas y no se dicen según qué cosas por el temor a sus consecuencias, es decir a sus reacciones. Quien mas quien menos tiene su cuota de poder o, lo que es lo mismo, sus motivos para esconder partes de si, no solo las anatómicas, también otras del universo de sus materiales y las informativas de lo qué se es, lo qué se hace o lo que se ha hecho o en lo que se anda metido.

Las puertas separan entre lo que se hace en un ámbito privado y lo que queda fuera delas estancias que cierran. Las observaciones por los ojos de las cerraduras dan cuantiosa información sobre verdades  a menudo sospechadas pero generalmente calladas. La verbalidad ha sido enjaulada por el llamado discurso políticamente correcto, es decir el de las conveniencias. La diplomacia, el arte de tratar los asuntos sin decir lo que se piensa realmente, ha vencido a la filosofía y la psicología y a otros campos de la palabra, incluido el relato descriptivo,  mas implicados en el análisis de certezas o incluso en su mera exposición pero citando nombres y contextos. Mientras ha habido puertas con cerraduras ha habido agujeros para espiar lo que sucedía dentro o mientras ha habido salas de reuniones ha habido grandes  cortinajes en las paredes que permitian esconderse a quienes querian oir lo que se decia sin ser vistos.  Perolaobservacion noempieza ni termina con las practicasespias ni tampoco tiene que pasar por ellas, viene dada con la vida misma y con la interactuación con las otras personas que se comparte lavida sea por unos minutos, unos días, unas etapas o –más raramente-siempre.

Se tiene mas o menos pudor según la educación recibida. quien se haya criado en ambientes con el dedo en los labios haciendo la señal de silencio o con el patrón muy marcando ordenando “esto no se dice”,  va a ser moldeado en la hipocresía. Quien haya sido enseñado en la ética de la sinceridad y en la asumición de la propia responsabilidad en los actos que protagonice o de los que participe estará mas facultado para asumir sus verdades y en ser canal para defender la verdad como paradigma.

Lo que pasa es que sea la que sea la clase de origen el común denominador educacional es aprender a sobrevivir y a mantener la distancia adecuada con los factores de peligro, procedentes de otras clases 

Lo qué ha dejado de discutir la sociedad actual ya no es lo que es verdad solo que es mentira sino lo que se puede decir y lo que no se puede decir. Parece que a la mayoría no le gusta ver sus sus nombres vinculados a anécdotas o referencias que pongan al descubierto detalles de su vida íntima ni siquiera en temas que vayan a favor de sus intereses. Hay una propensión a correr tupidos velos  a pasar página de las situaciones, a olvidarlas o a hacer esfuerzos por ignorarlas aunque esas páginas pasadas no hayan sido completamente leidas y mucho menos debatidas con los actores implicados.

Elaparato psíquico humano se organiza en torno a mecanismos de defensa vinculados a autorrpresiones. La  extrensa gama de inhibiciones culturales rinden homenaje a esa tendencia fundamental a no manifestarse según loque sees. Esto arranca de la lucha por la vida y  tiene sus raíces ya en el reino animal. El ser humano nunca decidio autorreprimirse, lo viene haciendo a lo largo de su evolucion biológica. Las culturas formalizan la represión latente y las civilizaciones y sus normas la regulan. El resultado nopuede ser peor: se vive una realidad de apariencias quedando lejos y fuera de reconocimiento la realidad real. El prototipo de sujeto culto civilizado es el que está entrenado para el chismorreo y para consumir las intimidades ajenas en forma de espectáculo y de telebasura pero se disguta enormemente si lassuyas pasan a escenificación literario para consumo libre. Es un contrasentido ya que no hay ningun sujeto humano que no sea susceptible de ser tratado como personaje o de ser literaturizado La cultura del consumo en la teatralidadde las verguenzas humanas se acepta como producto congelado en escena  es una verdadera hipocresiada al no aceptar hablar del mismo tema en lo que se refiere a la vida privada. El pudor pues tienedistintas velocidades: aquello que uno noenseña de su vida o de sucuerpo sí lo disfruta como consumidor informado de la vida o fisico de otros.  La conclusion esparamucha gente que sepuede hablar de temas pero sin citar nombres oaveces ni siquiera sepuede hablar de temas.Son psicologías que presuponen que sus actos les pertenecen a perpetuidad olvidando el mismo significado de acto: unaconducta convertida en hecho que implica a los demás y que en todo caso se pueden `posicionar en opinión publica para comentarlos.

La narrativa tradicionalmente ha llevado a las páginas graficas hechos y situaciones  vividos y reales pero que son presentados bajo leyendas, nombres figurados y un cierto enmascaramiento de las formas, no porque los protagonistas reales de esas historias no se enteren de que están , a veces, magistralmente retratados en ellos, o porque quienes losconocen no losidentifiquen perfectamente,si no para evitarse presiones legales.

El mismoindividuo culto,con una diplomatura y una disciplina laboral que atestiguan su formalidad, que pertenece al elenco de consumidores (al que de hecho pertenecemos  todos) de la vida pública poblada de nombres que salen en prensa yen los medios, se escandaliza si su nombre es citado aunque sea muy tangencialmente para referir unpar de anécdotas en laque toco soportarlo como un plasta etílico.

La resistencia a queel propio nombre  esté en bocas ajenas viene de antiguo y desde luego es algo de la epoca predigital y sospecho que también dela época pre-Gutenberg. Ese pudor historico a que se hable de uno no porque se hable sino porque se haga de una manera desfavorecedora forma parte de las leyendas populares. Pero esa resistencia salvo imperativosde fuerza mayor (no hables nada de mi o sino te mato) es prácticamente imposible deaceptar. Desde el momento ñeque alguien protagoniza un hecho que incita a hablar de el, tardeo temprano un tercero seenterara como espectador, lo disfrutgaráo no,pero seenterará de un hecho diferido con el que no tenianadaquever.Además elprotagonista tambien se enterárá tardeo temprano que otros nopresentes enun acto queprogtagonizarasehabranenterado por haber sido comentado y divulgado.

En principio si el acto en cuestión lofavorece, lo elogia,lo condecora dificilmente vaaprotestar, si por el contrario lo desfavorece, loponeenridiculo o detalla algo impropio de una conducta correcta,lomasfácil es que entre en cólera y quiera suprimir toda huella donde sea referido.

No se puede tener un criterio de aceptación a que se hable de la gente si solo es parapintarla en sus exitos y no acerlopara pintarlaen susfracasos,. La realidad contien los dos extremos  y las personas,por tanto, tambien.  La gente que está disgusto con que su nombre sea citado en relacion a una circunstancia auténtica es porque no tiene resuelta su noción de intimidad. Eso no significa que hayaque decirlo todo a losdemás ni es legitimo dedicarse a mirar por todos lo  ojos de todas las cerraduras pero porque condicinarla expresión escrita en la descripción de situaciones de las que verbalmente se suele hacer eco La razones que la escrita deja huella y el que sesiente invadido en su intimidad puede acudir inmediatamente al chantaje legal para supuestamente lavar su buen nombre o pedir daños y prejucios por ponerlo en evidencia ante un publico desconocido. El doble rasero de la sociedad, es decir  de todos sus habitantes adultos es que cada idividuo loque exige para las transformaciones de calidad no las acepta implementar ni en su cotidianeidad ni en su vida. ¿Por qué tanto miedo en forma de múltiples inhibiciones se tiene para que se hable de uno? Polanski en the ghost writer recoge ese aspecto aunque sea muysomeramente: el político a punto de publicar sus memorias, en el tratoc on el escritror,el negroque le va a corregir su original, comenta varias veces de lo que no puede hablar.¿es que eso podrían  ser unas memorias?

El criterio de logica y por añadidura legal con respecto a los limites de lo que se pueda hablar está el de no citar nada que pueda comprometer laintegridad física o la seguridad de aquel de quien se habla. G.Gifford avisó  antes de ser disparada de que el propagandismo de figuras-diana en las que estaba la suya  era una invitacion al crimen. Ese es nuestro mundo el de la comuniç´po nde extremos tan alejados como por un lado desarrollar una intensa legislación para la protección de los datos personales y de otro seguir admitiendo en sociedad el concurso de prácticas no honestas y que nadie se le ocurria hacer cien años atrás o si lo hacia sabia perfectamente que era cometer  agravio con  una conducta absolutamente punible.

La lucha por la verdad lleva a trasegar informaciones parte de las cuales perjudican o así será dicho a quienes no quieran ser desvelados sus secretos. Así pues tenemos dos procesos que en parte se complementan y en parte se obstruyen mutuamente: el uno es la necesidad de la riqueza informativa para sustentar la verdad necesaria como derecho primordial al saber de la sociedad; el otro es la necesidad de proteger los otros derechos de las personas cuyas informaciones les perjudican. ¿Hasta donde llevar pues la invormación y ante quienes? La literatura (con la narrativa  imaginaria o disfrazada) hace lo que la política no se atreve a hacer. Puede transgredir un pudor que los mil y un intereses de trampas y engaños retroalimentan para,amparándose con él, esconder personalidades y actuaciones que son denunciables pero que las patinas de etiquetas quieren silenciar. 

El caso es que todo termina por saberse tarde o temprano y es dicho y divulgado por mucho que se quieran demorar o enterrar los recuerdos que ponen en evidencia a culpables y traidores de las cosas mas deleznables. Evidentemente es muy distinto hablar de casos 50 años después cuando los actores de actos criminales o muy denunciables han desaparecido físicamente que hacerlo durante su coetanidad.Desde el punto de vista creativo-histórico lo que interesa es que las cosas se sepan aunque sea tarde y no de tiempo para la venganza o para la justicia que ayude a reparar los daños hechos, alguien aprovechará sus lecciones aunque sea en generaciones futuras.  Desde el punto de vista de los reconocimientos de verdad cuanto antes se sepan y se divulguen las cosas para poner en claro quien es quien los humanos juegos de las adivinanzas mucho mejor para todos.

Hay miradas que miran por los ojos de las cerraduras porque hay antes esas cerraduras. Con las puetas cerradas y con las estancias privadas se han recreado realidades paralelas. Lo hacemos todo el mundo y en todas partes y cada día. Se llega a la privacidad por las dificultades en compartirnos en todo y para todo. De eso apenas se habla porque es difícil  creer en la regeneración de un ser humano o en la revivencia de un nuevo humanismo en el que cada ser sensible e inteligente ponga en la recuperación de la ética existencial el primer yfundamental objetivo por encima de todos los demás y común a todos. Lo que lleva a calificar las propuestas de cambios y mejoras de idealistas o utopistas es por el hecho de que no parten de la realidad psicoideologica de los humanos tal como son sino según lo que debieran ser. Las calificaciones en se sentido no dejan de estar fundamentadas y su fatalismo no quita su verificabilidad.

El tema de la prevención de las particularidades de cada uno ante lo que los demás puedan hacer de su privacidad es candente y cada vez se toman mas cautelas para dar los datos tanto como para manejarlos. Pero ¿qué es exactamente un dato personal? El número de teléfono y la dirección residencial lo son, el número de cuenta  bancaria y la condición de propiedad o de inquilino de la vivienda también. Estos  datos además de otros muchos como estado civil o si se tienen hijos y qué títulos se tienen además de ltrabajo que se desempeña y donde, son -contándolas a voz de pronto-  más de media docena que a menudo no justifican dárselos a quien los ha preguntado. ¿Si quieren enviarte una revista a la que te subscribes porque necesitan saber tu dni por ejemplo? los ingresos que se tienen o los gastos que se hacen ¿a quien le importa?. A fuerza de dar la dirección (antes pasaba con el domicilio postal y ahora con el correo electrónico) uno se ve invadido por iignentes cantidades de informaciones que no le interesan ni mira en absoluto. Ese fenómeno ha servido para demostrar dos cosas: una que los datos personales de localización hay que preservarlos con mucho cuidado para que n ocaigan en manos de individuos que no van a hacer un uso correcto y deferente con ellos; y dos, que el único interes que uno tiene para no pocos de quienes te envían cosas o te llaman y en definitiva te acosan es por tu potencialidad como cliente no porque haya un interés personal en ti. Está claro que los datos concretos de este tipo hay que preservarlos y darlos a quien corresponde. En cuanto uno da sus datos de localización a una empresa defraudadora con el pretexto de participar en un concurso o mintiéndote al decir que te ha tocado una lotería, está perdido porque va a ser moelstado continuamente; si además da su numero de cuenta estádoblemente perdido porque algun estafador le puede domiciliar un pago por algo que no ha encargado o pedido. Como que esto viene sucediendo varias veces en el comercio electrónico y en el habitual hay que andar con actitud vigilante para que no se aprovechen de la confiabilidad de uno. ¿pero qué tiene que ver eso con el pudor y con anecdótica personal? En principio nada. Una cosa es un dato de localización y otra muy distinta una característica de personalidad o un acto y una actitud. Se puede describir a alguien en sus actitudes y hechos sin tener que mencionar para nada ninguno de sus datos, sin embargo si se le nombra sí se está proporcionando un dato que es ese nombre. Estamos en una rampa de deferencias que van en contra de la divulgación de un hecho. Estrictamente, mientras alguien sea presunto actor de ser o hacer aquello de lo que otro (un observador y/o relator) debe referirse a aquel por sus iniciales y no por su nombre completo no sea que se vaya a molestar por ser relacionado con eso que es o hace. Llevado esto a su estricta aplicación los nombres, todos los nombres, histórico, actuales, de la política, del arte y del cine deberían ser suprimidos de las plataformas de noticias porque los mencionados podrían molestarse por ser citadas apelando a su pudor. En la práctica como bien sabemos no es así y una parte del mundo consume a diario a otra parte del mundo a lo que se decía o dice siendo citados por sus nombres y reconocidos por sus imágenes.

Toca mostrar una deferencia al pudor ajeno pero no a cambio de aceptar que te exijan un pudor propio callándote en temas que otros no se atrevan a hacer por sus moralidades o miedos. Tal deferencia lo es a un estado psicológico y de inhibición personal, más que a un código de honor y mucho menos a unos requisitos legales. Aquello de lo que unos es tema de pudor l oes de exhibición en otros. No hay un marco legal que pueda arreglar una normativa para decir lo que es pudoroso de lo que no lo es, pero supongamos que citar cualquier cosa relacionado con un individuo, su modo de hablar, su modo de ser o no hospitalario ,su forma de reír, su manera de andar, sus relaciones, fueran inconveniencias porque atacan su intimidad y pueden ser usadas en su contra difamándolo, es decir reduciendo su grado de fama con consecuencias de devaluarlo, pues bien nadie podría hablar de nadie en tercera persona. De hecho se llegaría al extremo de tener que borrar la tercera persona de las formas gramaticales. 

Si no se puede mencionar a nadie por su nombre en relación a un hecho que haya protagonizado porque no le apetece ser conocido por ese hecho, pues bien se le puede conceder ese deseo siempre que el hecho y el actor tengan que ser denunciados como medidas protectoras de la sociedad ante ellos.  Pero eso plantea situaciones complejas: ¿del pasado del ex convicto se ha de informar siempre a todas las ubicaciones donde se instale, impidiéndole asi una oportunidad para su reinserción social? En cada situación se pueden ir resolviendo los interrogantes que surjan sin hipotecar el principio fundamental de seguir pretendiendo la verdad, nada más que la verdad y toda la verdad, frase contundente que analizada al detalle tampoco significa gran cosa, porque ¿es que alguien sabe lo que es “toda la verdad”? 

Como que lo más interesante es la analizabilidad de los hechos y los actos, las situaciones y las actitudes y sus motivaciones por encima de los individuos nominalmente registrados la literatura psicosocial seguirá hablando de ellos, los cite o no por sus nombres completos. Ellos se seguirán reconociendo ahí donde sus retratos aparezcan siendo esa evidencia incuestionable y eso es lo que importa. A fin de cuentas compete más a cada individuo desear arreglar sus asuntos consigo mismo mejorando de aspecto, posturas e ideas  que no a la sociedad en presionarlo para que lo haga, pero ésta tiene su derecho a saber lo que hay detrás de los sucesos y de las entelequias relacionarias de sus miembros.

 

 

 

 

El prohibicionismo o la reeducación de la fuerza

El prohibicionismo o la reeducación a la fuerza. Sussana MARASELVA Ripollet12feb2011

Cuando el homo-zapping se detiene en los programas de las ideologías rancias tiene motivos para buscar un túnel del tiempo que le regrese a la etapa troglodita. Si no encuentra ningun pasaje disponible puede consolarse con la idea de que el gamberrismo mental que carga la frase del “¡dónde iremos a parar!” le pueden dar ganas de armarse de pluma y originalidad para remeter contra los que no entienden nada. Eso será un contrasentido porque los que no entienden nada de nada tampoco entenderán que se les discuta su falta de entendimiento pero al menos posibilitará el acto de descarga catártica que se necesita a dosis conveniente para exhibirles los correspondientes bufidos a la sección de ignorancias de los grandes almacenes sociales.

Acerquémonos al tema  del prohibicionismo con que la derecha tonta de este país (con lo cual no presumo de que ni todos los tontos sean de derechas ni las derechas de todos los países recluten exclusivamente tontos) califica la ultima versión (me parece que la tercera) de la ley antitabaco.

No fumar en locales públicos y parques infantiles es considerado como una barbaridad a la legítima libertad personal e íntima de los individuos, incluida la de enfermar con su adicción.  Hay un tipo en Marbella sostenido por un puro (no me parece que sea al revés por su aspecto de grandullón aficionado al rol de chimenea andante) que se ha declarado insumiso ante la ley y no está dispuesto a acatarla en su local. No le faltan razones. Con la ley anterior (la de dividir los locales públicos en dos espacios: el de fumadores y el de no fumadores) se gastó una pasta para biseccionar su local. Pocos años después el estado le ordena que esa separación no basta y que nadie puede fumar dentro. Su reacción colérica es totalmente proporcionada ante un estado mediocre incapaz de presentar leyes terminadas a las que no tener que volver cada pocos años. Si el estado es incapaz de formular directivas eficientes lo que suele pasar es que es corresponsable de los fenómenos secundarios negativos que genera.

La última ley ha tratado de superar la anterior pero en apenas mes y medio de aplicación ya se comprueba el nuevo fenómeno al que ha dado a lugar.

Recapitulemos: fumar tabaco es una actividad insana para el fumador y bastante molesta para todos los demás en los espacios de coincidencia. Si ya fue un absurdo en su momento dividir los locales en dos partes para fumadores y no fumadores dado que las puertas de separación (una sola puerta) quedaban abiertas y la transmisión de malos olores se hacía notar, no lo es menos ahora de negar el tabaco dentro y permitirlo afuera, literalmente a partir de 10 cms de la puerta. Los establecimientos para no perder clientela han equipo con estufas o paredes de plástico sus terrazas convirtiéndolas en zonas infestas. Hay muchos chaflanes con esas terrazas  instaladas en la vía pública que es un verdadero asco cruzarlas. Tampoco faltan los locales que han hecho una ampliación de su local con estructuras móviles pero cerradas para que salguen o se instalen sus fumadores, con lo cual a efectos prácticos siguen en el punto de la anterior ley, porque ese humo encerrado en la sección contigua tiende a entrar en el local[1]. Tenemos de nuevo otra versión mala de una ley que ya tiene un largo recorrido desde que quiso se restrictiva de una actividad anticomunitaria (contra la salud comunitaria) en transportes públicos o en hospitales. Rehacerla costará años y dineros y cuando se rehaga no habrá un solo gobernante que declare oficialmente al país que se equivocaron con las ediciones de las anteriores versiones de una ley que sigue siendo meliflua. Al desgraciado de Marbella, figura típica de la que cabría huir por su aspecto de energúmeno y piromaniaco, no le falta razón por lo que se refiere a la inversión para las modificaciones de su local. El estado, por negligente, debería indemnizarlo. Eso significa que si tuviera que indemnizar todo el desaguisado que ha ocasionado por la carpintería alumínica que se ha hecho innecesariamente su bancarrota estaría segura. Por eso no lo va a hacer. La lección a desprender es cómo conseguir que nuevas conductas y actitudes cívicas sean asumidas sin tener que acabar con decretos prohibitivos. Eso realmente no es una lección sino una pregunta. 1ro. Quien educa o pretende educar a la sociedad debería estar y ser educado a su vez. Los linajes gubernamentales de las últimas décadas (aún de signos rivales) no dan muestra de demasiada elegancia pedagógica. 2do. Plantear la prohibición (finalmente la palabra no es tan horrenda y cada vez será más habitual su uso) como un mal necesario para unos a cambio de proteger a otros. Se siguen viendo mamás que fuman junto a su bebés en el cochecito cuando van de paseo y estoy seguro que creen ser las mejores madres del universo o los no fumadores vemos nuestra libertad de elección de espacios públicos donde sentarnos tan limitada como antes, ya que sentarse en una terraza repleta de fumadores es aceptar un baño de asquerosidad.

Veamos, si los fumadores quieren seguir fumando que lo hagan, que se reúnan en sus catacumbas o clubes privados y floten en sus nubarrones, pero que no lo hagan en espacios públicos (cerrados o no) donde puedan molestar a los demás. Un tipo que enciende su puro haciendo cola para la entrada en un cine[2]sabe perfectamente que es un indeseable, es decir que su actividad es indeseable, alguien tiene que decírselo y recibir varias veces ese comentario para que se meta dentro de una escafandra y fume todo lo que quiera hasta, por supuesto, matarse. Si los fumadores quieren matarse que se maten, será una lástima pero las emergencias humanitarias no podrán sonar, y será una lástima porque entre ellos hay gente sensible e inteligente, lo cual es un contrasentido por no haber vencido su adicción. La libertad de unos termina donde empieza la de los otros (¿os suena?). La de los fumadores termina donde empieza la de los no fumadores. Pues bien, estos venimos aguantando durante décadas a los otros, ya es hora de que se cambien las relaciones. En cuanto a su libertad de fumar (en privado y lejos para no contaminar los espacios comunitarios, repito, a cielo raso o abierto) hasta pudrirse, adelante pero que las patologías derivadas de su adicción (y se cuentan por cientos) no sean costeadas por la sanidad pública, es decir por toda la sociedad, es decir por los no fumadores.

Desde que vivo en sociedad y, veamos, eso es desde que nací, no recuerdo haber vivido sin una u otra prohibición contextual. De niño recuerdo que la gente escupía en el suelo, expectoraba sus mucosidades y echaba lapos o echaba sus mocos por narices profusas,  o fumaba dentro de los cines. Todo eso se ha extinguido. Hay otros asuntos también resueltos: como conducir sin usar el móvil sosteniéndolo junto a la oreja, o con el cinturón puesto. Nos parecería subnormal alguien que reclamara su libertad de acción para hacer una u otra de estas 6 conductas, sin embargo no faltan los cretinos que se sienten zaheridos por qué no se les deja fumar en espacios de paso o de estacionamiento de otra gente. El prohibicionismo se hace tanto más necesario cuanto menos educada está la gente. Como que las faltas de civismo (habrá que redefinirlo en todo momento en todo caso) van en aumento las pautas prohibicionistas también irán.

La sociedad tiende a una estructura de control mayor, es la tesis que venimos considerando en especial desde el pistoletazo de salida del siglo XXI. El problema no está tanto del lado de la prohibición sino del lado de la incomprensión básica de lo fundamental para la vida feliz y sana en comunidad. Hay un problema potencial todavía no evaluado en todo su despliegue y es que el prohibicionismo legitimado por restricciones obvias ayudará indirectamente a asegurar la sumisión general de la población para otros muchos asuntos no legítimos. Pero de eso ya seguiremos hablando los siguientes años mientras queden ganas para hacerlo y la represión de los análisis críticos no nos encarcele.

Volviendo a la cuestión de las molestias, es lo que de inmediato sorprende que el espíritu de la ley renovada no haya recogido suficientemente o que permita lecturas equívocas al respecto (de hecho todo enunciado jurídico es en su propia concepción y alumbramiento equívoco o con carga de equivocidad convenientemente explotada por los oportunismos no interesados en aceptarla y por tanto en comprenderla). Un fumador en su condición de adicto sabe que se está matando fumando aunque sigue haciéndolo por que es frustrante para sí mismo la evidencia de su falta de voluntad en dejarlo. No puede ignorar que las sustancias toxicas que mete en su cuerpo afectan a todo el organismo. Hans Eppinger  sostuvo una doctrina de la permeabilidad, de gran predicamento, considerando el organismo como un todo unitario con una tricameralidad: plasma, espacio intersticial y nivel celular; que queda alterado ante una agresión externa que altera aquella en tanto que medio interno. Elemental. El fumador en tanto que enfermo auto agresivo necesita al menos de un doble tratamiento: el médico y el cultural. Si no es capaz por sí mismo de cuidarse alguien tiene que pautarlo para que lo haga. Por mucho que sea el amparo constitucional de su libertad, ¿hasta qué punto la sociedad (los demás individuos) puede permitir de sus congéneres que se maten por la vía de la drogadicción? En un caso extremo a los enfermos adictos de substancias químicas de toda clase se les podría recluir en espacios donde solo se perjudicaran a sí mismos. Esto, obviamente, no es ninguna solución, ya que tales establecimientos serian el incremento de los gastos del sistema sanitario público. El problema del tabacoadicto que se enfrenta a la prohibición de hacer de chimenea en un espacio perjudicando a los demás es que lo quiere todo: fumar y molestar, seguir de adicto y que nadie le discuta su actitud.

En el espacio doméstico, ¿cuánta gente ha muerto como fumadora pasiva y cuánta ha tenido que aguantar las carrasperas, conciertos de toses, expectoraciones y ascos varios de sus congéneres por su hábito de fumar? Lo curioso del aferramiento del fumador a sus caladas y su humo es que sabe que va en contra de su salud y que su naturaleza le pide dejarlo desde hace años. Una minoría que fuma por placer y contadas veces no tiene problema en autorregularse y no cargar con su toxicidad no deseada a otros que coincidan en el espacio. Resulta paradójico que los adictos dediquen más tiempo a defenderse contra el prohibicionismo que a hacer caso a la demanda de liberación de sus cuerpos. Shakti Gawain en Creative visualization coloca las respuestas en una sabiduría interior latente de todo ser. Por eso emplea una técnica de contacto con el uno mismo que llama “diálogo de voz” (ideado por Hal Stone y Sidra Winkleman). Es una forma de relación con sus  distintas voces o subpersonalidades. Dejar de fumar es tan sencillo como reencontrarse con las verdades necesidades mentales y físicas de uno mismo. Para quien no consiga dejar de fumar por voluntad propia no queda otro remedio que impedírselo, por la fuerza claro, si no hay otra opción, para que no haga respirar a los demás lo que no quieren. Este argumento es imbatible.

En su adaptación a los nuevos espacios restrictivos de humo cada fumador va viendo como su psique se adapta a la nueva situación creada viendo disminuida su necesidad de humo allí donde no es posible producirlo. Los fumadores activos ya tienen una larga trayectoria de interiorización psíquica de espacios sin humo (metros, aviones, salas de teatro, cines, hospitales,…) comprobando como su síndrome de abstinencia en estos espacios decrece considerablemente. Pues bien les toca hacer la extensión a otros muchos espacios: áreas peatonales, terrazas de bares o restaurants, aglomeraciones humanas aunque sean en espacios abiertos o incluso en sus espacios privados cuando hay críos que todavía no tienen edad para discutirles lo insanos e irrespetuosos que son sus padres con ellos.

 

 

 



[1] De los locales que clienteo me consta que uno es asi lo que hace que reduzca que vaya, el del centre civic de Montflorit.

[2]  (me ha tocado soportar varias veces a un mismo individuo en la filmoteca de Barcelona)

La inconsistencia estructuralen la pareja

La inconsistencia estructural de la pareja convivencial 1. JesRICART 15ene2010

No es tan necesario acudir a los seguimientos estadísticos del país o de un eurobarómetro para saber cómo andan los comportamientos poblacionales y en particular el de la permanencia de las parejas. Propondría una denominación : cuota de resistencia, para referir la capacidad subjetiva de sostenimiento de un otro en convivencialidad directa e intensa. La palabra se las trae. Durante la ocupación francesa (la de los alemanes) los resistentes eran los que se oponían a la invasión extranjera. Raramente en guerras posteriores se utiliza tal vocablo, a los que disparan y ponen bombas contra los invasores ahora les llaman terroristas. Eso nos deja el campo semántico libre para tomar la palabra e incorporarla a esa idea de resistencia (aguante) ante el que tienes al lado. A juzgar por la cantidad de rupturas que se producen en las intentonas convivenciales la cuota de resistencia es obviamente baja. Si tengo en cuanta el domicilio de rellano contigo al mio por el que han pasado 3 parejas de unos 30a o menos, y que las 3 han venido a bronquearse a separarse aquí (en un periodo de unos 3años y medio) esta estadística de la fatalidad es sumamente curiosa. Si la observación la extiendo más allá de ese rellano y recuerdo el del contiguo, una pareja nada más casarse con festín y confetis y bragas de estreno colgadas en la puerta exterior para que que todos los vecinos supiéramos que ahí se había dado un gran acontecimiento, ya se había separado antes de pasar el año. Si la observación la extiendo al resto de la escalera, veamos...se han separado una, dos, tres parejas que yo recuerde. Son bastantes mas (debería consultar a mi compañera para que me diera la cuenta exacta). En cualquier caso en una comunidad de menos de 30 vecinos las experiencias de separación son bastantes. Alguna de ellas, esta ultima, nada mas instalarse tras asistir de convidados de piedra a una bronca considerable, de las del tipo, si no estas de acuerdo, ya sabes donde está la puerta, apostamos por lo que duraría la relación. Y es que en este mundo de penas si no te lo tomas con chutes de ironía estás perdido.

Como espectador del mundo, de sus comedias y tragedias, desde mi pequeño observatorio de hedónico irreductible, voy recogiendo las observaciones de la sociedad degradada. Los fracasos matrimoniales son dramáticos en tanto que rompen biografías y juegan con el porvenir de los neonatos por la negligencia paterna. Detrás de estos fracasas está la misma concepción de la familia-empresa y su principio de perpetuidad (hasta que la muerte nos separa). Vivimos tiempos oscuros en que la capacidad para el compromiso es escasa, (tanto en ellas como en ellos, por mucho que haya una versión feminista circulante que sostiene que el derecho a la libertad masculina sea una fachada de no-compromiso). La aventura convivencial es una convocatoria al compromiso de una continuidad sin que impida la libertad. Cada pareja trata sus asuntos en privado para la combinación de las dos cosas. El criterio más libertario y postmoderno sigue siendo el de aceptar el encuentro sin pensar en una continuidad para siempre. El compromiso para el mañana de lo que ni siquiera se está tan seguro de hacer hoy es una de las grandes falacias que han enredado a pajaritos y pajaritas ante altares. El hecho de que el matrimonio siga siendo un significante tan poderoso indica por si mismo la poca valentía para la vida en libertad que tiene la gente. Todo sería completamente distinto si la perspectiva de vida en pareja se tomara como una intimidad transicional (transitante entre parejas anteriores y parejas posteriores). Esto de vivir toda la vida con una y solo una persona es uno de los grandes atrasos de la psique humana. Ya sé que la cultura dominante se basa en esto, también la economía. No en vano todos los estados totalitarios han favorecido tanto a la unidad familiar como eje celular de todo el tinglado del sistema. Si por el contrario, la cultura educara en la perspectiva de la transitoriedad (todo, en el fondo, es efímero y transitorio) y que las relaciones de pareja no tuvieran que ser buscadas como definitivas, se facilitaría cambiar un mundo de relaciones competenciales por otro de relaciones mas cooperativas. En paralelo si la idea de familia como feudo patrimonial fuera superado en una perspectiva más societaria que superar ala noción de linaje (de apellido) los hijos de cada hombre y de cada mujer podrían ser de sucesivos padres y madres, interrelacionando la consanguinidad y en definitiva la socialización de la intimidad. Actualmente los individuos que tienen hijos de distintas parejas mas bien son indicativos de caos biográfico y de irresponsabilidad paterna pero también lo son del fracaso de la pareja, de una sola pareja, en un estado de permanencia. No es que se trate de tener hijo con todo partner con quien se tenga una etapa de intimidad (lo mejor es no tener ninguno con ninguno de esos partners hasta que la humanidad vuelva a andar escasa de gente) sino de concebir la misma intimidad como un bien comunitario. Con cuanta mas personalidades te trates fuera de protocolo y en las relaciones sentimentales y de intimidad mas pertenecerás al mundo y mas placeres conseguirás. Puesto que, a fin de cuentas, vivir con otro es para pasarlo mejor que vivir en soledad tan pronto las exigencias de pareja superan las expectativas de placer la mejor, y mas terapéutica, de las opciones es la separación. Cada separación, sin embargo, tiene una doble lectura. Es un acto de madurez al terminar con aquello (y aquella persona) que te estaba hundiendo. Al final, el mejor de los barcos que se hunde se abandona aunque te quede un mar por delante para nadar en solitario. Y por otra parte es un acto de retirada por no querer reparar heridas y entender lo sucedido con las antagonismos y peleas dados. La sociedad proporciona tanto de todo que perder algo o a alguien puede ser sustituido por una próxima cosa o relación. ¿Es realmente así?o¿es que la ficción del hiperconsumismo ha llevado a creer en el espejismo de la suplantación de todo? Una pareja para toda la vida como cualquier otra cosa para toda la vida es un poco absurdo. Son los miedos a la soledad o más exactamente al estar en permanente estado despierto de encuentro (el de búsqueda o el de hallazgo) lo que -nos- asusta. Por eso preferimos continuar con relaciones mas allá de sus coordenadas primeras de sintonía, consonancia , pasión y amor a tope. Eso da lugar a panoramas de continuidades sin contenidos en los que predomina la conveniencia y el utilitarismo mutuo de la compañía.

Estamos lejos de un mundo humano en el que la pluralidad reconocida y proyectada en todo, (tambien en el amor y en el sexo, claro) sea aceptado y sea potenciado y acabe de una vez para siempre con una patología severa llamado celosía que sigue cobrándose víctimas mortales. Mientras tanto ha habido y hay fórmulas para sobrevivir: desde el adulterio y los burdeles que permiten escapadas hacia otros territorios corporales al intercambio de parejas. Todo hombre y mujer emparejados deberían pasar, como parte de su formación de carácter y madurez, por asistir a la relación de intimidad de su partner con otros. Eso de ponerse a rabiar porque ves que una chica baila muy apretada con tu chico o porque tu chico se gira para ver la sinoide aguitarrada de un culo despampanante al pasar, o porque tu chica queda con tu mejor amigo para hacer un quiqui, todo eso es completamente demodé, propio de mentalidades de penuria fraguadas en años de vacas flacas. La sonrisa de la fortuna te la tienes que ganar a pulso, dijo Emily Dickison, mensaje que podemos adaptar a este tema. La felicidad hedónica la proporciona el esfuerzo mental y la disposición en actitudes a aceptar la pluralidad en ti y en los mas cercanos. Sobre esta óptica la pareja solo puede existir y crecer como autentica pareja abierta. Es lamentable que haya tantas personas que tras casarse se encierren en casa (en su casa ideológica e inamovible) y tiren la llave. Es probable que en la época de los cinturones de castidad hubiera mas liberalidad que en estas nuevas cerraduras de personas no dispuestas a seguir descubriendo mundo, gente y cuerpos, por el via crucis de una fidelidad mal entendida e impuesta de malas maneras.

Esta es la contradicción: la necesidad de compañía sentimental e intimidad sexual y a la vez una relación carcelaria con ese otro especial que no nos deja ir con la mirada, con el tacto y con el pensamiento en campos de intimidad ajena. Es una contradicción porque la ideologia de ese compromiso cerrado es en si misma estanca e impide continuar con la investigación de la vida.

El desiderátum liberal (que sigue siendo tratado como libertino) lleva a que los/las liberales seamos juzgados/as como saltimbanquis que saltamos de vagina en vagina olvidandolas a la mañana siguiente. La vida en el mundo, una vida tampoco tan larga pero suficiente, no habita todo el mundo, sino que lo interpreta a través de las mas bien pocas relaciones en profundidad. ¿cuantas personas te influyen y son cruciales a lo largo de toda tu vida? ¿0, veinte como mucho? Te puedes tratar con miles y ahora ya hay instrumentos para tener los datos de decenas de miles, pero las cruciales son muy pocas. Por eso, lo de menos es con cuantos partners uno reparte su biografía en forma de placeres sino en el valor de cada persona en lo que es. La rivalidad en realidad no existe. Quien tiene claro que es único e induplicable no puede temer a alguien distinto por mas guapo y atractivo o rico que sea. Del otro distinto siempre se saca algo, se aprende, del otro que se toma como rival solo se saca dolor.

La estructura de pareja con sus hábitos y proyección de posesividad por su principio de exclusivismos lleva al control y este a al bloqueo del crecimiento de las partes, a no ser que los territorios privados de cada uno sea escrupulosamente respetados en el sentido de aceptados en sus proyecciones fuera de la binomialidad.

1http://psicodharmanews.zoomblog.com/archivo/2010/01/15/la-inconsistencia-de-la-pareja.html

Anticapitalisme i esquerra desencissadora

De la fallida de l'anticapitalisme a una esquerra desencissadora. SussanaMARASELVA

per elpunt.cat/es girona@punt.cat Espolla30ago2010

Les temptatives anticapitalistes han fet fallida en diverses versions al llarg del segle XX. A la España del 1939-1975 el moviment polític mes important va ser l' antifranquista conjuntant sectors diversos que qüestionaven -amb tota la raó històrica- una mena de poder tirànic però no el fet del poder en sí detectat per una classe dominant. L' anticapitalisme no va tenir mai prou embranzida com per generar moviments massius reclamant una societat sense classes o amb una economia socialitzada. Els anys de la transició (1975-1982) van ser també els de la gran decepció per una esquerra que a part de la democràcia en funcions s' havia esperançat en un món completament nou amb la restauració dels valors ètics i particularment amb els de justícia i llibertat integrals. Aquesta decepció va tenir el seu preu en la desorganització de molts partits polítics exclosos del nou escenari polític. Els vuitanta van tenir altres expressions en el camp de la creativitat artística i dels moviments reivindicatius no partidistes.. Els 90 ja van demostrat que els fills de la democràcia -i de l' abundància- nascuts després de la dictadura no eren portaveus d' estils de vida més sans i més purs sinó tot el contrari, tot i que les fites del moviment antiglobalització (que no alter-mundista) van crear alguns focus de potencialitat revolucionaria no ha passat de ser una modalitat de turisme geopolític tot i que han caigut màrtirs .. El que portem del XXI, sense que hi hagi hagut cap revifalla d' aquella vella ideologia contra el sistema en la seva globalitat ,continua tenint per testimoni grups que es reclamen com a fills legítims de la utopia social.

En una de les seves trobades o mes ben dit versions(a la anomenada universitat d' estiu de la Izquierda Anticapitalista finals d' agost del 2010 al club Hernando Fierro una ex hípica a Pujarnol, lloc preciós, a la boscosa Catalunya sota la mirada tranqui-la de la Roca Corba) el programa per si ja indicava una tendenciositat que un visitant com jo podia disculpar perquè organitzar trobades no es senzill ni es pot esperar discutir-ho tot en un espai d' uns pocs dies. Vaig triar anar-hi els dos darrers per acudir als actes previstos: una exposició sobre l' estratègia revolucionària avui, un area de discussió feminista, una exposició sobre la flotilla solidaria amb Gaza atacada il·legalment per l exercit jueu, un míting com a cloenda i fins i tot una exposició sobre la figura d' en Trotsky (com es que els trotskistes no saben donar una passa verbal sense anomenar el seu mentor?). Bé, en un espai de llibertat expositiva i de tallers formatius i cap tot. La idea d'una universitat anticapitalista (seria mes modest parlar de facultat universitària per un model social no capitalista)feia/fa patxoca. Ja va bé, que gent il·lustrada i potent intel·lectualment s' impliqui en una proposta creativa i de nou rang fent analítiques en profunditat del sistema vigent i de la seva historia i especialment de les seves crisis estructurals per don ar elements amb els que construir solucions teòriques i practiques. Però vet aquí que una vegada en el lloc l' ambient no passava de la prototipicalidad acostumada de les trobades esquerranes: formes participatives obsoletes en l' anomenat fòrum, espai de conferencia i col·loqui obert, on les presses amb el micro passant de mans era una extensió de la paraula sense una discussió en profunditat. François Sabado va parlar de l estratègia revolucionaria amb un llenguatge obsolet i amb un speech que podia haver estat de la mateixa factura que el de  30 anys enrere. La fetitxització dels conceptes i de les frases fetes van deixar una pasta-mare on hi cabia tot amb il·lusions passades de rosca. (com a curiositat poc democràtica mentre altre gent agafa el micro parlava amb el que tenia al costat a la taula i l’ havia presentat). Un següent espai, el d' area feminista, on em vaig dir, mira per on que hi ha una discussió oberta sobre feminisme em vaig trobar que no m hi van deixar quedar. Only for women. Pensava que era una broma però no, anava en serio, massa en serio per prendre' s a broma el detall.. Ens van atacar de que anàvem a rebentar-li el acte i que els amenaçaven el comentar que el detall quedaria reflectit en la critica observacional -aquesta- d' aquella curta visita. Segons vaig sentir tenien que ser les dones i nomes les dones les que podien discutir sobre la discusió de la secció femenina del futur partit polític a constituir (ah? Així doncs la “universitat” es reunia per posar les bases per un nou partit d' esquerra,Un altre! Renoi, que poc s' aprenen de les lliçons del passat. Vaig tenir un flash terrible: la secció femenina del movimiento de la Fe i de las JONS).

Em vaig apuntar a una xerrada sobre la flotilla solidaria amb Gaza on es va fer un anàlisi de l estat d' Israel i una revisió mínimament autocrítica de la solidaritat amb palestina. La consigna: desmantellament de l estat d' Israel per la victòria de la causa palestina. Tal com van les coses a finals del XXI continuarà la mateixa bronca empitjorada a la regió sense una plantejament de reconcil.liació o autoacceptació al menys dels dos pobles. La curiositat del tema es que segons els ponents la solidaritat amb palestina es una cosa dels darrers 20 anys i que abans no s' havia donat. Aquí hi havia un d' aquets detalls que es troben en els nous associacionismes i nous onades d' incorporats: el de creure que la historia dels fets comença a partir dels seus fets, els que protagonitzen en directe.

L' entrebanc amb les dones del mati ja em van treure de quedar-me a la conferencia de la tarda (el socialismo feminista). El títol delatava un contingut esbiaixat. No deia; el feminismo ante el socialismo del futuro, sinó un socialisme de les dones. Si el socialisme ha de ser per un sexe de l' espècie serà un altra cosa. Vaig guanyar una nit preciosa sota el cel de Pujarnol junt al mas de la Torra al costat del cementiri (els mors ajuden a vegades més a la reflexió que els vius) i una sortida del sol a l' endemà supèrbia (ho recomano, lloc paradisíac).

L'`ambient general era el típic de la comercialització de la iconografia dels que han fet de la rebel·lió la seva patent de marca: gorres maoistes de color negra amb visera i l'estrella vermella de 5 puntes (ensenya que a Camboia també la feien servir els actors responsables d'un  genocidi de 2milions de persones), el Che Guevara del qual se li coneix la cara i el seu coratge i  se n ha fet el paradigma del guerriller penjat de samarretes i  pancartes. sense passar-lo per l' analítica de la historia criticable

A la piscina del lloc de trobada s' hi banyaven en banyador (nudisme? No, això deu estar massa avançat per aquesta esquerra) i al restaurant hi havia la opció de menja vegetariana, de demanda minoritària, val. Un punt a favor. En quant a fumar no estava permès fer-ho a la vora de l espai de menja i en els espais tancats (un altre detall per aplaudir), els altres es notava les flaires d' alguns cigarretes cremades per no abstinents que tenen pendent fer la seva revolució personal de la desadicció privada. Em vaig estalviar  de fer les meves intervencions –llevat d’ un parell-  i de fet m ho vaig perdre quasi bé tot (he dit perdre?). Per fer un anàlisi d' un event s hi ha d' estar des del principi fins al final, jo només parlo pel que vaig veure i escoltar.

Si bé una a anècdota no ho representa tot, a vegades  n’ hi prou amb una perquè et tregui  les ganes de conèixer la resta. L' energia circumdant era ferma, els atuells de la gent es notaven de grans amb esperits de joves, es deia que s' havia de recolzar el moviment social (com si nomes en fora un), algú va parlar que a la classe obrera la tenien que crear ells (carai!) i estava clar que una revolució es fa per la força i amb la presa del poder tot i que no hi havia ningú que pogués fer això ni a ningú se li acudeixi com. Es va dir que s' estava a la recerca del subjecte històric (el famós subjecte històric que ja va posar en revisió Marcuse, així com Althuser ja va discutir fa molt la validesa del marxisme). De tota aquella energia reunida ben bé podria sortir quelcom útil, però no el reafermament d' una via trotskista en forma de partit. ¿Per què no preparar les condicions per una universitat de veritat, anual, amb cursos seriós, regular, sistemàtica, on presentar anàlisis d' economia, de polític, de cojuntarama europeu i internacional? L' agitació és obsoleta i una nova colla d'e (ins)pirats proclamant-se ser la vanguardia  històrica, ens sobra. Ni la paraula esquerra vol dir ni aguanta cap concepte de referència. Un error crucial es la de continuar creient que el grup organitzat es qui reuneix una consciència de classe. Però que és això? La historia de l' esquerra política a Europa ha vingut demostrant la presència  de grups minúsculs pivotant en torn a desideràtums personalistes i línies politiques diferents sí, però al hora demostrant la seva incapacitat de mantenir espais conjuntats organitzant les seves pròpies divergències. Fa temps que diversos moviments socials s' originen i s organitzen al voltant dels problemes que els afecten i nomes després, però no abans acudeixen als partits que hi puguin simpatitzar amb les seves causes. La funció del partit polític ha desaparegut o età en una severa revisió  i la consciència es quelcom valedor que no té perquè passar per la via organitzativa en el sentit d' una unitat jerarquitzada amb nom de marca històrica.  En resum l' esquerra discuteix problemes estructurals d' una perpetuació per un temps històric que no la necessita. Això no vol dir que el mon no hagi de canviar, que el capitalisme no hagi demostrat per repetit la seva perillositat, que els partits parlamentaris en litigi no deixen molt que desitjar en una classe política professionalitzada i poc sensible a las demandes socials però el concepte d' esquerra es tant obsolet com les tesis de la revolució permanent del mal guanyat Trotski per allò del piolet trencant-li la closca liquidant una de les intel·ligències mes brillants del seu temps.

El cant de la internacional posava la nota romàntica de tota aquella colla de puny en alt substituint amb la performance d' una musica maca i lletra enternidora la falta d' allò que demana una associació internacional capaç d' inaugurar un nou regim de funcionament econòmic, participatiu democràtic i recursiu per tots en el planeta.

 

Fraude de las empresas de telefonía

Fraude de las empresas de telefonía.Antes de contar nuestro drama con las jugadas de las compañías de telefonía de las que somos  víctimas queremos saludar a todos aquellos de sus clientes que no han corrido la misma suerte y que están satisfechos con el servicio. Envidiamos su suerte. Conocer nuestro pequeño drama puede aumentar la perspectiva de una realidad que no funciona de la misma manera para todos.

Para nuestra sorpresa, Orange se ha apoderado de nuestro número telefónico (el 936911980). Durante unos días antes Orange había repetido el envío de un sms a uno de nuestros números móviles anunciando la inmediata puesta en marcha de su servicio. Supusimos que se trataba de un error hasta que Movistar, compañía con la que teníamos contratado el pack de tarifa plana +ADSL a parte de dos números de móviles, nos llamó para decirnos que habían pasado la portabilidad del número fijo a Orange y que les debíamos un monto importante de dinero por no respetar el periodo mínimo de permanencia en su compañía. Para nada nosotros hicimos la renuncia a una compañía por otra aunque bien es cierto que unos meses atrás hicimos una llamada a Orange para informarnos de una oferta por una cuota algo mejor (creo recordar que alrededor de unos 35€ mensuales) que la que veníamos pagando con telefónica, es decir Movistar (alrededor de unos 45€ mensuales). Lo que nos movió a solicitar la información de la propuesta de Orange no era tanto esta diferencia  de unos 10€ como la disrupción continua del servicio de ADSL proporcionado por Movistar. A esta compañía habíamos llegado enganchados por un cebo que nos cameló: 10 noches de hotel pagadas por el cambio. Renunciamos pues a JazzTel y aceptamos pasar a ser clientes de Movistar mordiendo ese anzuelo. Lo típico: contrato de grabación de voz y todo se iba a arreglar en unos pocos días. Pasaron los días y no hubo noticia del envío del nuevo ruter. Cuando volvimos a llamar a Movistar nos anunciaron que el tipo de servicio solicitado no estaba disponible pero que sin embargo la portabilidad del número ya había sido hecha. Para no continuar quedándonos sin cobertura internáutica aceptamos las nuevas condiciones: nuevo contrato grabado. Total: pasaron unos 35 o 38 días antes de volver a tener el servicio. Desde el primer momento la cobertura con movistar fue deficiente. Tuvimos que hacer numerosas llamadas a su servicio técnico a través de su 1004 (numero que por cierto deja pasar una pausa en silencio antes de dar la opción para conectar con el servicio técnico, pausa premeditada y con alevosía para que posibles solicitantes de ayuda cuelguen) con un buen número de horas perdidas. Tuvimos que comprar un modem especifico de telefónica para captar la señal inalámbrica del ruter, tuvimos que armarnos de paciencia y perdonar una y otra vez a nuestros deudores porque ese era el dogma cristiano y porque no quisimos hacernos mala sangre.

Entretanto Orange había recogido nuestra contrademanda en una siguiente llamada  de no aceptar su oferta pero así como quedó registrada la demanda, quien nos atendió no hizo lo mismo con la petición contraria. Posiblemente el empleado al cargo, interesado en cuantificar su cuota de producción, no quiso restarnos como una presa fácil. Tenemos que decir que si somos víctimas es porque somos más tontos de lo que nos reconocíamos. De hecho un tonto lo es cualquiera desde el momento en que da los datos de su número de cuenta corriente a alguien que no conoce, pero dado el predominio del nuevo comercio electrónico y la digitalización de prácticamente todo ya no es posible vivir en la modernidad sin hacerlo. Tampoco es posible vivir en el mundo de los servicios sin hacerlo (no paramos de hacer transacciones con la tarjeta de crédito: en los restaurants, en las gasolineras, en los peajes, en los pagos continuos de multitud de consumos).  La leyenda que se anuncia en los programas de mensajería instantánea como (no revele sus datos bancarios) es un buen consejo para todo el mundo, incluido para las empresas de mayor crédito. Tan pronto tu cuenta bancaria puede ser interceptada por alguien estás perdido. (consejo práctico: tener una cuenta de pagos de facturas a compañías no fiables cuyo fondo de reserva esté limitado y sometido a una inspección regular por  el titular).

Prosigamos: dentro de las continuas interrupciones tuvimos que añadir lo poco que sirvió llamar a sus oficinas para advertirles que en el caso de que Orange les solicitara la portabilidad de número no la concedieran. Efectivamente, Orange, haciéndonos caso omiso siguió tramitando la portabilidad, Movistar nos llamó para ver si la aceptábamos, y de nuevo repetimos nuestra negativa de que no lo hiciera. Pasaron un par de meses y Orange consiguió hacerse con la portabilidad cuando todos sabían que no queríamos hacerlo. Nos sentimos doblemente defraudados y por ambas compañías.

El tiempo de permanencia total con Movistar ha sido de  unos 9 meses, -con unos 500€ de mantenimiento- que ha estado jalonado de continuas interrupciones, tuvieron que cambiar el ruter alegando que el que habían enviado no funcionaba pero las interrupciones continuaron con el nuevo. Cada llamada al servicio técnico nos protocolizaban para hacer las mismas verificaciones en lugar de reconocer de plano que su servicio no era suficiente  o nuestra línea exterior (de casa para fuera) no soportaba la sobrecarga de clientes. Esos 500€ es un pago que no justifica en absoluto el uso (repito, deficitario, lento e interrumpido) que hemos hecho al servicio. En nuestra opinión la compañía ofrece más contratos de servicio de los que puede abastecer. No somos las únicas víctimas de estas dos compañías, varios conocidos y amigos les pasa incluso situaciones peores, algunos han recibido 3 y hasta 4 visitas de técnicos que no resuelven sus bloqueos y encima pretenden cobrarles por esas “reparaciones” cuando es un problema del servicio y no del mal uso del cliente. Nuestra enhorabuena para quienes no sufren por estas penalidades y no tienen queja alguna. Como que las compañías se han inventado de  un mínimo de permanencia desde el momento de contratar un servicio aun antes de ponerlo a prueba y poderle dar una conformidad, abandonarlo significa una sanción. Sabemos de gente que ha pagado en este concepto cantidades importantes a lo que era Telefónica y que no devolvió tras las reclamaciones. El único modo para que una compañía no practique el robo legal es dando orden al banco para que no pague. Con Movistar los problemas han sido desde el principio. Tuvimos que hacer un cambio de domiciliación bancaria y sin embargo las facturas seguían siendo enviadas a la primera cuenta. Los ordenadores, los suyos al menos, una vez engullen unos datos para su base ya permanecen eternamente sin que nadie logre borrarlos.

A uno, desde su humildad y su vida tranquila y respetuosa con los demás, no le entra en la cabeza que puedan existir empresas tan fraudulentas pese a su tradición e importancia en el volumen de negocios de la economía de un país. Esa experiencia ha sido la que ha rebasado ya nuestra cuota de soportabilidad de tantos aprovechados. Lo más curioso de la telefonía es que te hacen creer que tu eres el inútil que no sabes manejar sus aparatos cuando en realidad son sus líos de líneas no preparadas las que nos crean problemas. A su favor tienen la habilidad de habernos creado necesidades. Hoy día es imposible vivir sin internet (la mitad de la población del país es internauta) y por supuesto sin teléfono.

Hemos reconsiderado nuestra situación y optado por dejar de pagar por servicios deficitarios. Por suerte nuestras necesidades del ciberespacio las podemos con centrar en unos horarios y recurriendo a espacios públicos con cobertura wifi. Tal vez sea más incómodo pero sin duda será más barato. Es cuestión de reaprender una nueva organización de trato con las máquinas. Una de las luchas sociales es y continuará siendo la de ganar más espacios físicos para la conexión gratis al ciberespacio. Es algo que venimos reclamando de los ayuntamientos aunque algunos ofrecen la cobertura pero complican el acceso. Es cuestión de tiempo que el wifi esté extendido y esto repercutirá en las compañía obligándoles a cualificar más sus prestaciones.

La experiencia de mal o infra servicio comercial ha sido una dura lección: pagar por algo que no sirve o no va bien no gusta a nadie, ser jugados como clientes a repartírsenos entre compañías, tampoco; queda una solución: romper con el servicio y buscar una alternativa.

Nuestro drama no termina en lo del ADSL. También nuestros dos móviles son de la misma Movistar por supuesto con un compromiso de permanencia. (¿Por qué no ilegalizan de una vez esos mínimos de permanencia hasta no confirmar que uno está contento con un servicio y dispuesto a continuar con él? Otros fraudes como las llamadas a teléfonos 807…… ya han sido controlados y pronto van a estar prohibidas las tarifas vertiginosas facturadas con ellos). Hubo el regalo de un segundo celular a cambio de pasarse uno de nosotros dos a la compañía., (veníamos de otra compañía, Yoigo, que a mitad de una conversación nos quedábamos sin cobertura). El de la tienda o franquicia nos coló otro modelo diciendo que era el mismo que el anterior pero solo después supimos que era distinto y con menos prestaciones. (Deberíamos inventar un victimómetro para calcular cuantas veces y de qué tipo uno es víctima de sus semejantes y especialmente del mundo comercial.). Lo de los móviles es otro cuento de agravios. Vienen con un servicio que no solicitas, el de internet y que muchos no usamos ni lo queremos, pero del que tienes que advertir que pasado un tiempo de prueba –que no pruebas y si lo intentas no funciona- darlo de baja porque de no hacerlo facturarán por él. Desde luego no son los estrategas comerciales de la telefonía los que han inventado el fraude. Esto les precede: siempre hubo timadores de la estampita. Los de ahora son más sofisticados, eso es todo. Los mayores recursos tecnológicos no significa que estén a salvo del caradurismo de siempre. ¿Qué clase de almas laten en los tipos que se dedican a engañar a la sociedad? y ¿dónde tienen puesta la atención quienes les toca supervisar los nuevos productos ofertados por las empresas? La probabilidad de victimidad es tan alta que ante cada nuevo producto contratado hay más probabilidades de que salga rana a que venga a satisfacer necesidades reales.

El problema de actualidad es el que ya fue señalado con las primeras alarmas ante la sociedad de consumo: el envolvimiento por un sistema que crea necesidades superfluas. Claro que es importante la tecnología que facilita el contacto humano pero no a cualquier precio ni con las insuficiencias que nos es vendida.

Nos esperan tiempos aciagos en los que la lucha por la comunicación chocará contra las políticas restrictivas de las vías comerciales. La comunicación engloba un fenómeno de heterogeneidades que van desde el traslado de informaciones totalmente inútiles y mensajerías alienantes a las tentativas de construcción de conciencia y recreación de una realidad esencial superior a la presencial.como se sabe mientras la tecnología comunicativa no para de crecer de los peligros internáuticos se avisa en proporción directa. Cristophen Simplon realizó un reportaje expositivo de los peligros para la mente humana de esa clase de adicciones[1] .Estamos por la comunicación pero no por una dependencia directa de una aparatología que nos quita grados de libertad a parte de uno gastos no amortizados salvo que el volumen de transacciones informativas sea alta. (¿has calculado la cantidad de libros que te puedes comprar y de millones de palabras alcanzadas reconduciendo el pago de las tarifas de adsl a la literatura clásica?). De acuerdo la telefonía es importante y no e scuestion de volver a laera preinternáutica pero si la de vigilar a los servidores y denunciar sus prácticas fraudulentas. El hilo del que pendemos tiene forma de cable del que pueden suspender nuestros cuerpos inermes. Joan Barril  refiere el ascensor  clabvado entre dos plantas como trágico paraíso y la cabina  como metáfora tecnológica que recuerda que nuestra vida pende de un hilo. Estamos entre dos suelos cada vez que una compañía no nos da lo pactado y otra trata de imponerse en nuestros bancos aunque la hayamos rechazado.

 Como que el reconocimiento de que has sido engañado no es fácil de hacer porque eso pone en evidencia dos hechos graves: la falta de escrúpulos de quien te engaña y tu propia falta de prevención, hay una especie de  autocomplacencia en la ignorancia que tiende a correr un tupido velo sobre el alcance de cada suceso, prefiriendo creer que este es el mejor de los mundos posibles y que no se puede hacer nada para que sea mejor. Cuantos menos datos conozca de la fatalidad el memo tiende a reconfortarse con lo que tiene porque no aspira a conocer otra cosa mejor.

Recuerdo que al principio de la telefonía móvil contraté a moviLine un número. Tres días después de manejarlo y observar que no tenía cobertura fui  a darlo de baja, la compañía siguió enviándome por meses la factura por un servicio que no consumía. Pasan los años pero se repiten la misma clase de actitudes. Otra compañía UniDos, antes de hacer una sola llamada ya me había cobrado un pago adelantándose a la facturación posterior del consumo. Hice que me lo devolvieran. Recuerdo que con Wanado que nunca atendían al teléfono para darse de baja tuvimos que dar orden al banco para que no les pagara. Es una epidemia de fraudulentos ¿en qué escuela de negocios han aprendido a tratarnos así? La necesidad de tratar con esos juguetes nuevos y las ansias de relacionarnos desde cualquier parte del mundo nos lleva a hacer la vista gorda ante no poca afrentas de esas compañías que no paran de colarnos goles. La cosa es así de simple: cuanto más confíes en tu semejante (especialmente el que está interesado en venderte algo) más te traicionará. Eso ha alcanzado una categoría de normalidad tal que lo raro es que alguien le cuadren las cuentas de acuerdo con lo pactado.

Las historias de telefonía fraudulenta continuarán mientras no haya una reglamentación que proteja más eficazmente al consumidor y unos protocolos de verificación que demuestren que las compañías están a la altura para poder ofrecer lo que prometen a escala de país o de zonas concretas. No son las únicas que militan en el campo del fraude. Tenemos queja de innumerables empresas de servicios. La patética verdad es que vivir en sociedad nos tiene siempre en vilo para que no nos hagan pagar más de la cuenta (de nuestra cuenta). Lo más lamentable es que una empresa por grande que sea y miles de empleados que tenga  no permite la dilución de la responsabilidad de cada uno de ellos. Es cada empleado: desde el promotor al técnico, desde el planificador al que envía la factura, que sabe o debería saber las faltas de ética en las que incurre y los engaños que propicia.

 



[1] Presentado en 30 minutos por Joan Salvat en el canal de tv33 el 17 de noviembre del 2002

Informe de un día cualquiera

 

Informe de un día cualquiera Sussana MARASELVA

Salir a la calle es exponerse a sus riesgos, quedarse en casa aunque no sea una garantía de paz ( depende de con quien la compartas y de la inmediatez vecinal del entorno) reduce las variables problemáticas. La calle es un congreso de teatros. Su ventaja de puertas abiertas llega a permitir no menos disfrute que el de las salas cerradas cuyo acceso pasa por taquilla. En la calle y los distintos sitios públicos a los que vas, además de mezclarte en todo ello proporciona la sensación de participar del mundo. En la oficina de un Sabadell Atlántico1 al pedir cambiar un billete de 500€ la chica del mostrador rechaza la solicitud por no ser cliente de esta oficina, detalle del que tomamos nota para no serlo nunca en el caso de elegir cambiar de nunca. En una verdulería la lechuga comprada viene descapuchada con un corte importante de su parte superior para deshacerse probablemente de las hojas envejecidas o tal vez para disimular los horrores dejados por la caca del perro. El detalle es baladí solo que es la primera vez en nuestra vida que nos venden una lechuga así. En una de las avenidas principales el ayuntamiento por fin emplea tesoro público para hacer rampas en condiciones para quienes se desplazan con sillas de ruedas. Sin duda es una alternativa a las rampas anteriores que estaban puestas para cubrir el expediente sin haberlas construido impecablemente. No falta sin embargo el detalle molesto. Hay una tópica costumbre en hacer las obras publicas sin avisar al principio de la calle o sin indicar la ruta alternativa para peatones y particularmente para diverso funcionales de tal modo que no es hasta que se llega delante de la valla o del obstáculo que uno advierte que ha de volver atrás para buscar una vía alternativa. En el ambulatorio un chico joven se ha caído en una de esas obras y pide un informe médico para apoyarlo como testado en su denuncia contra el ayuntamiento. Bravo. Eso se llama iniciativa popular. El médico de urgencias que nos atiende en el CAP en estado pre-cataléptico después de una dura jornada sigue nuestras pautas sin decir ni mú. Lo dejamos en su sopor mientras teclea algo en el computer. Nos ha hecho una receta para 20 dosis de heparina cuando en realidad necesitamos para 60. La rectifica y en lugar de hacer dos recetas (una por cada caja de 30, según lo establecido legalmente) lo embute todo en una. En la farmacia solo nos sirven una caja. Tendremos que repetir el proceso dentro de un mes. Haremos perder el tiempo al farmacéutico, al medico de turno y lo perderemos nosotros. La crisis empieza con detalles como estos que constatan los déficits organizativos en el trabajo.

¿qué mas? En el restaurant del Ateneu pedimos si hay menú de cena, al ser afirmativo optamos por quedarnos (llevamos días sin ir a uno y necesitamos -supongo- “que nos sirvan”). Se llenan dos mesas, las de ambos lados y la camarera las atiende primero, así como a otros clientes dejando pasar una docena de minutos antes de atendernos a nosotros. Bueno. Finalmente encargamos y comemos. En las vallas quedan los restos de un cartelismo para el cambio social que ni siquiera podemos tomar como portador de eslóganes para la esperanza. Un día cualquiera tiene la ventaja de poder ser ingresado en el bloque de los días soportables. Nunca lo meteremos en la lista de los días perfectos (¿existen?) pero tampoco en la de los catastróficos. Mientras no te caiga el edificio encima por un terremoto, no se incendie tu apartamento y no te atropelle un coche, puedes mirarte al espejo y seguirte colgando medallas. La mayor parte de los reveses son pequeños reveses, la enjundia anecdótica del día a día.

Al pasear por una ciudad con una silla de ruedas se desarrolla una percepción especial de todos los asuntos cercanos que son compartidos. Al conductor que esta al volante de su todo terreno estacionado sin moverse le digo que retire el coche, incluso empiezo la frase diciendole: por favor, para luego decir una frase con una conjungación en imperativo. El hombre lo hace pero necesita colocar su cucharadita de excremento de potro para restablecer su hombría: no iba a estacionar -contesta-. Sí, de eso hablábamos. Por favor, no bloquee el paso. Elemental. Creo que me a costado media vida aprender a conjugar frases en imperativo. Desde que lo hago, a mi entender correctamente construidas, he doblado la nómina al menos de mis enemigos. La gente espera mimos y esos pasan o empiezan por las formas verbales de construir una demanda. La receptividad está preparada para la información y para la demanda solícita no para el imperativo impositivo, (aunque luego resulte que la principal de las esferas, la del trabajo, funcione con ordenes directas). Eso choca con el hecho de la gran obediencia social que existe. Debe ser porque el obediente nata es capaz de consentirlo todo con tal de que se le pida con las palabras adecuadas. El hombre retira el vehículo y podemos recuperar el acceso a la acera a través de la rampa. Como que la gente bloquea rampas embanderada con el grito de “solo es un momento” uno ya no está para dedicar energía a lecciones de didáctica. Otro 4x4, esta vez sin conductor tiene el coche ocupando la mitad del paso cebra y la mitad de la rampa. Ya lleva cuatro días seguidos en el mismo lugar. Levanto sus dos limpiaparabrisas para que se de por aludido de que esta incumpliendo un código de respeto cívico, ademas del código de circulación y que nos molesta a los vecinos pasar por ahí. Ningún papelito de multa a la vista.

La calle es un prodigio de detalles, un lienzo multicolor. Por suerte unos detalles desagradables son compensados por otros agradables. En caso extremo siempre hay alguien que te presta su hombro para ser reconfortado o su atención para sosegarte. Claro que como todo el mundo vive sus días cualesquiera preasumiendo los reveses con los que se encuentra hay expertos en adaptabilidad. La adaptabilidad es una categoría de la normalidad. Lo normal es que un banquero te niegue darte un cambio porque un favo como ese, evidentemente, no le rinde un puñetero beneficio. Lo normal, en otra época, era que te negaran un vaso de agua si tras pintas de hippy en un día calurosos en un bar porque eso era tiempo de trabajo por el que no se cobraba. Lo normal es vivir en un mundo de permanente desconfianza en la que nadie vale nada a no ser de que parte de lo que tenga cambie de sus manos a las de quien le dedique una atención.

Me gustaría poder volver a informar de la banalidad día a día como lo hice en otras tiempos con metódicos y extensos diarios personales. De hacerlo esta vez matematizaría el anecdotario. De todo lo que viera o en lo que participara e hiciera con otros le daria una categoría para calcular l oque predomina al cabo de un año: si los reveses o los hallazgos lindos. Como que el síndrome de saturación no para de crecer cada vez hay mas humanos hartos de los demás humanos. Yo no soy una excepción. En mi condición de exprotofilántropo, pringo de otro modo por los pequeños detalles tontos del día a día. Lo lógico es que la residencia en un mundo imperfecto pase por un balance de detalles desagradables. Los problemas de verdad no son los de la lechuga decapitada o la de la burócrata que te niega el favor del cambio de un billete grande , o ser servido por una camarera no justiciera, los problemas serios son aquellos que ya ni siquiera se tienen ganas de contar, de tanta vergüenza que da tener que reconocer que los sufriste. Que la compañía telefónica (Movistar, por supuesto ¿cómo no iba a ser Movistar?) te deje sin linea y sin conexión a Internet, sin preaviso alguno, que no sea la primera vez que lo hace sino la tercera en menos de un año y que se invente una factura que no has contraído, eso no es un problema, forma parte del anecdotario de ridiculeces que significa vivir en este mundo de fraude.

Lo que sucede en un día cualquiera no es solo lo que surge en ese día en concreto sino su encadenamiento con un montón de pequeños factores ambientales que lo configuran como otro mas para un cuadro de mediocridad. Lo que hace patética la realidad cotidiana es no solo la falta de calidad (que para ella ya estamos entrenados y estamos advertidos) sino la falta de calidez. Me resisto a contarlo todo porque me avergüenzo de mi mismo al tener que contarlo. Me quedo con la anécdota pictórica, con lo mas tonto, para no meterme en las altas políticas de un tiempo devastado y tener que ser hospitalizado de urgencias tras un análisis de los días no honoríficos.

A no mucha distancia de lo ordinario hay premios que homenajean otras formas de actuación (¿es que todas las actuaciones tienen premio y no me he enterado?).Los premios Butaca de teatro dan galardones a quienes se lo merecen (o son elegidos con esa idea): Lita Claver y Albert Pla entre otros. Propongo que se instaure un premio cívico y un inventario de curiosidades callejeras (no olvidéis de apuntar a quien descapucha lechugas para la venta y quien no te cambia dinero porque no eres su cliente. En el futuro cuando preguntes la hora no te la darán porque eso ¡uf! hace perder el tiempo o cuando pidas por una calle tampoco te lo dirán porque la gente anda por las calles sin saber como se llaman, bueno eso ya sucede). Que los dioses nos cojan confesados.

1La oficina dela avda España de Cerdanyola.aunque es probable que esas oficinistas esten pautadas con el mismo corte de pelo, perdon de cerebro, en cualquier otra delegación.

Resignificación del Trabajo

Resignificación del Trabajo. Sussana Maraselva

La ecuación sistemática de Trabajo=Empleo ya ha sido referida como errónea y demostrada como falsa: ni todos los empleos son trabajos contributivos ni todos los trabajos pasan por un empleo y un contratista que lo ofrezca. Continuar usando tal equivalencia obsoleta  es un indicador  de inercia de una cultura laboral anclada en formas del pasado que no se corresponde en tiempos faltos de iniciativas renovadas. Durante las décadas de bonanza toda una clase media se fue levantando bajo el palio de la consigna de encontrar un buen trabajo por cuenta ajena, asegurado para toda la vida y no preocuparse de nada más. Esa invitación a la despreocupación creó más que una alienación generalizada una epidemia de desinventiva en la que predominaba la mentalidad funcionarial por encima de la acción profesional de alta calidad. La psicología del empleado es la de quien obedece órdenes sin que le importe lo más mínimo el impacto de su trabajo ni para el contexto social ambiental ni para la empresa misma con tal de que se mantenga a flote y pague religiosamente a final de mes. De los problemas de la empresa sus empleados se enteran cuando aquella se declara en quiebra o se retrasa en los pagos salariales. Mientras la empresa se mantenga a flote en el mercado y se vaya consiguiendo el dinero todo lo demás es totalmente secundario. Una de las condiciones más chocantes de la mentalidad obrera es la de aceptar trabajos incluso su propia salud y hasta contra su propia clase y luego protestar furiosamente por la prevalencia de esos puestos cuando el mercado castiga a la empresa por no estar correctamente ajustada a los compromisos que haya creado.

Durante las crisis económicas en las que se habla, y no sin razón,  de crisis de confianza no se piensa en que para superarla hay que superar las contradicciones mas escandalosas inherentes al modelo económico y verificar que el estado adopta otra función gestora por lo que hace a pautar el plan general de la economía. La noción tan extendida, y a la que tanto a contribuido el welfare state, de presumir de una sociedad-jauja en la que era posible conseguirlo todo debido a su milagro económico ha condicionado poderosamente a los sectores pasivos para acostumbrarse a vivir de las ventajas sociales. Al pater-state se le responsabiliza de todos los eventos de una economía dejada a su libre albedrío que cíclicamente explota por burbujas en las que se ha falseado la energía laboral para unos productos inasumibles por el mercado con el caos incrementado de circulación de documentos carentes de todo valor. En las aguas revueltas  hay ganancias de pescadores y en las crisis mas terribles mientras unos se encuentran hundiéndose en la miseria otros no dejan de hacer sus negocios.

Esperar a que los mismos que han apadrinado la crisis la resuelvan remite a un optimismo proverbial. Las clases mas necesitadas han demostrado no solo necesitar de los puestos de trabajo creados por empresarios sino también necesitar de sus iniciativas y amparos. De toda la energía de la que es capaz un empleado de ponerla al servicio de las pautas laborales que le marcan no se entiende que no dedique una parte a su propia auto ocupación. Para hacerlo tiene que cambiar el chip, renunciar a aquella ecuación y entender que el trabajo es algo determinado por un plan de creaciones en virtud de las necesidades que se quieran cubrir y que sus formas de oferta no quedan limitadas a los anuncios de las bolsas de trabajo en los periódicos o en las oficinas de empleo. El trabajo es un esfuerzo para conseguir un resultado sobre el espacio y la materia considerado como necesario por quien/es lo organiza/n y lo ejecuta/n. Bajo este punto de vista hay trabajos en una inmensdiad de campos que no pasan por la contratación laboral ni por la contraprestación salarial. Así como fueron necesarias muchas décadas para admitir que el trabajo en el hogar, el de las parejas femeninas que no tenían un empleo en otra parte, era un trabajo en todo el sentido de esta palabra y por añadidura uno de los trabajos mas multifuncionales y completos; también serán necesarias otras varias décadas para entender que también hay otros muchos trabajos que quedan fuera de las empresas y que remiten a iniciativas individuales.

 Lo que falta no es trabajo sino quienes quieren pagarlo o contratar personas para el en unas condiciones salariales y de contratación que no pueden (o no quieren) asumir. El eslogan Trabajo hay mucho, lo que no existe es tanto empleo asalariado ¡Autoorganízate y crea tu propia empresa! se explica por si solo. La autoorganizacion en el sentido de autoempresa propone establecer una relación individual de propia concepción con el mercado. Eso tiene  tintas de volver a formas relacionarias antiguas cuando lo que pretende es concienciar el potencial de energía que tiene toda persona para dedicarla a la creatividad que elija o que considere que puede ser útil para la realidad social en la que viva.

El cambio de paradigma (el de la actitud general frente al trabajo como fuente de riqueza para cubrir necesidades por la vida directa de los intercambios o indirecta con el dinero como nexo de obtenciones) es contradictorio con el sistema del capital circulante, el de su acumulación y el de su especulación. Esa contradicción aún siendo de carácter antagónico no impide el respeto a una cierta cancha de tolerancia en la que quepan iniciativas complementarias a las estrictamente ávidas de plusvalías. Del mismo modo que la sociedad industrial no ha dejado de coexistir nunca con formas de vida rurales y trabajos agrarios que en los países mas desarrollados no han dejado de recordar a economías mas primitivistas de otras geoeconomías depauperadas, el nuevo panorama de inseguridades que se ha abierto avisando muy seriamente de los límites del desarrollismo a ultranza sugiere contar mas con las soluciones gestadas desde la base que con las que se planteen desde las alturas sociales. En todo caso mientras los planificadores desde los estados (actualmente asistimos a la nueva figura de gobiernos tutelados dentro de la UE siguiendo decisiones centralizadas por los países miembros mas fuertes) no capeen la situación de bancarrota generalizada cada persona no puede dejar de vivir su vida por mal dadas que vayan las cosas.

Una educación para una cultura de la autoorganizacion de recursos sin renunciar al confort y al ocio; al contrario, incrementándolos y priorizando la experiencia vital como el reto del presente y no como una reserva para la jubilación, es necesaria  para cambiar ese chip. Ya ha pasado el tiempo de tomarse el empleo como un lugar donde ir a competir para ganar el máximo de dinero aunque no se supiera que hacer con su excedente. Los empleos sometidos a la ley de Hull[1] o del refuerzo (consistente en primas de marketing o de producción) ha creado un mundo demasiado artificial, excesivamente deshumanizado y sobre todo, caótico e inseguro. Todo eso aquella raza de humanos inteligentes se distingue por ser una raza de esclavos incapaces de recuperarse cuando el sistema demuestra su fracaso.

Se puede no obstante coexistir dentro del modelo capitalista con formas no solo supervivenciales sino también creativas, lúdicas y progresistas, sin pasar por el dominio y los intereses ajenos. Los autotrabajos (desde reciclajes a ofertas de servicios  de mantenimiento y reparaciones) no son para sobrevivir tan solo sino para vivir en otro parámetro de dignidad.

 

 

[1] Clark Hull,de la Universidad de Yale, fue uno de los lideres teóricos de los años 40-50(del XX) que asoció la motivación al aprendizaje. Recompensar cada acción (la bolita de alimento a la rata o el plus de sueldo al empleado) con un plan de intereses (el del empresario o el del investigador) coloca fuera de sus verdaderas necesidades al sujeto haciéndole priorizar su codicia.


Una toma eléctrica para el ordenador.

La tesitura de dar con una toma eléctrica. La solicitud de cargar la batería del ordenador o/y del móvil. Sussana Maraselva Reina

La batería es una palabra de amplio espectro que ha dejado de referirse exclusivamente a las baterías de coche para referirse a otros muchos tipos: las de acumuladores eléctricos de paneles solares y popularmente las de móviles y las de ordenadores. El viajero que anda con lo uno y con lo oto y que no siempre tiene alojamiento electrificado porque vivaquea (o quien sabe, duerme de pie o no duerme en parte alguna) necesita regularmente de tomas eléctricas (a veces cada día) para manejar el ordenador con el conectarse al mundo o al que confesarle las batallas recientes. En África en muchos bares donde me tocaba pedir este favor chocaba con la resistencia de la camarera o el propietario pensando que le iba a arruinar. Bueno, era África, para el viajero que anda por Europa con esa necesidad a cuesta casi tan emergente para el escritor como lo es el agua para el sediento, para su perplejidad se encuentra que aquí tampoco entienden que el consumo de un ordenador es mínimo, aunque estuviera 24 horas seguidas conectada a la red. Mientras muchos bares no paran atención en el despilfarro de la luz eléctrica que hacen con maquinas tragaperras multiiluminados esperando su presa o fluorescentes encendidos en horas diurnas, la camarera a quien le pides conectarte a la red para poder manejar tu ordenador mientras esperas el horario de apertura del restaurant (lo cual significa dejar una pasta considerable) arruga la nariz y como si te hiciera un gran favor te dice: “bueno, vale, enchúfalo un ratito” (bar Jardí, St Quintí de Mediona). Tú te sientes salvado ante la eternidad los siguientes 10 minutos y ¿luego qué? Para suerte del homeless hay bibliotecas a cargo del municipio con horario predecidido donde estas cosas no pasan y el derecho a recargar las baterías no tiene la menor resistencia por parte de los bibliotecarios (no siempre, me he encontrado bibliotecas, como la de Lloret de Mar, sin toma de corriente eléctrica para los usuarios, pero eso era al principio de los ordenadores portátiles, estimo que deben haber subsanado tal falta, aunque también me he encontrado otras, lo recuerdo de Sicilia que el bibliotecario me dejó su propio espacio de despacho para hacer la conexión a intenet). Pedir un favor aunque sea algo tan simple como conectar el cable a la red y que no genera gastos (bueno, algunos céntimos de euro después de una cuantas horas de enchufamiento) . Dan ganas de hacer la solicitud en próximos bares que tengan miedo de que el viajero les esquilme, con un papelajo en el que demuestre con una regla de tres simple que a tanto el kilowatio hora teniendo en cuenta que un ordenador pequeño consume 40w y a tanto el precio por Kw/h hay que dividirlo por la vigésima quinta parte de este precio dando el resaltado. Se puede tener un poco de calderilla (lastima que los céntimos de euro no circulen, propongo recuperar una cierta cantidad para esos menesteres)para darla por pago del consumo eléctrico.

Pero el caso no es este, para desaliento de observadores que no aceptamos dejarnos engañar por las apariencias. Resulta que el barman que piensa que le vas a arruinar con la factura eléctrica del mes en realidad lo que hace es 1.expresar su ignorancia y acalculia absolutas por lo que hace a este recibo y consumo y 2.su nula solidaridad para ayudar a quien se lo pie a pesar de que quien lo hace le haga de parroquiano y le haga un extra de consumación. Lo que no calcula éste que acepta que enchufes a regañadientes tu ordenata por un rato es que sus pequeños detallas de resistencia son motivos para una siguiente vez no elegir su establecimiento e ir a otro donde no ponen ningún problema para hacer la conexión, basta buscar la toma donde hacerla.

La cosa se podria resolver de maneras mas sencillas sin necesidad de tenerle que pedir favores a nadie: una, con tomas de corriente electrica con protectores antihumedad en los espacios publicos incluso a cielo descubierto (áreas de picnic, paseos y plazas) y otra, que los mismos locales de bebidas lo anunciaran con una pegatina en la puerta de afuera lo mismo que ofrecen cobertura wifi para sus clientes. Simple ¿verdad?Los pequeños gestos como estos también cambian el mundo y lo que sí aseguran es hacer la vida mucho mas fácil del transitante o viajero transeúnte.

Paradojicamente la solicitud de cargar un rato la bateria del celular para poder hacer una llamada no muestra tanta resistencia como pedirla para el ordenador. Eso demuestra una reaccion topica de creer que el consumo es directamente proporcional al tamaño.

Los caminos y sus barreras

Los caminos y sus barreras.

Parece que están calculados los kms de toda la red viaria mundial pero no de todos los caminos y senderos. Tal vez algún día eso sea posible con instrumentos como el google earth, por ahora hay estimaciones aproximadas. Lo que sabemos de los caminos es que son las conexiones entre puntos habitados y los que han permitido las transacciones entre los seres humanos: sus informaciones y sus negocios. Desde tiempos remotos el ser humano se ha movido más allá de su emplazamiento para conseguir sus medios de vida. El camino se fue constituyendo a fuerza de repetir los pasos por un mismo sendero generalmente el que presentaba menos esfuerzo entre un lugar y otro. Hay que decir que los lugares con mayor indice de dificultad determinados por cordilleras también fueron explorados por caminos lógicos condicionados por los accidentes del terreno. Los caminos ni siquiera se detuvieron en las orillas de los ríos construyendo grandes puentes para atravesarlos y solo los mares ponen sus finales aunque sin limitar la continuidad del desplazamiento aunque por otras técnicas viajeras. Los famosos versos de Machado siguen confirmándose cuando se trata de andar por sitios no conocidos. El mundo esta repleto de caminos algunos de ellos con antigüedades prehistóricas y todos o casi todos encuentran alguna clase de barreras levantadas por la mano humana. Comparando las naturales con esas otras artificiales se puede encuñar una paradoja. No hay limite natural que el ser humano no haya conseguido vencer (con la flotación de los barcos, con los puentes colgantes, con los aviones venciendo la gravedad)y sin embargo los limites artificiales no sol ose perpetúan sino que también aumentan. Al centenar de fronteras estimadas de hace un par de siglos hay que advertir las 600 de éste, a los millones de caminos trazados, existentes y recorridos, hay que contar con que todos tienen algún tipo de barrera dificultando la libertad de circulación. Muchas de estas barreras están justificadas por una política demográfica y es así que los institutos de inmigración tratan de garantizar una ratio entre las posibilidades de un territorio y los habitantes establecidos en él, o es así que los peajes en las autopistas justifican sus pagos para el mantenimiento de las mismas. Caminos que llevan a propiedades privadas impiden seguir al otro lado. Una experiencia senderista elemental lleva a recordar el continuo abuso de las propiedades privadas en expansión que se comen hasta hacer desaparecer históricos y emblemáticos caminos de uso público, como el de Ronda en la costa Brava, felizmente recuperado por tramos. En Menorca muchos senderos atraviesan propiedades particularizadas para evitar vueltas enormes. En un intento de caminar por el bosque entre el Mas Mirambé y Canaletes hay un antiguo camino de suficiente ancho que lleva hasta un puentecito de piedra después de un habitáculo excavado en la piedra junto a un pozo, una fuente y un par de bancos de piedra. Inmediatamente después del puente se esta en el interior de un recinto privado sin limite de separación ni ningún cartel de propiedad privada que lo anuncie. El senderista sin que esa sea su voluntad se cuela en una propiedad privada. No hay modo de rodearla. Tal vez ese resto de camino fuera el que hubiera por el bosque entre st Pere de Riudebitlles y Canaletes o uno para acceder a los campos de labor con el tractor. En la parte de descenso de ese camino está encimentado lo cual indica que hubo en algún tiempo un uso para hacerlo accesible. Mientras explorábamos como salir de la propiedad privada no anunciada, alguien desde fuera coincidió en que venia a la casa y estaba abriendo la puerta. Por suerte pudimos acceder al exterior. El hombre, tal vez el guardián, parecía no entender de lo que le hablábamos cuando le decíamos que el camino de bosque llevaba a esa casa y que era inevitable meterse dentro mucho más si no había un camino que la rodeara. No quiso decirnos el nombre histórico de esa casa y nos indicó que había un camino que lo rodeaba. A los dos días en otro intento de paseo al atardecer tratando de caminar hasta Canaletes desde nuestra cabaña del bosque vimos que no había otro modo de cruzar el río por el puente antes referido. Supusimos que el camino y el puente estaban antes que la casa y que la casa levanto demarco su patio con una pared y una cancela en forma de U dejando de hacerlo en la parte del río porque en realidad eso era un espacio público. Tal vez nos equivocábamos pero no seria la primera vez que el camino estuviera antes, el habitáculo dentro de la roca también y por supuesto el puente también, antes, creemos, que se levantara la casa, de factura mas moderna. Aunque no disponemos del nombre de la casa es fácil de reconocer por las muchas piedras cilíndricas de molino que hacen de pilares demarcando una parte del patio.

El caminante, poéticamente consciente al menos de que no hay camino sino que se hace camino al andar, sabe que no es el primero que camina ni será el ultimo y que antes que él otros muchos lo hicieron estableciendo una inmensa red de conexiones entre millones de puntos. Sabe también que cuando un camino natural por la textura del terreno es obstruido por una edificación privada es que ha tenido que intervenir la codicia humana. Para saber si esta valoración está en lo cierto o se equivoca habría que hacer averiguaciones con las escrituras de propiedad sobre esa en concreto que hace de obstáculo al senderismo. Como por ahí no pasa ningún GR enmapado ni importante posiblemente esa limitación no es dificultad para nadie y quienes conocen esa barrera y vienen al lugar en la época de recogida de las setas ya deben tener otros senderos conocidos.

Para reflexionar sobre los caminos y sus barreras tampoco es necesario acudir al ayuntamiento de Canaletes para hacer las averiguaciones correspondientes, aunque desde el punto de vista de la concienciación del espacio -y si hay tiempo extra para eso- no estaría de mas hacerlo. Teniendo en cuenta algún detalle contado de este ayuntamiento, donde su capo se autoasignó, tras unas elecciones que lo eligieron, un sueldo desproporcionadamente alto y se hizo levantar en dos plantas un pequeño solar de una casa en el centro del pueblo, cuya obra fue paralizada, las pesquisas de lo otro podrían encontrar falta de cooperación.

Nadie puede asegurar que en los pueblos pequeños los limites a los caminos, los cual representan físicamente y simbolizan lo que es el acceso a la información y a los recursos sean permeables. En todas partes hay quien se considera con la potestad de barrar el paso a otros o hacerles pagar por cruzarle. La dificultad humana en compartir las cosas empieza por la de obstruir el acceso a los espacios y barrar las vías de acceso.

Tener un lugar retirado aunque sea cerca de una población es un sueño de poetas y escritores, de artistas que les basta su arte y que pueden independizarse emocional y físicamente de los demás. Para muestra Emily Dickinson quien dijo I' m nobody-Who are you? Are you -nobody- too? ( 1830-1886- que vivió Amhrerst, Massachussets,en una casa con un fabuloso jardín, cuya foto sirvio como poster para apologizar la botánicai) ha sido considerada como un caso extremo de aislamiento relacional (no mas de una docena de personas y con algunas un contacto solo epistolario). Es que la propiedad que ha ocupado esta reflexión buscaba el aislamiento o algo más profano: usurpar una vía de acceso comunitaria.

Al reflexionar sobre caminos y posesiones la evidencia desgarra la cultura: los caminos son aquella parte de los territorios que pertenecen a todos. Son las arterias de comunicación mas física y supervivencial. Eso vale tanto para los senderos perdidos de las montañas como para las impresionantes redes de tráfico. De ser dueño de la propiedad referida sin referir ya que no cito el nombre y su ubicación legal (eso requiere una indagación que no haré expresamente pero que subsanaría informativamente si me fuera dada la ocasión) me contraería un sentimiento de obligación de dar un acceso de paso por dentro o fuera de los limites de ella dejándolo claramente indicado.


El argumento onírico

El argumento onírico.

Lo que se sueña nunca es ajeno a la experiencia de la diurnidad y de la conciencia de quien lo sueña. No hay sueño que no tenga significación y para ridículo del soñador lo que sueña lo pone en evidencia. ¿qué pasa cuando lo que conscientemente se alega no se corresponde con lo soñado sobre el mismo tema? A quién hay que hacer caso a lo argumentado bajo control o a lo soñado que no deja de ser un argumento no sometido a control.

Sabemos que el sueño es algo que surge involuntariamente. Raramente es el resultado de un autocondicionamiento o auto programación para soñar en determinadas cosas, situaciones o personas (aunque eso también ocurre). Dejando de lado los sueños premonitorios en los que el sujeto que los sueña haga o hace de intermediario o mensajero de posibles fuentes de información que lo hayan elegido (tema éste altamente esotérico y que da lugar a toda clase de especulaciones y disertaciones instaladas en permanentes conjeturas de difícil demostración), la mayor parte de los sueños, especialmente los que se repiten, tiene a ver con tramas no resueltas dentro de la psique del individuo.

Nunca se insistirá lo suficiente en el interés autobiográfico de un diario de sueños por la cantidad de información que proporciona sobre uno mismo. Es una especie de informador de los secretos más íntimos, tan íntimos que ni siquiera uno sabe que los tiene hasta que el inconsciente no se los proporciona. Sin embargo el sujeto que no se oculta a si mismo encuentra en la reseña y recordatorio de sus sueños un itinerario temático. Ese argumento onírico lo descubre en sus miedos y en sus hallazgos, en sus ansiedades y en sus historias no cerradas. El sueño es la voz del otro yo, posiblemente del verdadero yo. A diferencia del discurso diurno ,ese otro discurso, que por el momento -a falta de otra denominación- se puede llamar incorrectamente inconsciente, no sigue un protocolo social, no se somete a condicionantes culturales, no se subordina a ningún amo, no ya a los amos externos sino tampoco al amo del yo. El yo diurno, por llamarlo de alguno modo, también incorrectamente, vive confuso entre el real de lo que es y lo que estima ser. La declaración de yo soy suele estar controvertida y complicada con la de yo quiero ser o yo sería y yo podría ser o yo deseo etc. Para saber lo que uno es no basta con la propioceptividad, los tests también acuden a la imagen que uno da ante los demás para de alguna manera sacar el promedio entre la percepción ajena de uno y la que tiene uno de si mismo. No es que ese resultado sea absolutamente fiable pero al menos baja los humos narcisistas a quien se tiene en una alta autoapreciación llegando al prurito de la pedantería.

El factor onírico no tiene la consideración que debería a juzgar por el enorme potencial de información que proporciona. No lo tiene para la testología y en general para las disciplinas educativas pero tampoco -y esto es más grabe- lo tiene para el propio sujeto. Muchos individuos dicen no ser oníricos porque no recuerdan lo soñado o directamente niegan soñar algo. Lo recomendable seria tener por costumbre contarse los sueños a la hora del desayuno los componentes de un grupo convivencial. Pero cómo informar de sueños en los que uno mismo aparece con roles en los que no cree o le atribuye a otros conocidos roles en los que tampoco se han manifestado.

No es más que un sueño -podemos alegar- no ha sido real -concluimos, no sin una cierta inquietud por lo soñado.. Hay sueños tan terribles o al menos tan inquietantes sin que tengan categoría de pesadillas (de hecho, hay una resistencia a reconocer que se tienen pesadillas) que dan mucho que pensar. Los que no se pueden eludir son los que se repiten. Tampoco se pueden eludir los que siendo tramas diferentes repiten el esquema.

Hay sueños de venganza, de culpabilidad, de victimidad, de pérdidas, de incumplimientos,...Lo que toca entresacar de cada sueño es la valoración simbólica de cada objeto, gesto, palabra y figura que aparece en ellos. El menor detalle tiene un sentido dentro del desdibujamiento con el que es recordado. El sueño viste un argumento de aquello que se ha callado en la diurnidad (y en la relación con los demás) y es desencadenado por un precedente con suficiente consistencia.

El argumento onírico es una vía de drenaje de tensiones diurnas y también una forma autopunitiva a cargo del inconsciente que no permite que el consciente se duerma en sus laureles creyéndose impecable. Popularmente se refiere al dormir bien o a conflictos que no quitan el sueño como un parámetro autodemostrativo de una coherencia personal a prueba de críticas. Lo cierto es que situaciones de conflicto con factores muy inquietantes perturban el reposo.

Cuanto mas se mueve uno en la cama y sueños mas mezclaros tiene mas inquietudes de su diurnidad se lleva consigo sin haberlos purgado antes. Esa diurnidad no hay que referirlo a lo que se haya hecho solamente en el día anterior de horas despiertas sino a toda la anterioridad despierta. No es que el durmiente plácido esté a salvo de sueños inquietantes o que su psique este libre de toda clase de imágenes pero sin duda hay propensiones mayores o menores a soñar y a recordar los sueños según la clase de vidas agitadas o tranquilas que se tengan. La agitación no queda limitada a las movidas corporales tanto como a lo que discurre mentalmente.

El argumento onírico pone en evidencia para el sujeto que lo ha soñado la presencia de información interna que al repensarla lo completa por la vía de la auto comprensión. Uno de los factores por los cuáles hay tanta división entre humanos es las dificultades para el acceso de cada cual a si mismo, a su interioridad. Gita Bellin dice -con una evidencia empírica rotunda- que “cada cuestión, creencia, actitud o supuesto es lo que se interpone entre tú y tu relación con el otro ser humano; y entre tú y tú mismo”. No es que con esa idea se contribuya directamente a resolver diferencias pero atestigua implacablemente el conflicto existencial de uno consigo mismo y con todos los demás a partir del tratamiento de cada cosa.

En los procesos autoinformativos (declarar lo que uno es) además de explicar lo que se hace y lo que se tiene en proyecto hay otros dos registros un tanto descuidados que no han de ser marginados: uno es lo que siente y otro es lo que sueña. Una persona, por tanto su yo en su función representacional, es varias cosas al mismo tiempo: lo que hace, lo que piensa, lo que proyecta, lo que teme, lo que sueña (dándole a este ultimo verbo el valor de onírico no el del deseo fantástico). Nos queda esa formula Ser=Hacer+Pensar+Desear+Miedo+Sueño. Es demasiado compleja la noción de Ser para poder reducirlo a una formula esquemática. La onírica es lo que lo descubre en sus incompletudes.

La biografía del discurso diurno (el consciente sometido a autocontrol) puede progresar y hacer un currículum excelente reconocido por todos con homenajes relevantes y el itinerario del discurso onírico demostrar el encallamiento en unos miedos que no fueron superaros en la adolescencia o ni siquiera en la instancia. La onírica es el registro que demuestra verdades a las que lo consciente trata de explicar, justificar o -demasiadas veces- negar.

La rotatividad programada

La rotatividad programada. La organización sintónica de los derechos y los deberes. (capitulo de Feminália.La casa de las mujeres)

La rotatividad era la única manera de garantizar que todas las comunitas pasaran por todos los puestos ocupacionales evitando que los mas agradables fueran copadas por las que se otorgaran su privilegio. Sus medidas anti-clan llegaban a tal consideración que para miradas externas eran consideradas como excesivas. Salvo por razones fisiológicas objetivamente muy ponderadas todas lo hacían todo antes o después. De hecho la opción de excepcionalidad estaba como criterio potencial pero nadie se acogía a ella mientras físicamente e intelectualmente estuviera en condiciones. A partir de cierta edad había dispensas y el numero de tareas de compromiso se reducían, también el tiempo hasta alcanzar el nivel 0 de colaboracion practica. Eso estaba contemplado en la concepción de retiros pero en la práctica no se había aplicado ya que trabajo y placer habían llegado a tal grado de fusión que nadie se sentía cansada o molestar por hacer lo que hacia. Hacer no necesitaba el verbo auxiliar complementario de tener (que hacer). La rotatividad de dormir en camas o cambiar de compañera especial cada día expresaba esa lógica general de una filosofía del intercambio continuo. Las discusiones sobre rotatividad habían estado presentes desde el principio de la fundación del proyecto y episódicamente seguían surgiendo. Algunas dudas sobre la imposibilidad subjetiva de hacer determinadas tareas, por complicadas o creativas, buscaban la dispensa de no hacerlas. Para cada objeción se demostraba la posibilidad para todas las actuaciones desde las mas básicas (ocuparse de la puerta de entrada, de la huerta o de la organización e higiene doméstica) a las más comprometidas (redactar manifiestos en nombre del grupo, dar ruedas de prensas o negociar con las autoridades). Esa continua rotatividad proporcionaba a la comunidad el aspecto de un organismo multicefálico sin temor a que cada voz públicamente pensante expresara diferencias con otras voces del proyecto. A diferencia de los partidos políticos y de otros asociacionismos de las pseudodemocracias no necesitaban ningún cargo prototipo de presidencia o de secretaria general. Todas eran delegadas de todas y ninguna podía confundir sus estimaciones y deseos particulares con las valoraciones decididas por su colectivo. Como que el grupo funcionaba por democracia consensuada no había la posibilidad de fisuras por afanes de personalismos como sucedía cuantiosas veces en las escisiones artificiales de los partidos.

La rotatividad programada era la forma constituida de ejecutividad de una armonía entre deberes y derechos. Las dos palabras venían tomadas de los códigos sociales y de las tradiciones legales e inicialmente se prestaban a rechazo y a confusión. A nadie -y mucho menos a esas mujeres de espíritu liberal- le gustaba que le recordaran cuales eran sus deberes u obligaciones ya que solo deseaban hacer las cosas que les gustaran y las que no pasar de ellas.

En la práctica de su crecimiento no hubo dudas acerca de que la conquista de cada derecho pasaba por inversiones y trabajos y que los derechos a la vida, a la naturaleza, al conocimiento, al amor, a la paz, al bienestar, al progreso, al placer, a la diversión...eran respaldados por actividades que los protegieran. Ni a los derechos les llamaban así ni a los deberes los trataban como obligaciones frustrantes. Habían tardado en sustituir la palabra deber por una que no tuviera esa especie de carga sacrificial. Tampoco usaban la de trabajo para referirse a las acciones de obligado cumplimiento. Trataron de dar con una que denominara la acción sinérgica y cooperativa, la contribución individual para que funcionara el todo colectivo. Como que toda era sinergia y vivían en un permanente estado de fusión interrelacionaria, debían distinguir las acciones dedicadas a la energía que hacia funcionar en lo material toda su empresa con algo más especifico. Lo llamaron cumplir funciones. Ser funcional era equivalente a ser operativa y eficaz y no solo a cumplir con un horario. Los actos funcionales eran de todo tipo y cada año se incorporaban nuevas funciones a repartir entre el mismo numero de comunitas. Nunca faltaba trabajo, para usar la palabra tradicional, que realizar. Las comunitas tuvieron que luchar contra sus propias tendencias individualistas y caprichosas cuando supeditaban las necesidades a cubrir para que marcharan las cosas de todo el colectivo al prurito narcisista de cada momento. Por suerte para todas el narcisismo pulsional era una fase superada y ninguna dejaba de cumplir con su contribución diaria por labilidad emocional. De hecho la indisposición psíquica al hacer estaba completamente extinguida. Las estadísticas arrojadas sobre si mismas por sus actividades demostraban que todo funcionaba sin necesidad de presión de ningún tipo. Los niveles de verificación que eran de control servían para garantizar la calidad de las cosas que hacían, como los puestos de revisión de calidad eran también rotatorios (todos eran rotatorios) no hubo peligro de que naciera una casta de dominio de unas sobre otras. Para propiedades insustituibles (la del semental era una) los dispositivos anti-diva no permitían que las que se destacaran con un talento extraordinario en algo dejaran de cumplir con sus funcionalidades ordinarias. Se quiso apelar a los derechos específicos de los genios, las tías mas geniales, para dispensarlas de las actividades comunes. Cada vez que surgía esa sugerencia terminaba por reafirmarse el modelo que les funcionaba de rotatividad sin excepciones. Era tanto el miedo que tenían a una escisión interna entre privilegiadas y no privilegiadas por lo que hacia a energías funcionales que todas apostaban por seguir haciéndolo todo. Eso se cuestionó también bajo otro punto de vista: el promedio de una colectividad tiende a regresar los progresos punta a las limitaciones marcadas por ese promedio. Una mayoría con actividad dada impedía que una minoría con una creatividad superior se destacara o avanzara por su cuenta. No era así, el tiempo de energía funcional diaria llegó a ser de 4 horas diarias, lo que significa 6 turnos por día en algunos puestos, no todos, ya que otros eran de 3 y de 2 horas aunque los había también de 8 y 12 horas. Había otra enorme cantidad de horas disponibles para el ocio, el arte y el placer.

La cooperación individual al todo pasaba por cubrir necesidades que se derivaban de las dos partes: la de cada una y la del resto. Estaba tan interiorizado este concepto que nadie manifestaba sentirse incómoda con las tareas mas elementales, las llamadas supervivenciales (la cocina, la higiene o el mantenimiento). El trueque de funciones interno estaba permitido pero no hasta el punto de que unas comunitas terminaran por no hacer tareas porque le resultaran ingratas y se las cargaran a otras compañeras. Dentro del protocolo de admisión dentro de Feminália eso quedaba demostrado y asumido. De no serlo era incompatible la aspiración de una candidata con su entrada de pleno derecho al grupo.

Las comunitas desde el principio eran autosuficientes en todo. Ni siquiera cuando sus dividendos eran altos y podían comprar lo que fuera admitieron consumir la electricidad ni tampoco el agua de la red de reparto ni siquiera las alcantarillas. Tampoco necesitaban del servicio de recogida de basuras. Todos los restos que producían los reciclaban in situ, parte de los cuales para producir gas metano y compost, otros (metales y plásticos) como materiales de constricción, el papel para nuevas resmas de papel Durante décadas su polémica con la administración local y con el estado vino dada porque su oposición a pagar impuestos directos aunque inevitablemente pagaban los indirectos. Llegaron a una solución intermedia. Lo que la ciudad (es decir sus dirigentes y administración local) consideraba que Feminália tenia que pagar por usar sus carreteras, aire, espacios públicos y su alumbrado público (ya que no usaban .nada mas y salvo el aire lo demás a cuenta gotas) seria un canon de colaboración en forma de trabajo real. Fue así como consiguieron un estatuto privilegiado según el cual las comunitas iban a trabajar para la comunidad una cierta cantidad de horas por año.(desde clases en la universidad a monitorizar centros de rehabilitación de marginados, hasta ocuparse como mediadoras (un rol en el que destacaban sobremanera, hasta el punto de considerarlas ángeles de paz). Estos puestos de trabajo estaban en la lista de todos los demás que las comunitas hacían a lo largo del año. Las horas sumadas traducidas a sueldos en euros o dolares era superior a los impuestos de los inmuebles.

Esa posibilidad fue autorizada por las simpatías, crecientes, que las comunitas habían conseguido en órganos de gobierno y porque algunas de ellas estuvieron temporadas en las alcaldías por ser candidatas electas

En la sociedad policíaca

En una sociedad policíaca.

Desde la mirada latina, la sociedad suiza en la que cada ciudadano podía asumir el rol de vigilante de cada otro y en particular de los forasteros menos respetuosos con la propiedad, parecía el horror del control. Unas décadas después, la sociedad en su conjunto tiende a ser policíaca. Lo es en dos sentidos: los cuerpos policíacos expresan la preocupación de los estados en los temas de control y los propios ciudadanos acuden (o acudimos) a ella en caso de emergencia. Lo primero supone una gran porción de los presupuestos de estado y lo segundo una mentalidad quisquillosa que puede llegar a socavar la armonía vecinal.

La sociedad policíaca se correlaciona totalmente con una sociedad de querellantes El reconocimiento de este fenómeno no explica gran cosa sobre sus causas. Es una descripción banal. La banalidad es eso: las peleas interindividuales en todos los ámbitos: el doméstico, el comercial, el vecinal, el laboral, el familiar, el vial,...La voz y la inteligencia debían evitar esa cuota de conflictividad, parte de la cual desemboca en el crimen. ¿qué es lo primero el agente de control o la conducta antisocial que toca reconvenir? Inicialmente una visión sociológica muy simplificada entre buenos y malos, estos una minoría débil pero rica y aquellos una mayoría pobre y potencialmente fuerte, veía en las fuerzas represivas un instrumento exclusivamente de dominio de los unos sobre los otros y no de regulación de las interrelaciones manteniéndolas dentro de una armonía de paz protegiendola de su sabotaje. Esa visión ha llevado a combatir la policía como cuerpo represor continuamente cuando sus múltiples apariciones en publica eran o siguen siendo para reprimir protestas y disidencias. Sin embargo la policía ni es un solo cuerpo ni es una sola cosa y su actividad criminalista consigue ocasionalmente desmantelar bandas y cazar a criminales que no tienen la menor consideración por la vida ajena. La sociedad ideal seria (está por ver si será algún día) aquella en la que no hubiera porque no tuviera que haber el rol del represor conminando a cambiar conductas fuera de ética y/o de civismo. Pero ni siquiera en esta sociedad ideal por ahora completamente especulada la figura vigilante para dotar de información a todos, o a todas las partes, sobre modificaciones circunstanciales, desaparecería. La complejidad colectiva lleva a la necesidad de mecanismos que concentren la información sumada de las partes en un punto para desde ahí revertirla a todas las demás.

El noticiario cotidiano es un inventario de calamidades. Las buenas noticias no venden pero además de eso comparativamente a las tópicas aquellas no suelen crear alarma social y éstas sí. Es tal cantidad de reports de hechos delictivos y antisociales que apenas si queda tiempo en el breve espacio de las noticias para hacer reflexiones calmadas. En algunas temporadas algunos programas han querido terminar sus noticieros con imágenes bellas (tomadas de la naturaleza o de algunas pasarelas de modas) para hacer de antídoto al mal trago de todo lo anterior. La verdad estadística es que la autopercepción que tiene la humanidad de si misma es de una especie en permanente conflicto. Tal vez si hubiera oportunidad para recontar a todos los individuos y observarlos uno a uno en sus posibilidades de mejora y superación de sus dramas la inmensa mayoría en una proporción rotunda y fantástica estaría por vivir una vida mejor de la que tiene sin hacer daño a nadie (expresión no menos válida por tópica que sea). Pero sus complicidades con el sistema les llevan a ser lo que no querían ser. En realidad debo exponerlo en plural, desde el nosotros colectivo: somos y tenemos las vidas que nos dejan las circunstancias y no aquellas que queríamos tener desde una posición del ego ideal. No hay un solo ser humano (cualquiera que sea su cuota de poder: desde el mas rico, -en estos momentos Carlos Slim1- al mas pobre: se conoce el nombre del hombre mas rico del mundo pero no del más pobre, hay millones que están igual) que no tenga límites de un tipo u otro y vacíos que cubrir ya que como es bien sabido la materialidad no resuelve todas las necesidades. Desde el punto de vista del control, el tipo mas poderoso dedicado a controlar a sus semejantes esa su vez objeto de control por otros.

La deseabilidad policiaca ideal seria la de prevenir para evitar la necesidad de actuar sobre crímenes consumados. La prevención total seria la de una sociedad justa en la que no hubiera motivo alguno que empujara a nadie a delinquir ya que la codicia no existiría y la envidia de lo ajeno tampoco, pero esto no es mas que una conjetura. Dentro de la prevención estaría la de interferir en conductas antes de ser cometidas pero el abuso que se ha hecho con este criterio y su anticonstitucionalidad es notorio. Sin embargo las detenciones de sospechosos ha sido siempre una practica habitual y la contención de sujetos potencialmente peligrosos ante eventos determinados (como los futbolísticos,por ejemplo) es algo que se contempla.

En la sociedad policíaca los niveles de control y de profesiones dedicadas a la indagación de los demás (desde el policía de la porra al carcelero, desde el espionaje industrial a los inspectores de hacienda, desde el chivato al agente secreto, desde auditorias a investigaciones sumariales o desde el segurata de uniforme al detective privado) van en aumento. ¡cuanta energía laboral seria reciclada si el principio de honestidad estuviera al mando de todas las regulaciones y la necesidad de control se extinguiera! Pero en un mundo en que las tramas de corrupción son una constante, las bandas para birlar el cobre a empresas y equipamientos es de una tristeza total, que hay quien condena a muerte a una criatura por robar los tornillos del columpio en el que inocentemente se mata, la figura del criminólogo tiene mucho futuro y el agente de control se cuantificará. Un estado puede suprimir antes los gastos en carreteras que en agentes del orden.

Actualmente, ya ha dejado de ser una controversia significativa si el orden que protegen es su orden o el orden de todos y que en realidad son agentes de represión. En todas partes que toca organizar un evento de una cierta complejidad los criterios de un orden y los portavoces que lo hacen cumplir va implícito a la organización. Se recordará que convocatorias de grandes manifestaciones organizaban su propio servicio del orden para que la manifestación se ajustara a las consignas que la concentraban y para que la actitud fuera pacífica no dando lugar a que pequeños núcleos violentos aprovecharan el amparo de la multitud para generar tensiones innecesarias y sobre todo indefendibles ante el desencadenamiento de represiones posteriores.

No se puede hablar de que la policía sea la misma en todas partes a pesar de sus uniformes parecidas y sus comportamientos igualmente semejantes. Como tampoco se puede decir que todos los estados del mundo sean lo mismo aunque si sus estructuras remitan a una concepción unificada del poder. Unificada sí, pero desde diferencias para repartírselo según las geografías.

En la sociedad clasista, con intereses tan diferentes y oposiciones antagónicas, que en si misma es criminógena por distintas causas, los departamentos de policía seguirán siendo vistos como insuperables mientras esa sociedad sea así. Está por ver que en una sociedad mejor con recursos para todos el crimen se extinga, sería lo lógico aunque por el momento no pasa de ser una hipótesis.

Como se sabe muchas policías del mundo son corruptas y expresan con su presencia la involución de sus estados en sus fases predemocráticas. Y las que no lo son en los países mas ricos no están exentas de despostismos desilustrados.

Por ahora no se han conseguido alternativas a las policías represivas de formas autogestionarias de autoorden rotativas, la cultura individualista somete a largos sueños de durmientes a la mayoría de ciudadanos y a temores crecientes que los enclaustra en sendos individualismos desde los cuales callan (o mejor dicho, callamos). Para hacer una sociedad mas transparente y devolverla a una dimensión mas humana de mayor contacto de todos con todos debería ser superada la desconfianza mutua sustituyéndola por pautas de colaboración. Sin programas reeducativos para ellas es difícil que surjan o vuelvan a surgir espontáneamente.

Antes de acudir a la denuncia de errores vecinales debería hablarse con los infractores para que cambiaran de actitud pero como sabemos eso no es siempre posible por los peligros que entrañan simples avisos civilizados. Antes de enemistarnos con alguien debería proponerse un espacio de confrontación para aclarar cualquier malentendido pero como sabemos tomamos posiciones de enemistad tan pronto averiguamos algo imperdonable del otro o que así lo juzgamos. La sociedad policíaca está íntimamente determinada por procesos psicológicos no libres ni limpios. La única causa, por supuesto, no es un estado que necesita protegerse de otros envidiosos de su poder. Y para cuantiosas funciones ni siquiera es la causa más importante.

Basta imaginar por un momento la clase de sociedad en la que se convertiría un país con un alto indice de criminalidad con una policía desfuncionalizada o inexistente. El policía es una figura ambivalente a cuyo amparo se acude ante la amenaza de un criminal. Ese mismo policía es el que te detiene cuando se lo ordenan porque tu discurso no gusta al sistema. Esa dualidad funcional crea problemas tanto al agente en concreto que hace ese rol como al análisis sociológico de él.


1Carlos Slim supera a Bill Gates en el primer puesto del mas rico del mundo. Éste seguirá cayendo en ese ranking de los ricos, porque sigue donando en su campaña filantrópica, que de no hacer le doblaría su fortuna.

En el hablario

En el hablario.

La percepción acústica gruesa no discrimina la gama de matices y tonalidades de una fuente de sonido. Eso no necesita demostración: es ampliamente reconocido quien tiene oído musical de quien no lo tiene. Es cierto que el circuito neuronal de captura del ritmo musical es distinto al que retiene palabras en prosodias habituales. Aunque está por ver las conexiones del uno y del otro por lo que hace a memorización y retentiva. Además de palabras lo que mente recibe son descripciones e ideas. Según sea la capacidad de expresión del emisor y la capacidad atencional del recepcionario el almacenaje de las informaciones y mensajes será mayor o menor.

No todas las hablas son importantes ni todos los mensajes definidos son aceptables. Los hablantes se cansan los unos a los otros a partir de repetirse en lo mismo o de no decir nada. En las viñetas de cómics en los que el que esta hablando no dice nada que sea significativo se le resume metiendo unas silabas dentro de un bocadillo que no significan nada: bla,bla,bla...

Al sistema perceptivo del que está equipado el ser humano llega un conjunto de sonidos de todas las procedencias: ruidos de motores, de pájaros, de viento y de los objetos que mueve, de pájaros, de animales domésticos...Llega también las voces lejanas de otros que se las distingue como humanas sin poder discriminar sus significados. Una clasificación primera de todos los sonidos los puede dividir entre los de origen mecánico, los de origen natural y los de tipo animal. Dentro de estos los humanos son los mas estudiados como sonidos articulados con una función de significado. No son los únicos, aves y mamíferos emiten una alta gama de sonidos con significación específica no entendible salvo por quienes los estudian o tienen una especial sintonía con ellos.

Desde la posición de oída se reciben continuamente sonidos de todo tipo. Para conseguir una experiencia de no sonido alguno debería someterse a un sujeto auditivo a unas condiciones de insonorizacion total, dentro de una campana que impidiera la entrada de todo sonido y debería quedarse completamente inmóvil para no producir ninguno.

Todos los sonidos (lingüísticos y extralinguïsticos) de hecho tienen una significación determinada pero no la misma para todo el mundo. Lo que para alguien dando un paseo es el piar de pájaros, para un ornitólogo es toda una gama de sonoridades: jilgueros, milanes, palomas, estorninos,...El poder de significación de cada sonido no es revelado inmediatamente al campo de oído de todos los receptores. En el trato humano, lo que para unos es una conferencia excelente, o un libro de vocabulario riquísimo, o una tesis muy construida para otros suena a cháchara, a encadenados de palabras sin sentido. Dentro de los hablantes, ni todos son escuchantes correctos ni quienes tratan de serlo alcanzan a entender lo que sus interlocutores tampoco consiguen hacerse comprender en aquello que dicen. Los distintos niveles de aproximación en los registros de habla es algo contiguo al mismo hecho comunicativo humano. En un encuentro entre Chaplin y Einstein ser refiere que este elogió al cómico diciendo lo admirable que era su trabajo y lo claro que se entendía a lo cual repuso que le constaba la admiración del físico a pesar de lo poco entendido que era.

El habla convoca a muchos factores contextuales para que genere la magia comunicativa. No depende solamente del decir sino también del escuchar. La escucha no significa la actuación pasiva aunque se manifieste en silencio sino que es de una actividad de un orden no imponente. Tampoc ola lectura es una posición pasiva. Ambas actividades requieren concentración y un tipo de interacción subvocal o interiorizada. Frente a un despliegue de palabras es completamente la posición que no discierne entre unas y otras que le llegan de la posición que trata de comprender su sentido. Paralelamente pasa lo mismo con todos los demás ítemes que llegan a un campo perceptivo. Para el no observador el mar siempre es el mar o no entra a distinguirlo en sus variaciones de comportamiento, el clima es siempre el clima o el desierto es siempre monótono. Ahí donde una mirada ver la predictibilidad de lo mismo y no quiere ir a mirar tras el horizonte, otra mirada prevé la diferenciabilidad en el contexto de cada cosa y trata de averiguarla. Mientras la primera posición lleva pronto al cansancio, la segunda carga de inventiva a los investigadores que se hacen dotados de ese criterio atencional.

Para quien las palabras de un libro (o de un articulo o de una charla) son las mismas que las palabras de otro o no entra en las diferencias que haya entre el comienzo y la parte última de un texto todo suena a lo mismo, todo parece lo mismo. Su autodesactivación es cuestión de minutos.

El ser humano intelectivo es un perfil que potencialmente alcanzarían todos los humanos vivos y que sin embargo alcanzan una proporción que no es precisamente la mayor.

El homo faber se fue haciendo homo parlante en la medida en que sus manos le abrieron el campo de experiencia y así también el campo de su discurso y de su habla. Luego sucedió que el lenguaje propició nuevo lenguaje sin pasar por enlaces intermedios de nuevas experiencias y hubo quien se perdió en esos puentes al no conectar un vocabulario mas simbólico y menos denominativo con el relato de los fenómenos conocidos. Eso no dejaba de ser una experiencia pero dentro de una metalingüística que para no pocos eran grafías indistinguibles dentro de bocadillos de viñetas.

En lo hablado y en lo escrito tratamos de entendernos los unos y los otros aunque sea para declarar que es aquello en lo que no nos entendemos. Harold Blomm considera que la literatura es un hecho esencialmente moral (es un autor que otorga a la disposición religiosa una superioridad frente a la su no disposición ), pero no tiene porque serlo necesariamente ni formar parte de ninguna sección de la industria de la agitación. La experiencia comunicativa es un ejercicio abierto de comportamiento discursivo donde la ética se pone a prueba continuamente sin tener que defender necesariamente consignas de temporada.

La objeción del hablar sin decir no es que no sea cierta en muchas ocasiones pero refleja el no decir de esa misma objeción. En un ítem discriminativo de comprensión: un relato con un cierto numero de descripciones y palabras, de las distintas reacciones a las que puede dar a lugar dentro de quienes no lo comprendan esta la de quien afirma que el texto no dice nada. Esa visión es completamente distinta a la de quien dice que no lo ha entendido o no lo recuerdo. Esta ultima declaración pone el énfasis del déficit en el sujeto que no esta a la altura de lo recibido y la anterior lo pone en el objeto mismo al que condenada como nada, inútil o vacío con su desautorización. De juicios pontificiales anda llena el habla humana. Discriminar cada cosa y cada unidad de mensaje es el criterio que da la oportunidad para conocer más y avanzar en sabiduría.

La mayoría de espacios de relacion humana, por no decir casi todos, son espacios de palabras. A veces incluso con acústicas deplorables y en las peores condiciones (como discotecas). En todas partes se habla independientemente de si hay objetivos comunicacionales consistentes. Obviamente, hay una enorme cantidad de material verbal que sirve para otras funciones que no pasan por significaciones importantes pero que consolidan empatías y aproximaciones. Por fortuna la praxis del habla es consubstancial al ser humano y las artes mas sublimes e imperecederas (como la literatura) pasan por su dedicación. Mientras haya citas en el hablario el ser humano no habrá perdido la esperanza de seguir comprendiendo su tesitura existencial

El uso de la palabra "antisistema".

Contra el sistema social vigente y contra la inelegancia de algunos combates que se le oponen.

Estamos asistiendo a un ejemplo práctico de como se degrada el lenguaje. El tratamiento reiterativo de la palabra “antisistema” referida a un colectivo especialmente dado a la combustibilidad, mas entregado a la bronca y al vandalismo que no a las propuestas anticapitalistas con orientación constructiva, está consiguiendo mezclar de nuevo los conceptos. Ni todos los aspirantes a superar el sistema de las crisis y a construir otro mejor, pertenecen al colectivo “antisistema” ni ser antisistema significa quemar unidades móviles informativas (como la de la RAC105) sin distinguir emisoras ni lineas editoras o los consabidos containers de basuras pagados con los impuestos ciudadanos. Cada vez que el periodismo (o los muchos comentaristas) se hacen eco de estos grupos vandálicos que confunden el cóctel molotov con la radicalidad citándolos como antisistema hacen un flaco favor a la verdad e inoculan semántica intoxicadora. Es cierto que las palabras se agotan y sus significados de uso acaban convirtiéndose en cosas distintas a los referentes por los que fueron inventados pero no lo es menos que el cuidado y esmero en el uso de las palabras perfectamente relacionados con los hechos las salvarían de una degradación tan rápida. Ser antisistema quiere indicar ser anticapitalista; aquella denominación ya parte de un supuesto que no menciona.

Literalmente, sin embargo, ser antisistema significa estar en contra de toda clase de sistema, por tanto de organización y de metodología, en contra pues de la sistematicidad, del cálculo, de la planificación, de un proyecto ordenado. Si esa es la concepción, la antisistematicidad por principio, inamovible, no puede engendrar nada nuevo ya que es una apología del caos y la regresión.

La verdad es que el uso de la palabra antisistema recoge una idea de movimiento contra el sistema capitalista, aspiracionista de una sociedad socialista, sin clases y autogestionaria que avance en igualdad y justicia. Pero toda esa parte queda en la indeterminación. No son pocas las palabras de nuevo y viejo cuño que se refieren a algo sin que tengan un poder de significación distinto, pero que a fuerza de su uso se da por supuesto el significado, al que por otra parte no ha dado tiempo de colocar en los diccionarios.

Los colectivos que utilizan espacios concentracionarios para imponer sus fuegos de artificio no pueden ser definidos de una sola manera. El común denominador de sus actividades violentas o estrepitosamente compulsivas no los categoriza dentro de una sola ideología. Cada vez que la palabra “antisistema” se aplica a un determinado colectivo, que se ha especializado en destruir materiales de mobiliario público (por tanto de uso comunitario) emulando una cierta revolución parisina que ya fracasó en su momento demostrando de paso el fin de las barricadas, se está intoxicando un poco mas el vocabulario comunitario al condenar a todo lo que signifique antisistema capitalista. Hay que observar mínimamente la realidad para advertir que la filosofía anticapitalista donde se desarrolla es en otros espacios de construcción del saber y del análisis para conocer vías racionales de transformación de la realidad. Está lejos de esos colectivos vandálicos que confunden el fuego y la rotura de objetos con la ruptura con el sistema.

Estar contra el sistema social vigente no pasa por importunar repetidamente la tranquilad vecinal intoxicando la atmósfera y destruyendo lo que haya al paso de una manifestación. Asustar a una ciudad no tiene absolutamente nada de revolucionario. Presuponer que la fotogenia de alguien tirando un palo a modo de tarugo-lanza contra lo que sea representa el icono de la lucha anticapitalista es demasiado presuponer. Hay sin embargo una historia gráfico-documental anterior en que la lucha o mejo dicho toda lucha pasaba ineludiblemente por bregar contra policías.

La perspectiva ha cambiado: el enemigo contra el cambio y el progreso numero uno no son los policías. Si siempre fueron los instrumentados por el poder y sus perros guardianes, no solo siguen siéndolo sino que además hacen de colchonetas que paren los golpes, puestas ahi para los más exaltados.

La figura del exaltado tal vez sea inevitable de los grandes o pequeños tumultos y no dejan de ser divertidas sus piruetas agitacionistas indicando o permitiendo pulsar cual es la mentalidad de los congregados, pero no es lo que representa la fuerza de un cambio, mucho menos cuando su artillería de fuegos y pedradas pasa por la violencia bruta y poco inteligente. De ese llamado colectivo antisistema por la resonancia mediatica y por las autoridades publicas el 29S en el centro de Barcelona se dijo que ocasionó en un par de horas desperfectos por valor de un cuarto de millon de euros (los ahorros de un asalariado en toda su vida). ¿quetienen que ver esos destrozos con el cambio de la realidad? Nada. Los de RAC 105 ridiculizándolos al mencionar la destrucción en su unidad movil dijeron: esos que cambian la realidad, sí ayer teniamos una unidad movil (de reportaje informativo) yhoy tenemos una unidad inmóvil.

Lo que caracteriza un movimiento son el conjunto de sus actitudes. Si un movimiento de lucha no sabe depurar a sus descontrolados (literalmente, que no saben autorregular sus psiques y explotan sin distinguir contra qué van sus odios y agresiones) se autodesacreditan a si mismo y un movimiento mas sosegado y planeado no quiere saber nada con aquél.

Se ha calificado a Barcelona como una ciudad con una tolerancia mayor que cualquier otra europea para consentir este mal denominado colectivo antisistema. Por su parte la policía del orden se queja de no dejársele cumplir íntegramente su función represiva. De una parte y de la otra se ignora que la lucha antisistema no pasa por neutralizar a peones armados (unos con palos y cócteles y los otros con armas de las de matar, cascos y porras) sino por enfoques que racionalicen negociaciones para progresar en algunas conquistas. La radicalidad y el vandalismo son hechos completamente distintos: el uno va a profundizar en las raíces de los problemas y el otro va a destruir cualquier cosa que se ponga delante. Los manifestantes vandálicos (esa es la denominación alternativa al colectivo antisistema) les toca responder por las destrucciones que ocasionan cuando no tiene el menor sentido táctico ni autodefensivo producirlas. Esa es una cuestión y otra su supuesta ideología contra el capitalismo. De la enfermedad infantil del izquierdismo ya ha habido abundante literatura como para insistir. De las propuestas de salvajismo de la protesta hay que inferir que se entiende una invitación a la irracionalidad mimética pase lo que pase.

Tal vez a ese grupo de enajenados de su propia función si es que tienen alguna se les podría contratar como extras en una especie de gladiódromo o circo de peleas en los que pelearse con polis : estos podrían entrenarse y aquellos podrían descargar sus furias. Una especie de árbitros asegurarían que nadie resultara herido de gravedad. Admitámoslo:hay personalidades desorientadas que buscan en escenarios de luchas políticas y de diferencias sociales las condiciones para la descarga de sus frustraciones. Algunas de esas personalidades desquiciadas pueden incluso estar dispuestas a matar o a morir. Lo relevante es que no dejan de jugar a los juegos de roles pero eso sí con destrucción real de materiales que la sociedad tendrá que reponer y pagar por ellos.

Hay muchos motivos por los que estar en contra del sistema y por los qué desear un mundo diferente y mejor, es decir otro sistema que funcione con parámetros de justicia y libertad. La opción de la manifestación violenta es una forma irruptiva en contra de la manifestación pacifica y segurizante. Una larga historia de quema de mobiliario público solo demuestra la incapacidad autoorganizativo de los vandálicos, su falta de elegancia y su revival de formas de lucha obsoletas. Hoy la lucha se hace en los ordenadores, con la información y en plataformas escritas, no con plasticos ardiendo en las calles.

La conexión entre las distintas fuerzas represivas (o del orden y la defensa según sea quien las retitule) dentro de la estructura piramidal del estado no es tan evidente como el análisis marxista simplificó. El episodio de la respuesta insubordinada (que no de un golpe de estado) por parte de la policía al gobierno de Rafael Correa, en Quito, por anunciar una suspensión de algunas ventajas económicas para ese cuerpo, indica la no instrumentalidad total de las fuerzas autodefensivas por parte de la organización dominante de la sociedad. La disociación entre gobierno y parte del armamento a su servicio se hadado por repetido a lo largo de la historia. Así mismo también la diferencia de cuerpos armas y sus intereses contradictorios. En Ecuador el ejercito ha salido en defensa gubernamental en contra de la policía indisciplinada que retuvo o secuestró a su presidente por algunas horas.

La lucha política es algo demasiado importante como para reducirlo a cuatro gritos y dos pedradas. Los nuevos alevines de los fuegos de artificio además de lo que les complazca para sus egos heridos hacer piruetas heroicas que no llevan a nada, tienen que crecer para presentar alternativas a la sociedad y cuando menos a sus vidas. El paternalismo social puede comprender que los hijos nacidos en una sociedad en crisis que no tienen experiencias asalariadas ni profesionales porque el sistema está cerrado para ellos sumen a sus desajustes y faltas de integración depresiones y desquicios, pero la lucha de verdad está en comprenderse como nuevas fuentes de energía resituándose en otras partes (la vuelta a la tierra o a la vida extraurbana, entre otras) sin caer en comportamientos tan violentos para otros como para si mismos autodemostrándose en un salvajismo del que no hay otra solucion que la reclusión y la rehabilitación.

El anticapitalismo es otra cosa. La destrucción de materiales no es algo que haga daño realmente al sistema, solo indispone a mas gente contra esta clase de actuaciones y a sus actores. El anticapitalismo pide alternativas nuevas, con autoorganización de empresas éticas y necesarias, con otras redes de distribucion de productos en función de demandas educadas de un nuevo mercado que priorice la justicia distributiva a la especulación y al negocio.

Relaciones on line.

 

Hay relaciones que nacen y mueren en la aldea digital. Se puede estimar que el porcentaje mayoritario de relaciones humanas pasarán por la vida como relaciones virtuales sin llegar nunca a presencializarse. La misma dinámica de ellas invalidará la necesidad del encuentro presencial, en su mayor parte. De eso se han hecho distintos tipos de exageraciones: desde los emperadores de sus dormitorios que nunca salen salvo para ir al baño a los que se pasan mas horas con el ordenador que con cualquier otro objeto de la sociedad del mercado. La discusión entre los detractores y los usuarios de Internet como campo prioritario de sus navegaciones, lecturas, goces y contactos adolece del hecho de partir de posicionamientos experimentales distintos con ese medio. Por lo general, quien ha tenido o tiene un contacto con el ordenador fundamentalmente como máquina de escribir eléctrica y como archivador tiene una visión muy diferente del aparato de quien lo tiene como nave y navegación para llegar a otras fuentes y personas. Aparentemente el sujeto unido a un ordenador está ubicado en un espacio fisico donde dedica una cierta cantidad de tiempo. En algunos casos es posible que la mayor parte de su tiempo. El ordenador está desplazando al televisor. Los niños ya prefieren pasar mas rato con aquel que con este y los padres preocupados (a veces con sus propios patrones de ansiedad no correctamente autogestionados) vienen a poner límites en su potencial de users de aquellos. El ordenador es el significante reina como máquina de trabajo. Ha acabado definitivamente con la noción de que los medios de producción estaban controlados por minorías. El ordenador es una maquina consistente de producción intelectual, el aparato en el que se acaba metiendo todo, el objeto que sustituye y concentra otros muchos objetos domésticos. E Internet es el otro gran significante por lo que hace a las exploraciones y relaciones on line. En gran parte substituye la necesidad de otros consumos presenciales, también de otras relaciones. No es tan seguro que activarse y salir a la calle o a espacios públicos para acudir a espectáculos, debates o reuniones compense lo que se espera encontrar en ellos. ¡cuantas veces ir a funciones y proyecciones nos deja en un estado de sopor por haber ido a perder el tiempo en espectáculos por los que no merecía mover el culo! Evidentemente hay razones de peso por las que salir y que no se pueden hacer desde el ordenador: pasear, salir con los perros, hacer senderismo o deporte, verse con personas concretas para gozar sensorialmente (hacer el amor...). Hay trabajos físicos y manuales que no se pueden hacer a través de él pero las relaciones clásicas, las de encontrarse en plazas., clubes o pubs o discotecas está variando. A diferencia de las relaciones presenciales las on line son mas directas en cuanto a emitir los mensajes, se desinhiben con los deseos y permiten las ubicaciones mutuas en el constelograma de los contactos virtuales. Es evidente que muchas personas encuentran en Digitalandia lo que no encuentra o se inhiben de encontrar en el mundo presencial. Allí se pueden llegar a tener cientos de contactos y nombres y practicar la comunicación con los demás con una cierta frecuencia. Todo va bien mientras no se trate de forzar una cita presencial. Las citas presenciales ya las proporcionan el mundo de los contactos directos. La forma de tratar con las palabras es distinta en un caso y en otro, las expectativas también. Lo cierto es que hay relaciones que se pueden desarrollar mas en cuanto a profundidad sin llegar nunca al contacto presencial. Ya lo hubo antes, en la era preinternáutica, cuando larguísimas relaciones epistolares y de profundidad comunicativa fueron posibles en tanto no compartieron relaciones físicas directas. También he podido averiguar que algunos contactos presenciales han concluido las expectativas generadas desde el palco virtual.

De las relaciones on line hay que recordar que tienden al crecimiento, que son de naturaleza distinta y sustituyen en parte la necesidad de otras presenciales, que son alternativas de comunicación que la presencialidad no garantiza siempre. El calor y la emocionalidad no están ausentes. Al otro se le conoce mas por sus mensajes que por su físico.

La internáutica está siendo una de las revoluciones masivas más contundentes. Irrumpe cambiando el panorama de las relaciones humanas y la metodología de interacción con el saber. Invita a la variabilidad y a la adaptación. Confucio advirtió que quien pretenda una felicidad constante debería acomodarse a frecuentes cambios.

Los límites a la navegación pasan por la censura de determinadas páginas para determinadas edades. En Internet hay de todo, también basura, apología de la violencia y ofertas degradantes de un tipo de sexualidad y de políticas. Lo razonable es que los mas pequeños vayan llegando gradualmente a lo que quieran explorar en la medida que estén en condiciones mentales y maduras para irlo haciendo. El terror paterno a que sus vástagos pasen excesiva cantidad de horas sin que les de el aire y el sol de la calle es razonable. Su forma de intervenir en las restricciones pasa por la reconsideración de los límites de la propia intervención en limitar. Ese es un debate inagotado. En todos los ámbitos de contacto humano, tanto en la esfera de las opciones elegidas como en el de las imposiciones relacionales, el alcance de la intervención en poner limites a los demás lleva a reconsiderar las posiciones de poder interpersonal. Puede ser tan lesivo la negación absolutista a hacer todo tipo de contactos on line como la presunción de que todos son útiles o deseables. A cada internauta le compete averiguar con quien merece la pena avanzar en confidencialidad y con quien no. Pero ese es un dilema que tambien se plantea en las relaciones presenciales. El hecho es que todo contacto humano pasa por la consideración de sus posibilidades comunicativas. La comunicación y lo que comporta: franqueza y comprensión sigue siendo de los retos mas importantes. Se necesita mucha dedicación al otro para avanzar en comunicación contable y esa no siempre está a salvo de malentendidos e inhibiciones.

El perfil actual de los contactos en el mundo internáutico permite tener cientos o miles de personas enlistadas que nunca se van a conocer pero que en parte pueden ser reservas potenciales para encuentros posteriores. Más importante que la convivencia presencial es el progreso en los mensajes y en las entregas de información, Por ahora predomina más la casuiística iconográfica (la gente cuelga fotos en mas cantidad que textos) que las declaraciones de opiniones y sentimentalidades. La objeción del contacto on line en general no tiene el menor sentido si no se sabe por qué trazos anda ese contacto.

Los límites del discurso

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¿Hasta dónde se puede llevar un discurso?

Por discurso estoy entendiendo -ahora y aquí en este texto- desarrollo y exposición de una concepción teórica acerca de una experiencia, realidad o conjunto de hechos en relación a un tema que los vincula. El discurso es algo que va mas allá de la simple exhibición de datos o ejemplos y es mucho más que el relato descriptivo. Para que un discurso concurra no basta con un dicente vertebrado a su deseo de exhalación o transparentación sino que necesita un espacio -o al menos un interlocutor- comprometido en el recibo de eso que se diga. Si bien es cierto que un intelectual -o un artista- en su particularidad puede elaborar lo que desee, el sesgo y el itinerario de su circuito teórico pasa por los objetos planteados por sus interlocutores, tanto del lado de los que se adhieren a ese proceso teórico como de quienes lo impugnan. El otro en la polémica, sea cual sea su posición, a favor o en contra, es una figura esencial que contribuye, aunque esa no sea su voluntad, a afinar el discurso. El discurso va mas lejos o menos según los elementos a dilucidar que se vayan encontrando en el proceso. El discurso es una aplicación metodológica a un tema en condiciones de libertad. Es el pensamiento aceptado hasta sus últimas consecuencias las cuales incluyen los efectos desagradables ante verdades dolorosas. Claro que el discurso es lo que arma un solo individuo sin necesidad de escucha, ni auditorio como tampoco de debate ni confrontación. Discurrir es pensar. Lo que lo excita son otras intervenciones. La posibilidad del contraste es un gran aliado elaborativo. Las preguntas y objeciones ajenas, especialmente las no previstas, son las que hacen una gran contribución a la causa de la teoría. El pensamiento sin embargo no es siempre totalmente revelado en todos los lugares y situaciones. La ciencia calla hasta no estar completamente segura de sus conclusiones, los procesos judiciales pasan por el secreto de sumario, las investigaciones no son explicadas hasta hallar responsabilidades. Es épico el retrato (H.Poirot de A.Christie) en el que el detective no reúne sino hasta el final, cuando está completamente seguro, a todos los vinculados en un correlograma en el que se ha cometido un crimen para demostrar la identidad del asesino en una exposición magistral de inteligencia analítica.

El alcance de un discurso no debe ser confundido con la extensión de la palabra o con el escenario donde sea dicha. Es el reto del que piensa consigo mismo, su condición de gladiador con sus límites. Es el mismo veto de lo pensable. Todo lo imaginable no reúne las condiciones para ser pensado. Lo imaginario tiene que ver más con el deseo, con el anhelo de una construcción sin medir las posibilidades de que pueda ser realizado, mientras que lo pensable es lo que racionaliza las posibilidades de una construcción, práctica y también teórica. El hecho de tener existencias biográficas metidas entre antítesis (valoraciones distintas cuando no opuestas que coexisten en paralelo y que impregnan a la cultura ademas de influir a sus residentes) hace mas complicada la cuestión. El discurso elaborativo se abre paso ostentando su doble contradicción; de un lado con el propio pensante que no se atreve a pensarlo todo por la transgresión potencial que eso supone exigiéndole cambios de vida, de otra parte no se atreve a comunicarlo durante el proceso para no ser tratado como loco, marginal o transgresor al salir del canon ordinario de la comunicación, es decir, de la comunicabilidad.

La experiencia práctica multirrelacionaria en la que se demuestra que no toda comunicación es para todos los individuos (lo que no hace sino traducir al terreno de la palabra lo que ya se da como ley natural: no todo es para todos) ya demuestra que el discurso ha de tener en cuenta sus propios límites. No lo sabe todo y., en consecuencia, no lo puede decir todo. Lo interesante de tal constatación es que el sujeto que elabora es consigo mismo con quien tiene planteado el reto de esa elaboración, el de entender, el de comprender, el de ir mas allá de los límites de su conocimiento. Para quien ha sentido la llamada del conocimiento va a empeñar toda su vida en este propósito extralimitándose a las coordenadas expositivas de una conciencia global sobre la cultura general. Uno piensa capturando ideas y unidades de conocimiento y relacionándolo todo. Piensa para sí con la contribución de las infos y provocaciones culturales o artísticas que le excitan respuestas pensadas. Se piensa celularmente desde el cuerpo individual en una interacción continua con los factores ambientales, lo que hace del pensamiento un co-pensamiento. Detrás de lo que uno piensa o se atreve a pensar hay otras personas que lo están pensando o lo pensaron, haya o no documentación dejada de sus resultados. Lo que Juan Gelman ,poeta, dice: “si uno escribe para el lector se engaña a si mismo y al lector” se puede aplicar a la ley que gobierno la mecánica del pensamiento. Lo más interesante del pensamiento es lo que arroja como beneficio en cuanto complacencia proporcionda por la comprensión alcanzanda al mismio pensante. Pensar para complacer al otro forma parte de las estrategias de seducción o de la conveniencia política no de la misma lógica elaborativa. Gelman dice que ”nunca sabes lo que querías decir hasta que lo has escrito”. Escribir es uno de los instrumentos del pensar, es la manera plástica para apresar gráficamente cada idea e imago en las que se reflexiona. El texto escrito atestigua al ser comparado entre sí, según su tiempo y su temática, en qué avanza y en qué retrocede, en qué se repite y en qué innueva. Es posible que toda una vida de pensamiento, por mucha literatura reditual (y residual) que produzca no hace sino girar a unos cuantos ejes principales que se convierten en compañeros de ruta del pensante. Filosóficamente -si no va tras la búsqueda de una forma precisa (la ecuación definitiva)- habrá dado vueltas a la cuestión crucial de la autogestión de vida para consolidar la voluntad creativa y la concreción del paraíso en uno mismo. Científicamente el pensante sale mejor parado al poder descubrir leyes concretas con las que entender los mecanismos de la materia y la energía. Erwin Neher , nobel de medicina, investigador en el Max Planck, lo ha resuelto con rotundidad ejemplar: a mas edad es más fácil de identificar un problema y más dificil identificarse con el, llevársello puesto. En mi terminología, a más edad, si supone más saber, le corresponde mas intolerancia para aceptarlo. Entiende la competencia como la madre de la ciencia y de la vida. De hecho él se refiere a las dificultades de nuevas generaciones de científicos en tomar los problemas como sus compañeros de trabajo a todas horas pero en la forma de decirlo acierta de pleno. Lo que antes -en una fase biográfica de juventud y de energía desbordada- era un problema de tipo identificativo que se abrazara como causa personal, con el paso de las décadas el problema se convierte en uno más dentro del espectro de consideraciones sin tomarlo como algo tan personal, dejándolo a su libre arbitrio para estudiar el curso de su evolución. En ciencias sociales lo que antes había sido interpretado como un factor de alianza posteriormente se convierte en un diorama un tanto estanco al que seguir observando episódicamente para confirmar su estanqueidad.

Sea cual sea la información y por importante que sea el caudal de historiografía y formación intelectiva el discurso sigue teniendo sus frenos. Frenos que paralizan también al genio, ante situaciones históricas no apropiadas para evolucionar, es decir con demasiada falta de conciencia del sumatorio total para aceptar la evolución.

Pensar no es ajeno al para qué se piensa aunque el para quién haya dejado de ser un móvil consiste. Se piensa o pensamos para facilitarnos la vida, para entenderla más, para vivirla de una manera mas plena y consciente. Sin embargo pensar arroja conclusiones que entran en colisión con tendencias dominantes de vida. Y pensar no siempre es reconocido. A quien piensa mucho se le recluye en una especie de urna, pasa a ser distinto. Incluso el buen consejero que te dice que piensas mucho lo dice en un torno de paternalismo curioso por el que quiere protegerte de ti mismo para que no llegues a verdades con las que no puedas trasegar. Esa actitud consejera ha llevado al extremo de insinuar que pensar mucho es tanto como obsesionarse mucho. Lo cierto es que si una pregunta crucial, la de un problema enfrentado, no se repitiera con frecuencia a lo largo del tiempo y de las generaciones, las soluciones nunca serían articuladas.

Para una biografía intelectual ya es una gran contribución a la conciencia y a la ciencia aislar los límites del conocimiento y los problemas localizados y convenientemente planteados para los que se reconozca no tener soluciones.

Puertas Abiertas

La experiencia de las puertas abiertas.

 

El encuentro en la transparencia es el más complicado de todos. Debe ser por eso que todo encuentro aparente encierra un desencuentro en el fondo. Lo bonito es no tener que esconder nada ni tampoco encerrarlo bajo siete llaves. Hubo un tiempo lejano en el que los vecinos de los pueblos se acostaban en sus dormitorios sin cerrar con llave la puerta del exterior de la casa. También hubo un tiempo en el que la gente tenia permiso para entrar en las casas sin llamar a la puerta. Debe haber sido hace mucho porque de eso ya no queda ningún rastro en las civilizaciones urbanas. Recuerdo que de niño se vivía una confiabilidad entre el vecindario del barrio donde nací que se ha perdido completamente. Ahora mas bien rige lo contrario: la suspicacia.

En los dos últimos meses han venido a robar a tres apartamentos distintos de la escalera comunitaria en la que vivo. Tratamos de tener permanentemente colgados varios carteles avisando de que los vecinos se aseguren de cerrar las 2 puertas de la escalera para al menos vetar el paso a los amigos de lo ajeno. El mismo día que robaron vi a un tipo sentado en el descansillo del vestíbulo ensimismado con su móvil. Me resultó sospechoso que no levantara la mirada a mi entrada. Solo dijo mu cuando contesto a mi saludo sin enseñar su cara. Cuando a los dos días me enteré de este ultimo robo me maldije por no haberle preguntado qué hacia en aquél lugar. No se si fue el ladrón o la víctima. La paradoja es que la cara de espantajo de la víctima (la mía, la primera, después de ser victima de robo por varias veces) la hace tan sospechosa como a su atacante.

No se puede vivir la vida desconfiando de todo el mundo, pero sí con la suficiente dosis de reserva para no hacer el memo. Durante decenas de años de mi vida no cerraba la puerta de los distintos apartamentos en los que he vivido. Al salir daba un golpazo a la puerta y para abrir bastaba un cuarto de vuelta a la cerradura. Alguna vez (llevo mis despiste con orgullo) me he dejado olvidada la puerta abierta de par en par al salir -sin que se quedara nadie dentro- o al entrar sin que nadie viniera detrás de mí.

Todo eso está a años luz, ahora cierro la puerta con la llave por dentro y no pongo cadena o pestillo porque no está instalada. La puerta es de triple anclaje pero si he de encargar otra la haré blindada contra butroneros. (Al menos si quieren hacerme daño, que vengan con un tanque para derribarla) En mi armario había todo un equipo de autodefensa: en realidad un bate de béisbol,,ahora hay un machete. ¿Exagero? (primum vivere). (Si viviera en un país con permiso legal para compra de armas de fuego me pregunto si con estas premisas terminaría por comprar una para tenerla en casa). A la vez que hago todo esto me atrevo a seguir defendiendo la tesis de las puertas abiertas como paradigma conceptual por el que lucha: la de vivir compartiendo, la de invitar a socializar experiencias y cosas.

En otro lugar que no es mi casa me he apuntado a una experiencia de un campamento en un bosque donde las puertas están abiertas, se duerme en roulottes, furgo-camas o tiendas de camping .El teorema principal del lugar es el ocio, los no-horarios y tampoco las no-reglas, presuponiendo que cada cual es suficientemente adulto para tomarse la vida con los demás desde el respeto. Ese bosque son las antípodas del paraíso terrenal pero permite unas cuantas ventajas, entre ellas el aislamiento, la succión maximizada del tiempo, el lento discurrir por ideas y confidencias. Tenemos largas horas de conversaciones y otras actividades suculentas que no congenian con la sociedad capitalista. Compartimos la comida y nos alimentamos con gastos mínimos. Hacemos el amor ante el fuego de la chimenea y hablamos de las crisis de alternativas a pesar de que aún nos queda un resto de vitalidad para la ayuda mutua y para la hipótesis de los sueños por cristalizar.

Mientras hablamos de ello también hacemos balance de cosas concretas, entre ellas los robos que sufrimos. Aquí también hay carteles que comentan nuestro proyecto y que las mejores relaciones no pasan por el robar. Esos textos no disuaden a nadie, como tampoco lo hará el que ahora escribo. Entre otras razones porque los cacos dedican su energía visual a ver lo que pillan no a perder su tiempo en leer opiniones ajenas. Para ser un ladrón, incluso uno ocasional que se encuentra con el escaparte puesto de cosas sin que nadie las vigile, hay que ser muchas cosas antes. Su cuota de principios es escasa. El mejor criminal es el menos escrupuloso. No se pone a pensar en los impactos negativos que pueda ocasionar en los demás en concreto y en la sociedad en general. Solo piensa en si mismo y justifica sus actos delictivos para conciliarlos con su código moral incluido si tiene alguna religión en la que rece el predicado de “no robarás”.

Con tal perfil no se puede contar demasiado en reeducados. En realidad, la población criminal no para de crecer y entre sus prototipos más inequívocos y la población que están lejos de delinquir o de quitar algo de alguien, existe toda una gama intermedia de oportunistas que se aprovechan de situaciones incluidos los criajos de manos largos que se llevan el radiotransistor o una guitarra. Aunque sabemos que nos seguirán robando seguimos insitiendo en esa opción de vivir en un espacio de puertas abiertas donde en realidad puede venir quien quiera en son de paz a compartir ratos o días para relajos y convivencias.

El criterio es totalmente ilusionista. Posiblemente desde que el humano dejó de organizarse tribalmente es codicioso y el individuo ambiciona lo que tiene otro aunque sea para, tras poseerlo, desaprovecharlo o no saberlo usar. Cuando la psico-neurología explique este mecanismo se podrá optar por una alternativa sólida. Entretanto se hacen conductas que van en contra de sus actores además de en contra del resto de la sociedad.

Prefiero que el impulso natural de ofrecer siga prevaleciendo en mi vida al de negarme a toda donación por la clase de situaciones de aprovechados que me ha tocado conocer. Después de mas de una docena de robos sufridos no sé como puedo sostener ese criterio en mi vida. Llegué a tomarme los robos como formas de redistribución de bienes y dineros. Seria un buen criterio si no fuera por el hecho no banal de que los ladrones, incluidos los que hablan de robar el rico, no son precisamente los que reparten sus adquisiciones de una forma robinhoodiana con los mas necesitados. Un amigo de Laval tenía un cartel en la cocina de su casa dirigida a los ladrones que invadieran su territorio en su ausencia. Les invitaba a servirse del frigorífico y a comer y a pedirles que no destrozaran nada. No sé si le funcionaba, lo que puedo asegurar es que la experiencia de que invadan tu casa para robarte no es nada agradable, te deja la sensación de tu vulnerabilidad. Se dice de los ladrones que en sus fechorías hacen mas daños colaterales que los beneficios que puedan sacar por aquello que se llevan. Las victimas preferiríamos en ocasiones regalar eso y evitarnos el mal de lo otro.

Una experiencia de puertas abiertas termina por poner cerraduras. Lo mas triste de toda esta argumentación es no poder dar un paso sin un ay por haber olvidado cerrar el coche o la cabaña o, incluso, la chabola, de no dejar nada a la vista para que eso n ose constituya en tentación para el que fácilmente se deja tentar. Cuando un ladrón entra en territorio ajeno, forzando o no una puerta, sabe perfectamente que invade un territorio al que no ha sido invitado y que aquello que se lleva no significará repartir los bienes del mundo ni cristalizará en una sociedad igualitaria. El ladrón de viejo código, el de los Miserables de Víctor Hugo, completamente persuadido que con su actuación no dañaba a nadie y solo quitaba lo que éstos ya habian quitado antes al pueblo, ya no existe en absoluto. Existen ladrones mas ricos que los robados y ladrones que pueden sospechar fácilmente que aquello que roban lo hacen por capricho, sin necesitarlo realmente. Después de haber perdido tres ordenadores portátiles por robo en tres ocasiones distintas, en dos países diferentes no puedo decir que me sienta orgulloso de mis congéneres. Del primero de ellos hice carteles que distribuí por mi calle por sospechar que el ladrón era del vecindario proponiendo una oferta de compra de lo que se habían llevado ya que para mi tenia mas valor el material informatizado que el ordenador en sí mismo. Los carteles apenas duraron dos días (otro indicativo de la no-solidaridad vecinal). En aquella ocasión aprendí que un ladrón te somete al principio realista más radical de todos: te demuestra que puedes seguir viviendo tras el atraco y las perdidas que te ha ocasionado, que todo, incluido lo que concentra horas de tu trabajo, es prescindible, que, finalmente, todo se puede rehacer y reconquistar.

A este paso, si sigo escribiendo en estos términos acabaré por proponer una subvención a los ladrones y la creación de un día anual para el robo consentido en el que los vecinos saldríamos de casa dejando las puertas de par en par con carteles del tipo: “pasen y sírvanse de lo que necesiten”. Hablemos en serio: los ladrones, incluidos los descuideros, no son tipos de fiar. A eso que hacen no se le puede llamar trabajar y no tiene nada que ver con una alternativa para una sociedad mejor repartida. Para que alguien robe ha de sustentar su acción en la idea de que eso que se lleva es algo que le sobra a quien se lo quita. El problema psicológico del ladrón es que no tiene argumento alguno para justificar que aquello a lo que él cree tener derecho y por eso lo roba, se lo quita como derecho a quien lo tiene porque lo ha trabajado, conseguido, adquirido o comprado antes que él. Todas las sociedades han tenido problemas con sus ladrones y desde los códigos antiguos tratan de contravenir sus conductas y castigarlas para que no se reproduzcan. Sin embargo, los ladros siguen existiendo, la nómina de la criminalidad es creciente y por si fuera poco hay una subcultura que hace elogio del robo. Mientras los ladrones se especializaban en coches de gama alta o en mansiones super ricas, quienes vivían en las zonas pobres se creían a salvo, pero desde que la profesión delictiva tiene tantos adeptos los códigos por mucho que lo castiguen siguen sin minimizarlos como fenómeno. Conceptualmente queremos creer que en una sociedad con todas las oportunidades para todos, sin privilegios ni discriminaciones, con acceso al trabajo y con la cogestión de los recursos, el acto criminal desaparecería porque no daría lugar a la formación del individuo necesitado de cometerlo. Ese planteamiento ignora deliberadamente que esa sociedad un tanto idealizada pasaría por un largo proceso de gestión en el cual no todos los individuos estarían de acuerdo ni confiarían en su éxito, condiciones estas suficientes para no apostar por el futuro y seguir saboteando el presente, el suyo, el que les tocara. ¿que hacer con sus conductas?¿cómo reeducarlas? La experiencia de las puertas abiertas en el sentido literal de la expresión, (las de los coches, las de las casas, las de los edificios públicos, las de los museos, las de las estaciones, las de los bancos...) tal como están las cosas es inconcebible. Como experimento neorrural pintoresco es tanto más posible cuanto menos caras sean las cosas que se dejen sin vigilancia. Tan pronto corre la voz entre los manguis que un grupo de hippies dejan sus puertas abiertas vienen a hacer sus ejercicios delictivos o iniciación al crimen no-organizado. La confirmación de todo esto, tanto más reactualizada cuantas mas anécdotas de victimidad se cuenten, puede quitar a la víctima algo peor de lo que se lle levaron: su higiene mental si se deja llevar por su reacción furiosa contra el agravio. Marco Aurelio ya advirtió que pueden ser más dolorosas las consecuencias de la ira que las acciones que la originan.

El yo rematerializado

El perdón de los pecados y el yo rematerializado.

Tomada la vida corporeizada como una especie de prueba para que sean juzgados los actos de cara a decidir alguna clase de continuidad, la biografía es significada como una cita con un examen en lugar de una convocatoria con la existencia natural. El cumplimiento estricto de las normas dejarían inmaculado a cada individuo que las siguieran. El cómputo bajo del santoral indica que no hay tantos seres puros como para ser tratados como correctos. El santoral escasea. Raramente a los santos se les declara como tales en vida, Fco de Asís fue una excepción. Vivir y vivir plenamente en la corrección parecen términos incompatibles. Cuanta más implicada está la vida en una compleja existencia en sociedad mas difícil es vivir sin mácula. El error es algo que te espera cada día, forma parte de los procesos naturales en el hacer, en el hablar y en el pensar. Es tan reconocida la certeza de los errores cometidos como parte de los procesos de lucha por la vida que se trata de quitarles importancia diciendo que el camino de la sabiduría está repleto de elecciones erróneas de actos que solo sirven para aprender que fueron equivocaciones.

En la terminología religiosa el error es tomado como un pecado, es decir como una ofensa a la instancia creadora.. Luego están las categorías: hay pecados graves y pecados veniales. Lo bueno de ser católico, -pensé durante mi manipulada infancia - es que te permite pedir perdón de todas las cosas malas que hayas hecho un minuto antes de morir y te vas directo al cielo. Esa parecía una promesa religiosa para embaucar a incautos. Pero ¿cómo? ¿Bastaba el perdón de tus pecados para tener los mismos derechos que otro que no los hubiera cometido? La cosa no me cuadraba en absoluto. Las historietas humorísticas , traídas por la cultura oral, para burlar al guardián de la barrera celestial, un tal Pedro, (el que por cierto se le atribuye la fundación de la primera iglesia cristiana por encargo de Jesús de Nazaret y al cual negó conocer por 3 veces en un relato clásico sobre el significado de deslealtad) nos daban ideas para burlarlo como portero y gozar de las supuestas excelencias eternas.

En otras variantes ideológicas, el alma en lugar de buscar el reposo eterno elegía otro cuerpo al que pringar con otra repetición de vida material. Eso lo haría el alma más tonta, ya que después de un casi siglo en la capa de la tierra haciendo de digestor de unas cuantas toneladas de alimento para enviarlas a la cloaca, uno se cansaba de seguir repitiendo la misma película fisiodeglutiente. Claro que la vida era, es, otra cosa. Además de comer y evacuar, también se aprenden cosas y se desechan otras, se goza en relaciones de placeres con otros cuerpos y se sufre en otra clase de interacciones, se crea y se destruye, se ama y se desama. En conjunto, la vida, una vida ,es una forma de sentir los hechos y las practicas, los contactos y las ideas. Tiene mas de sensorial que de intelectual y menos de filosófica que la historia de las ideas y de los grandes maestros del pasado harían pensar. El balance más optimista tras pasar unas cuantas décadas de vivo, el vivo a punto de ser muriente, sabe que ha participado de una gran fabulación de lo que quiso ser y un inventario de obstáculos que se lo impidieron.

Sabido esto, la supuesta alma supuestamente reencarnacionista tiene que ser muy masoquista para repetir una historia parecida o incluso peor ya que a cada época no hay razones solidas para afirmar que sea mejor que la anterior o las anteriores. A esa alma transmigracionista se le da la equivalencia del yo por la vía de atribuirse el el caudal de la conciencia acumulada, se supone no solo de la ultima vida corpórea finita, sino de todas las demás anteriores. Esto por supuesto está desmentido por la empiria directa. ¿quien se acuerda de sus vidas anteriores si apenas recuerda lo que hizo el sábado anterior metido en su áurea etílica? A un concepto teológico (el de alma) se le añade un psicológico (el yo). En esa combinación de aparato psíquico y de prerrogativa espiritualista la polémica lleva al huerto, (tal vez el de Getsemaní) removiendo una temática que se impone por esa necesidad más psicológica que espiritual de justificar los actos existenciales dentro de un proyecto preparado, de una teleología. Hemos nacido para algo más que respirar hasta morir, dicen los que no se resignan a la desaparición. Pero, a ver, ¿qué tiene de malo desaparecer? Quitarse de en medio es un acto noble: deja libre el lugar que ocupabas para que lo ocupe otro y tenga derecho a su propia experiencia. La necesidad de perpetuarse tiene que ver con una pulsión fanática por el temor que sugiere la nada. Ese planteamiento no tiene la menor base. Cada día de 24h al menos 1/3 parte de su tiempo el ser humano lo pasa en stand by, durmiendo, descansando. De lo que hace durante estas 7,8 o 9 horas apenas puede decir nada. Como mucho resume en menos de 1 minuto el sueño del que se acuerdo (la mayoría ni siquiera se acuerdan de lo soñado y no faltan quienes niegan soñar algo). A pesar de todo, ese tiempo dedicado a dormir (1/3 parte de una vida colmada pueden ser unos 30 años de clapadas sumadas) el durmiente una vez despierta no puede decir mucho. Ni siquiera la ciencia puede explicar la necesidad de todo ese tiempo dedicado al reposo y, lo que es más importante, a la desconexión con la conciencia diurna. Otros animales seguros y ronroneantes se pasan aún mas tiempo clapando o descansando aunque su tiempo de reacción en despertar sea mas rápido. Los cuerpos nos acostamos a partir de un cierto cansancio, a veces nos dormimos con el libro abierto (sé de quien tambien se duerme en mitad de una conversación) o mirando la tele (yo, evidentemente). Para un insomne, tener una pareja al lado durmiendo mientras aquel tiene los ojos como platos, no puede entender que dedique tanto tiempo a esta no-actividad. Lo cierto es que dormir (desconectarse) es necesario, la fisiología lo determina y la cultura lo propicia. Un compañero durante mi servicio militar obligatorio decía: el mejor momento del día es el que me meto en la cama para dormir.

Los deseos por ponerse en suspensión son continuos. Morir es como dormir y no despertarse. No es tan grave. Esa necesidad de prevalecer tomando otra forma material es una de las pulsiones más ególatras. ¿A quien le interesa que prevalezcas? ¿A tu pareja, a tus hijos? No, en realidad a nadie. Y si lo piensas, ni siquiera a ti mismo. Morir para luego renacer y continuar repitiéndote en lo que ya hiciste en la anterior vida y seguir dando la murga con lo mismo es/sería demasiado aburrido. La gran suerte de morir es la de dejar de hacer el ridículo en muchas -demasiadas- cosas y dejar de repetirse en incongruencias tópicas entre lo que se desea lo que se hace, lo que se quiere y lo que se puede, lo que se es y lo que se limita.

Si bien la rematerialización del cuerpo que se ha sido (y eso vale tanto para un insecto como para un árbol gigante, para un reptil como para un mamífero, para un mineral como para un alga) está garantizada de acuerdo con el principio de transformación de la energía, el hecho de que tus átomos queden repartidos en nuevas variedad de formas vivas que persistan tras tu muerte no significa que tu yo como un pasado constituido prevalezca.

Ya en vida, el yo no es una personalidad compacta tan clara. El proceso de vida concienciada o el de concienciar la propia vida ya pasa por distintos yoes en colisión entre sí. Cada vez que dices “yo tengo”, o “yo hago” o “yo miro” la colección de enunciados que sigue a continuacion puede ajustarse a la verdad empírica de lo que se relata, pero en cambio cada vez que dices “yo soy” o “yo quiero” o “yo sé” hay un componente de falacia en tu encabezamiento de declaración ya que no queda claro qué parte de ti toma la fuerza de la decisión ni la coherencia de lo declarado. La conducta humana es un combinado de personalidad y de imputs externos que la ordenan y dirigen más o menos según su cuota de manipulabilidad. El pronombre yo que sirve a cada individuo gramatical para separarse de otros ámbitos de pluralidad representa pobremente al sujeto en construcción que lo maneja. Ser sujeto es serlo sometido a multitud de variables y contradicciones. El sujeto para ser su mismidad pelea contra parte de sus yoes. Desde la atalaya de la honestidad y con bastantes años detrás por examinar, uno sabe que muchas de las frases que enunciaba su yo como primera sílaba han dejado de pertenecerle.

El yo que quiera prevalecer es el del individuo que no ha comprendido sus coordenadas de transitoriedad existencial. ¿Para qué continuar en pie de murga tras vidas colmadas volviendo a repetir procesos: desde la lactancia a las últimas evacuaciones de un aparato intestinal harto de hacer lo mismo? ¿para qué volver a repetir las mismas aventuras e interacciones de las que ya se tomaron sobradas conclusiones y lecciones?

El reencarnacionismo basa su creencia (que, admitámoslo, como hipótesis no deja de tener sus atractivos) en fenomenología de apariciones y presunciones de continuidades. Los lamas reencarnados en una tierna edad identifican objetos que pertenecieron a los cuerpos muertos donde estuvieron ubicados. (Interesante historia para legitimar un linaje teocrático). Aceptemos por un momento que todos los seres humanos estamos llamados por la fuerza espitual a reencarnarnos. ¿qué garantiza que en una segunda vida corporal o en la vida número 1300 se vaya a vivir de mejor manera, si no se lleva consigo el bagaje de la sabiduria de la/s anterior/es?

Físicamente podria tener mayor atractivo la hipótesis de que cada átomo integrativo de una célula que perteneciera a un cuerpo anterior llevara consigo una programación en el nuevo cuerpo al que se integrara. Dado que los átomos desintegrados se reintegran en todo tipo de nuevas formas físicas la tesis de la inteligencia celular de un organismo vivo podría marcarlos en estas otras formas. Es así que los árboles pensarían y las piedras escribirían poemas. De las experiencias intuitivas que se tienen y de las cosas que se presienten pero están por saber posiblemente tiene una influencia desde el espacio microcósmico la existencia atómica. Por ese lado sí hay una garantía de futuro lo que no significa una continuidad de la consciencia. Ante el credulismo que pone tanto empeño en la vida tras la vida (sea reencarnación, resurrección o eternidad espiritual) resulta sorprendente que ponga tan poco en dotar de contenido a la vida del cada día maximizándola de contenido, belleza y felicidad. ¿Para qué vivir una eternidad u otras vidas reencarnadas, si no se vive la que se tiene en toda su intensidad y autenticidad? Médica y biologicámente algún día será posible que una sola vida se pueda repartir en distintas épocas al menos de cara al futuro. Mira chico, vivo 20 años en esta época, me crionizo luego vuelvo a la vida dentro de 3 siglos para vivir otros 10 años; luego, me hiberno otro siglo mas, reaparezco etc. Eso sucederá en tiempo mas tecnológico que mágico en el que los individuos podrán programar sus biografías para distintos períodos. Para entonces, el termino medio de vida sera, posiblemente, de mas de 200años (si el personal deja de comer las porquerías que hace en la actualidad) que podra repartir entre un par de milenios. No dejará de ser una opción. (al menos la historiografía tendrá mas dificultades de mentir a la sociedad por tener que enfrentarse a mas testigos vivos). No tengo duda de que la tecnología lo permitirá, otra cosa es que la conciencia regente reúna los requisitos de ética y seguridad para que eso se concrete. En todo caso se estará hablando de resucitaciones clínico-anatómicas. Parar las funciones corporales para reactivarlas en caso de necesidad dejará en stand by la mente de esos no sé si afortunados que lo hagan. Si la tecnología ya estuviera lista en este momento tampoco estoy seguro de que me acogiera a ella suponiendo que pudiera financiarlo aun con el balance de disgustos que me produce este mundo actual. Debo estar chapado a la antigua. Prefiero vivir toda esta vida mía de una tirada, palmarla cuando toque mi turno y no dejar ninguna pista para que se me encuentre, no sea que alguien me franquesteice para regresar, aún en la hipótesis ficciosa de un futuro mejor que el actual. Posiblemente, la biografía transtemporal tendrá mas experiencias y saberes que las otras ordinarias o banales que no se acojan a esa posibilidad, de la misma manera que ahora el viajero transgeográfico tiene mas oportunidades de coleccionar experiencias que el que vive en la misma ubicabilidad topográfica toda la vida.

La necesidad de la prevalencia como un alma individuada tras la muerte guarda un correlato poderoso con la cultura egoica y el culto al yo. A la sociedad del hiperconsumo le interesan consumidores remisos no rebeldes que quieran comprarlo y tenerlo todo como si fueran a vivir miles de años para usarlo. El prototipo de individuo cosificado resultante no puede concebir que todo lo que es desaparezca tras la ultima expiración. Eso no quita que la continuidad energética pueda atrapar alguna clase de representación individual en un bucle tempo-espacial que no encuentra salida. La fenomenología espirita de figuras que no saben donde con los cuerpos muertos pero sin su desaparición conclusa es abundante. Una visión atea de la espiritualidad puede aceptar una dimensión fuera de la tridimensionalidad en que alguna clase de espectros vivan sus angustias. Geraldine Chaplin, es decir, su personaje que hace de medium en el Orfanato, cuando dice ver para creer no y no creer para ver, da una lección a la simplicidad materialista del que solo reflexiona en funcion de sus sentidos. La frase invertida que se presenta desde luego tiene una similitud a la religiosa pero no es lo mismo. No es la fe en los muertos lo que se pide sino la apertura mental de la consciencia a la hipótesis de alguna clase de continuidad, lo que no significa que sea lo mejor que le pueda pasar a una energía excorporeizada que no encuentra la via para su rematerialización.

Morir es un acto de liberación de la materia que se ha tenido y de los materiales que se han tenido. Posiblemente es el mayor acto de liberación. Según se haya actuado en la vida, el balance final sera positivo o no. el peor veredicto no va a ser el que hagan los demás de uno, sino el que pueda hacer uno de si mismo. Después de esto nada: los textos o frases recordados por otros que puedan ser reproducidos como curiosidades. No hay perdón de los pecados, no hay paraíso celeste, pero sí hay paz, cese de lucha y conflictos. Al ser devuelto a la tierra, el cadáver inicia el proceso de fusión química mas completo de todos. Al desaparecer como un uno individual se convierte en otro uno de categoría mayor, en totalidad de tierra, agua, aire y fuego, y por supuesto luz y oscuridad.


La libertad organizada. ElPuertoDeStaMaria 6ene2010

El éxito de las comunitas consistía en un equilibrio entre esponteaneidad creeativa y organización de su libertad. La lista de débitos de una para con las demás era evidente, también la de las ventajas. La presuncion de que todo le debia ser otorgado sin esforzarse por conseguirlo, -propio de las mentalidades niñatas de las épocas hiperconsumistas- no formaba parte de sus presupuestos. La garantia de la existencia paradisiaca en Feminália estaba en su numerologia particular. Cada comunita tenia todos los derechos hasta que muriera. Su vida de lujo incluia todos los placeres, la camaraderia, el sustento. Por su parte tenia una considerable lista de débitos. Formaba parte del organigrama de trabajo que se revisaba anualmente. La rotatitividad llevaba a que todas pasaran por todos los puestos sin excepcion, aunque era aceptada una cierta intercambialidad eventual. La division del trabajo era uno de los fundamentos economicos establecidos pero no la especializacion continua. La anatomia de cada una era responsabilidad no solo de ella sino de toda la comunidad. No se permitía la dejadez fisica. La obsesidad era tratada casi como u ndelito. Cuando Mandala volvió de una ausencia de unos dos años dando la vuelta al mundo en un velero, volvió con una cargamento de experiencias también con 20 kilos de más. Desde el dia despues de su regreso fue sometida, con su aceptación claro está, a un programa intensivo de ejercicios fisicos. Eso se hacia con el control directo de sparrings. El sparring era otro de los roles profesionales que consistia en una vigilancia extrecha y una activacion de ejercicios fisicos muy exisgentes. La maxima prioridad para Mandala fue trabajar su cuerpo 15 horas diarias. Solo podia comer una comida central y un te con miel como desayuno y otra infusion relajante con miel antes de acostarse. Cada dia se pesaba tras pasar por el baño y se tomaban sus constantes apuntandolas en una tabla. Su jornada de gimnasta era revisxada por 7 sparrings. Ninguna podia consentirle la menor renuncia. Sexualmente tenia en suspenso su derecho al placer hasta ponerse guapa otra vez. Sí podia participar en los juegos sexuales procurando placer a las demás, pero ella ni podia tocarse ni era tocfada en sus zonas erogenas, aunque tampoco lo necesitaba, en la practica le bastaba cruzar una pierna sobre otro para que el calor que sentia su chocho se tradujera en un orgasmo a los pocos minutos. Si no cumplia con los ejercicios era castigada por las sparring flagelándola en las nalgas, el vientre y los senos. Un mes y medio traqs su vuelta su cuerpo paso a ser la figura mas bella de la comunida y tambien la mas deseada, durante el siguiente año fue la que más folló de todas y batió el recórd de orgasmos de aquel año.

Toda la comunidad feminita funcionaba como una especie de organismo único. Experimentaban algo mas que la unidad organizada. Lo que una sentia lo sentian los demás, lo que una sabia lo transmitia a la demás. La espontaneidad intercomunicativa fluia a cada instante. No existian la politica de la la conveniencia o las tacticas para la persuasión, tampoco las alianzas internas para comnbatir a otras. Todas ellas eran una sola alianza. Lo que una sufria o padecia lo sufrian todas. No habia lugar para el malestar o la infelicidad. El secreto de todo consistia en que la libertad de cada pasaba por compartirla con todas y cada una de las demás, eso impedía los favoritismos o condiciones veladas de segregación. En Feminália se habia conseguido sustraerse a la dialectica de la inclusion y exclusión en que el gtrueso de la humanidad seguia empantanada desde milenios. Las omunitas jugaban a la invesgtigació continua, a la exploracion de todo lo que eran y podian llegar a ser librandose de los miedos a los errores y sobre todo a su reconocimiento.

Gillo Pontecorvo. Operacion Ogro

El atentado que resumió una época.

Operación Ogro dirigida por Gillo Pontecorvo describe el atentado contra el Almirante Carrero Blanco ascendido a la presidencia del gobierno de España y sucesor de Franco en la primera mitad de la década de los 70. La historia argumental coloca al espectador en la mente y cuerpos del comando de etarras que lo ejecutó. Inicialmente la dirección de ETA propuso por mayoría su secuestro antes de su ascenso e intercambiarlo por 150 presos de la organización. Las idea en sí misma da la sensación que resultaba descabellada (la del intercambio de presos) pero daba un valor indicativo de que la organización planteaba su lucha en términos de guerra representando Euskalerria como una tierra invadida por los españoles. Los flashback dan cuenta de esta nación cuyo sola mención era prohibida, donde los maestros del régimen reprimían física e ideológicamente a los niños por declararse vascos, donde esos mismos críos eran balaceados por pintar en las paredes consignas de independencia. La película va combinando distintos planos temporales, siendo el de la organización del atentado la parte principal. Esta se divide en dos fases: una primera de seguimiento del hombre a secuestrar  cuyo catolicismo practicante a diario le llevaba a hacer un mismo itinerario para ir y volver de una misma iglesia con un solo escolta y una segunda, con la decisión ya tomada por la dirección de eliminarlo, de excavación de un túnel en la calle Claudio Coello (un pintor del barroco español) por donde pasaba su coche presidencial y otro detrás con un mayor número de escoltas.

La escena clave de la película es cuando el coche es volado por los aires con tal fuerza que pasa al otro lado de la fachada cayendo en el patio interior del edificio.  Antes de que eso se dé, el grupo de 4 que excava el túnel desde un semisótano, con una filtración de gas, un conserje molesto y en unas condiciones angustiantes de trabajo, con mascarillas para el mal olor, acompaña su dedicación a sus reflexiones sobre cómo es posible que nadie los haya interceptado aún con la cantidad de ruido que produce y por ese tema de las emanaciones, teniendo en cuenta que está muy cerca de la embajada americana. Llegan a mencionar la posibilidad de que la policía esté al corriente de sus actividades y que a pesar de todo les dejen continúen previendo luchas por el poder tras el fallecimiento del dictador. Cuando todo está preparado la compañera de uno de ellos, a la postre el más polémico con el plan decidido del secuestro defendiendo desde el principio la tesis de la ejecución, trae los explosivos desde Bilbao.

El último preparativo consiste en extender un cable por la calle Coello unido al detonador de la carga explosivo a una distancia prudente del lugar donde se ha de producir la explosión. Extienden el cable por la pared con algunas anécdotas de vecinos que curiosean. Cuando todo está a punto uno de los activistas avisa de la llegada de los dos autos. Desde la posición donde han llevado el cable y la accionan el detonador con una batería y el coche hace su último viaje completamente destruido y con sus ocupantes muertos.

Tras la acción los activistas toman la salida de Madrid. Unos años después durante la transición postfranquista,  el debate dentro de ETA ha continuado y ha escindido posiciones entre quienes quieren continuar con la lucha armada y quienes consideran que el nuevo modelo político permite la participación en la lucha político por medios no violentos. Uno de los del comando que participó en el atentado contra Carrero ha optado por seguir con la parabellum en la cintura. En un ataque a dos números a la guardia Civil disparándoles por la espalada uno de ellos alcanzado pero no muerto dispara a su vez e hiere de muerte a su atacante. Tiene tiempo para recibir la visita y la despedida en el hospital antes de fallecer.

En aquellos años preagónicos del franquismo el atentado a ese cargo de presidente y el éxito rotundo con un explosivo desproporcionado en potencia para lo que iba a servir fue recibido con beneplácito por las fuerzas de izquierda y por la sensibilidad pública. Como recordó Victoria Prego al anunciar esta película hasta aquel momento no se consideraba a ETA todavía como una banda terrorista o al menos no –añado- con el grado de intensidad propagandística que se hizo en los años posteriores.

En el proceso de preparativos que llevó unos cuantos meses, la realidad en Madrid fue soportada con estoicismo, como si de un país completamente distinto se tratara. Durante ese tiempo hubo una huelga de la construcción y un cierto contacto casual  con un huelguista destacado de un piquete de información que es golpeado por la policía y al que ayuda a salir de ese lugar.

El comando habla del mañana y de la incerteza de toda revolución por lo que hace al cambio de mentalidad de la sociedad. Eso, tan solo, son tomados como apuntes de escepticismo que no se convierten en un verdadero debate.

La película también aborda la extensión del conflicto de posiciones de cómo luchar si con la palabra o la acción violenta a la relación personal que hay entre ese activista, el más radical, el más indisciplinado también, el que continuará por la opción armada y que es abatido, con su esposa. La lucha es lo primero y todo lo demás, incluyendo la vida personal, la compañera, el placer de la intimidad y la criatura que ha engendrado, aun bebé, son total e inequívocamente secundarios.

Las muestras de cariño son pocas y casi exclusivamente por iniciativa de ella. La noche antes en que el comando se queda en una de las casas, la de otra etarra logística, duermen los 4 hombres en el salón, vestidos y mal, las dos mujeres comparten la cama negándose pensar si quiera que la acción pueda salir mal.

Tras el éxito de la acción y ya de escapada el comando que sale agrupado en un mismo coche escucha por un receptor que interfiere la onda de radio de la policía. Para cuando dan órdenes de establecer controles a la salida de la ciudad ya están fuera.

La película tiene el valor casi de documento histórico. El último viaje en forma de vuelo del Almirante Carrero pasó a integrar la imaginería popular ya que no hubo una filmación directa de lo ocurrido. Aquella bomba fue una lección considerable para el régimen y un aviso para todas las dictaduras del mundo demostrando la vulnerabilidad de sus tiranos. Posiblemente tras esa acción ningún otro elemento público de un estado represor volvería a tener una vida tan rutinaria como la de aquel hombre que no fallaba ningún día a su misa y que siempre hacia el mismo itinerario de mañana con su auto. Era el objetivo ideal para el comando más torpe. El que actuó en Madrid -según la película- no paró de cometer imprudencias que ponían en peligro la continuidad de su misión.

Además del etarra muerto por su radicalidad en continuar en la acción armada, que queda  evidenciado en su fundamentalismo e inflexibilidad, aparece el abatimiento de otro que ha sido cercado por la policía y disparado por la espalda cuando huye imprudentemente de uno de sus pisos francos.  Sea cual fuere la intencionalidad del director algunos detalles de la organización la presentan más como un grupo de voluntariosos cometiendo continuamente torpezas que no en la temible organización por la que sería conocida los años posteriores.

La posición de clase.

La posición de clase en el debate autojustificativo.

Durante una buena parte del siglo XX -y en otros anteriores- la condición de explotado era suficiente para declarar la de victimidad frente a la injusticia. A un lado estaban los explotados a otro los explotadores. Las víctimas eran seres indefensos, inocentes y vulnerables que aceptaban las formas dirigistas del estado y de los grandes empresarios. Fueron tiempos en los que de los obreros se decía que no tenían nada que perder. El desarrollo de las clases medias por obra y gracia de un crecimiento espectacular del sistema capitalista desmanteló esa idea. La sociedad en masa, al menos en los países hipermaterialistas, sí tiene mucho qué perder si por pérdida se aplica a dejar de tener el control sobre las cosas compradas o acumuladas. Las luchas sociales se han centrado y siguen centrándose básicamente en esto: en la perpetuación del poder adquisitivo, en el mantenimiento del estatus. Mirándolo fríamente la inmensa mayoría de luchas intrahumanas han sido y son luchas materialistas en relación al acceso a los recursos y a los beneficios. El movilizador inspiratriz fundamental del movimiento obrero sigue siendo el de una vida materialmente confortable. Las huelgas más salvajes y radicales siguen poniendo en primer lugar las reivindicaciones economicistas dejando muy en segundo o  último lugar (eso en el mejor de los casos que sean contemplados) los objetivos de carácter político y humanista. La dignidad, la justicia y la libertad no dejan de ser palabras que se manejan en las asambleas propagandísticas y en las luchas fabriles pero desde el punto de vista de sus acepciones a los casos concretos de sus supervivencias materiales, sea con el mantenimiento de puestos de trabajo o en contra de los cierres de las empresas. Hay algo de los movimientos de los asalariados que los infantiliza esperando que empresarios y magnates se rindan a sus deseos en lugar de las implacables leyes del mercado.

Por otra parte, las actividades por re-valorar los puestos de trabajo, renegociando el reparto de las plusvalías, que se ha interpretado como un movimiento social del cual iba a emerger una gran conciencia popular, no deja de ser una peculiar forma de reparto de los pasteles recursivos. Por su lado, las luchas entre estados en forma de guerras cruentas y duraderas también fueron esto: luchas por los repartos territoriales y por la recalificación de los dominios. Esa concomitancia podría poner en una seria revisión el supuesto de que los obreros de todos los países tienen los mismos intereses y los capitalistas también. Eso es un reduccionismo. El panorama intercapitalista demuestra sus posiciones de conflictos tanto entre empresas como entre estados. Teniendo en cuenta que hay empresas que facturan más capital que el presupuesto de estado de todo un país es fácil deducir que el poder financiero está por encima del político. Un discurso reformista en los USA viene poniendo el énfasis de una clase de análisis contra el casi infinito  poder de la banca dejando para el lugar de los santos inocentes a los estadistas y personajes públicos del campo legislativo y represivo.

Las antiguas consignas para un movimiento obrero internacional unitario sin quitarles ningún valor para el romance revolucionario chocaran con el hecho de su profunda división. Si en el seno de cada país –y de cada clase obrera- mientras una fabrica lucha por su salario, la de al lado difícilmente se entera y se solidariza ¿qué esperar de las relaciones entre las protestas  de cada país silenciadas o ignoradas para que sus ejemplos no se extiendan? Para que ésta línea de análisis no lleve a conclusiones fatalistas hay que reconsiderar el potencial de radicalidad de cada lucha y de su conexión como un sentido histórico del evolucionismo social –más supuesto que demostrado-. No se puede afirmar con convicción rotunda que el desenlace de cada movimiento social lleve inexorablemente a revoluciones fantásticas que engendren un mundo estupendo. Parece que todavía existe una idea de revolución como la del gran día partero a partir del que todo va a cambiar inaugurando el reino de la utopía. No se puede seguir confundiendo actos de rebelión, festivos y rupturistas  con los tótemes del sistema, con alternativas consolidadas. Muchas de las actividades pretendidamente revolucionarias por su furia radical como quemas de iglesias y obras de artes no tuvieron ninguna razón ni táctica ni estratégica para la lucha y consecución de objetivos sociales, solo demostraron ignorancia, obcecación, mimetismo comportamental en la extroversión de rabias y frustraciones no digeridas.

La apelación a una posición de clase que ampara las iniciativas de sabotaje de las cosas de la realidad confundiéndolas con el sistema mismo comete una terrible confusión entre infraestructura y estructura. La destrucción de máquinas, cabinas de teléfono o mobiliario urbano no afectan en absoluto a la estructura del sistema por mucho que sean indicativos de desacuerdo con la sociedad. Prácticamente  todo lo que consigue la kale borroka  es encarecer los containers de basuras y afear fachadas con cajeros quemados. Políticamente indica la frustración de la juventud, un malestar extendido y unas formas de lucha tan rabiosas como estériles. El mínimo sentido común considera que un objeto tiene valor en sí mismo y que su existencia ha pasado por un trabajo previo. Destruir algo material como parte del proceso de furia es insultar también a quien ha dedicado su tiempo de trabajo en hacer, es malbaratar recursos e, indirectamente, contribuye a incrementar su precio para los nuevos trabajos de su sustitución. De hecho la destructividad material lejos de ir contra el sistema lo consolida ya que le va bien tener excusas para fabricar más de lo mismo. Los  tópicos actos de rebelión que queman coches, incendian neumáticos a modo de barricadas, y se entretienen al gato y al ratón con los peones del poder, sicarios para maltratar al pueblo no necesariamente son actos revolucionarios, sensatos e inteligentes, que pongan  las luchas en procesos de liberación real. La violencia tiene mucho de discutible. El coctel molotov que incendia un establecimiento bancario también destruye un local que puede ubicar otras actividades que no tengan nada que ver con una oficina financiera. El fuego, primer elemento de los 4 teorizados en la antigüedad filosófica, no puede ser tomad o como el ultimo para arrasarlo todo en el supuesto de que tras el apocalipsis  simbólico y por generación espontánea todo empezará de nuevo con parámetros de justicia, ética e igualdad.

La necesidad de clase de una violencia para hacer creíble su  rol de futuro ha sido una interpretación más propia de sus vanguardias alucinadas que en nombre del pueblo también han hecho actividades en contra del pueblo. Los  vocablos genéricos con aspiración de constituir una categoría absoluta son sospechosos de dogmatismo. El de “pueblo” o “clase obrera” no lo son menos. Cuando gritábamos “¡viva la clase obrera!”, ¿a qué le estábamos vitoreando? La clase obrera también es y ha sido la cantera para aprovisionar numéricamente al incremento de las clases medias, también es la del hiperconsumismo y los deseos de existencias anodinas y confortables, acríticas y alienadas. La clase obrera ha sido y es también la que participa de industrias contaminantes por la idolatría de la preservación del puesto de trabajo por encima de todo. Justificar al explotado porque debe de comer y vivir haciendo lo que hace es anteponer las razones externas a las internas, el otro al yo, el objeto al sujeto. Cada sujeto humano es responsable ante sí, ante la historia y ante los demás de sus actos. No se puede abreviar pasando por alto su cuota voluntaria de esclavitud para llenar su panza. Karl Abraham teoriza el gasto del dinero en los estados de ansiedad. La discusión política circunscrita a los roles económicos de los unos y los otros (empresarios con sus iniciativas para la explotación de recursos y empleados que se agregan a su plan por necesidad de un salario) pierde de vista las motivaciones inconscientes que llevan a las interacciones relacionales entre humanos. El dinero también pasa a ser un caudal acumulativo, ambicionada y usado según los cuadros neuróticos de quien lo emplea. No está establecida que detrás del plutócrata haya un individuo con mayor neuroticidad que detrás de un obrero con menor dinero contante. El esquema de conseguirlo para retenerlo remite a la misma inseguridad psicológica en un caso que en otro. Abraham habla de estados de permanente dependencia infantil.

No está de más recordar que el obrerismo que recurre a sus actos históricos repetidos pidiendo del estado o de las patronales que organicen sus actividades para mantener a sus empleados tiene un brutal parecido con el llanto infantil esperando del padre que lo siga queriendo.

Hablar de una posición de clase, actualmente, es tan obsoleta como la presuposición de que la clase obrera tiene unos intereses históricos muy definidos y va a vanguardizar al conjunto de la sociedad hacia la utopía social. Es tan obsoleto como el antiguo vocabulario de izquierdas-derechas y estoy por decir que de Revolución-Reacción. Hay procesos psico-conductuales que incluyen actuaciones reaccionarias y conservadoras con ideas de lo más revolucionario configurando auténticos cócteles explosivos en personalidades reduccionistas. A nadie le es dado, nazca en la clase que nazca, una condición de impecabilidad a perpetuidad. Claro que certificar el error universal e interclasista puede inducir a justificarlo en todas las clases no siendo comparable a efectos de impactos, la cuota de destrucción para el planeta de los más poderosos irresponsables que la cuota de destrucción de los más desfavorecidos en cuanto a incidencia en la materia y en los procesos económicos.

Inventario de Faltas

Inventario de faltas1.

En un inventario de faltas noté tu ausencia. La falta de respuestas a los enunciados del saludo y un cuento que se quedó contado a medias.

En una cadena de mensajes, el último no contesta al precedente, puede hacerlo a uno de los anteriores, incluso aunque por otros no fuera advertido.

En las papeletas de las urnas, donde no votaré, escribiré los algoritmos para encontrar si no el tesoro al menos su mapa que mantiene engrasada la ilusión de los ilusionarios.

¿Cómo se lleva una vida con fans y seguidores sin poderlos tratar uno a uno en sus mensajes e individuarlos como seres distintos?

Con las uñas sigue militando nuestra felinidad. En caso de verdadera necesidad: úsense. Puedes excavar un túnel cuando te encarcelan o llenar de rallas la cara de tu carcelero.

El decir más honesto, aceptar que es complicado decirlo, no tener palabras para expresar una situación sentimental, ser entelequia, vapor, aceptar la efimereidad, el tránsito; aceptar ser pasos sin suelo, sin pies, sin camino.

En un mundo de consignas, los versos poéticos llevan las de perder.

Entre tantas político-consignas y pitadas de árbitros cegatos, incitatorios de compras innecesarias desde rótulos de vallas y aleluyas mitinescas; un poeta le dijo a otro: ¿qué hacemos aún de vivos en este mundo?

Mientras tengamos un mar cerca que engulle nuestras penas y enjuague nuestros cuerpos no hay por lo que temer.

Daría siempre la opción de conceder la prioridad a los demás si fuera algo más que una sombra para muchos. Como no es así: juego a los juegos de las opciones y combinatorias como todo superviviente constelacionario.

¿Cuando nos haremos pájaros para volar juntos fuera de la nebulosa de nuestros hermanos? ¿cuándo seremos príncipes de los mares y arcilla para rehacer a los humanos?

Cuando sepamos que fuimos cuerpos de paso, bellezas espúreas en espejos que no se rompieron, retales de poemas encontrados en la arena, entonces querremos renacer para darnos los besos que nos perdimos, para distinguir de nuevo las bocas que pasaron cerca y se nos pasaron por alto.

Cuando las espaldas están cubiertas con lecturas de libros los pasos a dar por los caminos son fáciles de dar.

Cautivo de tu mirada franca te presento mis respetos. Por si hubiera alguna duda que la vida es generosa, bastaría disfrutar con la belleza tuya

¿cuando beberemos del mismo vaso?

La de los ojos que miran sin poder mirarse necesita que alguien la mire con su mirada.

Voy a enviarte un mensaje para seguirme creyendo que soy un mensajero de algo. Siempre tengo un verso que empieza para un poema que no sé como termina.

Somos tiempo y bocas, miradas expuestas a las caricias deliciosas.

Y la arena dejó de ser un castillo para hacerse cuerpo de mujer tangible con la misma pose esperando un regazo.

Aunque la tecnología vaya in crescendo la sabiduría no supera la de nuestros maestros de la antigüedad. Casi todo ha sido pensado pero nos toca seguir repensándolo públicamente para que las lecciones históricas enseñen a vivir biografías más completas y para no olvidarnos nunca que estamos hechos también de ideas y decisiones además de materia corruptible y transitoria.

Ahora me explico porque soy tan feliz a tu lado con la cantidad de mensajes de felicidad que recibes de fans y consanguíneos.

Créeme si te escribo aunque lo escrito no sea una pregunta ni una respuesta. deja que corrija mis faltas a tu lado, de ortógrafo con los dados trucados. No, no hago trampas, descubro tus atributos por las selvas y pampas.

Entre iconos y frases crece nuestro tiempo. Nos habría gustado ser más que palabras y encantos, seguimos siendo barro por pastar y almas petrificadas en sus pasmos.

Cuanto más asintónica menos inferencial.

entre las dudas de si queda alguien por conocer que valga realmente la pena y los aciertos de que queda mucho por conocer, vamos de poetas ciegos tanteándonos no sea que nos pasemos de largo.

Ante el juicio precipitado, que es lo que más abunda, me retiro a los cuarteles del sosiego donde dejo pasar las palabras que fabricaron para herirme y me rehago creando las que se fabrican para la concordia.

Tomé de un discurso diáfano sobre el auditorio, donde estuve de paso, aquellas palabras que me adivinaron.

En estos tiempos si no somos iniciativa no somos nada. Valemos lo que valen las propuestas y sus puestas en escena pero antes que planes y compromisos valemos por nuestros sueños que engendraron las listas de las esperas.

Abiertas las flores, un estallido de colores; cada perla de humedad un néctar para la poesía; tu boca, un camino; tu cara, la certeza.

Revolviendo entre imágenes magenta encontré la tuya en medio de un tiempo que olvidé haber vivido. Nunca hubo un tiempo que terminara porque siempre quedó algo por decirnos dentro de cada uno. Repasando imágenes te descubrí con la misma mirada dulce de antes.

En el litoral compartí mi mar con tu mirada, deseé revolcarme contigo sobre la hierba quitándote tu jersey a rallas. Nos quedamos mirando intrercambiándonos la sonrisa como dádiva, tu seguiste tu paseo con ritmo de mujer amada, yo el mío de águila.

Esculpida en bronce y gemas, emergida de la tierra madre, la que contiene todas las bellezas; te recorrerán las manos de mil cuerpos impuros para fundirse con el tuyo.

Tanteo imágenes pixeladas esperando dar con la diosa que me falta, para iluminarla con mis velas de campaña en noches que no haya luna clara. Para idolatrarla sin ningún altar que me valga, compañera de juegos de cama y camarada de utopías más allá de una temporada. Te tanteo, en la semipenumbra emboscada, a punto de tomarme para los juegos de amante y amada.

En lo personal me deshilacho para aspirar a hacerme tejido de nuevo. Más allá del idioma y del cultural gesto te insinúo el espíritu que tienes dentro. Ya he hecho tarde para enamorarte si el amor es lo que para ti también vale. Vivo en alguna parte del planeta sin tomar ningún lugar por definitivo ni verdadero. Vivo lo que vivo, mi agenda cotidiana y mis espontáneas letras.

Hasta muy cerca de donde estás tumbada puede llegar mi palabra, para que la hagas tuya como si para ti fuera enviada. Claro que puedes ignorarla, no creerla, pensar que es un verso que no significa nada. Yo seguiré escribiendo mis palabras para quienes crean que detrás de cada texto hay una mano y una boca, un alma abierta a otra alma.

1http://elpoetaerraqnt.blogspot.com/2009/11/inventario-de-faltas.html

Vivir la alternativa.

Vivir la Alternativa desde el yo soy.

La debacle de teorías solucionadoras y de movimientos que traicionaron sus objetivos abrió una gran etapa de descrédito de campañas para nuevas movilizaciones. El movimiento social dejó de ser uno solo y la quimera de creer que tras él solo había un futuro posible desmotivó a no pocos. Por fortuna, otras generaciones biológicas vienen a reemplazar físicamente las antecedentes que por caducidad se quitan de en medio. De las nuevas, personas que no se prestan al engaño del sistema despuntan con su sensibilidad e ingenio presentando críticas para superar limitaciones históricas y seguir poetizando, platicando y politicando sobre un mundo mejor. En cada generación, en cada época de la que se tiene noticia, siempre hubo dos clases de personas, las que se ocuparon de la vida como un proceso de sinergias en la que los demás importaban y quienes se ocuparon fundamentalmente de si mismas maximizando su individualismo y por añadidura el individualismo en la sociedad. Mientras ese otro mundo que teóricamente es posible no se gesta a escala global, cada individuo se enfrenta a los retos presentados por su propia consciencia: la de aumentarla y la de cualificarla, o se,a sabe más y saber emplear este saber.

Durante siglos la alternativa al mundo se ha puesto en funcion de las multitudes que la hagan posible. Esa sigue siendo la idea predominante. Hasta que los individuos han empezado a contar uno a uno, con la fuerza de su decisión y empezaron a andar independientemente de si otros les seguían. Ese tipo de personas siempre ha existido: simebre hubo ingenieros del verso y la palabra y de la tecnología y las novedades. ¿Que es lo que hace que una idea se convierta en una alternativa? en su extensión. La idea más locuaz puede ser absolutamente estéril o muy útil dependiendo de si es seguida. Desafortunadamente muy buenas ideas deben esperar siglos por no decir milenios para empezar a ser reconocidas como válidas y no siempre la mejor idea es la que se lleva a cabo. Entendemos por la mejor idea aquella que procura beneficio social sin perjudicar al medio ambiente.

Durante mucho tiempo se había supuesto que para vivir en el pleno ejercicio de las potencialidades personales se necesitaba de una revolución social que lo permitiera. Los distintos tipos de democracias demuestran que son posibles coordenadas híbridas en las que los individuos pueden maximizar la soberanía como personas aunque la sociedad diste mucho de estar arreglada. La revolución de sujeto es la que va haciendo cada cual en si mismo, en su mente e ideas, en su hábitat y hábitos, en su trabajo y relaciones. Vivir la alternativa pasa por vivirla en uno mismo contando con su propia fuerza y resolución. Antiguamente la lucha revolucionaria se tomaba exclusivamente como una lucha social, la de preparar y participar en los movimientos, la de decidir objetivos instaurándolos. Después, poco a poco, nos iríamos dando cuenta que la mayor de las luchas revolucionarias no es la de las pancartas y las manifestaciones como la de la contundencia en el mundo propio luchando contra cada gesto retrógrado del otro y cada gesto insconciente o alienad ode uno mismo.Vivir la alternativas significa empezar a vivir en uno lo que se espera que se viva algún día en la totalidad social. Significa introducir lo que los griegos llamaban la virtud en todo lo que se emprenda. La ética en el hacer significa no permitir la degradación de la conducta ni de las actitudes ni de las ideas.

De los dos tipos de cosas que uno se puede plantear hacer durante toda su biografía (la lista de intervención social y la lista de modificaciones personales) puede estar seguro que no las agotará mientras viva. Siempre quedan cosas por las que luchar y es difícil estar completamente de acuerdo con lo que uno es a no ser de que se sienta completo y terminado. Vivir la alternativa tiene un doble sentido: vivirla para fuera cambiando la posición ante le mundo y las cosas y vivirla para dentro cambiando los valores del consumismo y de la superficialidad a favor de la autenticidad del uno mismo. Hablar de revolución personal lleva inexorablemente a hablar de la mismidad como lo autentico. Definir el uno mismo no es tan fácil ya que uno puede no dejar de ser lo que es haciendo autenticas barbaridades contra el planeta y los demás semejantes. La alternativa personal es permitirse las potencialidades de sujeto lo cual pasa por la premisa de la libertad, cuyo ejercicio pasa por la premisa de no destruir la ajena. La definición extensiva y detallista de este concepto de libertad no debe(ría) dar lugar a confusiones aunque las polémicas siguen enredadas en esa parra de los detalles. Para muchos la libertad de ser lleva imprime la libertad de utilizar cualesquiera medios para expoliar al otro que usa de medio. Si bien es cierto que la libertad de ser lleva a lucha contra quien se toma la libertad de reprimir la libertad anterior, hay una autorrepresión propia de toda libertad, la de no convertirlo en un instrumento de dominio de los demás sea por diferencias de pensamientos o para aprovecharse de su debilidad. La persona libre integralmente no necesita sojuzgar a nadie para su beneficio privado. Quien han estructurado estados de dominio o grupos de poder malvados y que pueden cumplir todos sus deseos en el campo de lo material no significa que puedan ser libres o sepan ni tan siquiera de la libertad; suelen ser las primeras victimas de si mismos al no tener más fuerza que la que le da su dinero o su fuerza física.

La vida alternativa como propuesta individuada que no individualista se viene impulsando. Es la prerrogativa de cada cual. Pasa por contar con multitud de detalles: desde preciclar a la hora de la compra eligiendo productos que se ajusten a la ética de su producción a la minimización del tiempo de trabajo con el que vivior para no malbaratar la vida en procesos productivos indignantes. La alternativa personal pasa por la criba de autentificarlo todo desde lo que se piensa a l oque se hace, desde lo que se decide a lo que se cumple, desde la calidad del contacto humano a la maximización de su comunicación. Vivir la alternativa es un duelo con los límites, tanto los impuestos injustamente por el poder del otro desde su atalaya como los autoimpuestos por uno por temor a la dei nhibición, a la espontaneidad, a la fluència y al darse.

Vivir la alternativa pasa por los pequeños detalles, los gestos de deferencia y de dedicación al otro. La suma de muchos pequeños gestos constituye un gran gesto. La autogestión del propio tiempo por y para lo que se quiere, en la perspectiva de una correlación de sinergias para vivir una existencia concorde y plácida, solo depende de cada voluntad de sujeto. Lo alternativo no es tanto la forma exterior como esa capacidad d autosugestión de los recursos de uno. Una persona nunca es cero tiene lo que tiene. Le basta reconocérselo para empezar a trabajar tras su desiderátum existencial. Necesita también otra premisa lavarse de los pre-conceptos y pre-juicios con los que el laboratorio del sistema lo ha preparado para que sea su cómplice.

En Los héroes del tiempo, Terry Gilliam muestra como unos bandidos que han robado el mapa estelar del hacedor de toda la creación pueden moverse a su antojo por las coordenadas del historia. A modo de juego se mueven por otras latitudes temporales reinterpretándolas. Algo parecido puede hacer cada cual con su vida tanto por lo que hace a la parte ya consumada como sobre todo a la parte por vivir. Por lo que hace al pasado biográfico hay lecturas alternativas de lo sido para substraerse de los descalificativos y categorías de exclusión; por lo que hace al futuro por construir basta planificarlo de acuerdo a lo que se quiere. El fundamento rotundo según el cual una persona vive su vida es eligiéndola desde su madurez y resolución. Hay muchas formas de vivir la vida propia alternativa: con nuevos criterios que libren las perspectivas de la inquietud psicológica, minimizando los temores de todo lo que pueda suceder asegurando que la peor de las adversidades será una experiencia y una enseñanza a integrar mientras quede cuerpo y memoria para ello.

Probablemente quien opte por vivir la alternativa en su vida, eligiendo sus propias formas de vivir, simplificando sus gastos, no prestando su anatonomía a las intoxicaciones, hablando con sentido y n ocayendo en las habladurías, aceptando dar su tiempo a otro a cambio de una contraprestación justa, eligiendo donde vivir sin perjudicar el entorno, comprando cosas sin alentar procesos de injusticia o de explotación,.,..se va a encontrar con sus otros inmediatos (familiares y amigos, por supuesto) que le reprocharán tal elección. Ni la entenderán ni se la aceptarán. Querer cambiar el mundo será tomado como una objeción cuando no un utopismo vocalizado como insulto. Todo lo que puede hacer quien opta por vivir la alternativa es declarar el derecho a vivir su vida sin hacer daño a nadie y sin aceptar prestarse a que los demás se lo hagan. Una persona es rica en posibilidades, cuando menos dispone de su tiempo, depende de como y para qué lo gestione si va a formar parte de las problemáticas mundiales in crescendo o parte de sus soluciones.

En cuanto alguien declara ser sus deseos y opta por su existencialidad para una realidad distinta esta realidad ya empieza a ser cierto al menos a escala de su individualidad, es cuestión de ratos que también empiece a serla para quienes le rodeen o quieran conocerle. Lo más inmediato que tiene una persona es su mismidad y en el primer campo de intervenció nque puede indicir renunciando a que su mente sea coklonizada es tambien en si mismo. Declarar que la vida te pertenece para vivirla con un parámetro alternativo no doblegándote al patrón de conducta impuesta por la sociedad demostrativa de fracasos y generatriz de infelicidad es una forma de decretar el territorio soberano del yo. Jean Renoir en Esta tierra es mía 1 introduce la cuestión de la autorecuperación del uno mismo en la figura de un profesor inhibido y cobarde que se recrece con su discurso sobre los derechos humanos. Si bien es cierto que el yo no e stan definible -como la cantidad de veces que se usa como pronombre cpompoarativame4nte dominante pemritiría presenti- indica su relacion con el ser del sujeto, lo que es como consecuencia de factores en los que siempre toca ver el epso de los esdternos y el peso de los endógenos. Mientra el yo se tome como una consecuencia colateral de las circuntancias y no como una forma de protagonismo en ellas, los individuos estan condenados a su reproductivilidad acrítica. Necesitan vivirse como alternativas para darse cuenta que las circunstancias son la consecuencia de sus correlatos, el escenario que va cambiando según como registren sus escenas.

1estrenada en los USA en 1943

El estado de ansiedad


El estado de ansiedad. Un cuadro psicopatológico.

La ansiedad se produce como un problema de adaptación. La respuesta de ansiedad elemental, en principio es proporcionada a una situación de peligro. Es patológica cuando su tasa reactiva es exageradamente mayor al problema objetivo. Particularmente, cuando ese problema es inventado para satisfacer al pensamiento de prevención abusiva autogenerándolo. En realidad no hay nada que esté poniendo en peligro directamente la vida del sujeto ansioso pero sí va a poner en clave de escapada la conducta para eludir un enfrentamiento que de hecho no se tendría porque dar. Esta escapada no tiene porque ser físico-motora (con gestos de huida, desplazamiento o corriendo) puede traducirse en una parálisis del comportamiento quedándose in situ sin hacer nada ante lo que le aterroriza que, por otra parte, no siempre es fácil de definir o señalar.

La ansiedad se expresa con un panorama sensorial descolocado. Los sentidos hipervaloran las sensaciones mas de aquello de lo que realmente están informando. Sentir y pensar está estrechamente conectado. La estructura en sí misma escisiva de la mente no elige el camino del raciocinio o el del sentimiento a voluntad (la famosa definición del cuerpo divido en razones y sentimientos con una frase de furor: “mi mente me dice esto y mi corazón me dice lo otro” es rotundamente falsa). La psique proporciona ambos tipos de argumentos: los mas sensibles y los mas racionales, los mas sensitivos y los mas elaborados. Según se tengan , es decir se tengan los valores y criterios concretos, se siente. Lo exacto a decir es según se piense se siente. En el extremo de no desear pensar en nada ni en nadie el cerebro sigue estando ocupado por ideas que preparan conclusiones y formas de respuesta afectiva. La reactividad sentimental varia según va creciendo el pensamiento y la persona. La reacción sentimental ante el himno de tu país no es el mismo a lo largo de la vida, depende de como vaya evolucionando el pensamiento y el estado de creencias ante significados tales como nación, patria, sociedad, aser humano o historia.

La ansiedad que conduce a crisis de pánico tiene por enemigo a uno mismo ya que no es dado hacer una evaluación de problemas reales externos que las desencadenen ya que no existen. Tal constatación de que no existen en la entidad dramática que les confiere el sujeto, la crisis hay que encajarla en un tratamiento de urgencia con los recursos de relajación que estén a mano (bañera de agua tibia, música tranquilizante -con auriculares si es preciso-, contacto físico con caricias en particular en la cabeza y sienes, masaje corporal y reflexoterapia, catarsis oral y gestual,...).

El resultado mental de la ansiedad es la conducta de escapada. Es una huida imprecisa de un objeto aversivo que no se delimita. Es importante enfrentarlo in situ. Eso le da la vuelta a la situación.

Las características de la propensión ansiosa giran en torno a temores un tanto abstractos aunque se traducen en síntomas corporales concretos: hormigueos y entumecimiento, sensación fácil de fatiga, sofocos y escalofríos dentro de una falta de auto seguridad de tal modo que se teme a perder el control o a volverse loco, a hacerse daño a uno o a los demás en una explosión descontrolada. Ese miedo a producir conductas externas fuera de control o no planificadas ta bien viene unido con el miedo al infarto o al morir o a la muerte de un ser cercano y querido, a que ocurra una desgracia, miedo a estar solo o demasiado acompañado, a tener vómitos, a apenas, a producir poca salivación, a cerrar demasiado o poco los párpados, a sus tics o movimientos incontenibles. El multivariado panorama de la ansiedad cursa en fobia social ,agorafobia, a viajar en cualquiera de los transportes, a meterse en ascensores, a objetos concretos como cuchillos, miedo a personas concretas o a cosas específicas, miedo a animales, a la administración de inyecciones, a la visita odontológica, a la sangre, a los animales, temor a la perspectiva misma de esas crisis que ya se han experimentado por tantos temores. La ansiedad forma parte del esquema patológico de una enorme cantidad de conductas: horror por el recuerdo de un acontecimiento traumático, por un accidente vivido o previsto, por una amenaza o por haber sido testigo de un asesinato.

Se da aceleración del pulso, palpitaciones cardíacas, aturdimiento con el entorno, irritabilidad no justificada, dificultades para conciliar el sueño estando cansado. Sensación de no haber reposado al despertar, inquietud e impaciencia frecuentes, sensación de ahogo, falta de aliento. Sensación de atragantamiento, gestos de tragar saliva, opresión torácica, embotamiento, tensión muscular sin motivo, náuseas, molestias abdominales. La tendencia a la excesiva puesta en orden de objetos, contar o sumar matriculas o cifras que aparecen en espacios públicos, comprobaciones repetidas, abrir el frigorífico para comer a cada momento, la pulsión de compra a cada estimulo de escaparte, pisar las baldosas de una determinada manera.o no tolerar determinadas posturas fisicas en otros son tantos otros indicativos de un cuadro de ansiedad. Cada historial clínico de ansiedad tiene sus particularidades. Este puede complejizarse mas o menos.

Las propuestas mas serias de tratamiento son las terapéutico-verbales. En la práctica se combinan con los tratamientos psicotrópicos.

Los tranquilizantes, sedantes y estimulantes dentro de la farmacopea recursiva y recetada lo que hace es atenuar la sintomatología, no la cura. La demora. Produce tolerancia (se necesita aumentar la dosis) y dependencia, coloca en el producto el trabajo que ha de hacer uno mismo desde la reorganización de su psique.

La exageración reactiva de la psique parte del hecho de que el cerebro computa señales de una forma errónea. Las señales no son unívocas. Cada día tenemos señales somastésicas, del propio cuerpo (cosquilleos, pinchazos, manchas epidérmicas,..) y externas (ruidos de las maquinas, de ascensores, de coches, de voces,...) que incitan a la preocupación. Los cuadros de ansiedad se caracterizan por un exceso de pre-ocupación y por un déficit de ocupación para las cosas reales.

Todas las sensaciones: falta de aire, falta de memoria, taquicardias, sudoración, ruborifacia, tartamudez, desviación de la mirada, microgestos gratuitos,...remiten al planteamiento cognitivo que incide en los valores.

Hay tres tipos de causas que gestan los cuadros de ansiedad:

1 está conectada en su origen biográfico a un impacto emocional .

2.una filogenética de pertenencia a una especie que fue inferior en sus primeras etapas en su lucha subsistencial frente al reino animal

y 3. coexistencia situaciones de peligro o ambientes de hostilidad contra los que la persona ansiosa no encuentra la manera de organizar su propio poder.

La ansiedad es un indicador de vulnerabilidad según el cual anticipa la derrota antes de una contienda. Una crisis de ansiedad otorga un poder que no tiene al otro que fantasmatiza o a lo distintos elementos que puntualmente parecen terribles (tormentas, huracanes, tornados,...).

La ansiedad es un trastorno de la estabilidad. La estabilidad no sólida da paso a una perdida de poder personal. Coloca al sujeto que se cree vulnerable por no decir despreciable en funcion de los sucesos espontaneos hasta el punto de que no se arriesga a someterse a ellos. El perfil ansioso olvida que la predictibilidad de los eventos con los que se va a encontrar, vaya donde vaya, se van a mantener dentro de un umbral de conductas racionales siendo el porcentaje menor los verdaderamente peligrosos para su salud o para su integridad. Greene (1969) Hematólogo Universidad de Rochester. Estudios de vidas de gemelos. Observó que los pacientes de leucemia habían experimentado un trastorno emocional, mientras que el gemelo sano, no lo experimentó. Evans (1920), psicoanalista junguiano, sostuvo que muchos enfermos de cáncer habían tenido como precedente la pérdida de una estrecha relación sentimental antes de la enfermedad. Psychological study of cáncer (1926). Las personas afectadas de pena dirigían su energía psíquica a su interior contra sus defensas naturales. Hagnell (1966)hizo un estudio con mujeres suecas en un seguimiento por 10 años tomando la dimensión de subestabilidad de Sjobring (1963) correspondiente a la de extroversión de Eysenck. Observó una proporción significativa mas elevada en mujeres con predisposición al cáncer por una personalidad subestable. T

La inestabilidad junto a los impactos emocionales no neutralizados son el sustrato de otras disfunciones corporales y mentales. A corto plazo la ansiedad impide el goce. Es una forma de autocastigo que lo aplaza sine die. Y a largo plazo puede estar conectado con la totalidad de disfunciones en el comportamiento.

La cura analítica del cuadro de ansiedad pasa por no prohibirlo en su explosión mas radical sino en acompañarlo mientras dure con las formas naturales de relajación. La toma de sedantes (amapola, valeriana,...) y la supresión de excitantes (alcohol, tabaco, café, haschís, estupefacientes,...) puede contribuir. El habla sosegada acompañando al proceso también. En tanto que el sujeto afectado de inseguridad ansiosa pueda articular su voz y pueda responder a preguntas la mejor invitación terapéutica es que deje fluir todo lo que sienta. En cuanto pueda expresar sus temores es importante pedir que el centro de atención sea puesto en el relato mas concreto posible de cada u no de sus miedos. El perfil ansioso pone sus miedos en funcion de lo que va a suceder no de lo que ha sucedido aunque es posible que algún hecho acaecido haya sido el desencadenante de una crisis puntual. Mientras la depresión se estructura en torno a pasados consolidados e inamovibles la ansiedad pivota en torno a sucesos por ocurrir a los que se tiene miedo que ocurran. Paradójicamente, el factor ansiedad es un aliado natural de panoramas enfermizos que no tienen porque darse pero que puede producir involuntariamente. La ansiedad bloquea la energía quitándola de otros menesteres vitales de importancia. A mayor ansiedad por vivir menos se vive.

La Reutilización

La reutilización. Vivir la vida sin comprar nada (o menos).

En la sociedad de la opulencia  -a pesar de todas y  cada una de sus crisis- son mas cosas las que se producen que usuarios existentes para usarlas. Ese desajuste entre productos y consumidores deja un umbral de recursos que tiende al crecimiento permitiendo que se vayan sumando iniciativas para el reciclaje. Las crisis económicas cíclicas no lo son de déficit sino de todo lo contrario: de superproducción. Los gobiernos asustados por el caos social generado por la reducción de puestos de trabajo en lugar de proponer  nuevos modelos de vida social basados en la cooperación y en una distribución más equitativa instan al mas trabajo y al mayor gasto si bien es cierto que las insinuaciones a nuevos modelos van surgiendo en los discursos públicos pero sin atreverse a pronunciar la frase mágica. Acabar con el capitalismo, con su irracionalidad, su antihumanismo y sus despilfarros.  Al alarmismo social toca añadirle esa incapacidad gubernamental (indistintamente de los partidos políticos en la gestión del estado) en calmarlo.

El hecho es que una  buena parte de la sociedad capitalista tiene más de lo que necesita y sin embargo sigue contribuyendo a la producción de objetos. Materiales que no hacen falta y que vienen a estorbar la vida. Todo ello está condenado al stock o a la destrucción con tal de que las máquinas sigan rugiendo y vomitando los artículos para los que han sido diseñadas.

La primera propuesta ecologista para preservar el hábitat y los ecosistemas ha sido y sigue siendo el de la Reducción. Esa es una idea genial que sirve tanto para un  plan global de una gran industria como para un  pequeño hogar de una familia. Reducir significa aminorar el ritmo de necesidades o elegir aquellas cosas que cumplan varias funciones para evitar la duplicidad de elementos contextuales. Reducir significa ajustar la vida a lo necesario y no acostumbrarla a un superávit de artículos sobrados.

Reducir  significa atenerse a  este parámetro y no mal educar a criaturas (futuros consumidores compulsivos) en la extralimitación de la superfluidad. En suma, reducir es trabajar para cubrir necesidades y no al revés: trabajar para aumentarlas en terceros a cambio de quimeras de éxito profesional que se desvanecen al aproximarse a su significación autentica.

Por ahora, las propuestas de la simplificación no han creado dinámicas de vida dominantes. Hay una resistencia a vivir con mínimos porque eso se asemeja a hacerlo como lo hicieran las clases más bajas y al no tener excesos se le equipara a tener poco o a la pobreza. Se ha llegado a creer que no comprarlo todo es tanto como apretarse el cinturón, una famosa y demagógica frase indicando que significa pasar hambre. Todavía hay quien ve como algo terrible comer dos veces al día en lugar de 3. Un cura demagogo hablaba de eso por la tele con toda la piedad de la que era capaz por los pobres de la tierra.

Puesto que la reducción es todo lo contrario a lo que plantea el sistema con la explotación de los recursos naturales y los recursos humanos en pos de  productos arrojados por las fábricas, el no-uso de  todas las cosas es su consecuencia directa y correspondiente. Las cosas se acumulan en lugares antes de que su tiempo de vida útil haya concluido. Además se tiran antes de que se hayan aprovechado suficientemente.

La Reutilización es el fenómeno que nace a partir de recoger y re-usar cosas que han sido despreciadas por otros.

Las empresas dedicadas a los artículos de ocasión y usados (second hand) son la forma más conocida de re-utilización. Lo malo de ellas es que al intervenir los intermediarios en su almacenamiento (desde los típicos chatarreros y traperos a los modernos almacenes de reparación y remaqueamiento de las cosas) es que añaden un segundo precio para sus beneficios a cosas por las que ya pagaron el primer precio sus dueños. De hecho el dueño de algo que lo tira sin apenas usarlo  paga una segunda vez para que se le lleven eso de su espacio, y el nuevo dueño que la adquiere significa que paga una tercera vez en ese ciclo.  La basura –entendida caqui por todo aquello que es despreciado- puede generar tanto más gasto cuanto más intermediarios haya en su manipulación. En todo caso, para suerte de rebuscadores y reutilizadotes convencidos,  el acceso a ella es de libre disposición.  La curiosidad del sistema es que lo que encarece un producto por encima de su coste de fabricación es su transporte, su distribución y reubicación. Aunque no se pague por la compra de una cosa e incluso resultando gratuita por encontrarla junto a un container el hecho de recogerla, transportarla y almacenarla significa un trabajo que tiene un coste en tiempo y significa también un pago por combustible, energía extra y materiales añadidos a su reparación si es eso lo que se hace. Todo lo gratis tiene cuando menos un coste de trabajo aunque no sea necesario gastar un céntimo para arreglarla.

La cantidad de productos desechados es de tal cantidad que una planificación del reciclaje incidiría directamente en la disminución considerable de la producción de primeros productos. Como eso no interesa a la sociedad del lucro las alternativas del reciclaje  y educación medioambientalista se demoran. La cultura consumista es de tal magnitud que todo l oque no sea pasar por alquileres altos y por hipotecas interminables no es considerado. Resultado: la gente enferma poniendo su vida al servicio de la propiedad en lugar de poner los recursos naturales al servicio de su vida.

Como  proyecto experimental es actualmente posible la construcción de una casa bioclimática con la utilización de  materiales tirados y solo tirados. El chabolismo ya es eso, solo que su aspecto es feo y su higiene deplorable. Las casas de lata ya vienen a ser unidades domésticas reciclando recursos que por otros han sido tirados. En lo más rudimentario los homeless se protegen de las inclemencias de la noche metiéndose dentro de una caja de cartón. La alternativa no es esta. Los hombres-rata pueden vivir de deshechos en las papeleras y dormir en cualquier portal pero eso no es una alternativa. Huelen mal y no hacen otra cosa que obedecer sus imperativos estomacales.

El planteamiento de la reutilización es el de posibilitar una vida cómoda y agradable con los recursos proporcionados por la misma sociedad del despilfarro. Ha habido experimentos sociales con coloridos e ingenios de unidades domésticas permitiendo el lujo y el placer de vivir sin obligaciones laborales asumiendo directamente las necesidades de trabajo y creativas de esa elección existencial.

Lamentablemente los optantes por reutilizar materiales despreciados (la ocupación de casas abandonadas en una de sus versiones) no siempre miman los lugares en los que se meten teniendo serios problemas con la organización doméstica básica.

En una buena parte de Europa y del mundo más rico se podría vivir organizándose con criterios de reutilización efectiva (también por lo que hace a comida acudiendo a los mercados en sus horas de cierre cuando sus mercancías ya no están para la venta).Evidentemente la opción es/sería para minorías. Alguien tiene que estar produciendo primeros productos para que haya despilfarro que de lugar a la alternativa de su reutilización. Tal como están las cosas un grupo organizado podría demostrar poder vivir sin usar un céntimo y cubriendo la totalidad de sus necesidades con la reutilización de las cosas tal cual y su reciclaje por piezas. Eso incluiría desde el tejado y el calor a los libros, el vestido, la comida y los desplazamientos.

Eso no es una simple conjetura. Hay micropoblados y formas marginales de vida que apuntan a eso pero su caos organizativo y su antiestética por no hablar de su mal gusto y falta de higiene los descalifica como modelos. Es una lástima que ahí donde va el ser humano deja su contaminación y su desorden. Esa es una constante sea cual sea la clase social de pertenencia y sin que tenga nada que ver el poder económico en el impacto ecológico adverso. Cuanto mayor sea ese poder mayor será el impacto nefasto pero la determinante psicológica será la misma. Por fortuna para la gente del futuro hay personas que apuestan por las soluciones y respetan los espacios que habitan.

La perspectiva no de una vida entera pero sí de una temporada de un par o 3 de años de vivir sin pasar por la tienda o por el restaurant o por el espectáculo de pago es perfectamente posible aunque no probable. Salvo los más menesterosos que se dedican a la indigencia por única vocación,  es difícil encontrar quien se preste a un proyecto de esta clase porque para sumarse a ello habría que vencer todas las inseguridades previas. Como Rudyard Kipling fantaseamos una vida habitable no desde el dogma sino desde la creación. La creatividad solo necesita dos cosas: el ingenio y los materiales de trabajo. Estos los proporciona el despilfarro (por cierto hay artistas que trabajan sus formas tomando los materiales de los containers) y en cuanto al ingenio la iniciativa personal y el no-miedo es el que proporciona la genialidad suficiente para una vida distinta y divertida.

La revolución en uno mismo.

 

De la militancia por los demás a la revolución en uno mismo.

Después de haber pasado por miles de reuniones y asambleas con otros idealistas y conspiradores, y ver que el mundo iba siendo repasado una y otra vez sin que nuestros anhelos de utopía se convirtieran en grandes transformaciones, cambié de posicionamiento en relación a la noción de compromiso personal con la sociedad. Me dije que cada persona tenía  que cumplir con su conciencia y con sus débitos biográficos y que nadie podía hacer sustitoriramente lo que a cada cual le tocaba hacer en su vida. Fue así que salté del gran y pomposo discurso de la revolución de todos o de las mayorías a la idea de compromiso personal de cada cual  con uno mismo para superarse tratando de ser  irreprochable y estableciendo así un  compromiso indirecto con el entorno trasformándolo en sus detalles.

Desde el momento en que sabes que el mundo es aquello que vives cada dia, aquello con lo que lo llenas a cada momento, aquello que te toca convivir y soportar en tus inmediateces y que todo esto es lo que ocupa y ocupará tu mayor tiempo biográfico lo lógico es intervenir en todo eso para gozarlo lo más a corto plazo posible.(De hecho todo lo planeado a muy largo plazo  ya deja de tener que ver con un plan individual. A largo plazo uno no es nada, todos estaremos muertos) . La cuestión era y sigue siendo que las intervenciones en lo cocreto, en las manifestaciones reinvindicativas y en las protestas episódicas reactivas quedaban muy desconectadas del día a día en la que las modificaciones que dependían de cada sujeto quedaban pendientes de hacer.

La gente, los obreros, los camaradas dejaban de hacer la revolución en casa pero, eso sí, discurseaban hasta altas horas de la madrugada sobre la revolución pendiente en el mundo dejando la vajilla para la chacha doméstica o la respuesta a los problemas inmediatos para la demora permanente.

A mi pesar, comprobé que la credibilidad revolucionaria del demagogo que tenías delante sobre las grandes cosas a hacer contrastaban con su incapacidad por corregir sus propios hábitos (celoparanoia, omivorismo, adiccion tabquística, contribución a la contaminación, estrés, paranoias persecutorias, sufrimiento gratuito, consumismo superfluo, egoísmo, trabajo laboral no ético,…). Con la coartada de la supeditación del individualismo a las necesidades colectivas de las masas; cada individuo, supuestamente vanguardista, deja para el final de la lista (eso en el caso de que lo apunte) sus temas irresueltos más personales para ponerlos en función de la resolución de los temas generales y de la creación de unas nuevas condiciones objetivas que proporcionaran felicidad a raudales para todos. Eso me recuerda que abnegados compañeros justificaban que no podían dejar el tabaco, la cafeína o los barbitúricos porque el mundo necesitaba de su hipermilitancia que sostenúan con tales estímulos. Repasando el anecdotario, diría que  para una mayoría de militantistas profesionalizados a full time se les podía haber dicho: cuelguen sus dedicaciones al mundo y resuelvan antes sus propios problemas conductuales y mentales. Jamás subscribí una frase de este tipo que tampoco llegué a imaginar como justa desde mi virtuosismo de crédulo ante la fe revolucionaria de los demás.

La revisión retroactiva   me llevó a evaluar la doble función de los activistas especializados en agitación y vocacionales de estrategas  de toma del poder: la de sus cuadros subjetivistas empujados a la militancia partidista y la reproduccion de los esquemas mentales y conductuales de la misma sociedad de la que eran críticos o marginales.

El error macro estuvo en concebir que la tesis de la persona nueva no era válida sin una materialidad  politico-económica a escala general que la autorizara. Eso tenia una equivalencia indirecta con la tesis de la revolución importada (internacionalizada o permanente según la famosa tesis de Trotsky) por la imposibilidad de ser consolidada a escala de una sola nación. Ernesto Guevara, el icono mas conocido del siglo XX, ya fue cuestionado en Bolivia por su esquema, por no decir necesidad personal, de ser extensor revolucionario al continente. No sería el único al que le dijeran: vuélvase a su país, no luche por nosotros. Su legado e ideario y su romanticismo con la heroicidad y con el saldo de su propia muerte de luchar por los demás por encima de atender sus necesidades personales fue un esquema inspirador que no le libró de la critica de su no dedicación revolucionaria a la construccion de una nueva sociedad a pesar de saber que la revolución empezaba el dia después de la victoria contra la dictadura cubana.

Siempre que rugió alguien en contra de la injusticia y movilizó a sus compañeros de infortunio para cambiar con decisión y por la fuerza si era inevitable unas condiciones intolerables, también hubo quien lo impugnó por venir a alterar el orden y lo conocido por malo que fuera. Impugnaciones éstas que no solo partieron de los agentes de los intereses creados y de los sectores privilegiados sino también de las propias filas de los miserables y de los explotados necesitados de ese discurso de combate.

  Lo que está en discusión casi siempre es el ámbito de competencia de cada individuo, si su intervención en el mundo tiene que ir más allá de si mismo o no. Distintas ideologias han hecho del individualismo su piedra capital. Gide y Malraux también optaron por el reinado del yo, a pesar de su monstruosidad,  como vía de afirmación del uno mismo. Tras la derrota conceptual de la tesis de una clase contra otra y de la lucha entre ellas como motor determinante de la historia el idividuo ha vuelto a reaparecer como figura crucial en los panoramas de iniciativas para nuevos mundos o modificaciones formales de éste. Si bien no hay ningun individuo, ocupe el lugar que ocupe y sea la importancia que sea la que tenga, que no sea substituible la cuestión es que a escala individual, para uno mismo pues, ningun individuo puede admitir su substitucion por otro, salvo que acepte el papel de esclavo y el de despersonalización. La tesis a favor de la substituibilidad es propia de  un abracadabrismo numérico que solo satisface una visión desde la cifra y desde un objetivismo de la estandarización en el que la menor importancia la tiene el ser humano en detrimento de una idea simplista de lo que es la sociedad uniformada. De hecho, los paises mal llamados postrevolucionarios trataron de quitar la dignidad individual de sus residentes uniformándolas prohibiendo modas e impidiendo los signos más mínimos de individualidad. En el desenlace como casos extremos (patológicos) hubieran preferido clones del líder maximo o del padre de la nueva nacion, impidiendo ojos y pieles y facias de colores y formas diferentes. El auto-reconocimiento del yo no tiene porque dar rienda suelta a un monstruo que devore insaciablemete a los demás yoes. Todo lo contrario: la expresión de sus necesidades legítimas es lo que crea un campo correlacionario con los demás de mutuo respeto, autogestión colectiva del espacio y de los recursos y libertad de relación.

La militancia por los demás, dado el predominio de la inconsciencia y las rémoras de pasados oscurantistas, ha tenido un sentido histórico justo hasta el momento en qué los posicionamientos eran muy claros, las contradicciones no eran tantas y eran necesarios los héroes para desatascar situaciones. La crisis de líderes arrastrada desde bastante antes de terminar  la centuria anterior, y con la que empezó y sigue el siglo XXI oculta una crisis mas grave: el enmascaramieto de la realidad con el monopolio por parte de la retórica politica del discurso público. El lugar del deabate está en otras partes que apenas es divulgado.  Las rondas de opiniones en directo de residentes que por radio o en foros se expresan indican que hay un saber circulante en la sociedad y una capacidad de hacer critica útil a los gobernantes de turno y por extensión al conjunto de  la clase política que hace fila para su relevo, mas interesantes que las frases de disparo corto y de tiro fallado de los portavoces de cada retal del coyunturama.

La noción idealizada de revolución como el de un acto crucial tomando el poder para imponer el propio ha hecho un enorme daño intelectual y generó unas expectativas esperancistas sesgadas. Tener el poder no garantiza ninguna revolución en el sentido pleno de transformar comprotamientos y pensamientos, a no ser de que sus gestores faciliten la eclosion de nuevas ideas en ese sentido y se legisle de forma imperativa (el unico imperio legitimo si hay alguno es o sería el de la ley no opuesta a la ética) para castigar  la criminalidad de todo tipo (desde la obtrencion de plusvalias por la explotacion al secuestrro de la libertad ajena). En cuanto a la presuposicion de que la toma del poder es motivo de elogio hay que considerar todo lo contrario:  los poderes, de un signo u otro, se han caracterizado por imponer sus dictaduras particulares (mas o menos demoratizadas por vias consensuales) al resto de la sociedad. La razón común de por qué la historia en todas las  latitudes del mundo sigue tan retrasada es porque en sus grupos de poder predomina el imterés en la involución. Los estados son las expresiones sintéticas de las desidias y psicologías inhibidas de sus sociedades.

Después de dedicar la energia a proyectos utópicos que dependian del concurso de los demás y no concretarlos por el mismo hecho de la volatilidad de éstos como factores efectivos, la idea del otro ha pasado a un nivel más simbólico que fenoménico. El mejor modo de luchar a favor del otro pasa luchando por uno mismo no permitiendo ser amilanado por los factores de enajenacion y de alienación que influyen en nuestro tiempo. Finalmente, lo que no asume hacer uno mismo por sí mismo en cuanto a cualificarse, aprender, ser sabio, experimentar y gozar la vida, no habrá ninguna revolución ni paraiso social que lo haga por él/ella.

La peligrosidad de este criterio es que puede llevar a un desentendimiento de todo lo que suceda a no ser de que te afecte directamente. Por extraño que parezca el mejor modo de ayudar a la minimización de conflictos en otras puntas del planeta, también de las miserias y las enfermedades,pasa porque cada cual se constituya en fuente de creatividad mental no dejándose manipular como un servilista a las noticias o haciendo de  esclavo mental.

Las propuestas individuadas no paran de crecer[1] y el bienestar personal que requiere equilibrio psicológico e ideas claras no depende (no tiene porque depender psicológicamente) del malestar social. La recuperación del sentido de la virtud existencial y la lucha ética es toda la filosofía que se necesita para engendrar otro futuro. Esa reducirá la corrupcion en la funcion publica tanto en los paises africanos como en los europeos y minimizará las bases numéricas que se presten a vender sus almas al diablo (sus conciencias al mejor postor) a cambio de capitales  o de méritos curriculares en contra de sus verdaderos deseos.

La lucha desde el yo por un individuo soberano, pasa por una depuracion y una revolucionarización de habitos e ideas tóxicos. Esto no es posible sin derrocar el propio miedo. El sentido de la vida no lo da el sentido ajeno (el de las instituciones o del estado) que quiera conferirle a los sucesos. Es la elaboracion de las diámicas y tesituras individuales.Claudio Naranjo, se apuntó a la tesis de que el sentido existencial pasa por la autorrealización personal del potencial de cada cual por la que trabaja divulgándola.Eso puede sonar a hueco para el individuo que solo ha experimentado la ambición de la conquista material y a escala social. La autorrealización es el capital psicológico y ético que permite prescindir del máximo de condicionantes y reconceptuando el mismo valor de la necesidad.

El prototipo del antiguo revolucionario con la prosa airada y la arenga siempre a punto es ya totalamente obsoleta. El militantista ecuadrado en una orgaización todavía lo es más, a parte de ser sospechoso por no pensar por cuenta propia sino de hacerlo por cuenta ajena por obediencia al grupo. Los vocablos de “revolución” y “revolucionario” tampoco son demasiado útiles por el confusionismo y segundas acepciones con las que han cargado, a pesar de que ciergtamete, de acuerdo con Jose maría Jover, cada vez que una palabra entra en desuso la sociedad entera está en peligro. La extinción o falta de uso por las dificultades confusionistas que genera no significa que se  pueda optar por palabras de reemplazo inmediatas.

Optar por una vida revolucionaria pasa menos por el grito y más por el enfrentamiento sosegado, menos por la conspiración colectiva y más por la afirmación de un ego auténtico, menos por la búsqueda del cargo o puesto dirigente y mas por la dulzura y la vida personal sentimentalmente sincera.



[1] LLuis Ferrer rector de la UAB declaró en el 2007 que el nivel de su universidad era alto ya que publicaba unos 2000 articulos cientificos por año aubque de mometo su reto estaba  en situarlos en niveles de prestigio. Cada propuesta elaborativa en el campo que sea situa a su autor en la competecia de un tema o zona vital dados ante una perspectiva contributiva al mundo de todos sin dejar de priorizar su mundo(profesional o intelectual) propio.

 

La soberbia de lo inútil

La sorberbia de lo inútil.

Cuánto más estudio, observo y vivo más sé las dificultades del saber y la  alianza resistente a su progreso. En los ámbitos anónimos donde no se conoce la identidad ni la cara de los participantes es donde más se demuestra una cruzada tácita en contra de lo que destaca y en contra de quien tiene algo útil para decir. En vez de aprovecharse de las lecciones de quienes pueda darlas se les ataca calificándolas  de inaccesibles, difíciles o inadecuadas. Es conocido el fracaso de las mismas escuelas (no confundir con el fracaso escolar) con el porcentaje mínimo pero real de sus superdotados que se aburren con sus programas de estudio y se auto marginan o son excluidos sufriendo por ello. La tesitura de quien tiene un saber acumulado es dura por lo que hace a los conflictos de acoplamiento con los demás cercanos y con la época que les ha tocado vivir. No es extraño que puestos a nacer en un mundo como este algunos prefieran ser tontos, creyentes y conformistas para no tener que vivir en la encrucijada del conflicto permanente con sus congéneres. Creyentes porque al tener un dios salvador y un cielo al que ir todos los avatares de la vida material y terrestre pasan a un segundo plano  disculpándolos, tontos porque a falta de inteligencia la conciencia queda muy tocada y de esta manera uno no se entera de las verdades ni tiene necesidad de descubrirlas y conformistas porque al estar de acuerdo con todo lo que impera tal como impera y esta (des)ordenado ya le va bien aceptando lo que otros y la tradición y el poder les han organizado sin tener que entran en colisión ni disonancia con nadie ni por nada de tal manera que todo se vive en la beatitud y el acriticismo.

Cuanto más sé, mas  sé -permítase la redundancia- que hay más gente que no quiere saber nada. Quien trata de explicar una cosa tiene que contar que su auditor/rio puede no interesarle. Esto no es grave, siempre ha sucedido. Lo grave es que quien no está interesado en aprender se parapeta en su ignorancia como si fuera lo mejor de lo que le pudiera suceder. Hay un orgullo de la superficialidad, una soberbia de la inutilidad. Incluso hay un dato revelador de ese fenómeno que lo hace más grave: el de una leve estimulación por el aprendizaje y su inmediata frustración por el esfuerzo desencadenado que representa, Sé de gente que afirma a modo de disculpa que es inculta y que quiere aprender, como una especie de tic justifiatorio pero que en vez de ser consecuente con esta declaración trata de imponer su decisión, sin argumento alguno, sobre el tema que sea y sin fundamento. ¿No acabas de decir que no sabes? pues calla y escucha. El problema del que no sabe no es que no sepa (nadie nace sabiendo, aunque también he oído afirmaciones demenciales del tipo de que los pensantes son los que nacen predestinados para serlo) sino que no quiera aprender. Desgraciadamente para los pensantes, les toca reconocer que una parte no menospreciable de las gentes conocidos, de sus paisanos, de sus convecinos, de sus colegas incluso ya tiene suficiente con las cuatro cosas que saben para manejarse en la vida corriente y declaran no querer saber nada más. El origen de la incultura es el desconocimiento deliberado. También sociológicamente se ha venido interpretando que la incultura es el resultado de un plan articulado por los estados y poderes interesados en sojuzgar a los pueblos vertebrados en torno a supersticiones y mentalidades pre-científicas.  Para quien sabe algo  y por casualidad acaba reuniéndose con gente que se constituye en club para intercambiar no ocurrencias, si no chorradas, va a sufrir  los ataques en masa de los otros. Será un pedante, un exhibicionista por ostentar lo que conoce, un repelente por corregir los errores ajenos. Tampoco hay que ser tan listo para descubrir a alguien que lo es. El que no lo es se siente vulnerable e inseguro ante quien lo es. Aquel se pone a salvo de este llevando conversaciones al terreno de la estupidez hacienda de la falta de intelectualidad la elección supervivencial dominante. Detrás de un tonto social no hay un policía del pensamiento exigiéndole que lo sea, el propio tonto se basta y se sobra para mantenerse en su armario oscuro sin querer saber nada de la luz de los conceptos. Su soberbia lo condena al ostracismo pero puesto que una mayoría ha optado por los que son raros somos los otros, los que nos preguntamos los por qué de las cosas, los que analizamos situaciones, lo que optamos por la elaboración continua, los que escribimos, los que decimos no a las situaciones injustas. La lluvia de elementos de discurso lesivo no cesa para quien piensa por sí mismo y emite luz propia. No vale la pena entrar en polémica por este tipo de calificativos lesivos. Aunque no dejen de ser un pretexto para la propia puesta en escena de afirmaciones radicales contra esa otra  realidad inerte de no querer saber nada. Lo confieso, topar con un tonto acomodaticio que se las da de apólogo de su imbecilidad y que va de soberbio a la postre de tarde en tarde es un buen pretexto para practicar la catharsis de la furia contra esa clase de psique tiene demorada la historia humana en pretensiones no resueltas de la más lejana de las antigüedades conocidas. La dialéctica entre el saber y el no saber pasa por largas zonas de silencio y por su parte el más tonto puede reproducir frases hechas y conceptos que utilice sin saber realmente lo que está manejando. Esa dialéctica verbal  no deja de ser un juego entre paréntesis para tomarle el pulso a la capacidad mental circulante y de paso divertirse un rato a costa de esos orgullosos de sus vacios teóricos. Eso puede ser entendido como una crueldad pero tácticamente ridiculizar a alguien porque no sabe lo que por biografía e historia le toca ya saber es un poderoso acicate para que se plantee la vida más seriamente. El sentido del ridículo o de la vergüenza del ignorante es un facto psicológico importante para que el susodicho se replantee si seguir siéndolo o por el contrario tratará de dotar de contenidos de utilidad a su vida. Por de pronto su reacción automatizada será la de acudir a esos insultos contra el que sabe pretendiendo que la mayoría de los que no saben por una elemental aritmética democrática tienen que mandar sobre los que saben.  Los tontos que  acuden a ellos  (a esos descalificativos) es porque escapan de un tema planteado para evidenciarse menos de lo poco enterados que están. Por lo general quien  expresa juicios rápidos y pronto-reactivos de autodefensa y a bocajarro sin dar respiro al otro suele embutir superficialidades para ocultar lo poco que sabe de otros temas que sí sean de interés.

Para un hablante enamorado del arte de la conversación se puede pasar más tiempo buscando un interlocutor válido para tenerlo que en la conversación misma, a no ser de que lo tenga asegurado para siguientes veces. Huyo de la verborragia y la pedantería como el que más  pero no del preciosismo de quien enseña y tiene facultades para enseñar. Huyo mucho mas de los desiertos mentales de individuos que simulan ser pensantes y basta que digan tres frases continuadas para incurrir en una docena de errores y descartarlos no ya como interlocutores válidos para un debate sino ni siquiera como compañeros conversacionales divertidos .

Del discurso hueco y de heroicas de gubernamentales se huye como de la quema, pero de las bla-blas ciudadanas comparativamente menos documentadas, se cruza a nado el océano mas extenso con tal de no aguantarlas. El problema es que cuando se desea pinar determinadas opiniones espontáneas en salones de chat, incluidos los de pomposos títulos como filosofía o escritores es inevitable la decepción. Todavía no he encontrado un chat, aunque la verdad es que no me he dedicado a extender mi investigación a otros países y lenguas fuera del castellano, que se ajuste al marco temático que anuncia. Hacer zapping entre las distintas ofertas de chats que existen proporciona  una muestra heterogénea gratis que permite  visión rápida y contundente del predominio de la tontería en todos ellos lo que no quita que haya excepciones de personas brillantes por las que merezca la pena discurrir ratos estériles entre muchas más que no lo son ni lo serán nunca.

Xavier Roig teorizó el crucial concepto -para entender los males de nuestro tiempo- de la dictadura de la incompetencia. Esa noción se pude extender a la del dictum de los que no quieren aprender., ni superarse, ni mejorar, ni evolucionar. Es así que la historia de los humanos tiene que cargar con un considerable lastre de los hermanos inmaduros que ostentan su fuerza para no hacer, no pensar, no discurrir, no aprender, no vivir.

La felicidad como elección subjetiva.

La felicidad: la declaración de un estado subjetivo.

¿Puedo declarar mi felicidad? ¿Puedo?...¿aunque sea en susurros? La declaro pero ¡que conste!  sin ánimos de ofender. No quiero que te sientas mal porque tu no puedas competir con tal afirmación. Tampoco desearía  que me tomaras por tontolava por creerme feliz en un mundo de desgracias. Voy a tratar de explicar cuál es la clave de la felicidad sin pretender hacer un manual práctico para conseguirla, aunque ya que lo menciono, la idea puede dar lugar a un material de propuesta para enrolar a editores  que se comprometan en una gran tirada sobre ello. Lo voy a hacer sin presuponer que soy el único hijo de la tierra en declarar tal cosa. Seguro que puedo aprender mucho de personalidades que han sido y son más felices que la mía.

La primera cuestión de método para un proyecto existencial dedicado a la felicidad es que se trata de un proyecto individual. No puedes llamar a la puerta del vecino y decirle:¿Qué? ¿nos vamos a tomar un par de copas de felicidad? Al vecino se le deja ubicado en sus supuestos, los que sean, escribiendo tal vez su propio relato sobre este tema o sobre su opuesto. Mencionar eso me lleva a repasarme en mis ayeres cuando me sabía que no era feliz ni podía serlo y que probablemente escribí sobre sus dificultades. Sé que relacioné la felicidad con el bien y su contrario con el mal pero no adelanté mucho teóricamente, tampoco pragmáticamente, mi vida discurría por entoces tras imposibles y tras retos de encargo. Llegué a definir la felicidad como una ecuación de multigrado cuyas incógnitas dejaban de serlo por ser sustituidas por referentes robustos. Decidí que cuantas menos variables indeterminadas concurran en una vida se puede ser más feliz. Luego vi que el recibo de una loto multimillonaria también era una variable indeterminada y que eso solía hacer feliz al recepcionario.

Volvamos al hoy, un día de lluvia, tarde gris, plantas perladas y soy feliz. Los días que llueve la circulación se ralentiza y hasta se atasca. Técnicamente no hay ninguna razón para eso pero sucede. Los conductores se ponen frenéticos ante otros que bloquean la marcha general. Por suerte soy u habitante de mi cuarto de trabajo,  un pequeño universo en el que no falta de nada: los ordenadores, la conexión a internet, compañía humana al lado compartiendo el espacio desde una entente primordial,  una botella de agua para refrescar paladar y neuronas, unas pesas de mano para mentirme creyéndome que eso sustituye ir a una sala de feetness, los diccionarios cerca, una lámpara con la pantalla de cristal blanco traslúcida que pone la nota aristocrática, libros a los que engancharme por si necesito urgentemente dosis formativas y viajes repentinos a otras latitudes que me saquen del ahora y aquí…En fin, no puedo pedir más. Ser un hombre abutacado me ha permitido llevar una vida sosegada. Y pensar que decían de mí era un culo inquieto incapaz de estar mucho rato en la misma ubicación. Vengo observado que el culoinquietismo (en otros) no tiene nada que ver con las razones objetivas que llevan a moverse por el afuera sino más bien por la falta de razones subjetivas en soportarse uno a sí mismo. De ahí que lo habitual sea tener que salir fuera de casa un cierto número de veces por día para hacer una cierta cantidad de cosas que se podrían hacer con una sola gestión a la semana. ¿es que estoy proponiendo que nos quedemos en casa? No, nada de eso. Los de las taquillas me enviarían sus tigres. Lo que sugiero es reducir  el número de variables diarias (semanales, mensuales y anuales) determinadas por actividades innecesarias. También sugiero apostar por menos interacciones y las que se hagan que se las dote de más contenido. Volvamos a mí: el último gato pardo en una realidad multicromática que se siente más a gusto en atardeceres como el de hoy que no corriendo tras los lugares de encuentro de las multitudes. Eso es nostalgia. (¡Tú lo que tienes es fobia social!) ¡Vaya con los diagnósticos de los de rasca y a ver lo que te sala qué eres o qué tienes! Vale confieso mi amor por la poesía y por los vibrátiles que cada generación da aunque sea a cuenta gotas que prefieren el sosiego de una tarde en calma que mezclarse con las multitudes en los centros urbanos o que van de marcha (¡marcha, marcha!). La felicidad es algo muy frágil y muy íntimo como para ponerlo en función del mundo.  El decreto del estado de declaración permanente universal fracasó en su momento. El idealismo tuvo que replegar velas y enfrentar su naufragio. Tuvo que admitir que la gente no quiere ser feliz, que las revoluciones terminaron por sacar los mismos y peores monstruos humanos que antes que estallaran, que las modas de cada generación camufladas de progresistas arrastraban antiguas formas de sojuzgación. La tesis de qué mientras hubiera un  solo humano desgraciado nadie podía ser feliz fue muy exagerada. Comprendí paso a paso que cada persona tenía que hacer su propia revolución en casa y antes que nada en su estructura mental. Que primero tenía que vencer los factores de distorsión ajenos y tomar la conveniente distancia satírica con todas las amenazas que recibiera con el propósito de atemorizarlo. He ahí una clave, la felicidad pasa por tomar cualquier asunto biográfico como parte de la aventura existencia y reírse convenientemente de las ideologías culpabilizadoras.

La felicidad no depende del azar ni de la oficina de reparto de destinos. Es una resolución. ¿Quieres ser feliz? Pues adelante, ¡sélo! No te auto sabotees en todo aquello que te lo impida. La felicidad no es tanto un objetivo como un criterio de existencialidad, Soy feliz porque quiero serlo pero además lo soy porque lo compruebo. Sigo siéndolo porque no estoy dispuesto que las mil y una adversidades que trae el vivir en sociedad, (en una sociedad más dedicada al contra naturalismo que el respeto a las leyes naturales del planeta) me echen a perder el día. Soy feliz porque no permito que la amargura ajena me destruya los buenos momentos y en general todos los momentos. Soy feliz porque me he vaciado al máximo de angustias públicas y porque me rebotan acusaciones falsas, perjurios e injurias. Me subí a bordo de un viaje etéreo sin nada que me sostuviera salvo ideales (repasados y reactualizados) y desiderátums para no abandonar la filosofía del carpe diem de Horacio. Declaro mi felicidad y no voy a pedir perdón a nadie por ella. Prefiero disculparme si cometo un error o me paso de la ralla a ir por la vida pidiendo a priori perdón por respirar sin haber hecho nada mal.

Soy feliz a mi manera claro. No soy el que cuento chistes en la sobremesa para entretener a los contertulios ni digo siempre si a todo lo que se presenta. En realidad puedo decir tantos o más noes que sies pero lo bueno es que decir no ya no me hace sentir mal. Le digo no a la brutalidad, a la suciedad, a los anti ecologismos, a los que enredan con mentiras que institucionalizan y ordeñan al máximo. Le digo no a vivir para trabajar, a hacerlo por cuenta ajena bajo la batuta de un cabo de vara o un sargento civil. Le digo no a vivir en la inquietud permanente, con la hipoteca que o se termina nunca de pagar, a la preocupación continua, es decir la pre-ocupación, que impide la verdadera ocupación con sensatez de las cosas. Bien mirado me paso la vida diciendo no a las cosas y si puedo disminuir esa cuota es porque reduzco las interacciones con los demás y me evito escenas de las que, como humano, me avergüenzo. A mi modo soy un salvaje en su guarida que no ha seguido los ritmos dominantes creyéndome una realidad de la que no soy confesional. Si soy feliz es porque le ha dado la vuelta a las tortillas tantas veces como he tenido necesidad de hacerlo. Ahí donde había un tipo prepotente he respondido desde la humildad, ahí donde había un dictum injusto me he escapado como he podido, ahí donde he tropezado con una teoría que se presentaba como la única robusta pero que he encontrado su trampa no me la he creído. En resumen he antepuesto un método de interpretación a la interpretación dominante que inocula estándares y que escribe los guiones de vida de una mayoría que acepta seguirlos a crear los suyos propios.

Debo decir que el ímpetus por ser uno mismo desde la autenticidad es lo único por lo que vale realmente nacer y morir. Morir quiere decir morir. Es  una causa de honor. Morir por la verdad no tiene nada que ver con la muerte por martirio por seguir dioses o fabulaciones religiosas de las que el martirologio ha dado buena cuenta.  Se ha objetado que no se puede pensar en uno mismo porque esto es individualismo e incluso egoísmo, pero la condición primera para que la sociedad en bloque sepa a donde va y evolucione saliendo de los laberintos en los que se ha metido es a nivel de cada persona decidiendo o aceptar aquello que le hace daño y que hace daño a los demás. El enfrentamiento continuo por resolver tal tesitura genera desasosiego y enemistades pero a la vez es la gran escuela de la vida. Una vez se tiene claro que cada persona es la única que puede trabajar por su propio cambio personal te liberas de ir de misionero y de salvador por los mundos. Es una profiláctica distancia del altruismo que contra lo que parece ayuda a que los demás se autoasuman a si mismos sin esperar padres blancos[1] que vengan a salvarlos. Soy feliz porque soy yo. He aprendido de mis límites sin emborracharme por ansias de perfeccionismos que en realidad ocultaban ambiciones. Soy feliz porque no necesito acumular tantas cosas ni tanto dinero para sacarle rédito a cada hora, a cada momento. Soy feliz porque puedo escribirlo aquí sin avergonzarme y puedo permitirme ese rato de auto encuentro conmigo mismo en esta sentimentalidad. Soy feliz porque sé que predomina la comprensión de mi mismo que me hace sentirme así que no los ratos de incertidumbres, broncas, colisiones con los demás. No rehúyo  la lucha. De hecho, me he especializado en la protesta contra lo que considero injusto lo cual es una forma bastante divertida de vivir.

A fuerza de reclamar derechos, por los de la cultura, los de la nación, los de los oprimidos  (en esa etapa anterior de idealista incondicional) olvidé reclamar los míos propios. Advertí que los derechos individuales no son opuestos a los derechos comunitarios sino un eslabón integrativo de estos, el eslabón principal. La persona más fiable es aquella que no se vede haciendo de excepción a la afirmación de que todos tenemos un precio. La persona más fiable es la que consigue ser feliz con lo que tiene, no por resignado sino porque no reduce su creatividad y su sentido existencial por las limitaciones y épocas en las que le toca vivir. Soy feliz porque de la felicidad he hecho mi apotegma y no la he negado a pesar de todos los avatares y vicisitudes con las que me he visto envuelto. Creo que soy feliz porque me he creído que lo soy aunque aparentemente no paso de ser el último mono de feria, el tipo ordinario que pasa por los lugares sin ser visto por nadie, el  aventurero que no pretende ningún record  y el colega que no va a ser recordado. Básicamente soy feliz porque no espero nada: ni triunfos, ni ese premio millonario del que hablábamos (no juego a ningún juego de azar), ni condecoraciones, ni cielos con una corte de ángeles trompeteros, ni mujeres despampanantes que tomen posiciones en la alfombra a mi paso con  la disposición corporal  exacta a un visitante como yo.

Al principio no esperar nada era desesperante. No tener objetivos era no dotarse con un sentido existencial (se tenía que luchar por grandes causas para dotar de contenido biográfico a los años que se tuvieran). No competir con los demás para ser el primero (en los cien metros lisos o en la creación literario o en la investigación científica) parecía no tenerse en autoestima. Descubrí las trampas de todo eso, las filigranas con que el ego quiere dárselas de superlativo cuando no pasa de ser un individuo más en circulación emplazado a descubrir lo que pinta en este planeta.

Soy feliz porque una vez decidí que si bien no podía cambiar al mundo no iba a hacer nada de mi parte que contribuyera a sus desgracias. No le daría ningún motivo a nadie para que me pudiera objetar estar fuera de ética. Eso sí fue el resultado de una gran deliberación conmigo mismo. Lo cierto es que nuca he dejado de tener gente que me objetara mi modo de ser, en particular mis formas. De todas las libertades que me han reprimido verme cuestionado en mi libertad sentimental ha sido la más dolorosa. He sido reprimido en ella por gente muy cercana: familiares, hijos y compañeras.  Todo eso me ayudó a crecer y lo remonté. Soy feliz porque averigüé que ni siquiera el hijo, el significante del hijo o el del amor binomial, el de la pareja, son la causa de la felicidad. La felicidad es un motor que funciona con una energía especial. Es un secreto a voces pero que me resulta extraño que sea tan desconocido. La felicidad pasa por el autodecreto y esto pasa por no aceptar unas cuantas cosas que impugnen lo crucial. No dejaré que se me humille, que se me engañe, que se me explote. Si no dejas que se burlen de ti pero a la vez si no te importa que te dejen fuera de juego porque has aprendido otros juegos, también a jugar solo, no tienes porque temer.  

Desde mi butaca sé mas del mundo que de haber seguido a diario en él, multiplicándome en mis reuniones y proponiendo continuamente la oferta de la semana para un mundo feliz. Soy feliz porque puedo serlo sin ese mundo feliz y no sacrifico mi biografía para ser el mártir de temporada. Soy feliz porque creo en mí y no hago de mi vida una cruzada contra tantos idiotas con los que me toca compartir época o mejor dicho protagoniza una distancia recomendable de todo aquello que no lleva a parte alguna.

Soy tan feliz que necesito decirlo de algún modo pero no puedo atestiguarlo más  que diciéndolo.  No, no estoy fumado, ni bebido, ni estoy en pleno acto alucinatorio. Estoy ante un ordenador en unos bajos de un bloque con otros 27 domicilios de otros tantos residentes o núcleos residentes de los que apenas sé nada y al revés. Si alguno llamara en este instante  a mi parte y me preguntara:”¡oye! ¿Y tú qué haces para ser tan feliz.?” No sabría qué contestarle pero si me urgiera una respuesta, la que fuera, le diría: me he desquitado de todo lo superfluo, he sustituido la noción de un sentido existencial por el de auto aceptación y dedicación de mi tiempo biográfico a cumplir mis deseos que no tomo como fines de consecución ineludible. Juego con la vida y conmigo mismo y todo lo demás viene sobrevenido como parte de un puzle que se va formando solo.

En realidad no tengo ni idea de porque soy feliz aunque presumo que la respuesta va por lo indicado. Si alguien quisiera demostrarme que no puedo ser feliz en una realidad tan brutal le diría que no se confunda, que mis coordenadas de conflictividad (de hecho soy un sujeto voluptuoso predestinado a tener problemas con los demás por no aceptar el imperio de las mentiras) y ratos aciagos en los que me toca merendar sapos no son contrarios a los balances en los que de cada asunto destilo una pócima literaria.

En fin soy feliz ¡no puedo remediarlo! y por la presente desautorizo textos anteriores en los que pudiera haber afirmado que la felicidad es un imposible categórico por todas los factores que la desestabilizan, claro que ser feliz tampoco quiere decir que la felicidad total evite pasar malos momentos. De hecho cada día puedo tener el contrapunto de alguno que me recuerda que no soy un ángel sino un organismo biológico, que no estoy en el mejor de los mundos sino en uno de sus peores, y que no me esperan paraísos sino seguir en esta laberíntica realidad.



[1] Tanto en el sentido metafórico como en el que hace referencia a la congregación de este ombre que fuera a colonizar ideológicamente a Africa y a cambio de ofrecerles el cielo les obligaron a acabar con sus costumbres ancestrales como el nudismo.

Lucha y Disenso

Lucha y Disenso. Autoconfirmación del yo y disintonización.

En la personalidad numérica[1] hay una constante del campo de relacionabilidad que pasa por episodios de la conducta humana que son el de no-onda o el de no sintonía. Aun sin escenificación grotesca de las diferencias interpersonales las situaciones disintónicas se detectan y se recuerdan. Su diferencia con la expresión de opiniones disidentes  y con el enfrenamiento conceptual radical y duro es que aquellas dan señales de una imposibilidad en la unidad sentimental en una cuestión dada mieras que estas no pasan de ser posicionamientos teóricos cercados por el campo del razonamiento. Ahora veremos que aquellos episodios de disintonización aunque siempre concurren y se dan en la más idílica de las situaciones, son tanto más frecuentes cuanto mayor sea el desiderátum del individuo en afirmarse en su pensamiento y en sus derechos, sobre todo los de expresión.  Cabe volver a una premisa crucial: no es posible la lucha sin el disenso. Justamente la lucha existe por un disenso previo, por un desacuerdo con una situación que se desea cambiar. La lucha en toda su dimensión conceptual: lucha desde la autodefensa o por la reclamación de aquello a lo que se tiene derecho por razones naturales, históricas, éticas y políticas, se origina desde el momento en que hay unas situaciones que bloquean unas aspiraciones o la satisfacción de unas necesidades. La lucha reivindicativa a escala de movimientos sociales proyecta a una dimensión mayor lo que necesita cada uno de los individuos que los componen a una dimensión, si se quiere, menor pero no menos importante, que se sabe excluso, insultadlo u oprimido. La lucha por objetivos históricos pendientes tales como por la justicia global o por una sociedad sin trampas pasa por la voluntad de poder de cada sujeto en lucha desde la regencia de su conciencia. Lucha es poner en acción la voluntad de poder que Nietzsche reteorizara a partir de la enseñanza de Schopenhauer que tomó por su maestro en esta cuestión y que tan mal interpretado fuera. La voluntad de poder para alcanzar la libertad, para permitirse ser en libertad, la de poder desear, la de poder pesar, la de poder amar y la de poder vivir, Esto está lejos de la interpretación de la tesis como imposición a la fuerza de la voluntad personal frente a las voluntades ajenas. Nada a ver con el autoritarismo tiránico de las voluntades individuales que no reconocen las voluntades ajenas. Sabemos que los gobiernos tiránicos aspirantes a los dominios de los demás, a la sojuzgación de las masas han entendido la voluntad de poder como la autocrática, la dictatorial, la núcleo-elitista. Cada auotócrata debería saber que la soberanía de cada individuo, de todos y cada uno de los más anónimos y desconocidos pasa por su yo-cracia.

En la lucha política y social contra el sistema del mundo tal como es se circula por terrenos cercaos y enfrentamientos individualizados que cursan en el disenso y derrapan hacia el malestar, Hay primeras y únicas discusiones políticas con personajes que solo sirven para ubicarlos y para no repetir nunca más la tentativa de la persuasión. La lucha por una sociedad de recambio, alternativa entonces desde posiciones que consoliden la dignidad, el respeto, la verdad, el amor y la sinceridad, pasa por la lucha contra todo lo que sustenta actual, por tanto contra todas sus variables de feligresías y seguimientos. La lucha contra el sistema capitalista ya no es (tal vez nunca lo fuera) una lucha entre obreros y patronos o ni siquiera entre manifestantes y policías sino que es la que se libra entre revolucionarios y reaccionarios, entre reformistas y conservadores, entre activistas y pasivos. Ese combate, finalmente, entre  defensores de la verdad y guardianes de la mentira se reproduce hasta la saciedad en todos los ámbitos: desde la escalera de un vecindario al hogar doméstico, desde el aula universitaria a la asamblea de fábrica, desde el estadio de una concentración a la vida callejera, desde la reunión tertuliana a la conversación de sobremesa. Esa lucha cuyos frentes son todos los que esta otro defendiendo lo inaceptablemente indefendible es inevitablemente colisionista. El luchador social no puede eludir la filosofía trágica en la que se ha metido, concepto esto que reclamara para si también Nietzsche. Su vitalismo le llevó a no renunciar- al menos conceptualmente- a nada ni siquiera al dolor. En Prometeo, figura de la tragedia clásica con Esquilo (525-456 aC) como uno de sus autores representativos ya se canta que solo se llega al más alto conocimiento por el camino del dolor. Esa vía del dolor hacia la sabiduría pasa por la confrontación. Vivir toda una vida correligionaria y sintónica con absolutamente todos los demás es imposible. Quien declara que no tiene problemas con nadie, te miente o no se ha enterado aún de qué va la coexistencia social. Los estados disintónicos con los demás congéneres, es decir con una colección más o menos larga de hablantes próximos o lejanos, convivientes o coincidentes puntuales, genera desazón y mal estar. De las peores experiencias del dolor, la incomprensión  sistemática continuada se ve abocada a una ruptura del diálogo. Esa incomprensión y esa ruptura acrecienta la soledad unipersonal, el aislamiento del mundo ajeno.

La lucha por un mundo que haya superado las mezquindades de este y de los modelos históricos que le preceden ahí hasta donde se han averiguado es indisociable de dos hechos: la lucha contra el otro inmediato que sigue sustentando lo viejo y lo caduco para no ver peligrar sus posesiones o intereses privados  y la lucha contra el uno mismo subsumido en la mentira y el miedo por salir de su escondite. Es ineludible enfrentar al otro concreto en la lucha opositora a un estado de cosas injusto e inaceptable. Eso pasa por el disenso y con ello, por la pérdida de favores y ventajas. El enemigo, cualesquiera que sean sus maqueamientos y cosméticas, está demasiado cerca. Puede ser el compañero de clase, el profesor, el vecino, el amante,…Pero advertirlo sin medida puede incrementar una neurosis de la desconfianza permanente. No hay nada a objetar contra nadie mientras no se demuestre la necesidad de lo contrario. La cuestión es que esta necesidad es constante y diaria y ese otro nunca está muy lejos.

La lucha revolucionaria es un concepto mucho más global que la lucha anticapitalista. No es la lucha de sabotaje contra lo físico sino la lucha pensamental contra lo ideológico. Indistintamente del carisma y de la aurea de verdad que acompañe al luchador no le van a faltar  conductas reaccionarias por lo que hace. Toda su vida será una cantera de enemistades o enemigos explícitos. Alguno de ellos incluso lo matará o podrá liquidarlo por muy pacifista que haya sido en sus discursos y es que el discurso de la impugnación por legitimo que sea o suele perdonarlo nunca el impugnado.

Cambiar la sociedad  no es posible sin articular la propuesta del renacimiento humano, de un hombre nuevo, una persona por encima de lo que ha dado de sí la existencialidad humana hasta ahora. Nietzsche otorgó a este parámetro el de superhombre, idea mal entendida por los fílicos de la raza aria. En la visión nietzscheana se conjuga los dos valores del arte griego clásico, con dos de sus dioses capitales. Esa doble dimensionalidad del nuevo humano por construir: el sujeto apolíneo-dionisiaco engendrado ya embrionariamente en el panteón helénico conjunta la claridad, la estética y la razón de Apolo con el goce, la noche y la pasión de Dionisio.

Si además o en el lugar de la lucha socio-reivindicativa el sujeto en combate por y con sus pasiones decide mantenerse en el plano individual y liberarse de toda responsabilidad histórica o de compromiso con sus congéneres, el resultado en términos contables de conflicto con los demás también es, más o menos, el mismo. El superhombre en proceso de cocción no puede existir sin que sea un superhéroe (o la versión no lejana de mártir ordinario). Lou-Andreas Salomé, conocedora de la obra de Nietzsche y vinculada personalmente a él, encontró esa equivalencia. La voluntad de poder del hombre en hacer prevalecer lo justo es también una voluntad de verdad o dicho de otra manera la forma con que la verdad expresa su voluntad, 

Vemos que el disenso es una consecuencia preinscrita en la elección de la lucha independientemente del ámbito e impacto detesta siempre que sea una lucha por conquistar o restablecer la verdad y el derecho a la libertad. El yo individuado auto confirmándose en su ser (en el ser que es y quiere ser como ser armónico con los derechos ajenos) genera inevitablemente la disintonía puesto que el enfrentamiento contra las situaciones objetivamente injustas no lo tolera. Vivir es pelear aunque el ideal del viviente es tener una vida apacible y sin conflictos. Cuanto más reduzca sus interacciones con los demás menos motivos de conflictividad tendrá pero aun ubicándose en la lejanía y en la tangencialidad las experiencias conflictivas con saldo de sufrimiento no las  eliminará por completo. A fin de cuentas vivir es vivir en una vida repleta de déficits y problemas. Sócrates al morir dijo que la vida era una larga enfermedad. Vivir sin problemas con nadie solo puede cursar en la total sumisión y acriticismo, en, más que la aquiescencia, el conformismo incondicional, la falta de estima y orgullo propios y, por supuesto, la falta de criterio y de personalidad. Basta pesar autógenamente, por cuenta propia, para entrar en conflicto, puesto que tanto las acciones como las ajenas van a ser repasadas con lupas de dioptrías máximas no perdonando los imperdonables. El tipo de conflicto entre  el yo contra el otro puede cursar de una manera u otra pero incluso antes de la escena pugilística la estimación de un nuevo episodio disintónico será intuido o guionizado. En la auto confirmación egoica como un yo distintivo no dispuesto a la sojuzgación del dictum ajeno considerado como incorrecto  la disintonia es la consecuencia lógica. Probablemente a esa distintonía también se debe la depuración del yo y el crecimiento del promedio general de autenticidad. Hay lo que hay y dentro de lo que hay no todo son flores ni resonancias positivas. 

Una de las criticas deformativas que se hace al ego como inflación superlativa del yo individualista (y por supuesto es muy criticable) es cuestionar el derecho a la individuación de paso cuando esa individuación pone en peligro el consenso del dominio establecido.  Hay que vigilar que un mismo tipo de vocabulario nutre a críticas similares pero que obedecen a motivaciones completamente distintas. Resumiéndolo todo: luchar por una sociedad alternativa es lucha contra quien se opone a ella. Luchar por la superación de las falsas relaciones humanas lleva al conflicto con quien fuere que las defiende con unas excusas u otras.



[1] Teoría y  pauta de autoevaluación desarrolladas en La personalidad numérica escrito por  Jesús Ricart Morera

La crisis ideológica

 

LA CRISIS IDEOLÓGICA  

  

-El vacío de militancia como efecto de la crisis ideológica 

-crisis del marxismo y crisis ideológica

-las creencias políticas como recurso a la falta de creencias

-doctrinalización como sucedáneo religioso

-el poder material y el poder ideológico

 

  

Quedarse sin ideología es tanto como la pérdida del corpus conceptual, lo cual abrevia vía libre a la disgregación de los referentes. si no hay ideas que contraponer a los estilos instaurados del sistema entonces ¿que queda? El marxismo ha actuado como tabula salvadora para las franjas de pensadores y buscadores que querían ser arropados por una  ruta a una alternativa social. Siempre se ha argumentado la defensa marxista en torno al robusto método de análisis social que inscribía al movimiento de los explotados de un mando sensato. La ciencia social de los deseos comunistas tuvo apellido a partir de Marx, pero ni Marx ni la ortodoxia que le siguió dio todas las respuestas, ni tampoco sus versiones desde la heterodoxia han garantizado nunca un plan de futuro impecablemente aplicable. El marxismo y sus representaciones orgánicas han tenido acogida y peso en los movimientos sociales impulsivos que requerían una emergencia de libertad en un modelo social, que nadie se atrevía a mencionar o estructurar. El signo de las alianzas de las clases explotadas se hizo con rapidez con el puesto de símbolo motor de las historias y novelas de luchas. Pero no bastaba en sacar de las estanterías los libros previstos y oportunos para cada situación coyuntural concreta, sino la de saber releer los nuevos elementos de realidad en cada período.

 

La repetición insistente de viejas consignas ha demostrado fehacientemente   sus resultados contrarios. Contar con una dotación teórica de una vez para siempre es una trasgresión flagrante a los principios de la ciencia. La teoría, como todo, nace, se desarrolla y muere. Y no existe una teoría axiomática inamovible apta para toda circunstancia, evento y lugar. Tampoco el marxismo a pesar de su contribución analítica al fenómeno de las clases sociales, da  contenidos imperecederos. Lo que es más, sus frases entresacadas, que han sido subrayadadas y alimentadas a través del tiempo, tales como “vale más un paso del movimiento real que cien programas“ o “la filosofía siempre ha interpretado el mundo ya es hora de cambiarlo”, son opuestos al propio espíritu filosófico del transformacionismo a partir de las contradicciones. Pero tal como suele pasar con los defensores de algo en lo que no han participado elaborativamente, su defensa se hace mecánica y ahistoricista, mientras que su creador da cuenta de un momento y de unos contenidos que vitaliza. Estrictamente hablando, hacer prevalecer una frase a categoría pontifical, una década tras otra, es un crimen a la exploración de las últimas razones. Si bien es cierto que otros parámetros de expresión creativa, la poesía  por ejemplo-como un intermedio entre literatura y filosofía- puede mantenerse a  través de sus generaciones lectoras y reproductoras, los contenidos programáticos, las aportaciones políticas y los modelos interpretativos tiene una duración vital menor y su travesía por el tiempo es tanto más acelerada cuanto más rápidas las circunstancias envolventes de los que son sus reflejos. La crisis generada por un vacío teórico, tiene como desventaja la  apertura de una etapa de confusión, dónde el ¿que hacer?¿por dónde seguir? pueden rebotar como preguntas sin ser contestadas por un tiempo, y tiene de ventaja, la bajada  del podium intelectual, para hacer reconocimientos y exploraciones situacionales concretas y empezar así a presentar iniciativas en lo específico. En definitiva la pérdida del corpus teórico es estimulativa para una regeneración teórica, a partir de nuevos predicados que llevarlos a la realidad. La crisis del marxismo acompaña a la modificación y disolución de cientos de organizaciones en todo el mundo basadas en los fetiches modulares de cómo hacer una revolución y que hacer luego. De hecho, nunca ha habido una adaptación mecánica igual del marxismo en los distintos países que ha influenciado. No solo cada uno ha seguido su camino concreto, sino que además distintas versiones de él, se han enfrentando rotunda y militarmente (URSS/CHINA CHINA/VIETNAM). El marxismo nunca ha sido garantía de un futuro sostenido con precisión científica. Incluso sus predicciones futuristas sobre la nación vanguardia del proletariado quedaron ridiculizadas muy pronto.

 

Lo importante es que su crisis como corpus teórico no permanentice una crisis ideológica. Los analisistas sociales y los revolucionarios prácticas que se autoestimen como tales, tendrán que abrir nuevas rutas de comprensión y nuevos temarios de elaboración para establecer soluciones  con las que continuar la lucha y la vida de calidad. Posiblemente la guerra entre clases pasará a segundo término para priorizar la guerra por la vida de todos y la conservación del planeta.

 

El ecologismo que desde la óptica de clases ha sido vista por tiempo como un proceso marginal e inconsciente, cobrará la función de ser el primer indicador de contenidos de transformación humana y social. Posiblemente para los movimientos de lucha, todas las respuestas no serán abordadas, pero bastará con unas cuantas como clave para que el progreso se instale en el norte de las acciones de la humanidad, en lugar de seguir merodeando cortesanamente posiciones  demagógicas  sobre maquillajes para no cambios reales.

La libertad politica en lo revolucionario.

La Libertad Política en el seno de las organizaciones revolucionarias.

Los héroes de papel en los ámbitos ideológicamente reprimidos.

El conflicto entre las dimensiones de la libertad y de la unidad en los procesos de entendimiento para una alternativa.

  

La cuestión de la unidad ha sido ampliamente tratada. De toda la galería política, es imposible encontrar un solo grupo-militante que no  se haya  planteado (supuesta o realmente) aportar avances a la Unidad Organizativa de los trabajadores, estableciendo prácticas de unidad y de acercamiento inter-grupos como una medida previa para ello. Y sin embargo la dispersión de las fuerzas revolucionarias ha constituido y continúa constituyendo  una de las características fundamentales de la etapa  histórica de una actualidad mundial, donde es más  representativa la división que la unidad. Dentro de las premisas o prerrequisitos para unas condiciones de optimización que permitieran el salto histórico a la revolución, la de la unidad amplia quedaba establecida como una predominante, o cuando menos, la de una vanguardia polar que tuviera que ser tenida en cuenta por los demás sectores. esa preeminencia conceptual de la unidad ha incidido tradicionalmente en el marcaje del ejercicio de la libertad, tanto proyectada a nivel valorativo frente a los otros, como a nivel interno, permitiendo los flujos tendenciales, propio de todo desarrollo orgánico de un proceso político. La libertad es la posibilidad  de expresión de diferentes posiciones interpretativas ante la realidad.

 

Puesto que la realidad no es mono interpretable (puede estar conteniendo no solo distintos puntos de vista, sino también distintas subrealidades) necesariamente admite en su seno el concurso de varias ópticas. Este es el fenómeno natural, el artificial es el de reprimirlas o diluirlas en un supuesto todo unitario, donde todo el mundo está pensando lo mismo y actuando igual. Esta panacea de la fuerza vertebrada en torno a un solo comportamiento, es un reduccionismo político. Evidentemente, el analista quedaría incapacitado para interpretar las causas que determinan el divisionismo anticapitalista, si limitara la crítica al empleo que la burguesía, hace de la represión material y de la confusión ideológica. El análisis no queda circunscrito a un bivectorialismo. Y un método socio-político de evaluación de lo real, no puede quedar circunscrito solo a los factores visibles o evidenciados, o revelados nominalmente, puesto que hay otros en la trastienda del acunamiento y de las precondiciones embrionarias. Plantear procesos de unidad, limitados a grupos nominales y a siglas más o menos corpusculares o fantasmáticas presuponiendo que ellos agotan todo el repertorio de la realidad y que la representan, ha llevado a procesos etéreos y elitistas sin  demasiado futuro para la realidad en general, pero sí, con mucha literatura privada ciclostilada para la excitación imaginaria de los protagonistas factos como héroes de papel repletos de terminología pero reproductores de incapacidad de visión del posibilismo histórico y por lo tanto de bloqueo frente a la no predicción coyuntural. La unidad y la libertad están estrechamente unidas, aunque se trate de dimensiones completamente dispares. La una nace por razones táctico-estratégicas y cálculos de fuerzas y efectivismo operacional. La otra, está imbricada en la estructura expresiva del pensamiento creativo, y es el garante de la evolución de la condición humana, el dispositivo que le permite ser catapultado desde la miseria intelectual  a las cotas de la ambición del conocimiento y de la concepción creativa de una nueva clase de ser Humano y de Vida.

 

Por lo tanto la libertad política es solo una versión particular del universo libertario, término  cuya asociación a los ambientes anarquistas lo ha desnaturalizado en su dimensión de integralidad. El ser libre deviene un ser políticamente libre. En cambio las elecciones de conductas políticas desde la posibilidad expresiva no garantizan una libertad total. La libertad política es la parte, la libertad integral es el todo. Ciertamente todo acto de libertad y todo proceso polémico en el que es posible discutirlo todo, puede tener como consecuencia inmediata ciertos componentes inasimilables que toda controversia arrastra. La discusión es para la dialéctica lo que los decretos y órdenes representan para las actitudes fijistas y las mentes conservadoras. Aceptar que todo es discutible es el respeto a unas bases de revisión que permite potencialmente el reajuste de una línea de intervención, mas políticamente justa, en lo social. Al mismo tiempo la discusión sistemática de todo puede provocar una parálisis en la actuación y una caída en verbalismos inoperantes. Para intervenir en la polémica hay que aceptar sus términos y sus desarrollos teóricos. Discutir e impedir la palabra de las posturas tiene otra denominación: el sabotaje a la comprensión.

 

Para el analista social, y para el grupo de innovación, no comprendería en lo más mínimo, el papel que debería de ejercer para situar las condiciones de transformación socialista del sistema social, sino adoptara una política justa en el tratamiento de la Unidad. A favor de esa Unidad mayusculizada se han rendido tributos y energías. Y cíclicamente las etapas pre revolucionarias en sociedades clasistas inscriben en sus historias proyectos de unidad popular, centrales únicas de trabajadores, plataformas de convergencia y posiciones pactadas. En realidad el fenómeno es más describible a la inversa. A partir de unas divisiones y diferencias instauradas de hecho, cada tentativa desarrollista de la historia ahí donde fuere, se inscribe en un proceso que desde la meta teoría ya queda previsto, el de esas tentativas de unidad, institucionalizadas o frágiles, cuya preeminencia en un momento histórico decisivo no esconde la  necesidad pospuesta de una emergencia de las diferencias.

 

La Unidad y la Libertad (de expresión de tales diferencias) actúan con dos cilindros o vasos comunicantes sobre un  suelo en  crisis periódicas de movimiento. Los momentos de calma permite por gravedad la tendencia a la igualación de lo uno y de lo otro.las convulsiones vuele a colocarlos a diferentes niveles. avanzar hacia la situación de las condiciones objetivas que permitan la alteración -en sentido contrario- de la relación de fuerzas favorables al Capital, está indisolublemente conectado con el avance de las condiciones subjetivas de las clases sociales y las franjas políticas, interesadas en el Socialismo.es tan utópico aguardar a que el capitalismo por su propia dinámica interna, extreme hasta sus últimas consecuencias, sus recortados procesos de democratización, y así instaura la eliminación de la propiedad privada por feliz evolucionismo, como confiar en una derrota de los sectores conservadores y reaccionarios del sistema por eventuales y espontáneas radicalizaciones de los movimientos masivos.

 

 Ni los supuestos insights de conciencia generalizada, donde todo un pueblo está puntualmente de acuerdo en un derrocamiento garantiza un desarrollo de conciencia posterior y mucho menos un futuro social admirable.

 

 De otra parte, si los sectores de agitación han tenido y  han arrastrado modelos internos orgánicos basados en una sola voz y en un dirigismo descriticado, es obvio que después transpolen a escala social aquella conducta de funcionamiento. Si en algo se ha caracterizado los modelos supuestamente pos revolucionarios (y siguen caracterizando los que prevalecen como el albanés y el cubano) es en el temor a la circulación de las ideas y en el desarrollo creativo de las escuelas de pensamiento. El fantasma de la dictadura del proletariado, como etapa transitoria para impedir la resurrección de los resortes antiguos del poder desestablecido, acaba no solo por actuar contra aquellos, sino contra todo lo distinto a la nueva casta gubernamental: fenómeno absolutamente indiscutible y profundamente estudiado. La unidad: desde la leve o brevísima unidad de acción a la unidad ideológica, no puede tener miedo a la desunida por situaciones de distinción. Si la unidad exige el acriticismo y la complicidad con las conductas erróneas, es difícil que pueda engendrar unos valores de intercambio creativo entre las gentes auténticamente alternativos. La libertad por su parte es un ejercicio de autocreación desde  el poder individual hasta el poder  comunitario. Es una vía regia de difícil acceso a pesar de su enorme potencial atractivo y de la amplitud de su umbral. Acercarse a ella es más fácil que traspasarla y ejercerla. A menudo la libertad de palabra que concreta un pensamiento distinto se paga con la vida o con la marginación. Mientras que la palabra queda el producto de una acción reforzada dese una unidad puede ser una verdadera entelequia. No siempre un paso del movimiento real vale más que diez programas o una imagen más que mil palabras, puesto que para definir paso y acción ya están siendo necesarias las palabras que lo anteceden en concepción y en tiempo.

Teoría y Lucha

Teoría y Lucha. Significación absoluta dela militancia teórica.

 

No se puede hablar de teoría y de corpus conceptual por encima de las partes coleccionadas, coleccionadoras y coleccionables de la realidad, con el uso de plurales infladamente apasionados de tomas posicionales a favor o en contra de facciones realistas en pugna. El materialismo científico, repite (y los materialistas  arrogantemente científicos, repetiremos) tantas veces como sea preciso, que sin teorización revolucionaria de la práctica, no puede existir movimiento revolucionario alguno con garantías de triunfo consolidado. Esto, induce inmediatamente a concebir las reuniones y órganos de trabajo interpretativos de cada acción real, como algo simultaneado a éstas acciones. Su conveniencia dual, puede disparar tensiones entre unos momentos (los del pensamiento) y los otros (los de la acción) especialmente cuando, unos momentos acaban siendo asumidos por unos sujetos, y los otros, por otros distintos, por una elegibilidad natural entre militantes más dispuestos al análisis y otros más dispuestos al cóctel molotov.

 

Aunque la famosa frase marxiana de más vale un paso del movimiento real que mil programas, es excitado a partir del parágrafo anterior hay que opinar honestamente que no todo movimiento es útil, y una parte importante de acciones acaban en sucedáneos de ellas, y no por mucho actuar reiterada y mecánicamente, se establecen las garantías de hacerlo mejor en las siguientes veces. Al contrario una estructuración del movimiento en unas obsesiones fijas, en lugar de superarlos, puede actuar como un escándalo abierto y una teatralización de la lucha, que acaba actuando como disuasorio para otros pre movimientos de simpatía.

 

El acceso a la teoría y a la cultura realmente científica, es pues, algo más que un derecho propio de los estadios históricos de la civilización humana.es una necesidad sin la cual todo esbozo de cambio alternativo a la sociedad, está condenado a priori al fracaso. Apelamos a la metodología teórica heredada y aprendida de la experiencia anterior de la Lucha de Clases, y reivindicamos la utilización permanente del análisis científico,; no como procedimiento con el q. escrutar las ironías de las situaciones conflictivas, ni como manera con la que llegar al paroxismo de la abstracción, sino como una de las premisas imperativas sobre las que levantar el movimiento de emancipación irreversible de la humanidad en su conjunto, separándose de todos los factores que actúan a niveles de esclavitud y alienación. La teoría es la clave. Es la articulación de la lucha.

 

 La palabra como instrumento y producto de análisis, que vertebra aspiraciones y concepciones de lectura del entorno además de una visión para cambiarlo, es la arca convergente de todas las energías sumativas que desean avalarla, comprometidas en el cambio de lo externo y de lo objetivo.

 

Con lamentable frecuencia y en amplias áreas del proletariado militante, continúan persistiendo creencias adversas, a todo lo q. represente “excesiva” intelectualización. Existe la tendencia a confundir dedicación teórica con teoricismo o sistematización del análisis autocrítico con intelectualismo inaccesible y disciplinación de los estudios político-científicos con enajenación de las tareas prácticas del proceso revolucionario. El intelectual orgánico o el intelectual gramsciano tienen que esconder sus papelajos o morderse sus recursos a citas y a experiencias aprendidas por la vía bibliográfica, para no correr el riesgo de ser tildado pequeño burgués, confusionista o manipulador. El obrerismo ha ensalzado las manos estropeadas y callosas, los pulmones silicóticos y la espalda torcida por el peso de la explotación como sinónimo de conciencia. Ha venido el sufrimiento como  una sola clase de dolor: el que pasa por las sensaciones del hambre, el de los desarrollos de la envidia por no poder comprar lo de los otros, o el de las largas jornadas de sol a ocaso, para obtener unos míseros salarios, como sinónimos de clase y de dispositivos para la sensibilización. Afortunadamente el mecanismo mental permite otras vías para la toma de niveles de conciencia, sin pasar por los pozos de las minas o las agotadoras  actividades de jornalero o de operario-muñeco-servidor de  las máquinas en las que está a cargo. Y ese otro conjunto de vías de acceso situacional desde el pensamiento, permiten evitar la bajada a aspectos nefastos de la realidad.

 

Por supuesto esto ha podido ser tildado, y no sin razón, de cultura libresca, pero el obrerismo no ha aportado precisamente una conciencia extremadamente objetiva de la realidad, sino extremadamente resentida con ella. Cada experiencia es insustituible y en conjunto todas contribuyen a una aproximación a las leyes de la vida: desde las ciénagas a las lecturas literarias asépticas. La explicación remota al valor en uso de los recursos teóricos, queda hallada, con la asociación histórica que ha habido entre Cultura en su sentido general (y los detentadores físicos del Saber en sus más diversas formas  manifestativas y expresiones) y Política dominante (y los ejecutores físicos de ésta). A través de los tiempos, el acceso al conocimiento teórico, estuvo intransigentemente vedado a las clases explotadas. Aún hoy, en anchos territorios del planeta, sólo queda reservado para minorías privilegiadas, las posibilidades y derechos al Saber. Pero en cualquier caso, tanto en los sectores geográficos más avanzados como más adelantados, en los que neta y explícitamente domina el modo de producción  capitalista, la cultura va siendo popularizada, justo en la medida en que a los intereses de la Explotación y sus representantes, les va conviniendo.

 

La cuestión a retener es la siguiente: tradicionalmente los explotados nunca aprendieron en academias o en universidades, pues ni su inserción en el proceso productivo les brindaba  condiciones aptas para ello, ni dentro de los planes de las  clases dominantes que han desfilado por la historia, entraba el proyecto de culturización de la población. Invariablemente todas estas clases han sabido que una de sus  armas más poderosas residía en la ignorancia masificada de quienes se nutrían y a los que robaban. Este principio, continua siendo tan válido hoy como hace mil años. Sin embargo en la era del Capitalismo, el mismo modo de producción y su proceso de cualificación tecnificada, ha emplazado a los estados burgueses, a irse rodeando de sectores de la población con unos grados de especialización, que aunque limitados son sostenibles desde parcelas de dominios. El proceso de crecimiento económico ha llevado al ajustamiento del mismo engranaje económico-productivo. Y este fenómeno queda insertado dentro de la compleja red de contradicciones secundarias, en las que se ve obligado a desarrollarse el Capital. En este período histórico lo que se ha dado y continuará dando es una extensión formativa, más que informativa sobre aspectos que convienen a los avances.

 

Hoy ya no se puede hablar de una estructuras detentadoras desde la privacía del saber en general, sino de su multipartición a nivel global. Y las vetas de extensividad son múltiples. La experiencia de las teorías culturales está ya definitivamente dentro de las posibilidades de amplios sectores poblacionales, y la contradicción clásica entre saber e ignorancia, que se correlacionaba con las clases, ha pasado a convertirse en intereses distintos poblacionales: los que perpetuán el no saber y los que quieren regenerar el saber. Esto es tanto como establecer las contradicciones a niveles de explicación´ y planos de conciencia. La sociedad y los movimientos que contiene ya no son el producto de las estrategias maquiavélicas de estados perversos que solo representan los intereses de los poderosos, sino de los grados conscientes vertidos. Cada movimiento social cuenta con unas perspectivas y unos apoyos teóricos. Su fundamentos pueden quedar momificados o revitalizados, según si quiere enriquecerlos con análisis y teorías. El futuro cambiará syss (si y solo si) acepta la Teoría y la Lucha como complementarios indisociables. Y evitará desgastes de energía humana y procesos sin salida, si de la teoría y la lucha  hace de la Lucha Teórica, una capacidad de pronóstico y de pre-balances antes incluso de acciones de compulsión masiva, dónde la espontaneidad combativa y las eclosiones desgarradas preñadas de emocionalidad reactiva no arrollen la inteligencia humana y los procesos indispensables de  raciocinio y relecturización de la vida.

El tribunal de las palabras

El tribunal de las palabras. La literatura de denuncia como compromiso ético.

La elección de la praxis literaria como instrumento de elaboración  tiene una cosntatación a traves de los siglos. Tambien ha sido y es una plataforma desde la que recrear la investigacion imaginaria. En tercer lugar es la oportunidad para la descripción de los hechos reales y su recurso como acción o lucha. La literatura es un arco de posibilidades desde el queexteder la cultura crítica y creativa asi como las propuestas para ua vida mejor a favor de la existencia colectiva. No diré que el de los escritores sea un gremio unitario de vanguardistas al cargo de defender los intereses sociales ya que deploro esas unitariedades y es elocuente que como tal gremio no existe a pesar de las asociaciones y congregos de una parte de sus vocacionales y aficionados; además se confirman sus diferecias itinsecas y sus distitas ideologias. Lo que sí estoy en codiciones de afirmar  es que la literatura es un arte de intervención en la cultura y de influencia en las formas de pensar y que dentro de su heterogéneo campo hay autores convencidos en ponerse al servicio de causas y otros que prescinde de tal prerrogativa.  Un mismo autor como fuente factorial puede crear textos de distintas categorías y estilos que vayan desde la maxima abstracción a la máxima concreción.Depediendo del género asi será su estilo y su habildiad de atractivo. En lo metodológico y lo  epistémico y en la mayoría de ensauos no cabe el entretenimiento en la anécdota salvo algunas concesiones para hacer mas simpática o llevadera la lectura. En cambio la crónica y la biografía se mueven en situaciones  detalladas envueltas de personajes co las que  es potestad de cada mirada retratar las circunstancias mencionando los nombres vinculados a los hechos. No veo porque el relato crónica  puede mencionar nombres para la situacion de los elogios y callarlos cuando lo para situaciones de denuncia. Debe(ría) ser al revés: llegar a los nombres para ponerlos a descubierto por sus fechorias porque es de la genturza de quien nos toca protegernos más. Las razones de esa discrimiacion entre los dos tipos de menciones es evidente: a todo el mundo le gusta salir bien retratado en la foto y desde el lado de quien hace el retrato prefiere ser reconocido por su empatia que por su antipatía. Inevitablemente ser critico convierte al portador de la critica en antipático para el criticado.

A la hora de describir situacioes y experiecias el autor es el primer interesado en poder hablar bien de los demás y poderlos citar como ejemplos o modelos o como referentes que seguir y de los que aprender. En alguos títulos literarios  vinculados a mi nombre  he tratado de compensar por cada cuestion transcripta objetada ligada a alguien al menos otro nombre al que referir como argumento de identificacion o idea de apoyo a pesar de eso el ánimo que genera en la lectura es que la critica pesa mas que el elogio. Ese sentimiento resultante no es una cuestión de lectura si no de predisposició psicológica ante el relato leído. Para la lectura el hecho de que se acuda a nombres de autores reconociéndoles aportaciones válidas no es tomado como una forma de elogio sino como parte de la estructura ensayística, en cambio citar los hechos de personas con las que uno se encuentra en directo y que toca soportarles en accions lesivas o siempre gusta.Tal vez el lector no le gustaría estar en la piel de los personajes cuyos retratos no los dejan como buenas personas y por eso crea un flujo de simpatía por el que ha quedado mal parado. Es cierto, el perfil del tipo desenmascarado queda expuesto en su vulnerabilidad. Nadie es infalible, los malos tampoco. Pero esa potestad del escritor o del autor, en cualqueira que sea su campo artístico, en poner en evidencia errores ajenos le da una fuerza mayor. Con su arte consigue cambiar los papeles.

Despues de muchas agresiones y victimidades el recurso a la palabra es todo l oque puede hacer la víctima. Si insiste en este recurso terminará por vencer a quienes le hayan hecho daño. Esa secuencia tiene algo del péndulo de la venganza. Posiblemente la autodefensa puede ser interpretada como venganza. En el merchandising de las interpretaciones las hay para todos los gustos.

Según el campo de expresión el grado de concreción es uno u otro.Las concreciones pasan por los datos. Hay discursos que cursan sin necesidad de mecionar ingu nombre y hay formas de relatar aveturas en las que se desdibujan lo suficiente las circunstancias para que posibles lecores que estuvieron en ellas ni siquiera las identifiquen como haberlas vivido. Las formas recursivas por disfrazar los hechos son multiples. Se puede decir que los recursos artisticos pasan por el arte del disfraz. Hay una cierta connivencia para escapar del realismo extremo. La realidad copiada exactamente no interesa, el arte se ocupa de seleccionar sus fragmentos que trabaja con maneras cuidadosamente deformativas. Pero hay un tipo de arte que quiere hacer justicia  a los sucesos en particular cuando los responsables de acciones crueles han contraido una deuda histórica con sus damnificados. Eso ha llevado a que una constante en la historia de las letras haya sido el de la denuncia contra personajes grotescos que a veces han conseguido vivir vidas longevas en total impuidad por sus crímenes. Es muy facil ponerse de acuerdo en llevar al tribunal de las palabras idividuos y acciones que merecen estar en la lista de los denunnciados cuando las cosecuecias de sus actos tuvieron cosecuencias lesivas muy graves. De hecho existe toda una literatura documentalsita que no para de mencioar esos nombres a los que la historia no les ha podido conceder ningun perdón.

Por lo que hace a cada actualidad en los aparatos de poder de los países mas retrasados políticamete siguen habiendo comportamientos increibles que figuran y figuraran como ejemplos de delitos mayores en los mauales de criminología. El mundo sigue asistiendo a las atrocidades por no ingerir en determinadas zonas o por no perderlas como aliadas granjeándose nuevos enemigos estrategicamente inconvenientes. Es así que a los tribunales de justicia internacional llegan los menos y a lios tribunales de las palabras tampoco llegan todos.

De lo que sí sirve tener malos confesos y recoocidos es como nexos de cemento para crear consensos generales. Es así que no paramos de hablar de los poderosos del planeta o del propio país ate los que  casi nadie deja de emitir su opinión pero en cambio se resiste a aceptar que otras miradas externas opinen de nosotros. El periodismo siempre se ha tenido que cuidar de cómo hablar y de quien, incluso a los asesinos, siempre presuntos, se les referia con sus iniciales y así de paso no perjudicar el apellido de la familia con el escándalo de su detención. Vana prevención, las verdades acaban rugiedo y dado el valor del tiempo es mejor que rujan en la época en que se dan que no medio siglo o varios siglos después.

Llevar a la proyección artística los padecimientos existenciales se puede hacer básicamente de dos maneras: substrayéndose de las situaciones vividas y creando otros simulacros para manejar las anteriores o recreándolas sin pelos en la lengua citando responsabilidades en sus contextos y autorías. Mientras el artista es consentido socialmente si se mantiene en la primera elección suele granjearse enemigos y no pocos si elige la segunda. El primer perjudicado en explicar una historia verdadera suele ser quien la explica. Basta que diga un hecho no autorizado a ser publicado para que lo pase mal. No se le perdonará que no se ajuste al dictum del poder que rija en esa cuestión que sutilmente habrá protocolizado lo que se puede y no hacer pada cada caso. En palabras de Ray Loriga[1], de los  dolores de subjetividad puede dar cuenta  todo aquel que exprese opiniones e individuación propia cursado increpaciones o denuncias. Sigue siendo sorprendente que en la civilización mas racionalista y tecno científica de todas se siga temiendo a la profusión de verdades y en particular de aquellas que nombran a los individuos vinculados a hechos por los que tienen motivo para avergonzarse.

En tiempos de democracia electrónica la oportunidad de denunciar protagonistas de actos reprobables (desde los criminales a los fraudes, desde los deshonestos a los de la palabra incumplida) es universal. Ya ha sido predicho que internet es la nueva arca en la que nos encontraremos todos. De cada cual depende encontrarse citado o expuesto según un comportamiento brillante u otro reprobable.  Antiguamente ante una reyerta o una situación de peligro o  ataque grave se acudía verbalmente a  avisar a la poli o acudir a las tribunales, con la vana ilusión de que podía servir de algo lo uno o lo otro, ahora la posibilidad recursiva de la denuncia es más inmediata a través de la palabra escrita en plataformas internáuticas que permitan su difusión o al menos su documentabilidad gráfica. Entiendo que la literatura denunciativa que no acude a nombres supuestos para disfrazar situaciones sino que cita los nombres reales de personas responsables de  conductas concretas lesivas contra la sociedad o contra los demás es un compromiso ético de quien la escribe consigo mismo. Las peores conductas no vienen determinadas por su cuota de legalidad, alegalidad o ilegalidad sino por su falta de ética y transparencia. Es importante que en las formas de escribir nos hagamos eco de las autorías de los hechos y de las palabras y no dejemos de mencionar los nombres de quienes hacen conductas para dañar a otros. Eso pone el repaso de los comportamientos en los individuos y nadie queda a salvo por el hecho de pertenecer a una clase social determinada o estar encuadrado en un club o en una sigla.  Eso no tiene nada que ver con la delación de los perseguidos por el sistema para proporcionar sus datos a los gestores del poder sino con la transparentación de los errores graves en quienes no pueden hacerse pasar por buena gente. Eso significa conseguir y publicar los nombres de pederastas reales que ha abusado de su posición como oenegeros en al menos el caso de Save the Children  a pasmas que siguen usando el maltrato en comisarías, a jueces juzgados como Sharon Keller (renombrada como Killer) por permitir la ejecución de la pena capital de uno de sus condenados por no esperar  una pruebas que lo hubieran exculpado. Como siempre, las noticias de orden transfronterizo guardan mucho más parecido del aceptado a las que son sólo de orden local. Su única diferencia, la magnitud de la noticia, no impide que en ambos casos tengan que ser denunciados los comportamientos equivocados: sean los de individuos antiéticos con consecuencias lesivas para la comunidad, los del comerciante que cobra por adelantado un servicio con el que no cumple, los de alguien cercano que viene a hacer trabajos domésticos a tu casa que toma por propia y comete imprudencias con peligro para terceros.

Para no tener demasiada gente en el haber de las experiencias negativas lo mejor es prever con quien tratarse y no caer en la trampa de relaciones que vayan a traicionarnos. Más vale tener pocas personas y de alta calidad que muchos contactos y de calidad nefasta.  La oportunidad y la práctica de denunciar incongruencias y errores graves es una forma de practicar la libertad que va a favor, cada vez más, de la calidad de vida y de las relaciones. A fin de cuentas la gente siempre ha tenido miedo al qué dirán y a estar en boca de los demás pasándoles factura simbólica dado el desuso del vudú.  Presumo que en el futuro mucha gente acudirá al tribunal de las palabras como única posibilidad para reclamar sus derechos denunciando las agresiones recibidas. Recomiendo que además de citar marcas de productos o empresas fabricantes o entidades serviciales se citen por sus nombres y apellidos a los agentes intermediarios responsables de fraudes y fechorías. Quizás así aprendan nuevos hábitos.



[1] En El hombre invisible. El país semanal un, 1710.

Otra vez sola.

Otra vez sola. La doncella se ha quedado tirada de nuevo. relato

LA DONCELLA SE HA QUEDADO  TIRADA  DE NUEVO.

A los 17 años  me quedé prendada de un tío que me llevaba unos 8 años. Tenía barba y los cabellos largos, algo típico bien mirado en una época de estreno de nuevo régimen. Corría 1977.  Eran tiempos de sueños, de risas, de proyectos y de unas ganas locas de enamorarme y brindar mi virginidad a alguien. Néstor  era el prototipo ideal. Mi opinión la compartían las dos amigas con las que por aquel entonces íbamos juntas a todas partes. Si a una le gustaba algo o a alguien, las otras dos también consentían. Pero las tres, a pesar de los porros y de las vestimentas casi hippies, llevábamos bastante ciego ideológico.  Fuimos a caer al domicilio de Néstor con algún pretexto de hacer teatro o algo así, que no concluyó. La verdad es que no recuerdo ninguna conversación seria con él o si lo intentó yo no respondería, porque lo mío era reírme por todo y así liberar la tensión de no saber qué hacer, o no saber ningún saber.  Además yo no pasaba de ser una niña mientras que él era ya un hombre. No sé muy bien si me sentí gratamente impactada o levemente enamorada, lo cierto es que me dé con su imagen, su nombre y su recuerdo.

 Como vivía con otra gente su piso era un desfiladero de visitas y recuerdo como el muy canalla nos dejó en una ocasión plantadas y se fue con una amiga suya. Eso ya me indispuso en cierta manera por sospecharlo en otros brazos mientras yo seguía con mi  particular cuento de hadas. ¿Si Néstor era mi principesco hallazgo que se supone que debería hacer yo como la heroína del cuento? aparentemente él tenía su vida montada y algo olía a chamusquina de mujeriego. Enredarse con un tipo así podría resultar peligroso.

La cuestión es que no nos vimos tantas veces como para que se iniciara algo entre nosotros, aunque sus ojos verdes cada vez que me miraban  sentía cosquillear mi bajo vientre  y me contenía para no saltarle como una tigresa al cuello y susurrarle “hazme el amor ahora mismo”. Lo que recuerdo o lo que percibí es que yo no estaba en sus objetivos de conquista. ¿O tal vez si lo estaba y no me di por enterada?  Lo cierto es que me monté la película de que tal vez podría gustarle y le apetecía salir conmigo y me montó una cita en la barcelonesa plaza Real en un caluroso verano. Yo fui con mis dudas pero fui y allí me lo encontré acompañado de otra chica a la que le hacía carantoñas, o ¿era su modo de actuar? En todo caso ¿para qué me citó entonces? ¿qué pintaba yo allí? me largué y los dejé plantados y me prometí que con un tipo así lo mejor era olvidarse. Lo que no hice fue explicarle como me sentía para no rebajarme ante la otra. Cumplí mi promesa de desentenderme a pesar de que Néstor preguntó insistentemente por mí en una ocasión que se encontró con mis compenetradas amigas, y demás me llamó algunas veces por teléfono o me dejó recado y yo no respondí. En mi noción de la amistad no entraba corresponderme con alguien por lo que hace a llamadas, postales o mostrar interés. Si él me había enfrentado al despecho de citarme a la vez que otra, ¿acaso podía hacerlo por un motivo distinto que no fuera el de hacerme sentir mal? ¿pero que le había hecho yo para que se comportara así de primeras, en una primera cita, aparentemente para los dos solos? O era muy tonto o se lo hacía, y ¿cómo podía ser tan tonto si yo andaba loca de deseos para que me tocara y para ser su mimada? En aquella época yo era un fideo con los pelos revoltosos  y el ja-já/ji-jí a falta de otra posibilidad de comentarios, pero tenía ya mis ideas  avanzadas sobre el destino marcado por mediaciones externas y me resultaba sospechosa la gente que como él estudiaba o leía y vestía sus argumentos con discursos demasiado intelectuales para mí. Ya entonces me parapetaba hecha un ovillo ante prosas que me resultaban incomprensibles o eran costosas de seguir. Por eso me posicioné a favor de los credos de la sentimentalidad  y del universo de la intuición, que era mucho más fácil de practicar y llegar a teorías místicas y existenciales sin tener que pasar por complicadas metadiscusiones. Todo lo contrario a Néstor  que lo poco que saqué de él es que estaba muy rallado filosofando y politicando en discursos fuera de mi reino. La verdad es que no recuerdo haber tenido una discusión con él sobre algo concreto, más bien mi tendencia era la de evitar entrar en temas que me resultaban difíciles, y en las que podía evidenciarme con un bajo nivel cultural. bueno, yo era una estudiante de bachillerato, pero sí he de ser sincera, bastante mediocre. Ciertamente era una estudiante que capeaba como podía los programas de curso en una época en que también estaba liada con haschisch y los ácidos. Era la moda y la época. Y con mis amigas pertenecíamos a ese submundo de la cloaca que  tan plásticamente descrito en las últimas páginas de la revista Ajoblanco, que constituyó el emblema y el alegato de una época de utópicos y buscadores. Yo estaba subida al carro ¿pero de verdad me sentía revolucionaria? Sí acudí con la transición a un insti de estilo ácrata y con profesores avanzados para la época, con un sistema autogestionario de los estudios, pero sí he de ser sincera, aquello no me colocó en un proceso universitario y en cambio sí en un desinterés creciente por lo académico. Por eso cuando Néstor  se ponía a hablar  sobre teorías, tanto él como otro de su ámbito, me sumergían en un movedizo pantano en el que me ahogaba. Néstor pertenecía a ese grupo de personas con ganas de analizarlo e intelectualizarlo todo.!Demasiado para mí¡ Yo soy un ser sensible, exquisitamente pulcro, elevado y flotante. No quiero engrasarme las manos tocando las cosas sucias de la vida y eso se empareja con que tampoco quiero engrasar mis neuronas para acometer esfuerzos superiores. Si la vida resulta tan sencilla de vivir ¿para qué complicarla tanto con murallas de palabras?  Por eso cuando alguien tiende a hablar y se desparrama con largos razonamientos yo me pongo en guardia. Desafortunadamente Néstor tiene demasiadas palabras y de dejarle es un pico de oro que calculo que puede seducir a un auditorio  de mayorías. Yo reconozco que tan pronto empieza a hablar, me cansa con sus palabras  de poco uso y su convicción total en lo que dice. Con él no se puede hablar. Y yo, pobre de mí, yo siempre quiero hablar, pero él no me deja. Aunque si lo pienso un instante sé que no me interrumpe cuando yo tomo mi turno y no me grita, algo que yo sí practico abundantemente y me lo ha señalado un infinito número de personas: soy una chillona y seguramente me podría contratar como extra para una película de histéricas. En el fondo no es verdad. Sé que me podría controlar. Basta quererlo ¿pero cuando lo quiero?

El reencuentro con Néstor  estaba siendo una sucesión de desencuentros. Lo he dicho yo y también lo ha estimado así él. Sólo que la misma palabra en sus labios quedaba autentificada y en los míos no pasaba de ser un estertor mojigato. La primera vez que hicimos el amor, ya desnudos y él con una erección descomunal, me asaltaron mis dudas de frígida y afirmé contundentemente que allí no había química  y me cerré en banda. Gracias a su persistencia me sentí más gratamente poseída que nunca antes en el pasado. Yo soy incapaz de orgasmar con la penetración e incluso con las manipulaciones orales y manuales de mis amantes y descarté desde el comienzo que con él fuera una excepción. Por eso y de acuerdo a mis hábitos, primero me masturbé yo  mientras él se contenía haciéndome caricias y tras mis débiles jadeos, luego el me penetraba hasta estar a punto y volcar lo suyo en mi vientre. El me pidió ésta vez y las dos siguientes, que le ayudara con las manos en los últimos instantes, porque de lo contrario aunque se corriera no le satisfacía totalmente. Debo confesarme que en ninguna de las ocasiones fui capaz de manipularle el pene así tal como me lo pedía y notaba en mí una cierta aprehensión a que me mojara las manos con su cosa. el no era tonto para no darse cuenta de estas cosas y yo me sabía una sub-amante poco diestra en las competencias amatorias. Para alguien como él con  bastantes docenas de relaciones de erótica experimental, se habría dado cuenta de lo inútil que yo era. El tema lo acabé de enmierdar esta primera vez al  reaccionar histéricamente cuando al filo de la medianoche él se despidió para irse. Le  interrogué con -¿Ya está todo? ¿Ya te vas no?. Y él me repuso cómodamente -¿qué prefieres que nos sentémonos al sofá a ver la tele tres horas juntos? tengo que levantarme temprano, me voy.

  Ante mi reacción bronqueante, él expresó su primer ultimátum sutil:

-Sé que vas a tener reacciones de estas y yo voy a poder soportar unas cuantas. En todo caso no muchas. 

Tal información la amplió con otras cosas al decirme que alguien como él que se ocupa de la higiene mental no podía permitirse una relación sentimental con alguien tan trastornado como yo con una esquizotimia severa. Añadió además que el diagnostico psiquiátrico que me sigue desde hace años de agorófoba solo disfraza un análisis más estricto sobre mi conducta patológica.

Yo sé que estoy mal. Muy mal. Lloro de amargura por mi existencia y por los pocos beneficios espirituales, emocionales y materiales que he conseguido hasta ahora al borde de mis 40 años a punto de cumplir. Se me pasan los días encerrada en casa y ahora que de pronto podía rehacer algo importante con alguien emblemático de mi adolescencia no se me ocurre otra cosa que ponerme a destruir desde el primer momento lo bonito que puede dar de sí una relación. Asusto a los hombres no puedo negarlo. ¿quién se va a fiar de mí sí me presento con exigencias desde el primer instante? En efecto a Néstor en la primera cita en que me pagó  una consumición  (me pagaría una colección de ellas con posterioridad: todos los hombres son unos tontos paganos por naturaleza) me sondeó directamente. Me tocó las manos y me pidió a la despedida con un “hoy, por ser el primer día, dos besos de mejilla”, que me tocaba mover a mí la siguiente vez.

al día siguiente por la mañana yo ya estaba llamándole y lo noté extraño y distante. Era media mañana y sin duda se sorprendió de mi rapidez. en menos de 12 horas yo había regurgitado el impacto adolescente que hubiera dejado Néstor en mí y me apresuraba para elegirlo como mi hombre. Puesto que de alguna manera él ya me había tirado los tejos sin tapujos,  seguro que me conquistaría nada más bajar yo la guardia y permitirle que me tocara. ! los hombres son así  en general y Néstor cumplía a la perfección el rol del conquistador¡ Luego me daría cuenta que conquistador de qué y para qué. Yo inmediatamente le confesé mi amor con un “te quiero” en el momento de sus empujes dentro de mí y él añadía un sibiloso “yo también pero poco convincente”. Luego con mi suma de llamadas, que al principio las hacía cautelosas llegué a confesarla que sufría por no verlo.!Maldito el momento en que se me ocurrió decírselo¡ Posteriormente un acto vulgar de conciencia me ha llevado a preguntarme si de verdad lo he querido o ha sido una alucinación, ya que al ver que él no me correspondía con el mismo número de llamadas telefónicas que yo !En realidad sólo me hizo uno¡ !Sólo una¡ y pasaba olímpicamente de mi demanda para que me llevara al cine o para tener una relación normal. La verdad es que nada más empezar  a vernos yo le aclaré que no quería una relación sola de sexo sino que la concebía ¡inmersos en el amor. Palabras¡ !Míos palabras¡ ¿quién ponía pantallas a las cosas? ¿cómo se puede caracterizar una relación a priori antes de darle tiempo para ser vivida? Néstor captó rápidamente mi estado mental y su segunda carta a diferencia de la primera, llena de sensualidad y recuerdos, fue para llamarme a orden y pedirme que respetara su tiempo, su ritmo y su modo de ser. Asentí verbalmente y pedí disculpas por mi impetuosidad desbordada, sabiendo que yo era incapaz de cumplir una promesa de tal tipo y que necesitaba que la gente pivotara en torno a mí. si yo no era el centro no quería nada. A cada llamada que le hacía lo encontraba tan frío y distante que dudaba de que pudiera salir algo de todo ello, pero insistí una docena y otra y otra más de veces, para exigirle sus obligaciones de compañero. Luego cuando nos veíamos en casa, en mi humilde y poca atractiva casa, sus ojos y su halo me volvían a seducir y yo aceptaba entregarme de nuevo aunque me urgía confirmar que habíamos roto.

-Ruptura de que-objetó el muy canalla- ¿Es que habíamos creado algo?- añadió insolentemente.

Cargada de odio rezumante por todos y cada uno de mis miles de poros no podía contenerme y bajaba a la disparada desde mi piso hasta la cabina más próxima.Ding-dong-ping-Ding-dong-ping  sonaba su móvil y en seguida oía su voz seria, escueta distante, serena profesional, segura de sí misma, con un simple:

-Sí díguim- ante la que yo me descontenía y encadenaba una sarta de torpedos verbales para que supiera lo que era

-¿Eres un cerdo, un primate o qué? únicamente me has utilizado para echarme un polvo que es lo único para lo que sirves.-le decía a bocajarro y colgaba. En otras ocasiones, él me daba tiempo para despotricar a mis anchas, adoptando, sin duda alguna, una actitud técnicamente impecable: Me dejaba hablar para  añadir al final  algo como ésto:

-no voy a discutir lo que dices o sientes en este momento. Eres tú quien piensas así, yo no. Es a ti a quien corresponde vivir con esta interpretación y esta compulsión en reiterarte tantísimo  para decir lo mismo.

Yo sabía que tenía razón. Y las docenas de llamadas de teléfono que hice a su móvil, seguramente me las podía haber evitado o reducirlas a su decena parte, de haber comprendido a tiempo el significado de tal mensaje. Néstor no era como los otros hombres a los que he intimidado con cuatro gritos y dos tetazos y en lugar de contagiarle mi histerismo parecía fortalecerse con cada una de mis ingratas palabras. Reconozco que si alguien toma el teléfono para llamarme y decirme sola la tercera parte de lo que yo le dijera a él, me pasaría un mes entero sollozando y pidiendo a todos los demonios fuego eterno para mi insultante. Pero yo tenía claro que no podía contenerme y admitir que alguien como él pasara por mi vida me follara dos o tres veces y desapareciera sin más. ¿Es que no tienen sentimientos los hombres? ¿Es que un hombre como Néstor no es más que un robot-máquina disfrazado de carne?

Sí, tenía muy claro que mi relación amorosa con el no podría continuar y lo llamaba una y otra vez para decírselo y él para no discutírmelo. ¿qué significaba eso? Sin duda que yo no le interesaba un pimiento. Incluso en alguna ocasión llegó a meterse con mi barriga colgante, y eso me resonó a tan feo que le exigí que me devolviera a casa. Eso pasaba 10 minutos de haberme venido a recoger. El replicó sin inmutársele un músculo.

-te acompaño, te apeas en tu casa y te paso a recoger dentro de 10 o 20 años.-cuando ya íbamos de regreso me disculpé y le dije que fuéramos a donde inicialmente íbamos. El consintió y aceptó hasta comer conmigo aunque no le apetecía para nada  hacerlo tan temprano. Después hicimos un polvo maravilloso en mi habitación de cama de niñas y nos despedimos hasta una siguiente vez. Yo siempre necesitaba prefijar día y hora para el siguiente encuentro. Aquella tarde estuvo bien y reconoció que para estar bien con un acompañante debía contener mis pruritos neurasténicos. Pero siempre exigía una cita por anticipado por temor a perder lo que acababa de encontrar. Néstor era demasiado analítico como para que no se le escaparan detalles de estas magnitud y a pesar de seguir con el rol de amante de tarde de domingo seguramente ya tenía inscrito en su mente que una relación conmigo no podría prosperar. A decir verdad ¿que relación ha prosperado en mi vida de todas las que he iniciado? Todos los hombres son patéticamente iguales. Tan sólo te quieren como un agujero en el que descargar sus huevos y luego si te he visto no me acuerdo. A pesar de eso, aparentemente disfrutan haciéndolo, y eso es un común denominador entre los mejores y los peores amantes  que han pasado por mi intimidad. Néstor se llevó la palma, consiguió-comparativamente a los 9 que le precedieron- que en menos cantidad de encuentros íntimos le aceptara hacer más cosas: que se la chupara  y que me la metiera en el coño sin goma, aún sin conocer realmente si estaba emparentado con otras. El y su recuerdo me atraían irresistiblemente. ¿quién sabe cómo era en realidad? Pero de estar con otros, acaso yo le ofrecía confianza y una mínima estabilidad mental como para que quisiera depositarla en mí. No lo creo. La confianza es algo a ganar y ganar la de Néstor no era nada fácil especialmente cuando mis conductas pasaban por una abundante colección de despropósitos y desméritos. Lo que menos toleraba en él era su superioridad y sus ademanes de estar por encima de mí. su inmutabilidad me sacaba de mis casillas y aunque le llamara para solicitar una entrevista ya había llegado tarde con mi pedido. Las conversaciones previas fueron un diálogo de brutos y yo no estaba dispuesta a hablar con un tipo que me calificara de esquizotipoide, obsesiva, trastornada, enferma. Esto era maltratarme y yo no podía aguantar ese maltrato, en particular de alguien que como él se movía en el ejercicio profesional de la salud mental. ¿Psicólogo él? Era la persona menos íntegra y más dañina que había conocido jamás. Por si fuera poco me la jugó como ya me había jugado esa veintena de años atrás poniéndome cuernos con otra, lo cual me confesó.

La duda sobre mi misma era si yo estaba loca. Y esta pregunta la formulé en varios ámbitos y también a él.

Néstor desplegó su artillería teórica para desdemonizar  el concepto de anormal pero yo sabía que mi conducta era extraña y los pocos amigos que me aguantaban tal vez lo hacían por estar peor que yo. Un caso era el de Peter Romany, amigos desde hacía una pequeña eternidad,. que se dedicaba a la intrusión profesional en psicología con un poti-poti de psicoastrología de lo cual había venido viviendo, campo con el que me relacionaba porque yo también hacía cartas astrales además de tirar las cartas del tarot. ese Peter amigo pero del que nunca me quedó claro porque no se convirtió en amante, me hizo sospechar, como en otras ocasiones de no ser deseada por los hombres. Por coincidencias del destino Peter y Néstor se habían conocido hacía años y de entrada Néstor lo categorizó de informal contándome una anécdota acerca de una impresentación injustificada de aquel y yo se lo confirmé sobradamente. por su parte Peter Romany despotricó a sus anchas contra Néstor por ser un bebedor de tés. cuando se lo comenté a Néstor ya no recuerdo si comentó que solo a un imbécil se le podría organizar una actitud en torno a tal detalle, aunque efectivamente era un casi teinómano. De otro lado, mi biografía había pasado por itinerarios y gente referencial común a la de Néstor. Uno de ellos: Létic ya me anunció que nuestra relación no sería posible. A Néstor no le sorprendió su comentario puesto que lo tenía en estima y apreciaba su inteligencia. Por eso cuando puse la palabra de ruptura a nuestra relación fue al primeo que llamé para confirmarle su previsión. Lo que no le dije es que la misma noche haríamos una vez más el amor en mi cama de por los suelos con Néstor. Yo necesitaba aclarar las cosas. más que eso, necesitaba brotarlas, escribirlas en las paredes, darles color rojo y encender una hoguera al lado. Y no podía permitirme ser un coño dispuesto para ningún hombre en cuanto me necesitara. O esa era la teoría sobre la que levantaba mi pequeño imperio de pasiones. en honor a la verdad debo decir que nunca vi a Néstor tan encoñado aunque entrábamos en sintonía podía estar encima mío clavándomela durante cientos de embestidas. Con todo, fallaba una sintonía y cantábamos distintas canciones. Pronto pasaría a ser una más a la lista de conquistas de él y punto y yo lo vería como un malnacido que solo se aprovechó de mi ingenuidad. Eso lo vivía un tanto contradictoriamente conmigo mismo cuando yo hacía de médium y adivinadora para otros infelices que venían a depositar su confianza en mí ya hasta a pagarme por ello. De hecho mi currículum no estaba tan mal: medio bruja, consultante de los destinos ajenos, había hecho  además un curso de grafodiagnosis y tenía una nutrida biblioteca de libros de autoestima, astrología y new age, además de estar subscrita a Círculo de Lectores y hacer mi pedido bimensual. Néstor me hizo deparar en que toda mi crítica a lo intelectual y a las palabras, chocaba con el hecho de mi propio coleccionismo de libros por encima del promedio ordinario de mucha gente. Acertó. Me lancé a la lectura autodidacta porque me sabía torpe y con limitaciones de comprensión. Era consciente de ello en mi adolescencia y por eso me amparaba en las risas y en las simplificaciones. Lo grave es que lo seguí haciendo después de los 30 muy cumplidos con algunos cientos de lecturas y experiencias de más, pero con los mismos dividendos de menos. Mi saldo existencial era y es de una pena absoluta por la cual sufro pero que no convierto en energía útil para aprender. En vez de eso regaño a quienes se acercan a mí y se desmoronan mis amistades. Soy un salpicadero de atrocidades a mi pesar. Sé que cuando estoy señalando con mí dedo acusador a tal o cual, en realidad lo estoy diciendo a mí misma, a mi espejo. Paralela y complejamente acudo a sesiones espirituales de meditación y teorizo sobre el no-ego y el desapego. Y los hados de la vida han querido recolocarme en el camino a un ser estupendo, que no alza el tono de voz más de lo comedido y que capta rápidamente lo que le digo. En lugar de sacarle partido a tal circunstancia lo he utilizado desde el primer momento para que me llevara a los sitios y me colocara en la posición de ser la pagada. Esos detalles no podían escapársele a un analista y era cuestión de días por no decir de horas que sutilmente prescindiera de mí y también de mi coño. Estoy seguro de que no le faltarán otras y siguiendo ya su costumbre ha vuelto a ponerme los cuernos. Es definitivamente un amoral  con el que no quiero saber nada. Inmediatamente a continuación de proferirlo me asaltan unas dudas sobre mi vacío y las flaquezas de mi criticismo. ¿Pero en el fondo que caray me ha hecho Néstor? Le propuse una colaboración para la revista que edita y dirige, me enfrenté a mi incapacidad para dar forma escrita a mis ideas y renuncié a tal propuesta; luego, me puse como una ridícula incapaz de llevar adelante una cena con tallarines en mi casa y el vino a poner orden a mi  vergonzante y enguarrada cocina. Estaba supernerviosa como una colegiala por lo que venía en el después de la cena, pero le admiré su  aparato para fornicar, sin duda el más grande de  aquellos con los que había tenido contacto. finalmente mi ataque de amor por él me lleva a una compulsión casi cotidiana, mientras que él dejaba pasar los días y no llamaba o no mostraba interés por mí. Por si fuera poco enfermé o me convino el diagnóstico de un matasanos que me aseguró una inflamación de pleura. Al contárselo él me pidió que me cuidara pero no hizo nada por venir raudo y veloz a mi maravillosa habitación con vistas a los paisajes mejores de la ciudad. Con lo cual inferí que le importaba un comino. ¿Para que me interesaba un hombre que no se desviviera por mí? Néstor necesitaba una paliza o cuando menos que alguien como yo le cantara las verdades directas y al oído. Pero él como un tonto inerte no experimentaba o no expresaba ninguna necesidad de volverme a ver. ¿Acaso podía permitir que un tipo llegara a mi vida, me sedujera de un día para otro, prepara el catre en el suelo y me abriera de piernas para él, y luego sin darle mayor importancia no expresara  un interés en avanzar en mí? ¿que era un hombre o un aprovechando`, que vino conmigo como quien se va de putas? Si soy sincera conmigo misma debo decir que lo pasé bien y que a diferencia de otros amantes, estuvo clavándomela durante muchísimo rato para darme tiempo a mi placer. Su experiencia con otras no le daba tanto de sí como para no darse cuenta que yo era una inútil para los orgasmos simultáneos y solo podía alcanzar el placer con mi automanipulación. al hacerlo, él me animaba y decía que se sentía excitado viéndome hacerlo, pero no creo que fuera cierto, porque aunque estaba en primera fila y me acariciaba, algunas de sus caricias me desconcentraban de mi único objetivo clitoriano. No creo que las putas se comporten así. Tal vez sean muy poco sinceras y digan “cariño,. amor mío, fóllame fuerte” y cosas por el estilo  pero adquieren un compromiso al cobrar por él y hacen toda la parafernalia escénica para contentar al cliente y no lo ponen de observador mientras ellas se trabajan el chocho solas. Yo no creo que ni siquiera pudiera servir para puta. Actuaría como un témpano de hielo encima de un mármol, como una muerta tanatorial para que fueran desfilando los pagadores sin ni siquiera notar su paso por mí. Néstor me enseñó que parecía tener prisa en pasar a lo más fuerte de lo más íntimo. Sé que le gustaba aunque al observar su pene podía pasar de la flacidez a la erección varias veces intervaladas y no sé muy bien porqué. ¿No sería, tal vez, por mi prosa del momento? El me criticaba que nada más correrse ya estuviera importunándole con preguntas del “¿te ha gustado?”  Ya así  hacerle bajar de la alfombra mágica en la que flotaba. La verdad es que tal como soy y las dificultades que tengo para compartir placer, no me extrañaría que él se cansara prematuramente de mí. ¿Tal vez tras el primer polvo, tras el segundo? ¿Cuándo empezó a pasar de mi? si recapacito los hechos, pienso que lo asusté tras la primera vez que al irse lo increpé por dejarme abandonada tras estar el satisfecho. Puede ser que la mala fama de los hombres como utilitaristas sea por la condición de algunas mujeres como yo de no dar la talla más allá de ser portadoras de un agujero. Pero Néstor que lo he interpretado como poco honrado y no íntegro, me cuestionó que yo fuera un agujero, por eso me llamaba Lurdes sin o, en el simbólico sentido de alguien que está falta del circulo vacío a llenar por otro. Yo me declaro clitoriana, es decir, no soy vaginal. La vagina es para los hombres. Yo solo soy una niña con una deformación perceptiva de mi cuerpo y una alteración sentimental sobre mis necesidades. cuando reapareció Néstor venía al pelo para cubrir mis carencias. La primera vez quedamos citados en mi casa por mi incapacidad para desplazamientos. También, la segunda, la tercera, la cuarta, y la quinta vez ¿hubo una sexta? Ya no estoy segura. Venía con su coche y bocinaba un claxon largo y uno corto o llamaba al interfono con un largo y un corto. Yo me pintaba los labios de rojo y me vestía a la disparada para impresionarle o agradarle. El no concedió importancia a mi imagen, pero mis tetas eran objeto de su mirada. ¿En realidad un hombre qué es ¿un interlocutor que le habla a tu cuerpo o a tu inteligencia? Y mi inteligencia ¿donde está, que es, en qué la utilizo? Pronto me sentí seducida por su  manera de ser  o posiblemente con su reaparición retomé el amor en suspenso que siempre quedara sin resolver de mi adolescencia. A la segunda vez penetrada ya le estaba diciendo apasionadamente el “te quiero” de marras, aún intuyendo que esas repentinas declaraciones podían ser más nefastas para un amante de su categoría que alardeantes. En mi caso, ser amorosa con alguien podía traducirse con convertirme en un fardo de su vida, en una pesada que pide más y más, en una irruptora y una invasora de la otra privacía. Esa es mi conducta, y aunque Néstor no me lo reprochó le leía en sus ojos que no estaba dispuesto a sincerarse conmigo totalmente o a entregárseme a la primera de cambio. Especialmente cuando de las pocas veces que quedamos, casi todas salieron abortadas, dadas mis limitaciones para ni siquiera acompañarle en coche al centro de la ciudad. El reencuentro del desencuentro empezó desde el mismo momento en que yo admití hacer acuse de recibo de una carta de propuestas de trabajo pero sensual que me envió. Esa parte sensual, la menor, es la que tuvo más importancia para mí y destaqué aquel párrafo de nostalgia de 20 años atrás en que me decía que tal vez hubiéramos jugado juntos en una cama. Yo supe que eso no había sucedido. ¿Pero porque lo creía él si aparentemente era muy inteligente? ¿Y si recordaba perfectamente que no había sucedido, no me estaba diciendo acaso implícitamente que le gustaría que nos concediéramos la oportunidad de que sucediera? su estrategia de conquista no tenía nada que ver con los domingueros bien arregladitos que van de pubs o salones de baile. Su fuerte era la palabra si se le dejaba  ser oída, y en so no tenía nadie igual. Pues bien, entre líneas entendí su sugestión y su propuesta erótica y aunque en esa primera cita de cafetería me hice la estrecha y le rechacé varias veces sus manos tocando las mías, en el fondo de mis angustias yo estaba deseando entregarme, como ya lo había estado deseando en mis años de  bachiller. Pero toda mi anatomía se hallaba envarada y mi zona pélvica era unas tenazas en torno a un tubo, en el que a pesar de todo mi estratega se abrió paso y pronto puso su lengua en ella, para lubricarlo suficientemente. Algo que tampoco me daba tanto placer a pesar de lo erótico de la escena. Yo estoy bloqueada. Soy un manual de síntomas a bordo de un cuerpo que se esconde en casa. Todavía me pregunto cómo es que Néstor volvió a fijarse en mí o le hizo ilusión tal reencuentro, a todas luces imposible de prosperar.  Cuando en una de las citas yo hablé jocosamente de mí noté que él no soltaba prenda ni tenía ganas de hacerlo. Tal vez se tratara de un hombre casado o emparejado o cargado de hijos o con otra media docena de amantes a la vez y que no confesara nada de eso. Todavía no lo sé. En un mensaje de socorro que le dejé´ grabado en el contestador de la oficina, un día que ya e me  había atendido unas cuatro veces al teléfono y le exigía que habláramos pero que no estaba dispuesto a visitarme, me solté todo lo que pude y le chillé “no te importa nadie, sé sincero al menos una vez en tu vida”. Que rematadamente burra fui. Le decía a él que no le importaba nadie cuando su especialidad eran los problemas ajenos (!claro que cobraba por ello¡) y le acusaba de ser insincero, cuando de hecho lo que me preocupaba era su sinceridad-canalla al decirme que no estaba dispuesto a aguantar mis broncas, miedos, inestabilidades y cambio de planes cada vez que nos veíamos. Si  me lo preguntan más veces, sé que yo no puedo demostrar que a Néstor no le importe nadie. Pero sí que yo no le importo. O tal vez le importo un poco y a partir de eso poco no he conseguido interesarle más por mí. Soy una gilipollas rematada por dejar pasar a un tipo como él por mi vida sin sacarle más rendimiento. Estoy segura de que Néstor hubiera venido, no cinco o seis, sino cien o dos cientas veces hasta mi  piso de quintas categoría y me hubiera acogido en su regazo y hubiéramos hecho cientos de veces el amor, si yo no hubiera puesto tantos obstáculos desde el primer día. Ahora sé que me he quedado con una ira y una emoción negativa que no ayuda a mi proceso, con otra anécdota que mancha mi biografía y con un caos mental superior al que tenía antes. ¿Eso es culpa de él o mía? Le he dicho que la gente no somos gilipollas, pero acaso ¿es creíble que alguien como Néstor vaya por ahí aprovechándose de los demás? Incluso entre nosotros dos, de las pocas citas habidas, ¿quien ha puesto más? Le dije que es el mismo primate de siempre. ¿Pero yo lo había conocido alguna vez salvo verlo en un par de ocasiones, como para saber quién era? Por su parte, ha sido muy comedido con las palabras, e imagino que lo ha hecho respetando mi  precaria salud mental. Aunque ya me anunció que alguien como él con alguien con un diagnóstico como el mío no podía implicarse en una relación. Por eso cuando yo tuve prisa en anunciar el “hemos roto”, el no admitía tal ruptura donde no había una previa construcción. Seguramente Néstor iguala el sexo a cualquier otra actividad lúdica, como ir a un espectáculo o a un restaurante, lo cual se puede hacer excepcionalmente sin que eso obligue a fichar cada día para sistematizarlo. en el fondo lo envidio ¿porqué no puedo hacer yo lo mismo? ¿porque no puedo liberar mi tensión muscular y ser orgásmica cuando es lo más natural del cuerpo humano? ¿Por qué no puedo hacer una conversación ordinaria con las pautas básicas del diálogo y la escucha? ¿porque no puedo permitirme dar y recibir placer y guardar en el b baúl de los pasados, todos mis temores y duendes? He acusado a Néstor de haberme hecho daño y le he dicho cosas serías por las que él parece no haberse importunado demasiado.  La cuestión que me apena y me preocupa es que he pasado a amarlo y odiarlo como ya me sucediera dos decenas de años atrás, sin que por su parte haya habido tantas conductas como para  producir por mi parte una respuesta tan aversiva. he llegado a decir que es un troglodita cavernario y un animal, por no decirle hijo de puta y cabrón,como palabras más fuertes. Pero él me ha puesto los cuernos. Se ha ido con otra (¿o tal vez nunca ha dejado de estar con alguna y yo he sido su episodio para su coleccionario de desgraciadas? porqué sí sé que soy una desgraciada que lloro con lágrimas de dique seco una amargura que es solo mía).Yo soy la cornuda y al acusarle me repuso ¿acaso hemos hecho un pacto de fidelidad? y añadió: -no te das cuenta que las citas contigo y su desenlace son el principal factor de que tú me envíes a los brazos de otra mujer. 

Dicho así, me ha puesto como un revulsivo, como el peso lastroso por el cual se ha ido a buscar  otros contrapesos más dulces. Sin lugar a dudas soy la gran rechazada y él lo sabe tanto que no ha necesitado llamarme o telegrafiarme o enviarme una carta pasando los epítetos de mano. Como experto en cuestiones mentales debería haber tenido más delicadeza y no soltarme los perros tan pronto. Le he dicho que es vergonzoso que se dedique a ser psicólogo. Pero recuerdo que alguna vez me dijo que conmigo no haría de psicólogo sino de  compañero, amante o amigo y que por lo tanto se reportaría y comportaría en función de la consideración de tales roles. Estuve avisada desde el principio aunque no entendía la verdadera magnitud de los avisos hasta que lo perdí de nuevo. Eso ha quedado así y quedará y cada vez que inicie una historia con alguien, si la inicio, porqué los hombres en general ya me dan asco, recordaré a Néstor y el desenlace repentino de nuestro conato de no sé qué con él.

 Por encima de todo me disgusta que él esté en su despacho o en su casa, tranquilamente, tomándome como un registro más en su anecdotario particular o en su experienciarium, en una lista de más de un centenar de féminas y yo me está dando cabezazos en las paredes de la mía, por no poder tenerlo a él ni a nadie. Soy doblemente desgraciada por un reencuentro que me ha devuelto a la infelicidad de los desencuentros, y con un hombre que ha actuado de hombre cuando yo lo que deseaba era un niño mequetrefe y manipulable que votara alrededor de mis compases. 

¿que es lo que ha pasado a fin de cuentas? ¿porque me desprecian tanto? ¿Qué he hecho yo dios mío para merecer ésto? Mis bufidos de res cansada no me van a devolver la salud y me alejan del camino de la plenitud. Yo soy una practicante de las enseñanzas místicas y una apóloga del no-Ego de acuerdo con las sacras escrituras allende del Himalaya. En consecuencia no debería ponerme a palpitar como una paroxística al primer revés que encuentre ni ser intolerante ante alguien que pase de mí. Sé que no podemos pretender gustar a todo el mundo. Con Néstor lo menos que podía suceder es lo que ha sucedido y lo más: hacer todo lo que le he descrito insultantemente. Le he reprochado ser insincero pero lo que de verdad me ha aturdido es su franqueza directa al decirme que puede quererme pero no tiene motivos para enamorarse, que puede gustarle estar un rato conmigo pero que no proyecta una historia a tutti pleni, que desea hacer el amor pero manteniendo una independencia, que prefiere la espontaneidad y el encuentro distante que la planificación de cada cita a l final de la anterior. Si soy franca conmigo mismo, todo ésto es sinceridad. Pero no es la sinceridad que yo quiero sino justo lo contrario. Por lo tanto hubiera preferido ser más engañada, y que me hubiera hecho creer que soy la mujer más importante del mundo para él y que me querría hasta la muerte. ¿acaso encontraré algún majadero que me  presente tales promesas?  A estas alturas, después de haberme reprimido de coger el teléfono u otra vía para descargarme  a mis anchas contra él, sé que diga lo que diga no le va a afectar en lo más mínimo. Por su profesión está más entrenado que yo misma a qué le digan de todo, con  la concurrencia de locas semánticas con las que habrá bregado. Yo estoy inscrita en algún estilo dentro de ellas y aunque haya presentado una cierta contención en la habla  sin decirle palabras más fuertes ni mencionarle a sus progenitores, me siento terriblemente injuriada y deseo que le pase lo peor. Al hacerlo,  tal deseo odioso-como un bumerang kármico-vuelve en mi contra y resulta que es a mí contrariamente a quien le está pasando lo peor. Mi negra novela si  puede seguir por alguna parte es por la reflexión contundente, abriendo de par en par  mi polvorín, airearlo, liquidar sus riesgos, y escuchar. Creo que Néstor aunque no vuelva a verlo nunca más ha constituido un buen motivo para cerrar mis espitas y guardar mis lanzas, y tratar de empezar de nuevo, en una existencia que es tanto más difícil para mí cuanto más difícil soy yo para mí misma  -y por lo tanto- para los demás. Repensándolo mejor, creo que mi grado de madurez quedaría puesto a prueba con un careo con el propio Néstor, si admitiera una conversación ordinaria, sin demasiadas arrogancias. y sin tener necesidad de disimular nada. El, conociéndole, querría tocarme y meterme mano y yo impasible le diría: “has llegado tarde muñeco, ya no soy para ti”. Pero él, ajeno a la noción de  territorio prohibido, volvería a  intentarlo y no pararía hasta seducirme, y yo, yo, creo que me volvería a enganchar con él, aunque supiera que él no se encoñaría tanto conmigo para dejar a un lado sus actividades, su carácter y su programa de proyectos, para complacerme a mí como el centro de su vida.  Si no soy el centro de alguien me parece no ser nada para este alguien. Por eso interpreto su conducta hacía mí como vacilante en un te quiero-no te quiero, tal como lo he experimentado con otros amantes. Tengo graves sensaciones de que yo he sido el primer factor de ahuyentación de amantes potenciales o incluso fácticos, pero no consolidados. ¡A mi edad, sólo he compartido una convivencia y de poco tiempo! Pero no puedo bramar que nadie me quiere, porque si lo pienso ¿a quién quiero yo de verdad? ¿A mi madre, que me toca cuidarla por obligación y me limito a prepararla tentesenpié con pan bimbo de mentira, en lugar de cenas reales, y la  lavo o una vez a la semana, con gestos mecánicos y desperfectos? ¿es esa la ética que me ha enseñado el budismo en cuanto a las funciones de los hijos para sus padres necesitados? Pero, yo estoy exenta de obligaciones, porque mi propia locura me exhibe de responsabilizarme de otros más necesitados. Yo soy la que dependo de ese mundo, y a ese mundo le exijo el rol que debe conmigo: el de cuidar a sus hijos discapacitados, a sus engendros intérminos como yo. ¿Me podré reconstruir algún día? Una de mis partes rotas se ha ido con Néstor y no es suficiente con que me la devuelva sino que él debería personarse para ofrendármela eso él ya no lo va  a hacer. !Bastante ha hecho el pobre con los desplazamientos  a mi pisito de mala muerte¡ Nunca le he reconocido sus tiempos y esfuerzos de dedicación hacía mí. Yo soy la necesitada y él quien tiene energía a raudales. ¿que importa un poco más de tiempo en sus desplazamientos para llegar hasta mí? Por eso, me puse hecha una verdadera furia cuando aceptando hablar una última vez conmigo, en la que le pensaba cantar las cuarenta, me dijo que sí a cambio de recibirme en su despacho. ¿que se creía ser un ministro? Yo no estoy dispuesta a molestar a nadie para desplazarme más allá de mi terreno segurizante: el de mi barrio, con las casas amontonados y sin un espacio de 2 ms seguidos para aparcar un coche, sea dicho de paso. Cuando se lo he contado a alguien a pesar de toda la pasión de mi versión, se han quedado con la duda de si soy la que llevo la razón. ¿Y si en lugar de estar el mundo en deuda conmigo yo lo estuviera con él? Lo que debería hacer es atiborrarme con  lingotazos de lo que fuera para salir de este pensamiento obsesivo, ya que no salgo de la diatriba de quien tiene la culpa de todo mi estado ¿Los demás o yo? ¿Porqué no soy capaz de pensar en otras cosas? ¿de qué depende el restablecimiento de mi ser? Para vivir tan angustiada no merece la pena vivir y para vivir tan cerrada, ¿que puedo sacar en claro  de las enseñanzas de la vida? Néstor me había advertido que la supresión de la o de mi nombre afrancesado sintetizaba simbólicamente mi agujero tapado, y que mientras no lo reabriera para el otro (en éste caso para él como candidato de primera)todo mi ser  sufría el impacto de este cierre traducido en un encierro coronado por mi desorden psíquico. Ni siquiera mi apertura intelectual había tenido éxito y los libros de los que me rodeé (una buena parte de los mismos, pura basura impresa) o me proporcionaron la talla con la que enfrentar las situaciones de análisis de la vida.  sí, estaba bastante contenga conmigo por tener unas cuantos tesis aprendidas y tener un circuito de meditación el que participaba. Pero si me preguntaban  ¿hasta qué punto yo estimaba a esa gente o era estimada por ella, sólo podía responder con poco más que un cero a ambas cuestiones. Lo que no se tiene en la tierra no se consigue en ningún cielo y lo que no estaba en mí no lo conseguiría acudiendo a reuniones espirituales con otros por muy de  místicos  que se las dieran. A falta de algo, alguien que iba de gurú, me pasó un mantra personalizado y secreto !eso sí¡que no podía comunicar a nadie, y a falta de lingotazos más líquidos me daba temporadas de balbuceos semivocalizados con mi mantra, para que unas palabras esotéricas cuya traducción ni siquiera sabía, hicieran por mí, lo que yo era incapaz de hacer como sujeto inteligente. Tal vez en sánscrito no paraba de decir mil veces tras otra mil y así al infinito numérico “soy tonta, soy tonta, soy tonta” y a fuerza de repetirlo, aumenté mi caudal de atontada. Ahora, otra vez sola, pero con  la razón de mi parte, !eso sí¡ hablaré todo lo mal que pueda de Néstor, para que no engañe a otra chica ingenua como yo y la empiche como una hembra sin mayor interés por  sus sentimientos. A él y a todos los hombres habría que quemarlos en una hoguera de Inquisición. ¿Pero luego, que haría una pobre infeliz como yo sin un hombre  de turno al que culpar de mis desgracias?

 

  Me equivoqué con Néstor. No podía ajustarlo a ninguna clase de canon y llena de rabia contra él, contra todo, contra todos y contra el mundo entero, me estaba dando cuenta de perder alguien cuando lo había tenido tan cerca, casi en la palma de mi mano, o eso me había hecho creer¿o no? Oh ya no lo sé.! Él me dijo que el principal enemigo para que alguien se enamorara en profundidad de mí era yo misma. ¿tan mala era? ¿Tan fea y revulsiva? ¿tan rematadamente tonta? Yo podía ir insultando a los demás y despreciándoles pero sabía que lo que más despreciaba en la vida era a mí misma. ¿Que había hecho en todos mis años? ¿Aprenderme cuatro páginas de un manual de astrología, las cuales ni siquiera adaptaban y copiaba tal cual para hacer  las conjunciones, los trígonos y las cartas de  alguna gente?  ¿Interpretar las figuras simbólicas de las cartas para adivinaciones? !Pero madre mía¡ ¿quién era yo para ser un referente o un canal para nadie? Pero las 4 cosas que sabía, !eso sí, las sabía a tondoy por eso lo primero que hice tras el encuentro con Néstor fue preguntarle la hora y el año de nacimiento  y ponerme manos a la obra para hacer su carta de planetas y solaparla con la mía y así ver nuestras coincidencias  astrales. No necesité esnifar nada para ponerme a trabajar en ello. Pero cuando le leí el borrador el muy estúpido no le dio la mayor importancia, aunque yo quise hacerlo bien y le prometí que se lo plastificaría antes de entregársela. Por supuesto no lo hice ni me quedé con ganas de hacerlo tan pronto advertí que yo era una más en su colección de anécdotas, y como tampoco había pasado tanto tiempo, ni siquiera constituiría una anécdota que recordar. Posiblemente el pensaría que debería sentirme agradecida por haberse dignado en recordarme, en recuperarme y en llevarme a la cama. Posiblemente habría tomado lo poco de nuestra sexualidad conjunta como una operación quirúrgica sin anestesia. Posiblemente  yo no valía para él más que ese polvo puntual por el que me sentiría tan embrutecida. Posiblemente,... Pero no lo careé para saberlo. Me limité a postular que era y sería indigno de mí, aunque para no perderlo por entero le propuse la amistad en la primera de una serie de llamadas, para acabar pensando en la última, que mejor estaría muerto y desde luego, mejor hubiera sido no haberle conocido jamás. Mi arrebato colérico me hizo sospechar  un paroxismo en ciernes dentro de mi caja craneal. Estuve a punto de estar y ser capaz de cualquier cosa. Esa exageración compulsiva ya me había llevado a  punto de ser encerrada en psiquiátricos en otras ocasiones. Y en esa coyuntura emocional era incapaz de refrenarme y deshisterizarme un mínimo para aparentar una normalidad que no he tenido nunca.

La soledad de la propuesta

La soledad de la propuesta. S.Maraselva

El/la proponente adopta el rol de la iniciativa. Proponer es destacar y es atreverse a un grado mayor de compromiso con la palabra. Muy rudimentariamente los actos verbales ya contienen propuestas al vehicular significados e interpretaciones. Pero `por propuesta se entiende  la formulación expresa que pide una respuesta, sea la del consenso para apoyarla o la del disenso para arrinconarla o posponerla. La propuesta tiene una fuente emisora y suele tener un talante resuelto para exponerla. Se combina con quien tiene iniciativa y resolución. En la mayoría de contextos suelen ser unas mismas personas o cargos los que se ocupan de hacer propuestas. Cuando son detentadas por unas mismas personas suelen ocupar los puestos de jefes o de líderes. Hay propuestas que ya se infieren como órdenes y otras que quedan en el aire para ver lo que pasa. Si no tienen impacto se las deja que perezcan por sí mismas. En los tratos con las administraciones se considera que el silencio administrativo es equivalente a entender que se  acepta  aquello que se ha solicitado y no se ha respondido. Esto no siempre es así pero de alguna manera se sigue creyendo que quien calla es que está de acuerdo con lo que se propone. Hay algo mucho peor que el silencio administrativo y es el silencio social ante iniciativas de interés público y que no son apoyadas o seguidas por apenas nadie.

Las vanguardias de todas las raleas está entrenadas desde hace décadas en que muchas de sus proposiciones van cayendo en oídos sordos o no activan las bocas mudas para que dejen de serlo. Muchas personas dedicaron, y algunas todavía dedican (dedicamos), sus tiempos personales a organizar espacios radiofónicos de debate o plataformas de difusión, desde radios-libres o blogs marginales o envíos por mail con la vana pretensión que no se puede pasar por el mundo sin insistir en dejarlo mejor de lo que está.

 El modo de vida militante que denuncia las injusticias del sistema se confunde con un modus vivendi que complace mas al optante de esta existencialidad que a aquellos a quienes van dirigidos sus mensajes. Si se descuida sus análisis son tomadas como arengas y sus propuestas para organizar un mundo distinto como un proselitismo de baja categoría. Eso lleva a hablar con sumos cuidado y a manejar la gramática cotidiana con cautela para no generar más indisposición de la que ya hay a toda iniciativa por los cambios de vida.

La  moneda del cambio ha pasado de unas manos a otras y quienes están en la oposición prometen cambios mejores para el país cuando llegue su turo de gobierno. Esas promesas forman parte de la fanfarria del espectáculo y aunque todos sabemos que no son ciertas, para muchos tienen un cierto poder de enganche o atractivo para el seguimiento de los galeristas que se reparten las cámaras de los noticieros. Lo que dicen unos y otros son o deberían ser propuestas. En su lugar la prevalencia de los mono discursos hace girar posiciones de contrarios en la misma sala de juegos.

En la cotidianeidad las transacciones verbales que establecen tratos entre unos y otros también giran en torno a propuestas expuestas. Para que haya una propuesta tiene que haber cuando menos un proponente y para que aquella llegue a alguna parte siendo aplicada debe haber un cierta fuerza de seguimiento para que se ponga manos a la obra. Pero el discurso verbal no termina siendo tan explicito por lo que se refiere a concretar propuestas a modo de conclusiones desprendidas de análisis y criticas. E lugar de eso el discurso elaborativo se mantiene en el sosiego del razonamiento sin buscar trascendencia alguna, a veces sin ni siquiera buscar impacto.

En las formas de hablar (y en las de escribir) ya no predomina una intencionalidad que busque ni el asentimiento ni el acuerdo con un eslogan final o con una propuesta de unidad de acción para algo. Antes como redactor de hojas de agitación el texto era para convencer para un toma de acción. A fuerza de escribirlas y divulgarlas y ver sus resultados el redactor se resiente del poco éxito de la convocatoria que ha ayudado a preparar. Como que el texto circulante como mínimo sirve para testificar una coyuntura tampoco es tan importante su grado de seguimiento así como la demostración de que algunos vanguardizaron la idea óptima que no se llevó a cabo por falta de fuerza de apoyo.

La concomitancia que hay entre las propuestas de acción social, conclusivas en formas consigneras, y las propuestas de todo tipo (organizativas y proyectivas) que pueden ser oídas pero no ayudadas con firmeza, lleva a un progresivo autoaislamiento ante la falta de respuesta de supuestos aliados que no lo son. Metodológicamente la manera de desarrollar progreso es con la activación de iniciativas útiles y la subscripción amplia que generen.  Las iniciativas existen pero las adhesiones se hacen esperar. Eso lo ralentiza todo y la hipótesis del progreso queda en la especulación. Progresar se convierte en un verbo quimérico, tanto más cuanto que la noción de su significado no está tan clara ni es, desde luego, unánime.  Para los hacedores de mundos o mas correctamente para quienes se apuntaron por rehacer el propio en pos de un ideal, ver un año tras otro la repetición de unos mismos círculos cerrados o la repetición de unos mismos temas una década y otra, o los limites in crescendo de una generación y otra, había llevado al desencanto y luego a una entente coexistencial con quienes ya no les preocupa ningún futuro porque ese futuro es más quimérico que nunca. No me refiero a la escasez de probabilidades para una utopía social sino incluso a un futuro medianamente racionalista en la que la gente deje de empeñarse en matarse la una a la otra o en conquistar sus territorios aunque luego no sepa para qué se enmierda en todo ello.

La propuesta, la sola propuesta de un proyecto en lo concreto, para mejorar condiciones e incentivar la creatividad, es la unidad elemental que concatenada con otras miles generarían una energía tan descomunal que arrasaría con todo lo negativo. Si eso es así de sencillo no acabo de entender que las propuestas choquen ante la percepción blindada y en lugar de generar  perspectivas entusiastas generan resistencias contrarias por temor a los cambios.

En cierto momento de una biografía militante o combativa cada sujeto ha de decidir si lo importante es compartir bacanales de diletancias con los demás o, aparte de eso, -que nunca viene mal reír en grupo desde la ironía bufonesca y el humor con la propia estampa y sombra- decidir lo que va a hacer con su vida en cuanto a que trabajo concreto va a desarrollar para que quede como usufructo comunitario, o simplemente para que quede.

La diferencia entre el superviviente que vive por y para su percepción además de por y para su aparato digestivo y el existencialista es que éste no renuncia al orgullo de dejar su marca de individuo en el periodo histórico por el que haya circulado. No hay que ser grandes héroes ni emular a Swatzeneger  para hacer de soldado contra el imperio del mal, basta hacer algo propio, algo único, algo que no hará nadie más: puede ser un jardín de hierbas aromáticas, viajes o reportajes, reivindicar un espacio de usufructo publico en el distrito, terminar de corregir los poemas privados y darles luz, dejar otros libros, pintar de grafitis las tapias sucias y grises de la ciudad, o lo que sea, mientras a la vez se opta por dejar de formar parte activa de los problemas para serlo de las soluciones.

Vicente Verdú al halar del capitalismo en crisis dice que todos son los afectados y que los culpables se confunden con las víctimas. Al hablar de las iniciativas proponentes para cambiar situaciones se confunden quienes las platean con quienes las eluden aunque les hagan un cierto acuse de recibo parcial. A fuerza de proponer y advertir la resistencia a actuar de quien acepta la propuesta pero no acepta su dedicación para ella, el proponente se extingue, la misma propuesta se queda en el redil de la soledad.

En las escenas más simples y elementales el perfil del tímido es el que tiene más temor a lanzar una propuesta por temor a que no le sea aceptada o ni siquiera oída. Eso puede hacer que su voz en vez de imponerse se haga aun más meliflua y marginal desistiendo de ser oída. Ante las escenas a gran escala muchos análisis pasan de largo o no son atendidos y raramente se terminan los textos de información y divulgación con propuestas especificas pidiendo la solidaridad o la construcción de soluciones comunitarias. La moda de recogida de firmas como formas para documentar un propuesta testimonial tienen éxito porque tampoco exigen tanta colaboración.

Las propuestas sin embargo continuarán. Estoy seguro que siempre habrá alguien que no aceptará callar como los demás y se lanzará al ruedo para enfrentar los conflictos por solitario que se encuentre. Seguirá en sus trece de continuar insistiendo en lo que cree aunque el mundo siga mayoritariamente ciego y acorazado ante propuestas de reforma. Aparentemente toda su actividad será inútil pero para la destilación histórica esas picas quedaran como lo más relevante. Francesco Bonami[1] tiene una interesante manera de rehabilitar lo supuestamente inútil.  Dice que el arte es una actividad inútil pero como símbolo es más fuerte que la guerra. Como él, más interesado por la política del artista que por el artista político, las propuestas desde la reflexión teórica toca validarlas o encajarlas por sí mismas y no por la autoría que está detrás. Todavía los textos y las cosas son considerados según sus catapultas y padrinos y no por el valor en sí mismas. Esto lleva a que lo perecedero sea lo más seguido y lo substantivo lo mas renuente. Desde la soledad o desde su acogida la propuesta continuará teniendo su razón de ser y en el peor de los casos en que no sea seguida por nadie su proponente siempre puede llevarla a término en la escala que su energía individual le permita.



[1] jefe de coservacion del museo de arte contemporáneo deChicago

Cuaderno de Agitación,

Cuaderno de Agitación.

Agitación fue un concepto considerablemente demonizado y la del agitador una figura tratada como la de un salvaje dispuesto a desestabilizar el orden social por encima de todo respeto.

De hecho, agitar no es más que un verbo perfectamente comprensible para resituar un objeto, un producto, a unas condiciones de uso aceptables. Agítese antes de usar, dice la etiqueta de muchos envasados.

En términos sociales la agitación significaba la excitación de la conciencia ante cuestiones de la realidad amordazadas o sobre las que no se permitía hablar. En una sociedad en la que las libertades mínimas de expresión estaban totalmente prohibidas o tan restringidas que las hacían inaccesibles a puntos de vista distintos a los oficiales, todo lo que fuera revisar  una situación laboral o concreta era agitar. Los agitadores, se suponía, éramos profesionales del activismo, pagados por una potencia muy acaudalada, enemiga del estado y de los valores patrios, marxistas y rojeras para más señas que soñábamos en prender fuego a las iglesias y violar a las monjas vírgenes. En una total transportación de hechos descontextualizados a los agitadores se les trataba de antisociales y destructivos interpretando los llamamientos a los paros y huelgas reivindicativas como el peor de todos los crímenes. Su persecución era implacable.  Su acción criminal: la de hablar a viva voz a obreros y ciudadanos o repartir propaganda considerada como ilícita. Los perros del régimen perseguían cualquier indicio o comentario que pudiera ser interpretado como revolucionario. El agitador era la manzana podrida que podía echar a perder el resto del cesto. El estado era la salvaguarda del cristianismo y de la pureza del resto de la sociedad que no podía ser molestado con nuevas ideas preparadas por conspiradores y malnacidos.

El verbo era para los izquierdistas nunca se aplicaba a los derechistas. La idea era que los comunistas agitábamos, los falangistas instruían, los revolucionarios nos jactábamos en señalar las incompletudes del sistema, los organismos públicos se afanaban en desarrollar el país. El recuento de esa temible agitación al cabo de los años era poco más que unas cuantas pintadas por paredes y árboles, alguna bandera colgada de cables de altura, y unos panfletos hechos a ciclostil.

Cuaderno de Agitación reúne una parte de estos panfletos. Son los que yo escribí con un intento de una forma distinta de explicar conceptos ejes a los asalariados para que no se dejaran explotar tan gratuitamente como lo hacían. En ningún momento se propone como modelo de escritura y aún menos hay que tomarlo como lo más representativo de una época en que la octavilla con frases precisas y consignas concretas sustituía a los artículos elaborativos y de desarrollo dejados para las reuniones maratonianas de los partidos o grupos clandestinos.

Invariablemente se dirigían a la clase obrera, al proletariado o/y al pueblo trabajador. Nunca quedó tan clara la diferencia entre las tres denominaciones. En todo caso no se quería dejar a fuera de lo que eran generalmente llamamientos a la acción a cualquiera, con mono de trabajo o con camisa de oficinista, en un pequeño taller o en una gran fábrica o incluso como pequeño propietario de un comercio, de la lucha por conseguir una mejora social y política.

El repaso de los contenidos de aquellas octavillas unas décadas después pueden mover a la sonrisa ante la intencionalidad voluntariosa de quienes teníamos la fe puesta en la fuerza de trabajo y en su potencial descomunal para cambiar el país y el mundo. Evidentemente nos equivocábamos. Gracias a esa equivocación dimos lugar a una literatura que forma parte ya de la antropología social y del posible estudio del lenguaje conspiracionista como parte del lenguaje del deseo resituado a categoría de grupo.

Los productos de la agitación no iban mucho más allá del reparto a mano de hojas mecano escritas generalmente de tamaño de medio folio porque eso las hacía más manejables y como mucho de mítines breves para largarse corriendo antes de que llegara la policía. Lo que sí hay que decir es que apenas 5 o 6 personas, a veces tan solo dos, mirábamos directamente a las caras fatigadas de cientos de obreros a las entradas de las fabricas por las mañanas, a las salidas de los trenes o del metro y raramente había uno que  despreciara la hoja o que  no quisiera cogerla o la tirara al suelo. Si los jefes del poder político de aquel entonces nos hubieran espiado por el ojo de la cerradura de los pisos donde nos reuníamos mientras preparábamos nuestras acciones de reparto, lo que para simplificar llamábamos acciones y hubieran comprobado nuestros escasos medios, se habrían dando con un canto de piedra en sus sienes por sus exagerados miedos ante nuestro potencial subversivo. Nunca lo tuvimos. Lo más que tuvimos fueron palabras que llamaban a la lucha reivindicativa. Solo que las pocas que teníamos y lo poco que decíamos estaban cargadas de razón y era a esa razón que había tanto miedo no a los cuatro que la divulgábamos con nuestros escasos medios. La fuerza no éramos nosotros sino la fuerza del texto. Lo que estaba por conseguir era una evidencia pública, bastaba recordarlo para precipitar desencadenamientos de lucha tal como se fueron dando.

Visto en retrospectiva una octavilla no era más que un texto breve denunciando tal o cual patrón o pidiendo la solidaridad con tal o cual fábrica. Y un llamamiento no era más que un anuncio buscando socios para un acto de lucha. A pesar de los pocos medios vivimos huelgas extraordinarias y regueros de ilusión por polígonos industriales. Lo que decíamos en las hojitas lo pintábamos también en las paredes. El repertorio de las consignas tampoco se pasó para considerarlo un lujo literario sin embargo dejaron una impronta que tiempo después seria perfeccionada con el grafitismo y otro tipo de textos de paredes, a veces escritos por manos anónimas fuera de la práctica  de todo partido, para llamar la atención a la gente sobre sus miserias existenciales.

En la literatura reivindicativa para la calle  se usaba fundamentalmente la frase simple y el texto directo. Yo traté de introducir las frases subordinadas y la sensibilización conceptual para horror de compañeros que alegaban la incapacidad obrera para entender textos largos. No deja de ser curioso que tres o cuatro décadas después se siga escuchando la misma cantinela del lado de los que no desean estudiar la historia en la que viven ni piensan realmente en  que la sociedad pueda dar saltos de gigantes para una nueva época de esplendor histórico.

En los contextos democráticos o pseudo, finalmente instaurados, la agitación sigue dándose. ¿Que son las campañas electorales sino campañas agitativas? Los medios son más sofisticados para la evolución de aquellas antiguas octavillas a pequeñas hojitas a todo calor resumiendo los trazos principales de cada candidatura siguen produciéndose. Las pancartas y los pasquines siguen usándose. Durante las dictaduras nos ingeniamos las mil y una maneras concretas para que fueran leídos nuestros pensamientos. Lo que aquellas prohibieron y reprimieron ya no pueden hacerlo los nuevos regímenes democráticos. En su actualidad sigue no obstante predominando el esfuerzo dirigido a la persuasión antes que a la enseñanza.  Ramón y Cajal dio en el blanco cuando aseguro que el camino de razonar y convencer es largo y tedioso mientras que el de sugestionar  es fácil, rápido y barato.

Mucho tiempo después el verbo agitar ha ido cayendo en desuso. No deja de ser curioso que no se le aplique ni siquiera a los que realmente sí quieren destruir los valores de la convivencia social. En Alemania, por ejemplo, las acciones antisemitas por grupos nazis han crecido y se habla de que el antisemitismo latente alcanza una cuarta parte de la población.

Ya no participo de las viejas técnicas de agitación, Dar vueltas con un coche con un equipo de megafonía denunciando los protagonistas políticos del horror y repartiendo panfletos ya no forma parte de mis actividades. Sé quien lo continúa haciendo, al menos hay una persona que lo hace en Estados Unidos. He buscado formas más cómodas de anunciar ideas y más seguras aunque sí guardo una nostalgia de la pancarta de los viejos tiempos y por eso suelo llevar en mi/s vehículos pizarras con eslóganes concretos que poco o mucho siempre generan miradas y dan lugar a conversaciones interesantes, más en África desde donde escribo esta presentación que en Europa, continente sumido en el pensamiento entrampado en el tedio.

 

El panfleto in memoriam

El panfleto in memoriam

Algunos empezamos a entrenar  nuestros dedos mecanográficos escribiendo octavillas y picando  sus clichés  más que en tentativas de proezas literarias. Creíamos que el estilo debía ser supeditado a la transmisión de datos fundamentales y a la propuesta clara de consignas que sirvieran para ser  seguidas. Al hacerlo, sin darnos cuenta, estábamos desconsiderando la capacidad lectora de la gente. Las circunstancias nos darían la razón.  Aquellos textos, por lo general cortos, que se ventilaban con cuatro párrafos breves y no ocupaban más de medio folio, a veces ni eso (la cara de uno entero era interpretado como una temeridad por la misma militancia, a parte de las dificultades técnicas de ser hojas demasiado grandes como para que volaran al ser lanzadas a puertas de fábricas, institutos o comercios)- pretendían ser instrumentos de movilización y poco más. Generalmente los llamamientos al pueblo trabajador y a toda la clase obrera, encabezamientos un tanto ridículos dada la precariedad del medio que se utilizaba para la proclama, no alcanzaban a mas de unos  cientos de personas, que eso sí, en un tiempo de avidez de palabras revolucionarias reclamando justicia se agachaban para recogerlas y leerlas. Los que escribíamos aquellos panfletos nos creíamos portadores mágicos de buenas nuevas o como mínimo de soluciones radicales para cambiar las cosas. Bastaba convocar a un paro de las máquinas, a una asamblea o a la huelga general para que el mundo entero cambiara. El mundo entero nunca cambió y la realidad del país fue haciendo d las suyas, evolucionando o al menos modificándose con el paso de los tiempos, cambiando la conciencia crítica por tener un mayor poder adquisitivo. A pesar de todo, los papeles de agitación quedaron como el testimonio del deseo revolucionario. La gente iba a la cárcel o perdía la vida y pasaba por comisarías y torturas por distribuirlos o por tener un alijo de ellos en casa. Si ahora repasamos el lenguaje vertido en esos-en realidad, inofensivos-  soportes nos parecería del todo injustificable que a alguien se le pudiera prohibir tales opiniones o encausarlo por ellas. 

Con precarios medios como ciclostiles y vietnamitas -las ofset llegarían después- se pretendía hacer una revolución.  Sin lugar a dudas  aquellas practicas semánticas, deprisa y corriendo, centradas en el logro de la acción más que en el de la reflexión, dio lugar a la noción de panfletismo y unos dejes de habla  superficiales que no profundizaban en los temas. Para eso ya había las revistas teóricas y sesudas de los partidos, reservadas para los más listos o los más entretenidos en la elaboración de la teoría política, una especie de pócima alquímica que nos iba a salvar a todos de la brutalidad capitalista. Decenas de miles de textos después, publicados y ahora convenientemente legalizados, no nos han librado del atrapamiento en el que nos hemos metido: el del consumo de la teoría revolucionaria como otra cantera de consumo de la lista de consumismos que la sociedad de mercado nos ofrece. La memoria del panfleto lo es más por esa función mágica de transportador de la consigna prohibida que por un valor literario, escasamente documental. Daba cuenta de la necesidad solidaria con tal o cual huelga, o de la inminencia de la lucha en tal o cual sitio, de la necesidad justa por las reivindicaciones generalmente triviales: aumento de sueldo, derecho de reunión y  asociación, delegados asamblearios. A pesar de su sencillez y de sus perspectivas limitadas ocuparon una parte crucial de la literatura revolucionaria. A su modo eran documentos fedatarios de los sucesos. No ocupaban más del espacio breve de un periódico que se hubiera hecho eco de la misma noticia pero cumplían una función simbólica mucho mayor, además de la concreta y real de vehicular referencias de hechos, algo para lo que el periodismo de la época estaba muy negado siguiendo órdenes precisas de silenciar la verdad de lo que ocurría en la sociedad.

Reivindico el valor histórico del panfleto. Su función comunicativa y agitativa. Su función documental. Del cartelismo histórico de la época república ha quedado constancia y se han hecho repetidos actos conmemorativos. No estaría de más preparar algo parecido para las octavillas de aquellos tiempos. El análisis del lenguaje subversivo en todo caso debería integrar un dossier como fondo de constataciones. Por encima de sus palabras inflamadas y de su estilo no exento de demagogia recordaban con sus tímidas apariciones la presencia de una resistencia, la constatación de una conciencia que aunque se escondiera en la clandestinidad tarde o temprano renacería públicamente para decir las verdades a la cara de los que más implicados en las mentiras del sistema.


 

La ficción del amparo

 

La ficción del amparo. S.Maraselva

Cuanto mayor es el volumen de noticias auténticas de la realidad que llega a la gente, mayor es la convicción de la falta de amparo en la que se vive.  Expedientes judiciales que se demoran por lustros o decenas de años, cuerpos policiales que están descoordinados entre sí, delincuentes que reinciden en sus perfiles agresivos,... y sus resultados graves: amenazas que se convierten en hechos, denuncias que son archivadas y la vida en peligro en una sociedad salida de madre. En medio de todo  persiste la credulidad de que el estado protege a los ciudadanos. La supuesta seguridad que proporciona las fuerzas del orden es una ficción. Preferimos seguir con la ilusión de este amparo a llorar ante la incerteza ciudadana. Cuando alguien nos cuenta su vía crucis personal tendemos a creer que se trata de un tipo gafe y que lo que le ha sucedido es algo insólito que no va a sucedernos a nosotros. Cuando alguien es robado, estafado, agredido, atacado, burlado sea por cacos malos de los de siempre o por gente de alto copete con artimañas dentro de lo legal para hacerlo, tendemos a creer que se ha dejado engañar, que es un estúpido o que es algo que no nos va a suceder.  Estamos equivocados. La perspectiva nos engaña. Preferimos vivir con la idea de que todo aquello que sale por la tele y que ha elegido a víctimas a otros a nosotros nunca nos va a pasar como si las víctimas de cada día fueran pobres ingenuos que se hubieran pasado toda la vida trabajando y preparándose para su infortunio final fuera del tipo que fuera. Es cuestión de cambiar el chip. No hay nadie, tenga la edad que tenga, pertenezca al grupo social y profesional que sea, viva donde viva que esté a salvo. Todos y todas tenemos una cuota de riesgo equis con la que mantenemos una relación de probabilidad de tener experiencias traumáticas en el mundo en el que estamos. Claro que para vivir hemos de actuar con confianza y optimismo para no caer en el mal agüero. El problema de poder tropezar con un problema: un atracador, un homicida, un difamador, un violador o un vecino[1] que nos destruye por negligencia el techo,  es que los supuestos recursos de amparo: las instituciones de control, desde el guardia urbano más ignorante al magistrado más afamado, son sólo una ficción. Sea cual sea el nivel al que acudamos nos encontramos con opiniones. No hay investigación. El Estado en su conjunto se está convirtiendo en una macroempresa de estadística y de escasa funcionalidad práctica. Es a cada ciudadano que tiene un problema porque ha sido denunciado en falso o porque ha sido robado o amenazado a quien le toca ir detrás de los polis para recordarles sus funciones. Desgraciadamente toda la filmografía que está en el sustento de nuestra cultura en la que aparecían las escenas de jugosos diálogos entre ciudadanos y policías ha servido para muy poco para tomar muestra y hacer otro tanto. Las visitas a las comisarías son puramente testimoniales y documentalistas. A menudo se acude para tener justificantes con los que conseguir indemnizaciones de las casas aseguradoras. Por su parte los polis hacen de recaderos de citaciones y de fuerzas coactivas para detener a tal o cual (no confundir con fuerzas de orden público, éste es un concepto que ha quedado como un fetiche pero que no tiene nada que ver con la función real) Basta que alguien se inaugure en la condición de víctima para que entre en un laberinto del que no va a salir bien parado. Hay muchas clases de victimidad o maneras de ser objeto de criminalidad. Lo mejor, desde luego, es no ponerse en la tesitura de serlo ni una sola vez. Pero si uno lo es, es remotamente imposible que pueda ser reparado en el agravio producido, por mucho que la población carcelaria no pare de crecer.  Una cosa es que la represión vaya en aumento y las instalaciones carcelarias aumenten en número de edificios y en número de plazas y otra muy distinta es que eso devuelva la calma a la sociedad y lo que han perdido las víctimas. Pero una víctima lo es por partida doble. Lo es en una primera instancia por lesiones directas producidas por alguien que la ha atacado y lo es en una segunda instancia cuando los organismos a los que acude para que la protejan o investiguen el caso pasan del tema por protocolo. No puede ser que uno acuda a juzgados pidiendo la protección y un año después se entere de que han archivado su tema porque no fue localizado por ejemplo o ni siquiera por esta razón. No puede ser  que uno vuelva a casa después del trabajo y se encuentre que la policía le da dos días para desalojarla porque su esposa se ha inventado malos tratos no demostrados y la aplicación de la ley de género permite hoy en día primero imponer el castigo y después demostrar la culpa; no puede ser que las administraciones locales y centrales sigan pagando ingentes cantidades de sueldos para policías que no dan ni golpe y en inversiones de equipamiento que les hace creer superhéroes sin hacer investigación criminal; no puede ser  que los mensajes de estado por la vía de sus distintas administraciones apunten a culpabilizar a los comportamientos erróneos de la gente y no admita ni analice su parte de culpabilidad y causalidad en los mismos.

Vivimos en la ficción del amparo hasta el momento en que las circunstancias biográficas desfavorables nos ponen a merced de personas negligentes en sus funciones o que bien no siéndolo son payasos que saben ajustarse a sus roles concretos por los que son contratados y pagados sin ninguna intención de cambiar los problemas desde el fondo que los producen continuamente. Si la sociedad civil contara con los datos reales de temas resueltos por las instituciones judiciales y cuerpos policiales se alarmaría y con toda la razón. Una parte considerable de delincuentes enviados a cumplir condenas son por sus autoinculpaciones y por sus propias necesidades psíquicas, dadas sus personalidades desquiciadas, en cumplir condenas. Las cárceles son hogares de relación de unos subsectores sociales y lugares de entrenamiento en otros códigos de supervivencia.

Si desde la sociedad civil supiéramos que estamos en manos de incautos y de irresponsables en los puestos de control y de poder nos sentiríamos todavía más inseguros. Este principio de inseguridad se da en todas las ciudades del orbe con modelos sociales distintos. Quien más lo sabe es el policía de puertas, o de turno cuya función sabe que está reducido a tomar notas de lo que se le dice. La figura del policía es la del que obedece ordenes no la de quien piensa, e investiga y resuelve situaciones. Llega tarde, cuando el mal está hecho. La naturaleza de los hechos es espantosa. Es ella la que nos somete al principio de realidad una y otra vez y la realidad es la del desamparo. Ya

Ambrosio, canonizado como santo, sostuvo que la naturaleza es la mejor maestra de la verdad. En la indefensión permanente solo queda contar con un futuro no tan probable en que la confianza de la gente con la gente vuelva a ocupar un lugar considerado y considerable. Mientras tanto cada uno de nosotros tiene una historia que contar: la de las biografías ninguneadas, débiles cuando no ultrajadas.; contarla tal vez birlándole la idea del título a  Félix de Azúa con su historia de un idiota contada por él mismo. Mientras no haya una intencionalidad organizada para resolver cosas este mundo seguirá viendo como se incrementan alarmantemente toda clase de problemas. Brentano, propuso la intencionalidad como una categoría representacional de un acaecimiento mental[2] . Mientras no haya un espacio predecidido en las facultades volitivas para organizar y reorganizar el mundo en el que estamos, éste sólo será la proyección a gran escala de las mezquindades y miedos que a pequeña escala se dan dentro de cada ser acomodaticio y falto de personalidad crítica.  Hay una crisis de función aunque haya una asignación de roles. Es eso lo que explica  tanto intradesajuste social, tanto crecimiento de la desidia y la negligencia, tanto desfavor y falta de solidaridad. En definitiva, tanta incomprensión y baja intelectualidad.   Bernard Waldenfels (1994) defiende la teoría sobre la responsividad como pedagogía de la responsabilidad. Mientras no haya reintroducción y rehegemonización de nuevos valores la humanidad en su conjunto está atrapada por las antiguas mentiras y sin una perspectiva social sólida de cambio y de seguridad en el futuro.

La falta de amparo real  nos lleva al reconocimiento de su ficción diseñada por definiciones estatuarias y normativas. Podemos vivir creyendo que somos hijos de una tecnocivilización moderna que no es capaz de caer en las atrocidades de otras anteriores de las que estamos separados por siglos o incluso milenios. Es un bonito cuento. De hecho la crueldad y las trampas es una constante a lo largo de la historia y lo que viene variando es la modalidad. La realidad nos vence con sus trampas y lo que nos es dado es cambiar de versión de este fenómeno. Para que esta idea sea menos desalentadora del saldo emocional que deja, tal como es expuesta, deberíamos proponernos los unos a los otros ejercicios de confianza y entender de una vez por todas que en la sociedad peligrosa en la que vivimos el peligro no está  tanto en las furias desencadenadas que se dan cíclicamente en la calle -y a una cierta dosis diariamente (desde hace años no hay un solo día sin un suceso luctuoso y criminal en una parte u otra)- sino en los mecanismos de poder que las producen, preparan y predeterminan, aunque esa no sea su previsión ni planificación.



[1] (por favor pongan las respectivas denominaciones en femeninos vds mismos mentalmente desde la lectura)

[2]  tomado de García Carpintero.

La propiedad: disfrute y recuperación.

 

La propiedad: uso, disfrute y recuperación. S.Maraselva Reina

Uno de los aspectos controvertidos en la discusión sobre propiedad está  en los contenciosos entre caseros e inquilinos con contratos indefinidos y  privilegiados. La legislación de arrendamiento urbano (LAU) no ha resuelto el conflicto de intereses a favor de los propietarios, dando lugar a una estela de situaciones paradójicas en las que  estos deben querellarse judicialmente para la recuperación de sus viviendas, por motivos de expansión familiar o de necesidades urgentes, que no estaban presentes en el año pretérito de la cesión en régimen de arrendamiento. Como  si fueran víctimas de contratos que se convirtieron en alquileres de favor o ultra disminuidos les toca pasar por los malos de la historia, cuando se ven enfrentados a inquilinos de pocos recursos o de edades avanzadas y, encima, solos. El uso de estas imágenes ha sido empleado demagógicamente para hacer prevalecer criterios judiciales injustos en lugar de razonamientos a favor de la propiedad. El acercamiento al debate sobre la propiedad es completamente distinto del lado de quien tiene alguna al del lado de quien no tiene ninguna.

Es perfectamente distinguible el casero individual, que tiene una segunda propiedad, que  en un momento pasado no necesitaba y puso en arrendamiento, del inmobiliario que tiene bloques de apartamentos dedicados a tal fin. Sin embargo legislativamente la recuperación de lo arrendado sólo es posible justificando una necesidad más perentoria y prioritaria de vivienda, de la función en uso. Es así como hijos que se emancipan o casan pueden aspirar a aquella propiedad. El dato de la cual en cuanto a sus beneficios inexistentes (puesto q los cobros de los viejos alquileres ni siquiera cubren las contribuciones) no es estimado, siendo marginadas las cuestiones de mercado para la legislación actual.

La ley de arrendamiento urbano no ha resuelto la cuestión y  sigue privilegiando a los inquilinos situaciones de oportunismo que se demoran por años y décadas. El tema es litigante y tiene mala prensa cuando el rol del supuesto prepotente que tiene más de una casa exige la devolución de la o las que tiene alquiladas  por motivos familiares o personales, cuando los inquilinos ajenos a toda responsabilidad representan el papel de víctimas. De hecho,  se trata de una victimidad que usurpa tal honor a la verdadera víctima: la del propietario que queda vinculado de por vida a un pacto pretérito. Se trata de un tema que ignora principios básicos de ética y moral cívica. Se puede dar la paradoja insólita en este país, en que un propietario que no puede disfrutar nunca de una propiedad alquilada indefinidamente a baja cuota de alquiler, termine por pagar más por aquello que no disfruta que el usuario que la disfruta, además de sumar sus quebraderos de cabeza y de colocarse en condición de denunciable si no tiene la vivienda en condiciones.

Es lógico pensar que cualquier objeto prestado a cambio de una contraprestación económica  puede ser solicitado  por su prestador con las condiciones de preaviso pertinentes cuando el pago económico es prescindido. ¿Por qué razón cuesta tanto entender esto en las cuestiones de propiedades inmobiliarias, cuando incluso es aplicado con contratos de cesión de extensiones geográficas entre países? La respuesta es sencilla. Se introduce el concepto de no-término o no finiquitación de lo pactado. Generalmente las letras pequeñas de los contratos vienen atentando al espíritu e intención de la parte contratante de una transacción dada. Ante semejante evidencia resulta ultrajante hacer cargar a propietarios con inquilinajes fosilizantes y dejando la única posibilidad de disolución  de lo contractuado con la defunción de éstos, en el supuesto de que no hagan trampas para pasarlos a otros familiares más jóvenes.  Tal positura ¿no activaría los deseos de terminación biográfica de tales inquilinos? O acaso ¿no es una manera proclive a añadir angustia a las relaciones humanas en general y a las partes contratantes en particular?

 Puesto que los asuntos palaciegos se caracterizan por su lentitud, la perspectiva de nuevas leyes queda para citas de futuro, a las que no pueden esperar emergencias del presente. Por eso no extraña que los propietarios con urgencia de recuperar sus domicilios alquilados recurran a subterfugios o alternativas paralelas para echar fuera a los antiguos inquilinos, y los juzgados procesen casos de ésta índole de presiones contra inquilinos. Ante esto cabe reflexionar, ¿no es también una clase de presión la del inquilino a perpetuidad, que se vale de una fisura legal para mantenerse indefinidamente en la propiedad,  que ocupa, sin ser suya, pero haciendo y deshaciendo lo que le viene en gana? No hay que suponer que haya más ética en este que en aquel, como tampoco que alguien por el hecho de tener un patrimonio con dos propiedades tenga más recursos que alguien que no tiene ninguna. Habría que estudiar y comparar casos concretos para hacer diagnósticos validables.

Resulta obvio para la sociedad del capital que el patrimonio constituya una de las fijaciones más frecuentes. La gente quiere ser propietaria antes de terminar los 25 años. Hacerlo a los 35 es indicador de fracaso. No hacerlo nunca parece que es lo que peor que te puede pasar. De otro lado, hay gente que decididamente no quiere serlo nunca para no ser más vulnerable ante las amenazas del estado. Este amplio campo da muchas categorías distintas. Desde los okupas de inmuebles abandonados a inquilinos oportunistas que se valieron de artimañas y de resquicios en la legislación para apoderarse de pisos a perpetuidad pagando 4 chavos al mes. Parece razonable que los propietarios quieran recuperarlo para otros disfrutes o beneficios. No hay que suponer necesariamente que un inquilino es más pobre que el propietario que le ha alquilado la vivienda. Puede suceder, y de hecho sucede, paradójicamente, que disponga libre y legalmente de recursos, sin tener que pagar  los precios de mercado por ellos. Ya lo hace el dueño de la vivienda. Son situaciones en las que el oportunista de un arrendamiento exprime indirectamente a su arrendador. Evidentemente hay situaciones clásicas y absolutamente contrarias en las que hay  bandidos, disfrazados de caseros, que llegan a alquilar fragmentos de habitaciones, y hasta sillas para dormir, a precios desorbitados. No se trata de defender a los caseros per se, como tampoco a los inquilinos, sino tratar de entender el conflicto que hay entre ambos y el vacío legislativo que no permite resolverlos.

Recurso judicial y Testimonio

 

Recurso judicial y testimonio.

La complejidad social en este sistema trae consigo la producción aumentada de un tipo de conductas despreciables. Entre éstas están las actuaciones criminales. Tener la mala suerte de tropezar con alguien que te ha elegido como su víctima te coloca en un proceso desgastador y frustrante cuando comprendes que los mecanismos de defensa en una sociedad como la nuestra son mínimos. Sí, es cierto que hay literaturas incondicionales que hablan de la sociedad  de derecho como si de una panacea se tratara y existe  una moral preinscrita que  habla de que los culpables serán castigos si no en el reino de la tierra  en el del cielo. ¡Paparruchadas.! La víctima  que tiene la mala suerte de serlo; por lo general, a su frustración de un agravio suma otra: la de no poder hacer prácticamente nada para recuperar lo que ha perdido.  No tiene tantas bazas en su haber. ¿Qué puede hacer tras un atraco, una agresión, una violación,...? apenas nada, tendrá que cargar con su afrenta, integrarla y elaborarla. Pero desde luego podrá  notificarlo. Dar parte del suceso. Denunciar el hecho a la autoridad, competente o no, que está prevista para formalizar un documento de oficio y archivarlo.

Las policías de distintas clases son oficinas fundamentalmente archivísticas. Las denuncias registradas son el apoyo estadístico demostrativo de las  tendencias delictivas dominantes. Dan cuenta de una casuística. A no ser que haya delitos muy graves, con resultados de muerte, apenas hay investigación. La policia, en contra de la fraseología popular,  ni lo sabe todo ni lo puede todo. En todo caso no tiene las funciones preestablecidas para investigarlo todo.  Esto está reconocido por el propio gremio y desde los departamentos de Gobernación y orden público  se termina por sugerir una mayor inversión en auto vigilancia o un recurso a las compañías privadas de seguridad.

El  sujeto agredido, tras vencer incluso una barrera de desconfianza de la policia a la que acude a pedir auxilio, se enfrenta a un proceso incierto. Aquello que le ha sucedido lo tendrá que demostrar. El criminal, en el caso de ser localizado e identificado, podrá utilizar sus propias armas de confusión, como las de hacerse pasar por agredido. Es así que en el colmo de ello, los violadores acudirán a atenuantes como que han sido provocados por las minifaldas y las puntas visibles de bragas de sus víctimas a las que han forzado sexualmente; los atracadores, que lo han sido por fascinantes salones de lujo que se ven como escaparates desde las calles por las que pasaban casualmente  y los machacadores o rompe cuellos que lo han sido por sus agredidos por tener la desfachatez de decirles lo que  fuera que no les gustara.

En cualquiera de lo casos si la víctima por si misma no puede defenderse y tiene, por balance de ese desenlace con su mala suerte, una gran pérdida, sea de bienes materiales, sea  por  lesiones físicas o sea una herida psicológica, acudirá a quien pueda defenderla. El recurso primero a la policía y después al sistema judicial es una manera  de acudir a una fuerza mayor que él o ella y que no ha podido usar en el momento de  ser objeto de ataque. Finalmente, acudir a un agente uniformado o a un funcionario institucional, por mal que lo haga o poco rentable que pueda ser éste, es un acto civilizado y posiblemente más eficaz, dentro de la ineficiencia general del modelo jurídico en el que nos encontramos, que acudir a una piedra, a un cutter, o a un sabotaje en reprimenda. 

El sistema judicial es en el fondo un procedimiento laberíntico y tortuoso desde el que ejercer la venganza contra quien ha sido el actor de un agravio que se ha sufrido. Se acude con la intención que el sistema castigue al mal factor en nombre de la víctima ¿Hay escena más vengativa que la de la pequeña aula de comprobación del ejecutado en las cámaras de gas o de inyección letal en los USA con asientos ocupados por los familiares de su víctima, o los estadios ocupados masivamente por público en general en las ejecuciones en China? Eso no es de ahora. La administración del castigo se ha hecho de un modo u otro públicamente para ejemplo colectivo y para disuadir otras conductas similares. De su parte quien acude a su solicitud espera que el sistema haga en su nombre lo que no puede o no quiere hacer personalmente.

Hay un salto histórico de los tiempos en los que los conflictos se resolvían con batallas a muerte o con duelos de honor a los actuales en que la reacción inicialmente violenta de la víctima es reconducida a los recursos judiciales. El sistema judicial ampara a la víctima o esa es la moto que vende. En realidad las cosas no son tan simples y hasta ahora no hay sistema judicial que demuestre que consigue reducir el grado de mortandad por motivos criminales ni la delincuencia en general. La ciencia jurídica, si nos vale esta denominación, queda en grado de tentativa para hacer justicia.  Lo que hace, como mucho,  es arbitrar y quitar de en medio una temporada o para siempre (en el caso de los países que tienen la pena capital en vigor) a elementos antisociales o conductas criminales y peligrosas para los demás. Puesto que los procedimientos para dictaminar lo que es antisocial de lo que no lo es nunca están del todo limpios, el sistema envía a la cárcel, a la exclusión, al olvido o a la muerte a personas que no se lo merecen sin que la sociedad quede reparada con ello.  Por si fuera poco el sistema tiende a criminalizar cualquier comportamiento que disiente de sus valores.

Al saber todo eso suponemos a la vez  que el actor de un acto delictivo puede ser antes que nadie la primera víctima, dado que la fatalidad le obliga a robar o a matar para sobrevivir. Pero esa consideración no es una coartada para ella ni un desenlace teórico del tema que nos ocupa. La costumbre de quien acude a la violencia para resolver los conflictos inter-individuales o como manera de ganarse la vida, complica las situaciones y aleja las soluciones además de que es un indicativo de baja cultura y de psiques alteradas incapaces de gestionar su vida de una manera pacífica y respetuosa con los demás.

 Hay países más retrasados en que el valor de la vida humana está muy rebajada por una lucha primaria por la supervivencia   y otros, económicamente más adelantados, que al recibir avalanchas de formas culturales de aquellos también se enfrentan ahora con la reconfiguración de sus delincuencias habituales reconducidas a escenas más violentas.

Dentro de este cuadro sociológico el desiderátum de la víctima sigue siendo el de hacer defender sus derechos exigiendo las obligaciones a su agresor. Tomarse la ley por su cuenta servía como léxico cinematográfico y en un tiempo en que el marshall era el borracho del pueblo por exigencias del argumento holllywodiense. Hoy nadie destaca como terminator en la vida real y no puede emprenderlas a tiros con los malos. A fuerza de estar embotados como espectadores por escenas justicieras hemos terminado por creer en la existencia de supermanes y de Billys el niño, pero la cosa no va así. Tras una agresión recibida, la vida sigue, tiene que continuar siguiendo. No se puede parar por mucha rabia y odio que haya engendrado. Prácticamente nadie puede dejar sus haceres para ponerse a investigar por su cuenta quien ha atracado su casa o le ha dado una paliza de muerte. Encarga el asunto a esa policía desbordada, tantas veces vilipendiada por su historial de negligencias acumuladas, y confía en que el sistema  llegue a un veredicto correcto. Pero eso no siempre sucede así. Sigue siendo una minoría los casos resueltos y dentro de esta minoría la mayor parte lo son por auto delaciones, auto incumplimientos y errores tontos de los delincuentes.

La víctima tiene que demostrar su victimidad y  quien la ha atacado tiene que reunir la condición de imputabilidad. Esto llevado a un escenario en que terceros a menudo desmotivados (los evanescentes o somnoscentes fiscales y  magistrados) pasan bastante del asunto deja en un estado aun peor a la víctima que no obtiene reparación a los daños ocasionados. El modo en que ésta puede hacer valer sus intereses es apoyando su versión con testigos. Pero los testimonios no son tan sencillos de establecer. De hecho los testimoniajes pueden ser desbaratos o minimizados en su valor de muchas maneras. Todo aquello que infieren pero no ven puede ser impugnado por un abogado sagaz.  En última instancia un tercero que ve a un agresor como destroza a su victima  y los ve por detrás de sus espaldas respectivas,  puede ser puesto en duda si no ha visto  estrictamente un arma o unos puños en acción. Por otro lado está la dubitación testimonial y la desmotivación de un testigo en testificar. Los testigos  pueden ser amedrentados por los agresores y aquellos dejan a  la deriva de su suerte a los agredidos. Para testificar lo mismo que para acudir  a un juicio como demandante no hace falta ser crédulo del sistema judicial. Si funcionara el tal sistema habría más justicia de la que hay. Antes bien los dosieres y artículos de la injusticia no paran de crecer, y la propia administración se convierte en un brazo que ayuda a los agravios cuando dictamina a favor de quien no tiene la razón y en contra de la verdad o que suelta a los pocos días aun gravándole con sanciones ligeras.

 Acudir al sistema tiene más parecido con la compra de un boleto de la lotería  que no el recurso a una tecnología operativa. Pero en la mayoría de situaciones no hay otra opción que la del recurso judicial y la preparación a fondo del guión teatral del juicio. Cada cual tiene que aprenderse su papel y conseguir convencer al público  de muestra uno (el/la magistrado). Eso emplaza a la víctima a que exagere en su victimidad, a que prepare sus testigos, a que dé el do de pecho en cada punto del litigio que le toque hacerlo y  a demostrar lo que son evidencias pero que para otros siempre les cabe la sospecha de que sean fabulaciones. Técnicamente la víctima necesitará recurrir a un tipo de exageraciones (mentiras) para hacer valer la realidad (las verdades concretas por las que se embarca en todo el proceso de solicitud de protección).

Dada la sociedad individualista en la que habitamos a la víctima no le será fácil obtener testigos a no ser que tenga sólidos lazos con ellos. Nadie arriesga su tiempo y aún menos su tranquilidad para hacer un favor a una tercera persona con la que tiene poco trato o ninguno, aún menos si no le cae bien o no cree que se merezca su testimonio. Mientras el problema sea visto como algo únicamente del campo de otro la disposición solidaria decrece. La conciencia social exige la testificación voluntaria  pues eso premia la concordia colectiva y excluye quien la sabotea, pero el temor a los efectos a los que pueda dar lugar su testimonio acobarda a muchos testigos potenciales. Eso lleva a que sean citados por oficio en lugar de esperar a que cumplan empáticamente con su función y que su testimonio no sea predecible ni seguro.

El acto de testificar a favor de una víctima y en contra de su agresor es un acto de solidaridad elemental. No hacerlo por impugnar con razón al sistema judicial en su conjunto por presuponer que en el mejor de los casos es dar motivos de venganza al acusado que sea condenado es lo que alimenta una sociedad de miedo, de despotismos y de ilegalidades. La persona que es elegida por las circunstancias como testimonial ha de considerar que su testificación puede ser decisiva para las reparaciones de quien las merece y que su conducta además de solidaria es ejemplificativa. Nadie puede descartar en esta sociedad de violencias ocupar el rol de la víctima un día u otro y verse en la tesitura de tener que contar con testigos para hacer valer sus derechos. En ultima instancia el no intervenir solidario predetermina kármicamente no recibirla como un boomerang en el futuro cuando uno la necesite. El cargo de testigo debería recordar la idea de Brecht al referir la autoexclusión solidaria de la gente ante otra que era objeto de represión por la que no hacia nada. No ayudar a los demás se traduce por no ayudarse uno a sí mismo. 

 

Para un manual de supervivencia

Para un manual de supervivencia.S.Maraselva

La vida pasa por  la gestión de lo propio y por el acuse de recibo de lo ajeno. Vivir es el verbo que presume la autonomía personal y sobrevivir el de la adaptación a los recursos.

Nacíamos para vivir y no para limitarnos a sobrevivir. Esa era una especie de promesa. Pero vivir implicaba una especie de proyecto mientras que sobrevivirse limitaba a dar respuesta a cada necesidad del presente.  En realidad venimos al mundo sin garantía de futuro. Todo futuro no es más que una hipótesis.  Hemos nacido para ser y no para quedar atrapados en actuar como amuebladores de  nuestros espacios. Existimos para dotar de contenido nuestra biografía no para meterla simplemente entre dos fechas y bajo unos apellidos en una lápida barata o cara. Emergemos para trascender, no para hacer los comparsas de los roles predecididos para nosotros.  El ser viviente  no queda reducido a una colección de actos mecánicos sino que presume ir de único. Yo quiero creer que vale la pena estar vivo para seguirme reuniendo con las experiencias  y aprendiendo más de lo que sé. Trascender los límites es una de las palabras clave. Ir más allá de lo posible para hacer de los sueños nuevas realidades posibles es el credo de los utópicos de todas las generaciones. Ese ir más allá de las determinaciones que por origen de clase y por ubicación geográfica  es un deseo noble y valiente forma parte del intencionalismo poético o del desiderátum revolucionario pero no hay ningún después sin un ahora en firme. Cada mañana es la suma de muchos pasados anteriores. Viviré mañana si logro vivir hoy. No es una frase dramática, es una fórmula aritmética simple.

La supervivencia pasa a ser una condición ineludible para las vivencias de contenido posteriores. Para vivir hay que sobrevivir primero así pues de entrada no se trata de verbos antagónicos ni de actividades contrarios. Pueden llegar a serlo cuando las medidas de supervivencia se quedan en ellas mismas y la vida queda relegada permanentemente a un plano siempre inalcanzable.

La gran diferencia es que la supervivencia pasa por un conjunto de recursos muy concretos y remite a técnicas y materialidades mientras que la vida tiene más que ver con objetivos existenciales y con un sentido filosófico de ella.

Pudimos observar como la filosofía pudo desarrollarse en la historia a partir de unas posibilidades subjetivas en las que la supervivencia estaba garantizada. El sujeto humano piensa o se pone a pensar o puede tener tiempo para hacerlo después de tener garantizado lo básico de sus formas existenciales. Esto puede ser tan determinante que se puede afirmar que la vida es tanto más filosófica cuanto más se pueda despegar de sus preocupaciones cotidianas. No hay que tomarlo como una categoría inamovible. La reflexión puede darse tanto en casa del pobre como en casa del rico y no necesariamente este es más inteligente que aquel en términos globales. Cada comparación que se haga puede romper el casco del esquema que se tenga a priori. A.Panzini creía que la gente rica no gozaría de sus posesiones sin la envidia de los demás.  Siempre que se habla de posesiones se infiere que la palabra se está refiriendo a lo más estrictamente material: silos, reservas, propiedades, mobiliario, vehículos, servidumbre o una vida de corte. La posesión más preciada es el saber y la envidia o no de esta solo puede incitar al envidioso a trabajar intelectual y vitalmente para tener el suyo; en cuanto al envidiado tal condición le puede proporcionar un recurso extra para conocer mucho más la realidad psicológica humana.

La supervivencia es tanto más necesaria garantizarla cuantas ms variables se introducen en la existencia. Mucha gente ha viajado con lo puesto o ha abandonado sus posiciones referenciales de partida y ha tenido que encontrar segurizantes sobre la marcha. El criterio mejor recomendado a cualquiera es que se cargue de información ahí donde vaya y la extienda a la mayor vastedad posible de cosas. Eso le proporcionará recursos en un momento dado. Si bien una tarjeta de crédito que responda con fondos es lo que puede pagar cualquier necesidad urgente, esta no encabeza ni pone fin a un manual de supervivencia. Hay muchos más lugares del mundo en que este objeto no sirve para nada que en los que sí permite sacar liquidez de la caja de los tesoros.

 Para vivir una vida recursivista sin tener miedo a los sitios que se vaya se necesita una buena dosis de imaginación fantástica sin renunciar a la inteligencia aplicada a cada situación que venga dada. Se puede tomar por compañera la fantasía pero no como guía de la razón sostiene Samuel Johnson. Fantasear acerca de lugares donde ir, insólitos y poco seguros, es a menudo el primer parámetro que convertirá a una persona curiosa en un futuro viajero o explorador. Contar con un critérium personal para saberse valer en los lugares, sean los que sean, será la mejor guía que cualquiera de los publicadas acerca de cómo vivir, dónde comer o qué hacer en los territorios visitados. Del mismo modo que Mark Twain nos previene de ir con cuidado con los libros de salud ya que una fe de errata nos puede costar la vida debemos prevenirnos de toda clase de guías que pautan de que maneras viajar y a donde. Lo que en un momento dado puede ser cierto la información categórica se queda dogmatizando estigmatizando una zona e inhibiendo al visitante de ir a ella. Hay que ir con cuidado con las guías porque la info concreta puede influirnos negativamente en el viaje al impedirle su espontaneidad y descubrimiento.

La supervivencia sea el lugar en el que se esté no se puede olvidar con la prioridad de necesidades que se establezcan. Cesar Cantú ya nos lo advirtió: “cuantas menos necesidades tengáis, más libres seréis”. A las adversidades de cada camino y cada situación nueva hay que añadir las autogeneradas por uno mismo, por su desidia y sus fallas interpretativas de lo que se va encontrando. S.Johnson advirtió también  que en la mayoría de los hombres las dificultades son consecuencia de la pereza. Es así que el mejor manual no crea al superviviente si esto no organiza convenientemente sus recursos y aprende a analizar cada experiencia que le toque protagonizar.

 

Polisínton, la espontaneidad.

episodio 19 Siguiendo con la espontaneidad.

La espontaneidad es lo que denomina la conducta abierta, sin cortapisas, glamorosa, dispuesta a vivir y a ser vivida por los demás, a vivirlo si no todo, de lo que vaya surgiendo lo más estupendo. Polisínton encaraba la espontaneidad o así siguió creyéndolo todo el tiempo que estuvo por Oceanía saltando de isla en isla y conviviendo con gente de todas clases, residiendo en todas partes. Durmió por semanas seguidas en la playa, le bastaban su hamaca y sus canturreos. No le faltaba nunca compañía aunque prefería viajar sola salvo cortos periodos de compañía. Sus experiencias anteriores con parejas de semanas o de meses le habían enseñado que un compañero termina por erigirse en amo del tiempo libre de una. Una excesiva cantidad de días convivenciales con la misma persona terminaban por suplantar el consenso en una especie de rutina a conveniencia del más exigente de los dos. Ella no era de ese talante. Dejaba hacer siempre y cuando el otro no le impidiera su estilo de vida. A fuerza de conocer a gente comprendió que su estilo de vida era difícil de comprender y de seguir incluso por gente que conocía en ambientes marginales.  Donde más cómoda se sentía era con las personas que no le preguntaban de donde venía ni a donde iba ni que pretendía. Había comprendido que el solo hecho de la pregunta (de algunas preguntas de esta naturaleza) veían de la mano de gente que se creía superior que suponía de sí misma que ya las tenia respondidas y que al preguntárselas no estaban exentas de reproche por no tener ni querer tener ellas las respuestas.

-Tan pronto digo que no tengo casa ni la busco, que no tengo hijos ni los quiero, que no tengo pareja ni la pretendo, que no creo en religiones ni quiero ninguna, la gente no sabe donde clasificarme y duda que sea real; si además añado que llevo varios años de viaje sin rumbo y sin más pretensión que la de conocer me tildan de aventura e inestable –le dijo a PaiPai, una chica en Nouméa en Nueva Caledonia nada más llegar a la isla y conocerla-

-Yo he vivido toda la vida en esta isla y creo que puede ser fantástico hacer lo que haces moviéndote por el mundo y no tener la obligación de pertenecer a nadie, a ninguna cultura y a ningún origen. –dijo PaiPai cuya figura era tan exquisita que si hablaba un par de frases más Polisínton caería seducida a sus pies-

-También creo eso, el origen es una falacia. Reclamar la propia cultura, el lugar donde naciste, tu linaje, tu familia, tu idioma, son otras tantas formas de perder de vista que no somos más que hijas de la tierra, que pertenecemos a la materia y que no hay mas cultura que la experiencia. La deuda con el origen nos convierte en memos. Cuando he vuelto al mío, si a una ciudad se le puede llamar origen de una, me he encontrado con la sorpresa de no tener más acogida que en cualquier otra de las que he ido visitando o viviendo. Mi familia en este momento eres tú y te acabo de conocer.

-Creo que para formar parte de todo el mundo no debes formar parte de una persona en particular, aunque por otra parte el tiempo pasa y la gente también y quedan los menos que te hacen compañía y te siguen en tus vicisitudes –Pai Pai era lúcida, era otra persona sabia del camino que aleccionaría a Polisínton-

-Voy por la vida observando e identificándome con lo que encuentro. Eludo lo que no me gusta. Denuncio en la medida que puedo y soy escuchada las injusticias con las que me topo. Creo que eso me resume bastante bien. Este criterio es muy estable en mi vida pero no evito que sigan creyendo que soy una loca porque vive al margen de los objetivos predominantes de la mayoría de la gente: casa y patrimonio, familia y descendientes.

-Si esto te complace, adelante, es tu vida. Yo no he sentido verdaderamente la necesidad de salir de mi isla. Cuando la gente de mi curso organizó un viaje a Paris no me apunté. Mi pequeño mundo parece proporcionármelo todo. Tengo lo que necesito para vivir y lo que está fuera no creo que cubra de mejor manera mis necesidades. La geografía del planeta no deja de ser un punto minúsculo en el espacio cósmico, nunca me será dado poderlo conocer todo. Eso me ha reconciliado con mis límites.

-¿Cómo es posible que me sienta tan cerca de ti siendo las dos tan distintas?

-Yo también siento esta proximidad. Los extremos se juntan.

Polisínton y Pai Pai se enrollaron Esta se contagió de la espontaneidad de aquella y aquella de la infinita tranquilidad de esta. No había ninguna prisa para nada, no existían los horarios, no corría para comer ni para nada. PaiPai vivía con sus padres ancianos y Polisínton vivió con ellos, tratada como una más de la familia. La aceptaron como una hija a su llegada y medio año después la despidieron con sus bendiciones sin haberle reprochado nada, sin darle la menor indicación de lo que debía hacer o como comportarse. Durante el tiempo que estuvo aprendió a pescar. No había ningún problema en conseguirse el sustento diario con el menor esfuerzo. La vida era fácil, cualquier teoría sobre lo complicada que era estaba en manos de falseadores. Co Pai Pai fueron a pasar unos días a recorrer el archipiélago de la isla Lealtad acompañadas por un amigo con su propio velero. Se lo pasaron en grande. Las dos se divirtieron como nunca no ocultando su sexualidad ante el patrón del barco, el cual no disimuló como observador al contemplar sus cuerpos enrollados.

Polisínton empezó a pensar que el paraíso era un lugar remoto, lo más aislado posible, con gente bonita alrededor sin la que tener fricciones ni malos rollos viviendo el amor cada día, el placer de los detalles, el saber a través de las conversaciones mayéuticas, reposadas, sabias.

El tiempo que estuvo con PaiPai el habla fue lo más importante. Hablaron y hablaron y dedicaban los interludios a pescar, comer, hacerse el amor, caminar, conocer gente y reposar.

-Parece que hubiéramos estado calladas toda la vida con todo lo que hablamos –dijo PaiPai-

-Somos nuestro propio espectáculo, canteras de una interminable literatura. Creo que podría pasarme la vida contigo escuchándote y hablando –le dijo Polisínton-

-Somos lo que queremos creer, gracias por todo este tiempo de fantasía que me has regalado –le dijo PaiPai ante la proximidad de su separación-

Polisínton se fue a las islas Fiji, recorrió las isla Lau, fue a Nuku’alofa, a Samoa…Cuanto mas conocía toda esa región del globo más averiguaba la gran mentira planetaria de hacer creer en el modo dominante de vida del capitalismo anti ecológico y ambicioso. El pecado capital del ser humano era la vanidad y en los lugares más remotos encontraba que mucha gente había aprendido vivir sin esa actitud. Su modo de viajar era preguntar a lobos solitarios con sus barcos que andaban por la zona, era la variante de hacer autostop en latitudes marinas. A menudo encontraba navegantes que aceptaban con sumo gusto para no viajar solos, con muchos lo mismo que con conductores de automóviles llegó a hacer grandes conversaciones y jugosas intimidades. Pasó una maravillosa temporada en el mar de Tasmania, mucho tiempo en Nueva Zelanda hasta que vía Australia remontó hacia el norte para conocer las islas Salomón y Papúa Nueva Guinea que siempre le había intrigado por los documentales que conocía de los programas naturalistas pasados por televisión. Por el Pacífico todavía encontró señales de la segunda guerra mundial y hasta intuyó el estertor de los espíritus de los muertos y el estruendo de los cañonazos. Su pecho era la caja de resonancia de todas las intuiciones que le generaba cada paraje, cada encuentro humano.

Europa le quedaba más lejos que nunca. Advirtió, por primera vez, que no tenía país ni continente necesariamente a los que volver. Ya no solo tenía la teoría a favor del sentimiento de ciudadanía de residir en un mundo sino que era eso exactamente lo que hacía. De momento tenia la gran suerte de ir conociendo gente estupenda que le abría las puertas de sus casas y de sus corazones. El mundo todavía era salvable si esa gente se seguía encontrando a diario.

Ella seguiría con su espontaneidad, que ahora llamaba oceánica, saltando de flor en flor, de isla en isla, de anatomía en anatomía aunque ya le parecía bien que había que planificar las cosas para conseguir resultados sobre todo si debían coordinarse trabajos o encuentros colectivos. La espontaneidad era otra forma de ordenar los eventos, lo que no sucedía un día porque no se esperaba o no se había planificado que sucedería en otro.

El sujeto espontáneo es imprevisible puede hacer cosas que no responden a ninguna lógica desde la mirada neutra y desimplicada pero que obedecen al éxtasis de la suya para no dejar escapar un oportunidad, la que sea, que no se repetirá. Polisínton no paraba de aprender de la suya, su espontaneidad es lo que la ponía en contacto con todos los oscuros del mundo y la colocaba en línea sintónica con los demás.

La esperaba su ruta por Indonesia para seguir haciendo lo que venía haciendo: visitar, conocer, hablar. Lo que iba leyendo lo iba dando según terminaba sus libros y lo que escribía también. Siempre que se desprendía de algo lo hacía para siempre, no dejaba nada suyo en custodia, tanto para no condicionar a quien se lo daba teniéndoselo que guardar como para no condicionarse a si misma contando con ir a recogerlo en otra ocasión o reunirlo. La vida era también un trasiego con las cosas dejándose transitar por ellas lo mismo que las experiencias sin tratar de retener nada en su formato físico, bastaba retener sus contenidos, el conocimiento.

 

Correu de gestió literaturitzat

 

El correu de gestió des d’ una perspectiva literària. S.Maraselva

La vida sociourbana ,o més exactament la vida de relació social, que passa pel contacte amb organismes i institucions, compartiment de l’ espai públic i del recurs a serveis obliga a que una part de les activitats personals estigui dedicada al vast tema de les gestions. Una gestió es tota acció destinada a  modificar una condició o posició en relació a un tema generalment material, administratiu o legal. S’ acostumava  fer personant-se en els llocs o tenint que organitzar cites presencials. Modernament es pot fer on line o a distancia. Tot el que es podia arranjar per telèfon i ara per Internet és millor que fer-ho directament. El correu de gestió neix com un subgènere per fer trameses de detalls: des de la reclamació d’ embargaments per sancions, demandes de condicions urbanístiques a l’ ajuntament a perseguir al llogater que no ha assumit la reparació dels danys causats. Una carta de gestió es tota aquella que prioritza una demanda i pretén un objectiu matèric evident. Sota aquesta intencionalitat l’ ús dels adjectius i de les formes verbals ha de ser força acurat. A diferencia de l’estil narratiu en el que es pot basar un anecdotari basat e fets reals,l ‘estil de la gestió epistolaria li toca ser més considerat. Es tracta de no enfadar a qui el llegeixi per no col·locar-lo emocionalment en una posició negligent vers la teva demanda. La literatura, qualsevol text escrit però també acte verbal, posiciona a favor o en contra els altres des de les primeres paraules emeses. Sabem que hi ha altres elements subtils de posicionament a favor o en contra per detalls en el look, la sensibilitat dels camps energètics personals entrecreuats o per minúscules gesticulacions no verbals. Quan 3 o mes persones es reuneixen al voltant d`un punt i d’ un tema per parlar i qui parla dedica tota la seva mirada a un dels tertulians però no a l’ altre, aquest altre es pot donar per marginat de l’ atenció d’ aquell. Es a dir, abans de que s’ expressi amb paraules aquest desig d’ exclusió ja s’ ha donat en un fet. Això passa freqüentment en el mon de les relacions presencials i aparents en el camp de la cosa lúdica i relacional. Pel que fa a l’ esfera de la burocràcia i de les gestions, l’ encarregat de mostrador d’ una qüestió ha d’ atendre li agradi o no a qui li vingui i al revés, el que va a gestionar un interès ha de bregar amb el funcionari que es trobi tant si li agrada com no. Últimament les coses ha canviat molt pel que fa a l’ atenció al client i tant en cites presencials com per telèfon la deferència ha crescut. Els professionals d`’ attendre son pautats en aquest sentit. A vegades massa i tot quant t’ ensabonen a la descarada. El que l’ interessa a qui fa un reclamació o dedica un temps de la seva vida privada a questionar coses en relació a impostos, pagaments, declaracions i paperassa  es poder resoldre l’ abans possible allò del que s’ ocupa.

Una manera de fer-ho es per correu escrit. Ara els ajuntaments i organismes públics de la maquinària estatal instrumenten webs per fer aribar queixes. A vegades estan tant estructurades que nomes et deixen un requadre per presetar la teva queixa que no superi els 1500 caracters. Es pot emrar aquest espai per redreçar a un article pejat a un altra banda d’ internet la qüestió que ha portat a escriure. No hi ha res més feixuc que posar-se a escriure per queixar-te de coses tan ordinàries com que la porta del emtro no s’ ha obert quan has arrivat a la teva parada, que el señal d’ una plaça de minus porta abatuda moltes setmanes sense que ningun vigui a reparar-la, que la guardia urbana o multi d’ ofici vehicles que usen espais no autoritzats, o que et posin el contaier prome´s des de fa anys. En un altre àmbit de questions de gestions, també està el de reclamar al company que et va mangar els llibres de la teva prestatgeria un dia que esva quedar a  casa teva o a la noia que coeixies que li vas fer un preu d’ amiga per pagar el lloguer i te la va tornat amb moltes coxes espatllades.

Part del correu de gestió està condemnat a constatar una demanda però a no resoldre res. A vegades se’ n fa cap cas, d’ altres la manera d’ expresar-se es ve afagir com pretext a la desidia de la que es queixa  per recrementar.la. Hi ha gent que suporta molt malament la crítica. Si no li dius res et deixes prendre el pel i si li dius et tractarà de mal educat. Aquestes acttitus son antiquissimes, es perden en la memoria del termps. Sempre hi hagut gent que anar de caradura i no ha consentit mai que ningú li digui. Estic pensant en gent amb la que he conviscut i he deixat coses, també he larredat habitacios o la casa. Comaprativament, les gestions que fas en organismos de l’ adminsitració pública tenen mes futur que les que fas davant d’ u conegut o d’ algu amb qui havia un tracte personalitzat. Aquells estasn obligats per llei a fer uregistre d’ entrada i a contestar-lo, aquests poden prescindir totalment. Propiamente el correu de gestió davant de les oficines de l’ adminsitració pública o de qualsevol que tingui un recurs que tu no tens son diàlegs amb el poder. Per fer la cosa més plaent poden ser literaturitzats. També ho poden ser aquells altres que volen arranjar assumptes pendents amb algu a qui li vas diposar la confiança i no va a estar a l’alçada del seu compromís.

De totes les maneres en que es pot començar i acabar una lletra dirigida a algu per gfestionar un assumpte comaprtir pendent, si hi ha una diferència de fons d’ interessos (generalmet quotes d’ accessibilitat o auantitats econòmiques) aiat es maifestarà. En un correu de gestió, no es la gent amb qui has tingut mes cordialitat amb qui més t’ avens. Qui li poses de palès que és un irresponsable o un malfactor, per molt correcte que siguis en les treves paraules, no t’ ho perdonarà.

Una vegada li vaig deixar una nota per sota la porta a un professor[1] de la uiversitat amb el que havia quedat citat per una questió de la seva materia ino es va presentar. La seguent cita va ser en un bar al costat de casa seva perque li feia mandra anar fins el seu lloc de feina. La carta que li vaig escriure després a proposit d’ una proposta de tesi doctoral no la va contestar. Sempre m’ ha sobtat la poca delicadesa de gent de l’ academia i de la cultura en aceptar la interacció i per tat la correspondencia.

L’ ideal seria viure sense necessitat de fer gestions, perdre el temps en cues o en textes de balanços de pérdues, d’ assumptes pendents o plegats de llistes o tecnicismes, però els corregolagrames on toca viure inserts fan inevitable que èr un tema o un altre s’ hagi de fer gestions. Des d’ un posicionamet literari he tractar de reciclar aquesta necessitat en una inversió de temps des de la perspectiva creativa en la mida en que  el tema ho permite. Sovint l’ ironia com estri creatiu és l’ única defensa que queda enfront el cinisme del silenci  i dels incompliments.

A vegades el correu de gestió d’ un usuari enfront d’ empreses de serveis el que fa es recollir els anhels i les ganes de protesta de moltes persones que no dediquen temps a fer-les perque estan conveçuts que no servirà de gaire cosa. El redactor de cartes de gestió tampoc té una estadística infal.lible que li demostri que escriure-les consegueixen les reparacions esperades,- a vegades ho conseguirà i altres no- el que sí fa és incrementar les oportunitats a favor de conseguir una reparació. Miguel Gil, un corresponsal de guerra, diu que les víctimes tenen al menys un dret, el de que la resta del món sàpiga al menys el queels hi passa, perque en el fons esperen que algú faci quelcom al respecte. Aquesta idea es pot traspolar al que parlem. A l’ enviar una carta a algú apel.lant al que li quedi de coeixement i consciecia perque actuï en el que li pertoca un espera que el que li quedi de raoament vinguí en auxili de la situació. Al p ublicar el fet com noticia o anècdota si ho val com a curiositat o expresió literaria, el que espera és el consol de la comprensió d’ altres que la informació hi trova resonancia en les seves propies experiències.

Es molt difícil que una víctima agraviada per l’ abus de confiança d’ algú o per la negligencia d’ una institució sigui reparada. Si ho és, ho será tard, per tant la justicia no será total, però al meny es pot deixar el rastre d’ un testimoni perque un altre incaut no sigui enxampat amb la mateixa cosa. Si ´més no aquest rastre pot deixar una literatura casuística per passar-se una bona estona llegint.

 



[1] He oblidat el seu nom. Era el titular d’ una materia sobre comuicació social i marketing. Potser es deia Almenara.

Noticias desde el Nirvana

 

 Noticias desde el Nirvana. Sussana Maraselva Reina

Alguien me deslizó un ticket en la palma de la mano con suficiente dulzura en su mirada como para ir allí donde me llevara el boleto. Fue así como me metí en el nirvana desde mucho antes de saber el significado de lo que era. Nunca tuve la oportunidad de agradecérselo. No  tuve manera de decir nada a  quien me lo regaló. Nunca podré hacerlo. No sé quien fue. Era una mano anónima, una mano cualquiera, la mano de alguien que, antes de desaparecer,  quiso evitarle a un desconocido las penurias clásicas por las que pasa todo el mundo.

 Desde el nirvana empecé a vivir la existencia como algo fácil. Para mí, el concepto de problema era una ecuación matemática. A falta de factores sumativos que lo desencadenaran no había problema. Esa entrega misteriosa y repentina, la del ticket dado, no recuerdo muy bien en qué contexto fue. Se me mezclan las imágenes. Me parece que fue un pasajero, un anciano, sí, un anciano que antes de que descendiera en mi parada de metro me dio lo ticket como si fuera algo mío y se me hubiera caído de un bolsillo. Lo tomé sin más en una reacción-refleja. Luego al mirarlo en la andana advertí que no era nada mío, pero como soy un coleccionista de billetes de todo tipo (la libertad personal incluye el derecho al coleccionismo de rarezas) me quedé con el cartoncito. Cuando tuviera tiempo lo examinaría con más atención. En efecto unos días después, al revisar mi billetero por otro asunto me lo encontré. Decía esto: billete para el nirvana. Canjéese en la taquilla de los agentes autorizados. ¡Vaya! Curiosa ocurrencia. Y ¿dónde estaban  tales taquillas? Como frase seductiva no estaba mal, la impresión correcta. Era como los antiguos billetes de metro, de cartón duro y con la numeración grabada. El  material era de color marrón rojizo y la frase estaba hecha con tinta negra., apenas 7 cms cuadrados. Sonreí para mí y me olvidé el asunto. El caso es que desde el primer momento que me dieron el billete empecé a notar nuevas sensaciones en mi vida.  Aquel día me crucé con más miradas. Eso se repetiría los siguientes días, algo especialmente notorio cuando andaba por las grandes arterias de paseantes, ríos de desconocidos. No sé, es como si todo fuera más fácil. En mi itinerario habitual en el que por años me había encontrado con docenas de figuras, puros bultos morfológicos de anatomía humana, automatizados en sus que-haceres y ajenos y desinteresados a todo lo que sucedía a su alrededor, ahora me miraban a los ojos, mostraban su interés, preguntaban. ¿Estoy en el mismo planeta? Me pregunté.  Una frase de unos desconocidos hablando entre ellos que llegó a mi campo acústico me llamó la atención. El nirvana está aquí –decía el uno al otro-, el nirvana está dentro de cada uno de nosotros, le dijo el otro al primero.  En un cartel publicitario que anunciaba las  vacaciones en algún lugar del Caribe tenía esa leyenda: Ven al nirvana, y no desearás volver a casa. Yo, profesor de matemáticas y matémata convencido advertí que desde el momento en que recibí aquel billete con  la palabra Nirvana, ésta no paraba de asaltarme una y otra vez. Claro está que había leído sobre la cuestión. El nirvana era algo así como el cielo de los budistas pero en lugar de ser pretendido en una ubicación o en una realidad postmortem era tomado como la etapa de la beatitud o de la sabiduría tras resolver las contradicciones existenciales. Habitar el nirvana era tanto como alcanzar la budeidad. Alcanzarlo era alcanzar la felicidad suprema. Toda esa literatura siempre me había sonado muy bonita, pero solo eso, bonita para compartir una conversación no para tomársela en serio. El  mundo y sus agujeros no permitían esa flotación en un bienestar puro, cada día hacia que te cayeras en uno u otro de sus agujeros. El mundo era totalmente imperfecta y la sociedad humana una inmensa y compleja telaraña de trampas. Andaba sumido con ese recordatorio, cuando una quiosquera al devolverme el cambio  del magazine que compré, me guiño el ojo y me dijo ¿qué tal? ¿Preparando tu viaje al Nirvana? A esa misma mujer por años le compraba el periódico y la frase mas larga que le oí fue, tenga buen día. Por lo general no decía nada. Yo había desarrollado una teoría sobre los quiosqueros: el sector profesional que menos vocabulario necesitaba para ejercer su profesión. Todo lo que necesitaba saber su clientela estaba en el producto que le compraban: el precio o la fecha de edición. El expositor estaba bien organizado y siempre con el mismo orden de colocación de revistas y periódicos para encontrar el que se buscara.

 Para cuando quise preguntarle a la quiosquera porque me había preguntado esto, ya estaba atendiendo a otra persona y luego a otra. De camino al aula me encontré un grafiti de algún universitario con la vida: el nirvana eres tú, no lo busques dentro de mí, decía el texto. Nunca había tenido paranoia ni había sospechado de organizaciones superiores o poderes extraterrenos organizando las coincidencias en la vida. Las coincidencias eran puros resultados probabilísticos perfectamente calculables. Todo pasaba por la matematización.  Esa premisa que no me cansé de anunciar una década tras otra a mis orlas de estudiantes estaba enfrentándose  a un cuestionamiento. Sí todo era probabilística ¿por qué clase de probabilidad en ese momento de mi vida me veía asaltado por tantos mensajes sobre el Nirvana en comparación al resto de mi biografía anterior que no había dejado de ser una referencia más dentro de mis fuentes literarias o de mis conversaciones o de mis intereses culturales?

Después de encontrarme con  una docena de señales o expresiones relacionadas con el nirvana en  una semana decidí consultar sobre el tema. Despues de unas horas de estar documentándome me encontré con un texto extraordinario que me dejó lívido: este texto fue escrito para ti desde mucho antes que supieras que un dia te pondría s a indagar el significado del nirvana. Sabíamos que antes o después una persona como tú abandonaría su inercia cotidiana para saltar a un registro de interpretaciones distintas. Pues bien, para llegar al nirvana: único paraíso terrenal y no terrenal solo tienes que creer en su posibilidad. Es pura magia. Si crees que existe existirá, si por el contrario niegas su posibilidad de existencia no existirá nunca, es decir, no existirá nunca para ti. Seguí leyendo. Para mi suerte la biblioteca no cerraba nunca. Me quedé toda la noche hasta el dia siguiente en que me tomé el tiempo justo para un café y para llegar a la clase de las 8. La biblioteca tenía servicios de duchas para lectores noctámbulos. Me di cuenta que el mundo podía ser mejor de cómo lo creía. Bastaba ir a sus sitios mejores y eludir sus trampas.

 Reconsideré los factores de disolución del espíritu y del malestar  mental. El problema era un artefacto que se creaba la gente como un subproducto mental para justificar sus tragedias materiales.  Yo no entendía los gritos al cielo por las faltas de las cosas, por los límites, por las carencias, por las imperfecciones. Tanto si tenían las cosas como si no las tenían las gentes se las pasaban despotricando por  todo. Alguien me susurró antes de entrar en clase: No puedes hacer nada por ella. Necesitan todavía sufrir mucho para dejar de hacerlo. Era un colega que hablaba a otro sobre no sé qué. Esto no es que explicara gran cosa pero al menos era un pequeño consuelo. Los problemas de los demás no eran mis problemas. Yo sabía que el síndrome de paranoia se deslizaba  en un sujeto afectado por un curso de acontecimientos externos  a él que los ligaba como mensajes que le eran dirigidos. Me afectó considerar la perspectiva de que me estaba volviendo loco o que estaba pasando por un episodio psicótico de alucinaciones. Di mi clase habitual, aquel día me pareció que mis estudiantes por lo general resistentes al álgebra y a los conceptos abstractos de las mates, estaban más atentos. Al final de clase una estudiante vino a hablarme sobre su proyecto de final de curso. Cuando se despidió me dijo: venir a tus clases es como venir al Nirvana. ¡Vaya, todo un piropo! Yo sabía que no estaba en ningún cielo desde el que estar al margen de los traumas mundanos de la fealdad del cada día, tampoco que podía dar la espalda a los problemas de los demás u olvidarme de las tragedias, pero me di cuenta que empezaba a encajarlo todo de manera diferente. La mayoría de gente ahora empezó a parecerme hermosa, dejaba de ser gente paisajística para ser personas individuadas.

Por esas fechas me sentí tan recargado de energía y tan rejuvenecido que escribí un libro sobre la vida como un problema numérico. Definí las problemáticas existenciales como una necesidad autodestructiva del ser humano para mantenerse en una permanente dilación, desidia y sin sentido con los que mover a `piedad  en las miradas ajenas. La tesis de mi libro fue declarar que el problema no existe solo existe el sujeto problemático. Esto estaba acompañado de una larga demostración  con pura lógica. Mi libro causó sensación. Fui invitado a dar conferencias sobre el mismo en otras universidades. Cabe decir que mientras lo escribí (de hecho unas pocas semanas) y en sus presentaciones el volumen de palabras que recibía acerca del Nirvana no paró de crecer. En una de las conferencias un crítico con ganas de poner en evidencia la supuesta falla por el lado del voluntarismo de mi tesis me dijo que si el problema no existía, es decir si los problemas no existían cómo es que éramos víctimas de achaques, déficits,  indigestiones, gastritis, dificultades de entendimiento, atracos y otros asuntos en una larga lista de deplorables. Evidentemente, porque los convocamos o los predeterminamos pseudovoluntariamente, con nuestro nivel de auto vigilancia bajo permitiendo nuestro desequilibrio interno y una proyección de desquicio con el mundo externo. No los problemas no existían o  al menos no lo eran en el sentido de padecerlos tan dramáticamente como lo hacían. La gente sufría por no tener qué comer, por no tener seguridad en le trabajo, por no poder pagar los plazos de las hipotecas, por no tener alguien que les quisiera, por no tener un vehículo mejor, por no vivir en otro lugar más digno de la ciudad, por no poder viajar o por no tener poder. Sufría por todo. Sufría incluso por no sufrir. Ante tanto drama quedaba mal decirlo pero yo no sufría por nada. Eso que mantuve en callado durante toda la vida empecé a proclamarlo en voz alta. El problema no existe, el problema eres tú  decía a quien quisiera oírme.

Mis frases influyeron algo en todo caso no dejaron indiferentes a quienes las oyeron. Cada vez que me encontraba con alguien que empezaba su frase o introducía en su prosa algo así como: tenemos un problema yo saltaba como un resorte y le decía, en todo caso habla en singular el problema lo tienes tú, yo no lo tengo, y si lo tienes es muy probable que tu problema solo dependa de ti. La eterna cuestión de los problemas objetivos empezó a desaparecer. La gente pasó la disertación al campo individual,  mucho más manejable para la interpretación, que  seguir manteniendose en las lecturas del campo externo de los grandes factores.

Un tiempo despues de ese billete dado por la mano anónima yo seguía haciendo mi vida, intercambiaba más sonrisas y comentarios divertidos a lo largo del día con mayor número de gente: vecinos, colegas, amigos o estudiantes. Organicé con mis estudiantes una obra de teatro (los del departamento de arte se alarmaron que un prof de maths saliera de sus pizarras numéricas y subiera a la tarima escénica). Su título: Viaje al Nirvana. La obra era de estructura sencilla: una secesión de monólogos de distintos actores y actrices contando  como llegaron al nirvana y como se vivía en él. Yo también hice de actor. En mi guión decía más o menos esto: desde que vivo en el Nirvana los problemas no existen, las tragedias no me alcanzan, el mundo de pronto se ha hecho habitable, encuentro lo mejor que encierra la gente y doy  lo mejor de mí. La fundación para cristalizar sueños se puso en contacto conmigo. Me aclaró que ellos no financiaban proyectos realistas sino sueños auténticos o auténticos sueños. Habían leído mi libro y me propusieron financiar algo en relación al Viaje al Nirvana. Les `propuse un  vehículo publico de itinerario fijo, gratuito dando uan vuelta por el campus con el nombre en su cabecera de Nirvana. Simplemente daría una vuelta de una hora con un guía conferenciante explicando el significado del Nirvana mientras cruzara los bellos parajes de jardines y sosiegos.

Cuando tengo un rato libre subo a ese tranvía y me dejo cautivar por las bellas palabras del orador y sus significados. Sonrío y me enternezco por la situación. Cuando el tranvía pasa  creo que los pájaros pían de una manera particular.

 

Polisínton.Veteranía primer grado.

Polisínton.El primer grado de veteranía. episodio 10

Los primeros días de decidir ser alguien nuevo Polisínton se sintió pletórica como nunca, en las primeras semanas sus desarrollos imaginativos la desbordaron, tras los primeros meses empezó a sentirse que su elección la alejaba más de lo que creía de sus ambientes de relación. Dejar de trabajar ya le supuso cortar con todo un campo de contactos, pero la gente de su cuadrilla también empezó a tratarla de manera diferente. Patxi después de una larga temporada de perseguirla casi a diario se cansó. La única diferencia que hay entre un examante que no acepta su nueva condición y un acosador telefónico es que aquel le conoces el nombre y lo perdonas y este suele ser un tipo que no te dice quien es y es un enfermo reconocido. Los comparten la misma clase de patología: no aprender a vivir independientemente del objeto de su acoso. Con Jürgen, la historia duró el tiempo justo que le había traído su investigación a Catalunya. Tras el cual, ni un día más, regresó a California. Los dos se divirtieron muchos con las performances de ella. Una colección de cartas subsiguientes aseguraría el lujo reconocido de sus experiencias compartidas. Ella podría ir a visitarlo en cuanto quisiera pero él conseguiría una plaza en una universidad y pasaría los 30 años siguientes dando clases sobre antropología urbana y los nuevos sistemas de relación humana que no superan los atributos clave del tribalismo tradicional.

Según iba pasando los meses también iba pasando la representación de personajes en su vida, desde los más fáciles como Chaplin, Marylin, Jenny (la mujer de Tarzán) Grouxo, Keaton a otros de su ocurrencia; se vistió de estatua de la libertad, de torre de Pisa, de Sagrada Familia, de Minerva. La verdad es que se volcó con pasión a su nueva vida y cada día trabajaba con un norte claro. Al filo de su primer año de dedicación  a la calle, era identificable de lejos y recibía un cierto reconocimiento. No hacía de estatua humana cualquiera que iba a la zona de la ciudad donde se paseaba turistas y tiraban monedas, ella iba en metro, autobús, en bici y en taxi con sus atuendos. Era la usuaria más notoria del servicio público de bicing y ahí por donde pasara llamaba la atención o era para menos, había días que solo para vestirse necesitaba emplear casi dos horas. Coleccionar personajes, sentirse como ellos –se convenció- había sido lo que mejor le había ido en la vida. Advirtió que ser un personaje puede surgir de cualquier cosa, también de un objeto inerme, de un insecto o de una planta.  Se estaba convirtiendo en una callejera dispuesta a observar cualquier propuesta con que burlar la realidad. Desde primeras horas de la mañana hasta la última de la noche en que volvía a su apartamento o lo que quedaba de él ya que se había ido desprendiendo de la mayor parte de muebles quedándole tan solo una cama y la cocina se la pasaba callejeando, hablando y compartiendo sentimientos e información con desconocidos, también la comida y los recursos. En su apartamento ya o le quedaban ni sillas ni mesa y alojaba a todo quisqui que le pedía pasar una noche porque iba de paso aunque luego  se quedara 4 o 10 o 20. La calle la puso en contacto con el mundo entero. A la ciudad llegaban cada día extranjeros procedentes de todas partes. Su don de gentes y su hospitalidad la llevaron a cuantificar su vocabulario en varios idiomas.

-¿Qué tal tu experiencia con tu nueva vida? –le preguntó su mejor amiga con la que no se había visto todo este tiempo con la que se citó en la misma cafetería que la anterior vez-

-He aprendido más que nuca de los demás y de mi misma. Me paso los días jugando.

-¿No te cansa tanto vestido?

-No, es muy divertido. Tan pronto me visto de algo, de alguien, siento instantáneamente como el sujeto que representa el vestido. Dejo de ser yo, eso en el supuesto de que yo sea alguien.

-Te has hecho sabia o al menos filósofa.

-Eso es un piropo, gracias, solo me he estoy haciendo a mí misma, solo me he hecho deseo, puro deseo.

-¿Qué se hizo de Patxi? ¿otros hombres? ¿Mujeres?

-Hubo un californiano, fue divertido. Regresó a terminar su carrera y a convertir lo nueustro en un episodio del pasado. Patxi ¡por fin! dejo de insistirme en que fuera suya. Ha habido encuentros de una sola noche, no me acuerdo de sus nombres. ¿Mujeres? He tenido un par de encuentros con chicas, una sola vez en cada ocasión. Mi historia de amor con una fémina íntegra tendrá que esperar.

-Es cuestión de que te pongas en onda en los lugares donde la gente busca gente,

-No creo que me guste esos lugares. Intuyo que son mercados de carne humana.

-Llegarás lejos. Serás la única del grupo que nos conocimos que llegarás a alguna parte. Las demás nos hemos quedado estancadas en la comodidad y os ha vencido el miedo de no conseguir hipótesis por las que luchar.

-No sé hasta dónde llegaré. No tengo una meta de llegada ni quiero comprometerme con un objetivo. Los objetivos son formas personas de auto servidumbre. Con la excusa de conseguir llegar a alguna parte dejas de gozar el sitio en el que estás.

-pero tienes un grado de veteranía. Te veo muy tú, muy segura de ti. No vas a volver atrás.

-No. Pero eso es malo, se te cierran las puertas. Los demás pasan de celebrar tu extravagancia a ponerse a la defensiva de lo que eres.

-¿y..qué eres?

-Ya lo sabes, una fiesta que trata de reír con los demás en lugar de burlarse de ellos,

-¿Y lo consigues?

-No siempre. He empezado a recibir reveses, gente que se enfada simplemente por mi atuendo, que me insulta  o que no acepta mi criterio de provocación.

-Es lo lógico ¿no? La gente todo lo que quiere es el confort, que le pasen los años en la parsimonia. Se hace conformista a cambio de no tener que pensar por nada ni meterse en conflictos. Tú encarnas el conflicto en tanto que les recuerdas historias que les mueves sus emociones.

-La verdad es que sigo sin tener ningún plan. Sigo saliendo a la calle para lo mismo de siempre: pasear, ir de compras, desplazarme o visitar lugares, solo que ahora como que tengo más tiempo lo hago más a menudo. Antes cuando vestía a mi manera ordinaria nadie me hacia puto caso, salvo para mirar mi escote y mi culo. Ahora no paro de recibir vistazos y voces que me llegan. Supongo que andaba falta de que me hicieran caso. Si alguien quiere que le hagan caso no tiene más que vestir de una forma estrafalaria. Todavía eso hace girar miradas y hay quien se acerca a ti para platicar. Desde que visto mis personajes no hay ninguna día que me sienta sola. En mi apartamento siempre hay alguien y nuca me faltan conversaciones interesantes ¿qué más puedo pedir?

-Y económicamente, ¿qué tal?

-Me va bien. Me dan dinero por vestirme de lo que me gusta. Soy una narcisista bien pagada. Solo que no lo acepto siempre. No quiero dinero por  vivir. Mi ilusión es vivir sin tocar un solo céntimo.

-Siempre consigues sorprenderme.

Las dos amigas quedaron para verse otra vez, pero para la siguiente es posible que Polisínton ya no tuviera forma de ser localizada ni ganas de ser localizable.

Polisínton.Nuevos hábitos.

Polisínton.Nuevos hábitos.(episodio 8) S.Maraselva

Sigo aquí, dejándome fluir. No te vayas te voy a contar algo que tal vez te haga pasar un rato interesante conmigo. No prometo que te lo pases de coña pero al menos puedo compartir mi experiencia contigo en la medida que sepa explicarla porque confieso que soy la primera que me veo superada por mis elecciones y mis personajes y en la medida en que sepas entenderla.

 Como ya ha averiguado alguien que me sigue soy un personaje en construcción, luego entonces no puedo contártelo todo de mí. Tampoco hay tiempo para eso. No seamos ilusos: nadie tiene todo su tiempo para nadie. Yo tengo un poco más porque soy dueña de todas mis horas diarias. Io las malgasto haciendo lo que no me gusta, trabajando por la única razón de ganar dinero o diluía en interminables conversaciones que buscan la rentabilidad de las actividades. ¿Por qué se empeña la gente en hipoteca sus presentes para ir de culo por unos  futuros que jamás alcanzan?  Me he prometido no dedicar un solo minuto del resto de mi existencia a hacer aquello que vaya en contra de mis principios y en contra de la lógica elemental. Trato de llevar eso a cabo sin hacerme enemigos, lo que no puedo evitar es ver cómo crece el número de gente que no me comprende. Solo quiero ser yo, he dicho, pero esa es una frase subversiva que debe estar tipificada como delito grave en los códigos penales mas retorcidos.

El indicador de los cambios son los nuevos hábitos. Si alguien quiere cambiar pregúntale que nuevos hábitos ha incorporado. La gente quiere un mundo mejor pero no hace reciclaje de sus basuras. Olvídala. Si tu mejor amiga o lo hace toda la velada dedicada a hablar de la calidad que se tendría que conseguir no tiene el menor valor didáctico, tan solo será puro entretenimiento ruidosoverbal. No basta con que un día acometas un excepcional acto de heroicidad, tienes que incorporar a tu naturaleza tu nueva forma de ser. Por eso los grandes espectáculos sociales puntuales como las manifestaciones, las protestas, las huelgas, los macro conciertos solo son olimpiadas de la imagen que sirven de muy poco si luego cada asisten en su vida particular cuando nadie los mira siguen con los antiguos hábitos de niñatos malcriados. Los del heavy metal creen que el mundo está cambiando porque se ponen sus melenas para actuar, porque su público de su puño cerrado se extienden el índice y el meñique siguiendo el compás y porque Arnold Swatzeneguer en calidad de político usara una de sus canciones para su campaña electoral.

-¿Y cuáles son tus nuevos hábitos Polisínton? –me preguntó el otro día un chico de Los Ángeles que ha venido a hacer su doctorado a la Autónoma y que quiere investigar las tribus urbanas-

-Bueno, eso es una respuesta extensa –le dije intuyendo que estaba dispuesto a escuchar-

-Tengo tiempo –me contestó con una mirada y una sonrisa cuya combinación fueron un directo a mis partes-

-El otro día me di de baja de línea telefónica. Desde hacía un tiempo ya había quitado la función del contestador automático. Al escucharlo me sentía en la obligación de responder a los mensajes. No quiero tener ninguna obligación. Ahora veo que puedo vivir sin teléfono de línea fija y por tanto sin adsl. Cuando necesito consultar internet voy a la biblioteca, es más económica. También uso menos mi apartamento y más los recursos públicos: la biblioteca y el polideportivo. Voy aprendiendo formas recursivas ya que he dejado de pagar la mensualidad del alojamiento, antes o después me quedaré sin casa. Si  no tengo ingresos he de regular los gastos. –le dije convencida de que eso lo asustaría si era un pijo y buscaría otra compi9nche con la que hablar o eso lo ponía a prueba para que siguiera indagando en mí-

-Tu planteamiento es radical, me pregunto si es sostenible. ¿qué otros nuevos hábitos has incorporado? –siguió indagando-

-No uso el coche y uso la bicicleta, lo he puesto en venta. Es un Peugeot 306 con 130mil kms, por si te interesa. También puedo donarlo. Estoy a punto de hacer conmigo misma el voto de pobreza.

-Espero que no hagas el de castidad también –me sonrió-

-No te preocupes, todo lo que tengo es mi cuerpo y mi mente, les saco el máximo de partido, lo que no hago es malvender mi libertad para que la expriman otros para hacerse ricos económicos. E cuanto a otros hábitos, lo más notorio, lo que más notan en mi vecinos y conocidos es que visto de maneras extrañas. Me visto de todo lo que me apetezca con el máximo de aparatosidad para dar la nota. Ya que el texto no llega a los demás quiero que llegue la imagen.

-Sí ya he observado que vistes de una manera singular, ¿puedo preguntarte por qué? –me dijo a propósito de ir vestida de egipcia como Cleopatra-

-Cleopatra fue una de las primeras mujeres de estado. Protestó ante el barbarismo de los romanos por destruir la riqueza de la cultura bibliotecaria. Muchos miles de años atrás ya se supo que una mujer de estado era mejor que un hombre de estado. Es mi modo particular de hacerle un homenaje y para que la gente se ponga a pensar en cosas que se la sudan.

-¿Te consideras proselitista? –dijo mi investigador-

-En absoluto, no quiero fichar a nadie para ningún grupo. Ya tengo la experiencia de haber pertenecido a partidos políticos y asociaciones reivindicativas y todas se dedican al entretenimiento para autoperpetuarse como grupos con sus propios intereses sin cambiar realmente por aquello que dicen luchar. Partidos en los que tuve amigos y que ahora están en el gobierno de localidades no hace más que lo que hicieron sus predecesores en sus cargos. No quieren cambiar los valores por temor a perder seguidores. El único estado posible de autenticidad del ser humano es el de  su individuación, tan pronto deja de ser un individuo autónomo para ser un tipo asociado y federado se debe al pacto, al compromiso, al otro y se niega a sí mismo.

-Me temo que has llegado más lejos de lo que yo puedo alcanzar como resultado en mi tesis doctoral, pero lo que dices me suena a muy interesante –acotó mi escuchante-

-No pasa nada –le tranquilicé- Cada cual llega hasta dónde quiere llegar. No hace mucho estaba hablando con alguien de la cuadrilla y a los cinco minutos se acercó otra persona, trato de seguirnos sin entender nada, al minuto se levantó u dijo: debéis llevar horas hablando no quiero interferir y me voy. Me temo que el ser humano tiene vocabulario, idiomas, frases, lenguaje pero su poder para la significación es escaso.

-Y bien ¿sigues hablándome de tus nuevos hábitos? –insistió-

-No voy a trabajar, me levanto cada mañana para vivir. He cambiado el estilo culinario. Uso más crudos, no desayuno salvo una infusión con miel y no ceno salvo un yogur o una infusión también. He dejado la tele al lado del container de basura con una nota de que funciona correctamente. Voy en bici para mis desplazamientos (eso ya lo he dicho) y salgo a la calle con mis vestuarios de personajes. De momento es lo que hay. Por ahora tengo dinero para comprar mis vestidos. De hecho he empezado a hacer trueques de mis muebles por telas y ropa. Los muebles son un lastre. Pienso que en la peor de las situaciones siempre podré usar una butaca, una mesa, una ducha y una cama. No necesito más.

-¿Te consideras surrealista?

-No, aunque tengo más de ficción que de realidad. Estoy en la fase de exhalación fantástica, de lo que estoy segura es que no pertenezco a esta realidad. Ni yo quiero esta realidad ni la realidad me quiere.

 

Mi investigador era antropólogo y su estudio de los grupos humanos también le había llevado a la conclusión de que los grupos son grandes mentiras sociales para hacer creer a los individuos ingenuos que no están solos. La energía sintónica entre ambos enseguida se notaba desde el principio de la conversación. Se llamaba Jürgen, su abuelo había sido alemán y le pusieron este nombre en su honor, vivía en la ciudad universitaria. Fuimos hablando mientras nos fuimos seduciendo. Poco a poco pasó de ser entrevistador a galán y la cobaya que era dejó paso a la gata a la que nunca renunciaba ser. Expresó le gustaría ver mi vestuario y lo invité a mi apartamento, también a mi cama. Había nacido una nueva relación dentro de esta etapa de mi vida. No pactamos nada con respecto a nada.

Persuasión

 

Los juegos de comunicación se hacen  participes de las acciones representacionales. Nos comunicamos con pretensiones determinadas y cuando menos, con la intención de ocupar un espacio de atención momentáneo en la mente de otro. Los actos de habla son, además de sus intenciones transmisoras de información, intenciones seductoras. Hay personalidades que hacen de la seducción su propiedad dominante. Es el comodín auxiliar que sirve para todo. En principio una persona seductiva y con un atractivo físico prototípico tiene o tendrá más posibilidades de escalar puestos sociales que otro individuo que carezca de ello. Claro que un sistema de funcionamiento necesita toda clase de registros de cooperación y por encima de estéticas los que se termina por priorizar son eficacias. Antiguamente para el mudo del cine solo se proponía bellezas destacadas. La historia cinematográfica posterior incluiría toda clase de formas corporales. Lo mismo se puede decir del mundo artístico en general. Tipos inicialmente o agraciados por su físico fuero reconocidos por otras dotes creativas siendo social y colectivamente admitida la persuasión como algo diferente a la belleza. La diferencia de matiz entre un perfil atractivo y uno guapo ya ha sido descrita. Hay personas no necesariamente bellas cuyos discursos y también movimientos corporales superan sobradamente a los que lo son.

En el discurso del vendedor de marketing  además de incluir los datos técnicos y las virtudes del producto que ofrece y por el cual gana una comisión o un salario sabe que por encima de la cosa en sí está su imagen. Si ésta tiene impacto colocará el producto, si no, tiene probabilidades de ser rechazado. En el mundo de las ventas, el mundo empresarial con sus relaciones competenciales sabe que se tiene que ser un producto fuera de serie  o indispensable para que se venda por si mismo. El gasolinero no necesita tener una buena imagen para ir a repostar a supuesto de trabajo en el poste que a diario se van a detener una cierta cantidad de vehículos,  pero aquel que ofrece algo sumamente prescindible necesita antes que nada venderse a si mismo. A pesar de esa garantía de clientelismo dado la excesiva competencia  hay  establecimientos en los que sus empleados que pauta

Valga ese recurso a las políticas psicológicas de ventas para compararlo al hecho social de darse a conocer. Todas las personas tienen algo que ofrecer: su cuerpo, su compañía, su acento, su ingenio, su habilidad, su elegancia, su presencia, su charme. Lo más extraordinario del mundo actual es una prodigiosa performance societaria en la que se puede estar hablando o compartiendo espacios sonoros sin decir nada. Una buena parte del discurso es profuso a espaldas de aquellos de quienes se habla. Eso no pasa solo en relación a los personajes públicos sino a todos. Quienes pertenecen a la galería de las referencias y la foto-reproducción tal vez aprendan antes que no se puede hacer caso de todo lo que se dice de ellos. Pero esa misma conclusión es la única a la que se puede llegar desde el momento en que se es objeto de mirada ajena a la escala que sea con inferencias un tanto injustas cuando no lesivas por ideologicistas.

Una realidad sensorial está invadida por formas sustitutorias del placer sexual, reducido al placer visual de las formas con las que marcar un estatus y un estilo o la pertenencia a un club privilegiado de una determinada imagen. Hay innumerables situaciones en las que la gente no habla del qué sino del cómo, no del quién sino de su utilidad. Si al andar por una calle concurrida, generalmente las comerciales en áreas peatonales, ponemos la escucha al azar de lo que la gente habla, nos sorprenderá ver la cantidad de charlas abducidas por temas de compra de trapos o de imágenes. Robert Altman constituye una situación con un argumento simple de un sinfín de personajes que se plagian recíprocamente en el vivir para aparentar[1] . Las observaciones  de las tramas relacionales bajo el análisis comunicacional no dan resultados excelentes. Todavía hay individuos que dan motivos sobrados de ser excluidos a partir de un primer contacto verbal en el rellano de la escalera o en el ascensor y otras que no pasan de la segunda cita cuando sus pronto-reacciones furiosas hacen temer estar en el campo de tiro de un/a tarado/a. alguien me contó que ante una pronto pregunta de a qué colegio de mojas había ido para saber su pedigrí o estatus social tomó medidas de distancia con la persona que la interrogó con esa pregunta tan original. Evidentemente todas las preguntas tienen, o mejor dicho, tendrían una oportunidad de ser planteadas, siempre que las coordenadas en las que plantearla fueran las adecuadas. El arte de la persuasión no pasa tanto por la indagación de quien es quien como por pautar las formas de contacto. Por lo general en superviviente en sociedad saca partido de aquello que sabe y esconde lo que no domina. Eso pasa por lo mas elemental: hay gente que censura sus propias fotos en las que ha salido mal o también borra los textos confidenciales que muestran como es, tato los que recibió escritos por otros como los que escribió.

La persuasión es la forma de contacto gestual y comunicativo-verbal en el que el argumento y la forma de expresarlo es elegida en el lugar de la imposición bruta. Persuadir es más dejar que el otro se convenza por si mismo de un saber objetivo que una conversación destila o promueve que no insistir desde posiciones proselitistas de una tesis dada. Posiblemente las figuras de podio, estrado, barril, atril o púlpito desde el que dirigirse a u colectivo silencioso y supuestamente atento y a la escucha ya no tienen el valor de otros tiempos. Quien habla mucho suele cansar bastante aunque en algunas épocas pasadas  figuras emblemáticas como Trotski en el XX ruso o Girolamo Savonarola en el Renacimiento, podían cumplir la doble función de influenciadores de la opinión pública y de espectáculo del momento.

Hay un elemento oculto de la persuasión que va en contra del sujeto persuadido que se deja convencer por argumentos fraccionales sin que se le ocurra interrogar sobre el raciocinio ausente. Es conocida la psicológica de la personalidad del líder que mueve a actitudes pasivo-sumisas aceptando más el formato, el carisma o la voz que no el texto oral razonado en sí mismo. Todo aquel que ha pasado por la experiencia de seguir un líder como única fuente de emisión de enunciados reconocidos se ha quedado indirectamente privado de otros. Ha tenido motivos de arrepentirse por sus sesgos y reconocer el desequilibrio en sus bases formativas al ser solo una atención o escucha unilateral.

El individuo físicamente mejor dotado no tiene porque ser el más persuasivo. De hecho, no suele serlo. La persuasión pasa por atributos que conectan con la inteligencia y el virtuosismo de las formas. La excesiva dedicación a la propia imagen con el propósito de agradar o la excesa dedicación intervencionista para convencer puede ocasionar efectos contrarios. Es soporífero e insoportable quien solo acepta su única voz como espacio comunicativo o su único tema.

La industria ideológica del hedonismo con los fabricantes de la moda y de los perfumes y el publicismo comparten la batalla común por crear figuras seductivas. Los gimnasios y los aparatos estilizadores o modeladores anatómicas se alían en el proyecto, las fajas reductoras, los realzadores de senos, la cirugía estética son también aliados. Si lo contáramos encontraríamos millones de empleados que trabajan para el gran objetivo de crear figuras esbeltas y seductivas. Antes este campo solo tenia peluqueras y barberos ahora se ha complejizado tanto que hay quien no se atreve a salir a la calle hasta que todos sus espejos y las amistades de mayor confianza ha dado el visto bueno. Dejar que el cabello salga gris o canoso a una determinada edad es una transgresión insoportable. Quien se atreva se enfrentará al dictum de varias voces aconsejándole el tinte adecuado para simular la edad. Las fotos de retrato de estudio realzan de tal manera los rostros que no tienen nada que ver con los modelos reales. Toda esa inversión en las armas de seducción no lleva en paralelo un aumento educativo o formativo en los niveles de persuasión. Es al revés cuanto más seductiva una persona puede ser en la imagen física menos persuasiva puede ser en su discurso ideológico. Existe la suerte excepcional de encontrar personas con esa doble propiedad: la del encanto seductivo en lo físico y la del encanto persuasivo en lo intelectual.

 

 



[1] una pelicula basada en el guion de Anna Rapp.

Alico.Llamada comercial

Llamada comercial. Llamada de Alico.

Recibo una llamada de Alico. Como suele pasarme, pido que se me repita el nombre de la empresa que me llama antes de contestar a si yo responde al nombre que se pide. Vale es Alico. Ni flowers. Acepto la llamada, es decir, el discursito. Una voz algodonada y entrenada para el rollo en el que se ha especializado me propone un fabuloso plan de seguro. Como el contexto en el que recibo esta charlita es inmediatamente después de comer en un fabuloso buffet libre en un restaurant y la conversación con mi acompañante ha declinado, aprovecho la interrupción para un rato de gimnasia oral o para ponerme al día de por donde andan las técnicas de tele marketing. Detrás tengo un recorrido de distintas acciones autodefensivas ante las llamadas para venderme un producto u otro, considerándolas en bloque una variante del acoso telefónico, desde dejar el teléfono conectado sobre la mesa y seguir ocupándome de mi trabajo sin oír nada a decir espere un momento e irlo cogiendo cada 2 o 3 minutos para decir, espere un momento. Sí, sí, ya sé que está mal, pero esos pequeños placeres proporcionados por tal  venganza incruenta  también forman parte del hedonismo inconfeso dentro de la oficina. En mi defensa debo decir que esas acciones punitivas solo las he empleado para compañías que han repetido terceras y cuartas o mas llamadas para ofrecer el mismo producto de la semana anterior olvidando haber apuntado en alguna parte que no me interesaba.

Volvamos a la chica de Alico.Tras presentarse y decir un excesivo numero de veces mi nombre de pila introducido entre comas durante su apología de una póliza personal, intervengo -es decir trato de intervenir- para preguntar detalles. No es nada fácil intervenir ante un hablante que tiene el rollo aprendido y la instrucción de su jefe que lo suelte todo pase lo que pase, olvidado que el oyente deja de escuchar tan pronto expresa el deseo de decir algo y no se le deja. Cuando al fin me responde a la fabulosa cantidad de dinero que se me daría en caso de invalidez permanente (ya no recuerdo si un cuarto de millón de euros o un millón, debe ser lo primero) le pregunto que qué haría con ese dinero en unas condiciones físicas en las que no pudiera disfrutar de la vida. Traslado la conversación a otro campo. Ella me dice que el dinero para estas situaciones no es para disfrutarlo sino para los herederos. Replico que no estoy de acuerdo con la herencia, La chica me suelta los números a los que puedo llamar (902… por supuesto) por si cambio de opinión y los dice de carretilla aunque sabe que ni me interesan ni los apunto. No, no cambiaré de opinión, le digo. En algún momento de la conversación me dice que la póliza no es para uno sino para que la disfruten otros. Le digo que por ésta vía no hará meritos dentro de su empresa, me dice que sí, que le va muy bien. Después de un par de etcéteras más, aburrido pero no exhausto,  doy por zanjado el rato de dedicación y me despido. Luego pienso que esas llamadas de abnegados empleados del teléfono buscado pardillos por las geografías del mercado para colocarles goles también son hijos de dios o al menos de la tierra y que merecen una escucha. Teniendo en cuenta su horario y que deben ir a destajo o a comisión ganando más cuantos más contratos o clientes consigan lo mejor que se puede hacer es decirles no lo antes posible si lo que ofrecen es para un no. Con eso consigues que ni ellos pierdan el tiempo contigo ni tú con ellos. Cabe la opción B a la que he decidido dedicarme a partir de ahora, la de reciclar la intrusión como un paréntesis para darle un giro a la propuesta y contraproponer otra cosa. El hecho de hacer una conversación distinta a la programada por la oficina desde la que han encontrado tu número en su base de datos o al azar en las páginas telefónicas  es de hecho ya una contrapropuesta. Si la conversación planea sobre la jocosidad y el interés el beneficio puede ser mutuo pasando un rato de tertulia y de diversión acústica, algo inesperado para ambas partes. Quien llama sabrá inmediatamente que no va a realizar su venta o colar su oferta, la que sea, pero según su propia flexibilidad y ganas de tomarse un respiro en su programa de llamadas o de intrusiones según se mire.

Recomendaciones para quien recibe la llamada: no preguntar preguntas inútiles cuyas respuestas, sea las que sean, no van a alterar el criterio que se tiene con respecto al campo ofertado: sea suministros de gas, de compañías telefónicas, de seguros, de reparaciones del hogar, de planes de vacaciones. Pasar directamente a los comentarios insólitos. Propuestas de frases: ¿se da Vd. cuenta que ésta llamada telefónica y este contactos de voces entre la suya y la mía no se va a  reproducir nunca más? ¡Vivamos este encuentro crucial como único! ¡Disfrutemos todo lo que podamos! Este encadenado tal vez sea demasiado fuerte. El cliente puede ser cualquiera y también puede ser alguien que conoce al departamento de quienes llaman, por tanto a la telemarquetista. Esta, por lo general chica-guay, no puede optar por formas cortantes que haría en su vida privada o desde su teléfono doméstico. Tiene que aguantar el tipo hasta cierto punto, el suficiente para un rato de conversación gratis puesto que la compañía para la que trabaja paga la llamada. Otra frase: estoy dispuesto a escuchar lo que sea siempre y cuando no pase por los negocios o por el desembolso de dinero ¿seguimos? Esta frase necesita ser dicho con mucha simpatía porque de lo contrario puede obtener una de retirada por parte del llamante. Probemos con una más revuelta:  me pilla en un momento extraordinario de mi vida y en el minuto óptimo de mis coordenadas temporales en el día de hoy, mis aspectos astrológicos me favorecen y la bola de mi bruja me ha profetizado que hoy recibiría una llamada importante para darme un notición fantástico. Sin duda alguna Vd. es la persona mensajera de lo que estoy esperando. Diga lo que diga, lo aceptaré con sumo gusto.  Eso puede sumir en unos instantes de profunda meditación a quien ha llamado, no sabiendo si se ha encontrado con un contestador automático o con una persona real. Si ha escuchado atentamente pensará que ha dado con el cliente más tonto del día o el más largo. Se puede contraofertar algo. Si te llama una compañía proponiéndote tarifas no pedidas de lo que sea tú puedes proponer tus propias tarifas de tus servicios. Quedáis empatados. Ni la persona que te llama para ofrecerte el oro y el moro se ha tomado la molestia de sondear por donde andan tus intereses tocando a puerta fría para ver si acierta ni tú has hecho otro tanto. Es como cuando alguien en la vía pública o delante de la basílica del Pilar te viene con cara de miserable pidiéndote limosna y tú te anticipas y también le replicas porque no te la da él a ti, o cuando recibes un correo electrónico no deseado de la misma empresa o entidad repetidas veces sin que te hagan caso a tu demanda de que dejen de hacerlo y aprovechas su envío para responder con una circular informativo tuya. Pues lo mismo.

Si te coge de mala uva puedes ir directamente al grano: Olvídese de mí, no me interesa, borre mi nombre, no me moleste, déjeme en paz, no vuelva a llamar, etc. Pero tu teléfono seguirá en la red pública y empresas que lo marcarán para ofrecerte lo que no te interesa también. Es mejor practicar las conversaciones improvisadas. Quién sabe, tal vez así nazcan historias de amor aun pendientes de llevar a las obras maestras de la literatura y de la gran pantalla.

Conflicto intrapsíquico

Contradicciones interhumanas y conflicto intrapsíquico.

La contradicción  es inherente a la vida. De hecho es la suma de contrarios, algo anterior a su decibilidad o a una prosa existente que pudiera expresar esa dialéctica de opuestos.  La existencialidad discurre por discursos contradictorios si bien el indicativo de estabilidad pasa por la permanencia del criterio. Los sofistas ya vendieron  la teoría de que era posible defender una tesis y su contraria con argumentos lógicos en ambas situaciones. El sujeto y el argumento no son dos entidades biunívocas. El sujeto se vale de diferentes argumentos a lo largo de su vida y a su vez en un mismo argumento pueden coincidir dos o más sujetos completamente distantes y antagonistas entre sí. Para la primera situación una biografía personal pasa por distintas etapas y las ilusiones de una defendidas con pasión entusiasta dan lugar a desilusiones en la otra posterior defendidas con cautela y ecuanimidad.  Para la segunda situación una misma  posición argumentada lo puede ser por intenciones y razones completamente distintas. Todo ser humano está condenado a un conflicto biográfico. Termina por ser algo distinto a lo que creyó para su destino. No solo distinto, puede llegar a ser su opuesto. La autoconciencia de las contradicciones en principio ayudará a saber coexistir con ellas pero no proporcionará la garantía para eliminarlas. La ecuación terapéutica que creyó en la solución a las problemáticas a partir de reconocer las causas que las producían no ha sido infalible. El reconocimiento causal es una condición indispensable pero no suficiente para las curas. Las otras condiciones complementarias varían para cada situación personal. Una demanda tanto histórica como personal que se le presenta o exige al otro causante de afrentas es que las reconozca para poder terminar con un foco de conflicto. Eso indica que no basta una sola parte, la subjetiva y directamente interesada, e una cura; también hace falta que concurra la otra parte ajena que ha sido responsable de un bloqueo.

Se puede observar un paralelismo entre los conflictos de relación con los conflictos de sujeto. Los unos vienen dados en los decorados con los demás y los otros los que tiene el sujeto consigo mismo. Sin duda están conectados. El sujeto no es una mole integrada absolutamente compacta y sin fisuras, tampoco sus relaciones con los demás son diáfanas, solidas y seguras. En las revisiones de su mismidad explora sus registros a través de su laberinto interior y en las revisiones de su inserción en el mundo se sabe un individuo limitado por las fronteras con las que se encuentra. Estas son de dos clases, las barreras ajeas que lo presionan para colocarlo en su rol y en las autolimitaciones que uno mismo se impone sea por inseguridad personal, por temor a lo desconocido o por una deformación del respeto que le lleva a callar para no herir o molestar nunca.

La cultura hipervalorada  hace pasar a los individuos por el rasero de los límites, los filtra. Los controlados en la criba no son ciudadanos de pleno derecho. Esa cultura –entendámonos- no es algo ajeno al discurso que reproduce –aunque a veces piensa que la crea cada individuo desde su podio de lecciones o su arte. La cultura no es sólo  lo que está solo en la calle o en las reseñas que dan por los medios acerca de conciertos, conferencias, funciones de teatro o ediciones; cultura es también la forma de sentarse en la mesa, el tipo de decoración colgado en paredes o encerrada en la vitrina, lo que contiene el revistero, el diseño del mobiliario, las formas de tratos verbales entre los distintos miembros del grupo convivencial y/o familiar. Cultura es una posición existencial en el mundo de cuyas referencias multiversionadas se tiene noticia desde antes de las habilidades instrumentales. Cultura son las formas de decir y de callar, las de pensar y las de concebir.  Hay culturas más restrictivas que otras y más propiciatorias del doble conflicto tratado aquí, el relacional y el intrapsíquico. El primero forma parte de los avatares sociales. Vivir en grupo significa formar parte de `problemáticas generadas por otros. Las ciudades y grandes aglomeraciones urbanas son hervideros de problemas indirectos ocasionados por la sonoridad, la irritabilidad, la contaminación, las prisas, el agobio, las presiones, la competencia o los pagos. Hay individuos para todo y los hay que se prestan a ser las victimas ideales al meterse en plazos que no pueden cumplir, en objetivos o retos que se les escapan de la mano, e planes que les desbordan, en asuntos que se convierten en ruedas de molino a los que atan sus cuellos hasta hundirse para no emerger nunca más. Sin duda la externalidad es un gran escenario de invitaciones que pueden ser seguidas o no y que llevan (toda una parábola de la tentación) a la perdición (no del alma sino del propio sujeto al preferir estereotiparse que ser su propio yo. En sus interacciones sociales una cierta cantidad de problemas vienen directamente clavados desde el dominio ajeno. Para cada problema al que se enfrente tendrá que preguntarse por dos cosas: la parte de responsabilidad exclusivamente de alguien ajeno (el comerciante que lo ha engañado, el cliente que no le paga, el terremoto que le ha hundido la casa, el vehículo comprado que no le funciona desde el primer día, el espectáculo que ha ido a ver que le defrauda, la relación sexual que mantiene insuficientemente satisfactoria,…) y por la responsabilidad en haber permitido dejarse enredar o meterse en una espiral problematizante. Las contradicciones interhumanas son lógicas y hasta necesarias para la evolución de la especie si de los posicionamientos contrarios se sacan síntesis de solución a conveniencia de las partes en lugar de imposiciones de dominio. Cuando de ellas se deriva antagonismos fósiles la falta de reconciliación y la inamovilidad ocupan el centro de los escenarios. Es el momento en que cada cual se queda con sus verdades personales (es decir con las mentiras que le convenga creer) cerrado sus escotillas para la comunicación. Establecido un conflicto con alguien (por lo general sobre temas objetivos pero con impactos emocionales) y escapar de su solución negándose al habla o a la tentativa de aclaración es abonar el terreno para la enfermedad a no  ser de que concurran dos limitantes de peso inabordables: que éste alguien con quien se ha tenido el encontronazo se niegue totalmente a la comunicación (el hecho de que haya fallecido seria una variable de esa posición) y no a que tengan recursos extroversivos para derivar el tema a otras situaciones. El fin del interlocutor (ese otro con el que aclarar las cosas) no tiene porque significar el fin de uno mismo pero el fin de un interlocutor con el que no se puede coelaborar una situación (la inmensa mayoría de contradicciones con el otro terminan en el callejón sin salida del silencio o del bloqueo comunicativo mutuo) si obliga a buscar otro lado de interlocución o al menos una vía de catarsis: escribir es una de ellas.  Muchas personas viven en la aflicción renovada por no poder desenterrar a sus muertos y hablar con ellos lo que no pudieron/consiguieron hacer en vida. Las deudas pendientes con las personas que no se va a ver nunca más, también los perdones pendientes que nunca te han dado, es algo que no se puedo resolver en vivo y en directo, hay que hacerlo indirectamente por la vía del psicodrama, de la letrapéutica o de otras formas de extroversión del análisis y de la descarga emocional.

El gran escenario humano, en sus distintos modelos sociales y de agrupamientos colectivos, proyecta a escala general lo que se da en la escala particular de los bloqueos comunicativos o de las contradicciones no resueltas o incluso d las líneas de pensamiento no toleradas. Cuanto más rígido sea un cerebro (que no deja de ser un órgano que puede ser más o menos elástico en la admisibilidad de imágenes y constructos variados) más probabilidades tendrá el individuo portador en auto dañarse al no estar preparado para la multicromaticidad existencial. Cuanto menos ideas tenga más creerá que los demás no pueden tener un plus de ellas y distintas a las suyas. Para entender las cosas del mudo es más apropiado hablar del otro que resignifica a cualquier individuo que hablar de sociedad que lo enmascara. Las dos palabras denominan lo externo al yo, pero mientras la segunda diluye esa externalidad en algo que parece quedar oculto en las artimañas del poder, la primera se refiere a todo individuo en todo momento y lugar tanto si se tiene tratos como si no.

El diseño de un mundo basado en la felicidad ha pasado por conjeturar una sociedad de cooperación en la que el individuo sea lo primero y no lo colectivo, es decir una abstracción. Las campañas a favor de la sensibilización y la concienciación debían preparar a cada persona como biógrafa de sí misma, consciente de sus acciones y pensares para evitar  la revivencia de los pesares. Con la alta dedicación a la información a la divulgación de verdades históricas, y a una metodología de pensamiento analítico útil no se vislumbra que una nueva generación de talante libertario dé al traste con generaciones anteriores abocadas a la frustración de sus destinos. En la Hispania que conocemos la generación nacida en la década de los 20 del siglo pasado que vio su juventud cortada por la masacre de los alzados nacionalistas no fue más frustrada como la nacida en los 50 que abrazó los idearios de la imaginación al poder, como lo ha sido la nacida en los 70. Alguien que retome este artículo es posible que diga lo mismo de la que está naciendo a principios del siglo XXI.

Alice A.Bailey dijo aquello tan bonito de siembra un pensamiento y cosecha una acción/siembra una acción y cosecha un hábito/siembra u hábito y cosecha un carácter/siembre un carácter y cosecha un destino. Esto suena muy bien para la posición militante que hace de su cruzada para convencer lo principal. El discurso crítico actual ya no trata de convencer, bastante hace con ser expuesto y a la vez exponerse a la exclusión.

El conflicto intrapsíquico es una marca que después de ser recibida en el registro metamatérico pasa a injuriar una parte del cerebro de aquí quedan implicados los órganos correspondientes. Eso explica que patologías físicas y accidentes sean la consecuencia directa de desajustes emocionales e incomprensiones comunicativas entre personas sentimentalmente muy vinculadas. La situación ideal sería/es la de tratar cada conflicto intimo en el espacio grupal con los protagonistas implicados en su gestación, como eso no es posible lo más parecido es la terapia de grupo en la que hay otros sustitutorios que encarnan los personajes de los protagonistas reales, desaparecidos o ausentes. Esta opción de psicoterapia de grupo puede ser una alternativa que al menos supera la visión oncológica que sigue sin explicar el origen de los tumores, forma física necrosada que expresa en el cuerpo escénico un dolor no resuelto.

Acting Out

 

El psicoanálisis sostiene que en una situación analítica pueden surgir actos y elementos reprimidos que la liberalidad de ese contexto permite sacar a flote. Podemos trasladar eso al campo de lo público, del desenlace del  movimiento social. Cada generación tiene sus movimientos de lucha concretos. El más conocido últimamente es el de Antiglobalización. Este ni siquiera es anticapitalista porque impugna más la manera con que se autorregula el capitalismo que la propia circulación especulativa del capital. El hecho del movimiento anti mantiene en la protesta permanente lo que difícilmente construye en la propuesta propia. Por lo general, los sectores e individuos reprimidos hemos  tenido más claro lo que no queremos que lo que queremos. Lo que no queremos y contra lo que luchamos es algo por lo que ya hemos pasado o estamos pasando, forma parte de la realidad que nos atrapa o nos controla, en cambio lo que queremos y por lo que mantenemos encendida la mecha utópica tiene que ver con un paraíso que admite muchas interpretaciones y discursos, algunas veces radicalmente distintos. Siempre fue más fácil definir lo que era y es el capitalismo y todas sus inercias de la codicia y la explotación que definir la sociedad sin clases, mucho más la sociedad sin estado. Ni siquiera existe ahora una teoría revolucionaria factible, comprensible y asumible de  un mundo sin estado, sin dinero, sin control. Eso requiere un volumen de consideraciones además de un volumen de tentativas para que fuera posible. Quienes aun, inexplicablemente, se siguen reclamando seguidores del marxismo no por su praxis histórica sino como metodología pasan un tupido velo de las profecías equivocadas del siglo XIX y de los errores imperdonables del siglo XX de los países que hicieron revoluciones y siguieron perpetuando la infelicidad humana. Cuanto antes se reconozca la inexistencia de una teoría antes se podrá crear otra. En su lugar existen movimientos y esplendorosas formas de supuestas creaciones alternativas. El mundo se sigue moviendo. Otro asunto es si hay un movimiento que vaya a engendrar otro completamente distinto.

Vivimos en un tiempo de crisis de profecías y los profetas, en el supuesto de que los haya, siguen sin ser reconocidos en su propia tierra, el caso es que ya emigran tan lejos que el mundo se ha quedado sin ellos. Tampoco admitiríamos que volviera Elías con su carro a decirnos lo que hacer o de suceder nos pondría en un grave aprieto metodológico. La cuestión es que cuantas más acciones se hacen desde la posición de la crítica social no más cerca se está de engendrar una sociedad mejor.

El movimiento antiglobalización  viene generando un fenómeno paralelo al de los encuentros de cumbres desde  Davos gastando una cantidad impresionante de dinero como volumen global, para decir en grupo lo que cada cual dice en particular. Se supone que el hecho público de la manifestación y de la pancarta supera al artículo particular o la inserción informativa en la red de algo de consumo público. Pueden ir de tendencia pacifista o de tendencia más radical para jugar al deporte de pelearse o ser perseguidos por la pasma, pero después de la dosis de adrenalina y algún mártir que no tenía que morir, ni las cumbres –que son desiderativas- no hacen nada ni el movimiento que las pretexta para manifestarse tampoco construye algo mejor. De ahí que se hable de alter-mundismo en un sentido de ir a favor de algo, hacer construcciones. Llevamos siglos de movimiento social posicionado en la militancia de la protesta sin haber desarrollado suficientemente la militancia de la propuesta. El dinero invertido  en viajes de turismo reivindicativo es reciclable en cooperativismo social o  en un nuevo tipo de comunalismo de la propiedad, en reformas de zonas infrautilizadas, en la creación de bancos de tiempo y de trabajo como redes  al margen del mercado oficial,  también se puede emplear en inversiones o fondos éticos. Todo esto posiblemente cambiaria  más las cosas que el acto testimonial del grito contra la clase política y las correrías de persecuciones y golpes.

El esquema era y es de la protesta a la propuesta y de esta a la acción creativa, Si la protesta se queda en la acción testimonial de ella misma no hay demasiados novedades que reportar. Sigue permaneciendo anclada en el esquema de los antiguos solicitantes al zar de pan y trabajo trayendo las manos vacías y recibiendo los bayonetazos o los disparos de la guardia real.

En el mundo desarrollado no existe un movimiento revolucionario. No hay unas masas expectantes que creen que un día se transformara todo radicalmente. No podemos apostar por nadie que haga de mecenas de ese gran cambio. No hay voz pública que lo pueda acreditar. No hay más conspiración posible que la inspiración sistemática y la transpiración diaria por el esfuerzo en crear formas de vida mejores coexistiendo con las antiguas peores. Quien quiera una paraíso social que lo exprese ahí donde tenga algo de influencia para empezar a instalarlo. Quien quiera un mundo con gente feliz y creativa en lugar de sumisa o esclava que impida esos comportamientos ahí donde viva y trabaje. Quien quiera instaurar la felicidad que empiece por si mismo  impidiendo que las amarguras existenciales lo venzan. Quien quiera hacer la revolución social que no se olvide de revolucionarse contra sus inercias obsoletas y sus tendencias marcadas por los consumos dominantes. Quien quiera construir otro mundo que objete los impuestos que paga que no sirvan para la calidad de vida y sí para el apoltronamiento de una clase funcionarial.

Cuantas más biografías se dediquen a hacer acciones para afuera mas condiciones para engendrar ese mundo nuevo habrá. Hay algo de la discusión individual que tocará hacer. Cambiar el mundo es cambiar el yo pero también cambiar el otro y eso siempre genera conflictos entre tú y los demás. Quien esté dispuesto a apoyar los gritos de las manis con el discurso sosegado del cada día y los cambios concretos en el comportamiento diario que deje la piedra en el suelo, coja su tiempo y trabaje en su proyecto.

Hay una explicación del todo justificable para las protestas masivas a gran escala. Largos padecimientos y represiones ponen a todo el mundo en sintonía para buscar otros aires saliendo de sus frustraciones históricas. Derrocadas las dictaduras y las pseudodemocracias la creación de otro tipo de valores entre las personas pasa por investirse de otras conductas personales. Sin revolución personal las revoluciones colectivas fracasan.  La historia nos ha acostumbrado a biografías orgullosas sí pero indignas también de líderes que han  dejado mucho que desear como personas a pesar de haber liderado grandes episodios de transformación por sus hazañas. También hemos aprendido que las luchas objetivas y grandes causas son utilizadas por razones personales en las que priman intereses inconfesables.

Hubo un tiempo en que la radicalidad de los militantes era un valor altamente apreciado sin entender las razones psicológicas de ella que tenía poco que ver con la conciencia social o política. La intervención en una lucha histórica tiene tanto más sentido cuanto más razonada y sosegada sea y menos cuanto más improvisada y por razones de rabia coyuntural se produzca. Las llamadas condiciones objetivas para los alzamientos se han querido apoya en una enumeración más bien breve de desencadenares emocionales puntuales. El acting out puntualísimo no construye el movimiento épico en el que pueda descansar un futuro.

 

Comuna de Intimidades

 

Las personas más aguerridas de toda una generación quisieron  ensayar formas distintas a  las determinadas por uno de los pilares fundamentales de la vida social: el de la familia. Y fueron a constituir comunas con intenciones socialistas. El fracaso convivencial de innumerables ensayos hizo teorizar  la falta de condiciones objetivas para tales empresas. (siempre que el sujeto fracasado se excusa en la inviabilidad objetiva de su  deseo). Sin embargo para quienes  vivieron de cerca juegos de grupos y convivencias del compartir, ha sido difícil ignorar las enseñanzas de aquellos períodos y su marca dejada en la conciencia aprendida. Al cabo de los años, las perspectivas comunales se han devuelto a los únicos rediles donde parece ser han podido triunfar a lo largo de los siglos: el de los monacatos. Ha sido necesario el imperio de una ley espiritual y de una jerarquía que la interpretara para que la vida colectiva se hiciera posible. A su margen otros asuntos desde la seglaridad han quedado en retentivas y simulacros. Lo que es más las experiencias pseudocomunales han sido ocultadas por los propios protagonistas o referidos como algún tipo de fiebres juveniles.

Una mira sinóptica retrospectiva pone al descubierto que el sumatorio de fracasos ha sido relacionado con  el concepto de propiedad. El nexo entre el individuo y su propiedad no ha sido resuelto  por los proyectos colectivistas, a diferencia de los marcos familiares en los que los territorios de cada uno están perfectamente definidos desde antes de pasar a constituir parte integrante del grupo. Aquellos han seguido suspendidos en cuerdas oscilantes con más carga de ilusionismo e inconsciencia que de método y garantías, mientras que la familia, es sabio tiene una larga tradición como empresa y con resultados. La inmensa mayoría de gente nace en el seno de una de éstas mientras que una insignificante minoría ha nacido en el seno de espacios comunales en los que el neonato reciba desde el principio los mimos y atenciones de una pluralidad de adultos. De esa  manera la idea podrá tener continuidad en el futuro, mientras que durante décadas la gente puesta a vivir en común se ha enfrentado a conflictos para los que no se ha preparado resolver.

Supuestamente las dificultades juveniles para comunizar unos intereses y un espacio común  que funcione de acuerdo a la economía y recursos compartidos y a la afectividad  y sexualidad transparentes podrían ser resueltas a partir de una o dos décadas después, con más edad, mayor experiencias y una mayor aportación de medios. en lugar de eso, los ex hippies, los ex marxistas, los ex-revolucionarios de todos tipos han pasado a mimetizarse en los modos estándares y dominantes de consumo de  bienestar y de valores ideológicos  co-nexos.

Cuando dos adultos convivientes tienes dificultades, en el mejor de los casos, se separan civilizadamente, hacen un reparto contable racional de sus bienes comunes y  no utilizan a los hijos para ponerlos en contra del otro cónyuge. Lo que no hacen es vincular el análisis de su fracaso matrimonial o familiar concreto al fracaso  de la cultura acaparadora y de toda una ideología basada en la desconfianza recíproca y en el segregacionismo sentimental. Lo que no hacen, tampoco, es  reconocer que pertenecen a una estadística de fatalidad creciente que indica como un tipo de convivencias están condenadas a su defunción desde el momento de ser decididas. Lo que aún menos hacen, es reconocer, que los hijos  engendrados, el patrimonio adquirido, la división de roles establecida, es lo que guarda más concordancia con un sistema humano y social que después de siglos ha demostrado su inviabilidad para la felicidad humana. Lo que no hacen, en definitiva, es reelaborar su experiencia como dos seres humanos que se han querido, para continuarla como amigos  y como  seres sensibles y racionales. O sea que, en el mejor de los casos de una separación de común acuerdo, son unos fracasados totales y extremos que tampoco  han levantado la tapa de los truenos  de sus inconscientes para aprender de lo sucedido y seguir desde otra perspectiva emocional y convivencial. Con el borrón y cuenta nueva en la mejor de las situaciones se concederán mutuamente la oportunidad  para volver a fracasar de nuevo con una segunda o una tercera experiencia convivencial con nuevas parejas que quieran seguir tal suerte.

Y si ese es el pronóstico, porqué no rescatar viejas utopías o proyectos de la común a de intimidades, en la que las parejas  no acudan como tales sino como individuos con asuntos pendientes a resolver por lo que hace a su afecto general y a su  convivencia grupal. Experiencias en las que los juegos de roles de padre, madre, primogénito, hermanos, tíos y otros parientes se diluya a favor de un panorama de elegibilidad, en el que cada cual ocupe el lugar que siente y desea no por  ubicación genealógica sino por inserción  emocional y sociológica. La posición agraviante de parejas de novios y de familias es la de descartar el posible éxito de una comuna compartida, sin embargo aquellas aportan más experiencia cuantitativas de fracasos que éstas, por razones obvias. Unas tienen una larga tradición y prácticamente todo individuo adulto pasa por querer crear su propia familia, estas tienen menor tradición y solo los más atrevidos han pasado por  tentativas organizadas para hacerles  plausibles.

Ni siquiera en los sectores sociales que se radicalizan y luchan, o creen luchar, por un mundo mejor, tienen en cuenta conectar con el tema de la reelaboración de propiedades sentimentales y espaciales. La idea de comuna no es recordada  y su palabra es silenciada aunque no sea ab ciertamente proscrita. Lo más próximo a lo comunal es la urgencia de compartir espacios reducidos, mediocres y baratos por razones económicas, nunca por razones experimentales o para  cambiar lo esencial de las relaciones humanas. ahora, lo mismo que en generaciones anteriores, los reivindicativos sociales van a sus manis, a sus grandes conciertos consigneros, o a sus reuniones maratonianas para discutir detalles sobre actos de solidaridad o preparación de pancartas, mientras en sus vidas privadas siguen viviendo a costa de los conceptos burgueses del más puro estilo clásico. ¿qué es lo que les impide-qué, lo que nos impide- rescatar el concepto de comuna convivencial de intimidades? ¡Qué pregunta¡ Evidentemente lo impide todo. Todo está en contra de cambiar la verdad privada. Todo, en contra de hacer la revolución personal. Resulta más cómodo unirse a grandes y complejos proyectos de revolución internacional que hacerla pasar por el cambio de hábitos y la radicalidad de planteamientos en lo personal. Una comuna de intimidades no es solo el espacio de una casa comunal en la que funcionar con una economía común y con un amor socializado, también es el primer frente de elaboraciones y consideraciones sobre la clase de vida alternativa que nos gustaría llevar a favor de un mundo más digno que este. Ninguna revolución, ni cambio de leyes, ni cambio de aparatos de estado  resolverá el tema de la mentalidad y de los hábitos personales. Ambos campos han de ser trabajados en el mundo particular. y personal. Reorganizar las continuidades personales y sentimentales en espacios grupales, conquistando la paternidad colectiva o la filiación común y superando los sufrimientos y patologías celosas por la posesión del cuerpo y de los sentimientos ajenos, es la propuesta más radical  de  todos los planteamientos sociales. La diferencia con los programas políticos es que coloca el frente de lucha en la inmediatez de cada persona que desee comprometerse por el cambio y la desnuda de toda excusa de no dar un paso porqué´ los demás no lo dan. Finalmente la comuna de intimidades coloca en la base concreta los cambios substantivos para el futuro en lugar de encargárselos a las instituciones del poder que suelen ser más partidarias del conservadurismo de las formas. Una comuna es una revolución a pequeña escala y vertebrar la convivencia en torno a la intimidad integral es  admitir el desiderátum o el reto de la construcción de una nueva persona. evidentemente la proposición no será tenida en cuenta por desaforada y acontextual, colocando lo personal tras las condiciones colectivas. Pero ¿por qué no recolocar la pregunta al revés? Es decir ¿qué clase de condiciones colectivas se podrán gestar sin unas condiciones privadas atrevidas, íntegras, sinceras, compartidas y  comunales previamente creadas?

Els homes dels passamuntayes

M’ he topat sovint els darrers anys a la rotonda de Montgat (Barnàpolis) a la sortida o entrada vers l’  autopista un escamot dels mossos d’ esquadra. A còpia de tenir contactes amb ells per stops indesitjables i injustificables m’ han convençut que no han afegit mèrits a les tasques de les policies de les èpoques de l’ obscurantisme en les que els grisos i els verds (la policia nacional i la Guardia civil van ser les dianes més indiscutibles de l’ odi popular). Canvien els règims politics però les funcions policíaques, que retitulen com d’ encarregades de l’ ordre públic, continuen sent essencialment les mateixes, sigui quin sigui a l’ amo que obeeixin. M’ agradaría poder dir justamet el contrari, que hi trobo una evolució en la policia autonòmica vers la d’ abas la de l’ estat central. Ho sento, no la trobo. La repressió i les molèsties son les mateixes encara que els atonyiments siguin cotextualitzats amb la llengua materna. El costum de posar controls a les sortides de les autopistes donen un aspecte desagradable a la civilització. Aparentment és per perseguir dolents i per protegir la seguretat ciutadana dels cacos o dels malfactors, però això no ho sabem. Em pregunto si un dispositiu de control que ens pertorba del nostre camí sense saber perque, ja que no ho expliquen,  compensa les molèsties ciutadanes. Existeixen tants més dispositius de control quan més deficitari és un cos policial en la recerca criminològica.

Els paios quan fa fret es posen uns passamuntanyes. El passamuntanyes és una prenda emprada tradicionalment pels dolents: els terroristes, els lladres, els que s’ amaguen, els que tenen por de ser reconeguts. Es clar que la policia basca el va començar a fer servir per por a les represàlies en les seves intervencions contra l’esquerra abertzale. El detall no és poca cosa doncs els que van d’ agents de l’ ordre copien el vestuari dels seus oposats. Aquesta al·lusió empobrida, ho sé, la deixo aquí però el fet de trobar-te a mitja nit una ziga-zaga de vehicles policíacs amb les torxes de llum posades, tapats fins els ulls dona fressa. Els homes de Harrelson o la quadrilla d’ Eliott Ness donaven més confiança. El detall més feridor és la prepotència en que es posen els nanos miren les cares dels conductors i fer-los passar un a un. La gent que té fama de pertànyer al ramat col·lectiu de la obediència, va passant  a comptagotes de l’ un a un, segons si fa cara de bona persona o no. El tio que fa el control facial deu ser llicenciat en fisiognomia i sap amb una mirada qui es culpable i qui no, o potser té memoritzada la foto del lladre més famós del país i es el que venen buscat els últims anys de govern autonòmic i per això monta tot aquesta parafernàlia. Continuo creient que fa practiques de control i estudi pràctic del comportament de la població. No tinc ni idea de quanta gent es queixa per aquest tractament. Sí sé que a molts conductors ja els hi sembla bé aquesta actuació perque se senten mes segurs amb una policia tan eficaç ¿he dit eficaç? Ho retiro. Tan present,volia dir ¡ara sí! La seva presència sí que es nota. Convido a que els conductors que siguin obligats a ralentitzar el vehicle i passar per aquests controls preguntin perquè collons els aturen. Sí, cadascun, es una forma de protesta civilitzada encara que això creï mes enrenou al punt de sortida i faci cues. D’ altra banda quan un paio amb la cara tapada vingui a preguntar alguna cosa, se li pot dir que res del que busqui se l pot servir i res del que faci té perque compartir-ho amb ell. Si no en té prou se li pot dir que un home es dirigeix a un altre home amb la cara al descobert, no fer-ho qüestiona la primera definició d’ home. La frase val la pena, i la paraula home està ben escollida, doncs tradicionalment les policies s‘ han farcit de gent amb poc seny però amb molta apologia de masclisme. La frase també serveix per una mossa d’ esquadra, que per cert continua acceptant la denominació sexista del nom del cos que ve des de temps passats e que les dones no es dedicaven a anar guarnides de soldats deixant aquestes begenades pels homes. Bé, es pot fer l’ equivalència amb dient-li que una persona es dirigeix a un altre amb la cara descoberta. Aquesta segona frase inclou un indici de valor que no té l’ anterior, la de suposar que l’ individu que et ve a molestar té la categoria de persona. Com sabem semànticament, si bé les categories d’ home/dona venen directament definides però una condició biològica, el mateix que ganso o gallina o cuc o serp, la de persona és una categoria hipotètica que amb una primera ullada no es pot saber si es correspon amb l’ individu que tens al davant.

També se’ls hi pot dir e cada interrupció d’ aquesta manera: nanos no se sap les coses bones que feu pel desenvolupament del país però teniu un aspecte que dona por. Parlo en serio. Cada vegada que em topo amb un dispositiu d’ aquests, atenent als horaris nocturns en els que sovint em desplaço em dona el canguelo. Vivim e un país civilitzat i e principi aquests homes armats se‘ls ha instruït perque no disparin a la tuntún, però i quan ho fan?, i quan fereixen amb arma de foc per error? D’ altra bada ja entenc que el món, tampoc Catalunya, està preparat per viure sense policies. (Les morterades de dinerals que se’n duen amb el seu manteniment donaria per un repartimet de la riquesa que potser seria dissuasori per algunes lladres perque canviessin d’ ofici i fessin algun profit en els camps de la productivitat). Però ja que ens toca tenir-les i mantenir-les pagant-los-hi els sous no podrien tenir una mica mes de deferència en les formes de control. Una cosa és un dispositiu excepcional i una altra és la pràctica habitual del control la les sortides de les autopistes i a les rotondes. Des de la seva praxis dubto que se sentin feliços amb la seva feina (he dit feina? Demano excuses, amb el seu rol, vull dir). Personalment sento vergonya pel que fan i per mi mateix per passar per aquests controls que et fan sentir com un sospitós. Vull exorcitzar això canviant de perspectiva. Tothom qui imposa la barrera la lliure circulació de la gent és sospitosa de poc humanista i poc sàvia, perque llevat dels 4 txorissos tontos que es deixen enxampar així, els grans defraudadors de la societat no van a aquestes noves teleranyes per ser atrapats per aquesta variant d’ aranyes. Els mossos viuen temps de descrèdit. No es per menys. Personalment no em refio de cap policia. N’ he conegut que ha disparat i han empresonat sense justificació, que han matat i han deixat gent en cadira de rodes. El fet de que un policia em parli en català no significa que sigui més prudent, correcte o confiable que un que em parli amb andalú. A Àfrica, continent de policies corruptes hi ha més coses a dir en contra seva, però a Europa, no deixen de fer del seu ofici la preferència que més coneixen: molestar. Sí, ja se que hi ha una contradicció: per una banda la policia es necessària –encara- per contrarestar la delinqüència creixent, les amenaces i extorsions, i endreçar el tràfic; d’ altre en el seu excés de zel i de  funcions es converteix en un bastió contra la tranquil·litat col·lectiva. Menys policia i més efectivitat funcional i cap perdó pel menor detall d’ abús i de molèstia supèrflua. En un país democràtic cada cop que un policia atura a un ciutadà, sigui vianant o conductor, ho ha de fer amb una raó objectiva que es la que ha d’ esgrimir després de dir bona nit o saludar. L’ aturo perque ha trepitjat la ratlla continuo. Vale. El sanciono perque ha fet un avançament indegut. Vale. Aquest es un control d’ alcoholèmia dins una campanya per combatre la conducció sota els efectes etílics. D’ acord.  Però el faig ralentitzar per mirar-li la cara a veure si es el sospitós que busco. No. Ni parlar-ne. No em toqui els collons. Faci la recerca d’ una altra manera. I si em fa perdre el temps per això perque la intel·ligència policial no dona per mes per fer una cerca mes precisa sense anar a l’ escandall de l’ engrós, demani’ m disculpes per fer-me perdre el temps per suplir la seva deficiència.  Sí, pertànyer a la policia es esta en l’ ull de la cotrovèrsia. Entec que els policies s’ avergoeyixin del seu ofici i no divulguin el que fan en els seus veïnats. Però si la seva biografia passa per exercir-lo al menys que siguin  posicològicament discrets mantenit-se en el camp de l’ obsessió amb atrapar els criminals i o caure en el de la paranoia creient que tots ho som.

Crónica de la Loca

 

Crónica de la loca. Ficción.

A éstas alturas tratar a alguien de loco es hacerle un favor, puesto que los eximentes legales lo van a librar de la responsabilidad de cualquier acto que pueda cometer.  Ha quedado documentado y consignado que la AivaLaponte era una señora peligrosa con una personalidad completamente irracional que movía al odio. Eso tampoco generó una concentración en masa para interceptarla y en lugar de lincharla según los procedimientos del western de pantalla se hiciera ahogándola en una bañera de escupitajos populares. El odio es algo que se instala como uno de los sentimientos más duros y complicados de razonar. Yo me permití experimentarlo con ella y usar el material anecdótico que proporcionaba como base de un relato de lo más  negro. Ella sería la víctima final a manos de algún sádico educado en las salas cinematográficas de khillers y pelis de zombies,  que la cortara en pedazos sin que eso moviera a ninguna clase de piedad en el barrio. Antes, la señora  abría asesinado uno a uno a todos y cada uno de sus vecinos, yo incluido.  Lo que quedara de estos, o algún nieto justiciero de los restos de sus familias, se habría vengado armado de una hacha que le habría clavado en el frontal de la susodicha nada más abrir la puerta, tomando las adecuadas instrucciones directamente de  Dostoievski. Si éste recreó el crimen contra una vieja usurera no librándola de la muerte a pesar de su ancianidad e hizo pagar por él con el remordimiento del criminal; aquél, el nieto hipotético de encargado de la venganza con resultado de homicidio práctico no se habría dejado aturdir como el personaje de la novela rusa por mucho que se sintiera acosado por un investigador policial. El criminólogo, ya se sabe, hace su trabajo. Reúne pesquisas, computa datos, toma muestras de pelo, escamas, saliva o semen. Todo es como un juego para unir las partes del rompecabezas que se le presenta. No se pregunta las razones de un acto criminal. Sólo averigua lo que ha sucedido sin ser visto. La indagación detectivesca le resulta apasionante. Y al llevarla a término va apareciendo el decorado sentimental y material de todo el asunto. Es posible que simpatice unas veces con el muerto y otras con quien lo ha matado. Pero sea como fuere su sentimentalidad no puede interferir en la investigación. Una vez reunidas las pruebas las elevará a otra instancia para que alguien de otra catadura las juzgue.  Eso ha hecho de la civilización moderna un lugar en que los derechos han superado los deberes, los criminales han tenido el mismo trato que sus justicieros y a los peores se les haya concedido los mismos derechos que a los mejores. Todo ese asunto no lleva muy lejos por eso las novelas negras se quedan en el relato de la intriga más que en la consideración de sus razones algo que lleva al baleario de las reflexiones para el resto de la jubilación.

En el fondo del policía honesto sabe que hay muertes que son inevitables, hay cadáveres que se lo han estado buscando, hay fiambres que no mueven a la menor compasión ni comentario. El policía personado en el lugar del crimen, con la sangre fría  que le caracteriza en los telefilmes americanos, es capaz de sacarle un excremento de uno de los orificios nasales del patidifuso deleitando simultáneamente  un sabroso y humeante café que un subalterno le ha proporcionado, porque no hay que olvidar que los criminólogos llegan al lugar de los hechos prácticamente sin haberse quitado el pijama y absolutamente somnolentes, ratificando la tradición novelesca de los asesinatos con alevosía y nocturnidad.  La cuestión es que hay muertes que son crónicas anunciadas de relaciones con un desenlace fatal. En realidad lo sabe todo el mundo. Un día u otro son puestas en escena y cada cual cumple con su papel preasignado: los polis a investigar, el asesino con su dilema de cómo hacerlo si no está profesionalizado en estos asuntos y el muerto a estar lo más quieto posible en su posición de cuerpo generalmente tumbado en medio de un charco de sangre.

 El del caso que nos ocupa podría ser utilizado como modelo estándar para identificar el cuerpo del crimen antes de ser cadáver. Por otro lado hay cuerpos que se mueven  o que no andan más que tras el encuentro con su féretro. Esos cadáveres andantes consumen un oxígeno y un espacio al que no deberían tener el menor derecho. Pero nadie puede decidir quién debe vivir y quién morir. Ya veremos si hay personajes dispuestos a vapulear viejas teorías de eugenesia o de selección social, pero ese es un asunto muy delicado. Por ahora detengámonos en el punto de relato de la loca del rellano con sus ganas recargadas de fastidiar al vecindario.

Una anciana prematura o al menos pensionista aventajada con el moco de sus múltiples dolencias, peleada con todos los vecinos de un pequeño inmueble de una localidad provinciana, prácticamente un barrio metropolitano. Compartíamos rellano y tabiques contiguos. Por desgracia me tocó tenerla al lado. Ella vivía allí yo iba de vez en cuando al estudio de al lado. A la vuelta de mis viajes pasaba  por el apartamento-estudio-almacén para dejar cosas que me sobraban o que he había acumulado.

 Invariablemente preguntaba por la vecina de al  lado cuyo pronóstico de paranoia era antiguo y por cuya conducta seguía temiendo, siendo capaz de producir daños irreparables al edificio y también personales. Había jurado de prender fuego al edificio antes de ser desalojada del mismo por pagar una renta bajísima a cambio. Con esa renta minúscula poseía un apartamento amplio cuyos propietarios no consiguieron desalojarla por décadas. Lo de su amenaza o era para tomarlo en broma. No sería la primera inquilina amenazada con el desahucio que acudiera a esta medida aunque le fuera la vida en ello. El discurso del inquilino pobre y necesitado era conocido, las leyes lo protegían. Eso había creado la siguiente paradoja: los inquilinos pagaba por alojamientos menos que los gastos que generaban estos, con el paso de los años y del aumento del nivel de vida. A muchos caseros les tocaba jugar el papel de hermanitas de los pobres, La paradoja era mayor cuando esos caseros podían necesitar esos habitajes para ellos o para sus familias y no podían disponer porque había vacios legales o una tendenciosidad interpretativa nefasta. Sin duda alguna esa persona debía haber sido echada hacia tiempo del lugar pero una serie de circunstancias de permisividad le fueron consolidando su ubicación a pesar de ser agresiva. Empujó y echó al suelo a otra vecina, octogenaria y con problemas. Esta afrenta por cierto fue llevada a juicio, la imputada ni siquiera se presentó y a pesar de eso, la palabrea de la víctima no fue aceptada. Esas son  las minucias judiciales por las que la magistratura tiene menos crédito  que una suela de zapato en un basurero. En potra ocasión con un espray pintó un tablón de anuncios por un contenido cierto que no le gustó. Otra vez trató de parcelar la terraza en espacios privados. Las veces, pocas pero sobradas, que me tocó hablar con este personaje fue para llegar a la conclusión de la imposibilidad de todo razonamiento con ella. Esa es una conclusión crucial. Cuantas más veces la repitas con distintas personas en tu vida más en evidencia se pone el fracaso de la comunicación y el fracaso de la razón. Eso puede ser por varias causas de las que no hay que descartar los sesgos interpretativos de uno mismo. La mayoría de conflictos humanos son territoriales y este no era una excepción. A la loca ya le iba bien hacer de loca y de pobre persona. Hacía caso omiso a los avisos judiciales que recibía a su nombre y aceptó que nadie la saludara, por supuesto ella tampoco lo hacía. La recuerdo con cara de pergamino y rictus premortuorio. Dada la poca gente que vivía en la escalera: 6 apartamentos con un total de, a ver…1viuda arriba, una pareja al lado, ubicados  en el tercero;  la octogenaria e el doble apartamento del segundo, mi inquilino en el estudio al que yo iba de muy tarde en tarde, y ella al lado, y otro inquilino en el piso de abajo; total, sin contarme pero contándola siete. Los 7 residentes cruzaban el espacio común de la puerta del vestíbulo a la puerta del apartamento sin coincidir o cruzarse. Esa pequeña comunidad podía estar presentando lo que pasa en una sociedad entera de un país con decenas de millones de individuos, el de la coexistencia elusiva más que pacífica. Cada cual vivía y sabia que vivía junto a sus vecinos pero sin tratarse. Mientras las amenazas del de al lado solo fueran eso y no se concretaran en peligros graves las correlaciones estaban en stand by.

Coexistir con una loca aunque fuera teniéndola al otro lado de la pared y en la memoria del odio no ayudaba gran cosa a la teoría humanista. No había posibilidad de reconciliación ni de perdón, tampoco de diálogo ni de reconocimiento de partes de responsabilidad en los problemas. Pasaban los años y la historia seguía quieta, algo que también sucede a escala universal, el calendario cambia cada día, los relojes cada segundo pero la realidad lejos de la suculencia queda plastificada en una mala y hueca risa. Lo que pasa en una pequeña comunidad de vecinos que por la fuerza de la costumbre seguimos llamado comunidad, cuando no es más que un agregado a la fuerza de individuos que han decidido (decisión tomada en un momento de escasa lucidez) compartir el mismo techo y escalera y puerta de la calle de un edificio sin que tengan nada que ver los unos con los otros y ni siquiera la deferencia del saludo tranquilo, representa lo que pasa a escala universal. Vivir juntos pero de espaldas, coincidir pero en el individualismo mutuo. Cada cual tiene las razones del suyo.

Esa loca no era  la más tarada del país, era una loca ordinaria, una pobre tipeja con paranoia aguda que la llevaba a ver lo que no había,  con un carácter insultante que la hacía intratable, tanto como pareja (abandonada por sus consortes)  así como persona de relleno en el escenario cercano. Dados sus múltiples miedos, se auto encerraba  con una triple cerradura o  dejando cuando salía la radio siempre encendida para que ningún ladrón la eligiera en su itinerario. A la menor sospecha de moobing o de interferencia ajena denunciaba a unos y a otros. El sistema administrativo admitía a trámite a sus delirios. Todo el mundo sabía que era una bomba de relojería, algún día podría hacer estallar las bombonas de butano y además de auto inmolarse destruir a los que estaban al lado. El vecindario estaba indefenso ante una sola tipa. Se le admitía que a las 6 de la mañana el despertador con música estridente se declarara desde su vivienda y  a las 7 repite la monserga. Una vez más la sociedad fracasaba ante el individuo sintomático. Fue pasando el tiempo y fui olvidándome de esta mujer-basura, en realidad dejé de odiarla. El odio es un sentimiento necesita de una activación permanente. Es difícil odiar para siempre a alguien por muy odioso que sea si no tienes trato ni te llegan ecos de lo que hace. Si volvía a coincidir con ella en la escalera, simplemente pasaríamos el uno al lado del otro ignorándonos. En otro momento pensé que era un personaje útil para hacer una novela basada en lo que daba de sí una vecina loca. Se trataría de una novela de intriga con víctima en forma de cadáver por supuesto. La literatura negra que se precie necesita cadáveres, basta uno para poner en consideración todo un entramado. La novelística del crimen tiene de interés el reto de las inteligencias dentro de la finura de una cultura. El autor del crimen puede pasar por sujeto exquisito con intereses tan opuestos que al o ser posible la coexistencia con su víctima decide facturarla para otro estado de la materia.  El argumento e este caso sería este: un grupo de vecinos, hartos de la vecina loca que es una amenaza pública pero que el sistema judicial no intercepta ni neutraliza pasa a ser el objetivo táctico a destruir a conciencia. Entre todos preparan un plan maestro. La acorralan en  una emboscada en la escalera, la secuestran metiéndola dentro de un saco de plástico grande de basura  con la boca encintada y las manos atadas  y la llevan a su propio apartamento. Ahí se le lee salomónica y solemnemente su deber de morir para dejar a los otros en paz. Luego, el resto de vecinos se reparten la acción criminal para que nadie sea responsable de su homicidio compartiendo la responsabilidad colectiva de librar a los ciudadanos de bien de una bicha como ella. Para perplejidad del lector los personajes del crimen no entra en grandes disquisiciones sobre la consistencia de su ética, todos sin excepción no ponen en duda en ningún momento que su mala vecina debe ser eliminada. Para que no queden restos de ella, la trocean y se la reparten entre quienes tienen termo-túrmix preparando ladrillos de carne picada. Todos guardan en sus congeladores las raciones que gradualmente dan a comer a perros, cuyas plantas de trasformación intestinal en cacas coronan el destino óptimo para una mala  bruja como ella. Pasado el tiempo como alguna gente la echa en falta, la llama y la busca pero no insiste. Ha desaparecido pero nadie oficializa su desaparición. Algún pariente la echa en falta pero lo atribuye a su carácter que no quiere saber nada. El primero que sí se entera de su ausencia es el propietario que no recibe sus pagos mensuales. Tras denunciarla por ello y abrir u nuevo proceso in absentia, unos 10 años después las autoridades le dan al propietario, esté a punto de morir ya de muerte natural, la opción legal de entrar en el piso para echarla. 20 años después llega un piquete policial para abrir la puerta. En el interior no hay nadie. El polvo se ha acumulado durante todo este tiempo. Otro final de la historia es que los vecinos envían anonimamente las llaves al propietario con un autógrafo de la victima que se le obliga a escribirlo antes de ser asfixiada. En esta otra dice que abandona el piso y puede disponer de él. Ese segundo final es menos creíble, los vecinos se ponen de acuerdo para deshacerse de un peligro potencial demostrado pero no tienen porque hacerlo para que el propietario recupere el piso después de haber demostrada por décadas su incapacidad para librarse de la intrusa de otra forma menos cruenta.

No es una mala historia para una novela de ficción pero debería tener muchas ganas para  escribirla. Uno de los problemas añadidos de escribir creando una trama a partir de personajes tomados de la realidad es que lleva a recordarlos más allá de lo que se merecen.

 

 

 

El reconocimiento tardío

 

 El protagonista-eje de Some came runnig que se tradujo al castellano por Como un torrente de Vincente Minelli 1958, es un escritor  (Frank Sinatra) que sin proponérselo regresa a Parkman, su ciudad natal tras unos 16 años de ausencia. Despierta a la llegada avisado por el chófer. Sus colegas de farra lo metieron dentro del bus totalmente borracho. En el asiento posterior viene con él una chica (Shirley McLaine) de la cual se deshace a pie de autobús sin recordar nada del o que le dijera o hiciera con ella. Se aloja en un hotel e ingresa su dinero en la entidad bancaria de  la competencia de la que forma parte de la dirección su hermano. En seguida corre la voz de que él está aquí. Es conocido por un par de títulos publicados que le dieron algún nombre pero ninguna riqueza. Su hermano se pone en contacto con él no tanto porque sea el cariño el que los une como por el qué dirán. Las noticias vuelan, de hecho es el último en enterarse de qué ha llegado. Lo invita a su casa a cenar a pesar de la oposición de su cuñada. Aquí conoce a una profesora universitaria de literatura y crítica literaria de la cual se enamora. Ella apuesta por él y lee su tercer libro inédito que ha rescatado de la papelera. Lo promociona y se lo editan. Entretanto que todo el mundo lo conoce como escritor no para de beber. Alguien podría contar la cantidad de tragos y de pitillos encendidos en la película para la estadística de consumos de aquellos tiempos. Es una época en que no hay ningún aparato de televisor a la vista, no se había inventado o no estaban aun popularizados, la mayor diversión es la de las conversaciones. El escritor no es muy dado a grades discursos pero sí es atrevido en lo poco que dice para tratar de seducir. La profesora se debate entre sí lo quiere o no quiere al mismo tiempo que concede un estatuto general de permisividad a los creadores literarios por su sensibilidad especial. Entretanto el escritor se asocia con un jugador profesional de cartas (Dean Martin) con el cual comparte domicilio y bebida alcohólica. Los dos sacan dinero por ese lado y se meten en trifurcas no buscadas. El exnovio de la chica del autobús que se ha queda en la ciudad y se pone a trabajar en la fábrica de sujetadores local está colada por el escritor y la sigue como un perrito faldero, viene a intervenir en la situación reclamado su reencuentro con ella a lo cual ésta no accede. Cada cosa que pasa en la ciudad es noticiada en la prensa y eso alarma a la profesora que conocedora del mucho amor de la chica faldera decide retirarse. El escritor apaga sus penas en el alcohol y viéndose desechado por la mujer a la que realmente ama propone en matrimonio a la chica, la cual acepta encantada. Tras el matrimonio en esa misma noche, una absoluta equivocación así mismo definida por su socio, dan un paseo por  una feria anual que se está celebrado. El exnovio de ella los sigue para matarlo, ella se interpone y muere por los disparos de aquel, que a la postre ya había tratado de acuchillar al escritor en un enfrentamiento anterior.

El eslabón más  débil paga por todos. El escritor es un alcohólico en un tiempo en que el alcohol era más reconocido de lo que lo seria posteriormente. No se le ve en ningún momento escribir o trabajar como creador, y sí en otros en que duda de su condición de tal. El telón de fondo es la relación con su familia, es decir con su hermano, el cual le presenta a su  hija.  Esa sobrina admira al escritor y en cierto momento en que coincide con ella en un bar de copas en otra ciudad la rescata de su acompañante, echándolo del lugar. Luego la mete en el bus de retorno a casa. La chica ha hecho eso como despecho por haber visto a su padre enrollado con su secretaria en el mismo lugar que las parejas van con sus coches a besarse/tocarse, situación en la que por cierto ella no para de limitar el acceso de su novio a su cuerpo. La escena de la coincidencia en el bar o restaurant acompañada por el hombre maduro, vendedor o representante de artículos de comercio, un oficio a la postre que se podría considerar como la perfecta manera para tener novias en todas las ciudades como los marinos en todos los puertos, es  desvalorado por el escritor como un fracasado o un patán nada mas echarle una ojeada y echarlo del lugar con autoritarismo. Se diría que en todo momento la historia del film es la del escritor en tanto perdedor, sin tener lugar donde ir ni siquiera su ciudad familiar, pero desde que estrena su papel de tío declara gustarle ese papel de protector. En todos los años de ausencia él nunca tuvo ningún contacto directo con su hermano. Él pudo seguirlo por algunos artículos publicados y saber por ellos que seguía vivo pero en realidad su vista le estorba y preferiría que se fuera aunque niegue ese verdadero sentimiento.

Una curiosidad de la historia es que él llega vestido de soldado. Se supone que ha renunciado a seguir en el ejército y hace su vida de civil vestido como tal demorando el momento en que deja el uniforme. No queda explicado como un escritor puede haberse hecho soldado o al revés, tampoco porque ha dejado el ejército. Esa permanencia del uniforme más allá de lo necesario es recurrente en el cine americano.

Es una historia que queda contada a medias y cortada por la mitad. El titulo no tiene nada que ver con el argumento. El escritor es lento y si bien está seguro de sus sentimientos no lo está por lo que quiere hacer. Se aprovecha de la muchacha a la que no quiere proponiéndole el matrimonio retroalimentando una clásica confusión entre ceremonia y amor. En realidad el matrimonio solo tiene por equivalencia el compromiso convivencial pero eso no asegura la responsabilidad, mucho menos en este caso en que ambos viven al día y están de paso por la ciudad.  En su crítica a la profesora de la que sí está enamorado la juzga como esquiva por pertenecer a la clase alta, cuando en realidad él no es menos excluyente con respecto a la chica con la que se casa utilizándola lamentablemente algo que llega a un desenlace fatal. El escritor pasa por héroe aunque es nadie buscándose a si mismo dentro de botellas de whisky. Su socio de póker, con un diagnostico médico grave que va de soberbio indican la pauta del submundo en el que se ha metido.

La historia pone en evidencia la crítica a la clase alta por el lado al que pertenece su hermano, sus engaños y su apariencia, pero también expone las contradicciones en una crítica más velada de una elección de vida que no tiene nada de bohemia ni de creativa.

La historia no es entre dos hermanos que se reencuentran. No hay reconciliación, tan solo formulismos; es la historia la de un tipo necesitado de amor enamoradizo a la primera de cambio. Todo un caso. Su reconocimiento  literario tardío con los contactos proporcionados por la profesora no le satisfacen ya que para él la literatura está en segundo plano ante su amor no correspondido.

El hilo constructivo tiene algunas desconexiones. El saca de un cajón de cómoda distinto el manuscrito que guardó en otro, ya que cambia de habitación sin que quede explicado ese cambio, o el almohadón que el compra a su chica enamorada, no la profesora sino la que se trajo en el bus, está en el sofá de el apartamento de él y su socio  cuando en realidad debería estar en el de la chica, pero esos descuidos no tienen la menor importancia. La escena de la persecución durante del exnovio por medio del gentío en la feria crea el suspense debido aunque no es muy creíble.

Más Definición de Egodomótica

 

La Egodomótica[1]  es aquél conjunto de actividades que generan gastos de mantenimiento o ingresos y beneficios directamente determinados por una inercia existencial de consumos y de actuaciones laborantes o creativas. Es la práctica subsistencial directamente determinada por la voluntad usuaria y por el valor de elegir la excelencia al menor costo energético y en particular al menor costo de servidumbres a la industria. El domo es la cúpula que cubre una construcción, y por extensión se refiere a casa; y ego se refiere al tipo de elecciones que hace cada individuo para cubrirse en la vida. Las necesidades fundamentales para vivir  pasan por  el abrigo y el alimento, aunque modernamente satisfechas éstas, las que se llevan mayores preocupaciones son  los  gastos derivados de las relaciones y de los desplazamientos, de la cultura y de los lujos.

del conjunto de capítulos de atención económica,la mayor parte de ellos son prescindibles y la menor cantidad son los indispensables. El criterio de prescindibilidad es relativo. Recuerdo que en mi adolescencia decía que el alimento del espíritu era tan importante como el del cuerpo, refiriéndome a que los gastos derivados de aquél: libros, cursos, stages eran tan prioritarios como los productos de ingesta para este. Rescato esa imagen pero no para adaptarla a la actualidad sino para incorporar un nuevo elemento de consideración: los materiales para el espíritu y  para el cultivo intelectual por decirlo en terminología pedagógica clásica tienen una garantía de permanencia. Tengo libros conseguidos en la década de los 60 que siguen en condiciones para ser leídos, consultados o releídos.No se puede decir lo mismo de los materiales para la energía corporal. El aliento físico es algo que hay que renovarlo permanentemente a lo largo de la existencia. Un existente está condenado a comer a lo largo de su vida productos frescos mientras que un intelectual se puede pasar la vida entera,incluso, con un mismo libro.

Si extiendo la comparación al resto de capítulos advierto que todos los relativos a materiales incorruptibles pueden conservarse durante mucho tiempo o incluso para siempre mientras se viva.  E interpreto  que son motivos de diseños alternativos o de cansancio con los viejos los que llevan al cambio de las cosas. Una inversión selecta en mobiliario y objetos de calidad tiene la garantía de elección definitiva mientras que una compra para salir del paso está condenada a ser cambiada a corto o medio plazo. Para uno de los pisos primeros que monté  me acogí a una oferta de una empresa que te amueblaba todo el piso a un precio bajo. Sucumbí a la imagen de los acabados de melanina y al aglomerado oculto.Al poco tiempo y coincidiendo con la separación de los convivientes los perdí de vista. La experiencia fue útil para plantearme para otros alojamientos elegir yo mismo los materiales con que hacer armarios y mesas. el criterio ha seguido en mi vida: dos de las camas que uso:una litera de dos plazas y la cama del dormitorio  las he construido con madera de pino y ambas son my confortables siendo esta ultima un reservorio que guarda mantas, edredones y sabanas:ideal para un espacio pequeño.Llegué a la conclusión de hacerla tras mirar varios canapés por almacenes, de esos  que permiten guardar cosas en su interior y se elevan por un mecanismo hidráulico. Al no quedar convencido por su estructura, su forma y sus materiales opté por construirlo yo mismo, el resultado del cual nos satisfizo plenamente.

Tal posibilidad no es aplicable a todos los artículos. En realidad sólo es aplicable a una menor parte de ellos: los que requieren habilidades mecánicas y se construyen con materiales fáciles de manejar. Pero la mayoría de objetos que más acomodan la vida alcanzan una complejidad tal , que desde el punto de vista del usuario, resulta más práctico acudir a un técnico  que tratar de resolverlo por cuenta propia. desde el frigorífico y el resto de electrodomésticos al coche y por supuesto al ordenador pasando por el equipo de música, el magnetoscopio o lector de dvd, el habitante de un apartamento está rodeado de objetos de los que domina,relativamente sus prestaciones, pero que desconoce por completo sus misterios electrónicos. Es así que cuando las cosas se desajustan o desfuncionalizan queda a merced del especialista que le va a facturar por ellos.el problema sería menor si tal especialista tuviera las garantías de serlo. Puesto que muchos se hacen pasar por lo que no son, a menudo hay que pagar dos veces por la misma reparación, eso con suerte.en otras ocasiones un aparato con un problema menor queda desmontado e inutilizado.  Es así que el laberinto del consumidor le lleva o a dejar aparatos inutilizados por meses o años por temor al fraude de su reparación o someterse a este y pagar,proporcionalmente, más por un arreglo que por el aparato entero.

La egodomótica organiza los usos de los objetos que proporcionan una comodidad, o una productividad de trabajo, con los propios recursos para su manejo.

No es tan preocupante la cantidad global de gastos en un tiempo medido que se determine, en el capítulo de consumos que sea, como el hecho si tal inversión es amortizada. Es tan patético comprar productos frescos para que se pudran en el cajón de la nevera por falta de tiempo y atención en consumirlos, como comprar artículos sofisticados y no saberlos manejar por no haberlos puesto a punto.

La modernidad de los consumos y el incremento de ofertas técnicas que proporciona el mercado está consolidando la siguiente ecuación doméstica: el numero de objetos crece o puede crecer vertiginosamente mientras que las habilidades para su uso se mantienen estables , o incluso decrecen. dentro de las habilidades de sujeto también se puede añadir el factor de disponibilidad de tiempo. En general tenemos o disponemos de mas cosas de las que tenemos tiempo para usar.  La lógica de una existencia digna, cualitativa y rentable no es la que pasa por tener mucho si no tener lo necesario y la que relaciona cada obtención con una necesidad, cada recurso con su uso, cada práctica con una elección consciente. Esa línea de argumentación  lleva a la opción minimalista en el  vivir y al reaprendizaje de la prescindencia de cosas. De aquí que no se puede comparar  el éxito o beneficios de una persona en relación a otra por la cantidad de gastos que genera por mes o por la cantidad de ingresos sino por la lógica de su ecuación privada:entre lo que necesita y lo que obtiene. Evidentemente la lógica del  capitalismo y su voracidad en la circulación de capitales objetará esta idea, ya que priorizará siempre la circulación del dinero y la supeditación de la biografía a él. Cuando el dinero es restituido a su concepción original de ser un medio representativo de valor, pero no el valor en si mismo, siendo que este está depositado en los objetos, los recursos y los medios,lo importante no es el tenerlo sino justamente lo contrario: saberse deshacer de él lo antes posible para que su función intermediaria como poder de adquisición  se reduzca al máximo posible.

en lugar de esperar a sumar capitales para dejarlos como legado, la gente debería pensar en términos opuestos: llegar al final de la existencia para lo justo con que pagar el féretro  y no dejar  ninguna deuda pendiente.

La contradicción social en la que incurrimos muchas personas es la de tener nuestros remanentes líquidos como fondos estáticos que se devalúan lentamente y nos  tensionan. La cuestión no se resolvería tampoco liquidando todas las cuentas y colocándolas a 0 a partir de materializar las adquisiciones que permitieran. Por otra parte una política domestica de adquisiciones tiene un límite. No se puede estar cada dia consiguiendo cosas porque estas chocan contra el espacio limitativo que las alberga y la capacidad relativa o limitativa para usarlas.  A mayor cantidad de cosas en el propio haber mas servidumbre para poderlas manejar todas.

Cuando nos llegan noticias de la pobreza y la supervivencia con déficits de estructuras, medios y alimentos de otras partes desfavorecidas del planeta nos convierte en cómplices involuntarios e indirectos de aquellos estados en tanto que privilegiados de las partes favorecidas del mundo. Pero la contradicción social del rentista no desaparece aunque se deshaga agustiniamente de todos sus líquidos porque seguirá permaneciendo en un lugar favorecido en relación a aquellos que ayuda.

Después de la opción puntual de acometerla, queda la cuestión pendiente de vivir de acuerdo con la conciencia de respeto a la vida y no sacrificar el tiempo personal en procesos alienados de producción y consumo. Seguir ambos principios da la base propiciatoria para vivir con arreglo a uno mismo sin dejarse manipular por el sistema.

La egodomótica es una herramienta conceptual que permite prescindir de las dinámicas dominantes del mercado colocando en los parámetros de uno y su seguimiento la verdadera estadística existencial desmarcándose de aquellos estudios de consumos que vinculan a los grupos financieros y empresariales que valoran progresos sólo en función del incremento anual del PIB y de la rentaperCápita. Contrariamente el progreso de la calidad de vida no necesariamente pasa por un incremento anual de los gastos por capítulos, si no a veces justo por lo contrario: por su decremento.  Aprender a vivir con menos proporciona más condiciones personales para gozar más lo que se mantiene. Así mismo aprender a vivir con menos dinero lleva a cuestionar los precios abusivos y a priorizar los espacios razonables y no desbordantemente lucrativos. por el contrario tener superávit de dinero para gastos lleva a no cuestionar los precios, tanto porque hay dinero sobrante para enfrentarlos, como porque de cuestionarlos uno pude ser avergonzado por medir el último céntimo.

La egodomótica contempla los gastos de cada capítulo desde su punto de vista real y no como una operación de intercambio que pasa por el cheque o el billete. Es así que cada objeto con el que una persona usuaria o consumidora establece una relación puede ser tratado,desde el punto de vista de la adquisición, de cuatro maneras distintas: una por medio de la compra; otra, porque se consigue implícitamente sin pago, sea por que ha sido regalada o incorporada al propio parque de recursos; una tercera,porque se consigue por medio del trueque, del reciclaje o del trabajo que es pagado en especie y una cuarta por ser conseguida fraudulenta o ilegalmente y no es pasada por el pago. La mayoría de la gente sólo mide sus gastos en el primer grupo pero casi todas las personas se benefician de cosas que no pasan por la mercancía dinero,y son incluíbles como ítemes de las otras tres columnas. A menor poder adquisitivo mayor uso de las éstas: desde los reciclajes a los pequeños robos en establecimientos comerciales o a la picaresca de no pagar consumos y servicios comprometidos. La verdad económica de un grupo de consumo o un consumidor aislado es la cantidad de gastos explícitos (monetarios) e implícitos (que han sido realizados indirectamente por otros)genera. Puesto que objetivamente la sociedad del despilfarro deja muchas cosas pagadas y abandonadas por la misma lógica de las alienaciones al consumo, un superviviente urbano puede gastar un porcentaje bastante menor de todos los gastos de los que se beneficia.

Cuanto mas necesite usar su casa o su espacio, más coste deberá dedicar a su mantenimiento, mientras que cuanto más pueda usar recursos institucionales e infraestructuras públicas  como centros deportivos o   bibliotecas o salas culturales, menos gastos directos tendrá.  Una ciudad ideal es aquella en que sus ciudadanos cuentan de sus privacías para el reposo, la intimidad y el aislamiento y  pueden acudir a sus espacios compartidos para hacer todo lo demás: deporte, comidas, reuniones, conferencias, congresos o producciones. De ahí que haya quien  apologice por apartamentos de 30m2 como espacios suficientes en ubicaciones urbanas que proporcionan todo lo demás. La historia del cobijo es también la historia del modo de interpretación que han tenido los humanos de su lugar en el mundo.Se necesita tanto más cobijo cuanto mas parapeto se quiere poner con el mundo exterior y más ostentación se desea exhibir. La egodomótica valora más el cobijo y su mantenimiento en virtud de sus funciones que no de su apariencia. He comprobado a veces como grandes casas resultan menos prácticas que otros apartamentos menores[2] . Lo mismo se puede aplicar a cada objeto. Su forma está supeditada a su función. Lo valorable de cada cosa es la potencialidad de actuación, utilidad y goce que permite y no su sello de marca.

La egodomótica se maneja como una autorevisión de balance mensual y anual para documentar las tendencias de uso y consumo de quien se autosomete a tal análisis. Arroja la verdad simple de que es posible vivir con mayor dignidad  y menor cantidad de dinero  porque simplifica la relación entre ambos factores.Y una segunda verdad: de que a mayor tiempo de dedicación energética a servidumbres externas mayor alienación personal y menor goce existencial. Es así que la egodomótica puede apologizar una simplificación de recursos a favor de una maximización de  resultados en cada elección incorporada al ser.

En cuanto a cada capítulo de gastos y mantenimiento necesario para vivir con ética, elegancia y suficiencia, varios experimentan un decremento  concreto en cuanto hay una acumulación de la que se puede abastecer necesidades durante largos períodos. Por otro lado la ojeado superficial de los gastos en cada uno permite  hipotetizar la clase de vida que se está llevando y el tren de consumos que se sigue.  De todos modos estos oteos no son definitivos, puesto que unos  meses o incluso unos años pueden  experimentar una mayor cantidad de compras y otras menos. En realidad algunos de los capítulos de gastos a la larga pueden cesar como tales. Lo cual lejos de tener que ser interpretado como un periodo de privaciones coincide con una etapa de vida colmada. en la que afortunadamente el sujeto usuario puede ver vistas mermadas sus economías e ingresos líquidos coincidiendo con su etapa de vejez y de pensiones.

Lo que da estilo y elegancia es la armonía con las cosas seleccionadas de las que nos rodeamos. después de toda la vida de estar manejando cosas y recursos se diría que una persona  lo que menos necesita para su tranquilidad son los panoramas multitudinarios bastándole lo preciso para cada momento concreto.

com pose podrá comprobar en cada capítulo económico, el perfil completo de su envergadura es solo posible sacando medias anuales. Ni siquiera un mes es un indicador definitivo ya que cada estación genera una necesidades distintas y permite posibilidades diferentes.

El balance de cada año  da una idea más aproximada de cómo  la egodomótica permite vivir por debajo de las necesidades económicas promedio de una clase social determinada consiguiendo una exquisitez por encima de quien las cubre con más dinero.

 

 



[1] Neologismo con el que  propongo indicar una concepción alternativa de la relación con los gastos supervivenciales.

[2] Los dos que uso en paralelo en los últimos años me da la siguiente paradoja:el de 50 metros cuadrados me permite dos funciones más que el de 90.

Introducción a la Egodomótica

 

Egodomótica es un constructo que relaciona al ego como envergadura de usos y el espacio domótico o casa como envergadura de recursos. Es todo lo relativo al yo económico, el homo economicus y sus estrategias de supervivencia y desarrollo material. Es el concepto con el que puedo medir todo lo relativo a una financiación existencial.

Cada persona independientemente de su ubicación, geografía, cultura y época  necesita energías para vivir por las que tiene que trabajar o pagar.Cada una de las  fases de su secuenciación existencial de prácticas de consumo encuentra una equivalencia en cifras económicas.

  La Egodomótica es  el diseño privado que permite  hacer las cuentas de gastos y obtenciones y que se aparta radicalmente del modo clásico de las contabilidades domésticas. Por lo general una cuenta de gastos solo tiene en cuenta las operaciones monetarias en las que queda patente la transacción de unas cantidades por unos servicios o cosas y las obtenciones o rentas, también líquidas, con las que acometer aquellas. La egodomótica parte de  un principio no monetario pero que puede tener su expresión en dinero. Todo el mundo, con o sin capital disponible, en una economía capitalista o primitiva vive una vida económica en el sentido de que ecologiza su existencia con su entorno para sacar recursos con los que continuar intercambiando experiencia y energía. Una conciencia egodomótica permite a un consumista saber la verdad de los efectos consecuentes de sus actos de consumo, la verdad real de sus necesidades que le permite tomar distancia de la verdad aparente y corregir sus sesgos conductuales para vivir una vida más simplificada y más feliz.

La egodomótica demuestra entre otras cosas que se puede vivir con un mínimo de dinero e incluso sin dinero, siempre que haya una actividad despierta para obtener recursos supervivenciales fundamentales. Sea cual sea el tipo de obtenciones líquidas regulares siempre hay una fuente obtencional implícita demostrada a partir de las cosas conseguidas que en su momento tuvieron un coste pero que en el momento de la obtención estén tal vez despreciados y sean reciclables o regalados.

Hay artículos cuyo pvp empieza a devaluarse al dia siguiente de su adquisición.su valor de cambio en el mercado decrece aunque su valor de uso pueda seguir aumentando. Hay libros subrayados  por los que no me darían nada en dinero por ellos y que sin embargo estimo mas que sus mismos títulos en ediciones posteriores mas refinados. Aquellos tienen mi impronta, las marcas de mi trabajo, mis subrayados y una cierta áurea emocional ademas de  mnemótica en relación al momento en que fuera adquirido o por quien fuera regalado;  éstos, las nuevas ediciones, posiblemente tienen precios actualizados y abultados y una reimpresión mejor. El valor de cambio de aquellos ha caído en picado en relación al de estos en cambio su valor de uso ha aumentado que incluso no es impugnado por el hecho de nuevas ediciones revisadas y con prólogos no contemplados en la mía. El ejemplo puedo traspolarlo a otros muchos artículos. Prácticamente todos. el mercado produce a diario novedades de diseño industrial que sin duda superan las vajillas, las mesitas o las camas que tenemos, pero el valor de cada una de esas cosas viejas es mayor que  las series nuevas con las que no tenemos un vínculo personal.

Mientras el valor de cambio es interrelacional y vine determinado por la clásica ley de la oferta y del demanda del mercado , el valor de uso es intrarrelacional y subjetivo y vine marcado por el valor práctico que para uno tiene una determinada cosa que no tiene ni porqué ser reconocida como útil por otra persona. Consiguientemente es esta subjetivización y no los precios de mercado los que pueden determinar el valor de una cosa dada.  Algo que me ha costado 1, con el paso del tiempo tal vez no lo cambiara ni siquiera por el valor de 10 no ya porqué su antigüedad lo hubiera convertido en una reliquia muy buscada sino por la imposibilidad de sustituirlo o encontrarlo por su falta de existencias si me desprendiera de ello.Y en el extremo contrario otro objeto de precio 1 no sería incambiable ni siquiera por 0,1 con el paso de los años no ya porque hubiera perdido su valor práctico sino por su depreciación en el mercado. Esto pasa continuamente en el mercado librero de ocasión aunque en justicia hay que decir que los objetos únicos tienen a valorarse como antiguallas.

La  predominancia del valor de uso de una cosa por encima de su valor de cambio está en la base de una nueva concepción del uso y consumo de los objetos y  es lo que puede contener las ansias inversoras en las cosas por razones especulativas devolviendo la dinámica de las adquisiciones a su papel  natural y  primitivo de cubrir necesidades inmediatas o potenciales.  La egodomótica pues no está pensada como instrumento empresarial o bancario para hacer circular el dinero con aquellas cosas que experimenten más subidas. Antes bien, está pensada para sacar la mayor potencialidad  de efectividad a cada consumo priorizando la calidad a la cantidad y la elección singular y selecta a la plural y gigantesca.

Una vida con parámetros egodomóticos empieza desde antes de montar las listas concretas de compra. En cualquier lugar y espacio donde estamos pronto  es observable la poca sensibilidad  domótica empleada en la construcción de edificios, ajardinamiento de parques o  procesos de montaje y manufacturas de las empresas. Afortunadamente en  los últimos 25 años gracias al ecologismo militante y a un sensibilidad creciente sobre los recursos limitados del planeta  se vienen desarrollando prácticas y articulando directivas para economías mas sostenibles. La sostenibilidad es el gran concepto de entremilenios que ha encontrado eco en una mayor cantidad de voces.

La egodomótica es un instrumento de concienciación de una financiación supervivencial y existencial sostenible, entendiendo  la sostenibilidad para cada caso personalizado en la posibilidad de vivir una vida de calidad y digna sin caer en las trampas de la ansiedad, los trastornos de personalidad, las debacles y las crisis.

Hay una estrecha relación entre el modo de administrar la subsistencia y las patologías que se engendran por una inadecuada psicología ambiental que no contemple la armonía y la dicha existencial.

Como se  pude comprobar en el modo de tratar cada capítulo de consumo toda persona  puede seguir una vida egodomótica y feliz independientemente de su cantidad de recursos monetarios en cada momento e incluso de si tiene garantías o no en tenerlos.

Después de casi 30 años de seguir este tipo de cálculo he comprobado las siguientes conclusiones:

1ra.Seguridad de obtenciones. Siempre hay obtenciones con traducción económica indistintamente de los trabajos que puedan tenerse o la cantidad de ingresos. Esa comprobación,aparentemente inexplicable, crea una certeza de continuidad con el sistema sin caer en las angustias del qué pasará mañana o de qué viviré después.

2da.Reducción de lo necesario. Siempre se puede vivir con bastante menos de lo que se cree. El cálculo es en función e las necesidades a cubrir de un modo fáctico no de las especuladas o las artificiales. siempre se tiene más de lo que realmente se requiere.

3ro.Garantía de gastos implícitos. La traducción económica de recursos con  pagos indirectos, implícitos o  comunitarios puede igualar e incluso superar a los pagos directos con capital propio.

Cada cosa conseguida tiene una contraprestación distinta según sea el modo y lugar de conseguirla.

 Los distintos capítulos de gastos son contemplados desde la cuádruple perspectiva de distintos modos de  haberlos hecho:en metálico, implícitos, por truque o por restitución. Por lo general solo hay conciencia de los de la primera columna. La gente sabe lo que gana en dinero y lo que gasta también en dinero pero no tiene ni remota idea de aquello por lo que consume y no paga o los gasto que genera en otros y por los que no se entera. También al revés: se pueden producir ganancias en otros de los que ni siquiera nos enteramos sin que pasen por actos solidarios o regalías  concretados en unas determinadas sumas.

Metafórica y realmente se puede afirmar que una existencia tiene un gasto. La vida es cara incluso, se nos dice o decimos, y el significante de no tener nada con qué costearla nos aterra tanto que hay quien es capaz de hacerse esclavo antes que digno aunque pobre. 

Las practicas de consumo pasan por un enfrentamiento continuo y diario a tickets de compras y facturas de servicios. En la documentación biográfica de una persona hay un montón de operaciones bancarias[1]  a partir de las que se puede intuir sus avatares y vaivenes, sus deseos que no pueden ser comprados  y los que sí han sido pagados

En el salto de los agros autosuficientes y las casas rurales patriarcales a los núcleos industriales a cambio de salarios garantizados se dio un fenómeno imparable y altamente atractivo pero nunca se podrá contar lo suficiente la cantidad de pérdida de libertades individuales que aquello supuso. Hay quiénes continúan en situaciones de pastoreo, aislados en las montañas y con opciones neorrurales pero si siguen los viejos y tradicionales métodos de trabajos de sol a sol no convencen ni seducen a nadie.

 Los procesos de industrialización y las grandes aglomeraciones urbanas nunca podrían ser explicados sin el atributo individual de cada emigrante que buscaba la seguridad material frente a las inclemencias y variables añadidas a sus situaciones rurales. Quien siguen anclados en situaciones del tipo anterior son  vistos por el resto social como atrasados unos y locos los otros. La libertad de quien gestiona su tiempo y sus recursos no tiene precio sin embargo y siguen  teniendo una cierta aureola virginal.  El desprecio tácito de no pocos sectores urbanautas frente a la gente de provincias tiene un correlato: una cierta presunción e prepotencia de los paises mas industrializados y mas consumistas frente a los habitantes de otros paises miserables y a su vez la codicia de estos por hacerse ciudadanos de aquellos. La diatriba entre ambas realidades no quedará nunca del todo resuelto hasta que haya una recuperación de un cierto tipo de tradiciones:las de las ventaja de la naturaleza  limpia sin las desventajas de sus imprevisiones.

Entretanto un modelo económico autogestionario sea cual sea la ubicación topográfica contemplará los cuatro tipos de dimensiones de gasto  que corresponden a un sumatorio virtual de los ingresos totales. Estos son la suma de las entradas monetarias mas las no entradas como tales pero si la adquisición de productos  y servicios que van a ser consumidos.

La base intelectual de este mecanismo de cálculo parte de la idea de que todo ser que necesita intercambiar energía con su entorno genera un proceso económico. Tal proceso mantiene un equilibrio medioambiental si por cada unidad energética devuelve otra transformada. Esa definición incluiría a los seres no humanos lo cual  incita a pensar que se trata de una consideración loca.

Un animal recurre a las materias primas (que pueden ser frutos de la tierra u otros animales dentro de la escala trófica)que ingiere para vivir y en su existencia deja detritus con los que nitrogenar la tierra y a su vez puede ser carnaza de otros que lo toman por su alimento. El proceso cíclico es elemental. su existencia depende de formar parte de los ciclos.

También el ser vivo recurre a unas materias básicas ,que puede explotar directamente de las gargantas de la tierra o acudir a ellas una vez ya manufacturadas en los puestos de venta o de distribución;con las que nutrirse y gestionar su vida con la cual podrá aportar los resultaos de su energía y su trabajo, sea manual o intelectual, sea en formas tangibles o intangibles.

Las dos realidades incluyen ineludiblemente a todos los seres vivos con o sin intención de participar en el proceso y con o sin conciencia de él.

Tanto la persona que más trabaja como la que menos lo haga comparten idénticamente este ciclo. Las dos figuras son económicas en tanto que intercambistas con el medio.

Regresando al panorama en forma de tétrada de gastos genera una visión más objetiva de la verdad subsistencial de una persona, una comunidad o un país.

El pago económico. Es obviamente todo aquel que aparece como figura intermediaria entre el deseo de compra de un objeto determinado y su adquisición por medio del contravalor pedido, o regateados o negociado,  en dinero. Según la pertenencia de clase social y las posibilidades de cada poder adquisitivo ésta es la vía  fundamental que proporciona los recursos, llena el frigorífico y paga la electricidad.

El pago implícito. Es el que no hace directamente el sujeto de consumo pero lo consigue porque otros se lo han hecho. Un bebé o un adolescente en situación prelaboral  genera un conjunto de gastos cuyos pagos son hechos por otros, por sus tutores. Los planes de ayuda social en sectores depauperados evitan hacen los pagos de aquello que es enfrentado por campañas solidarias.

El pago en trabajo. Es el que se hace en forma de trueque.Es una manera,explicitada o no, de devolver favores o ayudas en forma productiva. El trueque ha ido pasando gradualmente de forma muy extendidas en comunidades y economías primitivas a maneras en desuso o incluso confusionistas. En las interrelaciones personales y de amistad en cambio esas formas cooperantes de pago se dan.Es una dimensión de intercambio aunque no sea pactada o teorizada o ni siquiera hablada.

El pago restitutivo. es  la manera considerada como fraudulenta por la legalidad, para restituir aquello que ha sido quitado por la otra parte.  Todo consumidor sabe que paga un margen elevado de beneficios al intermediario comercial que le compra un producto y que no pocas veces la baja calidad de los artículos justifica  los altos beneficios de los vendedores.Esto junto a adulteraciones y a la deshonestidad   comercial creciente ha generado un fenómeno masivo de restituciones espontáneas, -además de las escandalosas en situaciones de agitaciones con asaltos a supermercados- en las que se tiende a no pasar por caja alguno de los productos elegidos para contrarrestar en algo el impacto de la factura final.  Los objetos que no son pagados, o son sustraídos de su control para pagar son reductivos de la factura que si se paga y hacen mas soportable la compra. Su suma es otra entrada que tiene equivalencias monetarias claramente sumatorias a las otras.

Estos  cuatro tipos de columnas  dan la verdad de cada capítulo de gastos y desde luego del global de las obtenciones.



[1] El historial de una terjeta de credito figura en la documentación de la entidad  bancaria que guarda tu depósito, las tentativas de comporar cosas incluso cuando no hay fondos para pagarlas.Y una simple libreta de depósito recoge el tipo de cos que se pagan, los ingresos que se hcen ylas extracciones que se quitan., evidenciando con qué se vive  y comprobando  con que capital se paga la vida,

Rere l'anàlisi del cojunturama

 

L´anàlisi de la política és una anàlisi superficial i equivocat si no té els interessos en joc de les parts en interacció. Així mateix l´apología de la democràcia des del suposat purisme institucional és un absurd per raons econòmiques. Perquè funcioni la democràcia té que  funcionar una economií social participativa i rica d´acord amb en Crick[1] . Tot i així l´economia no segueix sempre la  seva dinámica independentement. El cas de Gates ho va posar de relleu[2]

 En darrera instància  una democracia integral no sería possible sense una societat sense classes i amb prou justicia per tothom. La quantitat d´actors convoca a anaitzar els que d´ells són els mes principals i separar-los de les coreografíes dels secundaris.

Tot anàlisi d´actualitat - també històrica-  xoca contra la possibilitat fàctica de poder dir-ho tot i tractar convenientment cada sub-element. No hi ha tinta per a tot el món, com va dir  Pablo Neruda[3]. Una anàlisi cojuntural pot portar a ratificacions conclussives d´alarma i desesperança. Convé advertir d´entrada que el tarannà supervivencial està per  damunt dels resultats catastrofistes des d´un punt de vista racional i que la passió sentimental pel cada dia no s´ha de posar en el joc  de bàscules de les tragèdies internacionals.[4]

L´anàlisi per la seva condició propia, interrelaciona i a l´hora és  interrelacionat per altres que se´n fagin després  o se n´hagin fet abans. És complicat circumscriure l´anàlisi a una zona del món, a una geopolitica[5] , o a un país o sense examinar les seves  interrelacions. Les àrees privilegiades del planeta ho són per un principi de barbàrie, pel fet del perjudici i el dolor impactat en les àrees desfavorides. Arcadi OLiveras[6]  indica como les guerras d´origen causal extern cumpleixen una funció de subsumir els països en llurs misèries. I de pretextar -cal afagir- reordenacions planetàries, intervencions forànies i crear altres focus d´espectacle bèlic per distreure l´atenció internacional.

De l´anàlisi de la historia que ens toca i se´ns  força  viure podrem deixar un legat ètic i estètic si la utopia és  la noció del possible d ´en Herbet  Marcuse o el passat d´Octavio Paz[7] . El criteri de no creure en res ni en ningú dels actors principals que ocupen les noticies diàries  -atés el poder de les seves directives-  empresona les nostres vides a una gàbia d´ignorància racionalment consentida, que no ens servirà de gaire[8] .

Fer un pronòstic de futur és fer una previsió de seguretat malgrat que aquesta més que mai és un mite[9] . La incertesa nidifica  a tot arreu.

Per què els Estatat units continúen sent els amos del món? o per què continuen amb la seva arrogància de creure- se´n? Conèixer la vida USA pot fer sospitar del predomini d´una certa estupidesa, tot reconeixent la quantitat de gent amable que s´hi pot trobar pels seus carrers. Michael Moore ho diu sense cap mena de traves. Quan descriu el seu país ho fa sota l´epígraf de l´estupidesa[10]. Michael Moore està esdevenint una de les icones de relleu de la critica a la realitat americana des de dins, després de Charles Chaplin, Woody Allen o Grouxo Marx. És algú que sap fer de la política dramàtica la festa. No ha inventat res nou pel que fa a la noció de l´estupidesa humana per molt que ell s´encaparri en focalitzar-la en la raça blanca. Erasme de Rotterdam n´havia fet teoría en l´Elogi a l´estultícia on sostenía  que, sense la qual ,determinades accions de la condició humana haguessin estat impossibles, i en Robert Musil[11]  en la passada dècada dels 30 l´associava a progrés, talent i esperança. És per això que té tans adeptes. Si als Estats Units hi concurreix prou esupidesa, (no hi ha més que escoltar als governants que parlen) la qual cosa és estensiva a altres estadistes[12] ,cóm explicar que tingui prou força i estratègies de previsió per continuar ocupant el lloc preponderant que ocupa en la correlació de forces? En una part important es perquè Europa li ho continua consentint. Mentre no es posi des del vell continent les condicions d´independència del rol emblemàtic de l´engendre monstruós de la politica exterior estadounidenc el món continuarà sent un lloc de perills i mortandat i de incertesa creixent. A Europa li queda matar -simbòlicament- el pare o deixar-lo de banda en la seva voracitat i seguir-se lligant a la mare, a la resta de les economíes expansives i diversitats culturals de la terra, junt a la recerca científica i tecnològica que li atorgui autonomía.

 

 



[1] Bernard Crick, assagista britànic La defensa de la politica  (1962) “La democracia no funciona si no hay desarrollo económico”

[2] Bill Gates és el nom de la revolució econòmica  i tecnològica. Fundador de Microsofot. Acusat pel departament de justicia estadounidenc d´ofegar  a la competencia. El seu nom lligat a la  poderosa industria que va crear no treu la seva agudesa valorativa del que porta entremans“ La informática es la mejor herramienta que ha tenido la humanidad”. Nota la falta del gran programa que propiciï  la informació sense necessitat de tenir que fer  res  per cercar-la.

[3] Pablo Neruda, Nobel de literatura de 1971. diplomátic, poeta, militant comunista. “No tuve tiempo ni tinta para todos”.

[4] Leonard Cohen, poeta de la veu fosca. El misiticisme li permet afirmar  “No hay que ser pesimista ni tener esperanza”. Porta entre els seus dits un comboloi, un abalori greg, que va prendre com herència del seu pas residencial per  Grecia anomenat worry beads, Son contes per mitigar les preocupacions. S´ha vist  a ell mateix com un ésser reactiu front els succesos socials sense arribar a ser un analista de la societat. “Pienso en mi como en un periodista y en mi trabajo como en un reportaje”. Rere 6 anys  en un centre budistsa,  va tornar per  a composar el seu treball   Ten  new  songs”.  Des de The future (1992)  Llur tesi existencial és que els éssers humans som instruments d´una Voluntat que no es la nostra.

[5] terme en decadènica doncs predomina  més la segona parte de la paraula composta que la primera. Estem més influits per la politica que per la geografia.

[6] Arcadi Oliveras, Doctor en economia. UAB. En las primeres etapas de desenvolupament  económic de tots els països han rebut polítiques de proteccionisme. Les guerras que impedeixen el desenvolupament dels països tercermundistes són determinades en gran mesura per interessos externs , com en els casos de Serra Lleona o  Angola.

[7] Octavio Paz. Nobel de literatura  (1990). Va considerà que sí hem viscut  la fí  de les utopíes.

[8] Henry Roth. La seva idea de  “No creo en nada”  que  es pot  compartir en el  moment àlgit d´una conversa és més poètica que gestionable i conflictúa amb la primera instància de necessitat de viure amb referències.

[9] Joan Fontcuberta (1955->)f otógraf barcelonés. “La seguridad es un mito, un concepto fetiche de nuestra sociedad”

[10] En el seu llibre Estúpídos hombres blancos. Circulo de Lectores.  Barcelona 2003

[11] Robert Musil. Sobre l´estupidesa .L´Espill  num 12 Universitat de Valencia hivern 2002. p.91

[12] La darrera visita d´Asnar a Busch explicada a la Universitat de Georgestown on sembla que se  li fa sempre un espai perquè digui les seves begenades, la justificava tot dient: “he´s my friend “, Sense entrar en el greuje de rebre abans un expresident que un president pel nou mandat.

Control de la indigència

Assitència social i control de la indigència

La funció assistencial és la de facil.litar unes condicions de dignitat de vida i d’ abastiment  de recursos per cobrir les necessitats bàsiques tals com aliment, aixopluc i vestuari. Depèn en gran part del vist i plau d’ un assistent social si l’ expedient que obrirà amb un sol·licitant anirà més enllà convertint-se en una beca de manteniment. En principi, un exclòs laboral sense ingressos salarials ni de cap mena i amb una condició d’ aturat crònic pot, a partir d’ una determinada edat, acollir-se a una pensió de l’ estat. Encara que la llei resa això no sempre tothom que s’ hi pot acollir ho aconsegueix. Depèn de si segueix les passes, es constitueix –es deixa constituir- en expedient i passa favorablement un tribunal. L’ ajut que rep passa per un contracte en el que es compromet a fer tots els possibles per sortir de la seva condició d’ indigència i a seguir les propostes institucionals pel que fa a formació Professional o seguir pautes de recerques de treball. Tant bon punt el període d’ auxili econòmic supera el primer any, el mateix subsidiat pot conjecturar les dificultats per sortir del seu forat de marginat. Probablement, després del primer lustre reconeixerà que té menys condicions que abans per reinsertar-se al món laboral, i amb una primera dècada de subsidiat tant ell com els seus subsidiadors reconeixeran que ni els programes de reinserció funcionen sempre com tals ni ell mateix es veurà retornant a un món del que porta massa temps exclòs. La quantitat de gent sense un rol laboral ni possibilitats de tenir-lo, ni recuperar l’ anterior si el va tenir ni fitxar per un de nou, que ningú li ofereix, és de tal envergadura que tothom sap que el valor estadístic dels aturats només es un dictador de patiment estructural modern del sistema que genera indirectament multitud de llocs de treball, des de la sociologia per tractar d’ interpretar el fenomen. En  els  despatxos d’ assistència social hi ha gent de tota mena: des de professionals que han equivocat la carrera i en lloc de fer-se policies d’ uniforma han fet aquesta diplomatura sense tenir la menor sensibilitat per tractar amb casos desesperats, fins altres tècnics que un excés de sensibilitat els hi impedeix entendre la diferencia entre la veritat de cada expedient que s’ ocupa i el plus de dramatisme que posa per perpetuar-se en la tessitura de continuar rebent ajuda.

No deixa de ser una bicoca rebre una paga un any rere un altre per la que no s’ ha de fer gaire cosa a excepció d’ anar a unes poques entrevistes amb l’ assistenta que, segons la seva terminologia de despatx, et porta; o d’ anar a uns quants cursos que tampoc serveixen de gaire a excepció de contractar a les empreses que els organitzen. 

La tesis de la reinserció social a partir de la rehabilitació laboral està bastant desacreditada si bé descansa en una llei indiscutible: estar en societat passa pel dret reservat a qui te diners per l’ entrada. Dit d’ una altra manera qui no disposa d’ un cert poder adquisitiu cau en la indigència. Les institucions que pretenen reduir el creixement del sector dels subsidiats estan plenes d’ intencions però estan al marge dels processos econòmics. És una curiositat: qui exerceix un lloc de control del subsidiat és algú que ja té el seu lloc de treball assegurat i no coneix tant les vicissituds del mercat laboral. Per la seva banda el subsidiat que en un primer període d’ aquesta condició encara creia en que hi residiria provisionalment no té una il·limitada capacitat per la cerca de feina enfront a les negatives continuades que no el contracten. Tard o menys tard es cansarà de fer una demanda per la que no es escoltat i s’ acostumarà a viure sota mínims en els que fins i tot es possible que descobreixi plaers abans no sospitats tan bon punt es desempallegui d’ un sentiment de culpa per fer de sapròfit de l’ estat, denominació mes exacta que la de paràsit social. Per l’ educador social –eufemisme de reinsertador- que rep l’ expedient d’ un cas amb 10 anys d’ antiguitat cobrant sense treballar no entendrà que aquesta xifra s’ hagi pogut donar tot i estant sota l’ empar legal. La seva funció de control s’ estavellarà contra el subsidiat que ja li va bé cobrar poc però viure més en lloc de trobar  una feina ingrata i viure menys. D’ altra banda no cal ser un recercador en tècniques socials per saber que una bona part de subsidiats troben altres maneres compensatòries del seu dèficit econòmic fent favors o intercanvis que li eviten una pila de pagaments. Un anàlisi exhaustiu de la qüestió comparant força casuística potser arribaria a una conclusió temible pel sistema:el subsidiat viu millor que l’ assalariat malgrat les seves protestes periòdiques. Potser és l’únic que fent menys rep més. Ningú es creurà que un subsidiat només viu de la minsa quantitat que cobra. Té els seus contactes, els seus busness, potser petits treballs pels que rep petits ajuts que no l’ ajudaran a canviar de registre però sí a incrementar recursos i experiències. Amb el que cobra un subsidiat a Europa llatina  en un mes pot viure un ocupat a Bissau durant mig any. El món es injust, massa. No ho ha deixat de ser menys des que  hi ha consciència de les seves injustícies. El mateix concepte de pobresa és discutible, també el d’ indigència. L’ indigent europeu guanya més cèntims que el treballador assalariat a Àfrica. Pel que un guanya gratis l’ altre ha de fer  una pila d’ esforços. Independentment de les opinions personals pel que fa a l’atur no reductible els dos protagonistes d’ aquest article: l’ agent social d control i l’ indigent subsidiat, aquest es veu abocat a representar el seu paper per un públic d’ espectador únic. Val la pena que l’ assagi, al cap de vall el que cobra per la representació el compensarà. Pel que fa al rol de l’ assistent ha de passar de les seves pròpies contradiccions ideològiques per poder continuar amb la seva feina i cobrar per ella. De repassar la seva funció i per poc que la pensi se n’ adonarà que la seva potencialitat  de reparació de la indigència és nul·la, el fet de rescatar a un aturat de tat en tant no serà estadísticament significatiu. L’ ajut social en el seu conjunt esta dissociat d’ un programa de racionalització econòmica, és a dir d’ aprofitament de la força de treball i recursos humans i re planificació dels productes, quelcom que demana una revolució econòmic-politica d’ envergadura considerable i que poca gent esta disposada  o ja a fer sinó ni tan sols plantejar. Hi ha maneres de sabotejar, més ben dit de posar en evidencia les falles del sistema,però que no ajuden tampoc a renovar les perspectives presentant-ne unes altres de millors. L’ afer de Georges Soros[1] ho fa rumiar. Ni les solucions socials passen per anar modificant els components d’ una població flotant d’ atur però aquest com fenomen inextingit, ni el treball per compta aliena és cap alternativa a la felicitat personal en molts casos. Per l’ agent de control social considerar aquest punt de vista el pot portar a la tessitura de renunciar a la seva professió o bé de replantejar-la des d’ una altra mena de solució co-participativa.



[1] Hungar, emigrat a  GB en 1947  i després instal.lat als USA. Com financer va adquirir notarietat  internacional quan va desestabilitzar la lliura esterlina amb els seus moviments especulatius (eleccio quintaessencial dels busness capitalistes) en el mercat de divises. Potser aquesta presentación en mercat va ser mal interpretat. Destina 2530millones de dólars para  expansió d’ Internet als  países subdesenvolupats amb un un  programa de societat oberta. Esmenta l’ exemple de valor de l’ emisora de Radio B-92 quan va ser presionada  per Slobodan Milosevic el XI96 a l’ anular els resultats de les eleccions locals de Belgrado y hvan haver protestes.La emisora va seguir emetent noticies des del ciberespai inclus després d’ haver estat ibnterferida l’ emissió. Internet es el oposat  a la societat tancada, mantinguda dins la obscuritats i la selección jnformativa.  

Acceso Restringido

 

La admisión es un antiguo derecho que casi todos los costumbrismos locales terminan por consensuar o aceptar como lo más connatural. Los bares y restaurants convirtieron el slogan de reservarse tal derecho como algo implícito en sus prerrogativas. Ningún mánager de local publico ni la clientela de éste tenía/tiene porque aguantar a intrusos camorristas, maleducados, borrachos o malolientes. De hecho significaba extender al espacio compartido algo que se viene ejerciendo desde siempre en el espacio privado en el que cada cual vive en su casa marcando los límites de quien puede entrar y quien no a ella. Desde el punto de vista tanto de los intereses domésticos particulares como del local público ofreciendo un servicio  todo aquel fuera de éticas o de comportamiento social aceptable no tiene derecho a estar importunando a los demás. El derecho a  la autoprotección es quitarle al otro indeseable (al rechazable) su derecho al espacio común.

Mirada la cosa desde el punto de vista inverso cada vez que alguien se encuentra con los efectos colaterales de ese reservado derecho de admisión, sea porque hay una barrera que le franquea el paso hasta la playa porque aquello es territorio comunitario pero privatizado, sea porque es un club o un casino para socios, ve restringida su libertad de acción. Tal vez no se pierda mucho pero le tocará buscar  otro restaurant donde comer o tomar una copa o donde darse un baño. A nadie le gusta que le barren el paso para entrar en un espacio público como en antaño pasaba en algunas discos que se hacían pasar por chics, por no llevar corbata o zapatos de cuero. Al mismo tiempo vivimos en una sociedad elitista, plagada de clubes y de intereses grupales. Quien no tiene un grupo o un colectivo de referencia puede sentirse perdido en la jungla social.

En el campo digital (con todo su potencial de democracia electrónica) se proyectan también las viejas costumbres por lo que hace a usos de los espacios comunitarios de palabra. Para acceder a ellos se pasa por previos registros y aceptación de las  condiciones de uso. Es entonces y sólo entonces que se puede tomar la palabra y dejarla édita para usufructo de quien le interese. Por lo general las condiciones de entrada pasa a ser aceptadas sin ser leídas por suponerlas  de pura lógica: respeto, o difamación, o insultas, no utilización de lso textos para campañas o propagandismos proselitistas, no pornografía y algunos otros detalles de este tipo.

 Esa palabra admitida lo transporta todo: desde las ocurrencias a las contra informaciones, desde los pasatiempos agradables a los análisis complejos, desde las colas de cometarios a las protestas rutinarias, desde los relatos anecdóticos a los artículos ensayísticos que forman parte de libros. La plataforma que aloja todo eso hace de anfitriona pero se reserva el derecho a mantener insertos los textos ya que custodia un tipo de diseño con lo que alberga en su medio y lo que o competa a su foro o a su visión de lo que debe ser puede ser eliminado sin previo aviso.

La estructura de botones de un foro puede ser similar a otro pero su producción de textos depende de una dinámica concurrencial y también de una permisividad o no por parte de su dirección. La democracia, la tal democracia electrónica, no es neutra, como tampoco lo es la política. Los artífices que la hacen posible con sus plataformas de edición tienen sus ideologías, no son meros técnicos que no reaccionen ante los contenidos disertados u opinados. Además pueden formar parte del juego dialéctico y hasta pueden sentirse afectados por opiniones con las que no están de acuerdo. Nada más fácil que eliminarlas a falta de una discusión frontal y formal con ellas, como siempre se hizo en otros registros anteriores a la era de la comunicación digital.

Si no quieres que te eliminen artículos de un blog público crea tu propio blog privado. Vale, pero es otra cosa. Además hay blogs bien posicionados a jugar por el potencial de seguimiento que tienen (como Periodista Digital con casi1/4 de millón de personas que lo siguen según la OJD). En este blog había insertado algunas docenas de artículos de una cierta extensión con el nombre de NestorEstebenzNogal. En su totalidad pueden superar el tamaño de un libro de más de 50mil palabras. Básicamente son artículos de metodología, psicología y sociología. El ultimo:  Del confesionario al copulatorio[1], sin embargo pasaba al relato irónico haciendo ostentación de mi no catolicismo y arreligiosidad que no oculto. Unos días despues al tratar de entrar de nuevo al foro para seguir participado con mis opiniones me encontré  con un aviso de bloqueado mi acceso y que debía contactar con el webmaster. No solo eso al tratar de reabrir los artículos desde el propio buscador de Periodista Digital no permitía abrirlos. Dados los dos detalles y en particular el segundo, pensé lo peor: la censura. Releído el artículo pensé  que con una repuntuación revisada es un texto genial y ocurrente que no hace más que mirar bajo los faldones de una iglesia en sus aspectos más utilitarios como infraestructuras que se encuentran en la vía pública. Mis preguntas con 3 notas a webmaster@periodistadigital.com fueron contestadas alegando que cuando se descubre el uso de un segundo nick se suprime el primero sin más contemplaciones. Simultáneamente me enteré que una de las prohibiciones expresas en las condiciones de aceptación para usar el espacio era el no uso de multinicks.

 

En esta relectura del que fuera mi último articulo, si no quedaba desbloqueado mi acceso, compruebo que efectivamente hay quien puede haberse sentido herido por su texto sin aceptar su ironía y su invitación a la exoculpabilización colectiva de nuestros pecados. Pido disculpas (a uno siempre le toca ser culpable de algo por existencias de rol social) a quien se haya sentido afectado por su critica a la iglesia católica y por la propuesta del reciclaje de los confesionarios como recursos más prácticos para amantes sin apartamento o homeless. Debo decir en mi defensa que nada de lo que dice el texto es mentira (la gente usa los templos en México para ir a hacer siestas y me constan los atrevimientos experimentales de románticos que han usado las iglesias para sus repentinas necesidades amorosas). Pero suponiendo que ese relato no sea publicable por ese contenido –seguiré suponiendo- hiriente para las sensibilidades más pías ¿por qué razón se bloquea el acceso para la edición de otros nuevos? Una pregunta más inquietante: ¿por qué además de bloquear el acceso al artículo último, se bloquea a los cuarenta y tantos anteriores? No me consta que los otros tengan una manera narrativa hiriente, aunque desde luego sí intelectualmente provocativa invitando a la reflexión y al pensamiento.

He pensado en otra hipótesis, si cabe, kafquiana. El último artículo ha proporcionado la excusa ideal para bloquear el resto de la lista. El buscador del mismo Periodista Digital  proporciona la lista de mis artículos pero al tratar de abrirlos da por toda respuesta ponerse en contacto con el autor. Despues del bloqueo puede venir su supresión. ¿Puede llegar a ser posible esto? Sí, claro que lo es. De momento con mi acceso restringido a esa plataforma digital que aprecio en su trabajo me siento para decirlo con una palabra elemental, reprimido, con la lengua (simbólicamente) amputada. (¡Si no fueras tan lenguaraz no te pasaría eso!) sospecho que lo que se está reprimiendo es mi estilo: el de una disertación que va más allá de un comentario y que sale de la norma dominante de la nota breve o del artículo de no más de 400palabras. También un estilo con propuestas para pensar que se escapan de la cotidianeidad salvo las referencias anecdóticas parciales como salvoconductos para ilustrar una idea. Así como en el campo periodístico clásico en soporte papel cada centímetro cuadrado cuenta, en el periodismo digital en el que las mediciones son otras en el campo virtual, un texto por largo que sea no pesa más que una foto. Si ese fuera el motivo de mi restricción y bloqueo me pregunto por qué desde el administrador no articula una cantidad limitada de caracteres para cada artículo tal como lo viene haciendo por lo que hace a 2 hilos (inserciones) por día. No conozco las dificultades técnicas para eso, aunque me consta que esos otros foros en los que solo admiten una cantidad restringida de palabras, no facilitan la libre y espontánea contribución debiendo reducir la aportación al centimetraje cuadrado que siempre han impuesto los periódicos y revistas de papel a sus colaboradores.

Resumiendo: entiendo ser victima de un criterio represivo. Eso no es grave para mí (siempre puedo buscar otros foros donde escribir lo que pienso, en los que de hecho ya estoy haciéndolo) sino grave para la democracia electrónica y un mal augurio para su futuro. Puedo admitir en un exceso de tolerancia ante censores que en un momento dado supriman un articulo o un texto, considerado como lesivo para la identidad ideológica de alguien (en el caso del que nos ocupa para los católicos)sea suprimido, pero ahora que lo pienso ni siquiera eso es lícito, a no ser de que el articulo personalizara contra alguien de una forma voluntariamente insultante, algo que me cuido de no hacer nunca, salvo contra los grandes antihumanistas y criminales demostrados  de nuestra especie. Si el artículo está inserto en una plataforma de debate lo justo es que sea cuestionado en el mismo espacio. No tengo la menor duda que los antifans que puedan generar textos como ese pueden organizar jugosas polémicas.

Esa era mi manera de invitar al webmaster que (me) explique el motivo de mi clausura públicamente ya que no ha dicho nada enviándola a mi email (lo que habría sido todo un detalle de deferencia). Tal vez mis hipótesis sobre censura temática no fueran más que sospechas infundadas y todo se debiera a una cuestión técnica o de ocupación del espacio. Ojalá fuera eso porque volvería a subrayar la tesis de la democracia electrónica de la que aún no  he dejado de hacer apología, pero ese revés me está llevando directamente a revisar mi  convicción en este punto. Por el momento estoy en puntos suspensivos ante mi propio discurso. Seguiré con la lucha teórica (la de las ideas, por duras que puedan ser, primero decirlas, después oírlas/leerlas) que es la única lucha posible por un mundo de valores alternativos a las hipocresías dominantes en el actual aunque mucho me temo que eso no trascenderá las cuotas de castigo que se banalizan.

Hay otra hipótesis: el que la supresión de lso artículos sean para su transportación a otra latitud bajo otro nombre. No quiero pensar en que pudiera haber alguien con esas malas artes, pero ¿acaso no es todo posible en ese mundo, incluyendo que sea más liado y peor de lo que ya viene siendo?

No me importaría hacer el mayor de los ridículos con esta reflexión si el web máster afirmara que mi bloqueo solo había sido por cuestiones técnicas pero no ideológicas, pero si es así, ¿por qué bloquear todos mis artículos?  Despues de haber hecho toda esa reflexión, razonablemente inducida por los dos bloqueos: el no acceso a escribir y el o acceso (durante unos pocos días) a la apertura de los artículos, que el uso de dos nicks bloqueaba automáticamente el más antiguo.  Puesto que desde mi ordenador y por errores de inserción di a entender esta duplicidad de nicks toda la reflexión anterior quedaba, en principio, invalidada y yo solo pasaba a ser un autor excluido con un nick por usar uno segundo. Este segundo asombro aunque lo preferí al anterior (no, no había sido víctima de ninguna exclusión por razones de mis ideas sino por no jugar con las reglas del juego) no evitó que por una semana informara de lo que me había pasado con Periodista Digital al estar bloqueado el acceso a mis artículos. Por su parte el administrador decidió desbloquearlos. Quizás fue un simple error inadvertido Sea como fuere la hipótesis de la censura tocó manejarla. Visto a posteriori quizás fue una reacción valorativa que no tuvo espera. Si la justificación técnica de suprimir un nick por detectar una duplicidad fue la autentica razón eso invita a una pregunta cuya respuesta da lugar a otra reflexión. ¿De verdad que afecta de alguna manera para  la profusión del discurso y el desarrollo de un debate temático que un mismo autor utilice dos o más nicks en un mismo espacio? ¿Por qué? Dentro de las posibles consideraciones del bloqueo de artículos tuve que incluir la de que alguien se hiciera con el material para robarlo. También al conocer la razón del administrador del foro del multinick no pude por menos que incluir otra: el recurso a razones técnicas ordinarias como coartada para impedir un acceso de autor. Posiblemente todo este tipo de problemática hubiera sido evitable y habría descargado de trabajo al propio administrador si el programa de inserción de artículos permitiera volver a ellos para corregirlos o incluso suprimirlos a voluntad de cada autor/a. Actualmente hasta donde conozco los foros no lo permiten, pasando a ser cada texto incluido, en la práctica, propiedad del administrador que lo mantiene en su site, ya que el autor no tiene la opción de soft para volver al mismo para ampliarlo, modificarlo o eliminarlo.



De la amenaza violenta a la amenaza legal

 

Reflexión sobre el recurso a la pedrada jurídica.

Antiguamente te exponías ante el grandullón en el patio del cole  a que te dijera “o haces lo que te digo o te pego una hostia”. El problema del que te amenazaba no es que fuera más grande o mayor que tú sino que acudiera a tal amenaza para imponerte su criterio. Era un tarado sin duda pero la ley de la supervivencia y la de la jungla (que ya se extendía a los patios de los colegios) recomendaba que le hicieras caso para salvar el pellejo, Posiblemente esa anécdota daba más saber sobre la vida real de todos los años de escolarización con todas las clases de geografías y mates juntas. Afuera del colegio el  escolar sabía que la verdad principal de la vida pasa por las correlaciones de fuerzas, la fuerza que tengan unos y la debilidad que tienen otros.

El mundo ha cambiado mucho y ha ido dotándose de códigos con  los que regular las relaciones humanas para vivir con el máximo de concordia. Los grandullones de antes no son tan memos para decirte o haces esto o te arreo, pero acuden a otras formas sutiles con las que preparar sus venganzas: si no haces lo que yo quiero te denuncio. Siempre hay una página de un código civil, militar, penal para empurar a quien sea por lo que sea. Pero resulta que los códigos son armas arrojadizas lo mismo que las piedras o las balas y que se manipulan a conveniencia de usuarios malévolos. A todo ese procedimiento se presta la estructura administrativa de una justicia que no aplica ni puede aplicar porque aun sabiendo que los denunciantes hacen falsas denuncias se prestan al juego no neutralizándolo, ya que a fin de cuentas todo contribuye al negocio (la misma aparatología burocrática para intervenir,-que no solucionar- en estas cuestiones). Siempre es mejor acudir a un intermediario para –por la vía de la palabra- resolver las diferencias que no acudir directamente a la agresión física. Pero –pregunta- ¿Cuál es la diferencia entre una amenaza de tipo físico a la amenaza con la denuncia? Respuesta: cambiar los términos del enfrentamiento para tratar de someter al débil o al infractor. Sí, repito que es mejor ese protocolo que no el del duelo de florete en el parque al amanecer (levantarse tan temprano para morir, o para salvar el honor, uf¡ que tedio!) pero ¿no es sospechoso que la sociedad de querellantes no pare de crecer, por los pingues beneficios que eso supone, y la sociedad siga tan terca en producir conflictos? Sn duda con la gente que participa incorrectamente en los espacios de relación algo hay que hacer. Los filtros antispam de los servidores ya han demostrado que envían por sistema a correo no deseado cualquier nuevo objeto. Antes de sufrir un percance desconfía de todos los mensajes nuevos. Los foros selectos intentan hacer lo mismo tomándose un par de días antes de dar un texto por publicable. Eso es un trabajo enorme ya que hay o habría que tener personas especializadas en la revisión de cada uno de lso textos (algo parecido a lo que hacia Consulta Previa del ministerio franquista de Educación ante propuestas de nuevos libros para cuyas respuestas se podían demorar eternidades). Bueno, de acuerdo hay gente que hace comentarios a destajo insolente, desagradable, cacofónico, inculto, injurioso, desinformados, negativos, lesivos… Todo eso, en si mismo, no es mas que una fenomenología de nuevo tipo que hace de indicadora de cómo esta el patio y con que proporciones se mueve la cultura y la no-cultura de un país. El problema no es tanto del lado de esas entradas inadmisibles como de la misma web que no tiene la tecnología desarrollada para evitar eso. Próximamente el soft detectará entradas gráficas abusivas con repeticiones de la misma palabra como ya puede hacerlo con detectar un mismo autor con distintos nicks o heterónimos a partir de cotejar los distintos passeword (por lo general, craso error, el usuario múltiple utiliza la misma clave de acceso).

Nos encontramos con que hay siempre hay un porcentaje de la  participación  que esta fuera de tesis o que no participa tanto de la discusión como de su discurso o que ataca en lo personal en lugar de debatir en lo objetivo. En los foros solo pasa lo que también pasa en cualquier otro espacio polémico de palabra. La única diferencia es que el anonimato de ahí ha permitido una liberalidad de las formas que la inhibición de aquí sigue conteniendo.

Amenazar con las leyes por el decir de una persona es muy similar a la amenaza física. La justicia o supuesta justicia ya ha sido definida como un recurso vengativo. Pero desde el lado de la persona injuriada, falseada o atacada injustificadamente ¿qué puede hacer? Hoy dia estar en ese rol tiene sus ventajas económicas. Norma Duval consigue o ha de conseguir algunos miles de euros como indemnización porque un periodista (creo que fue Mariñas) afirmó que era bisexual. Losantos (primer premio a la indeseabilidad del mundo periodístico) ha sido obligado judicialmente a indemnizar con 60mil euros a ERC por afirmar que era terrorista. No sé del uno, pero sí se del otro que lleva muchos años mereciendo no solo este sino docenas de escarmientos de este tipo. Quien tiene la palabra pública puede hacer mucho daño con ella. Lo justo es que pague por el daño cometido. Comparadas las dos noticias de tales escarmientos legales es muy distinto el de la primera afirmación al de la segunda. No sé si la Duval ha hecho performance de insinuaciones bisex o estas solo se han albergado la cabeza del periodista que le ha declarado la condición de tal. No creo que el periodismo se tenga que meter en esas particularidades de la vida íntima de nadie (si alguien lo hace es porque no tiene serrines de mejor calidad entre su frontal y su atlas) pero puesto a hacerlo es un comentario que pone mas en evidencia al periodista que no a la actriz. Si todos los actores y actrices del mundo, también toda la gente pública por alguna razón, se dedicara a examinar lo que se dice de ella y contraatacar denunciando la menor afirmación incorrecta, podrían cambiar de profesión porque ganarían mas dineros  con las indemnizaciones generadas que no con sus vidas públicas en sus distintos oficios. La opción es dejar que el periodismo – o un tipo de periodismo- viva de eso, de levantar falsos testimonios o de explotar extraordinariamente los levantados por otros. Tampoco hay para tanto si alguien afirma de alguien que es tal o cual cosa. La verdad resplandece por sí misma y prevalece ante cualquier denominación que se pueda hacer falseándola. Pero no todo el mundo está dispuesto a aguantar cantinelas de usuarios abusivos de la palabra que no respetan la privacía ajena o sencillamente propalan mentiras. La mentira es un delito grave, claro que depende de la envergadura de cada mentira concreta. Una curiosidad añadida es que la sociedad de las mentiras se permita por la via de los agentes que representan unos códigos y la fuerza para imponerlos sancionar a alguien por mentir. Como siempre, repito, depende de las implicaciones y envergadura de cada cosa. Lo mejor es hablar desde la hipótesis disertativa y no desde la afirmación rotunda. Ir a clases nocturnas para resolver esos puntos de sus gramáticas tanto a un periodista como al otro seria el consejo más amable, aunque en mi opinión el segundo lo menos que merece es que se le retire el derecho a la locución público en cualquier medio periodístico. El ejemplo sirve para ilustrar que sí existe gente concreta a la que hay que negarle la palabra después de hacer un uso intoxícate de ella un año tras otro. Pero quitarle la palabra a alguien crea problemas éticos a toda la sociedad y además problemas de sondeo. De una parte no están claros lso criterios para definir exactamente eso: a quien hay que quitársela. De tenerlos, además, generaría una sociedad con dos grupos, los que pueden hablar en voz alta y los que no (ahora la división es entre hablantes que hablan por los codos sin decir mucho, hablantes que saben lo que dicen y no hablantes inhibidos porque no quieren serlo). Esa división, la de los que tienen derecho a la palabra y los que no, lo mismo que lo que tienen derecho al voto con los 18 cumplidos y los que no porque no se les considera con suficiente potestad intelectiva para ejercer ese derecho, sería sin duda mucho peor que la división de clases que ya de por sí resulta bastante injusta.

Así que detrás de la amenaza legal para corregir a los que hacen uso incorrecto de su espacio público se puede generar toda una configurar de sociedad sub-participativa por temor al decir. Claro que mientras hay gente que barrida del espacio público es un respiro de la sociedad, otra, que de aplicarle tal medida, es como amputar la voz de la sociedad. A quien excluir y a quien no, esta es la cuestión. Tomemos el caso Losantos de la Cope. Mi enemistad con él y su ideología procede desde el primer día que escuché una de sus peroratas radiofónicas. En mi opinión un discurso como el suyo es anticonvivencial y carga los cañones de los linchamientos, Para decir lo que dice es mejor que calle pero con ese deseo estoy obligado a añadir otra consideración: tiene su público, es el ídolo audiométrico de una escucha que pueden ser miles o  cientos de miles o millones de personas, no lo sé. ¿Muy bien si toda esta gente se complace con ésta escucha por qué privársela? En mi opinión que siga con su consumo y si puede ser confiturado mejor. La noticia de que un reciente video mas visto en youTube es el del dedo de su hermanito mordido por un bebé con 66millones de visitas (la mia entre ellas), un porcentaje importante si hay  (¿cuantos internautas hay? La ultima vez que consulté ese dato era de 100millones) pone al desnudo la inconmensurabilidad de la cifra. Algo muy, muy visitado, es un indicativo de que en lugar de ser algo extraordinario es el ensalzamiento a lo ordinario.

No hay mayor exclusión de una persona que dejar de escucharla. El problema no es legal: el  de censurar a tal o cual voz sino de una parte de la sociedad que se complace en escucharla. Lo mismo se puede decir de todos los demás productos de consumo, tanto para el sistema digestivo como para la ingesta intelectual. Hay muchos productos en circulación en el mercado, nefastos y denunciados, que sin embargo se siguen consumiendo. Cada cual tiene que cualificar su vida haciéndola lo mas excelente posible para ponerse a salvo tanto de los comestibles lesivos para la salud como de los discursos lesivos para la mente. Quien no opte por eso que se rehogue en las salsas que quiera. Eso, la excelencia personal,  no se logra con normativas de un administrador sino con la evolución intelectual de cada cual. Esa evolución es la que lleva a la auto moderación de un lado en el propio decir y a la exclusión del decir ajeno cuando es considerado irrespetuoso y destructivo. Con no leerlo basta. La ventaja de los nicks asociados a los insultos es que basta con saber del palo que van para no leerlos más. Si se siguen leyendo (ahí están las estadísticas de registro de vistas) representan la existencia de un tipo de haceres o formas de actuar y de vivir. Prohibiéndolas no arreglamos nada. Las alcantarillas están llenas de suciedad pero no por taparlas dejan de estar ahí. En resumen la amenaza legal puede ser de tan mal gusto como la amenaza del prepotente. ¡Cuantas injusticias se han cometido históricamente en nombre de la ley!  Además, no existe una sola categoría de ilegal como tampoco existe una sola de legal. Dentro de la más impune legalidad estamos sobrados de conductas éticas y a la transgresión y al pensamiento evolutivo se le criminaliza metiéndolo en el mismo saco de la ilegalidad que a los atracadores y distribuidores de droga.

El tema se las trae y cabe augurar que el crecimiento del boom internáutico lo excitará como debate crucial. No está garantizada para nada resolución consensuada del tipo: libertad total para la palabra. Tan pronto se decidan gestores y vigilantes de su uso, se la coaccionará de un modo u otro. Eso nos llevará a los escritores al lugar de donde, en realidad,  nunca salimos, el de la autocensura. Escribir para complacer no para pensar en voz alta.

¿Por qué será que ese tipo de amenazas, las unas y las otras, no hacen más que empujar a un nuevo tipo de clandestinidad? Hoy día dar el número de cuenta bancario a quien sea ya es tan arriesgado como dar el nombre legal. Si de lo que se trata es de dar informaciones y opiniones, no hace falta pasar por el cv ni con datos reales en los registros. Cada vez que das tu nombre a alguna clase de agente  o medio por un requisito burocrático, tarde o temprano tu nombre puede ser usado contra ti mismo. ¿Desconfianza? Sí, total y absoluta, general y extendida salvo a excepciones muy contada en los círculos de relaciones personales y directas.

 

 



[1] http://www.periodistadigital.com/foros/viewtopic.php?t=25569&start=0&postdays=0&postorder=asc&highlight=

La sociedad como enemigo

 

En un tiempo de delirios mesiánicos conocí y hasta participé -con mis dudas sí pero participé- de una visión de partido  que venía a decir  todo el movimiento social era la expresión de un gran bloque histórico intrínsecamente aliable. Era una teoría más bien simple que quería procurarle aliados a un movimiento obrero insuficiente para el gran cambio social que debería protagonizar.  Fue presentada la tesis bajo la rubrica de un anti capitalismo seguro que iba a alumbrar una nueva sociedad humana. Un vocabulario ad hoc para preparar la ensalada  fue puntualmente proporcionado: los obreros estaban llamados a cumplir con su rol histórico y los pueblos a librarse de la tiranía de los estados. Todo eso sonaba muy bien salvo que fallaba por lo más elemental: nunca hubo un movimiento social unitario permanentizado más allá de las coyunturas para acabar con un régimen político. Los grandes movimientos de masas que se caracterizan por un cierto interclasismo son muy puntuales o coyunturalistas y están contra una forma de régimen política más que contra una estructura de sociedad. Esa evidencia incontestable viene manteniendo los giros de la historia entorno a cambios más aparentes que rotundos por mucho que los tiranos caigan –pero se sucedan- al no crear alternativas de transformaciones de fondo. El desiderátum revolucionario siempre fue entendido de formas volubles. Se convertía en proyectos de minorías apoyados por mayorías que esperaban otra cosa. Algunas de las grandes revoluciones del siglo XX no pasaron de ser golpes de efectos minoritarios. La famosa revolución rusa no fue mas que un fraude en el que en una breve situación de doble poder (de algunos meses) fue aprovechada para tomar la duma y acabar con Kerenski en lugar de desarrollar un proceso lógico y crítico que lo desbancara por la fuerza plural y no por la toma armada de los palacios.

En un momento histórico dado en que una minoría e incluso una mayoría básica pero no máxima precipita un cambio histórico puede encontrarse que las fuerzas retrógradas sigan pugnando en el nuevo modelo por volver al ayer. Los casos históricos de contra-revoluciones se han repetido suficientemente. Por si fuera poco el XXI consolida mas las formas de derechas apoyadas por mayorías sociales (Bush en los USA, Nikolas Sarcosi, un Le Pen enmascarado, en Francia) que no quieren oír hablar de otro mundo mejor sino de seguirse perpetuando como clases preferentes en éste.  La gran contradicción que hace girar el motor de la historia no es ya la de las clases oprimidas en contra de las clases opresoras sino la de cada individuo en contra de su entorno que lo asfixia como persona. Es la lucha del yo contra el otro el que pasa a primer término y lo que puede desarrollar procesos evolutivos. Y es la no lucha del individuo contra el medio reaccionario lo que permite la perpetuación victoriosa del inmovilismo y de la miseria.

El problema de cambiar el parámetro de la clase objetivamente interesada en revolucionar las cosas (una falacia desde hace varias décadas) al parámetro del individuo-potencia, es que este se queda sin grupo al que acudir como aliado incondicional para sus desarrollos. Su lucha contra el otro significa su actitud crítica contra la sociedad en su conjunto, por tanto contra las demás personas, sea cual sea su condición económica, social e ideológica en tanto sean eslabones represivos para el desarrollo de las libertades. La terrible presunción de tal parámetro es que el individuo se enfrenta a la sociedad desde los espacios más inmediatos: la familia, los amigos,  el cónyuge y no solo desde los grupos de inserción obligados: escuela, servicio militar obligatorio o trabajo.

El individuo crítico es la condición necesaria e indispensable aunque no única para ser persona y crecer. Lo más probable es que los individuos que opten por la ignorancia y la negación de verdades lo obstaculicen  de una manera u otra.

Las sociedades expresan sus distintas subrealidades en formas diversas de asociacionismos y de programas. Para el esquema Mao bastaba distinguir en una sociedad de campesinos quienes estaban dispuestos a llevar una revolución hasta el final y quienes tenían suficiente con unas reformas básicas. Para las complejas sociedades actuales en que los explotados se han convertido en cómplices de sus explotadores no quedan ya tan claro quien es  quien. Siempre hay un criterio fundamental para saber si quien tienes a tu lado es amigo o enemigo por lo que a ideas y evolución se refiere aunque no es hasta participar de coyunturas que obligan a una radicalización en las que cada cual revela su verdadero rol. Puede suceder que  conocidos y familiares con los que se puede tratar socialmente con una cierta beatitud pasen a ser los que estén al otro lado denunciándote o disparándote en una situación de guerra civil, tal como varias historias de varios países han demostrado.

 No es hasta que toca precisar objetivos si la cosa pasa por la alianza o por la polémica veleidosa. Con el esquema marxista había enormes dificultades para  tratar de comprender conductas traidores y las opciones de tantos esquiroles, confidentes y vendidos al mejor postor con los  que los movimientos reivindicativos han tenido que bregar.  Cada movimiento de lucha ha sufrido enormemente con aquellas personas que a pesar de ser objetivamente defendidas por esos movimientos preferían delatarlos o ponerse del lado contrario. Lo que toca valorar de cada individuo como posible aliado para un proyecto social no es su condición económica de miserable o de excluso sino su capacidad creativa para brindar su colaboración en aquel. En un tiempo en que nadie cree en nadie y en el que las alternativas votadas son las reaccionarias los proyectos de grupos que hablan de otro mundo humano con otros valores son sencillamente tomados como delirios. Los movimientos populares, que puntualmente un punto de vista triunfalista definía como aliados objetivos de la clase obrera y de sus supuestos intereses revolucionarios, han dado lugar a una amalgama de reivindicaciones de todo tipo, unas veces complementarias pero otras opuestas entre sí. Hubo una precipitación en entender que había el mismo significado de lucha entre un movimiento de barrio para mejorar las condiciones de habitabilidad pidiendo el soterramiento de una autopista o una vía de tren con el del asalariado pidiendo mas salario por su trabajo, con el feminista pidiendo mas derechos para las mujeres. No, las concomitancias estuvieron mas en lecturas intérpretes apresuradas que en un espíritu compartido a favor de la transformación de las cosas. Lo que parecían diferencias expresivas de un combate han sido con el tiempo diferencias antagónicas entre combates distintos. Eso explica que en un momento dado estructuras asociativas como las de las AAVV se puedan convertir en agentes de un sistema social contra el que en un principio empezaron, aunque tenue y n otan reflexivamente, a organizarse. Se da el caso que los grupos mas instalados en el hacer diario y en un plan de acción aunque este pase por conseguir mas farolas o farmacias para un barrio no comprendan otras acciones mas instaladas en el discurso revolucionario como el de las plataformas emisoras de contra noticias y por la impulsión del debate social. Ante cierres como la ELO (asamblea de Radio de Orcasitas) tras 23 años de emisión dentro de la radiodifusión libre de Madrid solo cabe teorizar a ese otro difuso y general, procedente de los propios compañeros de edificio y de luchas, como el enemigo que más obstaculiza.

Lo mas grave cuando te echan no es tanto el hecho de la expulsión como el agente de la misma. Hoy en día el movimiento social está tan cuarteado que surgen los verdaderos roles de los que eran nuestros compañeros de viaje o, supuestamente, de lucha. El asociacionismo de barrio con el que compartíamos manifestaciones en las calles, lo mismo que los sindicatos de trabajadores más fuertes, se han convertido en los mejores aliados de ministerios y estructura de estado para acabar con las voces libres. No hay nada mas intolerable para los amos de las mordazas que haya gente que emita con voz propia y distinta. Claro que sabiendo esto cada proyecto tiene que garantizar su sustento y lo básico que requiera en cuanto a infraestructura no contando con donaciones inseguras o recursos efímeros. Las plataformas para las voces criticas y progresistas son –o deberían ser intocables- pero la verdad es que del boom de las emisoras libres de hace unas décadas los últimos testimonios que fueron prevaleciendo no han creado nunca un gran polo referencial, sea por sus limitaciones de potencia difusiva o por su propia falta de programa. La lucha contra la sociedad significa también la lucha contra quien hasta hace unos días era tu aliado y deja de serlo porque deja de aceptar tu proyecto o cree que escribiendo o recitando no haces sino el vago y que lo único que cuenta es el aumento del poder adquisitivo o una  ciudad más limpia. La lucha por el resplandor de los deseos revolucionarios de todos modos no necesita tantos apoyos.  Una carpa en la plaza publica, la conexión eléctrica prestada por un vecino y una antena móvil  pueden seguir permitiendo trabajar. El peor enemigo es convertir en derrota  definitiva la represión puntual.

 

La denuncia pública de los malos

 

De acuerdo es una palabra culpabilizadora y no es la más precisa pero todo el mundo entiende lo que es una persona mala. El malo es el que estropea la realidad. Es el tipo desconsiderado que disfruta creando problemas a los demás. Es el que ataca unilateralmente, el que odia sin justificación alguna, el que destruye, el que saborea, el que envidia a los demás. Hay muchas clases de maldad y de malos. Debería convocarse un congreso de demonología para definirlos en sus distintos perfiles. Aunque dudo que la maldad sea por influencia de demonios: los humanos tienen suficiente degradación encima como para superarlos. Dejando correr la imaginación, este hipotético congreso es posible que produjera varios volúmenes equivalentes a los listines telefónicos de las ciudades más populosas del planeta. La masificación de la maldad  no impide su identificación.

En distintos momentos de la historia se ha tratado de denunciar a los malos a rabiar. En la época internáutica existe ya la posibilidad de denunciar a alguien con su nombre y apellidos demostrando la autoría de sus fechorías. Es –o eso quiere ser- una forma de presión para destituir cargos públicos (como el personal español de la embajada en Malabo denunciado por la plataforma Españoles de Tercera) que se dedica a actuar mafiosamente o poner en evidencia las irresponsabilidades de empresas y comercias con los productos que manejan o advertir de fraudes en toda regla como los impostores de la Loto nacional londinense que pretenden que te ha tocado un premio millonario y a cambio te piden un anticipo para los gastos de envío de aquel (increíble pero cierto y a pesar de todo hay gente que pica).

El fracaso de las Administraciones de “justicia” de los países con el derecho más desarrollado, no digamos de los otros que ni siquiera saben lo que es eso, esta empujando a que haya gente que se tome, como se suele decir, equívocamente, la justicia por su mano. La justicia es un concepto y un fenómeno que esta por encima de los cargos y de los justicieros. Era tan trasnochada la figura del zorro infringiendo el castigo a quien se lo merecía como la del juez que llega tarde a la vista judicial (por cierto ¿cómo los jueces, que se supone que son los que deben administrar la ley son los primeros incumplidores de la formalidad mínima siendo los más grandes impuntuales de todas las profesiones?) para –sin entender nada- arbitrar a favor de uno o en contra de otro solo en base de pruebas documentales amañadas, sin levantar la vista de los papeles y sin mirar a la cara ni escuchar a los citados. Puestas así las cosas, denunciar a alguien por su negligencia o su prepotencia y que ocupa un cargo público, por tanto un cargo pagado por la sociedad con los impuestos obligados, por la vía judicial se puede hacer interminable. En el mejor de los casos, el hecho de que despues de años de litigio haya una sentencia favorable a la parte justa del proceso, el condenado ni tan siquiera será reconocido en su falta de un modo amplio y popular. Podrá trasladar sus malas artes a otro campo u oficio, a otra ciudad o a otro país incluso despues de cumplir una condena carcelaria. Y es que hay malos con carreras biográficas impresionantes. El derecho a la denuncia pública se viene ejerciendo desde hace siglos. En cierta manera el grafiti público en contra de personalidades concretas o autoridades del momento en el antiguo imperio romano ya era una forma de denuncia. Pero hay algo más: el teatro a través del tiempo ha sido una formidable forma de denuncia pública de personajes impresentables que las sociedades han tenido que soportar y sufrir. Hablemos de la denuncia concreta, argumentada, sopesada, detallada. La que cita el cargo y la irresponsabilidad de quien lo detenta, su nombre, sus datos personales, su ubicación y la conducta por la cual es denunciado. Esto evidentemente no quita el trámite palaciego por lo mismo, pero mientras eso se puede encallar en los interminables pasillos de archivos, la denuncia directa, publica, al menos empieza a correr poco o mucho, de boca a oído. Ninguno de los malos por mucho que sepa que forma parte de la casuística de la criminología le gusta ser pillado in fraganti en sus actos malévolos. Mucho  menos que su nombre sea conocido en relación a ellos. Personalmente he olvido y olvido a la velocidad del rayo los nombres de las personas que alguna vez me han hecho algún daño. Mi memoria no tiene lugar para ellos. Tengo suficiente con la anécdota. _aunque ahora que lo estoy diciendo si me viene a la mente algún nombre de jueza que aun recuerdo y que su cara evocada me revuelve las tripas. Sé que están por mis carpetas. En cualquier momento puedo acudir a ellas y hacer una lista de malos con pelos y señales. Estoy seguro que la ley kármica les dará o les habrá dado su merecido pero no estaría de mas que alguien le diera un empujoncito a esa ley  y se protegiera de ellos. No pediré una pedrada precisa ni un linchamiento público, solo que sean reconocibles como lo que son: chusma indeseable. Lo malo de los malos es que deben tener algo de bueno, tienen sus familias, sus espacios donde se portan bien, acarician a sus hijos al verlos, siguen la Eurocopa, comen y defecan como todos los demás mortales. El problema es que generan problemas y no los remedian y lso afectados tienen que cargar con las consecuencias sin que nadie los depure. Depuración significa limpiar a un organismo de corruptos e incompetentes. No hay estado que no tenga los suyos. Así como hay organizaciones de consumidores poderosas, con plataformas editoriales y gabinetes jurídicos importantes, que defienden los derechos del consumidor frente a productos fraudulentos que se distribuyen a través de la cadena comercial, debería existir en todos los países asociaciones de damnificados por la negligencia de las administraciones públicas, de ese modo la sociedad estaría advertida de quienes son sus enemigos concretos e inmediatos.

Subscribo ese razonamiento totalmente. La cuestión se complica en el paso siguiente: al denunciar a alguien en concreto. Cuando he tratado de hacerlo con policías que me han maltratado lo más que he conseguido han sido sus números de placa (que por cierto no deja de ser una curiosidad que muchos los esconden o disimulan) nunca sus nombres. El agredido ni siquiera tiene el derecho de conocer el nombre de su agresor, así van las cosas. Lo más que he podido hacer con ello es explicar el relato de la agresión recibida y colgarlo en una página web que recogía denuncias contra el ayuntamiento de Barcelona. Nunca obtuve una respuesta de la excelentísima institución. De persistir en mí investigación habría conseguido el nombre y podía haber llevado la denuncia a la más alta instancia que cupiera, pero mi tiempo personal hubiera sufrido una doble agresión metiéndome en ese berenjenal. En España y otros países hay la figura del defensor del pueblo que nada en denuncias que en gran parte no consigue solventar.  A pesar de todo, cuantas mas denuncias reciba un tipo que delinque en el abuso de autoridad mas probabilidades hay que alguien lo cite a un despacho y le cante la cartilla. Cuantas más veces circule su nombre por la red como bicho del que protegerse más gente le hará el vacío. Claro que esto es una hipótesis. Para denunciar a alguien en público y poner esa información al servicio de los recursos socializados de internet hay que hacerlo lo más convincente y demostrativamente posible. Además hay que acompañar la denuncia con el nombre del denunciante y ese es un dato que no siempre es posible dar pues la denuncia seria la sentencia firmada pro el mismo denunciante al buscarse problemas extras. En la jurisprudencia moderna se contempla la posibilidad de testigos ocultos para declarar en contra de criminales o mafias y no sufrir las consecuencias por sus declaraciones. Pues bien, podemos contemplar el derecho a mantener el anonimato de aquellos que denuncian a burócratas, torturadores e indeseables de las políticas e instituciones de sus países, bajo cuyos regímenes tienen la infelicidad de vivir.

Estimo que los portales públicos de denuncias crecerán en los próximos años. El mundo es denunciable por todos los ángulos posibles. Las instituciones de un buen número de países están cargadas de tipos a depurar y apartarlos de la función pública. A fuerza de denunciarlos terminaran por desaparecer. Propongo a todas las personas que sean dañadas por los organismos gubernamentales y sus poderes judiciales no dejen de publicar sus reclamaciones y apelaciones en portales que se vayan creando en este sentido. Una segunda realidad, en la sociedad de la comunicación socializada, se va creando y va a poner en evidencia la estulticia, incompetencia e injusticia de multitud de cargos.  No se me escapa que eso puede generar un exceso de denuncias en las que puedan caber las reactivo-emocionales por encima de las demostrativas. El o la denunciante tiene que detallar al máximo el motivo de su denuncia y la o las anécdotas relacionadas con su denunciado/a. En definitiva es una forma de trasladar al debate público los trapos sucios de las administraciones y de la esfera de los negocios. Si el fenómeno de la denuncia internáutica se extiende  es posible que un contra fenómeno de los aludidos trate de lavar su imagen desmintiendo las acusaciones. La farándula seguirá.

La primera vez que se me ocurrió denunciar a alguien en público (raramente voy a la policía o a juzgados a hacerlo despues de haber confirmado varias veces los inútiles que son los unos y los otros) publicando el numero de su matricula de coche fue a un conductor que delante de mi se detuvo junto a otro coche para robarle el retrovisor. Lo increpé y se justificó diciendo que a él también se lo habían robado. No sé si alguien leyó aquella noticia y reconoció la matricula del denunciado pero solo que una persona lo hubiera hecho y le hubiera preguntado al respecto habría sido suficiente para que al tontolava no se le ocurriera repetir nunca mas tamaño anticivismo. Evidentemente se corren los riesgos de que haya gente que se dedique a la intoxicación informativa denunciando indebidamente o haciendo correr falsedades. Ya se irán asumiendo los riesgos. Una modalidad de denuncia contra alguien es publicarlo en internet paralelamente a su tramitación en un juzgado. De ese modo la autoría queda, o debería quedar, legalmente protegida.

Posiblemente el futuro se vera complicado por denuncias pero también ataques internáuticos. Tocará a los internautas que naveguen por ellas discriminar entre las verdades y las falsedades editadas. “Solo valen las palabras, el resto es charlatanería” dijo Eugene Ionesco en un mensaje un tanto críptico. Hay formas que hablan con palabras y formas de hablar que usándolas no pasan de la verborrea.

En resumen recurrir al instrumento publico-social  de denuncia por internet se hace inevitable pero es difícil prever desde ahora el ultílogo para cada caso. Los malos necesitan su promoción y evidencia de tales para que su poder malévolo quede reducido al máximo. Sin olvidar que ese recurso si pierde la ética denunciativa basada en la verdad se puede convertir en una caza de brujas contra todo aquel que no este de acuerdo con uno, como ya sucedió con los atropellos de los datzibao que protegidos por la supuesta revolución cultural daban el poder a criajos que no tenían dos dedos de frente en contra de todo lo que les olía a revisionismo.

Participación ciudadana

 

Participación ciudadana en el mundo individualista

De la participación ciudadana se ha hecho eslogan y hasta se ha querido construir másteres universitarios para dotarla de sapientia. La democracia es la palabra que la representa. Todo ciudadano por el hecho de serlo tiene tanto el derecho como la obligación de poder participar en las decisiones que afectan a la vida colectiva e indirectamente a la suya privada. Este criterio suena muy bien. La logística pide la energia de todos para un mundo de todos. Impecable. Lo que sucede es que ese mundo es fundamentalmente individualista. Cada individuo se mueve y procura por si mismo y a lo máximo extiende su manto de preocupación al de su familia, su clan o su tribu. El resto, eso tan grande llamado mundo, forma parte de una nebulosa difícil de asumir. Cuando se teorizaba que el movimiento social era la práctica que podía transformar las condiciones objetivas se ignoraba que ese mismo movimiento o vectores considerables de él tan solo querían sacar la mejor tajada de la realidad en lugar de transformarla. Cuando las formas participativas pasan a convertirse en subproductos institucionales unas veces para justificar los cauces democráticos y otras para aparentar una cierta consecuencia con los parámetros constitucionales puede suceder que una buena cantidad de gestos sean laberinticos para el agotamiento de la energía y la instauración de una conclusión a favor de una élite. Tradicionalmente las tareas de gobierno han caído en manos de unos pocos rodeados de una casta consejera. Ha llegado a suceder que el príncipe o el rey o el mandamás de un país haya vivido en la completa ignorancia de la realidad real de éste a partir de las informaciones sesgadas de sus cortes. El jefe de mando sigue teniendo el chip de gobernar, por su parte los ciudadanos de base que ni pinchan ni cortan en el reparto del pastel terminan por creer que todos los problemas se resumen en una mala gestión. La participación ciudadana directa no sería tan difícil de llevar a cabo si las instancias participativas, las reuniones y asambleas tuvieran una función ejecutiva y no meramente consultiva.

En una sociedad democrática que se precia de serlo debería estar articulada de forma permanente la Asamblea Local o popular en la que los ciudadanos-individuos y los representantes de los distintos  estamentos, grupos, asociaciones, edades y credos tuvieran un espacio de reunión y un enlace con el órgano ejecutivo  compuesto por candidatos elegidos en las urnas. Ya sabemos que no es suficiente crear una institución con un pomposo nombre y esperar que eso lo haga funcionar. Por otra parte hay que contar con la degradación del mismo espacio instituido cuando pierde cuota de representatividad o de calidad en la escasa profundidad de los debates favoreciendo una orla satélite parasita del órgano ejecutivo. En definitiva las instancias de poder son las que son y acaban pro concentrar un máximo de facultades porque por su lado la sociedad civil se desentiende o caer en la desidia apolítica.

Muchos que nos hemos pasado media vida pregonando el valor de la democracia directa y de la participación social en los quehaceres publicas de la comunidad hemos terminado por dejar de insistir en esas propuestas tras repetidas frustraciones por el desinterés  de la gente en sus propios intereses. Constatada la desidia como uno de los males universales el crecimiento de la conciencia es más hipotético que nunca. La costumbre de participar en innumerables actos y reuniones de los que no se desprenden conclusiones operativas termina por hastiar. No es extraño que mucha gente prefiera productos de entretenimiento a estar discutiendo conceptos o tácticas difíciles de llevar a término. Las cuestiones  públicas o los temas de interés social generan arribismos de todo tipo y finalmente una clase o casta que se profesionaliza en ellas. Es un trabajo arduo para el que los filósofos, los psicólogos o los sociólogos se auto descartan dejándolo en manos de legalistas y estrategas de la organización. La política es el arte de hacer posibles los deseos históricos justamente legitimizados por la evidencia de la necesidad de su realización. Eso pasa por innumerables proyectos y neo proyectos, discusiones y votaciones y una continua pelea erosionante. En la lucha política palaciega las discusiones caen en los contrasentidos y las leyes se ganan difícilmente sin quedar del todo consolidadas mientras la rémora de un tradicionalismo retrograda no se las acaba de creer ni se convence en aplicarlas.

Participar en ese campo dialéctico general puede ser interesante para especialistas en la oratorio o gimnastas vocales o personajes ávidos de cámaras, escucha o escena, pero tras 20 años discutiendo las mismas cosas desde un escaño por democrático que sea es posible que el orador mas honesto y entusiasta se canse de si mismo y sobre todo de hacer el panoli. La historia no da la razón a la larga a quienes la tiene. Eso sonaba muy bonito en el panfletarismo, pero no es verdad. La historia simplemente calla. Cada protagonista historia dice lo que dice y por lo general se escribe la historia con voces e interpretaciones distintas.

De todos modos la lucha dialéctica en los espacios institucionales asi como la convocatoria de protesta para exigir a instituciones y poderes que hagan lo que no hacen o cumplan lo que prometieron o que se ajusten a lo mas avanzado de la ley tiene su interés solo que por si misma cae en un vía muerta. Además de ella y por encima de ella importa la participación directa para articular proyectos. La iniciativa popular para la acción es lo que puede construir cooperativas, rentabilizar espacios estériles, reutilizar inmuebles abandonados o crear formas lúdico-alternativas. Lo que no haga el poder político, especialmente lo que no haga el poder local, lo puede hacer parte del vecindario con su plan de intervención creando jardines públicos, centros culturales, casas de alojamiento para transeúntes y necesitados, campings de uso y autogestión pública, replantando árboles y un montón de cosas mas. Basta creérselo para hacerlo y organizar las cosas siguiendo un esquema desde la base para arriba con una filosofía de la descentralización y no al revés esperando que el arriba se digne a cubrir las necesidades de abajo.

Articulando formas ciudadanos de participación también se estará construyendo una escuela de vida en la que se demuestre prácticamente que es posible quitarle dividendos a un mundo tan individualista y que sí es posible organizar formas colectivas de socialización de recursos pero también de goces.

 

Constancia de los hechos

 

Un hecho es la certeza de un acto. Algo sucedido y comprobado. Sus actores lo afirman, participaron en su hacer y en su escenario. También lo atestiguan sus observadores que estaban ahí y lo vieron o percibieron. También lo corroboran quienes lo estudian en la distancia del tiempo o del espacio, pero con suficientes pruebas y materiales como para analizarlo y verificarlo. Un hecho es una verdad constada y contada. Lo menos que se puede hacer con su condición de verdad es publicarla y darla a conocer. En este criterio básico puede descansar toda la historiografía rigurosa y también la transmisión oral de las tradiciones.

Hay que decir que un hecho siempre viene acompañado de su interpretación y que, por consiguiente, es contado a conveniencia de quien lo cuenta. Habría que instrumentar una metodología observacional con distintos observadores externos no implicados por intereses ni emociones para llegar a dictaminar la verdad de un evento. Aún así, en tal extremo de control extremo de las variables, probablemente cada observador se diferencia de los demás tanto en la aportación de detalles por otros escapados como por la exageración o disminución del énfasis en algunos aspectos. El modo de saber realmente lo sucedido es estableciendo una media entre todos los datos recogidos, lo cual da por resultado una aproximación nunca una exactitud absoluta. No hay otro remedio que tener en cuenta lo que dijo Herodoto pero no se puede poner siempre la mano en el fuego por las informaciones dadas sino hay contrastación posible.  Eso pone las informaciones que tenemos del pasado en la hipótesis permanente de que el pasado fue lo que se nos ha contado de él pero que bien pudo suceder de otra manera. El que puso la palabra escrita fue un recogedor privilegiado, no siempre un testigo directo y no siempre un informador fiel y condicionado por los intereses que le pudieran presionar. Si hoy en dia la  gente que deja constancia escrita de las cosas no siempre es fiel a la verdad de ellas, ¿con qué motivo del pasado se pueda garantizar que hubiera más honestidad  que en el presente?

A pesar de esas prevenciones el hecho continúa siendo algo objetivo que se puede retratar, describir con exactitud, desmenuzar, analizar, comprender y establecer. Es tanto más posible cuanto más contrastado esté. Es decir cuantas más fuentes de información independientes las unas de las otras puedan informarlo.

Cuanto antes se conozca la verdad de un hecho antes la sociedad puede tomar medidas con respecto a él. Cuanto más se oculte mayor tiempo prevalecerá el reino de la ignorancia. Este criterio aún siendo universal no es consensuable unánimemente. A todo el mundo no le interesa ser puesto al descubierto de lo qué es, de lo qué hizo para eludir responsabilidades o para no ser descubiertos bajo sus mascaradas. Los denodados esfuerzos chilenos y argentinos en ajustar cuentas a torturadores y ladrones de niños huérfanos de sus asesinados en la época de sus juntas militares encuentran verdaderos problemas en ligar hechos históricos absolutamente comprobados con sus sanguinarios actores. El gran problema de la justicia internacional y el de la justicia ordinaria de cada país sigue siendo el de ligar actos a sus responsabilidades. No, el hecho no es tan fácil de dictaminar en sus coordenadas exactas y aún menos de vincular su responsable en la participación.  El hecho más grotesco, espectacular y agigantado puede quedar minimizado con una reinterpretación demagógica adecuada unos años o décadas después. Eso explica que de cada cosa haya dos o más registros en paralelo distintos.

Sabemos que existen un montón de hechos espeluznantes y deplorables de lso que no queremos formar parte. La vida cotidiana está repleta de actos de negligencia, de imperfección, de sabotaje, de corrupción, de prepotencias, de difamaciones, de engaños y que sin embargo no se constatan en parte alguna en el sentido de que queden documentadas. Son hablados y denunciados de boca a oído y lamentados en la privacía de cada cual pero ante los que se desestima hacer un esfuerzo extra para denunciarlos o combatirlos. La mayoría de tragedias que producen sufrimiento quedan ocultas en un no decir para evitar un incremento de esta misma tragedia. Es así que la nómina de los malos se hace más y más invulnerable porque cuenta con el silencio de la gente y la impunidad de perpetuarse. Hay demasiada gente con muy pocos escrúpulos para engrosar sus filas. Es gente de poca ralea que  tiene la menor ética ni le importa lo más mínimo que los demás sepan que son mezquinos, extorsionadores, ladrones o asesinos y no les importa en absoluto que esa sea su etiqueta real con tal de que no se sepa. La sociedad lo único que puede hacer con los malos es neutralizarlos, liquidarlos como tales, impedir que se renueven en el ejercicio de su maldad, aislarlos del conjunto colectivo  para que no hagan más daño. La historia penal parece que no ha avanzado demasiado en todos los siglos en que se viene ejerciendo este tipo de criterio. A pesar de eso ante el hecho reprobable con protagonista conocido  que va en contra del bienestar común, de la paz colectiva y de la integridad humana cabe denunciarlo e insistir en el seguimiento de esta denuncia. Hay dos formas de hacerlo: la de tipo privado, relatando, criticando o novelando el hecho en determinadas plataformas de difusión pública (desde las octavillas a pie de fábrica que denunciaban los abusos de explotadores a las modernas plataformas digitales de los sites y de los blogs); la de tipo institucional, llevando a registro ese mismo tipo de noticia denunciativa a los organismos implicados. Cada vez que tengo un encontronazo con un policía corrupto o con un empleado negligente vinculado a un ayuntamiento o a un organismo público tengo motivos sobrados  para relatar el hecho, documentarlo, pasarlo por registro y quedarme con una copia tamponada con la fecha de entrega. La práctica de estos unas cuantas veces me ha convencido que tampoco sirve de gran cosa aunque es posible que el intraescrito se repiense la siguiente vez su conducta motivo de la denuncia. Cuando un comportamiento es motivo de denuncia por repetido docenas o cientos de veces es posible que aunque sea por razones de imagen el organismo que hasta ahora no la ha cribado empiece a hacerlo o expulsar a alguien del servicio para el cual no está facultado ni ética ni profesionalmente. De tarde en tarde muchos empleados públicos son depurados por nuevas leyes emitidas para la cualificación del organismo.

Uno de los males de África es la corrupción de sus policías y funcionarios. El policía adulto corrupto que viste un uniforme aunque vaya con sandalias y utilice una mobylette para sus persecuciones de niño probablemente no paró de pedir cadeaus a los turistas blancos y ahora se resarce de ellos y en general de su miseria existencial. Sea lo que fuere es un tipo a poner en evidencia.

Para el existencialista nato que se llena de experiencias fundamentales en la vida y que anda sobrado de todas estas otras de tropiezo con la adversidad y con lo más indigno de la sociedad, lo que menos necesita es perder el tiempo en diligencias burocráticas y en conversaciones estériles con enanos mentales. Es posible que tras ser victima de la negligencia o la extorsión prefiera priorizar su tiempo personal que seguir dándole vueltas al asunto, claro que eso va a depender siempre de la gravedad del asunto. Aunque no recurra a la denuncia pública si la mantiene en términos de sus recursos editoriales privados cuando menos contribuirá a la difusión de un hecho y a la propagación de una verdad. A diferencia del texto documentado en un registro oficial el texto privado puede alcanzar mayor difusión pero a menor gente con poder para poner remedio a una situación. Hay un tipo de literatura y periodismo como el de Fallaci[1] o Debray[2] o de análisis como el de Fisas[3] cuya elaboración es indisociable de la crítica personalizada a entidades o sujetos responsables de la atrocidad humana. Eso no significa que los denunciados hagan insights de conciencia tras verse puestos al descubierto sino más bien lo contrario: trataran de confundir las informaciones sobre ellos negando sus responsabilidades y verdades.

Lo cierto es que la inteligencia humana y sus recursos de investigación aun no son tan sofisticados como para comprobar categóricamente las evidencias. Un hecho es algo en el momento de su realización y algo distinto en el momento de su relato. En su intervalo hay mil maneras distintas para tergiversarlo.

 

 



[1] Fallacci,Orianna.Periodista de renombre  con implicación social en los reportajes que ha hecho. Le leí diversos libros que disfruté.Protomujer del personaje comprometido con guerrerias literarias y militantes enmarcadas desde su belleza física y atractivo intelectual.

[2] Debray,Regis.autor leído desde la época  en que una de mis miradas estava cautivada por los movimientos liberatorios latinoamericanos. Referente europeo  e una militancia de tma de posición solidaria en la linea guevarista de extender la guerrilla fuera de Cuba.

[3] Fixes.Viçenc.analista del armamentismo.Autor de numerosos libros.

 

Morada y Nomadismo

 

No se puede estar, de hecho no se está, en permanente nomadismo. Ni siquiera los nómadas se mueven cada día. Sus asentamientos pueden durar días o semanas en zonas de pasturas o en lugares que proporcionan alimentos. El nomadismo incluye la morada pero no la del asentamiento permanente. La singularidad del nómada es que no está dispuesto a malvender su libertad ni siquiera por el confort o seguridad de una casa. Luego vemos que eso es más simbólico que real. Los pueblos nómadas lo son circunscritas a unas regiones geográficas. El nómada internacional no existe o no existe en el concepto de movimiento permanente. Sus acuartelamientos no solo son puntuales sino que pueden ser estacionales o de varios años con lo que su viaje por la geografía es el de un ubicacionista que prueba suerte o dedica años de su vida en unos cuantos países.

La morada, que en términos de consumo moderno se llama piso o apartamento, es uno de los primeros objetivos biográficos y es lo que más ligado va con la emancipación familiar. En principio, la casa es algo que se tiene desde que se nace, es el lugar de ubicación y el entorno espacial desde el que se conoce el primer mundo.  Donde se vive, es una de las primeras preguntas a las que se aprende a responder. Incluso la gente que vive en la calle (Calcuta, homless,…) toma buena nota de su lugar de ubicación en el planisferio de una ciudad. Depende de esa memoria si volverá a reunirse con los suyos, los de su clan o su familia. Ciertamente no todo el mundo tiene una casa pero esa es una aspiración fundamental. Cuando se llega por primera vez a una ciudad lo más inmediato a resolver es el lugar de la ubicación, de la pernocta, el punto donde dejar las cosas y donde reunirse con los otros que se comparte este viaje. Nadie o casi nadie toman un vuelo sin saber en que lugar se alojará en la ciudad de destino.  No tener atada esta perspectiva suele comportar desajustes. En  más de una ocasión he llegado a ciudades en las que no me esperaba nadie ni tenia una reserva de hotel en las que me he encontrado con el cartel de no hay habitaciones libres en muchos de ellos. La aventura biográfica pasa por alto ese detalle. No siempre se puede planificar todo o tener a alguien que lo haga por ti mientras te ocupas de otras esencias existenciales. Ese nomadismo interurbano, de todos modos, se escapa bastante de la idea de los trashumantes y los nómadas que iban siguiendo la ruta de los pastos o de la recolección de frutos. Por inmensa que fuera la distancia cada dia se dormía bajo un mismo techo, es decir, un mismo cielo. La jaima, el tipi o la tienda son las mismas aunque estén plantadas en sitios distintos. Durante los años en los que hice libre-campismo me valí de pequeñas tiendas biplazas, a menudo de una sola capa de nylon para reducir su peso y volumen, que aguantaron rayos y tormentas. Todo lo que me separaba del infortunio y del total desamparo era una superficie de un mm de espesor. Mi habitáculo era el mismo, el espacio externo siempre distinto. A pesar de eso nunca me sentí completamente un nómada. El nomadismo sería/es una forma de vida que no espera instalarse en ninguna parte, que no tiene una casa sólida que espere en un lugar seguro. En cambio muchos viajes hippies siempre aguardaban el coronario de un descanso más o menos largo en un lugar alternativo de llegada por tiempo que hubiera transcurrido desde el punto de partida. Se diría que es propio del ser humano la combinación del movimiento y la quietud, del viaje y la ubicación, de la exploración y la fijación de resultados, del acto y el stop, del hacer y el parar. Es un proceso binario de acción-pausa de una manera continuada. La misma constitución física marca esta pauta en los seres animales. Cada dia de actividad comporta un tiempo de reparación que se expresa en el reposo y en el dormir. Nadie puede vivir sin dormir, lo cual es tanto como decir que nadie puede hacer sin dejar de hacer. La morada resignifica en términos de infraestructura y de organización del espacio el lugar del reposo.

Un sujeto tiene tantas más casas cuanto más movimiento viajero y desplazamientos incorpore a su biografía. En un momento dado de la mía tuve la necesidad de hacer la lista, -ésta entre otras varias- de las casas en las que había estado viviendo. Recuerdo que fueron decenas. Para poderlo saber exactamente debería acudir a esa lista o recomponerla. Llega un momento en que lo menos importante es la cantidad exacta de eventos dentro de un campo como ese, basta saber que el criterio de vida te ha llevado a su proliferación. Vivir o estar en muchas partes no siempre es aceptado por quien vive el sedentarismo al máximo y prácticamente muere en la casa en la que nació o en la que se instaló a partir de su primer y único matrimonio. ¿Para qué buscar segundas o terceras casas si la primera proporciona toda lo necesario? La morada es algo que se redefine según el concepto de relación con el espacio que se tenga. Quien viaja mucho la tiene bajo un prisma distinto a quien la necesita para cada noche de su vida.  La casa no se limita a ser un lugar de reposo, es sobre todo el lugar de la privacía, el terreno particular cuyo posesionario puede comportarse como su soberano. Es el espacio en el que se puede concretar los sueños de todo tipo: desde hacer un jardín ideal a tener un lugar de meditación.  Hay una enorme cantidad de cosas concretas que solo se pueden hacer en la ubicación continuada. El viajero nómada puede llevar no importa adonde, de una parte a otra, lo esencial para su viaje, pero no puede arrastrar todo lo que ha podido concretar en las ubicaciones en las que se haya instalado durante temporadas. Se llevará sus recuerdos pero no las cosas mismas.

El antiguo concepto de morada como sede del hogar se ha desvirtuado a favor de un hábitat circunscrito a mínimos desde el que sopesar las sombras de otra realidad. El mito de la caverna[1] se sigue reactualizando con cada hipoteca de parejas de jóvenes que se endeudan de por vida para tener un espacio cómodo desde el que concretar su privacía y su tranquilidad. Cuando un apartamento donde vivir, donde tener una despensa, donde comer, donde dormir, donde hacer el amor, donde poder mirar el paso de la gente por la calle y el paso de los años por uno mismo, donde invitar a los amigos, donde hacer de anfitrión; se convierte en un objetivo biográfico de tal envergadura que una parte importante dedicada al trabajo asalariado es para comprarla conviene concluir que la morada ha suplantado la libertad del nómada o el alma de éste se ha dejado comprar por un espejismo del confort.  Lo que pasa es que ni el residente sedentario tiene todos los recursos para recuperar su libertad, ni el nómada puede alcanzar la libertad-toda por mucho que viaje. El uno y el otro tienen un trato diferente con los límites. El uno tiene cosas esenciales diarias que pasan por los suministros resueltas mientras que el otro las tiene que enfrentar día a día con la consiguiente dedicación de tiempo para eso.

Sean cuales sean los recursos personales lo que es seguro es que cada dia se duerme en alguna parte. Contar con un referente estable es psicológicamente segurizante. Otro asunto es si ese referente es tanto o menos continuo. Escribo esto tras prácticamente 8 meses, de tener como morada mi furgo-vivienda cuya ubicación va variando: unas veces es el bosque, otras frente a la playa, a menudo dentro de territorios amigos, en los patios de anfitriones que aceptan tenerme por una noche  o unos días. Poder vivir en cualquier parte forma parte del imaginario de la libertad, verse sujeto a hacerlo siempre en el mismo sitio forma parte de la realidad restringida. Aunque en la libertad de movimiento en acción se recuerda la casa dejada y desde esta se planifican nuevas salidas.

 



[1] Platón.referente ineludible en filosofía.Nombre-motivo de  trabajos repetidos en  los cursos realizados. Desgraciadamente reducido a un par de los conceptos más famosos a los que se asocia su nombre: el del mito de la caverna y el del amor platónico como idealista o no consumado.

 

Por nuestros hijos

 

Durante el oscurantismo social una de las frases que se oía, para justificar sacrificios militantes y riesgos personales, en la perspectiva de cambiar las situaciones concretas del país, mencionaba a los hijos como razón suprema. Por nuestros hijos decían/decíamos, apoyándonos en ellos, los tuviéramos o todavía no hubieran nacido, para dignificar nuestra lucha y no aceptar limosnas salariales, todo eso dentro de una liturgia estandarizada de tan repetida y no exenta de demagogia por su alarmismo. Paralelamente, ya se sabía que los hijos no venían del azar, ni los traía cigüeña alguna  ni existías porque dios nos los enviara, sino que eran resultado de una fusión fisiológica muy conocida y estudiada. Se tenían hijos, como se hacía desde millones de años atrás, porque los contactos sexuales no siempre responsables, cuidadosos o planificados los engendraban. ¿Cuántos millones de hijos en el planeta han sido/siguen siendo la consecuencia de la desplanificación? ¿Cuántos de ellos vienen sin ser real ni totalmente deseados? Curiosamente esos hijos no siempre buscados ni recibidos en las mejores condiciones materiales pasaban a formar parte del discurso de apelaciones para exigir un mundo nuevo y mejor. “Por el pan de mis hijos…” decían como coletilla los obreros con más coraje. A otros eso ya nos sonaba a prosa gordinflona, una especie de inflación de los substantivos que poco tenia que ver con una estrategia-plan para acabar con el capitalismo y todos sus males.

En el análisis del lenguaje subversivo encontramos no poca producción semántica preñada de influencias de la ideología del sistema, que se decía, o bien es cierto al mismo tiempo se combatía. Estaba repleta (sigue estándolo en países y regiones que los pueblos necesitan acudir a él para liberarse de los yugos que los oprimen) de afeites y zancadillas para los mismos visionarios de revoluciones y utopías.

Para un revolucionario, tener un hijo al que le pusiera por nombre Manuel[1] y se le asignara un rol de guerrillero desde antes de nacer era un absoluto contrasentido. Si la tesis crucial del anticapitalismo reconoce las dificultades para el desarrollo integral de las personas dentro del sistema, tener hijos para convertirlos en sus esclavos es un mal negocio además de una decisión salvaje, tanto más erróneas cuanto más conscientes son las personas que los engendran. ¿Entonces qué? ¿No hay que tener hijos? Desde luego, el mundo lleva  un siglo que no está para tenerlos. En los siglos anteriores las alarmas del exceso poblacional tampoco eran tantas para cuestionárselos. De hecho, tenerlos en cantidades importantes formaba parte de una estrategia de producción y no precisamente de amor. Los esclavos y los obreros debían tener hijos para que las clases productoras se auto reprodujeran convenientemente a sí mismas. ¿es que se ha olvidado que el nombre de proletariado de la clase obrera industrial vino así denominado por las proles, los hijos, creados por cada familia?

Los hombres que no querían tener hijos o las mujeres que no los tenían o se demoraban en tenerlos pasaban a ser objetos de habladurías. A los unos se les podía acusar de flojera, a las otras de estériles, a ambos de egoístas por no sacrificarse por sus vástagos y así por el futuro de la especie. ¿Pero qué futuro era ese? El futuro es siempre esa hipótesis, no exenta también de demagogia, al que se menciona reiteradamente dándolo por descontado cuando todos sabemos que sus predicciones no son precisamente halagüeñas. El alegato de las luchas de antes o de las consideraciones actuales de los paters y madres de familia actuando por sus hijos tiene bastante carga de farsa. El hijo es la coartada perfecta para no arriesgarse, para no ser libre, para no hacer, para no viajar, para no comprometerse. Es el parámetro ideal para montarse una vida intradomiciliaria, de puertas para dentro. Es el punto-gravitas sino de todos, de una buena parte de los anhelos biográficos. Una pareja nunca llega a ser totalmente una familia sin su primer descendiente y desde el mismo momento de su perspectiva todo el cuadro de conceptos y relaciones varía.

Aquellos hijos nuestros por los que décadas atrás luchábamos por una sociedad mejor, son ahora los adultos sobre los que descansa parte de esta sociedad. Estuvieron al corriente de nuestros objetivos y dedicaciones organizativas para combatir un poder regente que nunca vencimos del todo. En lugar de seguir nuestros pasos –ya de conspiradores tardíos- arribaron a una sociedad con otros recursos y con  posiciones personales desde la abundancia. Nosotros no cambiamos aquel mundo pero en la vieja Europa sí conseguimos que se reconsiderara el peligro atómico-bélico o que se cobraran  mejores salarios y los obreros industriales empezaron a perder distancia con una gran masa de clase media con posibilidades adquisitivas substanciosas.

Quienes antes eran nuestros hijos para los que habíamos concebido un futuro en una sociedad sino perfecta mejor que la actual, son ahora parte de esta sociedad con otros identificativos que nosotros no tuvimos y que, en nuestra atipicidad, nunca tendremos. Es difícil adaptarse a un mundo para el que pensaste que no había ninguna oportunidad de continuidad histórica. Nuestros hijos en cambio heredaron otra idea a pesar de nuestras influencias: la de no creer en la utopía, la de adaptarse a las reglas de juego social que pasaban por la rivalidad fiera, la obtención de capital y la adquisición de propiedad privada. El sistema nos venció convirtiéndonos en una generación de derrotados no porque fuera más coherente que nosotros, sino porque siempre se ha nutrido de la codicia humana y de esa ideología latente de resistencia al paraíso social, que por otra parte nunca nadie ha teorizado con la suficiente argumentación para convencer masivamente a la gente. En resumen, el capitalismo somos nosotros. Es difícil no rastrear en una sola persona conductas de vida explícitamente prosistema. Mientras en un tiempo nuestras ensoñaciones compartidas con nuestros hijos hablaban de un mañana seguro y justo, en nuestra geografía próxima el toro de Manolo Prieto[2] nos estuvo mirando sin hacernos demasiado caso sabiendo ya que un dia, instalados ya en ese mañana, algunos escribiríamos artículos como éste.



[1] “quisiera,lquisiera  tener un hijo revolucionario…”

[2] creador en 1956 del  Toro de Osborne que en 1972 seria elegido por the new York times Magazine como la icona representativa de la nueva España

Los peligros de la carretera

 

Salir de fin de semana o varios días, en particular cuando hay puentes o acueductos es arriesgarse a tener contacto con una cierta cantidad de indeseables y criminales potenciales enmascarados de conductores temerarios  con los que hay que contar. Afortunadamente una mayoría de personas al volante que corren por las carreteras nacionales e interurbanas llevan el chip puesto de la precaución pero hay una  parte que el discurso de la seguridad viaria no va con ellos y cuentan con el plus del cuidado y la previsión de otros conductores dada su falta de control de la máquina que ponen en circulación.  Conducir pues con precaución significa dos cosas: ajustarse a normativas y lógicas durante la velocidad y prever los posibles errores de los demás para que no alcancen en forma de impacto nefasto tu vida.

En las autovías de dos carriles, hay que contar que los conductores que llegan al acceso a ellas y que por código de circulación deben de ceder el paso cuentan con que cambiarás de carril para no hacerles detener su vehículo. Si no puedes cambiar de carril porque estás siendo adelantado en aquel momento puede ocurrir que el que llega irrumpa en el tuyo obligándote a reducir. Cualquier protesta al respecto no tendrá buena acogida. El intruso se sentirá molesto si le hades luces o le tocas el claxon.

Otro asunto es cuando vas por una nacional circulando a 90 o 95 (el límite para España es de 100 aunque hay indicadores de 90 junto a las fronteras) y viene un camionero que no está dispuesto a reducir su velocidad lo habitual es que te haga  señales para que aceleres. Me ha pasado de ser adelantado por camioneros inquietos que luego se han detenido en áreas de servicio o áreas de hoteles a los pocos quilómetros.

En general tener en cuenta las normas de circulación y las señales en la carretera es ponerse en contra de la inercia dominante de las prácticas conductoras. Detrás de conducir con exceso de prisas y de nerviosismo hay un problema cultural con el concepto del tiempo. El “más vale que llegues tarde que nunca” o el”te esperamos” que mucha gente llevaba como leyendas recordatorio en el salpicadero de sus autos contribuiría en algo a la cultura de la conducción pero todavía está mucho por hacer cuando hay una potente cultura del consumo de vehículos que sigue valorando la velocidad como lo primero. Detrás del velocista probablemente hay la psicología de alguien que no sabe vivir su momento concreto. Conducir puede ser un placer en las condiciones apropiadas y un desastre bajo los efectos del estrés.



 

¡Desbloquead las Rampas!

 

Llegamos a la hora en que el barrio durmiente no está para remilgos. Con una de esas motos para minusválidos que usa mi compañera con poliomielitis tratamos de llegar a casa. Todas las rampas de bordillo están bloqueadas por coches estacionados. No hay  otro modo de vencer los obstáculos que apeándose del cacharro y bajarlo a mano siguiendo por el asfalto con todos sus peligros. Llamamos a la policía informando del hecho. La guardia urbana debe estar al corriente porque en sus observaciones acumuladas durante décadas por sus patrullas nocturnas debe haber tomado nota de este detalle. Puesto que nadie se ocupa en reeducar a los conductores en este desliz, perdón desconsideración, estos repiten y repiten su mal-hacer. Ya sabemos que no hay espacio de parking para todos pero en lo que llevamos de año se han matriculado más de un millón de nuevos vehículos. Por su parte, el poli al teléfono dice que no es hora de ir a despertar a los conductores. No se entera de lo que le estamos diciendo. De oficio, porque para eso se les paga y se les uniforma, deberían  intervenir en esas pequeñas conductas anticiudadanas y corregirlas. Resulta que sistemáticamente durante  una decena de años venimos comprobando este hecho, lo mismo que la ocupación no autorizada de una plaza reservada para gente con dificultades motrices. (¿Lugares? Avda. Europa y Avda. Roma de Cerdanyola, pero pasa en otros muchos sitios). Nunca hemos visto que un policía haya puesto multas para eso. En cambio sí que los hemos visto poniéndolas por ocupar medianiles o bordillos pintados de amarillo, que aún tratándose de transgresiones al código nunca impiden la libre circulación de nadie, a diferencia de ocupar rampas que genera problemas y desasosiego en quienes el paso libre es como la vida. Cuando en una ocasión tropezamos con unos poniendo una multa a alguien le llamamos la atención por una plaza de minus ocupada indebidamente. El hombre se molestó por avisarle de cómo debía hacer su trabajo.¿trabajo?

No estaría de mas que la guardia urbana revisara su estilo de comportamiento en este capitulo y persiga de manera regular -sin que tengamos que perseguirla a ella a media noche-  las actitudes que prohíben la libertad de movimiento a los que más facilidades necesitan.

 

Peajes

 

El peage es el lugar en el que pagas el acceso a una ruta que es de pago. Los hemos conocido en Europa sobre todo en las autopistas cuya red se fue construyendo como vías rápidas alternativas a las carreteras nacionales. Si alguien quiere conducir mas rápido y más seguro puede hacerlo tomando una autopsita y pagando la tarifa establecida por tramos. Se ha hablado y sigue hablando mucho sobre la prolongación de estos peajes en tiempo.  Teóricamente debería dejarse de pagar tan pronto el coste de su infraestructura pasara a ser amortizado y su mantenimiento  pasara depender exclusivamente de los impuestos que la sociedad paga a su estado para la comodidad y usufructo de sus espacios. Algunos países europeos tienen vías rápidas como las autovías que no son de pago y también las autopistas. Otros siguen esquilmando a los bolsillos de los conductores que los elijan. En todo caso siempre son peajes en rutas alternativas.

En África, fiel a su costumbre de copiar nombres y actos sin comprender su significado ni preocuparse por ejecutar sus funciones viene utilizando las barreras de los peajes y la exigencia de sus pagos para las rutas nacionales, es decir para las únicas rutas posibles para transitar por un país. Es algo que se vienen copiando unos países a otros. Mali lo está incorporando este año. En enero de 2008 solo había un punto de peaje para cruzar el Níger  a unos pocos quilómetros de Gao pudiendo o cruzar todo el país sin tal requisito. Medio año después,  cruzarlo significa pagar  a cada cierto quilometraje. No hay la opción de no hacerlo porque no hay otra vía. La comedia de este asunto es que la UE es socio financiador de la nueva carretera.  Desconozco  hasta que punto ha influido en esa idea para quitársela de la cabeza o para defenderla –espero que no-. A diferencia de los otros peajes de los países vecinos, al ser mas moderna está mejor preparada. Los carteles anunciando los precios fijos para cada tipo de vehículo están muy claros y la posibilidad de timo de los agentes de las barreras  con los tickets es nula. El fraude es directamente del estado y responde a un concepto mal entendido del desarrollo. Lo que en un principio es planteado como una fuente de financiación para los gastos de la propia ruta y para generar un contingente de puestos de trabajo en quienes son agentes de peage que ostentosamente  exhibirán su carnet que lo atestigua, es un ataque directo a la libertad de circulación y al movimiento de bienes, personas y vehículos.

La historia del peage viene de antiguo. Desde siglos antes de que el Capitalismo demostrara hasta que exagerados extremos llega la codicia humana otros modelos primitivos de sociedad ya imponían cánones  e imposiciones de tributos a la circulación de personas y objetos. Gracias a esa actitud siempre ha habido clases parasitarias que han vivido del trabajo ajeno.

En Burkina el sistema de peajes es un poco mas complicado y algunas barreras se pueden sortear mostrando tickets de tramos caducados pero finalmente todo conductor termina pagando. Ahí todavía puede ser peor cuando hay lugares que hacen pagar por entrar en la ciudad, tales como Koudougou o Fada.

Para el viajero europeo que ha pagado ya con sus impuestos el asfalto de Níger o Burkina con las ayudas de la UE volver a pagar como viajeros en vehículo cada vez que pasan por los peajes es una experiencia de doble gravamen. Toda discusión a respecto no será reconocida por el lugareño, donde el dilema pagar o no pagar no entra en sus esquemas. Hay que pagar y punto porque alguien con suficiente poder puede exigírtelo. En todo caso, lo tomas o lo dejas. En algunos países como Níger la tarifa es puesta según la cara que pongas o lo que estime el pagador que te toque. Puesto que no tienen una hoja tarifaria exhibida te arriesgas a que el ticket sea un pretexto para pagar más de lo que realmente corresponde hacer por tu vehículo.

No tengo ninguna duda que esas barreras para pagar  se irán extendiendo a otros países que todavía no lo han hecho o su pervertibilidad de los conceptos no ha llegado tan lejos. Si el colonialismo europeo fracasó en su intervención africana, sigue fracasando ahora con sus ayudas a la cooperación sin intervenir en pautar conductas como esta por terror a no ingerir en los asuntos ajenos. No es eso. Viajar es un asunto de todos. Alguien tiene que explicarles a los africanos que los peajes para rutas únicas es un ataque en toda regla a los viajeros, tanto autóctonos como extranjeros. Además es un insulto a sus propios antecesores que trabajaron e hicieron esas rutas sin ocurrírseles llegar a este extremo de insolencia y abuso. El peage representa la fantasía de ganar dinero por la vía rápida sin corresponder  ningún servicio de ningún tipo, salvo el de levantar y bajar una barrera que solo interesa a los especuladores de mentalidad y alma.  Arturo Graf dio un valor de ambivalencia a la fantasía para el hombre diciendo que es su mejor amiga y la peor enemiga. Flaco favor hace a tantos apólogos de las barreras y a los países que barran a su país, por tanto a su crecimiento real.

 

La libertad de movimiento

 

Un cartel de cuneta  repetido de la Unión Europea en su ayuda para una de las carreteras principales de Níger habla de facilitar la libre circulación de bienes y personas. El eslogan es bonito sólo que es una absoluta mentira porque los cables de control de paso están constantemente presente , no tanto como en otros países del oeste pero lo suficiente como para recordar al viajero que basta un tipo con una barrera montando guardia para que impida el libre paso . Algunos de los obstáculos en el asfalto para forzar la reducción de velocidad están tan mal hechos que pueden provocar accidentes.

No es suficiente la inversión en asfalto para facilitar el movimiento de mercancías y viajeros. Es imprescindible la rementalización para que eso sea posible. Hay autoridades que no entienden que sea cual sea la procedencia de una persona es hija del mundo y como tal puede ir a cualquier parte sin que nadie sea quien para dificultárselo. Para el punto de vista del viajero, a las dificultades sobre el terreno, los límites naturales, los accidentes geográficos, las catástrofes, las temperaturas, el clima, las calamidades hay que añadirle algo que supera todo eso: el obstáculo humano. Hay dos clases fundamentales de obstaculizadores: los generados por los estados más o menos reglamentados (soldados, aduaneros, policías que controlan pasaportes) que a veces se complican con segundas policías o milicias dentro de un mismo país con duplicidad de poderes y los producidos por la codicia humana, los asaltadores de diligencias, los bandidos de siempre, los oportunistas que exigen su diezmo por el derecho de paso.

La libertad de movimiento es una de las primeras libertades con las que completar todas las demás: libertad de palabra, de expresión o de asociación. La libertad política no tiene el menor sentido sin la libertad de desplazamiento. El mundo de dobles y triples morales funciona defendiendo un tipo de libertades sin garantizar las otras con los cual hace cojas a todas. De todas las dificultades que uno se encuentra cuando viaja estar parado para conversaciones tontas con aduaneros y gendarmes durante un buen rato tal vez no sea de las peores, pero sí forma parte de la antropología zonal que se traduce en muchas horas cuya suma se lleva un mordisco importante de un periodo de viaje. Responder a preguntas generalmente tontas y detenerse para satisfacer controles mediocres no es lo que mas apasiona a un viajero, mucho menso a un lugareño que lo tiene que soportar toda su vida mientras las autoridades de su país no pasen a estar al cargo de gente con mas autoridad moral y con menos uniformes bélicos. El viajero puede encontrarse olvidado con la barrera bajada mientras el lugarteniente del puesto y sus subordinados hacen sus plegarias a Allah. Lo primero es lo primero y dios es lo primero. ¿Pero a ese dios no le parecerá que eso de demorar el paso el viajero cariacontecido no es una tremenda injusticia? Eso no pasa de ser una simple anécdota y en el peor de los casos el observador lo puede literaturizar todo riéndose a sus anchas de sus controladores, no en su cara precisamente porque la demora podria ser mayor por no decir que se podria convertir en una detención,   El tamaño de un hombre puede medirse por el tamaño de las cosas que lo encolerizan dijo Thomas Morley. Uno es tanto mas grande cuanto menos se deja llevar por los reveses de las pequeñas cosas que salen mal. Lo que pasa es que muchas pequeñas cosas sumadas, repetidas, miméticas las unas de las otras, terminan por ser una gran cosa. La libertad de movimiento permanentemente condicionada cada pocos quilómetros para un tipo de verificaciones que se han hecho no mucho rato antes terminan por ser una pistola en el pecho que te impide avanzar. Lo que olvida el  gestor del  presupuesto europeo dedicado al asfalto es que la ayuda material es el del todo insuficiente si no hay una ayuda para que las actitudes y los valores caducos cambien. ¿Por que la UE no exige además de la contraprestación de una responsabilidad en el mantenimiento de las cosas que paga una nueva actitud humana ante ellas? Europa tiene miedo de meterse en la idiosincrasia lugareña aunque esta sea totalmente contraria a lso valores de la libertad y vaya en contra de la propia economía de un país. Una carretera o una vía rápida y segura de desplazamiento siempre es una buena cosa para el desarrollo de este país, pero si sus continuas barreras enlentecen el movimiento es el movimiento de toda la nación lo que se está perjudicando. Lo justo es ayudar a cambio de la autoayuda y esta pasa, o debería pasar, por exigencias de modificaciones actitudinales concretas. Desafortunadamente sabemos que la justicia y la política no son términos complementarios. Prematuramente Abraham Lincon ya no creía que la más estricta justicia fuera siempre la mejor política.

Toca acudir más a Esopo, el nombre tópico y clásico para hacer referencia a las fábulas como género aleccionador que a los grandes programas políticos para entender las cosas. Los acuerdos entre estados y los proteccionismos de uno o inversiones en las infraestructuras de otros llevan acompañados razones de estrategia internacional. Se pagan carreteras y se acepta el contrasentido de los constantes obstáculos para viajar por ellas. La UE debería pensar en utilizar sus ayudas y recibir la demostración de nuevas formas funcionales de la relación humana, de otro modo la actualidad sigue tan reprimida como siempre para impedir que la gente circule libremente por el mundo. Lo que garantiza la evolución de un país no es tanto una mayor red viaria como una mayor comprensión humana e inteligencia en sus relaciones.

El temor al fracaso.

 

Del Plan A al Plan Equis.

Para hacer cualquier cosa o lograr un objetivo hay que insistir. La insistencia significa la repetición de acciones. Eso incluye sobre todo nuevas tentativas con respecto a las mal hechas. La vida es una historia de tentativas, algunas funcionan y otras no. Nadie puede decirte si eres un fracasado o si tienes el perfil de ganador del año, sólo tú puedes meterte dentro de una categoría u otra, en si mismas absurdas como toda dicotomía divisoria. Hablo de una insistencia con el uno mismo. Cada cual es el único capitán de su biografía. Es el único residente a bordo, el único que puede conducir, adelantar, parar, sosegarse, enfrentarse, eludir, callar o hablar.  Lo peor de uan biografía no es su coleccionario de errores sino sobre todo su lista de omisiones por falta de decisión en tomas de acciones. A menudo la prevención en hacer algo es cubierta con una argumentación muy razonable pero muy inoperante. Se suele dejar para un después sin fecha pre acordada el hacer lo que ya debería estar hecho. Bien es cierto que cada cual necesita su tiempo y su momento propicio para hacer una determinada acción, sentirse con fuerza suficiente, con la formación o preparación necesaria para acometerla. No por mucho correr se llega antes a todo. La cuestión es que cada individuo se enfrenta a su repertorio de acciones pendientes a acometer. Algunas están toda la vida ahí esperando. No son pocas las cosas enlistadas que no terminan de ser enfrentadas. Muchas incluso son desconocidas, quedan fuera de lista. Cuanto antes sepa uno diagnosticarse sus problemas y cosas a resolver antes resolverá todo eso. No plantearse nada sobre nada es la forma más efectiva para no hacer nada. Claro que hay un canto a la libertad que va por la ausencia de planning total y por dejar que las cosas fluyan espontáneamente pero, la verdad, eso no funciona demasiado. Como no planifiques lo que quieras hacer las setas no vendrán solas a casa metidas en un cesto misterioso que ande solo.

El fracaso está conectado con otro parámetro crucial el de la expectancia. No tener expectativas para nada es la mejor manera, o el mejor criterio, para mantenerse a salvo de las consecuencias emocionales al adversos al no conseguir la correspondiente y esperada correspondencia. ¿no quieres tener problemas de amor? Pues, muy bien, ¡no te enamores! Si seguimos consultando a los profetas del barrio nos encontraremos de todo: habrá quien nos venderá su manual de la felicidad y quien no dará las claves para la vida perfecta. Antiguamente había especialistas en pócimas y sortilegios, actualmente los hay como venderos de cielos y nirvanas. Cualqueir cosa con tal que genere un puesto de trabajo cuando no toda una línea de nueva producción que genere suculentos beneficios. Siguiendo de este filón de consejeros terminaríamos por no comer para no tener malas digestiones, no bucear en la sentimentalidad de nadie para no cargar con el elenco de enfermos del corazón metafórico, no ir de viaje por temor al atraco, no copular con nadie por temor a morir de sida. Sí, hay algo de razonable en la prevención del otro no adoptando ni expectancia a priori. Mira, oye y calla, no te impliques dicen los mensajes más destilados de todas las culturas. No deja de ser una curiosidad científica observar que en pueblos tan diferentes se llegue a la misma conclusión. El problema es que vivir sin expectancia se hace difícil. La expectativa se tiene con todo, con los objetos, con las ciudades, con la naturaleza y sus fenómenos, con tu propio cuerpo y por supuesto con la gente en general. Estás obligado a contar con las infos que te dicen y con los otros en sus ubicaciones, claro que a la hora de tomar un referente siempre hay que añadir la fiabilidad  o no de su referencia. Mucha gente que integra el paisaje humano no tiene más referencia que la de ese relleno cromático. La expectativa de quien sea y de lo que sea hay que corregirla en sus sesgos no esperando más de lo que realmente hay. Esa medición de exactitud de se logra con mucha paciencia, experiencia y cautela y en todo caso cada cual aprende a reconocer los límites de las circunstancias, es decir cada uno de los demás como limitante. Otro asunto es fijar la atención en el propio yo y en el comportamiento. El sujeto al mando de sí mismo (es ese mando que lo convierte en sujeto) puede planificar su vida de acuerdo a su estrategia existencial, a sus factores sentimentales y a sus valores filosóficos. Puede hacer lo que quiera con subida y lo que le apetezca incluido dejar de hacer lo que le conviene. El gran asunto de las superaciones y de conseguir objetivos del tipo que sean: desde llevar una vida sana libre de adicciones  a conseguir objetivos concretos pasa por elaborar planes. Un plan no es nada complicado de concebir, redactar o presentar. Basta saber lo que se quiere hacer y calendarizarlo con una metodología concreta. Entiendo que un plan personal es la suma de criterios, alcances y dedicaciones. Los criterios son la metodología, los alcances son los objetivos que no retos y las dedicaciones es la temporalización. Si quieres hacer algo ponte a hacerlo. Nadie puede quejarse realmente de conseguir sus planteamientos cuando al preguntársele declara que no se ha tomado el menor tiempo para hacerlo. Si yo no sé nada correctamente y apenas si floto a braza es porque nunca me he dedicado debidamente a ello, lo mismo puedo decir con respecto a no hablar  el inglés o el wolof.

Cualquier cosa que se quiera hacer: terminar una carrera universitaria, llevar para adelante un diseño industrial, dejar una adicción nefasta para la salud, cumplir con una lista de creaciones, en fin, lo que sea, pasa, puede pasar por un plan . Todo plan es en su primera versión un plan A, un primer plan que tiene por ventaja la enseñanza de sus errores de concepción al tratar de llevarse a cabo. El problema a menudo es más que por la falta de un plan a ejecutar es por el miedo a ejecutar el que sea. La perspectiva de fracasar inhibe toda inversión de energía y voluntad personales. Al no hacerlo el sujeto sufre algo más que haciéndolo fracasara. Siempre tocará medir exactamente cual es el asunto y cuales son los riesgos. Hay planes que no se pueden intentar si no es sobre seguro ya que solo admiten una sola tentativa pero otros, la mayoría, admiten tantas tentativas como capacidad de ave fénix tenga el que lo intenta. El problema de no intentar construir soluciones o desanimarse a la primera tentativa por encontrar tropiezos es que se puede malgastar toda una vida por lo que hace a divertirse con recursos que no explora por miedo a no saberlos dominar. La inhibición es un gran problema ya que reduce la actividad de sujeto. A fuerza de ir sobre seguro va a muy pocas partes.

Para cualquier proyecto u objetivo el plan A tal vez solo sea el primero de una larga enumeración de fracasos hasta llegar a ese plan X, el definitivo que consolide una realización y asegure, lo que desde la observación del  etiquetador, llamará un existo. Vivir todo el proceso, en mi opinión, ya ha formado parte del éxito personal, por cuantiosos que hayan sido los errores e impasses, ya que han llenado al tentador de experiencia y saber, lo han convertido en un sujeto experimental y por tanto en el dueño de sus actos.

 

 

Colisiones personales y disintonía.

 

Las colisiones no tienen porque manifestarse en toda su exhuberancia o con todo su arsenal de fuegos artificiales. A veces basta una sola frase o incluso menos, una sola palabra o una sola sílaba, para que queden constatadas. Son los detalles que ocultan conflictos de estructura muy posicionados entre bastidores. Enytendiendo por conflictos de estructura aquellos que vienen determinados por conceptos contrarios de entender la vida y la organización personal de ella.

 Las colisiones interpersonales obedecen a disintonias establecidas y éstas a vivencias de no-onda, no vibracion unísona de las fibras de los sujetos en relación. La disintonía aparece y desaparece intermitentemente en situaciones cotidianas de convivencia o en relaciones afectivas. Su brote en forma de crisis es su versión episódica. Lo habitual es sobrellevarla con una cordialidad y aplomo suficientemente restauradores. Cada  figura en juego en una relación personal ubica a las demás en los roles que representan. Una vez conocidos se pueden recorrer millas juntos. Lo grave es la espera de que el otro haga lo que nunca está dispuesto a hacer o para lo que no desea hacer méritos o dedicar facultades.   La disintonía es un estado de colisión  o refracción permanentizado sin que se exprese de una manera antagonista o hiriente. Las escenas disintónicas -con o sin producción de altisonancias- pueden terminar por ser habituales e integrarlas como algo a relativizar. Externamente se interpretarán como algo normal. Todas las parejas viven en un estado de disintonías parciales relativas por tener cada miembro ritmos, velocidades y capacidades distintas. En definitiva la individuación lleva a chocar con el otro cercano por múltiples diferencias sutiles en la aplicación de las ideas, deseos y programa común. La solución doméstica que cabe es el respeto con las velocidades mutuas de existencia y en particular con las diferencias. Si ese doble criterio resulta funcional la relación convivencial se prolonga ya que esta prevención facilita el respeto a los espacios personales de cada cual.

La saturación del discurso

La saturación del discurso[1] 

Aunque el elogio de la palabra ha tenido, tiene y tendrá defensores enérgicos, por constituir una de las causas más nobles a favor de la comprensión humana; cualquiera que practique el lenguaje hablado más allá de las formas instrumentales para denominar objetos, paisajes o funciones  se ha encontrado en los límites inherentes a las mismas palabras y con el choque intercultural y psicológico entre  personas.

Para hablar bajo el prisma de la comunicabilidad son necesarias las unidades sígnicas con transporte de significado en tanto que medio o instrumento, los hablantes con deseo intencional de comprensión y  la expansión suficiente de un tema que dé de sí lo necesario para ser captado en lo esencial. Sin estos tres factores y su complementariedad  el proyecto comunicativo se viene abajo. Si hay lenguaje pero los hablantes están usurpados por fanatismos que no escuchan no hay  resultados en el entendimiento. Si hay intención comunicativa concurriendo con suficiencia la premisa subjetiva pero no hay coincidencia lingüística o se dan valores distintos a las voces sonoras o gráficas; el resultado comunicante será un galimatías. Si no hay obstáculo en ninguno de esos dos campos pero el lugar de exploración del discurso va más allá de las posibilidades intelectivas y del propio conocimiento científico puede  pasarse a un magma de letras donde cada interlocutor cree estar entendiendo lo que el otro dice sin estar seguro de lo que él mismo aporta.

Junto a todo esto no se puede olvidar que las sociedades modernas son responsables de un nuevo tipo de síntoma en sus residentes: el de la saturación. La gente está saturada ante objetos de todo tipo, ofertorios, ideas, propuestas, programas televisivos y una cascada de pretendidas innovaciones de las que está excesivamente cargada. La saturación es tanta que en los casos extremos hay personas que ya no quieren saber nada más de nada. Llegar a estar conclusión es terrible pero las personalidades resentidas se defienden adoptándola  como criterio de supervivencia. Se ha dado un significativo salto cualitativo de aquella antigua advertencia del “no quiero saber ya nada más de ti” cuando una persona acaba harta de otra, al “no quiero saber nada más de tal o cual asunto, de tal o cual programa, grupo, gente, empresa o historia”. La cosa no ha hecho más que empezar. La vieja imagen del eremita aislado como sinónimo de felicidad completa volverá a tener su apogeo. Las maneras de desconexión de lo que nos llega del otro son múltiples. También en situaciones particulares cuando este otro es el partner o algún conviviente.  El “sí-cariño” como automatismo verbal  de los maridos mas bien silenciosos frente a sus esposas verborrágicas es algo más que una simple  cordialidad estática,  pone una nota de humor al fracaso de la comunicabilidad. De alguna manera nos hemos de defender los unos de los otros y todos de todos en todas aquellas cosas que no nos interesan en lo más mínimo sin por eso perder la oportunidad de la relación y la potencialidad de sus cosas buenas.  No nos interesa recibir cualquier clase de textos en nuestro correo electrónico ni participar en cualquier clase de conversaciones en la cafetería o en las reuniones de sobremesa. Tampoco nos interesa todo lo que pueda decirnos nuestro cónyuge o nuestro amigo. Esa selección de la palabra nos lleva a pulir un complejo mecanismo de filtraje de las entradas verbales. El síndrome de saturación del discurso tiene una larga trayectoria de previas. Cambiar de canal en los minutos publicitarios, o de las noticias que dan sobre fútbol, o de la música que está sonando o del imbécil que está hablando haciéndonos perder un precioso tiempo eran ya indicadores de discriminación cualitativa y de saturación, por consiguiente, de aquello que no gustaba. He comprobado que se puede vivir inmerso en un mundo telemático durante docenas de años y no saber absolutamente nada de nada de algunos campos de información en los que no se quiere entrar. Soy un absoluto ignorante sobre football y tauromaquia y prefiero seguir en mi condición de no saber nada. Un dispositivo mental hace que no escuche según que cosas y no me quede ni siquiera con los datos más destacados como nombres de jugadores o ligas. La cosa no acaba ahí. He comprobado que se puede vivir en el mundo de espaldas a todo lo que no interesa de él. La realidad no es más que una espiral de círculos de realidades. Estar en unos no obliga estar en todos.

Ya las pautas de la naturaleza de cada uno marcan una dinámica de opuestos entre los momentos de estar con los demás y en los que se quiere estar solo. Prematuramente todos afirmamos la necesidad de no ser molestados en los actos más básicos de las funciones corporales entre las fases de reposo (y por lo tanto autoasilamiento) y las de actividad (y por lo tanto interacción y juego social). Begoña Huertas que debutó  en la novelística con Déjenme dormir en paz puede inducir a una parodia aún más extrema de la vida moderna bajo el síndrome de saturación. Su título sería más o menos así: déjenme vivir sin la presencia de vds.

Si contáramos el tiempo gastado en atender cosas que no nos interesan seguramente nos alarmaría, matemáticamente, saber que podríamos llenar la vida de contenidos mucho mejores. Basta con vaciarla de contenidos nefastos para tender a llenarla con contenidos interesantes. Todos los tiempos sumados a auditar shows televisivos para majaderos, noticias que nos mienten, conversaciones deplorables con colegas profesionales que no arrojan ningún balance de positivos, discusiones reiterativas, lecturas repetidas y atenciones al teléfono de agentes comerciales que nos proponen tal o cual maravilla doméstica; nos proporcionarían una cifra alarmante. Para quienes solo buscan entretenimiento ya les vale, para quienes buscan vivir la vida les toca hacer una criba pronto. Cuando ésta al final se establece con un conjunto de criterios: no leer propaganda comercial superflua, no contestar automáticamente al teléfono  o a la puerta cuando sus respectivos timbres suenan, no enchufar la radio o la tele por sistema, no admitir que el primer vampiro con el que coincidamos nos explique sus desgracias para que le ayudemos a remontar su interés por la vida, no leer cualquier cosa que nos dan, no escuchar cualquier conferencia a la que vayamos, no aceptar a ningún comecocos que el infortunio ponga en nuestro camino etc etc; puede suceder que nos extralimitemos con criterios de filtro tan estrictos que nos impidan la recepción de entradas influyenbtes tna interesantes como deseables.

El gran riesgo de la selección elitista, pues de esto se trata, es que puede privar a la persona de todos sus sensores racionales de independencia privada. Es entonces cuando el síndrome de saturaicón está tan intalado que es dañino puesto que el sujeto para acabar con la rabia mata al perro, o con la procesionaria quema el pino en lugar de tratarlo como fenomenos separados. Ha incorporado en su vidau n cortafuegos tan estricto que no solo impide la llegada de todos los virus de internet sino tambien el acceso a cualquiera de sus páginas para no correr ninunga clase de riesgo.

La saturación del discurso tiene una parte lógica y concordante con el proceso de invasión del mercado de los consumos con un montón de insultos a la inteligencia y a la sensibilidad; pero tiene otra parte autolesiva cuando por no caer en la trampa del engaño no se está por conceder la hipótesis de que siguen produciéndose cosas bonitas y dignas de contacto. Sería como si la cinematografía de ahora en la que ya no predomina, en la inmensa mayoría de productos, ninguna intencionalidad creativa -bastando para la producción de ella una ensalada de violencia, desnudos y sexo sin ton ni son ni el menor interés de un argumento coherente- nos llevara a impugnar todo el cine que ha existido y el que está por existir. Juan Cueto sostiene que la cinematografía ha pasado de la ciencia-ficción a la cursi-ficción y es el género más tontamente anticientífico. Cada espectador que se precie de tal debe sacar sus lecciones y no acudir a los espectáculos de los que se va a arrepentir a los pocos minutos de entrar. Lo mismo se puede decir de todo lo demás. Posiblemente el espectador con estilo está condenado a estar más tiempo en casa que en las salas de espectáculos o a dedicarse a actividades lúdicas más propias de la época pre-moderna, tales como pasear, hacer tertulias, cantar en grupo, hacer el amor o simplemente congratularse con el espectáculo magistral de la naturaleza.



Selección de textos originales

Selectividad y admisibilidad de textos originales[1].

 

La necesidad subjetiva de un discurso conceptual no evita el trato de mimo con la forma de hacerlo para que llegue adecuadamente a  un receptor objetivo. La necesidad de una orgía cromática plasmada en el lienzo puede obedecer a la abocación y chocar contra la falta de contacto en su visitante visual. Los mensajes de contenido de una representación teatral  no impiden objetar  carencias serias de vitalidad representativa de los actores. La valoración de la poesía por su carga de transparencia y sinceridad sentimental no quita su objeción crítica por la falta de calidad y bloqueo expresivo.

Estos dos registros de experiencia con un objeto de contacto sea el que sea: una información, una obra de arte, una cosa comprada en algún comercio, un vídeo o un poema inciden en todos los planos de la vida comunicativa y sensorial. A las cosas de los demás y a los demás en sí mismos se les tiene en cuenta o se les observa desde estos dos planos. La cultura es rematadamente binaria. O al menos, en la nuestra, somos las víctimas propiciatorias de su binariedad.  Antes de seleccionar o rechazar una cosa en concreto  el psiquismo ya ha tomado partido. Antes de que el consciente conciencie su deseo el inconsciente ya lo sabe. Es por eso que hay propuestas que tienen el no antes de ser escuchadas o leídas por su condición de procedencia y hay textos que son admitidos o no al trámite de una intelectualidad según el nombre de quien los firma.

Ninguna persona que desee sobrevivir puede vivir sin criterios de selección. Insistimos en  teorías con las que acompañamos la utopía para integrar, para sumar, para componer y para superar límites, restricciones y contradicciones; sin embargo el ejercicio de la realidad nos derrota en este punto al comprobar infinidad de veces que no todo es admisible. No todo es seleccionable como algo comestible, útil o rico. Eso tiene carácter de ley inter-espacial, inter-animal e inter-temporal.

En el campo de la artística en el que cabe todo -o de todo- mucho más, en todo caso, que en el de la intelectualidad; la gente se atreve con sus composiciones escénicas, musicales o literarias sin más filtro  que desbloquear su sinceridad encerrada. El acto artístico no necesita pedir permiso para entrar a escena, o no lo necesita para ser colocado en algún lugar. Lo que pone la escena, en todo caso, es la última palabra del receptor. Una representación teatral deja de serlo si no acude público a  ella y una propuesta musical o cinematográfica puede pasar sin pena ni gloria si no hay una tendencia de consumo de ella que la justifique. El arte de renombre es el popularizado y así como de lo que menos se habla en el vernissage en una galería es de sus cuadros (algo de ellos sí que se comenta, para disimular) y lo que más se valora es el éxito de la  convocatoria también la apreciación de un texto (que no su valor) viene marcada por el impacto que haya podido tener y el índice de su compra. Dejando de lado los avatares comerciales y los impactos públicos de la cosa artistificada es preciso señalar  que  cualquier cosa emitida se inspira en algo y en alguien. Estrictamente basta una sola escucha para crear una escena. Y aún más, basta una construcción sentimental como una elaboración privada para que exista la fuente creativa para dejarlo estampado en un papel. Efectivamente el público, la audiencia, el otro a la espera como un sapo o la admiración hipotética no son más que construcciones sociales de mercado que la última industria se ha encargado de vaciar de contenido. Para que haya arte no es imprescindible el feedback. Una mirada que ni siquiera tiene el crédito de que me mire puede ser la excusa para crearlo porque antes de ella el que crea ha necesitado mirarse a si mismo a través de su obra.  Ni siquiera otro receptor es indispensable para que se dé este hecho. El pintor fóbico del sistema o del entorno  que se encierra en su buhardilla para llenar una superficie blanca de colores incomprensibles o el  hombre solitario que habla de su soledad y pone en versos su vacío constituyen en sí mismos escenas de alto voltaje interpretacional. No hace falta que haya una mirada presencial ahí para recrearnos en sus imágenes. La escena existe indistintamente de la platea. La creación literaria no deja de serlo por desconectada que pueda quedar de su lectura posterior.  El fenómeno del impacto y la mercantilización artística es algo que no tiene nada que ver con el arte en sí mismo. ¿Keith Haring imaginaba triunfar cuando vivía marginalmente, entendiendo por triunfo ver su obra plástica conocida y  reunida  en galerías para ser visitada? ¿Los espectadores atentos que valoran su obra  con trazos esquematizantes de figuras humanas y de perros  también lo hacía cuando no estaba colgada y se la encontraba en la calle? ¿El arte es más arte desde el momento que salta de la calle -en la que vive por el azar de las monedas que recibe- a las paredes preparadas de una sala de exposiciones?

Reclamo el derecho al arte a cualquiera que lo necesite para expresar a través de él lo que no le es permitido hacerlo de otros modos. Eso da un listón de tolerancia altísimo y provoca una  pérdida, tal vez, de criterio selectivo. ¿Qué es y qué no es arte? ¿Cuál es la frontera entre su campo de pertenencia y todo que está fuera del mismo? ¿Qué es y que no es un poema? ¿Qué tiene y qué no tiene derecho a ser divulgado? El principio de admisibilidad de todo se encuentra confrontado al hecho empírico de producciones rematadamente insoportables. No todas las propuestas son aceptables, no todos los libros son legibles, no todos los espectáculos son visionables, no todos los poemas son literariamente admisibles. La interacción con cada no de los registros va dando pautas de lo qué es seleccionable de aquello otro que decididamente no lo es. Esa interacción nos devuelve a la opcionalidad: esto sí-aquello no.

El arte no está exento de la cultura que le influye a pesar de que reaccione levantiscamente en contra de ella. Aún más el arte es uno de los grandes consolidadores de cada cultura y para los manuales de indagaciones culturales, el catálogo de artes va de la mano de las tradiciones y pasa por ser prácticamente lo más distintivo de una cultura. ¿Significa eso que todo lo que pretende captar una atención sin ser una producción matérica de utilidad puede ser calificado de arte? La discusión está servida para leguleyos. Lo que es y no es arte atrapa la inocencia del incauto dispuesto  a entelarañarse en una lista de preferencias apoyadas en creencias. Estos actos de fe abundan en alguna clase de tertulias o foros. Un poco más allá de lo que gusta y no gusta o de lo que se cree y se deja de creer cabe apelar a alguna clase de parámetros objetivos. Para un tipo de escuelas pictóricas el arte plástico pasaba al lienzo las figuras de la realidad. Cualquier forma indistinguible no podía ser tomado por tal. Lo mismo ha pasado con la poesía. No todo texto en formato poético es un poema. Hay demasiadas prosas expresadas en vertical que pretenden la categoría de serlo y mueren en el intento. Una amplia laxitud por parte de quien las acepta le lleva a bajar la calidad en su propia autoestima como lector. No es extraño que las revistas o los soportes de divulgación de textos deban hacer una mínima selección de lo que plataforman para mantener unos mínimos de dignidad creativa. Aunque por otra parte el hecho de pertenecer a la sociedad de la abundancia y a la prodigiosa capacidad tecnológica de la reproductibilidad puede permitir de facto que todo lo que tenga una clave de creatividad pueda tener su lanzadera por deplorable que sea.  Si Bertelsmann preparaba una librería virtual que reuniría 1,5 millones de títulos en castellano[2] ¿porqué no pensar en títulos para todos los gustos? O si Google  pretende otro tanto con cifras desorbitantes de libros ¿por qué no permitir que cada quien pueda ser autor por voluntad y decisión propia? Sabemos que potencialmente a la larga todo el mundo podrá tener su web personal  en la que colgar sus fantasías, sus álbumes de fotos y por supuesto sus producciones artísticas o filo-artísticas. Nadie podrá detentar la instancia de admisibilidad o no de algo. Bastará su condición de originalidad para poder ser atractivo. Mientras tanto no todo cabe en todas partes. Ni nos cabe la tienda de comestibles del barrio en la alacena de casa ni toda la producción literaria en la propia biblioteca. Tampoco caben todas las propuestas de relatos  o diseños o  poemas en un mismo espacio de concurrencia. Inevitablemente aparece tarde o temprano alguien con o sin tijeras que corta la posibilidad de la llegada a un espacio. Y en su acto de aparición hay algo de terminator, de cruel. Todo ejercicio de exclusión ampara un rol de censura. Y el argumento de la cualidad esconde un elitismo de casta. A pesar de todo esto hay proposiciones artísticas que captan y otras que no logran remover ninguna de nuestras fibras. Lo ideal sería, es, poderlo admitir todo y  tener suficiente espacio (tanto en un soporte gráfico como en un almacenaje físico) como para admitir cualquier clase de propuesta con ínfulas artísticas. Hacer como  Abelardo Linares de la editorial y  librería Renacimiento (en Sevilla) que compró en el Bronx un millón de libros en 1995 que los había reunido Eliseo Torres. Se trataba de libros editados en castellano entre 1920 y 1980. Se trataba también  de una iniciativa considerable en una época en que las librerías ya no almacenan, ni siquiera, libros de 10 o 15 años atrás. No todo el mundo puede hacer eso, ni siquiera puede mantener un espacio pagado solo para mantener su biblioteca física con algunos miles o decenas de miles de volúmenes.  Admitirlo todo tiene algo de heroico. Poner a buen recaudo las producciones creativas documentaliza una época a través de sus confidencias personales más inventivas y genuinas.

Por  lo que hace a la literatura poética no es poca la gente que nos acercamos a ella como veta de expresión y cantera de declaraciones íntimas. A menudo la pulsión confidencial socava la forma estilística, el qué puede más que el cómo y así aburrir  o confundir soberanamente a quien lo lee sabiendo que no conecta con lo escrito a pesar de comprenderlo por la vía intelectual. Lo poético es una llamarada directa a los sentidos, un fogonazo que quema. No todos los textos poéticos  atrapan la lectura por no reunir una estructura de creatividad aunque repitan los temas universales que se hayan prodigado hasta la saciedad. Pero lo poético sale adelante a pesar de quien lo hace. Posiblemente el poeta no acaba de ser construido hasta que su poema va más allá de si mismo convirtiéndose en espacio, en aire, en sentimentalidad pública y se  inmiscuye en asuntos personales ajenos porque es tomado como cosa propia. De hecho llegamos a la poesía porque algo de alguien una vez nos atrapó con su verso que decía lo que podrían ser palabras nuestras o expresaba aquello para lo que no tuvimos palabras en ese momento. La poesía y su cuadro tensional o dramático vive el conflicto de decir aquello por lo que se atreve a ser dicha con la forma creativa de decirla. No todo poema en formato  es un poema de verdad, no todo autor de prosas verticales puede ser tratado de poeta pero ¿qué juez crítico puede decidir en este mundo de impostores y performances recargadas quien es quien?

Lo poético es antes que nada una indagación por el laberinto de las formas y contenidos y una apuesta por exorcizar la tragedia con la originalidad expresiva y ensalzar la belleza con su reinvención  fuera de todo modelo. Así como Javier Marías  reivindica la diversión en la literatura  demostrando que la palabra puede ser espectáculo al hacer la primera entrega de una de sus  novelas  en directo ante un público[3],  cabe reivindicar el atractivo poético por el carisma de la confidencialidad personal pero libre de la parálisis estética. En el fondo de cada propuesta artística subyace la dicotomía entre estética y ética, entre espectáculo y rigor de contenido, entre presentación y verdad. Del hilo de todo eso cabe seguir la reflexión.



[2] Primera libreria en Internet.Completaría su fondo en verano 1999.

 

[3] Se trató de tu rostro mañana leida como presentación ante unas 44 personas en el Círculo de Bellas Artes. 

 

Dificultades de la expresión Escrita

Las dificultades de la expresión escrita[1]. 

 

Los 50 mil libros editados anualmente  en  España, un país precisamente que no se distingue por tener una cultura de masas brillante es un dato que llena de alborozo y esperanza. Todo el mundo  termina por escribir su libro. Se diría que hay más escritores que lectores. He conocido gente que se ha puesto a escribir verdaderas obras magnas, o que eso pretendían, con escasas lecturas realizadas en su vida y justificando su quehacer redaccional por ser canales de voces (o de espíritus) inspiradores o por estar convencidos que la historia de la ciencia empezaba con su poder infuso. He conocido gente que ha acumulado inmensos fondos bibiliotecarios sin ser conscientes del valor acumulado de saberes metido en sus volúmenes. He conocido gente que cansada de  acarrear tantos fardos de libros de un punto u otro o simplemente de tenerlos que aguantar forrando sus paredes un buen día han decidido desprenderse de todos dándolos declarando sin rubor que ya no los van a leer. De otro lado  hay gente que escribe con ritmos  continuados y forran superficies con sus textos de páginas de periódicos o revistas repasándolo todo y organizando el mundo con una pasmosa facilidad.  Hay quien escribe por necesidad supervivencial íntima, para hacer prevalecer su yo y quien lo hace para complacer a quienes esperan de sus manos y de su dictum textos tranquilos que no zarandeen demasiado las mentes dormidas. Witold Gombrowicz en su Diario (1953-1969) hace un llamamiento en privado a deshacerse de aquella literatura para la complacencia recíproca de las medallas entre gente que se obsequian mutuamente y que no salen de su círculo estanco. Propone una nueva inspiración y dejarse llevar por todas las sensaciones. Dejarse llevar por todos los ínputs que entran en la caja de resonancia que es el sistema sensorial e interpretacionista de uno es emborronar todas las paredes del mundo con una inmensa prodigalidad de textos. El acto individual creativo es el criterio que va a superar toda clase de dificultades expresivas o limitantes del lenguaje. Entiendo que no hay modalidad artística que pueda decir tanto como la literatura ni siquiera la música pero varias de ellas: el cine, el teatro, la ópera, la canción se valen del lenguaje para expresar toda su potencia.  La contraposición de los otros lenguajes artísticos plástico: pintura o fotografía puede ser empujada también por dificultades personales de los propios artistas con el lenguaje o con sus herramientas para usarlo. Concedamos que lo que se expresa de una manera no quita hacerlo de otra y que las sensaciones generadas por un texto escénico son muy distantes de las producidas por este mismo texto leído. Así mismo es muy diferente un tema expresado por medio de la verbalidad oral y directa a hacerlo desde el reposo del escritorio por escrito e indirectamente. Si se acude al texto escrito por dificultades comunicacionales en el tú a tú verbal y eso no produce ninguna alarma en particular también podremos convenir que se acude, quien acude, al lenguaje escénico por manejar alguna clase de dificultad con el texto escrito. Dificultad que se da en dos sentidos: desde el lado del público constituido en expectador que opta por nutrirse fundamentalmente de la cultura visual y videográfica y desde el lado del creador que, sabiendo lo anterior, prefiere proponer obras de masas o de mayorías o lo más atractivas posibles que textos escritos que llegan a minorías y que, por añadidura, no siempre consiguen hacer impacto con sus mensajes.  Crear, en cualquiera de sus géneros, maneras y versiones es hacer una actividad que no crear no permite hacer. La creación es una forma de libertad. El arte, es el resultado de una ecuación simple que incluye negadores.existe arte porque no existe la comunicación integral en los campos ordinarios de la vida relacional. Existe arte porque es necesario el contrapunto que rompa la monotonía de la vulgaridad. En cuanto al arte escrito existe prosa imaginaria porque la realidad  resulta agotadora con el peso de sus prohibiciones. Existe poesía porque la prosa narrativa no puede decirlo todo y finalmente existe el texto intimista porque el sujeto oprimido necesita destilar sus verdades como sea y ante quien sea aunque pertenezca a otra época y otro registro. Hay algo que el poeta no logra  explicar nunca del todo: el porque/para qué de dejar sus textos acabados y entregados. Tras vecer todas sus dificultades, especialmente las inhibitorias, para hacerlos; se encuentra con un cierto volúmen de materiales que puede dar lugar a uno o más libros y que tal vez lleguen a una o más personas. ¿Para qué implicar toda una vida de letras o una etapa biográfica considerable de la vida para hacerlas? ¿Dónde estará la compensación cuando ni siquiera se cuenta con la nota evaluadora  de prensa, el homenaje, la antología o el panegírico postmortem? No hay respuesta a esto salvo por el hecho de que el poema, o el texto de factura personal es producido como un grito de libertad por callado que sea. Escribir es una manera de ganar la libertad sobre uno mismo, contra la estandarización a la que la herencia y la sociedad le ha asignado, contra la inercia pasmosa de la generación en la que estámetido por edad, contra la cultura de un país anodina en la que se está ubicado.  La libertad personal no puede ser regalada. Se ocnsigue ocn una lucha cuerpo a cuerpo de uno consigo mismo, del sujeto que compone y su guión de yo predeterminado que le niega ser en su plenitud. Es algo comparable al tipo de libertad a escala social. Aquellos marcos de libertad entregados por los intereses históricos del poder siempre quedan faltos de un grado máximno de libertad.

Imre Kerstész, nobel de literatura  húngaro del 2002  un superviviente que evitó la camara de gas por judio en Auschwitz, sostiene que la libertad se ha vivido  en  los paises del  Este de un modo traumático. No fue conquistada por el pueblo sino regalada por la historia[2].  La libertad personal no puede ser comprada ni decretada. No hay mayor esclavo que quien no quiere ser libre por mucho que las libertades civiles estén promulgadas y su condición de elector cíclico esté prevista. También, creativamente en el campo de las letras, no basta con escribir mecánicamente o con poderlo hacerlo porque el mercado gráfico está ya esperando un rpoducto, para experimentar el goce de la libertad en toda su extensión.  Hay nombres de autor que funcionan, desde el punto de vista de la especulación de los mercados, como marcas industriales. Tom Wolfe (67 a  en 1998) levantaba expectativas con el lanzamiento de su novela,  A man in full  aunque todavía no estaba terminada del todo. El primer libro de autor desde La hoguera de las vanidades (1987)[3] que tuvo previsto gastarse medio millón de dólares en su promoción[4]. Indistintamente del valor literario de un texto y del currículum de un nombre de autor obviamente nadie quedaria en el anonimato tras una inversión de esta categoría. Pero ella en términos de libertad creativa del autor podría ser discutible. Posiblemente el autor de renombre tiene que hacer concesiones al mercado que le marca las pautas de lo que debe decir y cómo debe hacerlo. ¿Dónde queda su libertad personal y su libertad creativa cuando la sociedad de consumo lo aguarda como si de una marca industrial se tratara? La historia de la literatura es una historia de tentativas de las que una visión sesgada toma por resultados acabados. Tras cada título y cada nombre de autor hay biografías contritas repletas de complejidades y frustraciones. No es suficiente para nadie con tener padrinazgos y linajes de apoyo considerables es indispensable el concurso de una motivación personal, única y no inoculable. Quizás es lo que se llamaba talento u otro punto de vista tratará de voluntad férrea. Lo que parece insalvable es tratar de hacer creaciones del tipo que sean sin tener un verdadero sentimiento para hacerlas. No se puede ser escritor si no se siente. Escribir es llenar páginas con dos cosas: grafías y sentido añadido con sus signos. Hay mucho que decir a través de vericuetos y tentativas que en principio no pueden o no saben abordar todo lo que insinúan o desean. La literatura es una invitación al laberinto de callejones que terminan en paredes rotundas y es al mismo tiempo un proceso abierto que no permite el retorno atrás. La literatura pregunta preguntas que acompañan a quien las hace y se las ha hecho mientras vives. Quien escribe y se dedica a eso con una cierta sistemática revive lo que ya Stendhal[5], en su alma insatisfecha, había experimentado. Stendhal  que fue  poco apreciado durante su vida, consciente de escribir solo para unas minorías només sometió su itinerario a su eterna pregunta de cómo ser héroe, santo, excepcional, genio y al mismo tiempo feliz. Autor de obras maestras El rojo y el negro (1831) y La cartuja de Palma (1939) Records d´egotisme se sintió predispuesto a la fractura con su mundo. Marcado por la influencia de su padre, devoto y monárquico, y  de su madre, liberal y volteriana, muerta prematuramente, y otros,  que le predispusieron contra los jesuitas y a favor de la revolución quedó un tanto excluído de los representantes del siglo XIX literario francés como Balzac i Flaubert.

La literatura no es el camino más práctico para el lucimiento de las dotes creativas. Es un camino híbrido entre lo personal y lo extrovertido, la intimidad y el espectáculo. Escribir para el triunfo de un estilo o de una manera parece antitético con la esencia creativa del escribir. Por otro lado escribir no implica siempre elaborar y encadenar palabras de texto no es igual a coherentizar ideas o situaciones.

En ese proceso de no vuelta atrás la escritura proporciona una dimensión de libertad no sospechada que la realidad cotidiana de los hechos no consigue garantizar y, por añadidura, deja un saldo de testimonios o de verdades, una constatación de lo vivido, un testamento de los hechos personales o de las indagaciones personales de los otros hechos en los que se ha participado, que para el caso es lo mismo.

 

 



[2] No se declara abirtrariamente contrario a la politica israeli y cree qu las criticas q recibe oculta un nuevo antisemitismo.  autor de sin destino, tardó 10 años en escribirla, paso desapercibida hasta su traduccion al alemana en 1997.

[3]  Que tendría una espectacular tirada de 1,2 millones de ejemplares en los USA por  su casa editorial  Farrar Strauss&Giroux

[4]. En España será publicada por ediciones B que  pagaría 75 millones de ptas por los derechos.

 

[5] nombre popularizado de Henry Beyle tomado de una pequeña ciudad italiana. Hijo de Grenoble.

El Coleccionista de Palabras

El Coleccionista de Palabras[1].

La creación literaria pasa por tres grandes clases de colecciones: la de los libros ajenos, la de los títulos de los libros propios y la de las palabras. Un escritor es un coleccionista de palabras. A veces las adquiere de golpe maestramente ordenadas dentro de un formato de texto o de  enciclopedia, otras las va tomando una a una de las sonoridades con las que se encuentra en sus viajes por el mundo de las páginas con las que goza su sensibilidad.  Tengo la costumbre de subrayar los libros que leo desde el principio de estrenarme como lector. Y las palabras que no conozco o que me gustan las apunto en una lista a parte (a veces en el mismo libro en la última hoja)  o a falta de esto las marco con un pequeño círculo en medio de ellas. La intención para todos es retomarlas, buscarles el significado, aprehenderlas, hacerlas mías usándolas. La acumulación de todo ello: libros ajenos y libros propios, conocimientos y más conocimientos, los de sensibilidades de otras causas y cruzadas y mi propia autoexploración metido en cientos o miles de páginas seguramente no conduce a ninguna parte salvo al gigantismo gráfico. Es una metáfora simbólica. Lo  esencial que contiene una biblioteca bien lo puede contener un solo libro y lo que tiene este puede quedar instantánemente valorado por una idea expresada en pocas frases. A pesar de todo es difícil vivir toda una vida con una docena de frases y tendemos a crearlas y re-crearlas hasta la saciedad, pensando así tal vez, que recreamos el espacio habitado y nos recrecemos en el papel que ocupamos en él. El deseo de la palabra-relato y escrita no es un deseo universal aunque la pulsión comunicativa sí lo sea. Mucha gente se retira de un libro al primer párrafo denso con el que tropieza. , me he encontrado con muchas personas que ocupan asientos de profesores y que tienen titulaciones universitarias y un supuesto nivel cultural que se cansan al primer minuto de lectura.  Hay un tipo de intelectualidad al servicio de la escalada social no de la comprensión psicosociológica de la cultura o de la historia. En el fondo de quien no admite la lectura y no acepta entrar en la retórica del discurso escrito está consagrando su energía a una manera particular de rentabilizar el esfuerzo intelectual. Hay mucha mas gente de la que se reconoce como trepadora de la pirámide socia y que toman las relaciones con los demás en función de su perspectiva potencial de beneficio o negocio.  John D. Rockefeller representante del darwinismo social hablaba  del crecimiento de un negocio no como una tendencia perversa de la economía sino como un desarrollo de la ley de la naturaleza en la supervivencia del mas apto. Para el teórico de las letras el más apto no es el que consigue más poder  físico o económico para dominar las circunstancias o su entorno sino el que emplea su poder personal para no ser dominado por los poderes ajenos. Para eso su mejor aliado es la filosofía práctica de vida y la mejor casuística es la que pasa por la literatura. No hay personalidades ni figuras por conocer que no hayan pasado antes como estereotipos y arquetipos por las páginas de la literatura universal. Una de las cosas que por siglos han dicho mucho de las personas es si tenían  o no biblioteca en su casa y la cantidad de libros que figuraban en ella, también el tipo de orden y si presentaba  una cierta actividad de uso. Experimento un fluído de simpatía inmediatamente cuando visito a alguien y nada en literaturas, tiene la costumbre de adquirir y tratar con textos y tiene libros por todas partes. La magia de esa imagen todavía me cautiva. Cuando tengo noticia de la cantidad de libros que ha reunido una persona[2] es como si se me proporcionara un detalle personal de ella con más información que otros elementos de curriculum vitae, como títulos y diplomas. De paso comentaré que las formas, ya clásicas y obsoletas, de los presentantes de programas de televisión o de conferencias en hacer la sinopsis de los entrevistados o conferenciantes me resulta agotadora por no decir agraviante e inútil. Tener doctorados o títulos universitarios ya no dice nada de la capacidad teórica de los doctores o licenciados sino solo su capacidad de permanencia y de insistencia tras unos documentos acreditativos de subordinación, obediencia, persistencia y rutina. Son más indicativas otras informaciones como viajes, lecturas, aportaciones escritas o investigaciones realizadas. El teórico es tanto más práctico cuantas más palabras haya coleccionado adaptables para resolver situaciones concretas y el curriculario no tiene mayor imagen que la de demostrar de lo que puede llegar a ser capaz una persona de hacer a lo largo de su vida para llenarse de demostraciones de lo que ha hecho para sentirse más seguro con su propia capacidad. Claro que en el fondo los hablantes coleccionamos palabras con la vana pretensión de entendernos todos con todos y de organizar los desperfectos del mundo a la vez que vamos respondiendo a sus incógnitas. Lo que sucede es que unas palabras llevan a otras y cuantas mas tenemos más necesidades experimentamos de precisarlas y usarlas además de inventar otras nuevas.

 



[2] Jesús Pardo ( Santander 1927-) Autorretratos sin retoques, Zapatos para el pie izquierdo. Reunión de los inventos que más han dado que hablar.Su biblioteca contiene 15 mi títulos.

 

La Novela o la Vida.

La Novela o la Vida[1]. 

Cuando se habla de novelas se piensa en estilos faustos o extraordinarios que, en el espacio de una conversación sosegada, puede llevar a comparar estilos y autores y a hacer escarceos por la historia de la literatura. Pero sin ir tan lejos una novela empieza por un relato con ganas de contar una historia compleja y con suficiente capacidad expresiva como para hacerla entender. Una novela es una historia descriptiva que cuenta una vida o mejor dicho que cuenta la vida con un protagonista al menos y la oportunidad de que concurran otros relacionados. Puede estar basada en hechos de la realidad o ésta ha proporcionado pretextos para construirla. Tanto si traslada sagas que hayan existido o situaciones actuales o remotas de lo sucedido como si acude al fondo imaginario en tanto que proveduría de una trama, la novela  tiende a retratar la vida. También lo podemos decir al revés: la vida es una novela en tanto se iguala a la idea de teatro al reconocerse a sí misma como una representación o una puesta en escena de unos guiones dados. Afirmamos que vivimos vidas como novelas en un doble sentido: cuando son extraordinarias por el lado de las experiencias y goces y cuando son excepcionales por el lado de las complicaciones o la tragedia. Ante la explicación de anécdotas originales o aventuras inusuales oímos decir. De todo esto podrías hacer una novela. De hecho vivir es ya novelar sin letras. La literatura está en la vida porque la vida es arte y mucho antes de que los lenguajes artísticos se fueran dando cuenta de ello ya había gente que vivía la elegancia del arte sin hacer ostentación de ello. En un debate extremo llegaría a afirmar que caminar, mirar, guisar  o hablar son maneras artísticas del hacer y del vivir sin ninguna intención museística o proyectiva y que forman parte de la cotidianeidad más ordinaria. La novela está pues inscrita, tan solo falta tomarse un momento, o permitírselo a alguien, para que la escriba.

Pero no todas las novelas son aceptables de contenido como tampoco lo son en la condición de publicables. Se exponen a distintos registros de revisión y a un gradiente de admisibilidad/rechazabilidad. El más severo es el de propio creador que no queda satisfecho con su obra y deshace y rehace su trabajo tantas veces como cree precisarlo hasta darlo por terminado. Otro es el de los expertos en el negocio, los que conocen su dinámica y saben como va la relación entre oferta de un producto y consumo del mercado, dialéctica ésta con la que marginan a un segundo plano la sensibilidad, los valores, la innovación y otros factores de sujeto. En tercer lugar están las personas relacionadas, comentada, expuestas, reveladas o denunciadas en el texto con las que no se puede contar una incondicionalidad sobre lo que se dice de ellas. El creador de textos entra, o puede entrar, en colisión con sus referidos, mencionados o analizados en sus páginas si lo comentado de ellos no complace a éstos. Entonces puede darse una rivalidad fiera en las páginas y hay autores que antes de publicar sus trabajos deben consultar gabinetes de abogados para comprobar si han incurrido en ilegalidades o en declaraciones que puedan ser calificables de perjurio o difamación. Una novela tiene la ventaja de que puede engrandecer o minimizar aspectos verdaderos de la realidad y la evolución de sus personajes tomados de perfiles existentes en la realidad. Puede cambiar los nombres, desdibujar las fisonomías, alterar las ubicaciones que son mencionadas pero a pesar de todo esto un personaje real de la vida real puede identificarse con un personaje retratada en una trama novelesca por mucho que se le haya disfrazado. La consabida advertencia clásica de que todo el texto expuesto es ficción y no es tomado de la realidad no es más que un artilugio para reducir conflictos con los demás. La imaginación es una fuente de creatividad interesante pero para nada está reñida con la toma de referencias anecdóticas de la realidad conocida, eso sí con la suficiente habilidad para que los lectores piensen siempre que son otros anónimos los que están retratados en las páginas que leen. ¡Cuántas veces los personajes que encontramos en los relatos forman parte de nuestra realidad cotidiana! ¡Cuántas veces los gestos ironizados pueden ser nuestros propios gestos y nos reímos con ganas! La verdad no es un problema para nadie cuando es establecida en sus parámetros generales que no involucran directamente la intimidad particular pero se convierte en una amenaza cuando las certezas personales que quieren ser mantenidas en secreto son exhibidas públicamente. Hay una tradición mercantilística del escándalo que han hecho subir ventas de títulos por este motivo indistintamente de la calidad redaccional o a pesar de tratarse de atentados literarios.

De los tres censores de una novela propuesta: la de autor como creador, la del editor como intérprete de mercado, la de los personajes vivos o herederos tomados de la realidad, es este último grupo el más complicado de tratar. En el fondo la demanda de un personaje si pudiera reivindicar sus derechos de imagen y tratamiento a su autor podría estar contaminada por el deseo del engaño. Si ese personaje es alguien tomado de la realidad, aunque sea con el oportuno disfraz de cambio de nombre, podrá ser discutido por la persona real que ha hecho de cantera de aquél. Eso puede mover a enfrentamientos intensos entre personas retratadas y autor que las retrata si los retratos no son al gusto de aquellas. Creo que pasa con cualquier clase de retrato, plástico o gráfico, conceptual o estilístico, informativo o imaginario. Pero en cualquier elección artística, el producto final no es la realidad de la que parte. Ni una pintura, ni una foto, ni un gag escénico, ni un poema ni un relato escrito son lo mismo que aquello de lo que hablan. Para obtener la identidad hay que acudir a la copia genética de lo que se está tratando. El traslado de los objetos de la realidad al soporte de un lienzo o de un papel, a manera de figuras o de descripciones, pierde –en ese traslado- elementos de la verosimilitud inicial y le añade otros que no se advierten en los contactos reales, apresurados o superficiales. Una novela es a su manera una reflexión que explica o quiere explicar una trama entera. A diferencia de lo que se sabe de la realidad que se conoce a fragmentos y episódicamente la novela hace la entrega de un todo de una sola vez. Esta además tiene un valor añadido a la realidad de la que refiere y es que puede introducir personajes extra o inexistentes a modo de niveles de discurso de los que ha sido amputada la realidad a la que traslada.  Evelyn Waugh [2] en su prefacio a su Elena habla del ardid que utiliza al emplear unos cuantos personajes ficticios para poder explicar las supuestas tramas de la realidad histórica de su personaje central en un género como es la novela histórica. El autor/a dispone de muchos recursos para poder interpretar la existencia y conducta de unos personajes, uno de ellos es el de crear personajes paralelos que cumplen la función de decir lo que nadie dijo en las escenas reales tratadas pero que sí era pensable. El arte en general se abre camino  luchando a brazo partido contra una parte de la sociedad que lo rechaza o le hace mal de ojo o trata de quemarlo o prohibirlo. La literatura, que es de acceso menor, por el esfuerzo de comprensión, tiempo y dedicación que requiere, no deja de ser controvertida cuando se mete en realidades a las que sus residentes habituales prefieren permanecer ocultas. Admitámoslo: hay gente que no quiere tener ningún trasiego con la verdad por mucho que hagan demagogia de ella a escalas generales, en aquellas situaciones y menciones que no les comprometen. Seguramente es un temor absurdo. Las personalidades paranoides tienen miedo incluso de ser descubiertas en elementos que no dijeron en situaciones postmortem o por gentes hipotéticas con las que nunca tratarán o no adivinarán jamás quienes son las que cursan la vida con aquellas.  Todo esto no es suficiente impedimento para continuar escribiendo. Y escribir es escribir  de esto y de aquello, de la realidad estándar y del real particular, de lo analizado o de lo inventado, de los unos y de los otros, de mí y de ti.

 Esa premisa perversamente explotada viene dando lugar a literaturas, si así se pueden llamar, difamadoras y a prosas periodísticas que son la vergüenza del periodismo y el ejercicio de la antiética por sistema. El morbo vende. La gente consume intimidades ajenas más que análisis de tramas psicológicas o transportación de experiencias de las que aprender. El futuro de la literatura depende de la genialidad o no de quienes escribamos obra terminada y del talento y sudor que metamos en ella con un combinado armónico de tenacidad, ética y exploración de lo verdadero. Por su lado el futuro editorialista va a cambiar. En lugar, espero, de hacer tirajes impresionantes y luego presionar al mercado con bombardeos propagandísticos para que los absorba, las ediciones tenderan a ser sobre pedido y  la vía de difusión digital desplazará la necesidad de tanto papel impreso. Jose Antonio Millán. Filólogo y editor electrónico, que Ha dirigido el proyecto del Centro Virtual Cervantes da un modelo comparativo para ir a buscar en las pantallas lo que no será necesario pasarlo siempre por el papel. Esperemos que en el futuro la agresividad de la pantalla digital vaya siendo técnicamente resuelta y que los consejos de repensar antes de imprimir algo la necesidad de hacerlo vayan siendo seguidos.

La novela incorpora elementos vivos, tan vivos que  dan lugar a neologismos y neoconceptos, algunos son de estreno y que no han tenido tiempo de ser recogidos por la RAE. No sé si  Miguel Asín Palacios[3] director de la Real Academia Española puede estar de acuerdo con la siguiente idea, pero opino que los diccionarios llegan tarde a la realidad, son sus apéndices que recogen tarde y a veces  mal el bagaje de palabras circulantes.

Lo interesante de una novela es la frescura por encima de si se ajusta a escuela, estilo, grupo o norma. Alberto Moravia  entre otros en  El conformista (1951) La atención (1965) son una bocanada de luminosidad. Hay cantidad de autores que merecen ser leídos porque tienen el arte de sacarte del cautiverio de una sola realidad.

A la literatura muchos llegamos por la vía autodidacta. Todavía no hay escuelas de arte que enseñen a escribir con un estilo y los talleres de escritura no hacen escuela así como sí las haya para enseñar a bailar o interpretar en escena. Machado de Assís (1839-1908), Hijo de obrero. Autodidacta,  fue un ejemplo como el autor que cree en sí mismo  puede proponerse cualquier empresa si no se niega a ella. A los 17 años de existencia de Brazil como estado independiente.  Ascendió a los más altos cargos del ministerio  de Agricultura. Escribió  El alienista[4]  cuento. Papéis avulsos (1882). De cada otro tenemos algo que aprender y la mayoría de los aprendizajes los recibimos de manera indirecta, distante y no intencionada. Lo que es más muchos de los aprendizajes lo son a pesar de sus maestros o sin que se enteren. En la novelística el deseo de contar historias es un modo de conseguir el placer que la realidad prohibe. En la novela se dice todo aquello que la realidad ha prohibido decir, convirtiéndola de esta manera en uno de los  instrumentos de verdad más excelentes. 

 

 

 

 

 

 

 

Publicar lo íntimo[5],[6]. CdeV 2006 abril 21

El pudor de preservar lo más íntimo de la mirada ajena ha decrecido en su cota de exigencia. La era del hedonismo viene tocando a las puertas privadas desde hace ya no pocas décadas y el exhibicionismo, sutil o descarado, es algo más que una pulsión minoritaria, convenientemente reprimida de acuerdo a los cánones culturales, para ser una tendencia inserta y mayoritaria perfectamente reconocida en multitud de ámbitos sociales. Se ha dado un gran salto desde los gestos epistolarios en los que uno corresponsal le contaba sus pequeños secretos a otro justificada tal comunicación por la distancia que los separaba y el afecto que los unía, a tener canales de video instalados en casa para publicar las imágenes en tiempo real en la red para disposición de cualquier desconocido que quiera verlas.  Los dos extremos de dar la noticia de la privacidad obedecen, sin embargo,  a un proceso continuo. En la confidencialidad de dos también hay una publicación de lo que uno es, siente o hace a otro en particular. En una pantalla la intimidad es contada a un número indeterminado de interesados en saberla. Lo que varía en un caso u otro es el lado de recibo, la cantidad de personas que reciben la noticia. Por lo general la privacía es compartida con una persona o con un máximo de unas pocas a las que se supone la sensibilidad de guardar el secreto, la capacidad de respeto y la  lealtad para ser depositario consecuente de aquello que se confía. Esas variables pierden todo control cuando el campo destinatario es indeterminado. Sin embargo hay otras razones para privatizar la información de lo personal a un poco gente o a una sola persona, la pareja, el amigo, el hermano el correligionario  o el camarada  y es la del presupuesto de la



[2] Evelyn WAUGH  Elena.  Diario El país. Madrid 2005

[3] (1943)

[4] Tusquets.fábula(1997).

[6] http://sussanamaraselva.blogdiario.com/1228177560/

Publicar lo íntimo

Publicar lo íntimo[1].

El pudor de preservar lo más íntimo de la mirada ajena ha decrecido en su cota de exigencia. La era del hedonismo viene tocando a las puertas privadas desde hace ya no pocas décadas y el exhibicionismo, sutil o descarado, es algo más que una pulsión minoritaria, convenientemente reprimida de acuerdo a los cánones culturales, para ser una tendencia inserta y mayoritaria perfectamente reconocida en multitud de ámbitos sociales. Se ha dado un gran salto desde los gestos epistolarios en los que uno corresponsal le contaba sus pequeños secretos a otro justificada tal comunicación por la distancia que los separaba y el afecto que los unía, a tener canales de video instalados en casa para publicar las imágenes en tiempo real en la red para disposición de cualquier desconocido que quiera verlas.  Los dos extremos de dar la noticia de la privacidad obedecen, sin embargo,  a un proceso continuo. En la confidencialidad de dos también hay una publicación de lo que uno es, siente o hace a otro en particular. En una pantalla la intimidad es contada a un número indeterminado de interesados en saberla. Lo que varía en un caso u otro es el lado de recibo, la cantidad de personas que reciben la noticia. Por lo general la privacía es compartida con una persona o con un máximo de unas pocas a las que se supone la sensibilidad de guardar el secreto, la capacidad de respeto y la  lealtad para ser depositario consecuente de aquello que se confía. Esas variables pierden todo control cuando el campo destinatario es indeterminado. Sin embargo hay otras razones para privatizar la información de lo personal a un poco gente o a una sola persona, la pareja, el amigo, el hermano el correligionario  o el camarada  y es la del presupuesto de la correspondencia y sobre todo de la no traición.  Las historias sentimentales y depositarias de información privada demuestran que el otro que recibe entregas confidenciales considerables es quien más armas tiene para destruirte si en un momento dado las relaciones se estropean. Eso hace repensar en que la privacía individuada tampoco es una garantía. Tanto en la publicación de la noticia sentimental en una escala numérica como en otra el que hace de confidente de lo suyo debe saber en todo momento que se arriesga a que el otro le malinterprete o utilice la información recibida en su contra. Sabido esto, cada cual en su justa medida se autoadvierte a lo que se arriesgo. Una vez se de el choque con cada revés, lo va a ser menos si los riesgos han sido asumidos previamente. Es distinto contar las historias privadas en forma   de novela erótica al estilo de la de Almudena Grandes. La cultura y el superyo dominante en los individuos demoran enormemente la higiene mental pendiente que les queda. Es cuestión de tiempo, tenacidad  y cuantiosas inversiones ideológicas  en conciencia para que la gente paulatinamente se vaya despegando de sus miedos y reconociendo sus pulsiones de deseo y sus prácticas privadas sin avergonzarse de ellas. Ya hay héroes y heroínas que cuentan cosas de su vida y exhiben sin vergüenza sus lados oscuros para iluminarlos con orgullo sin temor a ningún índice moralista amenazador ni a ninguna mirada ajena. Si es así no hay ninguna objeción para trasladar temas y confesiones hechas en privado a espacios colectivos o anónimos. Si la poesía que nace en la alcoba o en la privacidad sentimental termina en un libro que compra una mirada anónima y arrebata del silencio de la estanteria de una librería ¿por qué deberían tener un trato más críptico los diarios o las cartas personales?  De hecho no  tienen ese trato diferencial. Cualquiera que tiene o ha ganado, o le han hecho ganar un nombre público y reconocido termina por ser devorado en sus otros textos, tal vez menores, que hacen referencia a su intimidad en forma de cartas o confidencias testamentales.  Parece que la humanidad necesita tomar el biberón de las leches de todas las privacías con las que alimentar su propia imaginación.

Publicar lo íntimo forma parte de la dinámica de publicar. Un texto es un texto. Sabemos o nos hemos hecho la idea de cómo eran personajes históricos gracias a correos que intercambiaron y de otros en los que eran retratados por terceros. Sabemos de la elaboración de conceptos y de textos terminados a partir de su seguimiento en correspondencias particulares sostenidas. La correspondencia con Wilhelm Fliess (1858-1926) de Sigmund Freud (1856-1939) constituyó un verdadero psicoanálisis[2] para éste y arroja mucha información personal y conceptual de su obra. En mi formación  le debo mucho a atreverme a escribir cartas y a cultivar la epistolaria en un tiempo en que ya predominaban las postales, el telegrama o el teléfono. La cuestión no es acerca de la conveniencia de publicar lo íntimo sino quien toma la prerrogativa de hacerlo y de qué manera para que no se sientan dañadas personas implicadas (mencionadas o examinadas) en ella. Todavía es legitimo conceder el derecho a la privacía, es decir al secreto. Pero ese derecho entra en contradicción con el derecho universal al arte, a las formas, al saber, al descubrir y por lo tanto a transgreder, indagar, encontrar enfrentándose a los intereses contrarios que impiden el acercamiento de la luz a la oscuridad, el atrevimiento de levantar las faldas a las escenas y la cesión a las verdades concretas sean las que sean. Privacía restrictiva y cultura extralimitada no se llevan bien. Es la misma clase de conflicto que puede darse en situaciones extremas de hambruna en la que una parte de la población muere de hambre por falta de lo más básico mientras que otra guarda depósitos abastecidos de alimentos que son suyos de propiedad pero cuyo consumo es para un futuro.  El derecho jurídico de esa propiedad queda en suspensión frente a la emergencia de necesidades. Y lo que en otros contextos puede ser una garantía ante la emergencia se convierte en un delito ético y en una complicidad en el desastre de los otros.  Sin duda en el tema del reparto de los materiales para cubrir necesidades básicas resulta más fácil ponerse de acuerdo que en elecciones de tipo artístico y en particular literario. Aquí el material literario pone al descubierto personas o linajes reales. Si la historia de la literatura, lo mismo que la historiografía de los acontecimientos políticos, hubiera tenido que pedir permiso o esperar a que las personas citadas y documentadas estuvieran de acuerdo con lo que se dice de ellas, probablemente nunca habríamos podido gozar las obras maestras de la una y de los análisis clarividentes de la otra. Escribir tiene tanta premura como el comer. Son actos de emergencia que surgen voluptuosamente en contra de quienes no están dispuestos a conceder el dominio de la contención de  sus secretos o de sus porque no están dispuestos a compartir con el mundo lo que tienen o el desvelamiento de lo que hicieron. Todo eso no quita que cada cosa publicada, circulada en que implica nombres de personas vivas, cercanas o no, relacionadas o exrelacionadas, vivas o muertas, se haga con el sumo respeto a su dignidad para el caso de personas dignas y  con la posesión de la verdad libre de especulaciones.



[2] Vicente Palomera, NOTA BIOGRÁFICA de freud para el volumen I de las obras completas en RBA, 2006

La novela interactiva

La elaboración interactiva de la  novela[1].

Seguramente la imagen clásica del novelista o del sujeto literario metido en sus montañas de apuntes a caballo de su imaginario para construir una historia en solitario que tan solo una vez terminada va a dar a leer está desapareciendo. La tecnología moderna  permite dar  al día lo que se lleva escrito en él, dar al momento lo que sale de la cocción mental, y al hacerlo permitir una interacción elaborativa. Las posibilidades mediacionales para esto están dadas solo faltan lectores atentos y en los que se pueda confiar que quieran asumir ese rol.  De haberlos el autor puede tener la primicia de sus impresiones, de sus comentarios reconvirtiéndolos en criterios sugerentes para modificar el curso del texto. Antes el sometimiento a veredicto era con el trabajo terminado. Ahora no falta esperar a eso. Si un libro se escribe para la gente es razonable que la gente se entere de que va el libro en la medida en que se está haciendo. De proceder así el libro en proceso se convierte en un producto interactivo en quien ha tenido la idea inicial y en todas aquellas de otros que las van incorporando aunque sea por la vía de sus manos. El resultado es que el libro final puede tener una vasta coautoría anónima.

Eso ya viene apareciendo y siendo recogido en esas primeras páginas de interminables litas de nombres de agradecimientos que los autores anglosajones o concretamente los norteamericanos tienen la costumbre de hacer.  Al leerlas se diría  que todo el mundo ha estado dispuesto a ayudar, en las lecturas y en  las correcciones antes de pasar a hacer su lanzamiento editorial. Me gustaría pensar que todo autor en bruto por estas latitudes latinas podría contar con un número importante de colegas y amigos que dedicarían parte de su tiempo personal en leer su libraco. Posiblemente el primer encontronazo con la realidad cuando alguien ha escrito un libro original de unos cuentos de páginas es encontrar a alguien de la proximidad que desee leerlo. Se  puede pensar  en amigos y conocidos pero desde luego hay que pensar en gente que tenga una opinión crítica e independiente que no la empañe el vínculo emocional que se pueda tener con ella. No siempre es fácil conseguir a alguien que lea una primicia, mucho menos si se trata de un tema que se le escapa de sus dominios o de sus intereses concretos. Cuando al fin se consigue hay que asegurarse que realmente lo leen. Pronto se ve según si sus comentarios son superficiales o no. recuerdo que en una ocasión pedí a una amistad que se ocupara de la lectura de uno de mis libros y que por su condición profesional mediera su opinión ya que el contenido del que trataba tenia que ver directamente con él. Me dijo que no pretextando algo así como que no tenía tiempo. Me sorprendió especialmente cuando siempre se deshacía en elogios sobre mi capacidad intelectual. En alguna otra ocasión he enviado un original a  otra persona amiga  que me prometió su lectura y sus comentarios y que estaba profesionalmente vinculada con el tema y además citada bibliográficamente en su desarrollo. Nunca me hizo la valoración y supongo que nunca leyó el libro. En realidad estoy hablando del mismo original[2], del que conseguiría otros prólogos de otras tres personas igualmente amigas. No sé como se lo hacen los americanos para conseguir tantos lectores para sus obras inéditas y recoger opiniones con las que corregirlas y hacerlas más presentables.

En la actualidad en que nos hemos liberado del soporte papel como recurso indispensable para el texto escrito las posibilidades técnicas de entregar partes del texto en proceso de elaboración son formidables. Un autor puede, de hecho, escribir a la carta.  Ir haciendo su novela en función del impacto que ocasiona el guión de sus personajes. El mundo editorial en el campo digital va a permitir  esos experimentos coelaborativos entre autores y lectores. Lo que es mas se pueden hacer experimentos realmente novedosos como la construcción de una novela compartida. Me atrevo a sugerirlo o proponerlo formalmente sin demora. ¿Alguien se atreve?  Imaginémonos algunas docenas de personas compartiendo el mismo idioma, en distintos puntos geográficos, con enlaces virtuales entre ellos por correo electrónico y sin ninguna necesidad de una conexión formal que vayan co-elaborando un texto común. La idea no es tan nueva, había organizado algunos talleres de creación en los que uno de los ejercicios proponía un poema compartido. El papel iba pasando de mano en mano y cada cual escribía un verso o una estrofa entera. El resultado no era tan terrible. El caso es que había un resultado, una coherencia. La explicación es que a cada mano se intentaba enlazar la idea propia con las precedentes y al final siempre había alguien que ponía la clave de todo el texto. ¿Se podría hacer con una novela? ¿Porqué no, es cuestión de intentarlo? Si aparecen amantes de letras que quieran probarlo yo haré una propuesta más formal y una lista posible de temas o argumentos. Eso sería una manera de co-elaborar una novela.

Su elaboración interactiva por un autor y sus lectores tiene un cierto parecido. Lo que dicen los autores puede ser incorporado al texto de partida e irse ampliando con sugestiones específicas de estas, no solo por lo que hace a elementos formales y estilísticos sino también en lo que se refiere a la estructura de la elaboración y la invitación de nuevos personajes o creación de nuevas escenas. Por esta vía es posible que la literatura del futuro esté menos ligada al nombre del genio que la haga y más a la genialidad colectiva que estuviera detrás.



[1] prepublicado en http://www.librosenred.com/foro/posting.php  y LetrasyMusas 090

[2] El poder lesivo de la palabra.


 

Las maneras de la prosa escrita

Las maneras de la prosa escrita. ¿Cómo escribir con corrección y estilo?[1]

Escribir es una pasión, un reto del ingenio, una creación que se va haciendo con la cabeza y con las manos. Se unen palabras, se hacen frases, se consiguen párrafos y con unos cuantos signos gráficos  se consigue  hacer un pequeño milagro: el de expresar algo. Milagro tanto más extraordinario cuánto más antojadiza y difícil se hace la comunicación en el tiempo de las superficialidades. Se escribe cuando  se instala un mensaje, cuando se tiene un decir.

Escribir es un arte creativo, quizás una de las actividades artísticas que, según épocas, ha sido de las más reputadas. Todavía ahora el escribir es al intelectual lo que la didáctica es al pedagogo, la escena es al actor, la cumbre es al alpinista o el debate es al político honesto. Escribir tiene aún algo de magia y de incógnita que te lleva de la mirada letra a letra por el campo del saber, por la especulación teórica y por  la investigación de lo que acontece. Lo escrito puede contarte un cuento o sumergirte en la novela más intrincada, puede mover los sentidos o buscar el mismo sentido del ser y de la existencia.

La persona que escribe tiene algo de misterioso; tiene una capacidad, supuesta o demostrada, para meter en una hoja en blanco (ahora diríamos en una pantalla plana de ordenador) una historia, una idea, un decir con la suficiente claridad y habilidad para mantener la atención de otro que, haciéndole de lector, acepte conceder parte de su tiempo personal para leerlo. Como cualquier otro creador aporta algo que antes de hacerlo no estaba en los espacios de difusión o en las dinámicas de los objetos circulantes.  Al ser nuevo invita con sus formas sugerentes a que se le haga caso y  proporciona  una nueva cosa de la que hablar. Con suerte y promoción podrá aparecer en páginas de revistas y periódicos o en forma de libros anunciados tras los escaparates. Con suerte comunicará hechos y brindará emociones antes no descubiertas en otras partes. A lo mucho despejará dudas, proporcionará informaciones y estimulará nuevas ideas y a lo poco seguirá con un ritual que ya tiene unos cuantos milenios: el de contar las cosas humanas o que le pasan a lo humano en soportes que duran en el tiempo más de lo que su autor podrá vivir. Escribir es delicioso porque es dejar algo de uno mismo o del itinerario de sus improntas unas cuantas  formas en conserva a las que podrá acudir cuando haya olvidado lo que fue, lo que hizo, lo que prometió, lo que se propuso  o lo que sintió y a las que podrán acudir otros que ni siquiera lo conocieron en vida o desearon hacerlo. En el tiempo del homo videns lo escrito y lo literario no gozan del máximo impacto y hay otros campos, sobradamente populares, de mayor audiencia y seguimiento. Cabe reivindicar el concepto de que  todo lo que sale por una pantalla o de aquello que se cuelga en las paredes y se exhibe en las vitrinas o se lleva puesto al amparo de modas pertenece a un continente literario. Dentro de cada puesta en escena hay una literatura, hay una solicitud de la reflexión. Todo tiene su texto aunque lo veamos en forma de imágenes, escenas teatrales, pinturas plásticas o argumentos cinematográficos.  Todo tiene su decir aunque se mantenga en la latencia o esté aguardando a quien lo diga o lo ponga por escrito. No creo que los millones de libros acumulados y sus otras tantas autorías lo hayan dicho todo. No creo que nunca haya un momento en la historia del pensamiento humano en que una enciclopedia encierre todo lo que se tenga considerado como saber o  que haya sido descubierto. Las enciclopedias conocidas necesitan sacar libros-apéndice y nuevas reediciones para reactualizarse y quien termina de crear un libro experimenta la necesidad de crear uno siguiente para intentar completar lagunas anunciadas en el anterior o los precedentes.  Esa experiencia de la incompletud está vinculada la pulsión creativa. Reconocerse insuficiente te lleva a tratar de descubrir nuevas cosas y nuevas potencias dentro de ti.

Ese ímpetus en el expresar y en hacerlo de un modo consistente ha producido muchas maneras y formas de escritura: desde los relatos croniciales más esquemáticos a los textos más simbólicos, desde las descripciones más concretas a los discursos más abstractos, desde tratar con lo más simple a atreverse hacerlo con lo más complejo. Hay páginas para todos los gustos y del mismo modo en que hay secciones de periódicos que son pasadas sin ser vistas hay libros enteros que nunca serán considerados. Lo que es motivo de atracción, por tema y estilo, a un lector puede ser un revulsivo para otro. Hay espacios o recursos como un periódico o una revista que es una plataforma de propuestas varias, cada cual dirigida a sectores objetivos distintos aunque en conjunto se difunda dentro de un perfil de lectores. Si está claro que hay quien pasa más tiempo en su relación con el periódico resolviendo el crucigrama y esto no tiene porque afectarle a quien lo dedicada a la sección de bolsa, ni lo ni lo otro tiene porque disgustar a quien solo lee sus noticias políticas, ni todo ello enfada a quien solo lee las deportivas la misma gama de actitudes se puede aplicar ante las librerías y el volumen crecido de propuestas para leer. Alguna estadística publicada habla de que en España lee un 40%  de gente en edad lectora. Parece una cifra abultada a juzgar por las clientelas aún escasas de las bibliotecas y por la mayoría de pasajeros con la mirada perdida en el infinito en lugar de infinitizarse dentro de las páginas de un libro en sus tiempos perdidos repitiendo la misma operación diaria de sus desplazamientos. Pero sí es cierto la inmensa crecida de títulos de toda clase de temas y de exotismos. Con toda clase de maneras y estilos. Diríase que todo es aceptable desde el  momento en que ha sido aceptada la libertad de expresión por ley y no poca gente se considera autora atreviéndose a ilustrarnos con su filosofía o con sus pinitos ensayísticos cuando apenas tienen una formación básica como lectores. He llegado a oír de alguien que me envía sus originales poéticos que le gusta escribir pero que no le gusta leer sin ningún sonrojo en su cara y como si hiciera la gran declaración heroica del genio. Ante afirmaciones de este tipo mi perplejidad me deja encajonado en la inacción. Prefiero hacer como si no lo hubiera escuchado y seguir creyendo en que la gente es más educada y considerada que enzarzarme en una polémica clásica sobre la necesidad prioritaria de aprender para luego enseñar. Efectivamente escribir tiene algo de enseñanza. No se limita a hacer una declaración de un sentimiento o de unas impresiones sino que propone una indagación y arriesga unas conclusiones con las cuales se compromete la autoría. Dime lo que dices y te diré quien eres.

Bien, tenemos un enorme volumen de cosas por decir y un cuantioso ejército de personas, cada un en su puesto de francotirador , investigador o artista, que se pone a decirlas, que se atreve a exponerlas, que las va construyendo con o sin ayudas organizativas, con o sin presupuestos institucionales con o sin todas las condiciones necesarias. La libertad de crítica y de pensamiento es la gran explicación de este extraordinario fenómeno. Gracias a el podemos nutrirnos los unos a los otros sin tener necesidad de conocernos personalmente. Gracias a la comunidad de los bienes y saberes intelectuales podemos aprender gentes múltiples desde la distancia recíproca. Ese es otro gran efecto colateral del escribir, podemos entendernos en los simbolismos gráficos empleados. Así como la música es universal también lo es la escritura.

A pesar de esa consideración genérica, a toda literatura le es exigible unos mínimos: su legibilidad, su construcción sintáctica coherente, la concordancia de sus conjugaciones verbales, su propósito intencional, su aportación renovada. No basta con enlazar los signos gráficos para tener un texto aceptable. De hecho las posibilidades combinatorias de los signos gráficos dentro de un límite numérico dado son sino infinitas cuantiosas. Tomemos  por ejemplo un poema de cuatro estrofas de cuartetas. Eso da 16 líneas y supongamos que eso es alrededor de cien palabras. La posibilidad de ubicación de estas cien palabras en el  mismo soporte es de diez mil (100x100) de las cuales unas pocas, no más de una docena   seguramente, pueden aspirar a ser entendidas, y de ésta sólo una manera ha sido la elegida por el autor el cual se debe al imperio de la comunicación y a un cierto orden en su colocación por mucho que tenga licencia creativa y se tome la libertad constructiva propia de su estilo. Un texto en prosa se permite más oportunidades que el poético para explicarse a sí mismo. Siempre tiene la oportunidad de hacer aclaraciones en las frases subsiguientes de lo que ha informado con confusión en las anteriores. A pesar de eso no puede hacer un uso gratuito de los distintos instrumentos ortográficos. La puntuación, los entreguionados, los paréntesis y las mayúsculas deben ser gestionadas debidamente, también las estrofas, los puntos y a parte, las siglas, las menciones de nombres o referencias,...De otro modo el texto puede mover a confusión cuando no a espanto y retirada. Si un texto intelectualmente bien construido es o puede ser duro de seguir para quien no tiene aguante de seguimiento o cuando el tema resulta escabroso, se hace materialmente imposible cuando su construcción sintáctica lo hace ininteligible y el lector con poco tiempo lo deja a un lado. La prosa, o mejor el texto escrito de una narratividad, es un feeling con quien va a leerla. Es una historia de amor entre quien la escribe y quien la lee. Empieza con el título que es un llamado para ser mirado y sigue con tesón, frase a frase, para mantener cautivada la atención inicial. No es suficiente con que trate un tema de actualidad o de interés público. Ha de decir cosas antes no dichas, ha de conjugar las informaciones de una manera diferente, ha   de presentar un estilo, ha de enseñar algo. De lo contrario, el interés puede decrecer en el párrafo siguiente cuando no en la segunda frase. Sabemos que el desinterés conecta con otras muchas variables entre ellas el terror  extendido a lo intelectual pero hay que interpretarlo en su justa medida y diferenciar aquel interés de quien no se entera lo que lee, se trate de lo que se trate, por sus propias obstrucciones mentales de aquel otro que no está dispuesto a perder el tiempo haciendo los enlaces y completudes del texto que le es presentado y que no alcanza los mínimos de comunicabilidad. El lector es acomodaticio y espera que le expliquen las cosas como es debido sin tener que hacer el esfuerzo de completar mentalmente aquello que le ha sido incoherentemente presentado. Claro que hay otros estilos elaborativos que basan su gracia en esperar la gestalt del lector, completando lo que el autor deja dicho, deliberadamente, a medias.  Esta es la cuestión: construir un texto bajo el criterio de voluntad y planificación elaborativa y no dejarlo a la deriva sin haber resuelto lo que se deseaba plantear en el mismo. Maruja Torres  afirma  algo válido dentro de una de sus novelas nada relevantes  acerca de que la voluntad de escritor o el objetivo de constituirse en tal basta con seguir del hilo[2]. Tal vez no sea tan fácil pero ciertamente de un texto sigue otro y otro y otro y la prueba de realidad de cada uno de ellos (prepublicándolo, publicándolo o dándoselo leer a gente concreta para que nos de su opinión sincera y crítica)genera nuevas oportunidades, otros contactos, nuevos deseos de escribir, es decir de rescribir porque las historias de la literatura y del ensayo son una historia de reconstrucciones de temas inagotables y la propia biografía escritora es la creación de un gran deseo de ser, y de manifestarlo, demostrando la perseverancia de un pensar en formas escritas. El escritor es el sujeto que escribe y que hace de su hacer elaborativo algo central en su vida. Eso le lleva a un trasiego tanto con las formas que emplea de expresión como en el laberinto multiaspectado en el que se mete. Escribir significa estar corrigiendo a cada paso. En cada línea hay la necesidad de un repaso, cada palabra ha de ser revisada y sobre todo cada citación de alguien y de algo ha de ser contrastada. La persona que se hace autora antes que nada establece un compromiso consigo misma. Se debe a la honestidad intelectual, al compromiso con la verdad y a una danza con las palabras, en las que no puede olvidar los pasos para no pisar a nadie. Su lucha por la originalidad le llevará a la tentativa de nuevos estilos sin caer en una amalgama de formas sólo reconocibles por sus ojos y por nadie más. El texto en su proceso puede no pasar de ser un escrito en grado de tentativa que para conseguir su propósito necesite una o varias reelaboraciones. Nos sorprendería saber que textos magistrales de goce universal han sido trabajados durante años, leídos y releídos, revisados y reconstruidos.  En principio un texto  en estado de borrador no está terminado y es en todo caso el marco en el que seguir trabajando. Puede ser leído sí y debatido y puede empujar a hacer otros a su nivel pero no es un texto completo. El texto terminado es el que no necesita de ninguna exclusión ni de ninguna inclusión en todas y cada una de sus partes y palabras. Eso es: el texto perfecto. El texto que no lo es se somete al veredicto de la indiferencia en un extremo o el de la crítica aplastante en el otro. El texto imperfecto queda en la tentativa, en la práctica del ejercicio, en el eslabón necesario para rehacerlo o hacer otro incomparablemente mejor. M.Torras añade que hay la opción de pasarse el resto de una vida organizando los escritos de otro. Se diría que es algo despreciable. La corrección no es un trabajo mecánico sino que completa la genialidad. Mejor dicho es el corolario de la genialidad.  Trabajar los textos de otros es una forma de aprender, corregir lo ajeno es ser más capaz de detectar los errores propios. Ha habido y hay copistas de cuadros en los museos que a escala hacen bellas obras casi idénticas a los originales. Al hacerlo es una manera de aprender técnicas pictóricas de artistas que tal vez vivieron siglos atrás.

Hay muchas maneras para la prosa de texto. A parte de los géneros literarios clasificados la gente escribe como sabe y como puede y gracias a sus atrevimientos contamos con crónicas, fuentes primarias y narrativas extraordinarias. Algunas de esas maneras son estandarizadas. Hay condiciones de publicación que las exigen expresamente y ante una simple carta o email, el interlocutor esperará una mínima fuerza significativa. Como es sabido, basta poner o suprimir comas para que una frase simple pueda cambiar completamente de sentido. Aquello que se hace en las interacciones acústicas verbales en cuanto pausas de separación por el legado de la prosodia y las formas culturales de comunicación se es menos capaz de hacerlo en la producción escrito.

Lo escrito sigue siendo un gran indicador de cultura, pero también de inteligencia. Sigue sorprendiendo que una enorme cantidad de gente que ha tenido escolarización y ha cursado carreras universitarias con currículums más o menos brillantes se desmorone ante la perspectiva de hacer un texto escrito. Tal vez por eso, el género epistolario se ha extinguido prácticamente y se rehuya de lo escrito preferenciado las formas de entrega de texto a través de la imagen. La prueba de redacción o de comentario de texto era y sigue siendo lo más ejemplificativo del nivel intelectual y cultural de quien lo hace. La redacción era uno de los ejercicios el ingreso de bachillerato de hace una generación y media atrás y lo sigue siendo en las pruebas de acceso a la universidad.  Tener capacidad de síntesis, de relato y de expresión es fundamental para la supervivencia y sobre todo para tener un método de elaboración de ideas.

Hay manuales que enseñan a escribir y centros y talleres literarios que proponen técnicas. Todo se puede aprender y eso deja de lado el talento en tanto que  don para convertirlo en un procedimiento instrumental (¿también era así con Shakespeare en sus primeros textos escénicos o con Mozart cuando no había cumplido los 6 años de edad?).Pero hay algo del estilo y de la particularidad expresiva que sólo se puede descubrir. El autor se sabe que es tal después de una cierta cantidad de expresiones de su invención hechas. Cada cual tiene su cuota productiva. Hay quien puede intentar toda la vida escribir una pieza y no conseguirla y hay quien anda sobrado de ellas olvidándolas incluso haberlas hecho.

No hay una sola clase de respuesta a cómo escribir correctamente. Lo que hay es una propuesta para investigarlo. A fuerza de tratar de explicar algo, tanto una situación anecdótica como una ley de matemáticas, tanto una sinopsis cinematográfica como una recensión de un ensayo, se va consiguiendo dar con las palabras adecuadas y se va consiguiendo una habilidad sin remilgos para amputar las superfluas o cargantes. El texto final es siempre un texto destilado como la esencia o el néctar resultante de un complejo proceso en el que la mayor parte desaparece en el camino. Pensándolo bien esa idea de la destilación se puede aplicar a otros muchos asuntos de la existencia. Lo fundamental, la esencialidad, es aquello que prescinde de los decorados, de las diletancias, de las apariencias, de los enredos, de las bagatelas, de los abalorios, de las gramáticas innecesarias. Pero puesto que el accésit a las perlas de la pureza no es directo hay que pasar por las valvas de las ostras, los rellenos y las cuestiones secundarias, las tentativas y las presunciones, los relatos aliados y los textos de soporte. Todo esto también integra lo literario. Es el escritor el que se aviene a sus leyes y no la escritura a la voluntad rígida de aquel. Escribir es dejarse llevar por el mismo acontecimiento elaborativo no tratando de decirlo todo siempre y dando la oportunidad para que las cosas respiren en distintas partes tratando de responder al menos a una sola cosa cada vez.

 



[1] inserto la misma fecha en http://www.librosenred.com/foro/viewtopic.php?p=758#758

[2] Maruja Torres  Hombrres de Lluvia    Barcelona 2004 Planeta  p.127

Al reencuentro de un club

 

Al re-encuentro de un club. 

 

Es muy distinta la propuesta virgen de empezar algo nuevo, por primera vez, a la propuesta de reflotar algo viejo, que ya se ha probado con anterioridad. Cada empresa que quiere colocar su presencia en un lugar debe contar con el impacto de su imagen y sus ideas. Creo que el mismo criterio vale tanto para el mundo de lo industrial y comercial como para el mundo de las ideas y de la cultura; división, ésta, por cierto, nada justa para los industriales y, excesivamente, aduladora para los culturales.  Es más objetivo valorar la cultura de una situación por sus objetos, sean artefactos materiales o sean constructos teóricos.   Organizar una cita cultural para la palabra distendida y extensiva a la realidad y al imaginario, a los hechos y a sus intérpretes, a los libros y a sus autores, a los acontecimientos floreados y a las cloacas de la vulgaridad es una empresa digna del idealismo y de la pasión artística. La figura del artista antes de dar con honores y laureles pasa por el ostracismo y la profunda fisura que experimenta con el mundo que habita. Un artista lo es o tiende a proyectarse en lo que sea, con un pincel, en un cómic, un canto o un poema, lo cual confirmaba Antonio Flores. La obra concreta plasmada en el estilo y la técnica que sean no es otra cosa que la cresta final de un proceso.

El artista es la persona y su arte empieza en ella misma. Lo que da de sí es una consecuencia, un producto de admiración o goce. Para quien tiene la llamada de las letras o del canto, de la oratoria o la declamación, de la música o del lienzo, lo artístico es el sentir, la obra de arte es el resultado de una técnica y una práctica. Y el trabajo artístico es algo que va surgiendo y puliéndose día a día en una larga destilación de lo que se desea expresar. La sala de trabajo es un espacio en ebullición donde flotan mil ideas para concretar una, donde se manejan conversaciones muchas para traducir las propias ansias en algo interesante para la circulación. El artista fundamental esculpe  en soledad sus obras. Y de los muchos borradores o masas graníticas que le hacen de cantera van emergiendo los títulos y los aromas a los que se vinculará de por vida.

Compartir todo esto en un espacio de confidencia y complicidad con otras sensibilidades artísticas  que experimentan otro tanto en sus talleres, buhardillas, mesas de jardín, despachos o habitaciones es una empresa digna de la permeabilidad y la transparencia. Al mismo tiempo de las ganas de conocer lo ajeno y dar a conocer lo propio. Siempre me entusiasmaban las propuestas de encuentro para la conspiración de las letras. Después de algunas tentativas y  visitas  he aprendido que no toda propuesta de encuentro artístico maneja exclusivamente arte. La propuesta, en general,  extendida a otras personas es un negocio con las palabras y una toma de posición con ellas ante los demás. La propuesta, en concreto, del encuentro literario y artístico  por florida y variada que sea no quita quien sólo esté interesado en tener una audiencia asegurada a lo suyo sin constituirse en auditora de nadie.

El encuentro de distintas sensibilidades para reactivar un espacio de literatura y arte, o más exactamente de poesía, no está exento de peligros. No sólo porque cada persona es un mundo, sino porque los mundos desconocidos entre sí pueden ser peligrosos.

Me aterra volverme a encontrar con figuras de extremos narcisistas con patología incontenible incapaces de encontrar su lugar en la rueda colectiva de los intercambios. Me preocupa, sobremanera, tener que auditar a paranoicos y obsesivoides por creerse los divos de la tertulia o los mandamases del estilo. Me duele tener que seguir coincidiendo con personalidades interesadas en su individualismo y en su nombre por encima de cualquier otro asunto existencial. A la vez, no hay otro remedio que confiar en la capacidad de selección de cada uno en invitar a otro, y de autorregulación de un grupo en crecer en dignidad y calidad, para empujar un proyecto de esta naturaleza.

Un club de poesía viva no tiene porque limitarse a la forma verbal de su dicción. La poesía puede ser leída, cantada, y comentada.

En la rueda de exposición de lo que cada uno escribe o ha escrito, parece inevitable la tendencia a la comparación y a la clasificación. Ni lo uno ni lo otro son realmente necesarios. Por encima de pertenecer a una corriente o por destacar frente a otro, lo que importa de cada texto es su singularidad, su especificidad, su originalidad y su induplicabilidad. La historia del arte está llena de clonaciones. Estamos servidos.  La poesía de autor necesita oxígeno para ser tratada en su individualidad y su egotismo.

A un encuentro de grupo hay que ir con la disposición de aprender misterios de lo ajeno y datos o técnicas dominadas por otros. También hay  que ir con la disposición de enseñar y confirmar aquello en lo que se está trabajando.

Como dinámica regular se puede establecer un esquema de sesiones:

  1. La lectura de un texto de autor  tomado de los campos de la poesía, la lírica y la música, pero también en otros campos de la escena y la imagen. Este texto puede ser leído previamente o en el mismo encuentro si es breve.
  2. Ronda poética de intervenciones. Presentación de textos inéditos o nuevos de los participantes.
  3. Discusión de técnicas empleadas.
  4. Informaciones culturales conectadas al campo de intereses que vertebre los encuentros
  5. Decisiones y planificaciones de actos escénicos en los que dan a conocer el arte poético: desde conferencias a performances en locales  públicos o en la calle.

Para que un encuentro no desfallezca o para que no se caotice o se mantenga en stand by sin hacer realmente nada útil o nuevo, se hace necesaria  una dinámica a la que se incorporen las personas que se vayan adhiriendo. La mejor dinámica es la de un trabajo de autoconocimiento y exploración con las formas verbales y los contenidos. Todo ello basado en un gran respeto en la escucha de la sentimentalidad confesada  y gran consideración por la particularidad de cada texto.

El acto testimonial

El  acto testimonial ¿para qué? ¿para quíén?

La pregunta del para qué, me pone en guardia. Es la pregunta clásica del residente tópico del funcionalismo. No hace nada ni dedica ninguna energia para nada que no produzca un resultado funcional. Cualquier otro asunto que no sean resultados operativos es una pérdida de tiempo.  Es el hijo del más rabioso pragmatismo. Eso me asusta pero entra dentro del arco de la comprensión. Preguntar para qué sirve una cosa, para qué hacer una acción es más propio del cálculo que del romanticismo. El racionalismo necesita encontrar siempre l ratio entre eventos. Puestos a hacer algo que se evalúe en función de su proyección. Hacer las cosas sin razones es más propio de la improvisación, la espontaneidad o el  impulso. El acto testimonial es un poco la conclusión. Se llega a ello después de quedarse sin razones precisamente para continuar apoyando una actividad. La cuestión es que para muchos componentes existenciales no hay  lógicas con que apoyarlas y sin embargo las inercias los mantienen en activo.

Un acto testimonial es cualquier cosa que prevalezca más allá de su mano autora. No hay porque tener grandes motivos para  dejar informaciones, referencias, documentos, creaciones propias. En el fondo, todo ello no es más que un deseo de proseguir, una pulsión del inconsciente para continuar estando en la lista de los consumos más allá de la propia biografía, o para estarlo en otras latitudes geográficas durante ésta. Cada viviente podría iniciar sus declaraciones con un “yo testifico que…” A los testigos se les pide sinceridad y demostrar que no tienen intereses creados con el proceso en el que son citados. La vida entera es una suerte de proceso judicial contra todo y contra uno mismo. El análisis de circunstancias pide la verificación de las cosas, el testimonio que las certifique. Las creaciones personales (desde la pintura que se hace porque una vida holgada y sin cargas laborales ni excesivas ni externas lo permiten hasta la literatura escrita pasando por la danza o el canto) son formas de dejar el yo en registros de las experiencias personales ajenas. Aunque no hubiera un quién la pulsión creativa es probable que continuara. Posiblemente nuestros antepasados del neolítico dejaban sus señas proyectadas en sus paredes desconociendo totalmente que alguien 20mil años después se las elogiaría. El impulso creativo está  por encima del balance a priori de su utilidad. En el campo artístico, especialmente en el escénico-teatral, hay un terrorífico criterio sobre el móvil para hacer las cosas, el de qué funcionan. Para un director/actor de teatro que una cosa funcione significa que gusta, que el público lo consume, que asiste, que paga. En definitiva por funcionar se entiende que lo ofertado tiene un precio asumido socialmente. No creo que lo que tenga que vertebrar una escena, por tanto un discurso, sea su cuota de admisibilidad, pero claro eso se puede decir desde la barrera sin tener que vivir del tema. Para vender un producto –también un simple artículo de prensa- hay que ponerlo a nivel de demanda, tanto en sus formas expresivas como en su retórica conceptual. Cuanto más conceptualista (abstracta) sea una oferta, más resistencias encontrará en su asunción (público refractario).

Lo que mueve la autodefensa frente a la innovación o al acto testimonial no es tan solo una ideología dominante no interesada en las alternativas y que es medularmente conservadora, también la psicología intrínseca de cada persona que integra una cultura dada no dada a la adquisición de nuevos conocimientos o de otras modalidades. Cada vez, históricamente, que alguien ha introducido una novedad se ha encontrado con dos clases de respuestas sociales: quienes la han elogiado porque llevaban mucho tiempo instalados en el aburrimiento y deseaban novedades (suele ser la minoría) y quienes se escandalizan por nuevas formas expresivas (suele ser la mayoría). Todavía en pleno siglo veintiuno en las ciudades más cultas del mundo si alguien propone una escultura masculina con sus genitales evidentes -desbaratando la tónica dominante de las esculturas femeninas de las que se dotan parques y jardines- lo más probable es que se encontrara con criticas y hasta es posible que algún atentado para destruirla. No digamos si esa escultura es la de un Cristo crucificado sin el taparrabos de rigor. Hay algo que predomina en el perfil psicológico humano: su devoción por la mentira, por las medias tintas, por las pseudoverdades, por la no exposición de las certezas. Cuanto más entrapado está un sujeto en sus mentiras mas resistente será a las novedades que las deslegitimen informando de otras perspectivas de las que no se suela hablar.

Se puede redefinir la historia de la/s cultura/s como una multitud de procesos entrelazados en los que desde distintos posicionamientos creativos e inventivos  los seres humanos dejan el usufructo de sus dominios (intelectuales, plásticos, artísticos, productivos,…) a sus conciudadanos y a sus sucesores. Lo mejor que puede heredar un ser humano de otro, que por vejez ya le toca morir, no es tanto su patrimonio  material como su saber. Es lamentable que los hijos o nietos esperen de los padres o abuelos que fallezcan para poder disponer de sus capitales o casas y sin embargo no sepan citarlos en no más de una frase o a veces ni en una sola. También es cierto que hay individuos moribundos que no tienen otra cosa que dejar al mundo que sus acumulaciones materiales y sus cenizas corpóreas desprovistas de todo mensaje. De los muertos, es cierto, mejor no hablar, porque de hacerlo con sinceridad ninguno se salvaría de la crítica y esa es otra cosa que está mal vista por la civilización. Por no dejar, la mayoría de gente ni siquiera deja un epitafio. Parece que se conforma con su nombre entre dos fechas y lugares, el de nacimiento y el del fallecimiento. Se diría que tras vivir una vida en silencio no es cuestión de testificar una frase que resuma eso puesta en el panteón o en el nicho. Si los cementerios tuvieran epitafios serían más entretenidos. La gente debería redactar sus testamentos dedicando una cláusula al epitafio más sintético y expresivo. Las personalidades pudientes tal vez no dejaron grandes leyendas pero sí panteones ornamentados y formas escultóricos que los representaran, por ejemplo  una cuadriga con el brío de los caballos, el significado de la carrera y de la velocidad. Ahora la gente no está para bollos. Todo lo contable es lo vivido, un muerto ya no cuenta nada y no creemos que le sirva de mucho que sus sucesores le contemplen. Cuando asisto a debates sobre grandes autores en la historia del pensamiento o cuando yo mismo los cito tengo la sensación de participar de un fraude. Nadie conoce realmente tanto a nadie como para hacerse el intérprete autorizado de su legado. Si bien es cierto que en las academias hay especialistas de obras ajenas que probablemente al llegado a conocerlas más que sus propios autores en vida. La mayoría de quienes citamos autores, es decir en  sus actos testimoniales (sus textos no dejan de ser eso) lo hacemos fragmentaria e inadecuadamente. Para hacerlo de otro modo se requeriría una alta concentración de estudio e investigación para la que no siempre hay disposición de tiempo. La diferencia entre tener una cultura genérica y tener una robustez investigadora pasa por el grado de conocimiento, detallismo y dominio de una parcela dada del conocimiento, ya que todo, dada su universalidad, es bastante improbable.

La vida puede ser limitada a ser vivida como un proceso biológicamente marcado por el impulso existencial y socialmente determinada por los límites de la supervivencia dentro del mundo dominado por los demás o bien utilizada para dotarla de contenidos que la trasciendan. Es secundario si esa  dedicación cooperadora con conocimiento, investigación, arte o trabajos remite a una pulsión egoica o no. Sea cual sea la trascendencia de un legado dejado por alguien quien menos se aprovechará de eso o se enterará será el finado que lo legara.

En el dejar testimonios (desde documentos a obras de arte, desde resultados de investigación a literaturas magistrales, desde cromatografías a escenografías) hay algo de lo personal que lleva a eso que toma distancia de las razones especulativas ante un mercado.  Ser artista total significa no tener o no haber aprendido otra forma con la que vivir. Indistintamente del éxito o del reconocimiento es algo que se hace. El intelectual también hace de su investigación un tipo de arte con el que vivir. O lo hace o no existe. Su dilema no tiene complejidades. O escribo o muero, me dije una vez. O creo o me autodestruyo, ésta es la dicotomía. Lo secundario es si esa proyección de lo personal al rango de arte y/o de espectáculo va a prevalecer mucho, poco o nada de tiempo, después de su autor. No está explicado psicológicamente el narcisismo del artista (tanto escénico como pre-escénico o no-escénico) con sus estimaciones de futuro. El arte es un canto a la naturaleza y a los conceptos, a la vida y a sus goces y dramas que libra de la necesidad de credos y otras presunciones místicas. Quienes se dedican lo comparten en proporciones importantes con otras actividades que le proporcionen fuentes económicas más seguras. Los estados no siempre se ponen de acuerdo en apoyar las propuestas emergentes de los arte-testimonialistas. No falta quien objete regularmente la falta de presupuestos para incentivar tal o cual parcela artística[1]. Ese tipo de crítica no puede ignorar que a un estado no le conviene todo tipo de arte o de manifestación testimonialista. Y desde quien desea o quiere hacerla se tiene que poner manos a la obra sean cuales sean sus medios. Testimoniar el mundo actual en el que vivimos, lo mismo que lo hemos venimos –o se ha venido- haciendo durante el siglo anterior no es garantía de que el posterior, el siglo posterior aprenda de ello pero al menos las generaciones por nacer no tendrán la escusa de que no estaban advertidas de la clase de hábitats a los que llegan.



[1] Pedro Almodóvar recibió un óscar italiano(cinta de plata) por Carne trémula. Tuvo su cucharadita en contra del ministro de cultura español por no ayudar al cine.

 

Ante la oferta fraudulenta.

Autodefensa ante la oferta fraudulenta.

Toda oferta por definición propone la adquisición de algo que deje un margen de beneficio para quien lo ofrece. Cuando una oferta no se ajusta a este criterio es porque se trata de un regalo, una galantería, una invitación o un acto solidario. Por oferta  de un producto se entiende lo que ofrece el mercado a su radio de consumo, o sea a su demanda potencial.  Para que haya la transacción comercial entre el uno y el otro deben funcionar los parámetros mínimos de confiabilidad mutua. El que ofrece algo estará ofreciendo ese algo que dice ofrecer y el que lo adquiere dará la cantidad económica pactada. Expuesta así la cuestión el panorama mercantil sería el más claro y honesto de los que caben si no fuera porque el desajuste entre lo que se dice ofrecer y lo que se ofrece realmente es alto. Claro que en este decir, hay muchos elementos que son implícitos, que se les supone. Es a la hora de la verdad en que pones a prueba el producto adquirido que te das cuenta que te han tomado el pelo.

Podemos observar fácilmente cómo quienes ofrecen productos comerciales de consumo (desde hamburguesas a ordenadores, desde ropa a vehículos, desde pastillas a edificios) terminan pareciéndose en sus perfiles y en el trato con el consumo. También es observable como, desde el lado del consumo, los consumidores, no pocos, están/estamos, cansados de pagar por cosas que no cumplen la función prometida o no se ajustan a lo esperado. Evidentemente es muy distinta la adquisición de un objeto de consumo  o uso inmediato tales como un plato de comida o una ropa que ponerse a otros cuyos errores ocultos pueden no surgir hasta algún tiempo después. Para la primera situación el consumidor tiene el arma de no pagar aquello que se le sirve y que no está a la altura de lo pedido (eso da lugar a la típica disputa entre el cliente de un restaurante ante una comida  servida que no se ajusta a la propuesta de la carta), para  la segunda situación, errores mecánicos en la fabricación de un vehículo a motor o fallos ocultos en un edificio, aparecen cuando ya es demasiado tarde. Las posibilidades legales del consumidor para reclamar por sus derechos no son tantas como se supone. Por su lado el comerciante solo se ve a si mismo como el más inocente del proceso siendo un simple intermediario entre fabricante y comprador. Me he llegado a encontrar con comerciantes que me pedían que pagara un seguro si el articulo (de informática) que les compraba salía defectuoso para que me lo substituyeran por otro igual, pero funcional, sin ningún desembolso por ninguna parte. A fuerza de hablar con comerciantes he aprendido que son más listos que nadie. Un comerciante piensa que por el hecho de tener un artículo estacionado en su estantería llenándose de polvo o en el escaparate decolorándose va aumentando su precio. Cuanto más tarde lo venda  con más derechos adquiridos se considera para recrementarlo. El caso es que el precio final puede doblar r varias veces al precio que pagó por él. Tanta inteligencia me abruma. Muchos comerciantes se creen que acceden a la categoría de anticuarios y sus objetos son preciosas antigüedades por el hecho de estar estacionados en su establecimiento y ellos actuando como simples custodios parasitarios de aquellos.

El comerciante que hacia la ruta de la seda o que recorría enormes distancias para ir a comprar cosas que ofrecer en la otra punta de la región ha sido engullido por las viejas literaturas. Ya no existe o existe raramente. He tratado con varios comerciantes en mi vida, como cliente en la mayoría de las ocasiones, como amigo las menos. Los he conocido de todos tipos. Los hay que trabajan y que ofrecen un servicio inmejorable a la comunidad. Te consiguen el libro que les pides y además  te llaman por teléfono para avisarte que ya puedes ir a recogerlo. Otros, son una calamidad. Hay comerciantes que ni tienen cambio para devolverte si les compras algo ni saben lo que tienen en sus estanterías.  Un país cuanto más pobre es más comerciantes tiene. Es un contrasentido porque el comercio debería crecer proporcionalmente a los índices de producción. No es así. El comercio crece y crece. Todo el mundo se apunta a su busness y cada eslabón en la circulación del mismo producto es un incremento más. Por cuantas más manos pase un producto entre el fabricante y el consumidor final más beneficios, en principio, genera, solo que el precio que se paga al final es tan desorbitado que no se corresponde con la dinámica y coste de su producción. Nadie trabaja para facilitar las cosas del mercado sino para complejizarlo más de tal manera que los consumidores queden vinculados a una rueda que permanentemente le genere necesidades nunca del todo saciadas. El sistema económico entero está concebido como una gran telaraña en la que enredar a todos los ilusos tras todo tipo de pagos. Tan pronto se tiene algo de poder adquisitivo quien tiene ese dinero necesita, poco o mucho, ostentarlo.  Alguien debería intervenir más en la gestión de calidad del pequeño y gran mercado y en la contención de precios pero para hacerlo debería haber una política honesta para la que muchos estados del mundo no están de acuerdo y la sociedad tampoco exige tanto. La gente quiere ser rica a toda costa, quiere ser recordada por su condición económica, no por su contribución al género humano o por valores tales como la honestidad o la dignidad. Quienes no somos ni seremos ricos, ni falta que nos hace, somos alienígenas en comparación a esa clase de ambiciosos. Mi padre expresaba su tirria por sus conocidos que al encontrárselos se ponían las manos en el bolsillo y hacían sonar sus monedas (por aquel entonces tener muchas monedas debía ser sinónimo de riqueza, ahora lo sería de estar ante otro mentecato más). Era una observación muy sabia.

Frente al comerciante que te facilita algo que no cumple con su enunciado, sea lo que sea, desde el objeto más caro al más barato, desde el más simple al más complicado, la única autodefensa que cabe es la de denunciarlo públicamente para que otro incauto no caiga en sus trampas. Esto vale para restaurants, carnicerías, kioscos (recuerdo ligeramente un gag: alguien compra un periódico en un kiosco en el que en la carátula hay un gran titular: hoy no hay ninguna noticia. El resto de páginas en  la cantidad habitual de cada día vienen en blanco, sin imprimir. Ya no sé muy bien si lo vi por la televisión o si me lo inventé pero para el caso es lo mismo).  El lector de periódico podria reclamar al kiosquero por haberle facilitado el periódico en blanco. Este diría que eso no le reducía el  precio en relación al periódico habitual impreso de letras. El dueño del local dirá que el problema no es de los espaguetis a la bolognesa que te ha servido sino de tu estómago problemático en digerirlos. Solo, cuando se le demuestra que la hamburguesa es de un tamaño minúsculo y una estafa aceptará la critica. Lo que no significa que vaya a cambiar con su costumbre fraudulenta si la mayoría de sus clientes se la comen sin rechistar. La mayor o menor oferta fraudulenta en una situación de mercado depende directamente de la capacidad para admitir engaños de la población consumidora. (Recuerdo otro gag, un residente novicio de un establecimiento se sorprende de la baja calidad de la sopa que le proporcionan. Eso pasa en una residencia de ancianos o algo parecido. Su compañera de mesa, le replica: hoy estamos de suerte, al conseguir pescar dos o tres minúsculos fragmentos de carne sumergidos). Hay gente que lo acepta todo. Tiene tan interiorizado que  los excrementos son algo que circula por el tubo digestivo que facilita las cosas confundiendo la ingesta con la evacuación tragándolo todo. Sin duda alguna una buena parte de cosas que comemos son excrementos convenientemente ensalsados y sazonados. Tener dinero no siempre es una garantía para acceder a buenos servicios o a las mejores cosas. Puedes tenerlo y no poder pagar calidad por no encontrar a nadie que la ofrezca. A menudo he comprobado que lo más barato sale doblemente caro por las consecuencias adversas que ocasionan.

Las oficinas  institucionales de consumidores, las asociaciones de ídem  y las revistas de análisis de productos intentaron paliar los grandes errores del mercado y la baja calidad de los productos ofertados, sin embargo la demanda de todo es tan alta, que hay toda clase de ofertadores y toda clase de públicos dispuestos a pagar lo que sea.

No todos los industriales, por supuesto, son fraudulentos ni todos los comerciantes caen en las prepotencias de no querer cambiar productos que no funcionan.  Presumo que son la excepción: los héroes a los que monumentar. La desagradable y repetida experiencia es encontrarse con productos-fraude y por extensión comerciantes fraudulentos. Se puede elegir no repetir el mismo error en el mismo establecimiento que ha proporcionado un servicio o un objeto en no condiciones, lo que no se puede hacer es cambiar de planeta para encontrarse uno funcionando con las reglas de juego limpias. Cuanto mas  necesites los suministros ajenos, y los servicios de empresas no éticas peores experiencias con el otro tendrás. La cuestión es tan grave que se puede apostar a priori que de cada 3 artículos o acciones que uno contrate con dos va a tener problemas. Es difícil dar condecoraciones a algún establecimiento aunque por suerte todavía hay muchos objetos en el mercado (encontrarlos forma parte de la investigación de cada cual) cuya ratio calidad precio es razonable y que pueden hacernos la vida más agradable.  Castigar a los comerciantes deshonestos dejando de ser sus clientes y preferenciando a los que están a la altura aceptable de su función es lo más eficaz y elegante  que podemos hacer. Avisar a nuestros amigos y conocidos de que no vayan a tal o cual establecimiento porque te han timado, es un gesto de autodefensa y de amistad.

 

¡Cuidado! Hay Ensaladas de Pan

 

La Salata Mama´s del Goody´s, (3,9 euros en Tesalónica. En Ethn Kisaminis), un establecimiento de barra al estilo Mcdonalds, que pagas por adelantado la consumición, viene en un bol portentoso. Una vez en la mesa te das cuenta que el  primer efecto óptico se desvanece. Bajo el tomate y la feta esparcida hay una docena de trozos de pan que ocupan la mitad del volumen de la comida. La sagacidad del diseñador de este plato puede llevarle a los más ambiciosos laureles. Tanto prodigio de la capciosidad me abruma. Mientras hacíamos desaparecer el contenido del bol en nuestras bocas hambrientas sopesé la posibilidad de pedir la hoja de reclamaciones y seguir el procedimiento de la murga. No ya para denunciar nada sino para poner en evidencia la estafa declarada. A fuerza de coleccionar estafas sospecho que en vez de hacerme más  sabio para librarme de ellas me acomodo más como un tonto prototípico de la civilización de ahora  para aceptarlas. ¿Si todo el mundo lo hace porqué yo no? Llegará el día en que a la hora de pedir un determinado plato lo servirán con un papelito y una barra de códigos para interpretar cerebralmente su sabor. Eso puede tardar un poco. Antes, los establecimientos, que pagan muchos impuestos  -ya lo sabemos, pobrecitos- nos someterán a un continuo recortamiento de las bases proteínicas y calóricas de los productos pedidos. Lo de comprar sabores codificados evitará problemas intestinales aunque posiblemente no se llegará a fin de año para contarlo.  La idea ya fue explotada por aquel gag de un grupo de gente que tenia memorizados todos sus chistes y de pronto bastaba con que un integrante propusiera el número de uno de ellos para que inmediatamente todos se pusieran a reír. ¿Para qué contar por repetido lo que ya se sabe? Basta mencionarlo para recordarlo y gozar de sus efectos. Las comensalías del futuro deben prepararse en esta orientación: ni pastillitas astronáuticas ni nada sólido que ingerir, bastará un driver para reinterpretar sabores antiguos para que el cuerpo se dé por satisfecho.

La falta de función

Propuesta Servicial y falta de función.

Si la mayor parte de relaciones ineterhumanas conflictivas viene dada por las distintitas interpretaciones sobre las lindes fronterizas entre espacios posesivos y por extensión a todas sus cosas reconcebidas como territorio, no es tan pequeño el capítulo de los conflictos derivados de una interpretacion distinta entre los usos y aplicaciones de las cosas.

 La modernidad se viene distinguiendo por un incremento del llamado sector terciario, el de los servicios, frente a los sectores secundario y primario: el de la industria (que produce bienes mas o menos perdurables) y el sector agro-ganadero-pesqueroque proporciona los alimentos. Si bien estrictamente para vivir solo se necesitan alimentos sanos y un cobijo en condiciones, la vida moderna ha infravalorado ambas instancias frente a todos los productos con los que llenar la casa, que en lugar de morada es tomada como continente o contenedor de cosas o las formas sofisticadas de alimentacion con las que nutrirse, además de envenenarnos o intoxiucarnos  no pocas veces.  Es el sector servicios al que compete llenar las biografias con innmerables actividades que en principio estan llamadas a dotar de confort, ilusion y preciosimos a sus consumidores.

Los conceptos parecen encajar perfectamente como en un rompecabezas mientras el consumidor no es víctima de aquello que consume.  Su experiencia inevitablemente pasa por la frustracion y no puede por menos que sentirse defraudado (en el sentido literal, estafado) cuando aquello que compra no le dura más de 3 dias porque viene con errores de fabricación o en aquel cyber en el que se sienta para consultar su correo o abrir las páginas, no consigue conexión por entorpecimiento o lentitud en la navegación y tras perder 15 o 20 minutos de sucesivos intentos decide abandonarlo.

El mundo es tan mentiroso que tras cada cartel que anuncia algo siempre cabe preguntarse el alcance de su verdad o es mejor decirlo al revés: cabe contar inevitablemente con la hipótesis de su mentira.  En el Oeste de Africa el visitante blanco no para de sorprenderse ante innumerables sitios qu se anuncian como buvettes o restaurants no tienen los unos bebidas y los otros no tienen comida. Tal vez en algun tiempo lo tuvieron y tras una época de tentativa del negocio optaron por no tener nada en la despensa por falta de clientela, tal vez el cartel es tan solo un reclamo para hacer amistades con potenciales comensales que llegan, se sientan y se van por no haber la menor posibilidad de elección entre ni tan siquiera un par de platos distintos pero sí pueden elegir entre un par de temas de conversación. Para quien necesita algo concreto, es decir un sujeto que es consciente de su papel de consunmidor y de su necesidad de obtener y cionbsumir algo muy específico, cuando lo encuentra tiene el valor del maná, siendo que eso le permitirá resolver un problema, saciar una necesidad alimentaria o satisfacer un capricho. En algunos sitios he adoptado el criterio antes de entrar y sentarme en el lugar (en Restaurants y cibers por ejemplo) sondear sus posibilidades, consultar la carta en el msotrador o preguntar por la velocidad de los bits en la conexión con internet. A pesar de hacer todo esto sigo cometiendo errores eligiendo lugares en lo que jamás debería haber puesto un pie. La apariencias siemrpe engañan y ni siqueira locales montados por extranjeros con una visión empresarial más adelantada como en el caso de Francia, son siempre garantía. Generalmente les pude la codicia y un establecimiento con dos docenas de ordenadores puestos por lo alto es pura filfa cuando su capacidad de conexión no da ni siquiera para la mitad.

El problema interepetativo entre cpomerciante y cliente sobreviene en cuanto a uno pide por el pago de un tiempo de servicio y el otro se lo cuestiona pagar porque tras sus 15/25 minutos de tentativas en un ordenador perdiendo el tiempo decide irse.  La conexión a internet, es decir los bloqueos de ella es uno de los indicadores de este final de la primera década del tercer milenio del nivel de adelanto en un país. Hay países en los que es mejor ni siquiera intentar comunicar por internet dada la exasperante lentitud de transmisión de datos. Las primeras veces de user de itnernet en cybers como extranjero (recuerdo Mexico DF) se me iba la mayor parte del tiempo pagado en tratar una conexión que no conseguía. Admití pagar el tiempo consumido que en realidad no consumí nada. Tal vez solo fueron un apr de veces, suficientes para evidenciarme como un tonto. Ahora pago por lo que realmente consumo. Es así que cuando no conozco un sitio, no tengo referencias de él, nadie me lo ha recomendado y es la primera vez que lo exploro no me arriesgo a pedir un menú completo o a contratar varias horas de servicio. Empiezo con un plato en funcion del cual decido o no el siguiente. También  contraro una hora, en funcion de la cual decido si continuar o no.

La responsabilidad empresarial de un negocio pasa por garantizar el valor y la funcion de aquellos prodyuctos y servicios por los cuales pide un precio. El precio segan presuponiendo lo otro. Tan pronto lo otro es tan solo un aparato envuelto en celofán que no funciona (en el momento de escribir esto ya son cuatro los enchufes multicontactos, distintos modelos endistintos países, que he comprado en Africa restropeándose todos al rato) el contrato implicito de la compra-venta queda transgredido por tanto solo cabe gestionar la devolucion del objeto y la recuperacion del dinero, apuntando el local a la lista de la memoria para no volver a acudir como cliente. Pero esto es más fácil de decir que de hacer. el hecho de que un objeto no funcione en un local no quiere decir que los demás tengan que ser malos. Por otro lado acudimos a locales con precios competitivos de productos fabricados en China o la India arriesgándonos a que  sean productos fraudulentos.

Si uno quiere rodearse en su pequeño universo de focos detensión no tiene más que comprar articulso de mercado poco fiables que le van a dejar de funcionar o a estropearse con la primera mosca que pase por el lado. La estabilidad de la psicologia personal le debe mucho a la estabilidad ambiental y material de las cosas con que se rodea.  El conocimiento de la vida pasa por colocarse por encima de las adversidades concretas, si bien esto es cierta hay un montón de ellas que son/serían evitables haciendo elecciones de calidad o establecimientos que la garantice.

Cuando un usuario en plena madurez y tras décadas de ser consumidor de un montón de objetos llega a la conclusion que una proporcion considerable de ellos (eso incluye productos caros como vehiculos, ordenadores, casas incluso) vienen con taras de fabricación y diseñó le toca reconocer que no tiene escapatoria. Durante una temporada biográfica puede ir al supermecado que le han hecho mal la cuenta de lo que ha comprado o ha adquirido uno que no viene encondiciones. No siempre el establecimiento está al lado de casa como para hacer eso con suma facilidad.

Me he permitido pasar por la experiencia de reclamar en varias ocasiones por productos envasados cuyo contenido no se correspondía con lo anunciado o cuya función simplemente no se cumplía. Ahora –dependiendo claro de si el precio pagado tampoco es tan alto- me lo tomo como un juego y cada vez que adquiero una cosa que deja de funcionar al siguiente día apunto el hecho en mi kafquiana lista de los goles que me meten´.

Ocasionalmente, por propia iniciativa, de la parte comercial asumen la iniciativa de reducir un precio cuando la funcion no está a la altura, como en el caso de aquellos alojamientos que al pagar por todo: habitacion mas servicios, te enfrentas, una vez instalado,  a la desagradable noticia de falta de luz o falta de agua.

Para quien poseía o donaba el conocimiento de la vida a grado de maestria como un tal Maharaschi[1], tener problemas con la cotidianeidad por este tipo de asuntos debe significar estar atrapado en el bajo astral. Sin duda lo ideal es tener una secretaria o algún tipo de servidumbre que se ocupe de las gestiones para conseguir objetos y servicios de primera calidad y asi evitarse el trato con esta parte de la realidad. El problema es que todo lo que no sea de primera calidad es ya cuestionable en su funcion y la mayor parte del mundo, incluyidas las ciudades más ricas no la ostentan necesariamente bastandoles generar sus performances o simulacros.

Los analisis de los productos ofrecidos en los hipermercados en los distintos sectores: alimentación, textil, ferreteria, materiales de picnic-camping y así un largo etcétera proporciona conclusiones que dejan mucho que desear. En el solo apartado de los alimentos muchos productos autorizados por los ministerios de sanidad son potencialmente dañinos para la salud.

Cada vez que un cliente compra algo que le defrauda no por su capricho subjetivo sino porque el articulo no está a la altura de su función tiene motivos para enfadarse no solo con su comerciante al que puede dejar de acudir o retirarle el saludo (el cual, victima a su turno por ser cadena de trnasmision de un objeto mal fabricado salvará  su propio bochorno como sea) sino delcarse anticapitalista por deducir la responsabilidad de fondo del sistema en la responsabilidad de lafalta de calidad de muchas cosas.

Cada vez que uno se encuentra con una propuesta servicial con una evidente falta de funcion lo menos que puede hacer es no pagarla, por mucho que haya tomado asiento en el ordenador del cyber o haya estado un rato con el clic con cara de boniato sin conseguir nada. Solo así se puede presionar a los que ofrecen servicios a que los garanticen.



[1] el nombre público de una industria de sectarización. con un personaje impostor por baluarte.su corriente se introdujo tempranamente en Barcelona,de buscadores de reyes e iluminados que les aplanaran el camino hacía los cielos.Sus devotos o seguidores siguen haciendo actos o concelebrciones en torno a videos del personaje,que aunque ya no es tomado como niño-divino,no pasa de ser un auditado que no dice cosas fundamentalmente básicas pero que entretienen a públicos ávidos de postulados de evidencias.

Regateo y Precio Fijo

 

Regatear forma parte de las conductas humanas en  algunas culturas y es una manera de ostentar razonamientos a favor y en contra de un precio para llegar a un acuerdo a satisfacción de ambas partes y para que un objeto pase de la propiedad de un vendedor a la de un comprador. El comercio es un sector social mayoritario, gracias al cual, se dice, millones de personas encuentran su forma de vida y de beneficio. Originariamente era un servicio o una contribución al desarrollo humano: lo que no estaba en un sitio era traído desde lejanos lugares   con todos los riesgos que eso suponía para el comerciante o el transportista que contrataba. Son legendarias las caravanas de las grandes rutas. Las poderosas clases sociales se han distinguido históricamente por gozar de objetos y materiales a los que no tenían acceso la mayoría de la población por su rareza, su dificultad en conseguirlos o su elevado precio para ese momento.

Lo que pone inicialmente el precio de un objeto en venta es su existencia en forma de oferta y la existencia de una demanda posicionada como tal. No todos los objetos son pensados para el mercado y algunos han sido pensados antes por el comprador o el coleccionista que lso quería moviendo una seria de prácticas encadenadas para conseguirlos. Cuanto más rareza de una cosa más discutible  será su precio, incluso podria alcanzar una cifra nunca antes igualada a juzgar por  algunos exagerados  guiones cinematográficos en que alguien pueda decir pagaré lo que se. Por muy rica que sea una persona nunca tiene una cantidad ilimitada de dinero. Es más preciso decir que puede llegar a tener una suma tal económica que ni siquiera triplicando su longevidad biográfica podria darle tiempo a gastarla.

La sociedad de los negocios tiende a establecer precios fijos. Un precio fijo no es más que un dato referencial estable. Si es un precio no competitivo ya habrá oportunidad de cambiarlo por otro  que lo sea. Depende de la relación que se tenga con el mercado se accede a unos precios u otros. Cada rol influye en ello. El mayorista compra el precio por unidad inferior al minorista. Es distinta la subasta de un tipo de artículos a otro, en un mercado o en otro de otra ciudad. También son distintos los precios de las hortalizas en el mercado semanal ambulante a primera hora de la mañana que a la última cuando los mercaderes ya están recogiendo y los productos sobrantes van a echarse a perder para el día siguiente.

Aunque haya un cartel señalando el precio de una cosa, el cliente siempre puede optar por cuestionarlo y pedir que se descuente algo o proponer uno alternativo.  En las técnicas de psicología del marketing y de la persuasión también hay las de rebajar los precios para colocar el ultimo articulo de una serie de ellos que ya no se va a renovar o completar el mínimo numero de ventas del día.  Hay un tipo de frases que un viajero se las encuentra en países a miles de kms de distancia los unos de los otros. Es así que tanto en Estambul como en Agadir o en Niamey  uno se enfrenta con curiosidades como que tratan al comprador de amigo o como es la primera venta del dia (eso lo puedes oír aunque sean las 8 de la tarde) va a poder beneficiarse de un descuento especial. A los europeos les encanta dejarse engañar con esa clase de fabulaciones.

Por lo general el comerciante que tiene clara su dinámica de ventas y el valor de sus mercancías termina por optar por el precio fijo: lo tomas o lo dejas. Si lo pagas es tuyo si no sigue siendo mío. El precio fijo es el resultado de una práctica comercial suficientemente experimentada que demuestra que por debajo de ese precio no vale la pena el esfuerzo de traer la mercancía hasta el punto de venta u ocuparse de ella hasta que alguien se la lleve. En cambio el precio a convenir siempre cuenta en doblar, triplicar, cuadruplicar o decuplicar el precio real de venta de una cosa. Aunque el regateo forma parte de los actos verbales y no deja de tener su interés antropológico no deja de poner en evidencia la gran capacidad de engaño de un vendedor que empieza proponiendo un precio que puede ser 10 veces más caro del real con que se vende aquel objeto. Lo hace con la intencionalidad clara de conseguir el mayor beneficio. Esto es totalmente legal pero nada ético. La diferencia entre un comerciante que ha seguido el proceso de un objeto desde su elaboración o punto de compra hasta su punto de venta y que al precio que pagó le incrementa otro para compensar su tiempo y riesgos dedicados con el comerciante que compra y vende sin moverse del sitio, trasegando información (prototipo del bróker financiero) es que uno mantiene su conducta dentro de un trabajo de servicio mientras que el otro lo hace dentro de una especulación que termina por revertir negativamente contra el mismo mercado y todos sus usuarios incluyéndose él mismo. Cabe decir que habría (mejor expresarlo en tiempo condicional) o hubo (si lo expresamos en pasado) un comercio ético y otro que ha dejado de serlo alimentado por el móvil de los beneficios sin tener el menor escrúpulo en incrementarlos tanto más cuanto más tonto sea el comprador dispuesto a asumir el precio que se le da. Cuando regateo, práctica habitual en África y me enfrento a esos decires tan tópicos, atajo la cuestión: yo no soy tu amigo soy tu cliente si efectivamente paso a serlo y te voy a pagar el precio razonable. La mejor actitud para apoyar esa posición verbal es mostrando un interés secundario por el objeto `planteado. Como táctica ordinaria no está de mas preguntar por el precio de varios objetos por los que no estás realmente interesado y entre ellos o como ultima pregunta por el que sí lo estas. Eso te dará una idea de los que maneja. Por supuesto, antes de elegir a un comerciante como tu vendedor, vale la pena hacer un sondeo por la zona de mercado y conocer los precios de lo mismo manejados en otras tiendas, si puede ser fuera de la zona artesanal pensada para extranjeros tanto mejor. Sea cual sea el país del mundo al que se vaya lo mejor para comprar objetos nativos es donde van los nativos a abastecerse de ellos. ¿Cómo averiguar donde están? preguntándoselo. De donde conviene huir especialmente es de los lugares donde llegan buses y descargan turistas en masa.  Evidentemente no todos los objetos son adquiribles por el poder adquisitivo de los lugareños o los más preciados hay que buscarlos en los sitios más selectos –y caros-. A pesar de eso hay que optar por la discusión sin dudar de hacerlo cuando los precios son altos y sobre todo injustos. Esto también reza para un menú o un determinado plato en la carta de un restaurant. A menudo a la hora de encargarlo se está presuponiendo lo que su titulo dice. Muchas veces somos defraudados por la realidad del mismo que no llega a la altura de la noción que se tiene del mismo.

Lo interesante de regatear es que permite conocer la idiosincrasia real. La psicología del vendedor es mas fácil de descubrir que la del comprador por aquel. La psicología del vender es estable internacionalmente, vendedores hay tantos como culturas distintas y psicologías personales.

Los precios son relativos porque pasan por el valor de las cosas. Para algo muy valorado cualquier precio puede ser bajo, `para algo que no lo es en absoluto cualquier precio puede resultar caro. En el mundo publicitario al que el comercial le ha hecho tanto de nodriza las técnicas para inducción a la venta son comparativamente más importantes que la misma venta. Una buena parte de los productos que cambian de manos dependen de los significados que se han inoculado en la sensibilidad pública gracias a las técnicas de persuasión. Posiblemente un publicitario es el que hace de expresión teórica de los anhelos, vicisitudes y experiencias del comerciante.[1]. Eso no quita que un comerciante tras su mostrador o en su tienda, por humilde que sea, no termine por aprender mucha psicología humana a partir de los miles de clientes con los que puede ir tratando a lo largo de su vida profesional.

El regateo no deja de tener sus riesgos. Proponer un precio completamente inaceptable puede ser tomado incluso  como una ofensa por un comerciante honesto, si lo es; proponer uno que hace diana sea porque se conoce el curriculum de la mercancía, o porque ya se ha comprado la misma clase de objeto en otras partes y para el que el comerciante sabe que con ese precio ya tiene su  venta asegurada, se puede asegurar la compra, especialmente cuando esa compra no es una cuestión tan necesaria. Me he encontrado comerciantes que no han aceptado venderme lo que les solicité por el precio inicialmente propuesto al contraproponerles otro, para ellos insultante y en otras ocasiones que me han rebajado un objeta a la decima parte de lo que me lo querían vender al principio sin hacer yo demasiados esfuerzos en regatearlo. En fin, se trata de un juego. Conviene no olvidar nunca en esas negociaciones de mercado que no hay nada que sea tan importante, absolutamente nada, como para no poder prescindir de ello o substituirlo por una opción alternativa.

 



[1] Auguste Medina, autor de Notas al margen.Reflexiones de un publicitario. forma parte de la literatura que tengo coleccionada sobre marketing publicitario y social., que a pesar de integrar un submundo profesional con el que no me identifico por que coloca la persuasión al servicio del mejor postor, considero que no deja de ser uno de los espacios de mas alto poder imaginario.

El hombre y las sandalias

Si el hombre no hubiera pasado de ir descalzo a protegerse los pies, saltado de las sandalias a los zapatos y de éstos a las botas; es probable que no hubiera llegado tan lejos, que, como, conquistador, ha llegado; luego le salieron cuatro ruedas a los lados  y con eso pudo ir más rápido. Posteriormente le saldrían unas toberas de fuego por detrás y pudo ir más lejos, pero de eso no vamos a hablar ahora.

 En esa rectilínea tecnología del contacto con el suelo aprendió que en determinados climas y panoramas lo más rudimentario puede ser lo más práctico, siendo, que, unos pies encarcelados dentro de unos receptáculos que les impiden transpirar no es la mejor solución y en cambio sí una constante inconveniencia.

Desde la podología se puede estudiar no solo la patología de los pies sino la representación de otras patologías humanas.  Cabe observar que la superficie de contacto humano con el suelo es una diminuta parte en comparación a la superficie de toda su piel. Salvo los gusanos  y otros animales que se arrastran o serpentean que necesitan una mayor parte de ellos para seguir toando la madre natura, la evolución animal ha separado el cuerpo de cada especie reduciendo el menor contacto con la superficie terráquea.  No creo que se pueda decir que más necesidad de contacto corpóreo con la tierra tenga que ver con una menor evolución pero no estaría de más echar una ojeada a las especies bajo este parámetro. Los peces, que son anteriores a lso vertebrados, tienen por superficie de contacto con el medio natural el cien por ciento de sí mismos. Crear una ley de la evolución a partir de la porción de contacto físico con el medio  sería muy complicado. Otras especies animales consideradas inferiores a la humana, como algunas aves, mantienen todavía menos contacto de su superficie corporal con su punto de sustento. Hasta donde se sabe  

Pasar de los pies desnudos a las sandalias fue un gran salto en el progreso humano, los pies estaban más protegidos y formaban parte del plan general de imágenes. Gradualmente los pies fueron ocultándose al mismo tiempo que sus patologías fueron aumentando. Eso podría tener categoría de ley: otras partes del cuerpo -y en general de la vida- se han ido patologizando más cuanto menos puestos en evidencia hayan sido. Parece que ocultar va en contra de lo que se oculta.

Volvamos a las sandalias, África entera camina sobre ellas. Es el objeto más barato de todas las prendas de vestir; una simple suela de goma con otra que hace de cinta o sujetador pasando una tira por el dedo pulgar y el dedo contiguo permite andar para lo que hay que hacer. La clase alta ha abandonado  eso y encarcela sus pies. ¡no por favor, necesitamos respirar! Los zapatos de cuero, redondeados, de la mejor piel, bien apretados que distinguen el porte e inciden en la forma de andar.

Los tacones estilizaron las piernas y aproximaron las figuras al cosmos. Como fase intermedia los pies pasaron por las zapatillas de kung fu que los chinos internacionalizaron y David Carradine también. Debo decir que tengo experiencia de zapatillero de ellas. Fue uno de los primeros productos chinos que se conoció al otro lado de su orbe, la malvada sociedad de consumo capitalista. Bien tratadas, estas zapatillas, duran mucho a pesar de la opinión generalizada que muchos productos chinos no están bien construidos. También duran mucho aunque se las trate mal. Desde que empiezan a deteriorarse hasta que finalmente hay que tirarlas pueden pasar meses de uso diario. El problema es que en verano el pie no transpira y se convierten en un foco de humedades y de otras formas de vida parasitarias. Cuando al final uno se libra de ellas lo mejor es poner los pies a salvo con unas sandalias ordinarias. Estas siempre permiten el contacto de los pies con el aire, el principal de los elementos primordiales si lo comparamos con los otros tres: fuego, tierra y agua. Con cada uno de estos podemos sobrevivir un cierto tiempo, sin el aire ni siquiera 5 minutos. Los pies opinan lo mismo ¡al fin la libertad! Las uñas platican entre sí porque se ven y las junturas de los dedos pueden empezar a experimentar una recuperación después de tantos años de andar mojadas e irritadas.

Las sandalias serían el primer calzado evolucionado pero como la industria peletera no estuvo de acuerdo y necesitaba engrandecer su negocio justifico de mil maneras tapar el pie: elegancia, diseño, e incluso habló de confort. Mientras los pies son jóvenes aguantan los atropellos y escuchan las majaderías publicitarias pero cuando son mayores se rebelan, huelen peor a modo de protesta y a falta de que el tipo que tienen mas arriba no diga nada por su boca.

A fuerza de andar los pies se hacen sabios. Su viajero puede ser, los pies seguro que lo son. Lo que más les gusta es cuando están descalzos y nada mola tanto como un paseo por la playa notando el contacto de la arena y el masaje fabuloso de sus granos metiéndose entre los dedos. También les gusta andar por la hierba en especial durante el rocío. Se saben que son los más marginados del cuerpo, tienen mala prensa, siempre andan tirados por el suelo. Si además se atreven a andar desnudos, su planta se ensucia y tienen que pasar pro el baño antes de irse a la cama. Si comparten la cama con otros pies no dudan en tocarse, otra cosa distinta es llevarlos a la boca, a la del usuario casi imposible porque ha perdido elasticidad convirtiéndose en un viejo encarcarado y la de la otra persona es posible que haga algunos ascos. Hay zonas del cuerpo prohibidas no solo a la mirada sino también al contacto. Los entresijos entre lso dedos de los pies son tan poco tocados como el ano. Hay algo de un repelús inconfeso en hacerlo. A un pie lo que más le gusta es meterse en la boca del/de la amante del cuerpo entero al que pertenece. Si un amante muerde, masajea con la boca, chupa dedo a dedo los dedos de los pies de su partenaire es que realmente es un amante apasionado.

Los pies deben mucho a su salud a las sandalias. Contra lo que se diría el hecho de estar al descubierto en lugar de ensuciarse les permite vivir lo más naturalmente posible. Claro que, con unas sandalias de gomas  o espuma y cuero no se puede hacer escalada ni chutar balones pero se pueden hacer muchos quilómetros a pie y es lo que más acerca a la realidad del suelo.

Durante un verano, despues de una demora excesiva en deshacerme de unas zapatillas chinas y tener que pasar por el esfuerzo diario durante algunas semanas de ponerme unas botas de senderista, a falta de otro calzado, terminé por comprarme unas sandalias, suelo de goma y cinchas superiores de cuero. Eso fue en Kayar, en una de esas tienditas que gestionan varios muchachos, que uno te dice un precio, otro te lo dobla y un tercero acepta tu oferta, que tenia las zapatillas colgadas con clavitos que recuperaban cuidadosamente para reaprovecharlos con el siguiente par a colgar. Tras dos días de usarlas se despegaron las suelas de espuma de la de cuero que tuve que fijar unos cuantos días con celo. Finalmente uno de mis mecánicos, apiadado, se las llevó para volver con ellas encoladas y aseguradas. Desde entonces no se ha despegado de nuevo y sigo mi curso de felicidad con los pies en tierra.

Karajan dijo que el arte de dirigir consiste en saber cuando hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta. El arte de andar consiste en dejar que los pies estén lo mas libres posible sin arriesgarse a accidentes pero tampoco protegiéndolos tanto que no se les deje intercambiar información con el medio.

Entenderse por señas

 

Bel Air, zona portuaria de Dakar. El pestazo a pescado desacredita el titulo del barrio  pero el nombre es el nombre. La calle de arriba lleva a un recinto militar del ejército francés y la de abajo a un hotel. Como en tantos otros sitios de la misma ciudad y de otras capitales africanas, el  concepto de mercado va más allá de los sitios previstos para instalarse y cualquier lugar puede ser útil para vender lo que sea. Es el caso del rincón junto al carrefour que reconduce calles, entre ellas,  una al puerto y otra a una de chiringuitos. A un lado,  un informe aglomerado de gente vende un poco de todo. Distingo  al pasar en coche, entre lonas y tensores, cajas militares  de metal de verde oscuro, de las usadas por los americanos para munición de guerra. Me constaba ya que esos materiales suelen estar bien hechos y para un rato después decido ir a inspeccionarlas por si están en buen estado y comprar, si procede, alguna. Me doto de poco dinero con lo cual mi s recursos para el regateo tienen que ser bien empleados. Tras averiguar quien es el dueño de las cajas, el hombre no habla francés ni muestra demasiado interés en la venta. Con la ayuda de la otra vendedora, que traduce un poco,  el vendedor cambia varias veces el precio sin aclararme del todo el que está diciendo porque a cada momento se va a la sombra a sentarse riendo para si mismo una sonrisa nerviosa. Aparece otro hombre que hace de intermediario, luego un tercero, más joven, que dice que la mitad de las cajas son suyas. Le pago una con los 2000 cefas que tengo en el bolsillo pero le afirmo estar interesado por parte de las otras y que vuelvo enseguida. Entretanto este último está parando un taxi y sube varias cajas,  por las que yo estaba interesado, en el guarda equipajes y desaparece. No entiendo nada. Tal vez me ha confundido con un inspector del ejército zapatista. Un rato despues paso con mi furgo, la estaciono y compro primero otra caja de tamaño mayor por otros 5000 y una segunda parecida  pero en peor estado por 4000. La primera de las dos se lo pago con un billete de 10mil al tipo que sonreía para si mismo. Saco de su bolsillo un fajo de billetes de cinco mil: no le deben ir tan mal las cosas y por eso se resistía tanto a rebajarme el precio. La segunda caja se la pago a un cuarto hombre que acepta mi propuesta de reducirlo en 1000. La explanada debe ser una cooperativa en prácticas o algo así.

Para zanjar el trato de compra de cada una de las cajas pago el dinero y doy la mano. Ellos se  han quedado  con mis cefas y yo, finalmente, con las tres cajas ¿para qué las  querrá ese blanco? –se preguntarán. Son cajas ideales para guardar objetos de valor dentro del vehículo cuando vas en viaje. Pueden servir como cofres y superan las cajas metálicas que venden en otros mercados, más grandes pero de chapa menos dura. En todo caso es una reutilización para fines pacíficos lo que sirvió como cajas de material para matar.

El comerciante autosaboteado

 

Uno de estos comerciantes ociosos que no paran de asaltar los pocos extranjeros blancos que llegamos a la zona (les Alamendines, cerca de Dakar en la costa) cuando al fin nos detenemos en su puesto donde nos muestra unas cadenitas de plata con el colgante de la silueta de África de plata mala, al decírselo, se enfada soberanamente diciendo que se le quiere sabotear. El chico tiene una forma exigente en su habla tal vez por no haber hecho ninguna venta en ese dia o durante esa semana o en el mes en curso. Quiere convertir al último turista que le llega en la oportunidad de sus ingresos. Ninguna de esas consideraciones es un eximente por su insolencia y trato. El caso es que pide un precio desorbitado por una cadenita y una chapita doblada. No reconoce que hay distintos tipos de plata según sus canteras o minas y modo de tratarla. Al final abandona su persecución y se va a unos metros perdiendo la oportunidad de negociar otro objeto, una pulsera de acero y plata. No es el único caso de comerciante, efectivamente, auto saboteado que conocemos.

La psicología del comerciante especializado en sacarle el dinero a los turistas es otro apasionante campo de observación. Suelen ser tipos que no trabajan directamente en la producción de lo que ofrecen, que lo tienen a veces por años o durante media vida permitiendo que se llenen de polvo. A no ser de que sean artesanos ellos saben en el fondo que no hacen nada por el mundo salvo trasladar objetos de un punto A comprados o conseguidos a un precio bajo, hasta otro punto B donde poderlos vender al máximo precio posible, doblándolos, triplicándolos o multiplicándolos por 30 veces mas de lo que les costó. El tiempo corre a favor suyo: lo que al principio era un objeto entre tantos al cabo de una o dos décadas se puede convertir en una pieza de antigüedad y casi única por la desaparición de las otras de su especie. Él, en su puesto de espera, generalmente junto a otros del gremio y en tienduchas organizadas como telasdearaña, aprende la psicología del visitante, los ademanes del extranjero, sus tácticas elusivas. Es así que cuando vocea algo para llamarlo o le hace aspavientos para que aparque su coche en determinado lugar, aquel, ducho en viajes y extranjero en todos los países a los que va, tiene suficiente saber como para hacer caso omiso. El comerciante ocioso no tiene otra cosa que hacer que dedicarse a asediarlo, a fin de cuentas aquél va hasta su zona y este lo está esperando. El comerciante que confunde entre preguntar por algo y el interés en poseerlo por quien lo pregunta no es precisamente el mejor observador psicológico y termina por reducir a 1/6 o 1/10 parte el precio original que pedía.

Cuando le dices: si me das un precio alto por una cosa y tu mismo lo vas reduciendo sin que te lo discuta me estas dando razones para no confiar en absoluto en ti para comprarte otra cosa por la que si esté realmente interesado es como predicar en el desierto.

No pocos comerciantes con economías precarias en países africanos y asiáticos, pero también europeos y americanos, son una modalidad camuflada del ocio. No se puede afirmar esto para todos ya que los hay –pocos, desde luego-  que son serviciales y presentan precios razonables por el coste generado por los objetos y servicios que proporcionan, pero desde que se tiene noticias de historias comerciales el mercader es un tipo que tiende a querer ganar el máximo con el mínimo esfuerzo. Finalmente un coleccionista compulsivo le comprará aquello que le ha estado guardando, casi en exclusiva para él, por muchos años. Eso colmará las aspiraciones de este veterano de su puesto que habrá aguantado toda clase de indiferencias y rechazos. Eso no impide que el comerciante desarrolle su conocimiento de gentes, aprenda lo básico de los saludos y de las artimañas de la venta en todos los idiomas e incluso una filosofía de la vida. Un tanto precaria –cabe decir- por tener siempre el cuello amarrado a su caja de objetos en venta. Sutilmente a fuerza de ir vendiendo cosas se irá vendiendo a él mismo por porciones sin que finalmente le quede demasiado de ética aunque pueda tener mucho de conocimiento técnico de lo que vende.

Para el comerciante, lo más insufrible es el viajero que toma su tienda como una galería de arte o de curiosidades y se pasea por ella lo mismo que hará por una exposición de cuadros o de esculturas sin otra intención que la cultural o la de obtener algo de placer visual sin tener ninguna necesidad de poseer cada cosa que ve o le gusta.

En última instancia el coleccionista de antigüedades y el comprador de objetos por todos los países donde va es alguien que necesita atestiguar y demostrar su estancia en ellos y es el anillo al dedo a aquel comerciante que le espera con sus, a menudo, artimañas y trampas. Éste sabe que antes o despues un extranjero caerá en sus redes y el extranjero sabe que no puede evitar gastar e incluso pagar mas por el hecho de serlo. Eso lleva a rocambolescas situaciones en las que este que viene cargado de culpas y de cadenas ideológicas termina por pagar mas en un país con una renta per cápita diez veces inferior al suyo que en el suyo propio. El imbécil lo acepta tal vez porque no quiere reconocer que su poder adquisitivo no está para estos trotes.

Volviendo al comerciante airado por ofrecer una gargantilla de baja calidad y decírselo hay una tensión latente entre el que vende y el que no quiere comprar, entre el que vive no de su venta sino del engaño con ella y el que sabiéndolo termina por jugar al juego del regateo que no deja de ser una curiosidad dentro de la comunicación humana. El mundo no debería estar puesto asi pero es lo que hay. Todos los extranjeros que curioseamos en un país, antes o despues terminamos visitando zonas pensadas en nosotros donde no hay ningún lugareño que vaya a comprarse nada porque sabe la barbaridad de sus precios, es decir su no expresión a los precios reales del mercado verdadero. Para lo único que sirven estos mercaditos artesanales es para darse una vuelta y ver el tipo de objetos y precios que predominan para luego irlos a tratar a otros sitios donde se pueden reducir perfectamente a diez veces menos.

Hay que ponerse en la piel del comerciante y en particular del de la economía subsistencial precaria para saber lo que significa eso. Me he puesto muy pocas veces con objetos en la vía pública para vender. La relación con el cliente es absolutamente instrumental. Es distinta la perspectiva del cliente que ni siquiera va de este rol o no quiere serlo y el comerciante lo confunde por tal. Se podria escribir algo parecido a lo de Roser Marquet[1], Es un toque de atención a la función instrumentalista de los profesionales que prefiguran la actitud  de los pacientes al servicio de su rol y no al revés. Es importante la recuperación y potenciación del término cliente en lugar o como complemento preciso al tradicional de paciente. Detrás de la modificación de la palabra hay un esfuerzo modificador de todo una concepción en el trato. Análogamente es muy distinto estar a un lado o a otro del mostrador. Hemos heredado un tipo de sociedad en la que cada cual vela por sus intereses y su perpetuación y comprender el punto de vista del otro no es solo un acto de comprensión comunicativa, puede ser el final del propio rol auto saboteándolo con lapsus inconscientes de los que no están ajenas la ira, la falta de educación o la falta de tacto.

 

 



[1] Tractant de seure a l´altra cadira. La perspectiva del client.

Análisis de Consignas Políticas

 

La consigna  es  el epílogo de  un discurso político. La última frase que condensa y retiene el espíritu de todas las demás que la han argumentando. Es la frase conclusa. La conclusión que propone  a sus lectores para una acción. Se presenta con todos los elementos dados para no requerir preguntas y está construida para bastarse a sí misma. Es, aparentemente, el texto consensuado y la quintaesencia doctrinaria de una línea de pensamiento. Es, el grito apócrifo de una época, una generación, una aspiración histórica.

Su uso se remonta a través de los tiempos. La mano anónima del pueblo ha venido usando las paredes de los espacios públicos para  reclamar los deseos justos de todos o, supuestamente, de la inmensa mayoría. En ese libre ejercicio de la opinión algunos perdieron la vida y otros fueron condenados a severas sentencias. Nunca jamás un texto público  ha sido comparativamente tan castigado. ¿Cómo, unas simples palabras pueden ser tan temidas por un poder defendido por todos los ejércitos? El poder teme a la palabra, porqué la palabra es la reflexión. Teme a que sea pensado por los demás, porque ser pensado equivale a ser cuestionado. Teme frontalmente  la reflexión  pública, porque está enfrentado a la transparencia y a no poder manipular a su antojo, desde el secretismo, a la sociedad en su conjunto. El poder, es toda instancia socialmente superior que se erige por encima de los demás a costa de éstos. Poder no es equivalente a Estado, aunque los estados sean su expresión más sincera. La construcción del poder también está en los individuos, en los líderes, en los organizadores, en los administradores de los recursos ajenos, en los que planifican la agenda de los demás; aunque sus expresiones más burdas sean las de cualesquiera sujetos que fundan  su  autoestima en el ejercicio de sus dictados y la constatación de obediencias ajenas. Las consignas políticas giran invariablemente en torno a las cuestiones de poder: para reclamarlo o para discutirlo, para imponer el propio negando el otro o para pedirlo con todos los consensos. Ni siquiera el ideario ácrata esta exento de esto. Al cuestionar todo poder esta reclamando otra forma adelantada para su delegación. La autogestión sería o será, supuestamente, el poder de todos sobre todos.

El análisis de las consignas políticas entra de lleno en el área temática de análisis del lenguaje subversivo por lo que hace a aquellas desde la posición del oponente y otras de régimen, doctrinarias, establecidas para consolidar la unidad en torno a la patria y al poder unicéntrico. Desde el punto de vista partidista hay una gran diferencia que desde el punto de vista sociológico se acorta. Para un análisis del valor de la consigna política habría que analizar una a una y cientos de ellas para descubrir la recurrencia de una lógica, o una ilógica, en su planteamiento. Hay enunciados absolutamente narcisistas como  Viva la Clase Obrera. Una frase que contiene dos partes en contradicción. La lucha de la clase obrera pretende o pretendía  una liberación como clase explotada frente a la expoliación de otra clase que un visionismo social había colocado como capitalista. Vitorear la clase obrera es vitorearla equívocamente en su condición de explotada presuponiendo que eso le daría la arrogancia de ser la clase histórica vencedora para engendra un mundo social adelantado. Arriba el Poder Obrero es otro canto a una entelequia conceptual. ¿Qué hace pensar que ese poder sea mejor que el que pretende derrocar? especialmente cuando su forma instrumental es la una minoría partidista que puede burocratizar todo un proceso manipulando el movimiento de masas.

Otros enunciados son voluntaristas tales como Luchar hasta el final.  Ese final tiene una buena carga equívoca que convierte la frase en un slogan demagógico ¿El final  qué significa morir o instaurar un programa? Si fuera lo primero es un error semántico ya que la muerte de alguien, un combatiente no significa la muerte de todo un proceso, y en cuanto a lo segundo, un programa no se acaba de instaurar del todo por las innovaciones que va incorporando. Su traducción mas aproximativa seria, la de luchar siempre.

Vencer o morir es una consigna maximalista de quien realmente ha llegado a las últimas y toda posibilidad de vida aunque sea con la respiración latente no tiene el menor sentido porque no es una vida real con la falta de la mínima libertad. Es la leyenda de la  última esperanza. La de Solidaridad, es más que un criterio ético que una consigna y a falta de concreción no significa realmente nada. Puede incluso ser puesta en duda. En el mundo obrero quien suele pedir solidaridad para su causa (su huelga o su cierre de empresa) es quien no la ha dado en anteriores convocatorias pidiéndola para otros.

El pueblo armado nunca será derrotado tiene el correlato menos radical de El pueblo unido jamás será vencido. Siempre que se utilizan grandes constructos que se refieren a multitudes (clases, pueblo, sociedad, masas,…) uno no sabe realmente a que atenerse. Cada una de estas instancias es –o sería- lo que su intérprete o definidor quiere o necesita que sean. Introduce en el primer caso una falacia. El pueblo armado, incluso en el supuesto de su totalidad, no significa que esté organizado o que sepa emplear sus armas. En innumerables conflictos violentos y sangrientos se ha demostrado que la voluntad popular no es la que salva vidas precisamente sino que las ofrece para morir a manos de tiradores profesionales. En cuanto al canto de la unidad no deja de ser un contrasentido por un lado pedirla y por otro lado proclamar la libertad de discusión. Esta significa mantener aquello en unos factores y no mantenerla en otros.

Afortunadamente las consignas políticas fueron dando lugar a eslóganes más imaginativos: La imaginación al Poder, Prohibido prohibir, Parad el mundo que me apeo,… pero no menos discutibles. La gente más imaginativa si llega al poder, en el supuesto de que haya llegado alguna vez, parece que la pierde. En cuanto a las prohibiciones esperar a que todo el mundo llegue a conclusiones de respeto y empatía con los demás es matemáticamente imposible en el plazo de una vida. Finalmente el mundo, el bloque terráqueo, el dia que pare será para sucumbir. Fuera de ´´el no hay sitio al que ir. Estamos obligados a soportarnos mutuamente dentro de sus confines. Metafóricamente el eslogan tiene un valor altísimo al ser el individuo díscolo el que excluye al mundo y no permitir que sea al revés, ser marginado por él.

Atravesamos un periodo de falta imaginativa para la renovación de eslóganes. Por su lado sigue siendo poca la gente que toma la iniciativa de escribir en sus pizarras eslóganes que resuman su filosofía de trabajo o su visión política. Las consignas resultantes de fuentes de enunciados institucionales o de asociacionismos no siempre calan en la sensibilidad pública y los que tratan de decir un mensaje de fondo no siempre se entienden.

No es nada extraño que la nueva tanda de enunciados rupturistas y abogadores para hacer nuevos mundos surjan de otras fuentes no precisamente políticas, tales como las literarias. José Saramago, el famoso escritor portugués, aboga por una insurrección moral  en sus contactos con Chiapas.  Eso no se puede traducir de ninguna manera pero suena bien. Creo intuir su significado: el de la rebelión ética íntima de cada uno de nosotros con la posibilidad de tomar la autoría del trazo en cada soporte de texto posible.

 

El fin del Amo

El fin del Amo. Permanencia del Poder y Extinción del Estado.

 

Hay dos nociones diametralmente opuestas sobre el significado del estado en tanto que aparato de gestión de la estructura social. El de la concentración fundamental de poder en pocas manos  que representa los intereses privilegiados de la parte dominante de la sociedad y el del intermediario de protección de los ciudadanos frente a los abusos que puedan surgir entre ellos y en particular frente a las mafias organizadas. No hay duda que la construcción histórica de los estados ha pasado por el  deseo  y la praxis de ser el poder dominante en la sociedad, el de los grandes señores de tierras y amos de siervos. Los estados siguen los linajes de sus precedentes. Con ideologías distintas e incluso contrarias caen en el rol del dominio y en la representación de la clase que los sustenta más directamente. El estado nunca es tan independiente de la sociedad como para  enfrentarse a toda ella. Es el aparato que manda e impone su poder, si es preciso, por la fuerza. El estado es una macro organización que tiene por cabeza visible un gobierno. Ni siquiera éste, circunstancial o temporario en los modelos sociales parlamentarios, puede controlar al estado en su conjunto a conveniencia de sus caprichos. Se debe a su dinámica y sus entresijos además de los marcos legales según los cuales el aparato y los políticos deben regularse. Una sociedad sin estado en una estructura social clasista y por tanto con intereses internos antagónicos es inimaginable. Eso políticamente es evidente. Tampoco es creíble una sociedad sin poder. El poder se ejerce desde la fuerza que permite a su ejecutante la facultad de ser obedecido. Tal axioma tiene distintas performances. Ni el poder siempre es despótico ni la fuerza tiene porque ser física. Además la obediencia no tiene porque ser reconocida como tal en el obediente. El artífice del poder es el que hace creer al siervo que ostenta la condición de ciudadano libre. Pero el poder es un objeto temático de amplia reconsideración que no puede quedar limitada a su manifestación más constatada que es en el ordenamiento social y en su vigilancia policial. El poder es algo que dimana el ser humano, individuo a individuo, a partir de sus dotaciones para la existencia y para las relaciones con otros seres vivos. Desde el momento en que un individuo se vale de su fuerza o de su astucia para cobrarse la vida de otro, aunque sea ese otro de otra especie, para nutrirse o abrigarse, está ejerciendo un poder sobre el medio. Desde el momento en que organiza sus recursos para soportar inclemencias o catástrofes está haciendo prevalecer su voluntad de poder por encima de los condicionantes externos. Desde el momento en que se relaciona con el otro con fines de manipulación o explotación es que está haciendo valer su rol de dominio sobre los demás. Desde el punto de vista del sumiso el poder es la facultad que un esclavo otorga a un amo a cambio de una subsistencia garantizada o sin sobresaltos. La gente de poder sabe que existe gente que no desea complicarse la vida y prefiere ponerse del lado de los seguidistas. Para alguien con dotes de mando le puede ser relativamente fácil encontrar a quienes, careciendo de ellas, se pongan bajo su batuta. En los juegos infantiles se detectan precozmente las habilidades,  o su falta, en ese sentido. El poder  político como macro estructura no está tan lejos del poder como emanación psíquica del individuo. Cada persona tiene una cuota de poder que proyecta socialmente a una cierta escala. El poder concentrado en un solo individuo seria calculable matemáticamente a partir de la delegación de sus poderes de otros muchos que le hacen costado. Del mismo modo que los órganos de poder de un país, las cámaras legislativa y los aparatos judiciales y ejecutivos, existen como especialistas en sus campos por la aquiescencia de la sociedad en su conjunto; en un momento determinado un líder de un espacio se hace con el control del grupo por una considerable parte de este que renuncia a su propia cuota de poder.

El poder  es algo que se manifiesta en todas las situaciones humanas. Desde las más privadas como los roles en los juegos de intimidad, a las  organizadas en forma de familias, corporaciones, asociaciones, congregaciones, empresas, partidos y finalmente en toda una sociedad jerarquizada. Reconocer el y los poderes existentes es tanto como reconocer los roles públicos. Nadie es igual a nadie ni ante las leyes de la naturaleza ni a los ojos de un observador todopoderoso. Cada persona tiene un valor personal y específicamente distinto a cualquier otra. Esta es una aseveración tan cierta por lo que hace a la auto estimación que se pueda hacer cada uno como a la heteroestimación que reciba. Su valor tiene un canje que pasa por su identificación y transparencia. Todo acto de franqueza es una entrega de datos personales que pueden ser aprovechados en contra de la primera cuota de poder personal. Johan W. Goethe recomendó dejar las llaves del corazón guardadas en el bolsillo al entrar en sociedad, y que no hacerlo resultaba bastante estúpido. El poder se manifiesta en una gama tal de sutilidades que el de uno crece de una manera directamente proporcional a la pérdida de las cuotas de otros. Esta pérdida está, a su vez, directamente determinada por la ignorancia. Cuanta más engañada esta una sociedad más delega  implícita e involuntariamente el poder en unos pocos. Santiago Rusiñol dijo que engañar a los hombres de uno en uno es bastante más difícil que engañarlos de mil en mil.

La cuestión crucial del poder no es la de circunscribirlo solamente a la batalla política y en términos de ocupación y gestión del estado sino que pasa por retomar el tema desde su psicología. La permanencia del poder institucional es tanto más seguro cuanto menos psicológicamente esta planteada la necesidad del fin del amo. Para que no prevalezca el amo el esclavo debe auto impugnarse como tal. La extinción del estado como algo superfluo para una sociedad es muy deseable como ideal pero absolutamente impracticable. Una porción elevada de los asalariados de una sociedad, sea cual sea su modelo, está empleada como personal de la estructura de estado: desde oficinistas que trasiegan impresos a policías uniformadas que sancionan imprudencias de tráfico.

Una sociedad completamente auto moderada sin la presencia de figuras de control es, desde luego, concebible. Requiere cambiar unas tradiciones inerciales por una nueva cultura de coexistencia cooperante y autorregulación colectiva. No sería tan difícil de concebir, bastaría que las pautas educacionales caminaran en ese sentido. La permanencia del poder en sus formas institucionales, en sus jerarquías de mandos, y en su ideología del dominio está tanto mas consolidada cuanto el espíritu de grupo separado (patria, nación, institución, movimiento, etnia, lengua, bandera,…) prevalezca. Einstein, científico que recogió el espíritu de la ciencia por encima de las fronteras dijo que  “el nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad”. Una nueva conciencia planetaria y universalista tendrá antes por bandera la ciencia, o lo que aproximadamente puede ser lo mismo: el saber y las verdades que no la explotación privilegiado de unos conocimientos en detrimento de otros pueblos que carecen de ellos.

Un país altamente burocratizado con un estado del control complejo, que para su mantenimiento necesita contratar millones de personas, está condenando al infra desarrollo a otras partes de esta misma sociedad. La pregunta es si un país puede evolucionar sin miles de tipos diferentes de impresos y bancos de registro de los movimientos de sus residentes y sus mercancías.

La cantidad favorece la complejidad. A colectivos humanos mayores, más compleja se hace su organización. Un hipotético mundo sin fronteras y sin estados territoriales devolvería la etnicidad y el origen al primer plano de consideración sin necesidad de abrazar constructos de unidad producto de una historia anterior en la que no se ha participado. El estado moderno, tal como lo venimos conociendo y sufriendo, podría empezar a desmontarse a partir de una reconsideración del territorio como marco de trabajo y de vida. Cuanto mas autosuficiente sea un territorio en sus necesidades primordiales menos necesita de una superestructura exterior al mismo. El concepto mismo de desarrollismo varía según la escala de la perspectiva con que se mire. La del punto de vista de un estado centralista pasa por evaluar las necesidades globales de un territorio mayor eligiendo  trazados de líneas eléctricas,  pistas asfálticas o ubicación de centros penitenciarios en función de sus aritméticas generadas por todo el país, el punto de vista de una zona  o localidad es el de la vida equilibrada por encima de todo en esa zona. El mundo es algo que empieza no tan lejos. No hay que cruzar la frontera más próxima para estar en él, basta salir de la realidad inmediata para vivirlo, aunque ciertamente el mundo empieza a unos centímetros de la piel de uno.

Rousseau aseguró que la humanidad debe gran parte de sus desastres al primer humano que cercó un terreno y afirmó: esto es mío. Pero la explicación del nacimiento de la propiedad privada no resulta tan sencilla. Hay factores de subsistencia que hicieron nacer los clanes y sus territorios de dominio. El ser humano no hizo más que extender lo que ya viene sucediendo en el reino animal. El dominio territorial es una expresión de la privatización. La cerca o su perimetración es una escena totalmente anecdótica. La propiedad privada no deja de existir por el hecho de que los mojones hayan desaparecido las cercas se hayan caído. La documentación sobre sus lindes siempre conferirá una categoría de poder a quien lo tiene.  El estado es la gran empresa que si bien se presenta como representante de la sociedad es la que mayor cantidad de propiedades, instalaciones y recursos tiene. No es tanto la empresa pública como un consorcio que pasa por tal.

Para el grado de elaboración teórica de la que se dispone, la previsión de una sociedad con un tipo de autogestión distinta es posible y eso permitir un recálcalo de la extinción del estado en su sentido clásico tan pronto los ejércitos y las policías armadas dejen de ser necesarias y el sistema de impuestos deje de ser la imposición de un robo legal. Otro asunto es el poder. Es inconcebible una humanidad sin el ejercicio del poder. El mejor futuro que este puede tener es el de su reparto equitativo y para eso solo es posible con el fin del amo, en cualquiera de sus manifestaciones representacionales o escénicas: la del sacerdote sobre los creyentes, la del maestro sobre los alumnos, la del padre sobre los hijos, la del juez sobre los reos, la del militar de graduación sobre los soldados, la del varón sobre la mujer, la de un amante sobre otro.

 

La vida excluida

El subsidio traumatico y la sopa boba. Koubri 21 abril 2008 

El cuento de la vida excluida.

En una sociedad fácil de identificar, rica y desarrollada, con coches modernos en sus calles, árboles en sus aceras, locales comerciales en todos los bajos de los edificios, con espacios de paseo, un polígono industrial limpio, los pájaros tranquilos, los niños escolarizados  y la descontaminación en marcha, con ayuntamientos de izquierdas y humanistas, órganos de gestión sensibles y competentes; vivía también alguna gente sin dinero, sin recursos, sin propiedad, sin trabajo, sin auxilios. He aquí su desgracia: no tenían trabajo ni por tanto  tenían salario con la que pagar sus necesidades y poder así  ser semejantes a los demás. Se les había pasado la edad o las ganas de trabajar. Lo cierto es que sus tentativas para recolocarse en empleos habían fallado. ¿Cuántos noes necesita integrar una persona en su escucha para sentirse definitivamente excluso de la sociedad? ¿Unos cientos? ¿Unos miles? Las malas lenguas decían que quienes no trabajaban era porque no querían trabajar. Pero lo cierto es que el fenómeno del paro, es decir de la exclusión laboral, era algo propio del mismo sistema. En todas partes había paro, desgracia, problemas. Eso afectaba a gentes de todas las edades: desde los mas jóvenes que les costaba acceder a su primera experiencia laboral, a los más viejos que tras bastantes años en una empresa o algunas, su historial laboral no merecía el menor reconocimiento. La sociedad moderna del más consolidado de los capitalismos se caracterizaba por despreciar sus propios recursos humanos no aprovechando la experiencia profesional de cientos de miles de trabajadores y profesionales que eran marginados del circuito económico-productivo.

 La estructura y la ideología del Bienestar, en la que estaban implicados tanto los gobiernos locales como autonómicos como del estado central, no podían dejar a la aventura de la subsistencia a esos ciudadanos muertos de hambre, escrutadores cariacontecidos de desperdicios. Fue asi como los estados dignificaron su existencia con unas pequeñas pagas. Cualquier ciudadano que había caído en desgracia por no poder generar dinero por si mismo podía acogerse a una especie de paga de mantenimiento para vivir su impasse con el mínimo de solvencia. Se le  echaba una mano mientras se reincorporara al mundo del empleo como todos los demás. En principio, esas ayudas eran tan mínimas que solo eran concebidas como algo provisional. Cuando muchas de estas personas superaban los diez años de subsidio el estado empezó a reconocer que se enfrentaba a un fenómeno no provisional que, además, contribuía a consolidar y a convertirlo en irreversible. En términos relativos la cantidad pagada era misérrima y en términos absolutos tampoco era tanta como para trastornar la economía del beneficio de todo el país. El dinero que el estado daba o regalaba a los subsidiados volvía a la sociedad en forma de capital circulante por los consumos de estos. De tal manera que deducidos los impuestos de cada transacción cualquier cantidad dada en la práctica podía ser reducida a sus dos terceras partes.  Lo alarmante es que el paro no se extinguía. La gente subsidiada seguía viviendo como podía, sin salir de su atolladero en no pocos casos. Los  y las asistentes sociales se ocupaban de proponer las pagas a esas personas y vehicular su tramitación. También se ocupaban de controlarlas para que se movilizaran y se esforzaran en salir de su arroyo. Las entrevistas eran una especie de por qués sin respuesta y extenuantes. La asistenta social vivía su propia tragedia al no poder ayudar directamente a quienes, al parecer, no sabían ayudarse a si mismos o se encontraban al fondo del abismo.

Lo curioso es que esas pagas eran del estilo o cantidades semejantes con el que otros jubilados o viudas o pensionados tenían por todo medio de vida, y conseguían vivir sin que el sistema se preocupara mucho en aumentarlas.  El caso es que muchos subsidiados desde una o dos décadas antes de que les llegara la hora de la jubilación ya tomaron esa paga como una paga ultima dejando de luchar por aumentarla, admitiendo ser bocas alimentadas por el estado.

La paga por pequeña que fuera servía para pagar la comida, las facturas de gas-electricidad-agua-internet, ropa y desplazamientos cortos. ¿Para qué más? Algunas de las entrevistas por las que el infortunado tenía que pasar eran la de técnicos en empleo e innumerables empleadores. Los unos lo tenían claro. Si tu rol no funciona, cámbialo. Si no te aceptan por tus conocimientos deja de ir por la vida como especialista y déjate contratar como mano de obra barata o mozo de almacén. Así se de sencillo. Los auténticos luchadores están dispuestos a fregar suelos o a hacer de basureros con tal de salir de su atolladero.  Los otros, los empleadores, se despedían de ti con un ya te diremos algo si te seleccionamos. 

Los especialistas en inserción podían plantear esto desde despachos más o menos tranquilos y pagas más o menos aceptables. No se supo jamás de ninguno de ellos que se levantara de su mesa y dijera: toma, ocupa mi puesto, yo me largo a viajar o a hacer el vagabundo o a vivir como tu: con una paga de minimos. Por su parte los encargados de contratar sabían que un adulto frustrado no es la mejor opción para dar la responsabilidad de un puesto  a alguien como asalariado especialmente si se le contrataba en un puesto por debajo de su capacidad intelectual. Mucho menos a partir de los 40, edad en la que uno deja de existir para las exigencias empresariales.  Dentro de los asistentes los había más heavys haciendo de auténticos perros guardianes del tesoro público para no dilapidarlo en sus asistidos y otros, afortunadamente la mayoría,  incomparablemente más sensibles y solidarios que se ponían en la piel del desgraciado que durante años asistía a sus citas de despacho con la amargura a cuestas y ante el que sabia que poco podía hacer ante un ser desmoronado. 

Algo que no perdonaba nunca la sensibilidad al propio sujeto era la de caer en la indignidad. Cuando uno era citado  una y otra vez para tener que explicar que todavía no había salido de su agujero resultaba altamente ofensivo. Ir hasta el despacho asistencial, cruzarte con vecinos que te reconocieran, repetir las caras de las secretarias en las distintas mesas, trabajando un año tras otro, siempre haciendo lo mismo, programando citas, dándote la tarjetita recordatorio, todo eso formaba parte de la presión, un martirio sutil por el que no apetecía pasar.

El subsidio tiene algo de traumático cuando el subsidiado sabe que lo recibe a cambio de ninguna contraprestación. La concepción centralista del sistema capitalista prefiere eso que reciclar a escala local esa fuerza de trabajo sobrante para las mismas necesidades que genera el mercado inmediato. Para la larga cadena burocrático-administrativa que participa en ese proceso los profesionales de inserción también se sienten frustrados al saber que esa no es la solución alternativa a una economía estatal desorganizada. El subsidiado paga con su sentimiento de deuda y culpa creciente aquello que recibe y que sabe que no podrá devolver, posiblemente jamás. El recurso a la  sopa boba de otras épocas quizás no generaba ese sentimiento. Se preparaban con restos que tal vez iban a ser desaprovechados. Los indigentes formaban fila con sus harapos que les camuflaban en una masa informe de grises y negros entre greñas y hediondas pestosidades. El indigente, sin embargo, siempre fue proscrito, siempre se le quiso cargar con el muerto de su desgracia. Lo mismo que la prostitución, siempre quiso ser liquidado. Tanto lo uno como lo otro nunca han dejado de ser fenómenos reales en todos los tipos de sociedades. Lo fue antes de la revolución industrial y lo es despues de esta. Claro que el subsidiado es un indigente vestido y rescatado de la mala apariencia. Puede pasar por alguien socialmente integrado a la perfección pero sabe que no lo es. Necesita  tener mucho amor propio para no vender su conciencia por un salario o seguir subsistiendo sin que nadie lo acepte para un trabajo propio de su condición. A fuerza de persistir como marginado termina por encontrar los argumentos filosóficos para continuar siéndolo debiendo jugar un rol en la instancia burocrática de ser un tipo sin suerte y viviendo su verdad, en la medida  que pueda hacerlo, en su privacidad y en la gente que conozca su verdad. Un subsidio puede estar muy por debajo de lo que una paga salarial ofrece, pero a veces no está tan lejos de esta: puede rondar casi la mitad, lo cual no está nada mal. ¿Para qué trabajar por el doble si con la mitad se puede disponer de la totalidad del tiempo libre? Algo que no puede entender el profesional de la asistencia social es que los exclusos sociales pueden terminar por desarrollar sus propis códigos éticos de subsistencia aceptando estas pagas de maintenance sin que eso les genere la menor culpa: todo lo contrario, al usufructuar asi del dinero público unas cantidades de otros asuntos menos dignos, cantidades que además son devueltas en forma de consumos pagados a la misma sociedad. Para el punto de vita del estado moderno dejar de subsidiar a los no asalariados puede ocasionar potencialmente un problema mayor: incremento del crimen.  Un subsidio es una manera directa  para desmotivar la delincuencia. Si dejaran de reconducirse subsidios a fondo perdido a los que los necesitan no significa que en términos globales la estructura de estado tuviera mas dinero, probablemente tendría que gastar mas para paliar los desastres que aquella suspensión ocasionaría. De otra parte si los trabajadores fueran o son preguntados al respecto, a nadie le gusta que parte de sus impuestos sirvan para alimentar a lo que puede, lícitamente, considerar como parásitos sociales.

Claro, que desde el punto de vista de estos, no participar de trabajos industriales como obrero o trabajos en la cultura como profesional, no significa exactamente dejar todas las ocupaciones. El sujeto subsidiado puede dedicarse a hacer muchas cosas con su tiempo libre y reconsiderar su situación cuando es crónica como una forma alternativa de vida, no precisamente desde la riqueza material pero sí desde la disponibilidad de tiempo para vivirlo. En resumen el subsidiado descubre que puede vivir toda la vida con un subsidio sin poder hacer determinadas cosas por falta de medios pero pudiendo hacer otras que eran impensables por falta de tiempo.

Jostein Gaarder[1] hace pensar en la opción de alguien que renuncia voluntariamente a su trabajo y el dinero estable que proporciona. Sostiene que es la curiosidad  lo que mueve la vida. Opina que el dinero no puede comprar nada importante pero puede destruir y corromperlo todo. Declaró pagar el 27% de sus ingresos al fisco, pero que  debería pagar mucho más. Afirmación repetida en más de una entrevista para sorpresa de colegas. Hace pensar que para quienes han podido mantener un puesto de trabajo estable  y renunciar voluntariamente a él que hay otros modos de vida y, en su caso, otras fuentes de ingreso alternativas. También hace pensar en la posición privilegiada de quienes tienen un puesto asegurado de por vida en instituciones y que a cambio de tal seguridad bien pueden dedicar parte de sus impuestos a quienes no la tienen. Otros no pueden vivir de su literatura o su arte o su filosofía autógena a priori, pero pueden dejarla como contraprestación acumulada para el futuro que pueda/quiera disponer de ella.

La administración dedicada al sistema de subsidios debería articular recursos paralelos para terapeutizar o analizar los estragos de la culpa y el sentimiento de débito en los subsidiados. Si el objetivo solo es que estos reanuden su actividad laboral en el sistema pueden encontrarse con nuevas tandas de asalariados totalmente huecos por sus estragos psíquicos.

Este es el cuento de la vida excluido. Siempre hubo exclusos. Ojalá en la sociedad de l futuro nadie pueda decir que esa tesis siga reactualizándose. Por ahora y en las próximas decenas de años seguirá siendo así. Tal vez durante bastantes siglos y el resto del milenio también. Entre tanto rescatar a alguien de su exclusión para devolver a la vida económica activa no significa que el fenómeno como tal de la marginación no siga dándose. Aunque  una nueva interpretación de la exclusión rescate el factor de la voluntad de los mismos exclusos, o parte de ellos,  en no dejar de serlo no significa que esa elección no coincida con una fuerza de expulsión real de su potencial como recursos humanos del sistema social. En última instancia el marginado termina por ser un marginal auto asumido y pasa de ser de un expulsado a una nueva élite supervivencial dentro de la desesperación. En el cuento personal de cada uno sobre las dificultades que encuentra para la readaptación hay una parte de verdad y, por supuestos, una parte de mentira que va reversionando según la capacidad dispuesta para el engaño de quien quiera escucharlo en toda la lista de entrevistadores y profesionales de ese proceso que quieran indagarlo. Paradójicamente el vago, el no-trabajador, en sus distintas versiones modernas, puede ser cada vez menos desocupado, mas interesado por las bibliotecas, por internet, por la lectura o por ser autodidacta, fuentes de recursos intelectuales todas estas que le hagan dudar del retorno social a la condición de explotado para el que es preparado. A diferencia de un asalariado el subsidiado no genera plusvalía y en cambio puede generar reflexiones. Puede probar a la fuerza el gusto de la libertad: la de disponer de si mismo y tras probar sus placeres encaramelarse con ellos. Abbé Piérre, fundador de los Traperos de Emaus, “la vida es un tiempo donado a la libertad por, si queremos, aprender a querer”. Lo cierto es que este aprender a querer también incluye querer otro tipo de vida que no pase por las miserias del asalariado tópico por su sumisión y esclavitud moderna.

Ante este fenómeno de subsidiados reconciliados con su nueva condición dentro de sus limites subsistenciales que la aceptan a cambio de vivir su tiempo libre el estado puede optar por controlarlo y devolver a esos protagonistas a las galeras sea como sea o aceptar que forman parte de la inadaptación social que tiene esa expresión y que se va fosilizar como sector apostando por su potencialidad creativa tal vez. Dicho de otra manera: al sistema le conviene más un marginado subsidiado a perpetuidad con la garantía supervivencial dada que ese mismo sujeto cronificado dentro de una cárcel o de un hospital.  Es el karma del sistema social por ser lo que es: un lugar de oportunidades recortadas y de clasismo irreductible, y que le toca a cada estado coyuntural gestionar de la mejor manera posible. Al fin y al cabo con unos mínimos económicos se da cancha para la subsistencia a un no despreciable número de personas y familias. Mantener en funcionamiento a toda una estructura paralela para el control del fenómeno anterior, comparativamente, genera mayor gasto sin que ayude a la producción de bienes principales para la economía del país.



[1] (Oslo 1952-)El mundo de Sofía. Manual pensado para estudiantes adolescentes.El Enigma y el Espejo.Vita brevis. ¿Hay alguien ahí?En 1991 daba clases de Filosofía en un instituto de secundaria de Bergen,(Norvege). Abandonó la enseñanza.

Cooperativas de Consumo

Las Cooperativas de Consumo como objetivo social y económico.

El discurso crítico contra una sociedad de consumos y de intermediarios entre producto y demanda puede caer en la más pura demagogia si se deja para una sociedad hipotética del futuro la resolución de unos estilos de vida del  ahora.las cooperativas de consumo responden a un clásico modelo de trato entre productores y consumidores sin pasar por los aparatosos procesos de intermediación,donde cada eslabón incorpora márgenes de beneficio dando precios finales verdaderamente abultados y a veces prohibitivos. Un modelo de participación que reduzca intermediarios a la vez que controle la calidad del proceso tanto de producción como de conservación y traslado,beneficia tanto a unos como a otros.A los productores por poder valorar sus tiempos  y esfuerzos de trabajo y a los consumidores por librarse de pagar los costes suplementarios,que se derivan de más niveles en la organización del proceso económico.claro que el proceso en última instancia viene dictado por la distancia entre el origen del producto y el lugar de consumo sumado a las dificultades para su obtención y manufacturación, lo que tiene la palabra con respecto al numero de niveles intermedios.Para empezar ¿en que nos podemos beneficiar los consumidores con una cooperativa de consumo?

1.en el control de la calidad de los productos.Eliminado prácticas fraudulentas y antinaturales en su obtención o creación.

2.En la decisión de extensión del catálogo de oferta.

3.En el acceso opcional a los lugares de producción y al contacto in situ con los productos, incluso en la participación en su recolección (en el tema de determinados productos agrarios y de grana).

4.En la reducción de precios, siguiendo un criterio

5.en la posibilidad de reserva de trueques (trabajo a tiempo parcial  por  artículos)

6.en la interrelación con otras cooperativas formando redes y ayudando a un equilibrio entre excedentes (a más consumidores potenciales,mas versatilidad, variedad y autorregulación).

7.En la constitución práctica de un modelo comercial alternativo pero que puede ser utilizado en paralelo al clásico,en función del combinado particular que cada hogar haga de las ofertas de uno y de otro.

8.En la participación en un debate sobre calidad tanto por lo que hace a productos de ingesta y bienes de uso como a la calidad de vida en general en función de las cosas con que nos llenamos.

¿De que manera es posible iniciar un proceso de asociación participativa en  un objetivo de esta clase?

A partir del contacto entre varios usuarios cansados de  contradecirse en la práctica como consumidores homologados, lo que defienden en teoría en sus tertulias o reuniones de críticos sociales y que deciden una puesta en marcha de un proceso de ampliación de relaciones en las que va a tener una función principal la de los productores (campesinos, granjeros y ¿porqué no?pequeños industriales). Basta razonar y acordar precios justos y contar con una infraestructura mínima que permita la función de almacenamiento, distribución  y transacción económica.

¿que pasos seguir?

1.tras la reunión de un suficiente contingente de asociados vertebrados en el compromiso de a) aportaciones de productos y b) su adquisición queda abierto un proceso que la experiencia irá cualificando sobre la marcha

2.el establecimiento conveniente de unas cuotas de fondo como anticipos de pagos de los productos que van a ser consumidos con posterioridad.

3.reducción de las operaciones de ofertas y demandas a un puesto de trabajo responsable de la planificación.Tal puesto puede ser fijo o rotatorio, remunerado o acogido a una práctica de trueque.

4.extensión de las propuestas de asociación  a otros productores y consumidores ofreciendo ventajas notorias sobre el comercio clásico, que en ningún momento,no hay que olvidarlo, ha dejado de jugar una función competitiva.

Liberalismo y Neoliberalismo

 

No todo lo neo a pesar de su etimología  fracasa como sufijo añadido a determinados substantivos (como en el caso de liberalismo) ya que no significa un avance real con el pasado que es substantivizado. El liberalismo del XIX coadyuvó a la eclosión de las iniciativas y a la erradicación de los vestigios del impasse económico.El laissez faire  constituyó el slogan de un potencial enriquecimiento frente a una estatalización de la economía. El ensalzamiento de la c categoría de lo individual (Hobbes)relegaba la intervención estatal a una función de árbitro para moderar los egoísmos, entendidos como los verdaderos motores del  comportamiento humano.

el neoliberalismo es presentado como una revalorización de los principios del liberalismo cuando en realidad es tan solo  el posicionamiento del sistema en su etapa neocapitalista a partir de la primera guerra mundial y de 1917.

Sus características principales son:

1.Mayor participación del capital fijo en el proceso productivo y mayor acortamiento de los períodos de su rentabilidad.esa aceleración vino dada por un aumento en la investigación realizada por demandas militares

2.mayor intervención del estado en la vida económica. Capitalismo Monopolista del Estado.

3.consolidación de los grandes monopolios generalmente de naturaleza multinacional.empresas fuertes que pueden hacer frente a las demandas de inversión y de actualización tecnológica.

Al modelo neolioberal le ha acompañado un intenso crecimiento de la recursividad promedio de la sociedad. La ampliación de recursos y su accesibilidad masificada nos ha venido convirtiendo en unos privilegiados existenciales a segmentos crecientes de las poblaciones del mundo desarrollado. La sociedad del bienestar ha venido incluyendo las opciones a actividades públicas por las que no hay que pagar nada. Ciertamente la vida no es gratuita para nadie y los costes de cada recurso han sido/son pagados desde otros vectores: tiempos de producción, época de roles de trabajo activados, otros sectores del trabajo vigentes. Haciendo números encontramos que un porcentaje menor de la población es la que constituye la denominada activa por la economía y una parte mayor la que no lo es. El porcentaje se reduce todavía más cuando la parte activa, es una parte con tendencia a ser minoría la directamente ligada a la producción de bienes. En conclusión una minoría significativa energetiza a una mayoría aplastante.Si este es el balance, la sociedad en su conjunto estaría próxima al paraíso lúdico de la ociosidad permanente (entiéndase de la felicidad colectiva) pero en lugar de ello el fantasma de la crisis del trabajo y el miedo al futuro hacen presa de casi todas las personas sin garantías de renta a perpetuidad.

Siempre se dijo que el problema fundamental de la estructura capitalista no es el de la producción (en realidad las crisis de superproducción lo son por el factor clasista de la distribución no porque sobraran los productos) sino el de su distribución. La tradición nos recuerda que siempre hubo unos pocos con mucho y muchos que sobrevivieron con poco. Los dos extremos todavía no han llegado a un equilibrio ni nada indica que lleguen  a  conseguirlo  algún día.

 La conciencia solidaria a pesar de su crecimiento espectacular en los últimos tiempos no consiente en mantener a sus expensas  a plazo indefinido a sectores desvinculados de la activación de la riqueza. Y el modelo del bienestar se distingue por una asistencialidad a sus segmentos  más desfavorecido o marginados de los mecanismos de producción. El crecimiento de los sectores saprofitos es visto como una curva ascendiente de parasitidad y el alarmismo de quienes solo pretenden un desarrollismo sin límites, ven en ello el riesgo que va a poner fin a la cultura del bienestar. La discusión sin embargo no es la de las cifras ni la de la riqueza en términos de economía sino de la noción de productividad y consumo. Por lo tanto el debate de reestructuración del modelo de riqueza, colocando en primer término el parámetro de las necesidades reales y en segundo el del superávit de consumos superfluos y el del dinero. Tal reestructuración puede ser debatida pero no entrevista hasta que el modelo actual haga aguas en las resultantes catastróficas que  los relatos de ficción social vienen anunciando desde hace tiempo. Queda pendiente un reaprendizaje a escala planetaria para reunir las condiciones con las que afrontar una nueva estrategia colectiva de vida donde las personas se sientan más cómodas con sus entornos y sus programas de actividad y así paralelamente en la construcción de una nueva identidad humana cuyo objetivo no sea la ganancialidad sino el compromiso de las generaciones con su destino compartido. El neoliberalismo comparte con otros modelos capitalistas anteriores la asignatura pendiente de librarse del concepto concurrencialista y entender que la participación estatal en los asuntos colectivos es solo una fase en un proceso  que no comenzará realmente hasta un estadio de autoorganización social.

El qué por el cuanto.

Criterio de Intercambio. El qué por el cuánto.

 

 

La infinita variedad de precios tras la infinita multitud de escaparates y vías de compra  atestiguan que detrás de cada objeto hay un proceso de costo distinto. En una situación en la que se ejerce el intercambio la única variable a tener en cuenta no es la del tiempo dedicado, puesto que hay otros muchos factores. En conjunto  son los medios presentes que facilitan la resolución de  una función. Si la unidad de trabajo no queda limitada al tiempo dedicado, ¿quien y que establece el baremo de correspondencias y de equivalencias entre unos trabajos y otros? Si en el mercado de valores está presente una infinita gama de valores en función de la particularidad de cada campo y producto, en cualquier otro modelo pensable, por igualitarista y justo que se pretenda, tendrá que contar con los discriminadores lógicos y obviamente determinados tanto por la naturaleza de las cosas como por los factores sociales.

 

El tema es relativamente sencillo de solventar para todos los supuestos prácticos en los que un tiempo de trabajo para una operación socialmente equivalente a otra, quedan conectadas. Los ejemplos de LETS son válidos. Una t de trabajo doméstico por una t de cuidado de canguro. Pero ¿que pasa cuando la operación no queda  caracterizada por un tiempo concreto, y en su lugar lo que prevalece es una función realizada o una gestión determinada, o un fondo de conocimientos vertido, donde lo mas significativamente medible no es el tiempo in situ dedicado, sino lo previo e invisible y mediato que hace posible el concurso? ¿que pasa además, cuando las funciones intercambiadas suponen distintos costos personales para  quienes las ejecutan? Obviamente un pretendido tablón raso al que referir toda operación intercambiada por igual impediría un desarrollo dinámico de todo proyecto cooperativo y referirlo a precios oficiales estaría  creando situaciones artificiales.

Si los precios son valores no estáticos en las situaciones de mercado real, los operativos (que son valoraciones de costo)en la situaciones de mercado alternativo también se darán. Pero desparecido el parámetro D (dinero) ¿que otro  puede ser funcionalmente contable como referencia estable? El  t (tiempo) puede ser tratado como un referente m´móvil de tal manera que el mismo tiempo real,medible en horas no sea igualmente representado en cada contribución de trabajo.algunas horas fácticas podrían condensar mayor número de horas contables u otras menor número, en función de baremos que se vayan pactando.

Si el discurso queda limitado a una igualdad matemática entre una hora igual a otra, fácilmente quien considere que detrás de su tiempo concreto visible hay otro tiempo oculto de inversión, se considerará discriminado al ser evaluado solo por lo manifestativo justo igual que quien dedica  una operación para la cual solo necesita su presencialidad en un momento y lugar  pactados o con pocos preparativos.

 

El criterio de intercambio, en cada valor de trueque, en lo que valora cada persona contribuyente es el nudo gordiano de una alternativa social de mercado y en una praxis de intercambios directos. Ni siquiera las conclusiones funcionalistas que puedan establecerse al principio para ir poniendo en marcha las microredes y paralelamente los redes de redes, van a poder ser estables en el tiempo.

 

En todo caso dentro de cada red,junto a la parte común elaborada y consensuada por todos o aprobada por su mayoría, pueden cambiar elementos del intercambio dejados a la flotación y al azar,siendo cada parte en juego la que vaya pactando el valor de cada cosa.De hecho la introducción de cada nuevo operativo emplazaría a una revisión de presupuestos y a una reactualización de baremos.

La noción de intercambio

El rescate de la noción de intercambio

Probablemente la noción de intercambio o trueque es tan antigua como la propia historia humana o así ha quedado establecido como una lectura presuntiva . Ahí donde ha habido gente haciendo tratos  sobre sus objetos sobrantes o intercambiables, ha habido pues  la figura de las transacciones y el fenómeno del mercado.El dinero como medio referente al que posicionar cualquier otro producto o mercancía es presumiblemente posterior y  queda  a largas distancias de los actos de cambios.

 

El mundo del dinero y el modelo económico social  de esta segunda parte de siglo, no ha dejado lugar a dudas para impugnarlo repetidamente, mientras el resultado de sus estructuras, las de crecimiento y las de decrecimiento, ha llevado una y otra vez a extender situaciones de miseria y falta de recursos a amplias capas de la población mundial, así como a bolsas depauperadas en las naciones ricas.

 

 No obstante, la miseria colectiva y una sociedad depauperada en las postrimerías del s.XXI no es el resultado de factores tales como superpoblación o falta de recursos, sino a la irracionalidad en su explotación y a las luchas entre dominantes y dominados.

 

Los modelos de ayuda mutua (Kropotkin)y los mercadeos fundamentales no han dejado de ser una propuesta interesante en todas las épocas de crisis del sistema capitalista, además del deseo de la abolición del dinero, no ha dejado de estar insistido por las líneas de pensamiento más radicales.

 

Rescatarlos como alternativas directas a situaciones económicas difíciles por falta de trabajo responde a una lógica histórica aplastante antes que a una iniciativa original de nuevo cuño.

 

La mayoría de fuerza de trabajo en barbecho o en paro,espera una colocación  estable y rentable.Hasta tal punto que el trabajo seguro y fijo se ha convertido en la panacea para todo habitante de una comunidad social, y el tenerlo en un parámetro de felicidad, puesto que ésta se la hace  pasar por  poderse permitir los lujos materiales y los consumos fácticos,simbólica y realmente impuestos por el sistema.

 

Pero para una minoría creciente, (con trazas de llegar a un 30 por ciento de la población activa  según los países de los que se trate) la ambición profesional ha quedado frustrada y las perspectivas de un nuevo empleo no son nada claras. Mientras surge el puesto de trabajo codiciado o los contratos (incluidos los “basura”)la disposición de un considerable tiempo libre potencialmente productivo individual puede sera provechado con propósitos que cuando menos contrarresten los gastos domésticos.

 

El trabajo de trueque es justamente ésto: la posibilidad de reducir gastos a cambio de dedicar energías laborales, que de otro modo quedan a la espera de trabajos que no llegan o quedan  en el blanco ocioso del no hacer nada además de ir aumentando poco a poco la castración personal por no hacerlo, frente a las presiones familiares y otras por no ser contributivo a la economía familiar.

 

El trueque a diferencia del favor personal es una  realización de energía profesional invertida en algo concreto que da la garantía de poderla cobrar en una contraprestación de otra realización concreta, sea por el beneficiario anterior o sea por otra persona vinculada a un modelo organizativo de intercambios.

 

Es obvio que en cuanto la red vinculativa sea más extensiva a mas personas y a más dominios y especialidades y ofertas concretas de cada una, mas posibilidades combinatorias crea y mas contactos transaccionales genera.

Desarrollando el modelo teórico puede concebirse un conjunto de redes de intercambio donde se cumpla  la ley de reducción de trabajos remunerados a favor de incremento de trabajos intercambiados hasta tal punto que el clásico concepto de salario mínimo necesario pudiera llegar a desaparecer.Pero obviamente este modelo haría coincidir una situación económica  de supervivencia y complemento de los implicados con una verdadera revolución de las estructuras del sistema global.

 

Toda especulación teórica en este sentido no tiene más interés que el de las relaciones  entre  modelos conceptuales. Algo que merece atención en otros niveles de elaboración.  Resulta mas significativo y gratificante concentrarse en la viabilidad de los intercambios concretos a escalas manejables (locales e interlocales)y con objetos y funciones de intercambios de los más básicos (ayudas, reparaciones, servicios, gestiones o  cambalaches entre otros).

 

¿Porqué el concepto de intercambio resulta todavía  tan inasimilable y difícil de aceptar? Es obvio que es más segurizante hablar de una transacción de un tiempo de trabajo o de un producto determinado  por dinero que no de una cosa por otra o de un trabajo x por un trabajo y con un intervalo de tiempo t entre lo uno y lo otro. Mientras la primera operación es inmediata, la segunda queda demorada y sometida a una probabilística  que teóricamente puede ser correcta e impecable pero que en la práctica puede sufrir desajustes. Depende de un crecimiento potencial de una red de colaboraciones y de energías y especialidades implicadas, el que todas sus partes adheridas puedan gozar de  un modo rápido y eficaz.

 

 Es mas presumible pensar que  las contraprestaciones funcionan mas aceleradamente en unos temas que en otros y consecuentemente parte de los profesionales vinculados verás antes satisfechos sus trueques que otros.En realidad una red de intercambio no hará sino reflejar las oscilaciones y discriminaciones de un mercado externo(en el que hay unas profesiones más solicitadas que otras y unos trabajos mas preponderantes que otros). Pero en una red de trueque a diferencia del mercado general sometido a tantas vicisitudes, aquella introduce un factor fundamental,y es la liberación de los pagos en metálico, algo que por si mismo es disuasorio para acometer según que  adquisiciones en épocas de recursos limitados.

 

Así como en el cambalache la noción de intercambio ha sufrido menos estragos, en el trueque de funciones (uno ofrece un trabajo a cambio de recibir otro equivalente pre-pactado)hay una absoluta vigencia de equivocidad.De hecho para una sociedad basada en la deshonestidad comercial,parece que interesa a poca gente aclarar los significados. Y es bastante comprensible edstablecer la analogía entre objeto-producto y objeto-función.Solo que en un caso es más  fácil visualizar lo intercambiado y en el otro es preciso referirlo a resultados y horas-trabajo.

 

Lo principal  de la noción de trueque es retener la idea de que dedicar una energía y un tiempo a ello evita gastos para temas que la red de intercambio pueda asumir. La descripción de supuestos prácticos puede despejar cualquier duda al respecto.

 

El compromiso con un grupo de trueque  no debe de quitar más tiempo que el de estar al corriente de las listas o guias de ofertas/demandas y de profesionales o colaboradores conectados a ellas. No es precisa ninguna cuota de subscripción, únicamente el contacto informativo  que permita la dualidad del  aportar y  del recibir. La intensidad de compromiso y colaboración la marca cada persona incluida o inscrita .No hay una tasa de dedicación obligada Y  el vínculo cooperativo no es incompatible con el hecho de estar trabajando a tiempo parcial o completo en cualquier tema y en cualquier empresa, puesto que el modelo de trueque sigue siendo una alternativa reductora de gastos.

 

 

Otro episodio de Rebajas

 

Al igual que una teleserie de infinitos capítulos o una novela por entregas, cada año los medios aportan las reconocidas escenas de las multitudes agolpadas en los grandes almacenes a la espera de adquirir su producto rebajado.Aquello, que tan solo unos días atrás podía tener incrementos con porcentajes prohibitivos, en los eneros de cada año,por obra y gracia de los cálculos de empresa, pueden ponerse al acceso del gran público. Esos abaratamientos prodigiosos resultan tan exagerados en algunos precios que crean una sensación milagrosa.

De inmediato año tras año por las fechas en cuestión se impone hacer  una consideración grave, y es la evidencia de  los tan elevados  márgenes de beneficio con los que trabaja el sector comercial, que a partir de un cambio de política de artículos (cambio de moda o inauguración de un nuevo ejercicio de ventas)puede permitirse reducciones brutales del PVP.Si eso es así,¿como llamar a las transacciones previas donde el comercial puede vender sus productos comprados a un 200 por 100 o a un 300 por 100 de beneficio? Tales abultamientos de precios tratarán de ser justificados por los riesgos de empresa que corre toda iniciativa de traer nuevos artículos o las compras al mayor que suponen para el introductor.al fin y al cabo lo único que limita un precio es el propio público, que es el que acaba aceptándolo o rechazándolo.

Las anécdota de las compras compulsivas se ajustan a una gran viñeta de un cómic anónimo donde la gente, (ese gran público anónimo y enigmático a veces que es el que mueve verdaderamente el mundo de las cosas) se cita a empellones en horario de tiendas para comprar sus artículos y rellenar así armarios ya de por sí supersaturados y luego se desparrama en horarios de fin de jornada en los puestos de basura para deshacerse de todo lo viejo o inservible.

Con todo es preciso reconocer que las primeras,segundas y terceras rebajas de cada año,posibilitan a los de poder adquisitivo más rebajado acceder al fuste,corte y confección de los que lo tienen un poco más elevado y pueden pagar los primeros precios de trinca, nada más puestos en los aparadores. Nuestro modelo social que corre a distintas velocidades también queda demostrado en el momento en que cada segmento social tiene acceso a la cata y vestido de los productos  con que  va entreteniendo a sus ciudadanos. Al final de película resulta que hay parte de pastel para todos.

El dinero inverso

El dinero inverso ¿qué hacer con  el dinero sobrante?

El dinero es lo más mal repartido que hay.Se puede pasar de no tenerlo para cubrir los mínimos exigibles para una vida digna, a tenerlo en cantidades que permitan un remanente.¿Que sucede cuando mes tras mes, tras todos los pagos, hay unas cantidades q se van acumulando y  merodean cantidades de siete cifras[1]  o  hasta las superan? El dinero ya suele estar en un lugar custodiado aunque sea en cantidades menores, por el cobro de la nomina o por la domiciliación de las facturas habituales. Es uno de los lugares santos del sistema económico-social: los bancos. Depositar el dinero en los distintos planes de inversión que se suelen proponer, limitan al depositario a una expectativa medida por puntos de interés. Puede elegir el tipo de renta o los bloques donde va a ser invertido su dinero.Lo que no puede, ni es consultado para ello, es en controlar la inversión directa.

El pequeño depositario solo elige banco y operación y queda a la espera de sus gananciales. Sus valoraciones éticas sobre inversiones económicas quedan al margen o si las recuerda le puede llevar a tremendas contradicciones, cuando sin estar de acuerdo con el modelo social en el que vive acaba colaborando en su potenciación indirecta. Puede apartar la vista y no preguntárselo pero por poca reflexión que haga,un dinero individual confiado a una entidad financiera es corresponsable de todo lo que tal entidad haga. Y como es sabido los oligarcas financieros están detrás de  operaciones económicas no siempre éticas. Desde la pobreza extrema y con el dinero ajustado a los gastos,esta cuestión ni siquiera es planteada. Pero para un cierto nivel de solvencia, el solo hecho de cobrar por depositación bancaria (y casi todo el mundo ya cobra la nómina salarial o su pensión por tal procedimiento)ya comporta una consideración ética mínima.  ¿que hace “mi” banco con mi dinero? ¿estoy de acuerdo o no? ¿puedo controlar su manejo para planes de inversión de acuerdo con mis ideas? ¿existe alguna entidad financiera alternativa a los mercados especulativos? ¿es ético guardar dinero mientras otros compañeros de especie están sucumbiendo por hambre? ¿el argumento por el cual lo guardo tiene tanto valor como para no satisfacer demandas ajenas de primera necesidad? Estas y otras preguntas ponen en la picota la sensibilidad de las personas que la tienen,del primer y segundo mundo.Ello ha generado una tensión y un modo de aliviarla ha tratado de pasar por iniciativas bancarias desde lo alternativo[2] .

También algunas entidades financieras clásicas han creados fondos de inversión con garantías de in vertir en programas sociales o ecológicos.No obstante ni lo uno ni lo otro se ha desarrollado suficientemente como para ofrecer garantías de estabilidad del dinero. Y hoy cualquier pequeño inversor cuenta y pregunta antes los réditos que obtendrá en tal o cual entidad o paquete de rentas (generalmente híbridos de renta variable+renta fija)que no en que empresas se invierte aquel dinero.pero si eso es preguntado, a menudo muchos fondos de inversión fluctúan en función del ranking de las grandes empresas nacionales o internacionales. Por ahora paquetes de inversión a medida del usuario que pueda decir,sí a unas empresas que considere éticas y no a otras que no las considere como tales, no está exhibido. ¿alguien ha visto alguna clase de anuncio en las lunas de los bancos, proponiendo inversión en ética? Es dificil,aunque tampoco utópico. La propia competencia interbancaria y la consideración fáctica de que un sector importante de la población se platee la ética de uso de su dinero depositado,llevará a la configuración de proyectos de inversión ecologistas,sociales,proteccionistas y filantrópicos[3] . Entre que eso no existe todo pequeño inversionista,que guarda el dinero en lugar de jugar u operar directamente con él, tiene una actitud  desrresponsabilizada ante el tema, que si tiene un mínimo de autocrítica no puede justificar.Es por esa vía como un dinero invertido se convierte en un dinero inverso, un capital contrario a lo que es:  un atentado a la filosofía de su depositario cuando tiene valores de respeto humano y de solidaridad.

La conclusión desprendible de lo dicho es la de crear fondos de inversión colectivos entre estos pequeños remanentistas,cuya suma de pequeñas cantidades pueden hacer un capital considerable con el que elegir productos financieros basados en inversiones  selectivas con intereses negociados en  proyectos sociales.

 



[1] Los millones ahorrados en términos de ptas, son cifras a disposición de un grueso de la clase media persistente en guardarlos en fondos de pensiones o de inversión . en cambio millones, en términos de euros, libras esterlinas o dólares, ya circunscriben el acceso a  un sector social bastante minoritario. Con la incorporación de la nueva moneda unitaria europea los” millonarios” de los países con monedas-base de escaso valor adquisitivo desaparecen como tales. Por otra parte la connotación de” millonario” de pts o de  escudos o todavía más de  liras italianas  , hace ya mucho tiempo que no tiene la connotación de “rico”, aunque en algún tiempo lo fuera.

[2]  Bancas sociales centradas en inversiones para el progreso, con garantías de no invertir en lo tecnológicamente nefasto.

[3]  No hace falta ser un lince de las finanzas para saber que el dinero da dinero, y a más dinero acumulado más se puede obtener. se trata de una de las magias del mercado de valores. Posiblemente una oferta bancaria que tendría éxito social y económica sería la de un fondo de inversión con unos porcentaje de beneficios automáticamente asignados a ayudas solidarias (frente a catástrofes geohumanas),a inversión medioambientalista, o a promoción de empresas alternativas de viabilidad e conservación de recursos. eso tendría el efecto de automatizar el criterio solidario de los inversionistas y librarles del acto individual de tener que  intervenir con cheques cada vez concreta ante cada necesidad de ayuda que se les pidiera.

La vía de la Excelencia

 

 El futuro  es un vector con un módulo cuyo origen de coordenadas está en el presente y cuyo sentido o dirección puede estar ya bastante predeterminado. Sabemos que todo después depende de lo que se ha hecho antes y el ahora no es sino un antes del mañana. La realidad política que nos toca soportar tanto como la realidad ambiental que respiramos, bebemos, tragamos y sentimos, ha transformado la humanidad entera y doliente como las cobayas forzadas de un gigantesco laboratorio de experimentación.Sin duda cada individuo separado es la víctima propiciatoria de un proceso gobernado por magnates y por calculadores de las fortunas. Parece que al sujeto aislado no le queda otra elección más que no tener la mala suerte de ser el próximo eslabón débil en sucumbir dentro de una cadena de rotos y riesgos. No obstante hay una vía de esperanza para las reconstrucciones de la vida comunitaria.Además de las opciones de trabajar en grupo y de sumarse a las campañas  de luchas por objetivos nobles, está abierta la posibilidad de avanzar en excelencia personal.

 

¿Que es la excelencia? Es ir mejorando dia a dia el modo de ser y de estar en el mundo, el modo resuelto de comportarse con los demás y el entorno, y las aplicaciones de autorrespeto al propio cuerpo rescatando valores olvidados o costosos.

 

De hecho en el repertorio de hábitos de cada persona descansa todo un imperio de leyes económicas relativas a la producción y al consumo. Las poblaciones modernas de la sociedad del bienestar ya no  son las esclavas como las clases proletarias del siglo pasado y de la primera mitad de este.En la actualidad la primera dimensión de esclavitud es la del poder adquisitivo y la de unos hábitos para unas competencias adquisitivas.Avanzar en excelencia discurre por  adelantar actitudes a favor de una calidad de vida sin infligir costes insostenibles a la naturaleza y a los demás.

 

Gradualmente las servidumbres que sujetos encadenados guardan en relación al tabaco, a los artículos de piel, a los productos artificiales envasados o a los productos que han sido fabricados a bajo coste por no respetar los elementales derechos humanos pueden ir siendo resueltas con  reflexiones sobre viejos hábitos cómplices y la elección de nuevos actos de justicia.Se trata de enfrentar el radiograma de las contradicciones personales en las que se vive y procesar fases para irlas resolviendo.Los indicadores de conciencia pasan por ello siendo caducos los viejos parámetros de saber quien era progresista o no en función de sus simpatías a favor o en contra de políticas de izquierda. de nada sirven transformaciones en lo alto estatal y en las legislaciones si las personas en su universo cotidiano no operan cambios de actitud y de hábitos. Esa es la más comprometida de las luchas.

Tiempo en el haber.

 

La vida  humana se mide en muchos parámetros  pero siempre se refiere a ubicación temporal. Cuándo y cuánto suelen estar en el enunciado de las primeras preguntas sobre las cosas o las personas. Una biografía no se explica si no es en relación al tiempo histórico de su ubicación y una vida implica tiempo o prácticamente es su equivalente. Vida sin tiempo es un contrasentido y el tiempo para una vida es su condición indispensable aunque, desde luego, no exclusiva. 

Si bien el tiempo se refiere a su manera de medirlo y bajo este ángulo hay un consenso internacional sobre el significado de sus  unidades: una hora, un dia o un siglo (no siempre, sobre ésta ultima palabra hubo discrepancias en el paso del XX al XXI no estando tan claro donde había empezado el anterior y en qué año se pasaba al siguiente) otros dos asuntos completamente distintos son su noción y su sensación. La segunda mitad de un año puede parecer que pasa más rápido que la primera mitad o el tiempo dedicado a un debate tras una conferencia  parece que corre  más rápido que en la primera aunque las dos dispongan de la misma cantidad de cuartos de hora; una película o un espectáculo que se goza no genera cansancio y crea una sensación de rapidez. La sensación del tiempo transcurrido no es el tiempo. Este tiene una medición objetiva aquel una subjetiva. La vida que se tiene es el tiempo  del que se dispone sin embargo vivir mucho o poco es una forma equivoca referencial.

 La cantidad de vida depende de la intensidad con la que se haya vivido y no los años de lo que se haya dispuesto. Vivir más no significa haber vivido mucho.  La ambición humana quiere las dos cosas: la cantidad extensiva en el tiempo y la cantidad extensiva en las cosas hechas. Si bien desearlo todo es muy humano no siempre es lo más inteligente. La gestión del tiempo es la adecuada si hay criterios de madurez para hacerlo. No valemos de agendas gráficas y de recordatorios sonoros para acudir a nuestras citas. Las secretarias de despacho  les recuerdan a los directores de oficina el programario de sus visitas o sus citas de cada día. El tiempo tiene una medición objetiva igual para todo el mundo que quiere elongarse subjetivamente a conveniencia de cada usuario. Hay un tipo de personas muy relacionadas y con múltiples actividades en paralelo que proyectan externamente su intensa actividad manteniendo en paralelo dos o varias conversaciones. He encontrado y tratado casos de este tipo. No hace falta que sean grandes líderes o grandes empresarios. También hay empleados rutinarios de comercio que tienen esta costumbre. Para unos y para otros suelo articular mi criterio de distanciarme: cuando tengas tiempo para mi podemos convenir un encuentro. Aunque eso reciba un sí no es ninguna garantía de que a la siguiente cita el otro no se disperse en múltiples cosas a la vez, que si el móvil, que si el papelajo que está encima de la mesa, que si otra visita, que si alguien que pasa pro el lado. Esa supuesta atención a todo en paralelo no es más que un indicador de dispersión mental. No existe tal capacidad para hacerlo todo sino una falta de deferencia y respeto absoluta.

La gestión del tiempo es fundamental para el funcionamiento de una empresa. El cronometro aplicado a la producción trató de gestionarlo. Evidentemente y por suerte para no incrementar la explotación obrera fracasó pero tuvo algo de interés desde el punto de vista de la tecnología de ritmos. Un proceso de trabajo cualquiera es tanto mas eficaz y productivo cuanto mas depura los actos o gestos totalmente superfluos para su eficacia. En términos grandes hablar de un horario de trabajo no significa nada si no se habla en términos de eficacia. El sindicalismo evalúa lo primero mientras que el empresariado evalúa más lo segundo. Saltar de las 48horas semanales a las 40 o a las 35 o a las 20 no es lo más relevante para la historia económica de un país. Lo más importante es poder hacer con menor tiempo de dedicación las mismas cosas o incluso más cosas. El maquinismo desarrollado ha venido permitiendo esto en parte.

La sensación de que trabajar es igual a cumplir con un horario de trabajo está tan extendida que parece imposible que la economía de un país funcione. Sin duda hay producción real aunque no dependa de todos los empleados contratados. La producción se produce a pesar del vago de no pocos.

Hay otra forma de trabajar y es reconceptrualizar el trabajo como una derivación del concepto de creación. No hace falta encorsetarlo entro de un horario determinado, basta comprometerse a una funciones y cumplirlas. El escenario de fichar el horario de entrada y salida en empresas era una escena grotesca que viví en varios centros de trabajo, los cuales, por fortuna, perdí de vista. Supongo que aún se sigue haciendo. El solo hecho de fichar demuestra ya un fracaso del trabajo, de lo poco que se identifica la gente con él y la necesidad de controlarla para que cumpla un horario ya que no está muy identificada en cumplir su función.

 Un sujeto compromisario es quien asume las tareas o funciones que quiere ejercer en su vida y en consecuencia cada dia o determinados días del mes. El marco de unidad de tiempo es lo de menos con tal de que se entreguen los resultados asumidos en un plazo pre-acordado. Personalmente,  no tengo tan en cuenta mis o los horarios de trabajo como las funciones a las que me comprometo o que los demás se comprometen dentro de un proyecto de colaboración mutua o lo que sea. Si sabes lo que tienes que hacer cada dia, cabe distinguir solo entre aquellas cosas que dependen exclusivamente de tu hacer y aquellas otras que necesitan de tu ayuda o necesitas de la ayuda de los demás para las cuales, estas segundan, precisan de la coordinación y de la cita horaria. En cuanto a las primeras el resultado práctico es el mismo si se hacen antes de las 9 de la mañana o despues de las 9 de la noche. Tanto da si en tu espacio de trabajo te acompañas de la música de John Denver, con sus  canciones evocando ternura con Paganini o sin música, con una taza de te al lado o sin él. La función esta por encima del horario. La misma función en un dia –conozco la de escribir- puede llevar menos de una hora y otro dia varias horas. Se puede aplicar el criterio a todo lo demás: a guisar, a chatear, a estudiar o hacer una gestión internáutica. La lista de funciones supera de sobras el timetable diario que puede ser decidido como marco de referencia pero que no sirve de nada plantearlo en su cumplimiento obligatorio, que por otra parte, siempre es cuestionado por otras dinámicas que interfieran en el perfil distinto de cada día.

Se vive más con una organización más sabia del tiempo pero lo que lo organiza no es tanto la voluntad de cumplimientos horarios estrictos como el de las funciones a realizar, al menos a escala personal. Otro asunto distinto es  las organizaciones de servicios públicos en los que el cumplimiento tiene que ser al minuto según el concepto suizo de tiempo.

 

 

La felicidad filosófica

 

La felicidad es un camelo ideologicista, una hipótesis para la cual habría que reunir tanas condiciones que la convierte en un objetivo prácticamente inalcanzable en el ahora y aquí de cada presente.la felicidad forma parte del paquete de las ventas comerciales. Noes es que sea directamente su palabra la que se entrega como parámetro sino todas aquellas que son sus atributos: la satisfacción, el bien estar, el sentido de realización, la consecuencia, vivir en la verdad, el placer, el sosiego o la paz espiritual. No se hacen congresos sobre felicidad así como tampoco tienen demasiado éxito los programas sociales que tienen por palabra eje vertebrante la de amor y solo amor. La felicidad se plantea bajo dos grandes vectores: el relativo al bien estar físico y la comodidad material y el relativo a la exención de conflictos psicológicos, de identificación o espirituales.  Por lo que hace a lo primero es difícil concebir la felicidad desde la indigencia de recursos, la pobreza de los medios, el sometimiento a las catástrofes y los límites materiales. Por lo que hace a lo primero es igualmente difícilmente hablar de ella desde la locura psíquica, la ausencia de recursos intelectuales, la imposibilidad comunicativa o la posesión de las verdades. Sea por un lado o sea por otro es difícil conseguir, aislar para un estudio de laboratorio, preguntar y conseguir respuestas fiables de un sujeto completamente feliz. El investigador más metódico fracasará inevitablemente en sus intentos de búsqueda de muestra. Conseguirá, eso sí, una pequeña multitud de seres que se creen y proclaman ser completamente felices, situación ésta que le enfrentará a verificar o desmentir tales declaraciones. Para un diseño de investigación de este tipo, lo mismo que otros en el campo de los parámetros abstractos, el sujeto feliz debe ser estudiado desde su divisibilidad entre lo que cree ser y lo que es, entre lo que piensa y lo que hay, entre lo que tienta y lo que consigue, entre lo que dice y lo que hace. Además no está de más contrastar lo que piensa de sí mismo con la imagen que dimana a partir de la que su entorno opina.

Para medir la felicidad concreta habría, antes que nada, definirla con una definición marco consensuable. El problema ya empieza con este propósito, tan pío como ignorante de las limitaciones de toda definición, especialmente ésta, tan controvertida por su eventualidad de aplicación. La felicidad oscila con muchas variables de subjetividad. Es algo que depende de la saciación material pero también de la ausencia de disonancia psíquica. El buen talante y la  alegría ayudan a ella, el optimismo también. Se diría que solo se puede ser feliz reuniendo un ramillete de constantes positivistas en las que no pueden ser dejadas de lado el amor dado y el recibido, la empatía y la aceptación. Por el contrario, la pesadumbre, el malestar, las contradicciones, la discusión continua, el enfrentamiento o la inestabilidad se oponen a ella. Vemos más de cerca si ésto es así.

La ausencia de contradicciones en el talante reflexivo de un individuo no significa que viva sin ellas o que viva en un mundo perfeccionado, tan solo significa la codificación psíquica de una forma mental de actitudes para eludirlas. No tener contradicciones lejos de ser un indicador de sabiduría o de progreso formativo lo es de desconocimiento y de inconsciencia. Vivir en sociedad, pero también vivir con uno mismo en profundidad significa entrar en el campo de las contradicciones. No hay ser humano que no pase por ellas ni sujeto pensante que acceda a la conciencia filosófica sin tenerlas que enfrentar e integrar como partes de su todo personal. Desde el momento en que se vive en contradicción -porque el pensamiento no ignora que es así, diciendo si o no a la misma cosa o persona en función de variables sutiles y coyunturales o extracoyunturales- se incurre en una cierta disonancia mental que se proyecta en la forma de vivir. El ser humano se distingue por ser el animal que más apartado vive de las leyes naturales. Pensar dedica una gran parte de energia a repensar su desarmonía natural. Hay dos métodos para reflexionar sobre el tema de la felicidad: uno, desde la posición de volver a los parámetros naturales de vida tan impedidos por los sistemas modernos de vida basados en el consumismo a ultranza y la falsificación de la realidad; otro, desde una técnica instrumentada para el dominio de los actos personales y ambientales. Para un manual de felicidad práctica (no es un supuesto, existen títulos en el mercado librero en esa orientación) una persona podría/puede ser hipotéticamente feliz cuanto más variables existenciales reduzca convirtiendo su biografía en un reto y una practica de coherencia íntima y de en-ajenación[1], en el sentido físico, no psíquico, del mundo exterior. Es así que la fuga mundi de los monjes, el retiro de los eremitas y la distancia filosófica de los sabios, aun tratándose de tres registros de conducta completamente distintos comparten el común denominador de la distancia y, en cierta manera, de la gelidez ante el mundo y la especie en la que tuvieron sus orígenes.

La búsqueda de la felicidad en el concurso del otro auxiliar para cubrir las necesidades personales contiene un sesgo en si misma. También lo es que la felicidad pasa por colmar todas las necesidades ya que la vida no para de generar nuevos capítulos que las renueva. Buscarla supone el reconocimiento previo de no tenerla. Preguntado el sujeto dicharachero, extrovertido, feliz, encantado de sí mismo y de lo que hace, que le parece todo genial y que está convencido de vivir en el mejor de los mundos posibles y llevado  convenientemente a parte de las escenas para su rol para desvestirlo y enfrentarlo al espejo real de su alma difícilmente se mantendrá en afirmaciones estables por mucho tiempo. Se es feliz en la medida en que los límites de la sociedad te lo permiten, también los del cuerpo. La felicidad es relativa y a diario el ser viviente que emplea su inteligencia amplía sus conocimientos que le indican el mar de antagonismos en el que se mueve. ¿Cómo ser completamente feliz cuando a unos metros, en la casa de al lado están viviendo una tragedia? ¿Cómo serlo con guerras en curso y futuras conflagraciones preparadas en los despachos de gobierno o de cuarteles? ¿Cómo proclamarla ante tanta infelicidad colectiva, miserias de distintos tipos, ataques generalizados? ¿Cómo garantizarla en un mundo en el que los parámetros hegemónicos no son los de la dignidad ni la ética? Parece que el prototipo auto definicional de sujeto feliz es mas bien alguien que ignora las verdades del mundo y de sí mismo y consigue estar bien con todo y con todos y en todas partes porque a fuerza de ignorar las funciones ultimas de las cosas y de las gentes le parece todo aceptable y correcto.

La felicidad desde luego no pasa por alcanzar un determinado reto o nivel social o poder adquisitiva, tampoco poder político. La historia de los conflictos humanos demuestra que las persecuciones de resultados, incluso consiguiéndolos, no es lo que proporciona la felicidad. En  lo privado, íntimo y desconocido por los demás se puede tener mas solvencia intelectual y humanista que en el más famoso de los paraninfos, en casa se puede tener la misma solvencia que en palacio. Confucio recomendaba, con un consejo que se prestaba a varias lecturas, comer en casa como si se comiera en la del rey. Nadie es menos que el premier de un país y sean cuales sean sus recursos no tiene porque perder su compostura ni su autoestima. La felicidad como objetivo de permanentización en si misma es una quimera. Lo más que nos es dado es encontrárnosla como consecuencia. La reunión progresiva de criterios, incorporándolos uno a uno, destilándolos a partir de la propia experiencia, el sostenimiento de conductas y en suma, una teoría de vida o de existencialidad, procura una felicidad en tanto permite separar la biografía del yo de la de los otros, y el sentido existencial personal de la existencia misma. ¿Pero qué felicidad es esta sino una felicidad filosófica?  Se puede diferenciar una de otra como posicionamientos completamente diferentes ante ella. La felicidad en un sentido más coloquial es la convertida en objetivo de consumo desde la compra de las condiciones materiales para ella. Es así que la familia feliz es la que lo tendría todo y no pasaría privaciones. (ya hemos visto que la sociedad de la abundancia ha alienado en exceso a muchachadas que viven sus precarias vidas sin destino consciente). La felicidad filosófica es la que determina la maximización de felicidad en la vida personal a partir de una visión del mundo y del sujeto en general  en la instancia cercana de uno mismo. De Jack Kerouack, más allá del disfrute de su texto principal, su imagen la asocié a un estilo filosófico de existencia,  instalada en la transfugacidad permanente y en la absorción de una sensorialidad  contracultural. Es difícil seleccionar a retratos de gente que haya existido que ilustren esa felicidad filosófica. No sé de ningún filósofo que haya vivido exento de contradicciones, déficits, pugnas e incompletudes. El filosofo lo es porque teoriza los límites junto a los extralimites de la realidad mundana que le ha tocado en suerte/disuerte vivir. Esa reflexión es lo que le posiciona a distancia de las cosas concretas y de las coyunturas. Lo macrocoyunturaliza, y  por esa vía lo trascedentaliza. Pensar en vivir por repetido dando la oportunidad en cada bis a vivir de mejor manera los estímulos iniciales. Agripina no entendió de la filosofía a pesar de que contribuyó a la rehabilitación de Séneca devolviéndolo de su expulsión a Córcega a Roma y para que recuperara su rango social encargándole la educación de Nerón, que la filosofía no trata de poseer las cosas sino su comprensión, a diferencia de la política,  de la cual fue instigadora y víctima, –añado- que trata posee las cosas pero no la comprensión.

La felicidad filosófica la permite mas dotarse o prepararse para la reflexión y el re-pensar las verdades como asuntos discutibles que no los mejores manjares encima de la mesa. Corrigiendo esta frase diría que no hay mayor manjar que una verdad que si bien no llena inmediatamente el estomago llena la vida.

 



[1] Enajenación es una palabra de la que se apoderado el léxico psiquiátrico para referir los estados de alienación mental en la que el sujeto afectado pierde el control sobre si mismo. Hay otra acepción en cuyo sentido es el empleado aquí, el de dejar el mundo del otro como algo ajeno en el que no querer entrar voluntariamente para que su potencial de distorsion no desbarate la tranquildiad y cuota de felicidad peresonales.

Repeticionismo

Repeticionismo en la gramática de la vida

Hay un volumen de repeticionismo inevitable.El repeticismo es algo ineludible a la condición humana. Un paso se parece tanto a otro que  lo podemos referir  como referente estable para decir  que estamos a una distancia de una cierta cantidad de pasos desde  un punto a otro. La actividad motora que es una de las primeras que permite que un  bebé deje de serlo para empezar a tener una cierta autonomía no es posible sin el repeticionismo. Los actos de deglución pasan por el acto repetido; masticar lo es. Los actos de habla también. Los lapsus de olvido llevan a repeticiones superfluas, pero aunque no los haya para situar y enmarcar conversaciones se acude a la repetición de las referencias de las anteriores. Hay sujetos con daños cerebrales irreparables de las estructuras responsables de la memoria a corto plazo que pueden repetir la misma anécdota palabra por palabra que han contado un rato antes. Si alguien se repiten su discurso se le considera gagá o poco lúcido. Ciorán no paró de repetirse en las entrevistas que le hicieron desde distintos medios. Nada grave mientras cada entrevista era para un público distinto, en cambio se demostró como una absolutamente superflua cuando un editor decidió concentrar todas estas entrevistas en un mismo libro.

Para los media el héroe del dia que es entrevistado por un programa y por otro o por televisiones y medios distintos es el limón al que reestrujar con las mismas preguntas. Este se presta a su rato de popularidad y a su condición de solícita respondiendo a lo mismo por entrevistadores diferentes. Los entrevistadores por su lado tendrían que justificar nuevas entrevistas sobre lo mismo en base a preguntas no hechas y los héroes –por su parte- tendrían que aceptarlas solo con esa condición para lo cual deberían remitir a sus solicitantes a que consultaran la/s entrevista/s previa/s concedida/s.

El mismo criterio se puede aplicar a la hora de escribir. Lo que se ha dicho en un articulo o en un libro no tiene porque ser repetido en otro, lo citado en un lado no tiene porque ser duplicado en otro. Basta autorreferirse a una elaboración precedente para no duplicarla en el futuro. En una vida intelectualmente longeva y fecunda esto es lo deseable pero en la práctica es sumamente difícil no incurrir en un repeticionismo, a veces reproduciendo un mismo tipo de oraciones. Lo mismo se puede decir de una vida artística  en el campo plástico o de la imagen. Ciertamente hay películas de títulos diferentes con argumentos retocados que abordan los mismos temas, o cuadros que abundan en unos mismos conceptos y técnicas.

La repetición de contenidos forma parte de la misma trama comunicativa. Para empezar toca acudir al lenguaje, con frases y fórmulas preestablecidas, con vocabulario preciso. Luego, además, toca utilizar metodologías expositivas para las aclaraciones delo que se pretende.

Un tipo de literatura precisionista ha optado más por los esquemas y los guionados de frases además del ordenado de puntos y subpuntos para una elaboración en lugar de dejarla fluir sin nada de todo eso. Recuerdo los textos de pedagogía en ese sentido pero también se puede pensar en los articulados y los textos legales. Escribir con esquemas sabotea implícitamente la misma espontaneidad creativa y tampoco garantiza la reducción repeticionista pero sí hace más incómoda la lectura.

El autor que escribe esquemas quiere asegurarse de su total comprensión y de que no se pase por alto puntos que dice. Por el contrario el que no los utiliza deja para la inteligencia de su interlocutor que los adivine confiando en que no se le pasen por alto. He comprobado repetidamente que un texto fluido sin esquema constatado permite la escapada de la respuesta más que el texto precisionista. Va a ser completamente distinto el resultado de una carta que termina con un coméntame todo lo que digo, a la que termina precisando un cierto numero de puntos numerados para los que se pide respuesta. En el segundo caso no hay escapatoria posible para el lado de la respuesta. No puede ignorar las precisiones a diferencia del primer caso en que se puede hacer el desentendido.

Creer que la comunicación no fluye o se bloquea a causa de su tipo de redacción es un tremendo error. Hay otras razones psíquicamente más profundas y culturalmente más demostrativas que indican las razones por las cuales las personas no avanzan en comunicación. Se puede rastrear desde la falta de atención puesta en la lectura en la falta de compromiso en la respuesta. El terror a la escritura es un terror psíquico y no solo una limitación expresiva. Los hablantes en números gruesos no están dispuestos a constituirse en escritores por temor a que se les descubran sus evidencias, sus limitaciones y sus contradicciones. Basta que alguien tome la palabra escrita para que, a su pesar, se vaya descubriendo en sus lapsus y en sus omisiones además de en sus declaraciones desafortunadas.

Aceptados los riesgos implícitos en la gramática de la vida y entre ellos el del repeticionismo veamos por un momento el significado de la acusación  inapropiada de repeticionismo. Cuando un lector ante un texto más o menos largo y complejo acusa al autor de repeticionista  aquél corre el riesgo de que este vuelva sobre sus pasos repase su texto para confirmar la versatilidad de tal afirmación. De corresponderse con los hechos no podrá por menos que agradecer la indicación crítica recibida, de no corresponderse no podrá por menso que desautorizar a su crítico y ubicarlo en alguna categoría de lso intérpretes erróneos, ¿por qué  hay un tipo de lectores que se cansan en uno de los párrafos iniciales y se bloquean mentalmente no viendo en los siguientes más de lo mismo? Sencillamente porque no están dispuestos a dedicar su potencial mental para comprender un texto y creen que acudiendo a un descalificativo como el de repeticionista quedan a salvo. El problema de una palabra valorativa es que al ser usada permite evidenciar la inteligencia o su opuesto de quien la usa.

En conclusión, hay un tipo de repeticiones que se dan en los actos elementales de vida y en los actos complejos de la intelectualidad, pero que no todas las señaladas son las ciertas sino que encubren déficits de comprensión en quienes las señalan infundadamente.

El lenguaje es lo más precioso de lo que dispone el ser humano pero también lo que genera más esquivos y que se presta a mayor a manipulación. Nikolai Y. Marr[1]. pretendió aplicar el pensamiento marxista a la linguística, definiéndola como parte de la superestructura. El lenguaje es lo que nos pone en evidencia los unos ante los otros, y lo más importante lo que pone en evidencia a cada sujeto ante si mismo. En el fondo de sus verdades cada hablante sabe hasta donde llega su inteligencia y su capacidad de comprensión. En su conciencia disminuida puede ampararse para no corregir sus déficits y no pedir disculpas por sus errores, lo cual no quita que desde otras posiciones lingüísticas y conceptuales otros lo pongan al descubierto en sus trampas expresivas. No el lenguaje no es superestructura en cuanto no es dictado por un estado sino que es fruto de las pulsiones relacionales del ser humano que lo engrandecen o empobrecen según las situaciones y en todo caso lo van reactivando y dando razón de ser. Lo mas grave de el no es los repeticionismos en los que pueda caer, que no dejan de ser confirmaciones de certeza de las mismas tesis anteriormente expuestas, sino los déficits expositivos de aquello en lo que los hablantes no quieren comprometerse o desarrollar hasta el final.

 



[1] Kutaísi 1864-Leningrado 1934. Especialista en lenguas caucásicas, en particular el armenio y el georgiano antiguos. Elaboró la Teoría Jafética, en la que intentó demostar el parentesco de las lenguas jaféticas (las de transcaucasia)con las semíticas. Aplicó este parentesco a todas las lenguas antiguas y modernas del mediterráneo y finalmente lo extendió a todas las lenguas del mundo. Su teoría inicialmente aceptada en la URSS fue impugnada por el propio Stalin(1950).

 

 

 

Teoria versus Doctrina.

 

La diferencia entre una teoría y una doctrina se evidencia en una relación distinta con el hacer Desde la teoría muchos haceres se hacen superfluos, desde la doctrina muchos quedan justificados para corroborar la importancia en extensión de unos dogmas. Desde el hacer mismo la disertación  de  lo que se hace, que el registro ocupacional de la teoría, puede ser mal vista o mal interpretada. El más puro activismo es refractario a toda sospecha de intelectualidad ya que ésta puede cuestionarlo sin miramientos. La diferencia de la teoría con respecto a la doctrina es muy clara aunque a primera vista puede pasar desapercibida ya que ambas utilizan  los mismos recursos expresivos, o se valen de un mismo tipo de formatos; ambas pasan por la literatura, por la palabra, por el soporte escrito, por la historiografía y por la disertación. Esas concomitancias de campo y género no tienen porque hacer perder de vista la diferencia de método crucial entre la una y la otra.

La teoría se fundamenta en la razón y en la argumentística, la doctrina fundamenta lo esencial de ella en artículos de fe y en misterios no explicados. La diferencia entre el teórico y el doctrinario es que el primero acude a datos y argumentos mientras que el segundo lo hace a creencias y premisas de fe. Puesto que en una sociedad  de la palabra todo vale, se puede enmarañar hasta tal punto una conversación que el doctrinario puede estar pasando durante un bueno rato por alguien que no es: un argumentador, mientras que el teórico puede pasar por una radicalidad conferida por el mismo debate pero que en realidad no tiene. Un teólogo astuto puede hacer incurrir en contradicciones a un materialista apasionado. Pero para un científico sereno que procese racionalmente un tema, el que sea, de discusión, le quedará más que evidente las lagunas de las creencias religiosas y/o dogmáticas por mucho peso histórico que hayan tenido.

La elaboración teórica es algo posible a partir del des adoctrinamiento previo. Solo se alcanza la habilidad intelectual para elaborar teoría si se renuncia a presunciones no demostradas y a afirmaciones de fe obligadas por la tradición.

Vivimos en un mundo en que la humanidad doliente y desamparada pide o sigue pidiendo distintos clases de padres: desde el estado-monarca al dios celestial a la iglesia madre (¿no se la llama acaso la madre iglesia?).  La vida que los súbditos aceptan recibir en la tierra es la que esperan alcanzar en la gloria postmortem. Una buena doctrina es para infelices sin demasiadas luces argumentísticas que necesitan conclusiones, no procesos desiderativos. Tu dime en quien tengo que creer y yo creo. ¿No es esta la frase de un sumiso? Mal lo tiene el líder que no da la consigna, que no concreta el final de su discurso con un sí o con un no. Ante la exposición compleja que enlista argumentos a favor o en contra de algo y no se posiciona ante una tesis el auditorio se siente desorientado. ¡No nos ha dado ninguna pauta! ¡Habrase visto! La gente ha buscado históricamente un dedo índice que le marque un camino. La filosofía que ha hablado de pluralidad de caminos y ha dejado su elección al desiderátum de cada sujeto es el pensamiento que menos fortuna ha hecho. Las resoluciones doctrinarias son las que inflaman al personal. La gente no tiene demasiado tiempo para entrar en consideraciones, tenia que embarcarse para pescar o enfrentar las cosechas o irse a la guerra, las bibliotecas siempre se demoraron y aun sigue demoradas. La gente no tiene tiempo para leer, pero hay algo peor, tampoco lo tiene para pensar, prefiere elegir a un marabú o a un emir o a un líder sindical para que lo haga por ella. Comete una doble equivocación tanto en el criterio como en la elección. Con ese criterio, de delegación de responsabilidades, olvida que es cada sujeto el responsable de si mismo y la sede de sus creencias. En cuanto a elegir a un representante no solo le da la voz sino también el poder de cambiarla sobre la marcha. En el fondo de un doctrinario hay un vago mental que no esta dispuesto a repensar las cuestiones de fondo porque le producen jaqueca y prefiere acudir a falacias metodológicas como la de los misterios no revelados  o la de la omnipotencia para  zanjar criticas fundamentales con respecto a dogmas no solo increíbles sino además insultantes para la inteligencia.

Hay otra diferencia crucial con la doctrina, la teoría no tiene un solo pensamiento valedor unicéntrico, sino que se desarrolla con la colaboración de varias líneas de pensamiento en contraste crítico mutuo. La teoría no necesita un valedor nominal fundamental sino el concurso de aportaciones plural y desinteresado hacia la sabiduría. Por su parte la doctrina se basa en un corpus teórico único y acabado para siempre con ligeras modificaciones a través de los siglos. ¿Hay algo mas absurdo que un adulto reclamando para el feudo de sus escrituras (la biblia, el corán o los upanishads) todo lo que necesita el ser humano para vivir en la tierra? Por su lado la teoría para ser tal debe estar en una revolución permanente de sí misma, en una renovación incesante, en un continuo desbancamiento de la posición inútil a favor de una posición útil. La idea de revolución permanente aquí tiene un significado distinto al que le diera  Trotsky[1] con su famosa tesis pero que guarda una concomitancia por lo que hace a desbancarla idea de ibjetivo conseguido. Ni un movimiento social victorioso termina/ba con una toma de poder puesto que la renovación de las ideas y las transformación de la cultura exigían una mayor capacidad revolucionaria a partir de entonces, no hay una teoría definitiva  para siempre a no ser de que se convierta en doctrina. Es así que la teoría siempre pide un mas mientras que la doctrina le basta con un cierre de filas y fieles de devoción en torno a la mismo para lo que no se admiten variación alguna por mucho que se cambie de siglos y de acontecimientos. La diferencia entre un sujeto doctrinario y uno teórico es la que hay entre uno fanático y uno racional. Ambos pueden utilizar el mismo backgraound léxico con el que nutrir sus distintos conceptos pero uno los apoyara con el análisis y el otro con la palabra insuflada o la palabra de dios. A fuerza de ser repetida esta noción última sus doctrinarios no tienen el menor sentimiento del ridículo de sus ritos, parafernalias, despropósitos, mentiras y ataques a la racionalidad. A los otros les toca tener sentido de la vergüenza propia –por el escaso desarrollo científico a pesar de los progresos de la técnica- y vergüenza ajena por tener que continuar coexistiendo con mitomaníacos de distintas clases que copan distintos espacios de poder e influencia.



[1] Trotsky.Leon Davidovitch, figura emblemática de la Revolución Rusa y posteriormente de la persecución estalinista.Admiré su capacidad autoorganizativa en el exilio mexicano y su pasión por las fuentes documentales y primarias de los contextos en que fue protagonista.Admiración reforzada por su capacidad en la oratoria y en la persuasión de públicos masivos.Admiración que no quedó contrarrestada por la certeza de su función represiva en el desarrollo del Ejército ruso. Posteriormente, la reinterpetación de sus circunstancias históricas, lo dejaron para mi opinión como un victimario temporal, cuyas correctas críticas antiestalinistas no lo libraban de sus propios errores  conceptuales, a pesar del valor de su tesis de revolución permanente.Los trastornos asociados a su  condición de reprimido o a su calidad de diana por  la rivalidad históirica de su principal enemigo no lo desensibilizaron tanto como para no ser un fervoroso amante de la vida.Roberto Benigni rescataría y revalidaría posteriormente una de sus frases: la vida es maravillosa,algo que pudo decir incluso en las circunstancias mas adversas.

 

Meditación sobre el Saber

Meditación sobre el Saber. El Saber desde una óptica cuatridimensional

CdeV 2000 – Houndé BF 4 mayo 2008

Las defensas del saber son incuestionables aunque se sigan arrastrando bolsas considerables de analfabetismo en países occidentales.[1] 

Dada la extrema importancia de este parámetro y el o los conceptos que lleva asociadas y dada la enorme confusión sobre qué cosas pertenecen al saber y qué otras significan contaminación de datos, propongo un adentramiento en la cuestión sin partir de ninguna definición a priori en el más puro estilo cartesiano.

 

¿Qué es el saber? ¿Qué es lo que un sujeto aprehendiente adquiere como saber?

4 grados de Saber.

El saber uno. El saber bancario.

El saber es el camino de la consciencia. Hay un conflicto entre ésta y el goce. La conciencia no permite el regreso hacia atrás. La conciencia por un lado es la expansión, la perspectiva del infinito y por otra pone la restricción y los limites. En la consecuencia máxima de su desarrollo es la luz o la  victoria sobre la oscuridad. Dice  R.M.Rilke “Oscuridad  de la que yo desciendo,/te amo más que a la llama/que al mundo pone límites”. Reconocemos nuestro origen y las determinaciones que nos configuran a partir del mismo. Sabemos nuestra ubicación en unas coordenadas limitadas por multitud de factores externos. No es cuestión de amar o no amar a algo que pone límites a algo sino entender la variabilidad de estos límites en función de que se van conociendo, por tanto extralimitando. El límite  hay que tomarlo como el horizonte. El horizonte no existe, existe una línea visual denominada asi en función del punto de observación. Adelantado este aquel también varía. Eso introduce una noción distinta a la de límite, la de una provisionalidad limitante a la espera de conocer lo que esconde más allá de si misma. Si bien es cierto que hay limitaciones estables (la auto transportación molecular y la levitación a voluntad no forman parte de los recursos humanos por el momento) hay otras muchas que dejan de serlo tan pronto se le levantan los faldones para ver que no tienen mayor peso que el de la fantasmagoría.

Ya desde el principio, el saber me lleva a circundarlo al área de la inteligencia humana presuponiendo que aquellas cosas y destrezas que saben hacer los pájaros y los reptiles o los insectos no son propiamente un saber sino una conducta. En realidad esto no es cierto, puesto que los animales también aprenden de sus errores y no tienen por lo tanto un saber estático sino en  proceso creciente.

Responderé  a lo primero: el saber es aquello que sé por lo que hace a asuntos de supervivencia, de existencia, de organización, de historia o de cálculo. El saber es todo aquello que me da un conocimiento sobre la vida y sobre mí mismo, sobre el entorno inmediato y mediato, sobre el pasado y el futuro, sobre mí y los demás.

Inicialmente  la definición es ambiciosa. Lleva a incluir prácticamente todo lo cognoscente, todo aquello de lo que hay una constancia reconocida, si bien no personal y directa, sí referencial e indirecta. El saber incluye por lo tanto el mío y el de los demás, es el caudal de información que existe sobre algo. Se dice en terminología popular, cada día hay más saber[2]. Y en efecto un ser humano podría estar hablando toda su vida sin dormir durante más de 70 años sobre todo lo conocido y sabido y posiblemente no agotaría el repertorio de las informaciones existentes. Esto en algún momento lo hará una máquina permanentemente preparada para eso y que no necesite dormir, como una especie de enciclopedia programada con cintas o grabaciones para la audición. Es tanto el saber que ninguna persona en exclusiva lo puede detentar en su totalidad. Esto descarga al sujeto del complejo enciclopédico y al sabio de tener que responderlo a todo.

Los devotos del Corán aprenden el libro sagrado de memoria y los personajes de Farenheit 451, aprendían cada uno de los libros quemados, pero no sé de ninguna figura a la que apelar, no ya real que por supuesto no existe, si no ni siquiera literaria que lo supiera todo sobre todo. Antes bien, el sabelotodo es un personaje arisco y desagradable, y existe como epíteto insultante pero no como elogio estimulante. Nadie lo sabe todo ni lo puede saber todo, pero sí hay una constancia de un saber.

Eso; el saber como una cantidad de lo descubierto que integra una parte minúscula de un edificio del conocimiento  humano lo podemos enumerar como saber uno.

 

el saber dos.  Reconocer el no saber.

Hay otro saber que es aquel que está al tanto de lo que no se sabe. Sócrates lo dijo con su célebre frase de que sólo sé  que no sé nada, para dar cuenta de la envergadura mayor de lo que estaba por saber frente a lo escasamente que había conocido. Y Donald Rumsfeld[3] , nada sospechoso de gran pensador, desde la óptica del poder de un país imperialista, acaba construyendo una tesis filosófica empujado por la críptica de las circunstancias sin que se le pueda sospechar su formación en filosofía.

Parece que la enumeración se acaba aquí y ambos niveles son los que permite avanzar hacia una ocupación de vacíos determinados por el desconocimiento. Un estudiante sabe para qué preguntas de examen tiene respuestas, es el saber uno y sabe para que otra no las tiene, es el saber numero dos. A menudo el saber de un no saber determina planes de futuro para las pautas formativas o las direcciones de trabajo en una investigación. La ciencia y la filosofía son plataformas de preguntas.se pregunta cuando se quiere obtener una respuesta. Se pregunta sobre aquello, de lo que, obviamente, no se tiene. Saber lo que no se sabe, marca una dirección existencial. No saber lo que no se sabe es otro registro. Comparativamente es mejor saber lo que no sabe que no saber en absoluto las carencias que se tienen. El primer caso refiere un estado de ignorancia responsable, reconocida y auto asumida, en el segundo caso el de una ignorancia absoluta,

El saber dos de lo que todavía  no se sabe no significa que necesariamente determine su adquisición. Un tipo de comportamiento existencial no quiere deliberadamente entrar en ese saber que todavía no lo es. Hay reconocimientos de un no saber que marcan una inflexión biográfica pero no por eso reconducen la biografía para paliar ese déficit. Se puede vivir toda una vida sin el dominio de unos saberes y no por eso dejar de vivirla con entereza y placer. No entrar en determinados saberes no deja de ser un signo de madurez y un reconocimiento de los límites personales

 

el saber tres. El de la expertocracia.

Hay saberes específicos por áreas de especialidad dominadas a fondo por expertos que a su vez no intervienen en otros dominios del conocimiento. Hay una incomprensión, cada vez mas generalizada, de las informaciones de un saber máximo que social o mayoritariamente hay una incapacidad de computar.

El saber es de una suavidad crucial como  la gota de agua para Ovidio[4]  pero no está exento de inocencia. Con su perseverancia acaba por horadar las profundidades de los datos que más se resistan. Las carencias de conocimientos o dominios concretos de un individuo lo llevan a consultar los que tiene otros. Se llama a la puerta del taller o al consultorio del analista para resolver obstáculos que con los recursos de conocimientos personales no se pueden enfrentar.

 

El saber cuatro. El conocimiento hipotético.

El saber tres no es tal. Es el que actúa desde la prerrogativa de su posibilidad. Como hipótesis podemos admitir que lo que sabemos que sabemos y lo que no sabemos sobre lo que está pendiente de saber puede estar derrocado por un saber de nuevo tipo que ni siquiera sospechamos. Para el pensamiento ideacionario es la parte del conocimiento humano o del conjunto de sus referencias dejado para la zona del misterio ante la que no hay suficiente capacidad humana para desentrañarlo.

Las  posibles hipótesis enumeradles de un futuro saber son tanto más posibles cuanto menos se infieran de los datos actuales que arroja el mundo. Dentro de las hipótesis, repito, no inferida, está la de una humanidad responsable y madura con sus déficits dispuesta a aprenderlo todo constituyéndose en docta y libre para organizar su destino. Para eso la tendencia dominante  que se concreta en un  no saber deliberado sobre lo que deberíamos saber o se debería saber desaparecería del repertorio de conductas humanas.

 

Con el saber uno se enfrentan la mayoría de circunstancias y se da respuesta a las necesidades de vida. En caso extremo se acude al saber tres para resolver situaciones excepcionales o complicadas. El saber dos raramente forma parte de los discursos culturales que creen tener cerrados todos los ciclos. En cuanto al saber cuatro, se tiene por el momento más de confianza en la esperanza que no en un futuro predecible de superhumanos que superen nuestra actual etapa de déficits de conciencia.

 



[1] se habla de un millón para el caso español con más de 42 millones de habitantes en el momento de redactar este artículo.

[2]hi ha molt de saber” se dice en catalán.

[3] Uno de los cabecillas de los Estados Unidos en la operación de invasión a Irak. dijo sabemos lo que sabemos, sabemos lo que no sabemos y ni siquiera sabemos lo que ahora no podemos saber y sobre lo cual hay un lugar aproximadamente. Esos tres espacios  ridiculizados en esta forma de decirlo por una mediática solo preparada para oraciones simples es una constante en la historia del conocimiento hunano.

[4] Ovidi La gota perfora a la piedra por su constancia

El discurso del neonato

El ser naciente al habla. El discurso del neonato. Mi primer día de vida.

Desde mucho antes de nacer vengo intuyendo todo lo que se dice de mi, Se que muchas personas me están esperando con anhelo.  Para empezar, mi mamá de la cual he formado parte durante tres cuartos de año. He estadio en la beatitud pacifica de su confortable vientre. Es la paz oceánica que se ha dicho o el sueño de los justos. No se puede decir  que me falte de nada. Se supone que en algún momento de mi fase desarrollo ha venido un alma y se ha incorporado en mí, siendo feto. La verdad, no me he enterado. Durante todo el embarazo  de mama, (yo he sido la parte embarazosa) tanto ella como mi papá se han ocupado de vivir paso a paso mi crecimiento. Han disfrutado de mi creación como de un gran proyecto en cinemascope. Los ecogramas han dado puntualmente información de mi centimetraje y de que todo marchaba bien, mis bracitos, mis piernecitas, mi supercabeza en relación a ellos y, mis genitales. ¿Seré niño o seré niña?

Curiosa esa derivación de la palabra embarazo a cosa o tema embarazoso, es decir complicado. Es una palabra del discurso lesivo que la cultura sigue prodigando sin darse cuenta. No, yo no quiero ser  una cosa embarazosa para nadie pero sin embargo al nacer me toca recapitular mi experiencia de pre-nato. Como que soy un bebé yo no puedo saltar al ordenador y escribirla, no puedo pensar en voz alta, ni siquiera puedo pensar. Tan solo soy un pequeño saco de sensaciones. Todo lo que acontece a mi alrededor lo absorbo como una esponja. Todavía me resuena más el lento latido del corazón de mamá y los ruidos de cañerías de su abdomen que las conversaciones de los adultos a mí alrededor. Parece que todos dicen unas frases que suenan igual, qué niño más mono, oi, que parecido tiene con los padres y cosas por el estilo. Yo, por supuesto no codifico nada, de momento no he pasado por muchos brazos, tengo los ojos cerrados, noto el mismo cuerpo que me ha alojado pero en lugar de estar dentro estoy fuera. Alguien debería relatar por mi todas estas sensaciones. Cuando sea adulto las habré olvidado y serás tarde. ¡Ojalá los seres humanos pudiéramos comunicar cada momento crucial de nuestra existencia con toda la fidelidad de los minúsculos detalles que suceden! Yo, no puedo, no sé escribir, ni siquiera sé lo que es el lenguaje. Me espera por delante una vida de palabras y de hechos, pero de eso no me enteraré hasta dentro de unos años que los viviré seguramente con todo confort y estabilidad. En otras partes del mundo muchos bebés fallecen a los pocos días y muchos niños mueren antes de llegar a la pubertad. Yo he tenido suerte: mis papás me han traído al mundo de una forma planificada. No han olvidado ningún detalle. Me consta que tienen una vida organizada y se podrán ocupar de mí totalmente sin someterme a su estrés o a sus apretadas agendas de trabajo. Sé que muchos colegas (míos) no nacen y sus cigotos son abortados antes de que se sepa lo qué son. Son embarazos indeseados. Hay una teoría: una de las razones por las cuales el mundo está lleno de desajustes es porque mucha gente fecunda sin la menor consideración ni conciencia, traen hijos al mundo desde la irresponsabilidad. Yo no me quejaré por este lado. Tal vez los niños del futuro pidan nada más nacer la hoja de reclamaciones según lo hayan tratado durante su enclaustramiento materno. Hay futuras mamás  que viajan en carro, fuman o montan a caballo sin la menor consideración por nosotros. Habrá que quejarse a la asociación de neonatos en las siguientes 72 horas tras nacer para que un investigador evalúe daños y perjuicios, pero como digo, ese no es mi caso. Yo he sido un feto muy bien atendido, he tenido audiciones de música clásica, he vivido tranquilito dentro de un cuerpo tranquilo, sin sobresaltos. Por mi parte tampoco he dado patadas ni he tratado de molestar. Todos los ruidos del exterior eran tamizados y reducidos a un murmullo suave. La verdad es que estaba muy bien dentro y no tenia ninguna prisa en salir, pero según iba creciendo resultaba evidente que ahí dentro no podría seguir por mucho más tiempo. Por mucho que una mamá quiera a su hijo tiene que enviarlo al mundo exterior. Es una ley de la naturaleza, tampoco se puede elegir hacer otra cosa. Pues bien, aquí estoy. Ella todavía está algo cansada por los efectos pos-parto, yo estoy más fresco que una rosa aunque solo mamo y duermo, y bueno, inspiro a alguien para que hable por mí escribiéndome el discurso de llegada.

Sé que daré que hablar en este mundo. No me limitaré a sobrevivir, viviré y pensaré la vida. Seguiré mi propio destino: enfrentaré las contradicciones y las verdades y no me dejaré derrotar por ellas. Agustín, un filósofo de la antigüedad que el catolicismo hizo santo dijo que la medida de amor es amar sin medida. Esta es una buena máxima para organizar mi futuro. De momento lo he recibido todo, atenciones y cariños, todos los cuidados, arropamiento. No se me ha dado una bofetada al salir fuera y se me ha aplicado los conocimientos más respetuosos de la obstetricia. A mi mamá no la han cortado y nacer ha sido un acto triunfal tanto para ella como para mí como para papá. Se que siempre hay un poco de ansiedad en ese paso crucial. Yo no he querido defraudar a nadie y he nacido en perfectas condiciones, no me falta nada y en los años sucesivos espero seguir teniendo todo lo que se necesita para vivir, gozar y pensar. Sé que la sociedad de los adultos ha iniciado sus discusiones a propósito de mi llegada, que si los  papás sienten que los abuelos se entrometen, que estos sienten que son excluidos, que  si se necesita más espacio para el recién nacido, que si no. francamente, desconocía que antes de pesar  mil gramos una persona pudiera generar tanta ansiedad y desarrollar tantas perspectivas.

Tengo la inmensa suerte de nacer en un espacio mental y culto donde no se creé en el perdón de los pecados ni en el llamado pecado original. Eso me librará pasar por un sitio grotesco para bautizarme y mojarme la cabeza con un agua fraudulenta. Según vaya creciendo también me librará de pasar por el mismo sitio para otras efemérides en las que te obligan a jugar el rol de beato o de mentiroso. Entre mi primer dia de vida y mi último, viviré todo lo que pueda vivir para que mi experiencia no se encalle. Por supuesto en ese intervalo olvidaré todas las sensaciones que estoy viviendo en este preciso instante por eso me interesa tanto que alguien ponga mi voz y eche esta declaración al río de la vida para que llegue a los mares por los que navegamos todos.

La gramática ordinaria

 

El otro que te recibe al otro lado de tus cartas o mensajes y que te contesta  no con el aburrimiento de la formalidad sino con la inquietud de la curiosidad, los ojos abiertos del interés y el deseo del encuentro te confirma en tu lugar remoto, en tus paseos por el mundo o en tus búsquedas. Tener un amigo es tener un interlocutor especial, un confidente para tus historias personales y al tenerlo creerte que éstas tienen un valor añadido al poder ser contadas. Nunca he podido entender demasiado a la gente que no le gusta escribir cartas y en general a quien no le gusta escribir. He creído que se pierde uno de los mejores placeres de la comunicación: el de testificar cada contexto con un texto personalizado, directo, sincero e inimitable.

En las cartas pueden desfilar muchas ideas y muchas descripciones para no pretender ningún proyecto ni conseguir ninguna realidad tangible, tan solo la de la misma continuidad comunicativa. Una relación postal queda decidida en las dos primeras cartas. Para que den lugar a las siguientes que se prolonguen  por, tal vez,  docenas, tal vez,  por años; tiene que darse la empatía suficiente para comunicar algo y para irlo aceptando y  destilando en dos gerundios combinados. La experiencia comunicativa  es una transacción continua de informaciones y argumentos no siempre para convencer pero suficientemente esgrimidos para que queden como referentes o cosas dichas. Esta puede llevar de la mano efectos emocionales colaterales aunque no necesariamente tienen porque ser exuberantes. Las emociones crecen o decrecen según las palabras empleadas. Las formas de enunciado, de saludo, de despedida. El uso combinado de una base suficientemente rica de adjetivos y de substantivos suficientemente parca lleva a situaciones complejas. La persona que escribe cartas no puede negar sus afirmaciones o negaciones. Está siempre enfrentada a un espejo que la delata en sus pliegues y arrugas, en sus fealdades y exclamaciones, en sus momentos eufóricos y en sus ratos deprimentes.

Lo extraordinario de la gramática ordinaria es el de podernos tratar de tú a tú todos sin tener el compromiso de hacer méritos académicos o de pasar pruebas indispensables. La comunicación escrita continuada ya es por si misma una prueba de fidelidad con lo real, con lo que existe, con el otro que está  al otro lado. Evidentemente nada obliga a continuar y cualquier texto enviado puede ser el último o hay que prever tal probabilidad, sea por agotamiento del interés recíproco, sea por concluir un ciclo y arriesgarse a  la repetición  indeseada o sea porque todo, como suele decirse, esté ya dicho.

Nunca nada está dicho del todo pero sí se agota la energia para continuarlo tratando de igual forma con la/s misma/s persona/s. La relación epistolaria en principio es un sondeo de posibilidades tanto teóricas como personales, luego un acotamiento de las cosas a decir. Un interlocutor puede tener mucho interés en lo personal y en la seducción y muy poco en la teoría por falta de brillantez o por dificultades expresivas con el texto escrito. Y al revés, una persona puede tener mucho valor como fuente de enunciados, discursividad abierta, argumentística y caudal de referencias en su manejo expresivo y muy poca charme para desearla como compañera de sensaciones, amante de cama o amiga para salir a pasear. Lo que el otro representa para el uno no tiene porque estar claro desde el principio. De hecho la relación humana es una toma de posición continua y la relación epistolar puede introducir actitudes distintas según va avanzando el proceso de la comunicación. Probablemente la relación comience con una cantidad de equívocos o se apele a ellos cuando ya estén en curso. Para mí la relación postal es ante todo un pretexto para la indagación en el alma humana, lo cual significa hacerlo a través de la mía propia y la de la persona interlocutora. Muchas relaciones comunicativas no prosperan porque colocan situaciones argumentales difíciles de resolver. Por lo general la huida de la partida es la actitud propia de cobardes pero también de realistas, mientras que su continuación hasta el final es propio de aventureros del discurso y de utopistas.

Después de haber practicado toda clase de juegos gramaticales en otras tantas formas comunicativas en las que ni el deseo explícito ni la argumentación analítica han estado ausentes, fui empujado a la necesidad de una conversación plácida sin mayor interés que el goce de la misma, sin mayor pretensión que tener excusas para el enriquecimiento del mismo léxico, sin mayor objetivo que la sinceridad tanto de los conceptos como de mis anécdotas. Pero no es mi vida lo que me interesa contar siempre tanto como mis ideas. Mi vida no vale tanto por sus hechos como por sus no-hechos. La mayor parte de las ideas se quedan en la segunda parte de la clasificación. La parte que más quiero de mí no es tanto mi biografía curricular como mi currículum oculto: todo aquello que contengo y que no he conseguido desarrollar al máximo de su potencialidad. Como compensatorio queda el lugar del decir y tomar a alguien, amistad relativa o segura dentro de la s eventualidades que presentan los demás, como pretexto o depositario para decirlas.

Puedo sospechar que la otra parte en su perplejidad, se pregunte ¿y a mi porque me cuentas todo esto? La vida para mi es más sencilla, no tengo que comerme el coco repensándolo todo. Pensar genera conflictos con uno mismo y con los demás. No hacerlo te prepara para ser un sumiso incondicional a todas las cosas por contradictorias que sean.No es poca la gente que he conocido que se declara poco partidaria de los textos continuados y relaciones longevas. La gente no está educada o preparada para relaciones  epistolares de larga duración,

En el correo personal, lo teórico con lo anecdótico son mezclados con suma agilidad. No es imperativo el rigor de un artículo ni tener una cosa completamente pensada para presentarla. El confidente se hace cargo de que estás en un proceso elaborativo y te anima a que sigas trabajando con él. De otra parte tu inquietud tiene que ser expresada con la suficiente cautela para no molestar al otro con tus tonos y en tus irreverencias de lo que para él/ella pueden ser tremendos e intocables postulados; además una excesividad creativa por tu parte puede llevar al cierre de escotilla dela otra por sentirse fuera de juego o sin herramientas de respuesta. Hugo von Hofmansthal  aseguraba que había que disimular la profundidad en la superficie. A la persona inteligente le conviene pasarse por tonta en algunas situaciones de su vida. Pero si abusa de este criterio se puede encontrar que una relación de sinceridad se convierte en un absurdo total al tratar de expresarse siempre sin herir a la otra parte.

He tenido la suerte de conocer a muchas personas en sus formas de escribir. Generalmente permiten ser descubiertas en unos déficits que en la conversación oral pueden ocultar fácilmente. No me extraña que consecuentemente con esto deploren el vínculo epistolario y objeten como enormes rollazos los textos más allá de unas pocas líneas. Lo que se pierden tales ágrafos, además del placer literario de la creación básica de la descripción es la apasionante aventura del escritor que trata de conocerse y de conocer a quien le acepta la complicidad confidencial de la correspondencia. Claro está que muchas cosas que contiene la comunicación son prescindibles y el acto heroico de la sinceridad no remite a ninguna obligación contractual, en todo caso a algún rito extempóreo. Es más bien un auto-compromiso con uno mismo a partir del fervor a las letras y a su simbolismo. Supongo que podría haber organizado mi vida sin cartas pero también aseguro que les debo mucho a ellas. Me han afirmado los dedos y me han vinculado para siempre a las declaraciones confesas. No soy otro que el que se auto describe. Podía haber dejado de hacerlas y haber centrado mi energia en libros más importante, en lugar de permitir que de ellas me hayan surgido unos cuantos libros, a pesar de vivir en un tiempo en el que la gente esta tan negada para escribir correo.

Dándole la vuelta a los supuestos buenos consejos Fernando de Pessoa aconsejaba dejar de hacer hoy lo que también se pudiera dejar de hacer mañana. Yo podría dejar de escribir cartas, y dejar de escribir cualquier género. A veces me asalta la idea de no tener nada sobre lo que escribir. Es una imagen tolerable aunque dolorosa. No vivo en la obligación de pontificar ninguna verdad, ni de convencer, ni tan solo de seducir, solo vivo la gramática cada vez más ordinaria de la existencia con cómplices temporarios que se presten a ella.

Los libros de cartas

 

La epistolaria es el género más fructífero o al menos el más ágil con el que escribir un libro en un corto espacio de tiempo. Para eso hace falta tener un interlocutor lo suficientemente ortográfico, expresivo, rápido de reflejos y con potencial excitatorio-provocativo para que ponga la otra parte de textos. He terminado por desarrollar una teoría del arte escrito en el que valoro la tesis de la  creatividad reactiva. Una posición discrepante ayuda mas que una coincidente al desarrollo de la teoría. Por lo que hace a la literatura informal manejada en un dosier de cartas, cada interlocutor se vale del otro para plasmar su momento evolutivo personal y hacerse poco o mucho eco del de su colega. Hay algo en el escribir cartas, absolutamente egoísta, a veces incluso vanidoso por tener a alguien ligado del otro extremo de las mismas para que te siga en tus aventuras teóricas o activistas o viajeras. Es, en todo caso, un puente para la confidencialidad con el auxilio y el pretexto de un depositario de ellas. Al escribirle a alguien concreta a quien estimas y por quien te interesas sobe ti el mejor regalo que puedes hacerle es el de tu sinceridad total o si no puede ser, la máxima posible. Ese alguien hace de representante del mundo. Cada confidente epistolario se auto obliga un poco a repasarse a si mismo al escribirle al otro a no ser de que condene la prosa a la pura abstracción.

Soy más autor de constructos y especulaciones disertativas que no relator de anécdotas. Con los años de relacionarme con la escritura he llegado a hacer entrecruzamientos ventajosos entre lo uno y lo otro. Un relato de informalidades y diálogos entre personajes imaginarios puede saltar inesperadamente al campus de la filosofía y un texto ensayístico lo hago bajar de sus alturas para ejemplificarlo con una anécdota imaginaria creando personajes si es preciso. Sí, ya se que las ortodoxias van por otros lados. Ese es mi estilo para el que ninguna academia me ha dado autorización ni tampoco considero que la libertad de expresion tenga que pasar por pedirla.

En la expresion epistolaria la libertad del decir se puede permitir muchos juegos verbales que provocan tácitamente al destinatario para que los encaje, los discuta o simplemente los deje pasar de largo sin detenerse en ellos, los entienda o no.

Una carta es como una entrevista por escrito que se desencadena a partir del interés mutuo en la escritura y en la confidencialidad personal por esta vía y no termina hasta que uno de lso dos interlocutores se cansa, desaparece o cuando se extingue la motivación fundamental para continuar tratando temas por este medio.

 A lo largo de mi vida me he escrito con mucha gente, parte de la cual ha dado lugar a dosieres extensos, algunos de los cuales, convertidos  en libros o preparados en un formato de tales. Admito mi influenciabilidad como lector de libros de cartas de autores de  siglos pasados por los que me he interesado en los que la carta era un instrumento esencial de la comunicación humana. A veces tengo nostalgia de los tiempos del telégrafo o incluso los anteriores de las postas de caballos para el envío de mensajes escritos de una ciudad a otra o de un país a otro. La actualidad que se caracteriza por las telecomunicaciones muy desarrolladas no creo que plataforme el desarrollo de la comunicación humana desde el plano sentimental de una forma mas progresista que en aquellos otros tiempos. Toda la habilidad tecnológica del ser humano por un lado no queda compensada por su falta de habilidad comunicativa.

A diferencia de cualquier otro texto la carta es fluida, inmediata, directa. De hecho es una conversación sin oralidad. La sensación que experimento al escribir a alguien es como si estuviera delante de mí. Su presencialidad virtual me desencalla los dedos y me hace fluir las ideas a una velocidad impresionante. Es posible que del otro lado se asuste por la cantidad de cosas dichas. A menudo he recibido opiniones de extrañeza  en este sentido.  A menudo, también, me he llevado la sorpresa con gente de alto nivel cultural, o que así lo estimaba tal vez equivocándome, se ha demostrado absolutamente negada para la prosa escrita. Se de muchos licenciados universitarios, empresarios  y de profesorado de la docencia que son unos absolutos negados para el texto epistolario. A su favor puedo decir que además de la torpeza narrativa, que la he constatado, hay un bloqueo sentimental, o una falta de entreno para decir las cosas que se piensan. El ser humano lo que mas le caracteriza  no es que sea un ser pensante es un ser adaptativo a la supervivencia del menor esfuerzo.

En la actualidad no tengo ninguna clase de vergüenza en proponer relaciones escritas. Casi me parecen más transgresoras que proponer relaciones sexuales de cama a espaldas de maridos y esposas y en sondear a priori la habilidad de la otra parte para mantener una relación sostenida de este tipo. Es posible que el campo diferencial entre los interlocutores sea considerable tanto por los itinerarios biográficos completamente distintos (que no puede ser de otra manera) como por las ideas diferentes. Establecidas o descubiertas estas sin tener que confirmarlo por las dos partes, la continuidad epistolaria depende del arte de eludirlas. No todo lo que se dice en cada carta tiene porque ser contestado por la otra parte y de hecho no lo es. Cada carta tiene una parte que informa y que se supone que se recibe y otra parte que revela un tema principal que del otro lado se hace más o menos acuse de recibo. El correo puede sobrevivir sin la suficiente o la esperada correspondencia de todo lo dicho. Esto es tanto porque se  desmemorizan los detalles como por la misma dinámica existencial que tampoco emplaza a que todo pasa por la discusión por discutible que pueda ser. En ese sentido el campo epistolario no hace más que confirmar lo que ya existe en el campo oral, una considerable porción del no decir en el trato relacional.

Lo más interesante de un libro de cartas es que tiene un inicio y un fin, una intro y un epílogo. Sin embargo la relación de los dos interlocutores puede haber empezado antes y puede continuar después.

De muchas relaciones capturadas por el testimonio de unas cuantas cartas, -en algunos casos más de un centenar- ya no queda nada salvo lo que hubo que tampoco fue poco. No me quedan tantas ganas de reencuentros o de pos continuidades solo por razones formalísticas.  Por otra parte la vida ya se ocupa de no crear tantas coincidencias si una biografía es lo suficientemente inquieta y pluralista como para viajar por distintas latitudes y ambientes. Un libro de cartas deja parte de la historia personal y del otro-si las recoge- sea cual sea el desenlace final de esa relación. Es posible que una relectura española ponga entre signos de exclamación afirmaciones del deseo personal mutuo que no se llegaron a cumplir. Todo final tiene su valor realístico devolviendo el deseo especulativo a un plano de manejabilidad de posibles.  Hebbel recomendó no honrar con tu odio a quien no podrías honrar con tu amor. Disgustarse por la desaparición de alguien en tu vida es absolutamente carente de sentido. Es lo mejor que puede suceder si ese alguien no esta a la altura del discurso, te ha saturado o le has saturado. Personalmente vengo cambiando mi escala de adhesiones: el especulum vaginal ya no supera la especulación intelectual. Un libro de cartas, a no ser que pacte a priori un esquema de disertación, se deja condicionar por la espontaneidad y hace de crónica aleatoria de eventos sin más valor que el de que queden recogidos en alguna parte.

Lo bueno de cada libro de cartas es que al terminarlo de continuar dentro del campo epistolario, el siguiente puede ser mejor con el anterior, más sutil y selecto. En la confidencia epistolar indistintamente de cada grado de compromiso con la declaración de lo personal hay algo de vanidad. El interlocutor confirma su existencia, cuando menos para un otro concreto que le sigue.

 

 

El complejo de Adonis

El complejo de Adonis/Afrodita .

Para hablar del complejo de belleza lo ideal es acudir al caso de un/a “guaperas” prototípico/a y ver como le va, lo que hace, lo que busca, como se comporta. El guapo o la guapa que sabe que lo es tienen una característica notoria de entrada que se convierte pronto en un problema. En su condición de figura minoritaria en comparación a  la mayoría que le rodea puede ser la persona inicialmente mas llamativa por su físico en el lugar pero la instantaneidad de esa deferencia puede ser tan rápida que pase desapercibida. El guapo sabe que su guapura puede ser extraordinaria pero salvo para sus proyecciones profesionales si le ha servido para catapultarlo en esa dirección, no está exento de todas las acciones a las que la mayoría de los mortales se ha de enfrentar.

Su condición asintótica lo puede hacer llamativo algo que no tiene que confundirse con que se atractivo. La belleza facial, que en un primer instante mueve a la mirada, puede ocasionar no poner el oído a partir de las primeras frases que pronuncie delatándolo en su capacidad real. La belleza no se correlaciona positivamente con la inteligencia aunque tampoco la fealdad lo hace. Por lo que sabemos, la inteligencia sigue procesos internos que no tienen nada que ver con el físico externo. Luego veremos que el físico externo hace de intermediario o e interfaz entre la experiencia y el sujeto y la inteligencia sí le debe mucho a las enseñanzas obtenidas de las experiencias.

El Adonis es el tipo que sabe que es guapo y si ha tenido tiempo en  esa condición,  habrá verificado que le ha servido para que las cosas le vayan bien. Su guapura le ha abierto puertas y piernas. Una sonrisa adecuada y un perfil estudiado lo han puesto en el taburete de los preciosismos.  Puede o no ser Narciso y hacer pivotar su vida en torno a un ego-centrismo insuperable o vivir con el físico puesto sin olvidar que la vida es mucho más que su imagen. El guapo puede aprender a callar en los espacios de habla cuando la conversación le hace estar inseguro por no tener opiniones consolidadas para seguirla, o  por el contrario puede dedicarse a actividades de tipo cultural, además de seguir cuidando su look para que no baje puntos en la escala de apreciación de la belleza. Por lo general, no habrá pasado por concursos de belleza para que un tribunal le falle la puntuación de su guapura. Habrá tenido suficiente con que le hayan dicho y remarcado lo bello que es. Cuando era niño ya se lo decían los adultos cercanos, mas adelante sus amistades y flirts. Creció con este convencimiento. Si tuvo alma nata de transgresor su cuerpo desnudo ante su espejo le confirmó episódicamente lo bien hecho que estaba. Por si fuera poco cada encuentro en la intimidad con uno de sus ligues le repetía las frases de elogio tantas veces oídas antes.

A fuerza de saber un/a representante de la belleza  que la posee puede ir por el mundo creyéndose pertenecer a una raza superior de dioses, etéreos y exuberantes. Ese sentido de la superioridad corre el riesgo de autosuficientarlo tanto que prescinda de otros parámetros existenciales, tales como el estudio o la reflexión. La figura del hombre guapo que ha conseguido vivir de su belleza viene de antiguo. Como fenómeno colateral se ha hablado de chulos de putas y de gigolós.  Pero la belleza no es tan univoca y cada tiempo ha establecido su o sus cánones dominantes. Tampoco es tan segura. La cara más bonita puede quedar desfigurada tras un accidente y el cuerpo más bien hecho perderá flexibilidad y eroticidad con el paso de los años. La definición de belleza también encuentra una limitación metodológica inicial: una figura guapa de cara no tiene porque serlo de cuerpo y al revés. Todo el sex Apple de un cuerpo que mueve a excitación será un proceso condenado a abortar si una cara desagradable la deshincha. La naturaleza tiene formas caprichosas en su desarrollo y no todos lso cuerpos son bellos. Lo peor no son tanto las determinantes biológicas como los tratos culturales que los malogran. Hay gente muy bella que pasó a auto deformarse paulatinamente o que su personalidad degradada fue malformando su físico[1]. El cuerpo es la escenificación de la psique y la belleza no es una garantía tan estable. Todo un arsenal de muecas que expresan el inconsciente afean las caras a pesar de su belleza de partida. Sin duda hay bellezas por las que no pasa el tiempo y cuerpos que mantienen su llamada erótica  más allá de las edades que la cultura se empeña en creer que están reservadas para la sexualidad.

Para la mirada moderna, el Venus y Adonis de Tiziano tampoco muestra una excelencia que no pueda tener mucha gente y en el caso de ella, de espaldas, está fuera de medidas. El hombre bello y la mujer bella tampoco significan que se constituyan en los parámetros de la belleza, antes bien pueden ajustarse a unas formas físicas deseables dominantes. Es necesario tener un determinado chip mental para que, desde la mirada, se entienda que la persona mirada es o no es bella. Tocará tener una mirada escrutínica muy concreta, valorando mucho lo presencial, para ocuparse de este asunto, a costa de dejar de valorar otros aspectos más comunicativos. Habrá que aceptar que entra dentro de los posibles que haya quien lo primero que tiene en cuenta su percepción del otro es si su belleza o no belleza la hacen digno/a de atención. Para el complejo de Adonis su superioridad no le permite relacionarse o ser visto que se relaciona con otras figuras físicas  que no entran en la categoría de los guapos. A fuerza de abundar en una conducta de superficialidades el guapo conseguirá hacerse no atractivo. (Sí, es muy guapo pero fuera de esto no es nada más, alguien comentará). Los telefilmes que dedican mucho a los parámetros sensuales buscan actores y actrices que una vez  reunidos, en proporción, no se corresponde con la verdad real de los heterogéneos porcentajes de las distintas formas físicas. El Adonis o Afrodita solo se relacionarían con otras personas realmente fantásticas para tener tratos íntimos de carne y placer. Pero es posible que también tiendan a elegir por amistades frecuentes personas cuyos físicos no serán tan perfectos como los suyos para así destacar más.

 La sociedad de consumos múltiples permite que cada cual saque el mayor partido a su físico. Hay toda una industria para el embellecimiento y quien no tiene la talla o la forma o el rictus dado por la naturaleza lo puede adquirir en una clínica o en un centro de estética. Las estadísticas indican que empiezan a ser las intervenciones quirúrgicas para modificaciones voluntarias  la mayor parte de ellas. No está mal que la gente quiera hacer de sus cuerpos algo fantástico (no hay nadie que no pase por el tubo de la forma y que no se sienta seducido o asqueado por ella) el problema es que deje de hacer otras inversiones  (que no pueden pasar aun por la neurocirugía, todo llegará) para ser más personas.

Un problema añadido al guapo/a -o que así se lo cree y dedica una gran parte de su espacio mental a su aspecto y a esa convicción- es pensar que los/las demás que no son/somos guapos/as nos incomoda terriblemente no serlo. Posiblemente el Adonis tiene que dedicar una energia extra para no dejar de serlo o dejar de comportarse como tal. Está perdido si su belleza le arrebata la dedicación a si mismo para aprender más de la vida. Se puede estimar que las personas que tienen las puertas abiertas por su físico les toca hacer menos esfuerzo para adaptarse a la sociedad que otras que sí tienen que hacerlo. Ese superávit de facilidades se les vuelve en contra al no desarrollar otros aspectos para la adaptación existencial y por ésta vía sí puede darse un déficit de inteligencia.

Si la belleza actúa como un factor de adaptación social no es tan descartable que la reducción de dificultadles vaya en contra de la experiencia de sujeto y por tanto en contra del incremento de su inteligencia. Habría que hacer estudios rigurosos para comparar si los más guapos son los más tontos, lo que si se sabe es que la gente mas inteligente no es precisamente la que se dedica más a la performance o a las distintas artes escénicas (incluida la política pública) sino que se realiza en otros ámbitos menos evidentes, siendo la más bella la que sí se muestra más.

La belleza remite a distintos parámetros que no tienen porque estar de acuerdo entre ellos. Con Leni Riefenstahl[2], y sus exposiciones fotográficas sobre los nubios. (der 1962 en Nubia, Sudan) el mundo supo de otras anatomías y elegancias.  La belleza es relativa, evidentemente, y no todo el mundo conviene en señalar lo que es bello de lo que no lo es. Los parámetros griegos de la belleza no significaron que satisficieran a todos los griegos ni mucho meno que todos los griegos se ajustaran en sus físicos personales a ellos. Los sex symbols que van desfilando por las últimas décadas pueden entrar también en discusión. El cine arroja nuevas figuras que han mostrado valores escénicos en la interpretación sin que sus estéticas personales entren dentro del canon de la belleza según una idea clásica de la misma y  que sin embargo sus caras han pasado a integrar la memoria social. Muchas personas con imperfecciones faciales, que no déficits, han optado por seguir con sus caras sin pasar por la cirugía estética por que de hacerlo perderían algo de su personalidad anterior.

 Ese relativismo estético nos aparta del objeto temático del complejo de Adonis que hace de su belleza un pretexto de superioridad que realmente no tiene. En un análisis fisiognómico exhaustivo de caras se comprueba el valor distintivo de cada una y su cuota de atractivo. La atractividad no es una consecuencia directa de la belleza sino de la personalidad. No todos lso bellos son atractivos como tampoco lo son todos los feos pero no se puede decir de lso primeros que sean más atractivos por bellos ni de los segundos que no puedan ser más atractivos que los anteriores. El atractivo hace jugar otro tipo de elementos aparte de la figura física, que provienen de la gestualidad y el discurso. Un guapo con tics pierde su virtuosismo escénico, si encima puede poner la apariencia pero no la esencia no será demasiado tenido en cuenta. Orson Welles, de aspecto carismático-enigmático.que no calificaré de guapo fue un mago de la imagen que trabajo con interpretes que en una división somera entraban unos dentro del parámetro de la belleza y los otros no. Sería tan inútil elegir un elenco de actores/actrices en función de su belleza como hacer lo contrario. En un tiempo la industria cinematográfica la hipervaloró. Posteriormente otras actrices introdujeron otros parámetros de estética siendo el goce de la imagen y no el de la belleza además del goce de lso textos y no de la acción lo que se fue abriendo paso. Si la belleza es siempre relativa, para el Adonis es una cuestión crucial. (Si no eres guapo como yo no tienes nada que hacer. Vale.) Se queda solo con su look y con su falta de estudios, por si fuera poco puede aburrir soberanamente cuando todo su tema de conversación no va más allá de las cuestiones formales y anatómicas.

Para la sensibilidad personal, la belleza también puede ser un motivo de sufrimiento. Las mujeres mas guapas eran las mas codiciadas, las obligadas a prostituirse o vendidas y compradas como esclavas para terminar en harenes, pero esa es otra historia. El complejo de guapo/a no deja de ser una exageración y una disfunción de personalidad. El que se lo cree no tiene porque disfrutar más. Todas esas piernas que se le puedan abrir no significan que se conviertan en accesos contables a intimidades ajenas. Hay un film de Edi Constantine, para mí, atractivo pero no guapo, en el que una fan bombón lo espera y se lo lleva a casa en la que se desnuda para ofrecérsele sin que él le dedique la menor atención. Su personaje es el del aburrido absoluto y también el del saturado de toda experiencia que parece que va a ser repetida. A la belleza de ella no sucumbe él y esta claro que su fan lo es por lo que representa en el cine más que por su físico.

Si unos minutos antes refería la dificultad de consenso para la noción de belleza lo mismo se puede decir para el concepto de atractivo. Aún es mucho más difícil llegar a un acuerdo. La belleza se puede medir con parámetros concretos: las distancias entre los elementos de una cara, los tamaños, las curvaturas, los perímetros, el atractivo es mucho más laxo haciendo intervenir multitud de pequeños factores inicialmente imperceptibles.

En cinematografía se tiene clara la diferencia entre interpretación y belleza. Hay actrices cuya estética fuera del canon de la belleza sobresaliente, Geraldine Chaplin, no ha impedido que sean primeras figuras. Lo que finalmente queda en la memoria del otro es una imagen diferencial y un discurso. Son resortes de consolidación de la referencia. La belleza no es el dato más significativo del otro sino un dato más. El complejo de Adonis desconoce eso presumiendo que con la suya tiene suficiente para conquistar el mundo. La diferencia de la belleza con otros atributos subjetivos es que aquella es un regalo de la naturaleza por la cual el sujeto no ha debido hacer nada y como mucho mantenerla y no ponerla en peligro, en cambio otros atributos de adaptación pasan por el esfuerzo personal y por el mérito, algo de lo que no se ha enterado el guaperas que va de grotesco al ir solo de eso, de guapo/a.

Ciertamente el sujeto bello y bien formado puede generar miradas que sean miradas inequívocas del deseo pero todo puede quedar en ellas. Una mirada sostenida mas allá de un instante es para pasar a un conato de conversación o a una serie de gestualidades explicitas que inviten a un contacto.

El complejo de Adonis no se corresponde siempre con sujetos fantásticos realmente bellos, pueden tener el complejo y no serlo, lo cual además de padecer un problema de personalidad son motivo de hacer el ridículo. Por haberlos, hay individuos que creen ser mas de lo que son y tratan de aparentar lo que no tienen. También sucede con los atributos de la belleza.

Lo que más abunda en sociedad es la apariencia, y la imagen es en lo que más. La falta de atributos naturales queda compensada por el exceso de cargamentos artificiales. Un abalorio hace en principio a una figura más llamativa aunque no más guapa ni  más atractiva. Un determinado vestido la hace más sexy pero sin que estos dos parámetros en realidad varíen, aunque los sentidos pueden ser engañados por virtud de la psicoestética o de los cuidados de la forma. Evidentemente alguien bello puede estar muy orgulloso de su belleza y de gozar del cuerpo aparente que tiene (Fontenelle señaló que el orgullo es el complemento de la ignorancia), pero no puede hacer arrogancia de ella cuando cae en el complejo superlativo. Cualquier complejo de superioridad es un desajuste entre quien lo tiene y las otras verdades de las que no está al tanto de la vida en su extensión. Katherine Hepburn dijo que cuando mas se envejece mas se parece la tarta de cumpleaños a un desfile de antorchas. Ella, con Spencer Tracy hicieron coprotagonizaron los diálogos del mejor cine de su época sin que ni el uno ni el otro formaran parte de las imágenes mas bellas de la industria hollywoodiense.



[1] Piénsese en el físico de Marlon Brando

[2] centenaria,asistió a varios homenajes en Sevilla. La luz azul, su opera prima, realizada en 1932.

Obsesión por la maternidad

 

Yerma  dirigida por Pilar Távora basada en la obra de Federico García Lorca, con Aitana Sánchez Gijón, Juan Diego e Irene Papas. García Lorca creó la trama brutal de un matrimonio en conflicto por la gran intención de ella en el deseo de la maternidad y la seriedad estricta de él por el trabajo y escasa pasión erótica. En una zona rural donde cualquier detalle debía ser medido y ocultado van pasando los años mientras Yerma ve como las demás mujeres de su edad van teniendo hijos y ella no los tiene. Su único tema que se convierte en  obsesión es engendrar. En realidad la elección de su marido al que no quiere y termina por despreciar es para que la fecunde. No solo eso queda sin suceder sino que ella no se permite dan rienda suelta a sus fantasías y sus deseos por otro vecino por su casta y por su honor.  Los dos protagonistas viven la trampa en vida de una relación que mutuamente los destruye, a él  por el temor patético de estar en boca de los demás, y a ella por no sentirse completa al no ser madre. Ella interroga a la mujer vieja del pueblo ,con más saber probablemente, para su fertilidad. Y acaba acudiendo a quien le prepara ungüentos y le marca signos para que por la vía de la superchería o de la sobrenaturalidad se quede encinta. Nada le surte efecto y decide encerrarse en si misma sin mencionar palabra por no ser gratificada por la naturaleza. Mientras ella se va secando aún más de lo que creía estar por no  engendrar, su marido la quiere sin alcanzar a salir del laberinto. En la última de sus discusiones ella lo mata a él, y tras asesinarlo grita”he matado a mi hijo”.

El desenlace dramático del argumento habla de la cárcel compartida de dos seres adultos por  un destino que no es el suyo. Posiblemente jamás no deberían haberse asociado en las lides del amor y de la casa común,pero esa es la trama, a partir de una vinculación forzada.Yerma no ve en su marido más que el puente para ser madre.Y el no ve mas en su mujer que una pantalla para aparentar una normalidad que no tienen.

Resulta curioso que en plena época de estadística macabra de la violencia de pareja donde la mayor parte de las víctimas sean mujeres, en la literatura española del primer tercio del siglo XX aparezca ya la tal violencia  y lo haga con los papeles cambiados por lo que hace a agresora-víctima.

 

 

Estrellarse en suelo paradisiaco

 

Balseros  de  Carles Bosch  ( uno de los dos codirectores) es una película documental que partió de un programa para 30 minuts  sobre el éxodo de los cubanos en balsas en verano del 1994.El propio Fidel Castro anunció que se fuera quien quisiera en aquel momento y por sus propios medios dando ordenes a la guardia costera para que los dejara libres en su aventura, con esto condenaba un porcentaje de ellos a una muerte segura.

 Los deseos de salir de la isla de los cubanos se vienen prodigando a lo largo de todo el régimen castrista y el perfil de los que salen no tiene ya nada que ver con aquella primera oleada purgada por el castrismo tras 1959. Cuba experimenta la pobreza y el aislamiento y Florida a apenas 100 millas de sus costas es la promesa de la vida mejor bajo el régimen capitalista. Sí, Miami es uno de los nombres del cielo para los cubanos y estados unidos uno de los nombres del Paraíso. Pero basta entrar en la verdad estadounidense para darse cuenta que no hay paraísos terrenales.La película hace un seguimiento de 7 de los balseros a los largo de más de 5 años. Lo cual permite ver su adaptación a la nueva vida americana. algunos ganan dinero, una se dedica al camelleo de droga, otro se hace pastor y fanático del evangelismo. el film no pretende nada más que una descripción. No hace un análisis valorativo.Recoge las opiniones de sus protagonistas. Es una filmación interesante por esto, aunque posiblemente el  programa radiotelevisado contenía mas elementos valorativos y críticos que la propia película, ya que ademas de recoger opiniones protagonistas,la estructura documental incluye estimaciones de quien la monta. Fuera del film por confidencias procedentes de su producción sabemos que uno de los balseros con los cuales se sigue estando en contacto, al estar al corriente de los premios y oscars recibidos por la película contempla la posibilidad de demandarlos para obtener beneficios económicos, no por enemistades personales sino entrando en la dinámica lucrativa  yanquee de anteponer el dinero por encima de cualquier otro trato, y puesto que “hay seguros” nadie saldría perjudicado. Todo un testimonio off de récord de la verdad americana.

Unabomber. la patología terrorista

 

¿Qué sucede para que alguien con una cultura crítica y una capacidad intelectual probada llegue a  convertirlo en un justiciero contra el sistema eligiendo friamente a sus víctimas con el envío de paquetes mortales a distancia?  ¿qué sucede para qué la desconformidad conduzca a la comisión de los actos terroristas desgajados del propio discurso crítico?  Esto trata de interrogarse  Unabomber.La verdadera historia  de Jon Purdy, coprotagonizada  por Robert Hays, Tobin Bell y Dean Stockwell, que aborda la historia de Theodore J.Kaczynski, alguien que por espacio de unos 18 años tuvo en vilo  al inspector postal Tony Muljat y al equipo de detectives que no lo descubrieron hasta que David, el hermano de Ted no lo delatara al sospechar que se trataba de Unabomber. Este tenía un discurso radical antitecnologista y antisistema, que recogió perfectamente en su llamado El manifiesto cuya publicación exigió a periódicos de amplia difusión como condición para dejar de enviar bombas. Fue a través de éstas: autenticas obras de ingeniería mortífera, lo que dio pistas de su personalidad a Muljat. Admitir la publicación de su Manifiesto (un conjunto de parágrafos categóricos que confundían sistema social con tecnología)fue la estrategia para intentar que alguien le reconociera a partir de sus dejes gramaticales. Así fue cuando su hermano empezó a comparar partes de aquel con partes de su  correspondencia recibida. Cuando fue detenido en su cabaña en el bosque donde vivía aislado socialmente se le incautaron suficientes pruebas incriminatorias. En su juicio, donde se autodefendió, asumió la responsabilidad de los atentados que había costado varias víctimas y damnificados.

El hecho de que sus víctimas fueran elegidas de los medios universitarios de los cuales procedía  mimaría la hipótesis de un revanchismo personal a aquel espacio donde no quiso, o no pudo,  desarrollar sus actividades intelectuales.

El guiño de ojo al sospechoso

 

Cómplices. Cuestión de supervivencia. Es un trhiller de Rodney Gibbons coprotagonizada por Pam Grier y Rutger Hauer,  una detective  y un ginecólogo el cual  es sospechoso como autor de  la muerte de su examante.  La trama sigue por derroteros estándares en la filmografía  de policías y criminales, donde unos se toman ciertas libertades ilegales y los otros están puestos para confundir al público revelando personalidades criminales en sujetos socialmente muy instalados y adinerados. El núcleo argumental de mayor consideración es la complicidad con que el sospechoso principal establece con la detective en una especie de flirt pre-establecido con la mirada. En ningún momento el ginecólogo duda de su posición segura o de que pueda ser establecida su culpabilidad a pesar de que lo acosan policialmente  una y otra vez y la pareja que lleva su caso cree que es el asesino. Lo que es más, el sospechoso pauta la dirección de la investigación por donde debe ir en lugar de demorarla en él. Su interés por la detective que hace recíproco decora un fondo sentimental supuesto aunque apenas lleguen a rozarse físicamente. Tanto el actor como la actriz, ejemplares de la sensualidad humana, inducen a la sugestión y a inventar lo que pueda suceder entre ellos. Mientras tanto se suceden nuevos crímenes y un alto mando de la comisaria policial está implicado en un asunto de una empresa farmacéutica que ha tomado por cobayas una serie de mujeres para probar un nuevo producto que les produce linfomas. Tal empresa es la responsable de los asesinatos. Las  cosas vuelven a su lugar y los dos tórtolos pueden dedicarse a continuar con su flechazo. Lo que sorprende antes es la impunidad con que se mueven los agentes policiales, el modo de detener al sospechoso invadiendo su consulta y deteniéndolo indiscretamente ante sus pacientes, la prepotencia con que funcionan aquellos y la candidez con qué los acepta este:algo completamente insólito en una vida social donde se supone que los derechos están contemplados.

El resentimiento antimasculinista de la detective, una abanderada de los derechos femeninos y que le trae no pocos problemas en su departamento por sus ilegalidades, se mezcla como marejada de fondo y finalmente como  la gran derrotada, o conquistada, por el amor al que ya creía un imposible.En resumen, una historia un tanto increíble que es compensada por las tomas de la cámara en picado  y los primeros planos de los detalles y los gestos.

¿el homicidio justificado?

 

Aún desde las posiciones más extremas del pacifismo y de la cultura de la no violencia se puede comprender que en determinadlos contextos, El homicidio pueda ser entendido como un acto de defensa o como una conducta ineludible. La ley establece distintos grados de  homicidio según sea con premeditación, en defensa propia o por enajenación. No sé si contempla también la muerte como un acto de pena. En De ratos y Hombres   (1992) Gary Sinie plantea una reflexión sobre la muerte ocasionada en dos escenas concretas: la de la mujer y la de su homicida, un retrasado mental, a manos de su amigo. Pero vayamos por partes: sinopsis-> la película nos sitúa a finales de los 20 o principios de los 30 durante la época de la depresión norteamericana en que la gente recorría enormes distancias del país usando, trenes de carga, para encontrar trabajos. Los dos protagonistas Gary Sinie  (el sargento de Forrest Gump ) y John Malkovich usan uno de estos trenes para llegar hasta una granja de cebada  manejada por un patrón exigente con un hijo camorrista. el personaje de Malkovich es el de un grandullón  muy noble pero con pocas luces e inconsciente de su fuerza;y el de Sinie el de su protector a partir de l fallecimiento del único pariente de aquel. ambos se adaptan al trabajo de granja y Malkovich resulta ser un trabajador muy productivo, esperando tener suficiente dinero como para comprar su propia granja. La única mujer de la granja, la esposa del camorrista se aburre soberanamente y es muy provocadora.Los recién llegados tratan de mantenerla alejado de si mismos.En una de sus insinuaciones busca la compañía de Malkovich y de acariciar s cabello por él, el cual se entusiasma como un niño, lo cual provoca una reacción exagerada  de ella. Para que no sigua gritando le retuerce el cuello y la mata sin que sea su intención. No es la primera vez que ha asustado a mujeres y ha sido ya un motivo por perder el trabajo en otra granja. Al advertir lo que ha sucedido huye. Poco después su amigo va a su encuentro. Una vez allí, él absolutamente alelado por lo que ha hecho que apenas si lo recuerda, le pide una vez mas que le cuente su futuro juntos en una granja de producción de conejos. Mientras le va contando la historia decide matarlo de un disparo en la nuca. Mientras tanto la cuadrilla de temporeros  que había formado ya un piquete a caballo envalentonados por el camorrista,  iba en su búsqueda y lincharlo. Dos muertes: una por nerviosismo  y otra por compasión. No quedaban alternativas para el retrasado:ni el linchamiento ni la cárcel ni siquiera una granja con perspectiva económica hubieran sido su alternativa, o al menos eso  flota tras el término de la proyección. No  vivía en paz la chica un tanto buscona, que por una parte  insinuaba el placer y por otro lado podía meter en problemas a quien caía en su juego de la seducción.

 

 

24 hours Party People

Manchester cuando fue el centro del universo. 2

De la mano del personaje de Tony Wilson en 24 hours Party People  de Michael Winterbottom se puede recorrer la vida musical de Manchester de finales de los 70 cuando era un centro de innovaciones. Tony creó Factory una discográfica original en la que no había contratos escritos entre las bandas que desfilaron  como Joy Division, New Order que fue su continuadora sin  su cantante Ian Curtis tras su fallecimiento y The Happy Mondays. El único documento contractual era n papelajo manuscrito breve,m una nota de tertulia en realidad, que contemplaba la libertad de los grupos en estar o dejar de estar según su conveniencia, y que se mantenía enmarcado junto a la discografía editada.  Wilson trabajó en distintas instancias de la televisión de la época y adquirió una cierta notoriedad, también su negocio a pesar de no ser tan beneficioso como la asistencia masiva de gente parecía indicar. Su margen de beneficio estaba en la venta de bebidas alcohólicas, lo cual no dejaban tanto dinero en cuanto su espacio se convirtió en uno de los puntos de difusión de droga.Los camellos eran los que hacían el verdadero negocio.

La película es trepidante y es más un documental que una película con un argumento rodado. Está presentada en primera persona por el personaje de Tony Wilson que presenta a unos y a otros y hace introducciones en off a las distintas escenas que va protagonizando parte del elenco pop de aquellos años. Es un tema fímico muy interesante a pesar de que Wilson  descalificara el jazz y lo tomara como el refugio de los músicos fracasados.

 

 

 

La moraleja del mecenas

Cuando la solidaridad va en contra de sí misma[1].

 

El señor Shosuke Ohara de Hiroshi Shimizu[2] 1949 trata de la historia de una persona que ejerce la solidaridad conceptual que por sistema ayuda a los demás por razones de  prestigio.  La casa de Ohara es conocida por todo el mundo en la población. Tiene el símbolo de la hospitalidad y su linaje de clase alta viene prodigando favores a quien sea que se los pida. Ohara, para mantener este prestigio, acepta todas las solicitudes que recibe, nunca dice que no: sufraga un equipo de béisbol, manda traer máquinas de coser para que un grupo de mujeres aprendan nuevos estilos de confección, da su respaldo a un candidato torpe para alcalde en las elecciones municipales, agasaja a todos sus visitantes, paga en todas partes. Hace todo esto y no parece que sea para recibir compensaciones ni especula con las personas a las que ayuda; antes bien, rehúye los agradecimientos de los que es objeto. Su prestigio es enorme aunque su rol de mecenas no se corresponde para nada con el de inversor, empresario o estratega económico, antes bien es un borracho y un gandul así reconocido por quienes le conocen y por sí mismo.

 Este ritmo imparable de ser el hombre que más ayuda a los demás termina por arruinarle. Ha de pedir préstamos y permitir que su esposa se venda los kimonos más nobles de su condición para reunir dinero con el que no defraudar a quienes esperan que se comporte de acuerdo con su condición.

 El prestamista le persigue. Para poder pagar sus deudas da todas sus pertenencias a subasta. La gente del pueblo le pide que sea exclusiva para sus vecinos y así los objetos con el emblema de su casa se mantendrán en la misma zona. Nadie se ofrece en pagar sus deudas. Se deshace de todo, tan solo se queda con sus libros y su asno que regala a los niños. También pierde su casa y su mujer lo abandona. La última noche que la pasa en ella es asaltado por unos atracadores a los cuales reduce con su judo y los invita a sake o vino y explica la enseñanza de su vida a aquellos miserables que se sienten avergonzados. Cuando ya se va de la población con lo puesto caminando junto a la vía del tren su esposa en actitud sumisa lo sigue. El acepta que lo acompañe.

Una historia de entrega y de amor, donde el valor de la ayuda se vuelve en contra de quien hace de ella vocación sin pedir nada a cambio. Una película documento en las formas de vivir y el trato reverencial recíproco en la cultura japonesa. Interesante tema de debate sobre la función del mecenas más interesado en el poder de su nombre y en la gestación de su apariencia que en un interés por los demás para su propio desarrollo. Lo que no dan los actos solidarios del personaje principal son la enseñanza de la solidaridad. Cuando él está en total bancarrota que no puede ocultar recibe los sarcasmos y críticas de sus vecinos: le objetan que se haya arruinado colgando un papel en sus puertas, las geishas le cantan una canción de desprecio. Todo el mundo da por supuesto que era su obligación seguir siendo el padre de todos, el que ayudaría siempre y ni siquiera se plantean que él también podría necesitar ayuda siendo ese momento la manera de demostrar la solidaridad o la devolución de los favores recibidos



[2] Vista en la filmo de Barcelona 2006 mayo 29

Hablar de cine

 

Version española presentada por Cayetana Guillen Cuervo es un programa,  junto a otros, que justifica tener un aparato de televisión para seguir, en el caso de éste,  cine selecto. El diseño constante es el de invitar al director y a algunos de los protagonistas al plató durante la proyección.  Hay una presentación de la película y de los invitados antes del pase y otra con un debate después. Los unos y los otros dicen e interpretan cuestiones de la película.  La conversación es acompañada con remakes documentales de fragmentos de otras películas relacionadas en la línea de Días de cine, otro programa recomendable. La tertulia más que la conversación analítica permite distendidamente que nos enteremos de los pormenores del rodaje y del proceso que llevó hasta él. Es un espacio que permite un acercamiento más personal a los profesionales del cine. Se nota, en algunos de esos foros, la ausencia de un análisis más objetivo del argumento que ha pasado por la imagen y del que ha quedado fuera. A veces sucede que tanto los guionistas, como los directores como los actores/actrices se han dejado atrapar por lo escénico y por los roles elegidos sin preguntarse las causas más lejanos del porque de los comportamientos tratados. Podemos presumir en que desde la postura artística no hay porque entender las pulsiones y decisiones que llevan al acto creativo o a la organización de un argumento para que funcione como producto acabado en la receptividad del espectador.

Seducción y Palabra

La seduccion amorososa por la palabra.

La noche y el momento de Anna Maria Tató, un diálogo inteligente y profundo sobre el amor heterosexual que se desarrolla a lo largo de una noche en la alcoba de una aristócrata (el personaje de Lena Olin) visitada por un amigo (el personaje de Willem Dafne) al que ha invitado a su mansión. Es la Francia aristocrática del s XVIII. Él es un intrépido escritor transgresor de las costumbres y apólogo de licencias y libertinajes, que recuerda de alguna manera al marqués de Sade. Su biografía es un canto a la libertad y a la conquista amorosa. Ella, una marquesa que pretende conquistarlo pero sin mostrar sus deseos de entrada. De hecho ella se considera maltratada por la historia amorosa que ha tenido en el pasado y piensa que amar es equivalente a ser vulnerable y  sufrir. Es un debate, un duelo entre distintos modos de seducción aunque en todo momento ella parte de la negación de el, al que toma por un torrente de sensaciones y de placeres al que le interroga continuamente sobre otras conquistas que son calificadas por el mismo como menores. Durante distintos momentos de la velada, en los que ella está en camisón y él en albornoz, están en la pieza privada donde la cama simboliza en todo momento el lugar de aterrizaje; ella le pide que el se vaya y le asegura que no se dejará seducir. Pero en el último momento cuando él está a punto de salir ella lo rescata de nuevo para la conversación. De las confidencias de él habla de una historia singular: mientras estaba encarcelado por sus libros la celda contigua alojaba una mujer con la cual tuvo un idilio por medio de un agujero practicado en la pared. Esa persona de la que no tiene todos los datos resulta ser la marquesa que con l ayuda del alcaide de la prisión se hizo encarcelar en ella para seducir al escritor. Tras una noche de palabras hacen el amor con esquisitez y pasión.

Una película que pone en evidencia como el amor pasa por la palabra y el placer se experimenta con ella y que toda negación de entrada no es más que una hipótesis así como todo decir puede encerrar sutilmente mensajes contrarios.

Morir de Espera

 

La audiencia  dirigida por Marco Ferreri, con Enzo Jannacci como el joven que quiere una entrevista con el papa católico; Ugo Tognazzi que hace de policía que se autopresenta como funcionario y que controla al muchacho haciéndole de sabueso que le persigue a todas partes; Vittorio Gassman como un príncipe excéntrico en buenas relaciones con la curia del Vaticano; Claudia Cardinale como la prostituta cuyo contacto le es facilitado por el policía y se enamora del chico que pretende la audiencia y Michele Piccoli  como uno de los curas en contacto con la nobleza papal que concede sus entrevistas con  el tiempo contado con una clepsidra de arena y fumando como un carretero.

La historia va de un pobre infeliz pseudocreyente con una crisis teológica considerable que llega a Roma y está metido dentro de uno de esos grupos visitantes del máximo papal recibiendo las instrucciones de algún cardenal  acerca de cómo debe de ser su comportamiento: básicamente, callar y contestar si son preguntados por el pontífice.

Con el pretexto de una solicitud de  audiencia privada de un feligrés, que es buena persona aunque algo atolondrado, pone al descubierto la impenetrabilidad de la curia jerárquica vaticana y, como trama en paralelo, el amor del chico, por su inocencia crisálida, con la prostituta despampanante que es la que pone el contrapunto divertido de todo lo que sucede. Ésta que queda embarazada finalmente se deshace del joven y se queda con el policía con quien nunca ha terminado la relación. El chico va una vez mas a la piazza de St Pietro donde muere sobre los adoquines sin que su solicitud haya sido atendida.

La última escena es la de otro chico pretendiendo lo mismo que el anterior que es atendido también por el policía y al que también meterán en un laberinto de esperas tras las cuales no hay nada salvo la desesperación o la muerte. El embozo de todo el argumento pone un papa lejanísimo e intocable al que no se le puede hablar ni hay porque hacerlo. Ese ambiente de misterio, de autoprotección e impenetrabilidad es la propiedad más expresiva de la teología institucional del catolicismo protegido por las alabardas de los soldados de puertas y por la complicidad de una jerarquía que debe controlar todas las conductas de sus seguidores no aceptando ni la pregunta, ni la duda, ni la discusión.

 

El peligro femenino

 

Mogli Pericolose (1958) de Luigi Comencini Es una comedia que plantea una situación demasiado cierta, y no exenta de visos dramáticos, pero que es tratada cinematográficamente con suficiente gracia como para perdonar las implicaciones encerradas en los roles femeninos en juego. Durante un fin de semana compartido de tres parejas en la campiña donde los hombres han ido de cacería de perdices, dos de las esposas apuestan con la tercera en que todos los hombres son seducibles e infieles y que están dispuestas a demostrarle que el suyo también lo es.  La tercera mujer, la más inocente y menos despampanante de las tres,  acepta la apuesta  no creyendo que su marido pudiera engañarla. La trama pasa por las artimañas de la que va a ser seductora del marido-diana. Éste no sucumbe a los encantos de ella con lo que las dos amigas, no exentas de malicia, pierden la apuesta. No obstante la otra apostante se revela en toda su perversidad tratando de buscar errores en ese marido diana pero también controlando y manipulando al suyo propio, que sí es un seductor de otras mujeres. Este segundo marido así como el de la otra apostadora son santos varones que aguantan pacientemente las artimañas de sus esposas. Por si fuera poco, una de ellas, Se trae a su aliada ideal, su madre, para avalar en la capciosidad y desconfianza hacia los hombres. Hay otra relación kafquiana de otra mujer que lleva 20 años sin tener trato verbal ni sexual con su marido con quien comparte la casa y que tiene absolutamente castrado a su hijo todavía virgen. Hay una escena genial en que su padre le prepara literalmente una cita con una chica del barrio que al muchacho le gusta, la farmacéutica de la farmacia próxima, y lo empuja a que haga sus primeros contactos amorosos. Este hombre y la alianza que establece con su hijo para sortear a la madre castradora y poder alcanzar la conexión sentimental con otra mujer  es toda una alianza varonil de supervivencia.

El título de Comencini no podía ser otro. Las mujeres retratadas de época son hacendosas, hogareñas y manipuladoras. Son los maridos los que están fueras, los que trabajan, los que aportan el dinero. El chantaje de una de ellas hacia su marido es total y la comicidad en hacerlo no le quita su función de poder o de carcelera sobre él. De las tres esposas, la que acepta la apuesta por la confianza de su marido, y que la gana, es la única mentalmente sana. Interesante el contrapunto de la mujer-madre en relación a su hijo en edad de emanciparse y todavía enfaldado a la madre que no lo suelta. Es otra versión del control. Un argumento que trata de eso: del control femenino sobre la vulnerabilidad masculina contra el que hay que luchar a brazo partido para respirar algo de libertad:  el del padre que tiene que contener a la madre castradora para que deje en paz a su vástago, el del marido de la chica inocente seducido confundido por la actitud de la seductora hasta que es avisado de que es victima de una apuesta, el del marido de ésta que simula que se va de viaje para pillarla in fraganti con otro, el del  otro marido, gerente de unos grandes almacenes interesado en otras mujeres para sobrevivir seguramente, al calvario del control de la suya, y que no por eso deja de quererla. Aparentemente todas las mujeres son malévolas menos la del marido-objetivo de seducción, pero ni siquiera ésta cuando, sospechando que finalmente se ha ido a la cama con la apostadora,  decide destruirle un libro  original del que es autor, quemándolo hoja a hoja para impedirle que gane un premio y se vaya de viaje un tiempo a América. Afortunadamente el hombre ha conservado una copia, gana el premio, y toma el avión con su, ya reconciliada, esposa quedando todo arreglado sin más consecuencias.

El remake de esta película casi medio siglo después de haber sido rodada pone en la mesa el tema de la perversión de una manera jocosa aunque no por eso disculpativa.  El poder femenino para hacer de un hombre lo que ella quiera es  el mensaje tácito  de fondo.

 

 

La possessió de la imatge

 

El dret a la imatge està reconegut constitucionalment i  és punible qui en fa ús d’ una aliena i l’ explota comercial, publitària o eròticament sense el permís de l’ interessat/da.  Fins aquí la lletra maca, ara veurem la impossibilitat executiva d’ això.

Des del moment en que tothom i tot el conegut, sense excepció, forma part del camp perceptiu, obert doncs a la observació, tothom  accedeix a la imatge privada encara que això no sigui la seva intenció. Senzillament, els altres formen part del camp visual; a una menor escala, del camp acústic; encara a una mes reduïda, del camp olfactiu;i a un raport més petit,  del camp tàctil, en relacions força especials. Des del moment en que s’ interacciona amb algú la percepció proporciona les dades d’ aquest que passen a ser guardades a la memòria. Se li conserva la imatge, el to de veu, la gestualitat i l’ anècdota de la trobada. Ningú pot anar pel món creient-se que la seva imatge només és seva. Seria un contrasentit. Des del moment en que forma part de l’ espai públic la seva imatge personal passa a engrandir el panorama composat per moltes altres imatges. Així doncs la possessió, agradi o no, es un fenomen socialitzat encara que amb una cultura de la socialització no prou clara. Si un observador mira atenta i sostingudament a un altre es possible que aquest darrer se senti pertorbat o incòmode. Si  el context dels dos es, per exemple, una platja nudista en la que uns van a banyar-se despullats i altres hi van a espiar (curiós comportament del principi del nudisme d’ estiu que regalava una excitació extra a tanta gent costera de cul estret) es parla de voyeurisme. El voyeur, (el mirón en castellà, el miraire, es podria dir en català)  està considerat com un malalt mental perquè disfruta mirant els demés, en particular sense roba o fent l’ amor, es munta l’ excitació tot sol sense participar activament d’ aquest cromo. Fins fa no gaire els manuals i la gent ben pensant es posaven d’ acord en que el voyeurisme era una minoria i que a mes s’ amagava de ser-ho. La mass media s’ ha ocupat de convertir a la societat en massa, en voyeurista.

Estar assegut  al sofà de casa i mirar programes que furguen en les intimitats dels demés redueix al telespectador en un voyeur sense que s’ ha n’ adoni. Resulta que aquets programes son d’ audiència massiva, amb la qual cosa cal inferir que un alt percentatge poblacional està malalt, sobradament demostrat en aquest punt.

Així doncs la possessió de la imatge es un procés mental inherent a la relació amb la vida. Qui no te retentiva per posseir-la te problemes d’ orientació i ubicació a l’ espai. Es totalment absurd i inconsistent dir la meva imatge és meva i només meva i no vull que te l’ enduguis amb tu. Encara que formalment a vegades es diu: oblida’ t que m’ has vist, s’ està demanant de fet que no sigui comentada la coincidència. També quan al final d’ una relació es demana: oblida’ t que  m’ has conegut, el demandant no pensa tant en que no quedi  cap petjada seva a la memòria de l’ altre com que ja no li concedirà mes temps  convivencial.

La imatge es una condició inherent de la forma. Des del moment en que un objecte és  volumètric i ocupa un espai te una imatge mentre el domini de la invisibilitat no ens demostri el contrari, La imatge es tant important que fins i tot a les coses etèries i més immaculades se les representa amb ella Tot l’ arsenal d’ angelets ho rubrica. Pel que fa a la imatge física és una de les distincions de cada individu. Què seria del narcisisme humà si tothom tingues la mateixa cara i cos? La  imatge surt del cos o de l’ objecte per passar a la memòria i a la fantasia dels demés. Ningú, en particular els adonis i companyia, es tant ignorant com per pensar que el seu cos  tant si el despulla com si el decora tàcticament passarà desapercebut dins la morfologia global. En aquest cas el desmemoriat que no s’ ha enterat se li farà el retret per la seva falta d’ atenció. L’ acció humana individual   desitja mes compartir la imatge i també el missatge que no pas quedar-se en l’ oblit, Una altra cosa ben diferent es que algú t’ espií pel pany de la porta i et filmi mentre et canvies de calces i pengi això a un espai de domini públic, Es un utilitarisme i una manipulació que ha de rebre la seva critica dura corresponent. Hi ha gent per tot i també hi ha la que filma a nudistes despullats a la platja que nomes pensen en que la carícia del sol no li sigui pertorbada per cap núvol fugisser. No es pot estar per tot, ni clavar una paret de tela amb vents de corda al voltant del nudista que pren el sol a platja no autoritzada. El títol de la paret podria posar: profilaxi contra l’ escàndol o bé les tarifes per voyeurs incorregibles. Passi, passi: pubis,un minut, un euro. Pectorals, un minut, un euro. Cos senser:1 minut reducció: 1euro i mig.

La imatge sí és dissociable del cos a la que va afegida. El cos ve, s’ estar i passa però el record d’ aquest contacte –si val la pena recordar-lo- pot quedar-se per tota la vida en la closca del contemplador. No se’ l pot culpar. Tots som aquest contemplador de les coses, figures, formes que val la pena conservar a la memòria. Així doncs  un sol objecte (també un cos) pot ser ben poca cosa en comparació a la quantitat d’ imatges repetides que se li deriven i passen a la memòria dels que hi han tingut tracte.

Demanar que la pròpia imatge no sigui agafada es tan irraonable com demanar que la informació que es comparteix s’ oblidi. Escolti vostè m’ acaba de dir que cremarà bombardejarà l’ estadi en el proper campionat no voldrà que me’ n vagi a dormir amb aquesta noticia sense comunicar-la a qui pugui fer quelcom per evitar-ho, oi? Potser sovint del que queda es només la imatge i aquesta sí que es tota una altra discussió, i no el que s’ ha dit. El problema no es tant la possessió de la imatge com la no possessió del missatge. Filosòficament la imatge pot ser qüestionada per la seva burla de la realitat. Una imatge pot ser nomes una seducció pels sentits. Des del drama filosòfic s’ ha preguntat: què podem estimar que no sigui una ombra? Darrera del cartell, imatge fotografiada, nomes hi ha una paret o un suport insensible, la mateixa imatge ho es. La seva captura òptica  puntual no representa el continuum de la persona retratada.

Més que el cos vestit i per damunt del cos nu, el que assegura la noblesa de la postura és la franquesa i la ironia, L’ humor va dir Thackeray és una dels millors vestits que es poden portat en societat.  

Envío gratuito a la cárcel

Una señora envía a un hombre a la cárcel.

Parece ser que le hacía acoso telefónico y verbal. Lugar de los hechos: Vilosell, una localidad pequeña en la comarca de les Garrigas. El hombre era un protegido por el párroco que vivía en la rectoría. La vecina, una mujer separada habitando una de las casas históricas y céntricas del lugar junto a la iglesia. Ambos se conocían por vecinos y por algún trato. Habían compartido el coche de ella y tal vez alguna conversación íntima. El caso es que el chico expresó sus deseos, tal vez de una manera soez a los oídos de ella. Bastó la palabra de ella para que el presunto infractor fuera tomado por culpable y encarcelado. Unos meses despues su excarcelación con el obligado cumplimiento de mantenerse a distancia de la denunciante terminó por complicar la vida de él. Una buena gente de la zona de una localidad vecina le dio trabajo para que pudiera sobrevivir.

Una noticia espeluznante más con la que tenemos que cargar en el panorama de desaguisados. Visitamos a  la mujer en cuestión hace tiempo. Me dio la impresión que padecía masculinofobia y que fuera de su mundo cerrado de artesanías y jardinería no le importaba para nada el mundo del afuera. No sospechamos que pudiera enviar tan gratuitamente a la cárcel a alguien. Incluso en el supuesto de que se hubiera pasado formalmente a la hora de expresarle su deseo erótico por ella. El sistema jurídico está supersensible al tema de la violencia masculina y a la menor sospecha de una mujer (incluso si se trata de la paranoia de ésta) el juzgado de turno empapela a quien sea, en particular si se trata de un pobre hombre, sin recursos económicos, familiares ni materiales, como es el caso que nos ocupa.

 

Gamberrismo y vigilancia

 

Vehículo nuevo. A las pocas semanas aparece una ralla discontinua en uno de sus laterales. Alguien que instintivamente no esta de acuerdo con que lo disfrutemos ha decidido dejar su marca de imbécil. El detalle es vulgar. Los coches que pasan días, y sobre todo noches,  en las calles aparcados se arriesgan a que alguien haga cosas de este tipo o peores. A fin de cuentas es un coche: una máquina despreciable atendiendo a su invasión en el marasmo civilizacional. De  todos modos, de encontrar al niñato en cuestión no acudiría a los argumentos de Mary Poppins pensando que el infeliz no sabía lo que hacía. Indistintamente de su edad le pediría cuentas, de ser niño trataría de averiguar quien  es su familia para pedirle responsabilidades y de ser adulto lo enfrentaría, no con los puños por cierto pero sí con alguna clase de intimidación para que no me siguiera tomando por un muñeco al que clavarle alfileres.

Entretanto,  estos detalles, que son los menos que suceden en la vida urbana, empujan a pensar que es necesario una instancia  vigilante para que estas cosas no ocurran. Con lo cual, detrás de alguien que deja  su marca agresiva en tu vida se va consolidando toda una teoría a favor del control público y la desconfianza recíproca de unos con otros. Mientras haya gente incapaz de actuar con respeto habrá otra gente que les obligue a hacerlo. Vana pretensión. El respeto no se aprende por coacción. Y el castigado por la falta de él se convertirá en un vengativo para hacer nuevas y refinadas atrocidades a la salida de sus períodos de internamiento, en el supuesto de que los cumpla. Los pequeños detalles así como los grandes en las cuestiones de respeto, configuran las piezas del puzzle de la guerra social de la que nadie queda al margen por muy neutral que se pretenda. Si hago memoria de todos los coches que he tenido haría un memorándum de anécdotas de agresiones recibidas: pegamento en las cerraduras,  robo del portabicis, el distintivo de marca arrancado, patada con abolladura notable, robo del contenido,... ¿Qué  karma debo estar pagando por tener que pasar por todo eso?

La insolencia represiva

Como siempre: La insolencia represiva[1]. CdeV 2006 abril  06

Con el progresivo traspaso de competencias de la administración central a las autonómicas ya hemos reunido suficiente tiempo como para darnos cuenta que el sistema sigue siendo el mismo aunque varíe de aspecto. Por lo que hace  a los  comportamientos de los Mossos d´Esquadra y a la Ertzaina la función represiva es lo único traspasado. Su capacidad de organización es tan nefasta con las nuevas policías como con la tétrica Guardia Civil. El desconocimiento de las leyes es alarmante en estos uniformados ávidos de cumplir órdenes sin preguntar si se atienen a derecho. En resumidas cuentas  la pregunta latente ¿estamos mejor que antes? No queda zanjada con una respuesta definitiva. Si hay algo intolerable es la prepotencia de la gente armada que hace valer su criterio con la amenaza. Oímos como els Mossos eligen arbitrariamente por la calle o en la carretera  en tono de exigencia a gente para que haga de figurantes en ruedas de reconocimiento en las comisarías cuando esto va en contra del libre tránsito de las personas. Este pequeño hecho, un detalle entre cientos, da cuenta del doble discurso del poder -algo que existe  tanto en las dictaduras como también en las supuestas democracias- ya que de un lado las leyes dicen una cosa (en este caso el derecho legal a negarse a ese servicio) y los agentes del orden, a los que se les supone que saben las cuatro reglas y las 28 letras, dicen otra o actúan de otra manera. ¿Cómo vamos a sentirnos protegidos y a creer en el aparato del estado si sus propios gendarmes no se aclaran?    ¿Cómo vamos a colaborar con algunas instituciones empeñadas en demostrar su incompetencia? ¿Cómo vamos a creer en el sistema si el sistema es el primero en no creer en los ciudadanos?

 



[1] http://www.20minutos.es/carta/132086/l/#comentarios

Repensar el civismo

Repensar  la Ordenanza de Civismo.

Que el incivismo es un fenómeno a resolver casi nadie lo pone en duda, que la ordenanza dictada para él lo logre tampoco. ¿Para qué se hacen las leyes si salen cojas desde su mismo momento de edición? La FAVB, federación de asociaciones vecinales de la ciudad condal, ha presentado un recurso contencioso administrativo contra el ayuntamiento. No hay que hurgar demasiada. Esta, de diciembre del 2005, es una ley encuadrada en una larga lista de ellas que los estados llamados democráticos van a promulgar para el  ejercicio del control del poder sobre la sociedad. La curiosidad jurídica de muchos de los decretazos de este tipo es que son anticonstitucionales haciendo del sistema el circo del doble discurso permanente: de un lado la apología de la libertad y de la cultura, de otro la represión contra la circulación de la gente y su comportamiento lúdico.

Evidentemente hay actitudes agresivas e irrespetuosas que no se pueden admitir tales como romper botellas de cristal en la calle, desparramar  basura de todo tipo, producir ruidos molestos para el descanso vecinal, romper mobiliario urbano pero hay que individuar la responsabilidad de cada una de ellas y no tocar el concierto del pito para que la gente salga a la calle envarada incapacitada para toda espontaneidad. El deseo inconsciente de una Administración, local o estatal, en tanto que instancia  de poder es reducir al pueblo a la mínima expresión creativa y -con el argumento de los atentados (que de constatarlos son de una minoría de deseducados) contra la convivencia pública- reducirlo a la nimiedad. Para el caso que nos ocupa de la ordenanza por el civismo tratar de meter en el mismo paquete un poco todo: desde la prostitución callejera al pis incontenible pone en evidencia la incapacidad sociológica para entender el tema. Esta clase de ordenanza no tiene el menor futuro pero sí consigue que nos tengamos que esconder ante determinadas emergencias fisiológicas para las cuales los uniformes al servicio de su amo no van a saber discernir entre  las de un gamberro y  las de un incontinente.  No discutiremos la intención para hacer del área metropolitana un gran espacio de mayor calidad convivencial tan solo la incapacidad de sus gestores en esta perspectiva. El legislador más torpe ha de saber que para decretar un edicto tiene que condicionar las circunstancias paralelamente para que se haga posible. Para la ordenanza en cuestión si se opone a la venta ambulante y a la prostitución que instrumente espacios para lo uno y para lo otro en lugar de amenazarnos con sanciones altamente severas. Si se desean los espacios limpios que se organicen servicios públicos para la higiene personal. Si se teme a las concentraciones alternativas de los jóvenes que se posibiliten espacios libres de pago para ello con papeleras, urinarios y servicio de limpieza.

Libertad Lúdica

Por la Libertad Lúdica

Llega una noticia más de violencia local. Uno de los policías enviados a desalojar un edificio ocupado en el que se celebraba una fiesta recibió el impacto de una maceta dejándolo en coma y estando ingresado en el hospital clínico en el momento de redactar estas líneas. ¡Pobre chico! Si se recupera tendrá tiempo sobrado para reflexionar sobre el día de su accidente laboral y la función policial para impedir fiestas alternativas. Un  segundo. Repasemos conceptos. Un policía es un individuo anónimo programado  que se prepara para ir a la guerra. Son dejes del oficio que de vez en cuando sea él quien reciba los golpes en lugar de darlos. Posiblemente en su familia será una maravillosa persona pero su función objetiva es la de represor, lo de mantener “el orden público” lo pondremos entre comillas.

El movimiento ocupa es uno de los más radicales dentro del sistema social en que la prioridad de la propiedad privada está por encima de las necesidades sociales y en el que la especulación de los terrenos y de los locales deja multitud de espacios fuera de uso a la espera de colocarlos al más alto precio de mercado. ¿Qué mal hay que la gente recicle techos para sus alojamientos o sus diversiones si no molestan a nadie? Bueno a nadie no, sin duda a las autoridades incompetentes les molesta soberanamente la libertad lúdica. Hay que precisar que hay un fenómeno de fiestas alternativas a los bailes de discoteca para no pasar por los precios de estos. El auge de la moral echa por los suelos toda iniciativa popular para hacer de la ciudad algo más habitable.

Aunque no hacemos apología de la violencia de ninguna clase tratamos de entender la estructura del suceso referido dentro de la lógica perversa de un sistema social que prohíbe lo más básico, incluidas las libertades del placer y la diversión. Por otra parte ¿dónde empieza la violencia?, ¿En el momento en que alguien apunta con un objeto de peso a la cabeza de un uniformado obedeciendo órdenes o en el momento anterior de quien las ha dado  haciendo personar a tipos de espanto con su indumentaria y su artillería?

 

¿Como defendernos de los juzgados?

Los juzgados atacan de nuevo.

Periódicamente cédulas de citación o cartas de juzgado con caligrafías femeninas  de secretarias o administrativas de las que se infiere, sin necesidad de llevarlas a un estudio grafológico de rigor, poca cultura o  excesiva infantilización, son dejadas en buzones para convocar a vecinos a temas de los que, por toda referencia, hay un número de expediente  para un juicio de faltas. Si la persona citada, a golpe de  papelajo con una sarta de oraciones coactivas de intimidación no recuerda o no sabe de que va el asunto, está emplazada a perder un tiempo considerable de su vida privada para hacer averiguaciones  o pedir a un abogada que se las haga para finalmente acudir a un careo, si para esto es la citación, de una sarta de preguntas o un interrogatorio en toda regla, o una vista oral, si de eso se trata, para repetir la misma batería de chorradas. No importa la calidad en la que se vaya: sea denunciante, denunciado o testigo. En las tres situaciones será ninguneado por una figura de magistrado, aunque raramente magistral, o por los subalternos  de ésta que dirán cómo sentarse y donde o como dirigirse a sus señorías. (Menuda pamplina). Por lo general el mismo protocolo seguido creará más percance y gasto de dinero que la posible resolución, sea ésta dictaminada a favor o en contra. Después de un par o tres experiencias de interacciones con el sistema judicial español hemos llegado a la conclusión de que no sirve absolutamente para nada. Su supuesto amparo es una mentira. Nunca hacen ninguna averiguación. Todo depende del discurso  y, por lo tanto, de la mentira escénica de los implicados. El resultado final es un refrito de despropósitos en el que las primeras víctimas son los fiscales y los jueces, pero ya cobran para eso, para ser loros de los libros oráculos a los que acuden y las víctimas finales son los que se acogen a ellos, creyendo –hay que ser estúpido para creerlo- que podrían dar amparo y administrar justicia cuando ni siquiera aceptan tener una visión neutral de cada caso con peritajes e informaciones imparciales del mismo. Por supuesto los que ganan son los abogados. Podemos inferir que los juzgados son un gran sistema o negocio organizado para dar trabajo a una ingente cantidad de abogados que van manteniendo entretenida a la población con la hipótesis de que sus litigios van por buen camino.  RECOMENDAMOS (así en mayúscula, según prescriben instancias enviadas a lo institucional) a que se haga caso omiso a las citaciones judiciales por escrito, tanto si vienen en correo certificado como si son volantes sin sobre dejadas debajo de la puerta. Éste un criterio que tiene mucho valor. La gente llega a adoptarlo después de haber sido perturbada durante años por procesos que no resuelven absolutamente nada. El propio papelorio a la larga  acabará automáticamente por archivarse. Los administrativos cobrarán sus sueldos con la sensación del deber  cumplido tras trasiegos de toneladas de documentación de unas carpetas a otras. Habrá que cargar eso sí, con el estigma del nombre personal metido en un expediente. No es tan grave hoy en día todo el mundo ha pasado o está a punto de pasar por una querella u otra. Es imposible vivir en esta sociedad sin tener altercados, un día u otro, con alguien por cuestiones de límites territoriales o de respeto.

El caso es que el tiempo personal es algo demasiado valioso para ir a contar tu vida delante de un soporífero juez o jueza incapaz de hacerse cargo de una situación concreta.  Evidentemente lo mejor es no entrar en ese laberinto kafquiano. Lo que una parte de un problema no puede resolverlo con la otra por el diálogo civilizado y razonado difícilmente la va a dirimir una tercera parte a golpe de pito de código en mano por mucha excelencia que quiera poner a su boato. Acudir a las leyes y a sus intérpretes profesionales a modo de amparo es una ingenuidad. Ser convocado por ellas a modo de incriminado es admitir ponerse en el rol de pre-condenado que te asignan. Lo mejor es vivir y dejar vivir sin hacer daño a nadie e ignorar a aquellos que hacen de sus profesiones una estrategia para interrumpir en la paz ajena.

Estamos convencidos de la generalización del fenómeno de no hacer caso al sistema judicial. Sería interesante que algún día alguien publicara las estadísticas al respecto. ¿Cuántos casos son archivados por incomparecencia de una o de las dos partes? ¿Cuántos de éstos lo son por falta de confianza en el sistema? Cada vez que alguien recibe una notita del juzgado de turno se le pueden revolver las tripas por la insolencia del poder y de sus amenazas si no cumple con sus órdenes. A la larga la misma cantidad de notitas se desautoriza a sí misma por engrandecer una pila de palabrería para jurislandia que sólo pretexta tener a alguien pegado en su escritorio y justificarle un sueldo  que será retribuido por las cargas fiscales comunitarias. Por otro lado, si los jueces y tribunales no sirven absolutamente para nada en la inmensa mayoría de casos, más bien todo lo contrario, ¿qué recursos alternativos le queda a la gente frente a los atropellos de otra gente, sin acudir al recurso de tomarse la ley por su mano? Queda la pregunta abierta. El tema se las trae. Y la polémica hará ampliar las bibliografías.

 

La foto reprimida.

La foto a la empleada y el policía instantáneo.

Greyhound en una terminal de autobuses. Decidimos viajar desde Rochester a Toronto en un viaje de ida y vuelta dentro del mismo dia.Para eso quisimos tomar el primer autobús de la mañana y regresar en el último de la noche. Así se lo expusimos a la dependienta, la cual en una actitud impaciente ,quizás por nuestro inglés defectuoso o nuestro aspecto extranjero, nos sirvió un  billete, que tras pagarlo y tras comprobarlo advertimos que presentaba datos horarios distintos a los que pedimos. Volvimos para la rectificación. La empleada pasó de la impaciencia a la insolencia más descarada. Pedimos por el mánager. Mintió diciendo que no estaba allí.Le pedimos el nombre de ella.No nos lo dio. Le hicimos una foto con una cámara digital, lo cual la asustó y dijo que iba a llamar a la policía. Una media hora después cuando ya estábamos en otra parte de la ciudad vino un gigante de mas de dos metros vestido de policía que estacionó su coche nada más vernos a interrogarnos en la misma calle sobre el hecho de la foto. Le negamos haberla hecho.Le mostré mi memoria digital para demostrárselo (la había borrado unos momentos antes).Al dia siguiente en la estación de Búfalo hicimos una protesta por escrito por la anécdota que supuestamente serÍa tramitada a la dirección central de la compañía de autobuses en otro estado. Jamás recibimos respuesta alguna.

Armas autodefensivas

 El mundo social gira en torno a un precepto sagrado: todo lo que no ha sido documentado, o no hay pruebas de ello, no existe.  Los conflictos interpersonales se convierten en un ring de palabra contra palabra si no se aportan desmentidos de imagen o de grabaciones. A los pugilistas les da lo mismo decir algo por la mañana distinto a lo que dirán después de comer. Pueden afirmar o negar cuestiones a lo largo de un día, mucho más pasados períodos algo más largos porque cuenta con la amnesia popular. A pequeña escala los ciudadanos no tenemos otro amparo ante los aconteceres graves del vivir que nuestro propio ingenio. No hay policía que nos sirva, no hay testigos que se presten, no hay hechos a los que apelar sino se actúa con inteligencia. Afortunadamente la tecnología digital pone lo que antiguamente era cosa de espías al alcance de cualquiera. Una cámara digital y un mp3 con capacidad de grabación se pueden convertir en armas autodefensivas. No deberíamos salir ningún día a la calle sin ellas. Siempre somos susceptibles de  encontramos con situaciones que pueden ir de circunstancias originales a encontronazos agraviantes de los que puede resultar útil levantar acta, en el procedimiento aludido, levantar documento gráfico o sonoro. Claro que cualquiera que es pillado in fraganti en una imagen que le desfavorece o en una afirmación que lo pone en evidencia por su baja cultura tratará de destruir el instrumento que lo incrimine. Habrá que ir con cuidado. Hay una excepción. Hay gente impertinente que hace de su incoherencia personal un motivo de orgullo y no tienen el menor reparo en aparecer como son: los reyes del mentidero.  Ir con videocámaras personales y grabadores puede ser más útil de lo que se cree. Además de hacer la consabida foto demostrativa de haber estado en un rito turístico se pueden documentar escenas intrigantes, como la de polis que maltratan a sus detenidos o interceptados con jerga prepotente o con sus artículos disuasorios (artículo= pistola o porra). Ir  sacando nota gráfica  de todo pondría en un aprieto a esta realidad tan compinchada y contundente.

 

 

Catálogo de denuncias

Sostenemos que la vida es algo extraordinario y es tanto mejor cuánto más aceptable sea la sociedad que pone el decorado y el contexto. Mientras el sistema sea el que es, el catálogo de denuncias de lo mal hecho, se irá incrementando. Vivir en sociedad, en ésta,  pasa por el libro de reclamaciones. A golpe de denuncia quedan en evidencia las lacras de este mundo y por consiguiente queda al desnudo la verdadera cara de la condición humana. Nos gustaría tener más motivos para felicitarnos por las cosas tal como vienen dadas que no por objetarlas tal como son. Los comentarios del futuro, posiblemente serán felicísimos y llenos de autocomplacencia si los de la actualidad hacen debidamente su trabajo poniendo al descubierto los errores que se cometen y en particular a sus agentes responsables. Los periódicos de cuestiones locales que celebran fundamentalmente efemérides y relatan eventos forman parte del entramado informativo que nos informa de una versión de la realidad pero no de todas las que contiene. La realidad, multifactorial y multiaspectada, tiene un currículum oculto y sobre todo tiene un análisis racional. Basta pensarla para averiguar sus déficits e injusticias por no decir sus crueldades y catástrofes.  Seguiremos con el catálogo de denuncias que por ahora no tiene perspectivas de ser conclusa a corto plazo y al hacerlo combatiremos el desaliento que ello produce animándonos con el elogio de esperanza por el infinito potencial de los hombres y las mujeres en superar las circunstancias de las que hacen de cómplices.

Pequeños reveses

 

La estadística de los pequeños reveses.

Si contamos una a una todas las adversidades con las que nos encontramos en la vida social veremos que una parte considerable de ellas viene determinada por la conducta nefasta del otro concreto, del otro inmediato, del vecino que no para mientes. En tiempos de miseria en la que unos cuantos intermediarios y magnatarios se enriquecían a costa de aumentar sus plusvalías y esquilmar los beneficios  el otro contra el que enfrentarse y a quien reivindicarle derechos era minoritario, localizable, despótico y concreto. La lucha por un mundo mejor lo podía señalar y personalizar. Las vanguardias revolucionarias  podían  hacer de heroicas y de honestas al señalar sin género de dudas quien era el enemigo. Con la pujanza del gran abanico de  la clase social  media por el flujo continuo de proletariado bien asentado, el otro que protagoniza la adversidad puede ser cualquier otro cercano, gente de base, del pueblo, que a fuerza de ganar dinero y dejarse convencer por las ideas del consumo ha ido perdiendo la poca conciencia que tenía y el mundo es solo un lugar de competitividad, carreras, zancadillas y un laberinto de engaños en el que solo prevalece el más traidor.

Propongo hacer una estadística cotidiana de reveses en la que reseñar o contar todas las adversidades sutiles que la vida en colectividad  proporcionan abundantemente. Solemos tener conflictos con gente de nuestra propia clase, con el vecino, con el compañero de trabajo, con el taquillero, con el otro viajero, con el que se sienta al lado, con el que no ha respetado el paso de cebra, con quien nos ha asustado con su claxon, con el tendero que nos ha escatimado el peso, con el hijo con quien tenemos ópticas históricas distintas, con el compañero que dedica más tiempo a la sala de máquinas donde están los ordenadores y las impresoras que no a la otra sala de máquinas donde están la lavadora, el frigorífico, el turmix, el microondas y la cocina eléctrica. Raramente tenemos conflictos directos con la gente clave del poder. Ni siquiera vemos o apenas sabemos quien es el patrón de la empresa para la que trabajamos y no tenemos oportunidad de decirle a la cara lo que pensamos del presidente de gobierno y cuando un panorama de conflicto nos lleva a recibir los golpes de un policía de turno tendemos a disculparlo porque no hace más que ganarse su salario obedeciendo las órdenes con las que, por supuesto, nos dirá que no está de acuerdo. La estadística del conflicto es esencial para una conflictología  -una teoría para resolver  las relaciones adversativas- que trascienda la idea obsoleta de buenos-malos, ricos-pobres, burgueses-proletarios, reaccionarios-revolucionarios como si estuviera tan clara la pertenencia a un lado u otro de estos duetos clasificatorios. La estadística del conflicto hecha espontáneamente arroja demasiados datos que no pueden ser ignorados sobre una mayoría de problemas con la gente más próxima, la más co-perteneciente a la misma realidad social y económica, en lugar de tenerlos con quienes desde lejos de las escenas concretas hacen del mundo un lugar deliberadamente imperfecto.

Alejados de los problemas.

 Si no saliéramos de casa es posible que una multitud de pequeños y grandes problemas no existieran. Una vez leí un cuento de Chéjov, que de tarde en tarde me viene a la memoria, y que he citado de diversas maneras, sobre un hombre joven que acepta la apuesta de un aristócrata ruso en pasarse los años de su juventud encerrado a cambio de una fortuna tras su cautiverio. La única condición que pide para tal larga permanencia es poder leer todo lo que pida. Tras el tiempo transcurrido y gracias a su saber decide no salir al mundo. Para Pascal la infelicidad humana se explica por la incapacidad de vivir dentro de una sola habitación. Para no pocos filósofos, tras sus reflexiones y años de lucha, el aislamiento social ha sido la opción más inteligente que han tomado. Para mi mismo la toma de distancia del mundo es la única manera práctica que he encontrado para poderlo seguir soportando. Ideas  todas ellas, demasiado extremas y difíciles de admitir. El otro desconocido es el gran enigma que tanto puede asombrarnos con ofrecimientos artísticos, solidarios y exquisitos como destruirnos por sus artimañas, su capacidad de daño o sus errores. Tratamos de vivir alejados de los problemas como si no fueran a alcanzarnos nunca.  Las guerras en las que mueren cada día muchas personas o las zonas de hambruna donde mueren otras tantas quedan lejos. No concebimos que eso nos pueda afectar en nuestro propio terreno. Las catástrofes, los crímenes, los siniestros, los robos parecen cosas que les suceden a los demás y que nos vienen a perturbar en los espacios de noticias o cuando nos las cuentan de primera manera. Y aunque sabemos que todos entramos dentro de la probabilística que nos suceda cualquier adversidad tendemos a creer que el índice de fatalidad que nos afecta es pequeño. El esquema mental cambia por completo cuando te das cuenta que el problema que creías tener  lejos te pilla de lleno y en cinco minutos te cambia la vida. Eso pasa cuando has tenido el infortunio de topar con un vehículo de frente que ha salido de su carril o cuando te roban tus pertenencias sin dejar rastro. En esta sociedad no se puede vivir al margen de sus atropellos y formas de funcionar. Sencillamente no se puede dar la espalda a lo que le sucede a los demás porque más temprano que tarde también te sucede a ti. Una de dos o haces un retiro in extremis sin ver ni tratar con nadie o si te mueves en sociedad te pringas de sus penalidades. Estar en sociedad es estar con todas su variables, incluidas las de dolor, atropellos e injusticias.

 

Conversaciones con el policía.

 

Conversaciones en plural y policía en singular.  Las unas son fragmentos que configuran la escena del súbdito que debe obedecer y del ejecutor del poder que debe recordar o marcar las normas. Siempre he tenido la sensación de que un policía es la misma persona con distintas caras o uniformes o idiomas o colores de la piel. No pasa de decir los mismos predicados por los cuales ha sido contratado y no pasa de desarrollar su inteligencia particular más allá de lo que le exija su puesto que para ejercerlo no ha de ser muy elevada. Lo que es más el policía cuanto más tonto y musculoso mas conviene a un estado. Al igual que cualquier aduanero el policía pregunta cosas cuyas respuestas no puede evaluar porque no tiene capacidad para ello. Simplemente es un servidor del estado y el primer sometido a una estructura jerárquica de poder. Cobra por obedecer, es decir ha vendido su criterio personal a cambio de un salario. No en vano los servidores del estado son los que mejores condiciones tienen del funcionariado en cuanto a salarios y jubilación. Esto es especialmente notorio en países africanos en los que sus miserias y bajos índices de desarrollo no les prohíben tener bien amordazados a sus cuerpos policiales. Sentada esa premisa toda conversación con un policía esta condenada al fracaso. En una ocasión con uno de ellos lo comparé a una piedra. Estaba seguro que el valor de una piedra era superior al suyo. Jamás intercambiaría una sola piedra de mi colección por la vida de uno de esos tipos. ¿pero como? La vida humana es sagrada ¿serias capaz de no salvar la de uno a cambio de dar una de tus malditas piedras cogidas de lechos de ríos, de bosques y de playas? Pues sí. ¿Si solo son piedras? En efecto y los policías sólo son policías. Todo lo contrario a lo que se espera de un ser humano: un pensante como mínimo por cuenta propia. No, quien obedece órdenes que ni siquiera se cuestiona ni puede demostrar que sirvan para algo, ha perdido para mí el criterio de persona. Al menos una piedra es una piedra, pero una persona que ha vendido su personalidad a cambio de un salario no es nada. Esto que dices es muy duro. Puede ir en contra de los derechos humanos. Los derechos humanos –respondo- son para los humanos que los cumplen, por lo general una enorme cantidad de policías corruptas de todo el mundo  en lugar de garantizarlos matan a quienes luchan por ellos.

Pero no todos son mediocres tal como los pinto. No, no todos. He tratado con algunos de ellos conocidos en el ámbito de las relaciones personales, no tanto porque los buscara como porque sus contactos me vinieron dados por personas intermediarias de las que éramos amigos ambas partes. En el dialogo personal y privado puedo asegurar que algunos piensan, pero eso en lugar de ser un elogio introduce una variable en la polémica mas difícil de calibrar. ¿Cómo es posible que un pensante real acepte meterse en un cuerpo policial de un estado sabiendo  las historias perversas que se cuecen en sus laberintos? La criminología puede ser apasionante y un estado a fin de cuentas es una gran familia en la que cabe multitud de funcionarios. La falta de ética de unos no tiene porque ser la norma de todos.

Un policía no es más que un ejecutor de la ley y la ley la decide la sociedad. Teóricamente es así en la práctica no. Un policía es un tipo con una cuota de poder y una psicología ad hoc para ejercerla. Lo que menos tolera un policía es que sea descubierto in fraganti en sus estupideces. Alguien me contó como en un control aduanero en un aeropuerto un policía que miraba al revés el pasaporte que le dio le dijo que no estaba en regla. Ese repuso que en efecto no lo estaba porque lo estaba mirando al revés. El policía contraatacó diciendo que el solo entendía ingles, a lo cual el pasajero repuso que también lo hablaba, idioma en el que no estuvo a la altura el otro. Doblemente humillado le devolvió el documento diciéndole con el dedo que a la próxima vez que pasara por allí se las tendría con él. Ese es el perfil del verdadero policía. Un estúpido y punto.

Evidentemente no siempre es así. Los aparatos de estado en su complejidad de control en sociedades cada vez más complicadas han montado academias de policía y ha tratado de dignificar la profesión reduciendo las cuotas de burrología y corrupción. Lo primero que aprender un policía es no entrar en discusión con un súbdito. Cumple órdenes y ya está. Cuando he sido interceptado por alguno y la persona compañera en mi vehículo ha tratado de darle explicaciones yo he atajado el tema diciéndole: es un policía dando a entender que no se puede esperar ninguna comprensión del mismo. Odio a la policía ¿se nota? Llevo años conviviendo con ese sentimiento. Mi sueño ideal pasaba por un mundo sin policías con gente madura capaz de autor regularse a si misma. Sé que es una quimera. Ahí donde no hay la autorresponsabilidad individual debe haber algo o alguien que lo garantice. Tras cada enunciado normativo termina por haber alguien que haga de policía, lleve o no un uniforme, cobre o no por eso. No siempre. Depende de la madurez de cada persona y una nueva tradición auto organizativa de cada lugar. En principio el poder de argumentación que acompaña una disposición es o debería ser suficiente para su aplicación regular. Acudir a la instancia punitiva puede convertir un incumplidor de algo en un saboteador consolidado de lo mismo. Antes de hacerlo convendrá recurrir a formas intermediarias de mediación y educación. Cuando se agotan todos los medios persuasivos y alguien sigue insistiendo en una conducta antisocial aparece la figura represora, su marco teórico ha sido dado, las condiciones objetivas empujan a ello. Mientras la sociedad no resuelva sus problemas y limitaciones por la vía de la comprensión y la ilusión colectivas y tenga que acudir a la figura represora la humanidad está perdida. Una parte de ella sale defectuosa en el proceso reproductivo. Esa tesis es peligrosa pues lleva(ría) a pensar en la escisión social entre una parte elitista de la sociedad que merece pertenecer a ella y otra parte imperfecta que debe ser excluida. En todo caso la ley es una elaboración que concreta una moral o una ética de comportamiento. No hay modelo social que haya podido funcionar sin ella. Su establecimiento delega en la palabra ordenada y escrita el peso de la sociedad contra sus infractores. Si este peso es a través de agentes profesionalizados o no es algo secundario. Cuando no los ha habido un conjunto social ha tomado la ley por su mano y ha aplicado el código. Los linchamientos no han sido más que formas sumariales de ajusticiamiento. Frente al transgresor que supera el límite de lo tolerable para entrar en el campo criminal al mal que hizo contra lso demás cabe contraponerle un mal que lo corrija. En una imaginaria discusión entre un ácrata y un aristócrata ambos terminarían por ponerse de acuerdo en la necesidad de una reeducación de la conducta incapaz de vivir socialmente.  Aristóteles ya comparó el mal que se hace por voluntad al que se hace por fuerza calificando de mucho peor el primero.

Las conversaciones con el policía suelen rondar en torno al tema central de la libertad personal versus la libertad ajena o pública. El policía discute un determinado comportamiento (desde el exceso de velocidad a tirar pieles de plátano o colillas en la vía peatonal) en aras al ataque que supone a la libertad de los demás que pasa por su seguridad. El infractor no puede apelar a que tiene prisas o a que no hay una papelera cerca. El policía aplica la sanción decidida en otra parte y por otra persona. Lacordaire definió la libertad como el derecho a no perjudicar a los demás. Definida asi hay que tomarla como una obligación o en todo caso como una precaución y sumo cuidado de no ejercerla en contra de la que ejercen los demás. La libertad no se limita a un derecho reconocido, es fundamentalmente una actitud constructiva y respetuosa con la vida. Como la libertad supone la responsabilidad, según Shaw, es por eso que  la mayoría de lso hombres la temen tanto.

En una ocasión que vi a una pareja joven preparándose un sándwich en la acera junto a un árbol y que daban la nota de ser viajeros sin recursos estuve tentado por un momento de ofrecerles mi ayuda. Un instante antes de hacerlo tiraron un envase al asfalto. En lugar de dársela el gesto me disuadió totalmente para no ofrecérsela.

Todas las conversaciones que he mantenido con uniformados de distintas policías pasan fundamentalmente por el tema central de cómo deben autor regularse las conductas y hasta donde deben extender sus prerrogativas. Inevitablemente toda critica en profundidad lleva antes o despues a aguantar  la amenaza de ser  detenido por insubordinación o no acatamiento a la autoridad o no sé que formula verbal emplean para imponer su poder. Lo que menso aguanta un policía es ser ninguneado, no ya por no hacerle caso cuando no se lo merece sino por demostrarle lo estúpido que llega a ser.

La sociedad ideal en la que no haya policías ni uniformados ni desuniformados deberá esperar algunos siglos por no decir milenios. El policía no es más que la prolongación legal del puño descargado, por tanto de una fuerza que uno no tiene o no quiere o no puede emplear en un momento dado. Todo mi anticapitalismo y mi posición anti policía por décadas que hayan pasado desde haber tenido el primer contacto serio a los 17 años y ser detenido por estar durmiendo en una playa apaciblemente no me quita que les haga jugar el rol de peones que les corresponde en la gran partida de ajedrez que es la vida. En mis observaciones de campo tengo muchas notas referidas a comportamientos policiales delirantes. Tantas que he llegado a la conclusión que un personaje uniformado es un sujeto que lo primero que aprende y por lo que es instruido es a no pensar. Cuando en alguna ocasión la conversación se sale de madre uno de ellos que se persono al ser llamado en una reunión de una comunidad de vecinos amenazada por una vecina loca propuso la restauración de la pena de muerte para estos casos. No comment.

La sociedad en su, todavía, etapa infantil de desarrollo necesita gastar billones de euros por su incapacidad en autor regularse. Necesita gente con pito y armada para poner firmes a todos los sospechosos, tanto los criminales de facto como los supuestos como todas aquellas conductas disidentes que se desean criminalizar por la vía rápida por temor a que trastoquen un viejo orden social por otro mejor. Todo lo que puedo hacer por un policía de pelotón cuando me toca hablar con él es tomarlo por lo que es: alguien que no ha tenido más luces para ser algo mejor en la vida y se ha puesto a controlar a los demás a cambio de un salario fijo y ninguna idea propia.

 Paco Rabanne dijo que ante la libertad lo primero a hacer es aceptarla, lo segundo planificarla y lo tercero disfrutarla. Hacer las tres cosas es perfectamente posible sin dañar los intereses de nadie, algo que jamás  puede entender la psicología policial.

 

La violencia instituida

 

La violencia es un lenguaje con marca histórica. Es un comportamiento transversal y troncal que no ha cesado de aparecer a lo largo de los siglos. Los ejércitos de distintas latitudes han tenido el común denominador de enrolar a sus soldados con mentiras pero también con objetivos. Detrás de la victoria había el botín. Una guerra es un gran aparato escénico que justifica todas las atrocidades ilegales que en tiempos de paz no se permiten o al menos se controlan.

El ejército más civilizado (las dos palabras en la misma frase ya no pegan)termina comportándose como el más cruento con el correspondiente sistema de una cadena de mando. La historia de los ejércitos es la de iniquidad humana. Que los dioses del Olimpo nos cojan confesados para no tener que pasar por escenarios de bombas y disparos quienes tenemos la suerte de vivir en una latitud europea más o menos calmada. Pero la violencia es una constante. No hay día sin distintas clases de muertos por distintas clases de agresiones. El concepto de agresión misma pide su casillero correspondiente. La conciencia arroja pocos o muchos datos de ella. Afortunadamente no siempre toda agresión lleva a los puños, a las patadas, a los navajazos o a los disparos, quedándose en el ataque verbal o en el gesto, pero sí nos aproxima al reconocimiento de su posibilidad. Quien no tiene palabras ni serenidad acude al filo de la navaja o al gatillo. Lo mejor es resolver los conflictos con palabras pero es iluso pensar que esto funciona siempre. La violencia no se puede descartar estratégicamente -dada la condición humana- ni aun menos tácticamente para solventar en un momento dado una situación de acoso.

El ejército expresa más que ningun otro organismo el monopolio de la violencia del estado. El soldado uniformado –voluntario o por quintas- expresa al individuo descerebrado (entiéndase: con el cerebro en salmuera mientras dura su servicio) que tiene que cumplir órdenes. Hay pocas anulaciones de la voluntad como la del soldado, lo que no quita que en numerosas oportunidades históricas fuera él quien impusiera roles de poder a dirigentes que dudaban de tomarlo, como con Juliano el apóstata. Cuando los ejércitos se expresan: el del imperio romano, el de las cruzadas, los que acabaron con los cátaros,...el mundo tiembla.

El deseo de otro mundo posible es el de reconducir los parámetros de la violencia haciéndola menos destructiva y más manejable. Por ahora la inversión en arsenales no ha dejado de crecer y hay grandes fortunas en el planeta emparentadas con el tráfico de las armas. Detrás del soldadito de plomo resultón besando los colores de su país en la jura de la bandera hay demasiado marro como para ignorarlo.

Reivindicar el servicio militar de nuevo para todos, es propio de una visión anclada en el pasado. Tener buenas anécdotas del tiempo en que nos tocaba hacer la mili obligatoria “por cojones” no nos quita tener el espíritu crítico para no olvidar que fuimos a perder el tiempo, conocimos a muchos sonados  que ocupaban el puesto de militares-jefe y fuimos insolentemente robados por quitarnos meses o años de nuestras vidas  y maltratados haciéndonos cantar pijadas como el del ardor guerrero que nadie –salvo excepciones notables- sentíamos.

La violencia instituida es una constante internacional. Se puede -además de que se debe- prescindir de ejércitos reconduciendo el poder a otros asuntos civiles. ¿Es que alguien va a invadir Mónaco o St Marino o Andorra por no tener ejércitos? Pero todavía hay quien piensa que de no tener ejercito el país de al lado aprovechará una noche en la que todos estemos dormidos para invadirnos. O que basta que pasemos por una calle oscura para que se nos eche encima una banda de malhechores dedicada al asalto violento.

La expresión ultima de la autoprotección militar es la de países que como Corea del Norte dedica tanto presupuesto a su ejército que condena al hambre a sus ciudadanos. Reactualizar el parámetro de la autodefensa no pasa por el armamento sino por la prevención frente a los brotes de violencia y ante las personas, enfermas o no, con perfiles paraviolentos o filias violentas. ¿Por qué en lugar de proponer majaderías como la del servicio militar no se propone formulas contributivas al bien público por toda la sociedad civil? Podríamos empezar por sectores militares apoltronados para que trabajaran en temas de higiene urbana o de protección forestal cambiándoles sus armas de guerra por herramientas de trabajo

Estupor ante el personal

 

Un glorioso epifenómeno nacido a instancias de las etapas democráticas es que, poco o mucho, el personal dice la suya. Durante los períodos dictatoriales se le supone callado por la represión y se infiere –incorrectamente- que debajo del silencio por miedo la mayoría de mentes son razonablemente críticas  y sus dignidades han sido reconocidas como ofendidas.  Cuando las coyunturas políticas lo permiten el personal se desata en sus comentarios dando opiniones para todos los gustos evidenciando las proporciones de quien es quien.La mayoría inteligente es tan solo una hipótesis.

Durante las dictaduras hay un discurso único al que se ha sometido, durante las épocas democráticas toda clase de opinión encuentra su hueco. Su portador se cree con el derecho a decirla por inconsistente que esa. Así alguien subscribe una intencionalidad de vuelta a la mili obligatoria para todos incluidas las mujeres, y sale una fan que aplaude esa propuesta. ¿Progresamos  o retrocedemos? ¿En qué está pensando el personal?. ¿Es que España necesita defenderse de ataques militares? ¿Es que la correlación de fuerzas hoy en Europa acaso pasa por tener poderosos ejércitos?.La fan de vestir caqui o pantalones de escaqueo (por cierto ahora se han puesto de moda y se consiguen en tiendas ordinarias) ignora que muchos soldados medio-engañados la palman por maniobras equivocadas allende de las fronteras a cambio de un pedazo de piedra que lleve su nombre. Hay que decir además que la mili era una pausa indeseable en la vida profesional  y personal de cualquiera  y que instruía para la vagancia y a la escasez de aprendizaje además de experimentar el trauma de subordinación.

El Servicio Militar así como cualquier otra obligación por decreto es cosa del pasado. Un país es tanto más evolucionado cuanto mas baja es su cuenta de gastos por cuestiones bélicas.



Educación Libre

Educación libre. La educación desescolarizada.

Por ley los niños heredan la condición de educandos o educables  y las escuelas públicas y privadas  están a su servicio y el de los padres para recibir una formación cuando menos básica, desde los 6 hasta los 16años. Estos 10 años de vida escolarizada están pensados para proyectar a los chicos y chicas  hacía la madurez y dotarlos del saber práctico con el que enfrentar las cosas de la vida. Los argumentos a favor de la educación pública, obligatoria y gratuita tienen un movimiento contumaz detrás, de lucha y reivindicaciones en pos de la igualdad social y en contra de la ignorancia. No hay duda del valor histórico que ha cumplido la escuela para sacar de la miseria y de la calle a millones de niños librándolos de la explotación cuando no del crimen y de la enfermedad. En no pocos casos la escuela también ha sido doblemente centro de enseñanza y centro asistencial y hasta alimentario como punto de distribución de productos básicos como la leche.

Sin embargo los países en los que la revolución industrial  queda algo lejos y las necesidades de los centros escolares de instrucción se han mezclado con sus crisis pedagógicas cíclicas además de sus desajustes con las necesidades profesionales de mercado, han lanzado a vanguardias de la pedagogía alternativa a pensar en planteamientos educativos fuera del recinto escolar y de la simbología del aula como lugar de imposición unilateral de un tipo de saber.

Es así que surge la educación libre  que entiende básicamente la formación con un enfoque holístico centrado en el desarrollo autónomo particular de los individuos en lugar de su uniformización y estandarización con arreglo a disciplinas previamente establecidas por las que tiene que pasar todo el mundo, le gusten o no. La educación desescolarizada presenta problemas de distinta índole: uno; de orden legal (los padres están obligados a facilitar el saber institucional a sus hijos); dos,  de orden relacional (los niños de padres con visiones culturales alternativas pueden transportar involuntariamente conflictos por discriminación con sus compañeros de escuela) y tres, de orden intelectivo (los niños que no siguen un programa determinado de escuela pueden saber otras cosas que no están en éste y dejar de saber parte de las que contiene).

La educación desescolarizada es no sólo otro concepto educativo también supone otro concepto social de vida comunitaria. La escuela institucional es un recinto cerrado que saca de la calle a la masa infantil en edad escolar y al recluirla permite a la sociedad adulta a que haga sus actividades. La educación desescolarizada es la propuesta de devolución de esta masa a la calle y a los espacios de realidad haciendo jugar un papel activo en sus actividades a los distintos sectores de la sociedad.

No hay que confundir la persona desescolarizada con la pérdida de cultura o de recursos ni con el desprecio a todos los recursos institucionales de enseñanza. En realidad el estudiante desescolarizado se ajusta al de sujeto autodidacta que va a crear su diseño curricular personalizado utilizando las posibilidades que ofertan las organizaciones sociales de la sociedad civil así como las públicas del estado.

Work' s team

 

La época de los solitarios  de la reflexión ha pasado y generalmente toda investigación concreta, no es más que un aspecto diminuto de una investigación mayor.Y cada tesinando no es más que un alumnando con una cuota de responsabilidad en un proyecto de equipo dirigido por alguien (el director de tesis)con interés particular en aquél aspecto en tanto que ha sido demarcado a partir de su propia tesis central. en definitiva, el tesinando es un aspectando.Y por consiguiente el equipo de pertenencia y adhesión le puede estar viniendo dado desde el mismo momento de su programa de entrenamiento o de doctorado. Pero bien puede suceder que el tesinando piense por cuenta propia o tenga intereses propios que no se ajusten a los de una investigación en marcha, y quiera-desee hacer su propia investigación. Desde ese momento acaba de condenarse a una vida laberíntica de contactos infructuosos. Quedan demostrados a partir de la especialización de cada doctor en lo suyo, hasta el punto que genera una fenómeno de especiación: cada especialista pertenece a una especie de personas. Ese recorrido es interesante para encontrar interlocutores interesados cuya crítica puede ser muy valiosa o cuando menos sugerente, como el contacto de pasillo pero largo, mantenido con Raul Gabás[1]  que aún derivándome a las fuentes nutricias  de Habermas, de las que bebí un poco como marxiano, pareció interesante hacer de la palabra una biofunción, sacándola del contexto habitual en la que se le juzga: el lingüístico  y el sociocomunicacional. No creo que Habermas haya explorado impactos celulares de los verbos mal prosados, pero a menudo desde la filosofía se pueden establecer predicados con consecuencias de largo alcance y de alcance superior a sus creadores. En efecto, el predicador puede quedar por debajo,a su pesar o inconscientemente, del valor transferencial y transpolar de su predicado.Por eso lo leeré siguiendo el caso de Raul, junto a otros popes de la pluma discursiva que hayan hablado de la comunicación  en su exacto sentido.

Pero esos contactos no suplen de buen trozo el work´s team o el equipo de trabajo o el grupo de discusión. El lugar en suma desde el que repasar semana a semana (como la frecuencia más adecuada)el avance y configuración de la investigación. si el grupo coincide o viene dado por el marco del departamento y del programa de doctorado, tanto mejor (siempre y cuando la libertad de autonomía investigativa no quede hipotecada por intereses superiores); sino queda la opción de tratar de crear uno propio. Yo he tenido la suerte de regularizar el contacto con Vicente Herrera al que se ha añadido Germaine García[2] .A partir de tres la discusión se puede enriquecer abundantemente, aunque ambos son ya practicantes del modelo explicativo de la nueva medicina protocolizada por Hamer[3].  .Ellos están en la línea genérica delos impactos emocionales que establecen unos conflictos biológicos a partir de los que se sustenta un  cáncer. Yo establezco dentro de los factores cocausales  las maneras formales de la expresión que incorporan lesividad a un acto radical que  destruye directamente el equilibrio psicoorgánico, produciendo catástrofes en el sistema hormonal y en los sistemas circulatorios y celulares.

Creo que hay un futuro de equipo en ese lugar, aunque preferiría que se cuantificará a otras 3 personas para hacerlo más  enriquecedor. Entretanto mi comportamiento ya es el de hacer participar en la discusión del proyecto a quien  esté receptivo y dispuesto a escucharlo. E incluso a repartir textos de avance como lecturas aproximativas a lo que pretendo. Hasta ahora, he obtenido beneficios en tanto que de una manera u otra, la refracción o acogida ajena me ha renovado estímulos e ideas. Xavi Martínez[4]  o Navarro[5]  que sumí al áurea de mi deseo investigando, me recomendaron textos y referencias que pueden tener un interés.El de Marius Schneider[6]  y uno de Shankara Xaria[7] .además de la referencia ya repetida y obligada de Tomatis[8]  y de la técnica terapéutica de su centro basado en el sonido y atenuado por un equivalente del líquido amniótico. Por ahora nadie se ha atrevido a decirme directamente que estoy perdiendo el tiempo y que la supuesta demostrabilidad de mi proyecto no podrá ir más allá de una exposición más o menos elocuente o ensayística. Por el momento esa convocatoria al tema de quien quiera escucharlo puede estar basándose en un sesgo en cuanto pueda generar involuntariamente una empatía de quien me escucha en lo que le expongo, en particular dado mi apasionamiento expositivo y una cierta prestancia persuasora.Aún así, de momento a Vicenç, compañero clave, ha recibido mi posición con una actitud moderativa de que necesita reflexionarlo más. Entiendo la interacción con el work´s team como un lugar de deliberación de algo que está en proceso no de algo que están definitivamente terminado y ya está listo para una presentación final.El trabajo teórico como deliberación continuada es un criterio laxo y flexible que permite un potencial creativo enorme. La asistencia continuada a una reunión es un gasto de tiempo precioso pero es remunerativo si aporta re-pensamientos e innovaciones en las formulaciones del discurso además de incoporaciones de nuevas sugerencias. Resulta que los productos tangibles y más contables década contacto es la mención de nuevas referencias pasadas por alto en anteriores encuentros.  Usando un esquema abreviado se puede afirmar que un encuentro con una discusión sugiere nuevas discusiones.Un encuentro con alguien lleva a la citación de otras fuentes y otros contactos. Lo mismo que una lectura seria de un autor lleva también a un recorrido por otros autores citados en  su texto.  Abreviándolo todavía más: un contacto nominal genera otros recursos nominales. Las palabras de uno llevan a las palabras de un otro. ese proceso desde luego puede ser infinitamente ramificado ante el que criterios claros de su terminación o terminibilidad deben ser puestos en claro.Decidir pasa por amputar. Elegir una parte bibliográfica pasa por no procesar,para eso, otro parte bibliográfica.Así pues toda elección focalizada es una discriminación para otras fuentes colaterales. Lo cual lleva a una maduración de la dinámica de la tesis cuando el tesinando entiende que su investigación jerarquiza una parte de la realidad como objeto a costa de supeditar el resto del real interesante. El grupo de debate puede ser el moderador de las extravagancias y lo que haga de especificador.

Mantenerlo sin una garantía de éxito y en particular sin una beca que pague los encuentros puede ser un obstáculo reiterante que oscile en función de otras prioridades (cuya condición de propiedad venga determinada por el aspecto de tiempo remunerado), e incluso que acabe con su  continuidad como tal. Mi experiencia en las praxis de voluntariado da cuenta de la  finiquitud como un fenómeno frecuente.

 



[1]    catedrático del departamento de Filosofía de la UAB.

[2]  Ambos comparten un centro colectivo de consulta de Salud en Gran Vía  de Barcelona centro y  Germaine sigue una línea de medicina tibetana.

[3]  Hamer es el médico maldito cuya sola mención puede colocar ante el paroximo al/a osado/a que lo mencione.  ya me ocurrió con S.. Aldeguer y particularmente con Ana Estany que pronto desempolvó las etiquetas de lo no científico en su contra y una mención de anécdota personal acerca de unos conocidos que se acogieron a su tipo de tratamiento y  lo lamentaron gravemente.

[4]  Regenta la librería el gurú trampós que lucha por mantenerse a flote y  ofrecer un  bibliografía de textos religiosos.Puesto que la entrada de clientes es muy dilatada, permite convertir las visitas en un espacio de ocio literario.

[5] Francesc Navarro.cliente de la librería citada  Interesado en temas esotéricos . Su juvenivilidad permite augurar un potencial de paseos por la información y las fuentes sino decrece su interés por las lecturas.Y esa misma condición joven  es interesante de rescatar  en los sondeos de reactancias.entiendo que determinados proyectos de investigación de las ciencias sociales y de humanidades, deben trascender el mundo críptico del rigor académico para  someter su léxico a la prueba del algodón de la calle, para comprobar que reacciones merece, aquella intencionalidad indagatoria y la presunción teórica en la que se apoya.

[6] Schenider,Marius. El origen musical delos animales-símbolos en la mitología y la escultura antiguas. Eds.Siruela.

[7] Shankara/Xaria.  estudios sobre El valor del sonido

[8]  Tomatis. Trabajos que desconfirman modelos evaluativos de retraso mental en el lugar de problemas de adaptación en el seguimiento escolar por razones de limitación perceptual.

La Redacción

 

La investigación y toda reflexión llega a los demás por comentarios sinópticos y para quienes la quieren o han de evaluar, en forma de lectura. La redacción pues es un producto final de exposición de una investigación y no es la investigación misma. empatizando con las resistencias a la lectura de esos lectores selectos y teniendo en cuenta la acumulación de trabajos y otras lecturas que presumiblemente están haciendo, el texto propuesto ha de pensar en una redacción preclara y directa. Lo más apropiado en lo formal son grandes espaciados, párrafos breves y distanciados entre sí, bastantes remarcaciones en negrita, cursiva y subrayados y frases cortas.

La construcción de la redacción debe obedecer a criterios de economía tanto para el elaborador como para quien lo lea.Y las oraciones sencillas son las más fáciles de comprender y las que pueden tener un mejor cartel. Pero las frases con un sujeto, un verbo y un par de complementos a lo más; mantienen el discurso en un subnivel elaborativo. No siempre es posible mantener la expresión dentro de construcciones sencillas. De hecho la simplicidad expresiva guarda una relación directa con la misma sencillez  delos conceptos presentados. ¿que pasa, cuando los conceptos a decir están llenos de sutilidades? Pues la redacción se convierte en compleja y tediosa.

Una manera de evitarlas es tratar de desglosar cada párrafo de oraciones continuas en oraciones separadas en la medida que sea posible.Dicho de otra manera, sustituir puntos seguidos a las comas. El otro recurso es la conversión de puntos seguidos en puntos y a parte. Visualmente una redacción con mayor número de párrafos, junto con los sangrados convenientes de los márgenes izquierdo y derecho, resulta más atractiva para la lectura que una, en que no aparecen puntos y aparte, y un par de párrafos pueden llenar una página conteniendo más de 600 palabras entre ambos. Lo formal -es de insistir- incide en la calidad de la redacción. Pero la redacción es la palabra entrelazada. Es la sintaxis y el estilo[1] , el repertorio vocabular  y las construcciones con la dosis adecuada de univocidad.

Mi tendencia redaccional (dadas la variables que siempre deseo mencionar)me lleva a complicar tanto la forma general del texto presentado, por un grado elevado de densidad (un máximo de negro sobre blanco), como los párrafos extendidos (siendo éste mismo en el que estoy añadiendo caracteres una demostración) que contemplan enumeración de posibilidades y de añadidos, para decir, de hecho, con menor coste de espacio, lo que se podría decir con tres o cuatro puntos y aparte, en lugar de uno solo. Otro factor de complicación es el de las inflexiones  de las contraposiciones y de las dobles negaciones. Todavía con las contraposiciones (pero, aunque, no obstante,...)el cerebro de cualquier lector/a puede encajarlas con relativa audacia. En cambio,añadidos de negadores pueden acabar haciendo la zancadilla a la comprensión.

Hay verdaderas elaboraciones cuya sola lectura excita e incita continuamente la mente a la que le coloca trampas de comprensión. Y obliga a quien lee a un continuo cálculo. De hecho la gramática no es más que una aplicación a la comunicación de las matemáticas. La libertad creativa de quien escribe no es total desde el momento en que está bajo el peso condicional de unas normas expresivas.  No aplicarlas condena al texto a que sea cualquier otra cosa pero no un texto verdadero pensado para la comprensión y el transporte del mensaje.

Un manera de aligerar la carga  redaccional de los párrafos extensivos y de su densidad, es diferenciando las oraciones principales de las segundarias. Mientras unas son imprescindibles, las otras operan como complementarias. Estas segundas pueden tener un tratamiento en un párrafo aparte, en un momento más relajado del discurso o colocados entre paréntesis y guiones. Yo los he venido usando toda mi vida, pero debo confesar que un exceso de los mismos entorpece la lectura, en particular cuando el mismo párrafo contiene de lo uno y de lo otro, o más de uno. Otro recurso es el de las notas a pie de página o al final del texto. Las de final de texto resultan muy engorrosas por lo que supone de estar a veces continuamente moviendo páginas y cambiando de registro óptico para localizarla, y las de pie de página al parecer no siempre son aceptables gráficamente.Según Stephen Gould[2]  ya no son admitidas por la mayoría de editores.a mí no me consta pero mi trato con los editores es nulo y los libros que sigo manejando siguen presentando notas de a pie con ediciones recientes. La preferencia es la columnar[3]  como ya es señalado en otro punto.

Lo interesante de una redacción es convertirlo en un relato. Comentarlo es sus justos términos es hablar del relato científico.Explicar el proceso de acuerdo con el cual se ha llegado a unas conclusiones en forma de tesis, puede ser enfrentado como una pesquisa. En cierta manera el investigador hace de detective. La analogía es buena. Para un misterio criminal la figura del detective va detrás de señales (pistas)que le den la configuración completa de lo sucedido y señalen donde está la responsabilidad del  acto delictivo y sus móviles. Para un misterio de la materia el rol de la investigación es descubrir que hay detrás de unos hechos y de unos comportamientos y donde están las partes causantes.Se trata tanto en un caso como en otro de ir hilvanando síntomas y aspectos para acabar construyendo una historia de lo sucedido(o de lo que está sucediendo sin ser visto) y hacerla reproducible. Todo inspector acaba reconstruyendo la imagen de la escena del crimen para dar con el/la/lo criminal.Todo investigador acaba hipotetizando sobre lo que puede estar sucediendo para que se den tales o cuales fenómenos de la naturaleza.

Si el/la investigador/a se ve a sí mismo/a como un vehículo de relato,se puede hacer parte integrante del mismo, cuando su solvencia de nombre o su osadía desde el casi anonimato se lo permitan. Basta conjugar adecuadamente los verbos y articular correctamente los sujetos de oración, pasa del singular al plural y al neutro según la pertinencia descriptora de cada momento.

Al respecto hay normativas establecidas y más o menos rígidas de las diversas disciplinas, representados en sus revistas más doctas y representativas y en sus colegios que marcan su normatividad obligada. Pueden (o deben,según los casos)evidentemente ser seguidas.en todo caso son ineludibles si se trata de publicar un determinado texto en una determinada revista que exige unas pautas.Guarda un parentesco con los concursos literarios. Para presentarse a uno hay que ceñir una aportación a las normas de espacio y de dimensiones y de copias o de soporte digital y de lo que sea.No hacerlo supone su automática la invalidación. Puestas así las cosas es mejor acogerse a la normativa de un magazine que no hace sino reproducir una creación ajena de acuerdo con las maneras más apropiadas y eficaces. Pero eso puede generar una problemática y de hecho ya está muy constatada, acerca de una insoportabilidad de lecturas que agotan el sumum de las paciencias  lectoras.

Además hay textos que se hacen ilegibles para una mayoría tratando de complacer a una minoría desde las exigencias normativas.Ello presenta un reto,el de hacer lo mas ameno un relato siguiendo los protocolos de la pautación y la exposición ordenada delos materiales y su comprensividad oración a oración y palabra a palabra. Depende del trabajo que se haga serán necesarios recursos lingüísticos más o menos amplios o incluso neologismos[4] . Es fundamental la aclaración de cada cosa y en particular no cohibir con la lectura a ningún lector que se pueda sentir por debajo de lo que se está desarrollando.Eso puede generar inconveniencias.



[1] así como hay redacciones de revistas(por ejemplo, Diálogos, para citar una)se reservan el derecho a hacer correcciones de estilo y editoriales que  pasan originales  por sus equipos de corrección antes de enviarlos a impresión; también el texto de una investigación puede ser llevado a especialistas que la pongan en condiciones de legible.

[2]  Lo cita en su libro sobre la medida del hombre.

[3]  La doble columna la del texto propiamente dicho a la derecha (que a su vez puede tratarse de dos columnas) y  la delas glosas y notas a la izquierda cuando son precisadas y en blanco cuando no lo son,me parece la solución mejor. Por ahora aunque he hecho uso lector de textos presentados de este modo, no lo he hecho como fabricante de texto.

[4]  Soy un gran creador de neologismos persuadido de las limitaciones inherentes al lenguaje y eso me proporciona la experiencia añadida de una cierta incomprensión de elementos de mis textos, con el agravante de la no existencia de diccionarios de consulta.Me arriesgo constantemente a contar con la capacidad inferencial de los lectores potenciales a los que me dirijo.

La imagen formal

La presentación de cada porción de trabajo y de todo su desarrollo es fundamental.Y en este aspecto tiene significación absolutamente todo: desde el tipo y tamaño de letras empleados  hasta el interespaciado y espacios entrepárrafos y entrecapítulos, hasta por supuesto las indexaciones que permitan la localización de cada uno de los puntos de lo planteado. Una  narración no deja de ser una invitación a una jungla de oraciones.Y como tal jungla admite muchos camuflajes y mimetismos. La cuantificación de las palabras puede solapar (y tratar de hacer pasar por alto)las que no han sido escritas. No hay nada más vano que tal pretensión. No hay texto existente que pueda disfrazar la falta de un no--texto cuando en lugar de ser presentado ha sido colocado un discurso que no es el que corresponde. Es como tratar de  escribir una novela en el lugar de un ensayo o de escribir un ensayo en el lugar de un análisis. La imagen es esencial  pero nunca oculta la falta de contenido. Una presentación bien trabada no justifica bajo ningún alegato la ausencia de contenido. Pero al mismo tiempo un contenido bien construido no justifica nunca su impresentabilidad. El cuidado de la imagen, de cuerdo con todos los argumentos publicitarios y de marketing social está fuera de toda impugnación.

 

Tal imagen, se extiende desde el cuidado de la redacción, la remarcación de los capítulos, el sumario base desde el que poder acudir a las páginas y epígrafes  preseleccionados, a una introducción que capitalice las partes, a un abstract que de las palabras clave y el resumen central, y a un índice analítico si hay oportunidad de hacerlo.Sin evidentemente faltar la citación de las fuentes y la ordenación bibliográfica.

 

Toda elaboración es construida con la pretensión de que sea contrastada y esto es imposible si no pasa por la lectura. Algo formalmente presentado con los espaciados correspondientes y el manejo de todas y cada una de las páginas ágil resulta más apetecible para ser leído, que los clásicos dossiers de fotocopias  de libros,supradensos y con borrones de fotocopiadora (típico y tópico de las universidades españolas), que convierten las lecturas en retos a las leyes de la óptica. La lectura más eficiente es la de recorrer una palabra detrás de otra, una oración tras otra, un párrafo tras otra, y así hasta un capítulo tras el anterior y una página después de la que la precede. No es un criterio extraordinario.Es el único.Así mismo, la historia sin  más trascendencia sigue con pasar a un libro después de otro en un etcétera del que no se ve fin.

 

 Pero como hay que contar con el componente de fatiga intelectual en todo lector, el texto elaborado ha de acogerse a una presentación que lo haga  no solo legible sino atractivo. Hay quien informa que se puede hacer lecturas rápidas[1]  de textos o se puede adivinar su importancia a partir de la primera página.No creo que lo uno ni lo otro sea posible, aunque una experiencia potenciada como lector/a otorga a quien la tiene la oportunidad de pasarse por alto algunas palabras dentro de algunos textos, pero no más de minúsculas cantidades, con lo cual no se hace una verdadera economía de tiempo con ello. Más importante que inducir a pensar en términos de menor gasto de tiempo, un texto es presentable en tanto que dice algo nuevo o distinto y es aportativo, y eso en sí mismo justifica su gasto de tiempo. Cada texto tiene el suyo.Y ese tiempo no es lo que va a ser cuestionado, sino su gasto inútil para un tema que no lo merezca. Esto no se sabe hasta quelas retinas no enfocan palabra  a palabra, que es donde está la verdadera presentación formal. la previa: la de los rótulos y el encuadernado, sin ser  cuestionada, puede ser el celofán que coloque envuelva un mal producto. Los puntos gananciales están en los dos frentes, en la presentación a grosso modo y al detall de la letra más menuda.

 



[1]  Suelen anunciarse y hay libros que han sido vendidos y leídos en su totalidad para alcanzar el supuesto dominio de tales técnicas. Hasta ahora el lector con falta de tiempo no tiene mejor procedimiento que contratar a uno de los servicios de preselección de lecturas, en función de un pedido de bloques temáticos o de noticias por los que esté interesado. en cualquier caso aquí la función lectora es transferida de personajes pero no es eliminada.

Elaboración y Producto escrito.

Elaboración y Producto Escrito.

 Una tesis es lo que se sabe especialmente sobre algo. Existe pues independientemente de su exposición.Pero puesto que no es transmisible sin un soporte que la explique es necesario un producto escrito que la represente. En las pautas por configurarlo hay un proceso de elaboración. Solo es posible escribir en tanto haya algo a narrar. La narratología de un discurso científico va permitiendo convertir en palabras lo que antes eran intuiciones o sensaciones o especulaciones. Ponerse manos a la obra es ponerse a escribir. Paradójicamente el tesinando mete en un libro o en un dossier con pretensiones de libro,esa parcela del universo que quiere hacer suya. La literatura científica va a ser el resultado de esa posesión y al principio  no  será tratada como la posesión misma, pero en el curso del discurso lenguado y transcrito, la frontera entre ambas cosas irá haciéndose tenue. Plantearse  una producción escrita como medida cautelar de un avance es significativamente importante. Un índice numérico de paginas e incluso de suma de palabras que vayan perfilando lo que se está haciendo es trabajar con un objeto externo (el dossier de  textos y capítulos que se vayan trazando)que va cambiando de tamaño y forma en la medida en que van pasando los días.En ese producto mínimo solo es contable aquello vinculado a la investigación ao a un compromiso académico y excepcionalmente es admisible páginas paralelas que la apoyen[1] pero no otras de otros asuntos elaborativos con lo cual el compromiso de rentabilidad especalizada quedaría adulterado.  Hay otras maneras de trabajar, una es  la de ir acumulando datos fragmentarios en una dilatada fase de información (generalmente la más densa y larga)y luego hacer un ensamblado final de las partes. Yo he preferido empezar por un esquema genérico de la idea, someterlo a  la prueba de lectura y  contraste de algunas personas y pasar inmediatamente a continuación a la ampliación narrativa del texto, engrosando lo que eran puntos esquemáticos. Paralelamente y desde antes vengo haciendo fichas digitales (en realidad listados nominales de autores divididos por áreas temáticas)en las que ya incluyo discusiones propias a las teorías o datos recogidos. Por lo tanto desde el principio puedo permitirme citardatos de al base en el texto narrativo e insertarle fragmentos de discusión, que ya tengo recogidos en tal base. Mi falta de experiencia previa al respecto era total y por lo tanto me está tocando aprender esta mecánica día a día. Formal y aparentemente una página elaborada es más o menos argumentada y sólida en función de las citas que contiene y de las ampliaciones de referencias que menciona. 

Indicativamente me planteé iniciar la narración de la investigación teniendo en cuenta que al menos precisaría de dos notas a pie de página (tamaño estándar de dinA4)para poder evacuar con una cierta seriedad lo que me traía entremanos. aparentemente adoptaba un criterio tramposo, puesto que las citas vienen dictadas por el contenido del propio texto y de las menciones que hagan a referentes públicos y a (otros) autores, pero puesto que mi inercia elaborativa de toda la vida ha sido siempre la de citar de memoria y la de no acudir a la verificación de fuentes buscando títulos exactos, fechas de edición y editoriales; he entendido que debía autoimponerme tal criterio por formal que este sea.  La experiencia previa al respecto ha estado desde recientemente(y a partir también del dominio concreto e los comandos en el procesador de texto para inserción de notas)plantearme no escribir ningún artículo sin notas de apoyo. Por lo tanto estoy justo en un proceso de producción simultánea a la de aprendizaje de esa producción .en la práctica y dado que puede más mi inercia elaborativa que las detenciones y paros de escritura para buscar un nombre que no recuerdo o una cita que sé que tengo, pero no dónde, o todavía está pendiente de ser entrada en BadeDat, entonces la media de notas ampliadas es sobre 1,5 por página. siendo una parte de estas, no propiamente citas de referencias sino citas de ampliación sobre lo que estoy narrando. Las notas de ampliación son un gran invento puesto que permiten liberar al discurso central del texto de aquellos aspectos, que antes (con la mecanográfica o todavía con el ordenador pero inerciado por los viejos tiempos de la prehistoria del mecanoescrito)solía meter entre paréntesis o guiones,con lo cual densificaba en exceso los párrafos. El uso de las notas de ampliación siempre dejan la oportunidad al lector, del cual no necesariamente hay noticia sobre su estoicidad, el seguirlas o no, en tanto que todo texto tiene lecturas a distintas velocidades. Las notas además pueden ser presentadas como glosas marginales,con su colocación columnar a la izquierda de la páginas (hay programas de ordenador que lo permiten) permitiendo incluso tener una lectura independiente de ampliación.entiendo que con la dinámica en crecimiento en las técnicas elaborativas, el número de las notas también crecerá y la calidad de las mismas irá mejorando. Por el momento me autoexijo la anotación de ese mínimo de referencias cuya cantidad va a ser insuficiente a corto plazo y así mismo un producto diario mínimo de páginas, cuya exactitud tiene que ser realistamente medida teniendo en cuenta las otras actividades concurrentes por día y no inflacionándolos con textos escritos que no forman parte del producto en sí.  He pensando que el número de 10, habida cuenta de toda la pleitesía que nuestra cultura rinde al sistema decimal es una buena cifra, que de una manera aislada no permite mucho  pero que multiplicada por 30 días de un mes, si da un dato relevante. 300 páginas tecnografiadas cubre sobradamente el promedio de páginas de bastantes libros, y creo que nadie escribe 12libros por año, ni siquiera el prolijo Sánchez Montalbán[2] .  Claro que el concepto de página no es ninguna medida estable.  Las páginas de folio que yo usaba antes en la era mecanográfica podían contener fácilmente 1000 o más palabras cada una, teniendo en cuenta el tipo de letra y la escritura a un espacio, lo que daba para unas 60 líneas. Las páginas de dinA4 con sangrados a ambos espacios y con un cuerpo  de letra de 12, el que coloca por defecto el Claris work 3.0 del Mac con el que estoy escribiendo y un tipo de  letra helvética apenas alcanza las 700. cuando estoy muy elaborativo y tengo mucho por decir, paso el cuerpo a 11 o incluso a 10, lo  cual he hecho en algunas sesiones analíticas del Selbst [3] .También para que me cuadren un cierto número de páginas, uso el tipo de letra Arial MT condensed.De hecho su cuerpo no se corresponde con la helvética y tampoco el grosor de sus letras. Es una de las modalidades que más tinta economiza. Hay otras muchas variedades para condenar o remarcar letras.Pienso que en los procesos de impresión por ordenador en lugar de cambiar la cantidad de páginas por día como producto es más significativo cambiar el cuerpo o el tipo de letra. Así pues un mismo número de paginas puede llegar a doblar el número de palabras. Con un tipo u otro mi modo de escribir es bastante compulsional: apenas hago puntos y aparte y me dejo llevar por el chorro imaginativo. Luego el mismo trabajo elaborado cuando quiero presentarlo incluyo unos cuantos puntos y aparte y una separación interespacial entre párrafos.ese también es un modo de cuantificar páginas pero que no entra en mi mínimo. El hecho de hablar en términos de producción escrita por criticable que pueda ser inicialmente, enfrenta al  tesinando a su función ineludible de elaborante. Posiblemente una parte considerable del trabajo narrado no forme parte de una presentación final y en todo caso la tesitura de hacerlo generará más y más preguntas y constancias de incoherencias que convendrá ir resolviendo. Todo ello no deja de ser importante aunque es evidente que un producto escrito cualquiera o establecido de cualquier forma jamás podrá sustituir las exigencias de una elaboración de calidad. La narración pasa por las exigencias necesarias de la claridad expositiva y de la simplificación. Lo sencillo es más fácil de ser aceptado que lo complejo.todo lector rinde cuentas a su economía mental que no está para esfuerzos intelectuales gratuitos.

 



[1] en mi propia experiencia,el texto presente lo he incluido en esta contabilidad, porque su procesamiento es paralelo a l de trabajos académicos del programa dedoctorado,también contables, yal de la investigación.Aquí van siendo recogidas las dudas que se me van presentando en aquellos. 

[2]  alguien que cuida su imagen desde la farándula silenciada y que sin embargo su palabra escrita es una de las más excelsas.todo un sistemático en la producción y publicación de sus originales. Probablemente un modelo  a seguir en el campo de  las técnicas de trabajo intelectual y de elaboración sistemática.

[3]  Es un autoanálisis escrito con una sesión analítica semanal que mezcla teoría psicoanalítica con mi propia condición como objeto de análisis. fue iniciado en verano de 1997 y no tiene una intención limitativo-temporal clara, pero tal vez continúe como mínimo otro año  y medio más.

Del Doctorado a la Tesis

El abismo entre doctorado y tesis doctoral.

 

Teóricamente un programa de doctorado debe de ser útil para reunir elementos  con los que  preparar las condiciones inherentes a la tesis elegida. Pues bien: no es así. Un programa de doctorado puede ser-y de hecho lo es[1] -una ampliación de estudios y una colocación del debate más desde un tú a tú, no admitido o renuente durante la licenciatura. A veces y por primera vez, da paso a la configuración delos seminarios y de los debates colegiados , compartidos y reparto de responsabilidades en la coconducción de la discusión. Pero del conjunto de créditos elegidos no necesariamente la mayor parte, ni siquiera la mitad, ni siquiera un tercio van a tener que ver con la tesis elegida. Puede suceder que esa tesis sea sugerida en alguna de las materia y por algunos de los docentes, con lo cual tendrá un común denominador.Pero también puede suceder que el tema pensado o pre-pensado no está contemplado por ni siquiera un solo triste crédito de los ofertados. Con lo cual, el programa como conjunto de créditos obligados pueden ser tomados y tratados, como materiales auxiliares (bajo la rúbrica y rito de batalla: el saber no ocupa lugar. Es una mentira, porqué´ sí lo ocupa, pero por ahora  nos sirve).con suerte alguna de ellas habrá invitado a un/a ponente sobre las pautas concretas a seguir  para metodologizar y elaborar una. En la mayoría de casos la suerte no estará a favor del tesinando, que deberá buscarse las recetas a golpe de conversaciones de pasillo o a la captura de interlocutores. En todo el programa de doctorado no he encontrado instrumentos directamente válidos para la metodología constructiva de una tesis. Y no deja de ser una curiosidad quelas materias que se han cercado más a indicaciones pautadas acerca de como hacer una investigación, han sido de créditos contratados (matriculados)en la facultad de Ciencias[2] . Para Humanidades los protocolos que van desde el planteamiento general y justificación hasta la demostración concreta de un asunto, no corren una urgencia cuadricular tan destacada. de hecho a finales de siglo se está cubriendo un período singular que ha ido desde la Razón(Descartes) a la muerte de la Razón (Feyerabend).Lo cual  (me) viene de perlas por un intuicionismo holista emergente y por un reconocimiento tácito de quela ciencia no agota todo el saber y todo el conocimiento.Todo ello no evita el trabajo para concretar in situ cada discurso genérico y el alcance de hipótesis experimentales que permitan ser validadas o confirmadas con procedimientos de muestras contrastadas.

Lo mejor para saber como investigar es preguntarselo a quien ya lo ha hecho y repasar tesis doctorales terminadas. También, desde luego, acudir a lecturas de tesis ante doctos tribunales, y escuchar atentamente lo que dicen futuros doctores, doctores consumados y directores de tesinandos en  esa efemérides. Eso permite situar la verdad ante un  mundo de intereses y contraintereses y ante unos boatos y rituales establecidos. Pero el momento estelar de una presentación (la lectura)solo puede estar apoyado con una argumentación bien trabada, y no solo en una documentación exhaustiva. Es posible que a lo largo de la investigación,muchas vetas seguidas y literaturas anexas consultadas no tengan un valor positivo utilizable o integrable en el desarrollo elaborativo. También es posible comprobar que la mayor cantidad de apuntes tomados en clase o lecturas bibliográficas específicas delos créditos contratados, tampoco sirvan de pilares directos para un proceso tesinando. Así mismo, los trabajos durante los dos cursos, pueden quedar entre sí deshilvanados si el programa bianual se va haciendo sin tener una idea precisa de la tesis a investigar. Si es así, lo más probable es que las producciones de trabajos académicos tengan un interés pero dentro de una pluralidad de intereses sin rentabilizarlos como objetivos. Con ello se comprueba una ley fundamental acerca del rendimiento intelectual: cuanto antes se demore el tesinando en definir su objetivo de tesis,más tardara en demorar la amortización de su trabajo intelectual.. Por consiguiente cada uno de los trabajos de cada una delas materias tendrá su clásico toque de licenciatura sin ser un verdadero un trabajo contributivo a la investigación. Si por el contrario queda iniciado el programa de doctorado con un objetivo preciso, es significa que ya para empezar todos los créditos van a ser elegidos en esa perspectiva de apoyo a la investigación y va a darse un rentabilidad intelectual de cada hora de estudio.Evidentemente esto es paradisíaco y no suele suceder así. De la misma manera que la figura del tutor/a del programa no es más que un acto nominal que exigen los procedimientos administrativos porque alguien tiene que firmar las  inscripciones de matrículas y de tesina, no porque asuma realmente la función tutora[3]  o que al menos la asuma para todos los tesinandos. eso es una curiosidad no sé si de las universidades catalanas, pero que va muy en consonancia con una naturaleza altamente individualista donde cada uno solo alcanza a valorar sus movimientos personales sin importarle los ajenos.Y hace del tesinando un criptoesotérico en sus intenciones.  Posiblemente la mejor elección-y de pleno derecho ya que se paga una fortuna por ello- es la de adoptar realmente un/a tutor/a desde el principio,sea en quien coincida con tal cargo designado, para convertirlo así de virtual en fáctico, sea con un directo de equipo universitario que trabaje en un tema con el que coincidir, sea con alguien del departamento que empatice con la temática planteada. Este contacto doctoral puede ser decisivo pero su constitución pasa fundamentalmente por la definición  de lo que se quiere hacer.

Una vez establecida, el tesinando puede sufrir un shock en su sensibilidad  si advierte que una parte importante de estudios pasados y de créditos doctorales solo vienen a completar su formación general, pero no su entrenamiento para abordar aquella concreción decidida. Eso tiene de bueno, el descongelamiento de un episteme: y es que que todo conocimiento y formación previas por significativas que sean no da una garantía total ante un nuevo campo de exploración, en particular cuando sus precedentes especulativos y de campo, no han sido tantos. Eso genera un grado de incerteza considerable y un peligro de verbalidad [4] sin avanzar realmente en la cuestión planteada. En cualquier caso el programa de doctorado es presentado (con sus 32 créditos aproximadamente) como una condición sinequanom de realización antes de pasar a la investigación. De hecho la investigación la puede hacer quien sepa qué hacer, y desde el mismo momento de adquirir un backgraound suficiente, supuestamente aportado por la licenciatura o un máster. Parece que esa premisa decursos obedece más a una dinámica institucional de venta de cursos que no a una garantía de que estos permitan una mayor calidad investigativa[5] . En cualquier caso el/la tesinando pringa de acuerdo con las decisiones de altos vuelos(ministeriales y decanales)que se han tomado acerca de él/ella. Posiblemente tras una primera tesis, ya tomada experimentalmente como modelo o contramodelo, las siguientes que emprenda-si le quedan ganas de seguir codeándose con el laberinto académico delas pasiones calladas-las acometerá con más celeridad e incluso prescindiendo de la asistencia presencial a créditos.E iniciando desde el primer momento dela matriculación los contactos de negociación correspondientes. me pregunto si en el futuro las tesis no podrán tener un tratamiento equivalente al de las oficinas de patentes  donde son presentadas nuevas invenciones para darles la titularidad de su apadrinamiento y autoría y dejar que sea  las demandas de mercado (de teorías)lo que haga uso de ellas.



[1] El mío  del bienio1996-1998 fue en el departamento de filosofía de la UAB

[2]  Con Xavi Roqué y Antonio Nieto,Fac.de Ciencias.dept de historia de la ciencia. UAB

[3]  Yo he experimentado durante un curso y medio la soledad del tesinando en una facultad(la de filosofía de la UAB) que no es la suya de licenciatura y ante un deshilvanamiento total de materias .Los contactos con la tutora vigente no fueron nunca apelando a esa función tutora, que creo, ni se planteaba ejercer.

[4]  Lo refiero fundamentalmente a los nexos temáticos con humanidades,.Las investigaciones en ciencia básica y aplicada exigen y permiten unos protocolos de precisión más exactos que no permiten la especulación de modelos que sí se da en otras materias.

[5]  como es sabido no todas las tesis ni investigaciones han partido del mundo académico, ni este es la única garantía de método y posibilidades para los cometidos de la exploración del conocimiento.

La universidad como muro

El lugar de las letras sabias no está exento, como cualquier otro lugar de la sociedad, de sus dosis de  negligencia intelectual y por lo tanto de iletración. Como universo institucional que es, responde a unas dinámicas, a unos credos y a unas obediencias. Todo ello repletando el magma de la endogamia tantas veces criticada. Todo sistema cerrado, es por definición un sistema condenado a una extinción prematura.Es una de las  leyes entrópicas que se aprenden primitivamente. Aprenderla con demora significaría hacerlo desde el hedor de la extinción, presuponiendo que la teoría cadavérica que lo expida pudiera pensarlo.

En todo caso lo endogámico no llega a extremos de rip definitivos cuando lo cierto es que la universidad cumple funciones sociales de entrenamiento intelectual y de administración de credenciales. Otro campo muy distinto es el de la investigación.

El viacrucis del tesinando queda coronado con la severidad de las estructuras académicas cuando el director de tesis  no está a la altura de la demanda de su función de quien se acoge a su tutela y en particular cuando su planteamiento choca con una tradición o una manera de presentar  las tesis.

La pregunta fundamental es ¿que pasa cuando el tema acotado,que ya está muy decidido, e incluso avanzado y querido como la propuesta de análisis, choca con la estructura a grosso modo para admitirla? es tanto como preguntar, ¿que pasa cuando el propio discurso y su envoltorio lexical no encaja con el discurso dominante de allí donde es presentado?  ¿que se supone que tiene que hacer el tesinando? ¿abandonar y elegir un tema a conveniencia del medio? ¿aparcar sus  dotes de investigador/a si ha creído en algún momento en ellas, para presentar un producto a la medida de quienes tienen que juzgarlo?

Preexiste la suposición de que el sentido doctoral es el de progresar en una temática que antes nadie hizo. Y de hecho los conceptos al respecto hablan de trabajos de investigación e investigaciones[1] .Pero en la práctica una tesis doctoral está pensada para hacer una exhibición metodológica y para que el tesinando demuestre suficientemente su capacidad para la investigación. Queda facultado para sus proyectos. No tiene pq ser lo más imp su capacidad aportativa. Incluso vale preguntar si interesa a alguien una aportación innovacionista, y mucho más desde las posiciones, generalmente noveles del doctorando. Cuando resulta que la tesis es presentada, generalmente sotto voce, como una especie de reválida general para demostrarse uno como metódico e intelectualmente v´valido,en lugar de como un verdadero tesinando para hacer valer una vía de trabajo y unas conclusiones; entonces el vía crucis universitario reduce su presión, puesto que a efectos prácticos el objetivo no es otro que pasar unos controles de tribunales.

Cabe decir en defensa de lo institucional, que no hay universidad que capture todo el conocimiento posible ni menos aún que financie todas las vías de investigación imaginables. Si esto es así por una probabilidad numérica pueden presentarse más iniciativas reflexivas,habida cuenta de las nuevas generaciones de doctorandos, de las contempladas. Es tanto como decir que los recién llegados pueden pensar en conjunto más cosas que los que ya están instalados en sus departamentos y despachos. Aparentemente solo por razones numéricas se puede producir una fractura entre la avalancha de propuestas de investigación y la capacidad interna de los doctores en asumirlas. Si acaba equilibrándose ambas realidades es porque los trabajos se adecúan a las posibilidades del medio en asumirlos.Es decir, los tesinandos piensan en temas pensables por los doctores. Los tesinandos en suma viene a cumplir deseos externos:la del statu quo universitario (¿donde queda la originalidad o la libertad d innovación?). Particularmente cuando  el tema pensando por la ingenuidad del tesinando se escapa más que ligeramente de las tradiciones acumuladas por un departamento, entonces sucede la debacle, puesto que el uno presenta unas ínfulas e intenciones elaborativas que no tienen porque ser absorbidas por la dimensión institucional. La cual se mueve entre lo aparente y lo desconocida. Esa dimensión desconocida de lo institucional se va catando poco a poco a base de unas y otras entrevistas por encima de la consulta de los textos de normativas y de lo que dice, desea y establecen las escuelas de Doctorado.Una cosa es la letra escrita y otra muy distinta el espíritu reinante. En un momento dado del vía crucis procesional,el tesinando advierte que aquello que le entusiasma , con lo que ha pensado y con lo que ha empezado a trabajar, no encuentra un interlocutor válido.Eso es una catástrofe porque quiere decir que ni tiene un director que procese suficientemente su tema, y comprueba como  la institución en su conjunto no está para aguantarla su impertinencia.He ahí la cuestión central: la de entrever cuando un proyecto de análisis es pertinente o no. Puesto que para la ciencia o sus ujiers, no toda propuesta de investigación se ajusta a sus necesidades de crecimiento en un momento dado. Lo cual nos lleva a pensar que solo es admitido a trámite científico aquello para lo que un caudal científico previo y su burocratización, están dispuestos a admitir a concurso. Toda esa sutilidad queda indiscretamente revela al enfrentar un proyecto contra los muros institucionales que lo miran con recelo, y uno a uno, los profesionales se autodescartan, por no considerase capacitados para lo presentado.Eh  ahí la gravedad del asunto: el tesinando tiene un alto índice de probabilidad de verse aislado si piensa por cuenta propia, en lugar de ponerse al servicio de un proyecto que ya está en marcha. Eso es más grave de tal como aparece expresado, puesto que la característica principal del tesinando era-se nos había dicho-la de ser un proponiente de lo distinto, o simplemente como un pensante en acción. En realidad ¿a quien le interesa que un universitario se convierta en pensante? Para salir de ese enredo,la parte sufriente acaba por hacer concesiones al enemigo (todo tribunal  tiene la forma y la esencia de los enemigos:un tribunal de evaluación no queda exento de ésto)y adapta su tema, o incluso elige otro, para ser sonoramente estable a los oídos de los intelectos ante los que va a ser expuesto. Eso significa que un planteamiento transversal o diacrónico de una temática, que lleva a sucesivos autores y a un recorrido por el tiempo, puede ser más difícil de concretar que un solo tema determinado por un solo microaspecto de un solo autor. Encontrar ese autor[2]  y usarlo como paraguas,es decir como marco teórico en terminología chic, es como una tábola salvadora para el náufrago o un conector comunicacional de primer orden. Institucionalmente parece importar menos arriesgadas operaciones de reflexión que reflexiones sobre lo reflexionado, y en particular con precedentes en el medio de doctores que ya hayan hecho otro tanto.

Eso no libra el espectro de la universidad como un muro infranqueable para otras cosas aunque auxiliar para unas. La cuestión es que el tesinando se debe a unos plazos, a unos proyectos y a unas normativas académicas.A fin de cuentas su trabajo es para presentarlo a un lugar del que obtener el beneplácito y pretextar además a sus componentes a lucir sus propias posiciones teóricas. Puestas las cosas así, uno se libra de desengaños cuando admite que no hace sino vestirse de etiqueta para una fiesta. Lo menos importa es su personalidad o su substancia.Lo más, su formalidad. 

 



[1] aunque las diferencias semánticas y definitorias entre tesina y tesis (en catalán, treball de recerca  i tesi) inducen a una continua confusión, que queda completada cuando, para su horror e indignación pública, descubre que una tesis y una investigación de hecho son parámetros muy distintos,siempre referido a la terminología académica subliminal. Ya que a lo más que puede aspirar una tesis es a apuntar un camino de investigación para el cual el medio académico no tiene porque sentirse tentado.

[2]  Para mi interés acerca del poder semántico,entiendo que Jürgen Habermas puede proporcionarme tal cobertura teórica, en tanto que ha reflexionado sobre el giro pragmático y establece unos actos de habla que llama perlocucionarios con capacidad de unos efectos plus más allá de la comunicación.

Móvil personal en la investigación

 Motivación personal en el objeto de investigación.

 Tras una elección de objeto como trabajo de reflexión, dp de un tiempo cabe hacer balance de los primeros pasos y obstáculos y preguntar una vez más: ¿porqué esa elección y no otra? La argumentatividad objetivista no asesta una respuesta definitiva a estas cuestión. De hecho, toda pregunta de elegibilidad guarda una resonancia con las necesidades personales. Incluso cuando pueda haber una absoluta exhibición de inconsciencia, adoptar una elección en lugar de otra, responde a unas condiciones previas que la determinan como preferente.

Por mi parte adoptar la palabra como tema de pensamiento y reflexión no ha sido/es por azar. Mi oficio más íntimo es el de trabajar o moverme con palabras.a pesar de q soy un gran callador en la vida. Introduzco pues dos términos  iniciales: el de mi silencio personal y el de mi adopción  de las palabras como expresión de mi alter ego, o de mi verdadero oficio indagatorio. De hecho, me recuerdo más como palabras que como un sujeto anecdótico metido en todos los fregados para señalar  aventuras o expresarlas como una película. No se trata de cualquier clase de palabras sino de mis palabras en una interioridad, la mayoría de las veces, inconfesa. Desde que advertí mi conflicto con mis ubicaciones empecé a escribir y es algo que en mayor o menor intensidad he hecho siempre. He venido, por lo tanto, depositando en la dimensión inerme de la escritura, mi substancialidad tasada y observada de todas las maneras posibles. si eso ha venido siendo así ¿acaso no guarda una relación con la intitulación del poder de la palabra? Intuitivamente he creído siempre en ella. Y lo experimenté inicialmente no como mi  poder sobre los demás que me escucharan, sino yo como víctima fijada a unas palabras escuchadas de otros. Los primeros significantes oídos e interiorizados de descalificación, creo q me marcaron profundamente y sufrí por ellos. Si esto es así y espontáneamente advertí que los negadores pueden ser drenadores con afirmadores del uno mismo  podría decir que toda mi vida ha estado ya abocada para esta investigación, pero obviamente sin saberlo ni sospecharlo para nada. Una vida referida a lo que escribe es ya una constatación del poder de la palabra en ella, en tanto que la ha venido vertebrando. Al hacerlo entiendo que las construcciones lingüísticas me han salvado en su momento de otras conductas menos económicas.

Claro q una investigación rigurosa no queda centrada en una biografía de vida,ni siquiera que se trate de la del propio autor.Incluso esta es una razón extra para no hacerlo y así evitar un exceso de parcialismo. Una investigación sobre la palabra pasa por todas sus maneras manifestativas y hacer un recorrido de un mismo tipo de discursos en muestras homogéneas para observar la clase de impactos q ocasionan. Para mi horror cuando he propuesto feed back para mi proyecto de trabajo, me ha llevado a encontrar dos clases de respuestas: una/ la de la dificultad para seguir lo que digo y la manea con que lo digo[1]  y dos/ la de un elogio genérico pero sin una ayuda concretable[2] . Para el caso los dos grupos me dejan solo con mi motivación y tanteando por donde seguir. Conocedor de que cada investigación tiene un  personaje que se autoreconstruye en torno a ella, puede estarme sucediendo un interés en el que prime mi propia experiencia privada en algo que solo tiene un sentido en tanto que dé resultados para la psicoterapéutica y para un modelo explicativo nuevo de la enfermedad. Todo lo demás como  erudición psicolingüística queda  para una anexalidad que no suplanta la motivación de lo personal.en realidad no concibo una investigación sólida y que trascienda la inmediatez de unos protocolos o unas becas, sin una fuerte dosis de interés personal en ello. Cada investigador de cada época ha tenido la suya.  Las supuestas artes sacrificiales en pos de una humanidad y las filantropías de genios y sabios y grandes adelantadores el conocimiento, también están referidos a las privacías motivacionales. Al fin y al cabo, el altruismo público no deja de ser un objeto transaccional con lo colectivo para una realización privada.

De alguna manera la vida subsumida a un silencio o a la prohibición de su habla, por serle negadas sus opiniones, guarda una vendetta latente. El discurso personal acaba emergiendo de una forma o de otra:desde la plástica hasta la locura implícita. ¿quien no ha visto en el arte y en sus lenguajes surrealistas y abstractos una particularidad del delirio? y ¿quien no ha afirmado la categoría del loco en el que desenfrena su palabra descoherentizando la conexión entre cada frase coherente por separado? La frustración por una habla negada o la postración a un silencio existencial ha movido desde siempre excitaciones para otras tomas posturales. Todo ser creador acaba proyectando sus creaciones de una forma u otra, a pesar de serle negada la habla, las manos, los pies y hasta la mirada.

Personalmente no he pasado por tantos atropellos, pero sí he conectado muchas veces en un pasado remoto (el de la infancia y adolescencia)pero también con un pasado no tan lejano(el del ejército, el de la obediencia universitaria)donde me he sentido substraído de mí por hacer lo que se esperaba de mi en lugar de lo que yo quería hacer de mí. El resultado poco ha importado en cuanto a balances  existenciales pero sí en cuanto a estados mentales. Y cabe decir que toda elección de objeto de trabajo viene a cubrir un aspecto soterrado y pendiente de la propia personalidad. Para mí abordar la palabra como poder significa saldar una vieja deuda con mis fantasmas y al mismo tiempo validar una hipótesis que cuanto más la pienso más convencido estoy de ella: la no inocencia verbal y su impactabilidad en el consciente e inconsciente de cada sujeto receptor.

Tras pasar experimental y personalmente por una existencia medida por discursos ajenos que me marcaron, pude pasar a la fase defensiva para la afirmación de mis propios discursos: los de la autoafirmación, los de los deseos y los de los objetivos distintos. Para luego llegar un poco más allá y dar el salto hacía una teoría de conveniencia pública, tras comprobarla fehacientemente en mi mundo personal. Ahora sé que todo sujeto sojuzgado a un discurso externo por el que se confronta y crece, puede aprender los componentes para vacunarse contra sus efectos nefastos             y detentar su propio discurso influente en los ámbitos en los q se mueve. Pasar por la experiencia de tomar la palabra y ser escuchado,es un  ejercicio de higiene mental importante para enfrentar la vida como proyecto creativo en lugar de la vida como orden de un discurso impuesto. Por eso no tengo la menor manía en reconocer que las palabras(algunas palabras)me han hecho un daño fundamental en mi pasado y gracias a otras pude reciclar el sufrimiento en saber y drenarme de todas las cicatrices. Evidentemente esta confidencia es de estricto orden privado y haremos como si la hubiera dicho en susurros, puesto que la valoración más importante para validar un proyecto pública es su importancia pública. Y aunque nadie lo crea, las razones públicas son las únicas para hacer valer una tesis.En realidad no hay tesis pública sin una comprobación privada de las mismas. Mi objeto de trabajo me va llevando lentamente a contactos y discusiones y referencias. Lola Poveda que sigue la obra de Cedora Aberasturi, es una de ellas. Relacionar la palabra y su incorporación en el movimiento de la expresión dramática y corporal es un trabajo apasionante. Evidentemente donde más rápidamente se pueden ver los resultados del poder de la palabra es en su proyección terapéutica:es decir en la colocación de un discurso de salut desplazante de uno de enfermedad.

 

 



[1]  Carles Mèlich y Vicenç Herrera  se han quedado  a medias explicaciones de lo que planteo por escrito, dada mi densidad críptica.Literalmente ambos han expresado sus dificultades para seguir lo que digo o quiero decir.

[2]  Pepe sánchez y  Toni Vicens están en ese grupo,pero dudo del primero de que  capte todos los matices de lo q estoy exponiendo y el segundo literalmente me afirmó de no conocer a ningún autor  al que vincular como marco mi campo de investigación.  Con  Toni tiendo a quedarme a dos velas en las entrevistas -escasas-que he sostenido con él por no tener ninguna seguridad de que haya captado mi mensaje. De hecho su  no iniciativa a tomar lo presentado como pretexto de reconducción hacía  autores y metas me resulta especialmente sospechoso, en particular cuando Lacan en función y campo de la palabra y Habermas en  sus ensayos sobre actos de habla, son autores que  me convienen y que es más conocedor que yo del segundo y sin duda conoce al primero suficientemente.

Las fichas

Notas sobre la construcción de fichas[1].

En la medida en que sea posible las obras de autor son valoradas y sus títulos serán recogidas, distinguibles por ser reproducidos en cursiva, tras los cuales habrá editorial y ciudad de edición en el caso de que posea tal referencia. Si la edición con la elaboración guardan años de diferencia, aparecerá esa segunda fecha entre paréntesis, junto al autor o antes del título en cuestión. Cada ficha de autor que haya sido usada para apoyar un texto de elaboración tendrá como signo confirmativo de ello un guión antes del primer apellido de autor y  un cit> o <cit en negritas que marcará la parte usada de la ficha o de su discusión anexa. Estos límites de cada cita flechados orientativamente, permitirán la ampliación de las discusiones de/sobre autores sin  cometer duplicidades con respecto a sus partes citadas.En conjunto toda la base de datos habrá puesto a prueba su rentabilidad si sirve como puntal multifragmentado para una multitud de textos creados.al mismo tiempo cada ficha puede tener un valor en sí misma, en particular cuando las discusiones incorporadas a ella la conviertan en un artículo de autor o temático. Eso significa que cada ficha puede tener tratamientos de uso en paralelos completamente distintos:

1.Como ficha anexada a su grupo de pertenencia.Po lo general autores ordenado alfabéticamente dentro de un campo de investigación o de pensamiento.

2. Como ficha anexada a aquél subgrupo más especifico a combinar organizadamente tomado desde distintas carpetas y archivos en función de un nexo interconector de los autores que lo integran.

3.Como ficha/artículo independiente de cualquier otro que sirva como semblanza de autor o explicación de la parte temática que tenga que ver con el/ella.

4.Como conjunto de fracciones ensabladas y coherentizadas que hayan sido usadas por separado en distintos textos de creación.

Eso significa que el conjunto de la base de datos puede ser usada en sí misma,a pesar de haber sido empleada como notas anexadas o partes de texto integradas en textos originales. Resulta que toda nota empleada aunque haya sido trabajada no siempre es recordada con exactitud,. tenerla fácilmente localizable en la base permite agilidades obstaculizadas cuando se trata de una nota diluida dentro de un texto, o simplemente nota marginal de texto.

Cada nombre de autor o nombre específico temático, o sea propiamente la configuración de una ficha, es una veta de apertura.Solo los autores fallecidos y los temas clásicos pueden ser tomados y no con una categoría absoluta, como temas estancos o cerrados. Es conocido que para autores clásicos hay nuevas aportaciones que los reinterpretan.Por lo tanto una ficha de autor sigue abierta en tanto siga viva una discusión en relación a ese.

Una ficha es un instrumento tan importante para una investigación como lo pueda ser un instrumento gráfico para el acto de la escritura. Puesto que su construcción requiere pasos bastante elementales y mecánicos de transcripción de datos e incluso de copiado exacto de oraciones, en particular las que son atribuidas textualmente a su autoría; en principio no ofrece una perspectiva intelectual muy atrayente. Esta aparece con la posibilidad de hacer sinopsis entre opiniones diversas acerca de ese autor, tema o nombre, y en la medida que  la función compiladora se pueda permitir una discusión acerca de cada entrada. de esta forma, la ficha se desembaraza del aspecto formal clásico de los datos exclusivos de esquema biógráfico-obra-publicaciones, para ser una microinvestigación.en resumidas cuentas, una ficha tiene interés para una investigación si dice algo más de lo que pueda aportar una consulta enciclopédica estándar. Y por consiguiente cada ficha será abordada y segmentada y cribada, según los intereses particulares de la compilación, que a su vez viene marcado por unos intereses por el conocimiento y por las investigaciones.

 

Si una ficha deriva a suma de entradas con discusión, se convierte en esencial la diferenciación entre lo que es propio y atribuible al autor y lo que es propio del compilador o atribuible a otros que hablan de aquél/lla. El criterio que sigo es el del entrecomillado estándar para las frases que quiero citar y el preámbulos como sostiene aboga ,apologiza o defiende,cuando transcribo y resumo su sentir. Si hay una opinión acerca de él/lla sostenida por otro,coloco el nombre de este otro entre paréntesis, y lo apropiado sería añadir la fuente publicada de tal opinión, en particular si es enojosa o contradictoria. Los autores y los datos temáticos que permitan una amplitud de consideraciones y que den lugar a desarrollos articulados deberán ser marcadas las diferencias entre lo suyo y lo de uno.Ello puede venir jerarquizado por el mismo estilo redaccional. Por último una misma ficha puede proporcionar partes, tanto para integrar difusas en el texto como para colocarlas a pie de página(generalmente lo relativo a nombre completo, títulos de textos concretos, edición,ciudad y año).



[1] http://sussanamaraselva.blogdiario.com/1218143040/

Investigacion y Tesis

 

Una investigación puede ser cuadrada para validar una tesis  o  ¿ una  tesis plantea una remetodologización de la investigación?

El deseo de una permanencia del proyecto hasta que evidencias impostergables le dan el carpetazo para retirarlo de la consideración analítica , es connatural a la propia investigación. quien investiga  no está evidentemente al margen de su investigación, y testimonia una metamorfosis ante el objeto con el que trabaja. Sujeto de reflexión y objeto de estudio entran en una dinámica simbiótica que queda decretada a partir de una transferencia personal  con capital de ilusión y energía en aquello que  se quiere ser encontrado. La investigación empieza a partir de un protocolo básico de considerándums y de la posibilidad factible de encontrar unos resultados no establecidos antes por nadie. Pero la tesis es algo que acompaña a la investigación y no solo que queda tras un largo recorrido en/por ella. Toda tesis está preinscrita en el desarrollo exploratorio. Y así como una parte de los resultados son absolutamente extraordinarios, consecuentes y propios de la investigación en sí, otros son corroborativos de lo que ya se intuía o se pre-sabía. en esos términos cabe preguntar si una investigación viene a tratar de demostrar lo que ya está inscrito a nivel de conocimiento, o si es la única vía para un nuevo conocimiento.  Pero si hablamos en términos de novedad ¿acaso la línea fronteriza entre lo nuevo y lo viejo no es una de las más fantasmáticas y difíciles de precisar? todas las disciplinas científicas, incluidas las más novedosas pueden acabar por rastrear sus antepasados en una relativa antigüedad. Estrictamente hablando lo nuevo no existe. Porque toda novedad remite a unas premisas clásicas que lo hacen posible. Lo que es más, la espontaneidad en el saber es discutible y la propio noción de azar  queda comprometida. Cada evento teórico y práctico entra dentro de un repertorio de posibilidades finitas, y por lo tanto todo acto agrupado en la categoría de azar, queda referido a una limitada combinación de probabilidades. Si es así, cada estadio en la evolución del conocimiento lleva las señales del posterior.Cada generación de conocedores preinscriben discursos que serán reabiertos durante la siguiente. Así mismo la descripción imaginaria y filoprofética puede anticipar  acontecimientos científicos. Clarke[1]  fue reconocido por su previsión acerca del primer alunizaje  humano y aunque posiblemente haya ido demasiado lejos en cuanto a colocar el control de la inmortalidad del cuerpo para antes del término del primer siglo  del próximo milenio, ha dado vivas pruebas de como una tesis puede anteceder a una demostración y a su investigación.

La tesis es algo que acompaña al método de investigación. Sin creer en algo, en su existencia es difícil buscarlo. Por otro lado el objeto de investigación no puede ser presumido y ostentado siempre como un algo externo.Hay objetos de investigación que están ya en el propio discurso del saber y en el propio discurso del buscador. se puede establecer una presunción de verdad mientras no quede establecida una demostración de que no lo es. Eso facilita enormemente la tarea porqué en lugar de ir a demostrar una existencia basta con comprobar si ha sido demostrada su no existencia. En esa línea tiene una importancia no desbancada del todo la teoría de la falsación popperiana[2].Aunque inicialmente pueda suponer abarcar una amplitud de existencias de saber sin necesidad de pasarlo todo por su positivización. 

Pero desde luego hay una parte de presunciones de origen animista y de inercias conductuales en función de fantasmas y miedos ancestrales que hacen del no-saber una fuente continua de terrorismo intelectual. Y recuerdan que no todo lo que se cree es válido aunque no haya claramente una demostración en  su contra.

Una creencia desarrollada consecuentemente conduce a una tesis que para su pervivencia requiere una investigación. en la medida en que todas las investigaciones no son posibles en el momento del deseo, sino que deben esperar al momento de su posibilidad, hay un desajuste entre creencias y verdades, o su demostración. La dimensión de lo científico requiere  que toda afirmación sea una confirmación y todo predicado tenga una sostenibilidad argumentativa.  Hay campos del discurso cognoscente como la filosofía, que permiten una argumentatividad extensa sin una asertividad suficiente, mientras  que otros requieren de una certeza  fundamental para dar paso a un proyecto de búsqueda.

En su conjunto las disciplinas del saber son divisibles entre las teoréticas y las  fácticas guardando entre ellas unas ciertas batallas epistémicas. que son más o menos respetuosas pero que indican  estados de prevención y de pugna recíprocos. Resumiéndolo mucho vale decir que los discursos teoricistas son deslegitimados por los practicistas y éstos a su vez son vistos como una sentencia a los límites, por aquellos.probablemente la  filosofías y las filosofías en general y la filosofía de la ciencia en particular, puede ser señalada acusativamente como productos de valoraciones exógenas por quienes tal vez no tengan una categoría de profesionalidad que no legitime tal intervención. De hecho las construcciones de las teorías y su expansión van dándose no siempre al agrado de todo el mundo.Y toda teoría emergente existe a partir de abrirse paso entre las existentes. Eso quiere decir que puede complementarlas pero también distorsionarlas. Cada teórico no es más que un jugador colocando en la tabla de las  piezas su artefacto particular para jugar con las demás.Pero eso no significa una pieza más en el tablero, también una reconfiguración de las normas de juego.El ajuste empírico es posible a partir de un desajuste previo constatado. La teoría innovacionista lo es en tanto desbanca parcial o totalmente una visión previa periclitada. Cada contribución  reajusta las descripciones anteriores y las hacen pretéritas.

La investigación y todos los protocolos asociados a ella y que se concretan en el deificado método científico, no funciona con una condición de pureza extrema. Cada investigación precisa de unos propósitos y por lo tanto de unas presunciones. El encadenamiento ortodoxo de sus fases: observación - recogida de datos - correlaciones -hipótesis - objetivos - metodología - contrastación - conclusiones - transpolación,  está acompañado de una idea general y de una tesis embrionaria.Esa pre-tesis va madurando de acuerdo con la recolección de las observaciones y el centramiento de un interés en la parte del objeto aprehensible.Ese es el com,ponente más importante de la investigación: creer en la factibilidad demostrativa de algo que por el momento es intuicional. Si no existe un interés preconcebido en ese sentido no va a existir la concepción(y el alumbramiento)de una nueva iniciativa.  hablar en términos de cientificidad  no tiene tanta tradición.Incluso hay quien como Burnet[3]  osadamente plantea que la historia entera queda resumida a su último medio siglo cuando lo define como the wonderful half-century. Pero ética e historiograficamente hay que citar que ese medio siglo ha existido por otros cientos de siglos anteriores y en especial por sus últimos cien. El encadenamiento generacional de las ideas es fundamental para entender el valor de que los humanos y sus pensantes son habitados por los lenguajes y las ideas y que estas “se valen” de ellos para seguir su progreso.

El papel de una investigación intencional o de una intencionalidad en la investigación está revistiendo ya la pre-tesis.Incluso una tesis no existe sin una pre-tesis,aunque esa venga presentada en sociedad como una hipótesis.tenerla es estar ya configurando el pensamiento de acuerdo con ella. Psíquicamente no es posible contar con un juicio de valor y no hacer uso de ello. Al mismo tiempo una condición de subjetividad  o una creencia fijada puede ocasionar estragos en los mismos resultados buscados. Los experimentos de Rosenthal y Jacobson[4]  establecieron  la interacción latente entre lo investigador y lo investigador. Desde que se saben los efectos de la observación participante y de la condición influyente del investigador, las variables influyentes pueden tratar de ser neutralizadas. Evidentemente no admite la misma comparación un terreno de investigación que otro. Y las ciencias sociales y humanas parecen admitir mas sesgos que las ciencias duras y puras.

Una investigación requiere un capital de ilusión y de perspectivas para llevarla a término. Lo cual es difícil sino contiene una base de motivación suficientemente importante. Evidentemente pueden haber investigaciones amañadas y condicionadas para que den resultados confirmatorios de otras y así continuar con la validación de unas conclusiones y sus impactos en la vida comercial e industrial (la validación de un determinado producto).Hay investigaciones que vienen directamente dictadas por presupuestos y empresas interesadas en una demostración. Y otras que se remiten a una endoconceptualidad filosófica o hasta a un mundo académico con sus preeminencias y eminencias.

La investigación en sí misma por un plus de saber tiene una importancia relativa.La inv.académica se corresponde con unas necesidades de crecimiento de las propias universidades, aunque una parte considerable de las investigaciones queden finalmente microfichadas sin un traslado a la realidad. de hecho se constatan dobles velocidades  y distancias temporales considerables entre la esfera académica (el lugar de las letras y reflexiones y explicaciones de la historia)y el mundo real, el de los centros, el de los lugares sociales, el de las praxis de las teorías(el lugar de la verdadera confirmación de las hipótesis). se dice que de un lado la esfera académica (dependiendo de cada facultad)va muy rezagada como acuse de recibe de lo que hay en la realidad. En la práctica enseñante,cada curso debería incorporar las novedades metodológicas y de contenidos de las diversas materias de lo producido por la realidad  y eso no se hace[5] ; y por otro lado la propia realidad va a la zaga de los descubrimientos que desde los laboratorios y a las investigaciones subvencionadas por universidades van consiguiendo. Los resultados no llegan a trasladarse a los campos prácticos a veces tras distancias temporales de décadas.

Por otro lado la era de las investigaciones en solitario ha pasado ya, y el mundo no está vacío de ideas a la espera de que grandes iluminados le indiquen el camino, sino que más bien está saturado de informaciones y de inventivas.de entre ellas unas pueden ser interesantes y otras no, y la medida fundamental de cada interés viene dada por su conveniencia. La investigación pura como ciencia básica es la última.

Además no todas las investigaciones son de la misma naturaleza.Y mientras unas intentan cubrir un expediente académico exigido por unas circunstancias universitarias tal vez, otras quieren ser contributivas de un saber en un campo dado. De hecho tras una investigación y su conversión en tesis quien/es la ha/n investigado queda/n colocado/s en una posición de maximización de saber sobre aquello.  La reunión de una información actualizada y compacta sobre la cuestión es ya en sí mismo un mérito. Toda actualización sitúa´ a una comunidad teórica ante la realidad de su propia producción acerca de un algo circunscrito sobre lo que se quiere opinar y añadir más conocimiento a su naturaleza. Ciertamente la comunidad científica tiene su propia singularidad y normativa que la hace permeable o refractaria a una novedad propuesta. Eso remite a los períodos kuhnianos[6]  de ciencia ordinaria y extraordinaria y a la categorización de una nueva tesis como dimensión paradigmática. Cabe decir que esa visión no adolece de un cierto mecanicismo. Para empezar hasta que punto la propia comunidad científica está perfectamente delimitada, en tanto que no hay unas estructuras que otorguen una entrada o una exclusión en el club sino un conjunto de trayectos curriculares que hacen a conceden a cada miembro una titularidad simbólica de membrecía. De otro lado, la tesis de Khun tiene un cierto formato de caducidad, tanto por su década de pertenencia (los 60) y los importantes cambios de desarrollo que se han dado  a partir de entonces, como por ese presupuesto de separación entre unas etapas ordinarias y otras extraordinarias. La actualidad compromete esa idea  suave de proceso,cuando está indicando que los productos de una década devienen obsoletos a la siguiente. La actualidad (la de los últimos 30 años)se caracteriza por panoramas multiparadigmáticos,cuyas luchas no son por un puesto hegemónico (a saber, que ciencia es la más científica)sino por una intervocabulariedad, una posibilidad de diálogos intercampos. Una investigación en el área que sea afectará los constructos de otras áreas distantes. Y a su vez, una investigación que pretenda un cierre en sus recursos exclusivos de  su área está condenada a desconocer el mundo, y también la instancia de universalidad del  objeto particular que  investiga.

La investigación en sí misma ya supone una multitud de campos para hacer tesis.  En tanto que  la investigación como tesis cuestiona o crea una amplitud de lo que es la metodología.Cada investigación remite a un método y no necesariamente al método. Y esa prueba de métodos respira alternativas al pensamiento mecanicista de Locke[7]  y otros .La ciencia ha tenido una época de esplendor  con las correlaciones de causalidades y está teniendo otra de impugnaciones y de relativas tinieblas en la que no todos los efectos están o quedan suficientemente explicados. Si nunca lo estuvieron por esos malditos margenes de error de las estadísticas , ahora parece que más que nunca interesa explorar las co-causalidades y los factores concurrentes ante cada fenómeno.Deslegitimar la búsqueda de lo ca-causal obedece a temores por ver finiquitadas las teorías vigentes con la consiguiente pérdida de seguridad que comportan.  Puede recurrirse a la crítica de FdoSavater  sobre un caso particular de ideologías para entender que esa mecánica también puede existir o se da en el campo de las ciencias. califica de necionalistas a la variante obtusa y perversa del nacionalismo. Y añade  o constata el fenómeno de utilizar la lectura del descrédito para atentar contra el resto de las creencias y en particular como parachoque contra algunas de las mas frecuentes concepciones inmaculadas ajenas. Dentro de lo científico no debería suceder nada parecido a las malas artes de lo político.Pero es mejor prevenirse y pensar que sí es sucedible en lugar de descartable.De hecho la historia de la ciencia en tanto que la historia de lo humano, contiene toda clase de situaciones grotescas y nefastas de acusaciones y contraacusaciones y hasta usurpaciones de hallazgos.

Una investigación y tesis como ensamblado, requiere el arranque de un programa de lo uno y una defensa argumental suficiente de lo otro, como para proponer una perspectiva fundamentada que no solo produzca una anécdota teórica más, sino que permita ser inserida en el lenguaje y en la dimensión de los conceptos. Es eso lo que las hace llamativas aún co n todo el reto que supongan.



[1] Arthur Clarke, conocido internacionalmente por su contribución a la ciencia ficción y colaborador con Kubrick en Odisea del espacio, es reputado en la comunidad científica.

[2]  karl Popper sostiene que .la ciencia progresa siguiendo una pauta abstracta, mediante secuencias continuadas de elaboración de teorías y demostraciones, de conjeturas y refutaciones. en contra del neopositivismo propuso la teoría de .la falsación.,que es la base de su racionalismo crítico.contra la noción de probabilidad estadística propone la  de la probabilidad lógica  no basada en el concepto de inducción.

[3] Burnet, historia de las enfermedades infecciosas,Madrid 1967

[4] Rosenthal y la esc.de Chicago consideran q los resultados q espera obtener el experimentador influyen en las valoraciones finales. Rosenthal y colaboradores(1963)condicionaron en una instrucción verbal a unos experimentadores acerca de un objeto de investigación, para el que los resultados hallados se correlacionaron con la predisposición de influencia establecida. Los experimentadores intercambian 2,4 veces más miradas con mujeres que con hombres de muestras.  Con Jacobson ha estudiado la influencia de un factor predisponiente en el educador para la obtención de los resultados en el educando. la clave de los resultados estuvo en “que creyeron en ellos”. Se interroga más a los alumnos que contestan bien, porque esto es gratificante para los profesores, que a los que no saben. La traspolación de esos resultados a otros objetos de estudio da la pauta de que una instrucción´ condicionante actúa como factor determinante de resultados.

[5]  Los cambios de planes de estudios son periódicos sí, pero los criterios de modificación de nuevos temas de estudio, como créditos libres y de elaboración flexible siguen  un proceso muy lento, que no viene sino a confirmar la fractura entre la vida real y la académica o cuando menos un divorcio importante entre ambas.

[6] Kuhn.Thomas, estructura de las revoluciones científicas.Mago de la tesis del paradigma.Las conjeturas y refutaciones en los períodos de ciencia normalizada se ven convulsionadas en ocasiones por períodos de ciencia extraordinaria o revolucionaria en los que todo el sistema paradigmático es sacudido.Entonces devine como un caleidoscopio que reubica los mismos fragmentos de datos en patrones renovados.

[7]  Locke. Ensayos sobre la ley de la naturaleza

El amor permanente

 

El amor garantizado no significa el amor por decreto. El amor es algo que no se obliga, se construye y siente pero las comunitas solidarias consigo mismas, coprotagonistas de un proyecto radical de convivencia unitaria,   habían domesticado esa parte arbitraria de los sentimientos en los que es el yo neurótico el que manda y no el yo sensible. Sabían que el amor es lo más reivindicado pero no impide pasar por las experiencias más tristes. El amor también puede ser destructivo o mejor dicho las reacciones vengativas tras su falta lo convierte en su contrario, en odio.  Quizás el peor de los odios es el que definiera Plutarco como una tendencia a aprovechar todas las ocasiones para perjudicar a los demás. Hay toda una gama intermedia sin llegar a eso: no querer volver a tratar con la persona amada pero con la que se ha roto la relación especial es la más dominante. En Feminália se encontró una manera de permanentizar el amor colectivo. La indiferencia era algo absolutamente proscrito, hacerle el vacio a los demás o a alguien particular estaba contemplado como una hipótesis duramente impugnada y la falsedad era del todo injustificable. Una gran parte de las problemáticas amorosas en el mundo exterior eran dadas por líos de faldas, por engaños extraconyugales, por deseos prohibidos, en definitiva por mentiras clásicas. Puesto que no había ninguna razón para engañar al respecto de todo esto mentir era absolutamente superfluo. Se quedó sin argumento base para hacerlo. Solo se miente cuando se pretenden conseguir unos beneficios que con la transparencia no se obtienen.

Los tipificados pecados capitales del mundo no tenían lugar de ser en el territorio comunita. Nadie tenía porque codiciar lo de nadie porque todo era de todas, eso incluía bienes y personas. Las definiciones y referencias de ser del otro habían generado una extraordinaria literatura de la posesión sin faltar a la libertad individual. Soy tuya/vuestra era la forma mas habitual de terminar sus cartas de correo interior o formas verbal de entrega incondicional. En unas condiciones en que no faltaba de nada ni en los aspectos materiales no en lso atenciones, no era necesaria la envidia, la ira, el dolor emocional. Tan pronto alguien detectaba que algo no iba bien en otra comunita esto tenia prioridad por encima de cualquier otro compromiso y se volcaba a ella. La primera instancia comunal era la cohesión y la terapia para cohesionar era el cariño. De otra parte, la posibilidad de la exclusión no existía. Los espacios íntimos comunitarios lo impedían pero por si fuera poco la garantía de estar cada día con una compañera distinta impedía literalmente que ninguna se sintiera exclusa o que se prefiriera la soledad a la compañía. Todos los pronósticos de las biografías apuntaban a terminar en la soledad. Gabriel García Márquez, un autor  con una inmensa biografía de contactos, también dijo que el secreto de una buena vejez no es otra cosa que el un pacto honrado con la soledad. En Feminália se daba la excepción de vivir acompañamientos existenciales hasta el final. No solo describe una historia de placeres compartidos de alta intensidad cariñosa sino además una historia de amor y correspondencia sentimental hasta el final.

En la ida ordinaria incluso en los ámbitos más progresistas hay una parte del amor que aún se resiste a ser socializada. Un espacio de relación en que la gente no se mira con miradas controladoras para que no le quiten su peso dentro de la psique de su pareja exclusiva es el   tiene menos valor antropológico que el fenómeno amoroso. El amor resultante es la bisectriz entre el deseo del placer y el placer del amar. En última instancia cada comunita sabe que si ha de sacrificar algo será el cuerpo a cambio de la energia amorosa del grupo, renunciará a la excitación de su sexo a cambio de la tranquilidad de su alma. El amor es uno de esas palabras-concepto de la que más se abusa. Esta en la misma categoría de los grandes registros tales como estas otras: libertad y justicia. Posiblemente son las tres palabras en cuyo nombre mas se ha matado y por las que más se ha aceptado morir. El amor en la práctica es una forma intensiva de funcionar, una manera de entrar en la vida de los demás a cambio de dar la propia vida. Posiblemente es lo único que puede hacer funcionar esas otras dos palabras cruciales. No hay códigos que garanticen la libertad y la justicia sino hay un amor voluntarista para hacer posible ambas realidades. A la luz de muchos conflictos entre humanos Abate Prevost definió el amor como un juego en el cual hay dos que pierden siendo la especie la que gana. Actualmente se podría ampliar la definición diciendo que son los abogados pleiteros y otros profesionales ajenos los que sacan tajada de los sentimientos en colisión y de las relaciones rotas. Feminália demuestra la posibilidad del placer del amor por si mismo desconectado de toda proyección para enseñar a los demás a amarse. El origen de las comunitas organizadas tribalmente era impedir que el mundo les saboteara en su goce. Era absolutamente secundario y distante que el mundo quisiera seguir empeñándose en pasarlo mal. El ejemplo demostrativo de una vida alternativa estaba dado. Los demás podían elegir entre tomar ese modelo para construir uno propio parecido, o continuar con viejos modelos patriarcales y familiares altamente dañinos para la salud mental y para la organización social. La tesis del amor permanente en una sociedad estructurada con clasicismos y antagonismos estándares es del todo posible. Necesitaba de un espacio ideal de aplicación como el del paraíso sexual-libertario que las comunitas crearon, de tal manera que la libertad de las formas eróticas se reforzaba mutuamente con la libertad amorosa. En la casa comunal no había una sola persona seguidita ni una sola persona dirigista. Ambos perfiles no podían darse. Cada comunita brillaba con su luz propia y su personalidad era perfectamente distinguible entre las demás. Nadie era olvidado y todas estaban presentes en el pensamiento de todas. Mientras en el mundo exterior una aplastante cantidad de personas cuanto más se las conocía menos apetecía tratar con ellas, las comunitas invirtieron esta ley: cuanto mas se las conocía más apetecía conocerlas y rodearse de ellas. La mayor parte de su tiempo en la época desarrollada de la comunidad la pasaban dentro de sus instalaciones pero cuando salían eran el espectáculo ahí donde iban y pronto se les acercaba gente en plan amiga y entusiasta.

Alphonse Karr  había dicho que “la talla de las estatuas disminuye alejándose de ellas, la de los hombres aproximándose”. Una comunita añadió que hay experiencias femeninas como la suya que agigantaban la dimensión humana y reducían la envergadura del pasado.

El amor, como todos los sentimientos sigue su lógica químico-psicológica pasando de la más alta intensidad a la más baja relatividad. El examante descubre que es posible vivir sin la persona que le ocupó los mejores momentos de su vida y con la que compartió las mayores confidencias y placeres. Es cuestión de darle tiempo al psiquismo para que se restablezca. Las comunitas que iniciaron el proceso de Feminália venían de experiencias previas rotas y de proyectos que habían caducado, también de rupturas sentimentales severas. Habían probado los duros hierros candentes que las marcaron para siempre. Trataron de construir un sistema de afectos y de relaciones que las pusiera a salvo de experiencias de dolor semejantes. No solo lo consiguieron sino que además muchas de sus nuevas compañeras incorporadas pudieron hacerlo sin pasar por las historias terribles del desamor. Una nueva raza de féminas desneurotizada surgió de su paraíso. El amor permanente fue algo real no tan solo una declaración intencionalista.

 

 

En la Autopista

 

 

Mario se despreocupó del paisaje y empezó a besarle la oreja y a recorrerle el cuello para incursionar en su pecho a través de la blusa y palpar otras zonas como el bajo vientre notando su tersura plana.En su primera exploración ya trató de desabrocharle todo lo que pudo,pero  las condiciones no daban para mucho.

 

-bueno,calma calma cariño-dijo la duquesa,mientras tomaba la desviación para una aire  du repós.Déjame probar tu boca,- y lo besó con profundidad. Tanto ella como él tenían ganas de disfrutar pero la duquesa manifestaba su clase a cada detalle-Si no tienes mucha prisa, podemos detenernos en un motel de autoroute y hacemos el amor-propuso desinhibidamente.

 

-Estoy de acuerdo.Aunque por la hora que es deberíamos pensar en comer.¿te parece? Yo invito. -dijo el autoestopista haciendo un cálculo inmediato si podía permitirse  pagar su comida y la de ella en un restaurant.resolviendo automáticamente que sí podía hacerlo.A Mario  nunca le había fallado el criterio de vivir el momento, el después y el mañana están tan lejos que tal vez no existan nunca, y la verdad es q. hasta ahora no le había fallado su manera de pensar así.

 

-Muy bien  primorcito, sigamos hasta la próxima área de servicio,allí encontraremos de todo: mesa y cama,-dijo la conductora volviendo a ponerse en el flujo automovilístico.- debo decir que éste beso ha sido de película y te confieso que desde el momento en que subiste al coche, lo estuve presintiendo y deseando.

 

-¿tanto te gusto?-preguntó ingenuamente Mario

 

-Me chiflas,se me han abierto todos los poros y puedes imaginar que lo otro también.-dijo la duquesa-

 

-¿No serás una de esas malvadas del sexo que se comen a la víctima después de hacer el amor con ella, verdad? preguntó Mario disimulando su inquietud pero desarmado ante la iniciativa de la mujer.

 

-No temas.solo recibirás de mí mimos y dulzuras.

Aquella tarde de habitación anónima, se convirtió en noche y no fue hasta la  hora de comer del dia siguiente, que no volvieron a rescatar los  lugares públicos. N ninguna parte de los dos quedó sin ser tocada, mirada y besada. Los dos desconocidos eran ahora dos entrañables amantes.

 

-Es estupendo tener todo el tiempo del mundo. ¿A ti te esperan? -quiso indagar la mujer-

 

-No, no me espera nadie en ninguna parte. Voy haciéndome con direcciones de gente que conozco por el camino,con la  presunción de visitarles alguna vez,pero no hay nada acordado.

 

-Llevas mucho tiempo viajando?

 

-tan solo algunos meses,pero me gustaría pasarme años así.

-Ya sabes lo que se dice de todo viajero sin rumbo.¿que es alguien que quiere escapar de sí mismo?

 

-Tienes razón amor mío.pero tampoco sé de que escapo exactamente de mí, o que cosas quiero experimentar en el mundo.Posiblemente una de las cosas era ese encuentro.ser levantado de la carretera por una mujer despampanante como tú y que se liara conmigo.

 

-Y ahora que ha sucedido ¿como te sientes?

 

-Estoy en el cielo como puedes ver,pero con el miedo a descender otra vez a la tierra,a estrellarme y partirme en mil pedazos.

 

-¿porqué dices ésto encanto? -preguntó con ternura la duquesa-

 

-Yo ayer estaba en la calle y tú me recogiste con  tu “carroza de oro”.Tú mañana volverás a tu mundo y yo volveré a quedarme en otra carretera.

 

-¿de que literatura trágica te nutres? tanto tú como yo somos hijos de la vida.Los dos somos hermanos que nos ha cruzado el destino.Quisiera unir el mio al tuyo y abrir tus escotillas para que te dejaras enamorar.

 

-No vas muy rápida.solo soy un autoestopista sujeto a su percepción y a lo cambiante de todo lo que pueda ir viendo. ¿no temes a mi volatilidad?

 

-En absoluto queridito.Siempre he ambicionado a alguien con decisión para ir con lo puesto a recorrer el mundo.creo que hay que tener mucho valor.Es como si desde la precariedad se tocara la luna.

 

Los siguientes días continuaron viajando juntos.Y apenas si ella le permitía que pagara las pequeñas consumiciones en pequeños bares donde se detenían.Estuvieron en el casino de Montecarlo donde ella jugó y perdió una importante suma de dinero, que podía indicar su posición social.Estuvieron en multitud de habitaciones de hotel,donde invariablemente hacían el amor,sin cansarse ni dar muestras de fatiga. En Atenas, caminando a su lado, Mario  descubrió la sensibilidad de ella y la suya propia, por el arte y los clásicos. Todo había empezado allí más de 2500 años atrás.

 

-en cierta forma todos estábamos contenidos aquí,entre estas piedras y los discurso que escucharon,dijo la duquesa durante la visita al Partenón.-sin que Mario entendiera muy bien a que se refería.De lo que estaba seguro era del enorme y creciente atractivo de ella. en algún momento de aquél viaje,ella había dejado de ser un episodio fantástico para convertirse en alguien tan interesante, por quien empezaba a desear una perpetuación de aquellos días y momentos. el terror a la pérdida y a la seguridad que le daba empezó a corroerle y al mismo tiempo a tener que reconocer que uno de sus principios básicos de viaje: el de no ataduras y apegos a lugares y personas, estaba a punto de ser incumplido.

 

-Estoy muy bien a tu lado.¿y sabes porqué? porque veo el mundo a través de tus ojos, que no están tocados por la rabia y el resentimiento, sino por la felicidad y la ternura.-le dijo mientras recorrían una sala del museo de arte.

 

-Eres un poeta nato.supe desde el principio que el cielo te puso en mi camino para juntar el de los dos en uno.Afirmó en su tono ideal de misterio. la duquesa se deshizo del auto y viajaron juntos hasta Israel, para luego seguir por el Líbano y Jordania,sorteando milagrosamente los controles aduaneros  en lo que hacia a los visados israelíes. Fueron a Siria y siguieron por oriente medio. El cambio de cultura,hábitos y geografía unió mas a los dos viajeros. su aventura estaba siendo tan increíble como fantástica. Ella se ocupaba de él en todo,aunque él le restringía sus atenciones y sobre todo sus compras.

 

-ahora que estás tú me doy cuenta  que tengo presente tus medios y posibilidades.cuando no estabas, también salía del paso con otros recursos.

 

-Líbrate de éstos pensamientos.el dinero es para gastarlo y el destino ha querido que sea yo quien lo tenga y lo gastemos juntos.Es solo una cuestión de probabilidades entre tenerlo y no tenerlo. Eso no me hace a mí mejor, ni a ti peor.-y lo dejaba convencido hasta una siguiente ocasión en que Mario ,quizás por la resonancia de estar siendo un mantenido, volvía a plantearle dudas de ese tipo-

 

-Seguramente tu modo de pensar  no es compartido por tu familia o por la gente de tu clase.-le decía-

 

-Ya salió lo de “gente de mi clase”. Te diré lo que es mi clase: un grupo humano superficial, lleno de hipocresías y engaños.es gente que nace y muere en una probeta sin saber nada de lo que es el mundo y lo que siente un ser humano. Le contestaba  la duquesa con un cierto enojo y con un plano de resentimiento que el autoestopista- todavía imbuido por la idea simple del blanco o negro- no alcanzaba a entender.

 

Pasado un tiempo de idilio y diversión, los caminos se bifurcaron. Mario quiso ir primero a California y luego a Katmandú , quizás para dar con la horma de sus zapatos aquietados o con sus sueños. Y la duquesa añoraba  recepciones y efemérides de alta sociedad y el concurrido mundo de las apariencias,que tanto decía repudiar.

 

 Se despidieron como buenos amigos en otra estación de servicio,en otra autoestopista.el para seguir su ruta peregrina y de vagabundo moderno, ella para avistar otra aventura o para mirar al mundo desde sus posibilidades de bella y adinerada.

 

-Ya sabes si necesitas algo, llámame desde donde sea.No importa en que parte del mundo estés. ah, prométeme que me enviarás una postal -le dijo al despedirlo, y se lo prometió. Unos meses después  Mario sentado en el porche de una comuna californiana  cumplió su promesa enviandole una postal y una bonita foto del lugar donde estaba instalado.Asia iba a esperar un poco más.

 

Mario envió su dirección, pero nunca obtuvo respuesta.Después de un tiempo en una revista “del corazón” encontró un reportaje de su boda con un aristócrata conocido. Vaya-musitó para él- cada ave regresa a su corral.Pero nadie era juez de nadie y no sería él quien daría lecciones de ética a la duquesa.

 

El estaba contento de haberla conocido y de haber pasado unas semanas juntos.Aunque nunca más volvieran coincidir esa experiencia sería única y sabrosa, y estaba seguro que ella estaría de acuerdo. Por lo tanto la disculpó que sus nuevos códigos (quizás cárceles) la impidieran escribirle.Su pequeña historia de amor había tenido un principio bonito y un final sin decir adiós.

 

Mario siguió recorriendo el mundo por los deseos que imperaban en su corazón. Al final de las vueltas y de cientos de autoestopistas y carreteras repetidas, llegó a una conclusión, que de hecho ya tuvo siempre como una premisa: no hay otro Edén salvo el que uno crea en su interior.Después de todas las sensaciones vividas, llenas de cromatismo y de placer quedaba la reconexión con lo pendiente: la vuelta al universo de lo cognitivo, de la vida estacionada, de la creación sólida y de los resultados. Las experiencias múltiples de anécdotas y situaciones quedaban atrás como  un fondo de verdades para  avalar conclusiones de vida. La gente que lo integró eras distinta a la gente que integraría su actualidad de profesional mas o menos acomodado e integrado en las reglas de juego de la sociedad impositiva. A fin de cuentas él también pertenecía a una clase a la que volvió,sustraída de los problemas graves de la humanidad y suficientemente lejos de los conflictos armados y teñidos de miseria. Su vida de aventura y su potente imaginación actuaron como ingredientes para ser un creador literario y un guionista.El resto de geografía que no visitara acabó viviendolas con la recreación imaginaria que hizo de ellas.Y el mundo se transformaba en el gabinete de escritura.

La Tragaláctea

 

 

 

Estaba tranquilamente sentado en el banco de un parque sin ningún tema en mi cabeza. simplemente estaba ahí, solo y sin planes, dejando pasar la tarde.

 

De hecho, los últimos meses de solitario y de viajero por ciudades  de países europeos,de cuyos idiomas no  hablaba ni una palabra, me habían convertido espontáneamente en un usuario de parques: lugares en los que la comunicación verbal carece de importancia y donde la paz que se respira, vale por  un oasis de  capital.Estaba,como otras tardes, mirando  los patos, oyendo a las gaviotas y siguiendo  la caída de una hoja de árbol, intuyendo su recorrido como un largo viaje al final de una vida(pensamiento de fatalidad que se acomodaba a mi modo de ser y de discurrir en aquella época de mi vida) presuponiendo su chasquido al llegar al suelo reunió´dose con el humus y con otras hojas que la precedieron.

 

 Una mujer  pasó por delante y se me acercó, con aire despistado y natural. Me sondeó con banalidades que yo ni siquiera me esforcé en comprender.de hecho ni siquiera advertí q. se había sentado a mi lado.

 

Aunque estábamos en Finlandia  estaba hablando en alemán, tal vez pq. me había confundido con un germano o pq. era su idioma natural. Yo seguí con mi mirada erecta  sobre el entorno inmediato sin prestarle demasiada atención, aunque si le dedicaba alguna de reojo, pensando que pronto se cansaría y se iría en tanto viera mi incomprensión de todo cuanto decía. Mis  dos o  tres oteos fugaces iniciales me dieron suficiente información para concluir que era una homless,desajada y descuidada,cargando su propia locura y contandosela a cualquiera. A mi no me molestaba su discurso: ni lo entendía ni me importaba y de hecho como viajero ya me había acostumbrado a toda escena irracional y a no pocas representaciones verborrágicas. La individuo no le importaba  asegurarse de q. la entendiera, pq. incluso cuando parecía formular interrogaciones no esperaba ninguna respuesta y retomaba su inacabable monólogo. Por lo q. deduje ella  tenía una narración muy bien trabada sobre lo q. fuera:su propia vida o lo que creía que era su vida o la del personaje q. representara.Cuando me cansé de mirar patos,me puse a mirarla atentamente para apostar contra mi misma, la posibilidad de duración de aquella situación.Perdí. contra mis pronósticos,aquella mujer cargada de verbo y de dicción,superó un primer cuarto de hora y un segundo cuarto de hora,sin que yo hubiera dicho algo mas que leves gemidos de asentimiento y de recibimiento de todo cuanto decía.de hecho era como estar con un  p`protagonista de un film VO de idioma  imposible para mí.-en estas situaciones uno siempre se lamenta de su precariedad políglota. pasada media hora larga,ella se detuvo en lo que parecía una pregunta de la q. sí esperaba respuesta.

 

 Cuando comprendió mi incomprensión,gestualizó hacía mi sexo y a su boca.fue en ese momento q. empecé a fijarme en que la mujer  tenía una segunda mirada y en que era deseable, especialmente dada mi celibatez impuesta por las circunstancias incomunicativas.Empecé a entender que la parte final de la historia q. me contaba tenía que ver con particulares gustos acerca de su dieta y que para que no tuviera ninguna duda al respecto,me mostró una revista pornográfica  monotematizada en mamadas. Un segundo después corregí la impresión: era un dossier de  las fotos de ella felando docenas de tipos distintos. Para acabar de completar mi información, dijo en mi propio idioma,leyendolo del cuaderno fotográfico,”sólo me alimento de esperma humano”.Me quedé perplejo con su sentencia inequívoca. Lo había oído bien.no había posibilidad de  duda, ni para mí como oyente, ni para ella como dicente. Su declaración hizo que me quedara mirandola atentamente a la vez que experimentaba una fuerte erección,que a ella-una experta en avistamientos de transformaciones genitales- no le pasó desapercibida, mientras suscitó en mi la primera frase-pregunta en voz alta 

-¿exclusivamente de esperma? -conseguí articular-

-exclusivamente.Esto significa muchas felatios a la semana -contestó  haciendomelo entender con palabras sacadas del inglés,del italiano,del español y del portugués.

 

-¿docenas?-interrogué mórbidamente-

-cientos-afirmó con destreza-.He tomado cientos de litros de leche de hombre.En la ciudad no hay un solo varón que no haya pasado por mi boca. soy una celebridad y una leyenda.

 

Advirtiendo mi cara de extrañeza, mi enigmático personaje añadió:

-ya no puedo comer otra cosa: mi estómago ha empequeñecido y se ha transformado.cualqyuier otro producto es rechazado.- Llevo así varios años y te puedo asegurar que la leche humana es el producto mejor de nutrición.Contiene todo lo necesario para vivir.

Cuanto  mas la escuchaba,.menos crédito me parecía tener.siguió hablando:

-soy la consecuencia lógica de mis vicios de joven-se lamentó-Lo que antes hacía por excitación y por mi negocio de puta, ahora lo hago para comer.Y mi modo de hacerlo es tan excitante, que por mi boca han pasado pollas trempadas de todos los tipos, incluidas las pollas mariconas.

 

Era evidente que la tipa me estaba poniendo supercaliente y de hecho pasó del verso a la prosa,abriendome la bragueta y tratando de sacarme el pene ahí mismo sobre el banco. La mujer, de media edad pero con un tetámen solido y poderoso poseía un cuerpo que no era para despreciar a pesar del descuido sin remisión.

_¿que pasa,me interrogó, estás excitado.te aseguro que nadie te habrá hecho una mamada como la mía,siempre me recordarás como la boca más experta de todas las bocas que te hayan tragado en tu puñetera existencia?

Accedí a sus ruegos y fuimos a unos metros, tras los desmayos de un sauce.

-rápido,-me instruyó- hazme lo que quieras pero debes correrte en mi boca .No lo olvides.

A continuación me mostró sus tetas y se levantó  la falda para mostrarme sus dos agujeros: uro rojo de excitación y otro negro de pecadora.

-fóllame primero en la boca y luego en los otros si lo deseas, pero devuelveme tu polla a la boca.

 

Cumplí sus órdenes encantado,. y con las ganas que tenía de correrme pronto dejé  mi lechada pastosa en su boca de catadora.

 

-exquisita, -dijo unos instantes después de habérsela tragado- y se fue tarareando una melodía mientras yo permanecí recostado contra el tronco del árbol, sostenido por unas piernas que me temblaban todavía de gusto.

 

-a propósito -me dijo unos pasos mas allá- yo paso por éste parque cada dia sobre ésta hora mas o menos.Si estás aquí y lo deseas te la mamaré lo mismo que ahora.

Me quedé estupefacto. Los siguientes treinta días q. estuve en la ciudad tragaláctea venia puntual a su cita,a menudo con restos de leche en su boca,de las previas mamadas.

 

Nuestra comunicación fue mejorando y mientras me la chupaba,le contaba cosas de mí y cuando ella tenía la boca libre de pene,me contaba mas elementos de su extraña historia, totalmente increíble y totalmente impublicable. Al parecer se había animalizado hasta tal punto, que vivía en los parques,que al parecer conocía mejor que nadie.ella solo era  encontrada cuando se dejaba encontrar y su itinerario diario por toda la ciudad  le llevaba a  beberse a cincuenta tíos como media  estadística. Por lo que me informó-y ya creí-también iba a domicilio,con habilidades precipitadas,como una auténtica asaltadora del sexo masculino. No aceptaba dinero,solo semen.

 

El Fanático

 

 

Posiblemente no era ninguna excepción y toda su rareza casuística,.no era sino un decorado que venía a cubrir sus garras en forma de aleluyas de estribillo. ¿como era posible en un mundo avanzado,un personaje de aquél tipo de la cristiandad lejana? Ni siquiera  los personajes de  Umberto Eco en su abadía de intrigas, lograban trascenderlo en  su sacerdotal misión terráquea. Las propuestas de sustituir la lectura de los sagrados evangelios a la luz sombreante de las llamas del hogar, por poesías holderlinianas chocaron contra las paredes grises de los bloques de mortero de la estancia insípida. Todo crédulo de parábolas y  de palabras fijas sospecha de las poesías letradas que obligan a la reflexión y a ser continuamente repensadas. Ni siquiera la supuesta palabra de Dios,exige tanto del creyente como la palabra humana en forma poética y en plática  soberana. El fanático podía representar en un todo un libelo de todo el fanatismo del mundo.Era algo así como un jarabe de cacahuete concentrada que podía poseer toda la fuerza calórica de una despensa. su sola efigie y su espartanismo podían actuar al unísono,conjuntando las fuerzas del cosmos para llevar adelante su vida  de arrelatos y de pergaminosa presencia,manifestada en una cara de surcos de perfecto trazo: verdadero  planning de sus trabajos agrarios que impenitentemente llevaba a término con el arado de su tractor. Le bastaba mirarse a un espejo para darse cuenta de las maniopbras necesarios con las que reconfigurar las tierras que no se permitía dejar al barbecho nunca. Su ascetismo en lo espiritual tenía parangón con su productividad en lo material.

Su casa,que no era ningún dechado de gloria y todo lo opuesto a cualquier semejanza con el paraíso,permitía ciertas visitas y alojamientos de personajes donde no tenían donde ir o donde caerse muertos. Una chica con niño, un buscador de secta que lo acogiera como niño pródigo, un esquizofrénico especializado en la ausencia, un uruguayo con nariz uruguaya y un relator de hechos a modo de escribano contemporizado. Ese conglomerado de serrines axonales, mielinizados posiblemente con pasta dentífrica,daba un producto final propio de farándula.  Nadie tenía que ver con nadie pero todos compartían mesa, oratoria, oraciones y coyuntura, en una especie de simulacro de amistad y de grupo comunero que no podía sostenerse mínimamente. El párroco doméstico hacía de las suyas manteniendo a flote el castillo para sus p